Archivo | enero 2011

CLARIVIDENCIA Y CLARIAUDIENCIA PENSAMIENTO Y MEDIÚMNIDAD

CLARIVIDENCIA Y CLARIAUDIENCIA

En la esfera de los Espíritus reencarnados hay que dosificar las percepciones  para no violar  las condiciones  de orden. Cada ser debe estar en su órbita de servicio, haciendo lo mejor  que esté a su alcance. Un médium, no debe preocuparse  por responder a todas las interrogaciones  del medio en que está,  so pena de arrojar sus producciones al desequilibrio, excepto cuando, por su propia evolución, consiga elevarse por sobre el campo del trabajo dominando las influencias  del medio y seleccionándolas, según el elevado criterio  de que ya consigue orientarse por el bien y enseñar a aquellos que lo acompañan.

 

El limite de percepción varia en cada médium, hay diferentes expresiones de mediumnidad; con todo importa reconocer que cada Espíritu alcanzó un determinado  grado de crecimiento espiritual, por lo cual los resultados  del trabajo mediúmnico  difieren de individuo a individuo, así como las interpretaciones  de la vida son distintas de alma a alma. Las facultades medianimicas  pueden ser idénticas en distintas personas, pero cada persona  tiene su manera particular de  emplearlas. El modelo puede ser el mismo para un grupo de pintores, sin embargo, cada artista lo fijará en la tela según  su estilo y sentir.  Mediumnidad es sintonía  y filtración. Cada Espíritu vive entre las fuerzas con las cuales armoniza, transmitiéndolas según las concepciones que caracterizan su modo de ser.

 

Toda la percepción es mental. Sordos y ciegos en la experiencia física, convenientemente educados  pueden oír y ver con recursos diferentes de aquellos que son vulgarmente utilizados. Las ondas Hertzianas y los rayos X  van enseñando a los seres humanos  que hay sonido y luz  mucho más allá de las limitadas fronteras en las que ellos actúan, y el médium es un dotado de posibilidades neuropsíquicas especiales que amplían la captación de sus sentidos.

 

En el campo de las impresiones comunes, aunque la criatura emplee los oídos y los ojos, ella ve y oye  con el cerebro; y pese a que el cerebro use las células  de la corteza para seleccionar los sonidos  y grabar las imágenes, quien ve y quien oye, en realidad  es la mente.  Todos los sentidos en la esfera fisiológica pertenecen  al alma, que es la que los fija en el cuerpo carnal conforme a los principios establecidos para la evolución de los Espíritus reencarnados en la Tierra.

 

Una prueba de ello es en el sueño, cuando el ser se encuentra desdoblado por las noches, viendo y oyendo pese a la inactividad  de los órganos carnales, en la experiencia que dominan “vida del sueño”

 

Somos receptores de una muy reducida capacidad, frente a las innumerables formas que nos llegan desde todos los dominios del Universo, captando solamente una humilde gama de las mismas. En síntesis, nuestra mente es un punto espiritual limitado que se desarrolla  en base al conocimiento y el amor en la espiritualidad infinita y gloriosa de Dios.

 

Ideas elaboradas con fuerza generan formas dotadas de movimiento, sonido y color, perfectamente perceptibles  por todos aquellos que se encuentran  sintonizados con la onda  que las expresan. Hay fenómenos de clarividencia y clariaudiencia  que parten de la observación activa de los instrumentos  mediumnicos que identifican  la existencia de personas, paisajes y cosas exteriores, a ellos mismos, tal como acontece en la percepción terrestre común, y existen otros que tienen su causa  en la sugestión que les es llevada por el pensamiento creador  de los amigos desencarnados o encarnados, estímulos estos  que la mente de cada médium traduce según sus propias posibilidades, favoreciendo con ello las más dispares interpretaciones.

 

Es la técnica utilizada por los obsesores cuando generan  en sus victimas las más variadas impresiones alucinatorias…

 

En materia de mediumnidad no debemos olvidarnos del pensamiento. Nuestra alma vive donde está nuestro corazón. Caminamos al influjo de nuestras propias acciones, sea donde fuera.

 

La gravitación en el campo mental es tan efectiva como en la esfera de la experiencia física.

 

Sirviendo al progreso general, el alma se mueve en la gloria del bien. Encerrándose  en el egoísmo se arrastra, en desequilibrio, por las tinieblas del mal.

 

La Ley Divina procura el bien para todos.  Colaborar en la ejecución de sus sabios  propósitos  es iluminar la mente y clarificar la vida. Ponerle trabas con el pretexto de favorecer los caprichos perniciosos, es oscurecer  el raciocinio y coagular las sombras alrededor de nosotros mismos.

 

Es indispensable  enjuiciar todo lo que respecta a la orientación de nuestros propios pasos, a fin de evitar la niebla de la perturbación  y el dolor angustioso del remordimiento.

 

En los dominios del espíritu no existe la neutralidad. Evolucionamos con la luz eterna, según los designios de Dios, o nos estancamos en las tinieblas conforme a la equivocada determinación de nuestro yo.

 

No vale encarnar o desencarnar solamente. Todos los días las formas se crean o se destruyen.

 

Lo que importa es la renovación interior con un crecimiento de la visión, a fin de seguir hacia delante con la verdadera noción de la eternidad en la que nos desplazamos  en el tiempo.

 

La conciencia  cargada de propósitos malignos, revestida de remordimientos, llena de ambiciones desvariadas o ennegrecida de aflicciones, no puede sino traer fuerzas semejantes que la encadenan a torbellinos infernales.

 

La obsesión es el resultado de la siniestra unión de la mente con el desequilibrio propio de las tinieblas.

 

Pensamos y damos vida al objeto idealizado.

 

 La expresión visible de nuestros pensamientos  más íntimos denuncia nuestra misma  condición espiritual, y los que tienen afinidad  con la naturaleza  de nuestras inclinaciones  y deseos se acercan  a nosotros por lo que le dicen nuestros pensamientos.

 

Si persistimos  en las esferas más bajas  de la experiencia humana, los que aun cumplen sus jornadas  en los grados  de la animalidad se nos acercaran atraídos por el tipo de nuestros impulsos inferiores, absorbiendo a su vez las sustancias mentales que emitimos y proyectando sobre nosotros los elementos  dañosos que llevan con ellos.

 

Imaginar es crear.

 

Y toda la creación tiene vida y movimiento que, aunque breves, otorgan responsabilidad a la conciencia que la manifiesta. Y como la vida y el movimiento se vinculan a los principios que rigen las relaciones, es indispensable analizar lo que damos, a fin de saber que es lo que vamos a recibir.

 

Quien solamente mentaliza angustia y crimen, miseria y perturbación, ¿podrá reflejar en el espejo  de su propia alma otras imágenes que no sean la desarmonia y el sufrimiento?

Quien se demora indefinidamente en la medición del lodazal es propenso a ahogarse en el lodo.

 

Vigilemos el pensamiento purificándolo con la práctica incesante  del bien, para que así arrojemos de nosotros los grilletes que nos amenazan  para encadenarnos  a los oscuros procesos  de la vida inferior.

 

Por el pensamiento nos esclavizamos a los cepos del suplicio infernal, sentenciándonos,  a veces, a siglos de peregrinación por los caminos del dolor y de la muerte.

 

La mediumnidad torturada es la unión de almas comprometidas  en aflictivas pruebas para saldar antiguas deudas. Para abreviar  el tormento que flagela de mil modos la conciencia encarnadas y desencarnadas, en los distintos grados expiatorios, es imprescindible  proponerse  la renovación mental, pues este es el único medio de recuperar la armonía.

 

Los títulos de fe no constituyen meras palabras con las que podamos cubrir  nuestras deficiencias y debilidades. Expresan deberes de purificación a los que no podemos regir sin renunciar  a las obligaciones que nos corresponden.

 

Nadie es realmente espirita  ni está a la altura de este nombre solo por haber conseguido la cura de una dolencia rebelde con la ayuda de las Entidades  amigas,  y se convenza con ello, admitiendo la intervención del Mundo Espiritual en su existencia. Como tampoco nadie  es médium, en el elevado concepto del término, solamente  porque sea instrumento de comunicación entre las humanidades visible e invisible.

 

Para educarnos al trabajo  que nos fue asignado, conforme a los principios superiores que iluminan nuestra marcha, es necesario concretizar la esencia  de estos en nuestras realizaciones como testimonio de nuestra conversión  al amor santificante.

 

 

El pensamiento es tan significativo en la mediumnidad, como importante  es el lecho para el rió. Haced corred las aguas  puras sobre un lecho de fango  y tendréis una corriente oscura, adulterada.

 

Es cierto que divinos mensajes descienden del Cielo a la Tierra. Sin embargo, para que ello suceda es imperioso que existan canales adecuados.

 

Jesús espera para la formación de mensajeros humanos capaces de proyectar en el mundo las maravillas de su Reino.

 

El médium no debe detenerse  en la simple reopción de comunicaciones. Le será indispensable la consagración de sus fuerzas a las más elevadas formas de vida, buscando la educación de si mismo y servir desinteresadamente al prójimo el material el material con el que construya su propio camino.

 

El conocimiento amplia  el valor mental; y la siembra constante de bondad trae consigo  la cosecha de simpatía, sin la cual el granero de la existencia se reduce a una caravana de desesperación y desaliento. No basta ver, oír o incorporar a los Espíritus desencarnados para que alguien adquiera el  carácter de respetabilidad.

 

Toda obra para adelantar, exige trabajadores que se dediquen a su crecimiento y al cuidado de ellos mismos.

 

El Universo es la proyección de la Mente Divina y la Tierra,  es el producto de la mente humana.  Las civilizaciones y los pueblos, las culturas y las experiencias constituyen  formas de pensamientos por medio de las cuales evolucionamos incesantemente  hacia las esferas más altas.

 

Procuremos la conciencia de Jesús para que nuestra conciencia refleje  su perfección y su belleza…

 

 Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro En los Dominios de la Mediúmnidad de Chico Xavier

INVESTIGANDO EL ESPÍRITU

Investigando el espíritu

Mercedes Cruz Reyes

Cada Espíritu es un mundo y gravita en torno de otros mundos que le son afines; nosotros conocemos de cada uno, apenas algunos detalles insignificantes en el cómputo general de cada individualidad.

Todo guarda una enseñanza, incluso las cosas peores y, por eso, nuestros ojos deben mirar para aprender. Quien conoce el olor del estiércol del corral, sabe dar mayor valor al perfume del jardín, aunque no  deje de ir al corral donde precisa coger la leche  que sirve a la mesa, ni deje  de  ir al jardín porque las flores no alimentan. Tenemos en la vida duras realidades y tiernas bellezas, necesidades y placeres y debemos transitar entre ellas con el mismo espíritu  de elevación, conscientes de que, por muchos siglos aun, nos serán inseparables.

El hombre para discernir precisa conocer lo cierto y lo errado, precisa conocer el lado bueno  y el lado malo de las cosas, precisa, en fin, conocer la vida, porque es la vida  que contiene  cosas buenas  y cosas consideradas malas. Lo que no precisa y no debe, es vivir el lado malo de las cosas, porque es eso lo que lo contamina  y le pierde.

Llegará un día, en la faz de la Tierra, en que las ciencias del Espíritu  catalogaran como enfermedades el orgullo y el egoísmo, la vanidad y la ambición y el orden social les obligará a severo tratamiento, una vez que son fuentes permanentes del  mal y de la intranquilidad que reinan en el globo. El hombre que rebasa los límites de la normalidad, camina hacia la locura declarada, y es una fuente generadora de desequilibrio, en potencial.

El mal del mundo nace en el corazón del hombre egoísta y orgulloso, que no sabe perdonar, ceder u obedecer, comprender y ayudar, guardando las debidas  proporciones de sí mismo como frágil criatura, necesitada de todo y de todos.

Lo malo es que la Humanidad sabe eso hace milenios y continúa siendo la misma. El mensaje de Jesús no tuvo otro sentido sino el de convocar a los hombres hacia la humildad y la caridad, a fin de que pudiesen amarse los unos a los otros. El Maestro incitó a los buenos a tolerar y ayudar a los débiles, para que las pruebas de los hombres se abreviasen  con la extinción del mal sobre la Tierra.

¿Y qué es lo que hicimos hasta ahora? Estamos lejos muy lejos del Paraíso terrestre para cuando los tiempos sean llegados.

Los actos humanos deben ser juzgados por la intención que los motiva, no por los efectos que puedan llegar a tener, por fuerza de las cosas. El mal se elimina a si mismo, sin que nadie  se erija  en justificador. Va creando gérmenes de la propia destrucción, hasta que no puede contenerlos más. Cada uno responde por sus actos, a pesar de que el mal que genere, pueda resultar beneficios para centenares de personas. La vida es una escuela en que contra más se vive, más se aprende. No podemos responsabilizarnos por lo que los otros hacen más allá de los límites de nuestras decisiones, cada hombre siembra, con sus pensamientos y actos  siendo la cosecha fruto del tiempo y de la vida.

Es te mundo no está a la deriva, ni la propia Naturaleza está abandonada: cuando sus fuerzas naturales llegan a un punto de desequilibrio, ella se autocorrige.

La felicidad no es tener poder, ni vagabundear, ni gozar los placeres de este mundo: La felicidad es tener la conciencia tranquila por el deber cumplido con amor. Solo el amor importa mientras el more en nuestros corazones, ni dolores ni tinieblas perturbaran nuestra paz, porque  el es caritativo y perdona, ayuda, soporta, comprende y por encima de todo, nos hace cada vez mejores ante la vida y ante Dios.

Ninguna comunidad puede progresar y vivir en paz cuando las personas  que la componen no se respetan mutuamente. Cuando se vive feliz y con respeto, la vergüenza nos ayuda  a no violar las reglas de la comunidad. Todo ser humano  debe observar rigurosamente el deber y la disciplina, el respeto y la solidaridad. Cualquier función que realicemos  hagámosla con amor y aremos brotar de ella nuestro reconocimiento. Debemos respetar las reglas, cumpliéndolas con ese amor  y con toda nuestra responsabilidad como hijos de Dios.

 Cuando consigamos vencer todos los escrúpulos y perjuicios y nos abracemos con amor, encontraremos  al fin del sendero nuestros corazones modificados, pues el amor genera amor y cubre la multitud de nuestros pecados. Cuando el hombre en la Tierra conozca el verdadero potencial  de una vibración de amor, de un gesto de fraternidad, de una palabra de consuelo y de perdón, movilizará esa energía, que está dentro de si mismo, para transformarse a si mismo y el mundo que lo rodea  pues el amor es la única semilla que produce eternamente.

El amor, el respeto la verdadera fraternidad es la única cosa de valor en este mundo porque nunca mueren y siempre aumentan nuestras riquezas espirituales, nuestra felicidad todo en la vida tiene su razón de ser y cuando podamos penetrar  en los recuerdos  de nuestro propio  pasado, encontraremos muchas explicaciones para las cosas aparentemente inexplicables.

Nuestras vidas están entrelazadas. Convivimos en la vida con mucha gente, tenemos muchos lazos afectivos, y cada lazo afectivo tiene su historia, buena o mala, porque  los sentimientos  se estructuran en los siglos. Amor y odio, solo en los cuentos  de fantasía nacen a primera vista. Ellos nacen  y se fortalecen o se rompen en el transcurso de los siglos. Convivimos con acreedores y deudores del pasado, teniendo que pagar  y recibir  de los que comparten  con nosotros la existencia. Por esa razón,  quien sabe amar siempre, dando y perdonando va resolviendo todos sus problemas Karmico dentro de la mayor naturalidad, al mismo  tiempo que va facilitando, a los que le deben, saldar sus deudas con menores humillaciones y mayores alegrías.

Todos debemos aprender a aceptar las cosas que nos llegan y contra las cuales somos impotentes. El hombre negligente y que se entrega a la indisciplina mental, es foco permanente de complicaciones. Es muy difícil que nos ajustemos al deber y a la disciplina, los dos imperativos, mayores para garantizarnos la tranquilidad del Espíritu.

El amor no es flor pasajera que la primavera pone encanto; es como el carbón de la tierra que precisa de siglos para transformarse en joya. De la misma forma, la gestación del odio es larga y se funda en realidad del ayer.

Todo el Universo obedece a leyes precisas e inmutables, y no es el destino de los hombres las criaturas superiores de la tierra, los  que están a merced de las fuerzas del acaso. Todo viene y va, en la vida, a su tiempo. Debemos aprender a aceptar las cosas como contingencias necesarias, incluso cuando no podemos entenderlas, confiando en el Conductor Celeste que no está distante de ellas.

Todos sabemos qué sin el Sol la vida fenecería y bendecimos su presencia vivificante en el Universo, sin por eso conocer su intimidad e indagarle los secretos. Sabemos, también, como saben los propios salvajes, que existe un Ente Superior que todo lo creó y a todo prevé, que como incomparable Maestro rige la armonía de la vida Universal, sin por eso haberle visto, imaginándole de mil formas. Son certezas que no discutimos y  que nos sustentan el ánimo, aunque no podamos  entenderlas en su plenitud. Mientras somos ignorantes, esa fuerza interior  deberá animar nuestro raciocinio, a medida que evolucionamos vamos entendiéndola, sustituyendo nuestro impulso místico por el conocimiento  de las causas y de los fenómenos. El hombre teje por si mismo  su propio futuro, preparando su propio camino, el contenido del mañana  es la evolución constante. Las escenas de hoy continúan una historia pasada.

Procuremos solucionar hoy los problemas que trajimos del ayer, creando un futuro mejor a nuestro atribulado espíritu, sondeando en el interior descubriremos las negligencias del ayer que impetuosamente quieren reaparecer, pero si estamos atentos y vigilantes, nos las dejaremos surgir hasta que estemos debidamente preparados para salir de ellas airosos, no creando así nuevos emprendimientos de rectificación que nos llevaría mucho tiempo y que retardaría nuestra redención, nuestra libertad.

Merchita

VEREDA FAMILIAR

Vereda familiar

 

 La lucha en familia es problema fundamental de la redención del hombre en la Tierra. ¿Cómo seremos benefactores de cien o mil personas, si aun no aprendimos a  servir cinco o diez  criaturas? Esta es una indagación lógica que se extiende a todos  los discípulos sinceros del Cristianismo.

 

Es necesario que el hombre aprenda a ejercer piedad para con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es bueno y agradable ante Dios.

El egoísmo es la fuente de todos   los vicios, como la caridad lo es de todas las virtudes. Destruir uno, es desenvolver la otra, tal debe ser el objetivo de todos los esfuerzos del hombre, si quiere asegurar su felicidad en este mundo, como en el futuro.

Los padres deben ejercer rigurosa vigilancia en los niños hasta los siete años, extirpándoles enérgicamente  las malas costumbres, impulsos dañinos, intentos autoritarios y todo aquello que pueda producir una estimulación negativa y que en el futuro pueda crear una barrera intraspasable para la corrección espiritual. Las criaturas no deben ser estimuladas ni aceptadas en sus reacciones e irascibilidades censurables, pues su espíritu domina con más rapidez los instintos primarios, si la corrección es oportuna y saludable los padres deben procurar rechazar cualquier “sentimentalismo” y no confundirlo con la precocidad.

Los padres para educar no deben llegar a los extremos de la crueldad a fin de no debilitar su autoridad, evitando que la rebeldía e indisciplina se posesione de sus hijos. Dios coloca al hijo bajo la tutela de los padres, a fin de que estos le dirijan por la senda del bien y les facilite la tarea, dando a aquel una organización débil y delicada, que le torna propicio a todas  las impresiones. Si  sucumben los padres en esta labor, deberán soportar los disgustos resultantes de esa caída y participarán de los sufrimientos del hijo en la vida futura, por no haber hecho lo que estaba a su alcance para que el hijo avance en el camino del bien.

Los hijos deben criarse con amor, sin dejarlos actuar libremente por el solo hecho de ser “graciosos”. A fin de formarles un carácter nítidamente estoico y leal, los padres deben fortificarlos desde la infancia y corregirles sus culpas, sin llegar al culto exagerado de la personalidad humana.

Es muy peligroso que los padres sentimentales,  piensen que sus hijos siempre tienen razón y que las pequeñeces del vecino sean censuradas.

Los padres deben hacer una toma de conciencia de sus tremendas responsabilidades, pues si renuncian a su más sagrada tarea de despertar y desenvolver en sus hijos las cualidades cívicas y morales que constituyen el coronamiento de la educación integral, conocerán – mañana, o después – el sinsabor de verlos formar entre aquellos que se situan bajo las diversas modalidades de delincuencia, o con los que a través de las extravagancias de la tristemente famosa “juventud desviada”, manifiestan su cínico desprecio y su total repudio a las mejores conquistas de nuestra Civilización.

 

El amor reciproco entre los miembros de la familia es esencial para que ella pueda cumplir las nobles finalidades que le están cometidas. “ En el ambiente domestico, el corazón maternal debe ser el exponente divino de toda la comprensión espiritual y de todos los sacrificios por la paz de la familia. Dentro de esa esfera de trabajo, en la más santificada tarea de renuncia personal, la mujer cristiana enciende la verdadera luz para el camino de los hijos a través de la vida”.

 

Las contrariedades de la infancia fortifican el temperamento de la criatura, para que más tarde, pueda enfrentar las desventuras de la vida humana. Si los miman y apoyan en sus caprichos, mas tarde esos jóvenes vivirán en eternos conflictos con sus relaciones y también con la sociedad. Quien no aprende a dominar sus instintos primarios en la infancia, más difícil le será de adulto. Así como el jardinero corta los gajos inferiores de la buena planta, los padres necesitan eliminar de sus hijos, desde la infancia, los estigmas que aparecen por la fuerza salvaje de la formación animal.

“El trabajo de la mujer es siempre la misión de amor, extendiéndose al infinito”

 

Él espirita debe comprender el gran papel de la Humanidad; comprender que, cuando producen un  cuerpo, el alma  que en la encarna viene del espacio para progresar; enterarse de sus deberes y poner todo el amor en aproximar a Dios ese alma; Tal es la misión que se le es encomendada y cuya recompensa recibiera; si fielmente se cumple. El cuidado, la educación que se le dé auxiliaran su perfeccionamiento y su bienestar futuro.

 

Recordemos que a cada padre preguntara Dios: ¿que hiciste del hijo confiado a tu cuidado?  Si por culpa vuestra   se conservó atrasado, tendréis como castigo, verle entre los espíritus sufridores, cuando de vosotros dependía que fuese dichoso.”

 

Las Madres han de hacerse merecedoras de los gozos divinos que Dios conjugó a la maternidad, enseñando a sus hijos que están en la Tierra a perfeccionarse, amar y bendecir, eliminando por medio de la educación  los malos principios innatos de existencias anteriores, pues esos principios se entretienen y desenvuelven por una culposa debilidad, o por descuido. Siendo así, más tarde, el corazón ulcerado por la ingratitud de esos hijos, será para ellas, ya en esta vida, un comienzo de expiación..

 

Los padres deben vigilar a sus hijos con el fin de ayudarles a aprender a vencer la faz  imperativa del instinto animal.

 

Es muy peligroso que los padres se sientan atraídos por el encanto de sus bebés, pues de esa forma, pasan a tiranizar el ambiente de la vida hogareña, bajo la visión contemplativa de los adultos. Los hijos necesitan de las experiencias y disciplinas impuestas por sus padres, en la fase infantil, a fin de frenar las manifestaciones instintivas que se traen de  otra existencia y que comienza a manifestarse desde la cuna. No dudemos que el amor de los padres desenvuelve las sublimes cualidades del espíritu, pero es la severidad y la autoridad paterna, exceptuada de sentimentalismos peligrosos, lo que ayuda realmente a los niños a dominar sus impulsos inferiores.

 

La función principal de los padres, durante la infancia de sus hijos, es reprimir con el cariño que les sea posible, los actos de obstinación, brutalidad, despotismo y malas tendencias.

Los niños deben ser correctos en el hogar, pero disciplinados para poder sobrevivir ante el contacto de la instintividad de sus compañeros desorientados, que se parecen a manadas de animales incontrolables ante los primeros impulsos de la rebeldía.

 

Los instintos mal corregidos en una criatura, se excitan por los estímulos energéticos, violentos y obstinados de otras criaturas rebeldes. Les noticias de los diarios demuestran que muchos jóvenes, aparentemente inofensivos o pacíficos, hasta cierta edad, después se vuelven delincuentes por el simple hecho de alternar o convivir con compañeros de malos instintos. Y esto es casi siempre, por falta de vigilancia y falta de severidad de algunos padres, que encantados por la configuración carnal de sus hijos consanguíneos, le dieron rienda suelta a toda clase de caprichos, rebeldías y violencias

 

Los malos instintos de los hijos, pueden aceptarse o corregirse, dependiendo exclusivamente del comportamiento de los padres, y estos cuando ejercen una acción correctiva sobre los hijos casi siempre lo hacen por irritación o venganza, y no por necesidad de educar al espíritu encarnado. Muchos dejan a los hijos bajo el cuidado de los abuelos, parientes o amigos, mientras aprovechan la vida placenteramente aunque todo eso resulte en perjuicio de sus hijos en base a una mala educación. Otros internan a sus hijos en colegios particulares, o instituciones religiosas, proporcionándoles la educación moral y cívica, pero olvidan que no basta el barniz social y la cultura del mundo profano, puesto que carecen del cariño y del amor que le da vida al corazón.

 

En esos lugares, no son esclarecidos propiamente en su contextura ”psicofísica”, sino solo reprimidos por una disciplina “estándar” o de grupo, casi siempre aplicada por preceptores coléricos  o comúnmente frustrados en su propio hogar.

 

Las estadísticas probaron siempre que hay más jóvenes violentos y rebeldes entre los educados en las instituciones, de cualquier tipo que sean que en aquellos que fueron educados por padres amorosos, pero severos y exceptuados de sentimentalismos perjudiciales para sus retoños. Es obvio que en las agrupaciones estudiantiles, tanto se mezcla lo bueno como lo malo de los niños resultando una mezcla inferior, llena de sentimientos y pasiones opuestas.

 

El equipo familiar en el mundo no siempre es un jardín de flores. A veces, es una espina de preocupaciones y de angustias, reclamando sacrificios. Con todo, aunque necesitemos  de firmeza en las actitudes para el control de la afectividad que nos es propia, jamás conseguiremos sanar las heridas de nuestro ambiente particular con el látigo de la violencia o con el emplasto de la dejadez.

 

Nada es  más importante, en materia de educación que preparar a los hijos para que se tornen libres, pero responsables, seguros y conscientes de la utilidad de las leyes y normas disciplinares, sin cuya  observación la vida en sociedad sería imposible, obteniendo de ellos una adhesión espontánea y un consentimiento pleno a las mismas.

 

Afirma la Psicología moderna que la educación infantil es perfectamente posible sin el uso del pescozón, golpes, zurras, gritos e insultos, siempre que sé de al niño el amor, la atención, el respeto y la protección que él necesita, merecen y debe recibir.

 

 

“Cuando Jesús nos recomendó no despreciar a los pequeños, esperaba de nosotros no  solamente medidas providenciales alusivas al pan y a la vestimenta. No basta  alimentar minúsculas bocas hambrientas o abrigar cuerpecitos helados. Es imprescindible el abrigo moral que asegure al espíritu renaciente el clima de trabajo necesario para su sublimación.

 

No siempre los hijos se muestran propensos a seguir los ejemplos paternos. Esto es porque, espiritualmente, cada uno de nosotros es hijo de sí mismo, es decir, actúa y reactúa de acuerdo al grado de evolución  que haya alcanzado a través de las sucesivas vidas. Y puede ocurrir, como nos enseña Allan Kardec, que entre los miembros afines de cierta familia uno u otro desentone de los demás, visto que la influencia de algunos años bajo el mismo techo y las mismas técnicas educativas pueden no ser suficientes para modificarle los gustos, las tendencias, el temperamento y otros aspectos de su personalidad.

 

Forman familia los espíritus que la analogía de los gustos, la identidad del progreso y la afección inducen a reunirse. Esos mismos espíritus, en sus migraciones terrenas, se buscan para agruparse, como lo hacen en el espacio, originándose de ahí las familias unidas y homogéneas. Mas, como no les cumple trabajar apenas para sí, permite Dios que espíritus menos adelantados encarnen entre ellos, a fin de recibir consejos y buenos ejemplos por el bien de su progreso. Por lo tanto hemos de acogerlos, como hermanos; auxiliarlos, y después, en el mundo de los Espíritus, la familia se felicitara por haber salvado a algunos náufragos que, a su vez, podrán salvar a otros.”

 

Emmanuel, ese amoroso y lucido mentor del mundo espiritual nos dice a través del médium Cándido Xavier, que pasada la época infantil, acreedora de toda vigilancia y cariño por parte de las energías paternales, los procesos de educación moral, que forman el carácter, se tornan más difíciles, y, alcanzada la mayoría de edad, si la educación no se ha hecho en el hogar, entonces, solo el proceso violento de las pruebas rudas puede renovar el pensamiento y la concepción de las criaturas, porque el alma reencarnada habrá retomado  todo su patrimonio nocivo del pretérito y reincidirá en las mismas caídas, si les faltó la luz interior de los sagrados principios educativos. He aquí porque el hogar es tan importante para la edificación del hombre, y porque tan profunda es la misión de la mujer ante las leyes divinas.

 

No todos los padres están en condiciones de cuidar, personalmente, de la formación moral de los hijos, porque las peleas, las discordias, las quejas mutuas, incluso los escándalos y los malos ejemplos de una vida desarreglada y disoluta les quitan toda la autoridad.

 

Cualquiera que sea la religión: Católica, Evangélica, Espirita, etc.; se debe cuidar que las luces del Evangelio iluminen los pasos, de los niños, para que no se hundan en los abismos del error y del crimen, y alcancen el ambicionado puerto de la felicidad.

 

Merchita

PSICOANÁLISIS Y ESPIRITISMO

Psicoanálisis  Y  Espiritismo

Mercedes Cruz Reyes

La mayoría de los fenómenos  mediúmnicos  se encuadran en su apariencia, en la psicología  individual y profunda  del inconsciente, investigada  por Segismund Freud  y generalizada  bajo el término “psicoanálisis”.

Las comunicaciones de los espíritus  desencarnados, aunque tengan ciertas semejanzas,  no pertenecen al médium.  El médium es un transmisor  del psiquismo  del espíritu desencarnado.  En consecuencia,  el espíritu comunicante  es el que debe ser  psicoanalizado y no el médium,  que es un simple interprete  de la voluntad ajena.

Los espíritus desencarnados  que pueden ser  investigados, son los sufrientes, primarios, desajustados o perseguidores, que se comunican en las sesiones espiritas  para su tratamiento espiritual, puesto es un  inmejorable material respecto a los resentimientos y demás tendencias mórbidas freudianas.

El problema del espíritu desencarnado es muy complejo y de muy difícil solución, si lo comparamos  con el método psicoanalítico aplicado a los encarnados. Las personas enfermas de la mente  y pasible de éxito con la terapéutica  freudiana, son los desajustados   o acomplejados con el “medio” en que viven, que después  de corregirles  mentalmente  e identificado  la causa mórbida  o la frustración enfermiza que desde la infancia los atormentaba, los pacientes,  se liberan de sus cadenas  o estímulos inconscientes  y perturbadores.

Pero  nada adelanta investigar al espíritu  desencarnado enfermo que se manifiesta a través del médium,  ni interiorizarse del inconsciente, si resurge  con  las raíces mórbidas  de los complejos y resentimientos  de culpabilidad que tenga.  En verdad las causas mórbidas no pueden removerse en el espíritu desencarnado, porque siempre estuvieron ligadas al mundo material en forma de crímenes,  calumnias, traiciones, pillaje, perversidades, avaricias, lujurias o tiranías.  Son deudas o “pecados” que practicó con el prójimo y no el producto de choques,  conflictos o desajustes, desde la infancia o juventud,  que más tarde se manifestarán  hiriéndolo en su mente disciplinada.

 

No estamos tratando de causas desconocidas  en la vida secreta  del inconsciente, sino de acontecimientos positivos y degradantes que están estigmatizados  en la conciencia  del espíritu manifestante bajo la forma de remordimientos, temores o desesperos.

En tal caso, el espíritu sufriente  no  vive a través del médium  una condición contradictoria o forjada por causa  de su inconsciente; el sufre los efectos de las maldades  practicadas con conocimiento de causa. El psicoanalista apenas podría identificarle  los cuadros mórbidos, pero no podría devolver  al paciente a la vida física  donde practico  sus delitos.  Nadie podrá liberarlo  del recuerdo de su acto censurable y consciente que practicó en el mundo material. Únicamente a través de nuevas existencias  se apagaran de su memoria  los efectos dañinos. Además sería imposible  rescatarlo de la región del astral inferior, donde se aloja  todo delincuente espiritual, por fuerza  y causa de su magnetismo denso.

El Espíritu enfermo puede suavizar sus angustias  y aflicciones por medio del tratamiento “evangélico” preceptuado por el Maestro Jesús, el médico de las almas y será inocuo a la cura por el método freudiano.

Freud era un psicólogo médico que intentaba entender y tratar lo que hoy en día llamáramos problemas de la personalidad y la conducta,  estudiaba más que nada el subconsciente en donde él creía que se encontraban los síntomas de sus pacientes.

El arsenal  freudiano  era inmenso y tenía rótulos para todas las actitudes, actividades y comportamiento humano.  El mundo se lleno de complejos, desde los más ridículos hasta los más complejos.

Había complejos, de pobreza, de riqueza, de inferioridad, de superioridad, de feminidad, de frustración, de todo lo que se le  pueda ocurrir a la mente humana, , atribuidos a  efectos causados por los conflictos desde la infancia.  Ni el mismo Jesús, el más sabio y equilibrado de los hombres, escaparía a la manía freudiana. El Divino Maestro, no dejaría de ser un enfermo resentido, portador del, complejo mesiánico”, quizás producido por alguna arrasadora frustración   de dirigir desde la infancia.

Según Freud, cualquier hombre  debe tener su complejito enterrado en su inconsciente y que será descubierto por la pericia  del sentencioso psicoanalista.

Es posible que en el médium haya algunos complejos freudianos , ya que tanto en la línea espirita  como en los terreiros  de la Umbanda  hay criaturas neuróticas,  esquizofrénicas,  exaltadas,  neurovegetativas e histéricas,  que tienen  un contacto empobrecido con el Más Allá y confunden sus propios resentimientos (complejos)  y alucinaciones como si fuesen la manifestación de los Espíritus.

Es indudable que el médium  en general reviste  las ideas de los espíritus con algo de su naturaleza anímica, pudiendo de formar  parte  de la comunicación  del espíritu, por su forma de pensar  y de sentir.  Evidentemente, una buena sacudida psicoanalista  tal vez podría sanear la mente complicada de muchos médiums, ajustándolos  en su función de verdaderos interpretes del Más Allá.

Podríamos poner como ejemplo, al médium indisciplinado en sus emociones y anonadado por el exceso de fantasías, motivado por las imágenes que bailan en su mente.  Cuando el médium es, fantasioso, histérico, exaltado, vegetativo, esquizofrénico, transfieren fácilmente para la actividad mediúmnica  los hechos o simpatías que más lo impresionaron en su vida. los grandes profetas,  los lideres,  los santos, los escritores, los artistas, gobernadores los que se destacan  en la vida material,  ejercen una gran impresión en los médiums  muy anímicos.  Estos médiums a través de supuestas manifestaciones mediúmnica  del Más allá,  aun continúan manifestándose  con insistencia  en ciertos trabajos espiritas, copiando las mismas características  que hace siglos debían tener en vida.

 Bajo tales condiciones, predominan las ideas fijas, los falsos mecanismos, auto exaltaciones, resentimientos, fobias  y sublimaciones engañosas. Aunque esos médiums actúen sin mala fe,  son improductivos  y hasta siembran perjuicios por confundir lo sensato con lo ridículo, lo verdadero con lo falso. El método del psicoanálisis freudiano, sin duda, `podría ayudar a esos médiums en lo que respecta al drenaje  de sus propias contradicciones  y complejos, manifestados a cuenta de la supuesta mediúmnidad

La diferencia  que se observa  entre el psicoanálisis  de Freud  y el Espiritismo de Allan Kardec  es la de que el psicoanalista  se limita a investigar en la intimidad humana  y hace “resurgir” del subconsciente , resentimientos o complejos  que han sido adquiridos en una sola existencia  terrestre,  mientras que el Espiritismo  estudia la personalidad  humana en una  área más extensa,  porque analiza  y esclarece acontecimientos  mórbidos y característicos de otras vidas pasadas.  Freud  investigaba en las personas factores mórbidos desde la cuna  hasta el presente, en un lapso de tiempo, ignorando, que la verdadera individualidad del hombre se genera en el tiempo y en el espacio,  remontándose  algunos milenios a otras. Freud clasifico innumerables fenómenos  de carácter enfermizo en sencilla distancia de una corta vida terrena. Hechos mórbidos fijados en la contextura  inmortal del periespiritu fueron analizados  como conflictos de la infancia del paciente. Mientras Freud  trataba de examinar  la personalidad humana  a través de los hechos  sucedidos   en la precariedad  de una sola vida carnal, el Espiritismo se remonta a los milenios para estudiar al espíritu inmortal.

Al investigar ciertos estados mórbidos del espíritu examinaban también  el pasado milenario del  espíritu, que está en el subconsciente.  El subconsciente  es el “deposito” de los deseos, impulsos, emociones y estímulos que permanecen guardados y que luego transmite el subconsciente.  Es una especie de “guardarropa”  de la memoria  instintiva en donde los Espíritus   acostumbran a archivar  todo cuanto  les impresiona y domina. La herencia de los instintos  animales también  se guarda en ese deposito  de la individualidad humana, que actúa en forma  de automatismo, que además, puede actuar sin la aprobación de la conciencia. El hombre aun nutre  y repara los perjuicios  ocasionados  a su edificio celular sin necesidad de tener conocimiento consciente, porque el subconsciente trata del asunto en forma satisfactoria, esclarecido por la experiencia milenaria.

 Freud confundió las adquisiciones mentales y emotivas del espíritu, a través de  varias encarnaciones  en la tierra,  como hechos oriundos  de una sola existencia humana. A pesar de su terminología brillante, investigación sincera y obstinada, apenas investigó  un fragmento  del espíritu inmortal.  El como otros tanto investigadores, ignoraban  que la mayoría de los disturbios nerviosos, mentales  o emotivos se radicaban fundamentalmente en el periespiritu preexistente y sobreviviente después de la muerte del cuerpo  físico.

Los psicoanalistas  no podrán liberar a sus pacientes de sus complejos, cuyo origen se pierden en la trama secular  o milenaria  de las encarnaciones pasadas. Son disturbios generados por el odio, egoísmo, orgullo, por la ambición, la crueldad,  venganza o codicia. En tales casos, los brillantes postulados de Freud  son incapaces de solucionar  los problemas espirituales, sensibles  únicamente a la medicación del Evangelio de Cristo. Jamás, los sentimientos y actos pecaminosos  producidos por el espíritu en sus anteriores vidas, pueden lograr  satisfactorias  soluciones  con la investigación de los hechos ocurridos en la infancia del hombre,  situados en el plazo de una sola existencia carnal.

EL Espíritu encarnado sufre el asedio constante  de los estímulos enfermizos de las anteriores existencias, los criminales, las prostitutas, los calumniadores,  etc. guardan en su memoria periespiritual  las escenas de sus fechorías, de sus crímenes, de sus maldades, son tiranos que ambulan  desesperados  por las calles de las ciudades, huyendo inconscientemente  de los gritos de sus víctimas seculares. Jamás Freud  y sus seguidores podrán identificar  el origen  de esas características, recurriendo   a los hechos  vividos en la infancia, o indagando en los conflictos emotivos de sus progenitores. Tendrán que penetrar  en el pasado reencarnatorio del alma eterna.

La terapéutica espirita  es muy superior  al análisis freudiano, porque además  de remontarse a las causas “pre reencarnatorios” aun ofrece  el eficiente medicamento  del Evangelio para higienizar al espíritu eterno. El psicoanálisis convence  al paciente que determina perturbaciones  que provienen  de los acontecimientos y conflictos vividos durante la infancia. El Espiritismo, mientras tanto, señala la delincuencia  del espíritu en el pasado y le ofrece la oportunidad  de reajustarse  por la  sumisión al proceso Karmico de las vidas sucesivas. El espíritu  es clasificado como deudor, pero también recibe  el endoso espiritual para liquidar  su debito conforme sea su capacidad  y entendimiento.

El beneficio que aporto Freud, fue que dio comienzo a un verdadero proceso de investigación y cirugía para la mente enfermiza, señalando  a los científicos modernos  el proceso  y fundamento de innumerables anormalidades radicadas  exclusivamente  en la actividad mental del ser. El nos hizo sentir el fabuloso poder  de la mente,  así como las debilidades del espíritu,  y que ambos pueden llegar a enfermar al cuerpo que anima.

Hoy en día sabemos que la mente humana no se puede descuidar, que hay que cuidarla tanto como al cuerpo humano, la cirugía  del cuerpo evoluciona  hacia la cirugía del espíritu; en el futuro, será función del médico  operar  determinada  afección mental,  tal como lo hace hoy para operar un quiste, o apéndice. Las excrecencias  y deformaciones  que se producen alrededor  del alma, tienen sus raíces mórbidas en el pasado, así como el cáncer afirma sus ramificaciones en las entrañas  del organismo carnal.

 

Extraído del libro  “La Misión del Espiritismo” de Ramatis. 

REFLEJOS DEL PASADO

REFLEJOS DEL PASADO

 

La infancia se caracteriza, según la psicología tradicional, por el egocentrismo, el niño, todavía, amoral  y, a veces cruel, exige ser amado, protegido, pasando posteriormente,  a una posición oblativa, cuando le surgen los deseos y las aptitudes para amar, para ofrecer, para servir, iniciándose  el periodo de la madurez del área de la afectividad. En consecuencia, el niño por falta de raciocinio y de reflexión,  vive el presente,  no teniendo una visión, sino muy incompleta  e incluso fragmentada, de las realidades, del tiempo y espacio. El adulto, en razón de las necesidades que identifica,  de la escala de valores de la vida que pasa a nortearle  la existencia y del instinto de preservación de sí mismo, se dispone a vivir el futuro.

 

Organiza tareas, programa actividades teniendo en cuenta el mañana, cuando espera proseguir  disfrutando los bienes  y las realizaciones logrados. La persona de edad avanzada, cree que el futuro perdió todo sentido, por la falta de tiempo que la vida tal vez no le faculte, se apega al pasado, viviendo recuerdos y remonta a los mismos con cualquier pretexto.

 

Muchas veces el niño, no pudiendo superar algún hecho que lo asusta y no encontrando apoyo emocional para hacer  desaparecer el incidente, genera un bloqueo como trauma que le impide el desarrollo y la transposición de una fase para otra, llegando al periodo adulto, retenido en una etapa de infantilismo. Esto explica las reacciones de la falta de madurez de muchas personas ante las coyunturas  y las circunstancias más variadas de la vida. En razón de tal estado, se revelan inseguras y egocéntricas,  poseen frágil estructura moral y no demuestran sentido del equilibrio, difícilmente asumiendo e incumbiéndose  de responsabilidades, presentando gran inestabilidad en las decisiones y una terrible  incapacidad de donar sin recibir;  de auxiliar sin obtener gratificación de cualquier naturaleza, sus actitudes son ilógicas, destituidas de crítico discernimiento. Como consecuencia tienen la forma  y las fuerzas de adultos, y ejercen funciones  y desarrollan programas pertinentes  a la edad de la infancia. Porque  son  dicotómicos- una apariencia física adulta y  una psiquis  infantil – se vuelven peligrosos a causa de sus imprevisibles reacciones ante los hechos que les sorprenden o promueven.

 

Desde el punto de vista espiritual, se trata de criaturas jóvenes en la responsabilidad, desacostumbradas a los compromisos  superiores, cuyas experiencias se desarrollan  en el campo  de superficialidad e intereses personales, sin mayores adquisiciones morales. A ello se suma  la interferencia psíquica de los Espíritus afines,  la de los adversarios de la retaguardia que les llevan a estados de grave apatía, al desinterés por los valores  ennoblecedores y, por ser maleables a las inducciones perniciosas se transforman  en instrumentos de perturbación y delincuencia.

 

Para el bien de la comunidad y de  ellos mismos, compete a los adultos hacer un examen de sí mismos, un auto análisis de sus actitudes, una evaluación  periódica del comportamiento empeñando  esfuerzos para educarse o reeducarse en el campo emocional o en el sector  del comportamiento, en el cual sea necesario. De esta forma, mediante la disciplina  de la voluntad, ejercicio mental correcto en torno a los ideales relevantes y de los pensamientos ennoblecidos,  se les tornan más duraderos los impulsos para el equilibrio que se estructurará a lo largo del tiempo en actividades constructivas; evitándose perjuicios sociales expresivos, numerosos disturbios  psicológicos  y de comportamiento  y serán interrumpidos graves connubios obsesivos de largo curso…

 

La madurez psicológica del hombre lo lleva a una actitud dinámica, en la que busca desarrollarse cada vez más, ofreciendo posibilidades de realizar una situación armónica entre el, la sociedad y el ambiente en el cual se encuentra situado. Esta conducta es obtenida a través de las reencarnaciones, como resultado  de las vivencias y aprendizajes  que despiertan la conciencia en el ser, que abre las posibilidades hacia más allá del pensamiento – la franja de la intuición.

 

Todo  factor, oculto  u olvidado, de un  trauma, mientras no sea liberado prosigue como bloqueo, impidiendo la renovación del campo en el que se instala. La concienciación de cualquier hecho es indispensable para una legítima   evaluación  de resultados con el competente interés por perfeccionar la realización, corrigiendo el acto, por la reeducación y nuevos intentos de reparación.

 

Las personas cuando caen en errores y cuando son descubiertas, acostumbran a justificarse con el desconocimiento de los factores que las llevaron  a los engaños, produciéndose  el recuerdo de los fracasos, al otro lado; y contentándose igualmente  con el parcial olvido cuando al volver  al cuerpo, siempre quedan reminiscencias que afloran, en los momentos propios;  luces rojas en la mente como advertencias inconscientes ante nuevas decisiones  como advertencias inconscientes ante nuevas decisiones precipitadas que  llevan al caos; recelos de perjudicar a los otros, dando surgimiento a responsabilidades y conciencia de justicia…

 

Las reacciones de enfado y resentimiento, de amargura y de cólera dimanan del temperamento apasionado y caprichoso de quien se acostumbró a la usurpación  sin admitir reproches, al abuso de la posición sin dar lugar  a advertencias y de la arrogancia  que no permite amonestación. El dolor, se encargará de cincelar las aristas y someterle  la cerviz mediante los límites orgánicos y las resistencias debilitadas, junto a los continuos  conflictos en la afectividad y en las relaciones de emulación, resucitando las viejas pasiones.

 

Todos conducimos, inevitablemente, las propias experiencias. Ignorarlas, no significa haberlas superado. La deuda olvidada, por mejor que sea la intención del comprometido, permanece aguardando liquidación. Las muestras, como las de nuestros afectos, resurgen  por el camino con las disposiciones que les establecemos o motivamos.

 

Nadie camina desacompañado de compañeros, amores o enemigos…

 

Renacimiento en el cuerpo es dieta para la evolución con los ingredientes necesarios para la salud moral y espiritual de cada cual.

 

 

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro “Cuadros de la Obsesión” de Divaldo Pereira Franco

ASPECTOS DEL SEXO

ASPECTOS DEL SEXO

Al ocuparnos de nuestra edificación espiritual no podemos dejar a un lado  ni ignorar al sexo.

El sexo es energía creadora y necesita que el amor este a su lado  para ejercer la función de firme timón, es por eso urgente  que coloquemos el sexo al servicio de amor, sin que por ello  el amor se subordine a ello.

Todos los días millones de almas son dilaceradas por el sexo. Apremiante problema ya  ensandeció a muchos cerebros valiosos, no puede atacarse a tiros de verbalismo de fuera hacia dentro, a la forma  de médicos superficiales, que prescriben  largos consejos  a los pacientes, teniendo en la mayoría de las veces, absoluto desconocimiento de la enfermedad.  Los enigmas del sexo no se reducen a simples factores fisiológicos.

Indiscutiblemente, para la mayoría de los encarnados, la fase juvenil de las fuerzas fisiológicas representa delicado periodo de sensaciones, en virtud de las leyes  creadoras y conservadoras que rigen la familia humana; esto es accidente  y no define la realidad sustancial. La sede del sexo no se haya en el cuerpo grosero, sino en el alma, en su sublime reorganización.

En la Esfera de la Costra, se distinguen hombres y mujeres según señales orgánicas, especificas; en el mundo espiritual para los que se encuentran, en tránsito, hacia esferas más altas,  prepondera aún el juego de las recordaciones de la existencia terrena; en las regiones más altas de las almas acentuadamente  pasivas  o francamente activas.

Comprendiendo, de esta manera, que en la variación de nuestras experiencias adquirimos, gradualmente, cualidades divinas, como son la energía y la ternura, la fortaleza y la humildad, el poder y la delicadeza, la inteligencia y el sentimiento, la iniciativa y la intuición, la sabiduría y el amor, hasta que logremos el supremo equilibrio en Dios.

Convencidos de esta realidad universal, no podemos olvidar que ninguna exteriorización del instinto sexual en la tierra, cualquiera que sea su forma de expresión, será destruida, sino trasmudada en el estado de sublimación. Las manifestaciones  de los propios irracionales participan del mismo impulso ascensional. En los pueblos primitivos, el desenvolvimiento sexual sobresalía por la posesión absoluta. La personalidad integralmente activa del hombre dominaba la personalidad totalmente pasiva de la mujer.  El paso de los milenios transformó, esas relaciones. La mujer-madre y el hombre-padre dieron acceso a nuevos soplos de renovación del espíritu. Con bases en las experiencias  sexuales, la tribu se convirtió en la familia, la choza se metamorfoseo en el hogar, la defensa armada cedió al derecho, la floresta salvaje se transformó en la agricultura pacifica,  la heterogeneidad de los impulsos en las inmensas extensiones de territorios abrió campo a la comunión de los ideales en la patria progresista, la barbarie se irguió en la civilización, los procesos rudos de la atracción  se transubstanciaron en los anhelos artísticos que dignifican al ser, el grito se elevó al cántico, y, estimulada por la fuerza creadora del sexo, la colectividad humana avanza, aunque lentamente  hacia el supremo blanco del divino amor. De la espontánea manifestación brutal de los sentidos menos elevados el alma transita hacia la gloriosa iniciación.

Deseo, posesión, simpatía, cariño, devoción, renuncia, sacrificio, constituyen aspectos de esa jornada de sublimación. A veces, la criatura se demora años, siglos, diversas existencias de una estación a otra. Raras individualidades consiguen mantenerse en el puesto de la simpatía, con el equilibrio indispensable. Muy pocas atraviesan las regiones de la posesión sin duelos crueles con los monstruos del egoísmo y de los celos, a los cuales se entregan desvariadamente. Son pocas las que recorren  los departamentos del cariño sin encadenarse, por largo trecho, a los gnomos  del exclusivismo. A veces, solo después de milenios de pruebas crecientes y purificadoras, consigue el alma alcanzar el cenit luminoso del sacrificio para la suprema liberación, en el rumbo de nuevos ciclos de unificación con la Divinidad.

“El éxtasis del santo fue, un día, simple impulso. El instinto sexual, para coronarse con las glorias  del éxtasis, ha de doblarse a los imperativos  de la responsabilidad a las exigencias de la disciplina, a los dictámenes de la renuncia.

 “Debido a la incomprensión sexual, incontables crímenes campean en la tierra, determinando extraños y peligroso procesos de locura en todas partes.

Son millones de hermanos los que se conservan medio locos en los hogares  o en las instituciones; son incapaces de la devoción y de la renuncia, sumergiéndose poco a poco,  en el caliginoso pantano de las alucinaciones… Con la mente desvariada, fija en el socavón de la subconsciencia, se pierden en el campo de los automatismos inferiores,  obstinándose en conservar deprimentes estados psíquicos. El celo, la insatisfacción, el desentendimiento, la incontinencia y la liviandad les traen terribles fenómenos de desequilibrio.

“La endocrinología podrá  hacer mucho  con una inyección de hormonas, a guisa de socorro rápido a las colectividades celulares, pero no  sanará lesiones del pensamiento. La genética  podrá interferir en las cámaras secretas de la vida humana, perturbando la armonía de los  cromosomas, en el sentido de imponer el sexo  al embrión; todavía, no alcanzará la zona  más alta de la mente femenina o masculina, que mantendrá características propias, independiente de la forma exterior o de las convenciones estatuidas. La medicina inventará mil modos de auxiliar el cuerpo alcanzado en su equilibrio interno; ella es merecedora siempre de sincera admiración y ferviente amor; entre tanto, nos compete practicar la medicina del alma, que amparé al espíritu  embrollado en las sombras…

“El amor espiritualizado, hijo de la renuncia cristiana, es la llave capaz de abrir las puertas del abismo donde rodaron y ruedan millones de criaturas  todos los días.

 

El sexo con respecto al amor, es como los ojos para la visión, y el cerebro para el pensamiento: no más que la herramienta de exteriorización.  Es un lamentable error suponer  que solo la perfecta normalidad sexual, acorde a las respetables convenciones humanas, puede servir de templo a las manifestaciones  afectivas. El campo del amor es infinito en su esencia y manifestación. Insta huir a las aberraciones  y a los excesos; con todo, es imperioso reconocer que todos los seres nacieron en el Universo para amar y ser amado.

 

La construcción  de la felicidad real no depende del instinto satisfecho. La permuta de células sexuales  entre los seres encarnados, garantizando la continuación de las formas fisicas es proceso evolucionista, es apenas una aspecto de las multiformes permutas del amor. el intercambio de fuerzas  simpáticas, de fluidos combinados, de vibraciones sintonizadas entre almas que se aman, está por encima de cualquier exteriorización tangible de afecto, sustentando obras imperecederas de vida y de luz, en las ilimitadas esferas del Universo.

 

El amor encuentra siempre mundos nuevos, basta que la criatura abandone la ociosidad que por si misma combatirá la nefasta ignorancia. En cada ser resplandece,   sin desmayo, la claridad libertadora, en el pensamiento de renovación para el bien  común que debe cultivar  e intensificar en cada día de la vida.

 

El cautiverio en los tormentos del sexo no es problema que pueda solucionar el literato  actuando en el campo exterior: es cuestión del alma, que demanda proceso individual de cura, y sobre esta, solo el espíritu  resolverá  en el tribunal  de la propia conciencia. Es innegable que todo auxilio externo es valioso y respetable, pero  los esclavos de las perturbaciones del campo sensorial solo por si mismos serán liberados, esto es, por la dilatación del entendimiento por la comprensión de los sufrimientos ajenos  y de las dificultades propias  por la  aplicación del “amaos los unos a los otros”, así en el adoctrinamiento, como en lo intimo del alma, con las mejores energías del cerebro y con los mejores sentimientos del corazón.

 

Todo en la vida es impulso creador. Todos los seres que conocemos, desde el gusano al ángel, son herederos  de la Divinidad que nos confiere la existencia, y todos somos depositarios de facultades creadoras. El vegetal, instigado por el heliotropismo, surge en el paisaje, distribuyendo la vida   y renovándola. La luciérnaga cintila en la sombra, buscando perpetuarse. El batracio siente  vibraciones de amor y de paternidad en los escondrijos del charco. La fiera olvida la índole salvaje, al lamer, con ternura,  un hijo recién nacido. Y más de la matad  de los millones de espíritus encarnados en la Costra de la Tierra, con la mente fija en la región de los movimientos instintivos, concentran sus facultades  en el sexo, del cual se derivan naturalmente los más vastos  y frecuentes disturbios  nerviosos; ellos constituyen   compactas legiones, en las inmediaciones del paisaje primitivo de la evolución planetaria, son espíritus en la infancia del conocimiento, que aun no saben crear sensaciones y vida sino movilizando los recursos de la fuerza sexual.

 

Gran parte de las criaturas, sin embargo, habiendo conquistado la razón, por encima del instinto, permanecen  en los desatinos de la prepotencia  y realce, aunque apoyados en el trabajo provechoso y a las pasiones nobles, muchas veces… Pequeño grupo de hombres y mujeres, por fin, después de alcanzar el equilibrio  sexual en la zona instintiva del ser y después de obtener los títulos que les confiere su trabajo y con los cuales  dominan en la vida, rigiendo las propias energías, en pleno régimen de responsabilidad individual, pasan a fijarse en la región sublime, en la súper conciencia, no encontrando más la alegría  integral en el contentamiento del cuerpo físico o en la evidencia personal; procuran alcanzar  los círculos más altos de la vida, absortos  en el idealismo superior; se sienten en el Umbral de las esferas divinas, ya desde el camino nublado de la carne, a la manera de viajero que, después  de vencer ásperos caminos en las tinieblas nocturna, se estanca, desajustado, entre las ultimas sombras de la noche y las promesas indefinibles de la aurora…

 

Para esos, el sexo, la importancia individual y las ventajas  de lo momentáneo en la Tierra son sagrados por las oportunidades que ofrecen a los propósitos de hacer el bien; entretanto, en el santuario  de sus almas  resplandece de nuevo la luz…

 

La razón particular se convirtió en entendimiento universal. Les crecieron  los sentimientos sublimados en la dirección del campo superior. Presienten a la Divinidad y desean identificarse  con ella. Son los hombres y mujeres que, habiendo realizado los más altos patrones humanos se candidatan a la Angelitud…

 

De un modo o de otro, siempre son facultades creadoras, heredadas de Dios, en juego permanente en los cuadros de la vida, todo ser es impulsado a crear, en la organización, conservación y extensión del Universo…

 

Aun instituyendo el mal, es forzoso observar en la criatura  la manifestación incesante del poder creador que le es propio, caen en despeñaderos del crimen, se lanzan a los valles  de las sombras, más, organizando y reorganizando las propias acciones, adquieren el patrimonio bendito de la experiencia; y, con la experiencia, alcanzan la luz, la paz, la sabiduría y el amor con lo cual se aproximan a Dios…

Si la simpatía sexual presagia la disolución de obras morales respetables, es imprescindible que el amor oriente sus recursos hacia manifestaciones más elevadas, pues cuando la atracción genésica  es más poderosa  que el amor, aparecen crisis  de curso prolongado que retardan el progreso y el perfeccionamiento del alma, comprometiendo a veces  sus pasos  en la locura y frustración, la enfermedad o el crimen.

 

Amemos, amemos siempre, porque el amor  es la esencia de la vida misma , pero no pretendas que te amen.  Con los que aun  no puedes compartir  una convivencia  de mayor intimidad, amalo  como si fueran tus hijos y aprenderás  el amor puro y fraterno que Jesús nos lego.

 

Si sientes inquietud sexual convirtiéndose en un flagelo par tus horas, no seas irresponsable actuando  imprudentemente, buscando a un hombre o a una mujer; muchas veces, eso constituye  un peligroso agravamiento de los problemas que ya tienes.

 

Busca a Dios, ante todo, mediante la oración según la fe que cultivas, y, Dios que creó el sexo en nosotros  para el engrandecimiento de la creación, así en la carne, como en el espíritu, te ayudará para bien encauzarlo.

Merchita

 

Extraído del libro en un mundo mayor de chico Xavier

CAMINANDO A CIEGAS

Caminando a ciegas

 

En la actividad religiosa, mucha gente cree en la reforma de la personalidad, desde que el discípulo de la fe se desliga de ciertos bienes materiales.

Aún hoy, muchos amigos del Evangelio prosiguen cayendo en sus aspiraciones y esperanzas por acompañar a Cristo a distancia, recelosos de perder gratificaciones inmediatas; cuando son llamados al testimonio importante, se demoran en las cercanías de la arena de luchas redentora, entre los siervos de las convenciones utilitaristas, asestando binóculos de examen, a fin de observar cómo será el fin de los servicios ajenos.

Cuando distribuimos ropa y alimentos entre los necesitados somos catalogados  como renovados en el Señor, con todo, esto constituye  una modalidad de la verdadera transformación, sin representar el conjunto de las características correspondientes del verdadero hombre de Bien.

Son muchos los que se despojan de bienes a favor de los necesitados, pero no ceden terreno de la opinión personal, en el esfuerzo sublime de la renuncia.

De los errores muchas veces se aprende, de un gran mal puede resultar un gran bien, no podemos olvidar que Dios escribe derecho en renglones torcidos.

Jesús en su misión  necesita de trabajadores para que la simiente se esparza y llegue a todas partes, pero al igual que en un hospital, el médico es la pieza principal, no por eso prescinde de los enfermeros y de todos los componentes que tiene que haber para que el funcione debidamente.  Todos no pueden ejercer la misma tarea, y las más delicadas requieren obreros laboriosos que tengan la especialidad para poder ejercer bien la función,  lo que sí es verdad que dentro de esa especialidad, muchos son laboriosos y en todo momento se esfuerzan en trabajar y cumplir con los requisitos, otros en cambio a la menor contrariedad o problema no son capaces de rendir igual, se quedan rezagados para no verse implicados en los problemas si los hubiera. Una vez que todo pasa, se sienten fracasados en su labor, no fueron capaces de dar testimonio, y se lamentan como le paso a Pedro cuando Jesús le dijo que lo negaría por tres veces, el en vez de prepararse para que no fuera así, se olvido de la recomendación y cuando llego la hora de rendir testimonio, fracaso siendo desleal  a aquel a quien tanto amaba.

El Evangelio permanece en el mundo como bendita mies celestial destinada a enriquecer el espíritu humano, entretanto, el porcentaje de criaturas dispuestas al trabajo de la siega es muy reducido. La mayoría aguarda el trigo beneficiado o el pan completo para su entera alimentación.

Rarísimos son aquellos  que enfrentan los temporales, el rigor del trabajo y las peligrosas sorpresas que el esfuerzo  de recoger reclama  del trabajador devoto y fiel.

En razón de eso, la multitud de los desesperados y desilusionados continua pasando en el mundo, en fila creciente, a través de los siglos.

Los abnegados operarios de Cristo prosiguen cargados en virtud de tantos hambrientos que rodean la mies, sin el coraje preciso de buscar por si el alimento de la vida eterna. Y ese cuadro persistirá en la Tierra, hasta que los buenos trabajadores se decidan a no pasar por desapercibidos, las recomendaciones  del Evangelio, porque él es el manuscrito querido que nos llevara a la sublime ciudad de la Luz, donde siempre el testimonio es dado cien por cien.

Procuremos estar atentos, para rendir en su momento nuestro testimonio, para que no lamentemos el fracaso laborioso de muchos días, en un momento de descuido personal, al  dejar  fracasar la obra que nos fue encomendada, dentro de la pequeñez que aun nos caracteriza.

Los ciegos de espíritu continuaran, quejosos; entretanto, los que despertaron para Jesús saben que su época de trabajo redentor esta pronta. No paso, tampoco está por venir. Es el día de hoy, es la oportunidad bendita de servir, en nombre del señor, aquí y ahora…

Merchita

LA ADVERSIDAD DEL HERMANO EN LA CASA ESPIRITA

LA ADVERSIDAD DEL HERMANO EN LA CASA ESPIRITA

 

Cuando el huracán de la adversidad estimule el desaliento y cuando las tinieblas de la prueba sumerjan en tristeza a los componentes de un Centro Espírita, se debe recurrir a los Embajadores Divinos del Amor Eterno y sentirán de inmediato el calor de la fe alimentando y fortaleciendo el recinto y sus componentes.

 

Para ello basta que se recojan en la paz del silencio, encendiendo en su interior la llama viva y vigilante con el acto sublime de la Oración.

 

El pase magnético, con la autoridad moral de la oración es un auxilio divino para las necesidades humanas. Basta recordar en los centros el Evangelio donde Jesús atendiendo a los enfermos extendiéndoles sus manos luminosas. En los centros debe existir la confianza en Dios y estar lo suficientemente esclarecidos para comprender los preparativos de la nueva vida que Jesús nos destina”.

 

El desanimo y la Tristeza tanto como la insatisfacción y la rebeldía son síndromes de enfermedad en el alma y ocasionan desequilibrios favoreciendo las molestias del cuerpo. El pase magnético en los centros es una transfusión de energías anímicas equilibrantes de las mentes y apoyo eficaz para todos los tratamientos. El pase magnético es un agente eficaz para impedir las alucinaciones depresivas en el alma. Su aplicación proporciona fuerzas magnéticas curativas es una efluvio terapia, que unido al vehículo eficaz de la oración es un legitimo complemento terapéutico.

 

Confiar y auxiliar, en las casas espiritas porque los Grandes Hermanos, están con los trabajadores del Bien y para estar unidos a ellos basta seguirlos en el servicio al prójimo olvidándonos de uno mismo, trabajando con la conciencia tranquila y la sinceridad en el corazón.

 

Los Mensajeros de la Eterna Alegría aceptan las migajas de sufrimientos por extender la luz en la construcción divina. Ellos estuvieron con todos los apóstoles del pasado, alimentan las energías para que los centros del futuro sean mejores. Inspiran la palabra para que los desalentados se reanimen y balsamizar  las manos para sanar enfermos… son ellos la inspiración que quita un pesar, su oración tonifica… se debe curar, atribuyéndoles la virtud, extender el bien, reconociendo su poder, consolar, confiándoles el merito, esclarecer, aceptándoles la lección…

 

Todas las realizaciones respetables de la Tierra nacen en el trabajo de los que se humillan para servir. Si se piden maravillas deben ofrecer el prodigio de su corazón renovado y humilde, en el que se manifiesta el amparo de la Divinidad.

 

Si los deberes están cumplidos en los centros Espiritas, la luz irradiara la lámpara que tiene por misión alejar las tinieblas. Pues puestos en el mundo, para sustentar las verdades de los Espíritus, tienen el hermoso y anónimo destino de los árboles, que producen bienes en abundancia y soportan los malos tratos de quien arrebatan sus frutos; Más los cuidadores espirituales de los centros no poseen campos en la tierra… Moran en las galaxias estrelladas del infinito, de donde regresan, abnegados a las Casas Espiritas, para poner los espíritus de los que trabajan en ella, en la posesión de la herencia inmarcesible de la inmortalidad, a la cual los destinó el Padre Supremo, otorgándoles el más grande tesoro del Universo…

 

El estudio Doctrinario, en el Centro Espírita, debe alcanzar todos los niveles de comprensión humana, evitándose la exaltación de los que disponen de mayores recursos intelectuales. Estos deben utilizar su bagaje para ayudar a los menos favorecidos y sobre toda la enseñanza de Jesús ha de brillar en la casa Espírita. Sacrificándonos cuanto sea posible, por los que son atendidos de ambos planos, colocándonos a disposición del Bien, incesantemente, disciplinando los pensamientos para poder sintonizar con las esferas mayores. Evitar colocar la organización por encima de la bondad y de la fraternidad; en la relación humana, disciplina y amor deben andar juntas. El resto hay que dejarlo en manos de Dios y continuar fieles nuestro camino.

 

Aun cuando en el camino se presenten barreras de fuego, purificar el pensamiento es lo ideal para reflejar fielmente los mensajes celestes en el mundo.

 

No pueden exigir a las criaturas aquello que no conquistaron. Muchos infelizmente no saben valorar la honra de los testimonios a favor del evangelio. Otros olvidan que la Casa ESPIRITA es un templo sagrado, donde se exaltan los valores de Cristo a través de la fraternidad.

 

Merchita

DOCTRINA ESPIRITA CRISTIANISMO REDIVIVO

DOCTRINA ESPIRITA CRISTIANISMO REDIVIVO

 

La doctrina Espirita figura en la Tierra como restauradora del Cristianismo primitivo.

 

En la actualidad, hay muchos núcleos espiritas como verdaderos templos, donde Jesús debe estar representado no por imágenes de barro, altares ornamentados o estatuas de bronce, sino por las actitudes esencialmente cristiana de sus frecuentadores.

 

Es la religión del Espíritu, y su símbolo es el estudio doctrinario, de la fe razonada.

 

Las características de una Casa Espirita debe ser primero primar por la simplicidad, aplicando en sus construcciones e interiores lo básico para el estudio, divulgación y practica del Consolador. Si actúan con exagerada preocupación en ofrecer confort que lleva al ocio, estarán huyendo de los objetivos propuestos por Jesús, olvidándose  de que la verdadera fortaleza de un centro o casa espirita, desde el punto de vista de su función en la Tierra, no está en los cimientos en concreto, y si en la vivencia del aspecto doctrinario, ese sí deberá ser colocado en evidencia, fortaleciendo moralmente a los adeptos de la tercera Revelación, contribuyendo para el esclarecimiento y entendimiento de lo que realmente es el Espiritismo, lo que es el Centro Espírita, cuales son sus responsabilidades y su sagrada importancia como representante del Cristo en el planeta.

 

La responsabilidad de los que están al servicio del espiritismo, es muy grande, deben adoptar  seriedad en ejecutar las tareas, para que así reconozcan, a las almas enfermas que atentan contra la obra del Señor, aprovechando las debilidades humanas, son observadas por benefactores espirituales, heraldos de los cielos, que apoyan, protegen, incentivan a todos los que cooperan de manera honesta y verdadera, mas sin quitarle, la oportunidad del aprendizaje y del testimonio.

 

Los componentes de un Centro Espirita adoptaron responsabilidades ante Dios nuestro Padre y el movimiento espirita y los que ejecutan cualquier función, en las benditas casas consagradas al Espiritismo, han de encontrar en el trabajo, sencillo en cuanto a la forma, profundo e importante en cuanto al fondo, esclarecimientos y estímulos para la vigencia, la oración, el estudio y el trabajo, guardando la certeza de que. Lo que quiera que ocurra en el Centro Espírita, es siempre fruto de la actuación buena o mala, y siempre responsabilidad de los que lo componen. Independientemente del servicio que se ejecuta, siempre serán convocados a comparecer al tribunal de la propia conciencia, bajo los ojos atentos y severos de las leyes divinas convertidas en gran Juez que darán cuenta de sus actos. Siempre que el orgullo, la vanidad, la lengua viperina y la intolerancia penetre en los templos espiritas, estarán abriendo sus componentes brechas a los adversarios del amor alborotando la obra de Cristo. En los verdaderos Centros Espiritas el amor debe representar de manera absoluta y fiel, el propio Cristianismo, para que las infiltraciones no tengan lugar.

 

La casa espirita es una oficina de trabajo de los espíritus benefactores junto a las criaturas humanas de los dos planos.

 

Es necesario que en ellas se implante la alegría del estudio, del socorro y de la labor espirita, posibilitando oportunidades de servicio cristiano en compañía de los hermanos encarnados comprometidos con el mismo ideal.

 

Los Mentores, que permanecen al otro lado tienen el deber de amparar y conducir a los encarnados por caminos rectos, respetando, obviamente, la facultad de libre elección.

 

Su modesto trabajo, en la siembra de Jesús, llama la atención de los adversarios espirituales deseosos en aniquilar toda y cualquier disposición de ayuda cristiana. En el fondo, son almas enfermas, profundamente necesitadas de atención y cariño, que se esconden usando las mascara de la maldad que, antes o después, tendrán que dejar caer, pues la ley de progreso es para todos.

 

Por ellos, las actividades de los mentores se ven muchas veces amenazadas en los centros. Algunos espíritus que aun están en el aprendizaje para el trabajo espiritual se espantan. Otros quedan atemorizados, creyendo que los superiores no tienen disposición y recursos para la defensa, y no es asi, todo está bajo control, para fortalecer a los hermanos en la jornada Terrena. Es una hermosa posibilidad de testimoniar, en la práctica, todo aquello que estudian acerca de las enseñanzas de Jesús ¿pues que seria del alumno si la escuela periódicamente no le aplicase exámenes?

 

La Sabiduría Divina; a través de sus leyes, controla todo, maniobra todo, y, en un mundo como el de la Tierra, de expiación y de pruebas, es natural que el mal predomine, probando, constantemente, a los que aspiran al titulo de seguidores de Jesús. Pero no hay que tener miedo ni flaqueza morillos mentores espirituales de los centros no están abandonados por Dios; disponen de muchos recursos espirituales de defensa; tienen a su lado a las entidades sublimes que los apoyan, inspiran y garantizan su protección.

 

Ellos trabajan en nombre de Jesús; están cumpliendo, cuando es posible, los designios Divinos. Las batallas son a  los encarnados  a quienes compete vencer, ellos se  limitan a protegerlos, vigilando y orando fervorosamente.

 

Muchos hay que por los sentimientos que alimentan, no merecen el recurso de los Mentores, pero no obstante, las tareas que realizan promueven el bien común, por su trabajo bien hecho que ejecutan, aunque lo realicen como “ profesionales espiritas” y no como verdaderos idealistas, la protección se hará sentir del plano espiritual pensando en el estado de la casa. Pues estos “profesionales” nada reciben financieramente, están siempre en busca de los elogios, de la notoriedad y siempre se irritan cuando no son llamados. Estos son, los que infelizmente son alcanzados, pese al empeño de la Espiritualidad querer protegerlos, será prácticamente imposible salvarles. Pues cuando se trata de una actuación aislada, la espiritualidad Mayor tiene mecanismos para evitar el asedio del mal, pero cuando se trata de una falange bien preparada, con mentes inteligentes explorando todas las inferioridades humanas, y encarnados vibrando en el mismo padrón, es prácticamente imposible salvarles.

 

Es una pena que en el Templo de la fraternidad, entre los conocedores del evangelio, algunos insistan en ser el ejemplo de aquello que Jesús no enseño.

 

Hay que comprenderles pues están en el aprendizaje, no se han despertado aun, y actúan así por cargar en el alma las informaciones espiritas y no la vivencia de ellas.

 

 Los mentores del centro, comprenden estas deficiencias, son tolerantes, y los inspiran para el camino del bien, porque es de Ley Divina hacer al otro lo que nos gustaría hiciesen con nosotros. Ellos no desean estar entre aquellos que apuntan las dificultades criticando maliciosamente, sin presentar propuestas de ayuda y renovación. Ellos desean cooperar en silencio, prefiriendo ver en su semejante las virtudes que ya conquistó animándole amorosamente para vencer las propias dificultades morales; agradeciendo, en lo posible, a los que trabajan en la Casa ESPIRITA.

 

Merchita

UNA OBSERVACIÓN DE KARDEC

UNA OBSERVACIÓN DE KARDEC

Por Artur Azevedo

El 15 de enero de 1862, Kardec publicó el folleto titulado “El Espiritismo en su más Simple Expresión”, e hizo un apelo:

“Contamos con el celo de todos los verdaderos espiritas para ayudar en su propagación.”

Ya en el “Libro de los Mediums”, segundo libro de la Codificación Espirita, verificamos  la importancia  dada las cuestiones que hoy han sido ignoradas y relegadas al olvido por buena parte de aquellos que se dicen espiritas   en los días actuales, facilitando la acción nefasta de espíritus seudosabios, o mistificadores, facilitando la acción nefasta de  espíritus seudosabios o mistificadores, que no solo podrán engañar a esos con sus falsas ideas sino que también a muchas otras personas, diseminando y promoviendo rápidamente toda una serie de nociones contrarias a los elevados propósitos del Espiritismo.

El resultado de eso ha sido la poca inteligencia entre los espiritas y la consecuente formación de reductos saetistas, con interpretaciones propias  y muchas de las veces demasiado exóticas y heterodoxas sobre la más variada gama de cuestiones  que la Codificación, por su vez, enseña con cristalina claridad, dispensando los derechos advenidos de las pasiones y arrobos de la imaginación de carácter puramente  terrenal y especulativo

Leamos algunos comentarios a ese respecto proferidos por Allan Kardec  constantes de la Revista Espirita de enero de 1861:

“La primera edición del Libro de los Mediums, publicada  a comienzo de este año, se agoto en algunos meses,  lo que no es uno de los trazos menos característicos del progreso de las ideas espiritas. Nosotros mismo constatamos, en nuestras excursiones, la influencia saludable que esa obra ejerció sobre la dirección de los prácticos estudios espiritas. Así, las decepciones y mistificaciones son mucho menos numerosas que las de antaño, porque ella enseñó los medios de descubrir las astucias de los Espíritus engañadores. Esta segunda edición es mucho más completa  que la precedente. Ella encierra numerosas instrucciones nuevas muy importantes y varios capítulos nuevos. Toda la parte que concierne más especialmente a los mediums,  la identidad de los Espíritus, la obsesión, las cuestiones que pueden ser dirigidas a los Espíritus, las contradicciones, los medios de discernir a los buenos o malos espíritus, la formación de reuniones  espiritas, los fraudes  en materia de Espiritismo recibió desenvolvimiento muy notable, frutos  de la experiencia.  En el capitulo disertaciones espiritas adicionamos varias comunicaciones apócrifas acompañadas de observaciones adecuadas para  los medios de descubrir el fraude de los Espíritus engañadores que se presentan  con falsos nombres.

Debemos acrecentar que los Espíritus revisan la obra enteramente  y trajeron numerosas observaciones del más alto interés, de suerte que se puede decir que es obra de ellos, tanto como nuestra.

Recomendamos con insistencia esta nueva edición, como el guía más completo, sea para los médiums, sea para los simples observadores. Podemos afirmar que siguiéndola puntualmente se evitaran los escollos tan numerosos contra los cuales se van a chocar tantos neófitos inexpertos. Después de haber leído   y meditado atentamente, los que fueron engañados o mistificados ciertamente  no podrán quejarse sino de sí mismos, porque tuvieron todos los medios  para esclarecerse.”

TRADUCIDO POR: M.C.R

Fonte: http://espiritismoxramatisismo.blogspot.com/2011/01/um-apelo-de-kardec.html

¿AHÍ DE HECHO, LA NECESIDAD DE “ACTUALIZAR” LA DOCTRINA ESPIRITA?

¿AHÍ DE HECHO, LA NECESIDAD DE “ACTUALIZAR” LA DOCTRINA ESPIRITA?

O Blog dos Espíritas

Recibimos este sábado 15, por contacto electrónico  de nuestra lectora Simone de Almeida Prado, que existe una vieja polémica que afirma la necesidad de “actualización” del espiritismo a través de obras tenidas como “complementarias” y técnicas espiritualistas que chocan  con la Codificación Espirita. Este es el mensaje:

“Como decía J. Herculano Pires, quien halla  que el espiritismo debe actualizarse, debe actualizarse primero en el Espiritismo. En un país de personas que rechazan estudiar, al enterarse de puntos cruciales de un determinado asunto, lo que se espera es solamente es esto: propuestas completamente sin sentido. El espiritismo no precisa ser actualizado. Precisa ser bien comprendido. Quien se propone actualizarlo no lo conoce. Si, el espiritismo evoluciona, Kardec estaba convencido de eso. Sin embargo, evolucionar no es menospreciar conceptos que componen el cuerpo de la doctrina espirita. Conceptos esos indispensables, piedras   que son pilares contenidos en las obras básicas de Allan Kardec, sin las cuales se huiría de la esencia, de la sustancia del espiritismo.”

Recordamos a nuestros lectores que Allan Kardec previo la necesidad de actualización del espiritismo, que camina con las manos entrelazadas con los descubrimientos de la Ciencia. Con todo, eso significa que practicas extrañas y ajenas a la Doctrina Espirita deban ser a ellas incorporadas. Es ahí el error de quien defiende la “actualización” del espiritismo. Para que una nueva verdad sea aceptada por la doctrina espirita, esta debe  estar de acuerdo con la criba de la razón  y de CUEE. Control Universal del la Enseñanza de los Espíritus 

Así, de esta forma, el Espiritismo podrá evolucionar manteniendo su pureza doctrinaria

TRADUCIDO POR: M.C.R

CAMINANDO CON JESÚS

Caminando con Jesús

Jesús es el Ser más notable de la Historia de la Humanidad.

 Su vida y Sus Obras, son las más comentadas y discutidas bajo cualquier aspecto. Su Testamento – El Evangelio – es el poema más bello de esperanzas y consuelos de que se tiene noticias.

 Es un precioso tratado de psicoterapia contemporánea para los incontables males que afligen a la criatura y a la Humanidad.

 Jesús separa el lado oscuro de la sociedad y de las criaturas, iluminando las conciencias con la propuesta de la liberación por medio del conocimiento de la Verdad e integración en los postulados soberanos del amor.

 Incomprendido, asediado por la astucia y la perversidad, perseguido tenazmente, jamás se dejó atemorizar o desviar del objetivo para el cual había venido. Jamás la Humanidad volverá a vivir días como aquellos en los cuales “ÉL estuvo  con las criaturas, sufriendo con ellas amándolas, ayudándolas y entendiéndolas, al tiempo en que tomaba ejemplos de la Naturaleza y en su pauta incomparable cantaba la melodía extraordinaria de la Buena Nueva.

 Su voz alcanza a los oídos de hoy en día de todos aquellos que sufren o que aspiran por los ideales de belleza y de felicidad, ambicionando la plenitud.

El legado dejado por El a la Humanidad, porque nada escribió, sufrió rudas alteraciones a través de los tiempos.

 No obstante, permaneció la esencia de Sus enseñanzas, que se encuentran sintetizadas en el “Amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo”

 Jesús, el Hombre excelente, llegó a la tierra y enfrentó a la ignorancia predominante trayendo el mensaje de amor que jamás fuera presentado antes en la formulación de la cual Él era portador.

 El amor era considerado un sentimiento femenino, propio de la fragilidad atribuida a la mujer, porque se ignoraba la fuerza existente en el ánimo que reside en todos los hombres, prepotentemente sometidos al férreo yugo de la brutalidad.

 Jesús no vino a someter a la Humanidad ni a someterse a las leyes vigentes. Era portador de una revolución que tiene por base el amor en su esencialidad más excelente y sutil, y que al ser adoptado transforma los cimientos morales del individuo y de la sociedad.

 El traía una nueva versión de la realidad, concentrado en el ser inmortal, procedente del mundo espiritual y que a el volvía, lo que alteraba la estructura de la justicia, que ya no mas debería ser primitiva destructiva, sino educativa rehabilitadora.

 El trajo la Buena Nueva cuyos objetivos se centran en el futuro del Espíritu, en su emancipación total, en su incesante búsqueda de Dios.

 Tornándose el Camino, la Suya es la Verdad que conduce a la Vida, a la plenitud, al acopio de la sabiduría y del amor.

 Sus parábolas son discursos de todos los periodos del desarrolló socio psicológico de las criaturas. Y aunque hizo, grandes silencios en torno de verdades más transcendentes que podrían ser desnaturalizadas por falta de madurez evolutiva y psicológica de Sus contemporáneos, imposibilitados hasta registrar el pensamiento, que habría e sufrir, inevitablemente, mutilaciones, adaptaciones, adulteraciones de acuerdo con los intereses vigentes en cada estadio de la evolución.

 En la perspectiva de la psicología profunda, la Ley de Amor está inserta en el ser legitimo, trabajando sin cesar; y es relevante y esencial significado, que aun delante de leyes injustas e imposiciones apasionadas, el ser lucido no debe crear dificultades o temer a los mandatos negativos, por cuanto, en su libertad interior, nada de fuera consigue alcanzarlo realmente, excepto la sabiduría de la Ley Natural, inserta en su conciencia.

 Jesús en momento alguno levantó Su voz para maldecir al mundo, para condenarlo, por el contrario; proponía respeto y consideración por su estructura conforme Él mismo se comportaba, comedido y afable.

 El vino para que los hombres conociesen la realidad, cuando decía que Su Reino no era de este mundo, transitorio, relativo, material, decía una gran verdad.

 Y aunque se refería a las Esferas de donde procedía, Su reino también eran los paisajes y regiones del sentimiento, donde se pueden establecer las bases de la fraternidad y el amor uniese a todos los individuos como hermanos, conquista primordial para la travesía por el puente metafísico del mundo terrestre para aquel que es de Dios y nos aguarda a todos.

 Si no existiese la vida futura, ningún significado tendría en Su vida – en todas las vidas – el esfuerzo hercúleo para erguir al ser humano del primitivismo, y recomendarle la incesante lucha por la transformación moral, por la adquisición de percepciones psíquicas, que son un elemento básico para la constatación de ese desiderátum.

 El desea conducir a sus ovejas al reino de donde Él vino como un Pastor gentil, que irá a presentarlas al Supremo Creador, es el amor que encierra las más completas aspiraciones existenciales del ser humano.

 El vino a instalar en la Tierra el amor – de ahí sus palabras: “Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad, que en su definición profunda y penetrante es Dios”

 La  existencia terrena debe ser vivenciada con placer y emoción, frente a la riqueza de experiencias que ofrece, auxiliando al Espíritu a desprenderse de las fajas inferiores de las pasiones, experimentando el júbilo de los gozos que estimulan el avance y compensan los cansancios y desaires de los emprendimientos humanos.

 Jesús Hombre no presentó métodos, técnicas, conductas especiales, para conseguir el reino. El es todo eso, vivió todas esas expresiones, señalando las muchas moradas que existen en la Casa del Padre. Refiriéndose a los mundos habitados que pueblan el Universo.

 Jesús humanizado es el gran medico de las almas, que como las conoce profundamente, presenta la terapia recuperadora, al tiempo que ofrece la libertadora, que hesita nuevos compromisos.

 El cultivo del amor, sustentado por la oración que se convierte en canal de irrigación de la energía que procede de Dios y vitaliza a la criatura humana.

 El ser humano es la suma de sus aspiraciones y necesidades, pero también es el resultado de cómo aplica esos recursos que pueden esclavizar o libertar.

 Por medio de la oración se identifica con otras ondas psíquicas y se impregna de energías que saturan de paz, de enriquecedoras alegrías de vivir y crecer en el rumbo de la plenitud.

 Toda la terapéutica propuesta por Jesús es libertadora, total y sin retrocesos. El no se detiene al borde del problema, sino lo identifica, despertando al problemático para que no reincida en el error, en el compromiso moral con la conciencia, a fin de que no le acontezca algo peor, tales como la amargura sin consuelo, la expiación sin alternativa, el impositivo del rescate compulsivo.

 Jesús fue la Luz que vino al mundo y el mundo rechazó prefiriendo la densidad de la neblina envolvente y alucinante. Él demostró por medio del ejemplo como vivir equilibradamente y morir con sinceridad, aunque sea a través de cualquier flagicio impuesto.

 El nunca se presentó como la solución de problemas, sino que invitó a todos a hacer su  parte, a responsabilizarse por los propios deberes, tornándose el Educador que siempre se hizo comprender. Diferente de todos los hombres, no se revistió de aspecto excéntrico, ni tampoco tomó actitudes aberrantes para llamar la atención, manteniéndose siempre el mismo, preservando el criterio de la selección natural por el merito de cada discípulo que se asociase a Su ministerio.

 El permaneció fiel a su compromiso, sin alterarlo para ilusionar o congregar simpatizantes.

 Vino a instruir y consolar mediante el ejemplo de dedicación, abriendo surcos nuevos en el suelo de los corazones para en ellos sembrar las palabras seguras y medicamentosas para la preservación de la salud y de la vida.

 Por ser el camino, único además, para llegar a Dios, no tuvo otra alternativa sino afirmar Venid a mi, todos los que estáis afligidos y sobrecargados, que yo os aliviare.

 Casi siempre el individuo inmerso en la sombra, de la que tiene dificultad de libertarse, disfraza sus imperfecciones proyectando la imagen irreal de un comportamiento que está lejos de poseer pero que se torna, comúnmente, severo pararon los demás y muy tolerante con los propios errores.

 Establecida esa transferencia psicológica de conducta, pasa a vivir en un torbellino de pasiones y tormento de aflicciones que procura disimular con habilidad.

 Cuando alguien se yergue para censurar y condenar sin autoridad moral el hecho también produce escándalo, por esconder la deficiencia y resarcirse en aquel en quien proyecta la inferioridad que le gustaría eliminar de si.

 Todos debemos respetar las decisiones y acciones del `prójimo, y el que se levanta para impedir el desarrollo de otro, sea por el motivo que fuera, realiza un escándalo de agresión a su libre albedrío, envolviéndolo en su sombra, de la que no consigue liberarse.

 Son bienaventurados los pacíficos, aquellos que trabajan con método y confianza tranquila a favor de la renovación del mundo y de sus criaturas, consiguiendo ser llamados hijos de Dios que representan toda la paz. La paz debe constituir la meta del ser pensante que lucha en continuas tentativas de adquirir la plenitud.

 La paz es un tesoro que no puede ser afectado en circunstancia alguna, que la lleve a desaparecer.

 Hay sufrimientos ocultos y revelados muy variados y complejos que son desafiantes de la sociedad. Algunos seres se encuentran tan enfermos moralmente y tan incrédulos de la caridad, que se tornan agresivos, difíciles de ser ayudados, exigiendo paciencia perseverante y desinteresada para alcanzarlos. Cuanto más enferma, más atención paciente necesita el ave humana herida en su vuelo de crecimiento interior. No siempre es fácil entender la desesperación de otro, cuando no se sufrió algo semejante.

 Jesús vino a ayudar a sus hermanos a enseñarles como podrían ser felices. No obstante, no anhelo que esa felicidad fuese lograda solamente después de la muerte, sino en el instante mismo de la renovación interior, que es el momento propicio para aspirar a la paz y a la armonía.

 Dios es la meta, es el Medio, la vida es el camino que Él ilumina con ejemplos para que todos se encuentren y se engrandezcan.

 Surgen, entonces, con la psicología profunda una nueva imagen de Jesús, el Hombre que ama, que sirve, que espera, que enseña y pacientemente intercede ante el Padre por todos aquellos que están en la retaguardia.

 El deja de ser un recuerdo de la ortodoxia o de la teología para tornarse vivo y actuante, próximo siempre de quien Lo quiera escuchar y seguir Sus enseñanzas actuales y palpitantes.

 Su propuesta no es para huir de este mundo enfermo, de la sociedad empobrecida moralmente, sino para que se consiga curar la dolencia con la conquista de la salud para cada miembro del planeta, y haya enriquecimiento moral de todas las criaturas miembros del organismo social. Tal empresa es un grave desafió que solamente los espíritus pacientes lo han de   conseguir y por eso, serán llamados hijos de Dios…

 Las palabras de Jesús fueron:

 “Y cuando yo sea elevado de la Tierra a todos atraeré hacia mí”. – Juan 12:23

 Merchita

CALAMIDADES

Calamidades

Hoy en día, como en otros tiempos siguen apareciendo desgracias y destrucciones muy lamentables, el hombre duda de Dios y de su existencia la falta de conocimientos les hace dudar y hablar así, los venenos mortíferos son inoculados por la política inconsciente en las masas populares.

 

La bajada a la tierra esta repleta de neblinas tremendas. Los lugares santos permanecen llenos de tinieblas abominables. Algunos hombres caminan al siniestro clarear de incendios. Se abona el suelo con sangre y lagrimas para la sembradura  del porvenir, todos juzgamos con arreglo a lo que sabemos y los espiritas no podemos juzgar a la ligera estos desastres sabemos que no suceden porque si, es la medicina para el ayer defectuoso la que hoy nos ere el corazon, ella nos sana de las impurezas del pasado, donde sin control ni medida nos hicimos un gran daño con nuestra mala conducta y malos hechos y hoy luchamos en nuestra propia batalla con el único fin de conseguir un progreso que nos proporcionara un día la libertad, libertad que hoy esta mermada por las sombras y no puede elevarse porque está adherida al débito fructuoso y lucha incansablemente por liberarse de ese ayer nefasto, haciendo un hoy sacrificado y difícil para alcanzar un mañana mas libre y tranquilo.

 

Dios castiga a la humanidad con calamidades destructoras para hacerla adelantar con más rapidez. Lo que llamamos destrucción, no es más que una transformación, cuyo objeto es renovar y mejorar al hombre, por eso es preciso que todo sea destruido para que renazca y sea regenerado.

 

La destrucción es necesaria para la regeneración moral de los espíritus, así adquieren en cada nueva existencia un nuevo grado de perfección. Es preciso ver el fin de las cosas para apreciar los resultados, muchas calamidades a consecuencia del perjuicio que ocasionan son necesarias a veces para hacer que se establezca más prontamente un orden de cosas mejores y en algunos años. Lo que hubiese exigido muchos siglos.

 

Dios emplea otros medios para el mejoramiento de la humanidad, como es el conocimiento del bien y del mal pero  el hombre no los aprovecha y por ello es preciso castigarle en su orgullo y hacerle comprender su debilidad. Durante la vida, el hombre lo refiere todo al cuerpo, pero después de la muerte piensa de distinto modo, la vida del cuerpo es poca cosa.

 

Un siglo de nuestro mundo es un relámpago en la eternidad, y los sufrimientos que llamamos de algunos mese o días no son nada: son una enseñanza que nos aprovecha en el porvenir. El Espíritu es el mundo real, preexistente y sobreviviente a todo. Los espíritus son los hijos de Dios y objeto de toda su predilección, los cuerpos son solo disfraces  que sirven al Espíritu para aparecer en el mundo. En las grandes calamidades que diezman a los hombres, resulta lo que en un ejército que, durante la guerra, ve sus vestidos gastados, rotos o perdidos. El general cuida más de sus soldados que de sus vestidos.

 

Si le damos importancia a ese vestido es porque no vemos y miramos esa vida en relación con el infinito.

 

 

Las calamidades son pruebas que proporcionan al hombre ocasión de ejercer su inteligencia de probar su paciencia y resignación a la voluntad de Dios, y le pone en condición de desplegar sus sentimientos de abnegación, de desinterés, y de amor al prójimo, si no está dominado por el egoísmo.

 

Al hombre le es dado evitar las calamidades por una parte pues muchas son consecuencia de su imprevisión y a medida que adquieren conocimientos y experiencia, pueden evitarlas, es decir, si sabe buscar sus causas. Pero los males que afligen a la humanidad los hay generales que pertenecen a los secretos de la Providencia y cuyos efectos afectan más o menos a todos los individuos. A estos el hombre no puede oponer más que resignación a la voluntad de Dios; pero estos mismos males aún pueden ser agravados más por la incurría humana.

 

El espiritismo nos explica perfectamente la causa de los sufrimientos individuales, como consecuencias inmediatas de las faltas cometidas en la existencia presente o expiación del pasado. Pero dado que nadie ha de ser responsable más que de sus propias faltas, nos son menos explicables las desgracias colectivas que abrazan a las aglomeraciones de individuos como a veces a toda una familia, ciudad o nación, raza, desgracias que comprenden así a los buenos como a los malos, a los inocentes como a los culpables.

 

Cada hombre reúne tres caracteres; el de individuo o ser en sí mismo, el de miembro de familia y el de ciudadano. Bajo cada una de estas fases puede ser, criminal o virtuoso, es decir, puede ser virtuosa como padre de familia y criminal al mismo tiempo como ciudadano y viceversa y de aquí las situaciones especiales en que se encuentra en sus existencias sucesivas.

 

Salvo algunas excepciones puede admitirse como regla general que los que en una existencia están unidos en una empresa común ha vivido ya juntos trabajando en el logro de lo que hoy resultan y que volverán a encontrarse juntos en el porvenir hasta que hayan expiado su pasado, o cumplido la misión aceptada.

 

Gracias al espiritismo comprendemos la justicia de las pruebas que no derivan de los actos de la vida presente, pues nos decimos que son el pago de deudas pasadas. En las pruebas colectivas suele ser igual, el inocente de hoy puede ser el culpable del ayer y si es castigado individual o colectivamente, es porque lo merece. Además, hay faltas del individuo y del ciudadano como ya hemos dicho antes y las expiaciones del uno no absuelven al otro pues toda deuda ha de ser pagada hasta él último óbolo.

 

Las virtudes de la vida pública no son las mismas que las de la vida privada y el que es un excelente ciudadano, puede ser un mal padre, y aquel que es un buen padre de familia probo y honrado en sus negocios puede ser un mal ciudadano, haber atizado el fuego de la discordia oprimido al débil y manchado sus manos, con crímenes a la sociedad.

 

Estas faltas colectivas son las que expían colectivamente los individuos que a ellos han concurrido, las cuales vuelven a encontrarse para sufrir juntos la pena del talión, o tener ocasión de reparar el mal que han hecho probando  su amor a la cosa, socorriendo y asistiendo a los que maltrataron en otro tiempo.

 

A menudo se renace en la misma familia para reparar culpas reciprocas. Se renace en el mismo centro, en la misma nación, en la misma raza, ya por simpatía, para continuar con los elementos que se han elaborado y proseguir trabajos empezados y que la brevedad de la vida, o las circunstancias no permitieron concluir.

 

La reencarnación en el mismo centro es la causa del carácter distintivo de los pueblos y de las razas pues mejorándose progresivamente, conservan, sin embargo, el matiz primitivo, hasta que el progreso los transforma completamente.

 

Los franceses de hoy son los de la Edad Media los de los tiempos druídicos, son los exactores y las víctimas del feudalismo; los que esclavizaron a los pueblos y han luchado por emanciparse, los cuales se halla en la Francia transformada, donde unos expían en la humillación el orgullo de raza, los otros disfrutan del producto de su trabajo.

 

Cuando se piensa en los crímenes de aquellos tiempos en que no existía respeto a la vida de los hombres y al honor de las familias, en que el fanatismo levantaba hogueras en honor a la divinidad, cuando se piensa en todos los abusos del poder, en todas las injusticias que se cometían con mengua de los más sagrados derechos naturales.

 

No hay duda de que hay familias, ciudades, naciones, y razas culpables; porque dominadas por el orgullo, el egoísmo, la ambición y la codicia, van por el mal camino y hacen colectivamente lo que aisladamente un individuo. Se ve que una familia se enriquece a expensas de otra, que un pueblo subyuga a otro pueblo llevando la desolación y la ruina y que una raza quiere anonadar a otra. He aquí porque hay familias, pueblos, ciudades y razas sobre las que pesa la pena del talión.

 

Para el espiritismo, la solidaridad es un hecho que descansa en una ley universal de la naturaleza, que enlaza a todos los seres del pasado, del presente y del porvenir, a cuyas consecuencias nadie puede esquivarse. Cuando todos los hombres conozcan el espiritismo comprenderán la verdadera solidaridad y en consecuencia la fraternidad verdadera. Luchar contra la adversidad es un deber, sufrir sin reaccionar ante los males de la vida sería una cobardía. Las dificultades que han de vencer los hombres ejercitan y desarrollan su inteligencia. Sin embargo, cuando los esfuerzos son superfluos, cuando se interpone en el camino lo inevitable, llega para el hombre la hora de la resignación.

 

Ningún poder puede lograr apartar del hombre las consecuencias de su pasado. Solo un loco puede tratar de luchar contra la naturaleza inmutable de las cosas, en tanto que el Espíritu sensato encuentra en el padecimiento un medio de reconfortarse y de fortificar sus cualidades viriles. El alma intrépida acepta los males del destino pero, con el pensamiento, se eleva por encima de ellos y hace de los mismos un pedestal para alcanzar la virtud.

 

Las aflicciones más crueles y más profundas cuando son aceptadas con la sumisión que supone el consentimiento  de la razón y del corazón indica generalmente él término de nuestros males, el pago de la última fracción de nuestra deuda. El dolor reina siempre como soberano en el mundo, y, sin embargo, la voluntad divina ha graduado sus efectos.

 

Si pudiéramos  elevarnos con el pensamiento, esas calamidades no nos parecerían más que huracanes pasajeros en el destino del mundo, pues a pesar de los males que ocasionan cambian el estado de una comarca y el bien que de ello resulta, no es apreciado con frecuencia más que por las generaciones futuras.

Merchita

CONNIVENCIA

 “Todo arte de gobernar consiste en el arte de ser honesto”.

 

La connivencia

La connivencia es la colaboración más valiosa con que puede contar todo aquel que quiera transgredir la ley o modificar la legalidad.

 Una actitud de la persona connivente es hacer la vista gorda sobre algo que sabe está mal, porque no le afecta a él directamente, y no interviene.   

En la actualidad es un mal muy generalizado entre los ciudadanos, es pasar de largo, no complicarse la vida. Con esto los delincuentes pueden cometer sus fechorías a plena luz del día y ante la mirada distraída de multitudes, que como dice el refrán, es como si aprobasen lo que ven.

Es un ejercicio que se va haciendo tolerante con la imperfección poco a poco, connivencia-tolerancia se va haciendo gradualmente, se llega al fin a aceptar como algo natural que  no se debe reprender porque sería violar las buenas relaciones con la persona imperfecta, con eso se demuestra que solo buscamos la confrontación.

Recordemos al Padre Germán   de “Amalia Domingo Soler”  de su libro “Memorias delPadre German, el no quiso hacer connivencia con la “Fuente de la salud” sus superiores querían levantar una capilla  junto a la fuente.  Así los ciudadanos podrían acudir a orar para arrepentirse de sus culpas,  y al mismo tiempo aquella agua podía  ser propiedad de la  capilla,  y expendiéndola a un precio módico, era una renta segura  para la nueva ermita.

El padre Germán  no acepto tal cosa, podría haberlo hecho ante su superior y así evitarse todas las complicaciones que siempre tuvo con la Iglesia,  el le dijo, que esa agua no tenia virtud alguna, que químicamente él lo había comprobado,  que el nombre de “fuente de la salud” él se lo había puesto para animar a los feligreses, para establecer el aseo en ellos. Él les dijo, que levantase la capilla donde quisieran, pero que dejase libre el manantial de la salud, porque él no quería especulaciones  a la sombra de la religión.

Actualmente, las informaciones circulan de forma libre y acelerada.

Por consecuencia, es posible tener una noción del conjunto de valores y hábitos de la humanidad.

Ciertas ocurrencias se repiten con tanta frecuencia, en los más diversos locales y ambientes, que llaman la atención.

Y la observación de lo que ocurre en el mundo  muchas veces causa terror. 

Una de las cosas que impresionan  es la audacia de las personas deshonestas. 

Ellas parecen tener una habilidad in común para colocarse en las posiciones más relevantes.

En la política, en la educación, en el medio jurídico y empresarial, la prensa no cesa de anotar focos de corrupción y deshonestidad.

Ya es bastante ruin  haber tantas personas desleales.

Más lo que causa estupefacción es como ellas asumen fácilmente posiciones de liderazgo.

Nadie consigue disfrazar su esencia por mucho tiempo.

Quien no posee un nivel ético satisfactorio evidencia eso en innumerables oportunidades. 

Nadie se corrompe de repente.

Una persona genuinamente honesta  no decide un día apoderarse de lo que no le pertenece.

El ser humano revela sus maldades a lo largo del tiempo.

¿Siendo así, como es posible que seres viciosos se tornen tan influyentes?

En todo y en cualquier ambiente, hay hombres íntegros e inteligentes.

¿Por qué esos no actúan, para optar  por la influencia perniciosa?

A primera vista, parece poco caritativo evidenciar los vicios de un semejante, para limitar su ascensión. Ocurre que la caridad no posee como bandera la ingenuidad y la connivencia.

Constituye un equívoco imaginar que el hombre bondadoso debe ser tonto y falto de percepción.

 

La criatura integra es generosa procura ser un factor de progreso y bienestar en el mundo.

 

Más actúa con criterio y discernimiento, no de forma ridícula.

 

En esa delicada cuestión, importa considerar el móvil de la acción y cuanto bien ella puede producir.

 

Ciertamente es condenable divulgar los defectos del prójimo por malevolencia, con el deseo de denigrarlo.

 

Más también es censurable prestigiar la comodidad de un único ser, en detrimento de innumerables otros.

 

La corrupción  que envuelve un ambiente perjudica a todos los que se vinculan a él.

 

El dinero público sustraído por algunos hace falta en la construcción de hospitales y escuelas.

 

El desfalco realizado en una empresa tal vez sea la causa de su falencia.

 

Se trata de la ventaja deshonesta de una persona causando la penuria de muchas otras.

 

La compasión no justifica la inercia ante ese tipo de situación.

 

Nada hay de favorable en auxiliar silenciosamente  actos deshonestos que perjudican al medio social.

 

En verdad, la timidez y la acomodación de los hombres íntegros favorecen la preponderancia de los deshonestos.

 

Gran parcela de culpa por la corrupción que engrosa en el mundo se debe a las personas honestas.

 

En caso de que estas ambicionasen,  se superarían.

 

Cuando el vicio fuera combatido, sin odio, más firmemente, el encontraría poco espacio para proliferar.

 

Es preciso tener compasión por el delincuente, más jamás compactar con sus actos.

 

Asuma, pues, su responsabilidad ante el mundo en que usted vive.

 

Por timidez o pereza a desempeñar tareas y ocupar puestos, no permita que ellos caigan en manos indignas.

 

A titulo de ostentar virtud, no simule ignorancia y ni sea connivente.

 

Si Dios es la verdad, solo la verdad debemos ofrecer en todas las cosas.

 

Merchita

LA BIBLIA

LA BIBLIA

UN LIBRO DE ORIGEN MEDIÚMNICO

Por Francisco Amado

Sin duda  que los religiosos literales quedaron escandalizados con esta afirmación, más, tendrán que releer la Biblia, pues,  esta afirmación esta en ella.

Son hechos registrados en la propia Biblia que denuncia ser este, un libro lleno de fenómenos mediúmnicos.

La verdad es que aquellos que adoran gritar con la Biblia en el puño, que la reencarnación no tiene bases Bíblicas  y ni de la sobrevivencia del alma,  en verdad no conocen una cosa ni otra.

Ignoran lo que dice la Biblia y no tienen la mínima noción  de lo que es el Espiritismo, la prueba es que confunden el espiritismo con todas las ramas espiritualistas.

Todo espirita es espiritualista, más no todo espiritualista es espirita.

¿Qué es lo que encontramos en la Biblia? Tenemos materializaciones de Espíritus, levitación, clarividencia y todos los fenómenos estudiados por la doctrina espirita,  y clasificados posteriormente por la ciencia parapsicológica.

Entre tanto, quien declaró que la Biblia es de origen Mediúmnico fue el apóstol Pablo. Actos; 7:53 Vosotros que recibisteis la ley por ministerio de los Anjeles. Confirmado en los Hebreos 1:14 No son todos ellos espíritus administradores enviados para el servicio.

¿Qué es un fenómeno mediúmnico?

La mediúmnidad  es el nombre atribuido a una capacidad humana que permite una comunicación entre los hombres y espíritus. Ella se manifestar independiente de las religiones, de una forma más o menos intensa en todos los individuos.

 Siendo así, un espíritu que desea comunicarse entra en contacto con la mente del médium y, por ese medio, se comunica oralmente (psicofonía), por la escritura (psicografia),  o incluso se hace visible al médium (videncia).

Vamos a los fenómenos mediúmnicos Deuteronomio cap. 4:22 a 31 aquí tenemos ectoplasmas (materialización) “en el monte, en medio del fuego, de las nubes y de la oscuridad.

Este fenómeno fue estudiado por William Crooks cuando fotografía la materialización del Espíritu Katin King  por un periodo de 3 años el documentó sus estudios con 44 fotografías.

Hechos 8:26 y 29. Y el Espíritu dijo a Felipe se acerca a este coche y le acompañan. 05:05 Daniel De inmediato salieron los dedos de una mano humana, y escribió en contra.

Hechos 12:7 He aquí, que un ángel del Señor vino, y una luz resplandeció en la cárcel.

 Lo que tenemos aquí en estos pasajes: clarividencia, psicofonía y materialización.

Más lo que salta a la vista es que los espíritus eran considerados ángeles, como hoy son considerados santos. Entretanto son apenas espíritus, los mismos espíritus  como los que provocaron  una ola de fenómenos  que acabó por dar origen a la ciencia espirita…

En verdad, ni ángeles, ni demonios; mucho menos santos, apenas espíritus.

La mayoría de las personas no conocen la Biblia a través de una lectura crítica, más si apenas por la interpretación de terceros, y son llevadas a creer en todo tipo de interpretación esdrújula y aceptan sin dudar de su veracidad.

¿Qué es la Doctrina espirita?

El Espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus, como también como de sus relaciones con el mundo  corporal.

No es ni pretende ser una religión social, visto que no disputa lugar entre las iglesias y sectas y mucho menos adeptos, viene apenas a auxiliar a las religiones en la obra de espiritualización de los hombres.

Pues, la finalidad de las religiones es arrancar al hombre de la animalidad y llevarlo a la moralidad. En esto que la doctrina espirita viene  a contribuir con sus estudios y sus pesquisas  sobre la mediúmnidad.

Todavía mucho antes de Allan Kardec escribir el libro de los Mediums, la Biblia ya enseñaba como proceder en una reunión Espirita (I corintios cap. 14 a 15)

La Clarividencia en la Biblia se encuentra en (Ezequiel cap. 22 v. 8), más adelante la levitación (Ezequiel cap.3 v. 14 y 15)

La Materialización y la Escritura directa se encuentran en (Daniel cap.5 v. 4, 5 y6)

La Doctrina Espirita fue la primera en estudiar todos los eventos mediúmnicos  que aparecían en la Biblia, los cuales ocurren por toda la historia de la civilización, y que fueron clasificados  por sobrenaturales, y otras veces por obra del demonio.

Cavia al espiritismo como doctrina científica y filosófica, revelar que no existen ángeles y ni demonios, y que lo sobrenatural era apenas la ignorancia de ciertas leyes hasta entonces desconocidas.

¿Más, y la prohibición de evocar a los muertos? Esta prohibición por si es la prueba de que los espíritus  se podían comunicar, ¿pues como prohibir algo que no existe?

(Deuteronomio cap. 18), lo que la Biblia condena,  el espiritismo también lo condena.

El Evangelio según el espiritismo “No solicites milagros ni prodigios al Espiritismo porque el declara formalmente  que no los produce”

Todavía vemos aun más adelante, si existía la prohibición de evocar a los muertos  que son espíritus  como en la 1 epístola de Juan cap4 v. 1, la recomendación es la siguiente: “Amados, no deis crédito a cualquier espíritus: antes, probar si los Espíritus  proceden de Dios”.

¿Por qué esta recomendación si existía una prohibición de consultar a los muertos?

En la Génesis, y en El Libro de los Espíritus, Kardec esclarece que la finalidad de la práctica es moralizar a los hombres y a los pueblos; Y quien conoce el Espiritismo sabe que todo interés personal, particular, es rigurosamente condenado. Adivinaciones, augurios, feticheria, encantamientos, consultas interesadas, son prácticas de la magia antigua, que Moisés condenó, como el Espiritismo lo condena hoy.

En verdad, es que aquellos que declaran  con la biblia en el puño, que el espiritismo es condenado en la biblia, no conocen una cosa ni la otra, pues existe una diferencia enorme entre la capacidad de reconocer palabras, y la capacidad de leer comprensivamente.

Lo que se percibe con facilidad es la multiplicación de sectas forjadas por videntes y profetas de última hora ungidos por Dios  Mamon,  en su mayoría laicos, que se presentan como misioneros a los ojos mas volcados para los bienes terrestres que para los tesoros del Cielo.

Son ciegos conduciendo a ciegos para el precipicio de la ignorancia y del fanatismo, en el cual fatalmente cayeron.

Lo que todos deben tener en mente es que cuando no existe cuestionamiento y critica, cuando no hay debate transparente, ciertamente habrá dominación, ignorancia, apatía y graves barreras a la autonomía de la razón humana y el desarrollo espiritual de la humanidad.

A Bíblia: um Livro de Origem Mediúnica – publicado em19/06/2010 por Francisco Amado em http://www.webartigos.com