Archivo | mayo 2011

NACIMIENTO DE LA REENCARNACIÓN Y UNIÓN DEL ESPÍRITU A LA MATERIA VITALIZADA.

NACIMIENTO DE LA REENCARNACIÓN  Y UNIÓN DEL ESPÍRITU A LA MATERIA VITALIZADA.

Podemos afirmar: en la actualidad, que la evolución humana viene desenvolviéndose desde el surgimiento de la vida en el planeta. No obstante, los seres claramente definidos  como humanos solo surgieron recientemente. El hombre es la primera especie  que desenvolvió la inteligencia a nivel suficiente  para estudiar el mundo donde vive,  y este estudio se coloca  como centro de las investigaciones además de ser su propio investigador. El Espíritu humano, ahora  ya no es apenas un principio espiritual, es un espíritu propiamente dicho, es capaz de aprender  cómo está constituido, como funciona su cuerpo y como la vida se transmite de generación  en generación: sobretodo es capaz de estudiar su propia evolución…

Todos los fenómenos  de la naturaleza pueden ser explicados por las leyes naturales. Las leyes  físicas, químicas y  biológicas nos dan el mecanismo de la vida,  nos responden  sobre las minucias  del microscopio celular o sobre la magnitud del microcosmos.

No obstante, estas mismas  leyes, que son automáticas, deberán ser regidas por una ley universal coordinadora  y omnipresente a nivel del macro y del microcosmos. Esta ley omnipresente la llamamos Dios. Siendo perfecta, ha de ser inmutable, pues solo lo  imperfecto sufre cambios buscando el perfeccionamiento progresivo.

Por la regularidad y constancia de la Ley Universal,  sacamos en conclusión que no hubo un momento de la creación. Se trata de un proceso eterno. Dios irradia constantemente  y se proyecta de su esencia perfecta centellas divinas  o principios espirituales,  que proviniendo de un ser perfecto solo podrá tener un destino:  la evolución infinita rumbo a la perfección. Jesús nos dijo: “Ninguna de las ovejas se perderá”.

La encarnación primera, fue para nosotros, hoy seres humanos,  hace incontables millones de años, cuando las centellas divinas se sumergían en la dimensión física  uniéndose a expresiones más simples  de la organización material.

El Espíritu <<durmió>>  en los átomos y paso el gran sueño por el reino mineral, soñó en las organizaciones vegetales, se agitó por las especies animales  para despertar  en la especie humana, rumbo a la conciencia superior  en seres futuros.

 

Allan Kardec pregunto a los espíritus en la cuestión 540 del “El Libro de los Espíritus” Sobre la acción de los espíritus desencarnados en los fenómenos de la naturaleza, coloca la siguiente afirmativa: Es así que todo sirve, que todo se encadena  en la naturaleza, desde el átomo primitivo hasta el arcángel, que también comenzó por ser átomo”.

No existen por tanto seres privilegiados, o creados por la ley universal ya superiores a otros.  La distancia entre minerales, vegetales,  y animales es simplemente consecuencia del mayor o menor camino recorrido en el camino evolutivo del ser. El progreso  se hizo omnipresente  en todos los niveles de la vida,  dando oportunidad  a todos  un único destino,  la evolución infinita.

La Tierra en sus fases primitivas se presentaba, en temperatura incandescente llegando seguramente  hasta los 2000 grados centígrados, al lado de descargas eléctricas colosales.

En determinada época comenzó el enfriamiento  que continuo por millones de años. Durante ese proceso, los materiales más pesados  pasaron a ocupar la región más central de la Tierra, su núcleo,  en cuanto los menos pesados permanecen encima, formando la parte externa.

La Tierra sufrió acentuadas modificaciones en su aspecto, por las nuevas condiciones  de movimiento (rotación y traslación), además del enfriamiento.  Las fuerzas de la atracción del Sol estabilizaron la órbita del planeta. El movimiento de rotación determinó  el achatamiento de los polos.

El nacimiento de la Luna, hija de la Tierra, pasó a ser un ancla magnética, actuando en el equilibrio del movimiento de traslación terrestre. En todo ese proceso se admite la presencia de una fuerza mayor, o Ley,  como un impulso determinista a orientar  en el sentido de la organización creciente del orbe. Una fuerza neguentropica.

Los océanos, generados en parte por las erupciones volcánicas de rocas fundidas  y en parte colosales lluvias motivadas por la evaporación continua, se salaron por la descomposición de las sales minerales de las rocas descompuestas por las altas temperaturas.

Las aguas calientes y después templadas formaron el caldo  adecuado al surgimiento de la vida.

A causa de su tamaño, la Tierra ejerció fuerza gravitacional suficiente  para mantener presos los gases que quedaron girando a su alrededor y que, de otro modo,  habrían escapado para el espacio. Estos gases eran en esa época  diferentes de los encontrados hoy en la atmosfera de nuestro planeta.

Según las evidencias científicas, la antigua atmosfera estaba compuesta de vapor de agua, hidrogeno, metano y amoniaco, las combinaciones de estos elementos  existentes en la atmosfera, estimulados por las abundantes  descargas eléctricas, generaron  los primeros aminoácidos.

Todos los seres vivos, desde el virus  y las amebas hasta los de constitución superior, están constituidos de proteínas. Las proteínas son moléculas gigantes  que son el resultado  de la combinación  de cien a tres mil aminoácidos.

A medida que las moléculas  de aminoácidos, durante millones de años, se acumulaban en los océanos, algunas reaccionaban químicamente formando moléculas mayores y más complejas.

A medida  que los compuestos minerales  o gases primitivos fueron obrando  internamente, pasaron a ser capaces  de asimilar una energía  o fluido llamado vital, no existente en los minerales más solamente   en las composiciones orgánicas.

En el libro “Evolución en dos Mundos”, psicografiado por Francisco Cándido  Xavier, el autor espiritual se expresa así: “La Tierra inmenso horno atómico, estaba habilitada para recibir las simientes de la vida y, bajo el impulso de los genios  constructores  que operaban en el orbe que nacía, vemos el seno de la Tierra recubierto de mares  templados, invadido por gigantesca masa viscosa  a esparcirse en el regazo del paisaje primitivo.

De esa jalea cósmica, se vierte el principio inteligente, en sus primeras manifestaciones… Más adelante  completa: “Las monadas celestes se expresan en el mundo a través de la red  filamentosa del protoplasma de que se les derivaría la existencia organizada en el constituido globo”.

Con las primeras células vivas, fue integrado el fluido vital en la dimensión física del planeta, pues se había formado el campo vibratorio  capaz de atraerlo.

Los principios espirituales iniciales, expresión de la Ley Cósmica Universal, Dios, pasaron a sumergirse, a reencarnar, en la materia animada por el principio vital.

La esencia espiritual, incluso en la fase inicial, encierra en estado latente todas las infinitas posibilidades  de un desenvolvimiento ilimitado. Si provino de un ser perfecto,  ha de ser  a su imagen y semejanza, esto es, contener latente  la perfección.

 Las limitaciones que la materia ofrece a la manifestación del principio espiritual lo fuerzan a adquirir creciente capacidad de manifestación, y esto se refleja  a su vez sobre el cuerpo material el cual recibe de vuelta el influjo energético de la centella espiritual impulsándolo a la transformación progresiva. Hay por tanto un estimulo reciproco de transformación evolutiva entre materia y espíritu.

Los primeros seres vivos, surgidos de los minerales, se presentaban todavía cristalizados, como los virus, intercambiando poco con el medio externo. Enseguida surgen los primeros seres unicelulares realmente libres,  que prodigiosamente se multiplican en la temperatura templada de los océanos: las amebas y las bacterias primitivas. Estos seres rudimentarios  solamente revelaban un sentido: el del tacto, que dio origen  a todos los otros en función del perfeccionamiento de los organismos superiores. Los seres iniciales se movían a lo largo de las aguas, donde encontrarían el oxigeno necesario para la vida, pues en la tierra firme todavía no existía  en proporción suficiente  para su desenvolvimiento.

Los reinos vegetal y animal parecían confundidos en las profundidades oceánicas. No existían formas definidas.

Las primeras bacterias rudimentarias pasan a labrar los minerales  en la construcción del suelo, preparando el surgimiento de los vegetales.

Colonias de protozoarios  surgen de la asociación de amebas. Colonias estas que se  constituyen  en las primeras sociedades vivas.

Las experiencias del tacto, de la absorción de partículas alimenticias, de los intercambios gaseosos con el medio (intercambio entre los seres vivos), van paulatinamente siendo registradas en los archivos del principio espiritual de los seres vivos en evolución.

Cuando ocurre la experiencia de la muerte, la estructuración biológica se desintegra y es transformada y reintegrada en otros materiales. La experiencia individual es peculiar a cada ser, no obstante permanece en cada monada espiritual, que nuevamente  retoma el escenario de la vida, atraída por sintonía  de  la naturaleza energética, en otro cuerpo recién formado. La palingenesia o reencarnación es la gran ley guardiana de la evolución. Nacer, vivir, morir, renacer, progresar siempre, este es el destino de todos los seres.

El principio espiritual vuelve a reencarnar, cada vez más vivo por las experiencias acumuladas. La simple ameba posee, ya, todas las propiedades  biológicas fundamentales, como movimiento, respiración, digestión, secreción, sensibilidad y reproducción. Paralela  y concomitantemente posee también el psiquismo primitivo, por su componente extra físico.

Nada se pierde, ningún acto, ninguna prueba pasa sin dejar impresión a nivel del psiquismo primitivo. Las reacciones instintivas cada vez se esfuerzan más,  pues el ser espiritual ya trae archivadas las experiencias anteriores, y pasa a dirigir reflejos automáticos de sobrevivencia. Tan pronto es asimilado un acto, la economía de la naturaleza lo deja fuera de la conciencia,  porque no es necesario gastar más tiempo en aprenderlo. La cualidad asimilada es transmitida al inconsciente, el archivo más profundo del psiquismo, volviéndolo instinto. Por eso el instinto es persistente y sabio, no necesita de adiestramiento, puesto que ya se realizo: obra sin reflexión, pues es etapa ya aprendida.

Después de numerosos siglos, surgen las algas y otros vegetales, donde el principio inteligente reintegrado a la vida física utiliza la clorofila  para absorber  no solo la energía solar  sino también el fluido vital, que se distribuye  por la organización biológica. Aparecen las algas nadadoras, de mayor movilidad y sensibilidad, expresando mayor vivencia del principio espiritual muchas veces reencarnadas. Posteriormente surgen  las algas verdes pluricelulares, inaugurando el ciclo de la reproducción asexuada. 

Continuas metamorfosis se suceden e incontables siglos pasan en nuestra historia. La monada espiritual pasa por numerosas especies que siempre se forman en función de la necesidad de exteriorización cada vez mayor, del psiquismo siempre creciente  del ser en evolución.

El molde espiritual plasma siempre las nuevas  y adecuadas vestimentas físicas. Aparecen los primeros animales.  Las esponjas, animales muy semejantes  a los vegetales, dan testimonio de la transformación del reino vegetal  en animal. Son animales fijos, que cada vez evolucionan  más. Surgen los atropados, dromaterios  y anfiterios. Los esqueletos iniciales  externos se vuelven internos en animales superiores. La vida en el agua nos lleva a los peces que pasan a transformarse en anfibios, viviendo en el medio acuático y terrestre.

Posteriormente, los seres optan por la vida en la tierra que les amplía las posibilidades. Aparecen entonces los reptiles  que por la dificultad del nuevo medio, diferente del acuático, pasan a arrastrarse  por la tierra. De los reptiles terrestres, cada vez más adaptados  e integrados al nuevo medio, pasando por los reptiles alados, llegamos a las aves dentadas  o a los mamíferos. Mamíferos cuadrúpedos  y después bípedos.

¿Cómo surgió la especie humana en este proceso evolutivo? Sin duda alguna  la naturaleza  no nos discriminó. Somos el resultado de un proceso evolutivo.

Extraído del libro “Reencarnación y evolución  de las especies” de Ricardo Bernardi.

 

 

 

 

BUSCANDO LA ARMONÍA PARA SINTONIZAR CON DIOS

BUSCANDO LA ARMONÍA PARA SINTONIZAR CON DIOS

Dios no engendra jamás la enfermedad, ni el sufrimiento ni la aflicción. Estos males son obra exclusiva del hombre, que se los acarrea al transgredir las leyes de la vida. Pero tan acostumbrados estamos a verlos sobrevenir, que nos parecen naturales y necesarios.

“El pensamiento lleva en sí los elementos necesarios para cristalizar en acción con tanta seguridad y exactitud como cristaliza el visible pedazo de cobre y atrae las invisibles partículas del mismo metal disueltas en el líquido. Una mente henchida de esperanza, confiada, animosa y resuelta en sus propósitos atrae todos los elementos y condiciones necesarios para realizarlos.

“Todo pensamiento tiene positivo valor en la conducta. De la naturaleza de nuestros pensamientos depende la fortaleza de nuestro cuerpo, el vigor de vuestra mente, el éxito de nuestros negocios y la alegría que a los demás hombres comunica nuestro trato… Y en cualquier disposición que pongáis vuestra mente, recibiréis las influencias del mundo invisible en correspondencia y armonía con ella.

Todos los males, con su consiguiente sufrimiento, derivan de la perturbación de los estados mentales y emotivos.

Cualquier cosa en que fijemos nuestro pensamiento influye con mayor o menor intensidad en nosotros. Si la tememos o si la repugnamos, producirá efectos nocivos y desastrosos. Si nos ponemos en armonía con ella por medio del sosegado reconocimiento y del interior asentimiento de nuestra superioridad respecto de ella, en el grado en que seamos capaces de lograrlo, conseguiremos que no nos dañe.

Ningún mal podrá aposentarse en nuestro cuerpo, o mantenerse en él, a no ser que halle algo que le corresponda y facilite su acción. Y del mismo modo, ningún daño ni condición nociva, de cualquier clase que sea, podrá infestar nuestra vida, a menos que ya exista en ella algo que lo solicite y haga posible su maléfica influencia. Así, será mejor examinar cuanto antes la causa de cualquier asunto que nos afecte, a fin de establecer lo más pronto posible en nuestro interior las condiciones necesarias para que sólo influya lo bueno. Nosotros, que por naturaleza deberfamos ser dueños y señores de nuestra convicción moral, somos esclavos, por vicio de nuestra ignorancia, de innumerables pasiones de todo linaje.

En el grado en que reconozcamos nuestras fuerzas interiores, seremos capaces de gobernar y mandar. En el grado en que dejemos de reconocerlas, seremos esclavos y siervos. Construimos todo cuanto en nuestro interior hallamos y atraemos todo cuanto a nosotros se acerca, por ministerio de la ley natural que, por serlo, es también ley espiritual.

La síntesis de la vida humana es causa y efecto. Nada existe por casualidad en ella ni tampoco en el universo entero. ¿Nos repugna lo que se pone en contacto con nuestra vida? Pues no perdamos tiempo en porfías con el imaginario hado, sino miremos a nuestro interior y removamos las fuerzas operantes a fin de que llegue a nosotros lo que deseemos que llegue.

Esto no sólo es cierto por lo que al cuerpo físico se refiere, sino en todos los aspectos y condiciones de vida. Podemos invitar a que, sea lo que sea, penetre en nuestro ser; pero si así no lo hacemos, no podrá ni querrá penetrar. A primera vista, es indudablemente muy difícil de creer y aun de experimentar esta afirmación; pero a medida que sobre ello se medite con sinceridad y sin celajes en el entendimiento, estudiando la serena y sutil operación de las fuerzas mentales hasta notar sus efectos en el interior y en torno de nuestro ser, llegaremos a comprenderlo fácil y evidentemente.

En el grado en que vivamos acordes con las capitales leyes de nuestro ser y en el grado en que mejor conozcamos las fuerzas mentales y espirituales, atenderemos menormente al cuerpo, es decir, no con menos solicitud, sino con menor atención.

Mucho más sanos estarían millares de individuos si no se preocuparan tanto de su salud. Por regla general, quienes menos piensan en su cuerpo gozan de mejor salud. Gran número de enfermizos lo son por la desconsiderada atención con que cuidan de su cuerpo.

Dale a tu cuerpo el necesario alimento, el conveniente ejercicio y solaire, mantenlo limpio y no te preocupes de lo demás. Aparta tus pensamientos y esquiva tus conversaciones de enfermedades y dolencias, porque el hablar de ellas te causará daño a ti y a quien te escuche. Habla de cuestiones provechosas para tu oyente, convéncele de la bondad de Dios y así le comunicarás salud y vigor en vez de enfermedad y flaqueza.

Siempre es nocivo inclinarse al pesimismo y al siniestro aspecto de las cosas. Y si esto es verdad por lo que respecta al cuerpo, también lo es tocante a todo lo demás.

Un médico que complementó su práctica profesional con profundos estudios y observaciones psíquicas, dice a este propósito algo de especial significación y valoren la materia de que tratamos:

“Jamás podremos recobrar la salud pensando en la enfermedad, ni alcanzar la perfección hablando de imperfecciones, ni llegar a la armonía por medio de la discordancia. Hemos de tener siempre ante los ojos de la mente ideales de salud y armonía… Nuestros prejuicios y aprensiones son los únicos límites de nuestro poder. El hombre no logrará éxito alguno sin confianza en sí mismo. Por regla general nosotros mismos nos cerramos el camino.

“Cada cosa engendra su semejante en el Universo entero. El odio, la envidia, la ruindad, los celos y la venganza tienen sus cachorros. Cada mal pensamiento engendra otro, y cada uno de éstos, otros y otros en reproducción incesante hasta abrumarnos con su innumerable descendencia.

“Los médicos del porvenir no curarán el cuerpo con medicamentos de farmacopea, sino la mente con preceptos.

“La madre futura enseñará a sus hijos a calmar la fiebre de la ira, del odio y de la malicia, con la gran panacea universal: el amor. El médico del porvenir enseñará a la gente la práctica placentera de las buenas acciones como tónico del corazón y elixir de vida, pues un corazón alegre vale por la mejor medicina.”

La salud de tu cuerpo, lo mismo que la fortaleza y sanidad de tu mente, dependen de lo que relaciones contigo mismo. Según hemos visto, Dios, el infinito espíritu de vida, la fuente de todo bien, excluye por su propia esencia toda enfermedad y flaqueza. Alcanza, pues, el pleno, consciente y vital convencimiento de tu unidad con Dios, y constantemente renovarás tu cuerpo vigoroso y sano.

“Siempre vence a la maldad el bien; va la salud a donde el dolor se marcha. El hombre es tal como son sus pensamientos. Levanta el corazón a Dios.”

Todo cuando hemos dicho puede resumirse en una frase: “Dios es para vosotros lo mismo que vosotros sois.” Debéis despertaros al conocimiento de vuestro verdadero ser.

Al despertar determinaréis las condiciones que han de exteriorizarse en vuestro cuerpo.

Debéis convenceros por vosotros mismos de vuestra unidad con Dios. La voluntad divina será entonces vuestra voluntad y vuestra voluntad la de Dios; y con Dios todas las cosas son posibles. Cuando reconozcamos con entera independencia esta unidad, no sólo desaparecerán nuestras enfermedades y dolencias corporales, sino toda clase de obstáculos, limitaciones y entorpecimientos.

Quien alcanza y vive continuamente en la completa y consciente unidad con Dios alcanza tal suma de bellezas, alegrías y magnificencias, que sólo es capaz de conocer quien con el infinito poder se une. Así se logra la posesión de los más ricos tesoros durante nuestro paso por la tierra. Así se trae el cielo a la tierra, o más bien se lleva la tierra al cielo. Así se transmuta la debilidad e impotencia en fortaleza y vigor; la tristeza y angustia, en alegría y sosiego; los temores e incertidumbres, en esperanza y fe; los anhelos, en realidades. Así se alcanza la plenitud de paz, poder y abundancia. Esto es estar en Armonía con el Infinito.

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro “En Armonía con el Infinito” de RODOLFO WALDO TRINE

PANDEMIA DEPRESIVA (DIVALDO PEREIRA FRANCO)

PANDEMIA DEPRESIVA

En el momento,  cuando las conquistas libertadoras de la inteligencia alcanzan elevados  índices  de superior tecnología  y de grandiosa comprensión científica  en torno de la vida  y de sus complejidades, así como del macro y del microcosmos, los desvaríos  de la emoción se muestran por angustias desbastadoras en las existencias vacías de significado.

Paradójicamente,  nunca hubo tanto confort,  así como tantas concesiones al placer,  al poder,  al trabajo o al reposo,  a la alimentación bien balancea, a los relacionamientos sexuales,  a las comunicaciones y recreo, presentándose, simultáneamente, incontables aflicciones, graves desastres,  trastornos de comportamiento, alineaciones mentales que se expresan  de manera sutil o vigorosa, segando la alegría y el encantamiento de las criaturas humanas.

Cual  morbo invisible, una voluminosa onda de desespero, silencioso en unos momentos y gigante en otros, toma cuenta de la sociedad terrestre, diezmando las bellas floraciones de la esperanza y  lanzando a las personas desprevenidas   a los hondos pozos  del desinterés por la vida  y por las luchas renovadoras…

 La adquisición de todo cuanto parece constituir una meta, victoria existencial, súbitamente cede lugar al tedio,  al debilitamiento de la voluntad, al desanimo,  con indiscutibles perjuicios para la sociedad.

Al principio,  se presenta  en forma de tristeza pertinaz  que se hace acompañar  por un sequito  de inflexibles adversarios de la paz, exaltando las emociones  o amorteciéndolas, anulando los intereses  por la permanencia de los objetivos esenciales, dando lugar a la melancolía  que se instala, perniciosa,  convirtiéndose en grave depresión.

El ser humano debe alcanzar  los niveles  superiores del  conocimiento y del amor,  viviendo la sabiduría,  en una síntesis armónica  de conquistas de la inteligencia y del sentimiento.

No obstante, a las aspiraciones exageradas  y el movimiento continuo acaban  en ansiedad, desgastando las energias nerviosas, dando lugar al desfallecimiento de las fuerzas, fragilizando al individuo.

De cierto modo, los acontecimientos psicosociales,  tales como la desintegración de la familia,  la perdida de las tradiciones, la soledad en el grupo social voluminoso, contribuyen  para el aumento de los disturbios de la emoción y de trastornos psíquicos  más severos.  Aunque  esos factores también ocurran en las familias ajustadas, en los grupos armonicos, en las sociedades equilibradas,  se manifiestan más cuando esos valores son despreciados.

 Innegablemente, el ser humano se encuentra  enfermo,  a veces en transitorio estado  de bienestar que cede lugar  a sucesivos desequilibrios, cuando surgen  ocurrencias  que predisponen  al surgimiento de las disturbios…

Si  desconsideráramos  las causas que se originan en el interior , que son  propiciadas por el Espíritu  desde el momento de su  reencarnación, aquellas que provienen del exterior   como las perdidas,  el miedo,  las antes mencionadas  facultan  abrirse el abanico inmenso de la  nefasta psicopatología depresiva.

 Las estadísticas alarmantes de los suicidios encuentran  su génesis, casi siempre, en la depresión, desencadenada por circunstancias aleatorias…

Sin objetivos bien delineados y sin seguridad intima que proporcionen  el equilibrio real, el ser humano desfallece y se deja arrastrar por la  virosis perversas y destructiva.

La depresión es enfermedad del espíritu, y en el espíritu debe ser tratada.

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El surgimiento  en la depresión, sin embargo,  no tiene como finalidad esencial vivenciar apenas el dolor,  el sufrimiento, más si proporcionarse el encuentro  del ser con el mismo.

Depresión significa  empujar para abajo permitiendo al Espíritu  refugiarse  en las reflexiones internas,  para rehacer  observaciones, para recorrer nuevos caminos.

Invitado el ser humano  para las conquistas externas, casi todas sus aspiraciones  se  limitan  a tener, a adquirir, a aparecer… Es en ese momento cuando ocurre el fenómeno  de la melancolía, en razón del vacío que las conquistas externas  proporcionan al ser interior, que no se siente pre henchido  de objetivos reales, siendo conducido a la meditación profunda, de cuyo abismo podrá salir renovado y feliz.

Todo aquel que atraviesa  esa fase natural de la existencia  física, manteniéndose  lucido  y resuelto  a escudriñar  el abismo de las reflexiones melancólicas, consigue superar  las densas sombras  y alcanza la claridad del día  de la paz y la alegría de vivir.

Lamentablemente, el enfermo se entrega   a la lamentación  y al auto abandono, pasando a cultivar la auto compasión y la rebeldía  en relación a los demás   que tienen en cuenta como saludables,  considerándolos  inmerecidamente privilegiados.

 Permitiéndose la auto conmiseración, piensa apenas  en huir, desistiendo de la lucha, en razón de los conflictos  que  lo  enseñorea  y del desencanto que lo domina.

La vida impone  esfuerzos que deben ser aplicados a beneficio de las desafiantes conquistas,  que aguardan a aquellos  que las desean alcanzar.

Quien se detiene en la marcha, señalando dificultades,  o rechaza   la tenacidad en el trabajo,  se pierde en el camino de la evolución.

Aplicar el tiempo en el pesimismo,  en las conjeturas deprimentes, es una manera de ampliar  el cuadro de angustia  malbaratando la oportunidad de liberarse  de la presión penosa en que transita.

Todos los individuos experimentan dificultades  y luchas, sufren tristezas y desencantos,  negándose algunos a permanecer en ese estado de aflicción injustificable.

Cuando ocurre  la aceptación pasiva de la dificultad y la sumisión  a los fenómenos internos afligentes, el enfermo necesita  de asistencia médica,  no apenas de la natural psiquiatría, sino también del auxilio psicológico, con el fin de salir de la apatía,  de romper las esposas  opresoras  de la emoción enfermiza…

La depresión puede ser superada, en el caso  que el paciente opte por la lucha y a ella se entregue con ahínco.

La concentración mental en los ideales  del bien lentamente  llena  el vacío existencial,  estimulando los neuronios las sinopsis, restableciendo el ritmo y producción  de los neuropeptidios  responsables por la alegría y dinámica de la existencia.

En esos caminos, la oración debe ser transformada  en habito de reflexión, utilizándola con frecuencia, de modo que pueda sintonizar  con las fuentes del bien, de donde proceden las energías saludables,  renovadoras.

Cualquier actividad, aun mismo constituyendo un gran esfuerzo, llevando   a la transpiración, constituye  también eficiente procedimiento terapéutico, al lado de los ejercicios físicos,  tales como la gimnasia, la natación, el caminar…

 

Se torna indispensable que el enfermo realice  la parte que le dice al respecto,  de ese modo cooperando para el propio restablecimiento.

En la raíz del trastorno depresivo,  existe siempre  una psicogénesis  de naturaleza espiritual de carácter obsesivo, resultante  de la infeliz conducta anterior  de la actual víctima, razón por la cual las psicoterapias del amor,  de la oración, de la caridad, de la paciencia y de la resignación se tornan indispensables.

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Cuando sientas agravarse el desanimo en tu currículo de acciones, cuando seas victima de continuos episodios  de insomnio  con pensamientos conflictivos; cuando experimentes indiferencia afectiva  con relación a las personas queridas; cuando el mal humor en forma  negativa  pase a caracterizarse; , cuando  la indisposición para cualquier actividad se torne frecuente; cuando la irritación  o el deseo de aislamiento social comiencen a dominarte; ten cuidado , puesto que estás en un proceso depresivo.

Atenta para la renovación interior, busca auxilio espiritual y el especializado,  no apartándote del Psicoterapeuta  sublime, porque estas caminando por la noche oscura  a la que se refiere San Juan de la Cruz…

Libérate  de la sombra morbosa  e inúndate de  la luz del sol de la alegría, rumbeando  en dirección a la salud que te aguarda.

 Naciste para conquistar el infinito,  y eso depende  exclusivamente de ti.

 

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LIBÉRATE  DE LA SOMBRA MORBOSA  E INÚNDATE DE  LA LUZ DEL SOL DE LA ALEGRÍA, RUMBEANDO  EN DIRECCIÓN A LA SALUD QUE TE AGUARDA.

 NACISTE PARA CONQUISTAR EL INFINITO,  Y ESO DEPENDE  EXCLUSIVAMENTE DE TI.

 

Extraído del libro  “Entrégate a Dios” de Divaldo Pereira Franco

Traducido por M. C. R

PROFUNDIZANDO EN NUESTRAS VIDAS

Profundizando en nuestras vidas…

En el mundo espiritual, igual que sucede en la tierra, el sufrimiento y la expectación pulen el alma, disciplinando, perfeccionando, reconstruyendo… cuando atravesamos las fronteras de las cenizas, nos enfrentamos  realmente a la responsabilidad inevitable, ante el reencuentro con nuestra propia conciencia.

En la tumba  dejamos la envoltura carnal y transportamos  con nosotros  a otras esferas, en la misma ficha de identificación personal, los ingredientes espirituales que cultivamos  y atrajimos.

Encontramos criaturas que se separan de la envoltura carnal, entrando en largos procesos obsesivos, los cuales se mueven a costa de fuerzas extrañas, al lado de otras que, de pronto, se elevan primorosas y bellas, hacia planos superiores de la evolución. Y entre las que se aferran profundamente a las sensaciones de la naturaleza física y las que conquistan la sublime ascensión para estadios edificantes, en el más allá, surge una gama infinita de diferentes niveles.

Emergiendo en la espiritualidad, después de la desencarnación, se sufre al principio el desencanto para todos los que esperaban un cielo teológico, fácil de ganar.

La verdad aparece con potencia renovadora. Padeciendo todavía una espesa amnesia con relación al pasado remoto, que descansa en los poros de la memoria, aparecen los viejos preconceptos que chocan en nuestro interior, cayendo destrozados. Suspiramos por la inercia que no existe. Exigimos una respuesta afirmativa a los absurdos de la fe convencional y dogmática que reclaman la integración con Dios para uno mismo, excluyendo pretenciosamente de la Paternidad Divina a los que no compartan su estrecha visión.

Hay momentos, en los cuales sería preciso profundizar en nuestras vidas y analizar el pasado para extraer de él la verdad, solamente la verdad…

¡Meditad, vosotros que en el mundo consideráis para los desencarnados la indiferencia de la ceniza! Más allá de la tumba, el amor y la tristeza muchas veces se transforman en sentido llanto.

Después de la desencarnación, nos encontramos en la segunda fase de nuestra propia existencia y nadie en la Tierra imagina las nuevas condiciones en que nos encontramos… De entrada, renovamos la vida.

Equipos salvadores, apoyo en la oración, estudio de las vibraciones, escuela de caridad. Ensayamos, felices, el culto de los grandes sentimientos humanos… Después, cuando volvemos al trabajo más íntimo en el entorno doméstico, que suponíamos barrido para siempre de la memoria, Equipos salvadores, apoyo en la oración, estudio de las vibraciones, escuela de caridad. Ensayamos, felices, el culto de los grandes sentimientos humanos… Después, cuando volvemos al trabajo más íntimo en el entorno doméstico, que suponíamos barrido para siempre de la memoria, es preciso exprimir la sangre del corazón para confirmar lo que nos dicta nuestra cabeza…

La medicina es una ciencia luminosa, llena de puro raciocinio; pero muchas veces se ve obligada a descender de la alta cultura para diseccionar cadáveres… Nadie aplaude la enfermedad, ni alaba el desequilibrio…

La sublimación progresiva del sexo, en cada uno de nosotros, es un horno candente de sacrificios continuos. No nos cabe condenar a nadie por faltas en las que quizá podamos incidir o de las que hayamos sido culpables en otras ocasiones. Comprendamos para que podamos ser comprendidos.

En el cuerpo físico o actuando fuera del mismo, el espíritu es dueño de sus actos, la responsabilidad no es algo que pueda alegremente cambiar. Todos somos libres para sugerir o asimilar esto de aquello.

La hipnosis es un tema complejo, que reclama un examen de todos los ingredientes morales. La alienación de la voluntad tiene límites, los llamamientos se producen en todos los caminos y las experiencias son lecciones y nosotros somos todos aprendices. Aprovechar las enseñanzas de un maestro o, por el contrario, seguir a un malhechor, es una decisión nuestra, y los resultados dependerán de ella.

La responsabilidad va pareja al conocimiento. No disponemos de medios precisos para impedir que un amigo se ahogue en deudas escabrosas o se pierda en desatinos deplorables, aunque nos sea lícito dispensarle todo el auxilio posible, con el fin de que se proteja contra el peligro, siendo notorio que las autoridades superiores de la Espiritualidad lleguen a suscitar medidas especiales que imponen grandes aflicciones y dolores a determinadas personas, con el objetivo de liberarles de desastres morales inminentes, cuando merezcan ese amparo excepcional. En la Tierra la justicia apenas corta las manifestaciones de alguien, cuando ese alguien compromete el equilibrio y la seguridad de los otros en el área de la responsabilidad que la vida le marca, dejando a cada uno la facultad de proceder como mejor le parezca.

Teniendo en cuenta que la responsabilidad de alguien se encuadra en el conocimiento superior que ese alguien ya adquirió, es fácil de admitir que los compromisos de la conciencia, asuman las dimensiones de autoridad que le fue atribuida. Una persona con mucha autoridad puede conducir a extensas comunidades a la cima del progreso y la perfección o hundirles en la decadencia. Eso en la medida exacta de las actitudes que tome para el bien o para el mal. Naturalmente, gobernantes y administradores, en cualquier época, responden por lo que hacen. Cada cual da cuenta de los recursos que le han sido confiados y de la zona de influencia que recibió, pasando a recibir automáticamente, los bienes o los males que haya sembrado.

Un grupo familiar se define como una máquina constituida por piezas diferentes, aunque ajustadas entre sí para realizar su función. Cada uno de aquellos que lo integran es parte de las realidades engranadas en el conjunto.

Para el hambre física, todo alimento es válido, pero en el amor… en el amor, la felicidad es semejante al aro en que el hombre posee una mitad y la mujer la otra. Para que la euforia vibre perfecta en el círculo, es imprescindible que las mitades sean de la misma sustancia. Nadie consigue la fusión de un trozo de oro con otro de madera. Paganini tocó con sólo una cuerda, mientras la cuerda se armonizaba con él. Jamás hubiese alcanzado la fama con cuerdas hechas de un material de mala calidad. Cada hombre, para realizarse en los dominios de la vitalidad y de la alegría, ha de encontrar la mujer magnética que le corresponde, compañera en afinidad absoluta, capaz de ofrecerle la plenitud interior, trascendiendo convenciones y formas…

La carne es flor que brota en la tierra del espíritu, sólo eso. El labrador no sabe lo que compone realmente la tierra ni lo que está en el fondo de la planta. Decía Salomón que “todo es vanidad”, pero en realidad puede ser que todo sea ignorancia. Más en la superficie de las cosas, es posible distinguir claramente. Flor que nadie coge, es perfume que se pierde. Una hora de amor desaprovechada viene a ser como un pétalo en el estiércol. Rosa marchita, adorno para el suelo.

 

LANZAMIENTO DE LA PRIMERA PIEDRA (JORGE HESSEN)

LANZAMIENTO DE LA PRIMERA PIEDRA

Una joven desencarnó después de haber recibido 80 latigazos en Bangladesh, como punición por haber tenido una relación  extraconyugal con un primo (casado).  La sentencia fue decretada por un tribunal religioso de Shariatpur, en el sudeste del país, a 56 kilómetros de la capital; Daca: la adolescente se desmayó  mientras recibía los latigazos  y llegó a ser llevada a un hospital local,  más no resistió a las heridas, falleciendo seis días después de haber sido internada.

El clérigo musulmán Mofiz Uddin fue el responsable por la (sentencia) contra Hena, que fue presa juntamente  con otras tres personas. Los religiosos dijeron  a la policía  que Hena  había sido  vista infraganti.  Sin embargo, Dorbesh Khan, el padre de la adolescente dijo: ¿Qué tipo de justicia es esa? Mi hija fue golpeada  en nombre del fanatismo religioso. Si hubiese sido juzgada por un tribunal del estado, mi hija jamás habría muerto”. En verdad, puniciones realizadas  en nombre de la sharia (legislación  sagrada islámica) y decretos religiosos fueron prohibidos en Bangladesh, por eso, un grupo de moradores de Shariatpur  fue a las calles en protesta  contra la fatwa  y contra los autores de la sentencia.

Para comentar el hecho bajo la vista Kardeciana, es importante destacar que en cualquier análisis que hagamos sobre el comportamiento sexual de esa o aquella persona, somos obligados siempre a recordar a Dios, “que juzga en última instancia, que ve los movimientos  íntimos de cada corazón y que, por consiguiente , disculpa muchas veces las faltas que censuramos,  o reprueba  lo que relevamos, porque conoce el móvil de todos los actos. Recordémonos de que nosotros, que clamamos en altas voces anatemas, habremos quizás cometido faltas más graves” (1) que la personas a la cual censuramos.

En el caso Hena, algunos dicen que ella sufrió  violencia sexual, con todo hay los que afirman que hubo adulterio cometido por el primo. De cualquier modo, el episodio nos remite a los Códigos de Jesús, que proclamó sentencia: “tire la primera piedra aquel  que estuviera exento de pecado” (2). Esa advertencia hace de la conmiseración una obligación para nosotros, porque nadie hay que no necesite, para sí mismo, de indulgencia. “Ella nos enseña  que no debemos juzgar  con más severidad a los otros, de lo que  nos juzgaríamos a nosotros mismos, ni condenar  en otro lo que nosotros nos absolvemos. Antes de promulgar a alguien una falta, veamos si la misma  censura  no nos puede ser hecha.”(3) Es importante observar que Jesús evaluando equívocos  y caídas, en las aldeas del espíritu, haya seleccionado a aquella  de la mujer, en fallas del sexo, para emitir su memorable  sentencia: “aquel que esté sin pecado tire la primera piedra”.

El sabio Espíritu Emmanuel explica que “en el rol de los deserciones, abandonos y debilidades y delitos del mundo, los problemas afectivos se muestran de tal modo enclavados en el ser humano que persona alguna de la Tierra haya escapado, en conjunto de las existencias consecutivos, a los llamados “errores del amor”.”(4) Penetremos cada uno de nosotros  en los recesos de la propia alma, y, si conseguimos presentar comportamiento irreprensible, en el inmediatismo de la vida practica ante los días  que corren, indaguémonos, con sinceridad, en cuanto a las propias tendencias “Quien no haya varado trances difíciles, en el área del corazón, en el periodo de la reencarnación en que se encuentre, investigue las propias inclinaciones  y deseos en el campo intimo, y, en su conciencia verificará  que no se haya ausente  del enmarañado de conflictos, que  emanan del acervo de luchas sexuales de la Humanidad.”(5)

Por esas razones, personalizando  en la mujer sufridora a la familia humana, Jesús  pronunció la inolvidable sentencia “Le arroje la primera piedra”, convocando a los hombres, supuestamente puros en materia de sexualidad, a lanzar a la mujer  infeliz la primera piedra.

En verdad, cuando respetemos a nuestros semejantes en su foro intimo, los conceptos de adulterio se fueron distanciando  de lo cotidiano, una vez que la comprensión apaciguara el corazón humano y a la llamada desventura afectiva  no tener razón de ser, o sea, nadie traiciona a nadie en materia afectiva.

Abstengámonos, bajo cualquier hipótesis, de censurar  y condenar  sea  el que sea  el comportamiento en materia sexual. Recordemos que estamos emergiendo de un pasado lejano, en el que estuvimos sumergidos en los laberintos de los desequilibrios en el área afectiva, a fin de que en  las bendiciones del aprendizaje se nos queden en la conciencia la Ley de amor. Nos hallamos muy lejos de la pureza de corazón, por eso mismo, si alguien nos parece caer, bajo engaños del sentimiento, no critiquemos, en vez de eso silenciemos  y oremos en su beneficio.

¡Para cualquier persona que se nos figura desmoronar en delito sentimental, seamos caritativos! Nadie de nosotros consigue conocerse tan exactamente, a punto de saber hoy  cual es la dimensión de la experiencia afectiva  que nos espera en el futuro. Silenciemos ante las supuestas culpas del prójimo, por cuanto nadie de nosotros, por ahora, es capaz de medir  la parte de responsabilidad que nos compete  a cada uno en las irreflexiones y desequilibrios de los otros.

Jamás olvidemos que todos somos componentes de una sola familia (encarnada y desencarnada), operando en dos mundos, simultáneamente. Somos incapaces de examinar las conciencias ajenas y cada uno de nosotros, ante la Sabiduría Divina, es un caso particular, en materia de amor, reclamando comprensión. “A vista de eso, muchos de nuestros errores imaginarios en el mundo son  caminos ciertos para el bien, al paso que muchos de nuestros aciertos hipotéticos son trillas  para el mal  de que nosotros  nos desharemos un día!… Bendecid y amad siempre. Ante  toda y cualquier desarmonía del mundo afectivo, sea con quien sea y como fuera, colocaos en pensamiento, en el lugar del acusado, analizando vuestras tendencias más intimas y, verificareis si estáis en condiciones de censurar a alguien, escuchad, en el silencio de la conciencia, el apelo inolvidable de Cristo: “Amaos los unos a los otros, como yo os ame.” (6)

Jorge Hessen

http://jorgehessen.net

PROGRESO Y CIVILIZACIÓN

PROGRESO  Y CIVILIZACIÓN

 El progreso es una condición de la humana naturaleza, nadie tiene poder para oponérsele. Es una fuerza viva que las malas leyes pueden retrasar, pero no ahogar.

 El hombre no puede permanecer para siempre en la ignorancia, porque debe llegar a la meta que la Providencia le señala.  El ser se va ilustrando por la fuerza misma de las circunstancias. Las resoluciones morales  como las sociales, se filtran de forma paulatina en las ideas, germinan durante siglos y después estallan de súbito y hacen que se desplomen  el carcomido edificio  del pasado, que ya no armoniza con las nuevas necesidades y las nuevas aspiraciones.

 El hombre en esto solo ve la confusión y el desorden momentáneos que lesionan intereses materiales. Pero el que eleva el pensamiento  por encima de su propia persona admira los designios  de la Providencia que del mal hace surgir el bien.

 Todo  es armonía en la Creación, todo revela  una previsión que no se desmiente ni en las cosas pequeñas ni en las grandes.

 Nuestro planeta, así como todo lo que existe, está sujeto a la ley del progreso. Progresa físicamente por la transformación de los elementos que lo componen y moralmente, por la depuración de los Espíritus encarnados y desencarnados que la pueblan.

 Este doble progreso se verifica de dos formas el uno, lento gradual e insensible; el otro,  caracterizado por cambios más bruscos, marca con caracteres  ostensibles los periodos progresivos de la Humanidad.

 Las leyes de Dios son eternas e inmutables y su voluntad es eterna y constante y su pensamiento anima a todas las cosas  sin intermisión. El pensamiento Divino, lo penetra  todo, es la fuerza inteligente y permanente que mantiene el universo en Armenia. Si este pensamiento dejase de actuar un solo instante, el Cosmos podría compararse a un reloj sin péndulo regulador.

 La humanidad en los últimos días a progresado, gracias a su inteligencia, han obtenido resultados  jamás alcanzados en lo que respecta a la ciencia, el arte y el bienestar general; pero le queda aun por realizar  un inmenso progreso; hacer reinar  entre si la caridad, la fraternidad  y la solidaridad para asegurar el bienestar moral.

 El periodo en el que va a entrar la Humanidad señalará una de las más importantes fases de la humanidad, serán los tiempos señalados por Dios.

 No se tratará en esta ocasión de un cambio parcial, de una renovación circunscripta   a una nación a un pueblo, a una raza; se trata de un movimiento que se opera  en beneficio del progreso moral.  Se establecerán un nuevo orden de cosas, y los mismos que a ello se oponen con más empeño, coadyuvan a el sin saberlo.

 La generación futura, libre de escorias del viejo mundo y formada por elementos  más puros, está animada por ideas y sentimientos  muy diferentes de los que nutren  a la generación actual, que se va a pasos agigantados.

 Cuanto más avanzamos más sentimos  lo que nos falta, sin poder, no obstante,  definirlo claramente; es el efecto  del trabajo intimo que se opera para la regeneración; se tiene deseos  y aspiraciones que son como el presentimiento  de un estado mejor.

 “Pero un cambio tan radical, como el que se está elaborando no se puede llevar a cabo sin perturbaciones;  hay una  lucha inevitable en las ideas. Ese conflicto origina forzosamente perturbaciones temporales, hasta que el terreno haya sido desbrazado y el equilibrio restablecido.

 Los graves acontecimientos  anunciados surgirán de esa lucha de ideas y de ningún modo de cataclismos  o catástrofes puramente materiales. Los cataclismos generales eran consecuencia del estado de formación de la Tierra.

 La civilización será completada  cuando haya desterrado de su sociedad los vicios que la deshonran, y cuando vivan  juntos como hermanos, practicando la caridad cristiana. En la actualidad aun seguimos  siendo pueblos instruidos  que solo recorrieron la primera fase  de la civilización. (Libro de los Espíritus 793)

 Un pueblo civilizado se caracteriza por sus vahitos intelectuales y morales más que materiales. Donde la inteligencia  puede desarrollarse con mayor libertad. Done haya más bondad y buena fe, más benevolencia y generosidad  reciprocas. Donde los prejuicios  de casta y de nacimiento estén menos arraigados pues son ellos  incompatibles con el verdadero amor al prójimo. Donde las leyes  no consagren  privilegio alguno  y sean las mismas  para el último  como para el primero de los hombres. Donde la justicia sea ejercida sin ninguna  parcialidad.  Donde el débil encuentre siempre  el apoyo del fuerte, y la vida del hombre, sus creencias y opiniones sean respetadas mejor. Donde, por último, haya, menos desdichados y todo hombre  de buena voluntad esté siempre seguro de no carecer de lo necesario.(Libro de los Espíritus 793)

 Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro Socialismo y Espiritismo de León Denis

 

EN EL PROCESO DESOBSESIVO

EN EL PROCESO DE DESOBSESIÓN

Son muchos los que llegan al conocimiento de la doctrina Espirita  por los látigos del sufrimiento, por perturbadoras  pruebas dentro del campo de la obsesión.

 

Poco a poco, despiertan para las realidades  de la vida, esforzándose por la propia iluminación y la de los adversarios  que los comprimen psíquicamente, en las dilatadas imposiciones perniciosas.

 

Los cooperadores adiestrados son deseados  para asegurar la mejoría del enfermo, pero lamentablemente no se encuentran  en lo general en el campo de acción del hombre terráqueo, ya que no merecen su convivencia y la mayoría de las veces no se cuentan con servidores ideales, solo se puede  agradecer la mayoría de las veces  a obreros modestos;  caracterizados por el espíritu de servicio, con coraje suficiente para vencer los prejuicios y las conveniencias  de los grupos sociales  y de las personas negativas, afanándose en la distribución del bien.

 

La ignorancia y la mala fe siempre denigren lo que desconocen, presentando con colores fuertes de la propia incuria, aquello que no desea que se expanda ni alcance a otras áreas humanas.

 

La verdad no es patrimonio de individuos  ni de grupos. Tiene carácter universal. Es la misma en todas partes y en todos los tiempos, variando en la forma, en el vestuario, con lo que se presenta para ser ofrecida a los hombres. El Espiritismo  es una doctrina perfecta en su estructuración científica, filosófica y religiosa, teniendo mucho que ver con las diversas ramas del Conocimiento, que aclara, ya que investiga las causas, mientras que la Ciencia todavía  examina sus efectos. Allan Kardec debió penetrar  en el examen y estudio de la Doctrina Espirita para publicar “El Libro de los Espíritus”; comprendió que responde a las más diversas cuestiones complejas  y embarazosas del pensamiento, proponiendo soluciones  a los enigmas de las “ciencias del alma” bien como  de los conflictos de la fe que tanto han atormentado a religiosos honestos o no, que se debaten en aflictivas dudas.

 

Grandes desafíos surgen y embates  vigorosos, a fin de que poco a poco, el obsesado se desprenda del zarzal en el que se enredó a través de los tiempos.

La obsesión es el resultado de una demorada convivencia psíquica entre dos Espíritus afines, bien sea por el amor que desata las pasiones inferiores o a través del odio que galvaniza los litigantes,  imantándolos uno al otro con vigor.

 

Cuando son tomadas   las primeras providencias para la terapia de desobsesión surgen efectos inmediatos, que son consecuencia de esa aptitud: 1) la rebeldía del enemigo, que cambia la técnica de la agresión, reformulando, su programa de persecución no obstante atacando a la presa con el objetivo de desanimarla  2) propicia una falsa concesión de libertad, esto es, afloja el cerco, antes pertinaz,  permaneciendo,  sin embargo, en vigilia, aguardando la oportunidad para lanzar un asalto fatal, en el cual triunfen sus planes infelices. En la primera  hipótesis, la víctima, no adiestrada en el conocimiento de la desobsesión, porque se siente empeorar, razona, equivocadamente, que la medicación le está siendo más perjudicial que la enfermedad e, inspirada por su semejante, planea abandonar el procedimiento nuevo; lo que, a veces, realiza, permitiendo a la astuta, Entidad liberarlo, momentáneamente, de las sensaciones  constrictivas para sorprenderlo, más tarde, cuando sus reservas de fuerzas  sean menores  y los recursos del equilibrio se hagan poco viables… En el segundo casi, sintiéndose menos oprimidos, el obseso se cree desobligado de los nuevos compromisos y vuelve a las actitudes vulgares de antes, cayendo, posteriormente  en la urdimbre  hábil, de su vigilante carcelero espiritual.

 

Jesús afirmo con razón, que el Espíritu inmundo al salir del hombre, anda por lugares áridos, procurando reposo, y no encontrándolo, dice: “Volveré para mi casa de donde salí; y al llegar  la halla barrida y adornada, después va y lleva consigo siete Espíritus más, peores que él. El ultimo estado de aquel  hombre acaba siendo peor que el primero, “Es siempre conveniente  recordar que todo obseso de hoy es verdugo de ayer que pasó  sin la conveniente corrección moral, ahora cayendo en la maldad que él mismo cultivo. El vicio mental derivado de la convivencia con el huésped genera ideo plastias  perniciosas de las que se alimenta  psíquicamente  el hospedero. Aun cuando sea apartado el factor obsesivo, permanecen, por largo tiempo, los hábitos negativos, engendrando imágenes, perjudiciales que constituyen la sicoesfera enfermiza, en la cual se mueve el paciente. El más severo esfuerzo que el enfermo psíquico por obsesión debe movilizar, es el de la reeducación mental, adaptándose a las ideas optimistas, a los pensamientos sanos, a las construcciones edificantes. Las lecturas iluminativas, la oración inspiradora, el trabajo renovador, hasta que se creen hábitos morigerados, propiciadores de paisaje mental bendecido por la revitalización y por el equilibrio. Gracias a tales factores, no siempre la cura de la obsesión ocurre cuando son apartados  los pobres perseguidores, sino cuando compañeros de lucha instalan en el mundo intimo las bases del legítimo amor y del trabajo fraternal a favor del prójimo, tanto como de si mismos, a través del recto cumplimiento de los deberes.

 

Los hombres esperan siempre  que se operen milagros, cuando le son impuestos el esfuerzo y la dedicación a través del tiempo, casi siempre desertan del compromiso o lo relegan al olvido,  afirmándose desencantados con los otros de quien exigen  una conducta superior, que así mismos no se permiten.  Se justifican sin justificar a los otros; se excusan, pero se tornan jueces rigurosos de aquellos con los cuales conviven,  o a quien recurren, buscando ayuda. Por eso la salud mental que se deriva de la liberación de las alineaciones obsesivas se hace difícil, porque  ella depende, sobretodo, del enfermo, en el máximo de su esfuerzo y no exclusivamente de su ánimo perturbador.

 

Nadie  espere   reposo y placer, ni anhele de inmediato, por comodidad y bienestar del que no sea merecedor. La tierra es madre generosa y la existencia  carnal constituye oportunidad reparadora, salvadas raras excepciones  cuando el Espíritu se encuentra en misión para propulsar el progreso de la humanidad, aun así, en esos casos, el dolor y la soledad, los testimonios de muchos tipos no les quedan al margen…

 

El crecimiento para Dios solamente se da a través de la mejoría intima, a través del trabajo fraternal verdadero entre las criaturas del camino de nuestra evolución, así   nos lo enseño Jesús que bendijo el trabajo y el deber con el propio esfuerzo.

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro “Cuadros de la Obsesión” de Divaldo Pereira Franco