Archivo | diciembre 2010

AMOR ESENCIA DIVINA

 AMOR ESENCIA DIVINA

 

El amor es un sentimiento superior en el que se funden y se armonizan todas las cualidades del corazón; es la coronación de las virtudes humanas, de la dulzura, de la caridad, de la bondad; es el nacimiento en el alma de una fuerza  que nos impulsa, por encima de la materia, hacia las  virtudes divinas; nos une a todos los seres y despierta en nosotros felicidades intimas que llegan mucho más lejos que todas las voluptuosidades terrenas.

 El amor es el sentimiento por excelencia, y los sentimientos son los instintos elevados a la altura del progreso alcanzado. En su punto de partida el hombre solo posee instintos. Una vez que adelanta y se corrompe, solo tiene sensaciones. Pero cuando se instruye y purifica, posee sentimientos. Y el punto culminante del sentimiento es el amor.

 Amar, es ser leal, probo y concienzudo, con el fin de no hacer a los demás aquellos que no deseamos se hiciera con nosotros mismos.

  Amar es sentirse vivir en todos  y por todos; es consagrarse hasta el sacrificio, hasta la muerte, a una causa a un ser.

 El amor es la celestial atracción de las almas y de los mundos, la potencia divina que une los universos, los gobierna  y los fecunda. ¡El amor es la mirada de Dios!

 El amor profundo como el mar e infinito como el cielo, envuelve a todos los seres. Dios es su Centro. Como el Sol se eleva indiferentemente sobre todas las cosas y da calor a la Naturaleza entera, el amor divino vivifica a todas las almas; sus rayos penetran a través de las tinieblas de nuestro egoísmo e ilumina con resplandores y temblores el fondo de todo corazón humano. Todos los seres han sido hechos para amar.

 El amor a de sustentarnos en nuestras dudas, consolarnos en nuestros dolores, reanimarnos en los desfallecimientos; para así pedir a nuestro Padre que nos ayude a conquistar un porvenir mejor.

 El amor es un tesoro que, cuanto más se divide, más se multiplica y se enriquece a medida que se reparte.

 Cuanto más se esparce, más se agiganta. Se fija con más poder, cuanto más se irradia. Nunca perece, porque no se entibia ni se debilita, dado que su fuerza reside en el acto mismo de darse, de tornarse vida.

 El amor es el oxigeno para el alma, sin el cual esta se extenúa y pierde el sentido de vivir. Es invencible porque triunfa sobre todas las vicisitudes y celadas.

 Cuando es aparente, de caracteres sensualista, que solo busca el placer inmediato, se debilita y se envenena o se entorpece dando lugar a la frustración.

 Cuando es real, estructurado y maduro, que espera, estimula, renueva, no se satura, es siempre  nuevo e ideal, armónico, sin altibajos emocionales, une a las personas, las reúne, las identifica en el placer general de la fraternidad, alimenta el cuerpo y dulcifica el yo profundo.

 El placer legítimo proviene del amor pleno, generador de la felicidad, el amor común es devorador de energías y de formación angustiante.

 

El amor atraviesa diferentes fases: la infantil, que tiene un carácter posesivo, el juvenil, que se expresa por la inseguridad, el maduro pacificador, que se entrega sin reservas y se presenta pleno.

 La ambición, la posesión, la inquietud genera inseguridad – los celos, la incertidumbre, la ansiedad afectiva, la cobranza de cariños y atenciones, la necesidad de ser amado, son características del amor infantil, la obsesión dominante, que piensa solamente en si en vez de en el ser amado.

 La suave, dulce y tranquila confianza, la alegría natural y sin alarde, la exteriorización del bien que se puede y se debe ejecutar, la compasión dinámica, la posesividad la no dependencia, la no exigencia, son premios que otorga el amor pleno, pacificador, imperecedero.

 El amor se expande como un perfume que se impregna, agradable. Suavemente, porque no es agresivo ni embriagador ni apasionado…

 El amor debe ser siempre el punto de partida de todas las aspiraciones y la etapa final de todos los anhelos humanos.

 El clímax  del amor se encuentra en el sentimiento que Jesús  ofreció a la Humanidad y que prosigue donando, en Su condición de Amante no Amado.

El amor suaviza el ardor de las pasiones canalizándolas correctamente hacia las aflicciones desvastadotas de que se revisten.

 El amor es quien ilumina la faz oscura de la personalidad, conduciéndola al conocimiento de los defectos y auxiliándola en la realización inicial de la auto-estima, paso importante para vuelos más audaces y necesarios.

 Se hace presente en el individuo le confiere belleza y alegría, proporcionándole gracia musicalidad, produciendo una irradiación de bienestar  que se exterioriza, tornándose vida, aunque las circunstancias sean de dificultad, problemas y dolores.

 El amor  no tiene pasado, no se inquieta por el futuro. Es siempre hoy y ahora. No hay quien resista la fuerza dinámica del amor.

 No se instala en el corazón de un momento para otro, hay  un proceso que recorrer.

 Presenta sus preliminares en la amistad que despierta interés por otro  y se expande en la ternura, en forma de gentileza para consigo mismo y para con aquel a quien se dirige.

 Es tan importante que, cuando está ausente, pierde el sentido de la belleza y de la vida que existe en todo. Es una luz permanente en el cerebro y paz continua en el corazón.

 Instalemos el amor en el corazón para que vivifique el espíritu y  con su resplandor se expanda  a los alrededores, dando vida al suspiro de Dios que todos tenemos impulsándonos a crecer y evolucionar, amando y respetando la vida a nuestro alrededor, solo por el amor conseguirá el hombre llegar a Dios, es la fuerza que lo eleva, que lo impulsa y deja sin a penas darse cuenta de pertenecer al suelo porque desprendido de los intereses mundanos el hombre asciende rápidamente por esa fuerza llamada amor.

 Es a través del amor, invencible amor, que el ser se espiritualiza y avanza en la dirección del infinito, plenamente realizado, totalmente sano, por tanto feliz.

 La síntesis propuesta por Jesús en torno del amor, es de las más bellas psicoterapias que se conoce: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos, en una trilogía armónica.

 

Debemos amar mucho para ser amados.”El amor es de esencia divina y desde el primero  hasta el último de los hombres, poseemos en el fondo del corazón la chispa de ese fuego sagrado”.

 Así, en cualquier circunstancia del tiempo o lugar, en cielo claro o sombrío, en la salud o en la enfermedad, en la realización o en la caída, en el poder o en la dependencia, entre amigos o adversarios, para la plenitud y perfecta paz, amemos mucho más y distribuyamos siempre más amor, porque solo el amor tiene la substancia esencial para traducir la realidad del Padre en nuestras vidas.

 Con mucho amor y cariño de Merchita

Miembro fundador del Centro Espirita Amor Fraterno

Alcázar de San Juan. Ciudad Real (España)

 EXTRAIDO del libro Amor Invencible Amor de Divaldo Franco y de la inspiración de Merchita

 

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IMPLICACIONES PSICOLOGICAS Y SICIALES DE LA REENCARNACIÓN

Implicaciones Psicológicas y sociales de la reencarnación

Por Jaci Regis

En  una reunión de estudios del Instituto Cultural Kardecista de Santos (ICKS) realizada habitualmente  en la sexta-feria, a las 20 horas, durante la discusión sobre la reencarnación, fueron hechas muchas preguntas sobre las dificultades  para que esa ley sea plenamente aceptada por la cultura.

En este trabajo pretendemos levantar algunas cuestiones relativas  a la reencarnación y su posición en la Doctrina Espirita, comparativamente a la aceptación de esa ley en los países asiáticos. Intentaremos también  enumerar las dificultades de la cultura occidental  judaico-cristiana  en aceptar la tesis de las vidas sucesivas.

Allan Kardec solo acepto la reencarnación  después de un análisis profundo. Es lo que el dice en la Revista Espirita de abril de 1860, debajo de un largo artículo sobre la formación de la Tierra, analizando el valor de las comunicaciones de los espíritus

“Como se ve, tenemos muchos motivos para no aceptar livianamente todas las teorías  dadas por los espíritus. Cuando surge una, nos hallamos en el papel de observador. Hacemos abstracción   de su origen espirita, sin dejarnos  ofuscar por el brillo  de nombres pomposos. Examinándolo como si emanase  de un simple mortal y vemos si es racional, se da cuenta  de todo, se resuelve todas las dificultades. Así es como se procede  con la doctrina de la reencarnación, que no adoptó, aunque vino de los espíritus, sino después de haber reconocido que ella solo, y solamente ella,  podía resolver  aquello que ninguna filosofía había resuelto. (Traducción de Julio Abreu Hijo, pag.115 – Edición)

 

LA REENCARNACIÓN EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD.

La idea de la reencarnación es conocida desde la más remota antigüedad.  Más se perdió en el enmarañado de las supersticiones  y del misticismo, reflejando las dificultades  de la cultura en liberarse de las presione  de la criatura con el Creador.  La vivencia de los problemas cotidianos  y la fragilidad  del ser humano ante la naturaleza fomentaron una relación causal entre  los humores de los dioses y los sufrimientos  basados en el miedo, en la condición de culpa, desobediencia y punición.

Dentro de ese cuadro confuso, se crearon sectas fundamentadas  en creencias y supersticiones acerca de la reencarnación. Por eso, la metempsicosis fue aceptada largamente por simbolizar el castigo más cruel impuesto al pecador, haciendo  que, por ser una persona humana, reencarnase en un animal. Hasta un filósofo como Pitágoras  la acepto y difundió.

La reencarnación  es muy aceptada en la cultura asiática, más no tuvo una acción social redentora, revolucionaria. Al contrario, propició una actitud contemplativa, conformista y acomodada. En culturas como la indiana, la reencarnación no evito, al contrario,  dio cierta consistencia  a la separación de las castas sociales, manteniendo un estado de flagelo para los más pobres y desafortunados.

La cultura occidental sufrió sucesivas transformaciones hasta cristalizarse, de una manera general, bajo la egida de la Iglesia, con la visión judaico-cristiana. La predominancia de la religión, como centro de conocimiento y comportamiento, creó una forma no-racional de ver y comprender al ser humano.

Aunque espiritualistas, la Iglesia no acepto la reencarnación y se fijo en la unicidad de la existencia. Con eso, estableció el principio de la finitud y concreción del ser humano. El es el producto biológico al cual se adiciona un alma. Vive un cierto tiempo y muere.  Y ahí finaliza su periodo productivo. La inmortalidad del alma es reflejo  de la existencia terrena  y no presenta  ninguna oportunidad de reciclaje, una vez que después del periodo de la encarnación, ella está definitivamente catalogada como buena o mala.

Por lo tanto,  la persona humana es un ser con trayectoria fijada entre  la cuna y la tumba. En la cultura, eso significa que él es concreto, definido y mortal.

Toda la estructura doctrinaria de la Iglesia se funda en el pecado original. La moralidad y la culpa  se injieren en la cultura como instrumentos, como una fase preparatoria para la vida eterna.

Ciertamente, la idea de punición por la desobediencia y hasta por los humores de los dioses o de Dios, no es exclusiva del judaísmo-cristiano. Más si  la adopción del Dios Jehová de los judíos mantuvo  la relación criatura-Creador dentro de los límites del miedo, terror e inseguridad.

LA REENCARNACIÓN EN EL ESPIRITISMO

La reencarnación, sin embargo,  no es un principio solitario y autónomo  en el pensamiento Kardecista. Forma parte de un corolario de leyes que se encadenan  y dan un nuevo sentido, una nueva visión de vida y de la persona.

El proyecto espirita es atrayente e innovador. El proyecta viejos conceptos sobre la naturaleza del ser humano, el progreso, sobre Dios  y los redefine, actualiza, dándoles nuevas dimensiones, desechando supersticiones y creencias.

La doctrina kardecista procura purgar sus principios  de las concepciones místicas procurando darles una base científica, camino que Kardec definió para dar validez a la propuesta doctrinaria.

La doctrina kardecista reformula el entendimiento sobre la Justicia Divina, que ha sido vista con una forma policial, punitiva, exigiendo pagamiento. Para eso, presenta una nueva comprensión de la ley de causa y efecto, generalmente tomada en su aspecto negativo, de expiación. Para la doctrina kardecista, la Justicia Divina, al contrario, solo tiene por objetivo dar oportunidad de crecimiento y ampliación de las cualidades del ser espiritual.

La reencarnación, como fue dicho, es un hilo en el proceso evolutivo de la Ley de Evolución, una concepción revolucionaria del Espiritismo, que ayuda a entender al ser humano y el mundo.

Detallaremos para seguir algunos conceptos  básicos del Espiritismo y las dificultades de la cultura cristiana en aceptarlos.

EL ESPIRITISMO Y LA EVOLUCIÓN

La existencia, evolución e inmortalidad del espíritu, conforme postula  el Espiritismo, es diferente de cualquier análisis o propuesta anterior o presente  a respecto de la naturaleza espiritual del ser humano.

Si en la visión univivencial, la esencia espiritual, el alma, tiene vida productiva limitada y su creación coincide  como el nacimiento del cuerpo,  para el Espiritismo el ser espiritual es creado por Dios sin cualquier ligación específica con determinado  cuerpo o determinada situación. Por la doctrina kardecista, la creación  de  espíritus es un proceso divino, inaccesible  a nuestro conocimiento, conduciendo la esencia espiritual por el camino del auto crecimiento, explorando sus potencialidades innatas.

Es básico en la Doctrina afirmar que el ser espiritual es creado simple e ignorante, como un principio espiritual.  Es generalmente aceptado que ese principio espiritual, inicialmente sin estructura, camina en lento progreso  y que va consolidándose y agregando factores instintivos en el reino animal hasta despertar la razón, eso es, aprender el conocimiento, discernir factores  y determinar el propio futuro, alcanzando  el nivel hominal.

Cuando se alcanza el nivel hominal, el principio espiritual se torna espíritu, definido como el ser inteligente del universo. Después del despertar de la razón,  comienza  a desenvolver la afectividad, lo que corresponde,  en términos genéricos, a la moralidad, a la civilización y a la cultura.

Ese principio espiritual, germen del espíritu, desenvuelve sus aptitudes innatas, potencias, en el conflicto de la formación  y vivencia en organismos, hasta  eclosionar en la especie humana.

Por eso, se verifica que el ser humano actual es un producto de la evolución singular de los espíritus.

LA SINGURALIDAD Y EL TIEMPO

El concepto de singularidad valoriza la individualidad, la construcción   y el desenvolvimiento de  la sabiduría del ser en cuanto al ser, dentro de una visión solidaria. Este concepto puede ser explicado en la asertiva: “toda decisión es solitaria, más su realización es solidaria”, que es la base del proceso evolutivo.

El crecimiento del ser espiritual es temporal. La noción del tiempo es colocada en la dinámica del proceso, sin parámetros cronológicos o comparativos.

Cada individuo, en su singularidad, describe la curva de su tiempo, tomándola compatible con su disponibilidad de crecimiento,   reflexión, y la estratificación y dinamismo, dando sentido a la adversidad de caracteres y opciones vivencias visibles en la existencia humana.

En ese entendimiento, existe un eje coordinador del proceso de progreso de las individualidades, que es la Ley natural o divina, propuesta por Allan Kardec.

Ese eje establece la reciprocidad del acto  y de la reacción como forma  de conflicto positivo o negativo, generando reacciones  adecuadas  y aprendizaje gradual, por la infinita repetición de procesos, en los cuales  la encarnación, la vida, la muerte y la reencarnación son instrumentos básicos para desencadenar el crecimiento.

EL ESPÍRITU Y LA INMORTALIDAD

La inmortalidad es una característica natural del principio espiritual y, por consecuencia, del espíritu. Es de su naturaleza ser inmortal. Esa afirmación estructural es la que da soporte a la Ley de Evolución.

Siendo inmortal  y potencial, el ser espiritual necesita de instrumentos de  aprensión de los factores externos, de modo a crear condiciones de permanencia de si mismo.  La noción de un alma inmortal, creada junto con el cuerpo  y manteniendo la llama   de la vida  después de la muerte,  sin posibilidades de reciclaje y crecimiento, es comparada a la muerte  total, nada tiene que ver con la inmortalidad  dinámica que el Espiritismo enseña.

La encarnación y la reencarnación del espíritu forman parte de los mecanismos de la evolución.

Ella es necesaria para llevar al ser espiritual a la perfección (LE, cuestión 132). La reencarnación es un corolario de ese proceso: “… las encarnaciones sucesivas son siempre muy numerosas, porque el progreso es infinito. “ (Ídem, cuestión 169).

El ser espiritual, para su desenvolvimiento integral en relación con los organismos, en la reencarnación, se somete a una acción existencial repetitiva: nacer, vivir, morir, renacer. En este círculo completo se injiere el “estado errante”,  el tiempo vivido entre dos encarnaciones, en el plano extra físico.

 He ahí delineado, en líneas simples, el proyecto de la evolución de los espíritus.

RESISTENCIAS A LAS NUEVAS IDEAS

La cultura es fruto de la actuación del ser singular y que, simultáneamente, lo influencia y en cierta forma lo somete en una relación dialéctica y continua.

Aunque dinámica, existen algunos fundamentos de la cultura que fueron cristalizados por siglos de sucesivas afirmaciones.  Más allá de eso, con relación a muchas cosas, la visualidad determina el concepto, aun mismo que errado.

Esa es la primera dificultad a ser superada.

Por analogía, recordemos que la cultura ancestral decía que la Tierra  era parada  y que el Sol se movía. Durante siglos esa era la verdad, porque   correspondía a la realidad visual, existencial. Después, por la ciencia y también por la constatación visual, se verifico que la Tierra es apenas un pequeño planeta azul, participando del sistema solar, dentro de una galaxia entre muchas galaxias, en un universo sin límites.

Hoy la cultura sabe que la Tierra gira  en torno a si misma, en un periodo de 24 horas y algunos minutos y que se realiza un movimiento de traslación en torno del Sol, correspondiendo al año de 365 días.

Mientras tanto, para la vida común, en el día a día, la Tierra parece  y es vista como parada. Solo intelectualmente se percibe su movimiento.

De la misma forma, en la vivencia común, la persona nace, vive y muere. Al nacer, es una criatura que pasa invariablemente por las etapas del desenvolvimiento físico y psicológico comunes a la especie y que nada parece resaltar, a no ser en ocasiones  especiales, que no sea realmente un ser totalmente nuevo. No tiene recuerdos vivos  de un pasado. Se somete al proceso de madurez corporal y psicológica como alguien que nunca hubiese vivido esa experiencia anteriormente.

Solamente intelectualmente es que se puede entender al ser humano como un espíritu reencarnado. De ahí las dificultades de entenderse como un espíritu adulto se pueden encarnar en una criatura.

En el Evangelio, tenemos el dialogo de Nicodemo con Jesús. Cuando este dice que es preciso nacer de nuevo, el fariseo argumenta: “¿Cómo puede el espíritu de un hombre viejo entrar en el cuerpo de una criatura? Y la misma pregunta continua perturbando a las personas porque es difícil entender el engranaje de la reencarnación, una vez que para  la mayoría el ser humano es su cuerpo.

 

EFECTOS PSICOLOGICOS DE LA DOCTRINA DE LA REENCARNACIÓN

La insistencia en afirmar determinados principios, con la autoridad divina, como las iglesias generalmente se tornan,  conducto a la inevitable aceptación de ellos como verdad, creando una cultura especifica. La superación de esos principios, pues, es difícil. La incorporación de nuevos conceptos, que se apoyan en ellos, es tarea educativa de persuasión  y consistencia que demanda tiempo, algunas veces muy largo, pues implica en la restructuración mental y psicológica.

La aceptación de la reencarnación como un fenómeno natural implica  profundos cambios en la psicología personal y social.

La naturaleza del ser, su estructura mental, el conjunto de deseos,  el posicionamiento moral e intelectual, pasan a  tener  nuevos fundamentos y la Psicología  tendrá que redireccionar  su trabajo, colocando esos componentes en análisis de los factores que concurren para la formación, atracción y refección entre las personas.

Instituciones como la familia tienen nuevos parámetros, una vez que cada componente es entendido como un ser vivido, sin embargo sometido a los padrones culturales  y a las exigencias genéticas, psicosociales.

Todo el objetivo de la existencia  terrena es revisado. Específicamente, debido a la función que cada uno desempeña y se relaciona consigo mismo, refleja las experiencias de los ciclos existenciales sucesivos sin, con todo, perturbar el ritmo existencial aquí y ahora.

Ósea, la reencarnación no puede alinear el presente, ni mutilar el deseo  y la espontaneidad vivencial, personal. Bien entendida, ella es una retaguardia de entendimientos para mejorar el desempeño de la vida actual. 

EFECTOS SOCIALES DE LA DOCTRINA DE LA REENCARNACIÓN

De la misma forma, la doctrina de la reencarnación produce profundas cambios en los conceptos de sociedad y de las relaciones interpersonales. Preconceptos y discriminaciones sufren un ataque fulminante, porque la prevalencia del mérito espiritual desestructura toda una red de pruritos y condiciones sociales.

Tal cosa no resolverá, en corto plazo, esos problemas más si dará soporte realmente amplio, espiritual para los cambios en las relaciones humanas.

TEORIA Y PRÁCTICA

La aceptación de la reencarnación tiene que ser hecha, pues fuera de los parámetros místicos-religiosos que cercean la inteligencia de los hechos y procuran de una forma u otra, la salvación de las personas, centradas en la concepción de la vida terrena como un pasaje sin gloria, sufrido y expiatorio, preparatoria para la vida eterna y sometida a la voluntad arbitraria de la divinidad. Al contrario de esa limitación, la ley de las vidas sucesivas es camino  de restructuración, vivencia  y reciclaje continuo del espíritu en evolución.

El ejemplo de las civilizaciones que aceptan livianamente la reencarnación, más que mantienen  no apenas una mentalidad absurda en términos de  superstición y no utilizan  la ley de las vidas sucesivas de forma positiva, para modificar el panorama, debe ser siempre  recordado, cuando postulamos la separación de la ley de las vidas sucesivas de los parámetros religiosos y místicos. En esas civilizaciones la creencia en la reencarnación es una retorica para justificar el caos social o la formación de castas.

Por eso, el espiritismo deberá enseñar la reencarnación como una ley natural, instrumento de la Ley de Evolución y desvincularla de las puniciones, del castigo y de la expiación, mientras entendida como una forma de flagelación del alma para purgar pecados.

Fonte: “Novas Ideias, Textos Reescritos” – Jaci Regis. ICKS Edições, 1ª edição, outubro de 2007 – Santos-SP.

 

 

BREVES REFLEXÕES SOBRE O CASAMENTO ENTRE ESPIRITAS

BREVES REFLEXÕES SOBRE O CASAMENTO ENTRE ESPIRITAS

Recientemente una tragedia ocurrió en una fiesta de“casamiento” en el estado de Pernambuco. El novio se mató después de asesinar a la novia   y al padrino. Conforme  informó el programa “Fantástico” de la Red Globo (1), el evento era una ceremonia “espirita”.

¿Ceremonia espirita?… ¡Qué absurdo!

Infelizmente han surgido compañeros en torno a los cuales se forman grupos e “individuos portadores de mediúmnidad, noble o no,  que no pocas veces se tornan lideres exquisitos y esdrújulos, con comportamientos alineados,  procurando presentar propuestas de exaltación de su ego y generando  a su alrededor un misticismo que infelizmente viene desaguando en determinadas posturas  incompatibles con el Espiritismo, como el casamiento por ejemplo.” (29) Grife)

Se observan algunas veces, entre algunos dirigentes de casas espiritas, posturas tradicionalmente religiosas (iglesia) en la manera de entender y de relacionarse con la Doctrina Espirita. Ese entendimiento crea al margen gravísimos trastornos al Movimiento Espirita, como es la ritualización de ciertas prácticas, abuso del poder en las jerarquías y otras lamentables practicas. Como si no bastasen  tantas tonterías, hay dirigentes espiritas celebrando ceremonias de “casamiento”, asumiendo  una postura de “arbitraje”, en la condición de “director” de algunas instrucciones. Tales dirigentes “arbitraje” (¡asómbrense!) están con agendas  llena de anotaciones, inclusive para “celebrar bautizos”. Quedamos estupefactos ante tales anomalías doctrinarias.

En el casamiento entre espiritas solo debe haber  ceremonia civil; JAMÁS ceremonia religiosa.  Y ningún presidente  (“Director”) del centro espirita o sociedad  de orientación espirita debería “oficiar” casamientos, pues el Espiritismo no instituye sacramentos, rituales o dogmas.

Si, por la fuerza de las circunstancias, el cónyuge  no es espirita poseyera sincero fervor por la religión que profesa,  y  quedara traumatizado sin la ceremonia tradicional, el espirita podrá aceptar (sin traumas) la ceremonia religiosa del casamiento, según la costumbre de la religión de su pretendiente. Esta condescendencia,  todavía, tiene sus líneas demarcadoras.  Solo es aceptable  si hubiera una profunda necesidad espiritual del (a) novia  (o), sin embargo, no se justifica cuando la persona fuera apenas una religiosa de fachada,  por convicción social, o cuando la exigencia  es hecha por la familia de ella. Todavía, si hubiera  por bien ceder,  que el espirita nos e someta  a los sacramentos, de la comunión etc.; etc. En ese aspecto, cabrá al cónyuge no espirita providenciar la dispensa  de los sacramentos individuales para el espirita.

Reflexionemos en lo siguiente: ¿quién es  que da a un hombre el derecho de establecer ese vínculo sagrado entre dos personas? El casamiento no depende de nada exterior, de ninguna acción ajena a los novios. Las dos criaturas  se casan  y ninguno tiene el poder de establecer vínculos  entre ellos. Ni el Juez de Paz promueve el casamiento. Esa Autoridad apenas registra en los anales de la sociedad, para los efectos legales, el casamiento que es ante ella declarado. Por tanto, “la pareja espirita se presenta ante  la autoridad civil apenas para declarar su casamiento, solicitando sea el registrado, y no para recibir cualquier tipo de legitimación. La legitimación del casamiento es dada por el grado de responsabilidad  y de amor que  preside la formación de la pareja.”(3)

Naturalmente, los novios espiritas deben tener conciencia de cómo se casa ante la sociedad y la espiritualidad respetando las convicciones de los familiares “no espiritas”, más intentando hacer prevalecer sus creencias doctrinarias. El legitimo espirita precisa colaborar para que haya renovación de las concepciones religiosas, y no lograra éxito si en nombre de una “falsa humildad y fingida tolerancia” ocultar lo que ya conoce y si cediera ante las costumbres religiosas tradicionales. Si somos espiritas, ¿por qué entonces mantenernos adheridos a las formulas religiosas que nada significan para nuestros ideales?

Muchas veces, compañeros nos indagan si podría y como seria realizada una ceremonia de casamiento espirita. Considerando que el asunto es de alta gravedad y de gran repercusión, atestamos, sin muchas dudas, que no existe ritual ni ceremonia religiosa  para el casamiento entre espiritas. El espiritismo es una doctrina filosófico-religiosa, con aspectos científicos y consecuencias ética y morales, más no se constituye en una estructura clerical formalizada. De esa forma, diferentemente de otras corrientes religiosas, no comporta en sus prácticas ninguna ceremonial, rito o aspecto específico ligado al casamiento convencional. O sea, no hay ceremonia de casamiento religioso espirita.

“El Espiritismo no tiene sacerdotes y no adopta, y ni utiliza en sus prácticas, altares, imágenes, camadas, velas, procesiones, sacramentos, concesiones de indulgencia, paramentos, bebidas alcohólicas o alucinógenas, incienso, humo, talismanes, amuletos, horóscopos, cartomancia, pirámides, cristales o cualquier otros objetos, rituales o formas de culto exterior.” (4) En el local elegido para la ceremonia civil,  una oración sencilla  podrá ser hecha  por un familiar de los novios. No hay necesidad de convidar a un presidente “director” del centro, un orador espirita, un médium, ni es preciso que un “guía” se comunique para “bendecir”· el consorcio.

Además, siendo la oración sincera  la sublimación de los sentimientos y la exaltación del amor, en realidad, por cuestiones de afinidad y afectividad, ciertamente los familiares y los amigos aman más a los novios que el dirigente espirita, el “director”, por tanto la oración bien  hecha por ellos será  más productiva.  Sin embargo, los novios espiritas, junto a la familia, en el bendecido  reducto del hogar, podrán hacer  el Culto del Evangelio, disfrutando  de un ambiente espiritual más sereno y pacificado  que el de una exposición publica en el acto de la ceremonia civil o de una fiesta, donde muchas criaturas comparecen allí  con el único interés social.

De esa forma, el dirigente espirita, consciente de sus enormes responsabilidades y conocedor de las bases  doctrinarias del espiritismo, sabrá esquivarse de los convites que recibe para “oficiar” casamientos, informando, con humildad y educación, a los pretendientes, casi siempre poco conocedores del espiritismo, que en la Doctrina espirita tal práctica no existe. Si acepta el convite demostrará que conoce el espiritismo  aun menos que los novios.

 El casamiento es la eliminación del egoísmo; no hiere a las leyes de la Naturaleza; “es un progreso en la marcha de la Humanidad. Su abolición seria agredir a la infancia de la Humanidad y colocaría al hombre  por debajo aun mismo de ciertos animales que le dan ejemplo de unión constante. (5) El casamiento, en fin, es un compromiso  libremente asumido  por dos Espíritus ante el altar de sus conciencias. Está muy por encima de cualquier bendición religiosa  o de la asignatura de cualquier documento ante una autoridad civil o religiosa. Se trata de una sociedad conyugal establecida por la propia pareja, en un plano eminentemente moral, ético.

Lo que nos parece debe prevalecer, en vez de la ritualidad que lentamente va siendo introducida  y aceptada por desconocimiento doctrinario, es que si leve en consideración a la propuesta filosófica de una amplia visión, de una observación cuidadosa de los hechos de la vida y de cómo el espiritismo lo explica y lo orienta, enseñando, de este modo, un comportamiento ético moral más compatible  con la Tercera Revelación.

¡En tesis, no ahí  y NUNCA habrá espacio en el universo doctrinario para la celebración de un “casamiento religioso espirita”. Y para los contumaces  dirigentes “directores” de casamientos recomendamos buscar otros quintales “espiritualistas” y se distancien deprisa del Espiritismo  para no enfangarlo aun más!

Jorge Hessen

http://jorgehessen.net

FUNCIONES DE LOS GUÍAS ESPIRITUALES

FUNCIONES DE LOS GUÍAS ESPIRITUALES

Para favorecer el trabajo de los guías el hombre ha de elevarse espiritualmente, expurgando sus pecados, abandonando sus vicios, dominando las pasiones peligrosas y despreciando los placeres lascivos de la carne. De esa forma, se sintoniza con los planos espirituales superiores y puede recibir de los espíritus benefactores la orientación segura y provechosa, para cumplir con su destino educativo en el mundo material.

 

Aunque nunca  le faltan las enseñanzas adecuadas a cada pueblo de la tierra, pues por toda ella, han encarnado entidades excepcionales que se dedican heroicamente a orientar al hombre terrenal para que alcance su definitiva Ventura Espiritual.

 

Buda instruyó a los asiáticos, Hermes a los egipcios, Pitágoras  a los griegos, Zoroastro a los persas, mientras Jesús resumió todas sus enseñanzas en el Evangelio y Allan Kardec las popularizó por medio de la Codificación Espírita.

 

El habito del Bien  y la integración definitiva del Hombre a los preconceptos evangélicos de Jesús, despiertan las fuerzas creadoras del alma y la inmunizan  contra los ataques  perversos y capciosos de las entidades de las tinieblas. Solo la vida espiritual superior permite al hombre oír la voz de su guía vibrando en la intimidad de su alma, evitando los recursos drásticos y dolorosos que lo Alto, a veces, necesita movilizar para reprimir las actividades ilícitas y peligrosas.

 

Los guías, muchas veces se sirven de espíritus inferiores para perturbar a sus tutelados encarnados, para apartarlos de actividades que puedan perjudicarles, para conseguir su integridad espiritual. Ellos actúan sin sentimentalismo, con severidad, como el padre con el hijo indisciplinado, que está entregado a hábitos nocivos.

 

Los mentores espirituales recurren a los fluidos agresivos y algunas veces, hasta enfermizos, de los espíritus inferiores, a fin de retener en el lecho de sufrimiento a los tutelados imprudentes que no prestan atención a sus intuiciones benefactoras. A veces, cuando la necesidad lo impone, recurre hasta el accidente correctivo, como una medida de urgencia para interrumpir las actividades nocivas a terceros y así mismo.

 

Aunque nos parezcan estas providencias de los guías violentas y crueles, su  objetivo es el de obligar a los imprudentes a apartarse de los focos del mal, evitándoles mayores prejuicios para el espíritu, comprometido ya en el pasado.

 

Los guías, echan mano de los medios enérgicos, debilitando la integridad  fisica de los pupilos, cuando estos son refractarios a las sugestiones para liberarlos de los vicios y pasiones destructivas. De esa forma, los movilizan a través del sufrimiento, en el lecho del dolor, con el fin de desviarlos de los pecados y para que no le sucedan cosas peores.

 

Muchas personas van a los centros espiritas para que los espíritus inferiores que les perturban se alejen, quejándose de su influencia, ignorando muchos de ellos que es bueno pues su guías se valen de ello para preservarlos de mayores prejuicios.

 

Es solo apenas una interferencia compulsiva sobre los hombres imprudentes, y cuyo objetivo, es reducir sus actividades nocivas.

 

Subyugados por la carga de fluidos molestos de esos espíritus colaboradores, las personas dejan las aventuras extra conyugales censurables, se alejan de los vicios del juego y evitan los ambientes corrompidos donde domina el toxico del alcohol. Se sienten desanimados, febriles y buscan un lecho para descansar, completamente indispuestos, o imposibilitados para seguir en los deslices de sus compañeros. No siempre esto es así, a veces se trata de un proceso obsesivo dirigido por espíritus de las sombras. En ambos casos, los fluidos perniciosos o agresivos desaparecen en sus acciones indeseables;  en cuanto las victimas ejecutan objetivos constructivos.

 

Es como el padre severo, ante el hijo rebelde, que no hace caso de sus consejos, resolviendo adoptar métodos más rigurosos y eficaces. Esos recursos drásticos, aunque criticables en apariencia, muchas veces evitan que los encarnados ingresen en la senda criminal, que podría llevarlos a la cárcel, o impedirles las aventuras que machacarían el buen nombre y prestigio de la familia, evitándoles la unión ilícita con la mujer adultera, o apartándole de negocios sucios.

 

El saneamiento, no se refiere propiamente al cuerpo transitorio, sino al espíritu eterno. Alcanza al rico y al pobre, a la criatura culta y al ignorante.

 

Este mal no desaparecerá mientras  el espíritu rebelde no modifique su conducta beneficiosamente. Si la cura la disponen los guías, hasta parecerá fácil y en algunos casos milagrosa.

 

Los guías utilizan este método cuando fallan todos los recursos suaves, entonces convocan  a ciertos espíritus de graduación primaria, obedientes, aunque de graduación primaria, para que, con sus fluidos mortificantes actúen sobre sus negligentes pupilos encarnados.

 

 

Son muy pocos los hombres cuya conducta espiritual elevada les permite la sintonía constante con las fajas vibratorias espirituales de la intuición pura. La inestabilidad mental y emotiva, muy común entre los encarnados, los aísla de las intuiciones saludables de sus guías; por eso se hace necesaria la disciplina correctiva y drástica, capaz de anularles los impulsos pecaminosos.

 

 

La chispa Divina, cuando surge en el alma humana, en un momento de gran ternura o sensibilidad espiritual, atiza el fuego renovador del espíritu y transforma al “Harapo humano” en un héroe, o al tirano en santo.

 

Múltiples ejemplos hay de ello, Maria de Magdalena se despojó de sus joyas y abandono su palacio, Pedro le bastó una simple invitación para seguir al Maestro. No importan los siglos y los milenios que hayamos vivido en la materia en contacto con la animalidad, en el sentido de desenvolver nuestra conciencia, si en el momento oportuno, de madurez y progreso espiritual, el ángel que vive en nosotros asume definitivamente la dirección de nuestro ser.

 

Los credos, las religiones, los cursos iniciáticos y las doctrinas espiritualistas ayudan al hombre a distinguir el verdadero camino. Solamente la autorrealización el vivir en si mismo las enseñanzas evangélicas, es lo que nos eleva y permite divisar las alturas.

 

El hombre cuando está encarnado desaprovechar el tiempo, para su autorrealización superior, dado que ya conoce el programa que lo conduce a la felicidad.

 

Todo espíritu tiene el derecho de buscar el clima que le es más propicio, pero es obvio que ha de sufrir, en sí mismo, los buenas o malos efectos del ambiente que su libre albedrío elige para vivir.

                    Trabajo realizado por Merchita

PENSAMIENTO ESPÍRITA ACTUALIZADO

PENSAMIENTO ESPÍRITA ACTUALIZADO

 

Después de 140 años de Codificación Espirita es importante que los espiritistas estén preparados para comprender y tomar posición frente a las modernas conquistas del mundo.

“Caminando a la par del progreso, el Espiritismo jamás será superado, porque si nuevos descubrimientos le demostrasen que está en un error acerca de un punto cualquiera, él se modificara en ese punto. Si una nueva verdad se revelara, él la aceptará.” 

Génesis, cap., .1 ítems 55. Allan Kardec.

El Espiritismo es, el Puente que une la ciencia a la religión y recíprocamente, facilitando el interrumpido crecimiento del conocimiento lógico sin la perdida de los valores hético morales consecuentes de ello.

 

Fundamentado toda su moral en la enseñada y vivida por Jesús, el Espiritismo propicia el encuentro de la criatura humana con su Creador y elucida los enigmas del ser, de su evolución y progreso, de su pasado y de su futuro, señalando los rumbos superiores que serian alcanzados por la tenacidad de todos cuantos se empeñaren en la conquista del infinito.

 

Con la doctrina Espirita desaparecen los enigmas de la fe dogmática y surge aquella que tiene por fundamentos los hechos capaces de ser encontrados en todas las épocas y pueblos de la humanidad.

 

La doctrina espirita no permanece estancada, en razón del, proceso reencarnatorio, que trae de vuelta a los misioneros de la verdad, a fin de que el progreso que no se estanca prosiga favoreciendo a la humanidad con los preciosos recursos para el auto _ encuentro y la posibilidad de disfrutar de los anhelos de la paz y del jubilo que le están destinados.

 

La doctrina espirita, no pertenece a nadie, porque es una luz que vierte de lo Alto en dirección a la tierra, cortando las cadenas de aquellos que se encontraban encarcelados en los instintos primitivos y contemplaban las estrellas con profunda   melancolía e interrogantes dolorosos.

 

Siempre actual, el Espiritismo avanza con las admirables conquistas del pensamiento, que posibilita entender mejor sus leyes y aplicarlas, tornando la existencia terrena más agradable, propiciatoria de armonía y de objetivos siempre más nobles, a medida que son conquistados, generando estímulos para más avanzados esfuerzos. Jamás superado, estará siempre al frente del progreso, aunque de manera sutil, que será mejor identificar cuanto mayor fuere su labor de penetración en el complejo mecanismo del ser y de la vida.

 

Una de las metas importantes del Espiritismo es la construcción de una sociedad justa, sin desigualdades. Hay un gran desafió y que aun perdurará, que es la desigualdad moral de los individuos, en razón de su estado de evolución espiritual, que porque es primario, generará, así, las injusticias que aun perduran en la Tierra.

 

El proceso de desarrollo se hace por la transformación moral del hombre, gracias al cual él contribuye a favor de la organización social. En cuanto no haya una real modificación interior, permanecerán los focos de conflictos, los bolsones de preconceptos y persecución, de miseria y de abandono. Mientras tanto, marchamos hacia la construcción de una sociedad noble, en la cual, todos disfrutan de los mismos derechos y deberes, desapareciendo las perturbadoras opresiones que promueven las desigualdades entre los seres humanos.

 

De ese modo, se hace necesario que la obra de la Educación tenga prioridad, trabajando al  individuo de adentro hacia fuera, a fin de que encuentre su lugar al Sol, y pueda cooperar a favor de la sociedad mejor, que la reencarnación irá propiciando, pero que puede ser anticipada, si los gobiernos y los ciudadanos se unieran para realizarlo desde ya.

 

El individuo es factor preponderante para la organización de la sociedad que, irremediablemente, pasa a ser agente formador de otros individuos y de otros grupos. Él es el elemento base de la sociedad, dependiendo de ella en el carácter grupal y de las relaciones al mismo tiempo sufre las consecuencias de la agrupación.

 

En el individuo, pues, están las piedras básicas del cimiento social, que deben ser trabajadas de forma de poder construir grupos felices.

 

La técnica que puede modificar los factores degradantes y perturbadores del organismo social, es la que surge del amor. Amor en el sentido más profundo, aquel que establece paradigmas de deberes y de respeto a los derechos propios así como a los ajenos.

 

El mayor fenómeno ideológico transformador de que se tiene noticias es el amor, que aun no tuvo oportunidad de expresarse profundamente. Solamente la gradual transformación  moral del individuo modificará el torpe paisaje terreno, construyendo una Humanidad más soluble, de la cual desaparecerán los monstruos del hambre, de la guerra, de las persecuciones, de las enfermedades degenerativas…

 

Al hombre le competen los deberes propios de su carácter masculino, de su vigor y tipo de trabajo, en cuanto a la mujer, son propuestas labores domesticas compatibles con su estructura femenina, dócil, maternal, sin ninguna sobrecarga para su economía emocional, sin negarle el derecho a la participación en el mercado de trabajo.

 

El hogar en el instituto del amor, en el cual los adultos caminan en la búsqueda de soluciones, avanzando hacia el entendimiento sin predominio de uno al otro, para tener siempre en vista la felicidad de la prole y de los padres, en igualdad de condiciones.

 

La tierra dejará de ser un mundo de sufrimiento, de exilio espiritual, de recuperaciones dolorosas, para tornarse en un plano de regeneración, cuando el dolor más cruel se batirá en retirada y el crimen sea abandonado, en beneficio del cultivo y de los deberes y virtudes. Esto se ara lentamente, sin choques ni violencias, sin imposiciones arbitrarias ni calamidades destructoras, sino dentro de una programática dignificante como tod0o lo que es realizado por la Divinidad.

 

Hasta que el hombre no se armonice, vivirá en guerra intima, en el desequilibrio que lo aturde y que responde por las guerras externas. Cuando este pacificado, ganara la armonía en todas partes.

 

De este modo, el mayor poder, que se debe tener como objetivo a alcanzar es sobre sí mismo.

El espiritismo tiene como meta prioritaria la transformación  moral del ser humano para mejor, en consecuencia, de la sociedad como un todo.

 

Cuando sus postulados sean conocidos y vividos, habrá un radical cambio de comportamiento y el amor perdurará en los corazones, barriendo de la Tierra los monstruos del egoísmo, de la guerra, de la desolación, de la infelicidad…

 EXTRAIDO DEL LIBRO  ACTUALIDAD DEL PENSAMIENTO ESPÍRITA DE DIVALDO. (Merchita)

REENCARNACIONES INICIALES

REENCARNACIONES INICIALES

El mundo animal y el vegetal están formados de los mismos elementos constitutivos en el sentido material.

 

El elemento espiritual y el elemento material son dos principios constitutivos del Universo. El elemento espiritual es individualizado es el de los Espíritus. El elemento material individualizado  constituye los diversos cuerpos de la naturaleza, orgánicos e inorgánicos.

 

Todos los fenómenos de la naturaleza pueden ser explicados por las leyes naturales. Las leyes físicas, químicas y biológicas que nos dan el mecanismo de la vida, del microscopio celular o sobre la magnitud del microcosmos.

 

Estas leyes, que son automáticas, son regidas por la ley Universal. Esta ley omnipresente, la llamamos Dios. Siendo perfecta, a de ser inmutable, pues solo lo imperfecto sufre cambios buscando el perfeccionamiento progresivo. Por eso al ser inmutable la Ley Universal, se concibe su acción constante y uniforme.

 

Por la regularidad y constancia de la ley Universal, concluimos que no hubo un momento de la creación. Dios irradia constantemente y se proyecta centellas divinas o principios espirituales que proviniendo de un ser perfecto solo podrán tener un destino: la evolución, infinita rumbo a la perfección.

 

Dios crea siempre. Un ser perfecto, omnipresente e inmutable, Ley universal omnisciente no tienen un grafico de creación o un momento para crear, más si una acción creativa constante y eterna.

La encarnación primera  por tanto  fue para nosotros, hoy seres humanos, hace incontables millones de años, cuando las centellas divinas se sumergían en la dimensión física uniéndose a las expresiones de la organización material.

 

El espíritu durmió en los átomos y pasó el gran sueño por el reino mineral, soñó en las organizaciones vegetales, se agito por las especies animízales para despertar en la especie humana, rumbo a la conciencia superior en seres futuros.

 

Todo sirve, todo se encadena  en la naturaleza, desde el átomo primitivo hasta el arcángel, que también comenzó por ser   átomo.

La distancia entre minerales, vegetales y animales es simplemente  consecuencia del mayor o menos camino recorrido en el camino evolutivo del ser.

 

El origen de la vida, si recordamos las condiciones existentes antes de su aparición, vemos que la edad calculada según varios métodos, es de cuatro billones y medio de años. El examen de los fósiles  y otros materiales muestran que la vida a existido hace dos billones de años atrás, lo que significa que hubo una espera o un trabajo de dos billones de años par que el nacimiento estuviese adecuado para recibir los primeros seres vivos en la concepción de la vida biológica.

 

La Tierra en sus fases  primitivas se presenta a temperaturas incandescentes y llegó hasta los 2ooo grados centígrados de temperatura, al lado de descargas eléctricas. En determinada época comenzó  el enfriamiento, que continuo por millones de años. Durante ese proceso, los materiales más pesados, pasaron a ocupar la región más central de la tierra, su núcleo, los más leves permanecen  por encima, formando la parte externa.

 

La tierra fue sufriendo modificaciones acentuadas en su aspecto, por los movimientos de rotación y traslación, además del enfriamiento. Las fuerzas de la atracción del Sol estabilizaron la orbita del planeta. El movimiento de rotación determinó el achatamiento de los polos. El nacimiento de la luna, hija de la Tierra, pasó a ser un ancla magnética, actuando en el equilibrio del movimiento de traslación terrestre.

 

El satélite de la Tierra influenciaría por intermedio de su luz polarizada (indirecta), el despertar de la vida y la reproducción de los futuros seres vivos. En todo ese proceso admitimos la presencia de una fuerza mayor, o Ley, como un impulso determinista para orientar  en el sentido de la organización creciente del orbe. Una fuerza neguentropica.

 

Los océanos, generados en parte por las erupciones volcánicas, de rocas fundidas y en parte por las colosales lluvias motivadas por la evaporación continua, se salaron por la descomposición de las sales minerales de las rocas descompuestas por las altas temperaturas.

 

Las aguas calientes y después templadas formaron el caldo adecuado para el surgimiento de la vida.

 

Por causa de su tamaño, la tierra ejerció fuerza gravitacional suficiente para mantener presos los gases que quedaron girando a su alrededor y que, de otro modo, habrían escapado al espacio. Estos gases eran en esa época diferentes de los encontrados hoy en la actualidad en la atmósfera del planeta.

 

Según evidencias científicas, la antigua atmósfera estaba compuesta de vapor de agua, hidrogeno, metano y armoniaco. Las combinaciones de estos elementos existentes en la atmósfera, estimulados por las abundantes descargas eléctricas, generaron los primeros aminoácidos.

 

Todos los seres vivos, desde el virus y las amebas hasta los de constitución superior, son constituidos de proteinas. Las proteinas son moléculas gigantes que son resultantes de la combinación de cien a tres mil aminoácidos. Si imaginamos una proteína con un muro de ladrillos, cada ladrillo corresponde a un aminoácido. A medida que las moléculas de aminoácidos, durante millones de años se acumulaban en los océanos, algunas reaccionaban químicamente formando moléculas mayores y más complejas.

 

A medida que los compuestos minerales o gases primitivos fueron obrando internamente, pasaron a ser capaces de asimilar una energía o fluido llamado vital, no existente en los minerales más solamente en las composiciones orgánicas.

 

La energía vital o fluido vital existente en todo el universo, da a los seres vivos, o confiere a la materia orgánica el atributo de la vida o principio vital.

 

Es intangible, no ha podido ser definida, parece activa en el ser vivo, y extinguido en el ser muerto.

 

La química pude descomponer los cuerpos inorgánicos, ha podido descomponer los orgánicos; pero nunca ha llegado a reconstruir ni una hoja muerta, lo cual prueba que hay en los cuerpos orgánicos algo que los otros no tienen.

 

Hay tres elementos el oxigeno el hidrogeno el azoe y el carbono, que combinándose, sin el principio vital forman minerales o cuerpos inorgánicos, sin vida. El principio vital modificando la contextura molecular de un cuerpo, le da propiedades particulares, y en lugar de una molécula mineral, se tienen una molécula orgánica.

 

Los principios espirituales iniciales, expresión de la Ley Cósmica Universal, Dios, pasaron a sumergirse, o reencarnarse, en la materia animada por el principio vital.

El fluido vital, estableció el hilo dimensional necesario para la fijación de la estructura espiritual a la estructura física.

Los primeros seres vivos, surgidos de los minerales, eran cristalizables, como los virus, intercambiando poco con el medio externo. Enseguida surgen los primeros unicelulares realmente libres, que se multiplican prodigiosamente en la temperatura templada de los océanos; las amebas y las bacterias primitivas. Estos seres rudimentarios solo revelan  un sentido: el tacto, que dio origen a todos los otros en función del perfeccionamiento de los organismos superiores. Los seres iniciales se movían a lo largo de las aguas, donde encontraron l oxigeno para la vida, pues en la tierra firme todavía no existía en proporción suficiente para su desenvolvimiento.

Los reinos vegetal y mineral parecían confundidos en las profundidades oceánicas. No existían formas definidas.

Las primeras bacterias pasan  a labrar los minerales en la construcción del suelo, preparando el surgimiento de los vegetales.

Colonias de protozoarios, surgen de la asociación de amebas. Colonias estas que se constituyen en las primeras sociedades vivas.

 

(Primera parte)

Trabajo extraído del libro:

Reencarnación y evolución de las Especies

De Ricardo di Bernardi

Trabajo realizado por Merchita

 

NAVIDAD – FIESTA REAL DE JESÚS

NAVIDAD – FIESTA REAL DE JESÚS

Por Suely Caldas Schubert / Carlos Augusto Abranches

 

¡Feliz Navidad! La Navidad se aproxima. Antes de tiempo las vitrinas infestadas  invitan a las personas  a acordarse de la época de los presentes.

En esta fase aguda de crisis es preciso recordar más vivamente que el tiempo de la Navidad está llegando y es necesario probar a los parientes y amigos que pensamos en  ellos.

¡Feliz Navidad! Para muchos, esta pequeña frase no se realiza tan fácilmente  como es pronunciada.

Rodeados de presentes, ante  las delicias, el ser humano no es feliz.

En ella, ve una emoción incompleta, como si algo o alguien estuviesen faltando.

Allá fuera, en otras casas  donde la luz escasea y la mesa es pobre  también se oye: ¡Feliz navidad!

Aquí y allá para Noche Feliz  parece no significar casi cualquier cosa, excepto la extraña paradoja de tener que fingir felicidad porque así es establecido. ¿Al final que se está conmemorando?  Un reportero, en ajetreada avenida, preguntando a los transeúntes,  que salen de las lonjas con  paquetes y bolsas, lo que se conmemora el día 25 de diciembre, posiblemente  obtuviese variadas respuestas entre estas quizás alguien recordase decir que es el día del nacimiento de Jesús.

Más, por más que se procure en el cumpleaños, El no es encontrado.

No hay ninguna señal en las calles y tiendas.

La exacta comprensión de la Navidad sugiere una averiguación histórica  cuando data del nacimiento de Jesús. Los pesquisidores no son unánimes en afirmar  que ocurrió  en diciembre, porque, en la historia del Cristianismo primitivo,  los primeros cristianos  no tenían el hábito de celebrar la Navidad, por considerar la conmemoración  una costumbre pagana.

Las primeras observaciones acerca del nacimiento aparecen alrededor del año 200. 0 día 25 de diciembre  fue mencionado en 336, lo que no impedía que en otras fechas también ocurriesen los festejos, como, por ejemplo, en el día 06 de enero, hasta hoy es mantenido por las iglesias ortodoxas Orientales.

Con el pasar de los siglos, la Navidad fue dejando de ser una fiesta de cuño religioso y pasó a aganar nuevos contornos, originarios de culturas anteriores al Cristianismo. En Inglaterra, durante la Edad Media, la Navidad se  transformó en el día más alegre del año, más  como ese estado del alma no era muy compatible con el “espíritu sombrío” de la época, los puritanos que encaraban la fiesta como pagana  la prohibieron en el país.

En el occidente, la celebración de la Navidad, anteriormente ligada al nacimiento de Jesús, al poco tiempo fue modificada. La figura del Papa Noel, el buen viejito, se tornó un atractivo mayor para los niños, luego también para los adultos. Las fiestas navideñas asumieron un carácter notadamente comercial, donde se estimula el consumismo desenfrenado bajo el pretexto  de que esta es época  de regalar  a los parientes y amigos.

Con todo eso, Jesús fue siendo gradualmente sustituido,  de motivo central de la festividad  a elemento secundario en la preferencia popular, que resolvió homenajear  a otros ídolos.

El sin embargo, dijo con convicción – “En la casa de mi padre hay muchas moradas. Si así no fuese, yo os lo habría dicho. “Voy a prepararos un lugar”. Al hacer tal afirmación, Cristo  garantizo que hay un lugar para todos, que a Él cabe preparar.

¿Más, y El?  ¿Qué lugar ocupa en el mundo actual? ¿Será un lugar específico? ¿En una escala de valores,  está en primer lugar? La civilización occidental rotulada como cristiana, todavía,  es muy difícil  encontrarnos al Cristo en el Cristianismo presente. Parece que los hombres lo desterraron, sustituyéndolos por otros modelos de héroes, que en verdad, no expresan ninguno de los valores cristianos.

Se dan culto a ídolos que sobresalen por la fuerza de sus músculos, por la facilidad  en mantener a gran número de personas, por las conquistas amorosas, por la donación deliberada de extravagantes actitudes eróticas para la venta a milenaria de discos y libros.

Lejos está el modelo de héroe cristiano, que trae a la memoria las figuras de Gandhi, Albert  Schweitzer, Madre Teresa de Calcuta y algunos pocos más.

Por eso la Navidad se distancia cada vez más de su real significado. El anfitrión, por cierto, no le importaría de ser presentado.  Un día una mujer pecadora le rindió homenaje perfumando  Sus pies  con esencia de Nardo,  el Maestro acepto la ofrenda porque sabía de la actitud que la impulsaba.   ¡Sin embargo, hasta qué punto este gesto de humildad, respeto y amor a la comercialización desenfrenada ocurre en nuestros días!¿Donde está Jesús  en esta Navidad?  El nos prepara el lugar.  ¿Y qué lugar le damos nosotros en nuestra vida?   En el momento que nuestra  cultura  conmemora esta fecha, vale la pena guardar  en la memoria  y en el pensamiento una certeza: esa región, que el Maestro prepara para nosotros, comienza  en el terreno del corazón, y solo con mucho trabajo y comprometimiento  con el amor genuino es que ampliamos los horizontes seguros de nuestra paz.

Esto equivale a decir que el hombre reconocerá, entonces, el lugar de Cristo  como el legítimo Gobernador espiritual  de la Tierra.

En verdad, la Navidad no significa solamente el nacimiento de Jesús, en un día especifico, antes de las fechas del mundo, sino también el nacimiento de Cristo en la conciencia renovada del Hombre Integral, en cualquier día, a cualquier hora.

Y con esa visión Carmen Cinira traduce, en poesía, la fiesta real de Jesús:

“Navidad!… El mundo es todo un hogar festivo…

Claros campanadas vibran en el aire en bando…

Y Jesús continua procurando….

El humilde pesebre de amor vivo.

¡Navidad! Es la Divina Redención…

Regocíjate y canta, renovado,

Más no niegues al Maestro despreciado.

Instálalo en el propio corazón.

Revista O Reformador Ano 110, Diciembre, 1992, Nº 1965.