CONFERENCIAS DE MERCHITA (1)

Magdalene

María de Magdalena

 

 

“Uno de los fariseos convido a Jesús para cenar con El” y entrando en la casa del fariseo, tomó lugar en la mesa. Había en la ciudad una mujer que era pecadora, y esta, sabiendo que Él estaba en casa del fariseo cenando, trajo un vaso de alabastro con perfume y, poniéndosele a los pies, llorando comenzó a regarlo con lágrimas, y los enjugaba con los cabellos de su cabeza, y le besaba los pies y los ungía con perfume. Al ver esto, el fariseo que lo convido, decía consigo mismo:

 

¡Si este hombre fuese profeta, sabría quién es quién le toca los pies, que clase de mujer es, pues es una pecadora!

 Entonces Jesús dijo al fariseo:

¡Simón tengo una cosa que decirte!

El respondió: Dímela Maestro.

Cierto acreedor tenía dos deudores; uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. No tenía ninguno de los dos con que pagar, y perdonó a ambos la deuda.

¿Cuál de ellos, por tanto, le amará más?

Simón respondió:

Supongo que aquel a quien más le perdonó.

Jesús replico: Juzgaste bien.

 Y girándose para la mujer, dice a Simón:

¿Ves esta mujer? Entre en tu casa y no mediste agua para los pies, más esta me los regó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. No me diste un beso; ella sin embargo desde que entró, no ha cesado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con óleo, más esta con perfume ungió mis pies. Por eso te digo:LEER MÁS 

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EN LOS CENTROS ESPIRITAS

 

Mercedes Cruz Reyes

 

La doctrina Espirita figura en la Tierra como restauradora del Cristianismo primitivo.

En la actualidad, hay muchos núcleos espiritas como verdaderos templos, donde Jesús debe estar representado no por imágenes de barro, altares ornamentados o estatuas de bronce, sino por las actitudes esencialmente cristiana de sus frecuentadores.

 

Es la religión del Espíritu, y su símbolo es el estudio doctrinario, de la fe razonada.

 
Las características de una Casa Espirita debe ser primero primar por la simplicidad, aplicando en sus construcciones e interiores lo básico para el estudio, divulgación y practica del Consolador. Si actúan con exagerada preocupación en ofrecer confort que lleva al ocio, estarán huyendo de los objetivos propuestos por Jesús, olvidándose  de que la verdadera fortaleza de un centro o casa espirita, desde el punto de vista de su función en la Tierra, no está en los cimientos en concreto, y si en la vivencia del aspecto doctrinario, ese sí deberá ser colocado en evidencia, fortaleciendo moralmente a los adeptos de la tercera Revelación, contribuyendo para el esclarecimiento y entendimiento de lo que realmente es el Espiritismo, lo que es el Centro Espirita, LEER MÁS 

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RELACIONES DE PAREJA

18 de diciembre del 2012

Mercedes Cruz Reyes

modalterna-relaciones-pareja-mi-novio-ha-deja-L-MJajeNEs difícil entender a veces a tu pareja, para ello es necesario cumplir ciertos requisitos. Las personas intolerables, mandonas y/o poco empáticas son carne de cañón para no tener pareja estable. Muchas veces las personas se olvidan que tener pareja es cosa de dos, no se trata de que tu pareja se convierta en tu esclava, se trata de que tú debes satisfacer a tu pareja al igual que ella te satisface a ti.

Si alguien a quien amamos muere o nos abandona, podemos sentir un amargado hastío del mundo o una rebeldía contra esa fatalidad.  Es como si no pudiéramos aceptar que todo el esplendor está condenado a desaparecer en la nada. La idea de que la vida y la naturaleza no son inmortales, viven y mueren, no son estables, nos agobia hasta tal punto que nos dejamos embargar por una tristeza que malogra el goce de lo bello por su transitoriedad.  Pero si el mundo LEER MÁS 

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LA DEPRESIÓN 

36565_3550215806889_1617421926_2847677_981158042_nDesde el pasado remoto autoridades médicas y psicológicas han buscado explicaciones para los estados depresivos, considerando apenas  como un estado mórbido. ¿Será apenas un disturbio proveniente  de síndromes nervioso?

La visión espirita de la depresión parte del Evangelio según el Espiritismo en el capitulo cinco- Bienaventurados  los afligidos…  lo que ya nos pronuncia  un estado espiritual para un gran número de depresiones a lo que los seres humanos están sujetos.

¿Que son aflicciones? Son alteraciones del modo de vida que se transforman en vicisitudes, que tienen una causa justa  y considerando que Dios es justo, la causa es, por consecuente justa.

Según Allan Kardec, esas vicisitudes, tiene dos causas distintas, puede ser originaria de la vida presente o de otras vidas.

Según Kardec las vicisitudes son aflicciones  por la que la persona es tomada, las decepciones, las frustraciones, LEER MÁS 
 
 
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EL PASE DENTRO DE LA DOCTRINA ESPIRITA

 

El pase es un recurso asistencial por parte de los Centros y Grupos Espiritas; incluso cuando el pase no se de en el Centro, el sigue siendo un recurso a utilizar en muchas circunstancias de necesidad.

Sabiamente Allan Kardec nos dice: La facultad de curar por la imposición de las manos tiene evidentemente su principio en una potencia excepcional de expansión  fluidica; pero está aumentada por diversas causas, las cuales es menester poner en primera línea la pureza de sentimientos, el desinterés, la benevolencia, el deseo ardiente de aliviar, la oración fervorosa, y la confianza en Dios; en una palabra: todas las cualidades morales>>

“El pase, como genero de auxilio, invariablemente  aplicable sin cualquier contradicción, es siempre en el tratamiento debido a los enfermos de toda clase.

León DeniS nos dice: el magnetismo viene a ser la medicina de los humildes y de los creyentes, de cuantos saben LEER MÁS 
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DIOS Y EL UNIVERSO

EL GRAN ENIGMA

 

Mercedes Cruz Reyes

La vida no es una cosa vana,  la cual puede usarse con ligereza, es una lucha para la conquista del cielo, una obra elevada y grave, de edificación, de perfeccionamiento; una obra regida por leyes augustas y equitativas, por encima de las cuales se cierne la eterna Justicia templada por el amor.

La justicia no es una palabra vacía, en algún sitio existen compensaciones  para todos los dolores, una sanción  a todos los deberes, un consuelo para todos los males.

Esta justicia absoluta, soberana, cualesquiera sean nuestras opiniones políticas y conocimientos sociológicos, no es de nuestro mundo. Las instituciones humanas no son aun instrumento de ella.

Las religiones han perdido mucho de su prestigio, y los frutos envenenados  del materialismo aparecen por todas partes. Al lado del egoísmo y la sensualidad  de unos,  se desarrolla la brutalidad y codicia de otros. Los actos de violencia, los asesinatos  y LEER MÁS 

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Protección personal y del hogar

 Remontándonos en la historia cuando comenzamos a poblar la Tierra y no teníamos claridad en el raciocinio, el hombre no dejó de buscar la protección individual y de la comunidad donde se juntaba con sus semejantes para comenzar a ensayar la vida social. En nuestro interior, la llama Divina del Padre creador latía, pero nuestra rudimentaria inteligencia no comprendía los fenómenos de la Naturaleza que son leyes del Universo, causándonos miedo y terror, mientras los mecanismos de la inteligencia, despertaban la conciencia y armonizaban los sentimientos para finalmente buscar la fe.
Fue entonces cuando imaginamos que cada fenómeno de la naturaleza debía de ser un Dios y le pusimos nombre, creyendo calmar con eso su feroz bravura, comenzamos con los ofrecimientos de alimentos, más tarde de animales y seres humanos, buscando la protección para la vida  LEER MÁS
 

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LA DESENCARNACIÓN

Mercedes Cruz REYES

El hombre consciente de las realidades de la vida considera la desencarnación como irrecusable invitación a la anticipada preparación del viaje que, inevitablemente, realizara

Cuidadosas estadísticas esclarecen que, en cada minuto, en la tierra, desencarnan 75 personas, en un  total aproximado de 40 millones anualmente…

La barrera que oculta el Mundo Espiritual es muy frágil y se  rompe inconscientemente, sonando para cada conciencia el instante propicio del despertar más allá del cuerpo.

Muchos, avisados sobre el Más Allá, desperdician excelentes ocasiones de crecimiento íntimo, abrigando la duda y la inseguridad en que se complacen, dementes e inquietos…

…Y despiertan más tarde, ligados a los hilos del pavor, en indescriptible  estado de perturbación.

Muchos moribundos  que disponen de voz, antes del gran coma, preparan despedidas y profieren adioses, presentando las “últimas voluntades” LEER MÁS 

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LA REENCARNACIÓN INSTRUMENTO

DE LA JUSTICIA DIVINA

¿Qué significa reencarnar?Reencarnar significa volver a habitar un cuerpo físico.  Es a través de la reencarnación que el hombre consigue evolucionar y llegar a la perfección.Una existencia sola es un tiempo muy corto, un plazo muy limitado, para que el hombre pueda conocer, y saber todo de todo. La ley de renacimientos explica y completa el principio de la inmortalidad. La evolución del ser indica un plan y un fin. Ese fin, que es la perfección, no puede realizarse en una sola existencia, por más larga que sea. Debemos ver en la pluralidad de las vidas del alma (reencarnación) la condición necesaria  para su educación y su progreso.

Sin el principio de la preexistencia del alma  y de la pluralidad de existencias, la mayor parte de las máximas del Evangelio son ininteligibles; por esto dieron  lugar a interpretaciones tan contradictorias: LEER MÁS 

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LOS SANOS NO TIENEN NECESIDAD DE MÉDICOS

 

Según el espiritismo todos los seres inteligentes unidos a cuerpos materiales constituyen la humanidad que puebla la tierra y otras esferas habitadas, separados del cuerpo constituyen  el mundo espiritual que pueblan los espacios. Dios creo al ser perfectible; les  dio como objetivo la perfección  y la felicidad que es su consecuencia. Pero, no les dio la perfección, esta quiso Dios que la debiese al fruto de su trabajo personal, para así tener el hombre el mérito de ella.

 

El hombre desde que es creado progresa ya sea en estado de encarnado, ya sea en Espíritu. Desde el embrión del ser inteligente hasta que se llega a ser ángel, hay una cadena no interrumpida, de la cual, cada eslabón señala un grado de progreso

Resulta de esto que existen espíritus en todos los grados de adelantamiento moral e intelectual, según estén en lo alto, en lo bajo o en medio de la escala. En consecuencia los hay en todos los grados de saber y de ignorancia, de bondad y de maldad.

En el grado inferior los hay que están profundamente inclinados al mal y que en el se complacen. Se les pueden llamar demonios, si se quiere por que son capaces de todas las acciones feas atribuidas a estos últimos.LEER MÁS
 

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EL PERIESPIRITU Y SUS

PRINCIPALES CARACTERISTICAS

 

En todo hombre vive un espíritu.

Por espíritu debe entenderse el alma revestida de su envoltura fluídica; esta tiene la forma  del cuerpo mortal y participa de la inmortalidad del alma,  de la cual es inseparable.

El estudio del periespiritu representa uno de los temas más interesantes para la comprensión de los fenómenos mediúmnicos 

El periespiritu  y el cuerpo físico tienen su origen en el fluido cósmico universal.

De la esencia del alma solo sabemos una cosa, y es, que siendo indivisible es imperecedero. El alma se revela por sus pensamientos  y también por sus actos, más para poder obrar  e impresionar  nuestros sentidos fiscos, necesita un intermediario semimaterial, sin el cual su acción nos parecería incomprensible. LEER MÁS 

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PUNTUALIZANDO EL PROCESO  FINAL

DE LA EXPIACIÓN

(27/02/09)

En las fajas experimentales  de la evolución, las dimensiones  del tiempo y del espacio constituyen límites, a fin de demarcar niveles y situaciones para la mente. Sin embargo, a medida  que el espíritu progresa, tales conceptos se amplían, y el adquiere incalculables percepciones del infinito y eternidad, al superar las líneas que necesita para localizar y localizarse.

A través de los impositivos reencarnatorios, todo ultraje que se comete se ha de rescatar, aunque no necesariamente en una reencarnación inmediata o muy próxima, después del gravamen cometido.

El atentado a la Ley se agrava en el Espíritu, sensibilizando el periespíritu o psicosoma  en dirección  a la sede del alma, y de allí repercute en el propio cuerpo somático a través de los sutiles  tejidos de la estructura  espiritual. Surge el día en que irrumpe bajo la forma  de limitación orgánica o de deformidad teratógena, distonía  emocional o paroxismo nervioso, ulceración maligna o cáncer LEER MÁS 
 

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PARABOLA DEL SEMBRADOR

Mercedes Cruz Reyes

 

La Parábola del Sembrador representa perfectamente los diversos matices que existen  en el hombre, de aprovechar las enseñanzas del Evangelio.

Es una parábola que encuentra una aplicación para las diferentes categorías de espiritas.

Jesús estando con sus discípulos a la orilla del mar, rodeado de mucha gente, les explica, esta parábola:

Sentado en la barca, Jesús recorrió con su mirada la planicie de los corazones  que allí estaban y recordó la tierra sin cultivar. Conmovido por su inmenso amor  hacia los hombres, después de hablar de muchas cosas consideró:LEER MÁS 

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 LAS LEYES MORALES 

12 DE OCTUBRE DEL 2009

La moral en el Hombre es la base primordial para que su pase por la vida sea un éxito, son muy difíciles los tiempos que corren, y en sus pasiones el hombre cada día más se aleja  de Dios, carentes de alimento espiritual, con el que dar una dirección a su vida, toma caminos equivocados para lograr la felicidad y la paz.

Es necesario cristianizar a la Humanidad. La Doctrina Espirita exponiendo la verdad de las cosas, de la vida y de Dios, hace reflexionar al hombre en la Verdad y construir en el bien de todos, para que en nombre de Jesús, haga  el hombre en la tierra un sistema exento de fanatismo y de negación.

El Espiritismo que es rechazado por muchos, tanto por la Ciencia como por la Religión, ha traído en el momento oportuno importantes y nuevos  conocimientos, aportando a ambos el eslabón de unión que les faltaba, gracias al cual se pongan de acuerdo y se presten mutua colaboración, ya que si es verdad que la Religión no puede ignorar los hechos naturales  comprobados por la Ciencia, sin desacreditarse, jamás llegaría  a completarse  si continuase rechazando al elemento espiritual.LEER MÁS

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LIBERTAD Y

 LIBRE ALBEDRIO

 

12 de julio del 2010

Mercedes Cruz Reyes

 

La libertad es un concepto que hace referencia a muchos aspectos de la vida humana. Comúnmente se le define como aquella facultad natural que posee el ser humano de poder obrar según su propia voluntad. También es posible comprender la libertad como aquel estado en el que el hombre no está siendo esclavizado ni preso por otro. Se trata de un concepto que hace alusión a aquellos aspectos relacionados con la independencia, con la licencia para realizar aquello que se estime adecuado o conveniente.

 

En todos los tiempos, la libertad fue utilizada por los dominadores de la Tierra. En varios sectores de la evolución humana, los mayordomos del mundo la aprovechan para el ejercicio de la tiranía, la usan los siervos en explosiones de revuelta y descontentamiento.

 

El concepto de libertad es algo que a lo largo de la existencia humana nos ha hecho reflexionar en múltiples sentidos, siendo uno de los temas fundamentales de la filosofía. Por lo tanto, la libertad de obrar según la propia voluntad puede terminar por hacernos perder la tan deseada libertad.

Casi todos los habitantes del Planeta pretenden la exoneración de toda y cualquier responsabilidad, para sumergirse en la esclavitud a los delitos de toda suerte.

Otro de los problemas y contradicciones con los que se enfrenta la libertad guarda relación con la necesidad de normar la vida humana en el mundo. Todas las naciones y sociedades formadas sobre el planeta poseen leyes y normas que rigen el comportamiento humano; podría pensarse por esto que no poseemos libertad alguna. Pero cabe preguntarse por la forma que adquiriría la vida en sociedad si no existiesen dichas normas y pautas de conducta.LEER MÁS

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Envidia

15/julio/2010

Uno de los más grandes pecados de la sociedad, y uno de los más comunes, es la envidia. Es un pecado bajo y despreciable. La envidia significa el mirar con mala voluntad a otra persona. El diccionario define la envidia de la siguiente manera: “Disgusto o pesar por el bien o prosperidad de otro”.

La envidia es síntoma de  inferioridad. Es un sentimiento aun muy común entre los hombres, debido a las diferencias  del estado de este, el no poder llegar a superarla  puede ocasionarnos serios problemas y un estado obsesivo, difícil de erradicar. La envidia no está limitada a ciertos grupos de personas. Es asombroso notar como este pecado mortal existe en los corazones de hombres y mujeres de todas las esferas sociales.

La Biblia tiene mucho que decir sobre el pecado de la envidia. Está clasificada en la compañía impía de la injusticia, de la fornicación, la perversidad, la avaricia, el homicidio, la contienda, el engaño, la detracción, el odio a Dios, la desobediencia, y la mentira (Ro 1:29,30).

“El décimo mandamiento de la ley de Dios exige que se destierre del corazón humano la envidia.” Cuando el profeta Natán quiso estimular el arrepentimiento del rey David, le contó la historia del pobre que sólo poseía una oveja LEER MÁS
 

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CURACIÓN DIVINA

Mercedes Cruz Reyes

Dios educa a las almas a través de las propias almas.

Ninguno de los espíritus de alta categoría  viene al mundo  para impedir el sufrimiento de la humanidad. Como el agua que tomamos hoy, sabiendo que mañana tendremos sed nuevamente, surgen como alivio, orientándonos en el sentido  de encontrarnos con la verdadera fuente, dentro de nosotros mismos. Debemos recordar  a Jesús al lado de la samaritana, en el viejo pozo de Jaco: “Dadme de esta agua que te daré una, que tomándola nunca más tendrás sed” – ¡agua de la sabiduría, de la pureza espiritual, agua de la verdad!

Bien sabemos que nuestra naturaleza es animal, que nuestros instintos son inferiores y agresivos y que la educación solamente parte de uno mismo, pues los valores del alma, después  que Dios  nos lo dio, son conquistas de nuestro propio esfuerzo de cada día. Dios y Cristo nunca nos abandonan, pero Ellos no pueden  y no deben hacer lo que a nosotros nos corresponde realizar.
Existen muchos métodos de curar, desde masticar hierbas entre los indios, a las más sofisticadas invenciones  en el reino de Hipócrates, desde los siropes de larga vida en el área iniciática, a la medicina homeopática, fundada por Samuel Hahnemann, en las concentradas gotas  de energismo curativo, LEER MÁS 

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LA HIPOCRESÍA LOS FALSOS PROFETAS  

La hipocresía es el acto de pretender constantemente tener creencias, opiniones, virtudes, sentimientos, cualidades, o estándares que uno en realidad no tiene. La hipocresía es un tipo de mentira.

Vivimos tan pendientes de la opinión ajena que con frecuencia incurrimos en simulaciones, fingimientos, y hasta mentiras.A la hipocresía se la entiende como el discurso o conducta explícita o implícita en el que se dice o se hace de modo incongruente con lo que se piensa o se desea hacer. Hipocresía no es otra cosa que la capacidad para disimular o simular defectos y virtudes que tenemos o no tenemos -respectivamente- con el objetivo personal de ganar espacios en un mundo ante el cual, si nos presentamos como somos, quedaríamos fuera de lugar.

Este vicio, no es innato en los individuos, sino que se trata simplemente  de un aprendizaje social que puede  hacerse algunas veces con dolor, y otras sin él. Pero que se incorpora  a las pautas sociales  de aprendizaje,  que permite ganar espacios y recompensas –materiales y simbólicas – que gratifican al narcisismo frente  a la escala de valores expuestos en vidriera por la cultura contemporánea. El acceso a estos valores por parte del Yo sería imposible, o muy difícil de  de alcanzar, si no se recurre a estrategias hipócritas que son las que facilitan la accesibilidad a la parafernalia de valores contradictorios que conviven de manera promiscua  en la misma estantería.LEER MÁS 

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EL COMPORTAMIENTO DEL BUEN ESPIRITA

(14/04/08)

MERCEDES CRUZ REYES

Las riquezas de la Tierra son perecederas   pero hay una riqueza  que nada puede afectar ni nadie puede destruir: la riqueza del cielo, que podemos y debemos  construir en nuestra alma. Esa riqueza está en nuestras manos, es adquirir la moral cristiana,  explicada tan bien en El Evangelio Según el Espiritismo.

 

La moral espirita, como la del cristianismo primitivo, no se constituye  apenas de preceptos, de reglas, ni de principios normativos.  Hay una técnica  moral,  que se fundamenta en el conocimiento de las leyes morales.

 

El Espiritismo nos da la clave del Evangelio. Explica su sentido oscuro u oculto; nos proporciona  la moral superior, la moral definitiva, cuya grandeza y hermosura revelan su origen sobrehumano.

Con el fin de que la verdad se extienda  por todas partes con el fin de que nadie pueda desnaturalizarla o destruirla, ya no es un hombre, ya no es un grupo de apóstoles el que está encargado de darla a conocer a la humanidad. Las voces LEER MÁS 

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LA MORAL EN LOS MÉDIUMs

Mercedes Cruz Reyes

Nunca el médium  debe olvidar que los Espíritus buenos, asisten nada más que a los que sirven a Dios con humanidad y desinterés y que rechazan a todos aquellos que buscan en el camino del cielo un escabel para los logros de las cosas de la tierra.

El orgullo y la ambición son siempre una barrera entre el hombre y Dios; es un velo corrido ante los celestes destellos y Dios no puede servirse de un ciego para dar a comprender la luz.

La facultad de médium depende de su organismo, y esta es independiente de su moral. No sucede igual con el uso, que puede ser más o menos bueno según las cualidades del médium.

Todo médium debe agradecer a Dios sus facultades puesto que hay almas que no las poseen, que carecen de ellas. ¿Si preguntamos a Dios porque da buena vista a los malhechores, destreza a los tramposos, elocuencia a aquellos que se sirven de ella para decir cosas malas?, igual podemos hacer con la mediúmnidad  ¿ por que  son dotados  de facultades personas indignas?.

La razón es bien sencilla porque esos médium tienen necesidad de esa facultad para mejorarse. Dios da siempre al culpable los medios para salvarse, se los pone en las manos, los multiplica a su paso y a los médium les toca aprovecharse de  ellos. Un ejemplo lo tenemos en Judas, el traidor, hizo milagros y sano enfermos como apóstol. Dios quiso que tuviese este don, para que su traición fuese más odiosa.LEER MÁS 

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EL SEXO Y LAS MENTES ENFERMAS

Mercedes Cruz Reyes

El sexo es un departamento orgánico programado  por la vida para la reproducción de la especie.

Los Espíritus no tienen sexo, puesto que los sexos dependen de su organización. Hay entre ellos amor y simpatía, pero basados en la concordia de los sentimientos.

Un mismo Espíritu puede animar el cuerpo de un hombre, como el de una mujer y viceversa. Lo que lo guía en la elección son las pruebas por las que tenga que pasar.

Destinado al progreso, que es limitado el Espíritu debe vivenciar cada encarnación ennobleciendo las funciones  de que está constituido su cuerpo, para desplegar los valores que duermen en si, latentes.

En cada polaridad, se torna más fácil, cuando no edificante, escoger el próximo emprendimientos  Cuando se corrompe o  desvía  el rumbo de las funciones, genera perturbaciones  emocionales y psíquicas que le imponen duros procesos de recuperación, de los que no se puede eludir con facilidad.LEER MÁS

 

 

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COMO MANEJAR LA MEDIUMNIDAD EN LOS NIÑOS

(8/01/08 

Un niño es como un libro que acaba de ser abierto, con muchas sorpresas para los que se disponen a leerlo. Así es para los padres la vida de sus hijos, siempre son sorprendidos por las anomalías que estos  presentan. Frutos todas ella de su imperfección.

No sabemos los padres el secreto que en su inocencia esconden los niños; no sabemos lo que son, lo que han sido y ni lo que serán, ellos son seres que Dios envía a nuevas existencias; y para que no se les pueda imponer  una severidad demasiado grande, El les da todas las apariencias de la inocencia; incluso en un niño de mala índole, se cubren sus acciones malas con la no conciencia de sus actos.

Los espíritus entran en la vida corporal para perfeccionarse, para mejorarse; la fragilidad  los vuelve flexibles, accesibles a los consejos de la experiencia y a la de aquellos que deben hacerlos progresar; es entonces cuando se puede reformar  su carácter y reprimir sus malas tendencias.

Un periodo de incertidumbres e inseguridad surge en las casas donde hay niños y alguno de ellos  presenta mediumnidad  ostensiva en los primero años de su vida. El conocimiento de la Doctrina Espirita favorece  la forma adecuada de conducir estos procesos. LEER MÁS

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APARICIONES Y MATERIALIZACIONES DE ESPÍRITUS

Los fenómenos de aparición y de materialización son de aquellas que más fuertemente impresionan á los experimentadores. En las manifestaciones de que hemos hablado hasta aquí, el espíritu obra mediante objetos materiales ó bien organismo extraño. Ahora hemos de ver cómo obran directamente. Sabiendo que, entre las pruebas de su supervivencia no las puede haber de mayor fuerza que su reaparición bajo la forma humana, ó sea la que tuvieron en la vida terrestre, se esforzará el espíritu en reconstituir esta forma, por medio de los elementos fluidos y de la fuerza vital que tomará de los mismos vivientes. En algunas sesiones, en presencia de médium de una fuerza psíquica muy considerable, se ve la formación de manos, de rostros, de bustos y aún de cuerpos enteros, con todas las apariencias de vida: color, movimiento, tangibilidad. Y estas manos tocan, acarician ó golpean; mudan objetos de sitio y hacen vibrar instrumentos musicales; y estos rostros se animan y hablan; y estos cuerpos se mueven y andan por entre las personas vivas que presencian el fenómeno; podéis tocarlos y aún cogerlos; luego, se desvanecen de pronto, pasando del estado sólido al estado fluídico, después de haber afectado una existencia orgánica efímera.

Del mismo modo que los fenómenos de incorporación nos inician en las leyes profundas de la psicología, la reconstitución de las formas de espíritus va á familiarizarnos con los estados menos conocidos de la materia. Al mostrarnos la acción que la voluntad puede ejercer sobre los imponderables, nos descubrirá los más íntimos secretos de la creación, ó mejor aun, de la eterna renovación del universo.LEER MÁS 

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LIMITACIÓN DE LOS HIJOS

(PARA SOLUCIONAR EL PROBLEMA DEL HAMBRE)

(29-12-07)

Mercedes Cruz Reyes

La limitación de los hijos, o la esterilización, no eliminará la miseria, la avaricia,  la perversidad, la corrupción, las enfermedades, los celos ni los vicios infamantes. Los padres desnaturalizados continúan generando hijos que arrojan  a la calle como un producto del placer, sin contar con las “madres solteras” que son verdaderas víctimas de tal inferioridad.

 

No se adelanta nada con reducir la natalidad cuando los hombres continúan quemando reservas alimenticias, industrias de comestibles, reservas de abastecimientos y pequeños graneros  de ciudades apartadas, arrasadas criminalmente por medio de las bombas homicidas. La ciencia  terrícola, bajo tal providencia, apenas intenta limitar, por procesos pacíficos  lo que ella misma está produciendo por medio de los ingenios funestos como es la bomba atómica.

El crecimiento demográfico de la población de un planeta sucede en concomitancia con la mejoría de su padrón alimenticio, en donde la “calidad” pasa a superar la “cantidad”. LEER MÁS 

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EN LOS DOMINIOS DE LA MEDIÚMNIDAD

 SEGUNDA PARTE

 19/08/08/

Mercedes Cruz Reyes

En la esfera de los Espíritus reencarnados hay que dosificar las percepciones  para no violar  las condiciones  de orden. Cada ser debe estar en su órbita de servicio, haciendo lo mejor  que esté a su alcance. Un médium, no debe preocuparse  por responder a todas las interrogaciones  del medio en que está,  so pena de arrojar sus producciones al desequilibrio, excepto cuando, por su propia evolución, consiga elevarse por sobre el campo del trabajo dominando las influencias  del medio y seleccionándolas, según el elevado criterio  de que ya consigue orientarse por el bien y enseñar a aquellos que lo acompañan.

El limite de percepción varia en cada médium, hay diferentes expresiones de mediúmnidad  con todo importa reconocer que cada Espíritu alcanzó un determinado  grado de crecimiento espiritual, por lo cual los resultados  del trabajo mediúmnico  difieren de individuo a individuo, así como las interpretaciones  de la vida son distintas de alma a alma. Las facultades medianimicas  pueden ser idénticas en distintas personas, pero cada persona  tiene su manera particular de  emplearlas. El modelo puede ser el mismo para un grupo de pintores, sin embargo, cada artista lo fijará en la tela según  su estilo y sentir.  Mediúmnidad es sintonía  y filtración. Cada Espíritu vive entre las fuerzas con las cuales armoniza, transmitiéndoles según las concepciones que caracterizan su modo de ser.LEER MÁS

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NATURALEZA Y PRÁCTICA DE LA MEDIUMNIDAD

 

Mercedes Cruz Reyes

Se llama MEDIUMNIDAD al conjunto de facultades que permiten al ser humano comunicarse con el mundo invisible.

 

El médium goza por anticipado de los medios de percepción  y de sensación que pertenecen más bien a la vida del Espíritu  que a la vida del hombre. Por eso tiene el privilegio de servir de lazo de unión entre ellos.

Toda extensión de las percepciones del alma son una preparación hacia una vida más amplia y más elevada, una salida abierta a un horizonte más vasto.

El primer fenómeno de este genero llamo la atención de los hombres fue el de la visión. Por ella se revelaron desde el origen de los tiempos la existencia del mundo del Mas Allá y la intervención entre nosotros de las almas de los difuntos. Estas manifestaciones, al repetirse, han dado nacimiento al culto de los Espíritus, punto de partida y base de todas las religiones. LEER MÁS 

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EL ESPIRITISMO ANTE LA NATURALEZA 

Mercedes Cruz Reyes

 

Queridos hermanos, hola buenas noches, el tema que vamos a tratar esta noche es muy  interesante, se trata del  espiritismo y la  Naturaleza.

La Naturaleza es el almacén de reservas que Dios ha colocado en el planeta Tierra para abastecer a sus criaturas. En ese almacén se encuentran todos los recursos para el hombre poder subsistir y desarrollarse en la vida,  también se nutren los animales, los cuales también se abastecen en ella de sus necesidades, para después contribuir muchos de ellos, para el alimento del hombre también.

Ella es  muy exuberante, muy diferente, en unos lugares de otros, sus climas, su vegetación, sus minerales, sus mares, sus ríos, sus aves, su fauna, son muy variados, tanto, que no todos los hombres desarrollan una misma forma de vivir, el clima  es muy diferente,  adecuado en cada lugar  para que digamos germinen sus semillas, y surja la vida que Dios asigno a cada lugar de la Tierra.LEER MÁS 

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EL BIEN Y EL MAL EN EL HOMBRE 

El objetivo moral de la reencarnación es disciplinar y edificar el pensamiento a través de la fijación de la mente en ideas superiores de la vida, del amor, del arte elevado, del bien, de la inmortalidad para que la plenitud, la felicidad, sea una conquista lograda.

Los hechos de existencias anteriores, quedan grabados, en nuestra memoria psíquica y sus consecuencias se nos presentan cuando menos lo esperamos,”absorbiéndolas” con un dolor semejante al que ocasionamos en su oportunidad. Los Mentores Espirituales nos dicen que el odio que genera el ser humano no se pierde: finalmente se transforma en sufrimiento para el que lo engendro. Y agregan que podemos sembrar libremente, haciendo huso de nuestro libre albedrío, pero luego tendremos que cosechar obligatoriamente lo que brote de nuestras simientes.

La más importante misión del Espiritismo; es enseñarnos a sembrar el Bien, como único medio de no tener que cosechar el Mal.LEER MÁS 

 

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EDUCACIÓN, CARIDAD Y AMOR 

Pablo cuando hablaba a los Gálatas en el capitulo seis, versículo tres decía: “Porque si alguno se imagina ser algo, siendo así que no es nada, se engaña a sí mismo”.

El estudio es la fuente  de dulces y nobles goces; nos libera de las preocupaciones vulgares y nos hace olvidar los males de la vida. El libro es un amigo sincero que nos pone buena cara la misma en los días felices que en los de mala fortuna. Claro está, hablamos del libro serio, útil, que instruye, consuela y reanima, y no del libro frívolo que distrae y con harta frecuencia  desmoralizadora.

La mayor parte de los hombres pretenden amar el estudio, y  objetan que les falta tiempo para dedicarse a él. Sin embargo, muchos de ellos  consagran veladas enteras al juego y a las conversaciones ociosas. LEER MÁS 

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EN EL TRATO CON LOS JÓVENES

Mercedes Cruz Reyes

“Cuando los niños y adolescentes se encuentran en etapas difíciles de su desarrollo, los padres de familia debemos entender y aprender a tratar a nuestros hijos, detectar los problemas que enfrentan, las conductas violentas, depresiones, enajenaciones, berrinches, enojos. Las madres y  padres deben establecer mayor comunicación con sus hijos y darles tiempo. No dejemos que tengan motivos para que adopten conductas sociales inaceptables”.

El equipo familiar en el mundo no siempre es un jardín de flores. A veces, es una espina de preocupaciones y de angustias, reclamando sacrificios. Aunque se necesite firmeza en las actitudes para la temperancia de la afectividad que es propia a los padres, jamás conseguirán  sanar las heridas del ambiente particular con el látigo de la violencia o con el emplasto de la dejadez.LEE MÁS

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EL DOBLE ETERICO

 

Mercedes Cruz Reyes

 

El doble eterico  es un cuerpo o vehículo provisorio, una especie de mediador plástico o elemento de ligazón entre el periespiritu y el cuerpo físico del hombre. Está constituido del éter físico emanado de la tierra y se podría decir que se disuelve en la tumba después de la muerte física. Recibe los impulsos del periespiritu y los transfiere a la carne y también lo hace en sentido inverso.

El doble eterico es parecido  al hilo eléctrico, cumpliendo la función de transmitir al cuerpo lo que siente  el espíritu en su mundo oculto, las emociones que el alma plasma en la mente espiritual imponderable.LEER MÁS 

 

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PROTECCIÓN PARA LAS INFLUENCIAS NEGATIVAS

Mercedes  Cruz Reyes

Estando la sociedad del Mundo Espiritual constituida por aquellos que vivieron en la Tierra, aquí como allí, no faltan los ociosos, las mentes viciadas, los parásitos,  los perseguidores inveterados, los crueles obsesores, los infelices de todas clases, que deambulan solitarios o en grupos, aislados en sí mismos o en colonias  perniciosas, buscando presas irresponsables e inconscientes para efectuar el comercio de la vampirización. 

En todas las circunstancias de la vida en que las expresiones  antagónicas del desorden íntimo provocan  tormentos, vínculos psíquicos con los desencarnados, conscientes o turbados por el trance de la muerte, generalmente, promueven  largos procesos obsesivos y causan infelices estados de perturbación que son capaces  de llevar a la delincuencia a la locura. La esfera de los llamados muertos siempre ha influido poderosamente  en la actividad  mental  de los llamados vivos. Al penetrarse recíprocamente  los dos continentes de la vida: el LEER MÁS 

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ZONAS DEL MUNDO ESPIRITUAL

DEL UMBRAL Y LAS COLONIAS  ESPIRITUALES

 

Allan Kardec, al codificar en su tiempo la filosofía Espiritista, sabia, y así lo afirmó, que no estaba diciendo la última palabra ni fijando conceptos definitivos. Como toda enseñanza debe ser gradual, en su tiempo dio a conocer cuánto entonces era conveniente y prudente ofrecer a las masas, ansiosas de un conocimiento racional y satisfactorio sobre la razón de ser de la vida humana.

Los seres del espacio, a través de distintas mediumnidades, han venido descorriendo más y más el velo que nos oculta la vida en el Más Allá, mediante una serie notabilísima de obras mediúmnicas, que han descorrido la cortina, permitiendo ir conociendo como se desarrolla la vida de las almas en las esferas espirituales que circundan el planeta Tierra. LEER MÁS 

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AMALIA DOMINGO SOLER

 UNA LABORIOSA FIGURA DEL ESPIRITISMO

 

El presentimiento de nuestra Amalia, por no decir la clarividencia de su Espíritu, de  la misión a cumplir en la Tierra, hizo que se presentase entre nosotros escueta como la  Verdad, sin temor a ser falseada y sin necesitar del subterfugio de las falsas apariencias para  abrirse camino entre los abrojos del desamparo, ingratitudes y desengaños, que al parecer,  amenazaban desgarrar con sus afiladas púas, lo que en ella era invulnerable y estaba  escudado por su inquebrantable fe.

 

La fragancia de esta violeta de los bosques neutralizaba el ponzoñoso hálito de los  orgullos y su radiante túnica de la caridad le ponía a cubierto de las asechanzas que sus detractores fraguaban en la oscuridad de su egoísmo y maléficos celos.

En sus Memorias no se sabe qué admirar  más, si la sencillez en la exposición de los hechos, o la sublimidad de conceptos que en sí encierran; recomendándonos tan noble señora, que  el faro que la alumbro a ella, “El Espiritismo” nos alumbre a nosotros los espiritas actuales,  para que el fango de las pasiones no nos lleve a cometer los deslices que hasta ahora seguimos cometiendo, el Espiritismo es la brújula que norteada por Jesús podrá llevarnos al puerto de nuestra redención y salvación.LEER MÁS 

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LA AVARICIA

UN PECADO CAPITAL

 

Mercedes Cruz Reyes

Delante del Cosmos exuberante y generoso, con infinitas posibilidades de progreso y de engrandecimiento de valores, el ser humano solamente se manifiesta con mezquindad y avaricia, porque está preocupado por la posesión efímera, que  le parece ser la que le garantiza la perennidad de la vida y le dará seguridad existencia.

La avaricia es una fuerza, casi incoercible porque es ascentral, afirmada en el ego,  que responde por los conflictos sociales  y económicos, políticos y psicológicos, que arrastra a muchas personas  a la desesperación, esclavizando los sentimientos y las aspiraciones  por la posesión, que se expande en el área de la afectividad como herencia patriarcal considerando   que todo lo que se encuentra a su alrededor es de su propiedad. En este sentido, la familia, los amigos, los objetos son siempre suyos, sin que a su vez, se permita donar a los otros. LEER MÁS

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ESTUDIANDO LA MEDIUMNIDAD 

SEPTIEMBRE DEL 2009

 

Mercedes Cruz Reyes 

El ser humano comprende, poco a poco, que la tumba es una puerta hacia la renovación, como la cuna es el acceso a la experiencia, y observa que su permanencia en el planeta es un viaje con destino a las estaciones del Progreso Mayor.Y en esta gran peregrinación, todos somos instrumentos de las fuerzas con las cuales estamos en sinfonía. Todos somos médium dentro del campo mental que nos es propio, asociándonos a las energías edificantes si nuestro pensamiento fluye en dirección a la Vida Superior, o bien a las fuerzas perturbadoras y deprimentes, si nos sometemos a las sombras de la vida primitiva o torturada.Cada ser, con los sentimientos que caracterizan su vida íntima, emite rayos específicos y vive en la onda espiritual con la que se identifica. LEER MÁS 

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JUVENTUD DIVINO TESORO

Mercedes  Cruz Reyes

El equipo familiar en el mundo no siempre es un jardín de flores. A veces, es una espina de preocupaciones y de angustias, reclamando sacrificios. Aunque se necesite firmeza en las actitudes para la temperancia de la afectividad que es propia a los padres, jamás conseguirán  sanar las heridas del ambiente particular con el látigo de la violencia o con el emplasto de la dejadez.LEER MÁS 

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LA TERCERA EDAD

 

Mercedes Cruz Reyes

El envejecimiento, es un término general que, según el contexto en que aparezca, puede referirse a un fenómeno fisiológico, de comportamiento, social o cronológico. Los jóvenes e incluso los ancianos tienden a pensar que la vejez está relacionada con la tristeza y la decadencia, pero en la realidad no sucede así. El envejecimiento constituye una característica fácilmente identificable en un grupo humano. En cierto sentido refleja su grado de desarrollo social.  Por consiguiente, su estudio será una herramienta que puede aportar interesantes y valiosos resultados para mejorar el trabajo y brindar un mejor apoyo a los ancianos.LEER MÁS 

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PRINCIPAL VIRTUD LA CARIDAD 

Mercedes Cruz Reyes

De entre todas las virtudes la Caridad es la más sublime, ya que es una manifestación para con nuestros semejantes, la mayor de las virtudes teologales Según la conocida afirmación de San Pablo, (1 Cor 13,13).

Es un amor infuso de amistad que une al hombre con Dios y le connaturaliza y lo transforma en El y al ser principio de unión con Dios, es también el origen en el hombre de la vida divina, que crece con la caridad. Si todas y cada una de las virtudes ayudan al hombre a conseguir su plenitud, es en función de que la caridad, la reina de todas, las utilice para ordenar o elevar a Dios, Bien absoluto, la entera vida humana. Y en este sentido la caridad es vínculo de perfección (Col 3,14).  LEER MÁS 

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EL DEBER EN EL HOMBRE

Mercedes Cruz Reyes

Basta dirigir una mirada al firmamento, o a cualquiera de las maravillas de la creación y contemplar al instante los infinitos bienes y comodidades que ofrece la tierra, para concebir desde luego la sabiduría y grandeza de Dios, y todo lo que le debemos amor, a su bondad y a su misericordia. LEER MÁS 

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CIENCIAS EDUCACIONALES A LA LUZ DEL ESPIRITISMO

28/11/09

La vida es un proceso de crecimiento del alma  al encuentro con la grandeza Divina, es por eso que el hombre debe aprovechar las luchas  y dificultades en su camino, para dilatar su círculo de relaciones y de acción.

El mundo es camino vasto de evolución y mejoramiento, donde  transitan a nuestro lado, la ignorancia y la flaqueza.

Para transformar a la criatura humana, es necesario educarla, alterando para mejor  los paisajes morales de la sociedad y del planeta terrestre.LEER MÁS 

Tramas del destino

Mercedes Cruz Reyes

El objetivo moral de la reencarnación es disciplinar y edificar el pensamiento a través de la fijación de la mente en ideas superiores de la vida, del amor, del arte elevado, del bien, de la inmortalidad para que la plenitud, la felicidad, sea una conquista lograda.

 

Los hechos de existencias anteriores, quedan grabados, en nuestra memoria psíquica y sus consecuencias se nos presentan cuando menos lo esperamos,”absorbiéndolas” con un dolor semejante al que ocasionamos en su oportunidad. Los Mentores Espirituales nos dicen que el odio que genera el ser humano no se pierde: finalmente se transforma en sufrimiento para el que lo engendro. Y agregan que podemos sembrar libremente, haciendo huso de nuestro libre albedrío, pero luego tendremos que cosechar obligatoriamente lo que brote de nuestras simientes.

 

La más importante misión del Espiritismo; es enseñarnos a sembrar el Bien, como único medio de no tener que cosechar el Mal.

 

Y que nos son indispensables los “reencuentros” en vidas sucesivas,       para pagar las deudas contraídas voluntariamente, y poder así alcanzar el gran anhelo de nuestras almas: el progreso espiritual.

 

La Humanidad, está sufriendo, en una ascendencia alarmante, casos de terrible obsesión.

 

Cuando las causas de las enfermedades mentales son exclusivamente de origen físico, somático, los tratamientos espiritistas no son determinantes, aunque las labores espirituales, entre ellas las oraciones rogando a Dios por la recuperación del enfermo, resulten de indiscutible provecho; pero es el psiquiatra quien debe actuar aplicando su ciencia.

 

Cuando las enfermedades mentales, por el contrario y las depresiones están originadas en la influencia perniciosa de espíritus obsesores que se vengan de las victimas para cobrarse daños recibidos de las mismas en la presente o en anteriores encarnaciones, la labor prolongada de los espíritus obsesores acaba por lesionar los órganos físicos mediante esa pertinaz actuación obsesiva, siempre resulta de gran utilidad la protección científica y medicinal del psiquiatra; pero nada podara lograrse en definitiva, si no se trata medianimicamente al espíritu obsesor, llevándolo al conocimiento de que él está causando gran daño a su victima, pero que, realmente, el daño mayor se lo causa a si mismo, puesto, que, mientras persista en su acción vengativa, estará estacionando la evolución de su propio espíritu, de por si atrasado, al no poner en practica el don divino del perdón.

 

El hombre no experimenta una sola y única vida terrestre. La tierra es su cuna y la escuela en la que evoluciona, demandando más altas adquisiciones espirituales. Sus experiencias de éxito o fracaso, produce el engranaje en que se moverá en el futuro. A cada acción, corresponde una reacción equivalente.

 

Muchos de los problemas graves relacionados con la salud física y mental que la Medicina depara a cada momento, tienen sus raíces en el pretérito espiritual del paciente

Sus errores y sus adquisiciones, constituyen los agentes de su perturbación o de su paz. Reencarnando cada cual con la suma de sus propias experiencias, son diversas las situaciones personales, tal como se  observa en el Mundo.

 

Auto obsesiones, obsesiones y subyugaciones, son capítulos que merecen de la Patología Medica, un estudio simultaneo con los postulados del Espiritismo.

 

La reencarnación es la clave que explica sus enigmas. Al lado de las terapéuticas valiosas que son aplicadas ahora a los obsesados de distinta clase, se imponen los recursos valiosos y saludables de la fluido terapia y de las expresivas contribuciones doctrinarias de la Tercera Revelación, que trae de regreso los insuperables métodos evangélicos de los que es exponente máximo Jesús, el Divino Medico de todos nosotros.

 

El amor y la oración, el perdón y la caridad, la tolerancia y la confianza, la fe y la esperanza, no son apenas virtudes vinculadas a las religiones pasadas, y si insustituibles valores de higiene mental, de psicoterapia, de laborterapia, que son de urgencia para neutralizar las hondas crecientes del odio y de la rebeldía, de la venganza y de la aflicción, de la intolerancia y de la desconfianza, de la falta de creencia y de la desesperación, que irrumpen y se instalan en el hombre, avasallándolo todo intespectivamente.

 

La doctrina Espirita dispone de valiosos tesoros para poder adquirir la felicidad en la Tierra y después de ella. Conocerla y practicar sus enseñanzas, representa una libertad dichosa para aquellos que aspiran a disfrutar de mejores días, que anhelan la paz y que laboran por el bien.

 

Diariamente reencarnan, espíritus felices que se olvidan de los placeres, voluntariamente, tratando a través del amor, de elevar a las regiones Venturosas, a antiguos compañeros que, por obstinación, equivoco o rebeldía contumaz, naufragan en las experiencias de la evolución, deteniéndose en lamentables estados de perturbación.

 

La vida humana, señalada por el desequilibrio, en la superficie del Mundo, refleja solo pálidamente las realidades que se viven en las Esferas Espirituales inferiores, por ser en estas en donde surgen los factores reales, que modelan aquellos sufrimientos.

 

El amor de nuestro Padre nos vigila, en su compasión, procede periódicamente a expurgaciones lenificadoras, a emigraciones en grupos, encaminando a legiones de esos desdichados, colectivamente, a la experiencia reencarnacionista, con vistas a su propi9a mejoría y a la disminución de la psicoesfera que los envenena y degenera, perturbando, de cierto modo, la economía moral de la Tierra…

 

Frecuentemente, en nombre de ese amor, caravanas de abnegados enfermeros espirituales y de misioneros de la caridad, condensan sus energías sutiles, y descienden hasta esos dedalos de alucinación y de crimen, usando la misericordia y la solidaridad con que sensibilizan a los mas heridos y a los mas acongojados, ayudándolos a renovarse, interiormente, proporcionándoles la modificación vibratoria, para que puedan deshacerse mentalmente de los martirios que los torturan, y que bajo la cariñosa vitalizaciòn de la oración como de la  afectividad del despertar, puedan ser recogidas y encaminados a nidos de reposo y a campos de rehacimiento, en donde puedan armarse de fuerzas para acontecimientos futuros…

 

Bendecidos por verdaderos indultos que les propician el pago de pesadas deudas en clima menos denso de angustia, en los círculos del sufrimiento corporal y moral, son conducidos, tan pronto como es posible, a la carne, esa bendita escafandra terrestre, nuestra escuela de redención.

 

Ante la clara iluminación de las estrellas, en determinada noche, bajo el palio de la oración luminosa, tales Mensajeros de la bondad y de la renuncia, descienden a las furnias o deambulan en rumbo de los hospitales- purgatorios colectivos, para recoger a los arrepentidos y a los sensibilizados que fueran alcanzados por la magnanimidad del Cordero Celeste, como también la de su Madre la Excelsa Madre de la Humanidad, sublime intercesora de todos nosotros.

 

Los Bienhechores amorosos no liberan a sus tutelados de la carga del sufrimiento que necesitamos por impositivo de nuestros propios errores, que nos cumple recuperar, recomponiendo los paisajes humanos que quedaron yermos por nuestras actuaciones infelices. Pero inspiran decisiones felices, evitan celadas odiosas que aumentan el padecimiento debido a la rebeldía a que se arrojan los incautos con la suma de las cargas imprevisibles que arrastran y se imponen, dañinas; impregnan de fuerzas superiores que se originan en la oración y en el intercambio psíquico, que establecen y mantienen en la psicoesfera de armonía y de esperanza; inducen personas y facultan factores que auxilian, atenuando las pruebas; iluminan la conciencia y activan los recuerdos del pasado, tomándolos de los archivos de la memoria, con el fin de que se perciba que la indefraudable Justicia Divina es también Amor, y que el Amor es la mas apurada metodología existente para la liberación y el aprendizaje del Espíritu necesitado de evolución; amparan moralmente con su presencia y se convierten en faroles íntimos que señalan el rumbo en la noche de las pruebas santificadoras.

 

 

Nadie que malbarate los valores de la vida, podrá permanecer con la conciencia en paz. El abuso de la fuerza, del poder económico o social, de la autoridad, de la inteligencia o de lo que sea, produce la desdicha a la que el mal mayordomo se arroja, en prolongada y aflictiva recuperación.

 

Todos los valores positivos que afloran en la vida humana exigen rendición de cuentas, en la cual son examinados la aplicación, el uso y los resultados de la actuación, concediéndose al usufructuario el respectivo salario, adicionado a los intereses a que se haga acreedor.

 

En el orden Divino, nadie explota, se aprovecha, pervierte o abusa del patrimonio del Padre, sin ser llamado a rendir graves cuentas…

 

Recusar los problemas ni los anula ni los resuelve, más bien los agrava. La actitud valerosa para afrontarlos, ensaya los medios para vencerlos

Toda tempestad, por grande que sea la fuerza de que se revista en su violencia, después de alcanzar la culminación amaina, dejando destrozos a su paso, pero cediendo a la fuerza pacificadora de la bonanza. Los conceptos torpes de los hombres sin una fuerte convicción en Dios, se extravían y se entorpecen aunque estén sostenidos por legítimos ideales, toda vez que les falta la sabia esencial que proviene de la Causa Excelsa.

En las reencarnaciones se apagan normalmente las recordaciones de hechos pasados, las que son de naturaleza criminal sobresalen, generando perturbaciones, recelos aparentemente infundados para el observador común, aumentando poco a poco su liberación total, reincorporándose entonces a la personalidad, en forma de pensamientos actuales, tumultuosos, inconexos.

 

El paciente incurso en tal proceso, se concentra en el oscuro pozo de los recuerdos que se agudizan, y cae en alucinaciones y delirios, porque son invadidos los centros de la conciencia por las fuertes impresiones desagradables y trágicas de las que desea libertarse.

 

Desaparecen los contornos de las adquisiciones del momento, mientras se manifiestan las experiencias archivadas, que pasan a gobernar en desorientación las reacciones de la emotividad del “yo” consciente, ocasionando la alineación.

 

Por ponderables razones, el olvido de las vidas anteriores, es misericordia y sabiduría Divina para con la criatura humana.

 

Los síndromes de las enfermedades mentales, tienen sus raíces en el espíritu endeudado, y tales, dolencias son recursos punitivos y reeducadores de que se vale la Vida, en nombre de la Divinidad, para hacer justicia y administrar evolución a los que se niegan a la convivencia dentro de las líneas del amor, tal como lo enseñaron todos los constructores héticos de la Humanidad, y, especialmente Jesús, el amor por excelencia de todos las criaturas.

 

La oración refrigera, calma y da valor. La oración no siempre modifica las cosas, pero siempre nos modifica, ayudándonos a ver y entender los acontecimientos por el Angulo correcto, a través del cual deben ser examinados. Y esto es lo que importa. No es valido que Dios nos aparte de los obstáculos, pero es bueno que nos de los medios para poder apartarlos…

Después de orar, todo se ve mejor, se llega a saber los porqués, conocemos las formulas de la resignación y del valor, que solucionaran las dificultades que nos torturan.

Cuando resolvemos cambiar interiormente y dejamos caer la venda de los ojos que nos ciega moralmente, damos inicio a la liberación. El Maestro, al socorrer a todos los que  lo buscaban, los incitaba al cambio en su comportamiento, a que se fijaran en el amor, evitando caer en peores acciones que aquellas de las cuales procuraban libertarse.

 

Le hombre se beneficia del Auxilio Divino, disminuyendo sus aflicciones en este o en aquel campo, pero solamente se liberara de los errores cuando rescate por la redención del dolor o por la ascensión en el amor, mediante el bien que haga en concordancia con la reparación que lo exija. Es indispensable, por tanto, crecer en la realización ennoblecida, con el fin de poder mantenerse en paz por la ruta evolutiva.

 

El Egoísmo, sin duda alguna, es la sórdida mazmorra de los orgullosos, que la prefieren hasta cuando la alucinación  los vence, y solamente en guiñapos se dejan retirar de los lugares en los que los aprisionan sus propios pensamientos.

 

El sufrimiento consigue unir a las criaturas que experimentan su impositivo, hermanándolas. Les da una visión de profundidad en torno de la vida, y la llena de resignación, de digna tranquilidad que se convierte en victoria personal sobre las vicisitudes. El pan que restaura las fuerzas del que sufre, debe ser preparado con el fermento del optimismo, con el fin de que pueda nutrir interiormente.

 

Los hermanos infelices del Mas Allá del túmulo envisten a sus victimas y a aquellos que les extienden manos amigas, provocando problemas en sus hogares, en el trabajo, en la calle, etc… Con esta actuación tratan de descorazonar el ánimo de esos abnegados agentes de la caridad y del amor.

 

Les lanzan petardos mentales con los cuales pretenden penetrar su fortaleza interior; les inspiran desanimo, y enturbian la psicoesfera en que se desenvuelven los lidiadores de la solidaridad; echan mano de personas frívolas que les sirven de instrumentos dóciles; despiertan sentimientos contradictorios; estimulan pasiones… hacen todo lo que les es posible para imponer las dudas, por crear áreas de luchas, imponiendo, cuando pueden, sucesión de hechos desagradables.

 

Programan conversaciones enfermizas y tele comandan comentarios deprimentes como por ejemplo:” todo aquel que se envuelve con la practica del bien, solamente recibirá la ingratitud” “mientras se trabaja practicando la caridad, las cosas van para tras” “aunque se trate de ayudar con dedicación, no se recibe ayuda” “los malos progresan y los buenos interesados en la mejoría y en el progreso de sus hermanos, sufren incomprensiblemente…

Algunos trabajadores poco adiestrados en el culto de los deberes de ennoblecimiento, acogen esas ideas perturbadoras, dejándose desanimar o intoxicándose con la rebeldía que de ellas se desprende. No les pasa por la mente, que todos mantenemos vínculos de sombra con la retaguardia, y que únicamente nos sucederá lo que debemos o lo que nuestra insensatez engendra.

 

Nadie marcha en la vida a merced del acaso, sujeto a sucesos de dolor y de sombra sin que las merezca, es fácil comprender que los acreedores por el esfuerzo personal al servicio edificante reciben mayor cuota de ayuda, en concordancia con la enseñanza evangélica de que “mas recibe aquel que más da”

 

Abnegados Mensajeros alientan a los que con ellos sintonizan; los resguardan del mal, induciéndolos a la perseverancia en el trabajo de auto iluminación, le sustentan la fe; promueven encuentros circunstanciales edificantes; los conducen a las Esferas de Luz y a las Escuelas de Sabiduría, cuando tienen su desprendimiento parcial durante el sueño físico; les dan informaciones preciosas; irrigan la mente que se fertiliza con ideas elevadas, y proporciona euforia interior… No les apartan los problemas ni las luchas, porque saben que, a través de ellas, es como más se purifican y se elevan…

 

La tierra es una preciosa Escuela, todo se convierte en enseñanza, a cuya conquista deben dirigir todos los valores posibles.

 

El odio, los celos, la envidia, el despecho que intoxica la vida por largos años, no pueden, en forma lógica, desaparecer de los paneles mentales y de los sentimientos morales de quien les dio cabida insensatamente.

 

“El odio, en particular, azuza los instintos y hace de aquel que lo siente, un extraviado. Y termina siempre por calcinar a aquel que lo genera y que lo conserva, tal como el escorpión sucumbe victima del veneno que carga consigo y que un día cualquiera se aplica.

 

El Espiritista no esta exento de enemigos desencarnados y debe hacer esfuerzos espirituales, con el fin de dulcificarlos y aplacar su ira, mediante los ejemplos de renovación y de humildad, de elevación por el trabajo noble y el aprendizaje de las técnicas iluminativas y saludables. Participando de las conversaciones edificantes y de los estudios espiritistas cristianos, pueden inducir a los que odian y persiguen, a que participen de sus múltiples actividades; a que escuchando los conceptos liberadores, cambien su comportamiento, logrando su propia edificación espiritual.

 

A través de la oración y de la practica de la caridad, cada uno crea una psicoesfera favorable a si mismo, que actúa sobre sus perseguidores como un clima bienhechor de terapia eficaz.

 

No son pocos los envidiosos, los celosos, y los perversos que, en estado espiritual, se complacen en destilar su ponzoña enfermiza en los hombres honestos, a los que combaten por motivos obvios, deseando complacerse ante los sufrimientos que les imponen.

 

El amor es el único antídoto eficiente para cualquier mal. “De la misma forma que la muerte del desafecto no lava la honra del ofendido, aunque los duelistas supongan lo contrario, un enemigo desencarnado es muchas veces peor que cuando estaba encarnado. Lograr la paz con los enemigos mientras se esta en el camino con ellos, es una buena medida de urgencia.

 

“Es ideal, por tanto, no tener enemigos, no estar contra nadie, no revelarse… Si alguien no nos quiere bien, el problema es suyo, pero si damos un motivo para que eso ocurra, el problema es ya nuestro.

 

El sufrimiento, la soledad, no son penas impuestas por la Divinidad, y si constituyen correctivos salvadores, en los cuales la criatura se arma para realizar, o actos elevados. Las espinas de la corona del martirio, al clavarse en los tejidos del alma, se convierten en resinas balsámicas que rehacen de dentro para fuera.

 

“El Espiritismo es la prueba cabal del amor de Nuestro Padre hacia los hombres en agonía, vencidos todavía por el egoísmo. Es la simbólica “Escalera de Jacob” para quien desea abandonar los pantanos de los errores elevándose a los cielos de la felicidad ni siquiera soñada.

 

El tiempo nos dirá más tarde lo que en el momento actual no puede, no debe aclarar.

La caridad ha de ser la gimnasia preferida del Espíritu, con el fin de mantener las formas del espíritu en ritmo de amor tanto en el pensamiento como en la voluntad.

 

La reencarnación en si misma, constituye una misericordia del Señor, que no desea la muerte del pecador, y si su redención. En consecuencia, todas las facultades de que el hombre se encuentra investido, son fortunas que le cabe multiplicar, valorándolas por el buen uso que les da. Exigen cuidados, educación y disciplina, mediante cuyo ejercicio mas se acrecientan. Relegadas al abandono, favorece la parasitosis síquica de imprevisibles resultados, que dan margen a procesos obsesivos de gran porte, generando perturbaciones y desdichas en torno del individuo.

 

“Pacificados en Cristo” y recordando sus palabras “ Amad a vuestros enemigos” procuremos apaciguar con nuestra actitud cariñosa, transformando el odio en amor, y tengamos esperanza y alegría para vivir.

 

El divino Maestro nos visitara y las sombras de la noche moral insistente, se diluye ante la claridad que nos visita.

 

En todos los trámites de dolor e inquietud, Jesús es nuestra seguridad y nuestro apoyo.

Siempre disfrutamos la dicha de disfrutar de Su presencia.

 

En el nuevo día, Jesús, sigue con nosotros, con el fin de que no lo nublemos con las tiniebla obstinadas que todavía perdura EN NOSOTROS, POR NUESTRA CULPA.

 

Si no podemos alcanzar por ahora las cimas doradas, seguiremos intentando alcanzar la ascensión que nos ha destinado. Pidamos fuerzas para que podamos embellecer las escarpas, con el fin de mejorar el paisaje para los que vienen, valerosos, después de nosotros…

 

Si no logramos el éxito, por nuestra improvisión, procuremos por lo menos, la sabiduría que nos impide la complicidad con el crimen.

 

Aprendamos a valorizar el tiempo, aplicándolo con elevación. No permitamos horas vacías, a fin de que la ociosidad no nos entorpezca el carácter.

 

Hemos vivido en fugas incesantes, tengamos ahora el coraje y la valentía para avanzar nuestro espíritu, robustecidos con la fe y dóciles por el amor.

PROCUREMOS OBRAR SIEMPRE SEGÚN LA VOLUNTAD DEL PADRE Y NO SEGÚN LA NUESTRA, PORQUE ES EL CAMINO, LA VERDAD YLA VIDA QUE TODOS ANHELAMOS.

Trabajo extraído de “TRAMAS DEL  DESTINO” DE DIVALDO PEREIRA FRANCO

Realizado por Merchita

Miembro fundador del Centro Espirita  “Amor Fraterno” de Alcázar de San Juan , (Ciudad Real) España

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LA REENCARNACIÓN INSTRUMENTO DE LA JUSTICIA DIVINA

¿Qué significa reencarnar?

Reencarnar significa volver a habitar un cuerpo físico.  Es a través de la reencarnación que el hombre consigue evolucionar y llegar a la perfección.

Una existencia sola es un tiempo muy corto, un plazo muy limitado, para que el hombre pueda conocer, y saber todo de todo. La ley de renacimientos explica y completa el principio de la inmortalidad. La evolución del ser indica un plan y un fin. Ese fin, que es la perfección, no puede realizarse en una sola existencia, por más larga que sea. Debemos ver en la pluralidad de las vidas del alma (reencarnación) la condición necesaria  para su educación y su progreso.

Sin el principio de la preexistencia del alma  y de la pluralidad de existencias, la mayor parte de las máximas del Evangelio son ininteligibles; por esto dieron  lugar a interpretaciones tan contradictorias: ese principio es la clave que debe restituirles su verdadero sentido.

Todos los espíritus han sido creados simples e ignorantes, y se instruyen  en las luchas y tribulaciones  corporales. El que unos se inclinen desde el principio al bien, solo les proporciona llegar antes  al fin, y penar menos, pues todas las penas de la vida  son originadas por la imperfección del hombre, por su tendencia al mal. Mientras menos imperfecto es el espíritu, menos tormentos sufren, el que no es envidioso, celoso, egoísta, ambicioso, no sufrirá los tormentos que de estos defectos se originan. 

El alma (espíritu)  después de residir temporalmente en el Espacio, renace en la condición humana, trayendo consigo la herencia buena o mala, de su pasado; renace como niño, reaparece en la escena terrestre para representar el nuevo acto del drama de su vida, pagar las deudas que contrajo, conquistar nuevas capacidades que le han de facilitar la ascensión y acelerar la marcha hacia delante.

La Doctrina de la reencarnación, es la única que corresponde a la idea que formamos de la justicia de Dios para con los hombres que se Hallan en condición moral inferior, la única que puede explicar el futuro y firmar nuestras esperanzas, pues nos ofrece los medios de rescatar nuestros errores por nuevas pruebas. La razón nos lo indica y los Espíritus nos lo enseñan.

Mientras tanto, no todas las almas tienen la misma edad, ni todas subirán con el mismo paso sus periodos evolutivos. Unas recorren una carrera inmensa y se aproximan ya al apogeo de los progresos terrestres; otras mal comenzaron su ciclo de evolución  en el seno de las humanidades. Estas son almas jóvenes, emanadas hace menos tiempo del foco Eterno. Llegadas  a la humanidad, tomaron lugar entre los pueblos salvajes  o entre las razas bárbaras que pueblan los continentes  atrasados, las regiones desheredadas del Globo. Y, cuando al fin, penetren en las civilizaciones, fácilmente  se dejan reconocer por la falta de desembarazo, de aptitudes, por su incapacidad para todas las cosas y principalmente, por  sus pasiones violentas.

Así en el encadenamiento de nuestras estaciones terrestres, continúa y se completa la obra grandiosa de nuestra educación, el moroso edificar de nuestra individualidad, de nuestra personalidad moral.

Es por esa razón que el alma tiene que reencarnar sucesivamente en los medios más diversos, en todas las condiciones sociales; tiene que pasar alternadamente por las pruebas de la riqueza de la pobreza, aprendiendo a obedecer par después mandar. Precisa de las vidas oscuras, vidas de trabajo, de privaciones para acostumbrarse  a renunciar  las vanidades materiales, a despojarse de las cosas frívolas, a tener paciencia, a adquirir disciplina del Espíritu. Son necearías  las existencias de estudio, las misiones de dedicación, de caridad, por vía de las cuales  se ilustra la inteligencia  y el corazón se enriquece con la adquisición de nuevas cualidades; después vendrán  las vidas de sacrificio por la familia, por la patria, por la Humanidad. Son necesarios también la prueba cruel, crisol donde se funden el orgullo y el egoísmo, y las situaciones dolorosas, que son el rescate del pasado, la reparación de nuestras faltas.

Las encarnaciones y las reencarnaciones no ocurren solo en el planeta Tierra: las vivimos en diferentes mundos. Las que aquí pasamos  no son las primeras, ni las últimas; son, no obstante, de las más materiales y de las más distantes de la perfección.

La encarnación carece de límites precisamente trazados, si tenemos en vista solo el envoltorio que constituye el cuerpo del Espíritu (periespíritu) dado que la materialidad de ese envoltorio disminuye  en la proporción que el espíritu se purifica. En ciertos mundos  más adelantados que la Tierra, el es ya  menos compacto, menos pesado y menos grosero y, por consiguiente, menos sujeto a las vicisitudes. En grado más elevado, es diáfano y casi fluídico. Va desmaterializándose de grado en grado y acaba por confundirse con el Espíritu.

No fue la doctrina Espirita la que invento la teoría de la reencarnación. En la India, en Egipto, en Persia las ideas reencarnacionistas han prevalecido desde los principios de la civilización.

El papiro de Anana (1320 a. C) demuestra la idea entre los egipcios.

“El hombre retorna a la vida muchas veces más no se acuerda de sus existencias anteriores, excepto algunas veces en sus sueños. Al final todas esas vidas le son reveladas.

Pitágoras, Sócrates, Buda, Apolunio de  Tiara, Heredoto, Plotino, Porfirio, todos defendían ese principio. Muchas religiones se han basado en la creencia de las vidas sucesivas: El Brahmanismo, el Budismo, el Truismo etc.

No hay duda de que, bajo el nombre de resurrección, el principio de la reencarnación es un punto de una de las creencias de los judíos, punto que Jesús y los Profetas confirmaron de modo y forma. De donde se sigue que negar la reencarnación es negar la palabra de Cristo.

Ninguna religión ha negado el mundo de los muertos y todas se han esforzado en describirlo. Así mismo, en todas existe una creencia esencial en común, entre la vida material y la espiritual hay una continuidad del ser humano y la muerte representa tan sólo un cambio de estado.

 

La ciencia moderna confirma todo ello, aunque fue a mediados del siglo XX cuando Allan Kardec dio a conocer su obra, que reafirma los conceptos esenciales emitidos por los más destacados hombres de todos los pueblos desde los confines del tiempo, dando origen al Espiritismo.

 

Es sobre todo en los últimos 15 a 20 años, con la investigación de lo que sucede en la “muerte clínica” que la teoría de la supervivencia del espíritu y en consecuencia de la reencarnación, ha despertado un inmenso interés en el mundo occidental, ya que los investigadores de las experiencias de personas resucitadas después de estar clínicamente muertas, han acumulado datos fascinantes que ponen de acuerdo las conjeturas de los antiguos y la evidencia médica moderna.

 

Las evidencias científicas de la reencarnación  son:

 

Los Genios Precoces

Son criaturas prodigio, que desde la más tierna edad muestran poseer conocimientos, de tal orden hacia los temas más diversos que seria imposible  explicar sin la certeza de que vivieron antes.

 

Kardec, examinando la cuestión, pregunto a los benefactores, como entender este fenómeno. (P 219 del Libro de los Espíritus) y le dijeron: “aprendizaje del pasado, recordación anterior del alma”

 

Recordación espontánea de vidas pasadas

Se caracteriza por el hecho  de personas, especialmente  criaturas pasar a recordar espontáneamente vidas anteriores.

 

Regresión de la memoria a vidas anteriores

Innumerables casos han surgido de personas que pasan a relatar vivencias anteriores durante el fenómeno, hoy en día relativamente común, de regresión de la memoria.

 

A finales del siglo pasado, el pesquisidor francés Alberto Rochas, realizó experiencias  con regresión de la memoria y consiguió llevar a uno de sus pacientes a una existencia  precedente. A partir de hay otros cuentistas, en diverso partes  del mundo, comenzaron a desenvolver  esas técnicas, consiguiendo  anotar millares de referencias concordantes con el principio de la polín génesis.

 

 Recientemente, este proceso fue desenvuelto con fines terapéuticos, donde psiquiatras espiritualistas se sirven de técnicas apropiadas  para, a través  de la regresión de la memoria, desenvolver condiciones neuróticas de pacientes psiquiátricos. Esos procesos, aun en el campo experimental, no son aceptados por la Ciencia Oficial, recibió el nombre de (Terapia de vidas Pasadas)

 

La reencarnación se basa en los principios de la misericordia y de la justicia de Dios.

En la misericordia divina, porque,  así como el buen padre deja siempre la puerta abierta a sus hijos imperfectos, facultándoles la rehabilitación, también Dios a través de vidas sucesivas – nos da la oportunidad para que podamos  corregirnos, evolucionar  y merecer  el pleno gozo  de una felicidad duradera.

 

Emmanuel llega a decir: “La reencarnación es casi el perdón de Dios”.

En la justicia, los errores cometidos y los males inflingidos al prójimo deben ser reparados durante nuevas existencias, a fin de que, experimentando los mismos  sufrimientos, los hombres puedan rescatar sus debitos, pasando a conquistar el derecho a ser felices.

 

La unicidad de las existencias es injusta e ilógica, pues no atiende a las sabias leyes del progreso espiritual.

Es injusta porque gran parte de los errores humanos es el resultado de la ignorancia y, en una vida, no nos es posible el recate de nuestros errores, principalmente  cuando el arrepentimiento nos sobreviene casi al final de la existencia. Es preciso se de la oportunidad al arrepentido para que el compruebe su sinceridad a través de las necesarias reparaciones.

 

Es ilógica, porque no puede explicar las grandes diferencias de actitudes de las criaturas desde su infancia; las ideas innatas, independientemente  de la educación recibida,  que existen en unos y no aparecen en otros; los instintos precoces, buenos o malos,  no obstante a la naturaleza del medio donde nacieron.

 

 Las reencarnaciones representan para las criaturas imperfectas valiosas oportunidades de rescate y progreso espiritual.

Solo la pluralidad de la existencia puede explicar la diversidad de los caracteres, la variedad de las aptitudes, la desproporción de las cualidades morales, en fin, todas las desigualdades que hieren nuestra vista.

 

Solamente el amor proporciona vida, alegría y equilibrio. Cada uno ha de ver aquello que le proporcione legítimo provecho. El que hace lo que puede, recibe el salario de la paz. Los espíritus están asociados  en existencias comunes, participando en el mismo cáliz de dolores y en las mismas alegrías terrestres. En la generalidad reposan en un mismo lecho, no obstante cada uno vive en planos mentales diferentes.  Es muy difícil que se hallen reunidos en los  lazos domésticos, almas de la misma esfera.

Todas las almas que no pudieron liberarse de las influencias terrestres deben renacer de nuevo en este mundo para trabajar en  su mejoramiento; es el caso de la inmensa mayoría. Como las otras fases de la vida de los seres, la reencarnación está sujeta a leyes inmutables. El grado de pureza del periespíritu  y la afinidad molecular es la  que determina la clasificación de los Espíritus en el espacio y  fijan las condiciones  de reencarnación. Los semejantes se atraen. Es en virtud de ese hecho, de esa ley de atracción y de esa armonía que los Espíritus de un mismo orden, de caracteres y tendencias análogas se aproximan  y constituyen familias homogéneas.

 Es muy fácil amar a los amigos,  admirar a los buenos, defender a los familiares, comprender a los inteligentes, ,  entronizar afecciones, conservar a los que nos estiman, loar a los justos y ensalzar a los héroes  conocidos; más si somos respetables con  semejantes  posiciones intimas, es preciso reconocer que ellas representan  servicio realizado en nuestro proceso evolutivo. El Espíritu encarnado no ha alcanzado la redención final. Por eso la tempestad es la bienhechora; la dificultad la maestra; el adversario, es el instructor eficiente.

 

 No debemos permitir la intromisión de fuerzas negativas y destructoras en el campo íntimo del alma.  Siempre es posible transformar el mal en bien, cuando hay firme disposición de la criatura en el servicio de fidelidad aL Señor. Toda reconciliación es difícil cuando somos ignorantes en la práctica del amor, pero sin la reconciliación humana, jamás será posible nuestra integración gloriosa con la Divinidad.

 

Cuando la fidelidad sincera al Señor permanece viva en el corazón de los hombres, hay siempre lugar para el aumento de misericordia a la que se refería Jesús en su apostolado. Cada hombre, como cada Espíritu, es un mundo por si mismo y cada mente es como un cielo…

 

Del firmamento, descienden rayos de sol y lluvias benéficas para la organización planetaria, pero también, en el instante  de la lucha de los elementos atmosféricos, desde ese mismo cielo proceden chispas destructoras. Así es la mente humana. En ella se originan  las fuerzas equilibradas y restauradas para los  trillones de células  del organismo físico; pero cuando nos hallamos perturbados, emitimos rayos magnéticos de alto poder destructivo para las comunidades celulares que nos sirven.

 

Solamente el amor proporciona vida, alegría y equilibrio. No existen milagros para el culto del menor esfuerzo. Cuando nos enseñan la necesidad del amor, de su practica no se propone por obediencia a meros principios de esencia religiosa y si atendiendo a imperativos reales de la propia vida.

 

 La procreación es uno de los servicios que  pueden ser realizados por aquellos que aman, sin ser el objeto exclusivo de las uniones. El espíritu que odia o que se coloca en posición negativa ante la ley de Dios, no puede crear vida superior en parte alguna.

 

A medida que nos dirigimos hacia el camino del equilibrio, logramos material de experiencias provechosas, oportunidades de rectificación, fuerza, conocimiento. Alegría y poder. Armonizándonos  con las leyes supremas, encontramos la iluminación y la revelación, mientras los Espíritus Superiores adquieren los valores de la Divinidad.

 

“Unión de Cualidades” entre los astros se llama magnetismo planetario de atracción, entre las almas, se denomina amor, y entre los elementos quimicos, es conocida por afinidad.

 

Los procesos de reencarnación, tanto como de la muerte física, difieren hasta el infinito, no existiendo dos absolutamente iguales. Las facilidades y los obstáculos, están subordinados a numerosos factores, muchas veces relacionados con el estado conciencial  de los propios interesados en el regreso a la tierra o en la liberación de los vehículos carnales. Hay compañeros de gran elevación, que al volver a la esfera terrestre no necesitan ayuda  del plano espiritual. Otros al revés, por proceder  de zonas inferiores, necesitan de mucha cooperación.

 

La reencarnación es el curso repetido de lecciones necesarias. La esfera terrestre, es una escuela divina. El amor, por medio de las actividades intercesoras, reconduce diariamente   al banco escolar de la carne, a millones de aprendices. La vuelta de ciertas entidades de las zonas más bajas. Ocasiona laborioso esfuerzos de los trabajadores del plano espiritual.

 

El diamante perdido en el lodo por algún tiempo, no deja de ser diamante. De igual modo, la paternidad y la maternidad,  en si mismas, son siempre divinas. En todos los lugares se desenvuelve el auxilio de la esfera superior, toda vez que se encuentre en juego la Voluntad de Dios.

 

El organismo de los engendrados, en expresión más densa,  proviene del cuerpo de los padres,  que le sustenta la vida y crea sus características con su propia sangre. La criatura terrena, hereda tendencias y no cualidades. Las primeras cercan al hombre  que renace, desde los primeros días  de la lucha, no solo en su cuerpo transitorio, sino también en el ambiente general  en el que fue llamado a vivir, perfeccionándose; las segundas, resultan de la labor individual del alma encarnada, en la defensa, educación y perfeccionamiento de si misma en los círculos  benditos  de la experiencia.

 

Nadie puede quejarse de las fuerzas destructoras o circunstancias asfixiantes, refiriéndose al círculo en que nació. Siempre hay dentro del alma reencarnada, la luz de la libertad intima indicando su ascensión. Practicando la elevación espiritual, mejoramos siempre. Esa es la ley.

 

El cuerpo humano tiene sus actividades propiamente vegetativas, el cuerpo peri espiritual  que da la forma a los elementos  celulares;  está fuertemente  radicado en la sangre. En la organización fetal el patrimonio sanguíneo, es una dadiva del organismo materno. Después del nacimiento, se inicia el periodo de asimilación diferente de las energías orgánicas, en donde el “yo” reencarnado ensaya la consolidación de sus  nuevas experiencias  y solamente a  los siete años de vida común, comienza a presidir, por si mismo, el proceso básico  de equilibrio  al cuerpo peri espiritual, en el nuevo servicio iniciado. La sangre, por tanto es, como si fuese el fluido divino que nos  fija las actividades  en el campo material y en su flujo y reflujo incesantes en la organización fisiológica, nos suministra el símbolo del eterno movimiento de las fuerzas sublimes de la Creación Infinita. Cuando su circulación deja de ser libre, surge el desequilibrio o enfermedad y si surgen obstáculos que impiden su movimiento  o circulación, sobreviene entonces la excitación del tonos vital, en el campo físico, al cual sigue la muerte con la retirada inmediata del alma.

 

Es muy grande la responsabilidad del hombre ante el cuerpo material, si no atiende a las tareas que le competen  en la preservación del cuerpo físico no podrá alcanzar el progreso espiritual. El Espíritu renace en la carne, para  la producción  de valores divinos en su naturaleza, pero ¿Cómo atender a semejante imperativo, destruyendo la maquina  orgánica, base fundamental del servicio a realizar? El cuerpo terrestre es también un patrimonio heredado hace milenios y que la Humanidad viene perfeccionando a través de siglos. El plasma sublime construcción efectuada en el influjo divino, con agua del mar, en las épocas primitivas, es el fundamento primordial de las organizaciones fisiológicas. El hombre en la tierra a de aprovechar la herencia, más o menos evolucionada en el cuerpo humano.

 

Mientras nos movemos en la esfera de la carne, somos criaturas  marinas respirando en tierra firme. En el proceso vulgar de la alimentación no podemos prescindir  de la sal; nuestro mecanismo fisiológico, en rigor, se constituye del sesenta por ciento de agua salada, cuya composición es casi idéntica a la del mar,  constituida por las sales del sodio, del calcio y del potasio. En la esfera de la actividad fisiológica en  el hombre encarnado, se encuentra  el sabor de la sal, en la sangre, en el sudor, en las lágrimas, en las secreciones.

 

Al renacer, en la superficie del mundo, recibimos, con el cuerpo, una herencia sagrada cuyos valores precisamos preservar, perfeccionándolo. Las fuerzas físicas, deben evolucionar, al igual que nuestras almas. Si nos ofrecen  el cuerpo de servicio para nuevas experiencias  de elevación, debemos retribuir, con nuestro esfuerzo, auxiliándolas con la  luz  de nuestro respeto y equilibrio espiritual, en el campo del trabajo y de la educación orgánica. El hombre del futuro, comprenderá que sus células no representan apenas segmentos de carne, sino que son,  compañeras de evolución, acreedoras de su reconocimiento  y auxilio efectivo. Sin ese entendimiento  de armonía en el imperio orgánico, es inútil procurar la paz. Los contornos anatómicos  de la forma física, deformes o perfectos, largos o cortos, bellos o feos, forman parte de los estatutos educacionales. 

 

En general, la reencarnación sistemática es siempre  un curso laborioso de trabajo contra los defectos morales persistentes, en las lecciones y conflictos presentes. 

Pormenores  anatómicos imperfectos, circunstancias adversas, ambientes hostiles, constituyen, en la mayoría  de las veces, las mejores oportunidades de aprendizaje y redención, para aquellos que renacen. Por eso el mapa  de pruebas útiles, es organizado con antelación, tal como sucede en el cuaderno del alumno en las escuelas comunes.  Es como la vuelta de nuevo a la escuela con el propósito de adquirir nuevos valores. Para realizarlo, el espíritu reencarnado a de someterse  a las reglas  del establecimiento educacional, renunciando, en cierto modo, a la gran libertad que se dispone en el plano espiritual.

 

La criatura renace con independencia relativa y a veces, subordinada a ciertos condiciones educativas, más semejante  imperativo no suprime en caso alguno, el impulso libre del alma, en el sentido de la elevación, estacionamiento o caída en situaciones más bajas. Existe un programa de tareas edificantes a ser cumplidas por el que reencarna, por el cual, los dirigentes del alma, fijan la cuota aproximada  de valores eternos que el reencarnante es susceptible de adquirir en la existencia transitoria.

 

El espíritu que vuelve a la esfera de la carne, puede mejorar esa cuota de valores, sobrepasando la previsión superior, por el esfuerzo propio intensivo o distanciarse de ella, enterrándose aun más en las deudas para consigo mismo, menospreciando las santas oportunidades que le son conferidas.

 

Todo plano trazado en la esfera superior, tiene por objetivo fundamental  el bien y la ascensión; y toda alma  que reencarna en el círculo planetario, aun aquella que se encuentra en condiciones aparentemente desesperadas, tiene recursos para mejorar siempre.

 

La reencarnación  significa volver a comenzar en los procesos de la evolución o de la rectificación. Los organismos más  perfectos  de las esferas sublimadas, proceden  inicialmente de la Ameba. Recomienzo, significa “recapitulación” o “vuelta al principio”. Por eso mismo, en su desenvolvimiento  embrionario, el futuro cuerpo  del hombre  no puede ser distinto de la formación del reptil o del pájaro. Lo que opera la diferencia de la forma, es el valor evolutivo contenido en el molde peri espiritual del ser que toma los fluidos de la carne. Así pues, al  regresar a la esfera densa , es indispensable recapitular todas las experiencias  vividas en el largo drama  de nuestro perfeccionamiento , aunque solo sea por breves días  u horas, repitiendo, en curso rápido, las etapas vencidas o las lecciones adquiridas, hasta detenerse en la posición en la que debemos proseguir el aprendizaje.

 

Cuando llega la ocasión de reencarnar, el Espíritu se siente arrastrado por una fuerza irresistible, por una misteriosa afinidad, para el medio que le conviene. Es un momento terrible , de angustia, pero más formidable que el de la muerte, pues esta  no pasa de la liberación de los lazos carnales, de una entrada en una vida más libre, más intensa, en cuanto a la reencarnación, por el contrario, es la perdida  de esa vida de libertad, es un apocamiento de si mismo, al pasaje  de los claros  espacios  para la región oscura,  la descendida  para un abismo de sangre, de lama , de miseria, donde el ser va a quedar sujeto a  necesidades tiránicas e innumerables. Por eso es más penoso, más doloroso renacer que morir; es el disgusto, el terror, el abatimiento profundo del Espíritu, QUE  al entrar en este mundo tenebroso, es  fácil de concebirse.

 

La reencarnación se realiza por la aproximación graduada, por la asimilación de las moléculas materiales al periespíritu, el cual se reduce, se condensa, tornándose progresivamente  más pesado, hasta que, por adjunción suficiente de materia, constituye  un involucro carnal, un cuerpo humano.

 

El periespíritu se torna por tanto, un molde fluídico, elástico, que calca su forma  sobre la materia. De hay emanan  las condiciones fisiológicas del renacimiento. Las cualidades o defectos del molde reaparecen en el cuerpo físico, que no es, en la mayoría de los casos, sino imperfecta  grosera copia del periespíritu.

 

Desde que comienza la asimilación molecular que debe producir el cuerpo, eL Espíritu queda perturbado; un sopor, una especie de abatimiento lo  invaden poco a poco. Sus facultades se van velando  unas después de otra la mayoría desaparecen,  la conciencia queda adormecida, y el Espíritu como que es sepultado en opresiva crisálida.

 

Entrando en la vida terrestre, el alma, durante un largo periodo, tiene  que preparar ese organismo nuevo. Ha de adaptarlo a las funciones necesarias. Solamente después de veinte o treinta años de esfuerzos instintivos es que recupera el uso de sus facultades, sin embargo limitadas  aun por la acción de la materia; y, entonces, podrá, proseguir, con alguna seguridad, la travesía peligrosa de la existencia.

 

Allan Kardec nos enseña (Libro de los espíritus cuestión 330) que la reencarnación está para los Espíritus, así como la muerte está para los encarnados: es un proceso ineludible, tan cierto como el desencarnar lo es para los hombres.  

La encarnación es una necesidad evolutiva, porque solamente al contacto con la materia física consigue  el Espíritu ciertos elementos necesarios para su progreso.

De acuerdo con el grado evolutivo en que se encuentra, el espíritu podrá facilitar o dificultar el proceso para volver a nacer. Por eso los espíritus rebeldes o indiferentes tienen su encarnación por completo a cargo de los espíritus superiores, que eligen las condiciones bajo las cuales deberán volver a nacer y las experiencias a las que deberán someterse.

 

La mayoría de los que retornan a la existencia corporal en la esfera del globo, son magnetizados por los benefactores espirituales, que organizan para ellos nuevas tareas redentoras.

 

Muchos encarnan en estado de inconsciencia.

 

Los procesos de la reencarnación son operaciones graduales:

 

“Se inician con la concepción y se completan con el nacimiento.”

 

La unión del alma con el cuerpo se efectúa por medio del periespíritu (envoltorio fluídico) que servirá para conexionar el espíritu y la materia.

 

Mediante un mecanismo complejo el periespíritu es reducido, condensado y se asimila a las moléculas materiales del cuerpo en formación, ajustándose progresivamente a su desarrollo.

 

Al nacer las reminiscencias del pasado pueden manifestarse con tendencias instintivas, simpatías inexplicables y súbitas, bajo la forma de recuerdos e impresiones.

 

Incontables personas se han sorprendido frente a los recuerdos de las vidas pasadas, en los que se sumergían inconscientemente, sufriendo en las evocaciones los estados característicos de los personajes que antes animaron.

Es así, que muchos han sido víctimas de variados órdenes, perturbándose, sin conseguir establecer los límites entre los hechos de una y otra existencia: la del pasado que retorna vigorosa y la del presente, que se va sometiendo al impositivo de la otra.

La lucha por la sobrevivencia, el periodo de la infancia, el olvido del pasado son condiciones exclusivas de la vida en la Tierra y esenciales para la adquisición de ciertos valores.

Allan Kardec dice: el hombre se constituye de una realidad triple: espíritu, periespíritu y materia. El espíritu es eterno; el periespíritu es una formación “espirito-material”, “semi-espiritual”, “semi-material”; ese periespíritu esta encargado de modelar la forma, ese periespíritu es la forma, es el centro de la entelequia como enseña Aristóteles.

Allan Kardec dice que la reencarnación es la prueba fundamental de la misericordia de Dios, que presenta una Justicia Divina. Todos somos hermanos; todos nosotros marchamos hacia la perfección; todos nosotros tenemos una ruta, un rumbo de felicidad que nos espera.

La vida en la Tierra no es un escenario de placer. El hombre es responsable por su cuerpo, por su felicidad, por su desdicha. Felicidad o desgracia resulta de nuestra actitud de comportamiento. Dios no nos hizo a unos dichosos, a otros desdichados; no, nos ha creado simples e ignorantes, para que consiguiéramos nuestras experiencias, adquiriéramos nuestras capacidades evolutivas, y la ciencia moderna lo puede probar. Esta es una información que tiene 120 años.

Y ahora la cámara Kirlian, viene a probar que la materia es un conjunto de energía; pero esa energía no es material, es la energía que hace la materia y cuando la materia se disgrega la energía desaparece. Es decir que  tenemos un espíritu; que ese espíritu no es esclavo de la carne., la carne si es esclava del espíritu; que nosotros estamos construyendo lo que es necesario para nuestra evolución.

 La reencarnación nos abre un horizonte nuevo para entender la vida; los sufrimientos, las nostalgias, las angustias, las amarguras, los desesperos que nosotros atravesamos, desaparecen; y es en este punto que la ciencia espirita, que el Espiritismo, es notable; porque el Espiritismo para el siglo XX, es el mas notable tratado de higiene mental, porque consigue libertarnos de aquellos tremendos enemigos de los hombres, los cuatro fantasmas del alma: el miedo, la enfermedad, la duda y la muerte.

El Espiritismo nos saca el miedo, porque somos lo que somos y no lo que aparentamos. Sin embargo, hay mucha gente que finge una cosa que no es; cuando se pone un traje de 200 dólares, muy caro, la persona cambia de personalidad, el se engaña a si mismo, porque intrínsicamente es el mismo.

El Espiritismo nos viene a decir que nosotros tenemos una programación interior para libertarnos del miedo. Con el conocimiento espirita aprendemos primero a conocernos: porque es muy común entre las criaturas humanas decir: yo miro a una persona, y la conozco, la percibo todos los errores y defectos; porque nosotros transferimos de nuestro YO las imperfecciones hacia los demás. El Espiritismo nos enseña a conocernos, ¿quien soy?, ¿porque esto en la Tierra?, ¿para que?, ¿Qué hacer para ser feliz? Y si ustedes desearen respuestas para estas preguntas, léanlas en “El Libro de los Espíritus”,  el más completo tratado de dialéctica espiritualista, publicado por Allan Kardec. “El Libro de los Espíritus”  explica todo el origen del hombre, hasta las leyes morales, la Justicia Divina; 

Después, el Espiritismo mata el temor a la muerte, porque todos nosotros tenemos un poco de recelo de la muerte,  cuando somos jóvenes nos hacemos materialistas, es porque tenemos la idea de que vamos a vivir mucho; pero cuando llega la edad nos declinan las fuerzas; cuando llega la enfermedad, la muerte es una constante amargura, y gustaría que la vida continuara.

El espiritismo nos enseña a matar la muerte, porque la muerte es solamente un cambio de posición. La vida continua, y la prueba se tienen cuando vuelven los llamados “muertos”. El Espiritismo nos da una actitud optimista; si hoy es noche, voy a trabajar para mi gran día; si hoy es un día bello, voy a continuar trabajando para un día eterno. El Espiritismo nos hace comprender que el infortunio resulta de nuestras actitudes; entonces voy a cambiar de actitudes para el bien y seré feliz. Y por fin, el Espiritismo es el Consolador, como prometió Jesús: “Yo os mandare El Consolador, el Espíritu de Verdad, que enseñara todas las cosas que yo dije, repitiendo, y que dirá cosas nuevas. Cuando El Consolador vuelva ya no tendréis mas sufrimientos”. El Consolador son las voces, la añoranza que sentimos de nuestros seres queridos que partieron de la Tierra, no tiene justificación porque ellos salieron del cuerpo, pero no desaparecieron de la vida. La madre que ama continua junto al hijo querido; la viuda sentirá en esos momentos de reflexión, de meditación, la presencia del ser amado; el niño huérfano escuchara la voz de la madre; la madre llena de desesperación sentirá la presencia del hijo.

Esta es la prueba fundamental de la vida; tener la certeza de que la vida continua, es tener la certidumbre de que vivir es amar, vivir es evolucionar; y delante del mundo lleno de dolores y que todos nosotros hacemos un rol de reclamaciones, de desesperaciones, el Espiritismo nos enseña a valorar la vida; nos dice que el cuerpo es una bendición, mismo un cuerpo marcado, amputado, desesperado, señalado por los dolores, es una bendición de Dios; porque el vaso no es importante, mas importante es el contenido; y el contenido es el alma. Por lo tanto, el mensaje del Espiritismo es optimista; es un mensaje científico, basado en la supervivencia del alma, en la reencarnación, es una acritud cristiana de la caridad trascendental, no de la limosna; de la caridad espiritual, de la caridad del amor, de la caridad de la solidaridad humana, de una caridad que da dignidad al hombre, para que el pueda decir un día: “¡Dios mío, cuantas venturas siente mi alma, porque creo, porque se, porque siento!”

El hombre mundano llora y se lamenta  a la vera del túmulo, esa puerta abierta sobre el infinito. Si estuviese familiarizado con las leyes divinas, seria al nacer cuando debería gemir. ¿El llanto del recién nacido  no será un lamento del espíritu, ante las tristes perspectivas de la vida?

Las leyes inflexibles de la Naturaleza, o, antes, los efectos resultantes del pasado, deciden por la reencarnación. El Espíritu inferior, ignorante de esas leyes, poco cuidadoso de su futuro, sufre maquinalmente su suerte y viene a tomar su lugar  en la tierra bajo el impulso de una fuerza que ni el mismo procura conocer.  El Espíritu adelantado  se inspira en los ejemplos que lo rodean  en la vida fluidica, recoge los avisos de sus guías espirituales, pesa las condiciones  buenas o malas de su  reaparición en este mundo, prevé los obstáculos , las dificultades de la jornada, traza su programa y toma fuertes resoluciones con el propósito de ejecutarlas,  solo  vuelve  a la carne  cuando está seguro  del apoyo de los invisibles, que lo deben auxiliar en su nueva tarea. En este caso, el Espíritu no sufre más exclusivamente  el peso de la fatalidad. Su elección puede ejercerse en ciertos límites, de manera a acelerar su marcha.

Por eso, el espíritu esclarecido da preferencia a una existencia laboriosa, a una vida de lucha y abnegación. Sabe que, gracias a ella,  su adelantamiento es más rápido. La Tierra es el verdadero  purgatorio. Y precisa renacer y sufrir para despojarse de los últimos vestigios de la animalidad, para pagar las faltas  y los crímenes del pasado. De hay las enfermedades crueles, largas y dolorosas molestias, el idiotismo, la perdida de la razón.

El abuso de las altas facultades, el orgullo y el egoísmo se expían por el renacimiento en organismos incompletos, en cuerpos disformes y sufridores. El espíritu acepta esa inmolación pasajera, porque, sus ojos,  ella es el precio  de la rehabilitación, el único medio de adquirir  la modestia, la humildad. Concuerda en privarse momentáneamente  de los talentos,  de los conocimientos que aran su gloria, y desciende a un cuerpo impotente, dotados e órganos  defectuosos, para tornarse un objeto de compasión y de zumbaría.  Respetemos a los idiotas, a los enfermos, a los locos. ¡Que el dolor sea sagrado para nosotros!

En esos sepulcros de carne un Espíritu vela, sufre, y, en su tesitura intima, tiene conciencia de su miseria, de su degradación. Tememos por nuestros excesos, merecerles la suerte. Más, esos dones de la inteligencias, que el abandona para humillarse, el alma lo hallará después de la muerte, porque son propiedad suya, y jamás perderá lo que adquirió  por sus esfuerzos. Los reencontrará y, con ellos, las cualidades, las virtudes nuevas cogidas en el sacrificio,  y que aran su corona de luz en el seno de los espacios.

 Así, todo se paga, todo se rescata. Los pensamientos, los deseos criminales tienen su repercusión en la vida fluidica, más las faltas consumadas en la carne precisan ser expiadas en la carne. Todas las nuevas existencias son correlativas; el bien o el mal se reflejan a través del tiempo. Si embusteros  y perversos parecen muchas veces terminar sus vidas en la abundancia y en la paz, quedemos ciertos  de que la hora de la justicia sonará y recaerán sobre ellos los sufrimientos  de que fueron la causa. Resígnate, pues, hombre,  y soporta con coraje las pruebas inevitables, sin embargo fecundas, que suprimen  manchas  y te preparan un futuro mejor. Imita al labrador, que siempre camina para el frente, curvado bajo un sol ardiente o quemado  por la azada, y cuyos sudores riegan el suelo, el suelo que, como tu corazón, es surcado por el arado desterronador más del cual brotara el trigo dorado que hará tu felicidad.

Evita los desfallecimientos, porque te reconducirán al yugo de la materia, haciéndote contraer nuevas deudas que pesaran en tus vidas futuras. Seamos buenos, seamos virtuosos, con el fin de no dejarnos atrapar por el temible engranaje que se llama consecuencia de los actos. Huye de los placeres exorbitantes,  de las discordias y de las vanas agitaciones de la multitud. No es en las discusiones estériles, en las rivalidades, en la codicia de las honras y bienes de fortuna que encontrarás la sabiduría, en contentamiento contigo mismo; y si,  en el trabajo, en la practica  de la claridad, en la meditación, en el estudio concentrado de cara a la Naturaleza, ese libro admirable que tiene la asignaturas de Dios. (León Denia – Depois da Morte).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CASO DE REENCARNACIÓN EN LA IGLESIA CATÓLICA.

 

SAN DOMINGO GONZÁLEZ.

 

 

Vivió en el siglo XV EN España y reencarno como un esclavo en Brasil.

 

La Historia se titula: Amarguras de un Santo – Mensaje psicografiado por el Médium Francisco Cándido Xavier por el Espíritu Humberto de Campos, extraido  delCapítulo I del Libro Reportajes del Más Allá de la Tumba, edición de la FEB-Brasil.

 

He ahí la síntesis:

 

   Nos cuenta Humberto de Campos que oyó el informe de un sacerdote católico (en el plano espiritual), sobre la vida también del padre Domingo González, que fue un sacerdote insinuante, dotado de una poderosa y agudizada inteligencia. Su carrera sacerdotal de acuerdo a su carácter flexible, fue un gran corredor para las posiciones más importantes y elevadas. Dominaba a todos los compañeros por el poder de su palabra calida y persuasiva,  cautivaba la atención de sus superiores por la humildad exterior de que daba testimonio, aunque su vida íntima estuviese llena de penosos deslices.

 

      La verdad es que, allá a finales del siglo XV, era él elInquisidor-General de Aragón, con el nombre dePedro De Arbués. Dado su carácter arbitrario y método utilizado en el elevado cargo que le fue conferido el 16/09/1485, los israelitas lo asesinaron en la catedral de Zaragoza, en el momento de unas sagradas celebraciones.

 

De quien se hizo la biografía despertó en el Más Allá de la Tumba, con sus llagas dolorosas, dentro de terribles realidades que le guardaban el Espíritu imprudente, pero, los eclesiásticos estaban de acuerdo en darle un lugar de destaque en los lugares humanos y vencieron la causa.

 

En breve tiempo,la memoria de domingo se transformaba en el culto de un santo. Pero, ahí se agravaron en el plano invisible, los tormentos de aquella alma desventurada. Avergonzado y oprimido, el ex sacerdote influyente en el mundo se sentía cual mendigo hambriento y cubierto de pústulas.

 

Nosotros, sin embargo, sabemos que los recuerdos pesados en el planeta son como fuerzas invencibles que nos prenden a la superficie de la Tierra, y el infeliz compañero fue obligado a comparecer, aunque invisible a los ojos de los mortales, a todas las ceremonias religiosas que se daban en la institución de su culto.

 

Domingo González asombrado con las acusaciones de la propia conciencia, asistió a todas las solemnidades de su canonización, sintiéndose el más desgraciado de los seres. Las pompas del acontecimiento eran como espadas intangibles que le atravesasen, de lado a lado, el corazón vencido y sufridor. Los cánticos de glorificación terrena resonaban en lo íntimo como espasmos de la sombra y de la amargura.

 

Y, desde esa hora, se le intensificaron los padecimientos.

 

Su angustia se agravó, primeramente, en virtud de la nueva posición del círculo familiar. Los que le eran afines por la sangre entendieron que nunca más debían el tributo común del trabajo y realización al mundo. Como parientes de un santo, no quisieron trabajar más.

Y esa actitud se extendió a sus más antiguos compañeros de la comunidad. Los pocos valores del gremio religioso al que perteneció, desaparecieron. Sus colegas de esfuerzo se estacionaron voluntariamente en la pereza criminal y en el hábito de los homenajes sucesivos. El grupo había producido un santo: debía ser bastante para la garantía de una posición definitiva en el Cielo. El Espíritu infeliz contemplaba semejante situación, bañado en lágrimas expiatorias. Y su martirio continuó.

 

Sabemos que un apelo de la Tierra es recibido en nuestro medio, tan pronto sea expedido por un corazón que se debata en las luchas redentoras del mundo. Si el servicio postal del orbe puede estar sujeto a los errores de administración, o a la mala voluntad de un cartero, desviando de su destino un mensaje, en el plano espiritual no se da semejantes perturbaciones. La solicitud justa o injusta de los hombres viene hasta nosotros por los hilos del pensamiento, en la divina claridad del magnetismo universal. Y Domingo comenzó a recibir los pedidos más imprudentes de sus numerosos devotos.

 

El alma desventurada quedó absolutamente presa a la Tierra y, de instante a instante era obligada a atender a los apelos más extravagantes y más absurdos.

 

Si un criminal deseaba huir a la acción de la justicia en el mundo se valía de Domingo, invocándole la memoria, entre recelos y ruegos. Las madres sin juicio, que no pensaban en la educación de los hijos, los pequeñitos, le rogaban de rodillas la corrección tardía de esos hijos extraviados en malos caminos.

 

Los bellacos le hacían promesas, a fin de realizar un buen negocio. Las muchachas casaderas le imploraban la alianza del novio rebelde y desviado. Los sacerdotes le pedían la atención de los superiores. Y, finalmente, todos los sufridores sin conciencia le suplicaban el alejamiento de la cruz de pruebas que les era indispensable.

 

Reprobado al mundo,domingo, durante más de un siglo, deambuló por las casas de los devotos, por los caminos desiertos, por los círculos de negocios, por los antros de los bandidos. Su aspecto producía pena.

 

Fue cuando dirigió a Jesús la suplica más fervorosa de su vida espiritual, implorando que le permitiese volver a la Tierra. A fin de esconder en el olvido de la carne sus enormes desdichas. Quería huir del plano invisible, detestaba el título de santo, aborrecía todos los homenajes, lo atormentaba el altar del mundo. Sus lágrimas eran amargas y conmovedoras, y el Señor, como siempre, no le faltó con la bondad infinita.

 

Así como un grupo de amigos influyentes procura una colocación para el hombre desempleado y afligido en el mundo, algunos compañeros dedicados vinieron a ofrecer al pobre Espíritu sufridor una reencarnación como esclavo en Brasil.

 

Domingo González quedó radiante. Lloró de júbilo, de agradecimiento a Jesús y, en poco tiempo, tomaba la vestimenta oscura de los cautivos, sintiéndose dichoso y confortado, lleno de alegría y reconocimiento.

    

Humberto de Campos – El Espíritu autor de este mensaje preguntó al Sacerdote que abordaba esta información sobre la situación de Domingo González, en el mundo espiritual. – ¿Y el santo esta hoy en los planos más elevados de la Espiritualidad? Sería extremadamente curiosa la palabra directa de su desilusión y de su experiencia valiosa…No, aun, no – replicó el narrador, con aire discreto – Domingo ha vivido sucesivamente en Brasil y, aun hoy, continúa, ahí, esforzándose por su redención espiritual, guardando indistintamente el más terrible recelo de llegar a las esferas invisibles con el titulo de santidad.

 

Pero, las obligaciones comunes dispersaron al grupo en charla, y dentro de poco tiempo, estaba yo nuevamente solo, con mi trabajo y con mi meditación. Y en ese día, impresionado con la historia de aquella amarga experiencia, no pude quitar de la imaginación a aquel santo que cambió los inciensos del altar por la atmósfera nauseabunda de una aldea de cautiverio.

 

 Humberto de Campos

 

El espiritismo con base en la enseñanza de los Espíritus y en los Evangelios tiene la ley de la reencarnación como uno de sus postulados fundamentales. A la Luz de las vidas sucesivas, la Justicia Divina se torna más equitativa y más justa. Dios nos es presentado como Padre de Justicia y de Amor, y, en consecuencia, pasa a tener lógica la recomendación de Jesús: “Sed perfectos como perfecto es el Padre Celestial,” perfección esa que solamente es admisible cuando se lleva en cuenta la pluralidad de las existencias del Espíritu.

Trabajo realizado por: Merchita

Extraído de varios libros de la Doctrina Espirita: El Evangelio según el Espiritismo, de Misioneros de la Luz  y de otros libros.

 

Merchita  (Mercedes Cruz Reyes)

Miembro fundador del centro espirita

Amor Fraterno

Alcázar de San Juan. Ciudad Real (España)

 

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CIENCIAS MÉDICAS Y BIOLÓGICAS A LA LUZ DEL

ESPIRITISMO

El hombre tiene el derecho y el deber de investigar siempre,  a fin de que el progreso no quede paralizado en las conquistas logradas. No obstante, cuando las experiencias  superan la capacidad de control del ser humano, las Leyes de Dios, mediante fenómenos naturales,  impiden su avance y permiten  que acontecimientos inesperados, desastrosos, demuestren la  insensatez de aquel que se yergue a la condición de semidiós.

Toda vez que las aspiraciones humanas  se transformen en alineación perturbadora, teniendo como objetivo intervenir en los códigos genéticos para realizar verdaderas aventuras, la legitimidad de la experiencia  debe ceder lugar  a los impositivos de una ética trabajada con rigor, a fin de que las vidas de los animales y humanos  sean eximidas de aberraciones, que muchas mentes desequilibradas, de ayer como de hoy, han intentado  realizar en diversas culturas, sobre todo las de aquellas que se han caracterizado por el totalitarismo del poder, que pretende considerar superiores a algunas razas en detrimento de otras, que padecerían su impiedad y la cobardía de las crueles persecuciones.

Por tanto deducimos que no es lícita la manipulación genética en animales – con excepción, cuando se  tiene por objetivo mejorar la calidad de la raza, evitando su fragilidad y las enfermedades consecuentes del medio ambiente  o de factores hereditarios – ni en criaturas humanas, sin graves consecuencias   para la sociedad.

El progreso moral del ser  humano no acompañó el progreso tecnológico. Hace poco tiempo, el mundo vio impresionado,  una experiencia  en la que una oreja humana fue implantada  en el lomo de un ratón. Algunos científicos especularon sobre la posibilidad de la creación de una raza humana intelectualmente inferior,  destinada exclusivamente a los trabajos pesados, sin el problema  de eventuales  reivindicaciones  por mejores condiciones de vida. Y nos preguntamos ¿Las Leyes de la Naturaleza le permitirán al hombre penetrar en los mecanismos de la biogenética?

Vianna de Carvalho, a través del médium Divaldo Pereira Franco nos dice al respecto, que entre las nobles funciones  de la ciencia se encuentra aquella que se encarga  de examinar las posibilidades denominadas imposibles, que pueden un día, tornarse factibles , realizables. No obstante, soñar con la creación de hombres y mujeres Xerox, insensibles al dolor, automatistas, sin percepción hacia su realidad  existencial, es llevar la aspiración a la condición de pesadilla.

Sin duda, el científico puede intervenir en la constitución genética y perturbar su desarrollo, generando anomalías  en el proceso de su multiplicación. Sin embargo, para que la vida humana se exprese plenamente, es indispensable la presencia del Espíritu cuyo órgano modelador es el periespíritu, que estimula a las células  conforme a las necesidades de naturaleza carmica, obedeciendo a la ley moral de causa y efecto.

Los laboratorios de investigación amplían los campos de estudio diariamente,  nuevos descubrimientos contribuyen para que se pueda vivir  con más equilibrio y felicidad.

Cuando la Ciencia, por medio de sus nobles investigadores, se adueñe de la realidad del Espíritu, comprenderá la necesidad de establecer  un código de preservación de la vida, de ese modo, una bioética fundamentada en el respeto y dignificación de la criatura humana.

El sueño de lograr una clonación real, copiando seres patronizados, ya es una realidad; empero, bien distante de conseguir el mismo éxito con relación a la criatura humana, conforme a los moldes que conocemos, en razón de que solo puede acontecer mediante la intervención del Espíritu, sin lo cual tendremos formaciones aberrantes de células  que, desprovistas del modelo organizador biológico, jamás repetirán el individuo original. Y aunque la ingeniería genética llegue a conseguir los requisitos indispensables para que  la vida humana se manifieste, el Espíritu utilizará esa circunstancia y podrá reencarnar, jamás idéntico a otro, en razón de las conquistas que tipifican a cada uno.

Las inserciones periespirituales en la zona física se darán en el ADN, en su estructura intima,  es un campo de energía en su más elevada expresión, exteriorizada por el periespíritu en su función organizadora del cuerpo físico y toda su estructura molecular que, de alguna forma, se constituiría en partículas atómicas.

En los casos de embriones congelados, ya en estado avanzados de desarrollo, los espíritus no necesariamente  estarán ligados a ellos, esperando retomar el proceso para reencarnar, salvo en algunos casos, aquellos Espíritus que burlaron la Ley de la Vida, huyendo de las pruebas por el camino falso del suicidio, que permanecen en semi-hibernación aguardando la oportunidad para recomenzar la experiencia y ese periodo constituye para ellos la expiación que merecen. El desarrollo que ocurre  en algunos experimentos es espontaneo, resultado del automatismo biológico, pero que no culminan en éxito.

En la actual coyuntura, el proceso de formación de cuerpos orgánicos perfectos basados en el código genético humano sin la presencia del Espíritu, valiéndose, solamente de los recursos de laboratorio, Vianna de Carvalho, nos dice que la vida en plenitud solo se manifiesta en la criatura humana a través del Espíritu. La hipótesis de crear un cuerpo sin alma, por más avanzadas que sean las técnicas de laboratorio, permanece imposible.

En el actual nivel de evolución de la criatura humana y del planeta terrestre, la reencarnación se inicia en el momento de la fecundación, a partir de cuyo instante el periespíritu comienza a imprimir en los genes y cromosomas los equipos que necesita el Espíritu  para su evolución. En los estados más avanzados del proceso biológico, ya estarían definidos diversos programas orgánicos, lo que dificultaría  la perfecta identificación del Ser espiritual con los instrumentos que le irán a servir de sustentación.

El periespíritu es el factor fundamental en los procesos de génesis corporal, ya que es el modelador, sin cuya presencia el Espíritu no lograría imantarse a la organización física para el proceso de la reencarnación, por ser este el primer envoltorio, cuya programación se da por recursos magnéticos de que está constituido, presentando las características que reflejan su estado, su evolución.

El periespíritu es el agente modelador de los equipos orgánicos, así como de los delicados procesos mentales, que nacen de las conquistas del Espíritu.

La intervención del periespíritu del reencarnante en la organización genética del cuerpo después de la fecundación se procesa, desde el momento que el espermatozoide dispara en la Trompa de Falopio, en la ansiosa búsqueda del ovulo, los automatismos periespirituales, a semejanza de los biológicos, dan inicio al modelado envoltorio del que se valdrá el Espíritu para los futuros emprendimientos propuestos por la encarnación.

A medida que la mitosis celular se procesa, los elementos genéticos sufren la acción magnética que de él irradian, de tal forma que los cromosomas se organizan en el molde energético, iniciándose así el procedimiento de la organización celular.

Cada ser reencarna en el grupo social del que tiene necesidad para evolucionar, a fin de valorizar circunstancias y condiciones  específicas para la manifestación de los tesoros que duermen en germen, dentro de sí.

El periespíritu es el encargado de almacenar las conquistas evolutivas, que se originan  en las acciones del Espíritu sobre la materia en el transcurso de las experiencias pasadas.

El ser humano es, esencialmente, el Espíritu que lo organiza.  En consecuencia, inevitablemente, es el resultado de lo que piensa, de lo que habla, de lo que hace.

Su mente es la dinamo generadora de energía, cuya cualidad resulta de los factores que constituyen sus intereses emocionales, las preferencias intelectuales y morales. Conforme organice las aspiraciones y las exteriorice, las mismas se transforman  en fuentes de vida, elaborando las construcciones del bien y del mal que pasan a formar parte de su comportamiento.

En el área de la salud tenemos la respuesta del pensamiento, por tanto, del propio Espíritu produciendo equilibrio o generando desarmonía que se manifiesta en forma de enfermedad que afecta al cuerpo, a la emoción o al psiquismo, llevándolo a las más variadas patologías que resultan de las aspiraciones sustentadas por la mente.

Cada ser determina la salud o enfermedad, que se exteriorizan cuando las matrices cárnicas facilitan la instalación de los procesos compatibles con las realizaciones que quedaron en el pasado.

La mente  equilibrada o la que resuelve su renovación altera los mecanismos afligidos  del sufrimiento, modificando los paisajes mortificadores y generando nuevas áreas de armonía, por tanto, de salud.

La mejor receta para una vida saludable en el campo material y espiritual, es la armonía de la mente que responde por el bienestar espiritual, en consecuencia, de ahí deviene la vida saludable en el campo orgánico. El Equilibrio psicofísico es la gran meta que debe ser alcanzada por el ser humano. Para conseguirlo, es indispensable el conocerse así mismo como factor preponderante  a fin de saber quién es, de donde vino, hacia donde va, pensando y actuando con equidad y justicia, jamás deseando para los otros aquello que no desea para si mismo, de acuerdo con la directriz del propio Jesús.

En el mundo espiritual el concepto de salud más apropiado para el hombre y que es tenido como importante en el mundo espiritual, es el que surge de la conciencia del deber rectamente cumplido, teniendo en vista las elevadas aspiraciones de progreso cultivadas, constituyendo la perfecta armonía entre desear y conseguir. Es saludable, todo aquel que actúa  correctamente, porque piensa con propósitos elevados y se mantiene sereno delante de las determinaciones de la Vida.

Tocando ahora el tema de la Ecología, nos referiremos a la destrucción de la Naturaleza, un tema que preocupa mucho a la humanidad.

Felizmente ya son muchos los que respetan y comprenden la finalidad esencial de la vida, que es amar a todo y a todos.

Por eso mismo, el confort  y la sobrevivencia tomaran otros rumbos gracias a los avances  de la ciencia de la moderna tecnología.

La utilización irregular del conocimiento tecnológico que viene amenazando la vida, cuando es correctamente aplicado, también puede recomponer el ambiente  y rehacer la Naturaleza, condiciones esas indispensables para que la vida orgánica tenga prosecución y para ello, ya se inician los movimientos ecológicos procurando restablecer el equilibrio momentáneamente perturbado, trabajando por la armonía del domicilio terrestre.

La agricultura moderna, con el uso exagerado de maquinas, productos químicos y hasta con plantas  y microorganismos, viene causando impactos nocivos en el medio ambiente y en la salud humana, pero experiencias de laboratorio ya demostraron  que es posible conseguir  una agricultura viable y productiva, capaz de atender a toda la población de la Tierra, experimentando también otros recursos, como son los grandes viveros de reproducción de peces, de plantas acuáticas y algas marinas, en la intimidad de lo ríos, de los océanos, de los lagos, casi no explorados…

La principal fuente de energía y que es agotable es el petróleo, y el hombre se pregunta qué energía le sustituirá, a lo que Vianna de Carvalho, a través del médium Divaldo Pereira Franco de que no se dispone de recursos que nos faciliten la tarea exitosa de una previsión de tal naturaleza, definiendo acontecimientos que estarán sujetos a modificaciones. No obstante, se puede concluir que la energía solar, aun poco utilizada por el hombre, substituirá a muchos combustibles que, aunque  no se extingan, dejaran de contaminar el medio ambiente. Al mismo tiempo, el control nuclear, superados los riesgos de la precipitación belicosa, abrirá un campo inagotable, en lo que hace  a la energía en sí misma, que auxiliara al progreso de la Humanidad. Igualmente creemos que el mayor conocimiento con respecto a la Ley de gravedad, posibilitará imprevisibles contribuciones que serán aplicadas en ese sentido.

Últimamente  se efectúa gran daño a la tierra, por el efecto invernadero y la destrucción de la capa de ozono, por el despropósito y desacato a las leyes de la ecología establecidas por Dios y reflejadas en el equilibrio de la Naturaleza.

A toda agresión corresponde  una reacción equivalente y el mal huso que los hombres han hecho de los recursos naturales, la irreverencia a la vida en todas sus expresiones han generado consecuencias desastrosas que si no son corregidas y evitadas nuevas embestidas mal sanas, podrán transformarse en fenómenos  de dolor y de sombra para ellos mismos.

La vida es lo que de ella hacemos. De la manera que actuamos con relación a la Tierra, esta nos responderá de manera adecuada.

 Las grandes  catástrofes, pueden destruir pueblos  o regiones de la Tierra, y aunque el conocimiento tecnológico  ha proporcionado a la Humanidad grandes conquistas que vienen disminuyendo el sufrimiento de los pueblos, el planeta Tierra, en sí mismo, proseguirá su proceso de adaptación, de transformación molecular, alterando el clima y la constitución, mediante lo cual pasará de mundo de pruebas  y expiaciones hacia mundo de regeneración, no siendo posible, por ahora, evitarlas.

La Ciencia en sus múltiples expresiones, se aproxima lentamente a la realidad compleja del ser y de la vida. A cada conquista que se opera, es dado un paso más en la dirección de la realidad. A pesar de ese admirable avance, aun el hombre se encuentra muy distante  del entendimiento de las intrincadas redes de energía que constituyen el periespíritu y el Espíritu.

Por eso es difícil abordar cuestiones desconocidas  con palabras comprometidas.  Se podría decir que hay un sistema  holográfico en el periespíritu, que siempre repite el modelo original, toda vez que moralmente es recuperado el campo deteriorado o agredido por el ser.

Así, considerado, ese sistema holográfico, reproducirá pensamiento, ideas, recuerdos que proceden del Espíritu a través  de su modelo organizador biológico.

Las tierras y los lugares  sufren las consecuencias de los acontecimientos que allí ocurrieron, constituyendo, de alguna forma un Carma, una plantación establecida en tierras conquistadas con derramamiento de sangre y empobrecimiento de sus antiguos colonos, al no ser causado ese Carma  por ellos mismos y si por las criaturas que lo utilizaron, luego que pasa el periodo más crítico esas construcciones negativas son diluidas por otras mentes  y actividades que son desarrollados. La spicoesfera perniciosa cede lugar a nuevas construcciones mentales, y con el auxilio que les es ofrecido, pueden tornarse apacibles, productivos, ricos de beneficios.

Es de la Ley de la Vida, que el amor cubre la multitud de los pecados.

Un día el hombre podrá utilizar las fuerzas espirituales, cósmicas y anímicas, extensivamente en la agricultura y en la salud humana, vegetal y animal, de hecho en la actualidad ya existen experiencias positivas vividas por personas sensibles que se dedican a la producción de alimentos mediante los preciosos recursos de las fuerzas mentales, dirigidas en el sentido positivo, recurriendo a la oración, a la mentalización, a la bioenergía.

De la misma forma, los recursos psíquicos, biofísicos, encauzados hacia el área de la salud de todos los seres sensibles, logran resultados admirables, que han sido constatados en laboratorio, cuyos resultados pueden ser medidos y demostrados.

El ser humano es, por encima de todo, aquello que sustenta mentalmente. Sus construcciones mentales son el primer paso hacia la materialización de lo que se convencionó en llamar realidad objetiva.

A medida que el hombre conquista espacio intelecto-moral en si mismo, adquiere valor para adentrarse en el profundo conocimiento de la vida extra física, pudiendo recibir las revelaciones necesarias para su propia felicidad.

La misión del Espiritismo es libertar al ser humano de los atavismos negativos y crearles nuevos condicionamientos de naturaleza espiritual, a fin de que supere los propios límites  y se eleve en el rumbo infinito.

La sociedad del futuro, que está comenzando en la actualidad, utilizará más los recursos psíquicos que los instrumentos de naturaleza física.

Todo  desacato a la vida es un crimen que se comete contra sí mismo. Aquel que es dirigido a la Naturaleza constituye un gravamen terrible, que se transforma en motivo de sufrimiento, enfermedad y angustia, para cuantos se levantan para destruir, particularmente dominados por la perversidad, por el egoísmo, por el vandalismo, por los intereses pecuniarios…

La vida, sin duda alguna, es el resultado de la Mente Divina, que creo todo.

De la misma forma, el  Espíritu es el agente causante de todos los acontecimientos en torno de sí mismo. A cada acción practicada le corresponde una reacción equivalente.

Si cultivamos ideas ennoblecedoras podremos sintonizar con el Principio Vital y se robustece,  ampliando nuestra capacidad de calificación, de perfeccionamiento,  de desarrollo de los valores  que guardamos latentes. Si por el contrario, nos dejamos  conducir por los malos pensamientos, elaboramos fuerzas destructivas que nos perturban la armonía, llevándonos a estados enfermizos, degradantes.

La psico – neuroinmunología demuestra que, a través de las fijaciones positivas, optimistas, joviales, nuestro organismo elabora substancias defensivas, que provienen  de las fuentes vitales del pensamiento, produciendo inmunoglobulina salivar A (sigA), con posibilidades de prevenir varias infecciones, por la capacidad que poseen  esas concentraciones protectoras de defender el organismo. Cuanto más elevados son los sentimientos y las aspiraciones, del individuo que cultiva la alegría de vivir y el bien, más importantes se presentan los niveles de esa referida enzima.

Cuando el ser humano desarrolle ese mecanismo interiormente, es obvio que se equipará mejor para el enfrentamiento con los agentes destructores y perturbadores de la existencia corpórea.

Las características inmunológicas de cada ser, reflejan las condiciones evolutivas del  Espíritu que es.

En el campo de la mediúmnidad sucede algo parecido, en la extraordinaria glándula cerebral existen enzimas y proteínas especiales que facilitan la realización de los fenómenos mediúmnicos, y que responden por las naturales variaciones del trance entre los variados sensitivos. Esto se debe a que los diferentes  niveles evolutivos de los individuos no son los mismos, resultando en una acción más o menos consciente ejercida por el Espíritu sobre la glándula pineal, a través de cuya capacitación energética se produce la recepción del mensaje del comunicante, que siempre ocurre de periespíritu a periespíritu.  Esas enzimas, proteínas y algunas cerebrinas se tornan conductoras de la onda mental captada, encaminándola a los núcleos encargados de transformarla en palabras que expresan su contenido.

El hecho no se produce apenas durante  los fenómenos de la psicofonía y de la psicografía, sino también ejerce poderosa acción sobre los de naturaleza física  y su consecuente modelado  en el campo de las formas.

Los seres humanos, gracias al libre albedrio que induce  a los pensamientos, palabras y actos, resulta la suma de los comportamientos, produciendo las variaciones que tipifican los estados  y grados en que se encuentran.

Las energías magnéticas así como las fluídicas utilizadas en los procesos de cura, producen una neguentropia orgánica, alterando el comportamiento celular para mejor y revitalizando los campos de irradiación de fuerzas.

Esas energías son electromagnéticas procedentes del Espíritu a través de la acción mental del pasista y constituidas por los elementos morales que las potencializan.

Es por eso, que la conducta moral del magnetizador como del pasista espirita es de relevancia en los procesos de cura de los pacientes que lo buscan.

El ser humano es precioso, porque en el transitan los Espíritus que ya alcanzaron  una faja superior de entendimiento de la vida,  pese a que, a veces, la apariencia sea algo perturbadora por las exteriorizaciones que demuestra.

todo en la creación es importante, la extinción  de la forma de una especie no destruye la psiquis  que la animaba. Su desarrollo se procesa pasando a habitar otra expresión, en el transcurso de crecimiento para  adquirir el estado de Humanidad, que la aguarda en el futuro.

No existe aniquilamiento de la vida en  su esencia, en su estructura energética. Las transformaciones  impuestas por el mecanismo de la evolución caracterizan  a todos los seres que a ellas son sometidos, desde las especies más simples hasta aquellas que son las primeras manifestaciones  de vida inteligente…

En el caso, de la vida de los animales, tenemos entendido que se aprovecha inmediatamente el principio que lo anima, y por otro lado nos ha sido revelado que existen animales  en el mundo espiritual, y preguntamos si esto es así: ¿Cuál es su estructura y constitución?

Vianna  de Carvalho, nos dice lo siguiente: que lo inmediato  no significa, necesariamente,  después de la muerte de los animales, por cuanto esa psiquis o alma permanece  algún tiempo en el Más  Allá, al servicio de los Espíritus Nobles, que lo utilizan en trabajos apropiados a su condición, en regiones de sufrimiento donde se encuentran los que se comprometieron con el mal. Oportunamente, esas almas son recambiadas al cuerpo somático, siempre en proceso de evolución, sin cualquier solución de continuidad. Su estructura psíquica está constituida de energía específica, que suavemente  da origen al futuro periespíritu, que será el envoltorio del espíritu.

En el caso de los insectos, que son en número infinitos,  y que son seres vivos, no necesariamente, siendo principios inteligentes los que los animan, se humanizaran todos. Unos si y otros no.

 ¡Todo sirve, todo se encadena en la Naturaleza, desde el átomo primitivo hasta el arcángel, que también comenzó por ser átomo! ¿Admirable ley de armonía, que el limitado espíritu del hombre aún no puede concebir en su conjunto.

Trabajo realizado por Mercedes Cruz Reyes, (Merchita.

Miembro fundador del Centro Espirita “Amor Fraterno” de Alcázar de San Juan, Ciudad Real (España)

Extraído del libro “Actualidad del Pensamiento espírita”  de Divaldo Pereira Franco, por el Espíritu Vianna de Carvalho. 

 

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CIENCIAS EDUCACIONALES A LA LUZ DEL ESPIRITISMO

28/11/09

La vida es un proceso de crecimiento del alma  al encuentro con la grandeza Divina, es por eso que el hombre debe aprovechar las luchas  y dificultades en su camino, para dilatar su círculo de relaciones y de acción.

El mundo es camino vasto de evolución y mejoramiento, donde  transitan a nuestro lado, la ignorancia y la flaqueza.

Para transformar a la criatura humana, es necesario educarla, alterando para mejor  los paisajes morales de la sociedad y del planeta terrestre.

Educar, bajo cualquier aspecto, es conducir con seguridad, libertad y responsabilidad, equipando  al alumno con valores que lo capaciten  para la vida, para la victoria sobre las pasiones disolventes,  preparándolo para los pasos más agigantados de la evolución.

La Educación se convierte en moderadora de la agresividad y de los paisajes primitivos, substituyéndolos  por comportamientos saludables, que desarrollan sentimientos nobles, e imprime aptitudes de respeto a la vida y a sus manifestaciones.

Gracias a su acción continuada se formulan en el ser los códigos de conducta, ampliando los horizontes del pensamiento, plasma el carácter en niveles superiores, contribuyendo  armonizar las relaciones y la convivencia entre las personas, sin roces ni opresiones desgastantes.

A la Educación le compete el elevado menester de erguir al ser humano a las cumbres del progreso, presentándole los horizontes infinitos  que esperan ser conquistados y que están a su alcance.

La Educación tiene el deber de equipar al postulante  con los recursos hábiles  para poder enfrentar los desafíos, solucionarlos de la mejor forma posible, adquiriendo estabilidad emocional e intelectual, sin olvido,  de los valores morales que deben ser grabados en el individuo en formación, mediante derroteros culturales y ejemplos morales.

La infancia y la adolescencia son los periodos más propicios  para el aprendizaje, es esa la época idónea  para esculpir  las lecciones  para que estas permanezcan como una ruta de seguridad para toda la vida.

Para facilitar  mejor el florecimiento de las aptitudes individuales, la formación inicial ha de ser muy amplia, iniciando un curso orientado hacia sus posibilidades, sin olvido, sin dudas, de que la especialización exagerada,  aunque califica al individuo para las profesiones, también lo limita, casi convirtiéndolo en un robot.

El hombre forma parte integrante del Universo,  y cuanto más se informe a su respecto, mejor se torna la convivencia consigo mismo y con la Naturaleza.

Es necesario proporcionar al individuo  un curso agradable, accesible y fascinante, perfeccionándole  la calidad sin perjuicio de los valores de la educación.

Siendo indispensable la moderación en los excesos, y la presencia de ejercicios, que tornen el aprendizaje agradable, rico en compromisos  y sin necesidad  de cuidados perturbadores, ya que  con las exageradas cargas de trabajo,  fatigan y angustian al alumno, haciéndole ejecutarlas bajo amenazas  punitivas.

La religión debe ser aprendida en el hogar y en el templo de su confesión de fe correspondiente. Bajo  todos los aspectos  que se pretenda considerar la escuela ha de ser laica, libre  de obstáculo de imposiciones sectarias, partidista con el fin de facilitar  una libre y feliz elección por parte de sus integrantes.

Pues pese a que se presenten con apariencia  de fundamentos espirituales, él comportamiento de la mayoría de los educadores, es, lamentablemente, oportunista, dada las presiones socio económicas, socio políticas y el ansia ml contenida de liberación de los viejos cánones religiosos, cuyos efectos morales y sociales fueron dañinos  en el pasado y lo son también en el presente.

La escuela es un fiel núcleo para la formación del carácter, de la mente y del sentimiento del alumno, debe tornarse cada vez más importante:  un templo para el saber, un taller para experiencias  culturales  y vivenciales,  un hogar de intercambio de informaciones y de contenidos comporta mentales de modo que la sociedad esté allí representada, facilitando la preparación  para las empresas externas, en la familia, en el grupo, en la comunidad en general, de lo que surgirá indirectamente, sin vinculación doctrinaria  un base de seguridad para la educación integral, que abarca naturalmente, la del ser en su condición de Espíritu inmortal.

El proceso de la educación debe sustentarse en bases dinámicas, jamás estacionándose en lo ya hecho, pese a los resultados provechosos conseguidos. Los mecanismos de la educación deben estar siempre receptivos a las nuevas contribuciones del conocimiento, de manera  de evolucionar y penetrar más profundamente en las raíces de las necesidades de los educadores.  

A medida que las experiencias demuestren la necesidad de nuevos métodos compatibles  con la Psicología del aprendizaje, para el niño y el joven, nuevos marcos de experiencias  edificantes deben ser propuestos, sin que se entre en choque  con las técnicas convencionales. Siempre será posible  la conciliación de los métodos denominados académicos con las alternativas que traen una nueva contribución y en el futuro, se transformaran en científicos, al ser definidos sus paradigmas y conceptos.

Cuando el amor forme parte de cualquier actividad humana, abriendo espacio para el respeto por el prójimo y para sí mismo, amando a Dios por sobre todas las cosas, el modelo educacional, sin vinculación religiosa con cualquier doctrina, demostrará  que las reglas existentes en la sociedad son necesarias transitoriamente, ya que el proceso de evolución es inevitable  y cada pueblo se desarrolla con características muy propias, sin embargo todos, creciendo en un periodo tecnológicamente, en otro moralmente, hasta el momento en que esos dos brazos del progreso real  se amplíen concomitantemente, sin las presencias del monstruo de la guerra, de la esclavitud socioeconómica  del hombre o de cualquier otro tipo de discriminación.

Trabajando la conciencia individual del educando, (sin lavado cerebral) se crea una conciencia colectiva y cuando es noble, sin duda  la que le sigue es igualmente digna.

El ser consciente de sus responsabilidades, elimina los monstruos del miedo, de la punición, de la culpa, acabando por conducir la armonía mental y un elevado concepto de deberes para con él mismo y para con su prójimo, para con la sociedad, tornando legítimas las reglas establecidas y fundamentadas en principios éticos  relevantes.

El hombre es un ser que posee un cuerpo físico, cuerpo emocional y y cuerpo mental y para alinearlos  y no dispersarlos como hasta ahora a hecho, la Educación a de ser menos preconceptuosa, y han de ser incluidos en sus programas  los estudios respecto  al hombre integral, facilitando las preguntas  en torno  del ser Transpersonal, de las Doctrina Parapsíquicas,  de la Parapsicología, de la Psicotrónica, de la Psicobiofisica, de la Transcomunicación Instrumental, conforme lo hicieron Allan Kardec, William Crookes, Cesar Lombroso, Ernesto Bozzano etc. y otras autoridades, el hombre pasará a ser considerado como Espíritu, Periespíritu,   y Cuerpo físico o conforme al lenguaje parapsicológico: Energía pensante, Psicosoma y Soma.

La escuela será, al mismo tiempo, laboratorio de investigación del alma, sin ninguna connotación religiosa, a fin de ser mejor entendida  la vida en su profundidad y realidad legitima, permanente.

La metodología  de la educación debe revestirse de profundidad psicológica para enriquecer al educando con experiencias aplicables a lo cotidiano, desarrollando así la capacidad   de vivir cualquier situación, sin la visión triunfante  en la gloria, ni la aceptación pesimista en la dificultad o en el perjuicio. La vida es una realidad  desafiante  en cualquier circunstancia  y la función de la Educación es ampliarla, tornándola accesible y realizadora.

Los estímulos para el aprendizaje deben permanecer después de los cursos escolares, dado que la vida es la gran, noble y permanente  Escuela a ser conquistada.

Educar, pues, es facilitar la vida, enriquecerla de luz y plenitud.

Existe un modelo educacional  evidentemente apropiado, a través del cual alcanzaremos con mejores resultados los principales  objetivos del hombre integral (la Educación) y ofrece excelentes resultados, y felizmente, ya se piensa en establecer, en el área  de la programación escolar , la introducción de disciplinas  transversales, que tienen  y como objetivo la inclusión de doctrinas  éticas, sociales, comporta mentales, ofreciendo una  visión espiritual del ser compatible con el pensamiento religioso de todos los credos: Dios, inmortalidad, elevación de pensamiento.

Un modelo educacional que construya un hombre integral es elaborado mediante la visión espiritual, gracias a la cual se mezclan informaciones generales, convencionales, pero también se viven  las mismas  en lo cotidiano de las salas de clases, tornándose el educador en un verdadero ejemplo de aquello que transmite.

En el proceso de la evolución de la Escuela y de la Educación, se llega a una etapa de las más importantes para la formación de los individuos, que es a través de la enseñanza formal, convencional.

Solo la educación podrá reformar a los hombres, nos dicen los Espíritus en la pregunta 796 de el Libro de los Espíritus, es un concepto que Allan Kardec transcribe , sin embargo, el Codificador esclareció antes que será la educación moral quien se encargará de desarrollar  los valores pertinente  al ser humano,  y complementa: que no se refiere a la educación moral por medio de los libros y si a la que consiste  en el arte de formar caracteres , a la que suscita habatos, porque la educación es el conjunto de habatos adquiridos. Después concluye el Codificador: El desorden y la imprevisión son dos llagas que solo una educación bien elaborada puede curar. Ese es el punto de partida, el elemento real del bienestar, la garantía de la seguridad de todos. (El Libro de los Espíritus- pregunta 685)

En la familia se forman los caracteres, son inculcados los habitos saludables en el educando, auxiliándolo con el conocimiento escolar para superar el desorden y la imprevisión, a favor de la seguridad de todos.

Cuando el modelo pedagógico/tecnológico se propones formar individuos inteligentes, autónomos, creativos, críticos  y agresivamente ambiciosos, en fin, vencedores, se olvida de que el mundo necesita seres afectuosos,  cordiales, tolerantes, condescendientes, finalmente humanos.

La meta esencial de la Educación es dar vida. Antes se creía  que su tarea era preparar  para la vida. Hoy, dada su importancia en el mundo, ella es una forma eficiente de dar vida. La gran preocupación, en el área de la educación, debe ser la de preservar los valores humanos con todos los recursos que constituyen la criatura dignificada y dignificante.

Para ofrecer al niño y al joven condiciones  educacionales  para el surgimiento del pensamiento creativo, verdadero, nuevo, necesitan recursos que les faciliten el desarrollo de los programas  que deben desenvolver, y la Escuela es siempre el admirable laboratorio que posibilita el despertar de los valores  adormecidos momentáneamente.

En el caso que nos ocupa, la Escuela deberá ser liberal y portadora de recursos que desarrollen el sentimiento de lo bueno, de lo noble y de lo bello, al mismo tiempo adaptándose  a las épocas de renovación, para que no permanezca estacionada en las bases ascentrales, que sirvieron en su época, pero que no se adaptan  a los tiempos nuevos. Esas condiciones educacionales serán el resultado de la observación del comportamiento intelecto-moral de los alumnos, de sus posibilidades a ser ampliadas y mediante técnicas compatibles con los valores vigentes, abriendo espacios para las realizaciones futuras.

La escuela debe estar abierta a nuevos experimentos educacionales, siempre que sea necesario actualizar los métodos  de enseñanza, renovar los procesos iluminativos, crear oportunidades de crecimiento.

El futuro de la Humanidad camina con los pies del presente idealista y la Escuela no se puede marginar, para no quedar superada.

Para desarrollar la autoconfianza en el niño y en el adolescente, considerando que, en casi todo, se refleja uno en la vida del otro, el estimulo es la base para cualquier acción. Cuando  sean divulgados los resultados  de labores edificantes  con entusiasmo; cuando los hombres nobles reciban el apoyo que necesitan  para la prosecución de sus proyectos; cuando haya propaganda  de los valores  que engrandecen al ser humano  en detrimento de los escándalos, de los juegos sexuales  explícitos, de la exaltación  de la violencia y del crimen, el educando desarrollara naturalmente  la autoconfianza en sus posibilidades, sintiéndose estimulado a imitar  a los triunfadores, a los genios, a los sabios, a los realizadores, igual que ocurre hoy con la vida que se desarrolla a nuestro alrededor, las modas, el arte, las ideas innovadoras etc.…

De alguna forma, la Escuela no es solamente el lugar donde se aplican los métodos pedagógicos y psicológicos de la educación, sino también, del relacionamiento social, de todas las actividades que se expresan en la comunidad y se tornan fundamentales para la vida.

Para no poner en riesgo el equilibrio deseable y armonios entre lo intelectual y afectivo, es imprescindible la vigilancia, para que el auxilio que se puede  extraer de las conquistas  tecnológicas no mate el sentimiento, el compañerismo, el respeto humano en el desarrollo del programa educacional.

Para estimular al alumno no solo intelectualmente, sería viable que, en los cursos escolares fuesen establecidas la visitas a Hospitales, Hogares de niños y de ancianos, Clínicas  de Salud Mental y de Enfermedades degenerativas  – Cáncer, Sida, Sífilis y otras- a fin de que puedan ser explicados los fenómenos  aflictivos de la existencia corporal y la necesidad de la solidaridad para con todos aquellos que padecen cualquier tipo de limite, de dolor, de carencia, teniendo en vista, naturalmente, la faja etaria del educando, así como las posibilidades de comprensión  de los acontecimientos.

Los programas se iniciarían por los métodos teóricos, partiendo, después, hacia las experiencias prácticas, cuidadosas, con objetivos definidos  de ser desarrollados los valores de la solidaridad y del amor por los sufrientes de cualquier naturaleza.

Otra cosa factible, es que se estableciesen  como programas las tareas que tuviesen  por objetivo la promoción social de niños, jóvenes y adultos marginados, tornando la Escuela en una fuente de inspiración y de realizaciones constantes, ofreciendo amplios recursos, más allá de los intelectuales.

La sociedad humana en los tiempos actuales está desanimada  debido a que está equivocada con relación a los valores humanos. Desilusionada,  por falta de apoyo y de respeto por la sociedad, los postulantes al conocimiento padecen la hipertrofia  de los sentimientos, permaneciendo en las escuelas por la búsqueda de títulos  que les faciliten el triunfo en el mundo, sin conciencia del valor de la auto-realización.

El abuso de drogas y de sexo en la Escuela, el desinterés de los maestros, considerando los salarios ridículos que reciben, hace que el instituto o la escuela, como queramos llamar el lugar de estudio, deje de ser el templo del saber  para transformarse en un lugar de encuentros para pasar el tiempo,  pues se espera por el Diploma y no por la capacitación para la lucha en el mundo social.

Cuando se de la reversión de estos acontecimientos y la sociedad prestigie más y mejor el conocimiento en detrimento de la astucia, así como a la cultura, en vez de fuerza muscular  o solamente la agilidad física, la Escuela recuperará su lugar , y los educadores serán emulados a un cambio de comportamiento con más eficiencia en el área de los estudios que conducen   la concienciación de sus deberes y de su realización anterior.

La competitividad puede influir positivamente, en la educación, siempre que su objetivo no sea el de aplastar o vencer a otro.  Es un estimulo para conquistar espacios  y realizaciones dignificantes. La escuela siempre se valdrá aun, por bastante tiempo, de la evaluación de resultados  del aprendizaje produciendo inconscientemente, un sentido de competición positivo.

La competición lamentable es aquella que humilla, al perdedor situándolo en posición inferior. Las naciones ricas, muchas veces carentes de valores éticos, dieron inicio al mundo de las competencias, para la adquisición de vidas y recursos intelectuales que les faltaban, tornando al hombre objeto de compra  y no instrumento de ideas. Los deportes  perdieron casi el sentido de competición calificativa para tornarse en industrias de profesionales  destituidos  de sentimientos fraternos, cuyos únicos intereses son el dinero y la supervaloración que les posibilita  disponer de más  altos estipendios. Ganar en las competencias se tornó un factor de mercado y no de ideal o de placer. Lo mismo ocurre  en otras áreas del comportamiento artístico, cultural, social…

Los estímulos por el idealismo, las competiciones  para la calificación de los participantes, son métodos valiosos para la conquista de valores nobles que deben ser preservados.

La Educación es una forma de dirigir al alumno al autodescubrimiento, es un inevitable viaje interior,  gracias al cual el alumno  descubre las posibilidades que están a su alcance, así también lo que realmente desea en la vida, evitando  enmarañarse por las conquistas exteriores que no satisfacen su plena realización. En el futuro, el profesor tendrá conocimiento del Espíritu y sus potencias, así entenderá los conflictos  y problemas que desafían  y enfrenta el alumno para los cuales deben recibir orientaciones de seguridad.

La conquista de la conciencia en la Escuela, marchará al lado de la adquisición del conocimiento, del discernimiento para la acción, de manera que cada alumno descubra lo que hacer, cuando y como realizarlo. Al mismo tiempo, esa experiencia conducirá al autodescubrimiento.

El desinterés, la indiferencia, la falta de voluntad, y empeño  de los alumnos,  es debido, a la falta de respeto hacia la Cultura general y la supervaloración de los deportes y de las diversiones.

En el hogar se inicia el amor por el aprendizaje, dado que en la familia se encuentra la primera escuela, formadora del carácter y de la personalidad.

Para desarrollar el interés de los alumnos, se hace menester  que los individuos en particular y el Estado en general, pasen a considerar la educación como de vital importancia para una existencia saludable y feliz en la Tierra.

La Humanidad  no puede vivir solamente  de la exaltación en las conquistas, en el campo del deporte, de las aficiones sean las que sean, ya que son transitorias.

Por tanto, es indispensable  que la familia y el Estado conjuguen esfuerzos  para la valoración de la Escuela y de su grandioso significado en la edificación de una sociedad justa y feliz.

La educación moral, no es una doctrina  de esta o aquella Institución, es de todas. Se inicia en el hogar, de los padres  con relación a los demás individuos, incluyendo a los familiares y se prolonga en la Escuela. En un futuro próximo, como ya viene ocurriendo, un campo de experiencias integrales, en las cuales se unirán todos los esfuerzos para el equilibrio, que resulta de lo que se es, de los que se hace y de aquello a lo que se propone.

A la Educación le cabe, en todas partes, la gran tarea de renovar la sociedad, partiendo del alumno bien orientado, disciplinado y auto conocedor de sus necesidades.

El perfil de la Escuela del próximo siglo, del futuro a de tener el aspecto de un hogar transitorio, rico en seguridad emocional y cultural, donde todos se estimen como verdaderos amigos y hermanos, movilizándose en un ambiente de solidaridad y comprensión, disfrutando  de libertad de pensamiento y de acción, con entera responsabilidad y conciencia, de modo que los derechos ajenos sean respetados y tenidos en cuenta, sin tentativas de traspasar las fronteras invisibles , pero seguramente conocidas.

La educación en el próximo milenio, será efectuada por el desarrollo tecnológico, repercutiendo, conforme algunos imaginan, en la eliminación del espacio físico de la escuela, del trabajo, hacia un espacio accesiblemente virtual, ese proceso ya viene ocurriendo, en razón de muchos factores. La Escuela deja de ser el edificio donde son administrados los cursos, presentadas las clases y en una visión más profunda, es cualquier lugar donde se procesa el aprendizaje y se difunden los conocimientos.

Gracias a la contribución de la tecnología y la computación, los hogares se transformaran en escuelas productivas, utilizando los recursos virtuales para la ampliación de conocimientos y mayor vivencia de las informaciones, disminuyendo la movilización de los aprendices, que pierden mucho tiempo en los viajes  hacia los núcleos centrales de información escolar.

Para llegar a una Educación en la que se observe y respete la universalización de los derechos, habrá que considerar los valores éticos ejercitados desde los primeros  momentos junto al profesor (educando) ampliándola en dirección de su integridad física, moral, social y económica; esa conducta que el mismo se sienta digno y pase a valorizar a las demás criaturas, teniendo en vista sus conquistas morales y no sus pasiones o los factores circunstanciales de proyección del mundo.

Los profesores enriquecidos por el respeto que la sociedad le debe, adecuada y honradamente remunerados, tendrán oportunidad de actualizarse siempre, no recargándose  de trabajos acumulativos para una sobrevivencia financiera equilibrada, lo que siempre dificulta la atención del compromiso asumido junto al alumno. Liberados  y respetados se sentirán capaces de infundir en las mentes nuevas las directrices de respeto a la universalización de los derechos. No se debe reducir la enseñanza a las clases, es necesario ampliarla en el contacto con la Naturaleza, con visitas a los museos, así que rememorando el pasado, podamos construir mejor futuro, sacando informaciones de la Historia.

Esa lección viva, que nos demuestra que todo pasa, contribuye a su vez a la edificación del futuro que dejará surcos de nobleza y elevación después de transcurrido su tiempo.

Mientras que no tenga el hombre  elementos para discernir, para saber qué hacer y cuando realizarlo, no se le podrá facilitar la libertad, por encontrarse distante de la responsabilidad. Conceder la libertad  sin orientación es condenar al hombre, al desequilibrio generador del libertinaje. Cuando el hombre es inmaduro, el solamente posee instintos  no educados, por tanto, posibles de encaminarlo hacia las pasiones que señalan su nivel evolutivo.

Sócrates se preocupaba en estimular al alumno a encontrar las respuestas para los variados requisitos de la vida, haciéndolo  viajar hacia dentro, con el fin de arrancar el conocimiento  que en el dormía y provenía del mundo  de las ideas, por donde deambulara  antes de vestir el ropaje carnal.

Jesús es el educador por excelencia, a Su vez se valía de sus parábolas  y sobre todo de las lecciones vivas, a fin de que Sus enseñanzas permaneciesen insculpidas en lo intimo del ser de aquellos que Lo escuchaban.

Pestalozzi inauguró la Escuela Nueva, restaurando la dignidad infantil, abriendo espacios  para la Psicología de la infancia, proponiendo  el amor como base  de una buena educación.

El modelo ideal para educar al niño, sintiéndose amado y despierto  hacia el crecimiento interior, es cuando este encuentra en el profesor el guía y amigo para el gran viaje del descubrimiento de la realidad de sí mismo y del mundo en el cual se encuentra.

la religión forma parte de la vida de todos aquellos que creen en Dios y en la inmortalidad. La religión  tiene por meta  producir la religación de la criatura con el Creador. Variando sus métodos y contenidos, los objetivos que  alberga son siempre nobles, pese  que también, siempre sean lógicos y racionales.

Las informaciones deben ser ofrecidas al niño a partir de su nacimiento, dado que en esa fase, el Espíritu aun se encuentra en el proceso  de la reencarnación y registra los acontecimientos que suceden alrededor de su nueva experiencia  con bastante lucidez.

Es en el hogar y en el templo de cada religión, donde  el niño, desde muy temprano, debe recibir instrucciones y orientaciones  sobre las diferentes religiones, así como los esclarecimientos  que le posibiliten distinguir los valores y comportamientos de su prójimo en el mundo de relaciones.

Todo el empeño debe ser realizado por maestros y padres para que la libertad de religión sea preservada y específicamente, cada alumno sea orientado en el hogar y en su núcleo de fe al respecto de la Doctrina espiritual que deberá seguir.

Educar, bajo cualquier aspecto, es conducir con seguridad, libertad y responsabilidad, equipando  al alumno con valores que lo capaciten  para la vida, para la victoria sobre las pasiones disolventes,  preparándolo para los pasos más agigantados de la evolución.

El Estado, no tiene derecho de a intervenir  en la educación religiosa de los ciudadanos en general, porque seria una intromisión violenta en los derechos de la libertad de elección, de la libertad de conciencia.

La meta principal del profesor debe ser la de crear condiciones en el alumno para que pueda vivir con dignidad, resolviendo con sabiduría los problemas que enfrentará en el camino de su evolución. Para ello, el profesor  ha de estar enriquecido  por conocimientos que transmitirá  y embestido de valores morales  que podrán  confirmar  la excelencia del mensaje  educativo que pretende ofrecer a sus alumnos. Sin el ejemplo que se manifiesta por la vivencia equilibrada y saludable, las mejores lecciones pierden su significado profundo para tornarse tan solamente  un conjunto  de informaciones culturales sin sentido práctico de aplicación en lo cotidiano.

La transformación social será realizada mediante la educación. El individuo es el resultado de lo que hizo de sí mismo, de lo que aprendió en el grupo por donde caminó, de la formación educativa que recibió en el hogar, en la Escuela, en la sociedad.

Conjugados esos factores, inevitablemente, tendremos, la transformación de la Humanidad para mejor.

Para lograr despojar al niño de los valores, ideas y creencias enfermizas, y partiendo de que la construcción del hombre  ideal comienza en la educación formal y en la experimental, los padres y maestros deberán trabajar unidos en el mismo ideal de la educación, no transfiriendo para la Escuela toda la responsabilidad  por la formación ética, moral y cultural del niño y del joven.

El hogar y la Escuela son términos de la misma ecuación educativa y solamente cuando esos dos núcleos  de vida estén en sintonía y trabajen unidos es que se podrán mantener los valores elevados, las ideas nobles en consideración y  las creencias en la dignidad humana como base para el progreso individual y general de la sociedad.

Procuremos trabajar el universo infantil con los instrumentos del amor y de la razón, grabando en su interior la certeza de su inmortalidad, tanto como también informarlo y concientizarlo de que es miembro actuante de la familia universal, esto constituye el principal, y urgente  desafío para la educación, que posee valiosos recursos para disolver los canceres del egoísmo, del orgullo, de la prepotencia, generadores de la miseria   de variado orden.

Trabajo realizado por Merchita (mercedes Cruz Reyes).

Extraído del Libro: Actualidad del Pensamiento Espirita, de Divaldo Pereira Franco, por el Espíritu “Vianna de Carvalho”

Miembro fundador del Centro Espirita “Amor Fraterno” de Alcázar de San Juan. Ciudad Real (España)

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COMO MANEJAR LA MEDIUMNIDAD EN LOS NIÑOS

(8/01/08)

Un niño es como un libro que acaba de ser abierto, con muchas sorpresas para los que se disponen a leerlo. Así es para los padres la vida de sus hijos, siempre son sorprendidos por las anomalías que estos  presentan. Frutos todas ella de su imperfección.

No sabemos los padres el secreto que en su inocencia esconden los niños; no sabemos lo que son, lo que han sido y ni lo que serán, ellos son seres que Dios envía a nuevas existencias; y para que no se les pueda imponer  una severidad demasiado grande, El les da todas las apariencias de la inocencia; incluso en un niño de mala índole, se cubren sus acciones malas con la no conciencia de sus actos.

Los espíritus entran en la vida corporal para perfeccionarse, para mejorarse; la fragilidad  los vuelve flexibles, accesibles a los consejos de la experiencia y a la de aquellos que deben hacerlos progresar; es entonces cuando se puede reformar  su carácter y reprimir sus malas tendencias.

Un periodo de incertidumbres e inseguridad surge en las casas donde hay niños y alguno de ellos  presenta mediúmnidad  ostensiva en los primero años de su vida. El conocimiento de la Doctrina Espirita favorece  la forma adecuada de conducir estos procesos.

En el capítulo XVIII del Libro de los Médiums, el Maestro de Lion, Allan Kardec, nos presenta esta cuestión sobre la posibilidad o la existencia de la mediúmnidad en los niños, siendo este un tema de mucho interés e importancia para el estudio, pues en las tempranas edades del desarrollo físico pueden presentarse eventos que necesitan de nuestra atención y comprensión.

Pongamos varios ejemplos:

El niño Marcos del Sur tenía cuatro años cuando contó haber presenciado la muerte del bisabuelo, fallecido antes de su nacimiento. Para convencer a su familia el  imitó al viejo  con perfección. En otra ocasión, dijo haber presenciado la imagen de un niño, hijo de una migo de su madre, siendo atropellado por un coche rojo. Rita de Cassio, la madre, fue para la casa de la familia del accidentado, confirmó la veracidad de la escena y llevó al hijo a un centro espírita, donde su mediúmnidad fue reconocida. Al final del 2006, a los doce años, el describió los atentados en que unos traficantes incendiaron un autobús y provocaron la muerte de ocho pasajeros en Rió. El decía: “Lo veo todo negro y veo cosas. No tengo miedo, más siento dolores” 

La mediúmnidad de Giovanna  aun choca a la familia.  A los dos años, la pequeña sólo dormía en la alfombra y despertaba siempre cuando intentaban colocarla en la cuna. Durante la noche, bastaba aproximarse a la cuna con ella en el cuello para Giovanna  volver a los llantos. Un neurólogo prescribió remedios para la disritmia cerebral. Claudia Geminiani, la madre, prefirió procurar un centro espirita. “Una médium explicó que un rapaz que había sido hijo de Giovanna  en otra encarnación la perseguía a la cuna en busca de cariño”, cuenta Claudia. “Ella tenía el rostro desfigurado y los miembros comprimidos, por eso asustaba a mi hija. “Una vez Giovanna llegó a proferir  palabras agresivas en un tono de voz diferente al suyo. Lecturas Evangélicas ayudaron a suavizar la crisis. Hoy con tres años  y ocho meses, Giovanna frecuenta un curso de evangelización y hace una oración siempre que alguna entidad la asusta.

Desde los ocho años; Camila no conseguía dormir en su propio cuarto. La visión de un cachorro feroz la impedía quedarse allí. La madre, Carla de Almeida Olivera, no olvida los gritos que la niña, hoy con cuatro años, daba cuando iba para la cuna. “Ella lloraba mucho,  con los ojos siempre cerrados. Sólo paraba con mucha oración”. Carla siendo espírita, no entendía como durante las sesiones del culto del evangelio en el Hogar, el  miedo que su hija sentía. Pues en esas ocasiones, Camila acostumbraba a ver una bruja por la casa, lo que la hacía sufrir. Cuenta su madre: “Cuando tiene visiones, mi hija se transforma en otra persona. Queda con una fuerza tan grande que ella mal conseguía dominarle.

Relatos como estos,  de comunicaciones con espíritus revelan que la mediúmnidad es común en la infancia. Y los padres precisan a prender a lidiar con la situación.

En el inicio del retorno al cuerpo físico se generan una serie de procesos en el que el espíritu encarnado va acoplándose y amoldándose al nuevo cuerpo que habita, en ese momento de la vida el vehículo físico va sufriendo cambios en vías de su acondicionamiento a la vida material, y por supuesto, direccionándose para lo que será el cumplimiento de las necesidades del espíritu. A su vez el espíritu debe pasar también por muchos cambios a nivel periespiritual y psíquicos, pues debe ir elaborando nuevas facetas de su personalidad con el fin de ir mejorando sus condiciones para el cumplimiento de sus compromisos adquiridos en la vida espiritual que le permitirán el adelantamiento moral y el equilibrio.

Estudiada por religiosos, psiquiatras y hasta neurólogos, la mediúmnidad es la capacidad de ver y oír espíritus o realizar fenómenos paranormales – como incorporación y clarividencia – por intermedio de agentes externos. O sea, de entidades espirituales que utilizan el cuerpo del médium como vehículo para manifestarse.

La psicología y la medicina, entretanto, buscan otras formas de justificar esos fenómenos. Si la criatura parece poseída por una entidad sobrenatural, por ejemplo, es tomado como un trastorno  de la personalidad o estado de trance o posesión, cuyo tratamiento es la psicoterapia y medicamentos.  La comunicación con los amigos invisibles a los ojos de los padres acostumbra ser encarada como mera fantasía. Hay momentos que la ilusión predomina y la criatura transforma en real lo que apenas es un deseo  inconsciente”.

Todos sabemos que la mediúmnidad es el canal que liga a todas las criaturas vivas al mundo invisible o de los Espíritus. Su finalidad básica es la de excitar al espíritu encarnado en la materia, a vivir  sus experiencias evolutivas. En los vegetales y animales la mediúmnidad se encuentra apenas en estado rudimentario. Se va tornando más amplia y compleja a medida en que se considera la evolución de esos seres animados  a través de las reencarnaciones.

La criatura es un adulto en potencia. Como nacemos trayendo pre disponibilidad que nos posibilitan el intercambio mediúmnico, en algunas criaturas la Mediúmnidad se presenta precoz-mente.

El libro de los Médiums nos dice en el capitulo XVIII  ítem 221 que es muy peligroso el desarrollar la mediúmnidad en los niños; porque estos son organizaciones demasiado tiernas y delicadas se conmoverían demasiado y su joven imaginación se sobreexcitaría; los padres por esta razón deben alejarlos de estas ideas o al menos sólo les hablaran de ellas bajo un punto de vista de las consecuencias morales

Cuando la mediúmnidad en el niño es espontánea es porque esta, está en su naturaleza y que su constitución se presta a ella; eso no es lo mismo que cuando es provocado y sobreexcitado. El niño que tiene visiones, se impresiona generalmente poco por ellas; le parece una cosa muy natural, en la cual sólo se fija débilmente, más tarde el hecho se le presenta en la memoria  y se lo explica fácilmente si conoce el Espiritismo.

El desarrollo del ser humano puede dividirse en ciclos de 7 años en donde podemos observar los cambios y las adaptaciones orgánicas necesarias para la madurez del cuerpo, pero en estos ciclos está incluido también el proceso de maduración del espíritu quien es el que define las modificaciones del vehículo carnal cumpliendo con la planificación establecida en los planos espirituales, en donde la definición de las características de su cuerpo orgánico le permitirá ciertas condiciones en provecho de la mejoría de sus deficiencia, sirviendo este nuevo cuerpo para la prueba o expiación.

En el primer ciclo, comprendido entre el alumbramiento y los 7 años de edad, el niño se encuentra en una condición ambivalente al respecto de estado de libertad espiritual, pues en esa etapa su espíritu y su cuerpo físico aún no establecen los lazos finales que le permitirán la culminación efectiva de la encarnación.

Su cuerpo aun inmaduro es apenas un vehículo en desarrollo en donde los controles periespirituales no son tan definidos, permitiendo al espíritu gozar de cierta libertad en cuanto a la percepción sensorial del entorno, experimentando por igual ambos estados de la existencia, es decir que el espíritu del niño al no haber establecido los vínculos profundos con la carne tiene la posibilidad de vivir en dos mundo a la vez, pues en su naturaleza espiritual puede verificar todo lo que le rodea en el plano físico, pero también puede percibir todo lo que se produce en el entorno invisible, siendo su espíritu protector el primero en mantener un contacto permanente con su tutelado.

En base a esto, las características presentadas por el niño definen mas una condición anímica que mediúmnica, pues lo que se produce no es otra cosa que la manifestación de las propiedades espirituales que todos poseemos al encontrarnos liberados de los lazos físicos, siendo en el caso del infante la expresión de sus propias condiciones espirituales.

La visión, la audición, incluso la posibilidad de conversar con los espíritus, son sólo eventos naturales para el niño, pues al no tener la posibilidad de diferenciar ambos estados de la existencia no existe en él ningún tipo de temor o de rechazo hacia algo que le parece normal, es luego en su crecimiento cultural e intelectual que se van estableciendo las convenciones sociales que le pueden dirigir su percepción sobre las cosas, generando según su educación ciertas fobias sobre la vida espiritual que en su mayoría son proyectadas por los adultos de su entorno, producto de la ignorancia y de los preceptos culturales sin fundamento.

Durante la niñez pueden presentarse eventos mediúmnicos relevantes, pues hay seres que en sus planificaciones establecieron la posibilidad del trabajo mediúmnico desde el inicio de su encarnación, ya sea por un proceso probatorio o por una misión en particular, expresando pues el espíritu encarnado desde el principio sus condiciones de medianero, teniendo sus padres la necesidad de auxiliar y dirigir estas manifestaciones en beneficio del crecimiento moral e intelectual del niño.

La práctica de la mediúmnidad no tiene una edad prefijada  para el niño,  eso depende enteramente del desarrollo físico y mucho más del desarrollo moral; hay niños de doce años que se afectaran menos  que muchas veces los adultos. Si los hombres son víctimas de los espíritus mentirosos la infancia y la juventud están aun más expuestas por su inexperiencia. La edad está subordinada  a las circunstancias, al temperamento y al carácter del niño.

La constatación de la edad es muy difícil pues hay  bebés que tienen incorporaciones. Cada criatura tiene sus características propias y su mediúmnidad aflora de acuerdo con sus condiciones. La práctica de la mediúmnidad entretanto, debe ser incentivada cuando el joven estuviera maduro lo suficiente  para un ejercicio seguro dentro los padrones de comportamiento conducidos con seriedad y responsabilidad de que se reviste el trabajo mediúmnico.

LA mediúmnidad en los niños es más común de lo que se piensa. El adulto, por ya ser dueño de sí mismo, entiende mejor el surgimiento de la misma, y procura una  forma de ajustarse a ella. Sea en los diversos Centros Espíritas o no. Cuando los hechos mediúmnicos estén surgiendo en la niñez de nuestros hijos, sabemos con seguridad, que su ángel protector estará atento para tal hecho. Esa asertiva, no nos excluye, entre tanto, a los padres y educadores, de nuestra responsabilidad de buscar la mejor forma de disminuir esos efectos. Deberemos estar siempre dentro de las orientaciones   de la codificación Kardeciana, y seguros del amparo de nuestros amigos espirituales para conducirnos con claridad hacia el camino marcado por Jesús.

 

La práctica de la mediúmnidad presenta peligros e inconvenientes contra los cuales debemos precavernos. Muchos que trabajan en actividades mediúmnicas improductivas están bajo el imperio evidente de obsesión y de fascinación.

Lo que el libro de los médiums nos dice bien claro es que no se debe excitar el desarrollo de la mediúmnidad en los niños cuando no es espontánea, y que en todos los casos es preciso usar de esta con gran circunspección; que tampoco se debe alentar en personas débiles, a los que den señales de excentricidad en las ideas o debilidad en las facultades mentales, porque hay en ellas predisposición evidente a la locura que cualquier  causa sobre excitante puede desenvolver.

Aunque no se vea u oiga a los espíritus, es la mediúmnidad la que hace que una criatura sea capaz de sentir si un ambiente está cargado y hacerla llorar cuando un extraño con energías ruines la pega en el cuello. Es preciso antes de afirmar que una criatura está bajo la influencia de un espíritu, descartar las hipótesis de fantasía  y de disturbios psíquicos. La primera etapa es entrevistar al paciente en busca de elementos que no podrían ser dichos por él. “Es difícil diagnosticar como fantasiosa una criatura  de  tres años que se pone a analizar cuadros de Botticelli o a conversar  en francés sin conocer ese idioma” por poner un ejemplo. Finalmente, exámenes neurológicos facilitarían el verificar si la actividad en el cerebro es equivalente  a la registrada en convulsiones o ataques de epilepsia. Normalmente la reacción es otra.

Algunos médicos y pensadores materialistas clasifican a los médiums como personas enfermas. Generalmente, esos científicos emiten pareceres fundamentales en los conceptos de ciencia materialista y no se dan al trabajo de examinar los libros espíritas, puesto que ni los conocen.

 Estudiada por los religiosos, psiquiatras y hasta neurólogos, la mediúmnidad es la capacidad de ver u oír a los  espíritus o realizar fenómenos para normales – como la incorporación y la clarividencia- por intermedio de agentes externos, o  sea, de entidades espirituales que utilizan el cuerpo del médium como vehículo para manifestarse.

Normalmente en esos casos, el fortalecimiento por el pase, el agua fluidificada y la oración son poderosos instrumentos de los que se vale la espiritualidad para la solución del problema. Nuestros mentores espirituales, con certeza,  miraran el tratamiento de forma que, siguiendo correctamente las instrucciones de la espiritualidad superior, podamos tener ayuda y seguridad.

Los padres deben mostrarse aptos para efectuar cambios en la conducta diaria en su recinto doméstico. Todo lo que sea para elevar el padrón vibratorio  debe ser cultivado, al mismo tiempo en que se ofrecen para apartar toda conducta que lleve a lo contrario. Buenos libros, buenos films, comportamiento mental pautado en las enseñanzas del Evangelio, aliados al respeto y cariño mutuo, son factores de envolvimiento de los hijos en un halo protector, beneficiando así,  a todos los espíritus que conviven en el núcleo.  El hábito de la oración y la institución de una pequeña reunión para el estudio doctrinario del evangelio a la luz de las revelaciones espíritas son de fundamental importancia. Con certeza, en los Centros espíritas, existen equipos formados para enseñar a los neófitos como se instituyen esas pequeñas reuniones, recordando que el objetivo no es el desarrollo mediúmnico, y si la evolución espiritual  del grupo familiar, y que el intercambio entre espíritus encarnados y desencarnados debe ser efectuado dentro de los locales apropiados en las Casas espíritas.

Si el pequeño demuestra miedo es bueno que los padres acompañen en las sesiones necesarias al tratamiento espiritual, hasta que ellos se acostumbren con naturalidad a tal hecho. El ambiente de la sala de pases, o locales destinados para tal, a pesar de ser locales simples, destituidos de mucha decoración, puede ser intimidante  para un niño que ya debe estar asustado con los hechos que por ventura ya le están ocurriendo. Normalmente luego ellos se acostumbran, desde que los padres estén tranquilos y pasen para ellos esa tranquilidad. Si la criatura ya está alfabetizada, un buen libro  conveniente a su edad le ayuda mucho, principalmente porque contiene enseñanzas morales propias a su elevación espiritual. En las librerías espíritas, existen ya un buen número de títulos dedicados a los niños.  Si el niño no está en la edad de leer, se le pueden contar cuentos e historias basadas en los libros infantiles para que el se familiarice poco a poco con la Doctrina. Vigilar los síntomas ver si van disminuyendo y al mismo tiempo apartados hasta que la normalidad se establezca a la espera de la hora apropiada para el correcto desarrollo  y ejercicio de la mediúmnidad.

Cuando un jovencito descubre que tiene mediúmnidad, la forma mejor de desenvolverla es frecuentando las reuniones apropiadas para los jóvenes en los Centros espíritas, pues allí los dirigentes experimentados podrán orientarle sobre esa cuestión. Sin olvidar que no se puede atribuir mediúmnidad a cualquier disturbio que la criatura presenta.  Sólo el estudio de la Doctrina Espirita dará subsidios para la identificación de los fenómenos pues es una observación bastante cuidadosa.

Cuando un niño pequeñito mira a su alrededor como viendo algo, con gran temor en el rostro, o se asusta como observando a alguien que no se ve, es aconsejable darle pases magnéticos, agua fluidificada y concienciación de la familia para los actos relacionados con la Doctrina Espirita.

Muchos niños son sonámbulos  y presentan alguna alteración en un determinado estado del sueño.  Durante esa fase el niño está en un estado intermediario entre el sueño y la vigilia. A pesar de no mostrarse consciente de todo lo que pasa a su alrededor, la persona puede realizar pequeñas tareas, como alimentarse, vestirse, sentarse, mirar para algún lugar, conversar. Siendo cuestionada verbalmente  las respuestas son incoherentes y murmuradas.

Usualmente ocurre en las primeras horas del sueño pudiendo durar algunos segundos o pocos minutos. Durante el episodio el paciente se muestra apático estableciendo poco contacto con el medio, pareciendo no reconocer a las personas y familiares. Raramente realiza un procedimiento más elaborado como cambiarse de ropa u orinar en el lugar adecuado.

Para un sonámbulo, despertar durante la crisis puede ser un momento difícil. Principalmente en el adulto, existe la posibilidad de tener una reacción violenta  si es abordado, si juzga estar sufriendo alguna amenaza. A la mañana siguiente, normalmente, no recordará el episodio.

También se sabe que ese es un trastorno típicamente de la infancia, siendo presentado esporádicamente en hasta un tercio de los niños entre los tres y diez años de edad. En esta misma faja están los episodios  que acostumbran a ser regulares. A lo largo de la pubertad van disminuyendo y apenas un pequeño grupo continua teniendo episodios de sonambulismo durante la edad adulta.

No se debe en las Casa espíritas en los trabajos de pases para los niños, admitir que el pase sea efectuado también por los niños,   el Libro de los Médiums ítem 222, aborda la cuestión, cuando hace referencia a los peligros e inconvenientes de la Mediúmnidad practicada por los niños.

El equipo debe estar formado por adultos, que por  fuerza de la madurez y el estudio sabrán conducir con seguridad cualquier caso que se presente. Una criatura por muy acostumbrada que esté con los fenómenos espíritas, no tendrá condiciones de tratar y salir bien ante la sutileza enmascarada con que se revisten algunos obsesores. El estimulo para la espiritualización de los niños debe ser dado de acuerdo con la edad de cada uno, al conducirlos a una sala de conocimientos evangélicos doctrinarios, existentes en los diversos ciclos de mocedad en las Casas espíritas.

Muchos niños juegan con amiguitos imaginarios. Ese procedimiento es común en las criaturas que se sienten solitarias  y carentes.  Algunas criaturas realmente tienen contacto con entidades. Ese fenómeno tiende a desaparecer cuando llegan a la edad de los siete u ocho años.

La manifestación de los fenómenos mediúmnicos no está sujeta a la voluntad de los padres. Ese es un atributo exclusivo de la criatura. Ella nació dotada de ese don. Los padres el deber que tienen para sus hijos y lo que pueden hacer en el caso de ellos tener mediúmnidad  es tratar de que ellos reciban un tratamiento espiritual, para que los fenómenos sean apartados y puedan seguir su curso normal, reapareciendo, cuando el individuo este en una fase más madura

Muchas criaturas demuestran tener una sensibilidad mayor que otras, y captan del ambiente y de las personas de su alrededor, las energías que se presentan, tanto positivas como negativas.  Para estar seguros y ver esta constatación en los niños es preciso un examen minucioso de los hechos y llevarlos a una casa espirita. En las horas de crisis es aconsejables mucha paciencia y una dosis extrema de amor para ella, para que con seguridad puedan ayudarla. Algunas veces es aconsejable consultar a una psicóloga infantil para auxiliarla en esos procesos. Existen buenos profesionales en ese área médica, que abrazan los principios espíritas y son de gran ayuda

Muchos niños no les gusta frecuentar la casa Espirita. Normalmente a esa edad algunas criaturas precisan mucha persuasión. Muchos dicen que sólo van bajo “libre y espontánea presión”. Luego más tarde lo asimilan mejor  y se convierten en jóvenes trabajadores en las Casas espíritas que frecuentan. Los jóvenes  al ver el comportamiento de los más viejos también se integran en la medida de lo posible.

Cuando nos encontramos en un caso de mediúmnidad en una criatura de catorce años con la aparición de fenómenos mediúmnicos, es preciso buscar orientación segura. Descartado la cura por la Ciencia es hora de buscar la ayuda de la Doctrina Espírita. Mientras tanto tales fenómenos pueden darse simultáneamente. Se debe buscar ayuda  en la ciencia aliada a un tratamiento eficaz en la casa espírita.

 

 Antes de cualquier actitud, los padres deben concienciarse de la responsabilidad ante esa criatura, y conducir el caso con naturalidad y racionalidad. Muchos por desconocer el fenómeno mediúmnico tratan de forma inadecuada la cuestión, lo que acarrea perjuicio para la criatura en el futuro. Como consecuencia, cuando adulto, la criatura  podrá tener una visión distorsionada  de los fenómenos que envuelven la mediúmnidad. Es muy común los padres que castigan físicamente a sus hijos en esa fase.

La naturalidad debe ser la tónica para envolver la cuestión.  El desarrollo mediúmnico es desaconsejable, visto que la criatura no posee defensas que la ayuden cuando se encuentren con algún enemigo del pasado.  Como ya hemos dicho anteriormente, un tratamiento efectuado dentro de una casa espírita dará subsidios para que sean apartados esos síntomas, que volverán a aflorar en momento oportuno, cuando las condiciones de madurez física de la criatura permitan que ella haga buen uso de sus fuerzas mediúmnicas.

¿Se sabe que la mediúmnidad en los niños perturba el desenvolvimiento de los mismos, más cuando  ella  trae una tarea predeterminada en el plano espiritual, se debe bloquear este desarrollo?

Aquí no diremos bloquear. Conforme sea la edad de la criatura puede ser que ella presente condiciones de madurez que le permitan el uso de sus facultades de forma que no la perjudique en nada.

Se sabe por experiencia, que la mediúmnidad puede aparecer en cualquier edad, más existen médiums, que por su aptitud natural presentan condiciones  para el ejercicio de la mediúmnidad aun en criaturas  o adolescentes, haciéndolo de forma consciente y responsables. Citamos aquí el caso de las hermanas Baudin que auxiliaron  a Kardec en la fase de la Codificación, o nuestro bondadoso Chico Xavier y otros que se esparcen por Brasil o por el mundo

Médicos adeptos del espiritismo afirman que la infancia es el periodo en que la acción de la glándula pineal está en el auge, aunque la criatura no tenga el armazón intelectual necesario para interpretar los estímulos de forma consciente. Con el desarrollo  completo del cerebro, la mediúmnidad sería sublimada en la mayoría de las personas. La volvería aun más fuerte en aquellos que aprendieron a ejercitarla. Muchas criaturas sienten dolor porque el cuerpo no está preparado para recibir ese impacto. Por ese motivo, en general los padres son orientados a no incentivar a los hijos a ejercerla.

La dedicación, la paciencia y renuncia son los caminos del crecimiento mediúmnico. El orgullo y los malos Espíritus son sus obstáculos.

La mediúmnidad es cuchillo de dos filos. Si por un lado es fuente de benditas alegrías, por otro, puede ser también de profundas decepciones, para orientarse en el desarrollo mediúmnico, podría ser hecha citación de innumerables obras respetables. Sin embargo, lo más correcto es la utilización del viejo y buen Libro de los Médiums. Por lo tanto los que se ven afectados por ella, deben comenzar por el principio, conociendo las obras de Kardec y estudiarlas con profundidad.

En todas las situaciones, nuestra postura debe ser la de la más absoluta tranquilidad, una vez que la relación entre encarnados y desencarnados hace parte del propio contexto evolutivo de cada ser. Estamos, siempre, rodeados de espíritus, creamos en ellos o no, siendo espíritas o no. Al percibir las “conversaciones” de criaturas con la “nada”, tengamos serenidad y procuremos “entender” el proceso, y hacernos dueños de la situación.

Se recomienda a los padres y pariente más próximos el diálogo con las criaturas sin interrogatorios o curiosidad excesiva, más, procurando ”entrar” en la historia, participar del contexto, para percibir, en la naturalidad de la conversación, cuales son los “personajes” que efectivamente se hallan presentes junto a la criatura.

 Como se trata de cosas naturales, cuanto mayor sea la naturalidad con que encaremos tales acontecimientos, menos las criaturas  y nosotros los adultos, quedaremos asustados o “con miedo”. Al final, en términos de envolvimiento espiritual, los lazos que nos ligan a los espíritus (encarnados o desencarnados) no son rotos  en razón de la alteración de nuestro estado vivencial (en la carne o fuera de ella) por el contrario se fortalecen y perduran 

Ame a su hijo con problemas del cuerpo o de la mente, o de ambos, cooperando con ellos, con mucha paciencia y con el gesto de ternura, para que puedan salir victoriosos de la expiación terrena, avanzando para más altos vuelos rumbo a nuestro Creador.

Llénese de cariño, de paciencia, de tranquilidad interior, viendo en estos hijos las joyas bendecidas que el Padre confía a nuestras manos para que las pulamos.

Usted podrá haberlos recibido por renuncia y  elevado amor de su parte, más,  puede ser que usted esté ligado directamente a las causas que determinan la situación que viven hoy, debiendo auxiliarles e incentivarlos para la  propia recomposición, usted, igualmente avanza para el Creador, sufriendo a su vez, al verlos rescatar, sin otra opción que no sea abrazarlos y colocarse, usted y ellos, bajo  la Luz del amor de Dios, resignadamente.

Trabajo realizado por Merchita

Miembro fundador del Centro Espirita

Amor fraterno

Alcázar de San Juan (Ciudad Real) España

Extraído de páginas y de Libro de los Médiums.

http://www.feal.com.br/not_infantil_cont.php?id=27

ENTREVISTA A : Agnes Henriques EN EL Centro caminos de Luz

http://www.wave.com.br/istoe/1942/comportamento/1942_criancas_alem.htm

http://www.novavoz.org.br/mediun-03.htm

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EL BIEN Y EL MAL

El objetivo moral de la reencarnación es disciplinar y edificar el pensamiento a través de la fijación de la mente en ideas superiores de la vida, del amor, del arte elevado, del bien, de la inmortalidad para que la plenitud, la felicidad, sea una conquista lograda.

Los hechos de existencias anteriores, quedan grabados, en nuestra memoria psíquica y sus consecuencias se nos presentan cuando menos lo esperamos,”absorbiéndolas” con un dolor semejante al que ocasionamos en su oportunidad. Los Mentores Espirituales nos dicen que el odio que genera el ser humano no se pierde: finalmente se transforma en sufrimiento para el que lo engendro. Y agregan que podemos sembrar libremente, haciendo huso de nuestro libre albedrío, pero luego tendremos que cosechar obligatoriamente lo que brote de nuestras simientes.

La más importante misión del Espiritismo; es enseñarnos a sembrar el Bien, como único medio de no tener que cosechar el Mal.

Y que nos son indispensables los “reencuentros” en vidas sucesivas,       para pagar las deudas contraídas voluntariamente, y poder así alcanzar el gran anhelo de nuestras almas: el progreso espiritual.

La Humanidad, está sufriendo, en una ascendencia alarmante, casos de terrible obsesión.

Cuando las causas de las enfermedades mentales son exclusivamente de origen físico, somático, los tratamientos espiritistas no son determinantes, aunque las labores espirituales, entre ellas las oraciones rogando a Dios por la recuperación del enfermo, resulten de indiscutible provecho; pero es el psiquiatra quien debe actuar aplicando su ciencia.

Cuando las enfermedades mentales, por el contrario y las depresiones están originadas en la influencia perniciosa de espíritus obsesores que se vengan de las victimas para cobrarse daños recibidos de las mismas en la presente o en anteriores encarnaciones, la labor prolongada de los espíritus obsesores acaba por lesionar los órganos físicos mediante esa pertinaz actuación obsesiva, siempre resulta de gran utilidad la protección científica y medicinal del psiquiatra; pero nada podara lograrse en definitiva, si no se trata medianimicamente al espíritu obsesor, llevándolo al conocimiento de que él está causando gran daño a su victima, pero que, realmente, el daño mayor se lo causa a si mismo, puesto, que, mientras persista en su acción vengativa, estará estacionando la evolución de su propio espíritu, de por si atrasado, al no poner en practica el don divino del perdón.

El hombre no experimenta una sola y única vida terrestre. La tierra es su cuna y la escuela en la que evoluciona, demandando más altas adquisiciones espirituales. Sus experiencias de éxito o fracaso, produce el engranaje en que se moverá en el futuro. A cada acción, corresponde una reacción equivalente.

Muchos de los problemas graves relacionados con la salud física y mental que la Medicina depara a cada momento, tienen sus raíces en el pretérito espiritual del paciente

Sus errores y sus adquisiciones, constituyen los agentes de su perturbación o de su paz. Reencarnando cada cual con la suma de sus propias experiencias, son diversas las situaciones personales, tal como se  observa en el Mundo.

Auto obsesiones, obsesiones y subyugaciones, son capítulos que merecen de la Patología Medica, un estudio simultaneo con los postulados del Espiritismo.

 

La reencarnación es la clave que explica sus enigmas. Al lado de las terapéuticas valiosas que son aplicadas ahora a los obsesados de distinta clase, se imponen los recursos valiosos y saludables de la fluido terapia y de las expresivas contribuciones doctrinarias de la Tercera Revelación, que trae de regreso los insuperables métodos evangélicos de los que es exponente máximo Jesús, el Divino Medico de todos nosotros.

El amor y la oración, el perdón y la caridad, la tolerancia y la confianza, la fe y la esperanza, no son apenas virtudes vinculadas a las religiones pasadas, y si insustituibles valores de higiene mental, de psicoterapia, de laborterapia, que son de urgencia para neutralizar las hondas crecientes del odio y de la rebeldía, de la venganza y de la aflicción, de la intolerancia y de la desconfianza, de la falta de creencia y de la desesperación, que irrumpen y se instalan en el hombre, avasallándolo todo intespectivamente.

La doctrina Espirita dispone de valiosos tesoros para poder adquirir la felicidad en la Tierra y después de ella. Conocerla y practicar sus enseñanzas, representa una libertad dichosa para aquellos que aspiran a disfrutar de mejores días, que anhelan la paz y que laboran por el bien.

Diariamente reencarnan, espíritus felices que se olvidan de los placeres, voluntariamente, tratando a través del amor, de elevar a las regiones Venturosas, a antiguos compañeros que, por obstinación, equivoco o rebeldía contumaz, naufragan en las experiencias de la evolución, deteniéndose en lamentables estados de perturbación.

La vida humana, señalada por el desequilibrio, en la superficie del Mundo, refleja solo pálidamente las realidades que se viven en las Esferas Espirituales inferiores, por ser en estas en donde surgen los factores reales, que modelan aquellos sufrimientos.

El amor de nuestro Padre nos vigila, en su compasión, procede periódicamente a expurgaciones lenificadoras, a emigraciones en grupos, encaminando a legiones de esos desdichados, colectivamente, a la experiencia reencarnacionista, con vistas a su propi9a mejoría y a la disminución de la psicoesfera que los envenena y degenera, perturbando, de cierto modo, la economía moral de la Tierra…

Frecuentemente, en nombre de ese amor, caravanas de abnegados enfermeros espirituales y de misioneros de la caridad, condensan sus energías sutiles, y descienden hasta esos dedalos de alucinación y de crimen, usando la misericordia y la solidaridad con que sensibilizan a los mas heridos y a los mas acongojados, ayudándolos a renovarse, interiormente, proporcionándoles la modificación vibratoria, para que puedan deshacerse mentalmente de los martirios que los torturan, y que bajo la cariñosa vitalizaciòn de la oración como de la  afectividad del despertar, puedan ser recogidas y encaminados a nidos de reposo y a campos de rehacimiento, en donde puedan armarse de fuerzas para acontecimientos futuros…

Bendecidos por verdaderos indultos que les propician el pago de pesadas deudas en clima menos denso de angustia, en los círculos del sufrimiento corporal y moral, son conducidos, tan pronto como es posible, a la carne, esa bendita escafandra terrestre, nuestra escuela de redención.

Ante la clara iluminación de las estrellas, en determinada noche, bajo el palio de la oración luminosa, tales Mensajeros de la bondad y de la renuncia, descienden a las furnias o deambulan en rumbo de los hospitales- purgatorios colectivos, para recoger a los arrepentidos y a los sensibilizados que fueran alcanzados por la magnanimidad del Cordero Celeste, como también la de su Madre la Excelsa Madre de la Humanidad, sublime intercesora de todos nosotros 

Los Bienhechores amorosos no liberan a sus tutelados de la carga del sufrimiento que necesitamos por impositivo de nuestros propios errores, que nos cumple recuperar, recomponiendo los paisajes humanos que quedaron yermos por nuestras actuaciones infelices. Pero inspiran decisiones felices, evitan celadas odiosas que aumentan el padecimiento debido a la rebeldía a que se arrojan los incautos con la suma de las cargas imprevisibles que arrastran y se imponen, dañinas; impregnan de fuerzas superiores que se originan en la oración y en el intercambio psíquico, que establecen y mantienen en la psicoesfera de armonía y de esperanza; inducen personas y facultan factores que auxilian, atenuando las pruebas; iluminan la conciencia y activan los recuerdos del pasado, tomándolos de los archivos de la memoria, con el fin de que se perciba que la indefraudable Justicia Divina es también Amor, y que el Amor es la mas apurada metodología existente para la liberación y el aprendizaje del Espíritu necesitado de evolución; amparan moralmente con su presencia y se convierten en faroles íntimos que señalan el rumbo en la noche de las pruebas santificadoras.

Nadie que malbarate los valores de la vida, podrá permanecer con la conciencia en paz. El abuso de la fuerza, del poder económico o social, de la autoridad, de la inteligencia o de lo que sea, produce la desdicha a la que el mal mayordomo se arroja, en prolongada y aflictiva recuperación.

Todos los valores positivos que afloran en la vida humana exigen rendición de cuentas, en la cual son examinados la aplicación, el uso y los resultados de la actuación, concediéndose al usufructuario el respectivo salario, adicionado a los intereses a que se haga acreedor.

En el orden Divino, nadie explota, se aprovecha, pervierte o abusa del patrimonio del Padre, sin ser llamado a rendir graves cuentas…

Recusar los problemas ni los anula ni los resuelve, más bien los agrava. La actitud valerosa para afrontarlos, ensaya los medios para vencerlos

Toda tempestad, por grande que sea la fuerza de que se revista en su violencia, después de alcanzar la culminación amaina, dejando destrozos a su paso, pero cediendo a la fuerza pacificadora de la bonanza. Los conceptos torpes de los hombres sin una fuerte convicción en Dios, se extravían y se entorpecen aunque estén sostenidos por legítimos ideales, toda vez que les falta la sabia esencial que proviene de la Causa Excelsa.

En las reencarnaciones se apagan normalmente las recordaciones de hechos pasados, las que son de naturaleza criminal sobresalen, generando perturbaciones, recelos aparentemente infundados para el observador común, aumentando poco a poco su liberación total, reincorporándose entonces a la personalidad, en forma de pensamientos actuales, tumultuosos, inconexos.

El paciente incurso en tal proceso, se concentra en el oscuro pozo de los recuerdos que se agudizan, y cae en alucinaciones y delirios, porque son invadidos los centros de la conciencia por las fuertes impresiones desagradables y trágicas de las que desea libertarse.

Desaparecen los contornos de las adquisiciones del momento, mientras se manifiestan las experiencias archivadas, que pasan a gobernar en desorientación las reacciones de la emotividad del “yo” consciente, ocasionando la alineación.

Por ponderables razones, el olvido de las vidas anteriores, es misericordia y sabiduría Divina para con la criatura humanos síndromes de las enfermedades mentales, tienen sus raíces en el espíritu endeudado, y tales, dolencias son recursos punitivos y reeducadores de que se vale la Vida, en nombre de la Divinidad, para hacer justicia y administrar evolución a los que se niegan a la convivencia dentro de las líneas del amor, tal como lo enseñaron todos los constructores héticos de la Humanidad, y, especialmente Jesús, el amor por excelencia de todos las criaturas.

La oración refrigera, calma y da valor. La oración no siempre modifica las cosas, pero siempre nos modifica, ayudándonos a ver y entender los acontecimientos por el Angulo correcto, a través del cual deben ser examinados. Y esto es lo que importa. No es valido que Dios nos aparte de los obstáculos, pero es bueno que nos de los medios para poder apartarlos…

Después de orar, todo se ve mejor, se llega a saber los porqués, conocemos las formulas de la resignación y del valor, que solucionaran las dificultades que nos torturan.

Cuando resolvemos cambiar interiormente y dejamos caer la venda de los ojos que nos ciega moralmente, damos inicio a la liberación. El Maestro, al socorrer a todos los que  lo buscaban, los incitaba al cambio en su comportamiento, a que se fijaran en el amor, evitando caer en peores acciones que aquellas de las cuales procuraban libertarse.

Le hombre se beneficia del Auxilio Divino, disminuyendo sus aflicciones en este o en aquel campo, pero solamente se liberara de los errores cuando rescate por la redención del dolor o por la ascensión en el amor, mediante el bien que haga en concordancia con la reparación que lo exija. Es indispensable, por tanto, crecer en la realización ennoblecida, con el fin de poder mantenerse en paz por la ruta evolutiva.

El Egoísmo, sin duda alguna, es la sórdida mazmorra de los orgullosos, que la prefieren hasta cuando la alucinación  los vence, y solamente en guiñapos se dejan retirar de los lugares en los que los aprisionan sus propios pensamientos.

El sufrimiento consigue unir a las criaturas que experimentan su impositivo, hermanándolas. Les da una visión de profundidad en torno de la vida, y la llena de resignación, de digna tranquilidad que se convierte en victoria personal sobre las vicisitudes. El pan que restaura las fuerzas del que sufre, debe ser preparado con el fermento del optimismo, con el fin de que pueda nutrir interiormente.

Los hermanos infelices del Mas Allá del túmulo envisten a sus victimas y a aquellos que les extienden manos amigas, provocando problemas en sus hogares, en el trabajo, en la calle, etc… Con esta actuación tratan de descorazonar el ánimo de esos abnegados agentes de la caridad y del amor.

Les lanzan petardos mentales con los cuales pretenden penetrar su fortaleza interior; les inspiran desanimo, y enturbian la psicoesfera en que se desenvuelven los lidiadores de la solidaridad; echan mano de personas frívolas que les sirven de instrumentos dóciles; despiertan sentimientos contradictorios; estimulan pasiones… hacen todo lo que les es posible para imponer las dudas, por crear áreas de luchas, imponiendo, cuando pueden, sucesión de hechos desagradables.

Programan conversaciones enfermizas y tele comandan comentarios deprimentes como por ejemplo:” todo aquel que se envuelve con la practica del bien, solamente recibirá la ingratitud” “mientras se trabaja practicando la caridad, las cosas van para tras” “aunque se trate de ayudar con dedicación, no se recibe ayuda” “los malos progresan y los buenos interesados en la mejoría y en el progreso de sus hermanos, sufren incomprensiblemente…

Algunos trabajadores poco adiestrados en el culto de los deberes de ennoblecimiento, acogen esas ideas perturbadoras, dejándose desanimar o intoxicándose con la rebeldía que de ellas se desprende. No les pasa por la mente, que todos mantenemos vínculos de sombra con la retaguardia, y que únicamente nos sucederá lo que debemos o lo que nuestra insensatez engendra.

Nadie marcha en la vida a merced del acaso, sujeto a sucesos de dolor y de sombra sin que las merezca, es fácil comprender que los acreedores por el esfuerzo personal al servicio edificante reciben mayor cuota de ayuda, en concordancia con la enseñanza evangélica de que “mas recibe aquel que más da”

Abnegados Mensajeros alientan a los que con ellos sintonizan; los resguardan del mal, induciéndolos a la perseverancia en el trabajo de auto iluminación, le sustentan la fe; promueven encuentros circunstanciales edificantes; los conducen a las Esferas de Luz y a las Escuelas de Sabiduría, cuando tienen su desprendimiento parcial durante el sueño físico; les dan informaciones preciosas; irrigan la mente que se fertiliza con ideas elevadas, y proporciona euforia interior… No les apartan los problemas ni las luchas, porque saben que, a través de ellas, es como más se purifican y se elevan…

La tierra es una preciosa Escuela, todo se convierte en enseñanza, a cuya conquista deben dirigir todos los valores posibles.

El odio, los celos, la envidia, el despecho que intoxica la vida por largos años, no pueden, en forma lógica, desaparecer de los paneles mentales y de los sentimientos morales de quien les dio cabida insensatamente.

“El odio, en particular, azuza los instintos y hace de aquel que lo siente, un extraviado. Y termina siempre por calcinar a aquel que lo genera y que lo conserva, tal como el escorpión sucumbe victima del veneno que carga consigo y que un día cualquiera se aplica.

El Espiritista no esta exento de enemigos desencarnados y debe hacer esfuerzos espirituales, con el fin de dulcificarlos y aplacar su ira, mediante los ejemplos de renovación y de humildad, de elevación por el trabajo noble y el aprendizaje de las técnicas iluminativas y saludables. Participando de las conversaciones edificantes y de los estudios espiritistas cristianos, pueden inducir a los que odian y persiguen, a que participen de sus múltiples actividades; a que escuchando los conceptos liberadores, cambien su comportamiento, logrando su propia edificación espiritual 

A través de la oración y de la practica de la caridad, cada uno crea una psicoesfera favorable a si mismo, que actúa sobre sus perseguidores como un clima bienhechor de terapia eficaz.

No son pocos los envidiosos, los celosos, y los perversos que, en estado espiritual, se complacen en destilar su ponzoña enfermiza en los hombres honestos, a los que combaten por motivos obvios, deseando complacerse ante los sufrimientos que les imponen.

El amor es el único antídoto eficiente para cualquier mal. “De la misma forma que la muerte del desafecto no lava la honra del ofendido, aunque los duelistas supongan lo contrario, un enemigo desencarnado es muchas veces peor que cuando estaba encarnado. Lograr la paz con los enemigos mientras se esta en el camino con ellos, es una buena medida de urgencia.

“Es ideal, por tanto, no tener enemigos, no estar contra nadie, no revelarse… Si alguien no nos quiere bien, el problema es suyo, pero si damos un motivo para que eso ocurra, el problema es ya nuestro.

El sufrimiento, la soledad, no son penas impuestas por la Divinidad, y si constituyen correctivos salvadores, en los cuales la criatura se arma para realizar, o actos elevados. Las espinas de la corona del martirio, al clavarse en los tejidos del alma, se convierten en resinas balsámicas que rehacen de dentro para fuera.

“El Espiritismo es la prueba cabal del amor de Nuestro Padre hacia los hombres en agonía, vencidos todavía por el egoísmo. Es la simbólica “Escalera de Jacob” para quien desea abandonar los pantanos de los errores elevándose a los cielos de la felicidad ni siquiera soñada.

El tiempo nos dirá más tarde lo que en el momento actual no puede, no debe aclarar.

La caridad ha de ser la gimnasia preferida del Espíritu, con el fin de mantener las formas del espíritu en ritmo de amor tanto en el pensamiento como en la voluntad.

La reencarnación en si misma, constituye una misericordia del Señor, que no desea la muerte del pecador, y si su redención. En consecuencia, todas las facultades de que el hombre se encuentra investido, son fortunas que le cabe multiplicar, valorándolas por el buen uso que les da. Exigen cuidados, educación y disciplina, mediante cuyo ejercicio mas se acrecientan. Relegadas al abandono, favorece la parasitosis síquica de imprevisibles resultados, que dan margen a procesos obsesivos de gran porte, generando perturbaciones y desdichas en torno del individuo.

“Pacificados en Cristo” y recordando sus palabras “ Amad a vuestros enemigos” procuremos apaciguar con nuestra actitud cariñosa, transformando el odio en amor, y tengamos esperanza y alegría para vivir.

El divino Maestro nos visitara y las sombras de la noche moral insistente, se diluye ante la claridad que nos visita.

En todos los trámites de dolor e inquietud, Jesús es nuestra seguridad y nuestro apoyo.

Siempre disfrutamos la dicha de disfrutar de Su presencia.

En el nuevo día, Jesús, sigue con nosotros, con el fin de que no lo nublemos con las tiniebla obstinadas que todavía perdura EN NOSOTROS, POR NUESTRA CULPA.

Si no podemos alcanzar por ahora las cimas doradas, seguiremos intentando alcanzar la ascensión que nos ha destinado. Pidamos fuerzas para que podamos embellecer las escarpas, con el fin de mejorar el paisaje para los que vienen, valerosos, después de nosotros…

 

Si no logramos el éxito, por nuestra improvisión, procuremos por lo menos, la sabiduría que nos impide la complicidad con el crimen.

Aprendamos a valorizar el tiempo, aplicándolo con elevación. No permitamos horas vacías, a fin de que la ociosidad no nos entorpezca el carácter.

Hemos vivido en fugas incesantes, tengamos ahora el coraje y la valentía para avanzar nuestro espíritu, robustecidos con la fe y dóciles por el amor.

PROCUREMOS OBRAR SIEMPRE SEGÚN LA VOLUNTAD DEL PADRE Y NO SEGÚN LA NUESTRA, PORQUE ES EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA QUE TODOS ANHELAMOS.

Trabajo extraído de “TRAMAS DEL  DESTINO” DE DIVALDO PEREIRA FRANCO

Realizado por Merchita

Miembro fundador del Centro Espirita  “Amor Fraterno” de Alcázar de San Juan, (Ciudad Real) España

 

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ADOLESCENCIA Y VIDA  SEGÚN LA DOCTRINA ESPIRITA

 

El tema que intento desarrollar aquí, es modesto, y así lo expresa el autor del libro del cual saque el material, pero aporta un granito de arena en el camino de los adolescentes, pues es un tema que palpita en todos los hogares de la tierra, sobre todo en aquellos hogares donde hay adolescentes.

En el cuadro primaveral de la adolescencia todo parece fácil, esto sucede  por la falta de vivencia de la realidad humana. El adolescente observa el mundo a través de las lentes límpidas   del entusiasmo, cuando se encuentra contento, o mediante las pesadas manchas  del pesimismo que dominan de momento sus paisajes emocionales. La realidad, sin embargo, difiere  tanto de una como de otra percepción, sin los altos vuelos  del encantamiento ni los abismos profundos del existencialismo negativo.

La vida es un conjunto de posibilidades que se presentan para ser experimentados, facultando el crecimiento intelecto moral de los seres. La forma  como cada persona se sirve de esos recursos redunda en el éxito  o en el pesar, no siendo la misma  responsable por la gloria o por el pesar de aquellos  que la buscan  y en ella  se encuentran envueltos.

Para el joven soñador, que todo lo ve de color de rosa, hay muchos caminos para recorrer, que exigen esfuerzos, buena dirección para la opción y sacrificio. Toda ascensión impone inevitable  cuota de dedicación, como es natural, hasta que la conquista de los altiplanos delinee nuevos horizontes aun más amplios y fascinantes.

Es por esa razón, que las posibilidades del adolescente están  en el ímpetu  que el aplica  para la conquista de lo que traza como objetivo. En ese periodo, se tiene prisa, porque todas las manifestaciones son rápidas y los acontecimientos  obedecen  a un organograma que no puede ser anticipado, esperando que se consuman los mecanismos  propiciatorios  para su realización.

Ansioso  por los vuelos que pretende  efectuar, piensa que sus aspiraciones pueden ser transformadas en realidad de uno para otro momento, y, cuando eso no ocurre, se deja abatir por graves frustraciones  y desanimo. Es en ese vaivén  de alegrías y desencantos  el pasa a entender que los fenómenos en la existencia son independientes de sus imposiciones, proviniendo de muchos factores que se conjugan para ofrecer el correspondiente resultado.

La ignorancia es la causante  de los incontables males que afligen a la criatura humana  y confunden a la sociedad. Igualmente es perversa la información equivocada, destituida de fundamentos éticos y carentes de estructura de lógica.

En la gran educación de la sociedad futura, que promete más justicia social y menos suma de tribulaciones para la criatura humana en estos momentos, se  está desafiando   a psicólogos, pedagogos, sociólogos, teólogos y principalmente a los padres  para bien conducir a los jóvenes, ya que la criatura humana, en este momento, camina  con los pies  en la infancia y la juventud.

La adolescencia es el periodo  propio para el desarrollo físico y psicológico, que se inicia aproximadamente a los catorce años para los rapaces y a los doce para las mozas, prolongándose hasta los veinte  y dieciocho años, respectivamente, en los países de clima frio, siendo que en los trópicos hay una variación siendo para más jóvenes.

En esa fase, hay un desdoblamiento  de los órganos secundarios del sexo, dando surgimiento a los factores que propician la reproducción, como es el caso del espermatozoide en el fluido seminal y el catamenial. Los jóvenes  experimentan alteraciones en la voz, mientras las mozas presentan desenvolvimiento de los huesos de la Bacía, de los senos, lo que ocurre con cierta rapidez, normalmente acompañados por el surgimiento de la afectividad, del interés sexual y de los conflictos en el área del comportamiento, con son la inseguridad, la ansiedad, la timidez,  la inestabilidad, la angustia, facultando espacio para el desenvolvimiento  y definición de la personalidad,  el surgimiento de las tendencias y de las vocaciones.

Completando la reencarnación, el adolescente pasa a vivir la experiencia  nueva, definiendo los rumbos del comportamiento que el tiempo madurará a través de la vivencia de los nuevos desafíos.

Siendo un inepto en el nuevo medio social en el cual  se encuentra, sufre el conflicto de no ser un niño más, encontrándose, sin embargo,  sin una estructura organizada para los juegos de la edad adulta. Es, por tanto, el periodo intermediario entre las dos fases importantes de la existencia terrena, que se encarga de preparar al ser para las actividades  existenciales más profundas.

Inseguro, en cuanto a los rumbos en su futuro, el joven enfrenta el mundo que le parece hostil, refugiándose  en la timidez o en la expansión del temperamento, según sean las circunstancias en las cuales se presenten las propuestas de la vida.

Las bases de sustentación familiar, religiosa y social, le sientan las bases de los desafíos que enfrentan, pues relaciona  todo cuanto aprendió con lo que encuentra al frente.

No poseyendo madurez en el discernimiento, y fascinado por las oportunidades encantadoras que le surgen  en algunos momentos, se lanza con frenesí a los placeres nuevos sin darse cuenta de los compromisos que  pasa a firmar, entregándose a las sensaciones que dominan su cuerpo.

El ser humano es esencialmente  el resultado  de la educación, cargando los factores genéticos  que lo compone como consecuencia de las experiencias anteriores, en reencarnaciones anteriores. Modelarlo siempre,  teniendo por miras un padrón de equilibrio y de levador valor, le faculta el desenvolvimiento de los valores que duermen en él latentes ampliándolos posibilitando así la conquista de la meta  a la que está destinado el ser, que es la perfección.

El niño y el adolescente, sin embargo, aunque se presenten ingenuos, puros, en la acepción del conocimiento de los errores, no siempre lo son en profundidad,  pues el Espíritu que habita en ellos es viajero de largas jornadas, en sucesivas experiencias, en las cuales no siempre se desarrollo con los valores que se espera, por el contrario contrajo débitos que deben ser resarcidos en la actual existencia. En razón de eso, se torna necesaria e indispensable la educación en su sentido más amplio y profundo, para que  sean lícitas la liberación de los vicios anteriores y la adquisición  de nuevos valores que los contrabalecem, superándolos.

Procurar infundirles  costumbres sanas desde los primeros días de la existencia física, es la principal tarea de los padres, ya que la tarea de la educación comienza en el instante de la vida extra-uterina, y no más tarde, , cuando el ser está habilitado para la instrucción.

Para ese hermoso ministerio  son indispensables el amor, el conocimiento y la disciplina, para así poder  insculpirles no fino las lecciones que los acompañaran para siempre.

El cuerpo del adolescente es un laboratorio de hormonas  que trabajan a favor de las definiciones orgánicas, al tiempo  en que el psiquismo se adapta  a las nuevas formulaciones, pasando un periodo de ajustamiento que debe facultar la madurez de los valores éticos y de comportamiento.

Los jóvenes no poseyendo la madurez en el discernimiento, y fascinado por las oportunidades encantadoras que le surgen  en todo momento,  se da con fragilidad  a los nuevos placeres sin darse cuenta de los compromisos que pasa a firmar,  entregándose a las sensaciones  que dominan todo el cuerpo.

Otras veces, victima de los conflictos naturales que surgen  de la incerteza  de cómo debe comportarse, se refugia en el medio de asumir responsabilidades provenientes de las actitudes y hace cuadros psicopatológicos, como la depresión, la melancolía, la irritabilidad, escamoteando el miedo que lo asalta  y lo intimida.

En los días actuales las licencias morales son muy agresivas, invitando al joven, aun inadecuado  a los juegos veloces del placer, a lances audaces en el área del sexo, que parece constituir en él la meta prioritaria en la que revuelca hasta el cansancio, dando surgimiento a la ausencia de recursos escapistas, que no  atienden a las necesidades presentes, antes, por el contrario, lo perturban, comprometiéndolo de una manera lamentable.

Como es comprensible, la escala de la valoración de la vida se modifica ante el mundo extraño  y atrayente  que le descubre, contestando  a todo cuanto antes  le constituía seguridad y estabilidad.

Los nuevos paneles le presentan colores deslumbrantes, y no encontrando conveniente orientación, educación consistente, firmadas en el entendimiento de sus necesidades, contesta y agrede los valores convencionales, elaborando un cuadro compatible  con su concepto, en el cual pasa a complacerse, ignorando los cánones y paradigmas en los cuales se  basan los grupos sociales, que pierden, para el, momentáneamente, el significado.

La velocidad de la telecomunicación, la disminución de las distancias a través de los recursos de la prensa, de la computadora, de los viajes aéreos, amedrantan los caracteres más frágiles, mientras estimulan los más audaces, proponiéndoles el descubrimiento del mundo y el sorber de todos los placeres casi de un solo golpe.

Los deportes, que se pierden en un incontable número de propuestas, lo llaman y los otros deberes, aquellos que dicen respecto a la cultura intelectual, a la vivencia religiosa, al comportamiento ético-moral, porque exigen sacrificios más demorados y respuestas más lentas, quedan al margen, casi siempre despreciados, a favor de los otros esfuerzos que gratifican de inmediato, ensoberbeciendo el ego y exhibiendo la personalidad.

El culto del cuerpo, en los campeonatos de glorificación de las formas, les agrada, elaborando programas, algunas veces de sacrificio inútil, en razón de la propia fragilidad de que se reviste la materia en su transitoriedad orgánica y constitucional.

La música alucinante  y las danzas de exaltación de la sensualidad lo llevan al ardor sexual, sin que tenga resistencia  para los embates del gozo, que exige nuevas y diferentes formas de placer en constante exaltación de los sentidos.

La moderación cede lugar al exceso y el equilibrio pasa a un plano secundario, porque el joven, en ese momento, recela en perder las facilidades que se multiplican y lo  agotan, sin darse cuenta de las finalidades reales de de la existencia física.

El Espiritismo ofrece al joven un proyecto ideal de vida, explicándole el objetivo real de la existencia en la cual se encuentra sumergido, cuando está viviendo en el cuerpo y, después fuera de él, como un todo que no puede ser disociado  solamente porque se presenta en etapas diferentes. Le explica que el Espíritu es inmortal y el viaje orgánico constituye  un recurso precioso de valoración del proceso iluminativo, libertador y placentero.

Esclareciéndolo, en cuanto al investimento que a todos es exigido, lo despierta par la siembra por intermedio del estudio, del ejercicio del aprendizaje, del equilibrio moral por la disciplina mental y la acción correcta, a fin de poder  tomar por mucho tiempo,   durante todos los años de la vida carnal, los resultados hermosos, provenientes  del empeño por la propia dignificación.

Los padres y los educadores son invitados, en esa fase juvenil, a caminar a su lado, dialogando y comprendiendo las aspiraciones, aunque ejerciendo una postura moral que infunda respeto e intimidad, al mismo tiempo fortaleciendo el coraje y ayudándole en los desafíos que son propuestos, para que él mismo se sienta confiado para proseguir avanzando con seguridad  rumbo al futuro.

Es muy importante la conducta de los adultos, que, aun mismo sin desearlo, sirven de modelos  para los aprendices que transitan en la adolescencia, pues los hábitos que se arraigan permanecerán como definidores del comportamiento  para toda la existencia física.

 

El amor, en su total esplendor, será siempre el gran educador, que posee los mejores métodos para atender  la búsqueda del joven, ofreciéndole los seguros mecanismos que facilitan el éxito en los emprendimientos enfrentados, así como  en los que están por venir.

La continencia moral, el comedimiento de a actitudes constituyen preparativos indispensables para la formación de la personalidad y del carácter del joven, en ese periodo de claro-oscuro discernimiento, para el triunfo sobre si mismo y sobre las dificultades que enfrentan  todas las criaturas, durante la marcha física en la Tierra.

En la adolescencia, el despertar de la sexualidad es como romper  un dique, en el cual se encuentran reprimidas inconmensurables fuerzas, que se  escapan, desordenadas, produciendo daños y prejuicios en relación a todo cuanto encuentran al frente .

En el pasado, el tema era tabú,  que la ignorancia y la hipocresía preferían esconder, pero en la actualidad, liberado de los preconceptos perniciosos, se dio paso al libertinaje, sin que haya habido un periodo de madurez emocional entre lo prohibido y lo liberado, lo que era considerado vergonzoso y sucio  y lo que es biológico y normal.

La sociedad contemporánea se encuentra en grave momento de conducta  en relación al sexo, particularmente en la adolescencia. Superada la ignorancia  del pasado, contempla, asustada, los desastres morales del presente, sufriendo terribles  dudas acerca del futuro.

La orientación sexual sana es la única alternativa para el equilibrio en la adolescencia, como base de seguridad para toda la reencarnación.

Las inseguridades y miedos, muy comunes en la adolescencia, proceden de las actividades mal vividas en las jornadas anteriores, que imprimieron matrices emocionales o limitaciones orgánicas, deficiencias o exaltación de la libido, preferencias perturbadoras que exigen correcta orientación, así como una terapia especializada.

A los padres les cabe la tarea educativa inicial. Aunque mal equipados de conocimientos sobre la conducta sexual, castran a los hijos por el silencio constreñidor  a respecto del tema, dejándolos desinformados, a fin de que aprendan  con los colegas pervertidos  y viciados, o los liberan, aun sin estructura psicológica,  para que atiendan a los impulsos  orgánicos, sin cualquier  ética o lucidez a respecto de  ocurrencias y de sus consecuencias inevitables.

La cuestión de la sexualidad merece tratamiento especializado, comforme lo exige la propia vida. el ser humano no es solamente un animal sexual, más también racional, que despierta para el comando de los instintos bajo el amparo de la conciencia.

El sexo merece en el adolescente el mismo tratamiento y dignificación  que son dispensados a los demás órganos, con la gravedad de tratarse del aparato reproductor, que posee una alta  y expresiva carga emocional, de ese modo necesitando  mayor suma de responsabilidad, así  como de higiene y respeto moral.

El control mental, la disciplina moral, los hábitos saludables en el paso de las horas, el trabajo normal, la oración ungida de amor y de entrega a Dios, constituyen  metodología  correcta  para la travesía de la adolescencia y el despertar de la edad de la razón con madurez y equilibrio.

El sexo cuando es orientado reposa  y se estimula en el aura del amor, que debe constituir el guía seguro para ecuacionar todos los problemas que surgen y preservarlo de los abusos que alucinan.

Sexo sin amor es agresión brutal en la búsqueda del placer de efímera duración y de desastroso resultado, por no satisfacer ni calmar.

Cuanto más sea usado en mecanismo de desesperación o fuga, menos tranquilidad proporciona.

La orientación del sexo ha de iniciarse en la infancia, de forma que el joven se dé cuenta que el sexo existe en función de la vida y no está como un instrumento de él.

El propósito de vida del joven debe centrarse en la búsqueda del conocimiento, en la vivencia de las disciplinas morales, con el fin de prepararse para las luchas, no siempre fáciles del proceso evolutivo, en la reflexión, también en la alegría de vivir, en los placeres éticos, en la recreación, en las cuales encuentra resistencia  y renovación para los deberes que son parte integrante  de su proceso de crecimientos personal.

El adolescente actual es Espíritu envejecido, acostumbrado a realizaciones, no siempre meritorias, lo que le produce ansias y disgustos aparentemente inexplicables, inseguridad y miedos  sin justificativa, que son provenientes de su conciencia de culpa, en razón de los actos practicados, que ahora vino a reparar, superando los limites  y avanzando  en otra dirección por el camino de la iluminación interior, que es el esencial objetivo de la vida.

El proyecto existencia del adolescente no puede prescindir de la visión espiritual de la vida; de la realidad transpersonal de el mismo; de las aspiraciones de lo noble, de lo bueno y de lo bello, que serán las realizaciones permanentes en su interior, dirigiendo sus pasos  hacia la felicidad.

Para ese cometido, la buena orientación sexual se hace indispensable en la fase de la afirmación de la personalidad del adolescente, como ocurre  en todos los diferentes periodos de la vida física.

El hogar es el mejor educador, el más eficiente, porque las lecciones administradas son vivas e impresionables, cargadas de emoción y de fuerza.

No siempre, sin embargo, la familia está constituida por Espíritus afines, afectivos, comprensivos y fraternos.

La mayoría de las veces, la familia está formada para auxiliar a los equivocados a que se recuperen de los errores morales, para reparar daños que fueron causados en otras ocasiones en los cuales fracasaron.

Es por esa razon que existen familias  bendecidas y familias de pruebas. Las primeras son aquellas en las que se reúnen los Espíritus que se identifican en los ideales del hogar, en la comprensión de los deberes, en la búsqueda del crecimiento moral, beneficiándose por la armonía frecuente y por la fraternidad habitual. Las segundas son caracterizadas por los conflictos que se presentan  desde temprano, en las animosidades entre sus miembros, en las alucinadas disputas, en los conflictos continuos, en las revueltas sin descanso.

Amantes que se corrompieron, y se abandonaron, renacen en la codición de padres e hijos, afin de alterar el comportamiento afectivo y sublimar sus aspiraciones; enemigos que se  mataron en duelos políticos, religiosos, afectivos, empuñando armas e hiriéndose, matándose, retornan casi siempre en la misma consanguinidad, con el fin de superar antipatías que continúan; traidores de entonces ahora se refugian al lado de las victimas  para conseguir su perdón, vistiendo la indumentaria del parentesco próximo, porque nadie huye de sus actos.

La familia, de este modo, es el laboratorio moral para las experiencias de la evolución, que caldea los sentimientos y trabaja las emociones, proporcionando la oportunidad  del equilibrio, desde que el amor sea aceptado como el gran  moldeador de los desafíos y de las dificultades.

En razón de esto, el adolescente experimenta en la familia  esos choques emocionales o se siente atraído por las vibraciones positivas, de acuerdo con los vínculos anteriores que  mantiene con el grupo en el cual se encuentra comprometido.  Esa aceptación o repulsión lo afectar de una manera muy significativa en el momento actual, exigiendo, cuando es negativa,  de terapia especializada y gran esfuerzo del paciente, con el fin de poder ajustarse a la sociedad que le parecerá siempre un reflejo de lo que vivió en el nido domestico.

Los padres deben unirse  aun mismo ante la dificultad  en el relacionamiento personal, con el fin de ofrecer seguridad  psicológica  y física a los hijos.

Esa tarea desafiadora es de gran valía para el conjunto social, los divorcios y las separaciones, legales o no, agrava la economía moral de la sociedad, que sufre  el daño de creciente desequilibrio.

El adolescente, en un hogar desajustado, naturalmente experimenta las consecuencias nefastas de los fenómenos  de agresividad y de la lucha que tienen allí, escondiendo las propias emociones o dando largas a los vicios, con el fin de sobrevivir, cargado de amargura y asfixiado por el desamor.

Pese a todo esto, el adolescente  en formación de su personalidad, le cabe  comprender la situación en la que se encuentra, aceptando el desafio y compadeciéndose de sus genitores  y demás familiares envueltos en la lucha infeliz, como  siendo seres enfermos, que están lejos de la cura  o que se niegan a la terapia de la transformación moral.

Es, sin duda el más grande desafío que enfrentan el joven, pagar ese elevado precio, que es entender a aquellos que deberían entenderlo , a aquellos que siendo más viejos, y por tanto, más experimentados, deberían comprenderlo  a el y orientarlo.

El hogar es el gran formador  del carácter del joven. Cuando los adultos adquieran la dignidad, maduren emocionalmente antes de asumir los compromisos de la procreación, habrá un cambio radical en los paisajes de la familia, iniciándose la época de la verdadera fraternidad.

Cuando el sexo sea ejercido con responsabilidad y no agresivamente; cuando los individuos comprendan que el placer cobra un precio, y este, en la unión sexual, aun mismo con los cuidados  de los preservativos, es la fecundación, habrá un cambio real en el comportamiento general, abriendo espacio para la adolescencia bien orientada en la familia en equilibrio.

Sea cual sea el hogar en el cual se encuentre el adolescente, tendrá el campo para la comprensión de la fragilidad de los padres y de los hermanos, para la valoración de sus meritos. Si no es comprendido u amado, debe esforzarse en amar  y comprender, teniendo en vista que es deudor de los genitores, que podrían haber interrumpido el embarazo, y sin embargo, no lo hicieron.

El adolescente, siendo esto así, tiene para con su familia, una deuda de cariño, aun mismo cuando sus genitores no se den cuenta  del inmenso débitos que tienen para con el joven en formación. Por eso el adolescente debe procurar, entender y disculpar, orando  y contará siempre con el auxilio divino que nunca falta y la protección de sus Guías Espirituales, que son responsables por su nueva experiencia reencarnatorio.

La adolescencia  es aun la fase de amoldamiento, de adaptación, al mismo tiempo de transformaciones que merece y exige paciencia y habilidad psicológica.

 

La adolescencia es aun la fase de amoldamiento, de adaptación, al mismo tiempo de transformaciones, que merece y exige paciencia y habilidad psicológica.

Por un lado existe el interés familiar, que trabaja  para lo mejor del educando, más por otro lado se encuentra el grupo social, no siempre equilibrado, en la Escuela, en el Club, en la calle, en el trabajo, conspirando contra las actitudes saludables que se desea ofrecer y que naturalmente atraen al adolescente, porque a el le gusta ser igual que los demás, no llamar la atención, o cuando, se trata de un conflicto, quiere destacar, exhibirse, exactamente porque vive inseguro, experimenta dramas, que oculta bajo el disfraz del cinismo aparente…

Con la tranquilidad del flujo sexual, mediante la reflexión y el trabajo a través del estudio y de las aspiraciones superiores que se deben administrar con cuidado, el pasa a identificarse con el mundo, con las personas y por fin con el mismo. Esa auto-identificación es más demorada, porque es más profunda,  prolongándose  durante toda la existencia bien orientada por el deber y por las aspiraciones ennoblecidas.

El idealismo se torna para el un alimento que debe ser ingerido con frecuencia, a fin de que no haya carencia emocional y pérdida de identidad en el tumulto de las propuestas sociales, económicas y artísticas…

En esta fase de inseguridad del adolescente, es necesaria toda la vigilancia  para poder auxiliarlo a encontrarse y a definir su ideal en la vida, entregándosele confiado y rico de perseverancia hasta conseguir la meta ambicionada.

La perseverancia y el idealismo sin exceso responderán por el emprendimiento iniciado.

El adolescente no debe temer nunca al porvenir, porque eso seria limitar  las aspiraciones, ni subestimar las lecciones de lo cotidiano, que deben constituir mensajes de advertencia, propias para enseñarle como ha de conseguir los resultados superiores.

Siendo así, en ese periodo de formación, de identificación consigo mismo, la docilidad en el trato, la confianza en las realizaciones, la gentileza en la afectividad, el trabajo constante, al lado del estudio que aprimora los valores  y desenvuelve  la capacidad  de entendimiento,  deben ser el programa normal de vivencia. Los placeres, los juegos apasionados del deseo, la búsqueda interminable del gozo ceden lugar a los compromisos  iluminativos, que diseñan  la felicidad en el alma    y la materializan en el comportamiento.

Ser joven  no es, solamente poseer fuerza orgánica, capacidad de soñar  y de producir, es sobre todo, poder discernir  lo que es necesario hacer, como ha de ser hecho,  y para que lo realicemos.

La escala de valores personales necesita ser muy bien considerada,  a fin de que el tiempo no sea  empleado de forma caótica  con proyectos de  secundaria importancia, en detrimento  de otras labores primacías, que constituyen primera meta existencial, de la cual  discurren todas las otras realizaciones.

Son infinitas, por tanto, las posibilidades de la vida, limitadas por las circunstancias,  por el estado de evolución de cada hombre y de cada mujer, que deben, desde la adolescencia, programar el camino  de la evolución  y seguir con seguridad, etapa a etapa, hasta el momento de su auto realización.

Es imposible garantizar que un adolescente concreto llegará a ser un adulto maduro, responsable y capaz. La influencia de los padres es mucho mayor de lo que se cree. A pesar de episodios frustrantes y al límite de la paciencia manténgase al tanto de su hijo, pues nadie lo va a hacer por usted.

Aprenda todo lo que pueda sobre los adolescentes, su mundo es fascinante.

No deje pasar la oportunidad de disfrutar de una etapa esencial en el crecimiento de su hijo o hija.

· Cuanta más información tenga sobre la adolescencia, mejor podrá anticiparse a los cambios y las decisiones que tome serán mucho más eficaces.

 

· Manténgase al tanto de la vida de su hijo dentro y fuera de la escuela. Una buena relación con los padres es la mejor protección para crecer y explorar el mundo. Sea imaginativo para seguir conectado a su hijo.

 

· El afecto incondicional y unas normas claras, razonables y razonadas son los cimientos para que su hijo se desarrolle y se sienta seguro.

 

· Hable con su hijo de los temas importantes en la vida y no evite los temas delicados o difíciles.

 

· Márquele metas altas pero realistas. Dígale que espera de él su mejor esfuerzo.

 

· Valore la educación, mantenga el contacto con los profesores, y supervise su evolución académica.

 

· Ayúdele a descubrir sus puntos fuertes y elógielo por lo que hace bien.

 

· Conozca a los amigos de su hijo y a sus padres. Hable con él sobre los amigos, la amistad y las cosas que pueden pasar cuando esté con sus amigos.

 

· No deje a su hijo solo frente a los medios de comunicación y la publicidad.

 

Converse sobre las películas, los video-juegos, las revistas que lee y la música que escucha.

· Los valores que usted desea para su hijo tienen que vivirlos en la familia para luego ponerlos en práctica.

 

· Esté alerta ante los problemas graves que pueden surgir durante la adolescencia.

 

Si no puede afrontarlos busque ayuda profesional cuanto antes.

 

· No se desanime ante las dificultades, la mayoría de adolescentes las superan con éxito si los padres están disponibles para ayudarles y no se rinden.

· Escuche a su adolescente.

Trabajo realizado por Mercedes Cruz Reyes

Extraído del libro de Divaldo Pereira Franco “Adolescencia y Vida” por el espíritu Joanna de Angelis y de internet.

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EL ESPIRITA ANTE LA NATURALEZA

Mercedes Cruz Reyes

Cuán fácil es sentir AMOR por la NATURALEZA es que si te detienes y observas los bellos paisajes que nos rodean, en las mañanas el aire puro , el sol abrigador, si miras como se oculta el sol y concluye el día luego viene la noche momento  recogimiento y descanso , todo eso es una belleza.

La naturaleza fue creada por Dios y es un regalo. Ella incluye las plantas, los animales, las flores, el agua, el aire, la lluvia, el mar, el cielo, las nubes… Sin la Naturaleza el hombre no podría vivir, de ella proviene todo lo que el necesita para su desarrollo.

La Tierra es nuestra casa transitoria. Es la escuela que Dios, en su infinita sabiduría, escogió para nuestra evolución espiritual durante esta encarnación. En agradecimiento a esta nueva oportunidad de aprendizaje, debemos respeto a todos los seres, tanto animados como desanimados, que El Creador colocó a nuestro alrededor a modo de auxiliares y compañeros amorosos durante este proceso. Recordemos que el “Evangelio Según el Espiritismo” nos dice que “marcha paralelamente al progreso del hombre, el de los animales, sus auxiliares, el de los vegetales y el de la habitación, porque no hay nada estacionario en la naturaleza”

La naturaleza nunca es la misma en todas partes. No hay dos porciones de tierra con climas absolutamente iguales. Cada colina, cada valle, posee expresiones climáticas diferentes. Hay que reconocer que el campo, en cualquier condición, en el círculo de los encarnados, es la reserva más abundante y vigorosa de principios vitales. Todos los cooperadores espirituales  estiman en el   aire de la mañana, cuando la atmosfera permanece igualmente en reposo, exenta de las partículas  del polvo convertidas en microscópicos balones de bacilos y de otras expresiones inferiores.

El “Libro de los Espíritus” nos explica que la tierra no produce siempre lo suficiente para proporcionar lo necesario al hombre porque “el hombre, ¡ingrato!, la descuida, y sin embargo, es una excelente madre. Con frecuencia también acusa a la naturaleza de lo que es efecto de su impericia o de su imprevisión”. Ser previsores implica cuidar el suelo que nos provee los alimentos, prodigándole el abono y descanso necesarios entre cultivos, evitando la sobreexplotación y la contaminación con substancias agresivas para que pueda continuar brindando el sustento a las generaciones venideras.

Conocemos la importancia de los vegetales como productores del oxígeno indispensable para nuestra respiración, su función en la alimentación y en el mantenimiento del equilibrio de todos los ecosistemas necesarios para la vida en el planeta. Por eso es que debemos protegerlos, evitar la tala indiscriminada de los bosques, así como colaborar con su reforestación. Tengamos en cuenta que forma parte de nuestra responsabilidad cristiana tanto prevenir los abusos contra la Naturaleza, como dar un aprovechamiento útil a los bienes que el Padre generosamente ha puesto a nuestro servicio. Si contamos con la oportunidad, debemos hacer producir útilmente las porciones de tierra bajo nuestra responsabilidad, por ejemplo favoreciendo la expansión de huertas y cultivos. Evitar prácticas innecesariamente crueles de caza y matanza de animales, ya sea como deporte, para la alimentación o para el comercio, también es una forma de demostrar respeto hacia la Creación y hacia nuestros “hermanos menores”, los animales.

La belleza de las plantas y flores a nuestro alrededor constituye un regalo del Señor para alegrar nuestros días. Es un tesoro del cual podemos servirnos con moderación, sin someter a estos seres de la naturaleza a caprichos desmedidos. La forma de demostrar respeto y gratitud a las plantas ornamentales por su servicio es brindándoles amorosamente el riego, el abono y la protección necesarios para su bienestar.

Hoy en día más  que nunca el hombre ha de fijarse en la naturaleza, antes como era desconocedor del desarrollo de la vida en sí, solo obraba por instinto, más o menos desarrollado, el hombre ha ido evolucionando y lejos de pasar ante el, inadvertidamente la naturaleza,  su medio ambiente, ha tomado conciencia, y no puede aludir desconocimiento cuando maltrata el medio donde el se desarrolla hominalmente, por el contrario hoy más que nunca, hasta ahora, el sabe que la naturaleza le habla, se queja del mal uso que el está haciendo del planeta, y no puede aludir falta de conocimiento.

En la floresta tenemos una densidad fuerte, por la pobreza de las emanaciones, gracias a la impermeabilidad del viento. El aire ahí se convierte en un elemento asfixiante por el exceso de las emisiones de los reinos inferiores de la Naturaleza. En la ciudad la atmosfera es compacta y el aire sofoca también por la densidad mental de las más bajas aglomeraciones humanas. En el campo, por tanto tenemos el centro ideal.

    En el campo reina la paz relativa  y equilibrada de la Naturaleza terrestre. Ni lo salvaje  de las matas vírgenes, ni la sofocación de los fluidos humanos. El campo es el generoso camino central, la armonía posible, el reposo deseable.

    El canto de las aves solitarias, nos permite reposar algunas horas aislados magníficamente  en el templo de la Naturaleza.

    ¡Recibir la bendición del campo, alabando el Amor y la Sabiduría de Nuestro Padre! Hace milenios que la Naturaleza espera  la compensación de los hombres. No se ha alimentado solo de esperanza, sino que vive en ardiente  expectativa aguardando  el entendimiento  y el auxilio de los Espíritus  encanados en la Tierra, propiamente considerados hijos de Dios. Mientras tanto, las fuerzas naturales  continúan sufriendo la opresión de todas las vanidades humanas. La mayoría de los cultivadores  de la tierra, lo exige todo sin ofrecer nada. Mientras se cela cuidadosamente la manutención de las bases de la vida, se ve a la civilización funcionando como vigorosa máquina  de triturar,  convirtiendo a los hombres, en pequeños moldes de pan, carne y vino, absolutamente sumergidos en los vicios de los sentimientos y en los excesos de la alimentación, despreocupados  del inmenso debito para con la amorosa  y generosa Naturaleza. Ellos oprimen a las criaturas inferiores, hieren  las fuerzas bienhechoras de la vida, son ingratos con las fuentes del bien, atienden a las industrias rurales, más por la vanidad y por la ambición de ganar que les son propias, que por el espíritu de amor y de utilidad; pero no pasan de ser infelices siervos de las pasiones desviadas. Trazan programas de riquezas mentirosas que constituyen su ruina; escriben tratados de política económica que redunda en guerras destructoras; desenvuelven el comercio de ganancias indebida, cogiendo las complicaciones internacionales que dan curso a la miseria; dominan a los más débiles y lo explotan, ¡despertando más tarde entre los monstruos del odio!

En nombre de las leyes de la razón, tan magníficamente  justificadas por el progreso moderno y en virtud de los principios ineludibles que constituyen la lógica  y el método, el hombre debe proseguir, por medio de las ciencias positivas, investigando acerca de la verdad de las cosas.  y es en la ciencia experimental en donde debemos buscar el medio de conocerlas cosas. El escepticismo, la duda universal  reina en el seno de nuestra almas, su ojo escrutador, al que ninguna  ilusión fascina, vela en el fondo de nuestros pensamientos. Pero si el escepticismo vela en nosotros, la necesidad de creer nos arrastra. Podemos tener dudas, pero en el fondo nos sentimos dominados y arrebatados por el insaciable deseo de conocer.

Ante el espectáculo de la vida terrestre, en medio de la naturaleza resplandeciente bajo la luz del sol, a la orilla de los mares embravecidos o de las fuentes cristalinas, en los paisajes del otoño, o en el esplendor de la primavera, en las noches estrelladas, hemos buscado a Dios. La Naturaleza explicada por la ciencia nos lo ha mostrado bajo un carácter particular.

Observamos  que la causa de nuestra decadencia social, está en nuestra falta de fe la hora primera de nuestro siglo ha sido la del último suspiro de la religión de nuestros padres. En vano se harán esfuerzos  para restaurar y reconstruir;  esas creencias, en el mundo nuevo fecundado. Atravesamos  en esta época de la humanidad  la gran renovación. El mundo marcha. Ya con la creencia  en el Verdadero Dios por las ciencias; ascendemos hacia la verdad  a través del conocimiento de la creación.

El carácter de lo verdadero se ha revelado claramente en nuestras almas, aspiramos a un culto puro, porque el sentimiento  de la justicia se ha afirmado ante nosotros, reprobamos las supersticiones, las religiones falsas, como la guerra, ya que hemos liberado el pensamiento  de las tinieblas que nos mantenían junto al suelo, ya no podemos admitir la esclavitud, cualquiera que esta sea. En esta época de observación y experimentación, los materialistas  tienen el talento de apoyarse en los trabajos científicos y de parecer que deducen su sistema de la ciencia positiva. Los espiritualistas por el contrario, creen en general poder cernirse por encima de la esfera de la experiencia y dominar  también en las alturas de la razón pura. Las luchas empeñadas, los errores que debemos combatir en la actualidad, están muy lejos  de ser peligrosos para la causa  de la verdad; al contrario, sirven para examinar más rigurosamente las cuestiones  para discutirlas mucho mejor, y para preparar una victoria más completa. La ciencia no es materialista y no pude servir al error. Si Dios existe, su existencia no podría  ponerse en duda ni ser combatida por la ciencia. Por el contrario, tenemos la intima  convicción de que es establecimiento de los conocimientos precisos sobre la construcción del Universo, sobre la vida y sobre el pensamiento, es actualmente el único método eficaz  para ilustrarnos sobre el problema, para enseñarnos si la materia reina sola en el Universo, o si debemos reconocer en la naturaleza una inteligencia organizadora, un plan y un destino de los seres. Las investigaciones  que tiene por objeto es estudio de la naturaleza pueden servir a la filosofía, la circulación de la vida, nos muestra  en la vida una fuerza independiente y transmisible, dirigiendo los átomos según leyes determinadas y según el tipo de las especies. El examen de la fuerza y de la materia, establece, por otra parte, la soberanía de la fuerza  y la inercia de la materia.

Las verdades significativas de la astronomía, de la física y de la química, de la fisiología, son los patrióticos defensores de la realidad esencia del mundo.

Nuestros conocimientos actuales sobre la naturaleza y sobre la vida nos han representado la idea de Dios, bajo un carácter, que no podemos desconocer su valor.

La tierra está transformada. Hemos viajado a su alrededor, ya ha sido medida y ya no es  Carlo magno quien la tiene en sus manos: el compás  del geómetra ha sustituido al cetro imperial. Los Océanos están surcados en todas direcciones por naves de hinchadas velas, por la nave rápida cuya hélice hiende las olas; los continentes son recorridos por el dragón flamígero de la locomotora, y por medio del telégrafo, hablamos en voz baja de una punta del mundo a la otra; el vapor da una vida desconocida a innumerables motores, y la electricidad nos permite contar en un solo momento las pulsaciones de la humanidad entera. ¡Jamás la humanidad ha asistido a una fase igual; jamás se ha sentido su seno  tan lleno de vida y de fuerza como hoy en día, jamás su corazón ha enviado con tanta fuerza la luz  y el calor hasta las arterias más lejanas; jamás su mirada fue iluminada por un rayo semejante. Por vastos que sean todavía los progresos que se hayan de adquirir, nuestros descendientes se verán eternamente obligados a reconocer que la ciencia debe a nuestra época el estribo de su Pegaso, y que si todavía progresan y ven levantarse el Sol en su cenit, su luz no brillara sin nuestra aurora.

Lo que da fuerza y poder a la Ciencia, tengámoselo bien presente, es tener por asunto de estudio elementos bien determinados y no ya abstracciones y fantasmas. Esto es porque la química se ocupa del volumen  y del peso de los cuerpos, examina sus combinaciones y determina sus relaciones; la física, busca sus propiedades, observa sus relaciones  y las leyes generales que las rigen; la botánica, comienza  el estudio de las primeras condiciones de la vida; la zoología, sigue las formas de la existencia y registra las funciones asignadas a los órganos, los principios de la circulación de la materia en los seres vivientes, de su sostenimiento y de sus metamorfosis; la antropología confirma las leyes fisiológicas en acción en el organismo humano, y determina el papel de los diversos aparatos que lo constituyen; la astronomía, inscribe los movimientos de los cuerpos celestes y deduce de ellos la noción de las leyes que dirigen el universo, la matemática, formula  estas leyes  y lleva a la unidad las relaciones numéricas de las cosas. Esta determinación precisa del objeto de sus estudios, es la que da a la ciencia su valor y su autoridad. Por eso es grande. Pero estos títulos le imponen un deber imperioso. Si olvidando esta condición de su poder, se aparta de estos objetivos fundamentales para revolotear en el espacio imaginario, pierde al instante su carácter y su razón de ser.

Tanto la naturaleza como nosotros los hombres, estamos de tal manera penetrados de la Divinidad, que ella nos sostiene, por ella vivimos, respiramos y somos; sufrimos y nos regocijamos, según las leyes eternas, en cuya presencia ejecutamos un papel a la vez activo y pasivo; poco importa lo reconozcamos o no. El niño juega con un juguete sin pensar en las manos que lo hicieron. ¿Que sabemos nosotros  de la idea de Dios, y que significa, en definitiva, la intuición limitada que tenemos del Ser Supremo? Todas las concepciones de Dios por muy avanzadas que sean, se quedan infinitamente inferior a la verdad, son tan innumerables sus atributos… la Divinidad  se manifiesta  no solamente en el hombre, sino también en el seno de una naturaleza rica y poderosa, y en los grandes sucesos del mundo, la idea que nos formamos de él, según las cualidades humanas, es evidentemente insuficiente.”

Dios no puede estar fuera del mundo, sino que está en el mismo lugar que el mundo, del cual es el sostén  y la vida. “El Universo vive por Dios como el cuerpo obedece al lama. En vano pretenden los teólogos que el espacio no puede ser infinito; en vano se esfuerzan los materialistas en supones a Dios fuera del mundo; Dios, es infinito, está en el mundo, en cada átomos del universo. Por eso hay que adorar a Dios en la Naturaleza.

La contemplación de la naturaleza terrestre nos ofrece, sin contradicción, encantos particulares al espíritu instruido, pues descubre en la organización de los seres el movimiento interesante de los átomos de que están formados el cambio permanente que se opera entre todas las cosas.

Con justicia admiramos las manifestaciones de la vida en la superficie de la Tierra. El calor solar que conserva en estado liquido el agua de los ríos y de los mares, eleva la savia  hacia la copa de los arboles, y hace latir el corazón de las águilas y de las palomas. La luz que difunde el verdor sobre las praderas, alimenta las plantas con un soplo incorpóreo, y puebla la atmosfera con sus maravillosas bellezas aéreas. El sonido, que murmura  entre el follaje, canta en los linderos de los bosques, retumba a la orilla de los mares; en una palabra, la correlación de las fuerzas físicas que reúne el sistema de la vida entero bajo la fraternidad de las mismas leyes. Escuchando con Pitagoras  la armonía de la naturaleza  en las vastas y rápidas revoluciones de las esferas,  y contemplemos en su realidad esos movimientos a la vez formidables y regulares  que arrastran a las tierras celestes en sus orbitas ideales. Observemos que la ley suprema  y universal de la gravitación dirige esos mundos. Alrededor de nuestro Sol, centro, foco luminoso, eléctrico, calorífico, del sistema planetario a que pertenece la Tierra, giran obedientes los planetas.

Cuanto más adelanta el hombre en la penetración de los secretos de la naturaleza mejor se descubre ante el la universalidad del plan eterno.  Los estados de la materia están regidos por leyes. En el mundo visible como en el invisible, cada movimiento, cada asociación, se efectúa bajo la dirección de la ley. Siempre el mismo ángulo, siempre las mismas líneas, siempre las mismas sucesiones. Jamás las leyes  humanas obtuvieron una obediencia tan pasiva, tan absoluta. Jamás geómetra alguno construyó figura tan perfecta como la naturalmente revestida por la molécula más humilde, como tampoco ningún  rosetón de las basílicas  más elegantes, iguala al corte de una rodaja del tallo de un vegetal.  La ley reina por completo en los estados químicos. Está vedado al poder humano crear nada por leyes arbitrarias o caprichosas, y cambiar cosa alguna en la composición de los cuerpos. Nada nace, nada muere.

La forma sola es perecedera, la sustancia  es inmortal. Estamos constituidos de polvo de nuestros antepasados. Son los mismos átomos y las mismas moléculas. Nada se crea, nada se pierde. Una bujía que a ardido por completo, no es ya visible a los ojos vulgares; no obstante, existe todavía integralmente, y recogiendo las sustancias consumidas las restituiremos en su peso anterior.

Los átomos viajan de un ser a otro, guiados por fuerzas naturales. El acaso esta excluido de sus combinaciones y maridajes. Y si, en este cambio perpetuo de los elementos constitutivos de todos los cuerpos, la naturaleza, bella  y radiante subsiste a su grandeza, este poder racional de la tierra es debido únicamente a la previsión y al rigor de las leyes que organizan, sin descanso, los viajes y etapas de los átomos de guarnición en guarnición. 

Todas las cosas creadas llevan el testimonio de la sabiduría y del poder divino, al mismo tiempo que son el tesoro y el alimento de nuestra felicidad. ¡La utilidad que tienen atestigua la bondad del que las ha hecho; su belleza demuestra su sabiduría, mientras que su armonía, su conservación, sus justas proporciones y su inagotable fecundidad proclaman el poder de este gran Dios!

  El auxilio divino no falta. ¡El Señor  está operando por el futuro del hombre. Hay que escuchar los gemidos de la creación que pide la luz del raciocinio  humano, la vida  no es un robo incesante, en la que la planta lesiona el suelo, el animal extermina  la planta y el hombre asesina al animal; y si un movimiento de permuta  divina, de cooperación generosa, que nunca perturbaremos  sin grave daño  para la propia condición de  criaturas responsables  y evolutivas!

     Mediante el Evangelio, observamos que la creación aguarda ansiosamente la manifestación de los hijos de Dios, encarnados, la criatura ha soportado el peso de inmensas iniquidades. Por eso continúa llegándoles el auxilio de la espiritualidad, ellos cumpliendo su deber  con el bien, no desprecian las lecciones. Y nos dan consejos   para educarnos. De nosotros depende el prestar atención y beneficiarnos de ellas para hacer un mundo mejor, o por el contrario el odio, los desmanes y el mal nos dominan seremos maltratados con las mismas acciones inferiores que emitimos. Pues a cada uno le será dado según sus obras.

Los hombres en la actualidad maltratan la Naturaleza, incendian los bosques, quemando arboles y florestas muy necesarios para el desarrollo de la vida. Envenenan las aguas, con productos químicos, maltratan a los animales, con sus juegos de niños maleducados, con los gases y demás contaminan el aire. Todo tiene sus consecuencias, en la Naturaleza también existe la ley de acción y reacción, ella responde a veces nos parece con crueldad, pero no es así, ella lo hace respondiendo al trato que le dimos.

En la obra mediúmnica “Conducta Espírita” dictada por el Espíritu André Luiz al médium brasileño Francisco Cándido Xavier, encontramos una serie de normas que, sin la presunción de trazar directrices absolutas, nos orientan con respecto a nuestras actitudes frente a la vida cuando buscamos abrazar el Espiritismo. Donde Emmanuel nos dice….

De alma agradecida y serena, bendecir la Naturaleza que nos alberga, protegiendo, en todo lo posible, a todos los seres y a todas las cosas de la región en que respiramos.

La Naturaleza forma parte del santuario en que la sabiduría de Dios se torna visible.

Preservar la pureza de las fuentes y la fertilidad del suelo.

Campo ayudado, pan garantizado.

Colaborar espontáneamente en la expansión de las huertas, así como en la forestación y reforestación.

La vida vegetal es marco protector de la vida humana.

Prevenir la destrucción y pérdida de las riquezas de la tierra en explotaciones abusivas, como la quema de los campos, el derrumbe indiscriminado de árboles y el uso de explosivos en la pesca.

El respeto a la Creación es simple deber.

Utilizar el tesoro de las plantas y las flores en la ornamentación general, prodigando los cuidados que les son necesarios, tales como riego y abono.

La protección a la planta demuestra la gratitud de quien recibe su gracia.

Evitar retener improductivamente cualquier extensión de tierra sin cultivo o sin aplicación para fines elevados.

El desprecio deliberado de los recursos del suelo representa una malversación de los favores del Padre.

Aprovechar las fuerzas naturales como auxiliares terapéuticos en la cura de variadas enfermedades, principalmente el magnetismo puro del campo y las playas, el aire libre y las aguas medicinales.

Toda la farmacopea proviene de las reservas de la Naturaleza.

Eximirse de comerciar ilegalmente los recursos de la Naturaleza que encontramos en los lugares bajo nuestra responsabilidad.

El mayordomo siempre será llamado a rendir cuentas.

Todos seremos llamados a rendir cuentas por nuestros actos: hacia el prójimo, hacia nosotros mismos y hacia tolo lo que conforma la Creación. Y la Naturaleza, como parte de ésta, es acreedora de todo el respeto y la gratitud que debemos a nuestro Padre bondadoso. El respeto hacia ella es nuestro deber.

“El Señor reserva créditos sublimes de valores evolutivos a los seres sacrificados”, nos dice el mencionado instructor espiritual. “¡No olvidará Él, al árbol útil, al animal exterminado, al ser humilde que se consumió para beneficio de otro ser!”

La vida no es un robo incesante, donde la planta lacera al suelo, el animal extermina la planta y el hombre asesina al animal, sino un movimiento de intercambio divino, de cooperación generosa, que nunca perturbaremos sin grave daño a nuestra propia condición de criaturas responsables y evolutivas!”

André Luiz nos invita a reflexionar en este mensaje: “Sabemos que la libertad espiritual es la característica más preciosa de nuestro movimiento. No obstante, si somos independientes para ver la luz e interpretarla, no podemos olvidar que el ejemplo digno es la base para nuestra verdadera unión en cualquier realización respetable.”

  Trabajo realizado por Mercedes  Cruz  Reyes

Extraído de diversos libros, Conducta Espirita, Nuestro Hogar, Los mensajeros  por André Luiz Chico Xavier. Allan Kardec El Libro de los Espíritus, El Evangelio Según el Espiritismo y del libro Dios y la Naturaleza 

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DIOS Y EL UNIVERSO

EL GRAN ENIGMA

 

León Denis

 La vida no es una cosa vana,  la cual puede usarse con ligereza, es una lucha para la conquista del cielo, una obra elevada y grave, de edificación, de perfeccionamiento; una obra regida por leyes augustas y equitativas, por encima de las cuales se cierne la eterna Justicia templada por el amor.

 

 

La justicia no es una palabra vacía, en algún sitio existen compensaciones  para todos los dolores, una sanción  a todos los deberes, un consuelo para todos los males.

 

Esta justicia absoluta, soberana, cualesquiera sean nuestras opiniones políticas y conocimientos sociológicos, no es de nuestro mundo. Las instituciones humanas no son aun instrumento de ella.

 

Las religiones han perdido mucho de su prestigio, y los frutos envenenados  del materialismo aparecen por todas partes. Al lado del egoísmo y la sensualidad  de unos,  se desarrolla la brutalidad y codicia de otros. Los actos de violencia, los asesinatos  y los suicidios se multiplican.  Hay muchos sinsabores en el planeta Tierra. Esto es el resultado de una falsa educación

 

El hombre busca en él, el problema del mundo, el problema de la vida. Estudia el Universo, en donde se siente sumergido y ve que dos cosas aparecen a primera vista en el Universo: la materia y el movimiento; la sustancia y la fuerza. Esta  materia y esta fuerza Universales  también las encuentra en si mismo y con ellas un tercer elemento, con cuya ayuda a conocido, visto y medido las otras: la inteligencia.

 

Si la inteligencia está en el hombre, esta también está dentro del Universo del cual él forma parte integrante. Lo que existe en una parte, de debe encontrar en un todo. La materia es solamente el vestido, la forma sensible y cambiante revestida para la vida; un cadáver no piensa ni se mueve.  La fuerza es un simple agente  destinado a conservar las funciones vitales. Y la inteligencia  gobierna a los mundos y rige el Universo.

 

La inteligencia se manifiesta por medio de Leyes, leyes sabias y profundas, ordenadoras y conservadoras del Universo.

 

La materia  y la fuerza se funden  en el éter. El éter  es la materia primera, el abstracto definitivo de todos los movimientos, que es atravesado por innumerables movimientos, radiaciones luminosas y calóricos, corrientes de electricidad y magnetismo. Es preciso que estos movimientos sean regulados de alguna manera. Al final de la escala de las fuerzas, aparece la energía mental, la voluntad, la inteligencia que constituye las formas y fija las leyes.

 

Pitágoras, Claude Bernard, todos los pensadores  han afirmado que la materia está desprovista de espontaneidad.  Es necesario  volver sobre la necesidad de un primer motor trascendental para explicar el sistema del mundo, al cual el hombre llama Dios. Providencia, Gran arquitecto, Ser Supremo, Padre Celestial, etc. encontrando  el centro, la ley,  la razón universal en la cual el mundo se reconoce, se posee, vuelve a hallar su conciencia y su yo.

 

Más el leguaje humano  es impotente para expresar la idea del Ser infinito. Poco a poco se levanta el velo; el hombre entreve la grandiosa evolución de la vida  en la superficie de los mundos, comprende que todo está regulado con tendencia a un fin, que no es otro que el perfeccionamiento  continuo del Ser y el mayor aumento en él  de lo bueno y de lo bello.  

 

  La eterna creación, la eterna renovación de los seres y de las cosas no es más que la proyección constante del pensamiento divino en el Universo. Todo se explica y se comprende  con la existencia  de un principio universal, de una energía incesante, eterna que penetra toda la Naturaleza; el es quien regula y estimula esta evolución colosal de los seres  y de los mundos hacia lo mejor, hacia el bien. Dios se revela en el Universo, que es su presentación,  pero no se confunde con el.

 

Dios absoluto y eterno, conoce nuestras necesidades, oye nuestros llamados  y nuestros pedidos y es sensible a nuestros dolores, es adonde todos los seres, por el pensamiento y el sentimiento, van a buscar las fuerzas, el socorro y la inspiración necesaria  para guiarse en las vías del destino, para sostenerse en las luchas, consolarse en sus miserias, levantarse en sus desfallecimientos y caídas.

 

No debemos buscar a Dios en los templos de piedra o de mármol, hemos de buscarlo en el templo eterno de la Naturaleza, en el espectáculo de los mundos, en los esplendores de la vida, en los horizontes, en los valles, en las llanuras, en los montes, en el mar, en la morada terrestre.

 

Dios rige el Universo se oculta a todos los hombres. Las cosas están dispuestas de manera que nadie está obligado a creer en ellas. La existencia del ser se desarrolla y los acontecimientos se suceden  sin relación aparente; pero la inminente justicia  se cierne desde lo Alto, y rige los destinos, según un principio ineludible, en donde todo se encadena  y en una serie de causas y efectos. Su conjunto constituye una armonía que el Espíritu, exento de prejuicios  e iluminado por un rayo de sabiduría, descubre y admira.

 

Solo conocemos lo más grosero de lo que existe a nuestro alrededor.

 

 La sabia Naturaleza ha limitado nuestras percepciones y sensaciones. El ser sube uno a uno los peldaños  de la gigantesca escalera que conduce a Dios, y cada peldaño representa para el ser una larga serie de siglos.

 

Si los mundos celestes se descubriesen de pronto nos deslumbrarían, quedaríamos ciegos. Pero no nuestros sentidos exteriores han sido medidos y limitados.

 

El universo se descubre a nuestra vista a medida que la capacidad en comprender sus leyes se  desarrolla y amplifica, en nosotros.  Dios es invisible en ambos lados de la vida, en la tierra y en el mundo espiritual; para aquellos que aun no han alcanzado la pureza suficiente para reflejar sus divinos rayos.

 

Todo manifiesta la presencia de Dios. La Naturaleza y la humanidad cantan y celebra el amor, la belleza  y la perfección; todo lo que vibra y respira, es un mensaje de Dios, está en cada uno de nosotros en el templo vivo de la conciencia. Allí es un lugar sagrado, el santuario donde se oculta la chispa divina.

 

Todos debemos aprender  a sondearnos a nosotros mismos, y registras los rincones más íntimos de nuestro Ser, interrogarnos en el silencio y en la soledad. Así aprenderemos a conocernos, a conocer el poder que está oculto en nosotros. El es el que nos eleva  y hace resplandecer en el fondo de nuestras conciencias las santas imágenes  del bien, , de la verdad y de la justicia , honrando a estas imágenes divinas  y rindiéndoles el culto todos los días, lograremos purificarnos  y que  la conciencia  se alumbre, perdiendo las oscuridades que la mantienen cautiva.

 

El Universo no es como aparece a nuestros débiles sentidos; el mundo físico no constituye nada más que una ínfima parte del mismo. El dominio del mundo invisible es mucho más vasto y más rico que el del mundo visible.

 

El Universo lo constituye un solo elemento, aunque triple en apariencia. Espíritu, fuerza y materia. Son los tres estados  de una sustancia inmutable en su principio, más variable hasta lo infinito en sus manifestaciones.

 

El Universo vive y respira animado por dos potentes corrientes: absorción y dispersión. Por esta expansión, por este soplo inmenso, Dios crea. Por su amor atrae hacia El. Las vibraciones de su pensamiento y de su voluntad, fuente primera de todas las fuerzas cósmicas, mueven el Universo y engendran la vida.

 

La materia, no es más que un modo, una forma pasajera de la sustancia universal para disolverse en radiaciones sutiles que no tienen existencia propia. La filosofía que la toma por base descansa sobre una apariencia, sobre una especie de ilusión.

 

La ciencia ha estado equivocada durante varios siglos en el análisis  de los elementos que constituyen el Universo y ahora debe destruir lo que penosamente edifico. El dogma científico de la unidad, irreducible e indestructible del átomo, al derrumbarse, arrastra consigo a todas las teorías materialistas.

 

La existencia de los fluidos, afirmada por los espiritas desde hace cincuenta años, ha sido confirmada de una manera rigurosa por medio de la experimentación. Nos hallamos aun en la aurora del verdadero conocimiento. El mundo invisible se revela como base del Universo, como fuente eterna de las energías físicas y vitales que animan el  Cosmos.

 

Los fenómenos espiritas de todos los ordenes  se explican por el hecho de que puede gastarse una cantidad considerable y constante de energía sin perdida aparente de materia.

 

Los aportes, la desagregación y la reconstitución, el paso de los espíritus a través de los cuerpos sólidos, sus apariciones y materializaciones, todo es fácil de comprender cuando se conoce el juego de las fuerzas y de los elementos que entran en acción en estos fenómenos. Toda una revolución se realiza en los dominios de la física y de la química. En todas partes a nuestro alrededor vemos abrirse fuentes de energía, inmensos depósitos de fuerzas muy superiores en poder a todo lo que se conocía hasta hoy. La ciencia se encamina hacia la síntesis unitaria, que es la ley fundamental de la Naturaleza.

 

 

El encadenamiento prodigioso de las fuerzas y de los seres se precisa y se completa. Se constata que existe una continuidad absoluta, no solamente entre los dos estados de la materia, sino aun entre estos y los diferentes estados de la fuerza.

 

La energía parece ser la sustancia única universal. En el estado compacto, reviste las apariencias que llamamos, solidó, liquido y gaseoso; bajo un modo más sutil, la energía es agente de los fenómenos de Luz, calor, electricidad, magnetismo, afinidad química.

 

Todo se relaciona y encadena en el Universo. Todo está regido por las leyes del número, de la medida, de la armonía. Las manifestaciones más elevadas de la energía confinan con las de la inteligencia. La fuerza se vuelve atracción; la atracción se vuelve amor.

 

Cada ser posee los rudimentos  de una inteligencia que llegará a genio, y tiene la inmensidad del tiempo para realizarla. Cada vida terrena es una escuela: la escuela primaria de la eternidad.

 

Todos los seres están unidos unos a los otros e influyen recíprocamente. El Universo está sometido a la ley de solidaridad.

 

Los mundos perdidos en las profundidades del éter, los millares de astros  que se entrecruzan a millares de leguas, se llaman y se responden. Una fuerza que nosotros llamamos atracción los une a través de los abismos del espacio.

 

Igualmente en la escala de la vida, todas las almas están unidas por múltiples relaciones. La solidaridad que las liga está fundada en la identidad de su naturaleza, en la igualdad de sus sufrimientos a través del tiempo, en la semejanza de sus destinos y de sus fines.

 

El alma solo puede progresar realmente en la vida colectiva: trabajando para el provecho de todos. Una de las consecuencias de esta solidaridad que nos une, es que la vista de los sufrimientos de unos altera y perturba la serenidad de los otros.

 

En las almas evolucionadas el sentimiento de la solidaridad llega a ser tan intenso, que se intercambian  en una comunión perpetua con todos los seres y con Dios. Los espíritus elevados no olvidan a aquellos que han amado, a los que  compartieron  con ellos  sus alegrías y sus tristezas, la queja de los que sufren, que están aun en los mundos infelices, llegan hasta ellos  y suscita su compasión generosa. Ellos abandonan las moradas celestes  para auxiliar  al mundo material.

 

A veces al contrario, durante el sueño  las almas encarnadas atraídas por sus hermanos  mayores, se lanzan  con fuerza hacia las alturas del espacio para impregnarse de los fluidos vivificantes de la patria eterna. Allí, los espíritus  amigos  los rodean, los exhortan, los animan y calman sus angustias. Después extinguiéndose poco a poco la luz que los rodea, a fin de  que no les deprima la separación, los acompañan hasta las fronteras de los mundos inferiores.

 

Su despertar es entonces melancólico, pero dulce, y aunque no se acuerdan de su estancia en las regiones elevadas, se encuentran reconfortados y reemprenden  más alegremente la carga de su existencia terrestre.

 

En todas las cosas visibles el alma atenta descubre una manifestación del pensamiento invisible que anima el Cosmos. Este reviste para ella un aspecto seductor; es el teatro de la vida  y de la comunión universal, comunión de los seres entre sí y de estos con Dios, su Padre.

 

La distancia no existe para las almas que simpatizan. El Universo está animado  por una vida poderosa; vibra como un arpa bajo la acción divina. Las radiaciones  del pensamiento  lo cruzan en todas las direcciones, transmitiendo los mensajes de Espíritus a Espíritu  a través  de la vasta extensión. Dios llena el Universo con su presencia, lo alumbra con Su luz y reanima con Su amor.

 

La oración es la expresión más alta de esta comunión de las almas. Considerada bajo este aspecto, pierde toda analogía con las formas vulgares, con los recitados monótonos en uso, para ser un anhelo en el corazón, que penetra las leyes, los misterios del poder infinito y someterse a el en todas las cosas. ¡Pedid y se os dará! Tomada en este sentido, la oración es el acto  más importante de la vida; es la aspiración ardiente del ser humano que siente su pequeñez y su miseria  y busca poner, aunque sea por un instante, su pensamiento en armonía con la sinfonía  eterna.

 

La meditación en el silencio y el recogimiento eleva el alma hasta las alturas celestes, donde aumenta sus fuerzas y se impregna  de radiaciones de la luz y del amor divino. ¡Mas cuan pocos saben orar! Las religiones han hecho olvidar la oración, convirtiéndola en un ejercicio ocioso, ridículo, a veces.

 

Bajo la influencia del Nuevo Espiritualismo, la oración volverá a ser más noble y digna, será cultivada con más respeto hacia el poder supremo, con  más fe, con  más confianza y sinceridad; en un completo desprendimiento de las cosas materiales. Todas las ansiedades  del ser desaparecerán  cuando comprenda  que la vida es una comunión universal y que Dios y todos sus hijos vivimos solidariamente  en la vida. Entonces la oración será el lenguaje  de todos, la irradiación del alma que con sus anhelos  hace oscilar  el dinamismo espiritual y divino.

 

La oración no puede cambiar nada de las leyes inmutables, ni  modificar nuestros destinos. Su misión es procurarnos consuelos, y luz que nos hagan  más fácil el cumplimiento  de nuestra tarea en la tierra. La oración fervorosa abre de par en par, las puertas del alma, y por esas aberturas penetran y vivifican las radiaciones del foco eterno.

 

La vida del hombre de bien es una oración continua, una comunión perpetua con sus semejantes y con Dios. No tiene necesidad de palabras ni de formas exteriores para expresar su fe, esta se expresa en todos sus actos y en todos sus pensamientos.  El hombre de bien respira, se agita sin esfuerzo en una atmósfera pura y fluidica, lleno de ternura  para con los desgraciados, de bien querer  hacia la humanidad. Esta comunión constante llega a serle una necesidad, una segunda Naturaleza. Por ella, todos  los Espíritus elevados se sostienen en las alturas sublimes de la inspiración y del genio.

 

Los que viven una vida egoísta y material, cuya comprensión no está abierta a las influencias elevadas, no pueden saber que infalibles impresiones proporciona esta comunión de alma con lo divino.

 

El hombre debe volverse de cuando en cuando hasta su Creador y Padre para exponerle  sus flaquezas, sus incertidumbres, sus miserias, para pedirle los auxilios  espirituales indispensable para su elevación. Cuanto más frecuente se hace esta operación profunda y sincera, más se purifica  y enmienda el alma. Bajo la mirada de Dios, el alma examina, analiza sus  intenciones, sus sentimientos, sus deseos, pasa revista a todos sus actos, y con la intención que le viene de lo alto, juzga lo que es bueno y malo, lo que debe activar o destruir. Entonces comprende que todo lo que viene  del yo, debe ser postergado para dar lugar a la abnegación, al altruismo; que en el sacrificio de si mismo  encuentra el Ser el medio más poderoso  de elevación, pues cuanto más da, más se engrandece.

 

 

Al observar el cielo, en una noche estrellada, la sensación que recibimos  es la de un majestuosos silencio, pero este silencio es solo aparente, ya que nuestros órganos son impotentes para recibir lo que en el existe. Los seres evolucionados si perciben todos los latidos de la distintas formas de vida que en el se desarrollan.

 

La ley de las grandes armonías celestes, las podemos observar también, en nuestra propia familia solar. El orden de sucesión de los planetas en el espacio está ordenado por una ley de progresión, llamada ley de Bode. Las distancias son dobles de planeta a planeta, a partir del Sol; cada grupo de satélites obedece a la misma ley. Este modo de progresión, tiene un principio y un sentido. Este principio tiene relación, a la vez, con las leyes del número y de la medida, con la matemática y la armonía.

 

El sistema solar puede ser comparado a un arpa inmensa, cuyas cuerdas fuesen los planetas. Azbel dice que reduciendo a las cuerdas sonoras la progresión de las distancias planetarias se podría construir un instrumento completo y absolutamente acorde.

 

Lo maravilloso en ello, es que en el fondo, la ley que rige a las relaciones de sonido, de la luz y del calor, es la misma que rige para el movimiento, la formación y el equilibrio de las esferas, el mismo tiempo que regula sus distancias. Esta ley es también que rige a la matemática, a las formas y a las ideas. ¡Es la ley de armonía por excelencia; es el pensamiento; es la acción divina que entrevemos!

 

El lenguaje humano es muy pobre, es insuficiente para expresar los misterios adorables de la armonía eterna; solo la escritura musical puede proporcionar su síntesis, comunicar su impresión estética. La música, lengua divina, expresa el ritmo de los nombres, de las líneas, de las formas, de los movimientos. Por ella se animan  y vibran  las profundidades, ella llena con sus ondas  el edificio colosal del Universo, templo augusto en donde resuena el himno de la vida infinita.

 

Pitágoras y Platón creían  ya percibir la música  de las esferas. Luego, lo que no era más que una intuición, se tornó hoy en un hecho, y mañana será una verdad absoluta, demostrada.

 

¡Por todas partes las maravillas suceden a las maravillas; grupos de soles animados de coloraciones extrañas, archipiélagos de astros, cometas desmelenados errando en la noche de su afelio; focos moribundos que se reaniman de pronto y llamean en el fondo del abismo; pálidas nebulosas de formas fantásticas; fantasmas luminosos cuyas radiaciones – nos dice Herschel – tardan millones de años en legar hasta nosotros; formidable génesis de sistemas, cunas y tumbas de la vida Universal, voz del pasado, promesas del porvenir, esplendores del infinito!

 

Todos los mundos conjugan sus vibraciones en una melodía potente. ¡El Alma, despojada de los lazos terrenales y llegada a estas alturas, oye la voz profunda de los cielos eternos!

El Universo es un poema sublime del cual apenas  empezamos a deletrear el primer canto. Solo percibimos de él algunos murmullos lejanos y débiles, y ya estas primeras letras del alfabeto musical nos llenan de entusiasmo. ¿Qué será cuando percibamos y comprendamos las grandes armonías del espacio, el acorde infinito en la infinita variedad, el cántico cantado por esos millones de astros que, a pesar de la diversidad prodigiosa de sus volúmenes  y de sus movimientos, concuerdan sus vibraciones en una sinfonía eterna?

 

El himno que los mundos entonan a Dioses, a veces, como un canto de alegría, de adoración, así como en otras circunstancias es una expresión de lamento, de oración; es la gran voz de las esferas, la suprema armonía de los seres y de las cosas, el grito de amor que asciende eternamente hacia la Inteligencia ordenadora del Universo.

 

¿Cuándo el hombre sabrá alejar su pensamiento de las trivialidades cotidianas y elevarlo hacia esas cumbres? ¿Cuándo sabremos penetrar esos misterios del cielo y comprender que cada descubrimiento realizado, cada conquista en esta vía de luz y de belleza contribuye a ennoblecer  nuestro espíritu, a engrandecer nuestra vida moral, procurándonos goces superiores a todos los de la materia?

 

Comprendamos que es aquí, en este esplendido Universo en donde se desarrolla nuestra propia existencia y que estudiarla es estudiar el medio mismo en donde somos llamados a revivir, a evolucionar sin cesar, penetrándonos más y más de las armonías que lo llenan, donde la vida se dilata con florecimientos de almas; el espacio está poblado de sociedades innumerables con las cuales está relacionado el ser humano por las leyes de la Naturaleza y de su porvenir.

 

El secreto de nuestra dicha, de nuestro poder, de nuestro porvenir no está en las cosas pasajeras de este mundo; el está en las enseñanzas  de lo Alto y del Más Allá. Los educadores  de la humanidad son extraordinariamente inconscientes y extraordinariamente culpables si no piensan en elevar a las almas hacia las cumbres en donde resplandece la verdadera luz.

 

Si la duda y la incertidumbre nos asedia, si la vida nos parece pesada, si andamos a tientas en la noche en busca de un fin, si el pesimismo y la tristeza nos invaden, no acusemos a nadie más que a nosotros mismos, ya que el gran libro de lo infinito está abierto ante nuestros ojos, con sus magnificas paginas cuyas palabras son grupos de astros y cada letra un sol;  es el gran libro en el que debemos aprender a leer la sublime enseñanza. La verdad está en el escrita  con letras de oro y fuego; el nos llama, solicita nuestra mirada; el es la verdad, la realidad más bella de todas las leyendas y de todas las aficiones.

 

Esa verdad nos dice que la vida del alma  es imperecedera, de sus múltiples  renacimientos en la espiral de los mundos, de las innumerables etapas en la ruta radiosa, de la persecución del eterno bien en la infinita duración, de la escalada a los cielos  para la conquista de la plena conciencia, de la dicha de siempre vivir para siempre amar, siempre progresar, siempre adquirir nuevos poderes, más elevadas virtudes, percepciones más vastas. Y por encima de todo, la visión, la comprensión la posesión de la eterna belleza, la felicidad de penetrar sus leyes, de asociarnos más estrechamente con la obra divina y con la evolución de las humanidades.

 

Con estos estudios magníficos la idea de Dios se manifiesta más majestuosa, más serena. La ciencia de las armonías celestes es como el pedestal grandioso sobre el cual  se levanta augusta figura, belleza soberana cuyo resplandor, demasiado brillante para nuestros débiles ojos, queda aun velado, filtrado tenuemente  a través de la oscuridad que nos envuelve.

 

Dios es más grande que todas las teorías y que todos los sistemas. Por esto no le perjudican ni llegan hasta El los errores ni las faltas que los hombres han cometido en su nombre. Dios está por encima de todo.

 

No hay nombre para El, y si le llamamos Dios es por falta de una palabra más excelsa – como dijo Víctor Hugo.

 

El conocimiento de la verdad sobre Dios, sobre el mundo y la vida es lo más esencial, lo más necesario, pues este conocimiento es el que nos sostiene, inspira y dirige, aun a pesar nuestro. Y esta verdad no es inaccesible, es simple y clara, está al alcance de todos. basta buscarla, libres de perjuicios, con ayuda de la conciencia y de la razón.

 

La existencia de Dios es afirmada por todos los Espíritus elevados. Los que han estudiado el espiritismo filosófico, saben que todos los grandes Espíritus, aquellos que con sus enseñanzas reconfortaron nuestras almas, endulzado nuestras miserias y sostenido nuestros desfallecimientos  afirman unánimemente , proclamando y reconociendo a la suprema inteligencia que gobierna a los seres y los mundos. Dicen que esta Inteligencia  se revela más esplendorosa y sublime a medida que se ascienden los peldaños de la vida espiritual.

 

Lo mismo sucede con los escritores y los filósofos espiritas, desde Allan Kardec hasta nuestros días. Todos afirman la existencia de una causa eterna en el Universo.

 

No todas las inteligencias  han llegado al mismo grado de evolución; no todas pueden ver y comprender de la misma manera y en el mismo sentido. Por eso hay tantas opiniones sobre Dios, tantas creencias. La posibilidad que tenemos  de comprender, de juzgar, de discernir, se desarrolla lentamente en nosotros, en el transcurso de los siglos, de las existencias. Nuestros conocimientos, nuestra comprensión de las cosas, se completan y aclara a medida que nos vamos elevando  en la escala inmensa de los renacimientos.

 

Es cosa sabida: que el que está al pie  de una montaña  no puede ver lo que contempla el que se halla en la cumbre. Pero prosiguiendo  su ascensión, el uno ha de llegar  a ver las mismas cosas que el otro. Igualmente  le sucede al espíritu en su ascensión gradual. El Universo se le revela  poco a poco; a medida que su capacidad para comprender sus leyes se desarrolla y engrandece.

 

 De hay provienen todas las interpretaciones, las escuelas filosóficas y religiosas que responden a los diversos grados de adelanto de los Espíritus que a ellas se afilian y a menudo en ellas se estacionan.

 

¡Estamos de pie en la tierra, es nuestro sostén, nuestra nodriza, nuestra madre, cuando elevamos nuestra mirada hacia el infinito, nos sentimos envueltos en la inmensa comunión de la vida; los efluvios del Alma universal nos penetran y nos hacen vibrar el pensamiento y el corazón; fuerzas poderosas nos sostienen, avivan nuestra existencia!

¡

¡Por todas partes donde se extiende nuestra vista, en cualquier parte donde nuestra inteligencia se fija, vemos, discernimos, contemplamos la gran armonía que rige a los seres y que por las vías diversas les guía hacia un fin único y sublime! ¡Por todas partes vemos radiar la bondad, el amor, la justicia!

Extraído del libro  El GRAN ENIGMA de León Denis 

Trabajo realizado por Merchita

Miembro fundador del centro espirita: Amor Fraterno de Alcázar de san  Juan

 

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LA REENCARNACIÓN INSTRUMENTO DE LA JUSTICIA DIVINA

¿Qué significa reencarnar?

Reencarnar significa volver a habitar un cuerpo físico.  Es a través de la reencarnación que el hombre consigue evolucionar y llegar a la perfección.

Una existencia sola es un tiempo muy corto, un plazo muy limitado, para que el hombre pueda conocer, y saber todo de todo. La ley de renacimientos explica y completa el principio de la inmortalidad. La evolución del ser indica un plan y un fin. Ese fin, que es la perfección, no puede realizarse en una sola existencia, por más larga que sea. Debemos ver en la pluralidad de las vidas del alma (reencarnación) la condición necesaria  para su educación y su progreso.

Sin el principio de la preexistencia del alma  y de la pluralidad de existencias, la mayor parte de las máximas del Evangelio son ininteligibles; por esto dieron  lugar a interpretaciones tan contradictorias: ese principio es la clave que debe restituirles su verdadero sentido.

Todos los espíritus han sido creados simples e ignorantes, y se instruyen  en las luchas y tribulaciones  corporales. El que unos se inclinen desde el principio al bien, solo les proporciona llegar antes  al fin, y penar menos, pues todas las penas de la vida  son originadas por la imperfección del hombre, por su tendencia al mal. Mientras menos imperfecto es el espíritu, menos tormentos sufren, el que no es envidioso, celoso, egoísta, ambicioso, no sufrirá los tormentos que de estos defectos se originan. 

El alma (espíritu)  después de residir temporalmente en el Espacio, renace en la condición humana, trayendo consigo la herencia buena o mala, de su pasado; renace como niño, reaparece en la escena terrestre para representar el nuevo acto del drama de su vida, pagar las deudas que contrajo, conquistar nuevas capacidades que le han de facilitar la ascensión y acelerar la marcha hacia delante.

La Doctrina de la reencarnación, es la única que corresponde a la idea que formamos de la justicia de Dios para con los hombres que se Hallan en condición moral inferior, la única que puede explicar el futuro y firmar nuestras esperanzas, pues nos ofrece los medios de rescatar nuestros errores por nuevas pruebas. La razón nos lo indica y los Espíritus nos lo enseñan.

Mientras tanto, no todas las almas tienen la misma edad, ni todas subirán con el mismo paso sus periodos evolutivos. Unas recorren una carrera inmensa y se aproximan ya al apogeo de los progresos terrestres; otras mal comenzaron su ciclo de evolución  en el seno de las humanidades. Estas son almas jóvenes, emanadas hace menos tiempo del foco Eterno. Llegadas  a la humanidad, tomaron lugar entre los pueblos salvajes  o entre las razas bárbaras que pueblan los continentes  atrasados, las regiones desheredadas del Globo. Y, cuando al fin, penetren en las civilizaciones, fácilmente  se dejan reconocer por la falta de desembarazo, de aptitudes, por su incapacidad para todas las cosas y principalmente, por  sus pasiones violentas.

Así en el encadenamiento de nuestras estaciones terrestres, continúa y se completa la obra grandiosa de nuestra educación, el moroso edificar de nuestra individualidad, de nuestra personalidad moral.

Es por esa razón que el alma tiene que reencarnar sucesivamente en los medios más diversos, en todas las condiciones sociales; tiene que pasar alternadamente por las pruebas de la riqueza de la pobreza, aprendiendo a obedecer par después mandar. Precisa de las vidas oscuras, vidas de trabajo, de privaciones para acostumbrarse  a renunciar  las vanidades materiales, a despojarse de las cosas frívolas, a tener paciencia, a adquirir disciplina del Espíritu. Son necearías  las existencias de estudio, las misiones de dedicación, de caridad, por vía de las cuales  se ilustra la inteligencia  y el corazón se enriquece con la adquisición de nuevas cualidades; después vendrán  las vidas de sacrificio por la familia, por la patria, por la Humanidad. Son necesarios también la prueba cruel, crisol donde se funden el orgullo y el egoísmo, y las situaciones dolorosas, que son el rescate del pasado, la reparación de nuestras faltas.

Las encarnaciones y las reencarnaciones no ocurren solo en el planeta Tierra: las vivimos en diferentes mundos. Las que aquí pasamos  no son las primeras, ni las últimas; son, no obstante, de las más materiales y de las más distantes de la perfección.

La encarnación carece de límites precisamente trazados, si tenemos en vista solo el envoltorio que constituye el cuerpo del Espíritu (periespíritu) dado que la materialidad de ese envoltorio disminuye  en la proporción que el espíritu se purifica. En ciertos mundos  más adelantados que la Tierra, el es ya  menos compacto, menos pesado y menos grosero y, por consiguiente, menos sujeto a las vicisitudes. En grado más elevado, es diáfano y casi fluídico. Va desmaterializándose de grado en grado y acaba por confundirse con el Espíritu.

No fue la doctrina Espirita la que invento la teoría de la reencarnación. En la India, en Egipto, en Persia las ideas reencarnacionistas han prevalecido desde los principios de la civilización.

El papiro de Anana (1320 a. C) demuestra la idea entre los egipcios.

“El hombre retorna a la vida muchas veces más no se acuerda de sus existencias anteriores, excepto algunas veces en sus sueños. Al final todas esas vidas le son reveladas.

Pitágoras, Sócrates, Buda, Apolunio de  Tiara, Heredoto, Plotino, Porfirio, todos defendían ese principio. Muchas religiones se han basado en la creencia de las vidas sucesivas: El Brahmanismo, el Budismo, el Truismo etc.

No hay duda de que, bajo el nombre de resurrección, el principio de la reencarnación es un punto de una de las creencias de los judíos, punto que Jesús y los Profetas confirmaron de modo y forma. De donde se sigue que negar la reencarnación es negar la palabra de Cristo.

Ninguna religión ha negado el mundo de los muertos y todas se han esforzado en describirlo. Así mismo, en todas existe una creencia esencial en común, entre la vida material y la espiritual hay una continuidad del ser humano y la muerte representa tan sólo un cambio de estado.

 

La ciencia moderna confirma todo ello, aunque fue a mediados del siglo XX cuando Allan Kardec dio a conocer su obra, que reafirma los conceptos esenciales emitidos por los más destacados hombres de todos los pueblos desde los confines del tiempo, dando origen al Espiritismo.

 

Es sobre todo en los últimos 15 a 20 años, con la investigación de lo que sucede en la “muerte clínica” que la teoría de la supervivencia del espíritu y en consecuencia de la reencarnación, ha despertado un inmenso interés en el mundo occidental, ya que los investigadores de las experiencias de personas resucitadas después de estar clínicamente muertas, han acumulado datos fascinantes que ponen de acuerdo las conjeturas de los antiguos y la evidencia médica moderna.

 

Las evidencias científicas de la reencarnación  son:

 

Los Genios Precoces

Son criaturas prodigio, que desde la más tierna edad muestran poseer conocimientos, de tal orden hacia los temas más diversos que seria imposible  explicar sin la certeza de que vivieron antes.

 

Kardec, examinando la cuestión, pregunto a los benefactores, como entender este fenómeno. (P 219 del Libro de los Espíritus) y le dijeron: “aprendizaje del pasado, recordación anterior del alma”

 

Recordación espontánea de vidas pasadas

Se caracteriza por el hecho  de personas, especialmente  criaturas pasar a recordar espontáneamente vidas anteriores.

 

Regresión de la memoria a vidas anteriores

Innumerables casos han surgido de personas que pasan a relatar vivencias anteriores durante el fenómeno, hoy en día relativamente común, de regresión de la memoria.

 

A finales del siglo pasado, el pesquisidor francés Alberto Rochas, realizó experiencias  con regresión de la memoria y consiguió llevar a uno de sus pacientes a una existencia  precedente. A partir de hay otros cuentistas, en diverso partes  del mundo, comenzaron a desenvolver  esas técnicas, consiguiendo  anotar millares de referencias concordantes con el principio de la polín génesis.

 

 Recientemente, este proceso fue desenvuelto con fines terapéuticos, donde psiquiatras espiritualistas se sirven de técnicas apropiadas  para, a través  de la regresión de la memoria, desenvolver condiciones neuróticas de pacientes psiquiátricos. Esos procesos, aun en el campo experimental, no son aceptados por la Ciencia Oficial, recibió el nombre de (Terapia de vidas Pasadas)

 

La reencarnación se basa en los principios de la misericordia y de la justicia de Dios.

En la misericordia divina, porque,  así como el buen padre deja siempre la puerta abierta a sus hijos imperfectos, facultándoles la rehabilitación, también Dios a través de vidas sucesivas – nos da la oportunidad para que podamos  corregirnos, evolucionar  y merecer  el pleno gozo  de una felicidad duradera.

 

Emmanuel llega a decir: “La reencarnación es casi el perdón de Dios”.

En la justicia, los errores cometidos y los males inflingidos al prójimo deben ser reparados durante nuevas existencias, a fin de que, experimentando los mismos  sufrimientos, los hombres puedan rescatar sus debitos, pasando a conquistar el derecho a ser felices.

 

La unicidad de las existencias es injusta e ilógica, pues no atiende a las sabias leyes del progreso espiritual.

Es injusta porque gran parte de los errores humanos es el resultado de la ignorancia y, en una vida, no nos es posible el recate de nuestros errores, principalmente  cuando el arrepentimiento nos sobreviene casi al final de la existencia. Es preciso se de la oportunidad al arrepentido para que el compruebe su sinceridad a través de las necesarias reparaciones.

 

Es ilógica, porque no puede explicar las grandes diferencias de actitudes de las criaturas desde su infancia; las ideas innatas, independientemente  de la educación recibida,  que existen en unos y no aparecen en otros; los instintos precoces, buenos o malos,  no obstante a la naturaleza del medio donde nacieron.

 

 Las reencarnaciones representan para las criaturas imperfectas valiosas oportunidades de rescate y progreso espiritual.

Solo la pluralidad de la existencia puede explicar la diversidad de los caracteres, la variedad de las aptitudes, la desproporción de las cualidades morales, en fin, todas las desigualdades que hieren nuestra vista.

 

Solamente el amor proporciona vida, alegría y equilibrio. Cada uno ha de ver aquello que le proporcione legítimo provecho. El que hace lo que puede, recibe el salario de la paz. Los espíritus están asociados  en existencias comunes, participando en el mismo cáliz de dolores y en las mismas alegrías terrestres. En la generalidad reposan en un mismo lecho, no obstante cada uno vive en planos mentales diferentes.  Es muy difícil que se hallen reunidos en los  lazos domésticos, almas de la misma esfera.

Todas las almas que no pudieron liberarse de las influencias terrestres deben renacer de nuevo en este mundo para trabajar en  su mejoramiento; es el caso de la inmensa mayoría. Como las otras fases de la vida de los seres, la reencarnación está sujeta a leyes inmutables. El grado de pureza del periespíritu  y la afinidad molecular es la  que determina la clasificación de los Espíritus en el espacio y  fijan las condiciones  de reencarnación. Los semejantes se atraen. Es en virtud de ese hecho, de esa ley de atracción y de esa armonía que los Espíritus de un mismo orden, de caracteres y tendencias análogas se aproximan  y constituyen familias homogéneas.

 Es muy fácil amar a los amigos,  admirar a los buenos, defender a los familiares, comprender a los inteligentes, ,  entronizar afecciones, conservar a los que nos estiman, loar a los justos y ensalzar a los héroes  conocidos; más si somos respetables con  semejantes  posiciones intimas, es preciso reconocer que ellas representan  servicio realizado en nuestro proceso evolutivo. El Espíritu encarnado no ha alcanzado la redención final. Por eso la tempestad es la bienhechora; la dificultad la maestra; el adversario, es el instructor eficiente.

 

 No debemos permitir la intromisión de fuerzas negativas y destructoras en el campo íntimo del alma.  Siempre es posible transformar el mal en bien, cuando hay firme disposición de la criatura en el servicio de fidelidad aL Señor. Toda reconciliación es difícil cuando somos ignorantes en la práctica del amor, pero sin la reconciliación humana, jamás será posible nuestra integración gloriosa con la Divinidad.

 

Cuando la fidelidad sincera al Señor permanece viva en el corazón de los hombres, hay siempre lugar para el aumento de misericordia a la que se refería Jesús en su apostolado. Cada hombre, como cada Espíritu, es un mundo por si mismo y cada mente es como un cielo…

 

Del firmamento, descienden rayos de sol y lluvias benéficas para la organización planetaria, pero también, en el instante  de la lucha de los elementos atmosféricos, desde ese mismo cielo proceden chispas destructoras. Así es la mente humana. En ella se originan  las fuerzas equilibradas y restauradas para los  trillones de células  del organismo físico; pero cuando nos hallamos perturbados, emitimos rayos magnéticos de alto poder destructivo para las comunidades celulares que nos sirven.

 

Solamente el amor proporciona vida, alegría y equilibrio. No existen milagros para el culto del menor esfuerzo. Cuando nos enseñan la necesidad del amor, de su practica no se propone por obediencia a meros principios de esencia religiosa y si atendiendo a imperativos reales de la propia vida.

 

 La procreación es uno de los servicios que  pueden ser realizados por aquellos que aman, sin ser el objeto exclusivo de las uniones. El espíritu que odia o que se coloca en posición negativa ante la ley de Dios, no puede crear vida superior en parte alguna.

 

A medida que nos dirigimos hacia el camino del equilibrio, logramos material de experiencias provechosas, oportunidades de rectificación, fuerza, conocimiento. Alegría y poder. Armonizándonos  con las leyes supremas, encontramos la iluminación y la revelación, mientras los Espíritus Superiores adquieren los valores de la Divinidad.

 

“Unión de Cualidades” entre los astros se llama magnetismo planetario de atracción, entre las almas, se denomina amor, y entre los elementos quimicos, es conocida por afinidad.

 

Los procesos de reencarnación, tanto como de la muerte física, difieren hasta el infinito, no existiendo dos absolutamente iguales. Las facilidades y los obstáculos, están subordinados a numerosos factores, muchas veces relacionados con el estado conciencial  de los propios interesados en el regreso a la tierra o en la liberación de los vehículos carnales. Hay compañeros de gran elevación, que al volver a la esfera terrestre no necesitan ayuda  del plano espiritual. Otros al revés, por proceder  de zonas inferiores, necesitan de mucha cooperación.

 

La reencarnación es el curso repetido de lecciones necesarias. La esfera terrestre, es una escuela divina. El amor, por medio de las actividades intercesoras, reconduce diariamente   al banco escolar de la carne, a millones de aprendices. La vuelta de ciertas entidades de las zonas más bajas. Ocasiona laborioso esfuerzos de los trabajadores del plano espiritual.

 

El diamante perdido en el lodo por algún tiempo, no deja de ser diamante. De igual modo, la paternidad y la maternidad,  en si mismas, son siempre divinas. En todos los lugares se desenvuelve el auxilio de la esfera superior, toda vez que se encuentre en juego la Voluntad de Dios.

 

El organismo de los engendrados, en expresión más densa,  proviene del cuerpo de los padres,  que le sustenta la vida y crea sus características con su propia sangre. La criatura terrena, hereda tendencias y no cualidades. Las primeras cercan al hombre  que renace, desde los primeros días  de la lucha, no solo en su cuerpo transitorio, sino también en el ambiente general  en el que fue llamado a vivir, perfeccionándose; las segundas, resultan de la labor individual del alma encarnada, en la defensa, educación y perfeccionamiento de si misma en los círculos  benditos  de la experiencia.

 

Nadie puede quejarse de las fuerzas destructoras o circunstancias asfixiantes, refiriéndose al círculo en que nació. Siempre hay dentro del alma reencarnada, la luz de la libertad intima indicando su ascensión. Practicando la elevación espiritual, mejoramos siempre. Esa es la ley.

 

El cuerpo humano tiene sus actividades propiamente vegetativas, el cuerpo peri espiritual  que da la forma a los elementos  celulares;  está fuertemente  radicado en la sangre. En la organización fetal el patrimonio sanguíneo, es una dadiva del organismo materno. Después del nacimiento, se inicia el periodo de asimilación diferente de las energías orgánicas, en donde el “yo” reencarnado ensaya la consolidación de sus  nuevas experiencias  y solamente a  los siete años de vida común, comienza a presidir, por si mismo, el proceso básico  de equilibrio  al cuerpo peri espiritual, en el nuevo servicio iniciado. La sangre, por tanto es, como si fuese el fluido divino que nos  fija las actividades  en el campo material y en su flujo y reflujo incesantes en la organización fisiológica, nos suministra el símbolo del eterno movimiento de las fuerzas sublimes de la Creación Infinita. Cuando su circulación deja de ser libre, surge el desequilibrio o enfermedad y si surgen obstáculos que impiden su movimiento  o circulación, sobreviene entonces la excitación del tonos vital, en el campo físico, al cual sigue la muerte con la retirada inmediata del alma.

 

Es muy grande la responsabilidad del hombre ante el cuerpo material, si no atiende a las tareas que le competen  en la preservación del cuerpo físico no podrá alcanzar el progreso espiritual. El Espíritu renace en la carne, para  la producción  de valores divinos en su naturaleza, pero ¿Cómo atender a semejante imperativo, destruyendo la maquina  orgánica, base fundamental del servicio a realizar? El cuerpo terrestre es también un patrimonio heredado hace milenios y que la Humanidad viene perfeccionando a través de siglos. El plasma sublime construcción efectuada en el influjo divino, con agua del mar, en las épocas primitivas, es el fundamento primordial de las organizaciones fisiológicas. El hombre en la tierra a de aprovechar la herencia, más o menos evolucionada en el cuerpo humano.

 

Mientras nos movemos en la esfera de la carne, somos criaturas  marinas respirando en tierra firme. En el proceso vulgar de la alimentación no podemos prescindir  de la sal; nuestro mecanismo fisiológico, en rigor, se constituye del sesenta por ciento de agua salada, cuya composición es casi idéntica a la del mar,  constituida por las sales del sodio, del calcio y del potasio. En la esfera de la actividad fisiológica en  el hombre encarnado, se encuentra  el sabor de la sal, en la sangre, en el sudor, en las lágrimas, en las secreciones.

 

Al renacer, en la superficie del mundo, recibimos, con el cuerpo, una herencia sagrada cuyos valores precisamos preservar, perfeccionándolo. Las fuerzas físicas, deben evolucionar, al igual que nuestras almas. Si nos ofrecen  el cuerpo de servicio para nuevas experiencias  de elevación, debemos retribuir, con nuestro esfuerzo, auxiliándolas con la  luz  de nuestro respeto y equilibrio espiritual, en el campo del trabajo y de la educación orgánica. El hombre del futuro, comprenderá que sus células no representan apenas segmentos de carne, sino que son,  compañeras de evolución, acreedoras de su reconocimiento  y auxilio efectivo. Sin ese entendimiento  de armonía en el imperio orgánico, es inútil procurar la paz. Los contornos anatómicos  de la forma física, deformes o perfectos, largos o cortos, bellos o feos, forman parte de los estatutos educacionales. 

 

En general, la reencarnación sistemática es siempre  un curso laborioso de trabajo contra los defectos morales persistentes, en las lecciones y conflictos presentes. 

Pormenores  anatómicos imperfectos, circunstancias adversas, ambientes hostiles, constituyen, en la mayoría  de las veces, las mejores oportunidades de aprendizaje y redención, para aquellos que renacen. Por eso el mapa  de pruebas útiles, es organizado con antelación, tal como sucede en el cuaderno del alumno en las escuelas comunes.  Es como la vuelta de nuevo a la escuela con el propósito de adquirir nuevos valores. Para realizarlo, el espíritu reencarnado a de someterse  a las reglas  del establecimiento educacional, renunciando, en cierto modo, a la gran libertad que se dispone en el plano espiritual.

 

La criatura renace con independencia relativa y a veces, subordinada a ciertos condiciones educativas, más semejante  imperativo no suprime en caso alguno, el impulso libre del alma, en el sentido de la elevación, estacionamiento o caída en situaciones más bajas. Existe un programa de tareas edificantes a ser cumplidas por el que reencarna, por el cual, los dirigentes del alma, fijan la cuota aproximada  de valores eternos que el reencarnante es susceptible de adquirir en la existencia transitoria.

 

El espíritu que vuelve a la esfera de la carne, puede mejorar esa cuota de valores, sobrepasando la previsión superior, por el esfuerzo propio intensivo o distanciarse de ella, enterrándose aun más en las deudas para consigo mismo, menospreciando las santas oportunidades que le son conferidas.

 

Todo plano trazado en la esfera superior, tiene por objetivo fundamental  el bien y la ascensión; y toda alma  que reencarna en el círculo planetario, aun aquella que se encuentra en condiciones aparentemente desesperadas, tiene recursos para mejorar siempre.

 

La reencarnación  significa volver a comenzar en los procesos de la evolución o de la rectificación. Los organismos más  perfectos  de las esferas sublimadas, proceden  inicialmente de la Ameba. Recomienzo, significa “recapitulación” o “vuelta al principio”. Por eso mismo, en su desenvolvimiento  embrionario, el futuro cuerpo  del hombre  no puede ser distinto de la formación del reptil o del pájaro. Lo que opera la diferencia de la forma, es el valor evolutivo contenido en el molde peri espiritual del ser que toma los fluidos de la carne. Así pues, al  regresar a la esfera densa , es indispensable recapitular todas las experiencias  vividas en el largo drama  de nuestro perfeccionamiento , aunque solo sea por breves días  u horas, repitiendo, en curso rápido, las etapas vencidas o las lecciones adquiridas, hasta detenerse en la posición en la que debemos proseguir el aprendizaje.

 

Cuando llega la ocasión de reencarnar, el Espíritu se siente arrastrado por una fuerza irresistible, por una misteriosa afinidad, para el medio que le conviene. Es un momento terrible , de angustia, pero más formidable que el de la muerte, pues esta  no pasa de la liberación de los lazos carnales, de una entrada en una vida más libre, más intensa, en cuanto a la reencarnación, por el contrario, es la perdida  de esa vida de libertad, es un apocamiento de si mismo, al pasaje  de los claros  espacios  para la región oscura,  la descendida  para un abismo de sangre, de lama , de miseria, donde el ser va a quedar sujeto a  necesidades tiránicas e innumerables. Por eso es más penoso, más doloroso renacer que morir; es el disgusto, el terror, el abatimiento profundo del Espíritu, QUE  al entrar en este mundo tenebroso, es  fácil de concebirse.

 

La reencarnación se realiza por la aproximación graduada, por la asimilación de las moléculas materiales al periespíritu, el cual se reduce, se condensa, tornándose progresivamente  más pesado, hasta que, por adjunción suficiente de materia, constituye  un involucro carnal, un cuerpo humano.

 

El periespíritu se torna por tanto, un molde fluídico, elástico, que calca su forma  sobre la materia. De hay emanan  las condiciones fisiológicas del renacimiento. Las cualidades o defectos del molde reaparecen en el cuerpo físico, que no es, en la mayoría de los casos, sino imperfecta  grosera copia del periespíritu.

 

Desde que comienza la asimilación molecular que debe producir el cuerpo, eL Espíritu queda perturbado; un sopor, una especie de abatimiento lo  invaden poco a poco. Sus facultades se van velando  unas después de otra la mayoría desaparecen,  la conciencia queda adormecida, y el Espíritu como que es sepultado en opresiva crisálida.

 

Entrando en la vida terrestre, el alma, durante un largo periodo, tiene  que preparar ese organismo nuevo. Ha de adaptarlo a las funciones necesarias. Solamente después de veinte o treinta años de esfuerzos instintivos es que recupera el uso de sus facultades, sin embargo limitadas  aun por la acción de la materia; y, entonces, podrá, proseguir, con alguna seguridad, la travesía peligrosa de la existencia.

 

Allan Kardec nos enseña (Libro de los espíritus cuestión 330) que la reencarnación está para los Espíritus, así como la muerte está para los encarnados: es un proceso ineludible, tan cierto como el desencarnar lo es para los hombres.  

La encarnación es una necesidad evolutiva, porque solamente al contacto con la materia física consigue  el Espíritu ciertos elementos necesarios para su progreso.

De acuerdo con el grado evolutivo en que se encuentra, el espíritu podrá facilitar o dificultar el proceso para volver a nacer. Por eso los espíritus rebeldes o indiferentes tienen su encarnación por completo a cargo de los espíritus superiores, que eligen las condiciones bajo las cuales deberán volver a nacer y las experiencias a las que deberán someterse.

 

La mayoría de los que retornan a la existencia corporal en la esfera del globo, son magnetizados por los benefactores espirituales, que organizan para ellos nuevas tareas redentoras.

 

Muchos encarnan en estado de inconsciencia.

 

Los procesos de la reencarnación son operaciones graduales:

 

“Se inician con la concepción y se completan con el nacimiento.”

 

La unión del alma con el cuerpo se efectúa por medio del periespíritu (envoltorio fluídico) que servirá para conexionar el espíritu y la materia.

 

Mediante un mecanismo complejo el periespíritu es reducido, condensado y se asimila a las moléculas materiales del cuerpo en formación, ajustándose progresivamente a su desarrollo.

 

Al nacer las reminiscencias del pasado pueden manifestarse con tendencias instintivas, simpatías inexplicables y súbitas, bajo la forma de recuerdos e impresiones.

 

Incontables personas se han sorprendido frente a los recuerdos de las vidas pasadas, en los que se sumergían inconscientemente, sufriendo en las evocaciones los estados característicos de los personajes que antes animaron.

Es así, que muchos han sido víctimas de variados órdenes, perturbándose, sin conseguir establecer los límites entre los hechos de una y otra existencia: la del pasado que retorna vigorosa y la del presente, que se va sometiendo al impositivo de la otra.

La lucha por la sobrevivencia, el periodo de la infancia, el olvido del pasado son condiciones exclusivas de la vida en la Tierra y esenciales para la adquisición de ciertos valores.

Allan Kardec dice: el hombre se constituye de una realidad triple: espíritu, periespíritu y materia. El espíritu es eterno; el periespíritu es una formación “espirito-material”, “semi-espiritual”, “semi-material”; ese periespíritu esta encargado de modelar la forma, ese periespíritu es la forma, es el centro de la entelequia como enseña Aristóteles.

Allan Kardec dice que la reencarnación es la prueba fundamental de la misericordia de Dios, que presenta una Justicia Divina. Todos somos hermanos; todos nosotros marchamos hacia la perfección; todos nosotros tenemos una ruta, un rumbo de felicidad que nos espera.

La vida en la Tierra no es un escenario de placer. El hombre es responsable por su cuerpo, por su felicidad, por su desdicha. Felicidad o desgracia resulta de nuestra actitud de comportamiento. Dios no nos hizo a unos dichosos, a otros desdichados; no, nos ha creado simples e ignorantes, para que consiguiéramos nuestras experiencias, adquiriéramos nuestras capacidades evolutivas, y la ciencia moderna lo puede probar. Esta es una información que tiene 120 años.

Y ahora la cámara Kirlian, viene a probar que la materia es un conjunto de energía; pero esa energía no es material, es la energía que hace la materia y cuando la materia se disgrega la energía desaparece. Es decir que  tenemos un espíritu; que ese espíritu no es esclavo de la carne., la carne si es esclava del espíritu; que nosotros estamos construyendo lo que es necesario para nuestra evolución.

 La reencarnación nos abre un horizonte nuevo para entender la vida; los sufrimientos, las nostalgias, las angustias, las amarguras, los desesperos que nosotros atravesamos, desaparecen; y es en este punto que la ciencia espirita, que el Espiritismo, es notable; porque el Espiritismo para el siglo XX, es el mas notable tratado de higiene mental, porque consigue libertarnos de aquellos tremendos enemigos de los hombres, los cuatro fantasmas del alma: el miedo, la enfermedad, la duda y la muerte.

El Espiritismo nos saca el miedo, porque somos lo que somos y no lo que aparentamos. Sin embargo, hay mucha gente que finge una cosa que no es; cuando se pone un traje de 200 dólares, muy caro, la persona cambia de personalidad, el se engaña a si mismo, porque intrínsicamente es el mismo.

El Espiritismo nos viene a decir que nosotros tenemos una programación interior para libertarnos del miedo. Con el conocimiento espirita aprendemos primero a conocernos: porque es muy común entre las criaturas humanas decir: yo miro a una persona, y la conozco, la percibo todos los errores y defectos; porque nosotros transferimos de nuestro YO las imperfecciones hacia los demás. El Espiritismo nos enseña a conocernos, ¿quien soy?, ¿porque esto en la Tierra?, ¿para que?, ¿Qué hacer para ser feliz? Y si ustedes desearen respuestas para estas preguntas, léanlas en “El Libro de los Espíritus”,  el más completo tratado de dialéctica espiritualista, publicado por Allan Kardec. “El Libro de los Espíritus”  explica todo el origen del hombre, hasta las leyes morales, la Justicia Divina; 

Después, el Espiritismo mata el temor a la muerte, porque todos nosotros tenemos un poco de recelo de la muerte,  cuando somos jóvenes nos hacemos materialistas, es porque tenemos la idea de que vamos a vivir mucho; pero cuando llega la edad nos declinan las fuerzas; cuando llega la enfermedad, la muerte es una constante amargura, y gustaría que la vida continuara.

El espiritismo nos enseña a matar la muerte, porque la muerte es solamente un cambio de posición. La vida continua, y la prueba se tienen cuando vuelven los llamados “muertos”. El Espiritismo nos da una actitud optimista; si hoy es noche, voy a trabajar para mi gran día; si hoy es un día bello, voy a continuar trabajando para un día eterno. El Espiritismo nos hace comprender que el infortunio resulta de nuestras actitudes; entonces voy a cambiar de actitudes para el bien y seré feliz. Y por fin, el Espiritismo es el Consolador, como prometió Jesús: “Yo os mandare El Consolador, el Espíritu de Verdad, que enseñara todas las cosas que yo dije, repitiendo, y que dirá cosas nuevas. Cuando El Consolador vuelva ya no tendréis mas sufrimientos”. El Consolador son las voces, la añoranza que sentimos de nuestros seres queridos que partieron de la Tierra, no tiene justificación porque ellos salieron del cuerpo, pero no desaparecieron de la vida. La madre que ama continua junto al hijo querido; la viuda sentirá en esos momentos de reflexión, de meditación, la presencia del ser amado; el niño huérfano escuchara la voz de la madre; la madre llena de desesperación sentirá la presencia del hijo.

Esta es la prueba fundamental de la vida; tener la certeza de que la vida continua, es tener la certidumbre de que vivir es amar, vivir es evolucionar; y delante del mundo lleno de dolores y que todos nosotros hacemos un rol de reclamaciones, de desesperaciones, el Espiritismo nos enseña a valorar la vida; nos dice que el cuerpo es una bendición, mismo un cuerpo marcado, amputado, desesperado, señalado por los dolores, es una bendición de Dios; porque el vaso no es importante, mas importante es el contenido; y el contenido es el alma. Por lo tanto, el mensaje del Espiritismo es optimista; es un mensaje científico, basado en la supervivencia del alma, en la reencarnación, es una acritud cristiana de la caridad trascendental, no de la limosna; de la caridad espiritual, de la caridad del amor, de la caridad de la solidaridad humana, de una caridad que da dignidad al hombre, para que el pueda decir un día: “¡Dios mío, cuantas venturas siente mi alma, porque creo, porque se, porque siento!”

El hombre mundano llora y se lamenta  a la vera del túmulo, esa puerta abierta sobre el infinito. Si estuviese familiarizado con las leyes divinas, seria al nacer cuando debería gemir. ¿El llanto del recién nacido  no será un lamento del espíritu, ante las tristes perspectivas de la vida?

Las leyes inflexibles de la Naturaleza, o, antes, los efectos resultantes del pasado, deciden por la reencarnación. El Espíritu inferior, ignorante de esas leyes, poco cuidadoso de su futuro, sufre maquinalmente su suerte y viene a tomar su lugar  en la tierra bajo el impulso de una fuerza que ni el mismo procura conocer.  El Espíritu adelantado  se inspira en los ejemplos que lo rodean  en la vida fluidica, recoge los avisos de sus guías espirituales, pesa las condiciones  buenas o malas de su  reaparición en este mundo, prevé los obstáculos , las dificultades de la jornada, traza su programa y toma fuertes resoluciones con el propósito de ejecutarlas,  solo  vuelve  a la carne  cuando está seguro  del apoyo de los invisibles, que lo deben auxiliar en su nueva tarea. En este caso, el Espíritu no sufre más exclusivamente  el peso de la fatalidad. Su elección puede ejercerse en ciertos límites, de manera a acelerar su marcha.

Por eso, el espíritu esclarecido da preferencia a una existencia laboriosa, a una vida de lucha y abnegación. Sabe que, gracias a ella,  su adelantamiento es más rápido. La Tierra es el verdadero  purgatorio. Y precisa renacer y sufrir para despojarse de los últimos vestigios de la animalidad, para pagar las faltas  y los crímenes del pasado. De hay las enfermedades crueles, largas y dolorosas molestias, el idiotismo, la perdida de la razón.

El abuso de las altas facultades, el orgullo y el egoísmo se expían por el renacimiento en organismos incompletos, en cuerpos disformes y sufridores. El espíritu acepta esa inmolación pasajera, porque, sus ojos,  ella es el precio  de la rehabilitación, el único medio de adquirir  la modestia, la humildad. Concuerda en privarse momentáneamente  de los talentos,  de los conocimientos que aran su gloria, y desciende a un cuerpo impotente, dotados e órganos  defectuosos, para tornarse un objeto de compasión y de zumbaría.  Respetemos a los idiotas, a los enfermos, a los locos. ¡Que el dolor sea sagrado para nosotros!

En esos sepulcros de carne un Espíritu vela, sufre, y, en su tesitura intima, tiene conciencia de su miseria, de su degradación. Tememos por nuestros excesos, merecerles la suerte. Más, esos dones de la inteligencias, que el abandona para humillarse, el alma lo hallará después de la muerte, porque son propiedad suya, y jamás perderá lo que adquirió  por sus esfuerzos. Los reencontrará y, con ellos, las cualidades, las virtudes nuevas cogidas en el sacrificio,  y que aran su corona de luz en el seno de los espacios.

 Así, todo se paga, todo se rescata. Los pensamientos, los deseos criminales tienen su repercusión en la vida fluidica, más las faltas consumadas en la carne precisan ser expiadas en la carne. Todas las nuevas existencias son correlativas; el bien o el mal se reflejan a través del tiempo. Si embusteros  y perversos parecen muchas veces terminar sus vidas en la abundancia y en la paz, quedemos ciertos  de que la hora de la justicia sonará y recaerán sobre ellos los sufrimientos  de que fueron la causa. Resígnate, pues, hombre,  y soporta con coraje las pruebas inevitables, sin embargo fecundas, que suprimen  manchas  y te preparan un futuro mejor. Imita al labrador, que siempre camina para el frente, curvado bajo un sol ardiente o quemado  por la azada, y cuyos sudores riegan el suelo, el suelo que, como tu corazón, es surcado por el arado desterronador más del cual brotara el trigo dorado que hará tu felicidad.

Evita los desfallecimientos, porque te reconducirán al yugo de la materia, haciéndote contraer nuevas deudas que pesaran en tus vidas futuras. Seamos buenos, seamos virtuosos, con el fin de no dejarnos atrapar por el temible engranaje que se llama consecuencia de los actos. Huye de los placeres exorbitantes,  de las discordias y de las vanas agitaciones de la multitud. No es en las discusiones estériles, en las rivalidades, en la codicia de las honras y bienes de fortuna que encontrarás la sabiduría, en contentamiento contigo mismo; y si,  en el trabajo, en la practica  de la claridad, en la meditación, en el estudio concentrado de cara a la Naturaleza, ese libro admirable que tiene la asignaturas de Dios. (León Denia – Depois da Morte).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CASO DE REENCARNACIÓN EN LA IGLESIA CATÓLICA.

 

SAN DOMINGO GONZÁLEZ.

 

 

Vivió en el siglo XV EN España y reencarno como un esclavo en Brasil.

 

La Historia se titula: Amarguras de un Santo – Mensaje psicografiado por el Médium Francisco Cándido Xavier por el Espíritu Humberto de Campos, extraido  delCapítulo I del Libro Reportajes del Más Allá de la Tumba, edición de la FEB-Brasil.

 

He ahí la síntesis:

 

   Nos cuenta Humberto de Campos que oyó el informe de un sacerdote católico (en el plano espiritual), sobre la vida también del padre Domingo González, que fue un sacerdote insinuante, dotado de una poderosa y agudizada inteligencia. Su carrera sacerdotal de acuerdo a su carácter flexible, fue un gran corredor para las posiciones más importantes y elevadas. Dominaba a todos los compañeros por el poder de su palabra calida y persuasiva,  cautivaba la atención de sus superiores por la humildad exterior de que daba testimonio, aunque su vida íntima estuviese llena de penosos deslices.

 

      La verdad es que, allá a finales del siglo XV, era él elInquisidor-General de Aragón, con el nombre dePedro De Arbués. Dado su carácter arbitrario y método utilizado en el elevado cargo que le fue conferido el 16/09/1485, los israelitas lo asesinaron en la catedral de Zaragoza, en el momento de unas sagradas celebraciones.

 

De quien se hizo la biografía despertó en el Más Allá de la Tumba, con sus llagas dolorosas, dentro de terribles realidades que le guardaban el Espíritu imprudente, pero, los eclesiásticos estaban de acuerdo en darle un lugar de destaque en los lugares humanos y vencieron la causa.

 

En breve tiempo,la memoria de domingo se transformaba en el culto de un santo. Pero, ahí se agravaron en el plano invisible, los tormentos de aquella alma desventurada. Avergonzado y oprimido, el ex sacerdote influyente en el mundo se sentía cual mendigo hambriento y cubierto de pústulas.

 

Nosotros, sin embargo, sabemos que los recuerdos pesados en el planeta son como fuerzas invencibles que nos prenden a la superficie de la Tierra, y el infeliz compañero fue obligado a comparecer, aunque invisible a los ojos de los mortales, a todas las ceremonias religiosas que se daban en la institución de su culto.

 

Domingo González asombrado con las acusaciones de la propia conciencia, asistió a todas las solemnidades de su canonización, sintiéndose el más desgraciado de los seres. Las pompas del acontecimiento eran como espadas intangibles que le atravesasen, de lado a lado, el corazón vencido y sufridor. Los cánticos de glorificación terrena resonaban en lo íntimo como espasmos de la sombra y de la amargura.

 

Y, desde esa hora, se le intensificaron los padecimientos.

 

Su angustia se agravó, primeramente, en virtud de la nueva posición del círculo familiar. Los que le eran afines por la sangre entendieron que nunca más debían el tributo común del trabajo y realización al mundo. Como parientes de un santo, no quisieron trabajar más.

Y esa actitud se extendió a sus más antiguos compañeros de la comunidad. Los pocos valores del gremio religioso al que perteneció, desaparecieron. Sus colegas de esfuerzo se estacionaron voluntariamente en la pereza criminal y en el hábito de los homenajes sucesivos. El grupo había producido un santo: debía ser bastante para la garantía de una posición definitiva en el Cielo. El Espíritu infeliz contemplaba semejante situación, bañado en lágrimas expiatorias. Y su martirio continuó.

 

Sabemos que un apelo de la Tierra es recibido en nuestro medio, tan pronto sea expedido por un corazón que se debata en las luchas redentoras del mundo. Si el servicio postal del orbe puede estar sujeto a los errores de administración, o a la mala voluntad de un cartero, desviando de su destino un mensaje, en el plano espiritual no se da semejantes perturbaciones. La solicitud justa o injusta de los hombres viene hasta nosotros por los hilos del pensamiento, en la divina claridad del magnetismo universal. Y Domingo comenzó a recibir los pedidos más imprudentes de sus numerosos devotos.

 

El alma desventurada quedó absolutamente presa a la Tierra y, de instante a instante era obligada a atender a los apelos más extravagantes y más absurdos.

 

Si un criminal deseaba huir a la acción de la justicia en el mundo se valía de Domingo, invocándole la memoria, entre recelos y ruegos. Las madres sin juicio, que no pensaban en la educación de los hijos, los pequeñitos, le rogaban de rodillas la corrección tardía de esos hijos extraviados en malos caminos.

 

Los bellacos le hacían promesas, a fin de realizar un buen negocio. Las muchachas casaderas le imploraban la alianza del novio rebelde y desviado. Los sacerdotes le pedían la atención de los superiores. Y, finalmente, todos los sufridores sin conciencia le suplicaban el alejamiento de la cruz de pruebas que les era indispensable.

 

Reprobado al mundo,domingo, durante más de un siglo, deambuló por las casas de los devotos, por los caminos desiertos, por los círculos de negocios, por los antros de los bandidos. Su aspecto producía pena.

 

Fue cuando dirigió a Jesús la suplica más fervorosa de su vida espiritual, implorando que le permitiese volver a la Tierra. A fin de esconder en el olvido de la carne sus enormes desdichas. Quería huir del plano invisible, detestaba el título de santo, aborrecía todos los homenajes, lo atormentaba el altar del mundo. Sus lágrimas eran amargas y conmovedoras, y el Señor, como siempre, no le faltó con la bondad infinita.

 

Así como un grupo de amigos influyentes procura una colocación para el hombre desempleado y afligido en el mundo, algunos compañeros dedicados vinieron a ofrecer al pobre Espíritu sufridor una reencarnación como esclavo en Brasil.

 

Domingo González quedó radiante. Lloró de júbilo, de agradecimiento a Jesús y, en poco tiempo, tomaba la vestimenta oscura de los cautivos, sintiéndose dichoso y confortado, lleno de alegría y reconocimiento.

    

Humberto de Campos – El Espíritu autor de este mensaje preguntó al Sacerdote que abordaba esta información sobre la situación de Domingo González, en el mundo espiritual. – ¿Y el santo esta hoy en los planos más elevados de la Espiritualidad? Sería extremadamente curiosa la palabra directa de su desilusión y de su experiencia valiosa…No, aun, no – replicó el narrador, con aire discreto – Domingo ha vivido sucesivamente en Brasil y, aun hoy, continúa, ahí, esforzándose por su redención espiritual, guardando indistintamente el más terrible recelo de llegar a las esferas invisibles con el titulo de santidad.

 

Pero, las obligaciones comunes dispersaron al grupo en charla, y dentro de poco tiempo, estaba yo nuevamente solo, con mi trabajo y con mi meditación. Y en ese día, impresionado con la historia de aquella amarga experiencia, no pude quitar de la imaginación a aquel santo que cambió los inciensos del altar por la atmósfera nauseabunda de una aldea de cautiverio.

 

 Humberto de Campos

 

El espiritismo con base en la enseñanza de los Espíritus y en los Evangelios tiene la ley de la reencarnación como uno de sus postulados fundamentales. A la Luz de las vidas sucesivas, la Justicia Divina se torna más equitativa y más justa. Dios nos es presentado como Padre de Justicia y de Amor, y, en consecuencia, pasa a tener lógica la recomendación de Jesús: “Sed perfectos como perfecto es el Padre Celestial,” perfección esa que solamente es admisible cuando se lleva en cuenta la pluralidad de las existencias del Espíritu.

Trabajo realizado por: Merchita

Extraído de varios libros de la Doctrina Espirita: El Evangelio según el Espiritismo, de Misioneros de la Luz  y de otros libros.

 

Merchita  (Mercedes Cruz Reyes)

Miembro fundador del centro espirita

Amor Fraterno

Alcázar de San Juan. Ciudad Real (España)

 

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LA ORACIÓN EN DIFERENTES SECTORES DE LA VIDA

Mercedes Cruz Reyes

 

La oración es una elevación por encima de las cosas terrenas, una ardiente invocación, un transporte, un batir de alas hacia las regiones que no turban  los murmullos y las agitaciones del mundo material, y donde el ser obtiene  inspiraciones que le son necesarias. Cuanto más poderoso es su transporte, cuanto más sinceras es la invocación, más distintas y más claras se revelan las armonías, las voces y las grandezas de los mundos superiores. Es como una gran ventana que abrimos hacia lo invisible, hacia lo infinito, y por donde percibimos  mil impresiones consoladoras y sublimes, nos impregnamos con bellas emanaciones y nos embriagamos y sumergimos en ellas como en un baño fluídico generador.

 

Cuando nuestras almas están enternecidas, conmovidas por un sentimiento profundo, por el espectáculo de lo infinito, bien sea a la orilla del mar, en la claridad del día, bajo la luz de la luna con sus relucientes estrellas, en los campos, bajo el verdor de un césped frondoso, en el silencio de nuestra habitación, en un lugar apartado donde estemos tranquilos, serenos, es cuando podemos orar, y conmovidos y emocionados sentir deslizarse en nuestro rostro las lagrimas, que nos hacen doblar nuestras rodillas y brotar de nuestro corazón un cantito de amor o un grito de adoración hacia Dios Huya Eterno que dirige nuestros pasos por el borde de los abismos.

 

Es como cuando lanzamos una piedra al agua, y vemos vibrar en la superficie ondulaciones concéntricas. Así es el fluido universal se pone en vibración por nuestras oraciones  y nuestros pensamientos, con la diferencia  de que las vibraciones de las aguas son limitadas y los fluidos Universal se suceden hasta lo infinito. Si pudiéramos medir  el efecto producido  por una oración ardiente, por una voluntad generosa y enérgica sobre los desdichados, nuestras plegarias se elevarían a menudo hacia los desheredados, hacia los abandonados del Espacio, hacia aquellos en los que no se piensa y que están sumidos en un taciturno desaliento.

 

La oración es el roció divino que destruye el excesivo calor de las pasiones; hija primogénita de la fe nos lleva al sendero que conduce a Dios.

 

El primer deber de toda criatura humana, el primer acto que debe señalar para ella la vuelta a la vida activa del día, es la oración.

 

La oración del cristiano, del espirita, de cualquier culto debe elevarse humilde al Señor, para recomendar su debilidad, pedirle apoyo, indulgencia y misericordia. Debe ser profunda, porque es el alma la que debe elevarse hacia el Creador, la que debe transfigurarse como Jesús en el monte Tabor, y volverse blanca y radiante de esperanzas y de amor.

 

La oración debe encerrar la súplica de las gracias que sean necesarias, de una realidad evidente. Es inútil pedir al Señor que abrevie nuestras pruebas, que nos facilite los goces y las riquezas; los bienes más preciosos que el hombre puede pedir son la paciencia, la resignación y la fe.

 

La oración, es ante todo, una actitud mental de la criatura con su Creador. La oración se divide en tres etapas, en las cuales el ser dilata sus percepciones  y amplia su capacidad de entendimiento en relación así mismo y a Dios.

 

La oración antes que nada, es un acto de alabanza al Padre, el creador de todas las horas, Fuente Augusta de todas las cosas, Progenitor Soberano de donde todo procede y hacia cuya grandeza todo marcha…

 

La alabanza es una expresión de cariño, y reconocimiento que debe fluir del ser, a fin de producir una sintonía a través de la cual transiten los sentimientos de exaltación del bien, para abrirse en un ruego a favor de las legitimas necesidades, aquellas que son indispensables para una existencia feliz y correcta en el mundo, cuya  transitoriedad constituye, por si misma, una advertencia y una invitación a la humildad.

 

No siendo el cuerpo más que una vestimenta, el uso desgasta con facilidad esa estructura, y su extinción señala, inesperadamente, la conclusión de la etapa para el cual fue elaborado.

 

Saber pedir es un arte, la petición no debe  constituir nunca una imposición apasionada o un capricho que no merece consideración.

 

La plegaria debe revestirse  con la emoción de la confianza y el reconocimiento, en una postura a través de la cual, una vez encaminada la petición, su concesión dependerá  de valores que no pueden ser conocidos  por el solicitante, y su respuesta, cualquiera que sea, se aceptará con alegría…

 

El hombre aun no está capacitado para saber lo que le conviene para su crecimiento espiritual, su felicidad real, el hombre solicita lo que le parece más importante. No obstante, solo el Padre  sabe lo que es más valioso para el hijo que está adquiriendo experiencias.

 

Debido a esta realidad, El no siempre concede lo que se le pide y conforme se quiere, sino aquello que puede contribuir al bien legitimo del ser.

 

Entonces la oración debe revestirse de tres actos consecutivos: alabar, pedir y agradecer confiando.

 

El exceso de palabras, el modo como se piden, con palabras revestidas de ideas, es que la oración adquiere valor. Es por la entereza del contenido y por el sentimiento que lo acompaña que alcanza más fácilmente los divinos oídos, y, al mismo tiempo, conduce de regreso la respuesta celeste.

La oración, en los círculos del Cristianismo, se caracteriza por una graduación infinita en sus manifestaciones, porque existen creyentes de todos los matices en los variados cursos de la fe.

 

Los seguidores inquietos reclaman  la realización de propósitos inconstantes. Los egoístas exigen la solución de caprichos inferiores.

 

Los ignorantes del bien llegan a rogar el mal para el prójimo.

 

Los tristes piden la soledad con ociosidad.

 

Los desesperados la muerte.

 

Innumerables beneficiarios del Evangelio imploran eso o aquello, con alusión a la marcha de los negocios que le interesan en la vida física. En suma buscan la fuga. Anhelan solamente la distancia de la dificultad del trabajo, de la lucha digna.

 

Jesús soporta, paciente todas las filas de candidatos de su servicio, de su iluminación, extendiéndole manos benignas, tolerándole las quejas inmerecidas y las lágrimas  inoportunas. Sin embargo, cuando acepta a alguien en el discipulado definitivo,  algo acontece en lo íntimo del alma contemplada por el Señor.

 

Cesan las rogativas ruidosas.

 

Se calman los deseos tumultuosos, se convierte la oración en trabajo edificante.

 

El discípulo nada reclama. Y el Maestro respondiéndole a las oraciones, le modifica la voluntad, todos los días, alejándole  del pensamiento los objetivos inferiores…

 

El corazón que se une a Jesús es un siervo alegre y silencioso.

La verdadera oración no debe ser recitada, sino sentida. No debe ser un cómodo movimiento de los labios, revestido de bellas palabras, sino una expresión de sentimiento vivo, real, con el fin de que realicemos una legitima comunión con la Espiritualidad Mayor.

 

La oración es una conversación que entablamos con Dios, Nuestro Padre; con Jesús, Nuestro Maestro y Señor y con nuestros amigos espirituales. Es un dialogo silencioso, humilde, contrito, revestido de unción y fervor, en que el hijo, pequeño e imperfecto, habla con el Padre, Poderoso y Bueno. Perfección de las Perfecciones.

 

Cuando el espírita ora, sabe, por anticipado, que su oración no hace modificaciones en la ley, que es inmutable, lo que si consigue es que se altere su mundo intimo, el cual se fortifica, valerosamente, de manera que afronta con gallardía las pruebas; y estas se atenúan al influjo de la comunión Espiritual Superior.

 

Jesús definió, claramente, la manera correcta de orar, que puede ser entendida como las cualidades que una oración debe tener: El nos recomienda que, cuando oremos, no nos debemos poner en evidencia, sino orar en secreto. Que no es por la multiplicidad de las palabras que seremos atendidos, sino por la sinceridad de ellas. Nos recomienda también, perdonar cualquier cosa que tengamos contra nuestro prójimo, antes de orar, para que nuestra oración sea agradable a Dios. El esclareció que la oración debe estar revestida de humildad, procurando ver los propios errores y no los del prójimo.

 

En el aislamiento, la oración fluye con mayor madurez, sin interferencias, sin preocupaciones con formulas y formas, favoreciendo la comunión legitima con la Espiritualidad.

 

Lo esencial no es orar mucho, sino orar bien. Las oraciones muy largas, además de cansar, pueden revelar una forma de ostentación, que es siempre contraria a la humildad. Otra cualidad de la oración es el ser inteligible.

 

Aquel que ora sin comprender lo que dice, se habitúa a dar más valor a las palabras que a los pensamientos; para el las palabras son eficaces, aunque el corazón no participe. La principal cualidad de la oración es que sea clara, simple y concisa. Sin fraseología inútil, ni lujo de epítetos, que no dejan de ser vestimentas de lentejuelas; cada palabra debe tener su alcance, despertar un pensamiento, mover una fibra;  en una palabra, debe hacer reflexionar, solo con esta condición la oración puede alcanzar su objetivo, de lo contrario no pasa de ser un ruido.

 

La oración debe ser siempre espontánea, nacida en el corazón. No debemos olvidar que la intención es todo para Dios. El más perfecto modelo de concisión en el  caso de oración es, sin duda, la Oración Dominical (El Padre Nuestro) es una verdadera obra prima de sublimidad en la simplicidad. Bajo la más reducida forma, esa oración resume todos los deberes del hombre para con Dios, para consigo mismo y para con el prójimo.

 

El Padre Nuestro debe ser visto no solo como una oración, sino también como un símbolo que debe destacar por encima de cualquier oración, sea porque procede del propio Jesús (Mateo:6,9 y 13) sea porque puede suplir a todas conforme sean los pensamientos que se le conjuguen:

 

Siendo la oración una llamada, evidentemente somos llevados, de acuerdo con las instrucciones de los Bienhechores Espirituales, a clasificarlas de varios modos.

 

En primer lugar, tenemos la oración vertical, es decir, aquella que expresando aspiraciones realmente elevadas, se proyectan en dirección de lo más Alto, y está dentro de los mencionados principios de afinidad recogidos por los Misioneros de las Esferas Superiores.

En segundo lugar, tenemos  la oración horizontal, traduciendo deseos vulgares (…) encontrará resonancia entre aquellos Espíritus aún ligados a los problemas terrestres.

 

La oración descendente, que no se le da la denominación de oración, sustituyéndola por invocación (…) En la invocación la llamada recibirá la respuesta de entidades de bajo tenor vibratorio. Son los petitorios inadecuados, expresando desespero, rencor, propósitos de venganza, ambiciones etc. La oración es vertical, horizontal o descendente, en relación al potencial mental de cada persona que ora, o de los sentimientos que ella expresa.

 

La oración, cualquiera que ella sea, es acción provocando reacción que le corresponde. Conforme sea su naturaleza, parará en la región que fue emitida o se elevará, más o menos, recibiendo la respuesta inmediata o remota, según las finalidades a que se destina. Deseos banales encuentran realización honorable en la propia esfera que surge. Impulsos de expresión algo más noble son amparados por las almas que se ennoblecieron. Ideales y peticiones  de significación profunda en la inmortalidad remontan a las alturas.

 

Cada oración, tanto como, cada emisión de fuerza, se caracteriza por determinado potencial de frecuencia y todos estamos cercados  por inteligencias capaces de sintonizar con nuestra llamada, a la manera de estación receptora.

 

Es muy importante la oración en la reunión mediúmnica, es por la oración que el hombre atrae el concurso de los Buenos Espíritus, que vienen a sustentarlo en las buenas resoluciones e inspirarle buenos pensamientos. Así adquiere  el la fuerza necesaria para vencer las dificultades y entrar en buen camino, si de este se hubiera apartado.

 

El día de la reunión mediúmnica, por lo menos durante algunos minutos, horas ante de los trabajos, sea cual sea la posición que se ocupe en el conjunto, debe dedicarse el compañero de servicio, a la oración y a la meditación en su propio hogar. Conectar el pensamiento  con lo Alto. Retirarse, en espíritu, de las vulgaridades del día a día y ore, buscando la Inspiración de la Vida Mayor. Reflexiones, que en breve tiempo, estará en contacto, aunque ligero, con los hermanos domiciliados en el Mundo espiritual (…)

 

El Espiritismo aconseja el habito de la oración antes y después de sus reuniones: Si el Espiritismo proclama su utilidad, no es por el espíritu de sistema, sino porque la observación permitió constatar su eficacia  y el modo de acción.

 

La oración antes de la reunión debe ser cortita, ya que hay entidades en angustiosa espera de socorro, en el aspecto de enfermo desesperado. Reclamando medicación substancial.

 

La oración tiene el poder de calmar al espíritu comunicante desequilibrado, suministrándole fluidos saludables para su armonización intima.

 

Como la oración es la expresión más alta y más pura del pensamiento traza una vía fluídica, que permite a las Entidades del Espacio descender hasta nosotros y comunicarse; en los grupos constituye  un medio favorable para la producción de los fenómenos de orden elevado, al mismo tiempo preserva contra los malos Espíritus.

 

El médium que desee servir  en la siembra debe hacer de la oración su alimento diario, porque, cuanto más importante sea la tarea que este ejecutando, mayor será el asedio que lo experimentará.

 

Constantemente  cada ser recibe trillones de rayos de variado orden y emitimos fuerzas que nos son peculiares y que van a actuar en el plano de la vida, a veces en regiones muy apartadas de nosotros.

 

El vampirismo espiritual existe, la oración es el más eficiente antídoto contra el vampirismo. La criatura que ora, movilizando las propias fuerzas, realiza trabajos de inexpresable significación. Semejante estado psíquico revela fuerzas ignoradas, revela nuestro origen divino y nos coloca en contacto con las fuentes superiores. Dentro de esa realización, el espíritu, de cualquier forma, puede emitir rayos de espantoso poder.

 

En ese círculo de permuta incesante, los rayos divinos, expedidos por la oración santificadora, convirtiéndose en factores anticipados de cooperación eficiente y definitiva en la cura del cuerpo, en la renovación del alma e iluminación de la conciencia. Toda oración elevada es manantial de magnetismo creador y vivificante y toda criatura que cultiva la oración, con el debido equilibrio del sentimiento, se transforma, gradualmente, en foco irradiante de energías de la Divinidad

 

Debemos orar por los Espíritus desdichados, orar con compasión y con amor es una de las formas más eficaces de la caridad. Todos podemos ejercerla, cuando oramos para nuestro prójimo, para los infortunados y enfermos, cuando lo hacemos de corazón recto y con una fe ardiente, puede producir saludables efectos. Aun cuando las leyes del destino le pongan un obstáculo, aun cuando el sufrimiento haya de ser soportado hasta el final, la oración no es inútil. Los fluidos bienhechores que lleva en si se acumulan para esparcirse.

 

Oremos amigos míos, no perdamos nunca la esperanza en que todo pasará, que la vida es un corto viaje, y que debemos hacerlo con los valores materiales  y sobre todo con los espirituales, los materiales ayudan al cuerpo, los espirituales fortalecen nuestra alma, quizás muy agotada, solo quedara aquello que es realmente valioso y una oración es algo que vibra en el mundo que no vemos, y que se queda como una construcción de las que nunca desaparecen, porque es nuestra conversación particular establecida con Dios, Ser Supremo del Universo, que guarda celoso las cartas de sus hijos, escritas con el corazón y elevadas con el sentimiento, son   muestras palpables de que lo reconocieron y buscan afanados su ayuda, ellas un día al leerlas al otro lado, veremos sus efectos y nos llenaran de alegría, porque nos recordarán los atavismos que pasamos y de los cuales salimos airosos gracias a ese alimento espiritual que nos sirvió de ayuda. Alabando así a Nuestro Padre, reconociendo su auxilio, y emocionados cantaremos hosannas de alegría.

 

Extraído de el libro de León Denis (después dela Muerte)

De el Evangelio de Allan Kardec

Por los Caminos de Jesús de Divaldo Pereira Franco

Y del Estudio  dela Mediumnidad

Y de la inspiración de Merchita

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MATRIMONIO Y DIVORCIO RELACIONES DE PAREJA

21 de junio del 2012

Mercedes Cruz Reyes

El hombre es un ser sociable por excelencia, se siente atraído a formar familia, como que es miembro de la familia universal; recuerda su origen, y sin los lazos del amor, de la amistad, del parentesco, de la simpatía, no puede vivir, y como no puede vivir, por eso no falta quien le quiera, visible o invisible; por eso el desgraciado dice muchas veces: quisiera siempre estar durmiendo, porque durmiendo soy más feliz; entonces no me acuerdo de mis desventuras; y no es que no se acuerda, al contrario, las ve con más claridad; lo que tiene es que las ve acompañado de Espíritus amigos que le alientan y le fortifican y le ayudan a llevar el peso de su cruz.

La ciencia más difícil que hasta hoy encontramos fue la de vivir  juntos,  y lo más interesante es que precisamos de ese intercambio para vivir. La ley nos condicionó a esas necesidades biológicas y espirituales.

El casamiento es de almas no de cuerpos o de interés… El sexo, es una manifestación primitiva del Amor, pues el verdadero amor trasciende, incluso, nuestra comprensión actual de las cosas.

La propia vida pierde sentido si nos aislamos de las criaturas. Ella tiene algo que no poseemos y nosotros  donamos a ellas ciertos estímulos que la naturaleza les negó.  Vemos en esto la presencia de Dios, llevándonos al amor  de uno para con los otros. Y es así como aprendemos a amar por el Amor.

La sociedad cada vez se mejora más, desde que sus miembros pasan a respetarse mutuamente, mezclando las cualidades y disfrutando de la fraternidad en la convivencia. La sociedad es, pues, la flor del mejoramiento humano. Sin embargo, esa sociedad no puede existir sin el hogar. Ella se desarmoniza  si deja de existir la familia que es el sustentáculo de la armonía que puede ser disfrutada por los hombres, en todas las direcciones de sus objetivos.

Cada criatura lleva en su intimidad características propias, no se consigue medir  sus resistencias, ni sus reacciones ante una promesa no cumplida.

Por la falta de respeto que tenemos uno con los otros muchas son las lesiones afectivas  que han ocasionado  homicidios, suicidios, abortos, injurias que dilapidan o arrasan la existencia a sus víctimas, son heridas en el afecto que les alimentaban las fuerzas, y que una vez que pierden ese afecto, se entregan a la desesperación, causa de muchos y deprimentes errores, de difícil solución.

Variadas son las  lesiones que dañan al ser humano durante su jornada en la Tierra. Algunas son leves, de fácil cicatrización, otras más profundas y duraderas.

Usando la disculpa del amor libre y del sexo liberado, no hemos puesto atención para las consecuencias amargas que resaltan de nuestro poco respeto al prójimo.

En el ansia de satisfacer los deseos carnales, no dudamos en envolvernos livianamente con personas que sienten, tanto como nosotros mismos, carencia de afecto y sed de comprensión y cariño.

¿Cuántas criaturas nacen, fruto de ese comportamiento irresponsable, y  sufren el amargo abandono y la soledad como hijos rechazados por el uno u el otro  padre, o por los dos?

¿Cuántos niños llevan en su corazoncito la tristeza de no poder pronunciar la dulce palabra de padre, `porque aquel que lo generó no honro el compromiso, dejando a la compañera toda la responsabilidad  de la educación y mantenimiento de la criatura?

¿Cuántos hombres y mujeres  que empeñaron su fidelidad, en votos hechos en el matrimonio, y los rompen livianamente  envolviéndose con otras personas, esparciendo lesiones afectivas intranscendentes?

Ciertamente muchos de esos delitos no son catalogados  por las leyes humanas, más no pasan desapercibidos en las leyes de Dios, que exige  a los responsables la debida reparación, en el momento oportuno.

Es importante que reflexionemos acerca de este asunto, por el innumerable número de casos que se dan hoy en día, cuando menos apreciamos nuestro papel de padre u madre dentro de la familia. Es  necesario que respetemos los sentimientos ajenos  tanto como deseamos  que se respeten los nuestros.

Si no queremos o no podemos mantener  un romance de cariño con el otro, no lo iniciemos. Recordemos que por encima de las leyes humanas, existen las divinas, de las cuales no podemos huir. Como seres inmortales que somos.

Si sufrimos hoy en día la carencia afectiva  que nos dilacera el alma, dentro del hogar que hemos creado y tenemos instituida nuestra familia, pude ser que estemos reparando delitos del ayer , es posible que Dios permita nuestro sufrimiento, la  falta de afecto que nosotros no supimos valorar en otra vida. Muchos estamos altamente comprometidos  con las Leyes de Dios, en materia de amor y sexo irresponsable, y es por ese motivo, que aun mismo que estemos casados, sufrimos la falta de afecto y cariño,  ya que estamos sufriendo las consecuencias de los delitos cometidos a nuestros semejantes, en el área de afectividad.

Es un deber impostergable que valoricemos  los sentimientos ajenos, para que en el futuro merezcamos el afecto y la fidelidad que tanto necesitamos.

Para ser felices todos precisamos de un compañero  con quien compartir ansiedades,  resolver problemas cotidianos, confiar triunfos y reveses, y principalmente  realizar  nuestros deseos  de dar y recibir cariño.

Los objetivos principales  que han de ser alcanzados en el matrimonio es el conseguir  establecer vínculos  de amor,  comprensión  y fidelidad entre marido y mujer, asegurando así el equilibrio emocional.

El matrimonio constituye uno de los primeros actos de progreso  en las sociedades humanas; porque establece la solidaridad fraterna y se encuentra en todos los pueblos, aunque en condiciones diversas. Abolir  el casamiento seria  retroceder  a la infancia de la Humanidad y colocar al hombre por debajo incluso de ciertos animales que les dan el ejemplo de uniones constantes.

Casarse es tarea para todos los días, por lo que solamente  de la comunión espiritual gradual y profunda  es           que surgirá  la integración de los cónyuges en la vida permutada,  de corazón a corazón, en la cual el matrimonio se lanza siempre  para lo Más Alto, en plenitud de amor eterno.

El porvenir de toda criatura está llenos de incertezas e inseguridades,  por eso al contar con un (compañero) u (compañera) que nos ampare y asista en caso de enfermedad o en la vejez, es lo ideal, para la soledad que es muy triste. Los dolores compartidos, duelen menos, y las alegrías con alguien  que vibre a nuestro lado, ganan en sabor e intensidad.

Durante el enamoramiento y el noviazgo, los jóvenes, deseosos, de causarse,  recíprocamente, favorable impresión, empeñándose en mantener una buena conducta, procurando esconder o camuflarlos aspectos indeseables de sus caracteres.

Viven en estado de encantamiento, estimulados por la atracción física, evitando la menor  alusión a episodios desagradables del pasado de cada uno, para entregarse apenas  a devaneos y fantasías, en el ante gozo de las deliciosas promesas del futuro.

Aunque se observe características comprometedoras o menos dignas,  creen, ingenuamente, que el matrimonio las eliminará o que tendrán fuerzas suficientes para soportarlas, sin prejuicio de la “eterna felicidad” con la que sueñan.

Sin embargo, después  de casados, al conocer la realidad de la vida, comprenderán  que la vida no está hecha  apenas de momentos románticos, exigiéndoles, ahora, arduos trabajos y no pocos sacrificios para los cuales  no siempre están convenientemente preparados.

Algunas veces, sobrevienen  dificultades de orden financiero, que los llevan a sufrir privaciones  nunca antes experimentadas y con ellas acusaciones  y quejas del uno contra el otro.

Las facetas uno del otro que intentaron no tomar en cuenta, empiezan a manifestarse con toda crudeza, generando  conflictos, discusiones, enfados y represalias.

No existe una formula única y por supuesto infalible para la conquista  de la felicidad en el matrimonio.

Existe, sin embargo determinadas condiciones  y ciertos preceptos, dictados  por la prudencia y por la experiencia  de cónyuges  bien sucedidos, que,  si son observados podrán ofrecer a los jóvenes alguna garantía de que “su” matrimonio venga a ser lo más venturoso posible.

Uno de los primeros puntos a considerar es la edad para ese paso. Ninguna fijación rigurosa, cabe aquí, ya que  los grados de madurez varían de individuo a individuo, en cualquier fase de la vida, en función  de las experiencias adquiridas en esta encarnación y en las precedentes.

En la actualidad, la edad más propicia  para un matrimonio estable y feliz, se sitúa entre 23 y 26 años para los chicos y 21 a 24 para las chicas. Diversas investigaciones llegaron a la conclusión de que los  matrimonios malogrados fueron, en su mayoría, motivados por la precipitación, es decir por haberse realizado demasiado temprano. 

El casamiento es un progreso en la marcha de la humanidad. Es uno de los primeros actos del progreso en las sociedades humanas, ya que el establece la solidaridad fraternal y se encuentra en todos los pueblos, aunque en diversas condiciones. La abolición del matrimonio seria el retorno a la infancia de la Humanidad, y colocaría al hombre por debajo de algunos animales que nos dan ejemplo  de uniones constantes. Cuestión 696 de “El Libro de los Espíritus”

El matrimonio debe ser la expresión más grande del compañerismo para compartir ideas, metas, experiencias, sueños. Los esposos deben de ser los mejores amigos.

Debe de haber comunicación en todos los niveles, que es la respuesta a la soledad, y el estímulo al compañerismo y es conocerse.

El matrimonio debe de ser una relación de amor, de simpatía, de conquista, de comunión estrecha, de pleno entendimiento.

Inmutable solo es lo que viene de Dios. Todo lo que es obra del hombre está sujeto a cambios. Las leyes de la Naturaleza son las mismas en todos los tiempos y en todos los países. Las leyes humanas  cambian según  los tiempos, los lugares  y el progreso de la inteligencia. En el casamiento lo que es de orden divino es la unión de los sexos, para que se opere la substitución de los seres que mueren; más las condiciones  que regulan esa unión son de tal modo humana, que no hay, en el mundo entero, ni aun mismo en la cristiandad, dos países donde ellas sean absolutamente  idénticas, y ninguno donde no hayan, con el tiempo, sufrido cambios. De ahí resulta que, cara a la ley civil, lo que es legitimo en un país y en dada época, es adulterio en otro país y en otra época, eso es por la razón de e que la ley civil tiene por fin regular los intereses de las familias, intereses que varían según las costumbres y las necesidades locales. Siendo así, por ejemplo, que en ciertos países, el casamiento religioso es el único legitimo; en otros es necesario, más allá de eso, el casamiento civil; en otros, finalmente, este ultimo casamiento  basta.

Más, en la unión de los sexos, a la par de la ley divina material, común a todos los seres vivos, hay otra ley divina, inmutable como todas las leyes de Dios, exclusivamente moral: la ley de amor. Quiso Dios  que los seres se uniesen  no solo por los lazos de la carne, más también por los del alma, a fin de que el afecto mutuo de los esposos se transmitiese a los hijos y que fuesen dos, y no uno solamente, para amarlos, cuidar y hacerlos progresar.

¿En las condiciones ordinarias del casamiento, la ley de amor es tenida en consideración? De ningún modo. No se toma en cuenta el afecto de los dos seres que, por sentimientos recíprocos, se atraen uno al otro, visto que, las más de las veces, ese afecto es roto. Lo que se considera, no es la satisfacción del corazón y si la del orgullo, de la vanidad, de la codicia, en una palabra: de todos los intereses materiales.

En la ley civil, sin embargo,  si la ley de amor  no preside la unión, el resultado frecuentemente, es la separación, la unión resulta  un perjurio, se separan por si mismos los que a la fuerza se unieron. De ahí las uniones infelices, que acaban tornándose criminales, doble desgracia que se evitaría si, al establecerse las condiciones del matrimonio  no se abstrajese  de la única que lo sanciona a los ojos de Dios: La ley de amor. al decir Dios: “No seréis sino una sola carne”, y cuando Jesús  dijo: “No separéis lo que Dios unió”, esas palabras se deben entender con referencia a la unión según la ley inmutable de Dios y no según la ley mutable de los hombres.

¿Será entonces superflua la ley civil  y se debería volver a los casamientos según la Naturaleza? No, es cierto que no. La ley civil tiene por finalidad regular las relaciones sociales y los intereses de la familia, de acuerdo con las exigencias de la civilización; por eso, es útil, necesaria, más variable. Debe ser previdente, porque el hombre civilizado no puede vivir como el salvaje: nada, entre tanto, absolutamente nadase opone  a que ella sea un corolario de la ley de Dios.

Los obstáculos al cumplimiento de la ley divina promanan de los prejuicios y no de la ley civil. Esos perjuicios, si bien aun vivaces, ya perdieron mucho su predominio en el seno de los pueblos esclarecidos; desaparecerán con el progreso moral que, por fin, abrirá los ojos a los hombres para los innumerables males, las faltas, aun mismo los crímenes que discurren de las uniones contraídas con vistas únicamente en los intereses materiales. Un día el que es más humano, más cariñoso, más moral se preguntara: si encadenar uno, al otro a dos seres que no pueden vivir juntos, si restituirles la libertad; si la perspectiva de una cadena indisoluble no aumenta el número de uniones irregulares.

El divorcio según el ítem 5, del cap. XXII, de “El Evangelio Según el Espiritismo”  es una ley humana  que tiene por objeto separar legalmente lo que ya, está separado. No es contrario a la Ley de Dios, pues apenas reforma lo que los hombres han hecho y solo es aplicable en los casos en los que no se tomo en cuenta la ley divina”

Partiendo del principio de que no existen uniones conyugales al acaso, el divorcio, a titulo de rigor, no debe ser facilitado entre las criaturas.

Es precisamente  en los lazos matrimoniales definidos en las leyes del mundo, donde se operan mejoramientos  y reconciliaciones direccionadas a la precisa sublimación del alma.

El casamiento será siempre  un instituto benemérito, acogiendo en el Limiar, en flores de alegría y esperanza, a aquellos  que la vida aguarda para el trabajo de su propio perfeccionamiento y perpetuación.

Con el casamiento, el progreso gana nuevos horizontes y la ley del renacimiento atiende a los fines para los cuales se encamina.

, Hay dos tipos de uniones en el casamiento del espirita, aquellas dictadas por los lazos del afecto y en las que se envuelven criaturas  verdaderamente unidas por Dios porque son sumisas a Su ley, y las otras, fruto del interés y nada más, muy propias de la sociedad que no es sincera y está motivada por la adquisición de poderes o de mera representación social. Los cónyuges equilibrados son conscientes de su extremada responsabilidad en el casamiento sabe  que es un pacto sellado en los Planos  Espirituales y encierra innumerables compromisos, que están envueltos en ángulos de gran diversidad, tales como  vínculos reencarnatorios, problemas cármicos, de rescate y tareas misioneras.

Los espiritas sabemos que son muchos los rescates que traemos a la vida en el planeta Tierra, por las faltas de otras vidas, y que hemos de aprovecharlas  para conseguir los meritos imprescindibles para continuar en el planeta, prestando colaboración a la colectividad en regeneración, del Tercer Milenio, cuando estaremos promovidos  por un mundo más elevado con las perspectivas de la Espiritualidad, es ahí, en las uniones de afecto cármico,  un camino seguro para hacernos merecedores.

Son variadas las causas que llevan a uno de los cónyuges a abandonar el hogar, con eso dañan peligrosamente la estructura de la familia, que debería permanecer unida. De entre ellas, podemos citar, la ausencia de responsabilidad,; la debilidad de carácter, tornando al individuo liviano y presa fácil de las pasiones pasajeras, normalmente en ambientes donde hay cierta facilidad de orden sexual; desarmonías conyugales, provocadas y alimentadas por los celos o por la falta de comprensión reciproca; agresividad constante, violencias físicas o morales; procesos obsesivos; etc.….

En realidad las mayores víctimas son los hijos, que además de perder la asistencia del padre, o de la madre, sufren su ausencia y escuchan, permanentemente, acusaciones contra aquel que los abandono.

Es preciso entender que por encima de los derechos individuales están los derechos familiares, sobre todo los derechos de los hijos, para cuya educación hay necesidad imperiosa de presencia actuante de ambos  o de los dos cónyuges. Detrás de un joven, envuelto con problemas con la Policía y la Justicia, por cuestiones de tóxicos y actos de violencia, está, de un modo general, un hogar con problemas, donde reina la incomprensión, el poco respeto, la discordia permanente. Tal estado de cosas puede, inclusive, ser responsable por el adulto desequilibrado en el contexto social, lleno de graves traumas y complejos extraños, enfermizos en su interior, enfermando  a todos los que a el se aproximen.

A la luz del Espiritismo, todo tiene su razón de ser. Nada sucede por simple acaso;  existe una explicación para tanto infortunio en el seno de los hogares. No se sufre sin una causa  justa y necesaria. Tanto como  no es mera casualidad  que estemos unidos Fulano a Mengano o Beltramo en la condición  de padre o de hijo; de madre o de hija; de marido y mujer, en las  naturales y necesarias relaciones de nuestra vida terrenal. Hay todo un planeamiento previo, antes del proceso encarnatorio, como que fijando  las directrices generales, las líneas maestras del genero de vivencia que habremos de tener en los próximos años inmersos en la carne. Así es como es citado en el Evangelio Según el Espiritismo  que explica: “Los Espíritus que encarnan en una misma familia, sobre todo entre parientes próximos, son muchas veces  Espíritus simpáticos, unidos por ligaciones anteriores, manifestadas por su afecto durante la vida terrestre; más puede también acontecer que estos Espíritus sean completamente extraños entre sí, divididos por antipatías también anteriores  y que igualmente se traducen por su antagonismo en la Tierra, para servirles de prueba.

Uno de los problemas que más angustian al hombre moderno, son los “problemas familiares”. La mayoría los resuelve,  abandonando el hogar, no se paran a estudiar posibles soluciones para conquistar las posibles causas perdidas. No hay ni puede haber, de ningún modo, felicidad o placer que pueda ser conquistado  por un padre, o una  madre, a expensas de  sus hijos menores abandonados…

Cada caso es diferente, y no se pide a nadie  la anulación total de su personalidad ante los problemas conyugales. No se exige el entorpecimiento la negación de la sensibilidad en el terreno afectivo. Somos humanos. Tenemos nuestras aspiraciones y nuestros ideales, también nuestras limitaciones, nuestros condicionamientos que la vida material nos impone. Sin embargo, gracias a todo este conocimiento doctrinario-evangélico, que hemos cuestionado en esta charla podemos meditar más despacio, y sensatamente sobre los posibles problemas que atravesamos, y encararlos con más racionalidad, devoción y paciencia. Para cuando se presente la ocasión, tratar de dialogar fraternalmente  con el cónyuge difícil procurando llegar al entendimiento con serenidad, en vez de la exasperación, irritación y desesperación, la agresión verbal, en verdad, no resuelven los problemas, no disminuye los abismos, no reducen las negligencias no traen solución alguna. Por el contrario, perjudican  a los padres y mucho más a los hijos, que sufren con los disgustos de los progenitores también como con el abandono de sus responsables más inmediatos – padreo madre.

Si deseas mantener una comunicación efectiva necesitarás ciertas dosis de humildad: admite tus errores cuando los cometas, pide perdón cuando sea necesario, ten en cuenta la posibilidad de que te puedes estar equivocando, admítelo cuando tu pareja tiene razón, etc. a veces tu pareja puede no tener claro lo que le pasa. Ayúdale a descubrirlo.

– No trates de intentar resolver los problemas de tu pareja antes de haber escuchado y entendido lo que le pasa y lo que siente. Después, ofrécele tu ayuda o consejo si lo quiere. Ten en cuenta que es posible que sólo quiera tu apoyo y comprensión y no que le resuelvas el problema.

Si la conducta errónea de tu pareja te impide aceptarle de nuevo, medita, en el perdón que Jesús nos enseño, y en el que se nos dijo que había que perdonar “setenta veces siete”. Este es, sin duda, uno de los temas duros de la vida. A su alrededor se han creado catedrales de malentendidos y no pocas enfermedades asociadas a la necedad de continuar siendo víctimas de quienes nos han herido.

Perdonar es la experiencia de paz y comprensión que se siente en el presente. Se perdona al confrontar las reglas rígidas que uno(a) ha trazado para el comportamiento de los demás, y al enfocar la atención en las cosas buenas de la vida, no en las malas.

Perdonar no significa olvidar o negar las cosas dolorosas ocurridas.

Perdonar es la poderosa afirmación de que las cosas malas no arruinarán nuestro presente, aun cuando hayan arruinado nuestro pasado.

El espirita que conoce todas esas cosas y todavía muchas otras, no puede considerar la vida como un simple paseo, sino como una secuencia de hechos  que lo herirán hasta lo más profundo del alma, que lo harán sufrir y derramar lágrimas. El espirita que consiga tener el amor como ley y lo ponga en práctica, no estará en tinieblas. Su vida terrena fluirá plácidamente, y después de ella alcanzaras  la felicidad.

 

EXTRAIDO DE UNA RECOPILACIÓN DE LIBROS ESPIRITAS REALIZADO POR CENTRO ESPÍRITA “NOSSO LAR “Jacupiranga – SP.

 

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EN EL PROCESO DE LA DESENCARNACIÓN

Mercedes Cruz Reyes

Ningún sufrimiento, en la Tierra, podrá ser comparado a aquel del corazón que se echa de bruces sobre otro corazón helado y querido, que el ataúd transporta hacia el gran silencio.

Ver la niebla de la muerte estamparse inexorable en la fisonomía de los que amamos, y cerrarles los ojos en el adiós indescriptible, es como despedazar la propia alma y proseguir viviendo.

Que lo digan aquellos que ya estrecharon sobre su pecho un hijito transfigurado en ángel de agonía; un esposo que se despide procurando inútilmente mover sus labios mudos; una compañera cuyas manos consagradas a la ternura, cuelgan inanimadas; un amigo que cae desfallecido para no levantarse más, o un semblante materno acostumbrado a bendecir, y que no consigue otra cosa que expresar el dolor de la extrema separación, a través de la última lágrima.

Que hablen aquellos que un día se inclinaron, aplastados por la soledad, frente a un túmulo; los que se arrojaron orando sobre las cenizas que cubren el último recuerdo de los seres inolvidables; los que cayeron transidos de dolor y de nostalgia, cargando en el pecho el ataúd de los propios sueños, los que tantearon, gimiendo, la losa inmóvil, y los que sollozaron con angustia en el santuario de los propios pensamientos, preguntando, en vano, por la presencia de los que partieron.

Cuando semejante prueba toque a tu puerta, reprime tu desesperación y diluye la corriente de la amargura en la fuente viva de la oración, porque los llamados muertos, están apenas ausentes, y las gotas de tu llanto fustigan su alma como una lluvia de hiel.

La principal dificultad del recién desencarnado es la adaptación  al impacto de las energías astrales, el choque es muy fuerte y pensamientos y emociones de el o de las personas próximas lo inundan con facilidad.

Esa fragilidad hace que los hermanos que quedan aquí en la Tierra tengan gran importancia en la ayuda de los que vuelven al plano espiritual.

La fragilidad del espíritu es mayor  hasta el momento en que el cordón de plata es roto, e, infelizmente ese es el periodo de mayor emisión de sufrimiento por los hermanos encarnados. A través de ese último lazo de unión ellos pueden recibir los choques desagradables de los recuerdos y de las emociones de sufrimiento  de los que se encuentran encarnados.

Más allá de eso, muchos hablan mal de los que se fueron, recordando acontecimientos de su vida.

Esa es la peor postura que cualquiera puede tener, si no tiene de lo que hablar, quede callado, más no hable sobre asuntos de bajo padrón vibratorio, principalmente si envuelven a al moribundo.

Dos cosas suceden cuando los invigilantes deciden hacer su parte.

La primera es el  desagrado que comienza a ser sentido por el espíritu, que aun mismo cuando posee merecimiento para ser auxiliado, no está exento de las energías hostiles enviadas por sus hermanos.

La segunda es la atracción de espíritus de bajo padrón vibratorio envueltos en las conversaciones, que pueden venir a pedir perdón o a cobrar por el error del moribundo. Cualquiera de las dos opciones es perjudicial para quien está presto  a liberarse.

La mejor postura durante la desencarnación es la oración, el silencio y asuntos que no comprometan el padrón vibratorio del ambiente.

Después del desencarne el espíritu también queda susceptible  a las vibraciones de los familiares. Cuando estos, en desequilibrio, quedan llamando por el, ocurre una atracción muy fuerte y el espíritu recibe ese impacto de forma violenta,  porque aun está  en periodo de adaptación.

Diferente de lo que muchos piensan, si el espíritu recién  liberado para volver al hogar el sufrirá junto con los familiares y de forma inconsciente se tornará obsesor de sus seres queridos. En los casos de dolencia  puede hasta acontecer de uno de los encarnados comenzar a sentir los dolores que el moribundo sufría. En ese caso el se torna obsesor.

Después de la desencarnación, el espíritu que desencarna sufre inicialmente el impacto de los pensamientos y emociones de los encarnados que estaban ligados a el. Tanto los pensamientos de  rechazo  y venganza como los de angustia y pesar llegan a el.

Después de algún tiempo desencarnado el aprende a lidiar con esas vibraciones.

El mejor consejo para quien perdió a alguien  que ama es rezar por el, pidiendo al Padre que lo  proteja y ampare donde este. Dependiendo de su grado de evolución el espíritu  podrá volver a visitar a sus familiares en la tierra, y restablecerse.

Hay diversas formas de desencarnar como:

Desencarnación en accidentes colectivos

… Salvo en los casos de desastres o muertes violentas, en que la intervención de los técnicos asistentes se registra solo después de la muerte del cuerpo, las demás desencarnaciones deben subordinarse gradualmente  a varias operaciones libertadoras, en diversas etapas.

La gran mayoría de las desencarnaciones por accidentes son rescates del espíritu, no podemos englobar a todos los desencarnados, más si podemos garantizar que en su mayoría tenían una “gran oportunidad”   de ocurrir con el espíritu que desencarnó.

Los desencarnes colectivos son rescates cármicos para el grupo de personas que participa  de una tragedia, ellos no participaron necesariamente  del mismo error, con todo, participan del mismo dolor y sufrimiento para saldar deudas con la Justicia Divina, que a nadie perjudica.

En un avión siniestrado el socorro a las víctimas  es distribuido indistintamente, con todo, no podemos olvidar que si el desastre  es el mismo  para todos los que sucumbieron  la muerte es diferente para cada uno. En el momento serán retirados de la carne  solamente aquellos cuya vida interior les otorga inmediata liberación. En cuanto a los otros, cuya  situación presente  no les favorece el apartamiento  rápido de la armadura física, permanecerán  ligados, por más tiempo,  los despojos que les dicen respecto.

Dependiendo del grado de animalización de los fluidos que les retienen al Espíritu a la actividad corpórea, algunos serán  detenidos por algunas horas, otros, tal vez, por largos días… un cuerpo inerte no siempre significa liberación del alma. El género de vida  que alimentamos  en el estado físico dicta las verdaderas condiciones de nuestra muerte. Cuanto más se envuelve el ser en las corrientes de bajas ilusiones, más  tiempo gastamos  para agotar las energías vitales que nos aprisionan  a la materia pesada y primitiva de que constituye la instrumentación fisiológica, demorándonos en las creaciones  mentales inferiores a las que nos ajustamos, encontrando en ellas combustible para dilatados engaños en las sombras del campo carnal, propiamente considerado. Y cuanto  más nos sometemos  a las disciplinas del espíritu, que nos aconsejan  equilibrio y sublimación,  más amplias  facilidades  conquistaremos para la exoneración de la carne en cualquier emergencia de la que no podamos huir por la fuerza de los débitos contraídos ante la Ley. Así es que “la muerte física”  no es lo mismo que  “Emancipación espiritual”.

Esto no quiere decir que los demás compañeros  accidentados estén sin  asistencia, pues nadie está desamparado, aunque  si acogidos  a la temporal detención junto a los propios restos. el amor infinito de Dios abraza al Universo. Los hermanos que se demoran  enredados  en más bajo tenor en la experiencia física comprenderán, gradualmente, el socorro que es capaz de recibir.

En la hipótesis de ser sordos al bien, es posible  que se rindan a las sugestiones del mal, a fin de que con los tormentos del mal, se vuelquen para el bien, pues  es preciso considerar  que la tentación es siempre una sombra  para atormentarnos la vida, de dentro para fuera. La unción de nuestras almas  con los poderes infernales se verifica en relación con el infierno que ya traemos dentro de nosotros.

La desencarnación por enfermedad, diferentemente a como muchos piensan, en algunos casos es una bendición, que auxilia al espíritu  a repensar en su vida, perdonar y pedir ser perdonado,  ocurriendo hasta incluso la reconciliación entre los desafectos.

Existen también espíritus que expurgan sus energías deletéreas durante el periodo  que queda hospitalizado, limpiando su organismo periespiritual de las toxinas adquiridas por el vicio  o la disipación.

Imposibilitado de ejercer su vicio o disipación, las energías deletéreas que estaban adherida al vehículo eterico y astral  son drenadas  y si el espíritu sabe aprovechar esos momentos finales para equilibrarse, el parte para el plano espiritual sin tener que expurgar las energías deletéreas  en zonas inferiores del Plano  espiritual sin tener que expurgar las energías deletéreas en zonas inferiores del Plano Astral.

De todas formas, nada adelanta  si el paciente pasa todo el tiempo final de su vida en estado de rebeldía y agonía,  más allá, el puede en ese caso empeorar  su situación.

… Raramente los compañeros encarnados, cuando están en excelentes condiciones de salud física, pueden comprender las aflicciones de los enfermos  en posición desesperada  o la de los moribundos prestos a partir. En cambio otros, sin embargo, en el cuadro de realidades más fuertes, sabemos que, muchas veces,  es posible efectuar realizaciones de veras sublimes, de naturaleza espiritual, en pocos días, en esas circunstancias, después de largos años de actividades inútiles.  En el lecho de la muerte las criaturas son más humanas y más dóciles. Se diría  que la enfermedad es intransigente, debilita los instintos más bajos, atenúa los ímpetus  más vivos de las pasiones inferiores,  debilita los instintos más bajos, atenúa las llamas más vivas de las pasiones inferiores, des animaliza el alma, abriéndole, alrededor, bendecidos intersticios por donde penetra la infinita luz. Y el dolor va derrumbando las pesadas  murallas de la indiferencia, del egoísmo cristalizado y del amor propio excesivo. Entonces, es posible  el gran entendimiento. Lecciones admirables  felicitan a  la criatura que, aunque pálidamente, percibe la grandeza  de la herencia divina. Se le acentúa el heroísmo  y se le gravan en el corazón, para siempre, mensajes vivos de amor y sabiduría. En la noche espesa de la agonía  comienza a brillar  la aurora de la vida eterna. Y a sus indistintos destellos, nuestros principios son fácilmente aceptados, por la sensibilidad de nuestras características sublimes  y la luz inmortal lanza fuentes de infinito poder  en los recesos del espíritu.

El desencarnado por enfermedad  hace que amigos y familiares  participen del sufrimiento del agonizante y estos a su vez “magnetizan” el ambiente del enfermo con energías que lo “ayudan” a continuar vivo. Es por ese motivo que muchos instructores espirituales  insuflan energías  en el paciente para que el tenga una “falsa” mejoría, atenuando el ambiente cargado  y permitiendo a muchos  que hacen la vigilia el descanso.

Vibremos por el que agoniza con vibraciones puras y con fe en el Creador, que al buscar a un hijo querido no trae el sufrimiento y si  la liberación.

En el plano espiritual también existen   equipos  especializados  en el tratamiento  para  la recién-desencarnación de niños. Institutos  son creados para que los niños sean amparados.

Cuando el niño  es un espíritu evolucionado  el puede adquirir rápidamente  su forma anterior, si así lo deseara. Algunos espíritus encarnan solamente para unir a la  familia o para quemar pequeños resquicios del Karma.

Los Espíritus que son medianos generalmente  mantienen su forma  infantil,  y conforme estudian  y se mejoran reciben  algunas responsabilidades, como por ejemplo monitorear a otras criaturas de las instituciones  o actuar junto a los niños encarnados  en instituciones de socorro, auxiliar a voluntarios en orfanatos, etc.

Espíritus de niños que desencarnaron temprano como rescate de acciones de vidas anteriores  pueden no recuperarse totalmente del choque, siendo necesario realizar tratamiento magnéticos y así que se mejoran vuelven al plano físico, algunas veces vuelven en la misma familia que dejaron,  no siendo eso de forma alguna una regla.

En la Umbanda existe la falange de Yori, donde los niños se vinculan, actuando  en reuniones, ayudando, amparando y conversando. Ellas traen la palabra inocente, el consejo sencillo, el pensamiento sin maldad, que muchas veces ayuda  a los hermanos encarnados a reflexionar.

Los médiums de la Umbanda “incorporan” (psicofonía)  a los niños  como lo hacen con caboclos y negros de edad.

Los niños  generalmente acompañan a los niños viejos en las sesiones de Umbanda. Ellos generalmente se vinculan a diferentes líneas, como por ejemplo a la Mariazinha da Praia (energías del Mar – Yemanja), Caboclinhos  de la Mata (energías de la Naturaleza – Oxóssi).

Muchas veces las madres visitan a los hijos desencarnados. Las instituciones, como el Hogar de Bendecidos (citado en el libro Entre la Tierra y el Cielo, de Francisco Cándido Xavier), reciben visitas periódicas de las madres que perdieron a sus hijos. Durante el sueño físico ellas son llevadas por espíritus amigos hasta los hijos. Ese tipo de contacto es importante para el hijo y para la madre.

Cuando despierta  ella no recuerda exactamente lo que ocurrió, con todo, el recuerdo del hijo y la sensación de que el está bien queda viva en su memoria.

Es importante recordar que no todos los niños desencarnados pueden ser visitados  y que no todas las madres están aptas para visitar al hijo, cada caso es un caso.

Sigue el trecho del libro Entre la Tierra y el cielo, de Francisco Cándido Xavier, que habla sobre el asunto abordado:

“Es el Hogar de la Bendición” –informó el instructor, satisfecho – A esta hora- muchas hermanas de la Tierra llegan de visita  para ver a los hijitos desencarnados. Tenemos aquí importante colonia educativa,  escuela mixta  de madres y domicilio de los pequeños que regresan  de la esfera carnal.

En el libro “Entre la Tierra y el Cielo” nos dicen que:

Cuando el Espíritu  ya alcanzo elevación evolutiva, asumiendo el comando mental de sí mismo, adquiere el poder  de fácilmente desprenderse de las imposiciones de la forma, superando las dificultades de la desencarnación prematura.

Conocemos grandes almas que renacieron en la Tierra por brevísimo plazo, simplemente con el objetivo de despertar  corazones queridos para la adquisición de valores morales, recobrando,  luego después el servicio  llevado a efecto, la respectiva presentación que les era costumbre al Contado, para la gran mayoría de las criaturas que desencarnan , el camino no es el mismo.  Las almas aun encarceladas en el automatismo inconsciente, se halla relativamente lejos  del auto-gobierno. Yacen  conducidas por la Naturaleza, a la manera de los bebes en el cuello materno. No saben desatar los lazos  que las aprisionan a los rígidos principios que orientan el mundo de las formas y, por eso, exigen tiempo para renovarse  en el justo desenvolvimiento. Es por ese motivo que no podemos prescindir  de los periodos de recuperación para quien se aparta del vehículo físico, en la fase infantil, una vez que, después del conflicto biológico de la reencarnación o de la desencarnación, para cuantos se halla  en los primeros  grados de la conquista del poder mental, el tiempo debe funcionar  como elemento indispensable de restauración.  Y la variación de ese tiempo dependerá  de la aplicación personal del aprendiz  para la adquisición de su luz interior, a través del propio perfeccionamiento moral.”

EN EL Libro Volví también hay informaciones sobre un hogar  para niños desencarnados y también recién nacidos:

Andrade esclarece que  cuando no se trata  de entidades excepcionalmente  evolucionadas,  inaccesibles  al choque biológico de la reencarnación, hay lugares  donde el tiempo  y el reposo les favorecen el despertar, a fin de que  no les sobrevengan  conmociones cerebrales nocivas.

Hay pocas cosas que duelan tanto como la pérdida de un hijo. Por eso es muy difícil que las palabras curen las heridas dejadas por los pequeños que se fueron. Aquí solo se busca  mostrar lo que acontece con ellos después del desenlace, para recordar que ellos no se fueron para siempre y que nunca estarán desamparados por el Padre, que so es amor y bondad.                         

Los padres que pasan por estas luchas expiatorias  suelen ser aquellos  que se complicaron    cometiendo delitos lamentables, en el pretérito distante o reciente, que faltaron a sus hijos, en otras épocas,  aprendiendo así el pesar cruel  y la angustia lamentable,  el respeto o la devoción, la honorabilidad y el cariño que todos debemos  en la Tierra al instituto de la familia. El dolor colectivo es el remedio que nos corrige  las fallas mutuas.

El ambiente en los cementerios donde generalmente los cuerpos son velados y posteriormente enterrados son centros  acumuladores de energías de sufrimiento, angustia, rebelión, etc.

De entre los varios tipos  de espíritus que podemos encontrar en un cementerio están los que están asidos al cuerpo, sufriendo por la propia descomposición;  los que no son buenos ni malos, pueden estar acompañando al entierro; falanges  de espíritus traviesos que  se esconden  tras  los recién desencarnados que no poseen el merecimiento de la protección, ellos se aprovechan de todas las maneras posibles de las personas que deambulan; equipos espirituales de auxilio. Ellos quedan siempre en vigilia para ayudar a aquellos que se tornan receptivos.

Es importante envolverse en energías positivas  cuando se va al cementerio, siempre orando al entrar y al volver. Para los que son médiums la precaución debe ser doble.

No se debe gritar en un entierro, hablar mal de la persona que murió etc. pues al otro lado están los espíritus que pueden afinizarse  o revolverse  con lo que está hablando y las consecuencias pueden ser graves  si el espíritu  resolviera  acompañarle  o vengarse.

Los locales para donde suelen ser llevados los desencarnados  son diferentes,  suele estar en sintonía  con su grado de evolución y con su conducta durante la vida.

Para los espíritus de mediana evolución es  el encaminamiento a los Puestos de Socorro  y después  ellos son llevados  para el ambiente  al que se vinculan  por afinidades familiares o de trabajo.

Para los que tuvieron una vida desordenada, perjudicando a otras personas  y a sí mismos, es necesario un periodo más o menos corto en zonas inferiores del Astral, a los cuales Ramatis llama Charcos  Purgatoriales. En esos ambientes, habitados  por espíritus  que se entregan  a las energías animales, el tiempo se responsabiliza por poner de manifiesto los errores cometidos, haciéndolo reflexionar, rebelándose culpable  el va poco a poco drenando las energías y preparándose para habitar en esferas de vibración superior o reencarnar.

André Luiz hace mención al respecto en el libro de Evolución en Dos Mundos de Chico Xavier.

Colócate en el lugar de quien partió y considera  como te sentirías si fueras la causa del infortunio de la persona, que, diciendo amarte, piensa en huir, en vengarse, en abandonar la vida…

Reflexiona  mejor y transformaras el dolor en flores de alegría, conservando la certeza de que el mañana traerá  tu reencuentro con quien amas.

Rompe los cepos  de la pasión, quiebra el yugo del egoísmo, organiza el programa de liberación de los pesares, reflexiona  acerca de los dolores, y cuando llegue tu momento, que ninguna retentiva te prenda  en la retaguardia.

Viviendo se está desencarnando poco a poco. El golpe final resulta de todos esos pequeños  morires, que lanzan al alma a la realidad de la conciencia libre e indestructible.

Desencarnar es desembarazarse de la carne.

Morir, literalmente, significa cesar de vivir.

Desde el punto de vista espiritual por tanto, muerte es vida y vida en el cuerpo puede representarse como muerte transitoria  de la libertad de la plenitud de la lucidez.

Hemos de vivir de tal forma que, cuando llegue la  hora de la muerte o desencarnación estemos libres  para proseguir felices.

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Extraído de un articulo  el cual traduje y del libro de Divaldo Pereira Franco, “después de la tempestad. Y el inicio del libro “Perdida de los seres queridos”

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LA OBSESIÓN

La obsesión, aún en los días actuales, constituye un tormentoso delito social. Está presente en todas partes, incitando al hombre a estudios serios.

Las grandes conquistas contemporáneas no han conseguido aun erradicarla. Ignorada de ex profeso por la llamada ciencia oficial, prosigue recogiendo en sus redes, diariamente, verdadera legiones de incautos que se dejan arrastrar a sombríos despeñaderos, en los cuales padecen irremisiblemente  hasta llegar a una desencarnación lamentable cuyos efectos, generalmente, continúan después del tránsito…

 

Las honestísimas investigaciones del Barón de Guldenstubbe, en 1855, y las del profesor Roberto Hare, catedrático de Química, de la Universidad de Pensilvania, en 1856, llegaron a la conclusión de la realidad del espíritu preexistente a la cuna y sobreviviente al túmulo, se entregaron  con afán a la verificación de la inmortalidad.

 

En los EE. UU. Se tornaron famosas las experiencias psiquiátricas realizadas por el Dr. Carlos Wickland quien valiéndose de la argumentación espirita, consiguió desobsesar a innumerables pacientes que llegaban, atormentados, a su consultorio. 

 

Sin embargo, fue con Allan Kardec que se iniciaron testimonios de la inmortalidad, de la comunicabilidad de los Espíritus, de la reencarnación y de las obsesiones, cabiéndole al ilustre maestro de Lyon la honrosa tarea de presentar una terapéutica conveniente para ser aplicada en obsesados y obsesores.

 

A partir de la publicación  de “El Libro de los Mediums” en enero de 1861, en Paris, se presenta un conjunto de reglas, un notable esquema de las facultades mediúmnicas, y un seguro estudio  del Espíritu en sus diversas facetas, que culmina con el examen de las manifestaciones espíriticas, de la organización de Sociedades y de conferencias de Espíritus Elevados, que trazaron rutas de seguridad  para los que ingresen en la investigación racional de los fenómenos medianímicos. A través de esta Obra magistral, fue presentada la brújula orientadora para el sano ejercicio de la mediúmnidad.

 

Kardec clasificó como obsesión, a la gran mayoría de los disturbios  psíquicos, y elaboró procesos de recuperación del obsesado, estudiando a la luz de las reencarnaciones las causas anteriores de las aflicciones, valiéndose de un lenguaje condicente con la razón y experimentalmente demostrable.

 

La Codificación Kardeciana, monumento granítico levantado para los siglos venideros no resolvió el “problema del hombre”, puesto que solo al hombre le corresponde hacerlo. Sin embargo, le ofrece bases y direcciones  seguras para que tenga una vida feliz, ética y socialmente armoniosa en la familia y en la comunidad donde fue llamado a vivir.

 

“Pululan en torno a la Tierra los malos Espíritus, como consecuencia de la inferioridad moral de sus habitantes. La acción maléfica de esos Espíritus es parte integrante de los flagelos con que la Humanidad se ve abrazada en ese mundo. La obsesión, que es uno de los efectos de semejante acción, así como las enfermedades y todas las tribulaciones de la vida, debe, pues, ser considerada como probación o expiación y aceptada como tal.”

 

“Los Espíritus ejercen incesante acción sobre el mundo moral y también sobre el mundo físico. Actúan sobre la materia y sobre el pensamiento y constituyen una de las potencias de la naturaleza, causa eficiente de una multitud de fenómenos hasta entonces inexplicados o mal explicados y que no encuentran explicación racional sino en el Espiritismo. Las relaciones de los Espíritus con los hombres, son constantes. Los buenos Espíritus nos atraen hacia el bien, nos  sustentan en las pruebas de la vida y nos  ayudan  a soportarlas con coraje y resignación. Los malos nos impulsan hacia el mal: les produce gozo vernos sucumbir y asemejarnos a ellos.”

 

“Entre los que son considerados locos, hay muchos que tan solo son subyugados; necesitarían de un tratamiento moral, por cuanto, con los tratamientos corporales se tornan verdaderos locos. Cuando los médicos conozcan bien el Espiritismo, sabrán hacer esa distinción y curaran más enfermos que con las duchas.”

 

“Obsesión – según Allan Kardec- es el dominio que algunos Espíritus logran adquirir sobre ciertas personas. Solo es practicada por los Espíritus inferiores que tratan de dominar. Los buenos Espíritus no infligen ningún constreñimiento. Estos nos aconsejan, combaten la influencia de los malos y si no son escuchados, se retiran. Los malos, al contrario, se aferran  a aquellos  a quienes  pueden convertir en sus presas. Si llegan a dominar a alguien, se identifican  con su espíritu y lo conducen como si fuera una verdadera criatura”. Las causas de la obsesión varían, de acuerdo con el carácter del Espíritu. A veces, se  trata  de una venganza que éste toma  contra un individuo de quien guarda quejas del tiempo correspondiente a otra existencia. Muchas veces, no existe otra intención  que la de hacer el mal: el Espíritu, como sufre, pretende que los demás sufran también; encuentra una especie de gozo en atormentarlos, en vejarlos, y la impaciencia que por esa causa la victima  demuestra, más lo exacerba, porque es el objetivo que se propuso, mientras que la paciencia, termina por cansarlo…”.

 

“Hay Espíritus obsesores sin maldad, que denotan alguna cosa buena, pero que están dominados por el orgullo del falso saber”

 

Siempre hubo obsesados en cualquier época de la Humanidad.

 

Algunas figuras celebres en la Historia, vivieron dolorosos dramas. Nabucodonosor II, el Grande, rey de Caldea, era perturbado  por Espíritu vengadores que le hicieron experimentar tormentos terribles, descendiendo a la miserable condición de animal  por causa de la obsesión…

 

Tiberio, con la mente dirigida por Espíritus despiadados, alcanzó un elevado índice de crueldad, motivada por una desconfianza exacerbada que lo dominaba, insuflada por los adversarios desencarnados…

 

 Sin embargo, es en el Evangelio, que desfilan junto a Jesús  y en grane escala, los atormentados por Espíritus infelices que encuentran en El al Medico Divino que ilumina su mundo intimo y los libera del sufrimiento.

 

Infinidad de veces los discípulos del Rabí Galileo aplicaron el pase curador a multitud de obsesados que los buscaban.

Y después de ellos, los registros históricos presentan locos de la más variada nomenclatura, ligados a Entidades atormentadoras, sufriendo en la hoguera y en el exilio, en los Manicomios sombríos, el resultado de la convivencia psíquica con los que a pesar  de haber atravesado el portal de la Inmortalidad, se mantenían ligados a los vicios y sentimientos en los que se complacían cuando estaban en la envoltura carnal…

 

Aseveró Allan Kardec: “No fueron los médiums ni los espiritas quienes crearon a los Espíritus, fueron los Espíritus que hicieron que haya espiritas y médiums. No siendo los Espíritus nada más que las almas de los hombres, es natural que haya Espíritus si hay hombres; por consiguiente, desde todos los tiempos ellos ejercieron influencia saludable o perniciosa sobre la Humanidad. La facultad mediúmnica no es nada más que el medio para manifestarse. A falta de esa facultad, lo hacen por otras mil maneras más o menos ocultas”.

 

Los medios de combatir  la obsesión, varían de acuerdo con el carácter que ella reviste. Las imperfecciones morales del obsesado constituyen, frecuentemente, un obstáculo para su liberación.”

 

La obsesión continúa siendo un escollo terrible para la paz y la serenidad de la criatura humana. Hay obsesiones en escala infinita, y consecuentemente existen obsesados en variedad infinita también.

 

Viajero de la Eternidad, el espíritu conduce los gérmenes cármicos que posibilitan la convivencia con los desafectos del pasado, ofreciendo una nefasta comunión.

 

Sin embargo no es tan solo el odio el factor causal de las obsesiones, como se podría pensar, ni tampoco es solo en la Tierra que se manifiestan  los tormentos obsesivos… más allá de la sepultura, en las regiones dolorosas y aflictivas de reajustes imperiosos y despertar de conciencias impostergables, se enfrentan muchos verdugos y víctimas, comenzando o dando prosecución a los nefastos banquetes de subyugación psíquica, en lucha interminable de exterminio imposible…

 

En la Tierra, también es muy grande el número de encarnados que se convierten, por irresponsabilidad e invigilância, en obsesores de otros encarnados, estableciendo un consorcio de difícil erradicación y prolongada duración, manifestado casi siempre en forma de vampirismo inconsciente y pertinaz.

 

Suelen ser seres atormentados, heridos en sus anhelos, inferiores, que afincándose en aquellos que eligen como desafectos, los persiguen en cuerpo astral a través de procesos de desdoblamiento  inconsciente, apresando muchas veces, en las mallas bien urdidas de la red de su idiosincrasia, a esos desvariados morales, que entonces se convierten en víctimas portadoras de enfermedades complicadas y de origen clínico ignorado…

 

Otros, se ligan  mentalmente a encarnados con los que efectivamente se identifican,  tornándose obsesores de ellos amargándolos y reteniéndolos a los recuerdos de la vida física, en lamentable degradante  comunión espiritual.

 

 A parte de esas formas diversificadas de obsesión, hay otras, inconscientes o no, entre las cuales debe destacar aquellas producidas en nombre del amor tirano  hacia los que aún permanecen en el envoltorio carnal, atormentados por aquellos que partieron en doloroso estado de perturbación y egocentrismo… o entre encarnados que mantienen una alianza mental infeliz y prolongada…

 

¡Obsesores, obsesados!

La obsesión, bajo cualquier modalidad que se presente, es una enfermedad de largo curso que exige una terapia especializada de segura aplicación y de resultados que no es posible lograr apresuradamente.

 

Por consiguiente, lo tratamientos de la obsesión son complejos, imponiendo dosis de renunciación y abnegación por parte de aquellos que se ofrecen y dedican a tal menester.

 

Hay una fuerza capaz de producir resultados positivos en los encarnados y desencarnados, conscientes o inconscientes: la que se deriva de la moral. Conforme el obsesor se moraliza, con el correr del tiempo, ofreciendo testimonios  de moral, confirmando la fe como servidor de Cristo, termina por convencer al verdugo de la elevación de los principios de su adoctrinador, terminando por dejar libre a quien afligía. Además de la ejemplificación cristiana, la oración consigue calmar las ulceras morales de los asistidos, conduciendo bendiciones de armonía que apaciguan  al desequilibrado, calmando en él la sed y la necesidad de paz.

 

No siempre los resultados son inmediatos. El tiempo para los Espíritus no es lo mismo que para los de la tierra. Son muchos los que prosiguen con esa tarea insana, hasta después de la muerte… esto sucede porque, la mayoría de los resultados en los tratamientos de obsesión, dependen del paciente. Al iniciarse el programa de recuperación, este debe esforzarse de inmediato para modificar radicalmente su comportamiento, ejercitándose en la práctica de las virtudes cristianas y principalmente, moralizándose.

La moralización del enfermo debe tener carácter prioritario, si consideramos que a través de una renovación intima bien lograda, el demuestra a su enemigo la eficiencia de las directrices que le ofrecen como norma para alcanzar la felicidad.

 

Los espíritus Superiores interesados en el progreso de la Humanidad, ofrecen también, valiosos recursos que constituyen elementos saludables y precisos.

 

Sin tal amparo, toda incursión que se intente en el ministerio de la desobsesión, será improductiva y también peligrosa, por los resultados negativos que presenta.

 

Un espíritu luchador, debidamente preparado para efectuar la experiencia socorristas a los obsesados, es una dinamo potente que genera energía electromagnética, que al ser aplicada mediante los pases, produce distonía y desequilibrios emocionales en el huésped indeseable, apartándolo y facultando así en el enfermo la liberación mental necesaria para lograr una asepsia  de carácter moral, reeducando la voluntad y meditando en oración un verdadero programa evangélico bien  disciplinado, que en forma lenta pero segura, edifique una ciudadela moral de defensa en torno de sí.

 

Por eso el Maestro, frente a determinados perseguidores desencarnados, afirmo: “CONTRA ESTA CASTA DE ESPÍRITUS, SOLO LA ORACIÓN Y EL AYUNO”, y después de atender las aflicciones de cada atormentado que Lo buscaba, prescribía, invariable e incisivo: “No vuelvas a pecar, para que no te suceda algo peor”.

 

 

Trabajo extraído del libro:

 

Entre Telones de la Obsesión de Divaldo Pereira franco

 

 

 

Realizado por (Merchita)

 

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EL SABER Y EL CONOCIMIENTO

Mercedes Cruz Reyes

Pablo cuando hablaba a los Gálatas en el capitulo seis, versículo tres decía: “Porque si alguno se imagina ser algo, siendo así que no es nada, se engaña a sí mismo”.

El estudio es la fuente  de dulces y nobles goces; nos libera de las preocupaciones vulgares y nos hace olvidar los males de la vida. El libro es un amigo sincero que nos pone buena cara la misma en los días felices que en los de mala fortuna. Claro está, hablamos del libro serio, útil, que instruye, consuela y reanima, y no del libro frívolo que distrae y con harta frecuencia  desmoralizadora.

La mayor parte de los hombres pretenden amar el estudio, y  objetan que les falta tiempo para dedicarse a él. Sin embargo, muchos de ellos  consagran veladas enteras al juego y a las conversaciones ociosas.

 La instrucción, es la recopilación de conocimientos que nadie puede arrebatarnos, en los conceptos espirituales. Es acumulación de experiencias en los archivos del alma. Quien no se instruye, no acompaña al progreso, que en verdad  es la fuerza de Dios  en el camino del hombre.

Aprender es una gran bendición que nos ayuda  a liberar el corazón  de las tinieblas, pues la instrucción repele, si no deshace la ignorancia, ampliando los sentimientos  en todas las direcciones.

Todavía, ella necesita algo más de lo que sabe. Para saber con discernimiento, la instrucción necesita de disciplina   y de analizar con buen sentido  el empleo de la inteligencia, para que ella no sea motivo de escándalo. La instrucción nunca dejará de existir, porque quien no conoce  no puede vivir bien.

Hemos de procurar instruirnos, sin olvidarnos  de las leyes naturales  y de quien las hizo, así andaremos por buenos caminos.

Otra de las cosas muy necesarias  en la instrucción del hombre, es la educación, esta es un tesoro, que nace primeramente  en el engendrado ambiente de la evolución  espiritual. Donde existe ignorancia, no puede existir educación. Ella es una  fuerza de Dios en el corazón del hombre, que se debe despertar por varios  medios, y principalmente, por la disposición en el bien común y en el respeto a los derechos ajenos.

En el mundo, muchas veces se confunde la educación con la instrucción. Son fuerzas paralelas, de objetivos idénticos. Para entregarse el hombre a la tranquilidad de conciencia, la educación necesita de la sabiduría, y esta no tendrá vida noble sin aquella. En la instrucción, la criatura necesita  más de maestros que dirija sus caminos  y de libros que aseguren sus experiencias. En la educación, el maestro es el tiempo y los libros, la naturaleza que consustancia todos los valores, entregándolos a la conciencia.

Educar, en el sentido que hablamos, es nuestra meta, pero, primeramente, debemos educarnos a mostros mismos, para después ayudar a los otros, por los ejemplos. El mundo y la humanidad tienen que pasar por millares y millares  de años, en este trabajo  de educarse y de concienciarse de que el Amor, es la vida, buscando luz para el alma. Entretanto, la educación sin el saber está sujeta  a atrofiar los sentimientos. Es por eso que la naturaleza es, casi siempre, binaria: hombre y mujer, día y noche, claro y oscuro, dos piernas, dos ojos, dos brazos y muchas otras cosas  que podemos analizar con una sencilla meditación.  Sabiduría es Amor posando en la cumbre de la vida, para gloria de la propia vida.

Es por medio de la educación, que las generaciones se transforman y se mejoran. Para obtener una sociedad nueva es preciso que haya hombres nuevos.  Por eso es de vital importancia la educación de la infancia. No les proporcionemos desde un principio demasiados goces con el fin  de que, acostumbrados desde el principio  al desencanto, sus jóvenes almas comprendan que la vida terrenal es ardua, y que solo hay que contar  con uno mismo y con su trabajo; únicas cosas  que proporcionan la independencia  y la dignidad. 

No confiéis a vuestros hijos a otros como no os veáis absolutamente  obligados a ello. La educación no puede ser mercenaria.

La educación, basada  en una concepción exacta de la vida, cambiaria la faz del mundo.  Todas las llagas morales  se deben  a la mala educación. Reformar la educación, establecerla sobre nuevas bases, tendría  para la humanidad consecuencias incalculables. Instruyendo a la juventud e iluminando su inteligencia; hablémosle al corazón y enseñémosla a despojarse de la imperfección y estaremos preparando un mundo mejor. Recordando  que la ciencia  por excelencia consiste en hacernos mejores.

En una sociedad considerada justa, los derechos mínimos del hombre son: salud, educación, trabajo, alimentos, preservando, así, las condiciones humanas.

La educación, por medio de la adquisición de conocimientos, impulsa al progreso.

No es por otra razón que el Espíritu de Verdad señaló, con decisión: “Espiritas: amaos, este es el primer mandamiento; e instruíos, es el segundo”.

Tanto el amor  como la educación, caminando unidos, llevaran al hombre hacia la verdad, que es la única forma de liberarle, como en definitiva, lo enseñó Jesús y Kardec lo confirmo.

Si estamos acompañando a alguien por amor, este debe ser verdadero, y, si lo fuera, no puede huir de las reglas trazadas por  el Evangelio.

Los vicios y hábitos  creados por los hombres, enloquecen al propio hombre. El está apartado, desde mucho tiempo, de la recta conducta, del recto pensamiento y del recto deber; de la recta palabra, de la recta acción y de la recta armonía, aquella que nos hace gozar de la armonía espiritual.

No vinimos al mundo para caminar sobre sedas ni disfrutar de las delicias idealizadas por los hombres. Vinimos si, en un régimen que nos lleva a mucha disciplina, al rigor del sol y de la lluvia, a tener como techo la Naturaleza, a tener como vestido simples tejidos, como alimento modestas porciones, respetando los sufrimientos que la vida nos pide para no desperdiciar. Todo buen espirita  no debe combatir ideología alguna, ni criticar ningún aspecto religioso;  si a de procurar todos los medios posibles  de hacer en la parte que le corresponde volver al seno de sociedad humana el Evangelio como el nació, los ejemplos de Cristo y los ejemplos de los primeros cristianos, porque esos ejemplos están siendo olvidados por los jefes religiosos, que en sus manos  tienen el mayor tesoro  espiritual de la Tierra: La Buena Nueva de Jesucristo.

Aunque tenga el hombre el don de la profecía y conozca todos los misterios y toda la ciencia, y aunque tenga la fe que transporta las montañas, si no tiene amor, no tiene nada. Aunque reparta todos sus bienes  entre los pobres y entregue su cuerpo a cualquier sacrificio, si no tiene amor, no le sirve de nada. El amor es paciente, es servicial; el amor no tiene envidia, no es presumido ni orgulloso; no es grosero ni egoísta, no se irrita, no toma en cuenta el mal; el amor no se alegra de la injusticia; se alegra de la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera. El amor nunca falla. Hay tres cosas que permanecen: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más grande de las tres es el Amor.

Pablo el Apóstol decía que debía el hombre empeñarse en hacer del Amor, nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida. Quien hay de estas directrices, huira de Dios.

El Amor es verdaderamente el supremo don y quien lo desconozca, nunca encontrará a Jesús, quien ama  en la posición que  Cristo amó y nos enseñó, no tiene padre, no tiene madre, no tiene hermanos consanguíneos, no tiene esclavos, no tiene señores. Todos somos hijos del mismo Padre que está en los Cielos, y todos sin excepción, somos hermanos en Cristo, Nuestro señor.

El Evangelio de Jesús  en las criaturas debe ser: desprendimiento sin miseria, amor sin apego y perdón sin connivencia; es fraternidad con respeto, caridad con discernimiento y división de los bienes  en los lugares apropiados, y siempre trabajar  para vivir  con el sudor de la frente. Es libertad con responsabilidad, alegría en las cosas santas y energía sin violencia. Es comprender y elegir el Bien sin ostentación.

Vivir el Evangelio, es trabajo, es sacrificio de los placeres sin importancia, es desprendimiento, es encarar la conciencia frente a frente.

El deber más urgente  que tenemos los hombres para con Dios  es amarlo sobre todas las cosas, en la más profunda sinceridad, en el recto deber y en la recta conciencia; en la recta, comprensión, en el recto entendimiento y en la recta moral; en el recto perdón, en la recta caridad y en el recto desprendimiento; en la recta pobreza y en la recta humildad; en la recta paciencia, en la recta amistad y, siempre que pensemos en los otros, nos colocaremos como si fuésemos ellos mismos.

Todos sabemos que tenemos un compromiso para con nuestro prójimo que es el mismo que tenemos para con nosotros mismos y para con Dios. Jesucristo nos resumió los diez mandamientos  en solo dos: el primero  a mar a Dios  y el segundo, amar al prójimo  como a nosotros mismos.

No podemos vivir sin el prójimo. En todo lo que hacemos, necesitamos de los otros; aunque no lo veamos, el prójimo está constantemente ayudándonos de varias formas y, veces, sin exigir nada de nosotros. Dios nos hizo inter ligados unos a los otros por Su Amor, de formar que no podamos vivir sin la vida ajena.

El Amor es el centro de la vida, en la vida de Dios, nadie podrá amar al prójimo por interés y es este clima más puro del alma  el que genera la felicidad. Jamás podremos alcanzar la felicidad sin pasar por los caminos del Amor puro.

El interés de Jesús en llevar el Evangelio a todas las criaturas es su Amor por ellas. Todos nosotros formamos  parte del rebaño, en el que El es el Pastor.

Hay un deber mayor  para con la familia. Pues ella es el prójimo más próximo, frente a ella podemos escuchar y ser oídos. La familia nos dio la oportunidad  de ser visibles en el mundo, en el cual debemos hacer y cumplir la voluntad de Dios.

Aquellos que tienen responsabilidades dentro de la familia  podrán encontrar, en el seno de ella, un vasto campo de trabajo y de realizaciones. La divulgación del Evangelio dentro de casa casi no carece de los recursos de la palabra, pues en ella funciona, con más provecho el ejemplo.

El que dirige un hogar recibe ayuda de los que conviven con él, cuando estos señalan las faltas que no tuvo oportunidad de corregir.

Si ya consiguió la humildad, el hogar será para él es la mejor escuela, donde el aprendizaje  sea tal vez más profundo. Nadie se pierde por quedar preso, en un hogar, al contrario, gana mucho, si sabe vivir con los que le rodean, comprendiéndolos. Jesús nació en un hogar, y cuando llegó el momento, rompió los vínculos que lo retenían y formó otros hogares por no atarse, pues Su misionera la de ser Maestro de todas las ovejas. Su hogar es la Humanidad y todos somos, en Dios, nuestro Padre, Sus hermanos más pequeños.

Hay quien construye hogar con deberes y compromisos  asumidos, así como el que viene para eso, haciendo todos los hogares suyos, derramando su amor por toda la Tierra. Cada ser tiene una misión diferente una de otra y cuando entiende su deber, el resto Dios lo añade.

 La mejor caridad que el hombre puede ejercer sobre sí mismo, es la de prepararse en pensamientos, ideas y sentimientos para hacer el bien al prójimo, ya que ha de hablar con dignidad, trabajar con discernimiento y ayudar por Amor.

Si un soldado necesita un entrenamiento con las armas  para luchar y vencer al enemigo, mucho más los soldados de Dios, necesitan prepararse ejercitando   la caridad ya que en ella  podemos encontrar el arma más valiosa para asegurar el trabajo en los demás. . La caridad para con nosotros es en el sentido de prepararnos en pensamientos, ideas y sentimientos para poder hacer mejor el bien a nuestro prójimo. Todo seguidor de Cristo, y que desee esparcir su semilla, divulgar su palabra deberá prepararse para hablar con dignidad, trabajar con discernimiento y ayudar por Amor.

¿Quién aun no se educo a sí mismo, como podría trabajar en la educación colectiva? ¡Quien aun no perdono, como podrá hablar y enseñar el valor del perdón? ¿Quién aun no ama a Dios y así mismo, como podrá demostrar a las criaturas que el amor  es la propia felicidad? Primero hay que sentir y vivir las cosas que pretendemos enseñar.

La caridad para con nosotros es desearnos todo el bien posible, sin egoísmo, contrariando ciertos instintos  inferiores,  a través de una disciplina activa constante. La caridad, nacida en el corazón de la criatura, es fruto del esfuerzo propio, para que después  surjan las bendiciones  de Dios y de Cristo. Todo ascenso exige esfuerzo, todo esfuerzo carece de inteligencia y toda inteligencia  solamente encuentra provecho, cuando está dirigida por el corazón, unido a las leyes naturales.

La caridad para con los otros es el fruto  de largas experiencias, porque la verdadera Caridad es hija del Amor. No exige, para no perder la alegría; no ofende, para no perder la paz; no violenta, para no perder el equilibrio; no es maledicente, para no frustrar la bondad; no arde en celos, para no aborrecer a nadie; no duda de las cosas de Dios, para no olvidar la esperanza. Cumple con su deber en todo lo que fue llamada a realizar para no someterse al tribunal de la conciencia.

La caridad para con los otros comienza en el respeto a los derechos ajenos, ayudando a todas las criaturas  donde quiera que sea, dentro de sus fuerzas. Y nunca reclama, nunca maldice y nunca se rebela; nunca desea mal, nunca pide para sí, nunca injuria y nunca se entristece. Ella es un Sol de Dios, que nunca se apagará.

La caridad puede y debe ser practicada por todos los hombres, porque no depende de lo que posee materialmente, ni de la situación social en que  vive, ni de las circunstancias favorables… una sola condición exige, que el hombre sea consciente de sus deberes en la Tierra y por eso mismo ame con intensidad a Dios, a sí mismo y a la criatura humana, su hermana en el camino evolutivo.

La caridad es la luz encendida por el amor, rumbo hacia la evolución, promulgando que siempre hay claridad para quien la esparce, como para todos cuantos la necesitan.

Desprendimiento es no prenderse   a cosa alguna, pues ningún espíritu desea estar preso. Hasta los propios animales no se sienten bien cuando están prisioneros. Todos queremos ser libres. La libertad es, pues amada por todos y por todo;  no obstante la vida condiciona a determinadas prisiones. Mientras no despertemos para la realidad, seremos esclavos  de la propia ignorancia.

Cristo llamó a un puñado de hombres  para seguirlo, pero deseó que ellos fueran libres, que se liberasen  de los obstáculos terrenos, porque El mismo dijo con propiedad: mientras no despertemos  para la realidad, seremos esclavos  de la propia ignorancia.

Desprendimiento  no es deshacerse de los bienes terrenos, disponiendo de ellos sin conciencia de lo que se está haciendo, pues quien procede así confunde negligencia con desprendimiento. Tendrá que sobresalir en el hombre el buen sentido. Existen varias formas de desprendimiento, dependiendo ahí de quien se esta desprendiendo, cual es su posición ante el mundo y frente a la humanidad. Depende  también de lo que estamos haciendo y de lo que pretendemos hacer.

Puede perfectamente existir rico desprendido y pobre usurero, porque la ganancia  nace desde dentro de la criatura para las cosas de fuera. Es, por tanto,  la ignorancia  quien todo lo mueve, por no dejar  que el ignorante conozca las leyes de Dios, que no se olvidan de quien trabaja y confía en las fuerzas superiores.

Desprendido es aquel que sabe dar, porque es dando que recibimos. No obstante, dar también es ciencia, pues quien no sabe dar queda siempre debiendo. Desprendimiento es siempre el clima del sabio y del santo,  si no del hombre altamente inteligente. Esa virtud es nuestra base de vivir, porque vivimos en Cristo, para que Dios viva en nosotros…

La pobreza según Francisco de Asís  en su esencia cristiana, es la felicidad. 

La riqueza en el mundo de las formas es pura ilusión. Ella  trae problemas de difícil solución para nuestros caminos, porque el dinero,  en manos que no comprenden sus objetivos primordiales, pasa a dificultar los más puros ideales. Es bueno que comprendamos  que existen muchos pobres ricos y muchos ricos pobres. El amaba la pobreza en un sentido diferente a los ojos de los materialistas y hacia  todo para hacer circular  las riquezas de Dios, el único dueño de todo lo que existe en la creación.

La comunidad a la que el pertenecía  tomaba directrices más drásticas  acerca de la pobreza, para fijar en la mente de sus compañeros  el desprendimiento, pero el desprendimiento que valora  las cosas y no el que las desprecia.  El hombre de bien debe ser el contraste de lo que existe en las regiones organizadas por la política y por los intereses individuales. el hombre de bien, como Francisco lo fue, están en el mundo para dar todo de sí, para que los semejantes puedan por lo menos, dar de sí para los demás, lo que es ya un comienzo de la oferta cristiana, de caridad y de desprendimiento.

 Jesús fue el hombre más pobre de la Tierra. El mismo dice no tener una piedra para reclinar su cabeza, cuando necesita del descanso. Entretanto, era y el Mayor Donador que la Tierra conoció hasta ahora. Pobreza, en el sentido que hablamos, , es sinónimo de libertad espiritual. Aquel que consigue ser pobre, en lo que concierne a la filosofía de Cristo, verdaderamente es el más rico  de los ciudadanos del mundo y del cielo, porque está perfectamente en paz  con su propia conciencia.

Pidamos a Jesús  que nos ayude a entender que es la pobreza, en el escenario Evangélico.

El hombre debe acumular bienes en el granero de su conciencia, aquellos imperecibles que adquirimos  con los esfuerzos de cada día por la educación, por la instrucción, por la disciplina por el dolor y a través de todos los problemas.

Las propiedades del mundo son engañosas, por prendernos a las reglas humanas, donde a cumulamos los bienes terrenos. Tenemos que defenderlos, arriesgando la propia vida, y ello nos lleva generalmente a determinadas acciones contrarias a nuestra moral, perjudicando nuestra dignidad. El verdadero sabio nada posee, para no quedar preso al oro; el verdadero santo es desprendido  de la fortuna, para no ser su esclavo.

La verdadera propiedad es aquella que podemos guardar en el corazón; son los talentos de que nos hablan los Evangelios, esos los llevamos a todas partes con nosotros, son conquistas que quedaran eternamente con nosotros, por las bendiciones del Padre Celestial.

Esto no quiere decir que se deba despreciar  el oro del mundo, pero debemos, cuando el llegue a nuestras manos, canalizarlo hacia los lugares debidos, donde fueran necesarios. Todo, en el lugar apropiado, es bendición de Dios para la felicidad del hombre.

La verdadera propiedad es discernimiento, es cordialidad, es saber oír, es entender sin herir, es trabajar por amor, es hablar ayudando, porque los valores de Dios no podrán estacionarse en el alma, presos por los egoísmos. El tesoro del cielo aumenta en nosotros en la proporción en que lo distribuyamos. Es dando que recibimos.

El Espiritismo es la Doctrina que impulsa a sus adeptos al perfeccionamiento moral para evitar que estos dejen, por el camino recorrido, huellas negativas de su marcha, pues consciente de todas sus responsabilidades, especialmente  de aquellas de naturaleza moral, que se aplican en razón de sus conquistas  rumbo a la liberación total  de los atavismos inferiores, de los instintos primitivos, les permite la conquista de la intuición, que es el paso inmediatamente superior de la razón, para alcanzar la sabiduría, la culminación del amor y del conocimiento.

Por eso, ante las conquistas tecnológicas modernas, el espiritista se convierte en el eslabón  del amor entre la inteligencia alucinada y los sentimientos controvertidos, ejemplificando en todas las situaciones, con nobleza de alma, mediante la aplicación de sus dones intelecto morales, – síntesis del verdadero progreso – que representan la más preciosa  conquista para ser realmente feliz, construyendo a nuestro alrededor y en nosotros mismos, el templo de la paz y del amor, con ese amor que manifiesta el pensamiento de Dios en el Universo, vivificándolo todo.

En estos momentos es imperioso restablecer el pensamiento cristiano en su pureza primitiva, demostrar la excelencia de su contenido ético que emana del Espiritismo como primer paso para unir a los hombres bajo la misma esperanza de paz, que el trabajo de solidaridad logrará junto a la iluminación de las conciencias delante de la Vida.

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Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro “Francisco De Asís” de Joao Nunes Maia,  y del libro “Hacia las Estrellas” de Divaldo Pereira Franco 


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LAS INFLUENCIAS NEGATIVAS

Mercedes Cruz Reyes

 

Estando la sociedad del Mundo Espiritual constituida por aquellos que vivieron en la Tierra, aquí como allí, no faltan los ociosos, las mentes viciadas, los parásitos,  los perseguidores inveterados, los crueles obsesores, los infelices de todas clases, que deambulan solitarios o en grupos, aislados en sí mismos o en colonias  perniciosas, buscando presas irresponsables e inconscientes para efectuar el comercio de la vampirización. 

En todas las circunstancias de la vida en que las expresiones  antagónicas del desorden íntimo provocan  tormentos, vínculos psíquicos con los desencarnados, conscientes o turbados por el trance de la muerte, generalmente, promueven  largos procesos obsesivos y causan infelices estados de perturbación que son capaces  de llevar a la delincuencia a la locura. La esfera de los llamados muertos siempre ha influido poderosamente  en la actividad  mental  de los llamados vivos. Al penetrarse recíprocamente  los dos continentes de la vida: el físico y el espiritual, es muy difícil establecer  el marco divisorio, capaz de definir con precisión donde uno empieza  y otro termina. Por eso, muerte es vida,  y vida en el cuerpo no deja de ser muerte… 

Los malos espíritus, pululan en la Tierra, por la inferioridad moral de sus habitantes. La acción maléfica de esos Espíritus es parte integrante de los flagelos con que la Humanidad se ve abrazada en este mundo. La obsesión que es uno de los efectos  de semejante acción, así como las enfermedades y todas las tribulaciones de la vida, debe ser considerada como probación  o expiación, y aceptada como tal.

Allan Kardec con los elocuentes testimonios de la inmortalidad del alma, de la comunicabilidad de los Espíritus, de la reencarnación y de las obsesiones, fue el que  presento una terapéutica conveniente  para ser aplicada  en las influencias malignas de los espíritus ignorantes. A partir de la publicación de “El Libro de los Médiums” en enero de 1861, en Paris, se presenta todo un conjunto de reglas un notable esquema de las facultades mediúmnicos, y un seguro estudio del Espíritu en sus diversas facetas, que culmina  con el examen  de las manifestaciones espiritas, de la organización de Sociedades y de conferencias  de los Espíritus Elevados, que trazaron rutas de seguridad  para los que ingresen  en la investigación racional de los fenómenos mediúmnicos.

La misión primordial de la Doctrina Espirita  es el despertar al hombre para su naturaleza especialmente espiritual, ayudándolo a convivir  con su mundo  de apariencias y el de  los seres del mundo invisible, que ejercen sobre nosotros  una acción muy fuerte capaz de influir profundamente  en nuestra vitalidad, en nuestro libre albedrio y hasta en nuestro destino, próximo o remoto.

El Espiritismo está destinado a liberar al hombre encarnado de la acción del medio que lo rodea,  de modo que pueda determinarse, concientizarse de sí mismo y actuar bajo el comando de su libre albedrio. En una palabra, a mejorarse interiormente.

En el plano físico, el hombre se mueve oprimido  por los intereses de sus semejantes, desde el núcleo familiar, que le exige  renuncias constantes  de sí mismo para  que pueda convivir razonablemente  con las personas que lo rodean.

Aquí en el plano físico el hombre domina la situación, pudiendo aceptar o no hacer las cosas.  El proceso  es abierto, las personas pueden ser analizadas, detectadas, incluso sentidas en su acción y puede decirse que nada ocurre, con su desconocimiento cuando se trata de una acción directa sobre su persona.

Sin embargo en el plano invisible o espiritual la cosa es bien diferente, nuestros sentidos no penetran en ese mundo esencial,  y todo lo que pasa en él, no pasa por nuestro conocimiento.  La acción de los Espíritus  sobre los encarnados, en el diario vivir del ser humano, es desconocido por este, porque no puede ver,  ni oír, ni sentir a los seres despojados del envoltorio carnal que  nos aísla del mundo normal y primitivo.

Los malos espíritus  explotan a los encarnados, pues tienen acceso, en todos los sentidos. Es muy importante  la organización de una defensa  para impedir  la acción de esas mentes  ocultas y  perversas, para no caer bajo su dominio, lo cual es mucho más fácil de lo que se piensa.

Allan Kardec, en la cuestión 459 de El Libro de los Espíritus pregunto: ¿Influyen los Espíritus  en los pensamientos y acciones de los encarnados? Y los Espíritus contestaron que su influencia es mayor de lo que pensamos, pues la mayoría de las veces son ellos los que nos dirigen.

El interés que mueve  a los Espíritus inferiores  a dominar  la mente de los encarnados y conducirlos  por los caminos  que ellos desean llevarlos  es a semejanza  de la de los hombres, su interés  es la satisfacción de sus instintos y de su orgullo.

Los espíritus ignorantes, situados  en los planos inferiores de la otra vida, en cavernas, absorben las energías de los encarnados y les vampirizan la vida como si fuesen  lampreas insaciables  en el océano del oxigeno terrestre. Suspiran por el retorno  al cuerpo físico, y persiguen las emociones del campo carnal con el desvarío de los sedientos en el desierto, absorbiendo reservas de fuerza de los seres encarnados  que les dan calor, desprevenidos del conocimiento superior. Pues en el fondo, las bases económicas de toda esa gente, residen, aun, en  la esfera  de los hombres comunes, y por esto, defienden apasionadamente, el sistema de robo psíquico dentro del cual se sustenta, junto a las comunidades en la Tierra.

Es conveniente  tomar conciencia  de ese flagelo que atormenta a la humanidad, para encontrar métodos adecuados con el fin de despertarlas sobre el peligro que corren cuando tienen la mente desprevenida y el corazón cerrado dentro de sí mismos, cuando se dejan atrapar en esas trampas de las sombras.

Sin asustar a las personas,  es necesario mostrar con las tintas de la realidad, cuantas y cuantas vampirizaciones  y  agresiones brutales son usadas en esas acciones nefastas de las sombras.

Pero, si el conocimiento de la materia está  con nosotros,  si el Espiritismo desde el inicio, se confiesa consciente de ese intercambio indeseable,  si tenemos más de 150 años de estudios e investigaciones ¿Qué nos falta  para enseñar a las personas, como analizar su pensamiento para identificarlo, y como defenderse de cualquier intromisión indebida  de los seres desencarnados?

Sabemos que todos los viciados, toxicómanos, alcohólatras, etc., etc., son víctimas de ese asedio, sin excepción. Si tuviesen conocimiento anterior de ese intercambio, tal vez resistiesen y usasen la razón  para rechazar una profundidad mayor de la dependencia, la subyugación impuesta por los Espíritus viciosos que comparten sus emociones y sensaciones groseras.

¡Cuántos hogares se desintegran bajo la intriga  mental de Espíritus malhechores entre los familiares incautos!

Cuantas persona enferman e incluso desencarnan, bajo la acción magnética  de mentes perversas, que ejecutan venganzas, o actúan para su propia satisfacción!

Ha llegado la hora de una cruzada esclarecedora en cuanto al intercambio  entre los mundos  visible e invisible, y son los espiritas los que pueden  hacerla.

La Doctrina Espirita posee antídotos, terapias especiales para  tan calamitoso mal de la obsesión.  Repitiendo las enseñanzas de Jesús, distiende lecciones  y rumbos    para aquellos que se acercan a sus fuentes vitales.

El mundo de los encarnados y desencarnados se interpenetran, ya que entre ambos no hay barreras que los separen ni fronteras  reales definidas.

Las orientaciones y socorros  en su gran mayoría proceden del Mundo espiritual, obtenidos en sesiones  realizadas  con la participación de diversos miembros de la Unión Espírita Bahiana, presidida por José Petitinga, el amigo incondicional de Cristo. Es gracias a él  que en el plano físico, se consiguió en cierto modo, acompañar  las disposiciones socorristas dedicadas  a  miembros envueltos  en tramas de la obsesión,  y es estudiando esta laboriosa tarea, que intentaremos extraer los conocimientos, para desarrollar el tema de esta conferencia, que no es otra, que desarrollar la protección que podemos utilizar para preservarnos de las influencias negativas.

Todos los apuntes  necesarios, se obtuvieron, con la valiosa cooperación de Petitinga y de las Entidades Superiores  que ayudaron en aquel intento, que fue un coronado éxito merced a la Divina Misericordia.

Los nobles luchadores de la mediúmnidad, los infatigables servidores  de las tareas de desobsesión,  se dedican   a los trabajos de socorro a los hermanos atribulados de ambos lados de la vida, cooperando con Cristo en  la implantación de un Mundo Mejor al que todos aspiramos.

Incesantemente los Espíritus ejercen su acción sobre el mundo moral y físico, actúan sobre la materia y sobre el pensamiento y constituyen  una de las potencias de la naturaleza, con ello una multitud de fenómenos  se efectúan que son explicados  racionalmente  por el Espiritismo. Constantemente los hombres nos relacionan con los espíritus, los buenos nos impulsan  hacia el bien, nos  sustentan en las pruebas de la vida y nos ayudan  a soportarlas con coraje y resignación. Los malos  nos incentivan al mal: les produce gozo vernos sucumbir y asemejarnos a ellos.

Allan Kardec invitado a participar en la lid de la cultura y de la información, empuñando el bisturí de la investigación, esclareció, con una Filosofía Científica – El Espiritismo -, extraída  de hechos debidamente comprobados, los misterios del oscurantismo, ofreciendo una terapéutica segura para las alineaciones torturantes, repitiendo   las experiencias  de Jesucristo junto a los endemoniados y enfermos de todo orden.

Clasificó como obsesión, a la gran mayoría  de los disturbios psíquicos y elaboró procesos de recuperación del obsesado, estudiando  a la luz de las reencarnaciones las causas anteriores de las aflicciones, valiéndose de un lenguaje  condicente con la razón  y experimentalmente demostrable.

La Codificación Kardeciano, monumento granítico levantado por los siglos venideros no resolvió el “problema del hombre”, puesto que solo al hombre le corresponde hacerlo. Sin embargo si ofrece las bases  y direcciones  seguras para que tenga una vida feliz, ética y socialmente armoniosa en la familia, en la comunidad donde fue llamado a vivir.

Con el advenimiento de la moderna Parapsicología, nuevos sucedáneos han sido creados para el espíritu inmortal  y mientras los investigadores se demoran ante el problema  de la designación nominativa que inspira  debates y controversias, la Doctrina  Espirita, aleccionando el amor y la fraternidad, el estudio y el conocimiento de la vida bajo la inspiración  de los Inmortales, dilata los brazos y libera  de los tejidos  vigorosos  de la obsesión, a aquellos  que por imprevisión o probación, se dejaron  arrastrar  a los oscuros precipicios de la anarquía mental, perturbados o subyugados por fuerzas vengativas de la Erraticidad, prescribiendo las mismas directrices morales  insertas en el Evangelio de Jesucristo, vivido en espíritu y Verdad.

EL Codificador  afirmó que “el conocimiento del Espiritismo”, lejos de facilitar el predominio de los malos Espíritus, tendrá  como resultado, a más corto u largo tiempo, cuando sea conocido por  toda la Humanidad, el destruimiento  de ese predominio, el de la obsesión, dando los medios de ponerse en guardia  de las sugestiones de ellos. El se valió en innumerables veces, pese a ser un conocedor del Magnetismo,  de diversos métodos de la Doctrina espirita  para liberarlos con seguridad, a través de la moralización del Espíritu perturbador y del sensitivo perturbado.

La Obsesión según Allan Kardec, es el dominio que algunos Espíritus logran adquirir sobre ciertas personas. Es practicado siempre por espíritus inferiores que tratan de dominar, pues los buenos espíritus  no infligen ningún constreñimiento, estos aconsejan, combaten las influencias de los malos espíritus y si no son escuchados, se retiran.

los Espíritus son las almas de los hombres, y desde todos los tiempos ellos  ejercieron influencia  saludable o perniciosa sobre la Humanidad. La facultad mediúmnica  no es más que el medio para manifestarse. A falta de esa facultad, lo hacen por otras mil maneras más o menos ocultas”.

“Los medios  de combatir la obsesión, aclara Allan Kardec,  varían de acuerdo con el carácter que ella reviste”. Y elucida: “Las imperfecciones morales del obsesado constituyen frecuentemente, un obstáculo para su liberación”.

Aun hoy en día, la obsesión continúa siendo  un escollo terrible para la paz y serenidad de la criatura humana. Los orígenes de la obsesión están en los pliegues del espíritu encarnado, hay obsesiones en escala infinita, y los obsesados consecuentemente, son de variedad infinita. La etiopatogenia  de tales disturbios mentales, es más amplia  que la clásicamente presentada, mereciéndose destacarse la denominación  de causa carmica.

Viajero de la Eternidad, el espíritu conduce los gérmenes    cármicos  que posibilitan la convivencia con los desafectos del pasado, ofreciendo una nefasta comunión.

El odio no es solo el factor causante de la obsesión,  ni tampoco es solo en la Tierra donde se localiza la obsesión, más allá de la sepultura, en las regiones dolorosas y aflictivas de imperioso reajustes , de impostergables despertar de conciencias, se enfrentan muchos verdugos y víctimas, donde comienzan las prosecuciones y subyugaciones psíquicas.

La obsesión bajo cualquier modalidad que se presente, es una enfermedad de largo curso que exige una terapia especializada de segura aplicación y de resultados  que no es posible lograr apresuradamente.

Po tanto, los tratamientos de la obsesión son complejos,  imponiendo una elevada dosis de renunciación y abnegación por parte    de aquellos que se ofrecen o se dedican a tal menester.

Existe una fuerza capaz de producir resultados junto a los perseguidos encarnados o desencarnados, conscientes o inconscientes: la que deriva de la conducta moral al  principio el obsesor no se da cuenta de ella; sin embargo al correr del tiempo, los testimonios  de elevación moral que ofrece, confirmando la nobleza de la fe que procesa el servidor de Cristo, termina por convencer al verdugo   de la elevación de principios de que se revisten los actos de su  adoctrinador, acabando muchas veces, por dejar libre a aquel que lo afligía. además de la ejemplificación cristiana, la oración consigue colmar las ulceras morales  de los asistidos, conduciendo bendiciones de armonía que apaciguan al desequilibrado, calmando  en él la sed y la necesidad de paz.

No siempre se obtienen los resultados deseados, el tiempo, para la mayoría de los Espíritus, tiene poca significación. Persisten obstinados y con tenacidad implacable  en los propósitos a los que se entregaron durante años, siguiendo es sus propósitos hasde despues de la muerte, esto es, porque  en los tratamientos de obsesión, el resultado depende  del paciente. Este debe  esforzarse de inmediato, desde el principio del tratamiento de desobsesión, a  modificar radicalmente su comportamiento, procurando ejercitar la práctica de las virtudes cristianas, y principalmente, moralizándose. La moralización del enfermo es esencial, considerando que al moralizarse, demuestra a su enemigo la eficiencia  de las mejoras que ofrecen tal cambio de actitud  para conseguir la felicidad.

Esta asistencia a veces es prolongada, pero siempre los Espíritus Superiores interesados en el progreso de la Humanidad, ofrecen también, valiosos recursos que constituyen elementos saludables y preciosos.

Sin tal amparo, toda incursión que se intente en el ministerio de la desobsesión, será improductiva y también peligrosa, por los resultados negativos que presenta.

Un espíritu  luchador, debidamente preparado  para efectuar la experiencia socorrista a los obsesados, es una dinamo potente que genera  energía electromagnética, que al ser aplicada mediante los pases produce distonía y desequilibrios  en el huésped indeseable, apartándolo y facultando en el enfermo la liberación  mental necesaria para lograr una asepsia de carácter moral, reeducando la voluntad y meditando en oración un verdadero programa evangélico bien disciplinado, que en forma lenta pero segura, edifique una ciudadela  moral de defensa  en torno así.

Jesús  frente  a determinados perseguidores desencarnados afirmo: “contra esta clase de espíritus, solo la oración y el ayuno”, y después de atender las aflicciones de cada atormentado que Lo buscaba, prescribía, invariable e incisivo: “No vuelvas a pecar, para que no te suceda algo peor”

Generalmente desatendiendo los valores morales y espirituales, el obsesado  pierde valiosas defensas en el alma  un baluarte de difícil transposición. El Espiritismo, dedicándose  al estudio de “naturaleza de los Espíritus” posee los anticuerpos y sucedáneos eficaces para operar la liberación del enfermo, aunque sabemos que depende esta liberación del propio enfermo, como en todos los procesos patológicos atendidos  por las diversas terapéuticas médicas.

         

Siendo el obsesado un transgresor, un deudor, es imprescindible que se predisponga a la labor edificante  para concretar su rescate frente a la Conciencia Universal, actuando de manera positiva, para atender  a las sagradas imposiciones de la armonía establecida por el Excelso Legislador.

  A pesar de los deseos de resarcirse moralmente el paciente, es imperioso que la renovación intima con sincera devoción hacia el bien, le confieran los títulos de amor y del trabajo, de forma  a poder testimoniar su real modificación en relación a su conducta pasada, ofreciendo al acompañante desencarnado, su propia iluminación.

En este sentido, la intervención del auxilio fraterno efectuada por otros corazones dedicados a la practica de la caridad, es muy valiosa, puesto que ofrece al desencarnado la oportunidad de adquirir conocimientos a través  de la psicofonía atormentada, de la cual puede extraer fuerzas para aprender, meditar, perdonar, olvidar…

Sin embargo, no es fácil, tal emprendimiento, dentro de los moldes necesarios. Son pocos los núcleos que se encuentran en condiciones, para atender la desobsesión, si tenemos en cuenta la tarea a desarrollar dentro de sus cuadros complejos….

En la desobsesión, la cirugía espiritual es necesaria, cuando no imprescindible, para alcanzar los resultados requeridos. Además de estos trabajos, existen otros  que exigen abnegación y sacrificio por parte de los cooperadores encarnados, con entrega natural de amplia escala del valioso esfuerzo moral, para poder manipular las mínimas condiciones psicoterápicas en el recinto de socorro, a favor de los desvariados que hay que atender…

En este particular, la oración igualmente, y tal como la preconiza Allan Kardec “ es el más poderoso medio de que se dispone para remover  de sus propósitos maléficos al obsesor”

Por eso, cualquier operación socorrista a la que seamos llamados, observemos la disposición moral de nuestro propio espíritu y oremos, elevando el pensamiento en busca de Jesús, para pedirle que nos facilite el concurso de los Buenos Espíritus, por medio de los cuales y solamente así, podremos ofrecer algo a favor de unos y otros: Obsesores y obsesados.

Examinando y sondeando el mundo interior constantemente, el enfermo, no se sorprenderá de un momento para otro con la mente en desaliño, atendiendo a las solicitudes de los desencarnados que le siguen desde el ayer, perturbados e infelices, procurando enloquecidos “hacer justicia con sus propias manos” transformados  en verdugos de su serenidad.

Trabajando  en el bien con esfuerzo y perseverancia, para que el ejemplo propio y la lucha cancele la deuda – enfermedad que te martiriza_ se liberara de la dura prueba, antes de que deba continuar afligido, por la senda dolorosa… y purificadora.

En cualquier circunstancia, corresponde al noble ejercicio de la mediúmnidad bajo la advocación  de Jesús,  y a la  sublime  labor desarrollada en las sesiones serias de desobsesión, el indeclinable menester  de auxiliar  a los que padecen obsesión, en el sentido de modificar las expresiones de dolor y angustia que están en vigencia en la Tierra atormentada de nuestros días.

El intercambio entre los Espíritus y los seres de la Tierra en actitud persecutoria es paralelo al vigente entre los hombres y los que perdieron  la indumentaria física.

También existe el mal ocasionado de encarnado a encarnado.

El pensamiento es siempre dinamo vigorosa que emite ondas y que registra vibraciones, en permuta ininterrumpida que se lleva a cabo en las diversas bandas  que circundan la Tierra.

Hay mente viciadas y atormentadas, esclavas de la mono idea  obsesiva que muchas veces, sincronizan con otras mentes desprevenidas y ociosas, generando una presión devastadora.

Es necesario observar los diversos problemas que nos afligen, a fin de seleccionar los que proceden de parte del alma encarnada y los que se vinculan  a los cuadros aflictivos del mundo espiritual.

Tanto el odio como el amor desvariado, constituyen los elementos generadores de esas enfermedades especiales, de esas obsesiones. El odio, por la fijación prolongada de la idea de venganza, crea un acondicionamiento psíquico que emite ondas en línea recta hacia  el ser generador de ese sentimiento, si no se encuentra debidamente amparado en los principios superiores de la vida capaces de  destruir las ondas invasoras, termina por dejarse encadenar. Y el amor desequilibrado que se convierte en pasión cruel, debido al tormento impuesto, por la posesión fija del objeto deseado, conduce al espíritu atormentado a visitar el alma  del atormentador durante los periodos del sueño reparador.  

En cualquier hipótesis, las directivas clarificadoras de Jesús, son rutas y vehículos de luz libertadora para ofrecer a unos y a otros, obsesos y obsesores, los medios de superación.

La exhortación de Allan Kardec en torno al trabajo es de una eficiencia nada común, porque el trabajo edificante es un mecanismo de la oración trascendental y la mente que trabaja,  se sitúa  a la defensiva. La solidaridad es como una usina que produce fuerza positiva de amor y como el amor es causa motriz del Universo, aquel que se vincula al proceso de la solidaridad, sintoniza con los instructores del orden que dirigen el Orbe.  Y la tolerancia, que es la manifestación de ese amor en forma de piedad edificante,  se transforma  en coraza de luz, vigorosa y maleable, capaz de destruir los dardos del odio pertinaz  a los proyectiles del deseo desordenado, por cuanto, en la tolerancia fraterna, se anulan las vibraciones negativas de esta o aquella procedencia.

Es así que la trilogía recomendada por el Insigne Codificador, refleja la acción, la oración y la vigilancia preconizada por Jesús. Procesos edificantes de salud espiritual y puente que eleva al viajero sufriente de la Tierra a las planicies redentoras de las Esferas Espirituales, libres de toda constricción y angustia.

Para que alcanzar la plenitud de la armonía intima,  es menester la oración con el cariño y la devoción con que la madre atiende el sagrado deber de amamantar al hijo.

La oración es una lámpara encendida en el corazón, clarificando la intimidad del alma.

El Espíritu encarcelado en la indumentaria carnal tiene necesidad de la comunión con Dios, por medio de la oración, tanto como el cuerpo necesita del aire puro Para proseguir la jornada.

Atribulado por las imperiosas necesidades diarias, el hombre  desatento se deja llevar  por la inestabilidad emocional, debilitando las resistencias fisiopsiquicas a las arremetidas de la perturbación espiritual.

En la Tierra, vivimos cercados por aquellos que nos procedieron en la gran jornada de la desencarnación. 

En razón de eso, somos lo que pensamos, permutando vibraciones que se armonizan con otras vibraciones afines. Debido  a las imposiciones  del renacimiento, el hombre es llevado a la depresión, a la exaltación,  vinculándose  a los pensamientos vulgares compatibles  con las circunstancias del medio, situación y progreso.

Por tanto se hace necesario, e imprescindible el ejercicio habitual de la oración mental para fortalecer las fulguraciones psíquicas que llegan al cerebro, haciendo de nuestra vida normal un vehículo para la propagación de pensamientos superiores.

Mientras el hombre descuida la preservación del patrimonio divino dentro de si mismo, los verdugos de la paz rodean su residencia carnal, amenazando su felicidad.

Estando endeudados con ellos, es necesario ayudarlos con los recursos valiosos de la virtud, marchando por sendas honestas, aun cuando las zarzas y espinas del camino hagan sangrar los pies.

Es necesario el  ejercicio de la oración, meditando sobre las impostergables necesidades de liberación y progreso.

El  cultivo de la bondad, extendiendo los brazos con indulgencia a fin de guiar a los que prosiguen desatentos e infelices, esparciendo animadversión y diseminando la locura.

 

Renovación de disposiciones intimas, y cuando se tenga la oportunidad  de hablar  con esos seres que nos perturban de mente desequilibrada, ungirse de amor  y comprensión, ayudándoles  cuanto sea posible, con humildad y renunciamiento.

El Maestro antes de ser visitado por los verdugos espirituales de las Zonas Tenebrosas, se recogía en la oración, recibiéndolos con caridad fraternal.

Trabajando infatigablemente por el bien de todos, con el corazón dispuesto a auxiliar y con la mente puesta en Jesús, comulgando con las Esferas Elevadas absorberás  las fuerzas necesarias para vencer todas las agresiones  de que puedas ser víctima, y sentirás que orando y ayudando, la paz continua contigo.

Utilice siempre la Doctrina Espirita como medida profiláctica,  aplique la paciencia y la comprensión, la caridad  de la buena palabra y del pase, el gesto de simpatía y de cordialidad; sin embargo, y con el pretexto de la bondad, no concuerde con el error al que él se aferra, con la pereza mental, en que se mantiene, ni con la rebeldía constante en la que pueda  encerrarse.

Las relaciones con los espíritus inferiores exigen cierta seguridad de ideas, tacto y firmeza. Todos los hombres no son aptos  para obtener  de estas relaciones  los buenos efectos que se desean esperar.   Hay que poseer una verdadera superioridad moral  para dominar a estos espíritus, reprimir sus desvíos y dirigirles por el buen camino del bien. Esta  superioridad solo se obtiene  con una vida  exenta  de pasiones materiales.

Se necesita un conocimiento práctico  del mundo invisible, con el fin  de poderse guiar  con seguridad  en medio  de las contradicciones y de los errores de estos espíritus ligeros.

Solo aquellos que saben perseverar sin postergar el trabajo de edificación interior, se hacen acreedores de la asistencia de los Espíritus interesados en la siembra de la esperanza y de la felicidad en la Tierra – programa sublime presidido por Jesús, desde las Altas Esferas.

Por eso y en conclusión: hemos de aprender  a respetar el derecho ajeno, y ante el sufrimiento, no olvidar nunca al Maestro en la Cruz, olvidando todo mal y ejerciendo el ministerio del perdón. Amemos al enemigo, hasta el punto de cambiar para mejor servirle de ejemplo y así poder incitarle a seguir nuestro ejemplo. Y hacerles reflexionar, sobre el mal que hacen, para que tomen conciencia, de su error, cambiando para mejor.

 

Trabajo extraído del libro  “Entretelones de la obsesión” de Divaldo Pereira Franco

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EL SIGLO XX

Este es el llamado siglo de la luz. Hubo  mucha más evolución científica en el, que en todos los anteriores.  Este siglo fue también cuando se estableció en la Tierra el Racionalismo Cristiano.

Como el acaso no pasa de una expresión irreal, todos los acontecimientos  obedecen a un planeamiento  o a una determinación superior, con el apoyo  en la ley de causa y efecto. La rápida evolución operada en el transcurso del siglo XX, se debe al esfuerzo de almas evolucionadas que encarnaron en el planeta, tales como: Edison, Einstein, Marconi, Santos Dumont, Marie Curie y muchas otras, que abrieron   camino para una serie incontable de  prolongamientos y derivaciones originalmente descubiertos.

Todo cuanto se proyecto en la Tierra, en líneas  generales, fue antes trazado en el ASTRAL SUPERIOR por espíritus  altamente capacitados para solucionar  las cuestiones  que se presenten. Los inventores son generalmente médiums intuitivos, de gran sensibilidad, y cuando concentrados profundamente en los problemas que los absorben, reciben  del manantial cósmico, al cual están ligados, y también de espíritus igualmente interesados en el asunto, el esclarecimiento preciso, la iluminación necesaria.

El inventor dispone de caudal científico  de experiencias  tomadas en el pretérito, a fin de poder contar con bases para formular  sus proposiciones.

Una pleya de almas experimentadas y ricas en conocimientos especializados, desprendidas, de naturaleza sencilla, devotas al estudio, y pertinaces, vienen encarnando  en el planeta, en este siglo XX, para algún fin.

Unos descubrimientos propician el surgimiento de otros, y estos a otros más, y así sucesivamente, indefinidamente. Esa multiplicación de descubrimientos o inventos, promueve el progreso, impulsándolo vertiginosamente.

De aquí en adelante, en diferente siglo, nuevos inventos  y descubrimientos  surgirán, cada vez más sorprendentes, porque así se cumple un desarrollo normal de las leyes eternas.

El hombre, sin embargo, detentor de tantos recursos de la ciencia, sin la preparación  espiritual adecuado, constituirá un peligro para la propia humanidad. Hubo, pues, necesidad imperiosa de conjurar ese peligro, y como en el Astral Superior todo es correctamente previsto,  no faltó el planeamiento ese pormenor valioso, y es que, también en el siglo XX, fue lanzado en la Tierra el Racionalismo  Cristiano.

Está, sin duda, reservado a Brasil un papel preponderante  en el futuro de los pueblos, y a eso se prende  el hecho de ser el escogido para recibir la simiente generadora de un movimiento espiritualista destinado al esclarecimiento del mundo.

Mientras en muchos países se cuida y afanosamente de sacar el máximo provecho material de los inventos, ya en Brasil se trabaja también para el esclarecimiento del espíritu, en la voz persistente de las Casas Racionalistas Cristianas.

El progreso material precisa marchar siempre con el espiritual, para que el primero no sirva de arma de aniquilamiento de los verdaderos fines de la evolución.

El Racionalismo Cristiano esparce sus obras, y estas llevan a cada hogar el esclarecimiento indispensable  sobre las normas de vivir, modeladas  en enseñanzas denominadas cristianas. Hay necesidad de conocer esas enseñanzas y de ponerlas en práctica, en todo instante, para que hagan parte de los hábitos comunes. 

Los individuos materialmente ricos que se dedican, total y obcecadamente, a las tareas mundanas, están sujetos a brutalizarse y cerrarse en un círculo de reducido espacio, que es  aquel que solo contiene las efímeras y fugaces satisfacciones terrenas.

Los pobres, los remediados, aquellos que luchan contra la adversidad que sus recursos materiales no apartan, son los que se recuerdan de elevar el pensamiento a  lo alto, como en busca de un socorro para la carencia manifestada. Por eso son simples  y des pretensiosos que más fácilmente encuentran el camino de la Vida.

En este siglo XX, a la par del progreso acelerado, que tantas fortunas fabulosas han producido, se nota también, por otro lado,  un aumento considerable de masas humanas empobrecidas, esclavizadas y torturadas por una creciente falta de recursos.

Este desequilibrio no favorece  la estabilidad de la familia  en la comunidad. La corrección de ese  mal reposa en la capacidad de espiritualización del pueblo, que precisa absorber la verdad de los hechos, para que el procedimiento de cada uno no descienda  o para un auto suficiencia exagerada, o para un negativismo condenable.

Brasil presenta, por la índole de su gente,  las mejores perspectivas para que en su medio puedan medrar las lecciones espiritualistas administradas por el Astral Superior. De este país han de pasar para los demás, en el transcurso del siglo XX, y posteriormente, las corrientes vibratorias saturadas de los más elevados ideales, que producirán las transformaciones  por las que el mundo ha de pasar, con fundamento en la espiritualización.

Los Pioneros de este movimiento: Luiz de Mattos e Luiz Thomaz se encuentran en el Astral Superior al lado de otros evolucionados espíritus, desde donde supervisan la propagación de su obra, mientras aquí en la Tierra sus discípulos cumplen sus determinaciones. El  Racionalismo Cristiano  es un Mensaje Espiritual del siglo XX, y felices serán todos los que con el entren en contacto, para integrarse en sus principios. Esos no andarán más engañados por el futuro que les espera, pero si conscientes de que este futuro puede ser preparados a su gusto.

La obra renovadora, que es de carácter mundial, será consumada por la acción de cada uno, al poner en práctica, con el esclarecimiento debido, la misión que le compete y que fue previamente trazada en su mundo de luz.

Es cierto que cada individuo, por muy insignificante que se juzgue, tiene su papel  a desempeñar en el escenario de la vida, y debe hacerlo bien, para poder dar satisfacciones a sí mismo, en la  oportunidad futura del ajuste de sus cuentas.

El siglo XX, con la Implantación del Racionalismo Cristiano, trajo mayor suma de responsabilidad a aquellos que con el pudieron iluminarse, y no fue y ni podría ser por acaso que la dadiva de conocerlo se manifestó. Cada cual recibe lo que merece, y es una pena que todos los que de esta Doctrina tuvieron conciencia no se aprovechasen de la ocasión para recoger lo que les cabria, por merecimiento.

Barrer de la mente las ilusiones, las falsas conjeturas, las promesas engañosas, que tan mal orientan a las personas en la vida, es un deber que asiste a cada uno, del cual nadie se debe esquivar.

Para tener la convicción de lo que es ilusorio, falso y engañoso, sobran argumentos y hechos presentados por el Racionalismo Cristiano a todos los investigadores  interesados en el caso, desde que sean leales  y honestos.

No son solamente las predicas y los libros que ilustran las razones objetivadas, más la acción esclarecedora del propio Astral Superior, que dispone de medios y modos para llevar al pesquisidor imparcial y sereno el justo conocimiento que aspira. Los discípulos de la Doctrina  y sus propagadores terrenos, son meros  auxiliares  de los verdaderos dirigentes que operan en el elevado y luminoso Plano Astral.

En estas circunstancias, cabe muchos más a los candidatos  a la iluminación  contar con su esfuerzo individual, a su buena  disposición para aprender  y a su receptividad a las instituciones de lo Alto, de lo que, propiamente, con la acción persuasiva de instructores terrenos desactualizados. Se espera  que en este siglo XX  sean asentadas  las bases de una nueva civilización. Con fundamento en un sistema de vida impuesto por la reforma interior del sentimiento humano. Las guerras al tornarse cosa del pasado, y el mundo caminarán para la unificación de los propósitos de  paz, de armonía, de entendimiento y de cooperación, haciéndose  respetar una sola familia, sin necesidad de mantener líneas separatistas, confusiones idiomáticas, cizañas ideológicas y  diversiones monetarias.

Con Estados Federados, el mundo se unirá bajo una misma bandera, una sola moneda, un solo idioma, para la humanidad poder gozar de las prerrogativas de la fraternidad cristiana. La humanidad está siendo alertada, por procesos intuitivos, de la necesidad de ser construida una nueva era de recuperación para los seres  extraviados de la ruta ideal, de la ruta que conduce a la meta segura que es el plano de la espiritualización.

La ciencia prevé, para prever, el desaparecimiento de numerosas molestias, inclusive algunas, tenidas como incurables. Nuevos medios  de locomoción vendrán, con el  aprovechamiento de la energía atómica, sistemas perfeccionados de televisión, nuevas aplicaciones para  el radar, una revolución en régimen  alimenticio, aparatos individuales de vuelo y un rol considerable  de otros artefactos de variadas idealizaciones  está por llegar.

Esto es el progreso  en marcha, la evolución que se procesa, impulsada por espíritus  adiestrados  en numerosas encarnaciones, que vuelvan a la Tierra con nuevas tareas edificantes, representando el trabajo de una colectividad creadora del escenario que refleja las características del siglo que pasa,  y revela, por anticipación, los objetivos  a alcanzar.

Grandes sorpresas están reservadas a la posteridad, con los sucesivos advenimientos que marcan el brillo y la exaltación del siglo XX, en el cual emerge el hecho de colocarse a disposición de los seres  terrenales un Código de esclarecimiento espiritual, que les permita ejecutar  bien todos sus elevados emprendimientos.

Esto no es una profecía, más si una demostración racional del curso de los acontecimientos, cara al panorama que el mundo expone, en el estado dinámico en el que la humanidad se encuentra. Al someterse al raciocinio a la luz de las enseñanzas doctrinarias racionalistas cristianas, tales previsiones son perfectamente admisibles.

Vale la pena avivar la conciencia en la emergencia  de los días que se  escojan, porque a pesar de ayarse el mundo muy conturbado, una fuerte vibración Astral está consternando el planeta, en cumplimiento  de las leyes naturales, y bien es cierto  que de los planos trazados, constan invariablemente  las acciones espiritualizadoras.

Es necesario sacudir a la indiferencia por los asuntos espirituales, con la certeza de que ya  no es posible  esconder más, en este siglo XX, a la luz de la propia ciencia, las revelaciones del Poder Universal, que no se limitan al exiguo ámbito terreno, más si penetran en el espacio cósmico infinito, por donde la Vida se extiende, no con menor fulgor.

La mayoría de las personas no están aun en condiciones de reconocer que las riquezas materiales  por muy valiosas que sean o aparezcan, no se comparan  con las espirituales, que no solo dan al espíritu mucho mayor placer y alegría, como porque son eternas, indestructibles, y sirven siempre de lastro a la obtención, de otras aun mayores.

La falta de capacidad para reconocer esta verdad reside en el hecho de las criaturas dejarse brutalizar, aunque dentro  de una palidez aparente, bajo la influencia de narcóticos  de la sensualidad, del vandalismo, de las horas de ocio, la artificialidad  de la vida social y de la tendencia  de fortalecer  el egoísmo absorbente. El profundo deseo de poder, de dar expansión a la vanidad, de aparecer, de llamar  la atención para sí, llega a ser casi una alucinación.

En este siglo XX, con la circulación que se verifica, en altas proporciones, de los valores  materiales, con la codicia que esos valores despiertan  en las mentes  menos acauteladas, con la falta de seguridad que se manifiesta por la flaqueza de los conocimientos psíquicos, corren, a todo instante, un gran riesgo – riesgo de  rodar por los abismos situados a la vera del camino  de la vida- de las masas compactas  de infelices.

Nunca se hizo, por eso, tan necesario como ahora, la infiltración en la humanidad del espíritu revelador de la verdad, para aquellos  que estuvieron maduros para recibir su Luz, puedan, inmediatamente, dar nuevo curso a sus pensamientos y actos, sin perder más tiempo.

Los que no se muestren capaces de ajustarse  a un nuevo vivir pautado  por  los principios de la espiritualidad, van a distanciarse, con el correr del tiempo. de aquellos otros que  aceptaran la iluminación, resultando de ahí la imposibilidad de conservarse en el mismo agrupamiento.

Hay en el mundo numeroso agrupamiento de espíritus encarnados, con sufrimientos comunes a ellos. Hay también masas heterogéneas, de donde pasan algunos de los seres  para uno u otro agrupamiento, en las encarnaciones futuras, conforme al aprovechamiento de cada uno. En las masas  heterogéneas es que el espiritualismo  produce mejores resultados. Las Américas son formadas, característicamente, de masas heterogéneas y representan un campo propicio  para la diseminación  de las enseñanzas espirituales. De entre los países componentes, está Brasil, nación elegida  para servir de cuna al movimiento ir radiactivo de un nuevo orden de ideas reformadoras.

En este siglo XX, el mundo se presenta, en ebullición, notándose  efervescencia en los ánimos, en las disputas, en las ansiedades, en torno  de hegemonías, primacías y privilegios. La humanidad corre, apresurada, sin saber qué rumbo tomar, en torno a las hegemonías, primacías y privilegios. La humanidad corre, apresurada, sin saber qué rumbo tomar, por faltarle el instrumento orientador.

Casi nadie se contenta con la parte que le cupo o le cabe en la parte de los bienes  terrenos, y entonces ven el artificio, el acto golpista, el engaño y la astucia todas las maquinaciones para dañar a otros, para su propio beneficio.

En el materialismo los escrúpulos desaparecen, para dar lugar a los más condenables procesos de extorsión y de apropiación indebida.

Esos que así proceden, lo hacen por hallarse sumergidos en un océano de ilusiones, donde ningún rayo de luz de la verdad penetra, y mientras no quieran subir a la superficie para respirar, no encontraran el alimento espiritual de que necesitan.

El Racionalismo Cristiano – una revelación del siglo XX – no trae ningún mensaje agradable  a los indiferentes. A los despiertos sí, porque son estos los que lo procuran, que lo estudian y aplican a sus Principios en lo cotidiano. El racionalismo  Cristiano demuestra a los seres humanos que procediendo con honradez, preparan  el presente prospero y el futuro promisor de la mano de obra, con la conciencia esclarecida y la seguridad que le da la lógica de las enseñanzas.

No es solamente  de luz el siglo XX. Es también de dolor. Los atributos  negativos de los seres  se han revelado al máximo. Muchos llegan a ese máximo, cuando los débitos morales  atienden proporciones inquietantes.

El astral inferior está repleto de  esos delincuentes, pues son muchos los que, en cada veinticuatro horas, ingresan  en aquel ambiente de perturbación  y locura. Individuos que en la Tierra, encarnados, ostentaban  pujanza material, posiciones de relevo, proyección social y constituyen la elite, son nivelados, por la conducta maculada, a los elementos marginales, en ese astral ante el procedimiento moral equivalente.

Sin protección especial,  sin descendientes,  sin patrocinio, allí impera la ley de atracción que une a los seres por los lazos morales afines; el planeta es un electro magneto que ata a gran parte de los seres desencarnados  a su superficie, por la impregnación de fluidos terrenos en el cuerpo astral, provenientes de  emotividades materialistas  y por el ansia de continuar el espíritu conturbado  a inmiscuirse en los asuntos mundanos. 

Los que desearan liberarse de las corrientes perniciosas no se pueden cruzar de brazos, no pueden contar con la esperanza en los “milagros” con la supuesta “compasión de Dios” , porque la Inteligencia Universal es insensible a la lamentación de los indolentes y propósitos culpables. Cada uno ha de levantarse  por sí mismo, para actuar contra todos los errores a que se expone, y afirmarse en el propósito    inavalable de tornarse verdadero y leal, justo y tolerante, operoso y constructivo, idealista y animador, honesto y sencillo, como determinan las normas espiritualista.

Es lo que se espera en este siglo XX de todos los que sinceramente desean cambiar de rumbo, cambiando los placeres negativos del mundo, por los inefables acordes de la harmonía espiritual.

Jesús hizo referencias al fin del siglo XX, anunciando, velada e hiperbólicamente, que el no terminaría sin que las tinieblas principiasen a ser barridas por la luz, sin que se cumpliesen las leyes naturales con la derrocada de las ilusiones, de las manifestaciones, sin que fuesen  estremecidas las conciencias por la revelación de las Verdades eternas, y transformaciones de señalada importancia se verificasen en el escenario del mundo.

Es justamente en este siglo del segundo milenio, que el racionalismo Cristiano surge con la claridad de sus enseñanzas espirituales para, restablecer la Verdad cristiana, profundamente abalada por la deturpación en ella introducidas en el transcurso  de diecinueve siglos.

El Maestro Nazareno previo, con Su alta clarividencia, el fin de la corrupción, del materialismo brutal, de la egolatría dominante, por efecto de una acción espiritual renovadora. La destrucción de esos males no se obtiene por la fuerza, por la imposición, por la opresión, más si por la educación, por el esclarecimiento y por la espiritualización. Es lo que hace el Racionalismo Cristiano: educa, esclarece y espiritualiza.

Dos grandes guerras mortíferas asolaron la primera  mitad del siglo XX. Epidemias  desbastadoras causadas por los mortecinos, también trajeron su caudal de dolor. Esas guerras evidenciaron ningún aprovechamiento por los pueblos llamados “cristianos” de las enseñanzas divulgadas por aquel que ellos  mismos llaman “Mesías”.

 El “Cristianismo” de esos pueblos quedó probado no ser de ningun efecto, sin sentido práctico. Incapaz de evitar la formación de las corrientes agresivas del odio y, por tanto inoperante.

Los que baten las espadas, cañones, navíos beligerantes y armas de destrucción, son sacerdotes de un cristianismo falso. La guerra, con sus ingenios de destrucción, es la negación del verdadero cristianismo.

Evidentemente había necesidad de restaurar las enseñanzas cristianas, imprimirles el sentido original, restablecer sus normas  doctrinarias y colocar los principios en acción. Esa providencia fue tomada, no por los hombres, más si por el Astral Superior, y para demostrarlo, está nuevamente en el campo el Cristianismo original, expandiéndose para cumplir su gran misión en la Tierra. Su sede es un monumento respetable, de amplias dimensiones y absoluta solidez, preparado para servir a las generaciones que han de sucederse.

Aunque no le den la menor atención los místicos y religiosos, los bohemios y los holgazanes  y los fanáticos y viciosos, no por eso deja de ser la Casa Jefe del Racionalismo Cristiano, el punto central  de difusión de las enseñanzas cristianas que el mundo precisa para su liberación.

No hay ninguna vanidad en suponerse que el individuo puede tornarse cristiano en un abrir y cerrar de ojos. Solo se interesan por el régimen disciplinario de la Doctrina  los madurados, aquellos que curtieron,  en larga jornada, las variadas experiencias alcanzadas en repetidas e insoportables pasajes, y de ellos sacaron las lecciones redentoras.

El siglo XX no tendrá en su historia, la revisión completa de la humanidad. El registrará el advenimiento de una nueva era de espiritualidad, el inicio de un movimiento nuevo de la recuperación, al medir el tiempo en una nueva fase devolución. Todos aquellos  que estuvieron prontos a participar de los beneficios de la etapa siguiente, deben  desde ya, prepararse para eso, a fin de encontrar los medios propios para llegar a la meta. A su encuentro saldrán los esclarecimientos que precisaran, porque la ley de atracción no falla y, las ansias que promueven la elevación del alma tienen eco en los Planos Superiores, en los manantiales  cósmicos de la espiritualidad.

Los preceptos del Racionalismo Cristiano fueron establecidos para esclarecer, primeramente, a una minoría, pasando después a orientar a la mayoría. Los inadaptables tendrán otro curso, y ese no será problema de los dirigentes terrenos. El tercer milenio recibirá, de este siglo XX, el racionalismo Cristiano altamente fortalecido por el numero de discípulos, y la propagación de sus enseñanzas será entonces efectuada,  con facilidad, con los cursos maravillosos de la ciencia.la obra  es del Astral Superior, y no puede, por eso, dejar de progresar y alcanzar sus objetivos. En ella se hallan los recursos con que cada uno se habilitará a subir de Plano, hecho que entrará en la cuestión de todos.  Es una cuestión de comprensión, apenas, y esta tendrá, forzosamente, los seres madurados, a la medida que se fueran diafanizando el campo espiritual de la Tierra, con su sucesivo empleo de las corrientes fluídicas, imantadas para ese fin.

La multiplicidad de las creencias tenderá a desaparecer, en un futuro próximo, asi que los incrédulos “Santos Tomas” podrán constatar, de modo insofismable, la ley de las reencarnaciones. El tabú del cielo y el infierno  caerá por tierra, con toda la puesta en escena completa, y las religiones, al clarín de la Verdad, han de emplear los mayores esfuerzos para sustituir, lo que no será posible sino después  de una transformación radical de sus postulados.

Limpiándolas de todo artificio de materialismo, de la ostensividad y de las pompas espectaculares, se reducirán al esquema del Racionalismo Cristiano, con toda su simplicidad, por cuanto la Verdad es una sola, y no comporta derivaciones.

Este es el camino. Por el tendrán todos que pasar. Jesús no trajo su Doctrina para ofrecerla a un grupo privilegiado, más si a toda la humanidad. Por tanto, los seres que hacen parte de esta humanidad han de recibirla, compartirla por si mismo, sin distinción,  como si fuese dividida en partes entre todos, como parcelas equivalentes de una sola unidad, cada cual con las mismas características.

Es lo que ha sido preparado en el siglo XX: la unificación del conocimiento cristiano, en los términos de Verdad única. Todos se sentirán felices al adoptar los mismos principios inalterables, bajo en control de una convicción unánime. Esta convicción adviene de realidades imperativas, unas demostradas por la ciencia en evolución, otras representadas  por actos del Astral Superior, al cual no faltaran medios para inculcar  en aquellos que lo merezcan, la idea sabia y el pensamiento orientador.

Cuanto mayor fuera el progreso físico, mayor será el trabajo Astral para proporcionar al mundo  el crecimiento paralelo  y equilibrado, en el terreno de la espiritualidad. A propósito, también encarnaran seres que mejor puedan afinar sus actividades con las necesidades psíquicas de la humanidad.

El movimiento espiritualista del siglo XX, esposado por el Racionalismo  Cristiano, tiene sus objetivos claros, que son los de separar el llamado “trigo de la cizaña”. En este mundo hay realmente cizaña y trigo, también simbólicamente exprimiendo. El trigo puede ser aprovechado en la alimentación, la cizaña no.

Todo individuo que pueda asimilar el cristianismo puro, sin disfraces y sin escenas engañosas, será aprovechado  para funciones espiritualizadoras, en planos radiantes; al paso que los que no pudieran ser aprovechados, por su intransigente pendor materialista, habrán de proseguir en la faja de los renacimientos carnales de bajas vibraciones, hasta que llegue su hora de erguimiento.

La llegada de esa hora depende exclusivamente de cada uno, es una decisión personal, de una determinación interior. Los hábitos inveterados de mala conducta forman una barrera difícil de traspasar, para quien apenas haya oído hablar, en la grandiosidad de los mundos espirituales y manifieste el deseo de alcanzarlos.

Las luces espirituales del siglo XX despertaron en muchos corazones un ansia irreprimible de obtener el merito preciso, capaz de conducirlos a un nuevo estado espiritual. Este hecho se está verificando a través de aquellos que ingresan en el Racionalismo Cristiano, atraídos por la sinceridad de las enseñanzas por la visión nueva que adquieren del campo espiritual de la vida.

La penetración de los conocimientos espiritualistas se está  procesando, en el siglo XX, en el seno de las sectas y religiones, cuyos adeptos se sienten con fuerzas para aceptar la evidencia de los hechos. Por las conveniencias sociales, se dicen penitentes siervos de la iglesia, más, interiormente, devoran el fuego de la Verdad, que allí se consume las falsas proposiciones encurtidas por la clase sacerdotal que, en muchos casos, más predica por la necesidad de mantener la Institución, que por la convicción.

Gran numero de religiosos, insatisfechos  con afirmativas y procedimientos rutinarios a escondidas de la iglesia, que no más se ajusta a las luces del siglo XX, procuran,  venturosamente, investigar en lugares peligrosos, en antros de magia, para atender la ansiedad que los domina de conocer algo más de lo que ofrecen los limitadísimos enseñanzas religiosas, incurriendo en grandes riesgos.

Eso, naturalmente, trae inquietudes en las religiones.  Ellas precisan encaminar  de acuerdo  con la evolución  del siglo que pasa, llevando a sus  subordinados  el alimento espiritual de que sus almas ávidamente desean y que, por lecturas e informaciones, ya percibieron estar siendo administradas en la Tierra. El cristianismo tiene un solo camino para un único objetivo. El camino es el de la espiritualización, y el objetivo es la realización de los dones espirituales. Todos están siendo permanentemente convocados por la conciencia propia para seguir por ese rumbo, poniendo al margen los obstáculos.

Una cosa es necesaria: la luz, luz que ilumine al espíritu, luz espiritual. Esta luz está siendo derramada  por la faz de la Tierra en el transcurso del siglo XX. Mas, como los que no la buscaron  no la encontraran, es necesario que se dispongan todos a procurarla en los manantiales del Racionalismo  Cristiano, donde, en abundancia,  es ella encontrada.

Todos tienen en la vida  las mismas posibilidades y los mismos derechos espirituales, por ser partes integrantes de una sola Naturaleza  Espiritual. Más que en cualquier otra ocasión en los siglos anteriores, está siendo reavivada en las mentes humanas, y con ayuda de la ciencia, la conciencia del poder eterno y de la realidad del ego.

Traducido al Español por Mercedes Cruz Reyes.

DEL LIBRO LA MUERTE NO INTERRUMPE LA VIDA  DE LUIZ DE SOUZA

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KARDEC, Chico Xavier  y los difamadores de la Doctrina Espirita

 06/ 02/2012

Mercedes Cruz Reyes

El deber impostergable de todo divulgador espirita es el de  ellos propagar la Doctrina en su pureza y defenderla,  procurandovelar por la dignidad del movimiento doctrinario.

El avance de las ciencias y de la cultura general en nuestro siglo nada más hicieron hasta ahora que confirmar, sin saberlo, los principios fundamentales de la Doctrina Espírita. ¿Dónde está el punto en que la Doctrina fue superada por las concepciones contemporáneas? Si tuviésemos hoy en la Tierra un misionero divino capaz de abrir nuevas perspectivas en el campo doctrinario, la primera cosa que haría, y que le legitimaría a los ojos de las personas de sentido común, sería empuñar de nuevo el látigo del Mesías para expulsar a los vendedores del Templo.

Si no mantuviéramos la ética espírita por encima de la ética mundana, sin que, al contrario, la hubiéramos colocado debajo, con el pretexto de que en el Espiritismo el principio de fraternidad tapa todos los fallos, estaríamos reduciendo la Doctrina a la condición amoral de una cobertura para la irresponsabilidad. Los principios de libertad, igualdad y fraternidad del Espiritismo son de aplicación, como Kardec acentuó, en el sentido responsabilidad individual y de grupo, ambos intransferibles. Aquellos que fallen en los deberes con que fueron investidos, hasta el punto de corromper las obras fundamentales, los encargados de la ética espírita, solo tienen un camino a seguir: la renuncia a sus cargos, para que otros más capaces puedan rehacer los errores por ellos practicados. Y, si no atienden a su deber en este sentido, deben ser advertidos por la corporación, bajo pena de desmoralización de ésta.

Ser fiel a la Verdad, saber respetarla y hacerse humilde ante ella son las tres piedras del tropiezo del hombre en la Tierra. Podemos conocer la Verdad y proclamarla, intentar vivirla y comunicarla a los demás, pero tener el valor de sostenerla en los momentos de crisis es casi un privilegio en el mundo de vanidades y mentiras terrenas. Por esto los grandes Maestros tienden siempre a probar el cáliz  de hiel del abandono, como Jesús en el Huerto, enfrentando solo el despertar de la traición, o en el Calvario, soportando el abandono de la crucifixión. 

Casi dos milenios han pasado, uno de los más lúcidos discípulos del Maestro, según lo dicho por Emmanuel, soportaría en París la soledad de los que aman la Verdad y a ella se consagran. La vida de Allan Kardec es el espectáculo de la soledad del hombre que toca la parcela de la Verdad y tiene que soportar solo las consecuencias de su audacia. Cuando la estudiamos, nos impresionamos por la terrible soledad en que vivió y luchó, comprendiendo tan solo él, enteramente solo, la grandeza de la obra que realizaba. Tuvo decenas de compañeros, centenas de colaboradores, millares de adeptos. Más sólo él comprendía la Doctrina que anunciaba al mundo.

 

Al lado de su tumba, en el discurso de alabanzas que le hizo, Camille Flammarión, discípulo de los mas ardorosos, le acusó de haber hecho una “obra un tanto personal”, revelando no haber comprendido su sacrificio y el significado de su obra. Después de su muerte, los que deberían haber dado continuidad a su trabajo se entregaron a disputas bizantinas en torno a cuestiones accesorias. Y más adelante surgieron los críticos de sus enseñanzas, procurando adaptarlas a sus conveniencias circunstanciales.

 

La mayoría de los espíritas no estudian la doctrina y se entregan a una beatería propia de las iglesias. Los cursos doctrinarios gestionados por la Federación y otras instituciones son orientados por obras escritas por personas que pretenden superar a Kardec y mezclan ideas personales con elementos de variadas corrientes espirituales.

La incomprensión de la naturaleza específicamente científica y cultural del espiritismo es alarmante. La religiosidad popular, el interés por lo sobrenatural, la llamada a la emoción en lugar de estimular a la razón en las conferencias y pregones asfixian a los elementos culturales en el medio espírita. El deseo de ser maestros y orientadores infla la vanidad de aquellos que pretenden asumir posiciones de liderazgo. La vanidad de los líderes les aparta del estudio serio y humilde de la Doctrina

La Doctrina Espírita no fue elaborada por Kardec, sino por los Espíritus Superiores, bajo la orientación constante del Espíritu de Verdad (nombre derivado de los textos evangélicos) y bajo la égida del propio Cristo, según su promesa registrada por los evangelistas, particularmente en el Evangelio de San Juan.

La adulteración resulta principalmente de la falta de comprensión del concepto del bien y del mal en el espiritismo, cuando esos conceptos están definidos de manera clara y concisa. La adulteración se propone actualizar el lenguaje doctrinario, gira casi siempre en   torno de expresiones evangélicas y kardecista no comprendidas, y que suelen ser sustituidas por expresiones ambiguas.

El movimiento espirita acostumbrados a encarar el espiritismo, en su aspecto religioso, como el Cristianismo revivido, renacido en espíritu y verdad, depurado de las infiltraciones paganas y judaicas, se vuelven de repente amenazados por deformaciones internas, promovidas en los propios textos fundamentales de la doctrina por la Federación Espírita del Estado de São Paulo, hasta entonces considerada como el principal guardián de la pureza doctrinaria en todo el Brasil. Y lo que más impresionó era que los elementos encargados de la renovación de los textos se decían autorizados por el médium Francisco Cándido Xavier, ejemplo de fidelidad y dedicación a la Doctrina.

El médium Francisco Cándido Xavier, a pesar de su acostumbrada exención en las polémicas doctrinarias, acabó pronunciándose contra la adulteración y tomó posición firme y clara en la defensa de los textos de Kardec. La mayoría de los llamados líderes espíritas no se manifestó. A la hora del testimonio no pasaron la prueba, revelando la falta de convicción de la mayoría absoluta, y por tanto aplastadora, del llamado movimiento espírita brasileño. Pero los resultados fueron descubriéndose más tarde, con un creciente interés del medio espírita por las obras de Kardec en ediciones fuera de toda sospecha.

En 1925, cuando se reunió en Paris el Congreso Espiritualista Internacional, el propio Kardec, a través de comunicaciones mediúmnicas, tuvo que forzar a León Denis, ya anciano y ciego, a salir de la ciudad de Tours, donde residía, para defen-der el Espiritismo de las modificaciones que le pretendían hacer los representantes de varias tendencias, con la aceptación ingenua de ilustres, pero, desprevenidos militantes espíritas. Todos ellos declaraban inamovible fidelidad a la doctrina, pero estaban de acuerdo con la tesis de que ésta debía avanzar más allá de los límites Kardecianos. Denis fue el estandarte de la resistencia y venció la batalla, pero solo, también él en solitario.

Transcurridos casi 50 años, tendríamos que asistir en São Paulo, la plaza fuerte de la Verdad Espírita en Brasil y en el mundo, a una nueva y espantosa demostración de la soledad de Kardec. Adeptos de la Doctrina, que a lo largo de muchos años parecían ser extremadamente fieles, repetían el episodio evangélico de las tres negaciones de Pedro, en cuanto a la obra de Kardec –El Evangelio Resucitado en espíritu y Verdad– era crucificada en el calvario de la incomprensión humana.

De no haber sido por la reacción de un pequeño grupo, también solitario y sin fuerzas, poco a poco apoyado por otros, la obra de Kardec estaría hoy enteramente deformada en traducciones oficiales de la Federación Espírita del Estado de São Paulo.

Nada menos que 30.000 ejemplares del “Evangelio Según el Espiritismo” fueron puestos en circulación en el medio espírita brasileño, con una pseudo-traducción en que se pretendían corregir expresiones de la redacción original de Kardec, sin el menor respeto por la cultura y el rigor metodológico del maestro. Llegándose a acusar  al médium Francisco Cándido Xavier  de  ser copartícipe de la adulteración, colocándole incluso en la posición de autor intelectual del proceso.

No es posible evaluar el perjuicio causado en el medio espírita por la circulación de esos treinta mil volúmenes adulterados de la obra básica de la Religión Espírita, en un país en que el Espiritismo tomó sobre todo una naturaleza religiosa. El silencio absoluto de la mayoría de las imprentas espíritas y particularmente de los llamados líderes espíritas, en todo Brasil, probó de sobra el desconocimiento generalizado de la Doctrina Espírita por los pseudo-representantes del Espiritismo en Brasil.

La falta de comprensión del valor, de la significación, de la importancia cultural e histórica de Kardec se dejaba ver en todas esas peticiones angustiosas de candidatos a la Angelitud precoz.

Llegó el momento en que el médium Chico Xavier, presentado por los adulteradores como el Pedro arrepentido, se vio obligado a romper el silencio y declarar, alto y bien claro, que no había participado en la trama y estaba decisivamente contra la deformación de los textos básicos de la Doctrina. Esa actitud de Chico Xavier, limpió de suciedades esta cuestión, pero hasta hoy hay criaturas angélicas que no creen que su posición sea decisiva.

El propio Chico Xavier pidió la publicación de un libro en que los hechos quedasen bien definidos.

Lo que la ética espírita nos enseña es que no debemos confundir el error con quien lo cometió. Ese es el principio superior de la ética. Perdonamos al autor o autores del error, pero no podemos tolerar el error. Éste ha de ser corregido. Y los autores que no dieron muestras de sensibilidad suficiente para culparse deben ser corregidos, so pena de estimularles al error y crear en el medio doctrinario un clima de indignidad general.

Chico Xavier nos dio una prueba elocuente de ese procedimiento. Mezclado indebidamente en el caso de la adulteración, por haber sugerido una modificación en la traducción que le parecía embarazosa, se sintió responsable del crimen y asumió al momento su responsabilidad total. Una vez que pasó el estado emocional que le confundió, al tomar conciencia de la distancia que había entre su sugerencia y la intención de los adulteradores, condenó públicamente la desfiguración de los textos de Kardec y rectificó su postura. Jamás él podría haber pensado en admitir la adulteración, pues con eso negaría todo su pasado de cerca de medio siglo de fidelidad y respeto absoluto a Kardec.

El ejemplo de desfiguración del Cristianismo es suficiente para mostrarnos los peligros a que estuvo expuesta la Doctrina de los Espíritus.

Esa desfiguración fue tan profunda que llevó a las iglesias a transformar a Jesús en un mito y promover persecuciones y matanzas vandálicas en nombre del Maestro y de Dios. Los espiritas que se sitúan bajo el ábside del Espíritu de la Verdad han de entender el peligro al que se exponen ante su flaqueza moral en el campo doctrinario. Ante la comodidad  y por el interés jerárquico, procurando no ser unos irresponsables, y llegar a deformar el Cristianismo Renacido que el Espiritismo nos trajo,  sumergiendo nuevamente  a la Tierra en milenios de tinieblas. Si no luchamos por la intangibilidad y la pureza de la Doctrina, ¿qué es lo que deseamos divulgar, ofrecer, enseñar a los otros, personalmente y a través de nuestras instituciones? ¿Nuestras ideas imprecisas y muchas veces absurdas, nuestras pretensiones orgullosas, la pseudo-sabiduría de nuestra vanidad, nuestras lamentables deficiencias en todos los sentidos?

Es preciso que aprendamos a respetar la doctrina espírita como una dádiva celeste que Jesús nos prometió y nos envió en la hora justa, en el momento en que nuestro pobre mundo se preparaba para un avance decisivo en la superación de sus condiciones de indigente del Cosmos. ¿Quien tiene autoridad para corregir a Jesús, Kardec y al Espíritu de la Verdad entre nosotros? ¿Cuál es el misionero de sabiduría infusa que apareció en la tierra para probarnos que las enseñanzas del Evangelio proclamadas por el Espiritismo deben ser sustituidas por fábulas (como dice el Apóstol Pablo) forjadas por éste o aquel individuo fantoche o pretencioso?

Al extender las manos para reformar un libro doctrinario debemos preguntarnos a nosotros mismos cual es nuestra intención, nuestro estado íntimo. Quien asume responsabilidades de divulgación y orientación en el campo doctrinario no puede esconder la cabeza en la arena cuando la tempestad ruge. Esa imperdonable cobardía es siempre señalada con la marca inolvidable de Caín. En cualquier sector de las actividades humanas la fidelidad a las normas y principios es un deber indeclinable de todos.

Cristo recordó a los fariseos que el hecho de saber la verdad les condenaba, porque en su lugar enseñaban y sostenían la mentira. ¿Puede alguien transigir con el error sin ser partícipe del error?  

La Doctrina Espírita es un código del futuro, elaborada para mejorar al hombre y al mundo. No nació del cerebro de un hombre, de una corporación científica o de una escala filosófica, y mucho menos de un colegio de teólogos, pero sí de la realidad natural de los hechos, de los fenómenos rechazados por los materialistas pero hoy aceptados e integrados por ellos mismos en la realidad científica más avanzada.

 

No está constituida por preceptos, normas, dogmas, axiomas, sino por principios o leyes que se sometieron a las investigaciones científicas más rigurosas de laboratorio y en el ámbito del campo científico. Estas investigaciones no son sólo las de Kardec, sino las realizadas por científicos eminentes en los medios universitarios de todo el mundo, en general iniciadas con el propósito de negar las conclusiones de Kardec, pero siempre confirmadas.

Se trata, pues, de un patrimonio cultural que se formó en la secuencia del desarrollo de la cultura, bien encuadrada en la Historia y en la Teoría del Conocimiento. Podemos incluso decir que las conclusiones de la Doctrina Espírita no son postulados, son hechos. Son los hechos, siempre a disposición de los que pretendan revisarlos, negarlos o incluso contradecirlos, los que constituyen la base del Espiritismo.

Jesús tampoco admitió la petulancia de los fariseos vanidosos. Ni tampoco Pablo usó de tolerancia connivente con los que, ya en su tiempo, mancillaban el Cristianismo. Ni Kardec dejó de defender la Doctrina en nombre de un falso concepto de fraternidad, y la defendió con firmeza y energía, empleando las palabras debidas. Las sensitivas que se marchitan al ser tocadas no son flores del jardín espírita. Porque el Espiritismo requiere valentía y franqueza en sus seguidores, el sí, sí y el no, no, del Evangelio, para imponerse a este mundo de ambigüedades y comodidad.

Nunca nos ha de llevar a la defensa del Espiritismo, el odio o el resentimiento, pero si la lealtad y el amor. El amor no es una capa de ilusiones, no debe ocultar el error si no defender y sostener la Verdad, cueste lo que cueste, para el bien de todos, adversarios y compañeros.

Amor y verdad son las dos caras de Dios, que conforman el rostro divino a los ojos de los que saben y pueden encararlo.

Todas estas aclaraciones nos llevan a la convicción de que  la falta de estudio, de interés y de amor por la Doctrina nos llevan al fracaso. La liviandad de este final de siglo se infiltró en el medio espírita yla fiebre de innovaciones insensatas invadió las instituciones. La virulencia de esa infección demostró que el virus de la irresponsabilidad sólo puede ser combatido con una renovación inmediata y total de los liderazgos. No hay nada que hacer a la psicología del miedo y de la ignorancia, sino apartarla.

Chico Xavier, el gran médium de este siglo pasado,  en su frágil figura humana y en la indomable fortaleza espiritual, donde encontramos el modelo del liderazgo mediúmnico. Revelando una vez más el poder de la humildad como en el caso del infinitesimal en la carrera atómica, lo invisible desafía, en él, todo el aparente poderío visible. Chico Xavier probó que sólo una fuerza puede oponerse a todas las fuerzas del mundo y vencerlas, la fuerza de la humildad. Repitió la hazaña de Francisco de Asís delante del poderío del Vaticano. El poder del médium se llama humildad. Cuando la pierde se pierde a sí mismo. Si tenemos sólo un líder mediúmnico para más de cien millones de habitantes y no sabemos cuántos millones de médiums, es porque la mayoría de nuestros médiums se pierden en pretensiones estúpidas y malgastando inútilmente sus facultades.

El médium sólo ejerce el liderazgo de manera efectiva y eficaz cuando no quiere ser líder y se recoge en su humildad. Las fuerzas del cielo actúan en la Tierra al revés de las condiciones humanas. Psicológicamente el médium es la imagen del hermafrodita griego de la era arcaica. Es una criatura doble, o sea, dos criaturas ligadas por la espalda, con dos rostros, cuatro brazos y cuatro piernas, girando rápidamente en el intermundo3 en busca del reino de los dioses. Pero cuando dejan de girar para subir y se acomodan en la Tierra, Zeus les corta con un golpe de espada y les reduce a la condición normal de la humanidad. Pierden su condición de líderes y se tornan ovejas del rebaño común.

La psicología del médium es paranormal. Sus percepciones traspasan a los órganos sensoriales para captar las dimensiones del invisible. Si se examina a sí mismo jamás temerá a la muerte, pues convive con los muertos, que en verdad no murieron. El liderazgo mediúmnico no es del médium, pero sí de las entidades espirituales que de él se sirven. No obstante él es dueño de sí mismo y los espíritus no pueden dominar sus facultades sin su consentimiento. Eso le hace participar del liderazgo. Chico Xãvier aceptó la orientación de Emmanuel, se ligó a esa entidad y con ella pasó a servir sin preguntar a quien. No alimentó ambiciones terrenas y nunca pretendió ser líder. Por esa renuncia a sí mismo se volvió el líder mediúmnico nacional. Pero Emmanuel respetó el modo de ser del médium. Limitó el liderazgo de ambos al plano moral y espiritual. Su influencia en el plano doctrinario fue siempre indirecta. Evitó manifestarse directamente sobre las graves cuestiones doctrinarias de nuestro medio. Incluso en el caso de la adulteración, cuando su pronunciamiento a través de Chico Xavier habría sido decisivo, prefirió mantenerse distante. Cuando la situación exigió la intervención esclarecedora, prefirió que Chico la hiciese en su condición de médium.

 La humildad mediúmnica es de desprendimiento de las pretensiones terrenas, pero no de sumisión a los sistemas religiosos erróneos que el Espiritismo vino a reformar.

Los médiums están sujetos a esas reacciones del ambiente, pero no están obligados a permanecer en un ambiente negativo.

La incomprensión general de ese problema transforma nuestros médiums en criaturas místicas, llenas de temor a Dios en lugar de amor a Dios.

Nuestras escuelas de médiums surgieron impregnadas de residuos místicos y mágicos, divorciadas de la realidad nueva que el Espiritismo nos presenta.

Líder mediúmnico, no se libraría (y sólo lo consiguió en parte) del olor a incienso y de la fascinación de los altares floridos.

Incluso conservando parte de esos residuos Chico Xavier aprendió mucho en la convivencia directa con los espíritus y tuvo el coraje de romper con los lazos más comprometedores de su formación católica.

Esos problemas precisan ser encarados de frente por líderes doctrinarios e intelectuales realmente esclarecidos, capaces de dar a los médiums una orientación espírita. Sin un criterio más riguroso de programación de cursos y una elección más cuidadosa de expositores capaces, cursos y escuelas se vuelven perjudiciales.

Sería preferible su sustitución por series de conferencias con secuencia didáctica y posteriores debates al respecto, coordinadas por personas habilitadas.

Sólo ahora las ciencias comienzan a ofrecer esa ventaja a los demás intelectuales. Ese desfase entre la ciencia materialista va desapareciendo en la proporción en que ésta avanza en los rumbos de aquella. Mientras tanto, el intelectual espírita ya tiene su posición firmada y puede obrar con seguridad en el terreno intermediario. No obstante, corre riesgo si no tiene el conocimiento y experiencia suficientes para intentar conciliaciones utópicas, llevado por la imaginación. Sin el riguroso criterio de Kardec, pueden tomar la nube por Júpiter, ver platillos volantes en los brillos estelares y así sucesivamente. Por eso, el liderazgo intelectual espírita solo puede ser ejercido por intelectuales perfectamente integrados en los principios de Kardec. No se trata de una forma de sectarismo, pues Kardec no fundó ninguna secta, sino de una exigencia de la propia evolución del Espiritismo, cuyas leyes solamente Kardec definió hasta hoy de manera lógica, verificada y verificable.

Hoy, más que nunca, el Espiritismo, en todos sus aspectos, está ligado a la llamada cultura general. Los métodos culturales de investigación, evaluación e interpretación de los fenómenos, de observación y de meditación filosófica son fundamentalmente los mismos en un campo y en el otro, con las especificaciones necesarias en las áreas específicas. Ese es uno de los postulados de Kardec, cuya visión global de la cultura no excluía ningún sector del conocimiento.

Para conocerse y comprender el Espiritismo a fondo es indispensable un esfuerzo de actualización cultural, sin el que no sería posible el establecimiento de uniones entre hechos y conceptos aparentemente diversos. De ahí la necesidad de creación e instalación de la soñada Universidad Espírita o de varias de ellas, para que la instrucción espírita pueda alcanzar sus verdaderas dimensiones.

La finalidad del Espiritismo no es crear un mundo aislado dentro del mundo, pero si integrarse en el mundo para transformarlo.

Los que piensan ganar el cielo con donaciones de caridad material, olvidándose de la caridad cultural, tendrán serias decepciones al pasar para el otro lado. La Educación Espírita, combatida por algunos retrógrados, incapaces de comprender el valor de la propia cultura que los acoge generosamente en el mundo, es la más apremiante necesidad del movimiento espírita, para que no se repitan episodios dolorosos como el del plan de alteración de toda la obra de Kardec por personas que ni siquiera la comprendieron.

Estudiemos las obras de Kardec, en ellas están encerradas las verdades de la vida del Espíritu, si quieres quitar la venda de tus ojos, no desdeñes la Luz el faro libertador, que ella te ofrece, a través de Jesús el Maestro de los Maestros, y sus  emisarios los Espíritus de Verdad.

 

 Trabajo extraído del libro “La Hora del Testimonio” de J. Herculano Pires.

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JESÚS Y SU EVANGELIO DE AMOR Y LUZ

Jesús es el Ser más notable de la Historia de la Humanidad.

Su vida y Sus Obras, son las más comentadas y discutidas bajo cualquier aspecto. Su Testamento – El Evangelio – es el poema más bello de esperanzas y consuelos de que se tiene noticias.

Es un precioso tratado de psicoterapia contemporánea para los incontables males que afligen a la criatura y a la Humanidad.

Jesús separa el lado oscuro de la sociedad y de las criaturas, iluminando las conciencias con la propuesta de la liberación por medio del conocimiento de la Verdad e integración en los postulados soberanos del amor.

Incomprendido, asediado por la astucia y la perversidad, perseguido tenazmente, jamás se dejó atemorizar o desviar del objetivo para el cual había venido. Jamás la Humanidad volverá a vivir días como aquellos en los cuales “ÉL estuvo  con las criaturas, sufriendo con ellas amándolas, ayudándolas y entendiéndolas, al tiempo en que tomaba ejemplos de la Naturaleza y en su pauta incomparable cantaba la melodía extraordinaria de la Buena Nueva.

Su voz alcanza a los oídos de hoy en dia de todos aquellos que sufren o que aspiran por los ideales de belleza y de felicidad, ambicionando la plenitud.

El legado dejado por El a la Humanidad, porque nada escribió, sufrió rudas alteraciones a través de los tiempos.

No obstante, permaneció la esencia de Sus enseñanzas, que se encuentran sintetizadas en el “Amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como Asi mismo”

Jesús, el Hombre excelente, llegó a la tierra y enfrentó a la ignorancia predominante trayendo el mensaje de amor que jamás fuera presentado antes en la formulación de la cual Él era portador.

El amor era considerado un sentimiento femenino, propio de la fragilidad atribuida a la mujer, porque se ignoraba la fuerza existente en el ánimo que reside en todos los hombres, prepotentemente sometidos al férreo yugo de la brutalidad.

Jesús no vino a someter a la Humanidad ni a someterse a las leyes vigentes. Era portador de una revolución que tiene por base el amor en su esencialidad más excelente y sutil, y que al ser adoptado transforma los cimientos morales del individuo y de la sociedad.

El traía una nueva versión de la realidad, concentrado en el ser inmortal, procedente del mundo espiritual y que a el volvía, lo que alteraba la estructura de la justicia, que ya no mas debería ser primitiva destructiva, sino educativa rehabilitadota.

El trajo la Buena Nueva cuyos objetivos se centran en el futuro del Espíritu, en su emancipación total, en su incesante búsqueda de Dios.

Tornándose el Camino, la Suya es la Verdad que conduce a la Vida, a la plenitud, al acopio de la sabiduría y del amor.

Sus parábolas son discursos de todos los periodos del desarrolló socio psicológico de las criaturas. Y aunque hizo, grandes silencios en torno de verdades más transcendentes que podrían ser desnaturalizadas por falta de madurez evolutiva y psicológica de Sus contemporáneos, imposibilitados hasta registrar el pensamiento, que habría e sufrir, inevitablemente, mutilaciones, adaptaciones, adulteraciones de acuerdo con los intereses vigentes en cada estadio de la evolución.

En la perspectiva de la psicología profunda, la Ley de Amor está inserta en el ser legitimo, trabajando sin cesar; y es revelante y esencial significado, que aun delante de leyes injustas e imposiciones apasionadas, el ser lucido no debe crear dificultades o temer a los mandatos negativos, por cuanto, en su libertad interior, nada de fuera consigue alcanzarlo realmente, excepto la sabiduría de la Ley Natural, inserta en su conciencia.

Jesús en momento alguno levantó Su voz para maldecir al mundo, para condenarlo, por el contrario; proponía respeto y consideración por su estructura conforme Él mismo se comportaba, comedido y afable.

El vino para que los hombres conociesen la realidad, cuando decía que Su Reino no era de este mundo, transitorio, relativo, material, decía una gran verdad.

Y aunque se refería a las Esferas de donde procedía, Su reino también eran los paisajes y regiones del sentimiento, donde se pueden establecer las bases de la fraternidad y el amor uniese a todos los individuos como hermanos, conquista primordial para la travesía por el puente metafísico del mundo terrestre para aquel que es de Dios y nos aguarda a todos.

Si no existiese la vida futura, ningún significado tendría en Su vida – en todas las vidas – el esfuerzo hercúleo para erguir al ser humano del primitivismo, y recomendarle la incesante lucha por la transformación moral, por la adquisición de percepciones psíquicas, que son un elemento básico para la constatación de ese desideratum.

El desea conducir a sus ovejas al reino de donde Él vino como un Pastor gentil, que irá a presentarlas al Supremo Creador, es el amor que encierra las más completas aspiraciones existenciales del ser humano.

El vino a instalar en la Tierra el amor – de hay sus palabras: “Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad, que en su definición profunda y penetrante es Dios

La  existencia terrena debe ser vivenciada con placer y emoción, frente a la riqueza de experiencias que ofrece, auxiliando al Espíritu a desprenderse de las fajas inferiores de las pasiones, experimentando el júbilo de los gozos que estimulan el avance y compensan los cansancios y desaires de los emprendimientos humanos.

Jesús Hombre no presentó métodos, técnicas, conductas especiales, para conseguir el reino. El es todo eso, vivió todas esas expresiones, señalando las muchas moradas que existen en la Casa del Padre. Refiriéndose a los mundos habitados que pueblan el Universo.

Jesús humanizado es el gran medico de las almas, que como las conoce profundamente, presenta la terapia recuperadora, al tiempo que ofrece la libertadora, que esita nuevos compromisos.

El cultivo del amor, sustentado por la oración que se convierte en canal de irrigación de la energía que procede de Dios y vitaliza a la criatura humana.

El ser humano es la suma de sus aspiraciones y necesidades, pero también es el resultado de cómo aplica esos recursos que pueden esclavizar o libertar.

Por medio de la oración se identifica con otras ondas psíquicas y se impregna de energías que saturan de paz, de enriquecedoras alegrías de vivir y crecer en el rumbo de la plenitud.

Toda la terapéutica propuesta por Jesús es libertadora, total y sin retrocesos. El no se detiene al borde del problema, sino lo identifica, despertando al problemático para que no reincida en el error, en el compromiso moral con la conciencia, a fin de que no le acontezca algo peor, tales como la amargura sin consuelo, la expiación sin alternativa, el impositivo del rescate compulsivo

Jesús fue la Luz que vino al mundo y el mundo rechazó prefiriendo la densidad de la neblina envolvente y alucinante. Él demostró por medio del ejemplo como vivir equilibradamente y morir con sinceridad, aunque sea a través de cualquier flagicio impuesto.

El nunca se presentó como la solución de problemas, sino que invitó a todos a hacer su  parte, a responsabilizarse por los propios deberes, tornándose el Educador que siempre se hizo comprender. Diferente de todos los hombres, no se revistió de aspecto excéntrico, ni tampoco tomó actitudes aberrantes para llamar la atención, manteniéndose siempre el mismo, preservando el criterio de la selección natural por el merito de cada discípulo que se asociase a Su ministerio.

El permaneció fiel a su compromiso, sin alterarlo para ilusionar o congregar simpatizantes.

Vino a instruir y consolar mediante el ejemplo de dedicación, abriendo surcos nuevos en el suelo de los corazones para en ellos sembrar las palabras seguras y medicamentosas para la preservación de la salud y de la vida.

Por ser el camino, único además, para llegar a Dios, no tuvo otra alternativa sino afirmar Venid a mi, todos los que estáis afligidos y sobrecargados, que yo os aliviare.

Casi siempre el individuo inmerso en la sombra, de la que tiene dificultad de libertarse, disfraza sus imperfecciones proyectando la imagen irreal de un comportamiento que está lejos de poseer pero que se torna, comúnmente, severo pararon los demás y muy tolerante con los propios errores.

Establecida esa transferencia psicológica de conducta, pasa a vivir en un torbellino de pasiones y tormento de aflicciones que procura disimular con habilidad.

Cuando alguien se yergue para censurar y condenar sin autoridad moral el hecho también produce escándalo, por esconder la deficiencia y resarcirse en aquel en quien proyecta la inferioridad que le gustaría eliminar de si

Todos debemos respetar las decisiones y acciones del `prójimo, y el que se levanta para impedir el desarrollo de otro, sea por el motivo que fuera, realiza un escándalo de agresión a su libre albedrío, envolviéndolo en su sombra, de la que no consigue liberarse

Son bienaventurados los pacíficos, aquellos que trabajan con método y confianza tranquila a favor de la renovación del mundo y de sus criaturas, consiguiendo ser llamados hijos de Dios que representan toda la paz. La paz debe constituir la meta del ser pensante que lucha en continuas tentativas de adquirir la plenitud.

La paz es un tesoro que no puede ser afectado en circunstancia alguna, que la lleve a desaparecer

Hay sufrimientos ocultos y revelados muy variados y complejos que son desafiantes de la sociedad. Algunos seres se encuentran tan enfermos moralmente y tan incrédulos de la caridad, que se tornan agresivos, difíciles de ser ayudados, exigiendo paciencia perseverante y desinteresada para alcanzarlos. Cuanto más enferma, mas atención paciente necesita el ave humana herida en su vuelo de crecimiento interior. No siempre es fácil entender la desesperación de otro, cuando no se sufrió algo semejante.

Jesús vino a ayudar a sus hermanos a enseñarles como podrían ser felices. No obstante, no anhelo que esa felicidad fuese lograda solamente después de la muerte, sino en el instante mismo de la renovación interior, que es el momento propicio para aspirar a la paz y a la armonía.

Dios es la meta, es el Medio, la vida es el camino que Él ilumina con ejemplos para que todos se encuentren y se engrandezcan.

Surgen, entonces, con la psicología profunda una nueva imagen de Jesús, el Hombre que ama, que sirve, que espera, que enseña y pacientemente intercede ante el Padre por todos aquellos que están en la retaguardia.

El deja de ser un recuerdo de la ortodoxia o de la teología para tornarse vivo y actuante, próximo siempre de quien Lo quiera escuchar y seguir Sus enseñanzas actuales y palpitantes.

Su propuesta no es para huir de este mundo enfermo, de la sociedad empobrecida moralmente, sino para que se consiga curar la dolencia con la conquista de la salud para cada miembro del planeta, y haya enriquecimiento moral de todas las criaturas miembros del organismo social. Tal empresa es un grave desafió que solamente los espíritus pacientes lo han de   conseguir y por eso, serán llamados hijos de Dios…

Las palabras de Jesús fueron:

“Y cuando yo sea elevado de la Tierra a todos atraeré hacia mi”. – Juan 12:2

Iluminado por una indefinible claridad Jesús ascendió lentamente ante las lágrimas de los compañeros y las esperanzas de redención por el trabajo del porvenir.

En Betania, la montaña disminuía, los horizontes del mundo se ampliaban y Sus ojos bañaban de ternura el fecundo campo de acción, donde las flores del amor deberían abrirse a través de los tiempos bajo Su inspiración.

Convivió entre aquellas gentes sencillas, donde estableció las bases de edificación fraterna para los espíritus

Se olvidó de si mismo, para suministrar la lección máxima de la humildad, y descendió de lo Alto para servir mejor.

Para el cumplimiento de sus planes, dispensó intermediarios y ÉL mismo participó de los mínimos preparativos, demorándose diariamente y a cada instante, con el más esmerado desvelo, para infundir, por medio del ejemplo, las lecciones firmes del deber y de la abnegación.

Previendo las consecuencias políticas, sociales y espirituales de Su mensaje en la Historia de los tiempos, pudo vislumbrar desde entonces, las legiones de los que no titubearían en sacrificarse y sufrir los tormentos que fueran necesarios para permanecer fieles a los postulados de la Verdad, hasta alcanzar la muerte  infamante…

Y pensando así, el rabí se envolvió en una inusitada alegría.

Los conquistadores preparaban soldados y mercenarios infundiendo terror, combatían los cuerpos, despojaban ciudades, apagaban las aspiraciones de los pueblos debilitados…

Jesús llegó anónimo, y partió humildemente humillado. No obstante, legó a los que quedaron confiados, la armadura de la paciencia, las armas del amor y la estrategia del bien incesante e infatigable.

El campo tal vez, quedó muchas veces cubierto de cadáveres… cadáveres de sus legionarios que se entregaron al sacrificio, pero jamás sacrificaron a otro.

Les ofreció instrumentos hasta entonces desconocidos de concordia y mansedumbre, e inauguró un extraño y singular modo de combatir. El combate de la no- violencia.

Y sin embargo, por esa misma razón, no hubo lugar para El en la Tierra… y aun así, de Sus lecciones vivas e incorruptibles de amor, brotaron bendiciones, y el puñado de espíritus encarnados que quedaron en la retaguardia, alcanzaron paulatinamente los elevados e inamovibles objetivos que después tendrían que conquistar.

En lo infinito de las horas, habría de llegar el momento de la comunión final con los amados y el triunfo final sobre las miserias que convulsionan las mentes y los corazones.

Eran simple polen que a pesar de ello, fecundarían a la humanidad entera, venciendo las distancias y los tiempos. Eran hombres y mujeres arrancados de sus quehaceres diarios, para cumplir con la incomparable jornada del socorro fraternal. Ellos mismos no se percibieron de la profunda significación que encerraba el abandonar todo y seguirlo…… Durante meses, guardaron extrañas e ingenuas esperanzas; lucharon entre si, disputándose la supremacía, soñaron quiméricos triunfos, aspiraron tener honras banales…

Después, lentamente, aclarados los interrogantes que perturbaban su facultad de razonar y nublaban sus sentimientos vacilantes, pudieron presentir la elevada responsabilidad de la que estaban investidos.

Recorrieron la tierra como discreto perfume de poderoso aroma, y por donde pasaron, sin siquiera percibirlo, dejaron señales imborrables.

Los escogió de diversas procedencias, siendo todos ellos, corazones comprometidos con el quehacer diario y la rutina de sus vidas sencillas.

A una mujer habituada a los cojines de seda y a la seducción, le ofreció fuerzas y valor, para que renovada se convirtiese en ejemplo vivo de la victoria del espíritu sobre la carne perecedera.

Conmovió a un orgulloso “doctor de la Ley” enseñándole  la profunda interpretación del complejo mecanismo de los renacimientos purificadores 

Aun fiel administrador le enseñó las esperanzas del Reino, restituyéndole su hija enferma, en elocuente testimonio del valor de la salud espiritual

onfundió con el verbo simple y las actitudes sencillas a los hipócritas y mentirosos, a los engañadores y a todos aquellos que se complacían en malversar los valores de cualquier naturaleza.

A los amigos – íntimos compañeros de todas las horas – los eligió de entre aquellos que cumplían las modestas funciones del pueblo, adiestrándoles en un régimen de austera disciplina e incesante dedicación, a fin de prepararlos para las luchas interminables sin límites…

Sabia que ellos llevarían Su voz cantando, sudorosos y sacrificados, pero también, resueltos y conscientes, a todos aquellos espíritus que la necesitaban, mitigando así las ulceras terribles que minaban el organismo de la humanidad.

El sabía también que las manos de la codicia y del crimen se levantarían y que habría toda clase de obstáculos. Que las armas más crueles serian utilizadas contra ellos mientras permanecieran fieles a su testimonio, recorriendo la tierra.

Vislumbró las crueldades sin par y las persecuciones implacables que organizarían contra ellos, sin disminuir su animo, ni quebrantar su coraje, puesto que se apoyaba en la Iglesia de la revelación que estaba asentada en la roca de la verdad con la argamasa de Su sangre y con el sello de su resurrección, quedando reservado al futuro el resultado de su sacrificio por amor…

El cordero confraternizaría con el lobo y la cizaña cedería lugar al trigo, floreciendo la gleba humana con las bendiciones de la paz integral.

Voces angélicas saludaban al rey Excelso diciendo: “Gloria a Dios en las alturas, paz  en la tierra a los hombres de buena voluntad” cuando llegaba al trono del Altísimo.

El Divino Amigo, lejos de las sombras donde quedaron los hombres, envueltos en sus pasiones y ansiedades, abriendo sus brazos con el espíritu lleno de confianza y, todo armonía, balbuceo pensando en aquellos que Lo seguirían a través de los tiempos:

“Padre nuestro que estas en el  Cielo” Retornando al seno de Aquel que lo Envió., sin apartarse, de los luchadores que quedaron en la retaguardia terrena hasta la “consumación de los evos”

Desde entonces el sufrimiento y el dolor encontraron amparo en manos débiles que se fortalecen con el contacto del trabajo cristiano.

Por donde pasa la hiedra de la guerra sembrando cadáveres y destrucción, corazones abnegados avanzan tras de ella atendiendo a la viudez, a la orfandad, al abandono y a la miseria.

La impiedad jamás volvió a instalarse en la tierra ni la persecución consiguió el triunfo total.

En todas partes, El estuvo presente y la simple pronunciación de Su nombre, es un vigoroso estímulo para la libertad y la paz espiritual.

A pesar de no haber triunfado en el mundo, Jesús venció las vicisitudes y estableció las balizas  del Nuevo Mundo de la Humanidad Feliz, en cuya construcción todos nosotros, encarnados y desencarnados, estamos unidos en el ejercicio de aprendizaje y la vivencia evangélica.

Por eso hermanos que Dios nos ilumine a todos e instale en nuestros corazones el amor porque el acrecentará nuestras virtudes y destruirá la imperfección que aun nos domina poco a poco.

Porque solo por el amor será salvado  el hombre.

 

Trabajo extraído de los libros:

(Las Primicias del reino) y (Jesús y el Evangelio)

Ambos de Divaldo Pereira Franco

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LA BÚSQUEDA DE LA ILUMINACIÓN INTERIOR

(DIVALDO PEREIRA FRANCO)

Queridos hermanos, queridas hermanas:

Nuestros votos cordiales de mucha paz.

Estuve meditando a respecto de un tema  para conversar  al cierre  de la pauta de este día, conforme venimos haciendo en los últimos años, y me acorde de la vida agitada que todos vivimos, de los desafíos que enfrentamos,  de la carrera contra reloj, de las contrariedades mal absorbidas, de las angustias  no exteriorizadas, y se me ocurrió la idea de que reflexionáramos juntos en torno de un asunto de mucha importancia, que es la iluminación interior.

Nosotros normalmente, los espiritas, estamos empeñados en llevar el mensaje  a todos aquellos  que se nos acercan, tanto como aquellos otros que están a distancia, que serian los gentíos, conforme eran designados en los días de Jesús en Israel.

Las actividades se multiplican, los problemas surgen y no nos acordamos de atender las necesidades de nuestra vida interior. Jamás tuvimos en la Tierra días con tantas dificultades emocionales, de tantos tormentos espirituales como hay en la actualidad, esto es porque estamos atravesando la etapa de la gran transición, que aun no logro su clímax, más que nos está llevando a situaciones penosas, conflictivas y angustiantes. Necesitamos – pienso – de hacer una pausa para que reflexionemos  en torno de nuestra propia situación ante la Conciencia Cósmica, recordándonos de una indagación que hizo confesor  fraterno  Leone de San Francisco, cuando el estaba deshierbando el jardín  a la puerta del monasterio:

¿Si usted supiese, Padre mío, que iba a morir, que haría?

El respondió, suavemente:

Continuaría deshierbando mi jardín.

Esa reflexión me  llega a la mente todos los días, en un auto análisis, procuro observar como estaría, en el caso que la pregunta me hubiera sido hecha, si continuaría tranquilamente  haciendo  aquello que estaba realizando, y me sorprendió  al constatar  cuanto aun necesitaría  hacer, a fin de viajar en paz.

Pensando así, anote algunas reflexiones mentales, iniciándolas por una historia de autoría de Rabindranath Tagore, el poeta indiano, Premio Nobel de Literatura, que dejó más de mil poemas, tenidos por los que lo leen como insuperable en razón de la belleza con que reviste sus mensajes…

Narraré la historia de Tagore con mi propia emoción, lo que no será ciertamente una copia literal de aquello que el escribió.

Se trataba de un místico muy famoso en el Sur de la India, de nombre Upagupta. Upagupta se tornó una verdadera leyenda por el ser que era y por el mensaje de que se hacía portador. Cierto día, llegando a una ciudad muy popular, en plena primavera, se detuvo, a la puerta de entrada de la muralla que circundaba, para mejor aspirar el perfume de las flores y fascinado  por la sombra generosa de un viejo roble, optó por reposar sobre la grama, y adormeció. Estaba, por tanto, en ese estado  de tranquilidad e inconsciencia, cuando percibió algo, y abrió los ojos. Tuvo una visión casi mirifica. Allí estaba una joven de impar belleza, que le sonreirá de manera encantadora. Percibiéndolo despertó, y ella le hablo:

Deseo invitarte para que  vengas a mi casa. Yo soy vendedora de perfumes… favorezco el encanto de las ilusiones a mis invitados. Resido cerca de aquí, en un casi palacio, donde recibo a mis huéspedes. Hoy es el día en el que celebro mi aniversario, permitiéndome la gentileza de elegir al compañero para mis alegrías. Ya rechace a un sacerdote, a un guerrero, y, no en tanto, te elijo a ti. ¿Tu Vendrás? 

Upagupta la  miró, deslumbrado, y le respondió muy suavemente:

¡Me gustaría mucho ir!… más yo no puedo…

La joven que no estaba acostumbrada a ser rechazada, se retrajo un poco, y le pregunto:

¿Por qué no? A todos los que desean mis caricias, yo cobro una verdadera fortuna por unos pocos momentos de placer,  mientras que a ti no te pediré nada. ¡Existe algo en ti que me fascina! Yo no sabría explicarte. Por esa razón, vuelvo a inquirirte: ¿Vendrás?

En aquel momento ella se había apartado un poco, y Upagupta sentándose la miró, fascinado por su belleza terrena, respondiéndole algo melancólico:

Infelizmente, hoy, yo  no puedo. No obstante, yo atenderé tu invitación en la primera oportunidad, entonces estaré contigo.

Ella sonrió, torpe, y le respondió:

¿Por qué hoy no puedes? Tu sabes que nosotros, las mujeres que vendemos placeres somos como las mariposas, que son devoradas por el fuego  en torno al cual revolotean. Yo no tengo mañana. Todas mis emociones y expectativas de gozos y alegrías son de este momento. ¡Ven! Déjame decirte que descubro  la fascinación que hay en ti: ¡son tus ojos! Ellos irradian suave claridad que me envuelve, y, por eso te digo: Yo te amo. Ven. Por favor. Nunca dije a hombre alguno que lo amaba. ¡A todos yo vendí lascivia, más a ti yo no te cobraré nada, porque te amo!

Upagupta bajo los ojos negros y, al abrirlos, le respondió enternecido:

Más hoy yo no puedo. Un día, que no esté lejos, yo aceptaré tu invitación.

La joven mujer se levantó, enojada, blasfemando, y desapareció por detrás de la inmensa puerta…

Dos años después, era otoño, cuando Upagupta volvió a aquella misma ciudad. No había las flores, ni el roble venerado esta bello, más si casi desnudo.  Aquella entrada, donde antes medraban tantas flores fragantes y perfumadas, ahora se transformó en depósito  de basura de la ciudad… Animales en descomposición, montones de objetos, hedores pútridos, significando, tal vez, también el otoño de la vida…

El se recordó a la vendedora de ilusiones, cuando percibió algo entre las latas de basura. Atraído por movimientos extraños, observó un cuerpo deformado que se cubría de trapos y, sin dudarlo, consiguió alcanzarlo con las manos en la cabeza que balanceaba sobre los hombros, exudando pus. En contacto con los dedos, los cabellos se liberaron. El se agacho, mientras intentaba erguir el cuerpo herido, y le hablo con tono coloquial:

¡Heme aquí! Yo vengo ahora  a atender tu invitación.

Aquel cuerpo herido retrocedió, intentando huir, mientras una voz atribulad, respondió preguntando:

¿Qué quieres de mi? ¡Si viniste a comprar perfumes, no tengo más para vender y, si viniste por compasión, es tarde huye! Porque si ellos, mis perseguidores, supieran que estás conmigo, también te perseguirán de forma inclemente. ¡Déjame morir en paz!

¡No puedo! – respondió el misionero. No hace mucho, me invitaste para un banquete en tu casa, y yo te dije que iría después… heme aquí, pues llegue ahora.

El ser infeliz retrocedió aun más, la cabeza bamboleaba sobre los delgados hombros, que eran llagas vivas, el rostro cubierto por  la lepra, y los ojos como dos cráteres transformados en depósito de pus, y todo el cuerpo ulcerado, era todo lo que restaba de la sufrida mujer.

Oyéndolo, ella se acordó y le pregunto, atormentada:

¿Por qué te demoraste tanto? ¡Yo te esperé durante esos dos años que pasaron, y tu no viniste! Ahora es tarde para nosotros dos. Mírame: estoy en descomposición aunque viva, no sirvo para nada. Huye, yo te lo pido. Yo te agradezco, porque viniste, más ahora huye…

Habiéndose reclinado sobre ella, le extendió los brazos fuertes y musculosos, la irguió hasta el tórax y la estrecho en un tierno abrazo.

Ella estaba temblando, febril. Con una de las manos, el le limpió los ojos ulcerados, mientras la sufridora intentaba  esconderlos, y entonces le respondió:

Yo te había prometido que después vendría, y aquí estoy.

Infelizmente, llegaste demasiado tarde. Desde aquel día, yo que no tenía alegría de vivir  y fingía, después que te conocí perdí también la falsa postura del placer. Nunca más fui la misma. Todas  las noches yo colocaba en el alfeizar de la ventana  de mi cuarto  una lámpara encendida para que  iluminara tu camino en la expectativa de que vinieras, y no llegaste nunca. Ahora…

Ahora – la interrumpió, generoso – aquí estoy. Ven conmigo, déjame llevarte en mis brazos.

E irguiéndola entre los fríos vientos otoñales, el se adentro por la puerta de la ciudad, acordándose de la frase que ella dijera, y que le balbuceo al oído:

No te extrañe mi procedimiento, más yo también te amo. Ahora yo descubro en tus ojos una extraña claridad que me induce a amarte. Si tu cuerpo no sirve  para nada más, duerme, dame tu alma, y yo la conduciré al Soberano Señor de la vida.

La mujer, temblando y llorando, reposo en el hombro de Upagupta, y liberándose del cuerpo en descomposición se ilumino.

La tradición a respecto de la iluminación interior prácticamente se inicia con Siddhartha Gautama. Después de largas peripecias, cuando el se sintió sombra de una árbol frente a un rio el se ilumino  y se sumergió en el mundo intimo interior para meditar. Días más tarde, un joven discípulo, viéndolo meditando, se conmovió y quedo contemplándolo. Cuando el abrió los ojos, el joven le pregunto:

¿Maestro, tu, eres Dios?

No, no soy.

¿Entonces, tú eres un ángel?

No, también no lo soy. ¿Por qué me lo preguntas?

¡Porque brillas, maestro! ¿Por qué brillas?

Porque estoy despierto, consciente de la verdad. Todo aquel que encuentra la verdad adquiere brillo interior.

La iluminación forma parte de las enseñanzas de Jesús, por ejemplo cuando El propone: Busca primero el Reino de Dios y su Justicia, y todo lo demás te será acrecentado.

Buscar primero el Reino de Dios y Su justicia es el grande safio que todos debemos enfrentar, como aconteció con Pablo, que después de hacerlo y conseguirlo declaró: Ya no soy yo el que vivo, más si Cristo el que vive en mi.

La iluminación interior recibió, a lo largo de la Historia , innumerables denominaciones como: Mesías, Cristo, paz interna, Paz de Dios que está más allá de la comprensión, Conciencia Cósmica, satori, el samadhi o moksha, fana … Gurdjieff, el gran psicólogo ruso, acostumbraba a decir que era una autorrealización, la conciencia objetiva, y Carl Gustav Jung la denominó  como el estado  luminoso, cuando nos enriquecemos de luz.

¿Sin embargo, que es, iluminación interior? No se trata de un estado alterado de conciencia, de paranormalidad, ni de mediúmnidad, o de otra cualquier facultad intelectiva. Se trata de una actividad de auto concienciación, es la revelación de la verdad del Ser (Dios, Ser Cósmico, Ente Supremo), también es la búsqueda  de llegar a ser… E, por eso mismo, está al alcance de todos los individuos, que no deben postergar su conquista. 

Decía Lao-Tsé:

Quien conoce a los otros es un sabio, más quien se conoce a si mismo es un iluminado.

Porque es muy fácil conocer a los otros, más para auto conocerse, es indispensable realizar esa iluminación, que no pasa desapercibida a Allan Kardec, conforme recordamos, y que se encuentra en la cuestión 919 de El Libro de los Espíritus, cuando el interroga a los benefactores de la Humanidad:

¿Cuál es el medio más práctico y eficaz   que tiene el hombre de mejorarse en esta vida y de resistir a la atracción del mal?

No se trataba de cualquier medio practico, más si del más eficaz. Como consecuencia, la respuesta fue incisiva:

Un sabio de la antigüedad ya os lo dijo: “Conócete a ti mismo”

San Agustín, que dio la respuesta, comentó, una bella pagina de filosofía ética, que podemos sintetizar:

Haz como yo. Toda vez que buscaba el lecho para el reposo, procuraba revisar  mis actos de aquel día. Cuando me daba cuenta de los errores, de inmediato, al día siguiente procuraba rehabilitarme. Y cuando estaba cierto, procuraba seguir adelante…

Se trataba de un examen de conciencia. ¿Y por qué examen de conciencia? Allan Kardec, igualmente, tuvo la preocupación con esa conciencia, al interrogar  a las mismas Entidades, conforme la cuestión 612 de la citada obra – ¿Donde está escrita la ley de Dios? – Y recibió la respuesta: En la Conciencia.

Y la segunda respuesta más sintética de la filosofía espirita: La primera es la respuesta  a la cuestión del numero 625, cuando el pregunto: ¿Cuál es el tipo más perfecto que Dios ha ofrecido al hombre para servirle de guía y de modelo? – Jesús – fue la respuesta.

De ese modo, la iluminación interior es una conquista que no debemos postergar. Aun más, porque los otros  ven en nosotros lo que no es habitual encontrarse en otras personas…  Por el hecho de ser espiritas, buscando restaurar el Cristianismo en nuestras vidas, presentamos un comportamiento diferenciado de aquel que caracteriza  al ciudadano convencional del mundo, porque luchamos para superar las pasiones innobles, capitaneadas por el egoísmo, para superación  de los vicios , para la eliminación de las sombras. Es necesario que enfrentemos  nuestra sombra para poder diluirla, que realicemos ese ej ego – Self, para lograr, aun, según Jung, la individuación, esto es,  tornarnos  ser integral y no un cualquiera, como aquellos que están en el mundo sembrando las costumbres infelices, las perturbaciones… Habiendo encontrado a Jesús, ya poseemos   la mano en el arado y no miremos más para atrás.

¿Cómo será posible realizar esa iluminación interior? Existen varios métodos. Ella puede venir  suavemente, y poco a poco, mediante el trabajo incesante en el bien, a través de la oración, de la meditación, de la profunda reflexión, o a través de insight. De un momento para otro  ella irrumpe y domina nuestro interior. Yo tengo una experiencia muy curiosa y algo ridícula… Cuando yo era un niño, nordestino, y cantaba el himno a la Bandera Nacional, porque era obligatorio en las escuelas fundamentales,  en el trecho que dice vegetación de estos bosques, yo me conmovía. Yo era un apasionado de Brasil por causa  de la vegetación de estos bosques, porque la vegetación, en el interior del Estado de Bahía, donde yo nací y viví,  era lechuga, col, menta, pimiento etc. Yo reflexionaba: Dios mío, como es posible  los bosques de la col, cilantro, etc.? para mi era demás. Entonces contaba con entusiasmo y orgullo, y, en ese momento, el pecho parecía estallar, porque yo naciera en un país de tanta riqueza. Se pasaron los años, y, aun mismo adulto  continúe  con la falsa interpretación. Cierto día, andando, súbitamente tuve una iluminación: ¡Dios Mío!  No es verdura, es verdura, son las matas verdes… ¡Ah, que decepción!  Mi iluminación se fue abajo. Entonces, podemos experimentar muchas veces  a la iluminación en torno de nuestras equivocaciones.

 

Ese insight es el despertar de la conciencia, que nos proporciona la percepción de lo que somos, más también de lo que podremos lograr, dejando un poco a un lado la indumentaria fantasiosa de la humildad que, algunas veces,  no pasa de un barniz aparente. ¿Cuántos individuos  que se interrogan, concluyen: ¿Quién soy yo?  Yo no soy  nada,  yo soy una basura.

Ese concepto pesimista  y depresivo nada tiene   que ver con la humildad. Me acuerdo de Jesús  el ser más humilde que estuvo en la Tierra, y nunca se consideró  una basura.

Después de tal conclusión, me descubrí como hijo de Dios. y comencé a sentirme  honrado  con ser hijo de Dios, trabajando para corresponder a la génesis sublime.

Recientemente leí un libro escrito por el Dr. Deán Hamer, un gran estudioso de la genética  del comportamiento. Que se titula La Génesis de Dios.

Después de la descodificación del genoma humano, el constato, con su equipo de investigadores en ese área, que nuestro DNA posee cerca de treinta y cinco mil genes – cuando se pensaba que eran cien mil – uno de esos genes , el definió como siendo el gen de Dios: el VMAT2. El Dr. Hamer, con su equipo, investigo a más de diez mil gemelos idénticos y constato que los gemelos  nacidos en Filipinas – aun siendo mandado para  Australia, el otro para Nueva Zelanda, el otro  a un lugar cualquiera – acreditaban en Dios. Las experiencias fueron largas y ellas constataron que creer en Dios es un fenómeno genético. Tener una religión  es un fenómeno sociológico. Tenemos la religión de nuestros padres, de la familia, del medio social, de la educación. Jesús se refirió a esa cuestión de forma interrogativa. ¿No está escrito que vosotros sois dioses? Por tanto, podéis hacer todo lo que yo hago y mucho más, si quisierais. Entonces, es necesario que desenvolvamos ese Dios interno. También el Dr. Hamer dice que  nuestra fe es natural, es espontanea, siendo científica, aun mismo que sea fe natural. Más allá, Allan Kardec estableció que  la Fe es inavalable solo es la que puede encarar frente a frente la razón, en todas las épocas de la Humanidad.

Reflexionemos: estamos en este edificio, tranquilo y confiados. Nadie pidió a la planta para ver si ella tiene seguridad. Sabemos todos como el es de seguro, si, más , pero lo será? Esa es la fe natural, más es científica, porque en nuestro inconsciente, sabemos que esta construcción, cuando fue proyectada, ingenieros y arquitectos calcularon con cuidado las estructuras, las columnas, los soportes, el techo, y después mandaron a la Prefectura para que el departamento de Ingeniería  valuase el trabajo y lo liberase, conforme ocurrió, siendo autorizada  su construcción, y después, nueva revisión fue hecha para ser concedido que se habitase. Entonces, en el inconsciente sabemos de esos trámites legales de seguridad, dando paso  a nuestra fe natural. Cuando entramos en un avión, no nos ocurre que el piloto este con un ánimo depresivo y quiera suicidarse en aquel vuelo. En nuestro inconsciente sabemos que los pilotos de aeronaves cada seis meses son sometidos a un riguroso check-up, que evalúa el estado general de su salud. Igualmente sabemos que el es acompañado por un copiloto y el avión posee un piloto automático. Aun mismo que el comandante este en una crisis, el no podrá destruir el avión, porque el piloto automático seria  cerrado por el copiloto que comandaría la aeronave. En el caso en pauta, nuestra fe es también científica. Más, cuando tomamos un taxi, principalmente en Rio de Janeiro, San Paulo, el Salvador, – aun respecto a Brasil, a pesar de sus accidentes – nunca sabemos lo que nos va a acontecer. Yo estaba en Rio de Janeiro donde proferí una conferencia  un sábado por la noche, y, a las diez horas de la mañana del domingo, yo debería proferir otra  en la Federación Espirita del Estado de San Paulo. Fui al aeropuerto Santos Dumont, para alcanzar el vuelo de las seis   a través del ponte aérea:  son cuarenta o cuarenta y cinco de vuelo. Cuando llegue allá, el hermano tiempo estaba complicado, y el vuelo se atraso. Conseguí viajar solamente a las ocho, y cuando llegue a San Paulo eran casi las nueve horas. Corrí alcanzando un taxi y pedí al conductor, después de darle  la dirección del Hotel  en el que me alojaría:

Por favor, corra, aunque, con toda prudencia.

Se trataba de un nisei que me miró, y pregunto:

¿Es para correr, o para ir con prudencia?

Yo esclarecí: Corra con prudencia.

El dio un especial y me arrojo para atrás, salimos a alta velocidad. Más adelante había un semáforo en rojo: el lo paso. Me asuste, en el segundo rojo, el también se lo paso. Quede muy asustado. En el tercero, una señal verde, el paro. Totalmente sorprendido, yo le pregunte:

¿Qué hace? ¡Usted se paso dos semáforos en rojo y en verde usted para!

El miro para atrás  y me respondió con su lógica:

No lo sé, si no viene otro japonés loco en el otro lado?

Yo entonces salte, porque mi fe ni era científica ni natural, y tome otro coche, por garantía.

La fe, por tanto, es ese instrumento que nos va a llevar, al auto iluminación. Dos grandes especialistas, el Dr. Abraham Maslow – que creó la Psicología Humanista –  y el Dr. Robert Cloninger, uno de los padres de la Iluminación interior  en la actualidad, establecieron que podemos conseguirla a través de tres etapas: la primera etapa, dicen ellos, es el auto olvido, y cuentan la historia sublime de un sacerdote italiano de nombre Mateo Ricci que fue a predicar a China, en los tiempos heroicos de divulgación del Cristianismo,  y ese hombre dejo todas las comodidades de Italia, aprendió los ideogramas – cincuenta mil – y se adaptó de tal forma a la vida china, que dejo de ser extranjero, para bien divulgar a Jesús, logrando el auto abandono para poder servir.

La segunda etapa es la búsqueda trascendente, la identificación transpersonal. No olvidaremos nunca de que somos transcendentales.  Y ellos citan a Albert Schweitzer, el mayor músico del siglo diecinueve y parte del siglo veinte, que también renunció a todo para irse a África Ecuatorial Francesa, con el fin de ayudar a las trece etnias en Lambarene, explicando que nosotros, la llamada civilización blanca, tenemos una deuda para con África, de cuatrocientos años de servicio. No apenas de esclavitud, más también de sífilis, de gripe, que son enfermedades que los blancos les transmitieron.

 Y por fin, ellos proponen el misticismo, en el sentido profundo de la palabra, que es la plena integración con el espíritu de Cristo, intentando mantener ese espíritu de Cristo en una constancia continua dentro de nosotros. Entonces, ocurre, paso a paso, la nueva iluminación.

Narrare una experiencia que tuve hace tres días en San Paulo. Yo me encontraba en Puerto Alegre y coloque  el carnet de identidad en un bolsillo, y pase  la chaqueta para que un amigo la guardara, olvidándome completamente. Cuando llegue al aeropuerto y fui a presentar la documentación, me acorde  de que deje la cartera en la chaqueta, que ahora no estaba conmigo. Raramente salgo con la cartera, pues casi nunca la uso, más si aquel día, en Puerto Alegre, no sé porque, pensé: llevare el documento para cualquier necesidad, razón por la cual la puse en el bolsillo de la chaqueta. Cuando estaba en el aeropuerto, y me di cuenta, explique a la funcionaria que, a su vez, me demostró la necesidad de un documento con fotografía, del que yo no disponía en aquel momento. Felizmente, yo estaba con un amigo de la Policía   Federal del aeropuerto, el asumió la responsabilidad, y yo viaje. Llegando a San Paulo, fui a Jaboticabal y a Bebedouro a proferir  palestras  en dos instituciones que completaban, respectivamente, cien años. Sin la documentación, fui a la Delegación de la Policía de Bebedouro, hice una notificación, el delegado, muy gentil, me dio un BO (Boletín de Ocurrencia), que yo no sabía lo que era. Todo bonito, sellado, yo quede tranquilo. Cuando llegue al Aeropuerto de San Paulo y fui a proceder al Check-in, la funcionaria de la TAM me solicitó el documento de identidad, y como no lo tenía, le entregue el documento de la Policía, que ella me informo no serbia. A ANAC,  según ella, no consideraba suficiente. Ella lo presentó a la Junta la cual confirmo su invalidez. La persona de la ANAC mandó llamarme. La funcionaria, para variar, estaba de muy mal humor. (No se por qué algunos funcionarios públicos con tan mal humor. Podrían dejar el empleo y otros de buen humor los substituirían. Ella me miró con tan mala cara que yo me sentí intrigado. Yo me controle, y aclare:

Yo tengo que viajar. Yo estoy con una persona en la UTI, en Salvador, se está  muriendo, y voy a visitarla. Soy cardiaco y tengo ochenta y un años.

Ella me miro y, mal humorada, respondió:

El señor tiene que rellenar estos dos formularios. Después deberá ir a la Delegación de Policía aquí en el aeropuerto, presentarlos, y, después  de ser revisados, tráigamelos de nuevo.

Preocupado, le informe que iba a perder el vuelo. La muchacha continúo ruda y me dio una respuesta grosera. Tome los documentos y comencé a orar. Los entregue, ella hizo copias y me las entregó, nadándome a revisarlos a la Delegación de Policía. La atendí, apresurado. El delegado los vio y me informó que no eran realmente necesarios, porque yo podría haber puesto cualquier nombre y el no tendría como saber  su legitimidad. Colocó un sello y me los devolvió. Volví, y los entregue a la funcionaria, que los miró, y me informo:

El se olvido de firmar este otro.

Le pregunte:

¿Hay alguno más? ¿Por qué no me lo entregó la señora?

Toda poderosa, ella concluyó:

Tiene si, el que le voy a dar yo ahora.

Entonces ella tomo otra página, me lo relleno y me dijo que lo llevase a la Policia. Yo volví corriendo, ahora sin aliento.

¿Y ahora qué pasa? – pregunto el delegado, al que respondí:

Ella mando al señor revisar de nuevo.

El hombre se puso colérico. Procuré calmarlo y el replico. Cuando retorne, y le entregue, le puso un sello y me ordenó:

Ahora valla al check-in y muestre todo eso.

Yo contuve la respiración, yo le di las gracias y obtempere:

Hija mía, yo podría ser su abuelo, por eso me permito darle un consejo: Usted gana para servir – y sentí por ella una profunda compasión.

Trate mejor a las personas. Cada persona  que sale de aquí, con ese tratamiento suyo, sale vibrando contra usted. Usted debe ser muy feliz, tener muchos problemas y recibe esas descargas de odio sin necesidad. Yo le digo esto, porque yo estoy acostumbrado a aconsejar a las personas.

¿Y usted quién es? – Me pregunto, desafiadora.

Yo le respondí con bondad- a esa hora ya no me importaba perder el vuelo – Yo soy espirita, soy Divaldo franco.

¡No me diga! – exclamo. ¡Yo también soy espirita!

Concluí, diciéndole:

Note, si que usted es espirita… (Risas).

Su Divaldo – me preguntó – ¿Puedo darle un abrazo? El señor me disculpa, más yo estoy muy contrariada – y comenzó a justificar su mala voluntad y grosería.

Yo la oía, compadecido, y Salí reflexionando lo que sería la Doctrina espirita para ella,  más allá de un rotulo, de un adorno. Ella debe tener una vida muy difícil. Debe morar en un suburbio, alcanzar varios medios de transporte y vive estresada.

 

Cara a los acontecimientos de esa naturaleza, se me ocurrió el abordaje, aunque ligeramente, sobre la iluminación interior, nuestra mejora intima. No importa que los otros sepan, más si que estemos serenos, felices. 

Concluiré narrando una historia que leí en Internet y me sensibilizó mucho. Se trataba de un grupo de amigos de una industria metalúrgica (también  lo contare a mi manera, sin la fidelidad absoluta al texto) Uno de ellos se presentaba  como siendo un hombre austero, introvertido. Parecía encontrarse siempre de mal humor, aunque era gentil. Trabajaba allí hacia cinco  años con los otros directores y, ese periodo, no profirió cincuenta palabras… A la hora del bocadillo, cuando todos se reunían el se apartaba, permaneciendo solo. Uno de ellos, Mauro, muy bromista, bromeaba sobre el colega provocando buen humor. El se llamaba Hernani, y Mauro le hacía piadas, provocando la risa en todo.

Mauro fue, de hecho, el payaso de la corte, en la dirección correcta. Un día, en el momento de desove del salmón, Mauro dijo:

Yo ire a pescar este fin de semana y, si tengo éxito, el lunes, traeré buena parte a los compañeros. Al grupo, en particular, esclareció que iría a jugar una broma a Hernani, colocando para el las vísceras, las cabezas de los peces y las colas para, cuando el abriese  el paquete, todos se reirían a carcajadas. El lunes, cuando retornó al trabajo, Mauro trajo seis paquetes , el de Hernani era un poco mayor. Pidió a todos que hiciesen un semicírculo, invito a Hernani, vino, se sentó, y el fue entregando los presentes, eligiendo el mayor  para aquel amigo. Hernani comenzó a desliar  su paquete y todos notaron que el hombre estaba emocionado. , La nuez de Adán subía y sus ojos tenían lágrimas. El contuvo la respiración y esclareció:

Yo se que ustedes me tienen en pésima consideración. Y yo hago justo eso. Cuando, por ejemplo, yo voy a comer el bocadillo distante de ustedes no es por el motivo que piensan… Más.. [el no conseguí  hablar y yo quería*  lo que yo quiero decir, es que tengo un gran problema: mi mujer es tetrapléjica, tenemos cinco hijos [y comenzó a llorar] Todo cuanto yo gano es para atender a mi mujer a quien mucho amo.  Yo tengo veinte auxiliares  y cuatro horas  al día para cuidar de ella. Cuando yo llego, por la noche, es para darle un poco de cariño. Tengo que cocinar  para mis hijos. Los dejo durante el día, con la puerta atrancada, y con la alimentación – ellos no frecuentan la escuela  porque no la puedo pagar. Algunas veces, yo me retiro durante la hora del bocadillo, porque me es vergonzoso, yo traigo los restos de los alimentos de casa y no me gustaría que nadie los viese…

 

Los colegas sintieron un impacto. El ahora fue desatando el paquete, y Mauro quiso levantarse para impedir que prosiguiera, más era tarde. El paquete presentó  su contenido, más el no miro, y concluyo:

Hoy, por fin, mis hijos comerán salmón. Hace muchos años – cinco años – que ellos no tienen alimentación digna. Más hoy ellos comerán bien.

Solo entonces el miro el paquete abierto, tuvo un choque, cogió una cola del pez, la irguió en el aire, y dijo como todos lo hicieran:

Muchas gracias.

Mauro miro a los colegas. ¡Aquel hombre estaba crucificado! ¡Como es que ellos no lo observaron! Tuvo una iluminación. Se levanto, tomo su propio paquete y lo coloco en el regazo de el. Los otros se levantaron. Cada cual puso su paquete sobre sus piernas, todos le tocaron el hombro, y le dijeron:

¡Disculpenos!

El no dijo nada. A la noche siguiente los siete amigos fueron a visitarlo y allí, ante la esposa  con costras, ellos asumieron el compromiso de cuidar de la familia. Recomendaron médicos más eficientes, enfermeros más hábiles, contrataron una auxiliar de cocina, una empleada para cuidar de la casa, colocaron a los cinco niños en la escuela, y se responsabilizaron por las dispensas. Un mes después la enferma desencarnó sonriendo…

Ya pasaron treinta años. Hernani Hijo, que era el hijo más pequeño, ahora es el presidente de la empresa. Todos se retiraron. Y, cuando terminaron la educación de los hijos del amigo, se preguntaron: ¿Y ahora? Hagamos una ONG para atender a las personas tetrapléjicas, principalmente a sus hijos, que no tienen oportunidad de recibir una correcta educación.

La iluminación interior acontece en cualquier momento, en cualquier instante. El venerable Chico Xavier, el apóstol de la mediúmnidad, decía:

Yo no oy nada, yo soy apenas un cisco [ por causa del nombre Fran…cisco, quita el Fran, queda el cisco] Más yo soy el secretario de los Espíritus que por mi escriben.

Y se auto ilumino. Abofeteado, no reacciono. Perseguido, sonrió con lágrimas. Y cuando alguien le escupió en la cara, después que el leyera un mensaje familiar, el destinatario reacciono, ultrajado, gritando:

¡Mentira!

Lo rompió, lo arrojaron los pedazos en la cara y la escupió. Todos quedaron petrificados, mientras el hombre salió poseído. Chico quedo muy palido, limpio el rostro e intento continuar sonriendo. Al día siguiente, el sábado,  como yo había presenciado la escena, la víspera, le pregunte:

¿Y entonces Chico, que paso?

Calmadamente, el respondió:

¡Ah! Hijo mío, cuando llegue a casa, a las dos de la madrugada, Emmanuel estaba en la puerta, y, viéndome muy triste, me pregunto qué me pasaba.  Yo le explique, y el me confortó de la siguiente manera: “Quiero decirte que, la próxima vez que alguien te escupa en la cara, mira para arriba y di: yo creo que está lloviendo!.

Era, por tanto, un iluminado, porque escupir a la cara de alguien  que no reacciona, escarnecer a quien no se puede defender, son actos de suprema cobardía y que muy pocos soportan, manteniendo el coraje de actuar mediante el perdón y la misericordia para con el agresor.

Que nosotros, los espiritas, podamos adquirir esa luminosidad interior, disculpar siempre, entender, no digo perdonar, entender el mal  y a los malos que nos persiguen, a fin de que los otros, cuando nos vean, puedan preguntar: ¿por qué usted es diferente?¿Por qué usted está iluminado?

Y nosotros corriendo, respondamos:

Porque estamos concienciados de la verdad, solo apenas eso.

Mensaje de estimulo espiritual del médium Divaldo Pereira Franco a los miembros del Consejo Ordinario realizado en la Federación Espirita  Brasileña, en Brasil – DF

El 14.05.2009.

Traducido al español por Mercedes Cruz reyes

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 SUBLIME EXPIACIÓN

(10/2/2009)

La vida son experiencias que se aglutinan y que forman las páginas de la realidad. Son lecciones compuestas por romances, novelas, tragedias, y que merecen ser recordadas cual manantial de simple adquisición para edificar a otras existencias en la peregrinación terrena, que representa una elevada concesión divina para el milagro transcendente de la evolución.

Su sufrimiento no es una punición, por el contrario, es un cincel purificador, a través del cual eleva su peso especifico por el proceso de desgaste y sublimación, por estar por encima de las máculas e imperfecciones que lo tiznan.

Destinado a la felicidad, el espíritu pasa de una experiencia a otra, mientras logra conquistas y adquiere la sabiduría del amor que lo libera de todas las limitaciones y desgracias.

Nadie es siempre el mismo, cambia el cuerpo,  cambian los conceptos y cambian las aspiraciones.

En ocasiones, por el paso de los años  la risa franca y jovial del ayer  se marchita y el rostro se contrae, y la luz de la mirada se vuelve trémula, casi sin ninguna claridad. La agilidad del cuerpo se entorpece y las avilés manos que ejercían un trabajo, se vuelven retorcidas y temblorosas, pareciendo ramas retorcidas, atormentadas y crispadas por prolongadas enfermedades…

Los años, tentáculos del tiempo, mortifican a cada instante, y meditando se observa las cosas y las lecciones  de sabiduría  que solamente el libro de la vida consigue proporcionar.

Jesús es el Medico Divino de todos nosotros, y solamente nos sucede  aquello que tenemos necesidad: lo que nos lleva a pagar lo que debemos y lo que se hace imprescindible rescatar…

Las noches sombrías lo son solo en apariencia; más allá de las pesadas  nubes refulgen las estrellas. Así también es el dolor en nuestra vida. Más allá del brillan los soles de la ventura, de la paz y de lo infinito de la vida.

Este es un planeta de Expiaciones y pruebas, las criaturas que se encuentran en la carne casi siempre están en proceso de reparación, corrigiendo graves errores y preparándose para la inevitable ascensión al Reino de la Luz.

La vida física es una oportunidad  purificadora de la que, generalmente, nadie consigue eximirse. Es una bendición divina que fluye y que vuelve a fluir, permitiendo nuestro perfeccionamiento y nuestra liberación.

Todo es transitorio mientras estamos en el sombrío vehículo  de la carne humana. Solo el amor posee el lenguaje  definitivo y ennoblecido de la vida, que es capaz de vencer  la tumba  de cenizas y de alcanzar la madrugada espiritual. Lo único que perdura son las construcciones del bien y la luz de la fraternidad, esparcidas por donde se yerguen los cimientos de la esperanza.

Hemos renacido para volver a comenzar la experiencia evolutiva.  Traemos en el espíritu, donde tienen sede las necesidades que nos imponemos  después de los gravámenes  de nuestras malogradas experiencias, los gérmenes de nuestras malogradas experiencias. No es solamente  a través del impositivo expiatorio que recuperamos el patrimonio dilapidado de nuestro espíritu… todas las Leyes Soberanas son Leyes de amor, y a través del amor toda la “multitud de pecados es perdonado”, tal como aseveró Pedro, recordando en la Tierra al Señor de la Vida.

“El caudal de energías que utilizamos en el cumplimiento del deber y en la preservación de la virtud se multiplica al ampliar la potencialidad que le es propia, a beneficio de la usina de donde emana, en los tejidos muy sutiles del espíritu. De esta manera, trabaja, sirve, ama y ayuda. A través del amor repararemos los desastres de la ignorancia, de la ira y de la maldad.”

“Todas las fibras físicas diluidas por la enfermedad, bajo el manto de la resignación, resurgen en una diáfana  constitución, imposible de ser descrita para el entendimiento humano. Si todo “miembro escandaloso dee ser amputado”, tal como expresa la concepción evangelica, todo instrumento de amor y de redención se convierte en un manantial de belleza  y de felicidad, pues la reciproca de la enseñanza es verdadera.

Por eso no de vemos olvidarnos del propio trabajo renovador.

“Suceda lo que suceda, perseveremos en el bien e insistamos en la invariable Misericordia de Dios, que todo prevé y provee. Procuremos no desanimarnos en la lucha y la sombra  del mal no nos de recelos. Que nuestras manos sean las de la caridad y que el verbo sea el de la esperanza, en la conjugación del servicio eficiente, para fortalecer nuestro destino.

El miedo produce una sintonía con aquello que se teme, por la propia vibración que emite. Así también la esperanza del bien eleva el espíritu, gracias a las energías que elabora al proporcionar un intercambio superior con la Verdad.

“Los que caminan a solas  esperan por nosotros, los que ya sabemos marchar, como aquellos que están aprendiendo a seguir la dirección de la Luz de Cristo…

Son muy infelices aquellos  que se ven obligados  a marchar en la noche  del descreimiento, después de haber apagado la claridad de la fe, en la mente, y la de la esperanza, en el corazón. Es la más áspera de las desgracias que le puede suceder a alguien. Por el contrario cuando tenemos fe ella ameniza los terribles paisajes del sufrimiento. El más duro padecimiento se diluye ante las perspectivas que se presentan en los paneles del espíritu.

En el Evangelio Según el Espiritismo hay un mensaje muy reconfortante en el capítulo VI, párrafo Nº 6:

Vengo a instruir y a consolar a los pobres desheredados. Vengo a decirles que eleven su resignación al nivel de sus pruebas; que lloren, porque el dolor  ha sido consagrado  en el Huerto de los Olivos; pero que esperen, pues los ángeles consoladores vendrán también a enjugar sus lágrimas.

“Obreros trazad vuestro surco; recomenzad al día siguiente la afanosa labor de la víspera; el trabajo de vuestras manos proporciona  el pan terrestre a vuestros cuerpos, pero vuestras almas no están olvidadas; y yo, el divino jardinero, las cultivo en el silencio de vuestros pensamientos. Cuando haya sonado la hora del reposo, cuando el hilo de la vida se os escape de entre las manos y vuestros ojos se cierren a la luz, sentiréis surgir y germinar en vosotros  mi preciosa semilla.  Nada se pierde en el reino de nuestro Padre, y vuestros sudores y miserias forman el tesoro que os hará ricos en las esferas superiores, donde la luz reemplaza a las tinieblas y donde el más desnudo de entre vosotros será quizás el más resplandeciente. – EL ESPÍRITU DE VERDAD (París, 1861)

La lectura de las paginas espiritas  produce el efecto de ser más provechosas, a medida que el espíritu está más maduro y más experimentados en la lucha. Cada vez se hacen  resplandecen mejor sus conceptos  y se hacen más profundos, más nobles y significativos, ofreciéndonos paisajes anteriormente  no revelados, que penetran muy hondamente en el espíritu con la más expresiva significación. Por eso mismo, el Espiritismo es el “Consolador” prometido por Jesús. Su lenguaje  es siempre nuevo bello, impregnado  con la actualidad y con benéficas sutilezas.

Aquellos que se han decidido a estudiarlo en profundidad les han  arrancado de las amarras obsesivas e impedido muchas veces que se despeñen  en la locura, a la cárcel, o tal vez, al hondo foso del suicidio. Sus lucidas lecciones espiritistas ayudan a caminar sin mayores tropiezos, avanzando con la mínima contribución de la desesperación.

En este mundo turbulento con tantas almas inquietas, atormentadas y que andan sin rumbo, el Mensaje de Cristo Redivivo, es el consuelo ya que las ayudaría a sumergirse en el mar de la meditación saludable y salir de donde estén con nuevas disposiciones y con mejores posibilidades de triunfo en la coyuntura física actual.

La ley propone que el endeudado  cargue la deuda en la conciencia, hasta el momento de la liberación, de esta manera, la momentánea  tristeza que se apodera del alma, se va transformando en un sol de amanecer espiritual en el horizonte del pensamiento, porque son felices aquellos que disponen del tesoro con que pagan sus deudas, y desdichados los que prosiguen engañados, porque adquieren pesados débitos para un mañana difícil.

Los jóvenes en la actualidad tienen todas las oportunidades a su disposición. Técnicas perfeccionadas de comunicación, abundantes conocimientos, comodidades  que se multiplican y, sin embargo, entre ellos no faltan quienes marchen  por los terrenos de la anticultura, mientras se hunden en los sueños de toxica  alucinación t en que se entorpecen sentimientos e ideales, en la dolorosa imprevisión. De apariencia bella, son frecuentemente estéticos en la forma y primarios en el sentimiento. Algunos el prototipo  de la belleza física, que darían envidia a la estatuaria de Fidias y de Praxiteles… Entretanto, a veces no son sino espíritus primitivos que vuelven a comenzar la jornada con una buena indumentaria y que la despedazan la golpes de locura y desesperación.

Sus necesidades se reducen  a rudimentos de belleza primitiva y a la inmediatez sexual, a la que llaman amor, cuando no son más que impulsos instintivos, no siempre procreadores y a veces aberrantes…

El hombre, que es la mayor inversión de la Creación, se encuentra relegado a un plano secundario, en el tiempo de de los robots y  de los sueños biólogos y de estudiosos de la eugenesia, los cuales están fascinados por si mismos, atribuyéndose poderes divinos, cuando realmente  no son sino hombres  atormentados interiormente. Esto es porque  se han olvidado de Dios, se ha olvidado de los deberes cristianos que, por procesos de comodidad religiosa, han sido transferidos y deteriorados por las falsas conveniencias sociales.

En este sentido el Espiritismo tiene su más grandiosa misión , tal como previó Allan Kardec: ¡la de transformar el hombre para modificar el mundo!

El hombre, con sus excesivas comodidades, es profundamente infeliz. Por todas partes la ambición de dominio estalla en guerras, poniendo en peligro a toda la Humanidad, estando el origen  en la guerra constante  que cada uno entabla  en el país de si mismo. Al estar intoxicado por los vapores de la ira y dominado por el estimulo del odio, el individuo se desintegra de dentro hacia fuera, bajo el impacto de la violencia que alimenta, reuniendo fuerzas negativas a las que se esclaviza, incluso después del deceso celular.

Muchos gobernantes del mundo predican la paz, mientras producen experiencias de alto tenor destructivo, y a pesar de la miseria que se esparce por todas partes, se presentan riendo a carcajadas como si no tuviesen ninguna responsabilidad, cuando se multiplican de modo alarmante  los campos de trabajo forzado y la esclavitud de muchos matices que alcanzan cifras jamás igualadas.

Las aberraciones morales adquieren ciudadanía y se jactan de modernismo, mientras que los valores éticos envejecen y pasan a ser filigranas de museo. Constructores de la Armonía traen a la reencarnación a antiguos poetas, artistas, sabios, pensadores, sensitivos e investigadores del ayer, que han ofrecido lo mejor  de sus más valiosos esfuerzos a los ideales de sublimación de la vida y del mundo, forjando los pilares de un Mundo Nuevo del Mañana, cuyo Mensajero y Anunciador es el Espiritismo. Aquellos que se encuentran en la condición de ángeles encarcelados, dispuestos a extender sus alas de luz e irisar los cielos del espíritu humano con los rutilantes mensajes de la belleza, del conocimiento ennoblecido, de la justicia y de la caridad, oponiendo una sublime respuesta a sus actuales destructores. Antes de la era nueva, sucede, que se hace indispensable  que los demoledores pasen con sus carros de horror – mientras se destruyen las nefastas construcciones de la ignorancia que se obstina en sobrevivir- y que alcancen  el clímax de sus ultrajes para que obliguen a todos a la búsqueda de lo que quedo en la retaguardia, en grandeza moral y elevación espiritual.

Por lo demás, ya se escuchan los clarines renovadores. Al lado de la anarquía  y del vandalismo se construyen  los edificios de la esperanza, de la solidaridad y del amor, y el aire se impregna  con las sanas melodías al revivir el clasicismo o al elaborar las nuevas expresiones del sentimiento y de la cultura que orientan a las futuras exteriorizaciones humanas, a través de honestas investigaciones en las múltiples manifestaciones del Arte.

La Tierra aun necesita de mártires  y de héroes del amor, para que nos reanimemos en nuestra propia marcha. Hacen mucha falta exponentes  de la honorabilidad y del sacrifico, a fin de que, conducidos por ellos, se alcance la meta de la paz y de la felicidad.

Amigos utilicemos la terapia del Espiritismo: optimismo constante junto a una firme confianza en el Señor. Utilicemos también el agua fluidificada y evoquemos  las lecciones del muy amado Cordero de Dios, Nuestro Maestro y Señor.

Si el pasado es nuestra sombra de dolor, el futuro es nuestra primavera de bendiciones, como el presente a nuestro alcance. Las tinieblas ceden a la luz, y el sufrimiento desaparece  ante la alegría de la esperanza  y frente  al consuelo de la tranquilidad de la conciencia. Nadie paga más allá del debito al que se vincula. Sin embargo, el amor es el permanente haber, en el clima de compensación de todas las desgracias  que por ventura hayamos en nombre del bien y por lo que realicemos  a favor de nosotros mismos.

Es imprescindible  comenzar la obra del perfeccionamiento interior, en cuanto surja la oportunidad favorable. Tal vez mañana sea demasiado tarde, y el minuto valioso  pase, cada corazón tiene su momento para producir; cada sufrimiento  es la cuota de reparación. el adversario  significa el suelo  que espera ser trabajado, mientras que el amigo  es una dadiva de que se se debe uno servir  con respeto y elevación.

No se debe observar la noche  olvidándose de las estrellas, ni quejarse. Quien sirve a Jesús, redimiéndose, no tiene el derecho de reclamar contra nada ni contra nadie. Lo que le llega es más de lo que merece; lo que corresponda hacer  representa  una contribución superior para la  propia vida.

El trabajador fiel,  debe Esparcir la luz como obreros de la alegría y mensajeros del consuelo, recordando siempre  a Jesús, el incuestionable Modelo, de quien no se puede apartar, suceda lo que suceda. Irrigando su jardín, resguardando su campo y entregando todas las fuerzas para el aprovechamiento de las horas, sembrando y amando.

Los males prolongados  casi siempre consiguen  minar las más vigorosas resistencias, si ellas no se renuevan en la oración constante  y en el recogimiento saludable de la meditación, fuentes estas que engendran esperanzas  y fuerzas desconocidas.

Recordar el dolor es producir nuevas amarguras, y volver a pasar por mediación del pensamiento por momento de agonías, lleva   agonías aún más aflictivas que incrementan nuevas tristezas a las antiguas decepciones.

Cuando el hombre entienda y practique  las lecciones del optimismo en los momentos más graves, y en cualquier coyuntura  se entregue  en manos de Dios, sufrirá mucho menos  porque se liberará  del antiguo habito de la autocompasión, y del egoísmo, para pasar por encima de las vicisitudes  de kas desvirtuadas  constricciones de la auto conmiseración, que son  de resultados  siempre perjudiciales. Al Espiritismo le cabrá esta tarea a su tiempo, ajustando el pensamiento humano únicamente a la valoración de las cosas legítimas y buenas, sin establecer  ninguna relación con la insensatez y con el comodísimo, que engendran expresiones de secundaria significación y de mórbidos desequilibrios.

Nunca  hay que olvidar al gran amigo fiel, el hermano Mayor. Jesús siempre está a nuestro lado, tendiéndonos sus manos generosas en urgente socorro. Nunca falta su apoyo, la inspiración, ni la asistencia  de los Bienhechores  espirituales para conducirnos en los momentos más graves.

La fraternidad  realiza milagros. El pensamiento es la dinamo de la vida: bueno o malo, siempre termina  por alcanzar  a aquel que se vuelve receptivo y a quien se dirige.

La mejor manera de producir emociones superiores  es demostrar la elocuencia de lo que se puede hacer cuando se está tocado por la presencia de la verdad  y cuando uno resuelve avanzar  sin temor,  supera todos los obstáculos  que representan desafíos  a los luchadores.

El valor de una exposición edificante es inestimable y aún no puede ser medido por los que se encuentran en la estructura física. Lo mismo sucede  con las construcciones mentales infelices y destructivas. El pensamiento es una fuerza viva que cada uno dirige de acuerdo con sus aptitudes.

El buscar la palabra Evangélica, en los momentos difíciles, es la mejor opción, pero no siempre se sabe extraer  de su divina fuente  las esperanzas  que dan sostén  a la vida, y que animan los sentimientos  hacia la victoria  sobre todas las dificultades.

El hombre no debe nunca olvidar  que Dios  es la Suprema misericordia, el Excelso Amor, y a nada ni a nadie condena. Al atribuirle  una naturaleza humana, los hombres Le han transferido sus propias pasiones, imaginando que Él esté sujeto a las limitaciones únicamente propias a su condición. El Espiritismo es la Revelación espontanea  de los espíritus desencarnados, cuyas enseñanzas Allan  Kardec ha codificado  por determinación  de los Guías Superiores de la Tierra. Su objetivo  es esclarecer y fortalecer  a las criaturas  para que comprendan mejor  las leyes divinas  de la evolución y para que consigan superar las situaciones ásperas, las horas difíciles y los momentos extremamente  amargos a los que todos estamos sujetos, en razón de nuestra imperfección. Es el  Cristianismo Renacido, el que realiza  la promesa de Jesús de que volvería  a la convivencia  con los hombres sufridores. Es el propio Consolador, incorpóreo  que se expresa a través de las Voces del Cielo y que anuncia la Nueva Era del Amor, y la Esperanza y de la Paz.

El hombre a de tener en cuenta las palabras del Evangelio Según el Espiritismo, donde el Espíritu de Verdad dice:

“Hombres os invitamos a este divino concierto; que vuestras manos pulsen la lira; que vuestras voces  se unan y en un himno sagrado se extiendan y vibren de una parte a otra del Universo.”

“Hombres, hermanos a quienes amamos, estamos al lado de vosotros,;  amaos también los unos a los otros, y decid  desde el fondo de vuestro corazón, haciendo la voluntad  del Padre que está en el Cielo.: ¡Señor! ¡Señor! Y podréis entrar en el Reino  de los Cielos.

“El Evangelio según el Espiritismo” son las manos generosas del Consolador que enjuga lagrimas  y sudores colocando bálsamo reparador y ungüento en las heridas  de los Espíritus, y ofrece  el derrotero seguro para sus pasos.

Roguemos a Jesús  que nos dispense su paz  y alegría como fruto de una conciencia recta que se apoya  en el deber cumplido, a pesar de reconocernos estar aun en la condición  de “siervos imperfectos”

Trabajo extraído del libro “Sublime expiación” de Divaldo Pereira Franco.

Realizado por Merchita, miembro fundador del Centro Espirita “Amor Fraterno” de  Alcázar de san Juan (Ciudad Real) España.

PAPEL DEL ESPIRITISMO EN EL FUTURO DEL MUNDO

Mercedes Cruz Reyes

El Espiritismo es el sol del espíritu, la luz del mundo. Hasta que se ha instalado en el planeta, sabemos que se han dado muchos procesos todos muy necesarios hasta quedar como luz  para iluminar a la humanidad.

Los que siguen la doctrina espirita, han de saber, que el Espiritismo no necesita de ningún espíritu en particular, porque si alguno falla, otro ocupa su lugar, que todos podemos dedicarnos a divulgar el espiritismo, a trabajar para  hacerlo más extensible, pero que una vez que ya está consolidado, lo que todos debemos hacer es servirnos de el, para avanzar para ponernos a la par de los conocimientos, que hasta hoy, se han conseguido, y estar preparados para adherirnos a  los avances que se van a operar en la Tierra.

La historia  nos revela que la idea de la inmortalidad  y de las vidas sucesivas ha sido aceptada en todos los tiempos y tuvo siempre muchos, decididos  y esclarecidos defensores.

Esto ya es algo, pero no es mucho; más no es suficiente  para sustentar  de ello ningún principio con carácter de axioma.  Los genios se anticiparon  al progreso de su siglo, y predijeron por una especie de visión profética, lo que solo encaja en la realidad, después de transcurridos muchas generaciones. Hay innumerables testimonios de esto en la cronología de todas las invenciones y descubrimientos, y esto obliga a la razón a rendir homenaje  al talento.

Más es muy fácil confundir las centellas del ingenio con los delirios de la imaginación, se explica, así, la preponderancia que adquirió la imaginación sobre la razón de nuestros antepasados de siglos atrás, y así se explica el positivismo de nuestro siglo actual,  que defiende  a toda costo la razón, no admitiendo nada, absolutamente nada, que no tenga una comprobación tan real, tan positiva como que uno + uno es dos en matemáticas. Los grandes abusos imponen absolutas continencias.

La pequeña planta  que broto en Hydesville, se convirtió en un árbol gigante, cuyo abundante follaje hoy en día se extiende por todas las naciones.

No hay ejemplo en la historia de una ciencia religiosa cuyo crecimiento haya sido tan rápido y la difusión tan generalizada, como ha sido la de esta noble doctrina. Semejante éxito  sin precedentes, es debido a la fuerza de la convicción que el hecho transporta en sí mismo.

Este siglo, en el cual se cumplieron progresos increíbles en todas las ramas de la ciencia  destacará, no en tanto, en la eras siguientes, un gran descubrimiento: la demostración experimental de la existencia del alma y de su inmortalidad.

El genio humano ha producido maravillas. Las condiciones físicas de la existencia mejoraron para más allá de las expectativas más optimistas, y  a pesar de este cambio, una profunda inquietud agita a los pueblos modernos. Es porque nuestra época  se encuentra profundamente trastornada por el agresivo  desaparecimiento  de las antiguas creencias, que con su  rancio aparato de milagros, dogmas y misterios  vacilan bajo redoblados golpes de la ciencia.

Los descubrimientos científicos realizados a partir de Galileo, modificaron singularmente nuestras concepciones  acerca del universo, ampliando los horizontes. Nuestro pequeño globo ya no es el centro del mundo, más si un modesto asteroide en la innumerable multitud de tierras del cielo; y sentimos palpitar en el infinito la vida universal de la cual queríamos poseer el monopolio.

A estos conocimientos positivos corresponde un nuevo ideal que no puede satisfacer  una vieja religión de diecinueve siglos. De este divorcio  entre la ciencia y la fe  resulta la incredulidad.  No es preciso reaccionar contra las engañosas quimeras del materialismo; demostrar que en las enseñanzas religiosas  no todo era falso; que el hombre, a través de una profunda intuición, conoció siempre su verdadera naturaleza inmortal y sintió repercutir en su conciencia el eco más o menos debilitado de los eternos principios de justicia, de caridad y de amor, que velados algunas veces, desfigurados frecuentemente, fueron, no en tanto, sus guías tutelares. La providencia envió misioneros a todas las naciones para predicar la moral eterna. Confucio, Buda, Zoroastro, Jesús, que enseñaron un doctrina semejante, aunque bajo aspectos diferentes.

Después de 140 años de Codificación Espirita es importante que los espiritistas estén preparados para comprender y tomar posición frente a las modernas conquistas del mundo.

 

Todos sabemos que:

 

“Caminando a la par del progreso, el Espiritismo jamás será superado, porque si nuevos descubrimientos le demostrasen que está en un error acerca de un punto cualquiera, él se modificara en ese punto. Si una nueva verdad se revelara, él la aceptará.”

 

Génesis, cap., .1 ítems 55. Allan Kardec.

 

El espiritismo es el puente que une la ciencia a la religión y recíprocamente, facilitando el ininterrumpido  crecimiento del conocimiento lógico sin la perdida de los valores ético morales consecuentes de ello.

 

La creencia religiosa es la única que pude conceder al hombre seguridad emocional para comprender la Causalidad absoluta  de donde todo procede.  El Espiritismo a lo largo del tiempo ha ido avanzando, sin  detenerse o alterarse ante la marcha del progreso.

 

La tenacidad de todos aquellos  que se  empeñan en la conquista del Infinito, está fundamentada en la moral de las enseñanzas de Cristo, y el Espiritismo  propicia el encuentro de la criatura con su Creador y elucida los enigmas del ser, de su evolución y de su progreso, de su pasado y de su futuro, señalando los rumbos superiores  a ser alcanzados.

 

El hombre al adoptar en los últimos tiempos  las pautas de la Doctrina Espirita ha logrado hacer desaparecer los enigmas de la fe dogmatica y ha hecho surgir aquella  que tiene por fundamento los hechos capaces  de ser encontrados en todas las épocas y pueblos  de la humanidad.

 

Al hacerse el hombre más digno, y comprender  mejor la justicia de Dios que lo orienta y conduce a la elevación moral, procurando la auto transformación para mejor auto iluminarse, se identifica cada vez más con la Fuente Generadora de la Vida.

 

La Ciencia  en los tiempos actuales  ha conseguido hacer nuevos descubrimientos, cosa que ha cimentado aun más los pilares  del Espiritismo, ya que en realidad nada se descubre que no existiese ya antes, aunque si permanecía ignorado, siendo, por tanto, una realidad constitutiva de las Leyes de Dios, que acepta como necesario  al perfeccionamiento del ser humano.

 

En 1857 fueron lanzadas las bases del Espiritismo, con la primera edición de El Libro de los Espíritus”. Desde entonces, hasta nuestros días, los reinos mineral, vegetal, animal y hominal, ha develado innumerables secretos.

 

 Con la Doctrina  Espírita llegamos al límite  del reino de los cielos, anunciado por Jesús. Elocuentemente en los tiempos actuales hablamos de ese reino a  ser conquistado. Cada día, la Ciencia humana  se lanza sobre las leyes  de la materia  descubriendo, deslumbrada, la Ley  con su poder organizador, con su presencia  en cada punto del Universo, y también, esa misma Ley, en el  progreso de las relaciones entre las personas y sus grupos. De la ciencia cuantitativa, saltamos hacia el Psicoanálisis, hacia la Sociología,  en cuanto que la Educación ilumina a las Ciencias del comportamiento y la Holística nos invita a mirar el Gran Todo. Estamos en el tiempo en que las cosas del hombre, las empresas del hombre, cambian de conceptos.

 

Criterios cualitativos nos conducen  hacia nuevos patrones de conducta, hacia una nueva  ética en las relaciones. Mientras que la Física  es cada vez más Metafísica, arrastrando consigo  a la Química y a la Biología, la existencia de Dios, la mediúmnidad, la reencarnación, dejan de ser exclusividad de las pendencias religiosas, u objeto de interminables discusiones filosóficas. El espíritu es cada vez más claro y reconocido en sus manifestaciones y atributos  en los laboratorios de  investigación, siendo cada día más, del dominio público, incorporado al conocimiento humano como lo ha sido la ley de gravedad o el teorema de Pitágoras.

 

La rápida evolución operada en el transcurso del siglo XX, se debe al esfuerzo de almas evolucionadas que encarnaron en el planeta, tales como: Edison, Einstein, Marconi, Santos Dumont, Marie Curie y muchas otras, que abrieron   camino para una serie incontable de  prolongamientos y derivaciones originalmente descubiertos.

 

Todo cuanto se proyecto en la Tierra, en líneas  generales, fue antes trazado en el ASTRAL SUPERIOR por espíritus  altamente capacitados para solucionar  las cuestiones  que se presenten. Los inventores son generalmente médiums intuitivos, de gran sensibilidad, y cuando concentrados profundamente en los problemas que los absorben, reciben  del manantial cósmico, al cual están ligados, y también de espíritus igualmente interesados en el asunto, el esclarecimiento preciso, la iluminación necesaria.

 

El inventor dispone de caudal científico  de experiencias  tomadas en el pretérito, a fin de poder contar con bases para formular  sus proposiciones.

Un grupo de almas experimentadas y ricas en conocimientos especializados, desprendidas, de naturaleza sencilla, devotas al estudio, y pertinaces, encarnaron en el siglo XX, para algún fin.

El Racionalismo Cristiano esparce sus obras, y estas llevan a cada hogar el esclarecimiento indispensable  sobre las normas de vivir, modeladas  en enseñanzas denominadas cristianas. Hay necesidad de conocer esas enseñanzas y de ponerlas en práctica, en todo instante, para que hagan parte de los hábitos comunes. 

La permuta con los círculos de acción de los Espíritus que viven desligados del envoltorio corporal, obliga a la criatura a pensar con mayor amplitud acerca de la vida. Se le revelan nuevos aspectos de la evolución y más rico material de pensamiento acrecienta sus archivos de elaboración mental y observaciones. A pesar de ello, la Doctrina Renovadora, con sus beneficios, pasa desapercibida o escasamente aprovechada por los que se inclinan a las discusiones estériles, por los que permanecen en éxtasis improductivo o por los que se arrojan a los abismos de ¡asombra, compañeros todavía ineptos para los conocimientos de orden superior, que fueron traídos a la Tierra no para defender el egoísmo o la animalidad, sino para la espiritualización de todos los seres.

 

La Tierra está pasando por un periodo crítico de crecimiento. Nuestro pequeño mundo, encerrado en concepciones mezquinas  y estrechos límites, madura para el infinito. Sus fronteras se abren en todas direcciones. Estamos a las vísperas de una Nueva Tierra y un Nuevo Cielo, según las expresiones del Apocalipsis. El Espiritismo vino para ayudar a la Tierra  en esa transición.

 

Procuremos, pues comprender nuestra responsabilidad de espiritas, en todos los sectores de la vida contemporánea. No somos espiritas por acaso, ni porque precisamos  del auxilio de los Espíritus para la solución  de nuestros problemas terrenales. Somos espiritas porque asumimos en la vida espiritual graves responsabilidades para esta hora del mundo. Ayudémonos a nosotros mismos, ampliando nuestra comprensión  del sentido  y de la Naturaleza del Espiritismo, de su importante misión en la Tierra. Y ayudemos al Espiritismo a cumplirla.

 

El mundo actual está lleno de problemas y conflictos. El crecimiento de la población, el desenvolvimiento económico, el progreso científico,  el mejoramiento técnico, y la profunda modificación de las  concepciones de la vida  y del hombre, nos colocan  ante una situación de asustadora inestabilidad. Las viejas religiones se sienten abaladas hasta lo más  hondo de sus cimientos. Amenazan con caer, al impacto del avance científico y de la propagación del escepticismo. Los escépticos  de los viejos dogmas,  los hombres se vuelcan para la fiebre de los instintos, en una inútil  tentativa de regresar a la irresponsabilidad animal.

 

El espirita no escapa a esa explosión del instinto. Más el Espiritismo no es una vieja religión  ni una concepción superada. Es una doctrina nueva, que apareció precisamente para sustentar el futuro. Sus bases no son dogmaticas, más si científicas, experimentales. Su estructura no es teológica, más si filosófica, apoyada en la lógica más rigurosa. Su finalidad religiosa  no se define por las promesas y las  amenazas de la Teológica, más si por la conciencia de la libertad humana y de la responsabilidad  espiritual de cada individuo, sujeta al control natural de la ley de causa y efecto. El espirita no tiene   el derecho de temer y acelerarse, ni de huir de sus deberes y entregarse a los instintos. Su deber es uno solo: luchar por la implantación del Reino de Dios en la Tierra.

Allan Kardec definió el Espiritismo  como la ciencia que trata la naturaleza, origen y destino de los espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal.

 

Es a la vez una ciencia de observación y una doctrina filosófica. Como ciencia práctica, consiste en las relaciones que pueden establecerse con los espíritus, como doctrina filosófica, comprende todas las consecuencias morales que se desprenden de semejante relación”.

 

Es así que gracias al encuentro de un conocimiento con un hombre honesto, positivo, conocedor del método científico de la investigación, con una sólida trayectoria en la docencia y un conocido prestigio como pedagogo, que el Espiritismo pasa de la fenomenología de entretenimiento al de una Doctrina Filosófica, moral, con un contenido científico y de bases universales.

 

Su estudio y conocimiento demanda tiempo, análisis, reflexión, porque no sólo es un conocimiento que se incorpora a nuestro intelecto, sino fundamentalmente a nuestro sentir, que promueve cambios en nuestra personalidad, dando lugar a toda una filosofía y estilo de vida a partir de la profundización y el análisis de la problemática del hombre y la sociedad, el móvil del progreso, los mecanismos de las Leyes Divinas y el objetivo trascendente de la existencia.

 

Se extiende entonces el Espiritismo Kardeciano como un conocimiento abierto, racional, que se nutre de las ramas del saber, evolucionista en su concepción del espíritu humano y de las leyes físicas y morales que rigen el progreso universal. Es una filosofía espiritualista que como tal toca temas ligados a los sentimientos más íntimos del ser.

 

En el transcurso de apenas algunos años, todo el paisaje del campo espirita cristiano se nos alteró, fundamentalmente.

 

Se alargaron las áreas de servicios en todas las direcciones: aumentaron las filas de compañeros  sedientos de paz y luz que requieren cooperación y socorro: Se aumentaron de manera sorprendente  los monumentos destinados a la caridad, se nos definen en las instituciones socorristas: se nos ampliaron  los instrumentos de servicio y con ellos, se agigantaron las posibilidades para el encajamiento de nuevos trabajadores: se dilatan  los recursos de acción en todos los sentidos, convocándonos al esfuerzo máximo, a fin de que no haya desequilibrio entre las dadivas de lo Alto y la justa aplicación de ellas mismas, en beneficio de la construcción doctrinaria: se nos renovaron  en el mundo los estímulos de confianza , ante la Nueva Revelación que nos muestra a Jesús en su simplicidad y grandeza: se nos elevaron los recursos de colaboración procedentes de todos los sectores de la humana experiencia, prontos a respondernos a cualquier apelo en el concurso fraternal, con los brazos generosos y abiertos: se nos multiplicaron los canales de comunicación, dándonos acceso a realizaciones más completas en lo tocante a la divulgación de nuestros principios: se nos ampliaron los horizontes y las esperanzas con la expectativa de la Tierra sedienta ante la verdad y la paz: se no abrieron más las dilatadas fajas de colaboración, en las obras culturales y asistenciales, frente a la humanidad.

 

Rejuvenecimos  los viejos símbolos; mostremos que fueron adulterados por la herrumbre de las edades, desfigurados  por los intereses terrestres; más que, en el fondo, son la misma verdad, el único camino que nos pude conducir a la felicidad.

La mayoría de la masa trabajadora se traduce por un odio siempre creciente contra la injusticia de la suerte, contra los privilegios;  y en las almas tiernas y débiles, por un disgusto de la vida, a la cual se debe el espantoso aumento de suicidas que se observa en la época actual.

Nuestra doctrina ofrece el remedio para semejantes males; es el bálsamo reparador que cicatriza todas las heridas, al mismo tiempo que nos explica el enigma de la vida. por eso mismo, precisa  el ser más conocida para que haga florecer la esperanza en los corazones dilacerados, ya que es un salvaguardia contra los terribles cataclismos de las guerras interiores.   Nuestros brillantes éxitos no deben hacernos olvidar que aun somos  una ínfima minoría, y que existen  millones de almas sujetas a todos los sufrimientos de la duda. 

Hagamos una propaganda activa para llevar al conocimiento del público las convincentes  pruebas  que demuestran la futilidad de las teorías neantistas.

Hoy poseemos armas suficientes para combatir  con la seguridad de obtener la victoria final. El pasado responde por el futuro.

El Espiritismo se desenvolvió bajo los fuegos    cruzados de las burlas, de los sarcasmos, de las injurias y de la calumnia.

Las manifestaciones espirituales fueron, en su inicio, consideradas como supersticiones, y las revelaciones de los espíritus tratadas como divagaciones. Semejantes apreciaciones  masacran todas las reformas en su base: es la incubación dolorosa, más necesaria, que da el bautismo  a los grandes movimientos  filosóficos. Las primeras etapas ya han pasado, y la situación se modificó profundamente desde hace veinticinco años atrás. En todas las partes del mundo aparecerán investigadores   científicos  que realizaron largas observaciones, minuciosas y precisas.

Los nombres de Alfred Russel Wallace e William Crookes están escritos en el panteón de la ciencia contemporánea por haber sabido conquistar  los primeros lugares en el areópago de los sabios, más su gloria será aun  más realzada por la dignidad de su carácter y la nobleza de su actitud, que los convirtió en los valientes campeones de la nueva ciencia. El brillo de estos grandes nombres debe hacernos  olvidar que, desde el inicio, el Nuevo Mundo  tenía  a sus apóstoles convencidos.

 

En síntesis, todos los talentos de la Bondad del Señor se nos acumulan ahora en las manos, en torrentes de oportunidades y trabajo, recursos diversos y potencialidades virtuales…

 

La unidad religiosa avanza gradualmente hacia el culto de la asistencia social y la oración, por encima de los templos de piedra.

 

El Emisario Sublime  afirmo: “Nuestros antepasados reverenciaban a Dios en lo alto de los montes, y ahora decís que Jerusalén es el lugar adecuado para eso, pero han llegado los tiempos en que los verdaderos religiosos adoran a Dios en Espíritu, porque Dios nuestro Padre procura a los que así lo procuran.

 

La navegación  rápida y la aviación, el teléfono y la radio, el cine y la televisión, a pesar de las regiones  de sombra espiritual que actualmente enturbian sus servicios, indican a los pueblos un solo camino- la fraternidad.

 

Una de las cuestiones más difíciles y delicadas que se han presentado en el Espiritismo desde sus propios inicios se relaciona con sus posibilidades para mantenerse actualizado frente a los avances que se producen continuamente en todas las áreas del conocimiento, y, al mismo tiempo, preservar los principios básicos que garantizan su identidad doctrinaria y constituyen la razón misma de su existencia.

 

Hoy en día la gente no conoce realmente el Espiritismo. Si preguntamos a cualquier transeúnte nos dirá que es “Eso de la Oui-ja” “Lo de llamar a los Muertos” o respuestas similares. Realmente esto es sólo una mínima parte de la realidad, el Espiritismo es el puente entre los dos planos, es el consuelo que nos hace saber que las personas a las que más queremos no van a la “Nada” sino que continúan creciendo, evolucionando, que pueden estar a nuestro lado ayudándonos y protegiéndonos e incluso vendrán a buscarnos en el momento de volver a nuestra verdadera casa que es el Plano Espiritual. Pero como bien he dicho esto es sólo una mínima parte de esta doctrina, lo más importante es que nos enseña a conocernos, a no juzgar, a ser buenas personas, a entender la vida, nos enseña a auto-reformarnos para tener una vida más feliz, este sí es el verdadero propósito.

 

El Espiritismo pese a todo lo que hemos contado ha seguido su siembra, pero sólo podrá recoger el fruto por el esfuerzo del hombre y os preguntaréis ¿Qué esfuerzo es ese? ¿Si tan bueno es, por qué los espíritus no se aparecen y hacen girar las mesas como a finales del siglo XIX? Pues como nos dicen los propios espíritus en sus comunicaciones, ellos hacen su parte del trabajo que es hacernos llegar toda la información necesaria sobre los dos planos y todas las pautas para nuestra mejora, pero el mérito ha de ser nuestro a través del esfuerzo, del más importante, el que cambiará el mundo, el que menos trabajo físico requiere y que sin embargo es el más duro de hacer “La reforma interior” “Nuestra elevación Moral”. Eso es lo que persigue, la reforma íntima de cada persona, como ya dijimos anteriormente. A lo largo de los años lo ha ido consiguiendo a través de los espíritas y de sus esfuerzos. En muchos lugares del mundo los Centros Espíritas tienen obras sociales para dar de comer y/o educar a gente pobre o necesitada en los países donde es necesario, pero no sólo ofrece “Pan para el Cuerpo” sino que da el “Pan del Espíritu”, ese que tanta falta le hace hoy a la sociedad en la que vivimos. Hoy en día nos preocupamos mucho de tener un buen chalet, un buen coche, conseguir una carrera o un buen puesto de trabajo, pero… ¿y de ser buenas personas? ¿Nos acordamos de perdonar? ¿Qué importancia tiene trabajarse el orgullo o ser humildes? Todo esto lo enseña el Espiritismo a puertas abiertas.

 

En la actualidad en nuestro país existen Centros Espíritas, algunos de los cuales forman la organización sin ánimo de lucro llamada Federación Espírita Española que fundó nuestro querido Rafael González Molina. Esta organización se ocupa de promover el estudio de las obras básicas del Espiritismo, organiza seminarios, Congresos Nacionales anuales, imparte clases por Internet a través de Chat e intenta ayudar a todo aquel que lo solicita. También existe una organización internacional llamada C.E.I. (Consejo Espírita Internacional) que se ocupa de la unión de las distintas federaciones a nivel mundial y grandes oradores y médiums como Divaldo P. Franco, Raúl Teixeira, Juan Antonio Durante, Carlos Campety etc. 

 

Aunque este año el Espiritismo cumplió 150 años no es agua pasada, es Actualidad, está ahí al alcance de todos, sus libros, sus enseñanzas, los amigos espíritas, las federaciones, sus páginas web y ¿sabéis cual es su objetivo? Hacer el bien por el bien mismo. Ningún espírita os pedirá nada a cambio, ni si quiera que creáis en lo que dicen, porque para creer o hablar de algo lo mejor es conocerlo uno mismo en profundidad, para después poder juzgar y valorar si aquello que se dice o se lee es aceptado por la razón. Allan Kardec tenía un lema “Más vale rechazar nueve verdades que aceptar una sola mentira”

 

Kardec procuro mantener actualizado el espiritismo aliándose al progreso y no dándole la espalda. Y eso es lo mismo que ya consideraron necesario pensadores de la estirpe de Léon Denis, Gabriel Delanne, Gustavo Geley, Ernesto Bozzano, Amalia Domingo Soler, Quintín López Gómez, Antonio Freire, Oliver Lodge, Cosme Mariño, Manuel Porteiro, Humberto Mariotti, Angelo Torteroli, Carlos Imbassahy, Herculano Pires, Deolindo Amorim, Soto Paz Basulto, Rosendo Matienzo Cintrón, Luis Zea Uribe, Ernesto Moog, Pedro Alvarez y Gasca, David Grossvater, Manuel Matos Romero, para mencionar solamente algunos de sus más insignes representantes en diversas épocas y naciones.

 

Actualizar el Espiritismo no implica, en forma alguna, la eliminación o la sustitución de  ninguno de sus postulados centrales. Pero significa, eso sí, revisar la manera como son entendidos e interpretados, y adecuarlos a las nuevas conquistas del Conocimiento científico. Encontramos numerosos temas y conceptos que apenas fueron insinuados en las obras kardecianas, y que requieren ser completados y desarrollados. La ciencia y sus aplicaciones tecnológicas han abierto rumbos que antes no existían y que el Espiritismo debe también incorporar. Y el lenguaje con que se comunican las ideas, con todas sus implicaciones semánticas y semiológicas, debe ser revisado, modificado y perfeccionado. Eso, que es tan obvio y elemental, y que provoca tanto escozor a los espíritas de  mentalidad conservadora y dogmática, ya lo hizo Kardec en su momento. En abril de 1857  publicó El Libro de los Espíritus conteniendo 501 preguntas y respuestas, y en 1860, dio a  conocer la que sería la segunda y definitiva edición con 1018 cuestiones. ¡Había revisado  diversas opiniones y más que duplicado el número de asuntos abordados! En 1858 publicó  Instrucción práctica sobre las manifestaciones espíritas, y después tomó la decisión de no  editar más esa obra y refundirla en El Libro de los Médiums. Tanto en sus libros como en la  Revue Spirite, Kardec reconoce, con la honestidad que le caracterizaba, que en numerosas  oportunidades se vio obligado a variar su opinión sobre ciertos temas e interpretaciones, e  invita a los espíritas a actuar siempre de ese modo para evitar que la doctrina quede  marginada del progreso en general. 

 

Para nosotros está muy claro que se debe resguardar la integridad de la doctrina y la  fidelidad a las directrices que fueron trazadas por la espiritualidad superior, y que se debe  permanecer alerta ante las “innovaciones” de extrañas procedencias que han tratado de  infiltrarla, presentándose a sí mismas como “revelaciones superiores”, y que en verdad, nada aportan de interesante o constructivo, y por el contrario, introducen ideas absurdas y  extravagantes que desacreditan a quienes las admiten.

 

La actualización del Espiritismo es un planteamiento y una actitud que se sintonizan  plenamente con la letra y con el espíritu de las enseñanzas de su ilustre Codificador. No otra  cosa haría él en estos momentos y no otra cosa nos está reclamando que hagamos. Esta  convicción nos mueve a expresar con firmeza y serenidad que la vigencia de Kardec no está  en discusión, que su pensamiento es muy actual, y que el sentido dinámico y progresista de  su obra es la mayor garantía de que siempre estará en sintonía con el progreso. En los tiempos modernos el Espiritismo es, sin duda, el revivir del Cristianismo en sus fundamentos más simples.

 

Al descorrer la cortina pesada colocada entre los dos mundos,  en los dominios vibratorios en los que se manifiesta la vida, desde la primera hora de su estructuración doctrinaria  ha merecido  el interés de la ciencia investigadora,  que procura esclavizarlo al gabinete o al laboratorio, como si fuera  un mero descubrimiento de energías ocultas de la naturaleza, como es el de la electricidad, a la que el hombre somete al propio arbitrio para ampliar sus aplicaciones en el campo del confort.

 

Interesada en el fenómeno, la especulación analiza sus componentes  creyendo encontrar, en el intercambio entre las dos esferas, nada más que respuestas a antiguos problemas  de filosofía, sin consecuencia alguna de orden moral para la experiencia humana.

 

 Sin embargo se equivocan quienes se rigen por esas normas dado que El Espiritismo al afirmar la supervivencia más allá de la muerte, contiene en sí mismo un vasto panorama  de conclusiones en el campo de la ética religiosa, impulsando al hombre a más amplias reflexiones en el campo de la justicia.

 

No consideramos  aquí a la dogmatica, la apologética, ni ninguna otra rama de escuelas de fe  en sus aspectos sectarios.

 

No nos referimos a las religiones, sino a la Religión, enfocada propiamente  como sistema de crecimiento del alma, para que llegue a la celeste comunión con el Espíritu Divino.

 

Al desplegar el paño de responsabilidades que la vida nos confiere, el nuevo movimiento de revelación lleva implícito un bendito y compulsivo desenvolvimiento mental.

 

La permuta con los círculos de acción de los espíritus que viven desligados del envoltorio carnal, obliga a la criatura a pensar  con mayor amplitud acerca de la vida.

 

Se le revelan nuevos aspectos de la evolución y más rico material de pensamiento acrecienta sus archivos de elaboración mental  y observaciones.

 

A pesar de ello, como cada recipiente guarda  el contenido de esa o aquella sustancia según la forma y la situación que le son propias, la Doctrina Renovadora, con sus beneficios, pasa desapercibida o escasamente aprovechada por los que se inclinan  a las discusiones estériles, por los que permanecen  en éxtasis improductivo o por los que se arrojan  a los abismos  de la sombra,  compañeros todavía ineptos que fueron  traídos a la Tierra no para defender el egoísmo o la animalidad, sino para la espiritualización de todos los seres.

 

El Espiritismo visto como fenómeno somos constantemente enfrentados  por aluviones de fuerzas inteligentes, más no siempre sublimadas, que nos asedian y nos reclaman.

 

Aprendemos que la muerte es una cuestión de secuencia en los servicios de la naturaleza.

 

Reconocemos que la vida hierve alrededor de nuestros pasos, en los más variados grados de evolución.

 

De allí la necesidad imperiosa de la disciplina.

 

Urge establecer recursos para un orden adecuado de las manifestaciones correspondientes al nuevo orden de principios, que están instalándose victorioso en las mentes.

 

Y para cumplir esa importante misión, el Evangelio está llamado a orientar a los aprendices de la ciencia del espíritu para que, por liviandad o imprudencia, no se precipiten a los inconmensurables despeñaderos de la amargura o la desilusión.

 

Por eso Jesús recomendó: “Amaos  los unos a los otros como Yo os ame.”

 

Es por eso que la Doctrina Espirita orientándonos  hacia el Evangelio en su primitiva simplicidad, nos hace comprender, ante la inmensa evolución científica del hombre terrestre, que Cristo es el Sol Moral del mundo, que brilla hoy tanto como brillaba ayer y que mañana brillará con más intensidad.

 

La actualización del Espiritismo es una necesidad inaplazable y un desafío a la inteligencia, a  la cultura y a la sensibilidad de los espíritas. Marchamos hacia ese proceso enarbolando la  bandera de Kardec y sintiendo en nuestras almas la inspiración de ese mundo espiritual  superior que orienta, anima e impulsa todo esfuerzo que contribuya a la  superación de la  humanidad.

 

. La lucha del espirita es incesante. Sus frentes de batallas comienzan  en su propio interior y van hasta extremados limites del mundo exterior. Más el espirita no está solo, pues cuenta con el auxilio constante de los Espíritus del Señor que presiden  la propagación  y el desenvolvimiento del Espiritismo en la Tierra.

 

La mayoría de los espiritas llegaron al Espiritismo a causa del dolor, por el sufrimiento físico o moral, por la angustia de problemas y situaciones insolubles. Más, una vez integrados en la Doctrina, no pueden y no deben continuar  con las preocupaciones personales que motivaron su transformación conceptual. El Espiritismo les abrió  la mente   para una comprensión enteramente nueva  de la realidad. Es necesario que todos los espiritas procuren alimentar cada vez más esa nueva comprensión de la vida y del mundo, a través del estudio y de la meditación. Es necesario también que aprendan a usar la poderosa arma de la oración, tan desmoralizada por el automatismo habitual que las religiones formalistas la relegaron.

 

La oración es  el arma más poderosa de la que el espirita dispone, como enseño Kardec, como proclamó León Denis y como acentuó Miguel Vives. La oración verdadera, brotada del interior, como la fuente límpida brota de las entrañas de la tierra, es de un poder  incalculable para el hombre. El espirita debe servirse constantemente de la oración.  Ella le calmará el corazón inquieto y aclarara los caminos del mundo. La propia ciencia materialista está hoy probando el poder  del pensamiento  y su capacidad de transmisión al infinito. El pensamiento empleado en la oración  lleva a la carga  emotiva de los más puros y profundos sentimientos. El espirita   ya no puede  dudar del poder de la oración, predicado por el Espiritismo. Cuando algunos “maestros” ocultistas o espiritas distraídos llamaron  a la oración de muleta, el espirita convicto debe recordar que Cristo también la usaba y también la enseñó. Bendita muleta es esa, que el propio Maestro de los Maestros manejo al margen del camino, en su luminoso pasaje por la Tierra!

 

El espirita sabe que la muerte no existe, que el dolor no es una venganza  de los dioses  o un castigo de Dios, más si una fuerza de equilibrio y una ley de educación, como explico León Denis. Sabe que la vida terrena es apenas un periodo de pruebas y expiaciones, en e las que el  espíritu inmortal se mejora, con vistas a la verdadera vida, que es la espiritual. Los problemas angustiantes del mundo actual no pueden perturbarlo. El está amparado, no en una fortaleza perecible, más si en la seguridad dinámica de la comprensión,  del apercibimiento constante de la realidad viva que lo rodea  y de la que el mismo es parte integrante. Los cambios incesantes de las cosas, que nos revelan  la inestabilidad del mundo,  ya no pueden asustar al espirita, que conoce la ley de evolución. ¿Cómo puede el inquietarse o angustiarse, ante el mundo actual?

 

El Espiritismo le enseña y demuestra que este mundo en que ahora nos encontramos, lejos de amenazarnos con la muerte y la destrucción, nos anima con la resurrección y nueva vida. El espirita ha de enfrentar  el mundo actual con la confianza que el Espiritismo le da, esa confianza racional en Dios y en sus admirables leyes, que rigen las constelaciones atómicas en el seno de la materia y en las constelaciones astrales  en el seno del infinito. El espirita no teme, porque conoce  el proceso de la vida, en sus múltiples aspectos, y, sabe que el mal es un fenómeno relativo, que caracteriza los mundos superiores, que  lo esperan en la distancia y que los propios materialistas hoy procuran alcanzar con sus cohetes y naves espaciales. No son, por tanto, mundos utópicos, ilusorios, más si realidades concretas del Universo visible.

 

Confiando en Dios, inteligencia suprema  del Universo y causa primera de todas las cosas, -poder supremo e indefinible, al que las religiones dogmaticas dieron la apariencia errónea de la propia criatura humana,- el espirita no tiene que temer, desde que procure seguir los principios sublimes de su Doctrina. Dios es amor, escribió el apóstol Juan. Dios es la fuente del Bien y de la Belleza, como afirmaba Platón.  Dios es aquella necesidad lógica a la que se refería Descartes, que no podemos  quitar del Universo sin que el Universo se deshaga. El espirita  sabe que no tiene apenas creencias, pues posee conocimientos. Y quien conoce no teme, pues solo lo desconocido  nos da miedo.

 

El mundo actual es el campo de batalla del espirita. Más también su oficina, aquella oficina en la que el forja un mundo nuevo. Día a día el debe golpear el yunque del futuro. A cada día que pasa, un poco de trabajo se realiza. El espirita es el constructor de su propio futuro en el mundo. Si el espirita rechaza, si teme, si vacila, puede comprometer  su gran obra. Nada le debe perturbar el trabajo, en la turbulenta más si promisora oficina del mundo actual.

 

Una cosa es necesaria: la luz, luz que ilumine al espíritu, luz espiritual. Esta luz está siendo derramada  por la faz de la Tierra en el transcurso del siglo XX. Mas, como los que no la buscaron  no la encontraran, es necesario que se dispongan todos a procurarla en los manantiales del Racionalismo  Cristiano, donde, en abundancia,  es ella encontrada.

Todos tienen en la vida  las mismas posibilidades y los mismos derechos espirituales, por ser partes integrantes de una sola Naturaleza  Espiritual. Más que en cualquier otra ocasión en los siglos anteriores, está siendo reavivada en las mentes humanas, y con ayuda de la ciencia, la conciencia del poder eterno y de la realidad del ego.

En resumen:

 

El espirita es el consciente constructor de una nueva forma de vida humana en la Tierra y de la vida espiritual en el Espacio; su responsabilidad es proporcional a su conocimiento de la realidad, que la Nueva Revelación le dio; su deber  es el de enfrentar las dificultades  actuales, y transformarlas en nuevas oportunidades de progreso,  no puede ser  olvidado un momento siquiera; Para poder aprovechar todos los avances que el hombre ha conseguido hasta ahora, es preciso que utilicemos los conocimientos hasta ahora conseguidos, para crecer, utilizándolos en nuestro propio beneficio, si no lo hacemos así, el mundo avanzará pero nosotros no podremos avanzar porque seguimos atados a las pasiones que nos mantienen imantados al suelo, donde la materia, nos hizo prisioneros.¡ Espiritas, cumplamos con nuestro deber!

 

Trabajo realizado por Mercedes Cruz Reyes, extraído de libros de la codificación y de otros de León Denis.

EL ESPÍRITU

SU LLEGADA AL MÁS ALLÁ

Mercedes Cruz Reyes

Inmensas caravanas de emigrantes de la Tierra, llegan al Más Allá, sin solución de continuidad.

Procedentes de los más variados rincones del Orbe, llevan impreso en el espíritu, las señales vigorosas que reflejan los últimos instantes transcurridos en el vehículo celular.

Llevan consigo el equipaje  de los hechos acumulados durante su tránsito por el mundo de las expresiones físicas. La desencarnación no modificó sus hábitos ni costumbres; no les otorgó títulos ni conquistas, no les quito meritos ni realizaciones. Cada uno se presenta  tal cual vivió. No existe el milagro de la transformación

El deseo de la muerte es muy profundo cuando perdemos a un ser muy querido, la vida sin él, nos resulta imposible, y la primera opción es para muchos partir con él. Es el deseo interno de querer morir para   volver a encontrarse con el amor  en las regiones de la Espiritualidad.

Con el corazón oprimido, inclinados hacia el ser que nos deja, , vemos extinguirse lentamente sobre sus facciones  la sombra del más allá. La lumbre interior solo lanza ya  pálidos y temblorosos resplandores; cada vez es más débil, y luego se extingue… Todos nos hemos preguntado alguna vez, sobre este misterio que es la muerte. Es un problema que a todos nos interesa, ya que en todos ha de cumplirse la ley. Nos interesa saber, si en esta hora, todo se ha terminado; si la muerte no es más que un taciturno reposo en el aniquilamiento o, por el contrario, es la entrada en otra esfera de sensaciones.

Por todas partes se levantan problemas, en todas partes el sufrimiento reina como un soberano; por todas partes  el aguijón de la necesidad y del dolor estimula al movimiento desenfrenado, al vaivén terrible de la vida y de la muerte. La muerte es el signo de interrogación colocado siempre ante nosotros; la primea pregunta  a la cual suceden  innumerables preguntas y cuyo examen ha hecho la preocupación, la desesperación de las edades, la razón de ser de una multitud de sistemas filosóficos.

Llorar a los muertos es hacerles sufrir, ya que la muerte no existe, a pesar del concepto  que tengan los materialistas  y muchos religiosos… Morir es renacer, volver el espíritu a su verdadera patria, que es la espiritual.  ¿Por qué entregarnos a la desesperación  o al desconsuelo, si los que suponemos muertos  están vivos?

La ausencia del ser querido es la que nos suele torturar, a veces no existe en el ser la duda de que sigue viviendo. Pues lo que sentimos es la de su presencia a nuestro lado.

Y este es el gran equivoco, la ausencia que nos falta es la del cuerpo, pues el Espíritu que ama  jamás se aparta de los que han quedado en la retaguardia, mientras se lo permitan sus nuevas posibilidades. Y cuando pueden  intentan, comunicarse…

En las practicas  espiritas orientadas  según las enseñanzas de Kardec, los Espíritus se comunican sin ninguna evocación individual y siempre nos convocan a la meditación en torno a las responsabilidades que nos correspondan, reprendiéndonos con mansedumbre, guiándonos con sabiduría y hermanándose a nosotros  gracias a la experiencia que tienen, tras haber vencido  la jornada  en la densa organización corporal. Al testificar  la continuidad de la vida, comprueban que la justicia divina no falla y que concede a cada uno  lo que es merecedor, según como se haya conducido cuando estaba encarnado. Reaparecen con las características de la personalidad que les hemos conocido y se hacen identificar a la saciedad para que nos tranquilicemos, a fin de darnos coraje  para enfrentar nuestros necesarios embates.

Es el Evangelio el que nos da exuberantes demostraciones de la inmortalidad y de la comunicabilidad de los pseudomuertos. Toda la Biblia está salpicada de constantes noticias de la comunicación entre los dos planos de la vida.: el físico y el espiritual, expresándose de las más  variadas maneras: visiones, sueños, profecías, obsesiones, curas espirituales, bilocaciones, apariciones materializaciones, desmaterializaciones, intervenciones, etc.  Referida como un don por el Apóstol Pablo, la mediúmnidad está siempre presente en las páginas del Libro de los Libros, como un puente de luz entre los hombres encarnados y los Espíritu.

Como una luz penetrante, la revelación de la vida más allá de la tumba es un incentivo y un consuelo para los que de la Tierra solamente conocen pruebas, dolores muy agudos, limitaciones y amarguras, y una bendición superior para los que dan amor al prójimo, sacrificándose por el bien general y practican la renuncia  y la dedicación a su prójimo.

Son inherentes al hombre   las posibilidades  de los ideales superiores y sublimes, las aspiraciones mayores  y el tener el rostro vuelto  hacia las legítimas realidades espirituales.

 Nadie muere, la muerte es una ilusión de nuestros débiles sentidos, y de los  muy pobres códigos conque pretendemos  descifrar los designios divinos  no consiguen traducir l magnitud de las excelsas leyes de la vida.

Siendo  la muerte un nuevo nacimiento  hace que los verdaderos amores, lejos de distanciarse ante la realidad del despertar espiritual, se estrechen aun más y se transformen en lazos de una incomparable belleza y en promesas de una luz insuperable y continúan palpitando los nobles sentimientos que se mantenían en la jornada vencida.

Una vez que los tejidos se disgregan en el lodo del sepulcro y el espíritu liberado asciende si supo avanzar en las tareas elevadas, sin las amarras coercitivas de la retaguardia.

Al principio, todo parece fascinante y deslumbrante. Es como una esfera de sueño y un país de encantamiento. Sin embargo, transcurridas las primeras horas y pasada la ligera turbación, se es atendido por dedicados amigos que han precedido y se empieza a comprender, a discernir y a establecerse, casi feliz, en la nueva realidad. Podríamos compararlo, como el que se despierta después de haber sufrido una operación quirúrgica, poco a poco se integra  en la Comunidad en la que se encuentre.

Todo lo que poseemos es un préstamo de la vida. Todos poseemos  más fuerza y coraje de lo que suponemos. Las potencialidades del hombre  se desarrollan en la lucha. Además, con los espíritus Amigos, aprendemos, que  todos los dolores  y frustraciones  nos pertenecen por adquisición del pasado  y que podemos libertarnos  de los mismos en el presente o en el futuro.

No conseguimos  entender las grandezas de nuestro Padre. En el Cielo  hay parajes, nidos de belleza, donde el espíritu ya supero las formas  y los límites  de la cárcel pegajosa de la carne, allí resplandecen el amor y la vida.

¿Por qué pensar solo apenas  en la encarnación transitoria, sin tener en cuenta  las expresiones del infinito? En el barro de la coyuntura actual  y en las altas temperaturas  del sufrimiento purificador, construyamos el indestructible castillo  de las venturas venideras.  Tengamos en mente que la Eternidad es el tiempo que es: ni pasado, ni futuro, y por lo tanto insistamos en la perpetua elaboración de lo correcto y de lo éticamente perfecto. Las aflicciones de ahora  se transformaran en tranquilidad para siempre  y el amor cantará su definitiva balada a los oídos de nuestra dichosa alegría.

El alma una vez que termina su etapa reencarnacionista, continúa creciendo en amor y conocimiento, fuera de las vibraciones de la Tierra, en otros planos evolutivos.

Se evoluciona por etapas. En una Encarnación adquirimos la corona de la cultura, en otra la palma del amor.  Son muy raros los que consiguen adquirir sabiduría y bondad, cultura  de la inteligencia y cultura del amor de en una sola vez.  Al conocimiento recogido en etapas anteriores y en la memoria, lo que no sucede con la cultura sin bondad.

El hombre sabio, sin amor, puede tornarse un monstruo. Al desencarnar, notará  que habrá cultivado el cerebro, pero tendrá el corazón vacio, y deberá entonces iniciar una gran jornada  recorriendo la senda estrecha del sufrimiento, sin el conocimiento, en las expiaciones purificadoras.

El amor, en todas partes es el alma del Universo manifestación de Dios.

Aun los espíritus  condenados a trabajos forzados, inveterados perseguidores de la paz de muchos otros espíritus – seres infelices que solo esparcen  la desdicha que poseen – no están privados del auxilio divino otorgado por los abnegados mensajeros que velan por ellos, los asisten y amparan.

En cualquier lugar e incesantemente, la devoción de los buenos, refleja la paternal providencias Divina.

Morir, lejos de significar  un descanso en las mansiones celestiales  o expurgar sin remisión en las zonas infernales, es pura y simplemente, comenzar a vivir…

La muerte a todos nos espera, y la vida es la gran respuesta a todos los enigmas.

Ya se ha escrito y hablado mucho sobre la vida más allá de la muerte, más es necesario repetir, divulgar, acostumbrar  al hombre a las cuestiones espirituales.

En los tiempos actuales, el mensaje consolador y claro de las “Voces del Cielo” tiene régimen de urgencia y ante las perspectivas atrayentes del futuro con Jesús, se formulan votos de paz  con excusas sinceras hacia aquellos Espíritus valerosos, perspicaces y estudiosos, que ciertamente, no encontraran en la tierra lo que necesitan  para sedimentación de la cultura  y ampliación del conocimiento.

La vida en el más allá prosigue sin grandes modificaciones, ofreciendo a cada alma  en el crisol evolutivo, las bendiciones o puniciones  a que se ha hecho acreedora.

Están los atormentados por el sexo que continúan ansiosos. Esclavos del placer que prosiguen inquietos.

Compañeros de la ilusión  que permanecen engañados.

Aficionados a la mentira que se enloquecen  bajo la impresión de imágenes desordenadas.

Amigos de la ignorancia que caminan perturbados.

Solamente las almas esclarecidas y experimentadas en la batalla redentora, marchan en plena libertad, disfrutando de la dadiva de la esperanza entre sonrías y realizaciones.

Allí se verifica el verdadero sentido de la fe. En vez de ser la aceptación pasiva de la creencia religiosa, es por sobre todas las cosas, un programa de ascensión y renovación interior.

La conducción de la claridad pura del Cristianismo en la mente y en el corazón, es una elevada concesión del Cielo que nadie quebrantará impunemente.

Para el hombre común, la felicidad se resume en el problema de la posesión. Generalmente se piensa que la felicidad es ser dueño de algunas monedas o esclavo de algunos millones. Muchos son los que anhelan el goce  que la posesión del dinero puede comprar. Otros se tranquilizan con lo que la posesión ya le dio. Sin embargo, se ha constatado, que los que poseen riquezas no son felices. La felicidad  no es una consecuencia  de lo que se tiene  o deja de tener. Es una construcción intima  que depende de nuestra actitud de encarar lo que tenemos o lo que dejamos de tener. Muchas veces, quien posee algo, queda dominado por lo que tiene, así como los otros que nada tienen, se tornan esclavos de ese “no tener nada”

El hombre cuando desencarna es cuando comprende las palabras de Jesús cuando nos hablo de la “pureza de corazón” enseñándonos  a adquirir  los tesoros inalienables del espíritu, con los cuales el hombre es feliz.

La vida espiritual es muy semejante a la corporal, a pesar de que la vida del encarnado no es semejante a la del más allá. Sin embargo, en el mundo de la erraticidad, el Espíritu puede adquirir  elucidaciones y enseñanzas  que no puede desdeñar, considerando el valor  de que son portadores.  Mientras marchamos por la carne, no disponemos  de los cuidados  especiales necesarios a la observación de los hechos, situándolos en su lugar correspondiente como beneficios celestiales a nuestros espíritus ansiosos de evolución. Es común que modifiquemos los conceptos de los mensajes que nos son dirigidos transfiriéndolos para el prójimo y jamás aceptándolo como rumbo cierto para nosotros mismos. Sin embargo, en la vida espirita eso no es posible, porque estando despiertos a la verdad y sedientos de ella, buscamos en cada acontecimiento o narración, aparentemente sin importancia lo que nos pueda ser útil, de manera  de poder apaciguar  los conflictos íntimos y disminuir las aflicciones del arrepentimiento.

Desde la cuna al sepulcro, marchamos bajo la tutela del Señor, asistidos por abnegados desencarnados que no desfallecen en sus deberes de guiarnos por el rumbo ennoblecedor. Aquí, es la inspiración que nos llega ampliando el horizonte de nuestra alma, obligándonos a introducirnos en el sendero de las indagaciones fascinantes, levantando velos, aclarando conflictos, descifrando problemas, ofreciendo directivas. Allí, es la naturaleza vestida de luz: arroyos, ríos y mares, flores y pájaros, vetustos arboles y pequeños vegetales, animales e insectos  que existen en todas partes, alboradas y crepúsculos, sol y lluvia, minerales de diversos valores  que las ambiciones humanas, hijas del egoísmo y del orgullo convirtieron en preciosos  y vulgares, encendiendo el fuego de la posesión, por los cuales tantos se empeñan y luchan por obtener… Más allá, es el dolor – mensajero de la verdad, benefactor anónimo  e incomprendido – la voz del sufrimiento, invitando a la continencia  y al equilibrio, advirtiéndonos con relación al desgaste de la valiosa maquina física; el dolor moral, llamándonos a la meditación  y al análisis de las acciones; el dolor espiritual, manifestado en ausencias, frustraciones emocionales, agonías y soledad del alma, hablándonos en forma intuitiva sobre  el mal uso de la libertad, aprisionando la mente  en evocaciones dolorosas, que a pesar de esbozarse apenas en la tela mental, marcan los sentimientos con señales  angustiosas; el dolor  nostalgia y otros tantos dolores… todos perseverantes, llamándonos la atención, advirtiéndonos.

Muchas almas cuando están al otro lado, se sumergen en los recuerdos, meditando seriamente sobre sus acciones en la tierra, y reparan en que el arrepentimiento es un gran colaborador para la paz interior, pero cuando solo nos ofrece la oportunidad del trabajo gracias al cual se opera nuestra renovación. Abatirse bajo  el peso del fardo de lo que está “hecho”, es desperdiciar la feliz oportunidad del resarcimiento. Hemos de tratar de resurgir íntimamente  del “túmulo de las cosas muertas”.

Todos tenemos en el pasado, labores para reparar y caminos interrumpidos en la marcha evolutiva, que aun debemos vencer. El tiempo, ese amigo silencioso y confiado, nos enseña a no apresurarnos, para no sufrir el peligro de cansarnos y detenernos nuevamente, aunque también nos elucida con relación al estancamiento por las probabilidades que involucra criar raíces… Viajero incansable, él representa nuestras mejores y más caras esperanzas. Para nuestros espíritus endeudados, el tiempo, ligado al trabajo, es un tesoro que no podemos desdeñar, y a parte de ello, tenemos también la oración, ese tónico reconfortante que nos da coraje y que siendo de tan gran importancia, no sabemos valorizar.

Con el tiempo, tenemos la oportunidad.

Con el trabajo, conseguimos el aprovechamiento de la oportunidad.

Y con la oración, santificamos la ocasión y la acción.

Todos los que atraviesan el océano físico, se dan cuenta de cuan difíciles son los primeros tiempos después de la tumba.la indumentaria carnal que nos vistió durante largos años, continua envolviéndonos y reteniéndonos en el laberinto cruel de la evocaciones y sensaciones habituales.

La reencarnación, casi siempre, representa,  una inmersión en las aguas oscuras y peligrosas del mar del olvido. La gran mayoría de las almas vuelven a la carne como criminales en el exilio, para que dentro de ese olvido, logren considerar las actitudes mezquinas e infelices, rectificando pensamientos y aprendiendo a respetar la vida en el contacto con el dolor.

El dolor físico desanuda químicamente  los lazos que encadenan al Espíritu en la carne; le aparta los fluidos groseros que le envuelven – aun después de la muerte – y le retienen en las regiones inferiores.

No maldigamos el dolor; solo el nos arranca  de la indiferencia, de la voluptuosidad. Esculpe nuestra alma, le da su forma más pura, su más perfecta belleza.

Estas enseñanzas nos hacen perder el carácter espantoso a la muerte; la dejan reducida a una transformación necesaria, a una renovación. En realidad, nada muere. La muerte no es más que aparente. Solo la forma exterior cambia; es el principio de la vida –el alma- continua en su unidad permanente, indestructible. Se recobra más allá de la tumba, ella y su cuerpo fluídico, en la plenitud de sus facultades, con todas sus adquisiciones, luces, aspiraciones, virtudes, potencias, con las que nos enriquecemos en las existencias terrenales. He aquí los bienes imperecederos del que nos habla el Evangelio cuando nos dice: “Ni los gusanos ni el moho corroen, y los ladrones no pueden arrebatárnoslos.” Estas son las únicas riquezas que nos es posible llevar con nosotros y utilizar en la vida del porvenir.

La muerte y la reencarnación – esta que la sigue a aquella en un tiempo dado – son dos formas esenciales del progreso. Al romper  las costumbres estrechas que habíamos contraído, nos restituyen a otro medio diferente; dan a nuestro pensamiento un nuevo ímpetu: nos obligan a adaptar  el Espíritu a las mil fases del orden social universal.

Cuando llega el atardecer de la vida; cuando nuestra existencia, semejante a la página de un libro, va a volverse para dejar su puesto a una página en blanco, a una página nueva, el bueno pasa revista a sus actos.

El cuerpo humano, vestimenta de carne, despojo miserable, vuelve al laboratorio de la Naturaleza; pero el Espíritu, después de haber realizadosu obra, se lanza a una vida más avanzada, hacia esa vida espiritual que sucede  a la existencia corporal como el día sucede a la noche, y separa cada una de nuestras encarnaciones.

La muerte es la gran reveladora. En las horas de padecimiento, cuando la sombra se hace a nuestro alrededor, algunas veces nos hemos preguntado: ¿por qué naci? ¿por qué no me quede en la profunda noche, allá donde no se siente,  donde no se sufre, donde se duerme el eterno sueño? Y en esas horas de dudas, de ahogo, de angustia, una voz suena en nuestro interior que nos dice:

Sufre para engrandecerte y purificarte. Sabe que tu destino es grande. Esta fría tierra no será tu sepulcro. Los mundos que brillan en la superficie de los cielos son tus moradas del porvenir, la herencia que Dios  reserva a sus hijos. Eres por tanto un ciudadano del Universo; perteneces a los siglos futuros como a los siglos pasados, y en la hora presente  preparas tu elevación. Soporta, pues, con calma  los males elegidos por ti mismo. Siembra en el dolor  y en las lágrimas la semilla que brotará en tus próximas vidas; siembra también para los demás, como otros han sembrado para ti. Espíritu inmortal, avanza con paso firme por el sendero escarpado hacia las alturas desde donde el porvenir se te mostrará sin velo. La ascensión es ruda, y el sudor inundará con frecuencia tu rostro; pero, por la cima, veras asomarse la luz, verás brillar en el horizonte el sol de la verdad y de la justicia…

La voz que  nos habla así es la de los muertos, la de las almas amadas que nos han precedido en la región de la verdadera vida, que muy lejos de dormir bajo las losas, velan por nosotros. Desde el fondo de lo invisible nos contemplan y nos sonríen. ¡Adorable y Divino misterio! Se comunican con nosotros. Nos dicen: Basta de dudas estériles; trabajad y amad, ¡Un día, cuando hayáis cumplido vuestra tarea, la muerte nos reunirá!

Por la voz de los Espíritus, la voz de los muertos se ha hecho oir. La verdad ha salido de nuevo de la sombra, más bella y más esplendorosa que nunca. La voz ha dicho: muere para renacer, renace para engrandecerte y elévate con la lucha y el sufrimiento. Y la muerte no es ya una causa de espanto, , pues detrás de ella vemos a la resurrección. Así, ha nacido el Espiritismo. A la vez ciencia experimental, filosofía y moral, que nos proporciona un concepto general del mundo y de la vida basada en la razón y en el estudio de los hechos y de las causas, concepto más vasto, más esclarecido y más completo que cuantos les han precedido.

Las voces de nuestros hermanos mayores, nos dicen que recordemos que la vida es corta. Y que mientras dure debemos esforzarnos  en adquirir lo que venimos a buscar, que es el verdadero perfeccionamiento. Luchando con valor contra las viles pasiones, y de vemos hacerlo con el Espíritu y el corazón, corrigiendo nuestros defectos, suavizando el carácter y fortificando la voluntad. ¡ que el pensamientos se  aparte de las vulgaridades terrenales y se abra orientado hacia el cielo luminoso!

Recordando que todo lo que es material es efímero. Las generaciones pasan como las olas del mar; los imperios se derrumban, los mundos mismos desaparecen y los soles se apagan; todo pasa y se desvanece. Pero hay tres cosas que resplandecen por encima del espejismo de las glorias humanas, que son: la Sabiduría, la Virtud y el Amor. ¿Conquistarlas con nuestros esfuerzos, y cuando las hayamos conseguido, nos elevaremos por encima de lo pasajero y transitorio, para empezar a gozar de lo que es eterno!

 

Trabajo realizado por Merchita, extraído del libro “Más Allá de la muerte” de Divaldo Pereira Franco y del libro “Después de la muerte” de León Denis

DIVERSOS ASPECTOS DE LA MEDIÚMNIDAD

Mercedes Cruz Reyes

La vida física es una escuela de elevado merito y proporciona al espíritu sumergido en la carne transitoria el desenvolvimiento de su conciencia, y la realidad es que las  profundas raíces adquiridas por el instinto animal retardan al hombre por mucho tiempo bajo la capa del sufrimiento redentor.

 

 El dolor en la vida material casi siempre, resulta ser el corolario inmediato de los placeres descontrolados. El hombre debe despertar la centella sideral emanada del creador y situada en la carne humana, para liberarse lo más pronto posible de las formas esclavizantes de la materia.

 

Si el estado Angélico es la condición definitiva que Dios fijo para todos sus hijos, es justo que el espíritu se sirva eficientemente de los laboratorios planetarios que le facilitan las pruebas redentoras; pero debe ser sensato y trabajar eficientemente para lograr su ventura, a la que tanto e indiscutible derecho tiene.

 

Todo espíritu vive en la carne las mismas experiencias. El hombre ha sido invitado innumerables veces por la Espiritualidad Mayor a que despierte contra antes de su negligencia y acelerar sus pasos, pues están próximos de la vida angelical. Los que se demoran les esperan muchos inconvenientes, por estar atados a las hogueras de las pasiones devoradoras y pecaminosas del mundo de la carne.

 

El Espiritismo es la reaparición del Cristianismo en toda su pureza inicial y simplicidad conmovedora, los Mediums que se disponen servirle bajo su égida doctrinaria también precisan cumplir su mandato espiritual en el siglo atómico, como nuevos apóstoles, pregonando la inmortalidad del espíritu.

 

El éxito del servicio mediúmnico depende mucho de la renuncia, desinterés, humildad y ternura de sus mediadores, desechando cualquier manifestación de tipo espectacular que opaca los sentidos físicos, y que de ningún modo convierte al espíritu hacia el Bien.

 

El médium precisa comenzar su desenvolvimiento mediúmnico orientado por las lecciones básicas de la doctrina espirita. El hombre puede llegar a ser ingeniero, abogado, médico o magistrado, pero no puede eludir la alfabetización. Si la facultad Mediúmnica está destinada para objetivos sublimes, también es más compleja e importante que las profesiones comunes del mundo, debiendo dedicarse con esmero y cariño por parte de sus cultores.

 

En ese perfeccionamiento mediúmnico están en juego las elevadas enseñanzas de la vida evangélicas y su finalidad es proporcionar al hombre a la brevedad posible su liberación espiritual.

 

El médium debe apartarse de todo asunto que lo induzca al ridículo, a la censura o al sarcasmo sobre la doctrina espirita. El médium bien desenvuelto, en la acepción de la palabra es el fruto de largas experimentaciones a favor del prójimo; solo el servicio desinteresado, la imaginación disciplinada, el equilibrio emotivo y moral es el que garantizara el trabajo en sus comunicaciones con lo Alto.

 

El desenvolvimiento mediúmnico correcto, supervisado por gente sensata y experimentada, garantizara los trabajos provechosos y evitara las espinas de las decepciones prematuras o el desencanto de las tareas fracasadas.

 

No se puede confiar en la capacidad, seguridad y entendimiento de cualquier médium que ignore los principios más elementales sobre la mediúmnidad, expuestos en el libro de los Médiums. Son más peligrosos e importantes los contactos entre los vivos y los muertos, que con los profesionales de la tierra, pues el médium no puede prescindir de un curso seguro para su desenvolvimiento tal como lo estableció Allan Kardec en sus obras fundamentales.

 

El espiritismo es el conjunto de leyes morales que disciplinan las relaciones del “mediumnismo “entre el plano visible e invisible y coordina el progreso espiritual de sus adeptos. El fenómeno mediúmnico se comprobó antes de codificarse la doctrina espirita y actúa en forma independiente. Sin embargo, se debe distinguir, el mediumnismo es una manifestación que puede presentarse ajena a todas las doctrinas y creencias, es una facultad y el espiritismo es “ doctrina “ moral y filosófica codificada por Allan Kardec, con la elevada finalidad de liberar a los hombres de los dogmas  asfixiantes y de las pasiones esclavizantes.

 

La mediúmnidad es un patrimonio del espíritu, es una facultad que se engrandece en su percepción psíquica, tanto como evoluciona y se moraliza el espíritu del hombre. Es de origen esencialmente espiritual y no material, proviene de las interioridades del alma, donde la mente, a semejanza  de una eficiente usina, organiza y responsabiliza por todos los fenómenos de la vida orgánica, que se inician en la cuna física y terminan en la tumba.

 

La mediúmnidad es una facultad extraterrena e intrínsecamente espiritual, su manifestación en la vida terrestre se vuelve en un elemento receptivo de las energías sublimes y constructivas, provenientes de las elevadas esferas de la vida angélica. Cuando se aplica bien, se transforma al contacto magnánimo de la Angelitud, trabajando a favor del progreso humano. Es un recurso que faculta el intercambio entre los “ vivos “ de la tierra y los “ muertos “ del Más Allá, también sirve como puente o ligazón para que los espíritus de las sombras actúen con éxito sobre el mundo material. Muchos Médiums que abusan de su facultad y se entregan al servicio mercenario, exclusivamente a sus intereses particulares, no se demoran en ligarse imprudentemente a las entidades malhechoras de los planos inferiores, de cuya compañía difícilmente consiguen liberarse.

 

La mediúmnidad es una percepción espiritual cuya manifestación varia de una persona a otra, pues en su esencia depende del tipo psíquico o del grado espiritual del ser, que la posee. Aunque todos los hombres son creados  por Dios, se diferencian entre sí, porque son conciencias individualizadas en el Cosmos, pero que conservan sus características peculiares, que varían, conforme a su  mayor o menor edad sideral. Existe un tono espiritual propio y especifico en cada alma, que se pone de manifiesto durante el trabajo mediúmnico. Es como la flor, que revela su perfume particular, o la lámpara que expone su luz característica.

 

Nos encontramos en los umbrales de la “Era del Espíritu “donde la humanidad ha de sentirse impulsada hacia el estudio y el cultivo de los bienes de la vida eterna, con acentuado deseo de solucionar los problemas de origen espiritual. El hombre en la actualidad desequilibra sus nervios y súper excita su psiquismo, perdiendo terreno sobre su control espiritual, volviéndose un instrumento dócil en manos de los espíritus desencarnados y malévolos. La relación constante de los “vivos “con los “muertos “aunque los primeros sean inconscientes del fenómeno, termina por sensibilizarse, con el gravamen de que se efectúa en ellos un verdadero desenvolvimiento mediúmnico de inferior calidad. Esa es una de las causas y también la necesidad urgente para que el hombre prudente y bien intencionado se  integre definitivamente en los preceptos salvadores del Cristo y los viva siempre a la luz del día.

 

Crece la sensibilidad psíquica entre los terrícolas, se acentúa la eclosión de la mediúmnidad común, porque se vive bajo la constante presión de los espíritus desencarnados, que explotan esa oportunidad para actuar inquisidoramente sobre la materia.

 

Se confirman los vaticinios de Jesús cuando decía que en el “ fin de los tiempos “ los viejos y los jóvenes y hasta los niños  tendrían visiones, oirían voces extrañas y profetizarían, a todo eso, después del advenimiento del Espíritu de Verdad.

 

La mediúmnidad es una facultad que no pertenece al organismo carnal, sino al recurso sublime que debe fluir y difundir el esclarecimiento espiritual entre los hombres, y se refina y exalta según la dedicación de su portador con el intercambio superior del espíritu inmortal.

 

La mediúmnidad más evolucionada es la intuición. No es una facultad ostensible, pero es sublime y oriunda de la elevada sensibilidad espiritual. Es natural y definitiva, es una especie de percepción panorámica que se afina conforme el espíritu se ajusta a sus relaciones e inspiraciones de las esferas elevadas. Es el  “eslabón “que une al alma encarnada con la Mente Divina que la creo, facultándolo para transferir hacia la materia el sentido y entendimiento de la vida espiritual superior.

 

La intuición, por lo tanto, es la etapa más elevada del espíritu, es el corolario de la gran escala que comenzó en el curso primitivo del instinto, hasta alcanzar la razón angélica. Solo la intuición pura le dará la percepción interior de la realidad cósmica, o le permitirá la concepción panorámica del Universo. En realidad es la facultad inconfundible que “religa “a los seres humanos con el Creador. Es la divina lente que amplía la visión humana para observar la sublimidad de la vida inmortal.

 

La pureza cristalina de la intuición fue el atributo de los seres de elevada estirpe espiritual, que delinearon los caminos de luces para el orbe terrestre, tales como Krishna, Confucio, Pitágoras, Buda, Jesús, Francisco de Asís muchos otros, que en su peregrinación por la vida física, se conservaron constantemente ligados a las esferas sublimes del espíritu superior, cual puente vivo que une al mundo exterior de la materia a la intimidad del Espíritu Cósmico. La intuición pura es la “voz sin sonido”, la “           voz interior “, la “voz del sonido espiritual “que habla en la intimidad del alma, es el lenguaje misterioso verdadero y exacto del Yo Superior guiando al ego que fuera puesto en la corriente evolutiva  de las masas planetarias.

 

La intuición permite al hombre “sentir “ todas las leyes ocultas y “ saber “ cuál es la naturaleza original del Espíritu Creador del Cosmos. La intuición es el divino y elevado camino para alcanzar la Conciencia Cósmica de su autor Eterno, dice el lenguaje poético de los yogas: “antes que el Alma pueda ver, deberá alcanzar la armonía interior y los ojos de la carne volverse ciegos a toda ilusión”. Antes que el Alma pueda oír, la imagen (el hombre) tiene que volverse sordo a los rugidos de las fieras, a los secretos, a los gritos de los elefantes furiosos, como al susurro de la “luciérnaga de oro”. Antes que el Alma pueda comprender y recordar, primero debe unirse al Conversador Silencioso, como la forma que se dio al barro para unirse o identificarse al espíritu del escultor. Porque así el Alma oirá y podrá recordar. Entonces el oído interior escuchara la Voz del Silencio.

 

Todas las personas son Médiums. La mediúmnidad no es un patrimonio particular o exclusivo de los espiritas, pero sí de todos los hombres encarnados, siendo estos intermediarios de las buenas o malas inspiraciones del Más Allá de la tumba. La facultad Mediúmnica se manifiesta conforme al entendimiento y el progreso espiritual de cada criatura humana.

 

La mayoría de los hombres ignoran o no perciben su facultad Mediúmnica, porque es el fruto de la sensibilidad psíquica, ni la mayoría tampoco tienen noción cuando participan en los fenómenos del mundo oculto, confundiéndolos fácilmente con hechos comunes y naturales de la vida terrena. Los hombres que dicen ser ateos o descreídos de la inmortalidad de su propia alma, no justifican que estén exceptuados de la mediúmnidad. Ellos también pueden ser instrumentos inconscientes de innumerables acciones, fenómenos e inspiraciones de los desencarnados.

 

La mediúmnidad generalmente aparece en el hombre produciéndole disturbios mentales o perturbando su organismo físico. La mediúmnidad apacible y natural es el fruto equilibrado de la espiritualidad del alma y se manifiesta en forma serena y espontánea, como un don  innato y sin producir sensaciones desagradables en el ser. Lo contrario sucede cuando se trata de una “concesión “provisoria otorgada por la Administración Sideral, siendo comúnmente la denominada “mediúmnidad de prueba “despertada excepcionalmente por los técnicos del mundo astral a fin de favorecer a los espíritus endeudados para su pronta recuperación espiritual.

 

Durante el periodo de desarrollo de la mediúmnidad, la mayor o menor perturbación psíquica u orgánica del médium depende mucho del tipo de sus amistades espirituales y su forma y conducta de vida con el mundo material. Las alegrías, sufrimientos o tristezas que les embargan súbitamente, se deben a la aproximación del ser invisible que se sintoniza perfectamente a sus pensamientos y sentimientos manifestados.

 

Los Médiums han de procurar vivir una existencia digna y sublime, para conseguir sintonía con los elevados espíritus responsables por la redención del hombre. Toda imprudencia, desarreglo, rebeldía, mala voluntad o pasiones viciosas por parte de los Médiums en prueba, genera toda clase de disturbios psíquicos y sufrimientos físicos incontrolables, por eso el proceso de desarrollo mediúmnico se vuelve torturante.

 

La mayoría de los Médiums, inician el despertar de sus facultades bajo la actuación de los espíritus sufrientes, imperfectos u obsesores que aprovechan la “puerta Mediúmnica “ para satisfacer sus objetivos impuros y crueles. Si el médium es poco celoso e indisciplinado  de su condición Mediúmnica y estuviera comprometido por su estado de rescate Karmico, entonces se convertirá en el instrumento deseado para el vampirismo de los desencarnados, que se inclinan ávidamente sobre el mundo material.

 

La mediúmnidad, en el sentido general, se despierta en los seres humanos a través de los sufrimientos que les afecta la carne y el psiquismo, para después docilitarse por medio de un desenvolvimiento ordenado en los ambientes favorables y dirigidos por elementos capacitados.

 

Así entonces, el médium neófito y perturbado, poco a poco se irá ajustando a la tarea fenoménica y controlará el psiquismo para conducir su cuerpo, mientras procura sintonizarse vibratoriamente con el espíritu guía y benefactor, que deberá protegerlo en su trabajo de intercambio con el mundo invisible.

 

La facultad Mediúmnica debe ser desenvuelta conforme a la técnica y orientación dejada por Allan Kardec en el “Libro de los Médiums “pues bien aplicada siembra esperanzas, orienta a las almas en medio de los caminos peligroso, de las seducciones de la materia y soluciona los motivos de innumerables problemas dolorosos de los destinos humanos. Mal usada, perturba, falsea y deforma el verdadero sentido de las cosas, causando desilusiones inolvidables.

 

La mediúmnidad evoluciona tanto como el psiquismo del hombre, dado que es correlativo a su progreso y evolución espiritual. Es necesario distinguir    que la base evolutiva de la mediúmnidad no debe llevarse a cuenta de la manifestación ostensiva de los fenómenos in comunes del mundo material. Pues aunque el médium de efectos físicos demuestre una fenomenología espectacular y sorprendente para los sentidos carnales, no sobrepasa  al médium altamente intuitivo, que es el fruto de elevado grado espiritual, alcanzado por el hombre. Con respecto a los fenómenos físicos en sí, dependen fundamentalmente de la mayor o menor cuota de ectoplasma producido por el médium, para permitir la materialización de los desencarnados en el ambiente físico; el médium intuitivo, de elevado nivel espiritual, es capaz de transmitir mensajes que ultrapasan los niveles comunes de la vida humana. Aunque no sorprenda ni satisfaga los sentidos físicos en sus comunicaciones de carácter espiritual, puede trazar derroteros definitivos para el progreso sideral de los hombres.

 

La mediúmnidad de efectos físicos, es un acontecimiento transitorio que convence a muchos sobre la realidad espiritual, pero no siempre los convierte al reino amoroso del Cristo. En el caso de la intuición pura y elevada, el ser pone de manifiesto la realidad críptica de los planos superiores, despreocupado en probar si el alma inmortal, pues, siente en sí mismo, que su ventura está más allá de las formad perecederas del mundo fenoménico de la materia.

 

Francisco de Asís tenia para sí mismo la facultad divina que le hacía vislumbrar los mundos angélicos de Jesús sin necesidad de demostraciones espectaculares, fenómenos de materializaciones o voz directa de los desencarnados. En consecuencia, la mediúmnidad intuitiva, o mejor dicho” la mediúmnidad espiritual “es una facultad superior, que sobrepasa a todas aquellas que dependen de la fenomenológica del mundo transitorio de la carne para probar la realidad del espíritu inmortal, es la que ayuda al hombre a relacionarse directamente a la fuente de su origen divino.

 

Los espíritus desencarnados en su mayoría se arrastran por la superficie terrena, encadenados a las pasiones y deseos carnales que no pueden satisfacer desde su plano astral, ni tampoco se dedican  o preocupan en mejorar su situación aflictiva. Algunos ambulan victimas de su propia incuria espiritual, siendo esclavos de las emociones animalizadas y primitivas, a causa de su relajamiento y desinterés por su suerte; otros, bastante experimentados en los trabajos repulsivos de la obsesión y la perfidia, tratan de entrometerse en nuestra vida material, insuflando ideas erróneas y orientaciones confusas para precipitarnos al ridículo y desesperación. No retroceden delante de los mayores obstáculos, siempre que puedan perjudicar nuestra estabilidad moral o situación financiera.

 

Ociosos, exigentes, sensuales y esclavos de los vicios terrenales, vampirizan las energías, haciendo de sus víctimas la prolongación viva y viciosa para saciar algunas de sus pasiones impuras. Pablo de Tarso, en su epístola a los romanos, afirma lo citado anteriormente, cuando dice: “Estamos rodeados de nubes de testimonios “confirmando que  los hombres están rodeados de masas de espíritus que los vigilan en todos sus actos y actividades de la vida física. En medio de la masa que conforma los espíritus malévolos, livianos y viciados, se infiltran algunas almas benefactoras, dispuestas para la lucha tenaz a los fines de convertir y menguar la acción perniciosa sobre los encarnados.

 

Son almas que salen del mundo oculto para inspirarnos hacia el Bien y hacen todo lo posible para ayudarnos satisfactoriamente en los problemas justos de la vida humana, para liberarnos de las tristezas ocasionadas en las vidas planetarias. Cuando un espíritu consigue desviarnos de la senda tortuosa, existen desgraciadamente decenas de almas pervertidas que realizan ingentes esfuerzos para arrastrarnos a los peores deslices y equívocos espirituales. Y aunque todas las personas son Médiums, su mayor o menor sintonía con los espíritus desencarnados depende de la sensibilidad Mediúmnica de orden superior o inferior.

 

Toda persona es un médium en potencia, y puede relacionarse ostensiblemente con los desencarnados por medio de la fenomenológica Mediúmnica, visible para el mundo material, como recepcionarlos en la intimidad de su conciencia inmortal. Los hombres buenos, atraen a los buenos espíritus, y los hombres malos atraen a los malos espíritus. Esa relación se ejerce a través de la “afinidad electiva “que es responsable por la atracción y armonía entre los astros, al igual que rige la simpatía entre las sustancias y el amor entre los hombres.

 

Un día nosotros también dejaremos nuestro cuerpo en la sepultura terrena, y según haya sido nuestro trato con las pasiones, vicios o virtudes expuestas en la superficie del mundo físico; seremos espíritus desencarnados, malignos o benefactores. Los desencarnados respiran por afinidad en nuestro halito mental, sintonizándose a nuestra esfera emotiva en correspondencia del alimento adecuado que les ofrecemos, ellos se nutren con nosotros o en la efervescencia de las pasiones delictuosas, o intercambian los pensamientos crípticos recepcionados en la esfera del Cristo.

 

Todo depende de nosotros, pues así como los gérmenes nocivos son atraídos por la fruta podrida, los espíritus mal intencionados también acuden presurosos junto aquellos que les ofrecen el alimento impuro y adecuado.

 

El espiritismo trata la mediúmnidad a las claras, sin tabúes iniciativos o nomenclaturas complejas. Las expone a la  luz del día  y las examina sin ritualismos complicados. El hombre que es beneficiado desde lo Alto con la “dadiva “ de la facultad Mediúmnica, conoce por medio de la doctrina espirita sus deberes ante el mundo físico y sus responsabilidades para consigo mismo. Por encima de todo, su deber es servir en la medida de sus fuerzas, pues la causa principal que lo debe impulsar es su redención espiritual.

 

El espiritismo es un movimiento popular y de amplitud general, destinado a todos los hombres. Mucho antes de atender con preferencia a quienes se encuentran en el “camino de la Verdad “ está destinado en sus principios a amparar a los hombres incrédulos, desajustados y torturados por la eclosión de la mediúmnidad de prueba.

El espiritismo es una doctrina disciplinada por un conjunto de leyes, principios y reglas, que tanto orienta las relaciones entre los espíritus encarnados y desencarnados, como promueve la renovación filosófica y moral de sus adeptos.

La mediúmnidad es uno de los talentos que los genios del Bien conceden a los espíritus endeudados, necesitados de urgente rehabilitación espiritual. Esa facultad puede desaparecer en cualquier momento, si su portador la profana para satisfacer su vanidad con provechos ilícitos.

Ningún médium está facultado para servirse de la mediúmnidad para uso exclusivo o aprovechamiento egocéntrico, ni exponerla en público en forma comercial. Es uno de los bienes concedidos por Dios a sus hijos, tal como lo dijera Jesús en su parábola, profundamente espiritual.

Las fuerzas psíquicas no deben degradarse con las manifestaciones espectaculares que exaltan la personalidad humana transitoria, y se desfiguran para transformarse en mercadería destinada a crear facilidades o atender los caprichos de la vida física.

Los valores legítimos de las facultades mediúmnicas, cuando son desenvueltos  y practicados con el Cristo, no producen caídas ni humillaciones que testimonian la vida equivoca de los Médiums imprudentes. El médium, como instrumento fiel de la voluntad del Señor revelada en el mundo de las formas, crea destinos crueles para el futuro, cuando la negligencia o mala fe invierte el programa espiritual que prometió divulgar en la superficie de la Tierra. Siempre existe atenuante para aquel que peca por ignorancia, pero es indigno e intolerante quien lo hace deliberadamente, después de haberse comprometido para la realización de un servicio que es fuente de Bien y progreso para muchas criaturas.

El reino transitorio es el del mundo del Cesar el de los interese de la vida material para la educación del espíritu imperfecto, el don mediumnico es la dadiva espiritual del reino de Cristo, antes     que una mercadería de especulación mundana.

El hecho de comprobarse la actuación de los espíritus en cualquier tipo de trabajo medianímico, no quiere decir que allí se practique Espiritismo. La doctrina espirita se confirma en sus prácticas, cuando sus adeptos aceptan y cultivan las reglas y principios morales en el trato con la vida material, sin utilizar los dones de la facultad Mediúmnica.

No es suficiente que el hombre frecuente los centros espiritas, que escuche a los espíritus en palestras sobre el espíritu inmortal, solicite recetas y pases, para considerarse excelente espiritista. De la misma forma hacen los católicos y demás religiosos, que consideran confusamente la devoción interesada y la mendicación a los santos y profetas, como si fuera su propia renovación espiritual.

Es necesario que los adeptos de la doctrina espirita, antes de ser meros espectadores de las reuniones mediúmnicas y “pedigüeños “incorregibles de los beneficios ofrecidos por el Más Allá, han de integrarse en el cumplimiento incondicional de sus postulados morales, que por encima de todo, deben mejorar la conducta del hombre.

El Espirita, como decía Allan Kardec se conoce por la modificación moral que efectúa a través de todos los días los hombres cultos e ignorantes, ricos o pobres que sufran la insidiosa perturbación que les afecta el psiquismo y desequilibra sus nervios, no son más que criaturas necesitadas de urgente ayuda de los trabajos espiritas para lograr ajustarse nuevamente en su dirección psíquica y armonizarse definitivamente con sus viejos adversarios.

En algunos encarnados, la mediúmnidad repunta súbitamente, con síntomas obsesivos y entonces requiere los cuidados urgentes de otro médium bien desenvuelto, pues han reencarnado con la obligación Karmica de cambiar las convicciones infantiles o ateístas de su familia carnal. Al ser responsables en el pasado por acontecimientos morales,  que llevaron a algunos seres a la desesperación, la locura,  el suicidio, están obligados a soportar las pruebas de la obsesión y curar posteriormente, a fin de modificar las convicciones de su parentela, que generalmente fueron sus víctimas.

Aunque todos los hombres más o menos son influenciados por los espíritus desencarnados, no se debe olvidar que existen espíritus buenos, dedicados o benefactores que actúan con todos los que en la vida física buscan su rehabilitación espiritual.

Es necesario que el hombre se renueve constantemente en la estructura de sus pensamientos y manifestaciones, debiéndose introducir tanto como le fuera posible, en el curso superior de la vida espiritual.

Los que desean liberarse de las entidades opresoras de las sombras, no deberán descuidar su reajuste moral, el estudio superior y su control emotivo y mental, sobre sus deseos inferiores y pasiones viles

       DE DIVERSOS LIBROS DE ESPIRITISMO.

Trabajo realizado  por Merchita

Miembro fundador del centro espirita

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LEY DE DESTRUCCIÓN

Mercedes Cruz Reyes

El mundo se ha hecho pequeño desde el momento en que los medios de comunicación se han convertido en los medios de llevar imágenes de acontecimientos que ocurren en un determinado lugar para todos los rincones del planeta. Los satélites proporcionan la captura de imágenes y distribución instantánea para billones de personas.

El mundo globalizado muestra a los hombres prácticamente todo lo que ocurre en cualquier parte de la Tierra, al mismo instante. La cultura de los pueblos es mostrada todos los días sin ningún tipo de omisión. Desde el más simple campesino de los confines de la Tierra hasta la más sofisticada fábrica de electrónicos se muestra de forma desnuda y cruda.

En ese nivel de informaciones la vida se despliega y todos consiguen saber de los acontecimientos del mundo. Por lo tanto, la vida del más austero ascético, en el más lejos “sertão”, ya no sigue siendo oscura y oculta, porque siempre hay alguien con una cámara en la mano para enviar imágenes al mundo.

Los medios de comunicación viven de la exploración de imágenes y cuanto más fuerte, generarán más recogimiento para sus cajas fuertes. Esto crea una carrera sin precedentes por este tipo de imagen, porque el pueblo  gusta de ver cosas fuertes e impresionantes. En esta lista están las catástrofes de todos los tipos y especies.

Hoy en día, como en otros tiempos siguen apareciendo desgracias y destrucciones muy lamentables, el hombre duda de Dios y de su existencia la falta de conocimientos les hace dudar y hablar así, los venenos mortíferos son inoculados por la política inconsciente en las masas populares.

La bajada a la tierra está repleta de neblinas tremendas. Los lugares santos permanecen llenos de tinieblas abominables. Algunos hombres caminan al siniestro clarear de incendios. Se abona el suelo con sangre y lagrimas para la sembradura  del porvenir, todos juzgamos con arreglo a lo que sabemos y los espiritas no podemos juzgar a la ligera estos desastres sabemos que no suceden porque si, es la medicina para el ayer defectuoso la que hoy nos ere el corazón, ella nos sana de las impurezas del pasado, donde sin control ni medida nos hicimos un gran daño con nuestra mala conducta y malos hechos y hoy luchamos en nuestra propia batalla con el único fin de conseguir un progreso que nos proporcionara un día la libertad, libertad que hoy esta mermada por las sombras y no puede elevarse porque está adherida al débito fructuoso y lucha incansablemente por liberarse de ese ayer nefasto, haciendo un hoy sacrificado y difícil para alcanzar un mañana más libre y tranquilo.

Dios castiga a la humanidad con calamidades destructoras para hacerla adelantar con más rapidez. Lo que llamamos destrucción, no es más que una transformación, cuyo objeto es renovar y mejorar al hombre, por eso es preciso que todo sea destruido para que renazca y sea regenerado.

 

La destrucción es necesaria para la regeneración moral de los espíritus, así adquieren en cada nueva existencia un nuevo grado de perfección. Es preciso ver el fin de las cosas para apreciar los resultados, muchas calamidades a consecuencia del perjuicio que ocasionan son necesarias a veces para hacer que se establezca más prontamente un orden de cosas mejores y en algunos años. Lo que hubiese exigido muchos siglos.

 

Dios emplea otros medios para el mejoramiento de la humanidad, como es el conocimiento del bien y del mal pero  el hombre no los aprovecha y por ello es preciso castigarle en su orgullo y hacerle comprender su debilidad. Durante la vida, el hombre lo refiere todo al cuerpo, pero después de la muerte piensa de distinto modo, la vida del cuerpo es poca cosa.

Un siglo de nuestro mundo es un relámpago en la eternidad, y los sufrimientos que llamamos de algunos mese o días no son nada: son una enseñanza que nos aprovecha en el porvenir. El Espíritu es el mundo real, preexistente y sobreviviente a todo. Los espíritus son los hijos de Dios y objeto de toda su predilección, los cuerpos son solo disfraces  que sirven al Espíritu para aparecer en el mundo. En las grandes calamidades que diezman a los hombres, resulta lo que en un ejército que, durante la guerra, ve sus vestidos gastados, rotos o perdidos. El general cuida más de sus soldados que de sus vestidos.

Si le damos importancia a ese vestido es porque no vemos y miramos esa vida en relación con el infinito.

Si pudiéramos  elevarnos con el pensamiento, esas calamidades no nos parecerían más que huracanes pasajeros en el destino del mundo, pues a pesar de los males que ocasionan cambian el estado de una comarca y el bien que de ello resulta, no es apreciado con frecuencia más que por las generaciones futuras.

Las calamidades son pruebas que proporcionan al hombre ocasión de ejercer su inteligencia de probar su paciencia y resignación a la voluntad de Dios, y le pone en condición de desplegar sus sentimientos de abnegación, de desinterés, y de amor al prójimo, si no esta dominado por el egoísmo.

 

Al hombre le es dado evitar las calamidades por una parte pues muchas son consecuencia de su imprevisión y a medida que adquieren conocimientos y experiencia, pueden evitarlas, es decir, si sabe buscar sus causas. Pero los males que afligen a la humanidad los hay generales que pertenecen a los secretos de la Providencia y cuyos efectos afectan más o menos a todos los individuos. A estos el hombre no puede oponer más que resignación a la voluntad de Dios; pero estos mismos males aún pueden ser agravados más por la incurría humana.

 

El espiritismo nos explica perfectamente la causa de los sufrimientos individuales, como consecuencias inmediatas de las faltas cometidas en la existencia presente o expiación del pasado. Pero dado que nadie ha de ser responsable más que de sus propias faltas, nos son menos explicables las desgracias colectivas que abrazan a las aglomeraciones de individuos como a veces a toda una familia, ciudad o nación, raza, desgracias que comprenden así a los buenos como a los malos, a los inocentes como a los culpables.

 

Cada hombre reúne tres caracteres; el de individuo o ser en sí mismo, el de miembro de familia y el de ciudadano. Bajo cada una de estas fases puede ser, criminal o virtuoso, es decir, puede ser virtuosa como padre de familia y criminal al mismo tiempo como ciudadano y viceversa y de aquí las situaciones especiales en que se encuentra en sus existencias sucesivas.

 

Salvo algunas excepciones puede admitirse como regla general que los que en una existencia están unidos en una empresa común ha vivido ya juntos trabajando en el logro de lo que hoy resultan y que volverán a encontrarse juntos en el porvenir hasta que hayan expiado su pasado, o cumplido la misión aceptada.

 

Gracias al espiritismo comprendemos la justicia de las pruebas que no derivan de los actos de la vida presente, pues nos decimos que son el pago de deudas pasadas. En las pruebas colectivas suele ser igual, el inocente de hoy puede ser el culpable del ayer y si es castigado individual o colectivamente, es porque lo merece. Además, hay faltas del individuo y del ciudadano como ya hemos dicho antes y las expiaciones del uno no absuelven al otro pues toda deuda ha de ser pagada hasta él ultimo óbolo.

 

Las virtudes de la vida publica no son las mismas que las de la vida privada y el que es un excelente ciudadano, puede ser un mal padre, y aquel que es un buen padre de familia probo y honrado en sus negocios puede ser un mal ciudadano, haber atizado el fuego de la discordia oprimido al débil y manchado sus manos, con crímenes a la sociedad.

 

Estas faltas colectivas son las que expían colectivamente los individuos que a ellos han concurrido, las cuales vuelven a encontrarse para sufrir juntos la pena del talión, o tener ocasión de reparar el mal que han hecho probando  su amor a la cosa, socorriendo y asistiendo a los que maltrataron en otro tiempo.

 

A menudo se renace en la misma familia para reparar culpas reciprocas. Se renace en el mismo centro, en la misma nación, en la misma raza, ya por simpatía, para continuar con los elementos que se han elaborado y proseguir trabajos empezados y que la brevedad de la vida, o las circunstancias no permitieron concluir.

 

La reencarnación en el mismo centro es la causa del carácter distintivo de los pueblos y de las razas pues mejorándose progresivamente, conservan, sin embargo, el matiz primitivo, hasta que el progreso los transforma completamente.

 

Los franceses de hoy son los de la Edad Media los de los tiempos druidicos, son los exactores y las víctimas del feudalismo; los que esclavizaron a los pueblos y han luchado por emanciparse, los cuales se haya en la Francia transformada, donde unos expían en la humillación el orgullo de raza, los otros disfrutan del producto de su trabajo.

 

Cuando se piensa en los crímenes de aquellos tiempos en que no existía respeto a la vida de los hombres y al honor de las familias, en que el fanatismo levantaba hogueras en honor a la divinidad, cuando se piensa en todos los abusos del poder, en todas las injusticias que se cometían con mengua de los más sagrados derechos naturales.

 

No hay duda de que hay familias, ciudades, naciones, y razas culpables; porque dominadas por el orgullo, el egoísmo, la ambición y la codicia, van por el mal camino y hacen colectivamente lo que aisladamente un individuo. Se ve que una familia se enriquece a expensas de otra, que un pueblo subyuga a otro pueblo llevando la desolación y la ruina y que una raza quiere anonadar a otra. He aquí porque hay familias, pueblos, ciudades y razas sobre las que pesa la pena del talión.

 

Para el espiritismo, la solidaridad es un hecho que descansa en una ley universal de la naturaleza, que enlaza a todos los seres del pasado, del presente y del porvenir, a cuyas consecuencias nadie puede esquivarse. Cuando todos los hombres conozcan el espiritismo comprenderán la verdadera solidaridad y en consecuencia la fraternidad verdadera. Luchar contra la adversidad es un deber, sufrir sin reaccionar ante los males de la vida seria una cobardía. Las dificultades que han de vencer los hombres ejercitan y desarrollan su inteligencia. Sin embargo, cuando los esfuerzos son superfluos, cuando se interpone en el camino lo inevitable, llega para el hombre la hora de la resignación.

 

Ningún poder puede lograr apartar del hombre las consecuencias de su pasado. Solo un loco puede tratar de luchar contra la naturaleza inmutable de las cosas, en tanto que el Espíritu sensato encuentra en el padecimiento un medio de reconfortarse y de fortificar sus cualidades viriles. El alma intrépida acepta los males del destino pero, con el pensamiento, se eleva por encima de ellos y hace de los mismos un pedestal para alcanzar la virtud.

 

Las aflicciones más crueles y más profundas cuando son aceptadas con la sumisión que supone el consentimiento  de la razón y del corazon indica generalmente él término de nuestros males, el pago de la última fracción de nuestra deuda. El dolor reina siempre como soberano en el mundo, y, sin embargo, la voluntad divina ha graduado sus efectos.

 

La  Naturaleza se encamina hacia un orden de cosas menos feroces, menos violentas. El sufrimiento se atenúa, los males espantosos, la peste, la lepra y el hambre permanentes en otros tiempos, casi han desaparecido. El hombre ha dominado a los elementos, ha aproximado  las distancias y ha conquistado la tierra. La esclavitud ya no existe. Todo evoluciona y progresa.

 

Que grande es para el alma resignada el momento de su partida, después de una vida dolorosa, mira a su pasado, vuelven a ver una especie de penumbra  desprecios padecidos, lagrimas contenidas, gemidos ahogados los sufrimientos soportados estoicamente. Y siente soltarse con suavidad las trabas que la encadenaban a este mundo. Va a abandonar su cuerpo de barro, va a dejar muy lejos de sí todas las servidumbres materiales ha probado su abnegación, ha sacrificado, sus intereses a la verdad y al deber y ha bebido hasta el fin el cáliz purificador.

 

Ante este espectáculo; un jubilo celestial la penetra. Una ultima oración como un grito de alegría brota de las profundidades de su ser y sube hacia su Padre, hacia su Dueño. Los ecos del Espacio repiten ese grito de liberación al cual se juntan los acentos de los Espíritus que se aglomeran en multitud para recibirle.

EL sufrimiento es una ley de  nuestro mundo. En todas las condiciones, en todas las edades, bajo todos los climas, el hombre ha sufrido y también ha llorado. A pesar del progreso moral alcanzado, millares de seres se inclinan aún bajo el peso del dolor.

 

El rico, como el pobre, sufre en su carne y en su corazon. Y desde todos los diversos puntos del planeta, la lamentación humana sube hacia el espacio. Aun en el seno de la abundancia, un sentimiento de abrogación, una vaga tristeza se apodera de las almas delicadas. Comprenden que la felicidad es irrealizable en la tierra y que solo luce con fugitivos relámpagos.

 

El hombre alimentado por la filosofía de la Espíritus sabe a donde va y conoce el porqué de sus males y la razón de ser del sufrimiento. Él entrevé el alborear de una nueva vida. Para medir los bienes y los males de la existencia; para saber lo que son la felicidad y la desdicha verdadera, hay que elevarse por encima del círculo estrecho de la vida terrena. El conocimiento de la vida futura y de la suerte que nos espera en ella nos permite medir las consecuencias de mis actos y su influencia sobre nuestro porvenir.

 

No se puede juzgar una cosa sin ver todo lo que de ella se deduce y por eso nadie comprenderá la vida si no se conoce su finalidad y sus leyes. Los padecimientos, al purificar el alma, preparan su elevación y su felicidad, en tanto que los goces de este mundo, las riquezas y las pasiones la debilitan y le proporcionan en la otra vida margas decepciones.

 

Los que sufren en su alma y en su cuerpo, los que son abrumados en la adversidad pueden levantar sus ojos al cielo, y esperar están pagando su deuda al destino y están conquistando su libertad. Los que se complacen en la sensualidad están forjando sus propias cadenas, acumulan nuevas responsabilidades que pesaran enormemente sobre sus días

 

El dolor, bajo sus formas múltiples, es el remedio supremo para las imperfecciones y para los achaques del alma. Sin él, no hay curación posible. Las operaciones dolorosas debuelben la salud y agilidad a nuestro cuerpo, el sufrimiento las humillaciones, la tristeza, la ruina nos sacuden el Espíritu debemos soportarlas con paciencia, de ello ha de  brotar nuestra salud moral

Solo la ignorancia de las leyes universales nos hace aceptar nuestros males con disgusto. Si comprendiésemos todos lo necesarios que son esos males para nuestro adelanto, si supiéramos saborear su amargura no nos parecerían una pesada carga. Todos odiamos el dolor, solo comprendemos su utilidad después que hemos abandonado el mundo donde el dolor ejerce su imperio.

En nuestra ceguera, maldecimos nuestras existencias oscuras, monótonas y dolorosas, solo cuando hemos discernido el verdadero sentido de la vida, comprendemos que esas vidas son preciosas e indispensables para dominar a los espíritus soberbios, para someterlos a esa disciplina moral, sin la cual no hay progreso alguno.

 

Exentos de males y preocupaciones, libres en nuestras acciones nos dejaríamos llevar por los arrebatos de nuestras pasiones, y por los impulsos de nuestro carácter. Lejos de trabajar en nuestro mejoramiento no haríamos más que añadir nuevas faltas a nuestras faltas pasadas, en tanto que, comprimidos por el sufrimiento en existencias humildes, nos acostumbramos a la paciencia y a la reflexión, nos proporcionamos esa única calma de pensamientos que nos permite oír la voz de lo Alto, la voz de la razón

En el crisol del dolor es donde se forman las almas grandes. Habiendo dado un repaso breve a lo que es el sufrimiento y la causa que lo provoca en nuestras vidas, vamos a hacer un estudio a la ley de destrucción donde el desespero, el dolor y el sufrimiento dañan a muchas vidas al mismo tiempo, son desgracias que afectan de una forma generalizada a muchos hombres a la vez y donde los seres inocentes sucumben a un mismo tiempo, siendo lamento para sus seres queridos o allegados que suelen murmurar! Como Dios consiente que estas desgracias ocurran ¡

Jesús en los instantes dolorosos aconsejó a sus discípulos, que se mantuvieran (los que estuvieran en el bien conducidos) en las alturas espirituales, sin abandonar la cooperación elevada que el Señor ejemplificó en la tierra; que hay consolidemos su posición de colaborador fiel, invencible, en la paz y en la esperanza, convencido de que, después del paso de los hombres de turbación portadores de destrozos y lagrimas, son los hijos del trabajo los que siembran la alegría, de nuevo y reconstruyen el edificio de la vida.

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EL SUICIDIO SEGÚN LA DOCTRINA ESPIRITA

Por Mercedes Cruz Reyes

Cuando en la Tierra abundan las desgracias, los pesares, el suicidio suele ser el recurso de los cobardes. Muchos son los hombres, que  débiles en sus fuerzas, desesperados ante la situación, por la que pasan, optan por quitarse la vida, creyendo que así acaban con todo.

El suicida, es antes de nada enfermo del alma, en virtud de que es merecedor de nuestro mejor cariño, pensamientos y oraciones. Es un individuo víctima por un estado desvirtuado de ser y de sentir la Vida en su mayor extensión.

El lenguaje humano carece de vocablos comprensibles para definir las impresiones absolutamente inconcebibles que pasan a contaminar el “yo” de un suicida después de las primeras horas que siguen al desastre, que suben y se agrandan, se convierten en trastornos y se radican y cristalizan cada vez más en un estado vibratorio y mental que el hombre no puede comprender, porque está fuera de sus posibilidades de criatura que, gracias a Dios, se conservó exento de esa anormalidad. ¡Entenderlo y medir con precisión la intensidad de esa dramática sorpresa, sólo lo puede hacer otro espíritu cuyas facultades se hayan quemado en las efervescencias del mismo dolor!

En esas primeras horas, que por sí mismas configuran el abismo en que se precipitó el suicida, semi-inconsciente, atormentado, desmayado sin que, para mayor suplicio, se le oscurezca del todo la percepción de los sentidos, se siente dolorosamente confundido, nulo y disperso en sus millones de filamentos psíquicos violentamente alcanzados por el malvado acontecimiento.

 El Más Allá de la tumba es, antes que nada, simplemente la vida real, lo que encontramos al entrar en sus regiones ¡es vida! Una vida intensa desarrollándose en modalidades infinitas de expresión, sabiamente dividida en continentes y grupos como la Tierra lo está en naciones y razas; con organizaciones sociales y educativas modelo, que servirán de modelo para el progreso de la humanidad. Allí en lo Invisible, más que en mundos planetarios, es donde las criaturas humanas toman su inspiración para los progresos que lentamente aplican en el orbe.

Después de la muerte, antes que el espíritu se oriente gravitando hacia el verdadero “hogar espiritual” que le cabe, será siempre necesario la estancia en una “antecámara”, en una región cuya densidad y aflictivas configuraciones locales corresponderán a los estados vibratorios y mentales del recién desencarnado. Ahí se detendrá hasta que sea naturalmente “des animalizado”, es decir, que se desprenda de los fluidos y fuerzas vitales de que están impregnados todos los cuerpos materiales. La estancia en ese umbral del Más Allá será temporal, aunque generalmente penosa. De acuerdo al carácter, las acciones practicadas y el género de vida y muerte que tuvo la entidad desencarnada –así serán el tiempo y la penuria en ese lugar. Existen algunos que sólo se demoran ahí algunas horas. Otros llevarán meses, años consecutivos, volviendo a la reencarnación sin alcanzar la Espiritualidad.

Los que  se suicidan  el caso asume proporciones especiales, dolorosas y complejas. Estos se demorarán ahí, generalmente, el tiempo que todavía les quedaba para concluir el compromiso de la existencia que prematuramente han cortado. Trayendo grandes cargas de fuerzas vitales animalizadas, además del bagaje de las pasiones criminales y una desorganización mental, nerviosa y vibratoria completas, es fácil entrever cual será la situación de esos infelices para los que existe un solo bálsamo: la oración de las almas caritativas.

Por muy larga que sea esa etapa, la reencarnación inmediata será la terapia indicada, aunque dolorosa, lo que será preferible a pasar muchos años en tan desgraciada situación, completándose así, entonces, el tiempo que faltaba para terminar la existencia cortada.

Allí la cuenta del tiempo se hace eterna, el espíritu queda estacionado en el momento exacto en que hizo  caer para siempre su propia armadura de carne. A partir de ese momento, el terror, confusión, engañosas inducciones y suposiciones insidiosas, es lo que existe a su alrededor.

Aquel es un lugar maldito y desean volver a sus casas, sin consuelo y sin paz el espíritu que se suicida,  igualmente ignora dónde se encuentra, qué significado tiene su espantosa situación, intentando huir de ella, afligidos y desesperados, no ven que  lo que les sucedes es patrimonio de su propia mente en lucha, afectada de maleficios indescriptibles.

Una y otra vez el suicida intenta huir de ese lugar maldito y desea volver al hogar, emprendiendo carreras como  un loco furioso.  Prisionero maldito , sin consuelo y sin paz, sin descanso en ningún lugar, son arrastrados por corrientes irresistibles, como imanes poderosos, al torbellino de nubes sofocantes y perturbadoras.

 

Sumergido en las sombras, por su cobarde acción, el suicida, se ve como en callejones sin salida,  en cavernas, en espacio pantanoso rodeado de abruptas murallas, se sienten como sepultado vivo en la profundidad tenebrosa de algún volcán.  Se sienten como encarcelados en el sub suelo con la visión macabra  de la descomposición de su cuerpo bajo el ataque de los gusanos hambrientos, siguiendo su curso natural de destrucción orgánica, acabando con sus carnes, vísceras, sangre y con su cuerpo,  en fin, que desaparece para siempre en un banquete asqueroso, su cuerpo, que es  carcomido lentamente. Estos y otros síntomas deprimentes es el castigoinevitable del renegado que osó insultar a la naturaleza destruyendoprematuramente lo que sólo ella podía decidir y realizar.

 

El suicida sigue vivo, en espíritu, ante su cuerpo  putrefacto siente como le alcanza la corrupción… en su cuerpo astral, le duelen. Los mordisco monstruosos de los gusanos. Le enfurece hasta la locura  la martirizante repercusión que lleva  a su periespiritu  todavía animalizado y lleno de abundantes fuerzas  vitales, a reflexionar  sobre lo que le pasa en su antiguo cuerpo físico, como el eco de un rumor reproduciéndose, ya que el suicidio es como una red envolvente en donde la víctima – el suicida – sólo se debate para confundirse cada vez más, enredarse y complicarse.

 

“Por encima de todas esas terribles consecuencias del suicidio, está, vigilante  y compasiva, la paternal misericordia de Dios, que siendo Justo y Bueno no quiere la muerte del pecador,  y si que viva y se arrepienta”.

 

En las peripecias que el suicida sufre después del acto que le llevó a la tumba prematuramente, el Valle siniestro de los suicidas  sólo representa una etapa temporal, siendo dirigido por un movimiento de impulso natural, con el que se afina, hasta que se  deshagan las pesadas cadenas que le unen al cuerpo físico, destruido antes de la ocasión prevista por la ley natural. Es necesario que se desprendan de él los fluidos vitales que revestían su cuerpo físico, unidos por afinidades especiales de la naturaleza al periespiritu, que guardan en él reservas suficientes para una vida completa, que se pierdan, por fin, las mismas afinidades, labor que en un suicida está acompañada de muchas dificultades, de una lentitud impresionante, para, sólo entonces, obtener un estado vibratorio que le permita el alivio y progreso.

 

A las impresiones y sensaciones penosas, oriundas del cuerpo carnal, que acompañan al espíritu aún materializado, las denominamos repercusiones magnéticas, en virtud del magnetismo animal, existente en todos los seres vivos, y sus afinidades con el periespiritu. Se trata de un fenómeno idéntico al que siente un hombre que tuvo el brazo o la pierna amputados, picazón en la palma de la mano que ya no existe, o en la planta del pié, igualmente inexistente.

 

Conocimos en cierto hospital a un obrero que tenía ambas piernas amputadas, sintiéndolas tan vivamente así como los pies, que, olvidando de que ya no los tenía, trató de levantarse, cayendo estrepitosamente.

 

 Esos fenómenos son fáciles de observar. Es decir que, en función de la índole de su carácter, imperfecciones y grado de responsabilidad general así será el perjuicio de la situación, y la intensidad de los padecimientos a experimentar, pues, en estos casos, no son sólo las consecuencias del suicidio las que afligen su alma, sino también el pago por los actos pecaminosos anteriormente cometidos.

 

En general aquellos que se arrojan al suicidio, esperan librarse para siempre de los sinsabores que creen insoportables y de sufrimientos y problemas considerados insolubles por la tibieza de la voluntad sin educación, que se acobarda muchas veces ante la vergüenza del descrédito o de la deshonra y de los remordimientos deprimentes que ensucian su conciencia, consecuencias de acciones practicadas contra las leyes del Bien y la Justicia.

 

Los hechos irremediables, sin embargo, se imponen a los hombres como a los  espíritus con una majestuosa naturalidad.en el Más Allá de la tumba, las vibraciones mentales largamente violadas del alcohólico, del sensual, del cocainómano, etc., etc., podrán crear y mantener visiones y ambientes nefastos, pervertidos. Si, además, traen los desequilibrios de un suicidio, la situación podrá alcanzar proporciones inconcebibles.

 

¡La mente edifica y produce! ¡El pensamiento es creador, y, por tanto, fabrica, corporifica, retiene imágenes engendradas por él mismo, realiza, fija lo que pasó y, con poderosas garras, lo conserva presente hasta cuando se desee! El suicida en el Valle Siniestro de los Suicidas vibrando violentamente y reteniendo con las fuerzas mentales el momento atroz en que se suicidan, crean  los escenarios y respectivas escenas que viven  en  sus últimos momentos en la Tierra.

 

 

El suicida  tiene fragmentos de un cordón luminoso, fosforescente, despedazado, como violentamente roto, que se desprende  en astillas como un cable compacto de hilos eléctricos reventados, desprendiendo fluidos que deberían permanecer organizados para determinado fin. Ese detalle, aparentemente insignificante, tenía una importancia capital, pues era justamente donde se establece  la desorganización del estado del suicida.

 

Hoy sabemos que ese cordón fluídico-magnético, que une el alma al cuerpo físico y le da la vida, solamente deberá estar en condiciones apropiadas para separarse de este, con ocasión de la muerte natural, lo que entonces se hará naturalmente, sin choques, sin violencia. Con el suicidio, sin embargo, una vez roto y no desprendido, rudamente arrancado, despedazado cuando todavía estaba en toda  su pujanza fluídica y magnética, producirá gran parte de los desequilibrios que se han mencionado, ya que, en la constitución vital para la existencia que debería ser, muchas veces, larga, la reserva de fuerzas magnéticas aun no se había extinguido, lo que lleva al suicida a sentirse un “muerto-vivo” en la más expresiva significación del término.

 

1ºEl hombre es un compuesto de triple naturaleza: humana, astral y espiritual, es decir, materia, fluido y esencia. Ese compuesto podemos también denominarlo: cuerpo físico, cuerpo fluídico o periespiritu, y alma o espíritu, de este último se irradian vida, inteligencia, sentimiento, etc., etc. es la centella donde se verifica la esencia divina y que en el hombre señala la herencia celeste. De esos tres cuerpos, el primero es temporal, obedeciendo sólo a la necesidad de las circunstancias que le rodean, destinado a la desintegración total por su propia naturaleza putrescible, oriunda del barro primitivo: es el de carne. El segundo es inmortal y tiende a progresar, desarrollarse, perfeccionarse a través de los trabajos incesantes en las luchas de los milenios: es el fluídico o periespiritu; mientras que el espíritu, eterno como el origen del que proviene, luz imperecedera que tiende a volver a brillar  siempre hasta retratar en grado relativo el brillo supremo que le dio la vida, para gloria de su mismo Creador. Es la esencia divina, imagen y semejanza (que lo será algún día), del Todopoderoso Dios.

 

2. Viviendo en la Tierra, ese ser inteligente, que deberá evolucionar hacia la eternidad, se denomina hombre siendo, por tanto, el hombre un espíritu encerrado en un cuerpo de carne o encarnado.

 

3. Un espíritu vuelve varias veces a tomar un nuevo cuerpo físico sobre la

Tierra, nace varias veces para volver a convivir en las sociedades terrenas, como hombre, exactamente como éste cambia de ropa muchas veces…

 

4. El suicida es un espíritu criminal, fracasado en los compromisos que tenía con las Leyes sabias, justas e inmutables establecidas por el Creador, y que se ve obligado a repetir la experiencia en la Tierra, tomando un cuerpo nuevo, ya que destruyó aquel que la Ley le confiara para instrumento de auxilio en la conquista de su propio perfeccionamiento, depósito sagrado que debía haber estimado y respetado antes que destruirle, ya que no tenía derecho a faltar a los grandes compromisos de la vida planetaria, establecidos antes del nacimiento en presencia de su propia conciencia y ante la Paternidad Divina, que le dio la vida y medios para ello.

 

5. El espíritu de un suicida volverá a un nuevo cuerpo terreno en condiciones muy penosas de sufrimiento, agravadas por los resultados del gran desequilibrio que el gesto desesperado provocó en su cuerpo astral, es decir, en su periespiritu.

 

6. La vuelta de un suicida a un nuevo cuerpo físico responde a la Ley. Es la Ley inevitable, irrevocable: una expiación irremediable, a la que tendrá que someterse voluntariamente o no, porque no hay otro recurso sino la repetición del programa terrestre que dejó de ejecutar, en su propio beneficio.

 

7. Sucumbiendo al suicidio, el hombre rechaza y destruye una ocasión sagrada, proporcionada por la Ley, para la conquista de situaciones dignas y honrosas parala propia conciencia, pues los sufrimientos, cuando son heroicamente soportados,  con voluntad soberana de vencer, son como una esponja mágica para eliminar de la conciencia culpable las tinieblas infamantes, que son el resultado, en muchas ocasiones, de un pasado criminal, en anteriores etapas terrestres. Pero, si en vez del heroísmo salvador, el hombre prefiere huir a sus pruebas, valiéndose de un atentado contra sí mismo que revela la degradación moral e inferioridad de su carácter, retrasará el momento de satisfacer sus más anhelados deseos, ya que jamás se podrá destruir porque la fuente de su vida reside en su espíritu y éste es indestructible y eterno como el foco Sagrado del que descendió.

 

8. Raramente el suicida permanece mucho tiempo en la Espiritualidad. En función del daño producido, se reencarnará con rapidez o retrasará su vuelta a un cuerpo físico en el caso que existan circunstancias atenuantes que permitan su ingreso en cursos de aprendizaje educativos, que facilitaran las luchas futuras, favoreciendo su rehabilitación.

 

9. El suicida es como un clandestino de la Espiritualidad. Las leyes que regulan la armonía del mundo Invisible no admiten su presencia antes de la época fijada; y son tolerados, amparados y convenientemente encaminados porque la excelencia de esas mismas leyes, derramada del seno amoroso del Padre Altísimo, estableció que sean incesantemente renovadas las oportunidades de corrección y rehabilitación a todos los pecadores.

 

10. Renaciendo en un nuevo cuerpo carnal, se enfrentará de nuevo el suicida a la programación de los trabajos a los que imaginó erróneamente poder escapar por el suicidio; experimentará nuevamente tareas, pruebas semejantes o absolutamente idénticas a las que pretendió esquivar; pasará inevitablemente por la tentación del mismo suicidio, porque él mismo se colocó en esa difícil situación acumulando para la reencarnación expiatoria las amargas consecuencias de un pasado delictivo.

Sin embargo, podrá resistirse a esa tentación, ya que en la espiritualidad fue debidamente aleccionado para esa resistencia. Si, no obstante, fallase por segunda vez –caso improbable–, se incrementará su responsabilidad, multiplicando la serie de sufrimientos y luchas rehabilitadoras, ya que es inmortal.

 

11. El estado indefinible, de angustia inconsolable, inquietud aflictiva, tristeza e insatisfacción permanente, las situaciones anormales que aparecen y permanecen en el alma, la mente y la vida de un suicida reencarnado, indescriptibles a la comprensión humana y sólo asimilables por él mismo, solamente le permitirán el  retorno a la normalidad al terminar las causas que las provocaron, después de existencias expiatorias, donde sus valores morales serán puestos a prueba, acompañados de sufrimientos, realizaciones nobles y renuncias dolorosas de las que no se podrá librar… pudiendo exigir esa labor suya la perseverancia de un siglo de luchas, de dos siglos… tal vez más… según sea el grado de sus propios méritos y su disposición para las luchas justas e inalienables.

 

 

 

Ese deplorable estado de cosas, para las que el hombre no tiene vocabulario ni imágenes adecuadas, se prolonga hasta que se agoten las reservas de fuerzas vitales y magnéticas, lo que varía según el grado de vitalidad de cada uno. El mismo carácter individual influye en la prolongación del delicado estado, cuando la persona haya estado más o menos atraída por los sentidos materiales, groseros e inferiores. Es pues, un trastorno, que sólo el tiempo, con una extensa ristra de sufrimientos, conseguirá corregir.

 

¡Es innegable, no obstante, que estamos todos subordinados a una Dirección Mayor, independiente de nuestra voluntad!…que lo mejor que todos podemos hacer, ante cualquier situación nefasta  que se nos presente  es encomendarnos a Dios, resignándonos buenamente a las peripecias que  nos sobrevengan…¡De nada vale desesperarse, sino para ser todavía más desgraciados! Se puede escapar y restablecerse de un tiro de revolver o curarse de la ingestión de un veneno, cualquiera que sean las circunstancias en que lo hayamos usado.

 

Pero en el periespiritu  quedan grabadas las  lesiones psíquicas que abrigamos e intencionadamente  queríamos efectuar. 

 

Todos los hijos del Altísimo, al vivir las existencias planetarias y espirituales, las imprimen en los archivos del alma, en las capas profundas de la conciencia, toda la gran epopeya de las trayectorias vividas, las acciones, las obras y hasta los pensamientos que conciben. Su larga y tumultuosa historia se encuentra grabada, como la historia del globo, donde ya vivimos, está archivada en las capas geológicas y eternamente reproducida, fotografiada, igualmente archivada, en las ondas luminosas del éter, a través del infinito del tiempo.

 

A su vez el periespiritu, el envoltorio que tenemos actualmente, como espíritus libres del cuerpo físico, aparato delicadísimo y fiel, cuya maravillosa constitución todavía no podéis comprender, registra, con nitidez idéntica, los mismos depósitos que la conciencia almacenó a través del tiempo, los archiva en sus arcanos, los refleja o expande conforme a la necesidad del momento –tal como lo hice ahora–, bastando para eso la acción de la voluntad educada.

 

El “cuerpo astral”, es decir, el periespiritu –o mejor, el “físico-espiritual”– no es una abstracción, ni una figura incorpórea, etérea, como se pueda suponer. Es, al contrario de eso, una organización viva, real, sede de las sensaciones, donde se imprimen y repercuten todos los acontecimientos que impresionan la mente y afectan al sistema nervioso, al que dirige.

 

 

En ese envoltorio admirable del alma –de la esencia divina que en cada uno de nosotros existe, señalando el origen del que provenimos–, persiste también una sustancia material, aunque quintaesenciada, que le permite enfermar y resentirse, ya que semejante estado de materia es muy impresionable y sensible, de naturaleza delicada, indestructible, progresiva, sublime, no pudiendo, por eso mismo, padecer, sin grandes problemas, la violencia de un acto brutal como el suicidio, para su envoltorio terrestre.

 

¡No morimos ni moriremos jamás!…  porque la muerte no existe en la Ley que rige en el Universo!  Con el suicidio lo que pasa  es que aniquilamos el cuerpo carnal  y la vida sin embargo  no reside en ese cuerpo y si  en el periespiritu, el es el que sufre, vive y piensa  y que posee la cualidad sublime  de ser inmortal, mientras que el de carne  que rechaza el suicida, es solo para el uso en la Tierra el que yace en la sombría tumba. 

 

 

Es cierto que la buena educación social favorece la adaptación a los ambientes espirituales. Sin embargo, no lo es todo. Los sentimientos depurados, el estado mental en armonía con los principios elevados, las buenas cualidades del carácter y del corazón, que conforman la “buena educación” moral, son los que constituyen el elemento primordial para una prometedora situación en el Más Allá…

 

Para deshacerse del profundo desequilibrio que el acto del suicidio produce  tanto en la organización fluídica (periespiritu) (no solo de la desorganización moral, todavía más dolorosa), es indispensable volver a animar otro cuerpo físico,   pues hasta que no sea así, el suicida es una criatura inarmónica con las leyes  que rigen el universo, privada  de cualquier realización que lo permita progresar. Pues como hemos podido observar, que el hombre  que deseó huir de la existencia planetaria por los engañosos acantilados del suicidio, no se eximió, absolutamente, de ninguna de las amargas situaciones que le disgustaban, sino que sumó desdichas nuevas, más ardientes y punzantes, al bagaje de los males que antes le afectaban, que habrían sido soportables si una educación moral sólida, basada en el cumplimiento del deber, inspirase sus acciones diarias.

 

Esa educación orientadora, consejera, salvadora, por tanto, de desastres  el hombre no la adquiere en la Tierra porque no la quiere adquirir, ya que a su alrededor existen, numerosas instrucciones y enseñanzas capaces de encaminar sus pasos hacia el bien y el deber.

 

El incauto viajero terreno ha preferido siempre desperdiciar las oportunidades benéficas proporcionadas por la Divina Providencia con vistas a su engrandecimiento moral y espiritual, para libremente engancharse a las pasiones que mantienen los vicios y desatinos que le empujan a la irremediable caída en el abismo.

 

Sumergido en el torbellino de las atracciones mundanas, en las pruebas que le martirizan, en las vicisitudes diarias, sin considerar que son el medio en que realiza las experiencias para el progreso, como un hogar próspero y feliz, jamás se le ocurre al hombre emprender ningún esfuerzo para la iluminación interior de sí mismo, la reeducación moral, mental y espiritual necesaria para el futuro que su espíritu será llamado a conquistar por el orden natural de las Leyes de la Creación.

Ni él mismo comprende que posee un alma dotada de los gérmenes divinos para la adquisición de excelentes prendas morales y cualidades espirituales eternas, gérmenes cuyo desarrollo le corresponde realizar y mejorar a través del glorioso trabajo de ascensión hacia Dios, hacia la vida inmortal.

 

Ignora que es en el cultivo de esos dones donde reside el secreto de la obtención perfecta de sus ideales más queridos, de que los sueños que suspira se hagan reales, y sobre todo que, despreciando el ser divino que palpita dentro de él, que es él mismo, su espíritu inmortal, descendiente del Todopoderoso, se entrega voluntariamente a la condena por el dolor, cayendo por los tortuosos desvíos de la animalidad y hasta del crimen, que le arrastrarán inexorablemente a las reparaciones, renovaciones y experiencias dolorosas en las reencarnaciones necesarias. ¡Cómo sería de suave la ascensión si meditase prudentemente, buscando el propio origen y el futuro que debe alcanzar!

 

Aunque nuestro interés fraternal, inspirado en el ejemplo del Divino Cordero, intente remediar la suerte de los suicidas, sólo el tiempo y sus  propios esfuerzos, en sentido opuesto a los que tuvieron  ante  la adversidad, serán el método más conveniente para su  recuperación. Pues como puede  observar el suicida, al otro lado de la vida, destruyo su cuerpo físico, sin embargo,   no desapareció como deseaba,  ni se liberó  de los sinsabores que lo desesperaban. ¡Viven! ¡Pese a ese acto macabro ¡siguen vivos!  ¡Vivirán siempre!  Vivirán por toda la eternidad una vida  que es inmortal, que jamás, jamás se extinguirá dentro de su ser, proyectando sobre su conciencia un impulso irresistible hacia adelante, hacia el Más Allá…

 

Muchas veces la solución para los problemas que abrieron las puertas hacia el abismo, se encuentra a dos pasos de distancia del sufridor, el socorro  enviado por la Providencia a su hijo bien amado surgiría,  en algunos días, unos pocos meses, bastando solamente que éste soportase la breve espera, en un glorioso testimonio de voluntad, paciencia y coraje moral, necesario para su progreso espiritual.  Es por esa razón, que el suicida observa con decepcionante sorpresa que fácil habría sido la victoria y hasta la felicidad, si hubiera buscado en el Amor Divino la inspiración para resolver esas circunstancias de la vida en vez de destruirla para siempre.

 

Allan Kardec y sus discípulos, no raras veces, se reunían periódicamente en lugares secretos, como los antiguos iniciados en el secreto de los santuarios, y, respetuosos, obedeciendo a impulsos fraternos por amor al Cristo Divino, emitían pensamientos  caritativos, a favor de los suicidas, por comprender la gravedad del asunto, y lo perjudicial que era para el Espíritu su ejecución.

 

 

Para que las verdades de los misterios celestes se abran al entendimiento, para desvelarles lo sublime de ellas, fue, es y siempre será indispensable a los investigadores la autodisciplina moral y mental, es decir, una preparación individual previa, que obliga a modificaciones sensibles en el interior de cada uno, o, por lo menos, el deseo vehemente de reformarse, la voluntad convincente de alcanzar el verdadero centro del Bien…

 

Es necesario que recordemos, ante las vicisitudes de la vida, las bellas y edificantes palabras del Maestro que tantas lágrimas han enjugado a través de los siglos, tantos corazones ávidos han aplacado,tantas y tan angustiosas incertidumbres han transformado en la serenidad de una convicción sólida e inquebrantable:

 

–Venid a mí, vosotros que sufrís y os encontráis sobrecargados, y yo os aliviaré.

 

Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended conmigo, que soy blando y humilde de corazón, y hallaréis reposo para vuestras almas pues es suave mi yugo y leve mi fardo.

 

–Bienaventurados los que lloran y sufren, porque serán consolados.

 

–Bienaventurados los hambrientos y los sedientos de justicia, pues serán saciados.

 

–Bienaventurados los que sufren persecución por amor a la justicia, pues que es de ellos el reino de los cielos.

 

–Bienaventurados vosotros, que sois pobres, porque vuestro es el reino de los cielos.

 

–Bienaventurados vosotros que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados.

 

–Dichosos sois, vosotros que ahora lloráis, porque reiréis.

 

–Dios no quiere la muerte del pecador, y sí que él viva y se arrepienta.

 

–El hijo de Dios vino a buscar y salvar lo que se había perdido.

 

–De las ovejas que el Padre me confió, ninguna se perderá.

 

–Si quieres entrar en el reino de Dios, ven, toma a tu cruz y sígueme….

 

–¡Yo soy el Gran Médico de las almas y vengo a traeros el remedio que os ha de curar!

 

¡Los débiles, los sufridores y los enfermos son mis hijos predilectos! ¡Vengo a salvarlos!

 

Venid pues a mí, vosotros que sufrís y que os halláis oprimidos, y seréis aliviados y consolados.

 

–Vengo a instruir y consolar a los pobres desheredados. Vengo a decirles que eleven su resignación al nivel de sus pruebas, que lloren, por cuanto el dolor fue consagrado en el Jardín de los Olivos, pero que esperen, puesto que también a ellos los ángeles consoladores vendrán a enjugar sus lágrimas.

 

Vuestras almas no están olvidadas, yo, el Divino Jardinero, las cultivo en el silencio de vuestros pensamientos.

 

Dios consuela a los humildes y da fuerza a los afligidos que la piden.

 

Su poder cubre la Tierra y, por todas partes, junto a cada lágrima colocó Él un

Bálsamo que consuela.

 

–Nada queda perdido en el reino de nuestro Padre y vuestros sudores y miserias forman el tesoro que os hará ricos en las esferas superiores, donde la luz substituye a las tinieblas y donde el más desnudo de entre todos vosotros será tal vez el más resplandeciente.

 

El Espiritismo resulta un factor protector, al ofrecer a los hombres, educación espiritual, que le esclarecen en cuanto al origen de los sufrimientos y su relación con la ley de causa y efecto. A la vez que viene a traer un mensaje de esperanza, al dejar claramente establecida la transitoriedad del sufrimiento.

Algunas nociones previas sobre la vida espiritual serán útiles en ese particular. Pueden ayudar libros de la codificación espirita, como El Libro de los Espíritus y El Evangelio según el Espiritismo, donde también es abordada la problemática del suicidio.

Extraído del libro “Memorias de un Suicida”  de Ivonne de Amaral Pereira

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COMO MANEJAR LA MEDIUMNIDAD EN LOS NIÑOS

(8/01/08) 

Un niño es como un libro que acaba de ser abierto, con muchas sorpresas para los que se disponen a leerlo. Así es para los padres la vida de sus hijos, siempre son sorprendidos por las anomalías que estos  presentan. Frutos todas ella de su imperfección.

 

No sabemos los padres el secreto que en su inocencia esconden los niños; no sabemos lo que son, lo que han sido y ni lo que serán, ellos son seres que Dios envía a nuevas existencias; y para que no se les pueda imponer  una severidad demasiado grande, El les da todas las apariencias de la inocencia; incluso en un niño de mala índole, se cubren sus acciones malas con la no conciencia de sus actos.

 

Los espíritus entran en la vida corporal para perfeccionarse, para mejorarse; la fragilidad  los vuelve flexibles, accesibles a los consejos de la experiencia y a la de aquellos que deben hacerlos progresar; es entonces cuando se puede reformar  su carácter y reprimir sus malas tendencias.

 

Un periodo de incertidumbres e inseguridad surge en las casas donde hay niños y alguno de ellos  presenta mediúmnidad  ostensiva en los primero años de su vida. El conocimiento de la Doctrina Espirita favorece  la forma adecuada de conducir estos procesos.

 

En el capítulo XVIII del Libro de los Médiums, el Maestro de Lion, Allan Kardec, nos presenta esta cuestión sobre la posibilidad o la existencia de la mediúmnidad en los niños, siendo este un tema de mucho interés e importancia para el estudio, pues en las tempranas edades del desarrollo físico pueden presentarse eventos que necesitan de nuestra atención y comprensión.

 

Pongamos varios ejemplos:

 

El niño Marcos del Sur tenía cuatro años cuando contó haber presenciado la muerte del bisabuelo, fallecido antes de su nacimiento. Para convencer a su familia el  imitó al viejo  con perfección. En otra ocasión, dijo haber presenciado la imagen de un niño, hijo de una migo de su madre, siendo atropellado por un coche rojo. Rita de Cassio, la madre, fue para la casa de la familia del accidentado, confirmó la veracidad de la escena y llevó al hijo a un centro espírita, donde su mediúmnidad fue reconocida. Al final del 2006, a los doce años, el describió los atentados en que unos traficantes incendiaron un autobús y provocaron la muerte de ocho pasajeros en Rió. El decía: “Lo veo todo negro y veo cosas. No tengo miedo, más siento dolores”.

 

La mediúmnidad de Giovanna  aun choca a la familia.  A los dos años, la pequeña sólo dormía en la alfombra y despertaba siempre cuando intentaban colocarla en la cuna. Durante la noche, bastaba aproximarse a la cuna con ella en el cuello para Giovanna  volver a los llantos. Un neurólogo prescribió remedios para la disritmia cerebral. Claudia Geminiani, la madre, prefirió procurar un centro espirita. “Una médium explicó que un rapaz que había sido hijo de Giovanna  en otra encarnación la perseguía a la cuna en busca de cariño”, cuenta Claudia. “Ella tenía el rostro desfigurado y los miembros comprimidos, por eso asustaba a mi hija. “Una vez Giovanna llegó a proferir  palabras agresivas en un tono de voz diferente al suyo. Lecturas Evangélicas ayudaron a suavizar la crisis. Hoy con tres años  y ocho meses, Giovanna frecuenta un curso de evangelización y hace una oración siempre que alguna entidad la asusta.

Desde los ocho años; Camila no conseguía dormir en su propio cuarto. La visión de un cachorro feroz la impedía quedarse allí. La madre, Carla de Almeida Olivera, no olvida los gritos que la niña, hoy con cuatro años, daba cuando iba para la cuna. “Ella lloraba mucho,  con los ojos siempre cerrados. Sólo paraba con mucha oración”. Carla siendo espírita, no entendía como durante las sesiones del culto del evangelio en el Hogar, el  miedo que su hija sentía. Pues en esas ocasiones, Camila acostumbraba a ver una bruja por la casa, lo que la hacía sufrir. Cuenta su madre: “Cuando tiene visiones, mi hija se transforma en otra persona. Queda con una fuerza tan grande que ella mal conseguía dominarla.

Relatos como estos,  de comunicaciones con espíritus revelan que la mediúmnidad es común en la infancia. Y los padres precisan a prender a lidiar con la situación.

En el inicio del retorno al cuerpo físico se generan una serie de procesos en el que el espíritu encarnado va acoplándose y amoldándose al nuevo cuerpo que habita, en ese momento de la vida el vehículo físico va sufriendo cambios en vías de su acondicionamiento a la vida material, y por supuesto, direccionándose para lo que será el cumplimiento de las necesidades del espíritu. A su vez el espíritu debe pasar también por muchos cambios a nivel periespiritual y psíquicos, pues debe ir elaborando nuevas facetas de su personalidad con el fin de ir mejorando sus condiciones para el cumplimiento de sus compromisos adquiridos en la vida espiritual que le permitirán el adelantamiento moral y el equilibrio.

Estudiada por religiosos, psiquiatras y hasta neurólogos, la mediúmnidad es la capacidad de ver y oír espíritus o realizar fenómenos paranormales – como incorporación y clarividencia – por intermedio de agentes externos. O sea, de entidades espirituales que utilizan el cuerpo del médium como vehículo para manifestarse.

La psicología y la medicina, entretanto, buscan otras formas de justificar esos fenómenos. Si la criatura parece poseída por una entidad sobrenatural, por ejemplo, es tomado como un trastorno  de la personalidad o estado de trance o posesión, cuyo tratamiento es la psicoterapia y medicamentos.  La comunicación con los amigos invisibles a los ojos de los padres acostumbra ser encarada como mera fantasía. Hay momentos que la ilusión predomina y la criatura transforma en real lo que apenas es un deseo  inconsciente”.

Todos sabemos que la mediúmnidad es el canal que liga a todas las criaturas vivas al mundo invisible o de los Espíritus. Su finalidad básica es la de excitar al espíritu encarnado en la materia, a vivir  sus experiencias evolutivas. En los vegetales y animales la mediúmnidad se encuentra apenas en estado rudimentario. Se va tornando más amplia y compleja a medida en que se considera la evolución de esos seres animados  a través de las reencarnaciones.

La criatura es un adulto en potencia. Como nacemos trayendo pre disponibilidad que nos posibilitan el intercambio mediúmnico, en algunas criaturas la Mediúmnidad se presenta precozmente.

El libro de los Médiums nos dice en el capitulo XVIII  ítem 221 que es muy peligroso el desarrollar la mediúmnidad en los niños; porque estos son organizaciones demasiado tiernas y delicadas se conmoverían demasiado y su joven imaginación se sobreexcitaría; los padres por esta razón deben alejarlos de estas ideas o al menos sólo les hablaran de ellas bajo un punto de vista de las consecuencias morales.

Cuando la mediúmnidad en el niño es espontánea es porque esta, está en su naturaleza y que su constitución se presta a ella; eso no es lo mismo que cuando es provocado y sobreexcitado. El niño que tiene visiones, se impresiona generalmente poco por ellas; le parece una cosa muy natural, en la cual sólo se fija débilmente, más tarde el hecho se le presenta en la memoria  y se lo explica fácilmente si conoce el Espiritismo.

El desarrollo del ser humano puede dividirse en ciclos de 7 años en donde podemos observar los cambios y las adaptaciones orgánicas necesarias para la madurez del cuerpo, pero en estos ciclos está incluido también el proceso de maduración del espíritu quien es el que define las modificaciones del vehículo carnal cumpliendo con la planificación establecida en los planos espirituales, en donde la definición de las características de su cuerpo orgánico le permitirá ciertas condiciones en provecho de la mejoría de sus deficiencia, sirviendo este nuevo cuerpo para la prueba o expiación.

En el primer ciclo, comprendido entre el alumbramiento y los 7 años de edad, el niño se encuentra en una condición ambivalente al respecto de estado de libertad espiritual, pues en esa etapa su espíritu y su cuerpo físico aún no establecen los lazos finales que le permitirán la culminación efectiva de la encarnación.

Su cuerpo aun inmaduro es apenas un vehículo en desarrollo en donde los controles periespirituales no son tan definidos, permitiendo al espíritu gozar de cierta libertad en cuanto a la percepción sensorial del entorno, experimentando por igual ambos estados de la existencia, es decir que el espíritu del niño al no haber establecido los vínculos profundos con la carne tiene la posibilidad de vivir en dos mundo a la vez, pues en su naturaleza espiritual puede verificar todo lo que le rodea en el plano físico, pero también puede percibir todo lo que se produce en el entorno invisible, siendo su espíritu protector el primero en mantener un contacto permanente con su tutelado.

En base a esto, las características presentadas por el niño definen mas una condición anímica que mediúmnica, pues lo que se produce no es otra cosa que la manifestación de las propiedades espirituales que todos poseemos al encontrarnos liberados de los lazos físicos, siendo en el caso del infante la expresión de sus propias condiciones espirituales.

La visión, la audición, incluso la posibilidad de conversar con los espíritus, son sólo eventos naturales para el niño, pues al no tener la posibilidad de diferenciar ambos estados de la existencia no existe en él ningún tipo de temor o de rechazo hacia algo que le parece normal, es luego en su crecimiento cultural e intelectual que se van estableciendo las convenciones sociales que le pueden dirigir su percepción sobre las cosas, generando según su educación ciertas fobias sobre la vida espiritual que en su mayoría son proyectadas por los adultos de su entorno, producto de la ignorancia y de los preceptos culturales sin fundamento.

Durante la niñez pueden presentarse eventos mediúmnicos relevantes, pues hay seres que en sus planificaciones establecieron la posibilidad del trabajo mediúmnico desde el inicio de su encarnación, ya sea por un proceso probatorio o por una misión en particular, expresando pues el espíritu encarnado desde el principio sus condiciones de medianero, teniendo sus padres la necesidad de auxiliar y dirigir estas manifestaciones en beneficio del crecimiento moral e intelectual del niño.

La práctica de la mediúmnidad no tiene una edad prefijada  para el niño,  eso depende enteramente del desarrollo físico y mucho más del desarrollo moral; hay niños de doce años que se afectaran menos  que muchas veces los adultos. Si los hombres son víctimas de los espíritus mentirosos la infancia y la juventud están aun más expuestas por su inexperiencia. La edad está subordinada  a las circunstancias, al temperamento y al carácter del niño.

La constatación de la edad es muy difícil pues hay  bebés que tienen incorporaciones. Cada criatura tiene sus características propias y su mediúmnidad aflora de acuerdo con sus condiciones. La práctica de la mediúmnidad entretanto, debe ser incentivada cuando el joven estuviera maduro lo suficiente  para un ejercicio seguro dentro los padrones de comportamiento conducidos con seriedad y responsabilidad de que se reviste el trabajo mediúmnico.

LA mediúmnidad en los niños es más común de lo que se piensa. El adulto, por ya ser dueño de sí mismo, entiende mejor el surgimiento de la misma, y procura una  forma de ajustarse a ella. Sea en los diversos Centros Espíritas o no. Cuando los hechos mediúmnicos estén surgiendo en la niñez de nuestros hijos, sabemos con seguridad, que su ángel protector estará atento para tal hecho. Esa asertiva, no nos excluye, entre tanto, a los padres y educadores, de nuestra responsabilidad de buscar la mejor forma de disminuir esos efectos. Deberemos estar siempre dentro de las orientaciones   de la codificación Kardeciana, y seguros del amparo de nuestros amigos espirituales para conducirnos con claridad hacia el camino marcado por Jesús.

La práctica de la mediúmnidad presenta peligros e inconvenientes contra los cuales debemos precavernos. Muchos que trabajan en actividades mediúmnicas improductivas están bajo el imperio evidente de obsesión y de fascinación.

Lo que el libro de los médiums nos dice bien claro es que no se debe excitar el desarrollo de la mediúmnidad en los niños cuando no es espontánea, y que en todos los casos es preciso usar de esta con gran circunspección; que tampoco se debe alentar en personas débiles, a los que den señales de excentricidad en las ideas o debilidad en las facultades mentales, porque hay en ellas predisposición evidente a la locura que cualquier  causa sobre excitante puede desenvolver.

Aunque no se vea u oiga a los espíritus, es la mediúmnidad la que hace que una criatura sea capaz de sentir si un ambiente está cargado y hacerla llorar cuando un extraño con energías ruines la pega en el cuello. Es preciso antes de afirmar que una criatura está bajo la influencia de un espíritu, descartar las hipótesis de fantasía  y de disturbios psíquicos. La primera etapa es entrevistar al paciente en busca de elementos que no podrían ser dichos por él. “Es difícil diagnosticar como fantasiosa una criatura  de  tres años que se pone a analizar cuadros de Botticelli o a conversar  en francés sin conocer ese idioma” por poner un ejemplo. Finalmente, exámenes neurológicos facilitarían el verificar si la actividad en el cerebro es equivalente  a la registrada en convulsiones o ataques de epilepsia. Normalmente la reacción es otra.

Algunos médicos y pensadores materialistas clasifican a los médiums como personas enfermas. Generalmente, esos científicos emiten pareceres fundamentales en los conceptos de ciencia materialista y no se dan al trabajo de examinar los libros espíritas, puesto que ni los conocen.

 Estudiada por los religiosos, psiquiatras y hasta neurólogos, la mediúmnidad es la capacidad de ver u oír a los  espíritus o realizar fenómenos para normales – como la incorporación y la clarividencia- por intermedio de agentes externos, o  sea, de entidades espirituales que utilizan el cuerpo del médium como vehículo para manifestarse.

Normalmente en esos casos, el fortalecimiento por el pase, el agua fluidificada y la oración son poderosos instrumentos de los que se vale la espiritualidad para la solución del problema. Nuestros mentores espirituales, con certeza,  miraran el tratamiento de forma que, siguiendo correctamente las instrucciones de la espiritualidad superior, podamos tener ayuda y seguridad.

Los padres deben mostrarse aptos para efectuar cambios en la conducta diaria en su recinto doméstico. Todo lo que sea para elevar el padrón vibratorio  debe ser cultivado, al mismo tiempo en que se ofrecen para apartar toda conducta que lleve a lo contrario. Buenos libros, buenos films, comportamiento mental pautado en las enseñanzas del Evangelio, aliados al respeto y cariño mutuo, son factores de envolvimiento de los hijos en un halo protector, beneficiando así,  a todos los espíritus que conviven en el núcleo.  El hábito de la oración y la institución de una pequeña reunión para el estudio doctrinario del evangelio a la luz de las revelaciones espíritas son de fundamental importancia. Con certeza, en los Centros espíritas, existen equipos formados para enseñar a los neófitos como se instituyen esas pequeñas reuniones, recordando que el objetivo no es el desarrollo mediúmnico, y si la evolución espiritual  del grupo familiar, y que el intercambio entre espíritus encarnados y desencarnados debe ser efectuado dentro de los locales apropiados en las Casas espíritas.

Si el pequeño demuestra miedo es bueno que los padres acompañen en las sesiones necesarias al tratamiento espiritual, hasta que ellos se acostumbren con naturalidad a tal hecho. El ambiente de la sala de pases, o locales destinados para tal, a pesar de ser locales simples, destituidos de mucha decoración, puede ser intimidante  para un niño que ya debe estar asustado con los hechos que por ventura ya le están ocurriendo. Normalmente luego ellos se acostumbran, desde que los padres estén tranquilos y pasen para ellos esa tranquilidad. Si la criatura ya está alfabetizada, un buen libro  conveniente a su edad le ayuda mucho, principalmente porque contiene enseñanzas morales propias a su elevación espiritual. En las librerías espíritas, existen ya un buen número de títulos dedicados a los niños.  Si el niño no está en la edad de leer, se le pueden contar cuentos e historias basadas en los libros infantiles para que el se familiarice poco a poco con la Doctrina. Vigilar los síntomas ver si van disminuyendo y al mismo tiempo apartados hasta que la normalidad se establezca a la espera de la hora apropiada para el correcto desarrollo  y ejercicio de la mediúmnidad.

Cuando un jovencito descubre que tiene mediúmnidad, la forma mejor de desenvolverla es frecuentando las reuniones apropiadas para los jóvenes en los Centros espíritas, pues allí los dirigentes experimentados podrán orientarle sobre esa cuestión. Sin olvidar que no se puede atribuir mediúmnidad a cualquier disturbio que la criatura presenta.  Sólo el estudio de la Doctrina Espirita dará subsidios para la identificación de los fenómenos pues es una observación bastante cuidadosa

Cuando un niño pequeñito mira a su alrededor como viendo algo, con gran temor en el rostro, o se asusta como observando a alguien que no se ve, es aconsejable darle pases magnéticos, agua fluidificada y concienciación de la familia para los actos relacionados con la Doctrina Espirita.

Muchos niños son sonámbulos  y presentan alguna alteración en un determinado estado del sueño.  Durante esa fase el niño está en un estado intermediario entre el sueño y la vigilia. A pesar de no mostrarse consciente de todo lo que pasa a su alrededor, la persona puede realizar pequeñas tareas, como alimentarse, vestirse, sentarse, mirar para algún lugar, conversar. Siendo cuestionada verbalmente  las respuestas son incoherentes y murmuradas.

Usualmente ocurre en las primeras horas del sueño pudiendo durar algunos segundos o pocos minutos. Durante el episodio el paciente se muestra apático estableciendo poco contacto con el medio, pareciendo no reconocer a las personas y familiares. Raramente realiza un procedimiento más elaborado como cambiarse de ropa u orinar en el lugar adecuado.

Para un sonámbulo, despertar durante la crisis puede ser un momento difícil. Principalmente en el adulto, existe la posibilidad de tener una reacción violenta  si es abordado, si juzga estar sufriendo alguna amenaza. A la mañana siguiente, normalmente, no recordará el episodio.

También se sabe que ese es un trastorno típicamente de la infancia, siendo presentado esporádicamente en hasta un tercio de los niños entre los tres y diez años de edad. En esta misma faja están los episodios  que acostumbran a ser regulares. A lo largo de la pubertad van disminuyendo y apenas un pequeño grupo continua teniendo episodios de sonambulismo durante la edad adulta.

No se debe en las Casa espíritas en los trabajos de pases para los niños, admitir que el pase sea efectuado también por los niños,   el Libro de los Médiums ítem 222, aborda la cuestión, cuando hace referencia a los peligros e inconvenientes de la Mediúmnidad practicada por los niños.

El equipo debe estar formado por adultos, que por  fuerza de la madurez y el estudio sabrán conducir con seguridad cualquier caso que se presente. Una criatura por muy acostumbrada que esté con los fenómenos espíritas, no tendrá condiciones de tratar y salir bien ante la sutileza enmascarada con que se revisten algunos obsesores. El estimulo para la espiritualización de los niños debe ser dado de acuerdo con la edad de cada uno, al conducirlos a una sala de conocimientos evangélicos doctrinarios, existentes en los diversos ciclos de mocedad en las Casas espíritas.

Muchos niños juegan con amiguitos imaginarios. Ese procedimiento es común en las criaturas que se sienten solitarias  y carentes.  Algunas criaturas realmente tienen contacto con entidades. Ese fenómeno tiende a desaparecer cuando llegan a la edad de los siete u ocho años.

La manifestación de los fenómenos mediúmnicos no está sujeta a la voluntad de los padres. Ese es un atributo exclusivo de la criatura. Ella nació dotada de ese don. Los padres el deber que tienen para sus hijos y lo que pueden hacer en el caso de ellos tener mediúmnidad  es tratar de que ellos reciban un tratamiento espiritual, para que los fenómenos sean apartados y puedan seguir su curso normal, reapareciendo, cuando el individuo este en una fase más madura

Muchas criaturas demuestran tener una sensibilidad mayor que otras, y captan del ambiente y de las personas de su alrededor, las energías que se presentan, tanto positivas como negativas.  Para estar sguros y ver esta constatación en los niños es preciso un examen minucioso de los hechos y llevarlos a una casa espirita. En las horas de crisis es aconsejables mucha paciencia y una dosis extrema de amor para ella, para que con seguridad puedan ayudarla. Algunas veces es aconsejable consultar a una psicóloga infantil para auxiliarla en esos procesos. Existen buenos profesionales en ese área médica, que abrazan los principios espíritas y son de gran ayuda

Muchos niños no les gusta frecuentar la casa Espirita. Normalmente a esa edad algunas criaturas precisan mucha persuasión. Muchos dicen que sólo van bajo “libre y espontánea presión”. Luego más tarde lo asimilan mejor  y se convierten en jóvenes trabajadores en las Casas espíritas que frecuentan. Los jóvenes  al ver el comportamiento de los más viejos también se integran en la medida de lo posible.

Cuando nos encontramos en un caso de mediúmnidad en una criatura de catorce años con la aparición de fenómenos mediúmnicos, es preciso buscar orientación segura. Descartado la cura por la Ciencia es hora de buscar la ayuda de la Doctrina Espírita. Mientras tanto tales fenómenos pueden darse simultáneamente. Se debe buscar ayuda  en la ciencia aliada a un tratamiento eficaz en la casa espírita.

 Antes de cualquier actitud, los padres deben concienciarse de la responsabilidad ante esa criatura, y conducir el caso con naturalidad y racionalidad. Muchos por desconocer el fenómeno mediúmnico tratan de forma inadecuada la cuestión, lo que acarrea perjuicio para la criatura en el futuro. Como consecuencia, cuando adulto, la criatura  podrá tener una visión distorsionada  de los fenómenos que envuelven la mediúmnidad. Es muy común los padres que castigan físicamente a sus hijos en esa fase.

La naturalidad debe ser la tónica para envolver la cuestión.  El desarrollo mediúmnico es desaconsejable, visto que la criatura no posee defensas que la ayuden cuando se encuentren con algún enemigo del pasado.  Como ya hemos dicho anteriormente, un tratamiento efectuado dentro de una casa espírita dará subsidios para que sean apartados esos síntomas, que volverán a aflorar en momento oportuno, cuando las condiciones de madurez física de la criatura permitan que ella haga buen uso de sus fuerzas mediúmnicas.

¿Se sabe que la mediúmnidad en los niños perturba el desenvolvimiento de los mismos, más cuando  ella  trae una tarea predeterminada en el plano espiritual, se debe bloquear este desarrollo?

Aquí no diremos bloquear. Conforme sea la edad de la criatura puede ser que ella presente condiciones de madurez que le permitan el uso de sus facultades de forma que no la perjudique en nada.

Se sabe por experiencia, que la mediúmnidad puede aparecer en cualquier edad, más existen médiums, que por su aptitud natural presentan condiciones  para el ejercicio de la mediúmnidad aun en criaturas  o adolescentes, haciéndolo de forma consciente y responsables. Citamos aquí el caso de las hermanas Baudin que auxiliaron  a Kardec en la fase de la Codificación, o nuestro bondadoso Chico Xavier y otros que se esparcen por Brasil o por el mundo.

Médicos adeptos del espiritismo afirman que la infancia es el periodo en que la acción de la glándula pineal está en el auge, aunque la criatura no tenga el armazón intelectual necesario para interpretar los estímulos de forma consciente. Con el desarrollo  completo del cerebro, la mediúmnidad sería sublimada en la mayoría de las personas. La volvería aun más fuerte en aquellos que aprendieron a ejercitarla. Muchas criaturas sienten dolor porque el cuerpo no está preparado para recibir ese impacto. Por ese motivo, en general los padres son orientados a no incentivar a los hijos a ejercerla.

La dedicación, la paciencia y renuncia son los caminos del crecimiento mediúmnico. El orgullo y los malos Espíritus son sus obstáculos.

La mediúmnidad es cuchillo de dos filos. Si por un lado es fuente de benditas alegrías, por otro, puede ser también de profundas decepciones, para orientarse en el desarrollo mediúmnico, podría ser hecha citación de innumerables obras respetables. Sin embargo, lo más correcto es la utilización del viejo y buen Libro de los Médiums. Por lo tanto los que se ven afectados por ella, deben comenzar por el principio, conociendo las obras de Kardec y estudiarlas con profundidad.

En todas las situaciones, nuestra postura debe ser la de la más absoluta tranquilidad, una vez que la relación entre encarnados y desencarnados hace parte del propio contexto evolutivo de cada ser. Estamos, siempre, rodeados de espíritus, creamos en ellos o no, siendo espíritas o no. Al percibir las “conversaciones” de criaturas con la “nada”, tengamos serenidad y procuremos “entender” el proceso, y hacernos dueños de la situación.

Se recomienda a los padres y pariente más próximos el diálogo con las criaturas sin interrogatorios o curiosidad excesiva, más, procurando ”entrar” en la historia, participar del contexto, para percibir, en la naturalidad de la conversación, cuales son los “personajes” que efectivamente se hallan presentes junto a la criatura.

 Como se trata de cosas naturales, cuanto mayor sea la naturalidad con que encaremos tales acontecimientos, menos las criaturas  y nosotros los adultos, quedaremos asustados o “con miedo”. Al final, en términos de envolvimiento espiritual, los lazos que nos ligan a los espíritus (encarnados o desencarnados) no son rotos  en razón de la alteración de nuestro estado vivencial (en la carne o fuera de ella) por el contrario se fortalecen y perduran.

Ame a su hijo con problemas del cuerpo o de la mente, o de ambos, cooperando con ellos, con mucha paciencia y con el gesto de ternura, para que puedan salir victoriosos de la expiación terrena, avanzando para más altos vuelos rumbo a nuestro Creador.

Llénese de cariño, de paciencia, de tranquilidad interior, viendo en estos hijos las joyas bendecidas que el Padre confía a nuestras manos para que las pulamos.

Usted podrá haberlos recibido por renuncia y  elevado amor de su parte, más,  puede ser que usted esté ligado directamente a las causas que determinan la situación que viven hoy, debiendo auxiliarles e incentivarlos para la  propia recomposición, usted, igualmente avanza para el Creador, sufriendo a su vez, al verlos rescatar, sin otra opción que no sea abrazarlos y colocarse, usted y ellos, bajo  la Luz del amor de Dios, resignadamente.

Trabajo realizado por Merchita

Miembro fundador del Centro Espirita  Amor fraterno Alcázar de San Juan (Ciudad Real) España

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TRANSICIÓN PLANETARIA Y LOS TIEMPOS VENIDEROS

31/03/2012

Mercedes Cruz Reyes

La época actual es de  transición; se confunden los elementos de las dos generaciones. Colocados en el punto de intermedio, asistimos a la partida  de una y llegada de otra,  ya señalándose cada una, en nuestro mundo, por los caracteres  que les son peculiares….

Todos nosotros, independientemente de la edad establecida por la cronología terrestre, sufrimos  la falta de apoyo, efectivo, substancial, en forma de luz que brille en los oscuros callejones de la libertad condicional; de fuerza interior, que nos sustente en la luchas diurnas, en la búsqueda  del perfeccionamiento.

En el siglo actual el Espiritismo  es  un farol derramando claridades en el mundo entero, en forma de bendiciones, de mensajes, de luz  que los hombres de bien agradecen, porque ante las pruebas redentoras por las que pasan, es un alto en el camino y una sonrisa  para los tristes, una esperanza  y el aliento para la desesperación.  Abrazando numerosas áreas de  las necesidades humanas, propicia lenitivo y paz  a los que en la tierra vivencia experiencias diversificadas.

El tema que voy a tratar está tomado del libro de Divaldo Pereira Franco “Transición Planetaria”  por el espíritu Manuel Filomeno de Miranda donde el  da un “Mensaje  de Revelación”  donde saludando a todos en nombre del Señor del Universo, y donde asistían por una invitación del Gobernador de la Tierra  lo hizo con el deseo de contribuir en el programa que se está operando en la Humanidad a través de la reencarnación de servidores del Bien, preparados adrede para el ministerio sublime.

 Diciendo “esta no es la primera vez que el mundo terrenal recibe viajeros de otras moradas, atendiendo la solicitud de Jesucristo, pues ya en el pasado, en el momento de gran transición de las formas, cuando malhechores  del vaso orgánico  se sumergieron en la densa masa física fijando caracteres que hoy definen  a sus habitantes… De la constelación de Concheiro vinieron aquellos nobles embajadores de la luz  que contribuyeron para la construcción de la Humanidad actual, inclusive otras inteligencias, todavía, no moralizadas, que  después de concluidas algunas etapas  evolutivas retornaron, felices, a los hogares queridos…

“En otras ocasiones, iluminados de la Verdad se sumergieron en las sombras del mundo terrestre, con el fin de presenciar sus conquistas y realizaciones edificantes, auxiliando a sus habitantes  a crecer en tecnología, ciencia, filosofía, religión, política, ética y moral… No obstante, el desenvolvimiento más amplio ocurrió  en el área de la inteligencia y no en la del sentimiento, siendo así es por lo que se explica  el estado de evolución en el que se encuentran,  rico  en conocimientos y pobre en edificaciones espirituales…

“Periódicamente, por su vez, el planeta experimenta cambios climáticos, sísmicos en general, con profundas alteraciones  en su masa inmensa, o sufre el impacto de meteoros que alteran su estructura tornándolo más bello y harmónico, pues  las destrucciones  que, en ocasiones ocurre, tienen  siempre la mira del progreso, obedeciendo a la planificación superior con el objetivo de alcanzar su alto nivel  de mundo de regeneración.

Al mismo tiempo, con comitentemente, con el fin de poder viajar en la gran nave terrestre que avanza moralmente en los paisajes  de los orbes felices, incontables miembros de las tribus barbarás del pasado, que permanecen detenidos en regiones especiales durante algunos siglos, de forma que no  impidiesen la evolución del planeta, renacen  con hermosas constituciones orgánicas, fruto de la selección genética natural, sin embargo, señalados por el primitivismo en el que se mantuvieron.

Es por esa razón que se presentan unos exóticos, otros agresivos, buscando los orígenes primitivos en reacción inconsciente contra la sociedad  progresista, teniendo, sin embargo, la santa oportunidad de aprender nuevos conceptos, de mejorar sentimientos y de participar  en la inevitable marcha ascensional… Sin embargo, gran numero, permanecen  en situación de agresividad e indiferencia emocional, tornándose instrumentos de rudas pruebas en la sociedad que desdeñan. Disfrutan de la excelente oportunidad que, malbaratada,  los conducirá  a mundos primitivos, en los cuales contribuirán con los conocimientos de que son portadores, sufriendo, no en tanto, las medidas cautelares que serán enfrentadas. Se repite, en cierto modo,  el exilio bíblico de Lucifer y sus comparsas, rumbo a estancias compatibles con su nivel emocional grosero, donde  el pesar y la melancolía  se les instalaran, estimulándolos a la conquista del patrimonio  de amor desperdiciado por su rudeza, y entonces lucharan con afán  por la conquista del bien.

En diversos periodos de la cultura terrestre, estos espíritus han disfrutado  de oportunidades luminosas, más muy raramente  las han aprovechado, la densidad vibratoria, siendo aun  rudimentaria, no les permite, por lo tanto, el renacimiento  en el nuevo mundo en construcción.”

“Las moradas del padre  son infinitas, manteniendo, como es comprensible, intercambio de miembros, para poder así ser preservada la sublime fraternidad, por cuanto, los más  preparados deben contribuir  en beneficio de los menos enriquecidos de momento. La sublime ley de permuta funciona en  el intercambio de elevado contenido espiritual.

De la Esfera Espiritual, descendieron al planeta terrestre, como ya viene sucediendo, millones de Espíritus ennoblecidos para el enfrentamiento inevitable  entre el amor abnegado y la violencia destructiva, dando lugar a enfrentamiento caracterizados por la misericordia y por la compasión, también,  otros misioneros de la educación  y de la solidaridad, que mucho se empeñaron en promoverlos, en progresivas existencias, estarán también de retorno , contribuyendo también para la construcción de la nueva mentalidad desde la cuna, facilitando así las alteraciones que ya están ocurriendo, y que sucederán con mayor aceleración. Esto se está dando, porque el siquismo terrestre y la genética humana se encuentran en condiciones de recibir  nuevos huéspedes que participaran del festín iluminativo, conforme el  atroz Codificador del Espiritismo se refirió en su obra magistral La Génesis, constituida por todos aquellos que se aficionan  a la verdad y se esfuerzan por mejorarse, trabajando a favor del prójimo y de la sociedad  como un todo.

Como ocurre en otros Orbes, ha llegado el momento en que la Madre tierra también ascenderá en la escala de los mundos, conduciendo a sus hijos  y aguardando el retorno  de aquellos que están en la retaguardia por algún tiempo, mientras el inefable amor de Dios que a nadie deja de amparar, les ofrece la oportunidad de mejorar y evolucionar.

Todos estaremos en ese inevitable esfuerzo, experimentando la vivencia del amor en todas sus expresiones, formando un contingente harmonioso y encantador.

 

“Nadie se puede eximir de ese deber que nos pertenece a todos, individual y colectivamente, por cuanto el reino de los Cielos está dentro de nosotros y es necesario ampliar las fronteras para el exterior, dando lugar al Paraíso anhelado que, no en tanto, jamás será dentro de los límites territoriales de la organización física.

“La realidad de  que somos, Espíritus inmortales en esencia, tiene su origen y permanencia fuera de las limitaciones materiales de cualquier mundo físico, que podría no existir, sin cualquier perjuicio para el proceso de evolución. No obstante,   cuando el Creador estableció la necesidad del desenvolvimiento en las organizaciones fisiológicas, a semejanza de la simiente que necesita de los factores meso lógicos  para liberar la vida que en ella yace, razones ponderosas y existen para que así acontezca, facultándonos recorrer los escalones que nos llevan al infinito…”

¿Cuál es la razón, entonces, por la que deben venir Espíritus de otro Orbe, para el proceso de moralización del planeta? Primero, porque,  no teniendo vínculos anteriores  como difluentes de existencias perturbadoras, no enfrentarían impedimentos interiores para los procesos de  donación, para los reencuentros dolorosos con aquellos que permanecen comprometidos con el mal, que tienen interés en mantener el atraso moral de las comunidades, con el fin de explotarlas psíquicamente en perversos fenómenos de vampirización, de obsesión individual y colectiva… Extranjeros en tierras preparadas para la construcción del progreso, haciéndolo por amor, convocados para ofrecer sus valores adquiridos  en otros planos, facilitando el acceso al desenvolvimiento de aquellos que son los nacionales anhelantes por la felicidad. Segundo, porque más adelantados moralmente unos, pueden contribuir con ejemplos edificantes capaces de silenciar las fuerzas de la perversidad y obstaculizarlas  con los recursos insuperables  del sacrificio personal, desde que, que las suyas no son las aspiraciones inmediatas e interesadas del mundo de las formas. Mientras otros estarán vivenciando una forma de exilio temporal, por ser  desarrollado intelectualmente, necesitados más aun de la vivencia del amor, y en contacto directo  con los menos evolucionados, sentirán la necesidad  del afecto y del cariño, aprendiendo, por su vez, el milagroso fenómeno de la solidaridad. Todo se resume, por tanto,  en  el dar, que es recibir y  en recibir, que invita a donar.

Con el fin de que el programa sea ejecutado, en este mismo momento, en diferentes comunidades espirituales próximas a la Tierra, hermanos  procedentes de la Esfera Espiritual, están presentando el programa que aquí se menciona, de forma que, unidos, formar una caravana de laboriosos servidores, atendiendo  a las determinaciones del Gobernador terrestre, el Maestro por excelencia.

“De todas esas comunidades seguirán grupos espirituales preparados para la diseminación del  programa, comunicándose en las instituciones espiritas seria y convocando a sus miembros a la divulgación  de las directrices para los nuevos  cometidos.

Dedicados expositores y médiums sinceros estarán siendo convocados  para participar de estudios y seminarios preparatorios, para que sea desencadenada una acción internacional en el planeta, convidando a las personas serias a la contribución psíquica y moral a favor del nuevo periodo.

“Las grandes transformaciones, aunque ocurran en fases de perturbación del orbe terrestre, cara a los fenómenos  climáticos, de la contaminación y del poco respeto a la Naturaleza, no se darán en forma de destrucción de la vida, más si de cambio de comportamiento moral y emocional de los individuos unos al sufrimiento por las ocurrencias y otros por el discernimiento en torno de la evolución.

A semejanza de las olas oceánicas al abrazar las playas voluptuosamente,  sirviendo a las riendas  de espuma blanca, los nuevos obreros del señor  se sucederán ininterrumpidamente alterando los hábitos sociales, las costumbres morales, la literatura  y el arte, el conocimiento en general, la ciencia  y la tecnología, imprimiendo nuevos textos  de belleza que despertaran aun mismo la de aquellos que, momentáneamente se encuentren adormecidos.

Sin embargo, antes de llegar este momento, la violencia, la sensualidad, la objeción, los escándalos, la corrupción atenderán a niveles jamás pensados, alcanzando  el fondo del pozo, mientras las enfermedades degenerativas, los trastornos bipolares de conducta, las cardiopatías, los canceres, los vicios y los desvaríos sexuales clamaran por la paz, por el retorno a la ética, a la moral, al equilibrio… Frutos de las pasiones de las criaturas que sufrirán sus efectos en forma de consumación libertadora., lentamente  surgirán los valores de la salud integral, de la alegría sin defecto, de la harmonía personal, de la integración en el espíritu cósmico de la vida.

Como en todas las luchas, surgirán momentos difíciles exigiendo equilibrio y oración fortalecedora, los luchadores estarán expuestos en el mundo, incomprendidos  desafiados por ser originales en la conducta, por incomodar a los insensatos que, ante la imposibilidad de igualarlos, lucharan contra ellos, y padeciendo diversas ocasiones de profunda y aparente soledad…

Nunca, podrán  estar solitarios, porque la solidaridad espiritual del Amor estará con ellos, vitalizándolos  y animándolos a continuar.

 Todo pionero pone a prueba las resistencias morales atreviéndose a ser diferente para mejorar cuando la vulgaridad predomine, razón por la cual son especiales todos esos que se dedican  a experiencias iluminativas y libertadoras. Nunca, sin embargo, deberán recelar, porque el Espíritu del Señor  los animará, concediéndoles  desconocida alegría de vivir, aun mismo  cuando, aparentemente  hay una conspiración contra sus superiores propósitos.

El modelo a seguir permanece en Jesús, y la nueva ola de amor traerá  de retorno el apostolado, los días inolvidables de las persecuciones y del martirio, que, en la actualidad, tendrá diversas características, ya que no se pueden matar impunemente los cuerpos como en el pasado… Eso no implica que saquen acusaciones  vergonzosas y se promuevan campañas desmoralizadoras contra ellos, a fin de dificultarles  el emprendimiento superior. Aun así mismo, deberán avanzar, joviales  y estoicos, cantando los himnos de la libertad y de la fe raciocinada que dignifican  al ser humano y lo promueven  en el escenario interior.

Se trata, por tanto, de un movimiento que modificará el planeta para mejor, con el fin de auxiliarlo a alcanzar el destino que le está reservado.

Quien no se  entrega a la lucha, al movimiento, se candidata al aislamiento, a la muerte…

Siendo así, bajo el comando del Cancionero de las bienaventuranzas, sigamos todos empeñados  en la legítima fraternidad, ofreciéndonos  en holocausto de amor a la verdad, seguros del éxito que nos está destinado.

Para que se consiga en la tierra  la felicidad de los hombres, es preciso que solamente la pueblen buenos Espíritus,  encarnados y desencarnados, que solamente se dediquen al bien. Habiendo llegado el tiempo, para que ella progrese, en la escala evolutiva de los mundos, de un planeta de expiación y de pruebas, ella va a ascender a un planeta de regeneración y para ello muchos espíritus que perseveran en el mal van y, (de hecho ya lo están haciendo) a emigrar de la tierra; son aquellos  que practican el mal por el mal mismo, que aun no han sido tocados por el sentimiento del bien, los cuales  al no ser ya dignos de  habitar el planeta Tierra transformado en una mejor morada, serán excluidos , ya que si se quedaran ocasionarían de nuevo perturbaciones  y confusiones y constituirían un  obstáculo para el progreso.  Ellos serán substituidos por mejores Espíritus, que harán que reine en su seno la justicia, la paz  y la fraternidad.

Mientras que las penosas transiciones del siglo XX se anuncian el sonido siniestro de las armas, las fuerzas espirituales se reúnen para las grandes reconstrucciones  del porvenir.

Se aproxima el momento en el que se efectuara la aferición de todos  los valores terrestres para el resurgimiento de las energías creadoras de un mundo nuevo,  y es natural  que recordemos el ascendente místico de todas las civilizaciones que surgirán y desaparecerán, evocando los grandes periodos evolutivos de la Humanidad, con sus miserias y con sus esplendores, para  afirmar las realidades  espirituales de todos los fenómenos  transitorios de la materia.

Ante nuestros ojos del espíritu pasan los fantasmas  de las civilizaciones  muertas, como si permaneciésemos ante una “pantalla” maravillosa. Las almas cambian de indumentaria carnal, en el curso incesante de los siglos; construyen  el edificio milenario de la evolución humana  con sus lágrimas y sufrimientos, y hasta nuestros oídos  llegan los ecos  dolorosos de sus aflicciones. Pasan las primeras  organizaciones  del hombre y pasan sus grandes ciudades, transformadas  en osarios silenciosos. El tiempo, patrimonio  divino del espíritu, renueva las inquietudes  y angustias de cada siglo, en el sentido de aclarar el camino de las experiencias humanas. Pasan las razas y las generaciones, las lenguas y los pueblos, los países y las fronteras, las ciencias y las religiones. Un soplo divino hace moverse  todas las cosas  en ese torbellino maravilloso. Se establece, entonces, el orden equilibrando  todos los fenómenos y movimientos del edificio planetario, vitalizando los lazos eternos que reúnen a su gran familia.

Más es llegado el tiempo de un ajustamiento de todos los valores humanos. Si las dolorosas expiaciones  colectivas preludian la época  de los últimos  “aflicciones”  del Apocalipsis, la espiritualidad  ha de penetrar en las realizaciones del hombre físico, conduciéndolas para el bien de toda la Humanidad.

El Espiritismo, en su misión de Consolador, es el amparo del mundo en este siglo de declives en su Historia; solo el puede, en su función de Cristianismo redivivo, salvar las religiones que se apagan entre los choques  de la fuerza y de la ambición, del egoísmo y del dominio, señalando al hombre sus verdaderos caminos.

En su manantial de esclarecimientos, se puede beber la linfa cristalina  de las consoladoras verdades del Cielo, preparándose las almas  para la nueva era. Son llegados los tiempos en que las fuerzas del mal serán compelidas a abandonar sus posiciones finales  de dominio en los ambientes terrestres, y sus últimos triunfos son mucho más la promesa de una reacción temeraria e infeliz, presentando la realización de los vaticinios sombríos que pesan sobre su imperio perecible.

Dictadores, ejércitos, hegemonías económicas, masas versátiles  e inconscientes, guerras sin glorias, organizaciones seculares, pasaran  con el vértigo de una pesadilla.

La victoria de la fuerza es una claridad de fuegos artificiales.

Toda la realidad es la del Espíritu y toda la paz es del entendimiento del reino de Dios  y de su justicia.

El siglo que pasa efectuara la división de las ovejas del inmenso rebaño. El cayado del pastor conducirá el sufrimiento en la tarea penosa de la elección y el dolor se incumbirá del trabajo  que los hombres no aceptaron  por amor.

Una tempestad de amarguras barrerá  toda la Tierra. Los hijos de la  Jerusalén de todos los siglos  deben llorar, contemplando esas lluvias de lágrimas y de sangre que reventaran de las nubes pesadas de sus conciencias ennegrecidas.

Condenada por las sentencias irrevocables de sus errores sociales y políticos, la superioridad  europea desaparecerá para siempre,  como el  Imperio Romano,  entregando a América el fruto de sus experiencias, con vistas a la civilización del porvenir.

Se vive ahora, en la Tierra, un crepúsculo, al cual sucederá  profunda noche; y al siglo XX compete la misión de los resultados de esos acontecimientos espantosos.

Sin embargo, los trabajadores de Cristo oigamos su voz en el fondo de nuestra alma:

“Bienaventurados los pobres, porque el reino de Dios les pertenece!

 Bienaventurados los que tienen hambre de justicia, porque ellos serán saciados!

 Bienaventurados los que lloran, porque vendrá el día de consuelo! Benditos   los pacificadores, porque ellos van a Dios! “

Sí, porque después de las tinieblas surgirá una nueva aurora. Luces consoladoras envolverán todo el orbe regenerado en el bautismo del sufrimiento. El hombre espiritual estará unido al hombre físico para su marcha gloriosa en el Ilimitado, y el Espiritismo habrá retirado de sus escombros materiales al alma  divina de las religiones, que los hombres pervirtieron, ligándolas  en el abrazo acogedor del Cristianismo restaurado.  Trabajemos para Jesús, a pesar de que nuestra oficina se encuentre localizada en el desierto de las conciencias.

Todos somos llamados a la gran labor  y nuestro más sublime deber es responder a los apelos del Escogido. Viendo las imágenes de la Historia del mundo, sentimos un frio cortante en este crepúsculo.

Las alteraciones que se observan son de naturaleza moral, invitando al ser humano al cambio de comportamiento para mejor, alterando los hábitos viciosos, con el fin de que se instalen en el los paradigmas de justicia, del deber, del orden y del amor.

El eminente codificador del Espiritismo, asistido por Voces del Cielo se detuvo más de una vez,  en el análisis de los trágicos acontecimientos que sucederían en la Tierra y a sus habitantes, con el fin de despertar a los últimos para las responsabilidades  para consigo mismos  y en relación a la primera.

En el Libro de los Espíritus, en el capítulo dedicado a la Ley de destrucción, el insigne maestro de Lyon estudia las causas  y  y razones de los desequilibrios que se dan en el planeta con frecuencia, señalando las tragedias colectivas, también aquellas producidas  por el ser humano, y constata que es necesario que todo se destruya, a fin de poder renovarse. La destrucción, por tanto, es solamente producida  para la transformación molecular de la materia, sin llegar nunca al espíritu que es inmortal.

De ese modo, las grandes calamidades de una u otra procedencia tienen por finalidad invitar a la criatura humana  a la reflexión en torno de la transitoriedad de la jornada carnal en razón a su inmortalidad.

Los dolores que fluyen de esos fenómenos denominados como flagelos destruidores, tienen el objetivo de hacer a la “Humanidad progresar más deprisa”. Dijimos que la destrucción no es una necesidad para regenerar moralmente a los Espíritus, que, en cada nueva existencia, suben de grado en la  escala del perfeccionamiento.  Pero si es preciso que se vea el objetivo, para que los resultados puedan ser apreciados. Solamente  desde el punto de vista personal  es que lo apreciamos; de ahí viene  que el hombre los califique de flagelos, por el efecto de perjuicio que les causan. Esas subversiones, sin embargo, son frecuentemente necesarias para que se de más pronto el advenimiento de mejores cosas y para que se realice en algunos años lo que habría exigido muchos siglos.

Es por tanto, lo que viene  ocurriendo en los días actuales.

Los niveles alcanzados del dolor son insoportables  y la locura  que toma cuenta del campo terrestre tiene carácter de pandemia, al lado de los trastornos depresivos, de la drogadicción, del sexo desvariado, de las fugas psicológicas espectaculares, de los crímenes aterradores, del poco respeto a las leyes y a la ética, de la desconsideración por los derechos humanos, a los animales y a la Naturaleza…  Se llega al máximo desequilibrio, facultando la interferencia divina, a fin de que se opere la gran transformación de la que todos tenemos necesidad urgente.

Espíritus de otra dimensión están sumergiéndose  en las sombras terrestres, contribuyendo en la gran obra de regeneración de la Humanidad, con el fin de que, al lado de los nobles emisarios del amor  y de la caridad, de la inteligencia y del sentimiento, que protegen a los seres terrestres, puedan  modificar los paisajes aflictivos, facultando el establecimiento del Reino de Dios  en los corazones.

Reconocemos que toda esta información podrá causar extrañez en algunos estudiosos del Espiritismo, e incluso reacciones más severas en otros… No obstante, permitirnos permiso  de presentar nuestro pensamiento después de la convivencia con nobles mentores que trabajan en el elevado programa de la gran transición…

Equipos formados por apóstoles de la caridad en el plano espiritual también descienden al planeta sufridor, con el fin de contribuir a favor de los cambios que deben operarse, atendiendo a aquellos que se encuentran atormentados  por la violenta desencarnación, inesperada, o padeciendo el yugo de crueles obsesiones, o fijos injustificable rebeldía, considerándose adversarios de la Luz, miembros de la saña del Mal, a fin de mejorar la psicosfera vigente, de ese modo, facilitando el trabajo de los Mensajeros de Jesús.

No te preocupes mucho con el ayer , ni tampoco con el mañana. Lo que paso nos sirve, de vez en cuando, para una evaluación de nuestros deberes  en los certámenes futuros, sin que nuestra visión o sensibilidad se atrofie en falsas aprensiones.

Trabaja en el hoy, analiza  tu propia personalidad y ve lo que en ella tienes para fijar, en la secuencia que las leyes de la serenidad  nos enseñan, para que no haya violencia en ningún sentido.

El hoy es el campo, no solo de observación, más si de ejecución, de mejoramiento de nuestras cualidades y el ingenio de este trabajo se manifiesta  por  efecto de nuestra voluntad.  ¿Ya que aceptamos el progreso y la evolución de todo lo que nos rodea, porque permanecemos estacionados en régimen de conservación en relación a nuestra moral? ¿Será que la razón no participa del hombre cuando se trata  de reglas de religión, reglas esas que obedecen al tiempo y al propio  empuje del  mismo progreso? Las leyes son las mismas  en todas las dimensiones de la vida. Ellas acompañan  la escala de perfeccionamiento con perfecta justicia. La imparcialidad es, pues, el mayor síntoma  de la perfección.

“Nos  bendice Jesús, el sublime Guía de la Humanidad.

“Hace poco tiempo, nuestros proyectos  eran posibilidades en estudio, que hoy se convertirán en realidad, gracias  a la devoción de los servidores sinceros del Bien.

“Innumerables grupos de trabajadores  del Evangelio en el plano espiritual descenderán a la Tierra, con el fin de crear condiciones para la instalación del Reino de los Cielos en los corazones, y  cuando se marchen dejan espacio a otros trabajadores  que darán proseguimiento al programa, que se efectuará conforme el progreso de los resultados  logrados en las experiencias iniciales.

“Se contempla, allá en lo Alto, los futuros días de renovación total del planeta en su aspecto moral,  cuando los Espíritus atrasados se transfieran para otros mundos, donde  irán a operar  el progreso que se niegan en este momento y los mensajeros de la luz transformaran los mecanismos de guerra  en instrumentos de paz, los vicios y crímenes en espectáculos de amor y liberación.

“Los trabajadores de la gran transformación se encuentran, hace algún tiempo, operando diligentes en los más variados segmentos sociales  y culturales de la Tierra.

“En estos días, sin embargo,  se dan grandes emigraciones de Espíritus felices, interesados en la modificación de las estructuras sociales del mundo para mejor, cuando el dolor huya avergonzado, por su innecesaria presencia entre los humanos.

“Tornando factible la promesa de Jesús, a respecto del mundo de regeneración, a camino del paraíso o planeta feliz, los abnegados obreros de la Espiritualidad preparan el ambiente en el que deberán vivir  esos constructores del mañana.

Los hermanos  que cierran su recorrido  de fraternidad, y que prepararon  el ambiente, en el periodo que les fue concedido para la ejecución del proyecto,  y como no existe  en reposo en forma de ociosidad, pasado breve periodo de renovación y de estudios, volverán  al orbe terrestre de nuevo para nuevas investiduras espirituales, contribuyendo más eficazmente junto a los rebeldes e insanos, con la intención de despertarlos, a fin de que dispongan de la oportunidad para el arrepentimiento y la rectificación moral, en lugar del exilio  que les será impuesto por la Divina Legislación.

“Ciertamente, serán actividades más penosas y desafiadoras que las que fueron realizadas durante el periodo que hoy se cierra.

Confiamos que el Sublime Trabajador nos equipará de recursos  y nos instrumentalizará para la ejecución del futuro programa, de forma idéntica a esta que se concluye en bendiciones.

Que El mismo, nuestro Ejemplo y Modelo, nos conduzca con Su cariño, que su providencial Misericordia, siempre atenta con Sus mensajeros, no deje de iluminar los caminos.

Trabajo realizado por Mercedes Cruz Reyes

Extraído del libro de Divaldo Pereira Franco “La Gran Transición”

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EL EVANGELIO DE CRISTO

CÓDIGO DE SABIDURÍA CELESTIAL

Mercedes Cruz Reyes

ALLAN Kardec, al codificar la filosofía Espirita, no dijo la última palabra, ni fijo conceptos definitivos.

Los seres del espacio, a través de distintas mediumnidades, han venido descorriendo más y más el velo que nos oculta la vida en el Más Allá…

La vida en el Más Allá, consiste en un número de esferas diferentes que representan varios grados de luminosidad y felicidad, a cada una de las cuales vamos después de la muerte, según las condiciones espirituales que tenemos en vida. Allí somos juzgados, de una manera automática por una especie de ley espiritual que determina el resultado último por el resultado total de nuestra vida, de suerte que la absolución o el arrepentimiento en el lecho de muerte son de poco provecho.

La vida es solo una preparación para estas esferas. En la Tierra nos aleccionamos y el mundo espiritual es el premio, nuestro verdadero hogar, nuestra verdadera vida: “el sol tras la lluvia”.

Muchas personas creen que las ideas que han dicho infinidad de espíritus son creaciones de la imaginación y están equivocadas estas personas, allí existe lo que llamamos la cuarta dimensión, las esferas son reales como las de la Tierra, en todo semejante. Solo el cambio de condiciones hace la diferencia.

Allí hay flores, frutas, bellos paisajes, animales y pájaros como entre nosotros. Las condiciones materiales son diferentes…

Para, formarnos una idea más exacta del reino de las almas, podemos figurarnos un infinito campo poblado de estancias y moradas, en cada una de las cuales viven inteligencias desencarnadas, realizando las obras a que les lleva la vehemencia de sus afectos, sus convicciones y sus anhelos.

Todas las manifestaciones de la vida en los planos físicos, son como una copia de lo que sucede en las eternas moradas donde guarda el Creador sus secretos casi, incomprensibles para la mente humana terrestre.

Mientras nos hallamos en el cuerpo material, no nos hacemos una idea exacta, de lo que es en realidad, la vida más allá de la muerte.

La muerte, nos creemos, que es una especie de liberación del Espíritu, y nada más. Las dificultades son bastantes, cuando desencarnamos. Entre el acto de perder el cuerpo físico y la iniciación de la reencarnación  o de la elevación tenemos un tiempo, y el contenido de ese tiempo reside en nosotros mismos. ¡Cuantos óbices a vencer!, ¡ Cuantos enigmas a solucionar!.

¡No debemos creernos a tono con la ley, por haber atendido a pequeños deberes de solidaridad humana, por haber recibido la manifiesta protección de un ser espiritual!. Debemos ayudarnos a nosotros mismos, en el desempeño de las obligaciones evangélicas. El Espiritismo no es solamente una gracia recibida, es también la necesidad de espiritualizarnos para alcanzar las esferas superiores.

El Evangelio de Nuestro Señor  Jesucristo no es solamente el conjunto brillante de enseñanzas sublimes, propias para ser comentadas en nuestras adoctrinaciones. Es Código de Sabiduría Celestial, cuyos dispositivos no podemos confundir.

La mente humana atrae ondas de fuerza, que varían de acuerdo con las emisiones que caracterizan sus actividades. El médium proyecta energías en busca de nuestro campo de acción y las recibe de la esfera espiritual con intensidad indescriptible.

Si no hay combinación fluídico- magnético entre el espíritu comunicante y el receptor humano, el intento solamente podrá realizarse parcialmente. El visitante, del otro mundo, depende de las organizaciones que lo acogen.

Si el médium rehúye la obligación de mantener el equilibrio físico-psíquico, y si los compañeros que integran su grupo de trabajo se hallan distraídos, sin la precisa comprensión de los deberes que les competen, resulta impracticable el aprovechamiento de los recursos que nos ofrecen para el bien.

Los espíritus de la vida Superior, tienen necesidad de la cooperación elevada, para poder manifestarse en las obras de amor y de fe, en la misma forma en que las entidades al mal reclaman el concurso de baja especie de las criaturas perversas o ignorantes, en el escenario carnal.

Por más que intenten los mensajeros espirituales describir la grandeza de las demostraciones del alma eterna en los oídos del hombre que permanece en el mundo, jamás encontrara recursos con que exponer la realidad, el espíritu encarnado es incapaz de traducir la belleza celeste.

La sensibilidad desarrollada en la ciencia o en la virtud, la percibe como un relámpago fugaz, intentando aprisionarla en la palabra, en el sonido y en el color accesibles a la apreciación humana; pero los artificios de la inteligencia no son suficientes para fijar la claridad divina.

La infinita Sabiduría designa tribunales para juzgar a aquellos que no la conocen, porque la ignorancia reclama lecciones, a veces rudas, de los planos exteriores; pero los hijos del conocimiento santificante, se condenan o se salvan a sí mismos.

Los sordos voluntarios exigen fenómenos clamorosos en el terreno de la expiación, para que se les desarrolle la acústica; y los ciegos de ese jaez piden medidas espectaculares, en los círculos del dolor, con el fin que se les dilate la visión.

Para los que aceptan la gracia de la Revelación Divina, semejantes providencias son inútiles. La propia conciencia labra en estas almas irrevocables arrestos.

Somos el fruto de nuestra siembra. Erramos y acertamos, aprendiendo, corrigiendo y perfeccionando siempre, hasta lograr la conquista del Supremo Equilibrio. Ningún aprendiz ha alcanzado todas las enseñanzas de una vez.

La muerte para el hombre que no ha alcanzado los altos niveles de la Humanidad, es una pausa vendita en la cual le es posible abrirse a la prosperidad en los principios más nobles.

Atesora en espíritu, para distribuir más tarde bendiciones de vida inmortal en las oscuras esferas de la reencarnación. Herederos de muchos siglos de experiencia carnal, al hombre le es imposible lograr la definitiva ascensión de un día para otro.

Es indispensable planear el bien, y realizarlo; sembrar la felicidad y recogerla, a costa de sudor y sacrificio en el trabajo personal. En la experiencia humana, tenemos la siembra. En la vida Espiritual que nos es accesible, comienza la cosecha. El favoritismo no existe en el Gobierno Universal.

La infinita Sabiduría solamente nos indica, a través de la Ley.

Hay Espíritus que se preparan en el mundo para la bendita primavera del trabajo pacifico en la esfera superior; y hay otros que se encaminan, voluntariamente, hacia el invierno de las angustias y de las tinieblas, tan pronto como dejan el cuerpo carnal.

Todos aquellos que de alguna manera estuvieron juntos en unión fraternal, en comunión de intereses espirituales, constituirán la legión afectiva con la cual seguiremos adelante, distribuyendo el amor, la luz y la verdad. Nuestra acción mental en las estrechas líneas de la vida física, es un simple ensayo para las labores que esperan nuestra cooperación después de la muerte.

Sobresalen, a nuestro alrededor, multitud de necesidades de iluminación redentora. Es necesario no desanimarse ni estacionarse. Hemos de conquistar posibilidades valiosas de servir, por los conocimientos que hemos adquirido, y si las atenciones materiales terminaron con el atestado de óbito pasado al viejo cuerpo, las tareas edificantes prosiguen activas, reclamando nuestra atención. Formamos la caravana que jamás se disuelve.

Con las manos entrelazadas en la labor del bien, no reposaremos sino en el Maestro que de cerca sigue nuestra buena voluntad. Es necesario, encontrar la paz dentro de nosotros mismos, en la batalla por la victoria de la luz, tal como el Señor lo demostró perseguido y crucificado.

Hemos de alejar el descanso destructivo como el de aquellos que procuran el Cielo sin credenciales del Reino Divino en sí mismos.

Lamentaremos, muchas veces, no poseer, ya, más amplio desenvolvimiento de la luz eterna; con todo, cualquier desaliento de nuestra parte en el esfuerzo salvador, significa indebida reacción de nuestra voluntad caprichosa contra las soberanos y justos designios de Arriba.

No nos detengamos a examinar la exigüidad de nuestros recursos. Dilatémoslos utilizando las posibilidades que Jesús nos confió.

¡Cediendo a los impulsos que presiden nuestros instintos primitivos, nos despreocupamos de adquirir simplicidad y amor, paciencia y renunciación, resignación y esperanza; dadivas de la vida eterna que el Héroe Celestial nos ofreció a los pies de la Cruz!.

Nos impresionamos con el Salvador en las claridades sublimes de la Resurrección, pero olvidamos al Maestro Crucificado. Nos agrada disponer, pero desdeñamos la disciplina.

Ejercemos severo examen sobre los actos ajenos, sin establecer la más mínima vigilancia sobre nuestro propio corazón. Nos entendemos perfectamente con el ruido y con la liviandad del mundo que envuelve nuestros sentidos inferiores, pero raramente nos comunicamos con el Espíritu Sublime de Cristo, en la propia conciencia.

Sabemos caer deprisa, pero difícilmente nos decidimos a levantarnos.

Nos adornamos con las flores de un día  y perdemos los frutos de la eternidad.

Nos habituamos a pedir bendiciones del Eterno y, cuando las recibimos, nos disponemos a dormir indefinidamente.

Llenamos la tierra de palabras brillantes, olvidando que la victoria, en el bien es más concreta en aquellos que oyen el consejo sabio y lo aplican.

Es por eso, que llegamos sin lámpara propia a las eminencias de la vida, incapaces de contemplar el brillo solar por nuestra deficiencia de luz.

Pero el todo Misericordioso jamás nos cierra las puertas del servicio de elevación.

Sin las cualidades que santifiquen el carácter, dignifiquen la personalidad, espiritualicen el raciocinio, e iluminen el corazón, es impracticable la felicidad en los más gloriosos mundos.

La lámpara puede ser tímida y pobre; no obstante si posee material equilibrado y perfecto para sintonizarse con la Sed de la Fuerza, producirá luz y belleza, en silencio.

Hemos de renovarnos, así, embelleciendo las posibilidades interiores, podremos comunicarnos con el Supremo Donador de la Vida, a través de los hilos invisibles de amor, que lo unen con el Universo infinito.

Dejemos que rujan las tempestades en el mundo, olvidemos las recordaciones violentas del pasado, y emerjamos del “hombre viejo” dirigiéndonos a lo alto y entonces irradiara nuestra luz brillante y pura.

¡Amemos el trabajo transformador! ¡La vida nada debe a los inútiles!

Somos ramas de la Vid Divina, y nuestra felicidad exige la savia inmortal que procede de las raíces profundas. Sin ese alimento, nos convertimos en gajos secos e improductivos.

¡Atravesemos valerosos esta hora de transición!. Procuremos reanimarnos  en el Señor, y no desfallezcamos. Tenemos que cambiar el rumbo. No podemos avanzar con el alma a oscuras. Somos agraciados con la benevolencia de muchos amigos que rodean nuestro espíritu de atenciones y de ternura, pero en lo recóndito de nuestro ser, están las señales de nuestra falta de adaptación al Reino del Señor, que todos ambicionamos servir; antes de extenderlo a los demás, es indispensable construirlo dentro de uno mismo, no pasamos de ser mendigo de la luz.

Hemos de suplicar al Señor, que desarrolle nuestra visibilidad espiritual. Es necesario e ineludible nuestro reajuste antes de entregarnos a nuevas empresas.

El Señor es bondadoso con sus criaturas, no las fuerza a tener que esperar siempre.

En la reencarnación tenemos el más valioso instituto educativo. Una vez en el cuerpo físico, el hombre olvida los imperativos de su permanencia en los distintos grados de la preparación, y se dedica a la conquista de inutilidades o ventajas efímeras, cuando no se erige en un tirano o en un crítico de sus propios hermanos de lucha. Vicia su mente en la ociosidad, ante la gloriosa bendición recibida, y muchas veces, abandona la escuela de la carne en deplorables condiciones morales, por las deudas adquiridas en el mal huso  del libre albedrío; ante las leyes ineludibles que gobiernan la vida.

En vez de respetar las materias de servicio redentor y utilizarlas en beneficio de sí mismo, los aprendices de la sabiduría, en la actuación terrenal, las utilizan con indiferencia en perjuicio propio, cuando no las aprovechan lamentablemente en la perpetración de faltas criminales.

Por tanto, cuando el alma deja el plano terrenal seguida de valores intercesores de la devoción fraternal, por la buena voluntad que demostró a sus semejantes, le es permitido frecuentar las instituciones iluminativas más allá de la muerte, con posibilidades en la acción practica,  entre los núcleos de entidades inferiores.

Se comprende entonces, que todos los conflictos de la lucha carnal  se revisten de sublimes finalidades.

Así como el suelo bruto ayuda al labrador y lo educa mediante el trabajo que lo mejora y enriquece, así también las inteligencias inferiores y rudas benefician a los espíritus Superiores en conocimientos y en virtud, cuando se interesan en la dilatación de sus propios poderes, como en un grupo escolar el lucro legitimo pertenece a aquel que enseña y se dedica a la preparación de alumnos distraídos e ingratos.

“Cada espíritu es un mundo vivo en movimiento propio, con sujeción a las causas que creó para sí mismo en el curso del tiempo, gravitando en torno de la Ley Eterna que rige la Vida Cósmica”.

“Dos terceras partes de las criaturas humanas encarnadas en la superficie de la Tierra, se demoran en la jornada evolutiva que va de la Irracionalidad a la Inteligencia o de la Inteligencia a la Razón. La otra tercera parte restante se halla en tránsito de la Razón a la Humanidad. Fuera del cuerpo terrestre, pero ligados al mismo plano, evolucionan millones de seres pensantes, en las mismas condiciones.

“En esferas más elevadas del Planeta, otros miles de millones de almas se dirigen de la Humanidad a la Angelitud”.

“El proceso de la educación del ser hacia la Divinidad, tiene su base en la reencarnación y en el trabajo incesante”.

“El instituto de la compensaciones funciona igualmente para todos”.

“Nadie elude las leyes universales”.

“Los recursos de la dignificación de la individualidad permanecen a la disposición de la comunidad planetaria en las diversas escuelas religiosas de la Tierra; escuelas que se diferencian en el culto externo, pero que, en el fondo y en esencia, se hermanan en la Fuente de la Eterna Verdad, en que la integración del Alma con la Luz Divina se realiza por intermedio del Supremo Bien”.

“Jesús es el Ministro de lo Absoluto, junto a las colectividades que progresan en los círculos terrenales. Los grandes instructores del mundo, fundadores de distintos sistemas de fe representan mensajeros de El, que nos gobierna desde el principio”.

“Toda criatura humana posee en si misma las semillas de la Sabiduría y del Amor. Cuando ambiente esos divinos gérmenes dentro de sí misma, y los desenvuelva ampliamente a través de los siglos incesantes, conquistara las condiciones del Sabio y del Ángel, que se revelan en la sublime personalidad de los Hijos de Dios, en mayoría de edad divina”.

Nadie podrá escapar a los imperativos del propio mejoramiento. Los espíritus holgazanes atrasaran su marcha deteniéndose en la rebeldía o en la inercia, y serán aprovechados, en la obra regeneradora o evolutiva, a la manera corrosivos que sirven para las tareas de limpieza utilizados por manos hábiles. Pero los hijos del arrepentimiento y de buena voluntad, encontraran mil modos de actuar y servir, en el extenso campo del bien.

En las altas cimas, se congregaran asambleas de venerables benefactores a favor de millones de seres; pero ningún espíritu podrá sentarse en un trono que no edifico, ni brillara con lámpara ajena.

No podemos santificarnos de una sola vez, y si todos los pecadores se negaran a trabajar en el bien, alegando que se sienten malos e ingratos, ¿ cómo podríamos esperar una vida mejor en el mundo?. Si los espíritus comprometidos con la Ley no se resuelven a colaborar en el  rescate de sus propias deudas, por el hecho de reconocerse deudores, jamás alcanzaremos la liquidación de las cuentas humanas.

El trabajo es una de las mayores bendiciones de Dios en el campo de las horas. Si realizamos el bien, el triste se reconforta, el criminal se regenera. Practicar el bien, dando algo de nosotros mismos, en las adquisiciones de alegría y felicidad para los otros, es el don sublime por excelencia, y en razón de eso, hemos de prepararnos para ser más espontáneos en el concurso fraterno, más eficientes y pronto en la acción de servir.

Trabajo realizado por Mercedes Cruz Reyes

Extraído del libro de Chico xAVIER

TRABAJO REALIZADO POR (Merchita)

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OBSESIONES SUTILES Y PELIGROSAS

 

Cuando el hombre se hace dócil a la inspiración  superior, sintoniza, con el programa que  ha de desarrollar,  recibiendo la ayuda que fluye de lo Alto y gracias a ello, logra disminuir las dificultades que son pruebas de resistencia en las luchas y desafíos para sus valores morales.

Los Buenos Espíritus no pueden cambiar el Karma de sus pupilos y devotos, porque les tornarían inoperantes, les atrasaría.  Sin embargo, cuando los ven luchar  en pruebas muy severas, interfieren, auxiliándolos a través  de fuerzas edificantes  con las cuales aumentan sus resistencias, con el fin  de que logren las metas que constituyen su victoria. Igualmente encaminan cooperadores  y amigos que se transforman en palancas  propulsoras  del progreso,  extendiéndoles manos  generosas dispuestas a contribuir a favor de su éxito.

 De la misma forma que las interferencias perniciosas encuentran resonancia en ellos, en razón de las afinidades que existen  por sus pasiones inferiores que caracteriza su estado evolutivo. Tan pronto cambien de objetivos, y aspiren a ideales  de ennoblecimiento y actúen de acuerdo con la ética del bien, se asocian a ellos  los laboriosos Mensajeros del Amor que los estimulan para que prosigan, renovando su entusiasmo, amparándolos ante las naturales desfallecimientos e inspirándoles  en la correcta elección del camino a seguir.   

Las imperfecciones permiten a los adversarios del ayer  los medios para inducir a la obsesión y problemas, ya que los Espíritus perversos e infelices siempre se sirven de las tendencias negativas de aquellos a quienes odian, para estimularlos, llevándolos de ese modo  a perturbaciones  y a penosas situaciones. Si el hombre  se apoya en los recursos de elevación, se vuelve difícil para sus malvados verdugos espirituales encontrar las brechas por las cuales infiltran sus torpes  sentimientos, en la saña de la persecución en que se complacen.

Toda obsesión es siempre el resultado  de la anuencia consciente o no de quien la sufre, por debilidad moral del espíritu encarnado,  que no le interpone defensas  o por deficiencias del comportamiento que propician  el intercambio, en razón de la preferencia psíquica  que le place al mismo mantener.

Cuando el hombre se candidata a una acción meritoria nunca debe esperar  de los otros los ejemplos de virtudes ni las lecciones de elevación continuada, más si examinar las propias disposiciones para verificar  lo que tiene, de lo que puede  disponer en nombre de Jesús para ofrecer.

Mediante este comportamiento, no verá en los otros los deberes de ser siempre Buenos y optimistas, misioneros de la renuncia y de la santificación, y si hermanos tal vez más experimentados y dedicados, con las mismas posibilidades  de errores y flaquezas, requiriendo, en silencio, apoyo y tolerancia.

El candidatarse al bien no hace bueno al individuo, y la incursión en el compromiso de la fe, a nadie renueva de inmediato

El adquirir cincelar la moral es de un esfuerzo continuado, un largo trabajo, que merece respeto,  no solo a los que triunfan, tan bien  a los que persisten  y actúan sin descanso, aunque no consigan con prontitud los resultados felices.

En las experiencias de elevación, entre otros impedimentos que surgen, la rutina de los acontecimientos es test grave  para ser superado.

Cuando las realizaciones se presentan nuevas, hay motivaciones y entusiasmos para realizarlas. Después a medida  que se hacen repetitivas, con las mismas manifestaciones, tienden a cansar, disminuyendo el ardor de los candidatos a la laboriosidad, llevándolos a la saturación, a la desistencia. Sucede que no se pueden innovar métodos para los mismos  problemas, cada día, ni modificar el paisaje aflictivo de los necesitados diversificándoles los cuadros de dolor y de sombra. Variando en la apariencia, sus causas matrices son las mismas, que se enredan en el espíritu endeudado, aturdido o atrasado, en viaje expurgador…  En esos momentos de cansancio, surgen las tentaciones  del reposo exagerado, de la acomodación, del excesivo tiempo  mal utilizado; abriéndose campo  a la censura indebida, que medra, que alarga, en forma de maledicencia  que esparce agrura y reproche, destruyendo, como plaga infeliz, los surcos donde la esperanza siembra el amor y la ternura que deberán florecer  como caridad y bendiciones.

Muchas obras del bien no resisten a este periodo, cuando las intenciones superiores ceden lugar al enfado y a la comodidad, que propician la invasión de las fuerzas destructivas y la penetración de los vigilantes adversarios de la luz…

Una forma  de obsesión peligrosa es aquella que pasa casi desapercibida y se instala lenta y firmemente en los cuadros mentales, estableciendo comportamientos equivocados con apariencia respetable.

Se suele presentar  en personas que denotan grave postura  y saben conquistar a otras por la facilidad de comunicación verbal, tornándolas afables  y gentiles, desde que no tengan sus caprichos e intereses contrariados. Dan impresiones  sociales que no corresponden  a su estado real, por cuanto adoptan comportamientos parásitos  que les acreditan a presumir de meritos  que no poseen.

Interiormente, viven bajo conflictos que disimulan  con habilidad, naciendo ahí,  esa doble actitud hacia la vida, situaciones que inducen  a la neurosis y desarticulan el equilibrio emocional, igualmente bajo el bombardeo de los arpones mentales destructivos de sus enemigos espirituales.

En ese clima psíquico, que rezuma de las experiencias de vidas pasadas, se hospeda el agresor desencarnado que insufla  mayor dosis de interferencia  por los problemas ajenos, desbordando  el egocentrismo que termina por alienarlos en cuanto cobijan y vitalizan las pasiones disolventes.

Este tipo de perturbación espiritual es la más difícil de ser erradicada, en razón de que el paciente niega su situación de enfermo, antes complaciéndose  en ella, porque el narcisismo a que se entrega, se convierte  en auto fascinación por valores que se atribuye y está lejos de poseer, anulando cualquier contribución que le es ofrecida.

Solamente la humildad, que da la dimensión de la pequeñez y flaqueza humana ante la grandiosidad de la vida, faculta una visión legitima, a través  de la cual se puede hacer una  justa evaluación de recursos, recurriéndose  a la Divinidad por la oración ungida  de amor, antídoto eficaz para los disturbios obsesivos

La oración libera la mente bichada de sus clichés perniciosos, abriéndola para la captación de las energías inspiradoras, que fomentan el entusiasmo  por el bien  y la  conquista  de la paz a través  del amor. Para que esa oración  se revista de fuerza desalienante, ella necesita combustible de la fe, sin la cual no pasa de ser palabras destituidas  de compromiso  emocional entre aquel  que la dice  y a quien son dirigidas. También son necesarios el recogimiento y concentración para que se exteriorice la potencialidad por la voluntad del que anhela, dirigida con la certeza de que alcanzará el destino.

 

 

Este tipo de obseso se caracteriza por el desden a la oración por creer que no la necesita, dudando igualmente de su eficacia o menospreciando su utilidad.

 

Exacerbado en sus sentimientos infelices, el obseso se auto realiza, adoptando  una actitud de falsa superioridad con la cual anestesia  los centros de la razón y se deleita en el estado en que se encuentra. A largo plazo, sin embargo, pierde el control de la voluntad,  que deja de dirigir, bajo la pertinaz imposición, volviéndose ostensivamente agresivo y deshaciendo la apariencia, que cede lugar al desequilibrio que se le instala con fuerte penetración en los mecanismos nerviosos.

 

En ese cuadro de obsesión constrictiva, se encuentran innumerables individuos hospedando adversarios que los vampirizan  por largo tiempo, hasta culminar la venganza con los golpes largos de las caídas en la locura, en el crimen o en el suicidio.

 

¿Muchas veces se preguntamos  que porque, determinados pacientes portadores de la obsesión, y que frecuentan la Casa Espirita donde se viven los postulados de Allan Kardec, y que se especializan en ese menester,  al tratar  a tales alineados, estos no se recuperan? Muchos inquieren, también, a respecto  de la razón por la que los Mentores Espirituales no liberan a los obsesos y subyugados, en nombre de la caridad.

 

Nunca será de mas repetirse que, en todo proceso obsesivo, la aparente victima es el legitimo verdugo apenas transferido en el tiempo, siéndole la deuda la razón del mecanismo perturbador. Vencido por la insania del odio, aquel que fue cincelado se imanta al infractor que le torno desdichado y asume la igualmente indebida posición de cobrador o justiciero, incidiendo, por su parte, en error no menos importante. En cuanto el amor no luzca en el defraudado, ante la mudanza de comportamiento de su adversario, cierto es que el problema permanece. De igual modo, debidamente esclarecido sobre el equivoco en que permanece, el actual sayón, mediante adoctrinamiento por alguien que tenga sobre el autoridad moral y lo sensibilice, puede cambiar de actitud, decidiéndose por abandonar la pugna, lo que no exenta al incurso en la deuda de rescatarla por otro proceso de que se utilizan los códigos de la Soberana Justicia.

 

En la terapia desobsesiva, los cuidados para con el encarnado no pueden ser menores que los aplicados con relación al enfermo psíquico que le aflige, en desarreglo e infortunio cual se encuentra en la otra dimensión de la vida.

 

Debe tenerse en mente que el hecho de no ser visto siempre el perseguidor desencarnado, por los hombres, no significa que la tarea de estos, aliada a la de los Guías Espirituales, deba ser la de apartarlos, pura y simplemente. Seres vivos e inteligentes, apenas desnudados de la materia, sufren y aman, odian y luchan, esperando la ayuda que no supieran o no quisieran ofrecerse. Por tanto, el amor debe alcanzar la victima de ayer, que sufre hace más tiempo, amparándola, de modo a que despierte para no sufrir mas ni provocar sufrimiento.

 

Y como la función del dolor se reviste de un poder terapéutico de liberación para quien lo sabe aprovechar, justo es que el encarnado se modifique para mejor, mediante cuyo comportamiento también sensibiliza a su opositor, a su vez adquiriendo recursos de paz y títulos de trabajo para su crecimiento espiritual.

 

Sin embargo, hay pacientes, obsesos o no, para los cuales, gracias a su rebeldía sistemática y tozuda acomodación en las disposiciones inferiores, la