Archivo | noviembre 2010

MÁS SOBRE LA TOLERANCIA

MÁS SOBRE LA TOLERANCIA

La tolerancia es una característica de la benevolencia que no se desenvuelven en el ser racional, como todas las otras cualidades superiores del alma, sino paulatinamente. El ser no puede considerar nada una adquisición definitiva de su ser sin que haya realizado en sí, gradualmente  e insensiblemente,  a través de estados sucesivos, mediante procesos trabajosos e incomprensibles para las almas poco evolucionadas, y aun mismo para muchas sensiblemente adelantadas, cuando aún se encuentran presas en su cárcel de barro.

El ser humano, cuando está formada la propia individualidad, no puede ser tolerante con lo que le afecte desagradándole, por ir en contra de sus gustos, tendencias o inclinaciones. No habiendo aun desenvuelto suficientemente el sentimiento de justicia, teniendo necesidad de concretizar y afirmar  su individualidad, caracterizándola o destacándola notoriamente de las otras individualidades, le es costoso soportar sin protestar cosa alguna que le contrarie. Solo se somete por temor, por la reconocida superioridad  de los otros, , por su manifestada impotencia. La sumisión y el respeto que el temor le infunde para con los otros seres no es tolerancia. Esta, para que lo sea de hecho, tiene que partir del conciencia, tiene que ser consciente; porque, hasta entonces, no se puede cualificar como tal el respeto que el individuo dispense al que este en pugna, en oposición abierta  al que le domine.

La tolerancia propiamente dicha solo es patrimonio  de Espíritus evolucionados; no pueden ser tolerantes los Espíritus que aun  no consiguieron comprender  que es un deber respetar las opiniones  y los procedimientos  ajenos, opuestos al suyo, por no serles licito proceder  con los otros de manera diferente de la que querrían  que los otros se condujesen  para con él.  Esto es un principio de justicia, al que el Espíritu solo llega  a comprender y sentir cuando ha pasado muchas encarnaciones luchando y sufriendo y cuando conquisto  de esas luchas  y sufrimientos  una considerable coraza de experiencia, que lo obliga a considerar las cosas y los seres sus semejantes por un prisma próximo a la realidad.

La de la tolerancia es la misma fuente del altruismo, de la justicia, de la caridad, del amor,  de todas las grandes virtudes y el proceso que ella sigue en su desenvolvimiento es idéntico al de aquellas celestiales virtudes.

Por eso, es preciso que nadie se engañe en la apreciación de los hombres. No es más tolerante aquel que  menos protesta en muchos casos. El desconocimiento  de los asuntos y de las cosas, que obliga al individuo, a una forzosa neutralidad, no puede ser considerado como tolerancia,  pues los individuos, en tales casos, soportan lo que haya de más monstruoso, otro tanto no harán cuando, mas evolucionados, hayan podido formar concepto más o menos justo de aquello  que anteriormente no les mereció atención alguna. La opinión que los Espíritus deficientemente evolucionados forman,  de lo que quiere que sea,  siempre choca violentamente  con las otras opiniones. Colocados en las humildes camadas sociales, tales espíritus  no manifiestan ruidosamente sus discordancias, por impedirlo la condición subalterna que ocupan; solamente las exteriorizan, de manera ruidosa y violenta, entre sus iguales, con los cuales se revelan intransigentes y a veces crueles. Sin embargo, ante los que ocupan las alturas sociales, o ejercen autoridad, se someten  y solo protestan  con violencia cuando, unidos a otros de la misma  condición, pueden ofrecer apreciable resistencia. Eso viene a demostrar que esos protestantes no son mejores  que sus adversarios. Colocados en las alturas  en que se hallan estos, harían lo mismo. Es así, porque el Espíritu no puede expresar sino lo que en él hay. El cobarde es intolerante e intransigente; sin embargo, al mismo tiempo, servil. Servil delante de los poderosos; intransigente, intolerante, duro y cruel con los que le son iguales e inferiores.

Reconociendo esto, nadie puede condenarlo inconsideradamente, pues esos Espíritus se manifiestan cuales son.

Forzosamente, los  Espíritus encarnados y desencarnados se manifiestan siempre por la forma que le corresponde  al punto en que se encuentran de su evolución. Observar a uno de vuestros semejantes, en cualquier momento de su actuación; mirad bien su forma de proceder y, por mucho que choque y repugne, estas seguros de que, en igualdad absoluta de circunstancias, procederíais exactamente del mismo modo.

Recordar de que no hay leyes que se contradigan unas a las otras: en la Naturaleza hay perfecta concordancia entre todas las leyes, por lo que la acción e ellas es semejante en todos los reinos que la misma Naturaleza comprende  y en todos los estados en el que el hombre pueda actuar o desenvolverse. Semejantes  a las leyes  que rigen el plano físico son las que rigen el plano mental y las que prevalecen en los dominios del espíritu. Es, pues, un postulado irrecusable lo que se enuncia, diciendo que, en igualdad absoluta  de circunstancias,  todos los individuos procederían exactamente  del mismo modo. Cuando esto nos ocurre, es que las circunstancias no son absolutamente idénticas, por más que lo parezcan.

 Estas cosas  no las pueden comprender los Espíritus  de desenvolvimiento  rudimentario  y no es aun mismo conveniente  que lo comprendan: pueden sin embargo, comprenderlas los Espíritus medianamente evolucionados,  y, si ya  poseen  de algún modo desenvuelto el sentimiento de justicia, sentirán invadir su conducta de un ánimo de larga tolerancia  para con sus semejantes.  De otra forma, no serian justos. Cometerían injusticias,  si condenasen  despiadadamente lo que forzosamente  tuvo que ser hecho como se hizo, porque otra cosa no era posible al autor de la acción condenada.

Esta consideración puede conducir a los Espíritus  a un desvió sensible de la realidad, puede llevarlos a proceder  de manera inconveniente. Es preciso comprender el alcance de la tolerancia, para no convertir  esta virtud,  por efecto de una mala aplicación, en un arma dañosa.

Tolerancia no quiere decir que se reconozca a toda  la gente el derecho de hacer lo que le plazca, o lo que mejor le parezca, apoyado  en el postulado  que anunciamos, no. La bondad, que es madre de la benevolencia,  lo es también de la tolerancia y, porque lo es,  debe ser impulsada por el espíritu en todos sus actos y relaciones con lo que existe en la Creación. Así, la tolerancia, inspirada  por la bondad, no mirara indiferente al proceder ajeno, cuando este proceder sea incorrecto, inconveniente  y pueda dañar  intereses morales y materiales, propios o extraños, individuales o colectivos.

Los Espíritus atrasados  deben ser auxiliados, para que aumenten el caudal  de sus conocimientos y rectifiquen sus errores.

La tolerancia se impone, en el sentido  de no recurrir a la violencia para ampliar  la razón  de aquel   que la tiene poco desenvuelta, o para dar mejor comprensión de las cosas y de los hechos  que se  tengan deficientes  conocimientos unos de otros. La tolerancia no consiste en la indiferencia. Puede y debe ser la criatura  tolerante  cara a las opiniones ajenas, , por más opuestas que sean  las suyas propias; ella prescribe respecto a las criaturas,  a los gustos y tendencias de los otros; sin embargo, a nadie impone el silencio ante lo que desagrade, o sea comprendido de otro modo. Al contrario, respetando el individuo, inspirado por la bondad y por las  justicia  que ella en si contiene, a la manera porque los otros exteriorizan sus sentimientos, la tolerancia lo obliga a considerar  a los otros como a si mismo y a hacerles todo aquello que les pueda convenir. Ahora, lo que le conviene  a todo ser humano  es aprender a, progresar, evolucionar espiritualmente,  lo más rápido posible. Y la tarea  de los que más saben es, o debe ser, enseñar a los que menos saben,  y la de los que más bondad  poseen dar lecciones  practicas de esa bondad, para que sus inferiores  tengan un guía  que les indique de que manera deben proceder  para también subir.

Las instituciones religiosas y políticas acostumbran ser intolerantes con los adeptos  de otros credos  y con los de opiniones opuestas, por abundar en ellas  los Espíritus poco evolucionados, muy materializados, los cuales juzgan  que solamente con la intransigencia y la imposición pueden mantenerse en las alturas  conquistadas, o elevarse a las que ambicionan. Más, eso, en sí mismo, tiene su razón de ser. En las residencias y luchas que de ahí se originan, se forjan la transigencia  y la tolerancia de mañana.

Es preciso que los que comprenden lo que es tolerancia y por que deben ser tolerantes o sea en toda  la extensión de la palabra; que se interesen  por el progreso de la humanidad, considerando  sus miembros separadamente  y a la masa, renunciando, en  demostrar ese interés, a toda violencia. Esta, en verdad,  no se puede eliminar  de la vida humana. Observad la Naturaleza; sus manifestaciones  son algunas veces  de una violencia extraordinaria y el estado de conciencia de la generalidad  de los habitantes de la Tierra  tiene que guardar correlación con las manifestaciones de la Naturaleza.

No tomen en cuenta esos ejemplos  los que estén en condiciones  de practicar la benevolencia, al encarar la tolerancia, y jamás recurran  a la violencia para alcanzar sus fines. La bondad, que llegaran a desenvolver en sí, les niega ese derecho. Las formas violentas  de expresión déjenlas para los poderes constituidos y para  los que, con el derecho de gobernar presumen, entienden, delante de la resistencia  que encuentran, que no podrán conseguir sus objetivos sino violentamente. Son estados esos por los cuales tienen que pasar los individuos  y los pueblos; sin embargo,  todo progreso precisa  tener quien lo sustente; toda idea tiene sus apóstoles y necesario es que en la Tierra, para que la sociedad humana  pueda dar  el paso gigantesco que las circunstancias le imponen  en el camino del progreso, esos apóstoles de la paz,   por medio de enseñanzas practicas, por la práctica de una tolerancia  bien comprendida, muestren a la humanidad que ella solamente encontrará su redención cuando sus miembros sepan tolerarse unos a los otros, basando esa tolerancia en el amor fraternal, que solo él podrá  acabar con todas las desdichas humanas.

Extraído del libro “Grandes y Pequeños Problemas” de Ángel Aguarod

Traducido por M.C.R.  

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ESPIRITAS ESCLAVIZADOS A SÍMBOLOS, MITOS Y FANTASÍAS

ESPIRITAS ESCLAVIZADOS  A SÍMBOLOS, MITOS Y FANTASÍAS

 

Muchas Instituciones Espiritas mantiene practicas u discusiones esteriles en torno  de asuntos como: “Criaturas índigos”, ¿Chico es o no Kardec?, “ubaldismos”, “ramatismos”, “apometrias”, “cromoterapias”, “militancias en la política partidaria”,  “desobsesión por corriente magnética (con derecho a choques anímicos) y tantos  otros inusitados “ismos” y “pías”. Algunos cofrades creen que la apometrias va a revolucionar el universo de la “cura espiritual”. ¡Pásmense! Ahora, quien estudia con seriedad los libros de Kardec saben que la cura de las obsesiones no se consigue con el toque mágico  de la apometrias.

Sabemos que fue descomunal el esfuerzo de Allan Kardec para legar a la humanidad una doctrina inmune a esos atavismos, vicios religiosos y dogmas de toda naturaleza. Todavía, como las personas son poco entusiastas para el estudio metódico y serio inventan e imponen practicas bizarras, evocan a los “curanderos del más allá” para que vengan a completar ese vacío causado por la ausencia del sentido común.

Estamos haciendo, en Brasil, un Espiritismo a la moda brasileña. Los centros espiritas practican un “Espiritismo  a la moda de casa” (para todos los gustos). Hay cofrades que insisten en usar trajes especiales en las instituciones.  Sin embargo, sabemos que el  Espiritismo no adopta  indumentarias especiales, ni de bajo coste, amuletos, collares vestidos blancos (“significando el bien) o vestimentas negras o rojas (“Significando el mal”). Los trabajadores conscientes de la realidad Espírita traen ropas normales, de forma sencilla,  hasta porque, la discreción debe formar  parte de los que trabajan para Cristo.

Hay médiums que se arrodillan ante las imágenes “sagrados” y  de determinadas personas, se mantienen en genuflexión y besan la mano de los responsables de la Casa Espirita. , como forma para reverenciarlos; se bendicen; hacen señales cabalísticas; y otros, por increíble que parezca, profieren palabras exquisitas (mantras) para evocar a los espíritus. Eso es comprensible en los Espíritus. Eso es comprensible en los metros, más jamás en la casa de orientación espirita.

El misticismo, la mistificación, la mistificación del más allá y la introducción de practicas atávicas a la doctrina se ha tornado comunes para muchos desavisados “espiritas” que, por la lectura de las obras “mediúmnicos” vacías de contenido dignificantes, pierden la capacidad de análisis de los hechos y evocan el posicionamiento de los “desencarnados” para todas las situaciones, dejando de tener una opinión firme y lógica como se hace necesaria, o como diría el maestro lionés – ¡Una fe razonada!

Como si no bastase todo eso, encontramos  los idolatras, tales como los “divaldistas” , los “raultexeiras” y otros. Las  personas están endiosando a esos compañeros justamente por desconocer cómo es la programación espirita desde el siglo XIX. Algunos inclusive se asemejan de tal manera  en esos oradores, que copian hasta el timbre  de voz, la forma de hablar y los gestos, que son vergonzosamente materializados en las palestras públicas, cuyos temas  también son plagiados. ¡Si! Hay conferenciantes que promueven, en las tribunas, verdaderos shows de la propia imagen, puesta en escena,  esta también protagonizadas por los ilustres directores de instituciones doctrinarias que no abren mano al uso del pomposo “Dr.” Antes del nombre.

La cuestión es. ¿Cómo evitar esos disparates? ¿Cómo actuar, con tolerancia cristiana, ante los Centros mal orientados, con dirigentes alineados, con médiums obsesados, con oradores “¿De todos modos, cómo actuar frente a los ciegos que quieren guiar a otros ciegos?

Para los espiritas iluminados (cálidos y agradables) es interesante la práctica del “lavado de manos” del “”laissez faire”, “laissez aller”, “laissez passer”. Aunque, los Benefactores espirituales son perentorios y nos advierten que nos cabe la obligación intransferible de SALVAGUARDAR las enseñanzas de Allan Kardec, por el ejemplo diario del amor fraterno y por el coraje del dialogo elevado.

Los Centros que practican las inocuas terapias o rituales aquí descritos tienen la libertad para hacerlo, sin embargo, no deberían utilizar el término espirita en sus directrices. El buen sentido obliga que sus estatutos sean modificados. Están aquellos que van inventando “guías” para servir de embajadores junto a los espíritus superiores para cuidar de sus intereses, así en la tierra como en el más allá. ¿Será que las peregrinaciones para lugares “sagrados” como Uberaba, Salvador, Niteroi, París etc. no constituyen, en esencia, como romerías, traídas de los atavismos de otros credos?

Los Códigos Evangélicos nos imponen obligatoria fraternidad para con los compañeros equivocados,  lo que no equivale a decir que debamos omitirnos en cuanto a la oportuna amonestación, para que la Casa  Espirita no se transforme en una usina de zombis. 

Lo que se percibe frente  a lo que está aconteciendo es que muchos “espiritas” están tan esclavizados a símbolos, mitos y fantasías como lo están hermanos de otras creencias místicas. Se hace necesario, entonces, que las instituciones kardecianas busquen una mejora cualitativa en el ámbito de la divulgación, asistencia social y formación doctrinaria, ofreciendo tanto a los principiantes como a los demás trabajadores de la institución una información segura, sustentada en las obras basilares sistematizadas por Allan Kardec, en fin que la Doctrina de los Espíritus pueda seguir incólume, libre de sincretismos y peligrosísimas promesas de cura, ofreciendo placebos desobsesivas, sin el respaldo de los Buenos Espíritus.

Jorge Hessen

http://jorgehessen.net

OBSESIÓN ESPIRITUAL, CAUSA DE GRANDES ANGUSTIAS HUMANAS

OBSESIÓN  ESPIRITUAL, CAUSA DE GRANDES ANGUSTIAS HUMANAS

“Para protegernos contra su influencia urge fortalecernos con la fe por la renovación mental y por la práctica del bien en los moldes de los códigos evangélicos. “

¿De vez en cuando los compañeros nos preguntan  porque vivir en la Tierra es tan complicado y casi siempre tan amarga la vida? les digo que esa sensación eventualmente puede ser una aspiración a la felicidad y a la libertad y que, encerrados en el envoltorio físico que nos sirve de cárcel, hacemos pocos esfuerzos para salir de él. Con todo, algunos se abaten en lamentación, y a todo instante resuenen sus lamentaciones. Más es  preciso resistir enérgicamente  a esas sensaciones de desanimo y desesperanzas, porque los sueños para la felicidad de vivir son intrínsecos a todos los hombres, aunque no debamos solamente procurar avidez en la experiencia material y transitoria de la vida terrena.

Comentando sobre la melancolía, encontramos en el Evangelio según el Espiritismo  el Espíritu Francisco de Geneve, dictando lo siguiente: “Precisamos cumplir, durante nuestra prueba terrenal, tareas y compromisos que no sospechamos, sea en lo que tañe a la devoción a la familia,  o cumpliendo diversos deberes que Dios nos confió. Si en el transcurso de esa experiencia, en el desempeño de las tareas, observamos los cuidados, las inquietudes, los disgustos  aplastar nuestros ánimos del alma, seamos fuertes, y encorajados  para derrotarlos. Avancemos y encaremos sin temor; pues las aflicciones son de corta duración y nos deben conducir para mejores situaciones en el futuro”.

 

Hay, sin embargo, muchas amarguras que pueden tener sus orígenes en la  infidelidad a los compromisos cristianos, de ahí la melancolía se instala en el ser, de lo que podrá resultar un  proceso obsesivo. ¿Más que es una obsesión? Etimológicamente, el termino tiene su origen en el vocablo obsesiones, palabra latina que significa impertinencia, persecución. Para algunos estudiosos espiritas, la obsesión es percibida como un  gran flagelo mundial. Esa visión se reviste de profunda gravedad en la sociedad, que actualmente está bien instrumentalizada  tecnológicamente, sea en el campo de las comunicaciones  de la informática, sea en otras  áreas de comunicaciones  y de la informática, sea en otras áreas del saber, ampliando y profundizando las responsabilidades de cada uno cara en la vida colectiva.

 

La obsesión es una influencia maléfica en la mente.

 

Aurelio Buarque define obsesión como siendo una preocupación con determinada idea, que domina al espíritu enfermizo, resultante  o no de sentimientos recalcados, ideas fija, manías. De la misma forma la terminología obsesión es usada, vulgarmente,  para significar idea fija  en alguna cosa, tic nervioso, generando manías, actitudes extrañas etc. entretanto, bajo el punto de vista espirita, el termino tiene un significado e interpretación más amplios. Se consustancia en una influencia  maléfica relativamente persistente que desencarnados y o encarnados  de sentimientos, tan o más atrasados que nosotros mismos, pueden ejercer sobre nuestra vida mental.

Para escuela clásica de psiquiatría, la obsesión es un pensamiento, o un impulso, persistente o demandante, indeseado y aflictivo, que vienen a la mente involuntariamente, a despecho del intento de ignorarlo de suprimirlo. Psiquiatras que no admiten nada fuera de la materia  no pueden entender una causa  oculta (espiritual), más cuando la academia científica hubiera salido de la rutina materialista, ella reconocerá en la acción del mundo invisible que nos rodea  y en el medio en que vivimos una fuerza que actúa sobre las cosas físicas, tanto como sobre las cosas morales. Ese será un nuevo camino abierto al progreso  y la llave de una multitud de fenómenos mal comprendidos del psiquismo humano.

Es, obvio, no descartando la posibilidad de la anomalía psicosomática, la Doctrina Espirita nos hace conocer otras fuentes de las miserias humanas, mantenidas por la fragilidad moral de los seres. Reconocemos  que el huso de los fármacos antidepresivos  establece la armonía química cerebral, mejorando el humor del paciente, no en tanto, actúan simplemente sobre los efectos, una vez que los medicamentos no curan la obsesión en sus intrínsecas causas, apenas restablecen el tránsito de los mensajes neuronales, corrigiendo el funcionamiento neuroquímico  del SNC (sistema nervioso central). Sócrates ya afirmaba que “si los médicos son mal sucedidos, tratando  la mayoría de las molestias, es porque tratan el cuerpo, sin tratar el alma.

Por no ser sincero, en nuestro tenue esfuerzo para la reforma moral, obstamos  por las relaciones equilibradas y equilibrantes con nosotros y con nuestro prójimo. Toda nuestra desarmonía nos lleva a desenvolver sintonías viciosas con otras mentes enfermas, sea de desencarnados o encarnados, lo que agudiza sobremanera nuestro propio desarreglo interior, resultando de ahí las ingentes dificultades para liberarnos de las esposas en las que nos aprisionamos ante las garras del mal.

En la intimidad del hogar, de la familia o del Centro Espirita, en el ambiente de trabajo profesional,  adversarios acérrimos del pretérito se reencuentran.  Convocados  por los Benefactores del Más Allá al reajuste, raramente consiguen superar la aversión de que se ven poseídos unos frente a otros, y (re) alimentan  con pasión, en el interior de si mismos, los rayos tóxicos de la antipatía que, concentrados, se transforman  en puntiagudos dardos magnéticos, susceptibles de provocar la enfermedad y la propia muerte.

La obsesión espiritual es sintonía  o intercembio de vibraciones afines. Kardec define obsesión como la acción persistente que un Espíritu inferior ejerce sobre un individuo, presentando caracteres variados que van desde la simple influencia moral, sin señales exteriores perceptibles, hasta la perturbación completa del organismo y de las facultades mentales. La obsesión es el encuentro de fuerzas inferiores  retratándose entre sí.

Múltiples facetas de la obsesión.

Hay cuadros de obsesiones explotando por todos lados en todos los niveles, sean de desencarnados a encarnados y viceversa; de encarnados sobre encarnados, también como de desencarnados sobre desencarnados.

En nuestro mundo mental rige la vida que nos es peculiar en todas sus dimensiones, con todo, nos encontramos aun en el inicio del entendimiento  de las implicaciones de la fuerza mental, del significado y cobertura de las construcciones mentales en la vida. Los obsesores son hábiles e inteligentes, perfectos estratégicos que planean  cada paso y acompañan a las presas por algún tiempo, observando sus tendencias, sus relacionamientos, sus ideales. Identifican sus puntos vulnerables (casi siempre ligados a la desviación sexual) y los exploran pertinaces.

El pensamiento se exterioriza y se proyecta, formando imágenes y sugestiones que arremete sobre los objetivos que se propone atender. Cuando es bueno y edificante, se ajusta a las Leyes que nos rigen, creando armonía y felicidad, mientras, cundo es desequilibrado y deprimente, establece aflicción y ruina. La química mental vive en la base de todas las transformaciones, porque realmente evolucionamos en profunda  comunión telepática con todos aquellos encarnados o desencarnados  que se afinan con nosotros.

Nuestro universo mental es como un cielo, más del firmamento descienden rayos de sol y lluvias benéficas paa la vida planetaria, así como, en el instante del atrito de elementos atmosféricos, de ese mismo cielo proceden chispas eléctricas destructoras. De la misma forma funciona la mente humana. De ella se originan las fuerzas equilibrantes y restauradoras para los trillones de células del organismo físico, más, cuando perturbada, emite rayos magnéticos de elevado tenor destructivo para nuestra estructura psíquica.

¿El maestro lionés  redarguiu de los Espíritus, en la cuestión 466 de el “Libro de los Espíritus, porque permite Dios  que los obsesores nos induzcan al mal? Los Espíritus respondieron: “Los seres imperfectos son instrumentos destinados a experimentar la fe y la constancia de los hombres en la practica del bien. Como Espíritu, debéis progresar en la ciencia del infinito, razón por la que pasais por las pruebas del mal, a fin de llegar al bien. Nuestra misión es la de colocaros en el buen camino y cuando más influencias  actúan sobre vosotros, es que las atraéis, por el deseo del mal. Los Espíritus inferiores vienen en vuestro auxilio en el mal, siempre que deseáis cometerlo; os pueden ayudar en el mal cuando queréis el mal. Entonces, si os inclináis para el asesinato, tendréis una nube  de Espíritus que os alimentaran esa inclinación. Entretanto, tendréis otros que procuraran influenciaros al bien. Así se restablece el equilibrio quedáis  dueños de vosotros mismos.”

Renovación moral como base para la desobsesión espiritual.

El venerable Codificador , en el Libro de los Mediums, afirma que las imperfecciones morales dan acceso a los obsesores  y el medio más seguro de librarnos de ellos es atraer a los buenos Espíritus por la práctica del bien. La Obsesión es impotente ante  los espíritus redimidos. ¿Y que es un Espíritu redimido? Es aquel que reconoce sus limitaciones y, como enunciado por el apóstol Paulo, siente la alegría de saberse “matriculado en la escuela del bien”.

Ese desarreglo psicoespiritual deberá ser eliminado de la sociedad en el instante en que el lidimo ejemplo del amor  sea experimentado y diseminado en todas las direcciones,  como Jesús vivió y se entregó a fondo a la amargura de la muerte, partiendo de los tiempos apostólicos hasta nuestros días.

El Espiritismo, desvendando la intervención de los Espíritus endurecidos en el mal  en nuestras vidas, lanza luces sobre cuestiones aun desconsideradas por las ciencias  materialistas  como de causa psicopatológica.

Muchas vec es procurados por los ebsesados, Cristo penetra psíquicamente en las causas de su inquietud y, usando de su autoridad moral, libertaba tanto a los obsesores  como a los obsesados, permitiéndoles despertar para la vida animada rumbo a la recuperación y a la pacificación de la propia conciencia. Sin embargo, es muy importante recordar que Jesús no liberó a los obsesados sin imponerles la intransferible necesidad de renovación interior, ni expulso a los perseguidores inconscientes sin dirigirlos en dirección a Dios.

Conclusión:

En síntesis, identificamos siempre en la obsesión (espiritual) el resultado de la invigilância y de los desvíos morales. Para protegernos de su influencia urge fortalecer la fe por la renovación mental y por la práctica del bien en los moldes de los códigos evangélicos propuestos por Jesucristo, no olvidándonos de los divinos consejos  de Vigilad y Orad.

Jorge Hessen

LIDERAZGOS ESPIRITAS

LIDERAZGOS ESPIRITAS

30 de diciembre del 2009    

 

 

Por Amílcar Del Chiaro Filho

 

Allan Kardec hizo una interesante exposición sobre las aristocracias que gobiernan nuestro mundo, desde las épocas más  atrasadas de la humanidad. Recordemos que aristocracia significa, “gobierno o poder de los mejores”. Kardec analiza el poder de los ancianos, de los guerreros, de los nobles, del dinero, de la inteligencia, aspirando desaguar en una aristocracia intelecto moral, o sea, el poder de la inteligencia unida a una solida moral.

No tenemos dudas que esta será la mejor forma de gobierno, hasta que un día todo sepan y cumplan sus deberes, conozcan sus derechos, y no será preciso tener quien obligue al cumplimiento de las leyes. Con todo, hasta que lleguemos a ese punto, precisamos de líderes políticos, religiosos y del pensamiento.

Lógicamente  el Movimiento Espirita aun no puede dispensar liderazgos. ¿Mientras tanto, cuál sería el perfil ideal  para el líder espirita? ¿Un médium que  realice aquello que fue dictado por los Espíritus? ¿Es una idea interesante, sin embargo, donde quedaría la responsabilidad de los encarnados? ¿Debería  ser, entonces un intelectual, con profundos conocimientos doctrinarios? No, también, porque apenas el conocimiento intelectual no basta. Entonces pensemos en un místico capaz de  arrastrar a las multitudes con sus discursos o sermones. La respuesta es, también, negativa.

A nuestro entender un líder espirita legitimo precisa tener algunas virtudes, que sumadas, le darán un grado elevado de conocimiento y vivencia. Lógicamente, para vencer el o ella precisará ser disciplinado y paciente. Tener una vasta cultura doctrinaria, amar  la ciencia y ser amante de la sabiduría, eso es, tener cualidades de un filósofo.

Quien esté volcado para las conquistas de la ciencia moderna,  que no desprecie las conquistas de los científicos pioneros. Que su espíritu practico e inquisitivo  no le impidan de ser un poeta, y conversar con las criaturas, las flores y las estrellas, que sea capaz de soportar reuniones cansadas de intelectuales, más también sean capaces de gastar un poco de su tiempo con los sencillos.

Precisamos de hombres y mujeres que penetren con su pensamiento los mundos diseminados en el espacio, y puedan discurrir sobre las súper civilizaciones de los mundos felices y divinos, más que visiten las favelas, los cortijos, las mansiones, los hospitales, las prisiones, llevando el amor que cubre  la multitud de los errores humanos.

Precisamos  de líderes que amen a sus familias, y también a la gran familia humana. Que estén apasionados por la vida,  que enamoren las estrellas, y que viven en el mundo, sin prenderse al mundo.

No basta al líder predicar las virtudes del Evangelio y hablar del amor a Jesús de Nazaret, más también ejemplificar  a cada paso, el Evangelio que trae en el corazón. Misioneros que, como Cristo, permanezcan con los brazos abiertos para acoger en su seno a los sufridores, a los que piden luz, más que sus brazos no sean prisiones, y permanezcan abiertos para aquellos que se quisieran marchar.

Aspiramos  a líderes que conozcan el camino y que caminen por él, además que, de sus sandalias se puedan desprender  lluvia de estrellas, para que podamos seguirlos en la búsqueda del Reino de Dios.

Y así, un día, podremos repetir con Allan Kardec: “El Espiritismo Amplia los Horizontes de la Humanidad”. Con Emmanuel: “El Espiritismo es un proceso libertado de Conciencias”. Con Herculano Pires: “El Espiritismo es la plataforma  para un nuevo tiempo”. Con Francisco de Asís: “Me hace instrumento de vuestra paz”. Con Jesús: “Dios es Padre”. Con Juan: “Dios es Amor”.

 

Correo Fraterno do ABC de Marzo/Abril de 2006

Traducido por M.C.R.

ESPIRITISMO Y BUDISMO

 

ESPIRITISMO Y BUDISMO

  

Jesús es el gobernador de la Tierra, el sintetizador de todos los credos, doctrinas o religiones del mundo.  El hombre no debe preocuparse sobre la superioridad de  otros instructores que lo hayan  antecedido o precedido. Los antecesores de Jesús  prepararon el camino para un mejor entendimiento iniciático de su pasión y crucifixión. Cada instructor  aportó un mensaje  adecuado  a cierto tipo de raza o pueblo,  enseñándolos la inmortalidad del alma  y los deberes del espíritu encarnado  en afinidad con los postulados evangélicos de Jesús.

Confucio preparó el camino en China, Krisna en la India, Zoroastro en Persia, Hermes en Egipto, Orfeo  en Grecia y Buda en Asia. Todos ellos expusieron conceptos  semejantes a los de Jesús,  que el sintetizador expondría en Judea, aunque en las características peculiares de su pueblo. Ellos fueron la preliminar del Cristo Jesús, los niveladores  del terreno para afirmar definitivamente ls comprensión futura s del Cristianismo. Buda también transmitió a los asiáticos mensajes renovadores  en perfecta sintonía  con los esparcidos por Jesús, pero con el toque  y perfume peculiar de la filosofía oriental.

 Buda nació en la India  cerca del Himalaya y creció  rodeado de los placeres de la corte real de Kapilavastu. Un joven guapo, muy disputado por las jóvenes, se sentía infeliz en medio del bienestar que lo rodeaba, encontrándose molesto ante tanta riqueza, gloria y confort propio de los príncipes.

 Cierto día salió a escondidas del palacio y encontró a su paso a mendigos, deformados y enfermos, cosa que no sucedía en sus viajes oficiales,  pues los infelices y estropeados, los parias del camino, los enfermos,  se les prohibía  que aparecieran  en los caminos bajo pena de muerte. Profundamente impresionado  por la desdicha humana,  que hasta esos momentos desconocía, se sintió muy infeliz ante sus compatriotas, desafortunados. Cierta noche, cuando se realizaba una fiesta esplendorosa en su palacio, desapareció dispuesto  a compartir el dolor  de sus semejantes y aliviarles el peso de su sufrimiento.

Era un alma elevada y misionera, por eso, su corazón sentíase herido ante tantas aflicciones. Su amor por la naturaleza era inconcebible, pues demostraba cariño hasta por una simple flor. Siendo muy sensible a las inspiraciones del mundo espiritual,  su tiempo lo invertía pensando en silencio junto a la naturaleza, meditando largas horas sobre el motivo de la existencia y del sufrimiento humano. En poco tiempo comprendió como el hombre se esclaviza a las supersticiones, a los sacrificios inútiles y repugnantes, a los fanatismos separativistas y odiosos.

Presintió en su alma la naturaleza  ardiente y gloriosa de su Creador,  e intento transferir para sus discípulos la idea y sentimientos que le embargaban, respecto a la Divinidad. Pero enseguida comprendió la imposibilidad que tenían los hombres para comprender la existencia de Dios. buda, confirmo la reencarnación,  admitida en la India  desde los Vedas, y esclareció a sus seguidores en cuanto a la ley del Karma, explicando,  que el espíritu del hombre debe liberarse conscientemente de la cárcel corporal, para después alcanzar el Nirvana o la región de la bienaventuranza.

Enseñó que toda la miseria y el sufrimiento humano se debía  al fruto de las ambiciones desmedidas y egoístas, como también  por los hombres estar subyugados por el placer incansable del sexo. El budista no debía robar,  ni aun para  mitigar el hambre,  no mentir ni embriagarse, evitar el odio, la ambición, la arrogancia, la avaricia y la impudicia. Enseñaba a cultivar la paciencia, la humildad y la ternura para vencer  a los duros de corazón.  El Budismo aun en la época actual se consagra  a una conducta recta, existencia recta, lenguaje recto, visión recta, voluntad recta, aplicación recta, pensamiento recto y meditación recta, equivalente a las buena regla  de la vida, buenos sentimientos, buenas ideas, buenas palabras, buena conducta, buenos esfuerzos y buena meditación.

La diferencia  entre el Espiritismo y el Budismo es muy grande respecto a la comprensión  y temperamento que existe entre Oriente y Occidente. Los orientales, principalmente los hindúes, son meditativos y buscan aprender la realidad inmortal en el silencio del alma, mientras que los occidentales  tratan de buscar  el conocimiento a través de las formas o manifestaciones fenoménicas del mundo.

El Occidental considera el Universo por el lado de afuera, por sus manifestaciones externas, concretas, palpables, visibles; el oriental nace con la intuición interior y considera  el aspecto externo, como el efecto  de una Causa invisible, más no la Realidad. Por eso, en Oriente no, no hay ateos ni materialistas; su conciencia habitual vive otra dimensión, pues la realidad invisible, es para él, el objeto de la intuición espiritual,  y le da plena confianza. Para el oriental, lo visible  es derivado de lo invisible, para el occidental, lo invisible es efecto de lo visible. Para el Oriental, los occidentales son cazadores de sombras,  es decir, maya, ilusión. El oriental vive muy ajeno a las cosas de la vida terrena; el occidental vive sustraído por las cosas de la tierra; realiza muchas más cosas a su alrededor de lo que debiera hacer para su interior. (Estos son “trechos extraídos de la obra: Espíritu de la  Filosofía Oriental”, de Humberto Rohden)

Con esto no queremos decir que el hombre  de Occidente  sea menos favorecido por las enseñanzas, con relación  a los beneficios  que obtienen los orientales, sino que la turbulencia occidental exige una doctrina o religión que sea acorde con sus actividades. El pueblo occidental necesita enseñanzas sintéticas y de carácter popular, que le sirvan  a todas horas del día a fin de ir asimilando y progresando, sin tener que abandonar  sus onerosas obligaciones  en medio de la sociedad, del trabajo, del estudio, el deporte y aun en la diversión.

EN CONSECUENCIA, EL Espiritismo  resulta ser la Doctrina más indicada para el siglo XX  ya que puede atender  las necesidades del hombre, enseñándole la inmortalidad  del espíritu,  los preceptos de la Reencarnación y la Ley del Karma, de una forma directa y fácil, sin exigir grandes esfuerzos. Tanto el Budismo como en Espiritismo, intentan liberar al hombre  de sus cadenas carnales, solamente se diferencian  en la modalidad  y aplicación de sus enseñanzas.

Buda se serbia de comparaciones para enseñar su Doctrina,  recodándonos mucho a la  poética de Jesús  y sus parábolas. El Espiritismo, mientras tanto,  es electo  a la mente occidental,  manifiesta sus enseñanzas  directamente, exceptuado  del sentido  poético o del simbolismo que requieren demoradas meditaciones. Es una doctrina de esclarecimiento imperativo y apropiado a la época actual, dado que el tiempo no sobra  para encarar extensas  contemplaciones,  propias de la escolástica oriental. El espíritu se ajusta correctamente  a las necesidades del hombre siempre apurado, activo obligado con la vida moderna,  pero no deja escapar la oportunidad de servir a su prójimo y meditar, también, sobre la vida espiritual.

Buda y la doctrina Espirita, en esencia, dicen  una misma cosa, pero en forma diferente; el primero se dirige a la mente oriental, poetica y mistica, partiendo de 600 años antes de Cristo, cuando inició su misión liberadora; el Espiritismo se dirige, particularmente, al ciudadano occidental del siglo XX, lleno de dudas o interpretaciones equivocadas.

El budista  aun puede alegar, que le falta entrenamiento meditativo para interpretar, a rigor, ciertas máximas budistas pero, el espirita asimila las enseñanzas que tanto son accesibles  para la criatura como para el hombre viejo, al analfabeto como al sabio. En la época de Buda y de Jesús, el conocimiento sobre el mundo oculto podía transmitirse  al pueblo en forma “exabrupto” puesto  que solo daría  lugar a la superstición, el temor y el fanatismo. De ahí la peculiaridad  de las máximas budistas y de las parábolas de Jesús que revelaban a la masa común, cierta parte  de las enseñanzas trascendentales.

obviamente, el Espiritismo no pretende superar el Budismo, pero en base  a la gran disparidad de condiciones evolutivas,, realizaciones científicas y descubrimientos técnicos, dominio del mundo oculto y demás avance del hombre actual, la doctrina espirita  es apropiada para las masas populares, mientras que el budismo  requiere mentes  y costumbres  más electas a la meditación, en la escuela Budista, comúnmente, el discípulo debe sacar sus propias ilaciones, después de escuchar el concepto doctrinario,  mientras que en el esclarecimiento espirita , la enseñanza es directa y taxativa.

El Budismo como el espiritismo, asienta sus bases en la ley del Karma y de la Reencarnación, como principal finalidad para esclarecer a los hombres y liberarlos de las supersticiones, mentiras, lubricidad, avaricia, miedo, sufrimiento, orgullo, ambición y de todo deseo que esclaviza y mantiene unido al espíritu a la materia. El ideal pregonado  por Buda no tiene ninguna diferencia contra el ideal asentado en el Evangelio de Cristo Jesús, aunque algunas veces divergen en sus formas de expresión.

El Espiritismo, maravilla de sintetización, simplifica las enseñanzas para todos en general y explica sin rodeos poéticos al traducir los mismos conceptos de la siguiente forma: “El hombre recoge en el presente o en el futuro los efectos felices o infelices de las causas buenas  o malas del pasado” Buda dice en otra de sus enseñanzas para los orientales: “Si tu pides que la orilla opuesta del rio venga a ti, ¿ella vendrá?  ¡No! Tú debes atravesar  el río para encontrarla”. Siguiendo los pasos de Jesús  y bajo el mismo tema, el Espiritismo es unánime  en explicar, que sin esfuerzos, el hombre nada alcanza, por eso solo dice algo que encierra mucho, en pocas palabras: Buscad y encontrareis.”

INTERNET ESPIRITISMO – DESAFIOS Y POSIBILIDADES

INTERNET ESPIRITISMO – DESAFÍOS Y POSIBILIDADES

Actualmente hay una asustadiza explosión de los sites de redes sociales, como “MySpace”, “Facebook” e “Orkut, que ganaron gran prominencia cara a  los muchos millones de personas inscritas para utilizarlos  con el fin de publicar sus informaciones personales. Para muchos internautas el uso de las redes de relacionamiento  es algo tan común como tomar un baño,  cepillar los dientes  y peinar los cabellos  por la mañana. Todavía, la naturaleza casi intima de esas redes sociales lleva a las personas a compartir informaciones confidenciales sobre su familia, relacionamientos afectivos, situación financiera y varios otros contenidos de cuño particular, dejándolas, no raro, sujetas a todo tipo de trampas, considerando que esos datos ofrecidos en la web  arman a las personas mal intencionadas.

Es obvio que Internet es importantísima para todos nosotros. Con ella podemos leer la mayoría de los periódicos del mundo contemporáneo utilizando apenas algunas teclas. Tenemos acceso a un sin número de enciclopedias y podemos también sondar los filmes que están en exhibición en los cines. A rigor, utilizamos una parte  ínfima de Computadores. Por otro lado, no siempre es tarea fácil distinguir entre el contenido interesante y el mensaje  peligroso y/o ilegal. De los ricos inminentes que estremecen la mente humana, destacamos la pornografía (principalmente infantil) que es, disparatadamente, la más execrable. No faltan los sites de contenido racista, xenófobo, o de puro  incitamiento a la violencia. Muchas veces el peligro puede venir de una conversación aparentemente inocente, mantenida en el programa de conversar  a distancia –el “Chat”.

De la misma forma que debemos prestar atención redoblada al atravesar una avenida de transito intenso, debemos tener la máxima cautela al navegar en la Web, pues los peligros son reales. Debemos estar atentos para evitar caer en trampas cibernéticas. Como aconteció, recientemente, con una joven de 22 años que sufrió violencia sexual en el estado de San Paulo. Según la Policía Civil paulista,  la víctima había marcado un encuentro con un rapaz después de reunirse con él en una sala de chat en Internet. En el local combinado, el criminal estaba en una moto y, cuando la joven llegó, él  la obligo a subir en la grupa y la llevo para un lugar desierto, donde ella fue amarrada y abusada sexualmente.

Un elevado porcentaje de problemas ocurre porque muchos usuarios no tienen idea del alcance de la web y no saben comportarse ante el universo virtual. Los especialistas comparan a Internet a una gran plaza pública, todavía con una diferencia fundamental: las informaciones e imágenes divulgadas pueden ser vistas por millones de personas, copiadas o manipuladas, lo que exige un cuidado extra.

Existen algunos medios de controlar l “navegación”, que restringe, a través de señas, aquello que las criaturas y jóvenes pueden tener acceso. Los padres, sobre todo los genitores espiritas, deben conversar abiertamente con sus hijos, alertándolos sobre el lado nocivo de Internet y aconsejarlos a evitar sites peligrosos. En esos casos, orientar será siempre  mucho mejor  que prohibir.

 En tesis, a pesar de los riesgos, no debemos demonizar Internet tal cual hacia la Inquisición en la Edad Media, quemando los libros y destrozando la cultura. Apoyados en el buen sentido doctrinario, es importante aprender a enfrentar los desafíos cibernéticos, con la intención de procurar la verdad y de esclarecer a los interesados. Es bastante saludable que sepamos separar el trigo de la cizaña.

Internet, a despecho de las informaciones incorrectas, de las agresiones, de las infamias, de la desgracia y del crimen, es, sin duda, un instrumento de grandiosas realizaciones que dignifican al hombre y preparan a la sociedad para un porvenir promisor. Para el movimiento espirita en especial, por la web son posibles los estímulos de fraternidad entre las diversas instituciones Kardeciana de la Tierra. Por las ondas virtuales está surgiendo un nuevo modelo para el movimiento espirita. Si el Apóstol de los Gentíos tuvo que andar millares de kilómetros a pie, de ciudad en ciudad, para esparcir la simiente de la Buena Nueva, Dios, en los días actuales, nos da  la oportunidad de estar en la comodidad del propio hogar para diseminar los principios de la Tercera Revelación para todos los continentes.

Ante lo expuesto, indagamos: ¿Cómo garantizar la legitimidad de ese monumental  instrumento de trabajo espirita? ¿Qué hacer  para explorar el más enorme potencial de divulgación de la doctrina Espirita a través de Internet? Creemos que los Departamentos de Divulgación de los Centros Espiritas, como las Federaciones Espiritas, deberían reflexionar más sobre el asunto. Ambas cuestiones son importantes  y debemos reflejarlas para que podamos entender cómo aplicar Internet correctamente en el ambiente espirita. En ese caso, la vigilia equilibrada es fundamental  para atender un abordaje balanceado, que pueda asumir plenamente, proyectar los objetivos mayores del trabajo espirita que está siendo desenvuelto en la Tierra, por permisión de Cristo.

Jorge Hessen

http://jorgehessenestudandoespiritismo.blogspot.com

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CORAJE Y RESPONSABILIDAD (Por el Espíritu Vianna de Carvalho )

CORAJE Y RESPONSABILIDAD

 

Cuando el ser humano descubre el Espiritismo  es tomado por especial alegría de vivir, pasando a comprender  las razones de su existencia, los mecanismos que trabajan a favor de la felicidad, experimentando gran euforia emocional.

Cuando el Espiritismo penetra en la mente  y en el sentimiento del ser humano, se opera en él una natural transformación intelecto moral para mejor.  Proponiéndole  radical alteración en el comportamiento  que ensaya conquistas de metas elevadas y libertadoras.

Cuando el individuo mantiene los primeros contactos con la Doctrina EspiritA, se ve ante  un mundo maravilloso, rico de bendiciones que pretenden fruir, dejándose fascinar por las propuestas iluminativas de que es objeto.

Cuando el Espiritismo encuentra guarida en el individuo, luego se  le  despiertan los conceptos de responsabilidades, coraje y fidelidad  a la nueva conquista.

No todos, sin embargo, alteran la conducta convencional a la que se acostumbraron. Al entusiasmo exagerado sucede el convencionalismo del conocimiento sin  su vivencia diaria, aguardando recoger conveniencias y soluciones para los problemas aflictivos, sin el mínimo esfuerzo por la transformación moral. No aficionándose al estudio correcto de los postulados espiritas  y en ellos reflexionando, se detiene en las exterioridades de las informaciones que recogen, no siempre verdaderas, tornándose beneficiarios de los milagros que esperan  le acontezcan a partir del momento de su adhesión.

Con el tiempo y la frecuencia  las reuniones, se acomodan al nuevo ritualismo de la participación sin realizaciones edificantes, o se entregan a la parte de la asistencia social, procurando negociar con Dios  el futuro espiritual en razón del bien y de la caridad que acreditan estar realizando.

El conocimiento del Espiritismo de forma natural y consciente despierta los valores ennoblecidos de la responsabilidad y de coraje indispensable  para la existencia dichosa.

Todo conocimiento noble libera al ser humano de la ignorancia, presentándole la realidad desvestida de los formalismos y de las ilusiones, en su base más bella y significativa, por enseñar la conquista de los valores legítimos que deben ser cultivados.

El hombre libre de la superstición y de los complejos mecanismos de la tradición de la fe impuesta se redescubre y exulta por comprender que es el autor de todas las ocurrencias que le suceden, excepción al nacimiento y a la desencarnación, y mismo esa, dependiendo mucho de su comportamiento durante el descanso físico, pudiendo anticiparla o postergarla.

Adquiere responsabilidades morales por los actos, no apoyándose más en las bengalas psicológicas de transferir para los otros la razón de los contratiempos que le ocurren, dando lugar a los sufrimientos  y a sus inevitables consecuencias.

Comprende que una excelente filosofía no basta para proporcionar una existencia feliz, más si la vivencia de sus enseñanzas, que se tornan responsables por lo que vaya a ocurrirle en el área de su comportamiento moral.

Es común a esos adeptos precipitados, pasado algún tiempo, presentarse decepcionados y tristes, informando que esperaban mucho más del Espiritismo y que encuentran personas confusas y perversas, insensatas y desequilibradas en su Movimiento.

De la alegría exagerada pasan a la crítica contumaz, a la maledicencia, al celo.

Al final, esa responsabilidad no es del Espiritismo, más si de aquellos que lo visitan livianamente  y no incorporan  a la vida espiritual  las enseñanzas excepcionales  de que se constituye la sana doctrina.

De igual manera que esos neófitos no se preocuparon en conseguir la auto iluminación lo mismo sucedió con otros adeptos que los precedieron, acostumbrados que estaban al ocio espiritual, a la liviandad religiosa, aguardando siempre recibir sin la menor preocupación  en contribuir.

El  Movimiento Espirita no es el Espiritismo. El primero es constituido por los individuos, buenos y malos, conocedores e ignorantes de las verdades del mundo espiritual, activos u ociosos, que deberían integrarse  de cuerpo y alma al servicio de renovación interior y de la divulgación por el ejemplo. Sin embargo, para ese cometimiento es necesario el coraje de la fe, esa robustez de ánimo que enfrenta las dificultades  de manera lucida y clara, sin temor y espíritu de acción, para eliminar los obstáculos y alcanzar mayores niveles de armonía y bienestar.

En muchos,  en donde permanecen en  la irresponsabilidad del comportamiento y en la falta de coraje para  arrastrar las consecuencias  de su conversión al Espiritismo, demorándose en la duda, en las incertezas que procuran no esclarecer, recelando los impositivos de la felicidad personal a la doctrina, se instalan las justificaciones infantiles para proseguir sin alteración, esperando que los Espíritus realicen las tareas que les dicen al respecto.

 

Otros aun, viciados en la conducta de la inutilidad, esperan haber resuelto  todos los problemas de salud, familia, economía, sorprendiéndose, cuando convocados a los fenómenos existenciales de las enfermedades, de los desafíos domésticos y financieros, sociales y profesionales, que deseaban no les ocurriesen como consecuencia de su adhesión al espiritismo…

Solo mismo la mente insensata puede elaborar concepto de esa magnitud:  la adhesión a una doctrina feliz basta para que todo le ocurra a partir de entonces, de manera especial y magnifica.

El espiritismo enseña la comprensión de los factores existenciales, de los compromisos que a cada cual dicen al respecto, del esfuerzo que debe ser enviado a favor de la  construcción del propio futuro. Elucida las situaciones dolorosas, explicando sus causas ofreciendo los instrumentos para su erradicación, con la consecuente construcción de los días felices del porvenir.

Es porque se impone, luego después la adhesión a sus postulados, de par con la responsabilidad de la conducta, el coraje para los cambios interiores que deben acontecer a lo largo del tiempo,  con la vigilancia  indispensable a la producción de factores elevados para el desenvolvimiento intelecto-moral que aguarda al candidato  a sus hileras.

 

Tomando como  modelo  la conducta de Jesús, el Espiritismo Lo trae de vuelta, desmitificado de las fabulas con que Lo envolvieron  a través de los tiempos, real y compañero  en todos los momentos, enseñando siempre por el ejemplo de que Sus palabras se revisten.

El espirita sincero, que se descubre a través  del conocimiento doctrinario, se transforma en verdadero cristiano, conforme los padrones establecidos por el Maestro Galileo.

No se permite justificativas infantiles después de los contratiempos, se levanta de los errores y recomienza las actividades tantas veces como ocurran, tiene el coraje para el auto enfrentamiento liberándose de los enemigos de fuera para vencer aquellos de naturaleza  interna, siempre dispuesto a servir y a amar.

Evocando a los mártires del Cristianismo primitivo, enfrenta hoy valores decadentes de la ética y de la moral, graves problemas sociales y morales, que le exigen sacrificio para una existencia honorable sin la connivencia  con la indignidad, la traición y el hurto legalizado.

Se torna alguien intitulado como portador de comportamiento excéntrico, porque tiene coraje de mantener la vida saludable, manteniéndose digno en todas las circunstancias, responsable por los pensamientos, palabras y actos, incomprendido y, no pocas veces, perseguido aun mismo e los locales en que elabora doctrinariamente cara a la conducta de la dolencia de los acostumbrados a la liviandad  y al ocio.

Sin cualquier duda, la adhesión al Espiritismo impone la conciencia de responsabilidad y de coraje, para tornarse verdaderamente espirita todo aquel que sienta la sublime atracción.

Por el Espíritu Vianna de Carvalho –pagina psicografiado por el médium Divaldo Pereira franco, el día 10 de agosto del 2002, en la ciudad de rio  de Janeiro