Archivo | julio 2011

EL ESPIRITISMO Y LA MUJER

ESPIRITISMO Y LA MUJER

 

Tanto en uno como en otro sexo, se encuentran excelentes médium; sin embargo, las más bellas facultades psíquicas, parecen ser privilegio de la mujer. De aquí, la gran tarea que le incumbe en la difusión del nuevo espiritualismo.

 

A pesar de las imperfecciones inherentes á todo ser humano, la mujer, para el que la estudia imparcialmente, no puede menos de ser un motivo de asombro y á veces de admiración. No es solamente en su rostro donde se realizan en la naturaleza y en el arte los tipos de la belleza, de la piedad, de la caridad, sino que en lo relacionado con los poderes íntimos de la intuición y de la adivinación, ha sido siempre superior al hombre. Entre las hijas de Eva, fue donde la antigüedad encontró sus célebres videntes y sibilas. Estos poderes maravillosos, estos dones de lo alto, la Iglesia creyó deber denigrarlos y suprimirlos en la edad media, valiéndose de los procesos de brujería. Hoy vuelven á encontrar su aplicación, porque es especialmente por medio de la mujer que se afirma la comunión con la vida invisible.

 

Nuevamente vuelve la mujer á revelarse en su misión sublime de mediador. Mediador es en toda la naturaleza. De ella viene la vida, ella es su fuente misma, el regenerador de la raza humana que no subsiste ni se renueva, sino por su amor y sus tiernos cuidados. Y este cargo, preponderante, que desempeña en el dominio de la vida, lo cumple también en el dominio de la muerte; pero sabemos que la vida y la muerte son una, esto es, las dos formas alternantes, los dos aspectos continuos de la existencia.

 

Mediador, la mujer lo es también en el dominio de las creencias. Siempre ha servido de intermediario entre la fe nueva que avanza y la fe antigua que decae y se empobrece. Tal fue su misión en el pasado, en los primeros tiempos del cristianismo, tal es su misión en el presente.

 

El catolicismo, que tanto debía á la mujer, no ha sabido comprenderla. Sus monjes, sus sacerdotes, viviendo en el celibato, lejos de la familia, no podían apreciar el encanto y la energía de este ser delicado, al cual consideraban más bien como un peligro.

 

La antigüedad pagana tuvo esta superioridad sobre nosotros; ella conoció y cultivó el alma femenina. Sus facultades florecían libremente en los misterios. Sacerdotisa en los tiempos védicos, en el altar doméstico, tomando parte íntima, en Egipto, en Grecia, en la Galia, en las ceremonias del culto, en todas partes, la mujer era el objeto de una iniciación, de una enseñanza especial, que hacían de ella un ser casi divino, el hada protectora, el genio del hogar, la guardería de las cargo de la mujer, personificando en ella.

 

A esta comprensión del cargo de la mujer, personificando en ella á la naturaleza, con sus intuiciones profundas, sus sensaciones sutiles, sus adivinaciones misteriosas, fue debida la hermosura, la fuerza la grandeza épica de las razas griega y céltica.

 

Porque tal como sea la mujer, así será el niño, así será el hombre. La mujer es, quien desde la cuna, forma el alma de las generaciones. Ella fue la que hizo aquellos héroes, aquellos poetas, aquellos artistas cuyas acciones, cuyas obras irradian a través de los siglos. Hasta los siete años, el niño permanecía en el gineceo bajo la dirección de la madre. Y sabido es lo que fueron las madres griegas, romanas, galas. Mas para cumplir la sagrada tarea de la educación, era necesaria la iniciación al gran misterio de la vida y del destino, el conocimiento de la ley de las preexistencias y de las reencarnaciones, porque esta ley, y solamente esta ley, da á la venida del ser que va á florecer bajo el ala maternal, un sentido tan conmovedor y tan bello.

 

Esta influencia bienhechora de la mujer iniciada que irradiaba sobre el mundo antiguo, como una suave claridad, fue destruida por la leyenda bíblica de la caída original.

 

Según las Escrituras, la mujer es responsable de la caída del hombre; ella pierde á Adán y, con el á todo la humanidad; ella traiciona. Á Sansón. Un pasaje del Eclesiastés la declara una cosa más amarga que la muerte. El matrimonio mismo parece un mal: Que los que tengan esposa sean como si no las tuvieran, exclama Pablo.

 

Sobre este punto, como sobre tantos otros, la tradición y el espíritu judaicos, han predominado en la Iglesia sobre las miras de Cristo, que fue siempre benévolo, compasivo, afectuoso para con la mujer. En todas las circunstancias la cubre con su protección; le dirige sus más conmovedoras parábolas. Siempre le tiende la mano, aún cuando esté mancillada, aún cuando esté caída. Por esto, las mujeres, agradecidas, le forman una especie de séquito; muchas le acompañan hasta á la muerte.

 

Por espacio de largos siglos, la mujer ha sido relegada al segundo término, rebajada, excluida del sacerdocio. Por una educación pueril, mezquina, supersticiosa, se la ha rodeado de trabas, se han comprimido sus más bellas aptitudes, obscurecido y sofocado su genio.

 

La situación de la mujer en nuestra civilización es difícil, dolorosa á veces. Las leyes y los usos no siempre favorecen á la mujer, la rodean mil acechanzas, y si desfallece, si sucumbe, raras veces se le tiende una mano piadosa. La relajación de las costumbres ha hecho de la mujer la víctima del siglo. La miseria, las lágrimas, la prostitucion, el suicidio, tal es la suerte de un gran número de pobres criaturas en nuestras sociedades opulentas.

 

Actualmente se produce una reacción. Bajo el nombre de feminismo, se acentúa un movimiento, legítimo en su principio, exagerado en su objeto, pues á la par de justas reivindicaciones, afirma miras que harían de la mujer, no ya una mujer, sino una copia, una parodia del hombre. El movimiento feminista desconoce el verdadero oficio de la mujer y tiende á rechazarla lejos de su vía normal y natural. El hombre y la mujer han nacido para des empeñar deberes distintos, pero complementarios bajo el punto de vista de la acción social, son aquí valientes é inseparables.

 

El espiritualismo moderno, con sus prácticas y sus doctrinas, todas de ideal, de amor, de equidad juzga de otra manera la cuestión y la resuelve sin esfuerzo y sin ruido. Devuelve á la mujer su verdadero lugar en la familia y en la obra social, mostrándole el sublime cargo que le corresponde en educación y en el adelanto de la humanidad. Hace más aún. Por el espiritualismo vuelve ella á ser e mediador predestinado, el lazo de unión entre las sociedades de la tierra y las del espacio.

 

La gran sensibilidad de la mujer hace de ella e médium por excelencia, capaz de expresar, de traducir, los pensamientos, las emociones los padecimientos de las almas, las divinas enseñanzas de los espíritus celestes. En la aplicación de sus facultades encuentra goces profundos, una fuente viva de consuelos. La parte religiosa del Espiritismo la atrae y satisface las aspiraciones de su corazón, su necesidad de ternura que se extiende más allá de la tumba sobre los seres desaparecidos. El escollo para ella, lo mismo que para el hombre, es el orgullo de los poderes adquiridos, es la excesiva susceptibilidad. Los celos, al suscitar rivalidades entre los médium, son á menudo una causa de desagregación en los grupos.

 

De ahí la necesidad de desenvolver en la mujer, al mismo tiempo que sus poderes intuitivos, sus admirables cualidades morales, el olvido de sí misma el goce del sacrificio, y en una palabra, el sentimiento de los deberes y de las responsabilidades unidas á su misión mediadora.

 

El materialismo, al no considerar en nosotros más que el organismo físico, hace de la mujer un ser inferior por su debilidad y la arrastra hacia el sensualismo. Por él, esta flor de poesía se doblega bajo el peso de las influencias degradantes, se deprime y se envilece. Privada de su cargo mediador de su pura aureola, esclava de los sentidos, ya no es más que un ser instintivo, impulsivo, apropiado para las sugestiones del amor malsano. El respeto mutuo, las fuertes virtudes domésticas desaparecen; la discordia, el adulterio, penetran en el hogar, la familia se disuelve, la felicidad se desvanece. Una joven generación escéptica, desilusionada, surge del seno de una sociedad decadente.

 

Pero con el espiritualismo, la mujer levanta de nuevo su frente inspirada. Se asocia estrechamente á la obra de armonía social, al movimiento general de las ideas. El cuerpo no es más que una forma prestada, la esencia de la vida es el espíritu, y bajo este respeto, el hombre y la mujer son iguales. De esta manera, el espiritualismo moderno vuelve á las ideas de nuestro Padre, los celtas, establecen la igualdad de los sexos sobre la identidad de la naturaleza psíquica y el carácter imperecedero del ser humano. Les señala un puesto igual en los grupos de estudios.

 

Por el espiritualismo, la mujer se desprende del abismo de los sentidos y se remonta hacia la vida superior. Una luz más pura ilumina su alma, su corazón es un foco de tiernos sentimientos y de nobles pasiones. Recobra en el hogar su misión toda de gracia, de piedad, de abnegación, su grande y divino cargo de madre, de hermana, de educadora, de tierna consejera.

 

Desde entonces termina la lucha entre los dos sexos. Las dos mitades de la humanidad se unen, se equilibran en el amor para cooperar, reunidas, al plan providencial, á las obras de la inteligencia divina.

 

*************

 

La sensibilidad de la mujer, su ternura, feminidad, y su gran sentimentalismo, la permiten siempre adentrarse en los dramas de la vida, donde ella siempre elabora trabajos, ensaya métodos, y derrama esplendor, cuando la experiencia la hace ganadora de galardones imperecederos. Con el amor, todas las puertas le son accesibles, porque ella sabe muy bien habilitarse para toda ocasión, como femenina y delicada, ella se adorna según las circunstancias, con el fin, de procurar siempre ejecutar  bien su papel. Instalemos el amor en nuestros corazones,  y tendremos en el futuro un gran tesoro, de donde sacaremos el material necesario, para elaborar un trabajo digno en nuestro cometido, en el área de servicio que nos toca elaborar en esta vida.  Comentario, elaborado, con mucho amor y cariño de (Merchita).

EL CASAMIENTO RELIGIOSO Y EL ESPIRITISMO

EL CASAMIENTO RELIGIOSO Y EL ESPIRITISMO

 

 Vamos a abordar aquí la cuestión del casamiento, más específicamente del casamiento religioso. Para este abordaje, debemos recordar que el Espiritismo Kardeciano no tiene ningún ritual. Absolutamente, ninguno. No solo del casamiento, más de ningún otro.

 

La práctica religiosa Espírita está basada únicamente en el Amor a Dios y en la Fe razonada. Para el Espírita Kardeciano, tener religión significa “estar ligado a Dios, pues la palabra “religión” significa exactamente eso: ligarse a Dios.

 

Si analizamos el Evangelio del Maestro Jesús, veremos que no está instituido, en ningún momento en el, el casamiento como acto de ligación a Dios (acto religioso) o de fe. Veremos que Cristo habla, a respecto de la unión del Hombre y la Mujer “…no separe el hombre lo que Dios unió…”, que fue tomado como base teológica para el ritual (sacramento) del casamiento y de la indisolubilidad  eterna del casamiento religioso.

 

En verdad, lo que Cristo pretendía decir, es que el amor verdadero entre el Hombre y la Mujer, es consecuencia del Amor Divino que es, verdaderamente bendecido por Dios, y que el Hombre (ser humano), no debe intentar separar a las personas que se unen por el amor verdadero, pues a esos, Dios (AMOR) unió.

 

 

En verdad, el casamiento religioso fue, durante muchos siglos, la única forma de “legalizar”, de “Oficializar” la ligación estable entre el Hombre y la Mujer, de establecer reglas de conducta y de responsabilidad para el “casamiento”, para la vida familiar. Debemos acordarnos que la época, no había registros, no había documentos, leyes etc.

 

 

 

Inicialmente, había apenas el poder moral de la Religión y el miedo a la “punición Divina” como garantía a los derechos y deberes en el casamiento. El sacerdote o el pastor  o el curandero o el monje, ejercían el papel de “fiador” del compromiso, en nombre de la Divinidad, del Ser Superior.

 

Más tarde, las Iglesias, las Órdenes Religiosas, los Templos, cuando ya existía la escrita, mantenida apenas en grupos herméticos y de iniciados, pasaron también a proceder  y mantener el registro formal de las uniones (casamiento), ampliando la estabilidad de las mismas, por la posibilidad de encontrarse registro de quien era o no casado.

 

En muchas culturas y religiones, antiguamente y hoy en día, el casamiento no es un ritual religioso, más si una ceremonia  familiar, donde el compromiso del Hombre y Mujer es asumido, por los novios, delante de la comunidad, delante de la familia y delante del representante de la Religión, siendo el casamiento celebrado por el Patriarca o Matriarca de la familia, y no por el Sacerdote o representante religioso. Más también de ese modo cumple su efecto de “fiador” y estabilizador de la unión.

 

También es importante recordar una realidad estadística: – todas las religiones Judaico – Cristianas del mundo, sumados todos sus adeptos declarados, constituyen cerca de 1/3 (33%) de la población mundial. Por tanto, cerca de 2/3 de la población mundial no sigue al Cristianismo, y tiene otros conceptos a respecto del casamiento y de la forma de celebrarlo.

 

Con la evolución de la sociedad, con la creación de las constituciones de los países, de las Leyes, del avance y el perfeccionamiento del registro público, el casamiento civil paso a ser  el controlador de la estabilidad, de los derechos y de los deberes del casamiento, de la protección de la mujer y de los hijos, de la garantía de herencia y sucesión.

 

El casamiento religioso quedó como el rito o Sacramento especifico de las Religiones, especialmente las Judaicas Cristianas. Más modernamente, va transformándose mucho más en una ocasión social que en un acto de fe verdadera, lo que está sobradamente demostrado por el enorme número de separaciones que ocurre entre uniones con menos de cinco años de duración, casi todos casados también en ceremonia religiosa.

 

Cuando el Espiritismo surgió, el casamiento civil ya era una realidad. No había más necesidad del casamiento religioso como “regulador”. El Espiritismo, basado en la fe razonada, en la fe verdadera, en la razón, en la lógica, no trajo para su seno ningún ritual. La sociedad ya podía dispensarlos. La ligación con Dios (Religión) nunca preciso de ellos. El Evangelio  de Cristo era para ser practicado en el día a día, y no transformado en rituales.

 

No estamos hablando aquí mal de casamiento religioso. Muy por el contrario. El extremo respeto que el Espiritismo tiene por las Religiones, ya nos impide eso. Cada uno debe seguir lo que preceptúa su creencia religiosa. Solo estamos explicando porque el Espiritismo  Kardeciano no tiene ceremonias o ritual en el casamiento, y por qué los espiritas formalizan su unión en lo civil, no necesitando del casamiento religioso en cuanto a ritual, ceremonia o precepto religioso.

 

Para los espiritas, existe un guía seguro para los casados aprender a consolidar su unión en el día a día. Es la práctica de la propia Doctrina Espirita, en su integridad. Y todo puede ser resumido con tres palabras: Amor, Tolerancia y Perdón. Y un ejercicio diario: el del aprendizaje constante.

 

Al decir por el casamiento, el Hombre y la Mujer están asumiendo una gran responsabilidad, un gran compromiso. Están iniciando una nueva familia. La familia es, y siempre será, la gran escuela de la evolución, del aprendizaje, del crecimiento espiritual, si es bien aprovechada. Cabe a cada pareja hacer con su familia sea la mejor de las escuelas, que enseñe el camino para aprender a ser feliz.

 

Para eso, deben tener en mente que en su nueva familia debe enseñar amor y caridad. Para enseñar, es necesario practicar. Practicar diariamente. Aprender con los errores. Aprender a no errar más. Aprender a acertar cada día más. Aprender a ser feliz.

 

Ese es el casamiento verdaderamente bendecido por Dios. Es independiente de las religiones.

 

 

Carlos Augusto Parchen

Centro Espirita Luz Eterna – CELE

 

 

 

 

 

 

Con mucho amor y cariño de Merchita

 

LA PALABRA ESTIMULA

LA PALABRA ESTIMULA

 

La palabra es facultad natural que Dios concedió al hombre. Gracias a ella, el hombre  se expresa en el Mundo, viviendo en sociedad.  Cuando es bien utilizada, es vehículo de bendiciones grandiosas. En un periódico norteamericano, tomamos la historia de un episodio acontecido  con un industrial. Sherman Rogers que recibió el cargo de administrador de un campamento de madereros en Idaho.

Donde conoció a Tony, empleado que siempre vivía con mal humor y, por eso, pensó en despedirlo. Tony, tenía como función cubrir de arena una colina cubierta de hielo, para evitar que troncos de árboles gigantescos se deslizasen sobre los hombres y los animales que trabajaban en las pistas.

El propietario de la empresa abordo Sherman y le dijo: pase lo que pase, lo aconsejo  no meterse con Tony. Es irritable, terco, impulsivo, pero en 40 años de trabajo nunca vi mejor empleado. Nunca se perdió un solo hombre o caballo por la negligencia de el.  En aquella mañana helada, Sherman observo a Tony en pie, junto a una hoguera. Más el no estaba calentándose. Estaba  calentando la arena que iba a  jogar  en la colina helada cubierta de nieve. El administrador se aproximó,   felicito al empleado y le dijo: el patrón me dijo que usted es un excelente empleado.

La reacción emocional de Tony fue conmovedora. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Apretó demoradamente la mano de Sherman. Después, agarró la pala y fue a trabajar con un vigor redoblado. A la noche, Tony fue el tema de toda conversación. Entre risas,  se comento  que el había arrojado tanta arena en las laderas  que daría para cubrir  una docena de ellos. Es, más: el rio e hizo bromas durante todo el día.

Solamente el administrador sabia el  porque del comportamiento del operario. Doce años después, encontró a Tony trabajando como Superintendente en la construcción de un ferrocarril, en uno de los mayores campamentos de madereros en el Oeste americano. Aquel momento en que el señor me dijo aquellas palabras estimuladoras cambio toda mi vida, confeso Tony a Sherman Rogers.

La palabra tiene un poder que aun estamos muy lejos de aquilatar. Su uso correcto construye imperios, o destruye vidas. Sí o no las palabras son monosilábicas, pero que establecen las instrucciones para los oyentes. Uno puede estar de acuerdo con el honor y la dignidad. O la corrupción y la codicia desenfrenada. Un no puede significar la pereza, la indolencia y la acomodación.  O motivar a alguien a buscar nuevos caminos, contra los que están cerca. En la educación de la criatura, el sí y el no tienen pesos específicos.

Que significará, en el futuro, términos en el Mundo un hombre de bien o un corrupto.  La palabra estimula, alienta los corazones, incentiva. ¡Piense en eso! y, la próxima vez que encuentre a alguien triste, molesto o enojado, recuerde utilizar la palabra adecuada para quitarle de ese estado. Añada una sonrisa al vocablo que  emita y transformará la tristeza en serenidad. Adicione un apretón de mano, un abrazo a las palabras de estimulo y conquistará a los amigos. Agradezca a las personas que están a su alrededor por existir.

Exprese en palabras su gratitud.

Haga saber cómo ellas son importantes en su vida, en el Mundo.

Haga eso y cambiará el rumbo de muchas vidas.

Portado por Marco Aurelio Rocha en la quinta feria, Marzo 10 del 2011

Traducido por: M. C. R

EN LAS FRONTERAS DE LA EPILEPSIA Núbor Orlando Facure

EN LAS FRONTERAS DE LA EPILEPSIA

Dostoiewisk y Machado de Assis, portadores de epilepsia,  se sirvieron de las protagonistas de sus romances para describir sus propias crisis. Personajes ilustres de la Historia padecieron de epilepsia, más, para el hombre común, es en las aceras de las calles en donde el acostumbra a tomar contacto y se asustan  con la violencia de la crisis convulsiva.

Aunque Hipócrates había hecho en sus escritos una brillante descripción de la crisis  del Gran Mal, indicando el cerebro como el responsable por toda esa sintomatología, la Epilepsia fue tenida  como una dolencia mental a través de los siglos y solo después del surgimiento de la Neurología, en el siglo pasado, es que la Epilepsia pasó a ser comprendida  como un síndrome proveniente de una lesión orgánica en el cerebro.

Hoy se entiende la epilepsia como una descarga eléctrica desorganizada que atiende < los neuronios cerebrales, provocando síntomas correlacionados con el área cerebral afectada.

Aunque los relatos mediúmnicos del porte de En el Mundo Mayor y En los Dominios de la Mediúmnidad dictados por el Espíritu André Luiz, hagan descripciones  inconfundibles  de la sintomatología  epiléptica en sus protagonistas, sometidos a interferencia espiritual francamente obsesora, la medicina de hoy rechaza cualquier presencia espiritual en la génesis de la crisis epiléptica, especialmente por el temor de ver resurgir la nefasta participación de “demonios” de los antiguos textos bíblicos, versión de la cual la Edad Media y la Inquisición  supieron sacar provecho.

Los exámenes sofisticados de hoy identifican los traumas, las infecciones, los tumores y las degeneraciones entre otras diversas causas de naturaleza orgánica para la etiología de la epilepsia, sin embargo, ninguno de esos exámenes está apropiado  para detectar las vibraciones del plano espiritual que nos harían comprender más profundamente la naturaleza esencial del problema de la Epilepsia.

Ni siquiera desde lejos pretendemos excluir la génesis cerebral de la manifestación eppileptica, más la visión exclusivamente materialista de la Medicina tradicional la envuelve de un obscurantismo estúpido que no le permite identificar otro  universo de interferencia situado en la dimensión espiritual que, como causa o como agravante, interfiere en la frecuencia y en la constelación de síntomas que el epiléptico manifiesta.

Negando la interferencia del espíritu, la Medicina no consigue observar que, a través del propio estudio de la epilepsia, ella tendría mucho que aprender, por ejemplo, con lo que los pacientes epilépticos vivencian durante las llamadas “crisis epilépticas”, en las cuales se observa una riqueza de expresión clínica cognitiva, que el simple desglose de neuronios en “corto-circuito” no tiene argumentos para justificar.

En la clasificación de las crisis epilépticas, la Neurología destaca un tipo de crisis llamada Crisis Focal o Parcial en la que no hay comprometimiento de la conciencia y la sintomatología será proveniente del local en el cerebro afectado por la descarga neuronal desorganizada. En el área motora, el paciente irá a presentar contracciones musculares en la mano, en el brazo, en la pierna o en cualquier parte del cuerpo correspondiente a la región motora del cerebro afectado.

En un área sensitiva, los síntomas serán referidos como adormecimientos, sensaciones extrañas o deformaciones en el miembro alcanzado.

En el grupo de las crisis focales es que están incluidas las crisis psíquicas en las cuales el paciente relata sensaciones subjetivas que experimenta espontáneamente, pudiendo tener  una duración de minutos, horas o días.

Las descripciones clásicas de las crisis psíquicas hacen referencia más comúnmente a las crisis de “Deja Vu ”  y de “jamáis Vu “. Esos dos cuadros son reconocidos como  provenientes de lesiones en la base del cerebro en la región de los lobos temporales.

En el “Deja Vu”  (ya visto), el paciente relata una sensación de familiaridad con el ambiente o con las personas, aunque le sean extrañas y que el las este viendo por primera vez. En un local que le sea completamente desconocido, el paciente, al tener su crisis, siente una fuerte impresión de que ya conoce o ya estuvo en aquel lugar.

En la crisis del “Jamáis Vu” (jamáis visto), el paciente manifiesta sensación de extrañeza en lugares conocidos o por personas de su convivencia.

 

 

Ambas situaciones que describimos pueden ocurrir ocasionalmente con cualquier persona normal, más, en el epiléptico, esas sensaciones son comúnmente repetitivas y duraderas.

Muchos epilépticos presentan crisis psíquicas frecuentes, pero han recibido poca atención debido a que parecen triviales, tales como cambios repentinos de humor, un entristecimiento súbito o una agresividad  inmotivada o desproporcional que puede virar hacia la violencia.

En este articulo, estoy interesado en relatar otros tipos de crisis psíquicas, relativamente raras, en la que los propios pacientes tienen mucha dificultad en hallar términos adecuados para describirlas. Ellas merecen, a mi ver, un estudio meticuloso, procurándose valorizarlas verdaderas sensaciones de esas experiencias subjetivas, que los pacientes procuran pasarnos, sintiendo inclusive, con frecuencia, la incredulidad que la mayoría de los médicos manifiesta al oírlos.

Los relatos de esas crisis, a primera vista, parecen inconscientes, inverosímiles, superficiales, mezclándose  con los síntomas de la propia ansiedad con la que los pacientes conviven cuando son victimas de ese tipo de crisis convulsivas. No hay  una afectación de la conciencia más si de la percepción de funciones complejas como la de la noción del tiempo, del espacio, de la realidad, del movimiento, de la noción del Yo y hasta del pensamiento.

Esas variadas sensaciones en el nivel de vivencia psíquica del individuo, a mi parecer ofrecen preciosa observación de la frontera entre las experiencias vividas física o espiritualmente por esos pacientes.

Algunos relatos que hicieron esos pacientes me ayudaron a confirmar que el mundo mental de cada uno de nosotros transita en una dimensión espiritual que trasciende a la experiencia física.

Uno de ellos es médico, frecuenta mi consultorio  desde joven, por tener convulsiones provenientes de neurocisticercosis y, me procuró, acompañado de la esposa, con una cierta inquietud, intentando relatar  que, en los últimos dos días, había perdido la capacidad de seguir el paso del tiempo. No era la identificación del tiempo, de las horas o del día y de la noche. el decía ser una pérdida de la “noción del tiempo”. Los acontecimientos se procesaban en su mente  y cuando el se daba cuenta, esos acontecimientos ya habían acabado de ocurrir. Al dirigirse para su consultorio, conduciendo su coche por el camino, hacia las curvas, más siempre con la idea de que eso no le tomaba tiempo, porque ocurría en su mente, literalmente hablando, antes de acontecer físicamente. Lo que tenía en mente, del trayecto que recorría, no era una imaginación, era el propio acontecimiento. Decía que no tenía sentido el antes o el después, porque, todo  lo que ocurría en secuencia, el lo vivenciaban  ocurriendo simultáneamente. Su esposa lo auxiliaba como auxiliar de anestesia y en la entrevista me contaba que a pesar de permanecer todo el tiempo con esas sensaciones que describía, el procedía normalmente mientras anestesiaba a sus pacientes, apenas decía que toda actitud que tomaba ya le parecía haber ocurrido no como una premonición, más si como un acontecimiento “Ya ocurrido”, si así podemos decir, por el,  y, al terminar la anestesia, para su mente, los hechos le parecían continuar aconteciendo.

La neurología describe, también un estado de crisis psíquica en la que el paciente tiene la sensación constante de estar viviendo un sueño. El llamado de “Dreamy States” por los clásicos.

Tuvimos dos pacientes que nos relataron episodios en los que sentían una alteración en la que ellos llamaban de “realidad”. Una joven señora refería que esas sensaciones la perturbaban hacia años, principalmente  por la noche  y si estaba cerca de muchas personas. Esto la dejaba insegura. Parecía hacer las cosas por instinto. Insistía en decir que en las crisis tenía la sensación de estar viviendo en una “etapa antes de la realidad”.

Otro paciente con crisis semejantes acrecentaba que también tenía la impresión de “no estar viviendo la realidad” y todo lo que hacía, para el, “no tenia contenido emocional”.

Dos niños y dos adultos jóvenes que ya acompañábamos por antecedentes  de convulsiones, nos relataron episodios de percepción alterada en el movimiento de los objetos y del propio pensamiento.

 

O de ellos expresiones del tipo. “los movimientos de las cosas y de las personas parecen acelerados”: “cuando extiendo las manos para pegar un objeto, parece que mis gestos son muy rápidos”; las personas atraviesan la calle muy deprisa”; queda muy difícil atravesar la calle con los coches todos corriendo” ;todo alrededor parece estar acelerado”; “las personas parecen hablar muy rápido”. Uno de los chicos decía ser acordado por la crisis. Para uno de ellos, su propio pensamiento, cuando estaba con la crisis, parecía acelerado.

En esas horas el evitaba el dialogo con recelo por demostrar a los otros alguna perturbación. Uno de esos pacientes, con 23 años, es pintor y decía que en las crisis sentía que todo pasaba lentamente, sus propios gestos al trabajar con el pincel le parecía ser hecha en cámara lenta, aunque sus colegas no confirmaban esa lentitud. El sentía así por más de una semana seguida, entrando y saliendo de las crisis sin cualquier motivo aparente.

Una señora que también acompañábamos por tener desmayos, tenía un eletrencéfalo con alteraciones focales en el hemisferio izquierdo y una tomografía cerebral típica de neurocisticercosis. Ella contaba que venía teniendo episodios en los que parecía moverse, se sentía estar muy lejos, “como en otro mundo”, “ocupando otro espacio”. Esos episodios duraban 20 minutos y, a continuación, manteniéndose  siempre muy lucida, ella sentía la cabeza vacía, quedaba pálida y sin aliento. Otros cuadros, más complejos y algunas veces mucho más elaborados, han sido rotulados como alucinatorios y comúnmente relacionados con las dirimías del lóbulo temporal o trastornos del sueño.

Algunos pacientes dicen sentirse fuera del cuerpo, sensación que la neurología llama  de “despersonalización”. Para otros los objetos que ven  o los sonidos que oyen, están aumentados, disminuidos o distorsionados. Algunas veces hay una concentración de escenas y episodios memorizados y el paciente, en un relance, recapitula toda su existencia. Se da el nombre de “visión panorámica” de la vida.

Tuvimos, entre muchos otros, el caso de una chavala de nueve años  que nos consultaba debido a manifestaciones comunes de epilepsia.

Ella nos relato que en algunas ocasiones, estando absolutamente despierta, se siente saliendo de su cuerpo  en completa lucidez. En una de esas ultimas crisis estaba sentada en el sofá, viendo la televisión cuando, súbitamente, se ve, al lado del cuerpo físico. Pregunte sobre sus miedos en la actualidad y cuál era su actitud al verse en esa duplicidad.

Ella nos respondió con mucha simplicidad que, asustada, procuró dirigirse para cerca de la televisión para ver si su cuerpo allí sentado la acompañaba.

Los cuadros que describimos no sorprenderían a cualquier Neurologista habituado a atender casos de epilepsia. Seguramente serán atribuidos a la presencia de disturbios  de actividad neuronal, especialmente del lobo temporal y la mayoría de ellos va a verse libre de esas crisis con la medicación disponible para actuar específicamente en las diritmías de esa región.

Es curioso, entre tanto, que, esas descripciones, los relatos de cómo esos pacientes vivencian  o “descodifican” la noción del sentido del tiempo, de la aprensión de la realidad, de la relación espacio-tiempo en el desplazamiento de los objetos, de la síntesis y proyección del pensamiento, nos permite  des pretensiosamente conjeturar una serie de semejanzas con ciertas descripciones no académicas en la literatura espiritualista.

 Los textos especializados en descripciones sobre técnicas de meditación, por ejemplo, revelan que los “grandes maestros” y “místicos” que atienden  los grados más profundos de interiorización de la conciencia, hacen interesantes descripciones en relación al sentido del tiempo, al espacio ocupado  por la materia, la velocidad de las  partículas de materia/energía que sintonizan, así como, el torbellino del flujo del pensamiento, descripciones estas, que a mi forma de ver, tienen correspondencia muy provocativa con las de los epilépticos que aquí registramos.

Para nosotros, los espiritas, los conceptos del tiempo en el mundo espiritual, de espacio en la dimensión extra-física, de proyecciones del pensamiento, des desplazamiento del cuerpo espiritual pueden ser fácilmente reconocidos en esa serie de historias que registramos. Las lesiones objetivas  que la masa cerebral evidencia en esos cuadros son, para mí, nada más que puertas de intercesiones entre las dos dimensiones, la expresión física de una realidad que el cuerpo nos permite palpar y la percepción espiritual que Vivenciamos sin percibirlo los sentidos .

 TRADUCIDO POR: M. C. R.

Postado por Marco Aurelio Rocha às Sexta-feira, Dezembro 31, 2010

EL TEMOR A LA MUERTE

EL TEMOR A LA MUERTE

 EL TEMOR A LA MUERTE  ES EL RESULTADO DE LA IGNORANCIA A RESPECTO de la vida.

Tradicionalmente  renegada como siendo el fin, considerada como el momento de prestación de cuentas, normalmente espantosa,  en razón del comportamiento existencial durante la jornada terrestre, casi siempre reprochable,  o al aniquilamiento  de la conciencia, la muerte se transforma  en hedionda  realidad de la cual, sin embargo, nadie consigue eximirse.

Para morir, basta encontrarse vivo.

En algunas culturas ancestrales y diversas actuales, se procura  enmascarar la muerte, realizándose  prolongados  y afligentes cultos, en otros momentos  produciéndose fiestas  de liberación del cuerpo,  otras veces promoviéndose  ceremonias maquillándose el cadáver  para darle mejor apariencia, como si eso fuese  importante, con el objetivo  de disminuir el dolor  en su enfrentamiento.

Si el cuerpo pudiese prolongar  su permanencia en la Tierra, como agradaría a algunos aficionados  de la ilusión, más apenas temporalmente,  como eso sería terrible  para los portadores de enfermedades  congénitas,  de parálisis,  de  trastornos psicológicos destructivos, de la miseria social y económica, de las expiaciones  en general…

Para quien se complace en la fantasía de la ignorancia, pretendiendo la eterna juventud,  disfrutar de los agotadores placeres, permanecer en el foco donde quiera que se encuentre, seria aparentemente  muy bueno y compensador. No en tanto, todo lo que se hace repetitivo, en una continuidad larga,  corre el riesgo de tornarse tedioso, de producir el vacío existencial por falta de significado psicológico.

 La Divinidad, al establecer los límites  orgánicos, en razón  de las energías que vitalizan  la materia, proporciona tiempo y oportunidades necesarias para el desenvolvimiento ético-moral y espiritual  del espíritu humano.

Mediante las existencias sucesivas, se adquieren los valores inalienables para la conquista del bienestar,  de la armonía, de la individuación.

Con su constitución inmortal, el Espíritu progresa  y alcanza los objetivos superiores de la vida, pudiendo fruir  todas las bendiciones  que se encuentran a su alcance.

La felicidad no es de este mundo, asevera Eclesiastés, demostrando que, sí, existe  la plenitud, más no la anhelada  por el cuerpo físico en el mundo material.

La conciencia de la sobrevivencia  la disyunción molecular  proporciona la real alegría de vivir y luchar, ocasionando  un grandioso significado a la existencia que se adorna de posibilidades que facultan la conquista del estado  luminoso.

Algunos objetan que ese comportamiento puede proporcionar acomodación  al sufrimiento, aceptación pasiva de los acontecimientos perturbadores, pensándose que las futuras reencarnaciones todo resuelven.

Por el contrario ocurre,  que la conciencia  en si faculta  ampliación de los horizontes mentales, enriquecimiento emocional superior, esperanza en alcanzar las metas dignificantes de la vida, a medida que se lucha por conseguirlas.

****

Se muere a cada instante, en razón de las continuas transformaciones que ocurren en el organismo.

Centenas de millones de células se descomponen y mueren, en minutos, ocasionando el surgimiento  de otras tantas, hasta el momento que la energía vital en desaparecimiento resultante del desgaste disminuye y se consume, desarrollando la muerte de todo el organismo.

En una lucida comparación, toda vez que el sueño fisiológico toma al organismo y oscurece la conciencia, se enfrenta a una forma de muerte, sin gran variación a respecto de aquella que encierra el ciclo terrestre.

El miedo a la muerte, de alguna forma, es atávico, procedente de la caverna, cuando el fenómeno  biológico sucedía y el hombre primitivo no lo entendía,  desconociendo la razón de su ocurrencia.

Del desconocido hecho las informaciones que fueron siendo recogidas a lo largo de los milenios,  los mitos y arquetipos  remotos se encargaron de crear funestos conceptos  a su respecto.

No obstante, en ese mismo periodo ocurrieron las memorables comunicaciones  espirituales cuyas informaciones son encontradas en algunos escritos rupestres, originándose asi también  el culto a los Espíritus, como siendo una forma  de mantenerlos vivos, de tranquilizarlos, de encaminarlos al mundo de origen.

Guardadas hoy las proporciones, las ceremonias religiosas, las recomendaciones litúrgicas y los ritos constituyen  un perfeccionamiento de aquellos cultos primitivos, en los cuales, durante un largo periodo, se realizaban  holocaustos de animales y de seres humanos, a fin de calmar  aquellos que se proclamaban dioses y responsables por los acontecimientos en general.

Hubo, sin duda, un gran progreso en la celebración de los cultos a los muertos, permaneciendo aun, lamentablemente, la ignorancia en torno a la inmortalidad.

Retornando  a la convivencia con aquellos que quedaron en la Tierra, se disponen de claras y significativas informaciones a respecto de la sobrevivencia del ser, de cómo contribuir en su beneficio, substituyendo la pompa  y las extravagancias, muy del agrado de la insensatez, por las oraciones ungidas de amor y de respeto por su memoria, recordándolos con cariño, trabajándose en beneficio del prójimo, en homenaje  al que representan en la afectividad…

La reverencia al cuerpo se fijo de tal manera  en el comportamiento humano  que el arte se sirvió de ese fenómeno para preservar el cariño de los que permanecieran en el mundo – al final por poco tiempo, porque también fueron convocados a seguir para el más allá – , por intermedio de los monumentos  colosales, de los mausoleos ricamente  decorados, de las capillas revestidas de mosaicos y de mármoles  de altos precios…  Los artistas aumentaron ese tipo de culto, estimulando las decoraciones  con estatuas imponentes o conmovedoras, utilizando el bronce, el hierro, el oro  y otros metales, como también piedras preciosas, pinturas fastuosas para expresar  la grandiosidad del desencarnado, muchas veces  en situaciones deplorables en el mundo espiritual, como consecuencia de la vida que llevo en la Tierra…

Aun ahí vemos una forma de disimular la muerte, dando  un aspecto festivo a los despojos  ya consumidos por los fenómenos naturales.

… Y todos esos recursos podrían ser  encaminados para disminuir el sufrimiento  de millones de criaturas enfermas, hambrientas, excluidas del conjunto social…

Infelizmente, sin embargo, la muerte es uno de los factores que empujan a las personas débiles  y sin preparación  para los enfrentamientos normales de la existencia, para la depresión, para la rebeldía, para la violencia.

 Nadie conseguirá huir a la muerte, por más que lo intente.

 

Piensa con frecuencia y tranquilidad en tu desencarnación. Considera  que el momento, por muy distante  que se te presente, llegará fatalmente.

Recuerda  a tus desencarnados con cariño, envolviéndolos en ternura y oraciones.

Háblales mentalmente a respecto de la realidad en la cual se encuentran y como se deben comportar, procurando el apoyo de sus guías  y la protección del Señor de la Vida.

Muriendo y retornando luego después, Jesús contó el himno de la inmortalidad gloriosa que culmina  su trayectoria en la Tierra  de manera insuperable.

****

 

EL TEMOR A LA MUERTE ES EL RESDULTADO DE LA IGNORANCIA A RESPECTO DE LA VIDA. CUANDO SE TIENE CONCIENCIA DEL SIGNIFICADO REAL  DE LA MUERTE, EN LA CONDICIÓN DE PASAPORTE PARA LA VIDA, LA ALEGRIA DE LA INMORTALIDAD SUSTITUYE  A LA ANGUSTIA DEL ETERNO ADIOS.

 

TRADUCIDO POR: M. C. R

Extraído del libro “entrégate a dios” de Divaldo Pereira franco. Por el espíritu Juanma de Angelis

EN EL NIDO DOMÉSTICO

 

 

EN EL NIDO DOMÉSTICO

El nido domestico sin ninguna duda es la generosa oportunidad para la procreación digna de nuevos cuerpos físicos, que tanto auxilia a los Espíritus  desajustados del Más Allá, afligidos  por conseguir olvidar en el organismo de la carne los remordimientos torturantes de su pasado tenebroso.

Jesús tuvo la capacidad en el Espíritu  para amar a todos los seres, se mantuvo soltero y fue el más sublime amigo, hermano y guía de toda la Humanidad, cuando existe una capacidad como en este caso, acobarda la idea fundamental de constituir familia consanguínea y normalmente egocéntrica, sin que esta actitud  represente un aislamiento condenable

Durante su desencarnación Jesús no sufrió por la separación de la familia carnal, porque en su vida  su corazón estaba liberado  de la parentela física.  Manifestó muy bien  ese gran amor  hacia todos, cuando formulo la sibilina  indagación a su madre de esta forma: ¿Quién es mi madre, y quienes son mis hermanos? 

Cuando la madurez espiritual permite entrever las existencias pasadas,  verificamos que nuestro tradicional sentimentalismo humano está en contradicción evidente con las cualidades del heroísmo y liberación del espíritu divino que nos rige por los destinos  y caminos del mundo planetario.

La evocación de vidas pasadas, con el consecuente avivamiento, sorprende profundamente, ante los dramas exagerados  que representa  delante del cuerpo físico que sirvieron  en el pasado a consecuencia  de la rutinaria separación de las familias consanguíneas que habíamos constituido en la Tierra. Verificamos entonces  que la muerte física es el fin de un periodo de aprendizaje del espíritu en la carne.  La perdida del cuerpo material no destruye el lazo de amistad ni los odios milenarios del espíritu, porque este es el eterno sobreviviente de todas las muertes.

Cuando se comprende la realidad de la vida espiritual, se ríe por las veces que se ha llorado sobre los cuerpos de los  familiares terrenos, comprendiendo  que solo fueron vestimentas provisorias, que se hubo de devolver periódicamente al guardarropa prosaico del cementerio. Es un llanto milenario  que las criaturas de todas las razas entregaron junto  a los lechos de los enfermos y sobre los sepulcros carcomidos, en la crasa  ignorancia  de la realidad espiritual. La muerte es la liberación y la tumba el laboratorio químico que devuelve a la circulación a las moléculas cansadas por el uso. Cuanto mayor es la ignorancia del alma, en lo tocante a la muerte  física, tanto más critica y dramática se volverá la hora en donde la criatura debe devolver  el cuerpo prestado  y reclamado por el almacén de aprovisionamiento de la madre tierra.

 Los que creen en la reencarnación y son conscientes de la realidad espiritual casi no lloran por los que parten hacia el otro lado de la vida, y tampoco  temen a la muerte, porque reconocen en ella  la intervención amiga  que  libera al espíritu, auxiliándolo para que vuelva a iniciar un nuevo camino en el verdadero mundo, que es el Más Allá.

Nuestro parientes físicos, a medida que van desencarnando, prosiguen en el Más Allá  con las tareas a que nosotros estamos ligados para la felicidad en común. Los que parten con antecedencia, preparan el ambiente  feliz para  aquellos que se demoran  más tiempo en la carne. Delante de esta verdad no hay justificación alguna para los desmayos histéricos, los gritos desgarrados y las clásicas acusaciones escandalosas contra Dios por la partida de nuestros seres queridos.

En la tierra principal motivo del sufrimiento, reside en la gran ignorancia espiritual. Los siglos se acumulan  constantemente  y los hombres continúan repitiendo las cosas que hace siglos hicieron, prefieren expoliar en nuevas pruebas por la ociosidad de pensar y la indiferencia  que prestan al saber. Constantemente las almas terrenales suben y bajan en el mismo  grado de evolución a través de innumerables encarnaciones.

Hay un acentuado desinterés  por parte de la humanidad  con respecto a su felicidad  espiritual, se sienten invadidos  por gran tristeza al comprobar  lo lento que ascienden, y se mueve prejuiciosamente por los caminos espinosos de la vida física.

Solamente la incesante liberación y renuncia valerosa a las ilusiones de la carne, es realmente  lo que nos desata  de las cadenas de la vida `planetaria, y que nos ayuda muchísimo en las más variadas desencarnaciones  en los ciclos reencarnatorios

Aunque estemos encarnados, podemos vivir en parte, el ambiente del astral superior o inferior, al cual iremos a morar después de desencarnados. Los hábitos  elevados y cultivados  durante la vida física son ejercicios que nos desarrollan la sensibilidad psíquica para que podamos  sintonizar  más tarde con la esfera del Más Allá, como también es el resultado del entrenamiento de las bajas pasiones, que representan la medida exacta del afincamiento que tengamos en los charcos tenebrosos del astral inferior.

 

A medida que nos vamos liberando  de los preconceptos, pasiones y caprichos humanos, también nos desinteresamos por la garantid  que ofrece nuestra identidad personal, a través de las formas  en el mundo de la materia. Se comprende entonces que todos los seres son hermanos  y que el exclusivismo  por la familia consanguínea no representa la realidad sobre la verdadera familia, que es la espiritual. Aunque los hombres se diferencien  por sus organismos físicos y razas, todos provienen  de una sola esencia original, que los creo y los hace hermanos entre si, por más que se quiera contradecir esta afirmación.

El hogar tanto puede ser oficina de trabajo para las almas afinizadas desde el pasado remoto, como una oportuna escuela correctiva de caminos espirituales que se renueva entre adversarios al encontrarse encadenados a través de muchos siglos.

Procuremos dentro del ámbito familiar aprender las lecciones oportunas que en el se dan, hacer los ejercicios con mucho primor, pues nada más  doloroso y frustrante que obtener el fracaso en la escuela para de nuevo tener que iniciar las tareas en próximas existencias.

La vida continua si, pero de las condiciones  en que queremos seguir viviendo depende  del hoy, del ahora, pues nunca se nos olvide que estamos construyendo nuestro futuro.

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro “El Sublime Peregrino” de Ramatis

EL ESPIRITISMO EN EL MUNDO ACTUAL

El Espiritismo en el mundo actual

Mercedes Cruz  Reyes

Después de 140 años de Codificación Espirita es importante que los espiritistas estén preparados para comprender y tomar posición frente a las modernas conquistas del mundo.

“Caminando a la par del progreso, el Espiritismo jamás será superado, porque si nuevos descubrimientos le demostrasen que está en un error acerca de un punto cualquiera, él se modificara en ese punto. Si una nueva verdad se revelara, él la aceptará.” 

Génesis, cap., .1 ítems 55. Allan Kardec.

La permuta con los círculos de acción de los Espíritus que viven desligados del envoltorio corporal, obliga a la criatura a pensar con mayor amplitud acerca de la vida. Se le revelan nuevos aspectos de la evolución y más rico material de pensamiento acrecienta sus archivos de elaboración mental y observaciones. A pesar de ello, la Doctrina Renovadora, con sus beneficios, pasa desapercibida o escasamente aprovechada por los que se inclinan a las discusiones estériles, por los que permanecen en éxtasis improductivo o por los que se arrojan a los abismos de ¡asombra, compañeros todavía ineptos para los conocimientos de orden superior, que fueron traídos a la Tierra no para defender el egoísmo o la animalidad, sino para la espiritualización de todos los seres.

La Tierra está pasando por un periodo crítico de crecimiento. Nuestro pequeño mundo, encerrado en concepciones mezquinas  y estrechos límites, madura para el infinito. Sus fronteras se abren en todas direcciones. Estamos a las vísperas de una Nueva Tierra y un Nuevo Cielo, según las expresiones del Apocalipsis. El Espiritismo vino para ayudar a la Tierra  en esa transición.

Procuremos, pues comprender nuestra responsabilidad de espiritas, en todos los sectores de la vida contemporánea. No somos espiritas por acaso, ni porque precisamos  del auxilio de los Espíritus para la solución  de nuestros problemas terrenales. Somos espiritas porque asumimos en la vida espiritual graves responsabilidades para esta hora del mundo. Ayudémonos a nosotros mismos, ampliando nuestra comprensión  del sentido  y de la Naturaleza del Espiritismo, de su importante misión en la Tierra. Y ayudemos al Espiritismo a cumplirla.

El mundo actual está lleno de problemas y conflictos. El crecimiento de la población, el desenvolvimiento económico, el progreso científico,  el mejoramiento técnico, y la profunda modificación de las  concepciones de la vida  y del hombre, nos colocan  ante una situación de asustadora inestabilidad. Las viejas religiones se sienten abaladas hasta lo más  hondo de sus cimientos. Amenazan con caer, al impacto del avance científico y de la propagación del escepticismo. Los escépticos  de los viejos dogmas,  los hombres se vuelcan para la fiebre de los instintos, en una inútil  tentativa de regresar a la irresponsabilidad animal.

El espirita no escapa a esa explosión del instinto. Más el Espiritismo no es una vieja religión  ni una concepción superada. Es una doctrina nueva, que apareció precisamente para sustentar el futuro. Sus bases no son dogmaticas, más si científicas, experimentales. Su estructura no es teológica, más si filosófica, apoyada en la lógica más rigurosa. Su finalidad religiosa  no se define por las promesas y las  amenazas de la Teológica, más si por la conciencia de la libertad humana y de la responsabilidad  espiritual de cada individuo, sujeta al control natural de la ley de causa y efecto. El espirita no tiene   el derecho de temer y acelerarse, ni de huir de sus deberes y entregarse a los instintos. Su deber es uno solo: luchar por la implantación del Reino de Dios en la Tierra.

Allan Kardec definió el Espiritismo  como la ciencia que trata la naturaleza, origen y destino de los espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal.


Es a la vez una ciencia de observación y una doctrina filosófica. Como ciencia práctica, consiste en las relaciones que pueden establecerse con los espíritus, como doctrina filosófica, comprende todas las consecuencias morales que se desprenden de semejante relación”.


Es así que gracias al encuentro de un conocimiento con un hombre honesto, positivo, conocedor del método científico de la investigación, con una sólida trayectoria en la docencia y un conocido prestigio como pedagogo, que el Espiritismo pasa de la fenomenología de entretenimiento al de una Doctrina Filosófica, moral, con un contenido científico y de bases universales.


Su estudio y conocimiento demanda tiempo, análisis, reflexión, porque no sólo es un conocimiento que se incorpora a nuestro intelecto, sino fundamentalmente a nuestro sentir, que promueve cambios en nuestra personalidad, dando lugar a toda una filosofía y estilo de vida a partir de la profundización y el análisis de la problemática del hombre y la sociedad, el móvil del progreso, los mecanismos de las Leyes Divinas y el objetivo trascendente de la existencia.


Se extiende entonces el Espiritismo Kardeciano como un conocimiento abierto, racional, que se nutre de las ramas del saber, evolucionista en su concepción del espíritu humano y de las leyes físicas y morales que rigen el progreso universal. Es una filosofía espiritualista que como tal toca temas ligados a los sentimientos más íntimos del ser.

El espiritismo es el puente que une la ciencia a la religión y recíprocamente, facilitando el ininterrumpido  crecimiento del conocimiento lógico sin la perdida de los valores ético morales consecuentes de ello.

La creencia religiosa es la única que pude conceder al hombre seguridad emocional para comprender la Causalidad absoluta  de donde todo procede.  El Espiritismo a lo largo del tiempo ha ido avanzando, sin  detenerse o alterarse ante la marcha del progreso.

La tenacidad de todos aquellos  que se  empeñan en la conquista del Infinito, está fundamentada en la moral de las enseñanzas de Cristo, y el Espiritismo  propicia el encuentro de la criatura con su Creador y elucida los enigmas del ser, de su evolución y de su progreso, de su pasado y de su futuro, señalando los rumbos superiores  a ser alcanzados.

El hombre al adoptar en los últimos tiempos  las pautas de la Doctrina Espirita ha logrado hacer desaparecer los enigmas de la fe dogmatica y ha hecho surgir aquella  que tiene por fundamento los hechos capaces  de ser encontrados en todas las épocas y pueblos  de la humanidad.

Al hacerse el hombre más digno,, y comprender  mejor la justicia de Dios que lo orienta y conduce a la elevación moral, procurando la auto transformación para mejor auto iluminarse, se identifica cada vez más con la Fuente Generadora de la Vida.

La Ciencia  en los tiempos actuales  ha conseguido hacer nuevos descubrimientos, cosa que ha cimentado aun más los pilares  del Espiritismo, ya que en realidad nada se descubre que no existiese ya antes, aunque si permanecía ignorado, siendo, por tanto, una realidad constitutiva de las Leyes de Dios, que acepta como necesario  al perfeccionamiento del ser humano.

En 1857 fueron lanzadas las bases del Espiritismo, con la primera edición de El Libro de los Espíritus”. Desde entonces, hasta nuestros días, los reinos mineral, vegetal, animal y hominal, ha develado innumerables secretos. Con la Doctrina  Espírita llegamos al límite  del reino de los cielos, anunciado por Jesús. Elocuentemente en los tiempos actuales hablamos de ese reino a  ser conquistado. Cada día, la Ciencia humana  se lanza sobre las leyes  de la materia  descubriendo, deslumbrada, la Ley  con su poder organizador, con su presencia  en cada punto del Universo, y también, esa misma Ley, en el  progreso de las relaciones entre las personas y sus grupos. De la ciencia cuantitativa, saltamos hacia el Psicoanálisis, hacia la Sociología,  en cuanto que la Educación ilumina a las Ciencias del comportamiento y la Holística nos invita a mirar el Gran Todo. Estamos en el tiempo en que las cosas del hombre, las empresas del hombre, cambian de conceptos.

Criterios cualitativos nos conducen  hacia nuevos patrones de conducta, hacia una nueva  ética en las relaciones. Mientras que la Física  es cada vez más Metafísica, arrastrando consigo  a la Química y a la Biología, la existencia de Dios, la mediúmnidad, la reencarnación, dejan de ser exclusividad de las pendencias religiosas, u objeto de interminables discusiones filosóficas. El espíritu es cada vez más claro y reconocido en sus manifestaciones y atributos  en los laboratorios de  investigación, siendo cada día más, del dominio público, incorporado al conocimiento humano como lo ha sido la ley de gravedad o el teorema de Pitágoras.

En el transcurso de apenas algunos años, todo el paisaje del campo espirita cristiano se nos alteró, fundamentalmente.

Se alargaron las áreas de servicios en todas las direcciones: aumentaron las filas de compañeros  sedientos de paz y luz que requieren cooperación y socorro: Se aumentaron de manera sorprendente  los monumentos destinados a la caridad, se nos definen en las instituciones socorristas: se nos ampliaron  los instrumentos de servicio y con ellos, se agigantaron las posibilidades para el encajamiento de nuevos trabajadores: se dilatan  los recursos de acción en todos los sentidos, convocándonos al esfuerzo máximo, a fin de que no haya desequilibrio entre las dadivas de lo Alto y la justa aplicación de ellas mismas, en beneficio de la construcción doctrinaria: se nos renovaron  en el mundo los estímulos de confianza , ante la Nueva Revelación que nos muestra a Jesús en su simplicidad y grandeza: se nos elevaron los recursos de colaboración procedentes de todos los sectores de la humana experiencia, prontos a respondernos a cualquier apelo en el concurso fraternal, con los brazos generosos y abiertos: se nos multiplicaron los canales de comunicación, dándonos acceso a realizaciones más completas en lo tocante a la divulgación de nuestros principios: se nos ampliaron los horizontes y las esperanzas con la expectativa de la Tierra sedienta ante la verdad y la paz: se no abrieron más las dilatadas fajas de colaboración, en las obras culturales y asistenciales, frente a la humanidad.

En síntesis, todos los talentos de la Bondad del Señor se nos acumulan ahora en las manos, en torrentes de oportunidades y trabajo, recursos diversos y potencialidades virtuales…

La unidad religiosa avanza gradualmente hacia el culto de la asistencia social y la oración, por encima de los templos de piedra.

El Emisario Sublime  afirmo: “Nuestros antepasados reverenciaban a Dios en lo alto de los montes, y ahora decís que Jerusalén es el lugar adecuado para eso, pero han llegado los tiempos en que los verdaderos religiosos adoran a Dios en Espíritu, porque Dios nuestro Padre procura a los que así lo procuran.

La navegación  rápida y la aviación, el teléfono y la radio, el cine y la televisión, a pesar de las regiones  de sombra espiritual que actualmente enturbian sus servicios, indican a los pueblos un solo camino- la fraternidad.

Una de las cuestiones más difíciles y delicadas que se han presentado en el Espiritismo desde sus propios inicios se relaciona con sus posibilidades para mantenerse actualizado frente a los avances que se producen continuamente en todas las áreas del conocimiento, y, al mismo tiempo, preservar los principios básicos que garantizan su identidad doctrinaria y constituyen la razón misma de su existencia.

Hoy en día la gente no conoce realmente el Espiritismo. Si preguntamos a cualquier transeúnte nos dirá que es “Eso de la Oui-ja” “Lo de llamar a los Muertos” o respuestas similares. Realmente esto es sólo una mínima parte de la realidad, el Espiritismo es el puente entre los dos planos, es el consuelo que nos hace saber que las personas a las que más queremos no van a la “Nada” sino que continúan creciendo, evolucionando, que pueden estar a nuestro lado ayudándonos y protegiéndonos e incluso vendrán a buscarnos en el momento de volver a nuestra verdadera casa que es el Plano Espiritual. Pero como bien he dicho esto es sólo una mínima parte de esta doctrina, lo más importante es que nos enseña a conocernos, a no juzgar, a ser buenas personas, a entender la vida, nos enseña a auto-reformarnos para tener una vida más feliz, este sí es el verdadero propósito.

El Espiritismo pese a todo lo que hemos contado ha seguido su siembra, pero sólo podrá recoger el fruto por el esfuerzo del hombre y os preguntaréis ¿Qué esfuerzo es ese? ¿Si tan bueno es, por qué los espíritus no se aparecen y hacen girar las mesas como a finales del siglo XIX? Pues como nos dicen los propios espíritus en sus comunicaciones, ellos hacen su parte del trabajo que es hacernos llegar toda la información necesaria sobre los dos planos y todas las pautas para nuestra mejora, pero el mérito ha de ser nuestro a través del esfuerzo, del más importante, el que cambiará el mundo, el que menos trabajo físico requiere y que sin embargo es el más duro de hacer “La reforma interior” “Nuestra elevación Moral”. Eso es lo que persigue, la reforma íntima de cada persona, como ya dijimos anteriormente. A lo largo de los años lo ha ido consiguiendo a través de los espíritas y de sus esfuerzos. En muchos lugares del mundo los Centros Espíritas tienen obras sociales para dar de comer y/o educar a gente pobre o necesitada en los países donde es necesario, pero no sólo ofrece “Pan para el Cuerpo” sino que da el “Pan del Espíritu”, ese que tanta falta le hace hoy a la sociedad en la que vivimos. Hoy en día nos preocupamos mucho de tener un buen chalet, un buen coche, conseguir una carrera o un buen puesto de trabajo, pero… ¿y de ser buenas personas? ¿Nos acordamos de perdonar? ¿Qué importancia tiene trabajarse el orgullo o ser humildes? Todo esto lo enseña el Espiritismo a puertas abiertas.

En la actualidad en nuestro país existen Centros Espíritas, algunos de los cuales forman la organización sin ánimo de lucro llamada Federación Espírita Española que fundó nuestro querido Rafael González Molina. Esta organización se ocupa de promover el estudio de las obras básicas del Espiritismo, organiza seminarios, Congresos Nacionales anuales, imparte clases por Internet a través de Chat e intenta ayudar a todo aquel que lo solicita. También existe una organización internacional llamada C.E.I. (Consejo Espírita Internacional) que se ocupa de la unión de las distintas federaciones a nivel mundial y grandes oradores y médiums como Divaldo P. Franco, Raúl Teixeira, Juan Antonio Durante, Carlos Campety etc.  

Aunque este año el Espiritismo cumplió 150 años no es agua pasada, es Actualidad, está ahí al alcance de todos, sus libros, sus enseñanzas, los amigos espíritas, las federaciones, sus páginas web y ¿sabéis cual es su objetivo? Hacer el bien por el bien mismo. Ningún espírita os pedirá nada a cambio, ni si quiera que creáis en lo que dicen, porque para creer o hablar de algo lo mejor es conocerlo uno mismo en profundidad, para después poder juzgar y valorar si aquello que se dice o se lee es aceptado por la razón. Allan Kardec tenía un lema “Más vale rechazar nueve verdades que aceptar una sola mentira”

Kardec procuro mantener actualizado el espiritismo aliándose al progreso y no dándole la espalda. Y eso es lo mismo que ya consideraron necesario pensadores de la estirpe de Léon Denis, Gabriel Delanne, Gustavo Geley, Ernesto Bozzano, Amalia Domingo Soler, Quintín López Gómez, Antonio Freire, Oliver Lodge, Cosme Mariño, Manuel Porteiro, Humberto Mariotti, Angelo Torteroli, Carlos Imbassahy, Herculano Pires, Deolindo Amorim, Soto Paz Basulto, Rosendo Matienzo Cintrón, Luis Zea Uribe, Ernesto Moog, Pedro Alvarez y Gasca, David Grossvater, Manuel Matos Romero, para mencionar solamente algunos de sus más insignes representantes en diversas épocas y naciones.

Actualizar el Espiritismo no implica, en forma alguna, la eliminación o la sustitución de  ninguno de sus postulados centrales. Pero significa, eso sí, revisar la manera como son entendidos e interpretados, y adecuarlos a las nuevas conquistas del Conocimiento científico. Encontramos numerosos temas y conceptos que apenas fueron insinuados en las obras kardecianas, y que requieren ser completados y desarrollados. La ciencia y sus aplicaciones tecnológicas han abierto rumbos que antes no existían y que el Espiritismo debe también incorporar. Y el lenguaje con que se comunican las ideas, con todas sus implicaciones semánticas y semiológicas, debe ser revisado, modificado y perfeccionado. Eso, que es tan obvio y elemental, y que provoca tanto escozor a los espíritas de  mentalidad conservadora y dogmática, ya lo hizo Kardec en su momento. En abril de 1857  publicó El Libro de los Espíritus conteniendo 501 preguntas y respuestas, y en 1860, dio a  conocer la que sería la segunda y definitiva edición con 1018 cuestiones. ¡Había revisado  diversas opiniones y más que duplicado el número de asuntos abordados! En 1858 publicó  Instrucción práctica sobre las manifestaciones espíritas, y después tomó la decisión de no  editar más esa obra y refundirla en El Libro de los Médiums. Tanto en sus libros como en la  Revue Spirite, Kardec reconoce, con la honestidad que le caracterizaba, que en numerosas  oportunidades se vio obligado a variar su opinión sobre ciertos temas e interpretaciones, e  invita a los espíritas a actuar siempre de ese modo para evitar que la doctrina quede  marginada del progreso en general. 

Para nosotros está muy claro que se debe resguardar la integridad de la doctrina y la  fidelidad a las directrices que fueron trazadas por la espiritualidad superior, y que se debe  permanecer alerta ante las “innovaciones” de extrañas procedencias que han tratado de  infiltrarla, presentándose a sí mismas como “revelaciones superiores”, y que en verdad, nada aportan de interesante o constructivo, y por el contrario, introducen ideas absurdas y  extravagantes que desacreditan a quienes las admiten.

La actualización del Espiritismo es un planteamiento y una actitud que se sintonizan  plenamente con la letra y con el espíritu de las enseñanzas de su ilustre Codificador. No otra  cosa haría él en estos momentos y no otra cosa nos está reclamando que hagamos. Esta  convicción nos mueve a expresar con firmeza y serenidad que la vigencia de Kardec no está  en discusión, que su pensamiento es muy actual, y que el sentido dinámico y progresista de  su obra es la mayor garantía de que siempre estará en sintonía con el progreso. En los tiempos modernos el Espiritismo es, sin duda, el revivir del Cristianismo en sus fundamentos más simples.

Al descorrer la cortina pesada colocada entre los dos mundos,  en los dominios vibratorios en los que se manifiesta la vida, desde la primera hora de su estructuración doctrinaria  ha merecido  el interés de la ciencia investigadora,  que procura esclavizarlo al gabinete o al laboratorio, como si fuera  un mero descubrimiento de energías ocultas de la naturaleza, como es el de la electricidad, a la que el hombre somete al propio arbitrio para ampliar sus aplicaciones en el campo del confort.

Interesada en el fenómeno, la especulación analiza sus componentes  creyendo encontrar, en el intercambio entre las dos esferas, nada más que respuestas a antiguos problemas  de filosofía, sin consecuencia alguna de orden moral para la experiencia humana.

 Sin embargo se equivocan quienes se rigen por esas normas dado que El Espiritismo al afirmar la supervivencia más allá de la muerte, contiene en sí mismo un vasto panorama  de conclusiones en el campo de la ética religiosa, impulsando al hombre a más amplias reflexiones en el campo de la justicia.

No consideramos  aquí a la dogmatica, la apologética, ni ninguna otra rama de escuelas de fe  en sus aspectos sectarios.

No nos referimos a las religiones, sino a la Religión, enfocada propiamente  como sistema de crecimiento del alma, para que llegue a la celeste comunión con el Espíritu Divino.

Al desplegar el paño de responsabilidades que la vida nos confiere, el nuevo movimiento de revelación lleva implícito un bendito y compulsivo desenvolvimiento mental.

La permuta con los círculos de acción de los espíritus que viven desligados del envoltorio carnal, obliga a la criatura a pensar  con mayor amplitud acerca de la vida.

Se le revelan nuevos aspectos de la evolución y más rico material de pensamiento acrecienta sus archivos de elaboración mental  y observaciones.

A pesar de ello, como cada recipiente guarda  el contenido de esa o aquella sustancia según la forma y la situación que le son propias, la Doctrina Renovadora, con sus beneficios, pasa desapercibida o escasamente aprovechada por los que se inclinan  a las discusiones estériles, por los que permanecen  en éxtasis improductivo o por los que se arrojan  a los abismos  de la sombra,  compañeros todavía ineptos que fueron  traídos a la Tierra no para defender el egoísmo o la animalidad, sino para la espiritualización de todos los seres.

El Espiritismo visto como fenómeno somos constantemente enfrentados  por aluviones de fuerzas inteligentes, más no siempre sublimadas, que nos asedian y nos reclaman.

Aprendemos que la muerte es una cuestión de secuencia en los servicios de la naturaleza.

Reconocemos que la vida hierve alrededor de nuestros pasos, en los más variados grados de evolución.

De allí la necesidad imperiosa de la disciplina.

Urge establecer recursos para un orden adecuado de las manifestaciones correspondientes al nuevo orden de principios, que están instalándose victorioso en las mentes.

Y para cumplir esa importante misión, el Evangelio está llamado a orientar a los aprendices de la ciencia del espíritu para que, por liviandad o imprudencia, no se precipiten a los inconmensurables despeñaderos de la amargura o la desilusión.

Por eso Jesús recomendó: “Amaos  los unos a los otros como Yo os ame.”

Es por eso que la Doctrina Espirita orientándonos  hacia el Evangelio en su primitiva simplicidad, nos hace comprender, ante la inmensa evolución científica del hombre terrestre, que Cristo es el Sol Moral del mundo, que brilla hoy tanto como brillaba ayer y que mañana brillará con más intensidad.

La actualización del Espiritismo es una necesidad inaplazable y un desafío a la inteligencia, a  la cultura y a la sensibilidad de los espíritas. Marchamos hacia ese proceso enarbolando la  bandera de Kardec y sintiendo en nuestras almas la inspiración de ese mundo espiritual  superior que orienta, anima e impulsa todo esfuerzo que contribuya a la  superación de la  humanidad.

. La lucha del espirita es incesante. Sus frentes de batallas comienzan  en su propio interior y van hasta extremados limites del mundo exterior. Más el espirita no está solo, pues cuenta con el auxilio constante de los Espíritus del Señor que presiden  la propagación  y el desenvolvimiento del Espiritismo en la Tierra.

La mayoría de los espiritas llegaron al Espiritismo a causa del dolor, por el sufrimiento físico o moral, por la angustia de problemas y situaciones insolubles. Más, una vez integrados en la Doctrina, no pueden y no deben continuar  con las preocupaciones personales que motivaron su transformación conceptual. El Espiritismo les abrió  la mente   para una comprensión enteramente nueva  de la realidad. Es necesario que todos los espiritas procuren alimentar cada vez más esa nueva comprensión de la vida y del mundo, a través del estudio y de la meditación. Es necesario también que aprendan a usar la poderosa arma de la oración, tan desmoralizada por el automatismo habitual que las religiones formalistas la relegaron.

La oración es  el arma más poderosa de la que el espirita dispone, como enseño Kardec, como proclamó León Denis y como acentuó Miguel Vives. La oración verdadera, brotada del interior, como la fuente límpida brota de las entrañas de la tierra, es de un poder  incalculable para el hombre. El espirita debe servirse constantemente de la oración.  Ella le calmará el corazón inquieto y aclarara los caminos del mundo. La propia ciencia materialista está hoy probando el poder  del pensamiento  y su capacidad de transmisión al infinito. El pensamiento empleado en la oración  lleva a la carga  emotiva de los más puros y profundos sentimientos. El espirita   ya no puede  dudar del poder de la oración, predicado por el Espiritismo. Cuando algunos “maestros” ocultistas o espiritas distraídos llamaron  a la oración de muleta, el espirita convicto debe recordar que Cristo también la usaba y también la enseñó. Bendita muleta es esa, que el propio Maestro de los Maestros manejo al margen del camino, en su luminoso pasaje por la Tierra!

El espirita sabe que la muerte no existe, que el dolor no es una venganza  de los dioses  o un castigo de Dios, más si una fuerza de equilibrio y una ley de educación, como explico León Denis. Sabe que la vida terrena es apenas un periodo de pruebas y expiaciones, en e las que el  espíritu inmortal se mejora, con vistas a la verdadera vida, que es la espiritual. Los problemas angustiantes del mundo actual no pueden perturbarlo. El está amparado, no en una fortaleza perecible, más si en la seguridad dinámica de la comprensión,  del apercibimiento constante de la realidad viva que lo rodea  y de la que el mismo es parte integrante. Los cambios incesantes de las cosas, que nos revelan  la inestabilidad del mundo,  ya no pueden asustar al espirita, que conoce la ley de evolución. ¿Cómo puede el inquietarse o angustiarse, ante el mundo actual?

El Espiritismo le enseña y demuestra que este mundo en que ahora nos encontramos, lejos de amenazarnos con la muerte y la destrucción, nos anima con la resurrección y nueva vida. El espirita ha de enfrentar  el mundo actual con la confianza que el Espiritismo le da, esa confianza racional en Dios y en sus admirables leyes, que rigen las constelaciones atómicas en el seno de la materia y en las constelaciones astrales  en el seno del infinito. El espirita no teme, porque conoce  el proceso de la vida, en sus múltiples aspectos, y, sabe que el mal es un fenómeno relativo, que caracteriza los mundos superiores, que  lo esperan en la distancia y que los propios materialistas hoy procuran alcanzar con sus cohetes y naves espaciales. No son, por tanto, mundos utópicos, ilusorios, más si realidades concretas del Universo visible.

Confiando en Dios, inteligencia suprema  del Universo y causa primera de todas las cosas, -poder supremo e indefinible, al que las religiones dogmaticas dieron la apariencia errónea de la propia criatura humana,- el espirita no tiene que temer, desde que procure seguir los principios sublimes de su Doctrina. Dios es amor, escribió el apóstol Juan. Dios es la fuente del Bien y de la Belleza, como afirmaba Platón.  Dios es aquella necesidad lógica a la que se refería Descartes, que no podemos  quitar del Universo sin que el Universo se deshaga. El espirita  sabe que no tiene apenas creencias, pues posee conocimientos. Y quien conoce no teme, pues solo lo desconocido  nos da miedo.

El mundo actuales el campo de batalla del espirita. Más también su oficina, aquella oficina en la que el forja un mundo nuevo. Día a día el debe golpear el yunque del futuro. A cada día que pasa, un poco de trabajo se realiza. El espirita es el constructor de su propio futuro en el mundo. Si el espirita rechaza, si teme, si vacila, puede comprometer  su gran obra. Nada le debe perturbar el trabajo, en la turbulenta más si promisora oficina del mundo actual.

 

En resumen:

El espirita es el consciente constructor de una nueva forma de vida humana en la Tierra y de la vida espiritual en el Espacio; su responsabilidad es proporcional a su conocimiento de la realidad, que la Nueva Revelación le dio; su deber  es el de enfrentar las dificultades  actuales, y transformarlas en nuevas oportunidades de progreso,  no puede ser  olvidado un momento siquiera; espiritas, cumplamos con nuestro deber!

Trabajo realizado por Mercedes Cruz Reyes, miembro fundador del Centro Espirita “Amor Fraterno” de Alcázar de San Juan Ciudad Real (España)

 

 

LA VIDA DE ULTRATUMBA

 

LA VIDA DE ULTRATUMBA

Los trabajadores espirituales siempre están asistiendo en los peores momentos de la criatura, pero no siempre las orientaciones  que nos dan tienen resultados exitosos, pero aun así, tampoco son un fracaso, porque el contagio del bien, aunque rápido, siempre deja una agradable huella.

 

El reposo es una necesidad, en lo referente a las vacaciones en las Casas Espíritas, debemos recordar las palabras del Maestro, cuando afirmaba: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo también trabajo”.

 

La Sociedad Espirita que se mantiene en la realización de los postulados que pública, tiene estructuras que la defienden,  tanto de uno como de otro lado de la vida. Luego cabe a los dirigentes  tomar precauciones, mediante una mayor vigilancia  en tales ocasiones, que impidan la intromisión de perturbadores o enfermos  sin condición para permanecer allí. Prevenirse exageradamente del mal, es dudar de la acción del bien; el temor a actuar correctamente, constituye  ceder el campo a la insania. En estos días , cuando son mayores y más frecuentes los infortunios, los fracasos, los sufrimientos, se debe estar presente en el hogar de la caridad, a fin de poder prestar socorro no hay la menor duda que en los días de carnaval, de fiestas las vibraciones  son más perniciosas, por eso la providencias a ser tomadas  deberán tomarse con más fuerza, valor y energías saludables, para enfrentar las situaciones.

 

Se cuenta, que un abnegado servidor de la mediumnidad se quejó al dedicado Mentor sobre las luchas  que venia sufriendo, encontrándose casi sin fuerzas para proseguir. Las dificultades lo asediaban en la forma de familiares exigentes, amigos ingratos, conocidos insensibles para con el, fragilidad en la salud, interferencias espirituales negativas. Después de informar los fuertes impedimentos, rogó al Bienhechor que lo orientase en el procedimiento a seguir.

 

El amigo , a su vez, le narro: “Un ángel ofreció a un pupilo querido, que aprendía a dar el buen ejemplo, y que se encontraba en preparación para venir a la tierra, un paraguas, tiempo después le donó calzado de goma; mas tarde, le ofreció un sombrero y un impermeable sin darle ninguna explicación. De repente, comenzó a llover, torrencialmente  y el candidato a elevación grito: 1Angel bueno, esta lloviendo! ¿Qué hago? El sabio orientador le respondió sin demora: Use el material que le di… ha recibido la luz y el discernimiento del Evangelio, la revelación del espiritismo, el apoyo del Mundo Espiritual, no como premio,  sino como recurso de alto valor  parra los momentos difíciles que siempre llegan, ahora se desata la tempestad. Use los tesoros ocultos que ha guardado y no tema. Enfrente las borrascas que maltratan, pero que pasan.

 

El medico no ha de temer al contagio del enfermo, porque sabe defenderse; el sabio no recela del ignorante, porque puede orientarlo… Así el espirita, realmente consciente, que no se apoya en mecanismos de disculpa, enfrenta las vibraciones de bajo tenor, armado por el escudo de la caridad y protegido por la inspiración, partiendo hacia el servicio en el lugar  en que sea necesario, donde precisen de el… Así el Espírita consciente, que no se apoya en los mecanismos de disculpa, enfrenta las vibraciones de bajo tenor, armado por el escudo de la caridad y protegido por la inspiración superior que recibe de la oración, partiendo hacia el servicio en el lugar en que sea necesario, donde precisen de el.”

 

La muerte  del cuerpo no libera al Espíritu de permanecer atado al mismo, es perturbación breve o dilatada, las impresiones que se prolongan, como en el caso de las muertes violentas,  aturden al ser espiritual que oscila entre las dos situaciones vibratorias, la anterior y la actual, sin fijarse en una u otra. Llamado por lo afecto familiares; condensa fluidos que deberían diluirse, sufriendo; por estar en otra faja vibratoria, intentando alejarse de esas cargas aflictivas.

 

Los familiares siempre desean que los seres amados, se encuentren bien al otro lado, disfruten de felicidad y paz las que no siempre se hacen merecedoras.

 

La tierra está rodeada por fajas vibratorias concéntricas, desde las más condensadas hasta las más sutiles, distanciadas del movimiento humano en la Corteza.

 

Compuestas de elementos, son vitalizadas por las sucesivas  ondas mentales de los  habitantes del planeta, que sufren, de alguna forma la condensación perniciosa.  No obstante, son permeables a la fuerza psíquica de  más elevada estructura, que las atraviesa a fin de sintonizar con la constitución menos densa y que son portadoras de más intensa energía.

 

Por  el resultado del comportamiento  mantenido en el mundo y por algún proceso de sintonía, los desencarnados se imantan  a las que les son afines, gracias al tenor  de valores morales que caracteriza a cada uno.

 

Las fajas de condensación más fuerte, forman regiones densamente pobladas, donde es fácil encontrar los Núcleos de dolor  y aflicciones más primitivas, en donde los descuidados e irresponsables se detienen.

 

Esos reductos de penas a cumplir se multiplican en las áreas urbanas, donde los hábitos humanos son más promiscuos y las expresiones morales descienden a los estados primitivos bajo los impulsos  de las pasiones degradantes.

 

Esas multitudes, que viven  el estado errático inferior, deambulan, desenfrenadas y aturdidas, e integran centenares de millones de seres en transito. Los culpables y los caídos en las trampas de la liviandad, son trasladados por sus padres y verdugos desencarnados hacia lugares desérticos, cavernas y pantanales del planeta, donde los engañan y los maltratan en colonias  especialmente construidas por su maldad, haciéndoles imaginar que se tratan de purgatorios e infiernos, gobernados por verdaderos genios del mal, aunque transitorios, no dándose cuenta que fueron creados para la gloria del bien y del amor…

 

La vida mental, en esas esferas de intranquilidad y en sus colonias de terror, alcanza inimaginables expresiones  de vileza y primitivismo, donde la crueldad asume proporciones de insania imprevisible.

 

En muchos de estos sitios se organizan atentados sórdidos contra los hombres y se elaboran actividades cuyo  objetivo es la extinción del bien.

 

Luchan tenazmente contra los Emisarios de la Luz, a quienes no consiguen vencer jamás y que con inmensa frecuencia, penetran en sus regiones  en tareas libertadoras, demostrándoles con eso la fragilidad de su poder.

 

Los puestos de socorro cristianos, núcleos de apoyo y centros de ayuda se multiplican en ese campo de guerra,  sostenidos por abnegados agentes del bien  que están siempre dispuestos a la acción de la misericordia, cuando no pueden recurrir a los valores meritorios de los que ahí se detienen.

 

Debido a las cargas viciadas de los pensamientos vulgares que alimentan tales climas, los obreros de la fraternidad, que ayudan, sufren las condiciones del área de trabajo, pestilente, que asfixian y de las cargas magnéticas violentas que agitan las vibraciones condensadas.

 

Estos, son verdaderos cirineos que se sacrifican teniendo como objetivo el bien del prójimo, en dilatadas tentativas de merecimiento, bajo la contribución de renuncia personal y de sacrificio. Muchos de ellos poseen sentimientos de nobleza que los mueven al trabajo en otros campos más elevados y pacíficos, aun así prefieren detenerse donde el dolor es más agudo, aunque para ayudar deban sufrirlo…

 

“Existe, un gran progreso moral que florece en la Humanidad, que debemos tomar en cuenta.  Jamás hubo tanto interés de los hombres, por sus hermanos, con propósitos de ayudarlos a levantarse y marchar con dignidad. Las actividades que tienen por objetivo el ennoblecimiento del ser humano se multiplican. Las minorías raciales reciben respeto; los prejuicios son barridos del planeta; los derechos del ciudadano, aunque todavía vulnerados, son defendidos; la ecología consigue adeptos fervorosos; las clases menos favorecidas que padecen miseria socio-económica, ya no son despreciadas aunque aun no gocen de las consideraciones que todos merecen; los proletarios se hacen oír; se piensa en multiplicar  los órganos de asistencia social a los necesitados de todo orden; las leyes son más benignas y los estudiosos del comportamiento están  reconociendo más enfermedades que maldad en la criatura humana, lo mismo en aquellas que caen en los abismos de los crímenes más  hediondos; la libertad ya sustenta ideales de dignidad entre los pueblos… Son innumerables las conquistas morales de la Humanidad en poco más de ciento cincuenta años, que pronostican adquisiciones aun más relevantes con relación al futuro.

 

“Lo que ahora observamos, son reminiscencias del pasado de todos nosotros, que permanece reteniéndonos  en la retaguardia de las liviandades, aunque la voz y el magnetismo de Cristo nos estén conduciendo de las sombras hacia la luz, que ya comenzamos a entender y aceptar.

 

Ayer, estábamos sumergidos en los ríos oscuros de la ilusión, hoy nos encontramos en el margen bendito donde crece el equilibrio y la paz.

 

“Estas son horas muy importantes de la transición moral de la Tierra y de sus habitantes. Las legiones que se detenían en esas fajas, aun marcada por la barbarie, portadoras de los instintos agresivos que afloran, son conducidas a la reencarnación en masa, obteniendo la oportunidad de seleccionar la libertad o el exilio.

 

“Tengamos en mente, también que innumerables colonias de amor, en las proximidades de la Tierra, son de construcción reciente, frutos de abnegados apóstoles del bien que en la Corteza, son puntos de ayuda y además, son muchos los hogares que alentados por el mensaje espirita, las tinieblas se alejan bajo las claridades del estudio sistemático del Evangelio en familia, en una perfecta comunión superior de los hombres con los Espíritus Superiores.

Trabajo extraído del libro “En las Fronteras de la Locura” Divaldo Pereira Franco

Con mucho amor y cariño de Merchita

ANALIZANDO EL MAL

 

ANALIZANDO EL MAL

 

Si tenemos en cuenta que en el Universo no hay más que una única fuente creadora de energía, la Fuente Divina o Dios, y que de esa fuente fluye constantemente la Energía Dios- Amor, Vida, Ley, Orden, Unión, Sentimiento, Inteligencia, Sabiduría, Armonía, Equilibrio, Fuerza,- podremos deducir y afirmar que el mal no ha salido de la Fuente Divina y, por lo tanto, no ha sido creado, no tiene entidad propia, no tiene existencia individualizada. Solo “es” y tiene existencia eterna aquello que ha salido del Seno divino, aquello que ha sido creado por el Designio Divino. El Mal no está en la esencia de Amor Divino, por tanto el mal, no  ”es”.

 

   Sin embargo todos diremos que el mal existe porque lo estamos viendo cada día, que el mundo está lleno de mal, que continuamente se realizan actos malos, criminales y perversos, que el mal tiene más potencia que el bien en nuestro planeta, que el mal alcanza formas muy estudiadas a través de los rituales mágicos.

 

   La historia humana nos enseña que el hombre se ha sentido siempre influenciado por el “mal” y algunas veces, hasta dominado por “entidades del mal”, por “fuerzas del mal”. La idea de que el mal era una entidad real condujo al hombre a darle una categoría superior, a considerarlo como una forma de la divinidad, como una entidad que tenía fuerza y poder por encima de la capacidad humana, y por ello lo deificó. En todas las culturas se crearon dioses del mal, malignos, que necesitaban sacrificios y adoraciones para aplacarlos y conseguir que su fuerza negativa  no alcanzara al hombre.

 

   El grado de valoración que el Ser humano ha dado al “mal” ha sido alto y continúa perdurando hasta nuestros días. Actualmente podemos ver como todas las religiones nos hablan del “castigo de Dios”, de “las penas eternas del infierno”, de “la condenación eterna”, de “la maldición divina” y de imágenes que nos muestran a Dios irritado, enfadado, castigador, cruel, despiadado, en una palabra: “malo”.

 

   Se ha dicho al hombre que debe ser “temeroso de Dios”, que debe tener “temor de Dios”, aunque lo suavicen al decir que es el “santo temor de Dios”. Y es que en la conciencia humana se ha formado a través de los tiempos, una imagen incorrecta de Dios, más parecida a una condición humana que a una condición divina, y por ello no se ha comprendido la realidad divina ni se ha entendido el significado de los atributos de Perfectibilidad y de Inmutabilidad, así como tampoco se ha comprendido la verdadera realidad de la Creación ni de las Leyes Divinas que la rigen y que  determinan como deben ser los diferentes componentes que configuran todo lo creado y qué caminos deben seguir. Estos desconocimientos son  los que han propiciado que la mente humana creara y formara las imágenes de las entidades malignas como el Demonio, Satanás, Lucifer y todos los demonios a los que  se les ha situado y concedido una fuerza maligna opositora a Dios, como si Dios estuviera en un plano de igualdad o nada pudiera hacer ante sus opositores.

 

   Aún se admite como “Libro Sagrado” que contiene la “palabra de Dios” el conjunto de libros del Antiguo Testamento que componen la primera parte de la Biblia. Se admite y se acepta al pie de la letra, todo lo que se dice en dichos libros, porque “ha sido dicho por Dios”, sin pensar ni razonar si lo que se dice que él dijo es armónico con su Esencia de Amor y coincidente con sus Leyes. Esta aceptación generalizada es la que nos tiene que hacer pensar y caer en la cuenta, de la enorme influencia y del gran arraigo que la idea del “mal” ha conseguido tener en nuestros Espíritus, ya que no es más que el concepto del “mal” que tiene predominio en nuestros pensamientos, el que nos hace admitir como correcto y “verdadero”, el hecho de que Jehová o Dios, ordene a los israelitas que aniquilen a los pueblos vecinos porque no siguen sus leyes y porque el “pueblo escogido” es el que debe tener la “tierra prometida”.

 

   Con la aceptación del mal como algo connatural en la Creación, se forma en el Ser humano un estado de disposición interna que le conducirá a admitir fácilmente la “división” entre Seres creados y aceptará, como si fuese una realidad eterna, la existencia de Seres buenos y malos, de ángeles “caídos” y de “Espíritus puros”, de “Espíritus del Señor” y de “Espíritus de las Tinieblas”.  Al creerlo como verdadero y elevarlo a la categoría de “auto de fe” por los dignatarios de las iglesias, les proporciona una base desde la cual nos hablarán de la existencia real del demonio y de la lucha que debe mantenerse en contra de él. Se le da tanto valor y capacidad al poder del “mal”, al demonio, que deben prepararse  verdaderos especialistas para luchar contra él, capaces de exhorcitar al demonio cuando dicen que ha tomado posesión de un cuerpo humano.

 

   El mal es una constante en el Ser humano desde sus primeras encarnaciones hasta la actual Era evolutiva. Nuestros Espíritus han creído y creen aún, en la identidad del mal, en la personificación del mal, en  las altas potestades del mal, en los ángeles malos.

 

    Si hemos dicho que el mal no ha sido creado, que no existe como tal, y por otro lado apreciamos como la mente humana lo admite como verdadero, entonces deberemos preguntarnos: ¿ qué es el mal? ,¿cómo se forma y aparece?. Para dar respuesta a estas preguntas analicemos  si pudiera ser que el “demonio”, figura alegórica del Espíritu del mal, se encontrase donde quiera que haya espíritus encarnados en la materia.

 

    Lo primero que se desprende de esta reflexión, es que el demonio es, en efecto, una figura alegórica y no una realidad, y que el Espíritu del mal lo encontramos donde haya espíritus encarnados en la materia, y no en otro lugar. El razonar y el buscar el por qué el Espíritu del mal se encuentra solamente en donde haya espíritus encarnados en la materia, nos conducirá a dar respuesta a las preguntas anteriores y nos aclarará lo que podemos entender como “Espíritus del mal”. Esto nos será necesario para poder comprender las razones en las que se basan los Seres de Luz para programar muchas encarnaciones y determinar las pruebas concretas que deben figurar y contenerse en la encarnación.

 

   Será importante que entendamos con claridad qué es y qué debemos entender por Espíritu del mal, porque nos ayudará a conocer como actúa y por qué actúa de la forma como lo hace, aunque sepamos que toda la acción esté sujeta y controlada por Entidades Superiores, responsables de mantener el Orden Cósmico, que son las que determinarán el grado de influencia que pueden producir los Espíritus del mal con sus acciones y, también adónde pueden producirla y adónde no.

 

   El conocimiento de cómo tiene lugar el movimiento de la energía negativa por parte de las personas que se mueven en vibraciones bajas o malas, nos permitirá eliminar la confusión y la ignorancia que existe en relación al “al” como elemento de acción entre los Seres. Sabremos qué posibilidades tiene una persona que esté vinculada al Espíritu del mal, de hacer llegar a otra persona sus malos pensamientos. De ese modo podremos borrar los miedos y los temores que crea la ignorancia sobre lo que es la “magia negra”, el “mal de ojo”, el “Trabajo maligno”, o cualquier otra imagen que la mente humana haya formado sobre la acción de la energía del mal. Podremos saber cuáles son las condiciones que deben darse para que nos pueda afectar un pensamiento, un sentimiento, un deseo o una acción, que una persona puede dirigir hacia nosotros. Lo que tantas veces se oye decir: “me están haciendo mal”, “me están haciendo un trabajo”, “me han hecho vudú”, para saber en qué medida es posible que tenga lugar y nos afecte, se requiere un conocimiento lo más exacto posible de la Ley de Vibración Energética y de la Ley de Afinidad Vibratoria, ya que este conocimiento, de producirse el hecho, nos permitirá saber cómo podemos neutralizarlo o impedir que nos alcance.

 

   Como hemos visto anteriormente, el mal es el efecto o la consecuencia de nuestras ignorancias, de nuestras actuaciones contrarias a la Ley Divina del Amor y a la Ley de Fraternidad. Sabemos que toda ignorancia deberá ser sustituida por el conocimiento conveniente que conduzca al Ser a tener la argumentación y las razones firmes que le permitirán no incurrir de nuevo en el error,. Y sabemos que los conocimientos se adquieren por medio de las pruebas y las situaciones diversas que obligatoriamente deberemos de pasar y vivir en una nueva encarnación, que habrá sido programada básicamente para que se alcance el objetivo de separarnos del “mal”.

 

   Pero recordemos que las situaciones negativas aparecen y se inician con el ejercicio equivocado de la libertad del Ser. El Ser es libre de actuar si lo desea, puede moverse por el camino del mal, por el camino contrario al señalado por las Leyes Divinas.

 

   Cualquier actitud negativa, como puede ser la formada por los celos, la envidia o el resentimiento, es generadora de fuerzas internas capaces de originar impulsos, en aquellos Seres que no tienen el conocimiento de las Leyes  Divinas bien asimilado, que le llevarán a desear el mal a la persona que es el punto de origen de la actitud negativa. Si estas actitudes negativas producen un cierto efecto a la persona que las recibe, la persona que las emite puede sentir una sensación de poder, una sensación de estar por encima de la voluntad de sus semejantes y dar lugar a que, sintiéndose orgullosa de su poder, persista en su actuación maligna, produciendo mayores energías negativas, que reiteradamente dirigirá hacia los Seres que están en su entorno. En estas circunstancias, este Ser se habrá convertido en un Ser malo, dominado por la energía del mal que él mismo ha generado y que no le será posible escapar a su influencia y dominio, ya que esta actitud ha cerrado, por falta de afinidad vibratoria, toda posible comunicación con el Ser espiritual que es su protector y que es quien podría ayudarle a tomar el camino correcto, sino todo lo contrario, sus vibraciones le relacionan estrechamente con las entidades espirituales negativas que, por afinidad, le darán mayor fuerza a sus vibraciones bajas.

 

   Cuando llega el momento de desencarnar para el Ser que reiteradamente ha generado energías negativas, produciendo formaciones energéticas densas, inevitablemente arrastrará consigo todo el campo vibratorio generado por él y este campo negativo continuará aislándole de la influencia de su protector por falta de afinidad vibratoria, y lo sumirá en la densidad vibratoria baja, oscura y negativa, que será apoyada por entidades afines a dichas energías. Se habrá convertido en un Espíritu del mal.

 

   El Espíritu del mal sentirá satisfacción en poyar y alentar a los Espíritus encarnados que generan las vibraciones negativas de los defectos morales.

 

   Establecidos los lazos de afinidad entre él y el Ser encarnado que emite vibraciones parecidas a las suyas, le potenciará sus energías negativas y si persiste mucho tiempo, la afinidad vibratoria entre ambos, llegará a dominarlo por completo y a obligarlo a que se mueva y actúe en la dirección del mal, cada vez con mayor intensidad. Se habrá establecido una relación de dependencia entre el Ser espiritual malo y los Seres encarnados malos. Pero esta afinidad vibratoria no se basará en la relación de amistad o de fraternidad porque, siendo Seres de  vibración negativa, no pueden emitir ni sentir vibraciones positivas. La relación será siempre de dominio, de imposición, de sojuzgamiento, de desprecio e incluso de burla, por parte del Espíritu del mal sobre el Ser encarnado, el cual pasará a ser su instrumento en el campo físico.

 

   Pero todo el movimiento citado, como sabemos, está controlado y registrado por las Leyes Divinas, cuyos ejecutores son los Seres espirituales guías y protectores, tanto del Ser espiritual malo como de los Seres encarnados malos.

 

   Aunque a los Espíritus del mal les parezca que pueden hacer lo que les plazca y pueden  ir allá donde les venga en gana, la realidad es que todos sus movimientos, todas sus acciones y todas sus emisiones de energía, están vigiladas y controladas por los Seres de Luz, con la colaboración de los guías espirituales y protectores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  ( Art. Extractado de “La Encarnación y Desencarnación del Ser espiritual”, de la Colección Ciencia Cósmica).

 

 

 

CRISIS MORAL EN LA ACTUALIDAD

    •  

    • CRISIS MORAL EN LA ACTUALIDAD

      Los días actuales son de turbación y transición, la fe religiosa se entibia y las grandes líneas de la filosofía del porvenir  son vislumbradas por muy pocos.

 Es cierto que se han conseguido grandes progresos, la civilización moderna, prevista de grandes medios, ha transformado la faz de la Tierra, las distancias se han suprimido, y esto ha  aproximado a los habitantes, todo se ha mejorado,  los derechos han remplazado al privilegio y la libertad triunfa sobre el espíritu de rutina y el principio de la autoridad.  Una gran batalla  se mantiene  entre el pasado, que no quiere morir y el porvenir, que se esfuerza por surgir en la vida. Todo esto hace que el mundo se agite y avance; grandes impulsos lo guían,  en el recorrido camino, esto lleva al hombre a vislumbrar más maravillosas conquistas.

 

Los progresos materiales e intelectuales son de gran valía, en cambio el avance moral es nulo. Tanto es así, que parece que el mundo retrocede, la absorción del pensamiento humano, en la política, por las empresas industriales y financieras, etc., lo absorben, perjudicando sus intereses morales.

 

Es verdad que la civilización  tiene aspectos magníficos, pero también presenta sombras. Ha mejorado en cierto modo las condiciones de la existencia, pero ha multiplicado las necesidades en su deseo por satisfacerlas; aguzando los apetitos  y los deseos, ha fomentado el sensualismo y a aumentado la depravación. El amor, al placer, al lujo y a las riquezas se ha hecho cada vez más ardiente. Se quiere adquirir o se quiere poseer a toda costa.

 

La especulación vergonzosa es mantenida a plena luz. Proviniendo de ello el decaimiento  de los caracteres y las conciencias, por ese culto fervoroso a la fortuna, ídolo cuyos altares  han reemplazado a las divinidades derruidas.

 

La ciencia y la industria han centuplicado las riquezas de la humanidad; pero esas riquezas no se han aprovechado directamente  más que a una reducida parte de sus miembros. La pobreza de los insignificantes sigue activa, y la fraternidad más que en los hechos se basa en discursos, en palabras que se las lleva el viento. El hambre existe aun, en las grandes ciudades, el trabajo de los obreros  es aun un infierno.

 

Los vicios como la embriaguez, la prostitución, las drogas, el libertinaje, esparcen por todas partes sus venenos, empobrecen a las generaciones y agotan la fuente de la vida, en tanto que las hojas públicas  siembran a porfía la injuria y la mentira y una literatura malsana excita los cerebros y debilita las almas.

 

Los suicidios  en la actualidad se multiplican al  estar el hombre falto de energías  y de sentido moral se refugian en lo que creen es el fin, todo porque el hombre se ignora aun a si mismo. Sabe poco de las leyes del Universo  y no sabe nada de las fuerzas  que están en el. El conócete a ti mismo es ignorado, no se preocupa en saber de donde vino, hacia donde va, y para que  está en este mundo.

 

Dos son las potencias  que hacen caminar indeciso al hombre, por un lado las religiones, con su cortejo de errores y supersticiones, su espíritu  de dominación y de intolerancia, pero también de consuelos, los cuales tiene origen en los débiles  resplandores  que han conservado de las verdades primordiales. Por otro lado la ciencia, que  materialista en sus principios y en sus fines, con sus frías  negaciones y su inclinación desmedida  al individualismo, pero también  con el prestigio de sus descubrimientos y de sus beneficios.

 

 

Estos dos campos, la religión sin pruebas y la ciencia sin ideal alguno, se desafían, se acercan y combaten sin poder  vencerse, pues cada una de ellas  responde a una necesidad imperiosa del hombre: la una habla a su corazón  y la otra dirigiéndose a su espíritu y a su razón. Ambas están rodeadas  de numerosas ruinas  de numerosas esperanzas y de aspiraciones destruidas, y es así como los sentimientos generosos se debilitan y la división y el odio reemplazan a la benevolencia y a la concordia.

 

En esta confusión de ideas, la conciencia ha perdido su camino, velando lo justo y el bien. Es intolerable  la situación moral de todos los desgraciados que se doblegan entre dos doctrinas  que no ofrecen  remedio a sus males, la nada y la otra un paraíso inaccesible o una eternidad de suplicios.

 

La familia, la enseñanza y la sociedad sienten  esta confusión. La educación viril ha desaparecido, ni la ciencia ni la religión saben en la actualidad formar a las almas fuertes y bien armadas para las luchas de la vida.

 Para solucionar esta crisis, es preciso que en todos se haga la luz, grandes y pequeños, ricos y pobres, hombres y mujeres  y niños; es preciso que una nueva enseñanza popular  venga a iluminar las almas acerca de su origen, de sus deberes  y de su destino.

 Solo las soluciones formuladas por enseñanza  pueden servir de base  a una educación viril y tornar a la humanidad  verdaderamente fuerte y libre. Su importancia es capital, tanto para el individuo, como para la sociedad, cuyas instituciones  y relaciones regularizaran.

  Las nuevas concepciones  del mundo y de la vida cuando penetran en el espíritu humano y se filtra poco a poco  en todos los ambientes, el orden social, las instituciones y las costumbres lo sienten de inmediato.

 Una sociedad sin esperanza, sin fe en el porvenir es como un hombre perdido en el desierto. Lo bueno es combatir la ignorancia  y la superstición, es preciso reemplazarlas por creencia racionales.  Para caminar con paso firme en la vida, para preservarse de los desfallecimientos y de las caídas, se necesita una fuerte convicción, una fe que eleve  por encima del mundo material; se necesita ver la finalidad y tender directamente hacia ella. El arma más efectiva para esta lucha terrenal es tener una conciencia  recta e iluminada.

 Con la creencia en la nada, y de que con la muerte todo termina, es lógico que el ser solo procure el bienestar en la vida presente, solo mire el interés personal e ignore  todo otro sentimiento. Si solo existe para el una existencia efímera,  este se aprovecha de la vida presente, se dedica a los placeres  y abandona los deberes y los sufrimientos… Esta es la postura materialista, y que está circulando en muchos hermanos a nuestro alrededor, produciendo estragos que se dejan sentir en una sociedad rica  y muy desarrollada  en el sentido del lujo y de los goces físicos.

 Esto no debe desanimarnos, todo no está perdido. El alma humana tiene a veces sentimiento de su miseria, de la insuficiencia de la vida presente  y de la necesidad del más allá. Vagamente, confusamente, cree, aspira a la justicia. Y el culto del recuerdo de los seres amados que están en la tumba, denotan un instinto incierto  de la inmortalidad.

 El hombre no es ateo, cree en la justicia inmanente, como cree en la libertad, ambas  existen en las leyes terrenas y divinas. Este sentimiento, el más grande, el más hermoso, que se puede encontrar en el fondo del alma,  ese sentimiento nos salvará. Bastará, para ello, que hagamos comprender a todos  que esa noción grabada  en nosotros es la ley misma del Universo, la que rige  a todos los seres y a todos los mundos, y que por ella, el bien a de triunfar finalmente al mal y la vida  ha de salir de la muerte.

 El pueblo busca su realización al igual que aspira a la justicia, tanto en el terreno político como en el económico y en el principio de asociación. El poder popular  ha comenzado a extender  sobre el mundo una vasta red de asociaciones obreras, un agrupamiento socialista que abarca a todas las naciones, y que, bajo una única bandera, deja oír en todas partes las mismas llamadas, las mismas reivindicaciones. Es un espectáculo lleno de enseñanzas para el pensador, una obra plena  de consecuencias para el porvenir.

 Inspirada por las teorías materialistas y ateas, el alma se convertiría en un instrumento de destrucción, pues sus acciones se resolverían a través de la violencia, en revoluciones dolorosas. Contenida en los límites de la prudencia  y de la moderación, puede hacer mucho  por la felicidad de la humanidad.

 La hora que atravesamos es de crisis y de renovación, el mundo está en fermentación; la corrupción aumenta, las sombras se extienden, el peligro es grande; pero no olvidemos que tras las sombras entrevemos la luz; tras el peligro vemos la salvación.  Una sociedad no puede perecer. Es verdad que lleva en si elementos de descomposición, pero también lleva  gérmenes de transformación y de reedificación. La descomposición anuncia la muerte, pero procede también al renacimiento. Puede ser también preludio de otra vida.

 Para elevarse  moralmente el hombre y detener esas dos corrientes de la superstición  y el escepticismo que conducen a la esterilidad, es necesario  que cree  en si  una concepción nueva del mundo y de la vida y apoyándose  en el estudio de la naturaleza y de la conciencia; en la observación de los hechos, en los principios de la razón, fije la finalidad de la existencia y regularice su marcha hacia delante.  Necesita una enseñanza  de la que se deduzca un móvil de perfeccionamiento, una sanción moral y una certidumbre para el porvenir.

 Esta concepción y esta enseñanza ya existen ya se vulgarizan todos los días. En medio de disputas y divagaciones de las escuelas, una voz se ha dejado oír: la de los Muertos. Desde el otro lado de la tumba, se han revelado más vivos que nunca; con sus instrucciones, ha caído el velo que ocultaba la vida futura. La enseñanza que nos han dado  reconcilia todos los sistemas encontrados, y de las cenizas del pasado lacen brotar  una llama nueva. En  la filosofía de los Espíritus encontramos la doctrina oculta que abarca todas las edades. Esta doctrina las hace revivir; reúne los restos esparcidos y los adhiere unos a los otros con un poderoso cemento  para reconstituir  un monumento  capaz de amparar a todos los pueblos y a todas las civilizaciones.

 Esta doctrina puede transformar a pueblos y sociedades, llevando la claridad a todas partes  donde existe la noche, haciendo que se funda  con su calor todo el hielo y egoísmo de las almas, revelando a todos los hombres  las leyes que  les unen  con los vínculos de una estrecha solidaridad.  Gracias a ella, aprenderemos  a obrar con una misma inteligencia y con un mismo corazón. Más conscientes de nuestra fuerza, avanzaremos con un paso más firme hacia nuestros destinos.

 Que la paz y la luz, nos permita meditar en esta propuesta sublime que un día  León Denis nos ofreció en su libro “Después de la Muerte” de cual he extraído el contenido de este trabajo para ayuda y esclarecimiento de los tiempos actuales.

 Trabajo realizado por Merchita miembro fundador del Centro Espírita Amor Fraterno de Alcázar de San Juan. (Ciudad Real)

 

    ENVIAR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TELEFONO MEDIUMNICO

 

TELEFONO MEDIUMNICO

Unos no  creen en las comunicaciones de los espíritus, otros creen demás y quieren obtenerlas con la facilidad de una llamada telefónica. ¡Ni tanto en el cielo, ni tanto a la Tierra! ¿Si las comunicaciones entre las criaturas terrenas no siempre son fáciles,  que decir de las que se procesan entre los espíritus y los hombres? mucha gente procura  al médium como si el fuese una especie  de cabina telefónica. Más no siempre el circuito está libre  y muchas veces el espíritu llamado no puede atender.

No hay duda que estamos en la época profetizada por Joel, en que las manifestaciones se intensifican por todas partes. Ni todos los espíritus, sin embargo, están en condiciones de comunicarse con facilidad. Además de eso, la manifestación solicitada puede ser un inconveniente en el momento, tanto para el espíritu como para el encarnado.

La muerte es un fenómeno psicológico que ocurre de varias maneras de acuerdo con las condiciones ideo-emotivas de cada caso, envolviendo al que parte y a los que quedan. La cuestión 155 de El Libro de los Espíritus explica de manera clara la complejidad del proceso de desencarnación. Algunos espíritus se liberan rápidamente del cuerpo, otros se demoran al hacerlo y eso retarda la posibilidad de comunicarse.

Debemos recordar aun que los espíritus son criaturas libres  y conscientes. No estar al sabor de nuestros caprichos y ningún médium o director de sesiones tiene el poder de hacerlos atender a nuestras llamadas. Cuando quieren manifestarse, ellos lo hacen espontáneamente, y no es raro de forma inesperada. Se engañan los que piensan que pueden dominarlos. Ya enseñaba Jesús,  como vemos en los Evangelios, el espíritu sopla donde quiere y nadie sabe de dónde viene ni para donde va.

Es natural que los familiares afligidos procuren obtener la comunicación de un ser querido. Más conviene  que se recuerde la necesidad de respetar las leyes que rigen  las condiciones del espíritu en la vida y en la muerte. El intercambio mediúmnico es un acto de amor que solo debe realizarse cuando es conveniente para los dos lados. El Espiritismo nos enseña  a respetar la muerte como respetamos la vida, confiando en los designios de Dios. Solo la misericordia divina puede regular el dialogo entre los vivos de la Tierra y los vivos del Más Allá. Hagamos nuestras oraciones  a favor de los que partieron y esperemos de Dios la gracia del reencuentro que solo Él nos puede conceder.

Muchos religiosos condenan las comunicaciones mediúmnicas, alegando que ellas violan el misterio de la muerte y perturban el reposo de los muertos. Se olvidan de que los propios espíritus  de las personas fallecidas  procuran comunicarse con los vivos. Fue de esa procura de comunicación de los muertos, tan insistente en el mundo entero, que se iniciaron  es una forma natural las relaciones mediúmnicas entre el mundo visible y el invisible. El concepto erróneo de la muerte, como aniquilamiento o transformación total de la criatura humana, genera y sustenta esas formas de superstición. El espiritismo, reviviendo los fundamentos olvidados del Cristianismo puro, nos muestra que la comunicación mediúmnica es ley de la vida y nos libera  de los errores y temores supersticiosos del pasado.

Por el Hermano Saulo – Del Libro Dialogo de los Vivos, Médium: Francisco Cándido Xavier y J. Herculano Pires.

 

 

 

 

 

SENTIMIENTOS Y AFECTIVIDAD (DIVALDO PEREIRA FRANCO)

SENTIMIENTOS Y AFECTIVIDAD

LA EXPRESIVA MAYORIA  DE LA SOCIEDAD SE ENCUENTRA DESVARIADA, especialmente por falta de amor.

Se asevera que el amor no consiguió sobrevivir  a la época de la ciencia de frías  investigaciones y de la tecnología, tornándose  una vaga sensación de placer, que se experimenta en los encuentros momentáneos.

Se dice, aun,  que la convivencia consigue destruirlo,  produciendo la rutina,  el desinterés, siendo ideal por tanto, que las relaciones de afectividad ocurran sin la  convivencia continua.

Como efecto, las personas que se dicen amar, residen  en locales diferentes, encontrándose, sin mayores responsabilidades  para los placeres del repasto,  de las fiestas, del teatro y del cine,  de los periodos de ferias, sobre todo para la unión sexual.

La experiencia vivida por Juan Sartre  y Mme.  Beauvourt, en el siglo pasado, amándose y viviendo en residencias  separadas,  influenció  a toda una generación,  y resurge con unas características especiales, enseñando  relacionamientos  sin mayores compromisos,  en los cuales los socios tienen su propia vida,  su libertad inalterada, manteniendo fidelidad  al elegir.

Esa conducta liviana  proporciona una falsa existencia de gozo, en la cual la amistad enriquecedora, los diálogos llenos 

De experiencias y de permutas de bondad  desaparecen, dando lugar  a encuentros fortuitos solamente para la preservación  del egoísmo. En  consecuencia,  el aislamiento de las criaturas se hace cada día más  voluminoso,  y las distancias se tornan  más difíciles  de ser vencidas. La desconfianza sustituye  al placer de la compañía, la insensibilidad domina los sentimientos, y cuando surgen los desafíos, en forma de  enfermedades, de conflictos,  de problemas económicos, el otro inmediatamente desaparece, dejando al abandono al ser con el cual se  vinculaba…

Se da lo mismo en los relacionamientos  convencionales,  en el matrimonio,  en los socios  en el mismo hogar,  lo que no deja  de ser verdad, aunque en número de veces mucho menor.

El placer sensual, como es comprensible, desaparece luego después  de un periodo de experiencias, dando lugar  a la búsqueda erótica  de nuevas sensaciones, especialmente para las personas  sin formación moral equilibrada.

Esto es, porque en esas relaciones, el amor verdadero es indispensable, no tornándose esencial  para la perfecta identificación de los sentimientos.

El amor es una emoción profunda  que merece consideraciones especiales, caracterizándose  por valores significativos.

El inspira  la amistan sin falla,  el apoyo incondicional, el respeto continuo, la dedicación integral, porque es factor de inmensurable significado para la existencia humana. Aun mismo  entre los animales, el instinto que se transforma  en afectividad en el proceso de la evolución es responsable por la preservación de la prole  y su preparación para los enfrentamientos de la sobrevivencia.

Las persona inmaduras, soñadoras  y fantasiosas mantienen el sentimiento  de amor dentro del padrón  lúdico, viviendo la búsqueda  de su alma gemela, con el fin de realizarse, como si los individuos  fuesen mitades aguardando la otra parte.

 Las almas nacen gemelas en los sentimientos universales, en los ideales de engrandecimiento, en la gran familia, en la cual se destacan  los Espíritus más evolucionados,  capaces de los gestos nobles  de la renuncia y de la abnegación a favor de aquellos a quien aman y, además, por todas las criaturas.

El que desea el alma gemela,  íntimamente anhela encontrar a alguien dispuesto  a servir  y que este siempre presente  en las necesidades,  sin pensar en la retribución y en los cuidados  que deben ser mantenidos por su vez.

 Los sentimientos son conquistas valiosas  del curso evolutivo,  que se van primoreando  por las vivencias,  por las largas reencarnaciones.

 Viajando del instinto, se mejora y puede presentarse de variadas formas la atracción, que puede ser física, social, económica, en la cual el aspecto externo del otro ejerce un papel preponderante; mental, que se expresa  como de naturaleza intelectual, en razón de la lucidez en el otro; y por fin, aquella de naturaleza espiritual, que transciende a los intereses  inmediatos, facultando bienestar, alegría en la convivencia, sentimiento de compañerismo.

Las emociones, no en tanto,  están siempre variando, no es raro de acuerdo con las circunstancias,  las reacciones fisiológicas, transformando  el sentimiento de afecto en antipatía,  después de cierto periodo  de descubrimiento de la otra persona.

Ese hecho es común cuando el amor se manifiesta  en una de las dos  primeras expresiones  a la que nos referimos.

En el sentimiento profundo, aun mismo habiendo variación de emociones, el amor se torna más significativo, capaz de resistir  y superar las alteraciones  que vallan a ocurrir.

Cuando se manifiestan las expresiones del amor, casi siempre  aquellos que no tienen madurez para la vivencia  expresiva del sentimiento ennoblecido solo piensan  en adaptarse  a aquel por quien  se sienten atraído,  alterando el programa existencial.

El amor no necesita que haya cambios de compromisos, antes,  por el contrario, es una dinamo  de fuerzas  y dispensador  de energías  para que se lleven adelante  las tareas abrazadas, impulsando al crecimiento interior  y al desenvolvimiento de la sabiduría.

Es comprensible que ese sentimiento no este vinculado  a una u otra persona, generando dependencia de cualquier matiz, inversamente, libera a los que se envuelven, dándoles un encantamiento  especial que  en la esfera física se traduce  como continuas descargas de adrenalina invadiendo la corriente sanguínea  y proporcionando estímulos renovados.

Por otro lado, estimula  la producción equilibrada  de la dopamina, la denominada sustancia responsable  de la alegría, entre otras  finalidades especiales, facultando júbilo, aun mismo sin la presencia  física del ser amado.

Es común decir que la distancia enfría el amor, lo apaga. Ese hecho tiene lugar cuando es fruto del entusiasmo, de la pasión, y arde como el fuego que rápidamente se consume…

El amor a otro, de ese modo,  es también el resultado  del auto amor, cuando el individuo se puede relacionar bien consigo, sustentándose y poseyendo valiosas energías de la salud que puede esparcir.

Normalmente, cuando se habla de amor, y se confunde  con sexo, el pensamiento se reviste  del interés de fruirse, de servirse del otro, de recibir beneficios. Y como el fenómeno es reciproco, la aparente unión  mantiene dos solitarios bajo el mismo sentimiento, distante de los beneficios que deben resultar  cuando la aferición  es verdadera.

Es indispensable, por tanto, en el intento de mejorárselos sentimientos  y la afectividad, investirse en el auto mejoramiento, en el esfuerzo de tornarse mejor, de esa manera pudiendo ser feliz con aquel a quien elegimos por compañía.

*****

Es necesario que el amor  eleve  a aquel que se le entrega, y no constituya una base para la seguridad personal, para fruición, puesto que siempre se recibe conforme  se da. 

Si alguien espera recibir, es frágil o se fragiliza, tornando al otro su protector, que también tiene necesidad de beneficiarse, y no encontrando ese concurso en la persona con quien se relaciona, consciente o inconscientemente parte en busca del otro.

En el debilitamiento, las emociones inferiores aparecen y trastornan la afectividad.

Ama, por tanto, dejando que tus sentimientos nobles, gobiernen tu existencia, y podrás fruir  los beneficios que fluyen de esa conducta.

*****

ES NECESARIO QUE EL AMOR  ELEVE  A AQUEL QUE SE LE ENTREGA, Y NO CONSTITUYA UNA BASE PARA LA SEGURIDAD PERSONAL, PARA FRUICIÓN, PUESTO QUE SIEMPRE SE RECIBE CONFORME  SE DA.  AMA, POR TANTO, DEJANDO QUE TUS SENTIMIENTOS NOBLES, GOBIERNEN TU EXISTENCIA, Y PODRÁS FRUIR  LOS BENEFICIOS QUE FLUYEN DE ESA CONDUCTA.

Por el Espíritu de Joanna de Angelis

Del libro de Divaldo Pereira Franco “Entrégate a Dios”

Traducido por M. C. R

MI SALUDO PARA TODOS Y COMENTARIOS SOBRE EL FERVOR

Saludo matinal

Viernes 15 de julio del 2011

Queridos amigos, hola buenos días,  dediquemos algunos minutos  para la oración  e impregnados de un fervor sincero, demos las gracias a Dios en el amanecer  de este  un nuevo día. Todos sabemos  que debemos intentar poner entusiasmo, dedicación y respeto en todas las acciones, y el pedir al Padre fuerzas, luz y esclarecimiento nos facilita el llevarlas a cabo con más optimismo y precisión.

El sentimiento, la pasión, la devoción y la entrega que las personas demostramos  en determinadas situaciones de la vida  se le llama fervor. El fervor debe ser una característica de nuestra vida. Aquel que ora con fervor y confianza, se hace más fuerte contra las tentaciones.

Fervor es “Celo ardiente hacia las cosas de piedad y religión”. Lo cual es bueno. En el Evangelio de San Juan, leemos en el capítulo 2, en el episodio de Jesús en el templo “Recordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume” (referencia al Salmo 69).

San Francisco de Sales nos enseña: “No siempre está en nuestro poder hacer grandes cosas; contentaos con las pequeñas que os ofrecen a cada paso, pero hacedlas con fervor y con amor.

Es menester analizar el fervor que sentimos, pues muchas veces lo podemos convertir en un fervor enfermizo, cuando rompe las reglas de la normalidad. No hay duda que el problema de la religión no es la religión en sí misma, puesto que casi todas las doctrinas tienen en común cierta búsqueda de la fraternidad, sino el fervor. En el momento en que aparece el fervor desordenado y, sobre todo, el fervor apasionado, casi todo es posible, y las llamadas guerras de religión no las provocaron las doctrinas religiosas, sino los fervorosos.

Recordemos que Jesús dijo: No todo el que me dice: ¡Señor! ¡Señor! entrará en el reino de los cielos; si no el que hace la voluntad de mi padre, que está en los cielos, ese entrará en el reino de los cielos. No esperéis doblar la justicia del Señor con la multiplicidad de vuestras palabras y de vuestras genuflexiones; el sólo camino que tenéis abierto para encontrar gracia ante El es la práctica sincera de la ley de amor y de caridad”.

Cuando tenemos el alma caldeada, motivada en agradar a Dios nuestro Padre, tenemos un fervor  llamado religioso. Y al estar caliente, el fervor contagia, como el calor contagia alrededor. Quien está junto al fuego, se calienta, se quema, se abrasa. Lo mismo el hombre fervoroso: despide por todos los costados ese fuego y ese ardor que le consume por dentro.

Pero hay que distinguir entre el fervor sensible que se puede dar o no, y que es un regalo de Dios a las almas, pero no es lo más importante; y el fervor del corazón que es amor al Dios.

La oración es generadora de fervor. Es un auténtico transformador: transforma nuestra tibieza en fervor; nuestra pereza en militancia; nuestro cansancio en fuego incontenible que comunicar.

Hay diversas causas que pueden extinguir el fervor.

La flojera y pereza en los actos de piedad;

 Superficialidad de vida, ese ir perdiendo el norte, el fin de nuestra vida, la poca seriedad en la consideración de lo que llevamos entre manos, el Cristianismo que Jesús puso en nuestras manos;

 El conformismo con lo ya adquirido, sin poner metas concretas, exigentes, comprometedoras en todos los campos. Es ese pactar con una vida mediocre, tibia, sin incentivos.

El cansancio existencial, propio de almas agotadas, angustiadas, consumidas. Todo le da igual,  de todo pasa. De todo duda. No valora su vocación cristiana. No valora las grandezas, la belleza de la creación;

Apego a las cosas terrenales. Los apegos automáticamente destruyen el fervor en el  alma, y nos hacen vivir en zozobra, inquietud, intranquilidad. Nos cortan las alas para ascender hacia la santidad.

Hay también diversas cosas que pueden acrecentar nuestro fervor:

Como es el maravillarnos  de lo que hacemos y vivimos a diario: mi oración, mi trabajo, mi estudio, mi apostolado. Actos todos hermosísimos a los ojos de Dios, Nuestro Padre y de Cristo, nuestro amigo. Actos sanísimos, limpios que hacen sonreír al corazón de Dios. Actos consoladores para Dios. Actos redentores, salvadores, si los ofrecemos por los hombres que necesitan de Dios.

¡Entremos con fervor de corazón y de voluntad a la oración sin tardanza, sin pereza! Este maravillarme es delicadeza del corazón, del amor y no mero sentimiento.

Con esto conseguiremos  alegría espiritual, la  certeza de que estamos con Dios, de que le agradamos  en todo y con Él lo tenemos todo. 

Serenidad e interioridad, quien es fervoroso es un hombre sereno, un hombre interior y reflexivo. Obtendremos el ser sencillos  y humildes  en la caridad para quienes conviven con nosotros, Disponibilidad para con el prójimo. Optimismo y contagio.

ES POR TODO ESTO QUE DEBEMOS PROCURAR CADA DÍA, CADA HORA, CADA MINUTO Y CADA SEGUNDO RENOVAR ESE FERVOR, A TRAVÉS DE NUESTRO AMOR.

Amigos os deseo un feliz viernes con mucho amor y cariño de vuestra amiga Merchita

 

EL HOMBRE INTEGRAL

 

EL HOMBRE INTEGRAL

¿Cuáles son las características que definen al hombre integral?

 

Podríamos decir que el hombre integral es el individuo que desenvolvió al máximo sus tres facultades esenciales:

 

La facultad de pensar, la de sentir y la de querer, o la razón, el sentimiento y la voluntad.

 

El pensar y el querer son las facultades activas del hombre integral, el sentir es la facultad pasiva. En ese sentido, podemos decir que el pensar y el querer parten del hombre, el sentir acontece en el.

 

En general, siempre se consideró  la razón como el patrimonio mayor, y tal vez el único, de la inteligencia.

 

Por eso, desenvolver la inteligencia significaba casi exclusivamente  el desenvolvimiento de la razón o del pensar.

 

El hombre inteligente es aquel que sabe pensar. Es preciso enseñar  a pensar, se dice frecuentemente. Fuimos llevados a asegurar que el papel más importante del educador es enseñar a pensar.

 

En los días actuales, entretanto,  la inteligencia emocional también  ha sido difundida. Muchos se ha hablado de la relevancia de los aspectos emocionales en el desenvolvimiento de la inteligencia.

 

El enseñar a sentir pasó a formar parte del vocabulario de los educadores, sin embargo no con la misma fuerza del enseñar a pensar.

 

No en tanto, poco, a sido dicho de la inteligencia volitiva, o inteligencia asociada a la voluntad. El papel de esta inteligencia en la formación integral del hombre precisa ser mejor explorado.

Y la razón es simple. Nunca. Como ahora, los valores éticos  y políticos se tornaron tan necesarios.

 

La sociedad moderna, en el plano nacional y aun mismo internacional, reconoce la importancia de los valores éticos en la conquista de una vida más justa.

 

Más allá, derecho y justicia resultan del uso adecuado de la voluntad, o del querer. Por tanto, son frutos de una inteligencia volitiva bien desenvuelta.

 

Osamos afirmar que la sociedad moderna padece las consecuencias de no haber dado la debida importancia al desenvolvimiento de la inteligencia volitiva.

 

Los educadores, en general, preocupados con la construcción de una sociedad más justa, deberán asumir, como compromiso ineludible, la tarea de desenvolver la inteligencia volitiva.

 

Una educación para el desenvolvimiento armónico de las inteligencias racional, emocional y volitiva debe ser uno de los más importantes objetivos de una institución de enseñanza y de todo educador.

 

Los valores del sentimiento y de la moral  siempre quedaran en segundo plano. Siempre fueron considerados como pertenecientes a los hombres débiles y menos expertos.

 

Y ese desprecio trajo serias consecuencias, pues muchas de las conquistas de la ciencia  viraran como instrumento de violencia y sumisión.

 

La violencia y la guerra ganaron en exceso y satisfacción. El hombre actual sabe mucho, más sufre y es infeliz.

 

Sin el sentimiento y la voluntad para conducir adecuadamente la razón, el hombre moderno camina como un viajante en un desierto sin oasis.

 

Sabe para donde ir, más no encuentra el agua para matar la sed; sed de paz y de justicia, sed de amor y de libertad.

 

Para retroceder en ese estado de cosas, es fundamental volver nuestros ojos para el desenvolvimiento  de las inteligencias emocional y evolutiva. Sin las conquistas del sentimiento  y de la voluntad el hombre continuará sediento.

 

Es común encontrar personas que desenvolvieron mucho el pensar  apenas  y que, dominadas por el orgullo, se tornaron arrogantes y presuntuosas.

 

Carecen de la virtud más importante en la caracterización del hombre  sabio: la Humildad. Sin humildad pierden buenas oportunidades de continuar aprendiendo. Piensas que ya lo saben todo.

 

 

Existen individuos muy inteligentes y con gran habilidad de decisión, más vengativa y perversa, verdadera déspotas.

 

Por otro lado, encontramos individuos con buenos sentimientos, mas que no consiguen tomar decisiones correctas. Son, con frecuencia, iludidos, engañados por los más expertos.

 

 

El hombre integral, por tanto, es aquel que logró el desenvolvimiento harmónico del pensar, del sentir y del querer.

 

El individuo que es señor del propio pensamiento, de los sentimientos y de la voluntad, puede ser considerado un hombre virtuoso, un hombre integral.

 

Pensemos en eso, y accionemos a la voluntad para conquistar esa meta.

Redacción de Momento Espirita, con base en el texto “Educación Integral” del Profesor Cosme Bastos Masi

SIMPATÍAS Y ANTIPATÍAS EN LAS RELACIONES HUMANAS

 

SIMPATÍAS Y ANTIPATÍAS EN LAS RELACIONES HUMANAS.

Se sube el escalón del autobús y de repente una persona lo ve.  Le transmite energías pesadas. Usted después siente antipatía por el ciudadano.

En otro momento, usted va a la panadería y la persona que está a su lado le irradia tanta paz y serenidad que le da  confianza para comenzar a hablar. Usted lo hace,  y la reciprocidad es verdadera.

Luego, descubre que la chica mora  al lado de su casa y ustedes parecen viejos amigos…

Situaciones como esas demuestran cuan mágicas y complejas son las relaciones humanas. En la mayoría de las veces, las condiciones externas nos predeterminan  determinadas sensaciones, o estimulas.

Las personas bien vestidas nos remiten  a seres que se apegan más a la apariencia. Para otros, pueden representar individuos cuidadosos y solícitos, que procuran valorizar cada  momento. De otra suerte, una señora desconfiada, que nos mira por arriba de las gafas, puede simbolizar a alguien que teme ser atacada o agredida. Y el señor,  bonachón que carga con cuidado sus periódicos puede estar dispuesto a una buena conversación, amigable y  útil.

Lo cierto es que la a proximidad al otro y la afabilidad, de nuestra parte, van poco a poco venciendo las pequeñas barreras que colocamos  en nuestra convivencia con el otro. Por estar envueltos en nuestras preocupaciones y concentrados en nuestras  obligaciones, acabamos no permitiendo que el otro “invada” nuestro espacio interior,  perciba nuestra fragilidad, o adivine nuestros pensamientos.

Es bien verdad que episodios negativos, antes experimentados, en relación a personas que abusaron de nuestra buena voluntad o presteza, algunas veces pueden dificultar cualquier nueva experiencia. La reciproca también puede ser verdadera, cuando a pesar de nuestra intención positiva, el otro no está dispuesto a “bajar la guardia”.

A la par de las experiencias de hoy, usted debe encarar la vida como una mágica espiral donde las experiencias se repiten o se diversifican. Acostumbramos a decir que, al abrir un libro al azar  y releer un capitulo o un ítem antes ya memorizado, sus impresiones pueden ser bastantes diferentes   de la primera o de las otras veces. Justamente porque su momento existencial es diferente.

Así también se da con las personas y nuestro actuar con ellas estará basado en la suma de nuestro aire interior y nuestras percepciones personales del otro. Aunque el énfasis,  casi siempre, se base en el adagio “la primera impresión es la que queda”, los ejemplos  diarios nos muestran casos en que una antipatía original puede ser, en poco tiempo, cuidadosamente tallada en una solida amistad, o, aun mismo,  en una cariñosa convivencia  conyugal. El  gran secreto es, por tanto,  darse más, y exigir menos, para que el otro tenga la oportunidad, también,  de conocernos por dentro, disfrutando de nuestra real esencia.

 

Para quien tiene la visión de percibir  y audición para sentir, parafraseando    a un cierto galileo, hay quien consigue constatar que las afecciones y las antipatías más allá  de los instantes del hoy  se pierden en el tiempo sus raíces y causas. Un gran amigo que cultivamos hoy, en verdad, ya estuvo con nosotros en otras jornadas,  construyendo una relación solida y duradera que atraviesa los límites  del espacio y del tiempo tradicional. Y, quien sabe,  aquel compañero  que trabaja contigo, y que usted no consigue “soportar” más lo hace, apenas y circunstancialmente en virtud de las exigencias de la institución, puede haber sido una víctima, o un verdugo en tiempos inmemoriales.

Lo importante, en esencia, no es intentar tender tales lazos. Lo que se nos exige, a menudo, es el intentar transformar los lazos del odio en amor, hasta porque, en el fondo de estas relaciones tempestuosas y agresivas, puede estar un amor mal resuelto.

¿A usted que le parece?

Portado por AURELIO Rocha en la Tercera Feria, Marzo 29, del 2011

Traducido al español por: M.C. R.

ANALIZANDO EL ALMA

 

ANALIZANDO EL ALMA

La información más importante que el hombre puede recibir en toda su existencia, es el conocimiento de la realidad del alma, pues innumerables personas desconocen que, aparte del cuerpo físico, cada uno tiene un alma inmortal que dirige sus actos.

El ser humano está formado de cuerpo y alma, y participa en la vida humana y se manifiesta por el pensamiento, por la inteligencia, por el sentido de responsabilidad, por el carácter, por la consciencia, por la voluntad, por el libre albedrío, por la intuición y por el anhelo, muchas veces oculto, de ser útil a los semejantes.

La adquisición de ese conocimiento puede traer un enriquecimiento de su ser, advirtiéndole para el reconocimiento de la unidad de la Creación y de la responsabilidad de su propia existencia, y el amor que debe dispensar a todos los seres de la Naturaleza y, especialmente, a las criaturas humanas, independientemente de su edad, raza, condiciones sociales, económicas y de su propio estado físico.

Todo ser humano es un alma viviente que se identifica por sus atributos propios y no por su apariencia física o por sus adornos exteriores.

El alma es un ser de constitución energética que presenta la forma del ser humano, amoldándose a su edad, sexo y a las características del cuerpo al cual imprime su vitalidad. Tiene la individualidad y la grandeza que le da vida plena, cuando se encuentra en la espiritualidad, o en la condición de estar dando vida a un organismo biológico, participando en la constitución del ser humano. En esa situación, el alma comanda todas las actividades de la vida humana.

Alma es la denominación dada por Allan Kardec al Espíritu encarnado, como está en El Libro de los Espíritus, ítem 134. Esa denominación es simplemente didáctica, visto que alma y Espíritu designan la misma entidad, respectivamente, cuando está encarnada o cuando se encuentra en el mundo espiritual.

En el Evangelio de San Marcos, hay una observación sobre la conducta de las personas que, desviadas del bien pueden ser dañinas a la propia alma, aconsejando el desapego de los valores transitorios de la vida, diciendo: «Porque ¿qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?» (Marcos 8, 36).

Ese mensaje de San Marcos no hace pensar que si el ser humano pasa por la vida entretenido en preocupaciones frívolas, su alma tendrá que enfrentar las consecuencias de una vida desperdiciada.

Los diferentes caracteres psicológicos, que cualifican al ser humano, no son determinados por las peculiaridades de sus órganos físicos, de su apariencia y constitución, sino por los atributos del alma, que participa en todos los actos de la vida.

De ese modo, una persona no se hace científica porque recibió hereditariamente circunvalaciones cerebrales diferencias en ese sentido, sino porque su alma está dotada de las cualidades de científico.

Ese concepto está de acuerdo con lo que enseña Allan Kardec en El Libro de los Espíritus, ítem 370: «El Espíritu tiene siempre las facultades que le son propias, y no son los órganos los que producen las facultades, sino que éstas determinan el desarrollo de los órganos».

Siendo el alma responsable del pensamiento, por el libre albedrío, por la conducta de las criaturas, es natural que pueda ejercer influencia no tan solo en su comportamiento, sino también sobre las células del organismo, condicionando sus estados de salud o de enfermedad.

De ese modo, el alma es un ser actuante que puede actuar continuamente sobre el organismo, vivificándole las células, promoviendo la salud y el bienestar.

El alma ejerce, todavía, una importante contribución a la vida humana por contener, en el periespiritu, el archivo de la memoria de los hechos ocurridos en vidas pasadas y que se suman a los adquiridos en la presente existencia.

En virtud de su naturaleza espiritual, y en la condición de estar dando vida a un organismo biológico, el alma realiza, en cada criatura, el encuentro entre lo humano y lo divino.

Como espíritu encarnado, el ser humano tiene su dignidad y debe ser respetado, no obstante la situación en que pueda encontrarse y las faltas que haya cometido. Es un ser en fase de evolución, camino de su perfeccionamiento, aunque esté pasando por situaciones menos dignas.

En la práctica, cada persona puede conducir libremente su vida, procurando practicar el bien y disfrutar de condiciones progresivamente mejores, u optar por una conducta menos edificante para sí misma, con relación a los demás seres humanos.

Lo importante es que, delante de esos acontecimientos, el alma participa, consciente o inconscientemente, de todos los actos de la vida, y las acciones buenas o malas que haya hecho quedan registradas en el archivo periespiritual y se encuadran en la ley de reciprocidad o de causa y efecto y sus consecuencias, respectivamente, buenas o malas retornan para el mismo ser, en esta vida o en vidas futuras, porque las existencias son solidarias unas con las otras. Las buenas acciones regresan bajo la forma de alegría, salud y bienestar, y, las malas, como diferentes modalidades de sufrimientos.

El reconocimiento de la inmortalidad del alma puede dar, a cada uno, un incentivo para las diferentes actividades de la vida, llevando al ser humano a utilizar su libre albedrío para realizar positivamente la vivencia del amor, la práctica de buenas acciones.

Por falta de perfeccionamiento espiritual, los seres humanos todavía no comprendieron el significado de la vida y la oportunidad que disfrutan de realizarse como almas vivientes, para alcanzar planos progresivamente más elevados en la escala de la evolución.

La vivencia de la realidad del alma se caracteriza por la valorización de los bienes espirituales y por el desprendimiento de las preocupaciones hacia los bienes transitorios de la vida.

El amor es el recurso para que el ser humano pueda vivir la realidad del alma, requisito esencial para que pueda alcanzar la vida plena como ser viviente.

La primera fase para alcanzar el conocimiento de la realidad del alma, consiste en admitir su existencia, como parte integrante del organismo humano, responsable de sus atributos psíquicos y espirituales, y por los actos de la vida diaria.

El Alma  o Espíritu Según Allan Kardec son los seres inteligentes de la Creación y se caracterizan por su individualidad, creada simple e ignorante, el alma o espíritu  tiene la oportunidad de evolucionar y de volverse perfectos.

El pensamiento, la inteligencia, las cualidades morales y la consciencia, son atributos del alma.

Las almas son los espíritus encarnados. Forman parte de la constitución de los seres humanos temporalmente, para purificarse y esclarecerse y fuera de ellos, como espíritus, pueblan el mundo invisible.

El espíritu está revestido por un envoltorio de naturaleza electromagnética, el periespiritu, que en el organismo humano constituye la unión entre el alma y el cuerpo físico, y después de la separación, que se realiza en el desenlace, el periespiritu también se desprende del cuerpo y se mantiene unido al espíritu.

Si los espíritus, como seres encarnados procedieran de modo contrario a la Ley de Dios, recibirán, como retorno, en esta vida o en vidas futuras, las pruebas correspondientes a sus faltas, bajo la forma de sufrimientos físicos o psíquicos, o dificultades en los diferentes sectores de la vida.

Los atributos de la individualidad humana son los del espíritu encarnado. Así, un hombre de bien es la encarnación de un espíritu bueno y un hombre perverso es la encarnación de un espíritu impuro, ignorante.

Los seres humanos que cometen faltas, que agreden la Ley, no retroceden espiritualmente.

Se mantienen estacionarios y si no tuvieron la oportunidad de reparar, en la misma existencia, las faltas cometidas, tendrán que retornar, en encarnaciones futuras, cuantas sean necesarias, y enfrentar diferentes modalidades de sufrimientos, que constituyen formas de reparación de sus faltas, y la oportunidad de rehacer la existencia no aprovechada, para alcanzar algún progreso espiritual.

Los espíritus sufren, tanto en el mundo corporal como en el espiritual, las consecuencias de sus imperfecciones.

Para los espíritus la encarnación puede ser un acto de expiación o de misión que ellos aceptan con placer, con el fin de ayudar a los seres humanos a alcanzar más rápidamente el progreso en los diferentes sectores de la vida. Son almas primorosas que pueden reencarnar aisladamente, o en grupos, y se identifican por sus ideales de amor a los semejantes, procurando incentivar el progreso y el bienestar de los seres humanos en las diferentes áreas de actuación, motivando la evolución de la consciencia humana en los ideales de paz, fraternidad y progreso.

La evolución anímica o espiritual constituye la adquisición más importante que puede ser deseada tanto por las criaturas encarnadas como desencarnadas.

Ella se realiza paulatinamente, a través de las generaciones, mediante esfuerzos basados en la práctica del amor fraterno. El grado de evolución espiritual caracteriza la posición alcanzada por las criaturas en su andadura a través de los tiempos.

En la práctica, la evolución espiritual se manifiesta por diferente atributos como la bondad, la sabiduría, la comprensión, el desprendimiento de los bienes materiales, la sinceridad en el trato con los semejantes, la vivencia de pensamientos positivos y la anulación de los pensamientos negativos como los de la ira, celos, traición, falsedad, odio, agresividad y de toros de la misma naturaleza, que deberán ser exiliados del planeta Tierra, que habrá alcanzado un nivel elevado de vibración espiritual en el albor de la nueva era que se aproxima, donde los hombres serán buenos y se amarán unos a otros.

Merchita

Extraído del libro Enfermedades del Alma Dr. Roberto Brólio

MIS SALUDOS Y COMENTANDO LA INGRATITUD

 

Saludo matinal

Sábado 9 de julio del 2011

Queridos amigos, hola buenos días, la vida al lado de algunas personas es muy difícil, porque la mayoría de las veces, la incomprensión y la exigencia forman parte de la estructura psicológica de muchos hermanos.

La convivencia, a veces, no es cosa fácil, y  muchos compañeros de jornada  no se asemejan, son la noche uno y el otro el día, no vamos a decir unos buenos y otros malos, que ya eso todo lo sabemos, pero cuando hay amor de por medio, por una o por ambas partes, se desea llegar a esa armonía, se busca la forma de encontrarla, pero no es tarea fácil. Y no es tarea fácil, porque cada uno tiene una forma de ver las cosas. y la mayoría de las veces, por una u otra parte, se llega a la ingratitud, al desespero y es cuando surgen los improperios, más o menos fuertes, que nos hacen caer en el desequilibrio y en las formas grotescas, que después siempre lamentamos.

La personas que es ingrata, crea a su alrededor almas resentidas, cuando somos ingratos con personas que no conocemos, dejamos una mala impresión, de falta de  tolerancia, de exigentes, de prepotencia,  y siempre queda la decepción de la persona que hemos herido con nuestra forma de ser, pero al no convivir con ella, todo pasa y se olvida.  En cambio cuando somos ingratos con las almas que tenemos  a nuestro alrededor nos hacemos odiosos, ya que siempre más tarde o más temprano volvemos a herir a aquellos que nos acompañan, que tienen que soportar nuestro carácter, nuestro mal humor y lo que es muchas veces peor nuestros modales,  que los hacen estremecer a veces de ineptitud para soportarnos, entonces esto deja en el alma del afectado el resentimiento, porque no  se creen merecer una conducta así.

En la relación de pareja, suele suceder mucho, nos creemos que todo va a ser de color de rosa, porque encontramos a un ser amable, educado, servicial, que nos comprende, y cuando llegamos a la convivencia común de todos los días, todo cambia, ya no necesitamos fingir, ya podemos mostrarnos conforme somos, y surgen las decepciones, los fracasos, que no son otra cosa, que la imposibilidad para poder soportarnos, el amor ha sido un espejismo, y ese espejismo no tiene la consistencia suficiente para tolerar el peso de la ingratitud, del despotismo y de todas las imperfecciones que se pueden dar entre la pareja.

Muchos decepcionados, en cuanto tienen oportunidad, se marchan abandonan el compromiso. Otros en cambio lo tienen difícil, y se ven presos, son corazones con resentimiento en el corazón, la mayoría de las veces, porque las circunstancias y la vida no les permiten salir de esas situaciones,  no todas las prisiones que se sufren son en las cárceles, hay muchas almas encarceladas en los hogares, en la convivencia común de las fabricas, en las instituciones religiosas, lamentablemente prisioneros son aquellos que se sienten sometidos a las circunstancias y  las personas.

La ingratitud es un pecado que puede herir profundamente a las personas que se han sacrificado por nosotros: a los padres, hermanos o amigos. Cualquier tipo de maldad es el trueno; la ingratitud es el rayo. El trueno asusta, pero el rayo mata.

La ingratitud es el espectáculo más triste que uno pueda presenciar.

La ingratitud – en muchos casos – es un problema de comunicación más que de sentimiento. La gratitud que no se expresa, se disminuye; pero no nos damos cuenta. San Lucas el evangelista nos narra la ocasión en que Jesús sanó a diez leprosos y uno solo regresó a darle gracias. El Maestro se limitó a preguntar dónde estaban los otros nueve. No podemos creer que no estuvieran agradecidos; pero de seguro que estaban tan contentos que corrieron a comunicar las buenas nuevas a familiares y a amigos. De seguro que a todos les decían lo agradecidos que estaban con Jesús; pero a El no volvieron para decírselo. El pecado de estos leprosos no estuvo en su ingratitud, sino en su silencio.

La ingratitud es la insensibilidad a los favores recibidos. Es la amnesia del corazón.

Es inútil esperar bien de los malvados, ellos nunca corresponden a los favores recibidos.

Es triste que haya ingratos. Y lo más triste es que las personas generosas, nobles y amables reciban la ingratitud como un dardo traidor que les taladra el alma. Aunque no hagamos el bien para que nos lo agradezcan, como proclaman mucho, todo el que hace un bien por impulso de su amor quisiera recibir al menos una sonrisa de la persona que recibe tal beneficio.

Siembre semillas buenas de paz y de optimismo. Viviendo según su recta conciencia. Ayude a otros lo más que pueda, de tal forma que su vida sea una alegría constante porque hace el bien a todos. No se pregunte si ellos le agradecerán o retribuirán. Haga el bien sin pensar en la recompensa, porque solo así demostrará amor para con todos. Tienda sus manos para hacer el bien por el bien mismo y no por el galardón. Esperar gratitud, nunca debe entrar en nuestros cálculos. Aquél, que haciendo beneficio espera la gratitud, carece de generosidad y aquel que extraña no recibirla, carece de sentido común; de manera que no hay que pedir a los hombres que agradezcan el beneficio; tal vez, lo que hay que pedirles es que no se venguen de haberlo recibido”.

“La ingratitud es el crimen más grande que pueden los hombres atreverse a cometer”.

Procuremos borrar de nosotros la ingratitud, facilitemos a los que nos rodean las cosas, siendo dulces, dóciles, tolerantes y amorosos, pensemos en Jesús, El lo dio todo a cambio de nada.

Merchita

 

 

 

 

 

 

MUNDO DE APARIENCIAS

MUNDO DE APARÊNCIAS

“El Espíritu no retrograda, más el cuerpo espiritual se degrada.”  Es una pésima noticia para los  culturistas  del deber que eventualmente ignoren la faceta mayor e inexorable de la vida,  que aguarda a cada uno de nosotros por fuera  de  la trayectoria de la eternidad: aquella que nos advierte  de que nada adelantaremos  cuidando obsesivamente del aspecto y del funcionamiento impecable de nuestro cuerpo carnal si, por otro lado, negligenciamos completamente el ser real que nos caracteriza, aquel que de hecho somos: un ser espiritual, sin comienzo, sin fin y en rápida pasaje por este mundo de apariencias  traicioneras para extraer lecciones de contraste que nos sean útiles  en lo que aun nos aguarda en nuestra infinita trayectoria evolutiva! 

La cita anterior fue tomada de la obra “El Abismo”, de autoría espiritual  de André  Luiz. Libro que nos trae novedades impresionantes acerca del modo como funciona la banda astral más densa y pesada, desde el punto de vista vibratorio, espiritual, circundante  e intrínseco en otras dimensiones, desconocidas, en el campo eterico de nuestro mundo. Lugares donde, a través  de la ley de atracción, se mueven obligatoriamente todos aquellos que voluntariamente se entregan  a un perfil brutal de conducta, yugos de experiencias lastimables ligadas a las expresiones de la violencia  y de la maldad más ingrata, que reincidentemente les domina  hace milenios, la conducta.

Son locales que, por la densidad indescriptible de su astral circundante  provocador, por eso, de una asfixia espiritual indescriptible-, poseen poca  manifestación de la propia luz, como la conocemos. Si la luz solar allí penetra, lo hace de manera  tolerable y nunca suficiente para que se divise con nitidez cualquier cosa en medio  de aquellos panoramas marrones  y opacos, tales como ilustrados tal vez en deprimente pintura  de lugares depresivos, desolados, oscuros, como en una reproducción del mitológico limbo mencionado por las religiones más antiguas.

Lugares donde una vez por otra, y en medio  de un pavor innominable, se deparan seres de inigualable deformación de formas, asemejándose a monstruos; deformación esta  paulatinamente moldeada en el aspecto exterior de esos desafortunados hermanos en jornada, por fuerza de la insistencia de los mismos, en una expresión de vida grotesca,  agresiva, irrespetuosa para con todos los aspectos de la Creación! Seres por ventura portadores de bagaje evolutivo extenso y de intelecto brillante, más devotados, por elección, escarnecidamente  de las manifestaciones  pesadas del mal, que oscurecen inexorablemente  las luces sublimes del espíritu destinado a las glorias de las alturas celestes, y que, de resto, configuran el flexible cuerpo periespiritual según los impulsos feroces y animalizados, cuya frecuencia disonante y caótica huye de la armonía inherente a las formas de toda la orquestación del Creador, para caer en la vía inversa, en una especie  de involución de las apariencias espirituales.

Esta impresionante obra, describe, así, una incursión instructiva, en la compañía del Espíritu autor, a esos submundos del astral terreno.  Nos cuenta a respecto de seres que, a fuerza de un incontable tiempo sumergido en los equívocos del alma, contrajeron  apariencias animalizadas conferidoras,  algunas veces,  de extraños apéndices  inferiores en sus cuerpos, semejantes a caudas;  en otros, fisonomías de animales, hediondamente deformadas, y, para fin de todo, en el ápice del desgobierno evolutivo, resta  el ser espiritual integro en su riqueza de experiencias , que nunca está perdido, más, literalmente, “diluido” en una pasta de aspecto terrorífico, donde tal vez se divise ojos marrones y otros, vagando,  dispersivos, en aquella expresión máxima  de la inconsciencia humana cuya caída alcanzo  las cimas de los desaciertos que lo condujeron, aun destino ignoto,  a deshechos de continuidad o de inicio del conocimiento solamente del supremo Creador de todas las cosas.

El Espíritu no retrograda (…), esto es, todo el bagaje del aprendizaje adquirido en el transcurrir de los evos  no se pierde, de allí, de aquel aspecto conciencial diferenciado de la esencia ultima del Creador; (…) más el cuerpo espiritual se degrada, por la fuerza de la, por su vez, libertad de elección creativa de su propio destino, obedeciendo a los impulsos felices o infelices de cada ser en el trayecto que elige para efectuar su recorrido evolutivo y del cual apenas el, y nadie más, tendrá que dar cuenta acerca de sus progresos o deméritos en la conquista de su ascensión y de la propia felicidad.

Me acuerdo, a pretexto de eso, de un libro de André Luiz, del cual, con la debida escusa del lector, no recuerdo ahora el nombre, en vista de haberlo leído ya hace mucho tiempo; en el cual, durante su aprendizaje en la compañía de los instructores iluminados de la colonia Espiritual Nuestro Hogar – ciudad espiritual situada encima de Rio de Janeiro, como narra la obra del mismo nombre psicografiado por el saudoso Chico Xavier -, André tiene la oportunidad de presenciar  otra ejemplificación decisiva de esas realidades sorprendentes. Pues ve el desprendimiento, por el sueño, del Espíritu de una mujer encarnada que, cuando en vigilia en el cuerpo físico, es ostentadora de aspecto indiscutible  y de belleza física  excepcional – más que,  para su espanto ocasional, en el momento en que se desprende por el sueño configura una verdadera bruja horripilante!

Al que el solicito instructor que lo acompañaba en el momento luego explico que se trataba de uno de aquellos casos en que el Espíritu es conducido a la reencarnación teniendo al frente la prueba insospechadamente difícil de vestir un cuerpo delineado por la perfección física, cabiéndole, con todo, sustentar en la matriz – en el periespiritu, el cuerpo sutil y extremadamente plástico, sensible a las menores emisiones mentales – una belleza que transciende aun mismo a la de la engañosa materia, víctima del paisaje inexorable del tiempo y de los reveses orgánicos! Todavía, se trata de una tarea que exige del candidato justo la reformulación intima para que, por medio de emisiones espirituales bellas y armónicas, primero a partir de si mismo y de su interior en su pasaje por el mundo, construya la “belleza” real, para reflejarse, antes, en el molde externo de las irradiaciones del alma equilibrada, que es justamente nuestra reproducción intima en este magnífico cuerpo que cargamos en las esferas más sutiles de la vida!

Sin embargo, es lamentable que casi todos fallan en esta difícil experiencia! Porque, en el mundo donde las apariencias físicas  y los prototipos de las personalidades afecta a los intereses de la ganancia y del poder, con toda la inmensa gama de disimulaciones propias  de nuestros días, se compra fácilmente respetabilidad y consideración en función de mascaras físicas y comportamientos traicioneros  y engañadores – y de ninguna manera refleja el verdadero yo debajo de la apariencia y el tener – que a su visión no sea su perdición!

Hay seguramente mucho más en el más allá de las apariencias y para el más allá de aquello que nuestros pobres, fallos y engañadores sentidos pueden alcanzar!

Desenvolvamos, así, los ojos de ver, como bien ya nos fue dicho hace más de dos mil años en nuestro mundo por el Representante de la máxima belleza concebible a un ser humano en el trayecto por el Universo! Para que un día no nos sorprendamos de nosotros mismos, ya que muchas veces nos engañamos al presumir de mucho a nuestro respecto!

Portado por Marco Aurelio Rocha a las Sábado, Setiembre 11, 2010 

Traducido al español por: M. C. R

EL SUFRIMIENTO

 EL SUFRIMIENTO

  1.  Cada uno elegimos  en nuestro interior el paraíso o el infierno que preferimos, y pasamos a vivirlo en la esfera de las realidades que transitamos.
  2.  
  3. La vida puede ser comparada aun rió de largo curso… Sus aguas salen de su nacimiento, y bajan continuamente hasta llegar al mar. Por un lado curva aquí, otra allí, obstáculos al frente, lodo y arena en el lecho,  fragmentos rocosos y grandes piedras que quedan atrás, hasta la salida en el océano que loa guarda.
  4.  
  5. “Son indispensables muchas etapas para la vida: ahora en el cuerpo, en varias experiencias o luego liberada, con nuevas conquistas. En cada fase, surgen barreas que deben ser superadas para alcanzar el Océano de la paz.
  6.  
  7. Son las reencarnaciones a las que todos nos encontramos sometidos las que  nos hacen evolucionar. Con deseo  y gran esfuerzo personal podemos superar innumerables repeticiones, venciendo los obstáculos a fuerza de decisión y trabajo continuo.
  8.  
  9.  
  10. La precipitación, hermana de la rebeldía, es la responsable de muchos males  que podrían ser evitados si las personas  prefirieran el clima de concordia y de la calma. La amargura es otro factor que corrompe el comportamiento humano, por los desastres internos que ocasiona. Bajo su acción se desarticulan los equipos del sistema nervioso central, que sufren  la acción de diluyentes de orden mental, interrumpiendo el ritmo de sus respuestas en el mantenimiento del equilibrio emocional y con el correr del tiempo, de orden fisiológica. Los enfermos  psicosomáticos, sufren  por su comportamiento psíquico,  derivado de las flaquezas de su voluntad, así como de la conciliación mental.
  11.  
  12. Es necesario que el dolor no nos haga blasfemar, llegando al punto de hacernos dudar  de la Soberna Bondad de Dios. Dios  no es portador de caprichos humanos, fiscales y castigadores de nuestros errores o gratificador liviano de nuestros pequeños aciertos, que no pasan de ser un comportamiento que solo nos hace bien.
  13.  
  14. El actuar correctamente  no nos da créditos a laureles ni a otros premios extras, por constituir en si misma, la acción digna y constructiva,  una cosecha de bendiciones. De la misma forma el error, la humillación delictuosa, se convierte en espina clavada en la conciencia hasta el día de su expiación, cuando el infractor, por el bien restaure la paz a aquel que perjudicó, en consecuencia, así mismo. Dios se manifiesta al hombre  en su interior, en la conciencia de cada uno, donde están escritas sus leyes. El grado de culpa  o de razón de cada ser es medido por la responsabilidad, por la conciencia con que actúa. Lo cierto e ineludible  es que nadie sufre sin una ponderable razón ni persona alguna que delinque, huirá de ser devuelto a la justicia vigente bajo la acción de la inderogable Justicia Divina.
  15.  
  16. Nuestra indiferencia hacia la vida recta, dejamos que se nos adormezcan  los centros del discernimiento y caemos en la voluptuosidad  de las pasiones groseras, practicando  arbitrariedades y locuras, corrompiendo el cuerpo, la mente y el alma…
  17.  
  18. Dios en cambio nos da muchas oportunidades para redimirnos, que no las valoramos, nuestra rebeldía  nos  hace no fijarnos y no tomamos en cuenta  los códigos de orden universal.
  19.  
  20. Por eso al hombre le es muy importante la fe religiosa, clara y racional, para influir  en sus procedimientos honrados, aunque bajo la lluvia de incomprensiones, problemas y dolores físicos y morales, de los cuales saldremos hacia la paz  y la felicidad, si actuamos con corrección.
  21.  
  22. La sabiduría de las Leyes, reúne a los personajes del viejo drama, en el escenario del mundo, a fin de que se eleven, por el amor y rescaten los delitos perpetrados. Cuando complican la situación, es necesario el sufrimiento en expiación oportuna  a través de la cual se reeducan, creciendo en dirección al bien.
  23.  
  24. La oración nos inmuniza contra el mal, nos da fuerzas para soportarlo, pero no cambia  nuestros necesarios procesos de evolución. En la necesidad de la depuración, y con la luz del conocimiento espirita  que nos fortalece el ser,  debemos  disponernos a la renovación por el amor y por la acción del trabajo edificante, granjeando meritos para cambiar los factores Kármicos  de la actual existencia.
  25.  
  26. El amor anula los errores  y pecados, preparando al ser para cuando sea probado,  pueda superar  los impactos divergentes de comportamiento sano.
  27.  
  28. Siempre depende del hombre  el resultado de sus iniciativas, aun cuando está bajo las fuerzas negativas que intentan llevarlo a la caída  o de los Emisarios  del Bien que lo estimulan a la conquista de su evolución.
  29.  
  30. Es verdad que ningún ruego honesto, dirigido al señor, queda sin respuesta de socorro inmediato. Quizás no nos llegue en la forma que pretendemos, pero si como sea mejor para nuestra necesidad, lo que expresa el grado de sabiduría de quien responde.
  31.  
  32. Si no fuese así, se establecería el caos desde la infancia espiritual, cuando los seres no sabemos pedir, al solicitar muchas veces, para nosotros, lo que es bueno en un momento y luego deja de serlo, para transformarse más tarde en tribulación.
  33.  
  34. Debemos pedir ayuda sin exigir la forma de auxilio que deseamos recibir, orando, pura y simplemente, en una entrega confiada de amor y fe.

  Con mucho amor y cariño de Merchita  

    Extraído del Libro “En las Fronteras de la Locura” de     Divaldo Pereira Franco

 

IMPLICACIONES REVOLUCIONARIAS EN EL ESPIRITISMO

IMPLICACIONES REVOLUCIONARIAS EN EL ESPIRITISMO

13:05  O Blog dos Espíritas

Por Randy*

Cuando se combate la visión religiosa sobre el Espiritismo se deja siempre la impresión de que se trata de una cuestión de preferencias personales o de lectura pre conceptuoso sobre la historia de las religiones. 

Más, si se retira la expresión “pre conceptuosa”  llegamos al núcleo de todo. La lectura histórica de las religiones  es desastrosa. En todos los momentos de la humanidad la religión no hizo otra cosa que dividir, mitigar, humillar, aprisionar, reprimir, atrasar, retardar el avance de la humanidad.

Vale recordar que las religiones son creaciones humanas. Y absolutamente  ninguno de los creadores de religiones eran espíritus puros, perfectos, superiores. No existen hombres superiores con autoridad bastante para afirmar que tal doctrina representa pensamiento de Dios sobre la Tierra. Ninguna religión, por tanto, absolutamente ninguna, posee autoridad divina. Y el agravante de ser creadas por seres imperfectos es que la imperfección no crea perfección.

La imperfección de las religiones tiene su foco principal cuando confrontadas con el espiritismo en su capacidad de colocar a los hombres unos contra los otros y de imponer condiciones de restricción de la capacidad critico-racional de sus seguidores. Peor aun cuando las religiones se inmiscuyen en la sociedad de forma  de influencias en la cultura, en la convivencia social y en la política. Con ese aspecto, acaban influenciando en personas  no seguidoras, causándoles constreñimientos  o imponiendo  resignación cívica. En Brasil toda cultura está volcada por la influencia católica, incluyendo la imposición de feriados religiosos por la idolatría de sus santos, al violar  los derechos de los evangélicos, judíos, ateos, etc.

En todos los sistemas donde la religión prevaleció, prevaleció  también el atraso social e intelectual. Consecuentemente, por una ley natural traída por la Codificación Espirita, donde hay atraso intelectual existe evidente atraso moral. Eso destruye  la falacia de que  las religiones contribuyeron para el orden moral de forma decisiva. Si, hubo momentos históricos donde la imposición de la disciplina religiosa  evitó maleficios de orden moral por un lado, más impusieron otros igualmente  dañinos por otro. Y todo eso porque el papel de las religiones nunca fue de comprender a las divinidades  sin satisfacer los puntos de vista de quien se arrogaba al derecho de representarla en la Tierra.

El propio Jesús jamás creó una religión. Muy al contrario, se mantuvo en la religión de sus padres, siendo hasta coherente  con sus enseñanzas de orden moral, más completamente apartado de la institución, al punto de hacerle severas críticas. Eso le valió persecución por los propios judíos.

No en tanto, es imposible hacer desaparecer  la existencia de la religión en el pasado humano. Al contrario, la codificación vio  en ella alguna  importancia histórica. Más, la misma codificación no elige ninguna de las religiones. No establece a ninguna como racional o verdadera. Teje críticas también. Sin embargo, en la Ley de Adoración, comenzamos a entender  realmente  lo que viene a ser esa “religión” de que habla el Espiritismo. No se trata de una institución, de una estructura. La Ley de Adoración hace prevalecer la lógica  del “pensamiento religioso”, de naturaleza esencialmente intima y personal. Eso no se niega y ni se puede negar. La codificación conceptua el pensamiento religioso o religiosidad en este paradigma  un movimiento del individuo en la comprensión de las leyes divinas y de los mecanismos que son regidos por Dios. Punto y acabose. El espiritismo no es una religión y los espiritas pueden mantener un pensamiento religioso  en su relación con Dios, en adoración absolutamente personal y reservada, salvando las excepciones colectivas para fines especiales. Eso no requiere estructura, ni institución.

Por otra parte, la codificación nos habla todo el tiempo  de entendimiento intelectual y moral y practica evolucionaria. Más, ahora, ese mensaje cabe para toda la humanidad. Entonces, como repetimos siempre a lo largo de los tiempos, no hay como establecer el Espiritismo  como una religión más, pues la visión histórica y cultural sobre las instituciones religiosas no agrega personas al contrario las separa, las estigmatiza. Bastan haber implicaciones de naturaleza religiosa en un discurso para uno u otro grupo repudiar de inmediato. Un “espiritismo religioso”, por ejemplo, sería repudiado en países islámicos o de influencia helénica, o eslava, u orientales.

Desligar al Espiritismo del concepto de religión tan falsamente impuesto por influencias roustainguistas y de autores idolatrados en Brasil pasa a ser una cuestión  estratégica para la práctica del Bien. Si el espirita se siente confortable con las lecciones que aprende, debe, por deber de caridad  para con el prójimo, propagar esas lecciones. Más, el terreno debe ser de neutralidad de las pasiones.  Las religiones  causan pasiones, o mismo consecuencias de ellas.

 

Un Espiritismo desalojado del concepto religioso será capaz de motivar mentes especulativas e investigativas en su dirección.  Eso incrementaría el poder científico de la Doctrina espirita, trayéndole pruebas de verdad  con impactos inexorables sobre la sociedad humana. En verdad, las pruebas de los axiomas espiritas revolucionarían todo el concepto que los hombres poseen de su propia existencia, trazando implicaciones notorias sobre las relaciones sociales, sobre la política y sobre la economía.

En la practica, podemos decir que  si el mínimo axioma fuera comprobado, pasaría a ser de interés formal de gobiernos el fomento a la pesquisa. O no..  No se puede olvidar  que cualquier principio revolucionario atiende a intereses antagónicos. Más, sabemos que el cambio, cuando es colocado de forma verosímil y evolutiva, es inevitable.

Podemos aludir al impacto cultural que revelaciones espiritas debidamente comprobadas traerían para todos las estructuras de la sociedad mundial. Es muy posible que podría entrar en conflicto con el pensamiento antiguo. Más, no es posible una confrontación prolongada con hechos comprobados y científicos. No fue posible  a la Iglesia Católica impedir la realidad de la Tierra redonda, por ejemplo.

En verdad, el Espiritismo trae un inmenso poder que yace oculto por la inacción de los espiritas. Podemos hasta mismo imaginar que la influenciación católica sobre los espiritas no fue fruto de acaso y si un movimiento bien  orquestado – y eficaz-  de evitar esa revolución cultural, intelectual, moral sobre la humanidad. Es más una vez un sistema religioso institucional promoviendo el atraso, la estagnación.

Cuando espiritas son cómplices en eso queda preocupación. No por establecerse campos de conflictos, más si por la percepción de que la más poderosa arma para el avance rápido de la humanidad queda enterrada  y oxidada  por quien cedió a su mayor enemigo. Y una relectura del proceso histórico, gobiernos influenciados por religiones  también no podrían interesarse por la correcta divulgación de la doctrina Espirita. Nadie quiere revoluciones  cuando la situación se adecua a sus intereses. Quien promueve revoluciones es quien no se satisface con esa adaptación. Deberían ser los espiritas los que promovieran esa revolución, tal como los primeros cristianos. Apenas no precisamos repetir sus errores  y caer en los apelos del poder religioso. Durante 300 años  los cristianos fueron poderosos  y revolucionarios, hasta el momento en que se vieron en ese poder. De ahí fue creada la Iglesia Católica y todo se derrumbo. El sistema revolucionario fue substituido por un sistema represor y anti- revolucionario.

La responsabilidad del espirita siempre fue mayor  de lo que en superficie se permite entrever. Ninguna revolución sirve para el propio individuo. Ella se extiende obligatoriamente por todos los que está alrededor. Considerando los avances posibles con el espiritismo, no promover esa revolución es falta de caridad para con toda la humanidad.

El espiritismo es ciencia y filosofía. El espirita se debe atener a estos terrenos de neutralidad. Estudiar, investigar, buscar la verdad, repudiar los falsos escritos de falsos espíritas, disciplinarse en la metodología, traducir todo eso en su practica moral cotidiana en la medida de su entendimiento – eso es hacer la revolución espirita.

Revolución espirita es un acto de caridad mundial. No tiene fronteras.  Ni aquellas  que son de las propias limitaciones personales.

 

Randy es moderador de la comunidad “Yo soy Espirita – Espiritismo”  del Orkut e idealizador del Núcleo Espirita de Filosofía y Ciencias Aplicada. NEFCA

Traducido al español por: M.C.R

VIDA Y VALORES (NO TENGA MIEDO DEL BIEN) PORTADO Y TRADUCIDO POR JACOB

VIDA Y VALORES

(NO TENGA MIEDO DEL BIEN)

 

Para donde miremos, hoy en día, las noticias son las peores. Noticias de escándalos, noticias de dolor, de miserias humanas. Tenemos la impresión, en esos días humanos, en esos tiempos terrestres, que la criatura es movida extrañamente a la sangre, la vergüenza, la corrupción, las noticias de muerte. Tenemos una sensación extraña de que el engranaje del psiquismo humano aprendió a nutrirse de la corrupción. Son policías mancomunadas con el crimen, son autoridades unidas a la corrupción. Criaturas que venden la propia conciencia a cambio de algunas cédulas ricas en cuentas bancarias.

 

Para donde miremos, hemos encontrado esa figura de la tragedia, por los caminos humanos. Comenzamos a preguntarnos si es esto mismo lo que nos esperamos encontrar en el planeta. Para donde miremos, las noticias televisivas, de los telediarios, de los periódicos, las noticias radiofónicas son de accidentes en las carreteras, de balas perdidas, estupro, contaminación de los manantiales, contaminación de los mares, por barcos que derraman sustancias. Y para todo habrá indagaciones interminables.

 

Parece que nos acostumbramos a esa sombra que se abate sobre la tierra. Nadie responde por nada, las criaturas intentan alcanzar los altos cargos, principalmente los cargos públicos. Hay luchas, hay guerras, hay competiciones para que alguien sea director de allí, comandante de allí, dirigente más adelante. Pero, cuando surgen los problemas, nadie sabe, nadie vio. Las personas solo ven los salarios, nunca asumen responsabilidades. Para donde miremos, las noticias son esas. Los desfalques, los engaños, los robos, la connivencia, hasta de autoridades. ¿Hasta cuándo nos alimentaremos de eso? Porque son esas noticias que han vendido periódicos y revistas. El escándalo es que han mantenido las clausulas de las grandes emisoras.

 

Tenemos la impresión que nada de bueno sucederá en el mundo. ¡Los desastres ocurridos en Japón, en China, en la India entran en nuestra casa como si hubiese acontecido en nuestra calle! Las muertes, los crímenes, acontecidos en cualquier parte del Oriente nos aturden, como si fuesen hechos en nuestra plaza, en el barrio donde vivimos. ¿Es justo esto? ¿Es lógico que esas cosas sucedan? En nombre de la información, periodistas, periódicos, en nombre de intereses que no sabemos, explican para la colectividad como se produce la droga, donde se halla la droga, como que la policía lo descubre, que debería ser secreto de trabajo, secreto profesional. Y, de ese modo, vamos viendo las tragedias ocurridas en las ciudades grandes ahora también están en las ciudades menores. En cualquier esquina de nuestro país, las mismas tragedias de las megalópolis, de los grandes centros urbanos.

 

Es necesario que hagamos una pausa para analizar esto que estamos consumiendo, sin ninguna reflexión. Pasamos horas y horas consumiendo lo que está en las páginas de sangre de los periódicos y observando aquello que vemos por las escenas televisivas que nos son mostradas. ¿Hasta cuándo pagaremos para sufrir? ¿Para encharcarnos de esas noticias tan infaustas, tan desesperantes, como si estuviésemos con miedo del bien? Hay que cambiar esa fase para que el mundo encuentre la salida que espera.

 

* * *

 

Si salimos de esa carrera de tragedias al cual nos acostumbramos poco a poco, si dejamos un poco de oír y de asimilar las ideas de asaltos, de secuestros, de homicidios, comenzaremos a tener ojos para el lado bueno de las cosas. No significa que tengamos que ser personas ingenuas y que creamos que, en nuestra sociedad, esas cosas no ocurren. Sabemos que eso pasa, sin embargo, si miramos con otra visión, si tuviéramos un poco más de buena voluntad para con el bien, pasaríamos a ver, en nuestra comunidad, cuantas son las familias que adoptan niños huérfanos y que no merecen ningún destaque en los medios; cuantas son las instituciones que acogen mayores, pobres o no, y que los atienden con cariño, que les dan un nuevo hogar. Muchas veces, mayores cuyos hijos los abandonaran, ni siempre son hijos pobres, son hijos que se avergüenzan de ellos. Si meramos un poco más, encontramos la creación de escuelas patrocinadas por gentes sencillas del interior, que se reúnen y que resuelven alfabetizar. Labradores, amas de casa, adultos. Encontramos personas ligadas a la música, que crearon orquestas de gran calidad, con niños que estaban pidiendo en las calles, con niñas que estaban prostituyéndose, en las señales de tránsito, en las carreteras y que, hoy, están ganándose la vida, gracias al arte de su música.

 

Si prestamos atención en el bien, veremos jóvenes que salieron de los guetos, de las chabolas, que creían que podían, que recibieron apoyo de algunas mecenas. Son bailarines, son cantantes, son artífices de los más variados, esparcidos por el Brasil y por tantos lugares del mundo. Porque el bien actúa siempre. Si damos oportunidades al bien, el funciona. En cuanto oímos hablar de los jóvenes que se matan de sobredosis, jóvenes que acaban en las fiestas del delirio, jóvenes deprimidos vestidos de negro y pálido, olvidamos de aquellos otros que trabajan de día, que estudian de noche, que pasan los fines de semana cuidando de sus deberes comunes para que, durante la semana, trabajen de día, estudien de noche, para que pueden vencer. No merecen una línea en el periódico. Pero, si un joven inhala cola, merece media página; si asalta, si revienta las cajas de los bancos merece respaldo del noticiario. ¿Qué mundo estamos queriendo? ¿Qué paz estamos buscando? ¿Si el bien no tiene merecido comentario, si el bien no puede volverse noticia? Apenas el mal.

 

Para las mentalidades frágiles, es más ventajoso hacer el mal. Nadie habla de un notable profesor que tiene una técnica excelente de alfabetizar a sus alumnos o de retirarlos de la ignorancia. Nadie habla de un medico de nuestra cuidad que descubrió una terapia nueva para viejos males. Nadie. Absolutamente nadie. Cuando nos reunimos, los que nos decimos religiosos, y para comentar el mal. Raramente comentamos el bien. Las curas que Dios ha hecho recaer sobre sus hijos, por las manos de médicos abnegados, por las manos de Espíritus queridos que nos inspiran, que nos tratan con esas energías formidables del mundo superior. Nada de eso merece noticia porque las personas no creen en Dios, ni creen en los seres espirituales, ni creen en esas cosas.

 

Es importante no tener miedo del bien. Donde estemos, hablemos del bien. ¿Cómo la gente va hablar del bien? Hablemos de nuestros hijos, las notas que sacaron, los estudios de ellos, están tocando la guitarra, el piano, están cantando, están ayudando en una obra de una Institución como voluntarios, están trabajando en escultismo. Vamos a hablar de cosas buenas. No importa que las personas digan que nosotros solo hablamos de nuestros hijos, si ellos son la luz, si ellos son el bien. Vamos a hablar lo que conviene a la sana doctrina, propuesto por el Apóstol Pablo. No tengamos miedo del bien porque será gracias al bien que alcanzaremos ese Camino, esa Verdad y esa Vida que Jesús Cristo que representa para nosotros.

 

Raúl Teixeira.

 

Transcrita por el  Programa Vida e Valores, de número 185, presentado por Raúl Teixeira, bajo la coordinación de la Federación Espirita del Paraná.  Programa gravado en enero del 2009

Traducido por Jacob

 

¿VINO EL ESPIRITISMO PARA DIALOGAR CON EL PUEBLO O NO? JORGE HESSEN

¿VINO EL ESPIRITISMO PARA DIALOGAR CON EL PUEBLO O NO?

Unos pocos compañeros que conocemos no encuentran caros los libros espiritas.  Dicen que tras de los libros hay un trabajo de elaboración que es hecho por la espiritualidad y por el médium cuando da creación a la obra, que, enseguida, ha de llegar al lector (que obviamente, puede pagar). Esos partidarios de los precios altos  para los libros espiritas intentan explicar  que el libro surge a través de graficas, que tienen necesidades urgentes como lucros para pagamientos  de funcionarios, material,   manutención y ampliación del parque grafico; de las librerías que, como las graficas, tienen sus  necesidades semejantes; de los centros espiritas que no siempre se mantienen  con las donaciones de sus asociados y otras justificativas (impuestas por el sistema materialista).

Lógicamente,  de los informes sobre el lucro no podemos discordar,  ¿más  cual lucro se visa actualmente? Hay personas astutas y oportunistas ganando mucho dinero vendiendo “espiritismo”  de todas las formas posibles e imaginables (sobre todo por internet). Claro, algunos  con interés meramente personal.

Vender libros espiritas a precios inaccesibles a los lectores es una violencia  moral contra el pueblo,  en época  de internet, y – book, iPad etc. etc. etc. todavía,  continua explorándose  a los espiritas carentes, desempleados y a la población pobre. Hay aquellos que están dispuestos a prohibir la posibilidad de descargar los libros a través de Internet. Algunos líderes solo piensan en el lucro, en las cifras,  en engendrar formas para conseguir  algún dinero de los espiritas. Hasta cuando tales líderes  espiritas  no tengan el coraje de ofrecer, sin mayores obstáculos  materiales  y financieros, las verdades de Cristo  a los corazones afligidos y sedientos de conocimiento.

Nuestra pugna por Internet propone posibilitar que las personas tengan acceso a los libros espiritas a través de la intensa divulgación que promovemos actualmente por las vías virtuales , sin peso en la conciencia… Divulguemos  la idea de la lectura  por la red  mundial de computadores. Sencilla, fácil y de coste cero. Basta apenas un computador en casa, un café internet u otros locales democratizados donde el mensaje y los libros  puedan llegar a cualquier persona, a cualquier hora.  Es  lamentable que los directores de algunas instituciones “que  dirigen el movimiento espirita” (con raras excepciones) quieran sacar los recursos financieros de los bolsos de los espiritas,  olvidándose de los más carentes ( si sacasen dinero de los que pueden pagar sería razonable).

Como si no bastase, aun las promociones de eventos exclusivos (seminarios, congresos, simposios, encuentros “fraternos”), onerosos, caros, soberbios, lujosos, destinados,, claro! Para la elite prorrateada.  Se entronizan shows de oratoria  retumbantes, con palestras repetidas innecesarias bajo los puntos de vista,  y aun así permanecen bajo el guante del “canto de sirena” para recaudar  muchos  recursos financieros de los otros como si estuviesen divulgando el Espiritismo. ¡No lo son!…

Oigo insistentemente en los diversos centros que frecuento sobre prácticas consideradas dispensables   para la buena difusión del Espiritismo. Visite varias localidades donde algunos divulgadores famosos  son tenidos como “vendedores ambulantes del espiritismo”, porque agencian ofertas y ventas de libros, CD y DVD después de su “discurso espectacular” por los rincones de Brasil en el nombre de “asistencialismo”. Esa escuela (modelo) que ganó aliento después de la  desencarnación de Chico Xavier, para mí,  el deterioro  de la propuesta espirita destinada  a todos, al alcance  de todos.  Ya escribimos (varias veces) sobre eso.

Prestemos mucha atención en la entrevista que Chico Xavier  concedió al Dr. Jarbas Leone Varanda publicado en el jornal uberabense El Triangulo Espirita, del 20 de marzo de 1977, vinculado en el libro “Encuentro en el Tiempo”, organizado por  Hércio M.C. Arantes  y publicado por la Editora IDE en 1979. El amoroso Chico Xavier  advirtió que “es preciso huir  de la tendencia  a la “elitización” en el seno del movimiento espirita (…)  el Espiritismo vino para el pueblo. Es indispensable que lo estudiemos junto  con las masas más humildes, social e intelectualmente hablando, y  a ellas nos aproximemos (…)  Si no nos precavemos, de aquí a poco estaremos en nuestras Casas Espiritas, apenas, hablando y explicando el Evangelio de Cristo a  las personas laureadas  por títulos académicos o intelectuales (…)”.

Cuando escribí el articulo “INDUSTRIALIZACIÓN DE EVENTOS ESPIRITAS “GRANDIOSOS” ,  el ex rector  de la Universidad Federal de Juiz de Fora, y escritor espirita, Jos Pasini, afirmo: “Su articulo, Jorge Hessen, debería ser eternizado en placa de bronce distribuido a las instituciones espiritas. Usted acertó de lleno en el mostro que desgraciadamente crece en nuestro medio “Tal vez la espiritualidad, consciente de los despropósitos sobre la despreciable ELITIZACIÓN DEL ESPIRITISMO este de alguna forma alertándonos  para un tiempo de profundas cambios. ¡Que así sea!

Es muy triste testimoniar todo eso sin utilizar la herramienta de la indignación, en el caso de la voz (escrita) y recomendar cambios, nunca en un nivel personal, más si en el campo de las ideales. Sobre eso, hago mi parte sin machucar mi conciencia, gracias a Dios.

Vamos a  dar un basta ya al elitismo doctrinario. Que el espiritismo llegue a las masas  de los invisibles de aquí, de los desheredados, o perderá el foco y no tendrá más sentido hablar del Evangelio de Jesús  a través de la Doctrina codificada por Allan Kardec.

Jorge Hessen

http://jorgehessen.net

 

LA MUERTE

 LA MUERTE

¿Estás  triste?

 ¿Lloras desconsolado?

¿Es tan grande tu dolor, Verdad?

 ¡La perdida de un ser querido es algo muy duro, que  cuesta aceptar, y mucho menos hacerlo,   con resignación y valentía!

 ¡Un hijo que se nos va, una madre que desaparece, de la noche a la mañana, (ella que cubría todas nuestras necesidades, y  la amábamos tanto),  el esposo, compañero,   que es nuestra vida, nuestros sueños, y sobretodo nuestro amigo, hay tantos y tantos seres de los cuales no quisiéramos nunca prescindir!

 Son perdidas muy dolorosas, que nos dejan roto el corazón, sin ganas de vivir, es un dolor que nos araña el alma dejándola herida, frustrada.

 Todo es según con el cristal con que se mira, y la muerte, es algo que el hombre ha aprendido a mirar de una forma trágica, cosa que le perjudica.

 Si lo mirásemos desde el lado positivo,  no padeceríamos tanto.

 

La muerte es algo que hay que mirar razonadamente, aquí todos tenemos un tiempo prefijado, justo el que necesitamos para realizar nuestro deberes, las experiencias que necesitamos, es como si entrásemos a este mundo,  a tomar de el algo que nos es necesario para después volver a la verdadera vida, de la cual venimos, a la del espíritu.

Un hijo joven, que parte y se marcha, es porque ya termino su trabajo, su misión, y somos egoístas al querer   retenerle aquí con nuestro llanto, con nuestro dolor,  no le dejamos partir, el sufre al vernos en ese estado.

 Ellos si nos ven, nosotros no, porque estamos aun muy ciegos, pero si tuviéramos ojos para ver, y supiéramos el futuro de las cosas, quizás no quisiéramos que viviera, podríamos verle en un estado que no nos gustaría y lamentar su  forma de vivir, entonces siempre hay que aceptar la voluntad de Dios, sin  revelarnos, ni desesperarnos, porque ello va a agravar la situación, nos va a poner en sintonía con  almas desesperadas que nos van a tener preso a ese delirio de dolor.

 Todos aremos ese viaje, la vida se nos puede escapar ahora mismo, nadie se libra de la muerte.

 Las sensaciones  que preceden  y siguen a la muerte son infinitamente variadas, y dependen, sobre todo del carácter, de los méritos, de la elevación moral  del Espíritu que abandona la Tierra.  La separación es casi siempre lenta, y la separación del alma  se opera gradualmente. Comienza, a veces,  mucho antes de la muerte, y es completa cuando los últimos lazos fluídicos que unen al cuerpo con el periespiritu quedan rotos. Si los lazos son muy gruesos y poderosos  más penosa y larga se hace la separación.

 El alma, experimenta  todas las emociones, todos los desgarramientos  del cuerpo material, dolorosa y llena de angustias para unos, para otros es apenas  un apacible sueño, seguido de un despertar delicioso.

El que ha cumplido con sus deberes, no está interesado por las  cosas del mundo y aspira a los bienes del cielo la separación es fácil y rápido. Al contrario sucede, con  el espíritu apegado a las cosas de la tierra, que solo se ha  ocupado de los goces de la tierra.

 

Al principio enseguida de la separación hay un periodo de turbación, el Espíritu bueno y justo, se despierta pronto a los esplendores de la vida celeste; y muy larga, incluso pueden ser de años enteros, para las almas culpables, impregnadas de fluidos groseros.  Muchos espíritus creen vivir  la vida corporal durante mucho tiempo después de la muerte. El periespiritu  a sus ojos es un segundo cuerpo carnal, sometido a las mismas costumbres y a veces las mismas sensaciones fisicas que durante la vida.

Los espíritus que en nada creen  se aferran a la vida desesperados, un abismo se abre ante ellos cuando el momento les llega y quieren retrasar el instante de su caída. Es el estado de  esos moribundos que su cuerpo se disgrega y su alma se obstina en retener el cuerpo miserable. A veces permanece en él como adormecida hasta la descomposición completa, y siente, incluso, como los gusanos le roen la carne.

 

Apacible, resignada y alegre es la muerte del justo; asi parte el lama  que habiendo sufrido y luchado mucho en el mundo, abandona la Tierra confiando en el porvenir. Para ella la muerte no es más que la liberación, el final de las pruebas.

 

El conocimiento del porvenir Espiritual, el estudio de las leyes  que presiden  la desencarnación, son de gran importancia para la preparación de la muerte. Pueden dulcificar nuestros últimos instantes y hacernos fácil la separación, permitiéndonos reconocernos  más pronto en el mundo nuevo que se nos abre.

 

Cuantos más sutiles y delicadas son las moléculas del periespiritu más rápida es la separación y más amplios son los horizontes que se abren al espíritu, en la misma relación  de su naturaleza fluidica  y de sus afinidades, se eleva el espíritu hacia los grupos espirituales  que le son afines, semejantes.  El grado de purificación determina su nivel y le  coloca en el ambiente que le conviene.

 

El grado de purificación del espíritu, la situación que ocupa en el espacio representa la suma  de sus progresos y dan medida a su valor. El espíritu desencarnado lleva en si, visible para todos, su cielo o su infierno. La prueba irrecusable de su elevación o de su abatimiento está escrita en su cuerpo fluídico.

 

 

El Espiritismo  doctrina consoladora nos puede ayudar, ella nos dice que morimos todos los días, cuando dormimos, que la muerte es como un sueño, y que todas las noches dejamos nuestro cuerpo aparcado como un vehiculo, el cual necesita descansar del viaje de todos los días y reponer sus fuerzas, y que el espíritu se marcha, porque el no, el no está cansado, y si necesita  seguir actuando en otras áreas, entonces se marcha, queda pendiente al cuerpo por un hilo fluídico, el cual utilizara  para volver de nuevo al cuerpo material.  

 

En el caso de la muerte física, el espíritu también se va, sigue su camino, y no vuelve más al cuerpo, pero observa todo a su alrededor, incluso muchas veces no se reconoce, piensa que sigue vivo, quiere hacer las mismas cosas, habla con todos, a veces se desespera, porque claro, los otros no lo ven, pero el si, y a veces es tanta la desesperación al ver y sentir que ya no podrá hacer que noten su  presencia, que quisieran  poder  despertar y decirles a todos su experiencia.  Pero eso ya no puede ser, por eso sufren esa digamos indiferencia.

 

 

Meditemos alguna vez que otra, y hagámoslo con a suficiente naturalidad para ver la realidad de las cosas:

 

¡Si la muerte me visitara en este instante, como me sentiría?

 

¿Qué me pesaría no haber hecho, que me gustaría haber evitado?

 

 ¿Con quien me abría gustado haberme reconciliado, haberle dicho quiero ser tu amigo de nuevo?

 

Si aun estamos vivos, apreciemos el tiempo y hagámoslo ahora, no sabemos el tiempo que nos queda, y nuestra partida es tan cierta y real como la luz que nos alumbra, entonces no esperemos, empecemos por  pensar en nuestra muerte, como en un viaje, y procuremos que en el no nos falten los recursos que vinimos a buscar, que han sido el motivo de nuestro viaje, no malogremos un tiempo que deberemos alargar y una oportunidad que sepa Dios cuando de nuevo se nos dará.

 

Sabemos que en la erraticidad hay millones de almas, esperando esa oportunidad, la reencarnación en los tiempo que corren está muy difícil, pues hoy en día la familia solo es ocupada en casi todos los hogares por dos o tres hijos, por eso no despreciemos el viaje, procuremos que el nos resulte  de gran valor en la oportunidad de adquirir los vienes espirituales de que necesitamos para emprender el vuelo a otras esferas más elevadas. Por eso sigamos el consejo de León Denis: “Siempre adelante; siempre más lejos; siempre más alto”.

 

 

 

 

 

 

Trabajo realizado por Merchita