SEA HECHA LA DIVINA VOLUNTAD
No aflijas al propio corazón, pidiendo al Cielo aquello que realmente no constituye nuestra necesidad esencial.
Recuerda, en tus oraciones, que la Voluntad Divina nos dirige, cada día, concesiones que representan la provisión de recursos imprescindibles a nuestro enriquecimiento real.
Observa, en la progresividad de las horas, las bendiciones del Todo Misericordioso.
Aparecen, casi todas, en forma de trabajo en los pequeños sacrificios que el mundo nos reclama.
Aquí, es la familia exigiendo comprensión.
Allí, es una obligación social que debemos cumplir.
Más allá, es el impuesto del reconocimiento que no nos cabe ocultar.
Más allá, es el compañero de camino que nos pide auxilio y entendimiento.
Guarda la buena voluntad en el corazón el servicio en las actitudes, frente a la Humanidad y a la Naturaleza, y percibirás que no es preciso batir a las Puertas del Cielo con demasiadas suplicas o con excesivas aflicciones.
Repara a los hermanos menos felices que procuran la fortuna amonedada o que buscaran los títulos de la autoridad terrestre.
Casi todos avanzan atormentados, al calor de braseros invisibles, suspirando por la paz que temporalmente perdieron, recibiendo compromisos prematuros.
Es posible que seas convocado a la lucha de la dirección o a la administración del oro; es probable que mañana seas conducido a los más altos puestos, en la orientación del pueblo o en el esclarecimiento de las almas…
Si eso, sin embargo, está en los Designios del Señor, no precisas inquietarte a través de requisiciones y rogativas sin cualquier razón de ser.
No intentes la adquisición de bienes o responsabilidades para los cuales aun no te habilitaste.
El árbol, sin ansiedad, aumenta la cosecha y la fuente, sin violencia, se desliza hacia el espacio y el tiempo, finalmente, encontrar la serenidad del gran océano.
Cumple el deber de hoy, con seguridad y tranquilidad, si, antes de todo, correcto e irreprensible para con los otros y para contigo mismo, y el Plano de Eterna Sabiduría te alcanzará gradualmente a servicios siempre más expresivos y siempre más importantes, porque en la confianza de tu fidelidad al Bien, estarás repitiendo siempre por el Amor a Jesús: “Sea, hecha, Señor, Tu Voluntad, así en la Tierra como en los Cielos.
Por el Espíritu Emmanuel – Del Libro “Centinela de la Luz. Médium: Francisco Cándido Xavier
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Yo los amé lo suficiente
Hijos míos, un día, cuando tengan la edad suficiente para entender la lógica que motiva a los padres y a las madres, les diré:
Yo los amé lo suficiente para preguntarles: ¿dónde van, con quién van y a qué hora regresarán?
Yo los amé lo suficiente para no haberme callado y hacerles saber que aquel nuevo amigo no era una buena compañía
Yo los amé lo suficiente para hacerlos pagar los caramelos que retiraron del almacén y que tuvieran que decirle al dueño: “nosotros robamos esto ayer pero ahora queremos pagarlo”.
Yo los amé lo suficiente para quedar esperando de pie, junto a ustedes, durante una hora, mientras limpiaban la habitación; tarea que yo hubiera hecho en quince minutos.
Yo los amé lo suficiente para dejarlos ver, además del amor que sentía por ustedes, la decepción y también las lágrimas en mis ojos.
Yo los amé lo suficiente para dejarles que asumieran la responsabilidad de sus acciones, incluso cuando las consecuencias eran tan duras que me partían el corazón.
Más que nada, yo los amé lo suficiente para decirles no, cuando tenía plena noción que ustedes podrían odiarme por eso.
Esas eran las batallas más difíciles de todas. ¡Estoy contenta…, vencí… porque al final ustedes también vencieron!
Y, cualquier día, cuando mis nietos hayan crecido lo suficiente para entender la lógica que motiva a los padres y a las madres, mis hijos van a decirles cuando ellos le pregunten si su madre era mala: “sí… nuestra madre era mala. Era la madre más mala del mundo. Los otros niños comían golosinas en el desayuno pero nosotros teníamos que comer pan, queso, leche…”
Los otros niños tomaban refrescos, comían papas fritas y helados en el almuerzo, pero nosotros teníamos que comer arroz, carne, legumbres y frutas.
Ella nos obligaba a cenar en la mesa, muy distinto a las otras madres, que dejaban a sus hijos comer mirando la televisión. Ella insistía en saber dónde estábamos en todo momento. Era casi una prisión.
Mamá tenía que saber quiénes eran nuestros amigos y qué hacíamos con ellos. Insistía que le dijéramos cuándo íbamos a salir, aunque demoráramos tan sólo una hora o menos.
Nosotros teníamos vergüenza de admitir, pero ella violó las leyes de labor infantil. Teníamos que lavar los platos, arreglar las camas, lavar la ropa, aprender a cocinar, barrer el piso, tirar la basura y todo tipo de trabajos crueles.
Yo creo que, por la noche, ella ni dormía, para poder elucubrar cosas crueles que luego nos mandaría hacer.
Ella insistía siempre para que le contáramos la verdad, solamente la verdad.
Y en nuestra adolescencia, parece que podía leer lo que pensábamos. Nuestra vida era realmente aburrida. No dejaba que nuestros amigos tocasen bocina cuando nos llamaban para salir.
Tenían que subir y llamar a la puerta, para que ella los conociera. Mientras todos podían salir de noche, a los doce o trece años, nosotros tuvimos que esperar hasta los dieciséis.
Nuestros amigos conducían el coche de los padres, incluso sin tener libreta de chofer, pero nosotros tuvimos que esperar hasta los dieciocho años para aprender, como exige la ley.
Nuestra madre nos hizo perder muchas experiencias de la adolescencia. Ninguno de nosotros estuvo involucrado en robo, actos de vandalismo, violación de propiedad, ni nos llevaron detenidos por ningún crimen.
Todo eso sucedió por su culpa. Ahora ya salimos de casa. Somos adultos, honestos y educados, y estamos haciendo lo posible para ser, también, “padres malos”, tal como lo fue nuestra madre.
Creo que éste es uno de los males del mundo actual: no hay suficientes madres “malas” como lo fue la nuestra…
Equipo de Redacción de Momento EspíriTA
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EL YUGO LIGERO
Mercedes Cruz Reyes
El sufrimiento, sea físico o bien moral, es uno de los elementos necesarios de la evolución, un poderoso medio de desenvolvimiento y de progreso. Nos enseña a conocernos mejor, a dominar las pasiones y a amar a los demás.
El sufrimiento es la purificación suprema, la escuela donde se aprendern la paciencia, la resignación y todos los austeros deberes. Es el crisol donde se funde el egoísmo, donde se disuelve el orgullo.
No maldigamos el dolor, ya que solo el nos arranca de la indiferencia, de la voluptuosidad. Esculpe nuestra alma, le da su forma más pura, su más perfecta belleza. Estas enseñanzas hacen perder a la muerte todo su carácter espantoso; la dejan reducida a una transformación necesaria, para una renovación. En realidad, nada muere. La muerte no es nada más que aparente. Solo la forma exterior cambia; el alma continúa en su unidad permanente, indestructible. Se recobra más allá de la tumba, ella y su cuerpo fluídico, en la plenitud de sus facultades, con todas sus adquisiciones.
Desde el punto de vista humano, infortunio o desgracia significa todo lo que perturba la comodidad y contraria las ambiciones inmediatas en la que se complace la criatura humana. los dolores de cualquier procedencia, las enfermedades consideradas incurables, la pobreza material, todo sufrimiento son necesidades elaboradas por nosotros mismos, a fin de reparar las faltas cometidas, encontrando en el dolor que se debe superar, los recursos valiosos para la liberación de gravámenes desdichados y de la paz de conciencia.
Muchos imprudentes consideran que la “pérdida de los seres queridos” es la verdadera desgracia, cuando en verdad, morir no es acabarse ni consumirse, sino liberarse.
El Dolor es la advertencia y lección que nadie debe despreciar. Hay infortunios que nos elevan e infortunios que nos hacen desgraciados.
Cada uno somos constructores de nuestro propio destino, recibiendo conforme producimos, el dolor y el agravio, la angustia y la desesperación, son vigorosas terapéuticas de la vida para que el enfermo espiritual inveterado se preocupe con la curación real y se dirija definitivamente hacia los elevados objetivos de la Vida Mayor, en cuyo rumbo se encuentra desde ahora, a ella legando cuando la desencarnación lo despoje de la transitoria indumentaria en que marcha intentando la felicidad, que solo más tarde alcanzará, después de haber rescatado los compromisos atrasados.
Por eso Jesús el médico excelso de las almas afligidas nos da la medicina para aliviar nuestros pesares, en su Evangelio de Amor y de Luz, donde morir es vivir, y donde la felicidad real existe, siempre que el hombre se haga merecedor de ella.
Somos ciudadanos del Universo; pertenecemos a los siglos pasados, como a los futuros hemos de preparar nuestra elevación, soportemos con calma los males elegidos por nosotros mismos.
La ascensión es ruda, y el sudor inundará con frecuencia nuestro rostro, pero por la cima veremos asomarse la luz, veremos brillar el sol de la verdad y de la justicia…
La voz que nos habla así es la de los muertos, la de las almas amadas que nos han precedido en la región de la verdadera vida. Muy lejos de dormir bajo las losas, velan por nosotros. Desde el fondo de lo invisible nos contemplan y nos sonríen. ¡Adorable, y sublime misterio! Se comunican con nosotros. Nos dicen:
Basta de dudas estériles, trabajad y amad. ¡Un día, cumplida vuestra tarea, la muerte nos reunirá.
El hombre porta un yugo ligero, su misma palabra lo indica, Dios no da al hombre una carga tan pesada que no pueda sobrellevar. Ante los impedimentos, ante la adversidad, debe el hombre tener calma esperar, crecer y superar los obstáculos, hasta que la fin consiga superarlo, crecer por encima de el, y asi poco a poco conseguir llegar a la cima donde la felicidad es completa, porque habremos llegado al Seno de Dios, allí nuestro gozo y dicha será grande, tanto que al sentirla y contemplar la inmensidad del Universo, no quedara en nosotros el menor resquicio de lucha, de nuestros pesares que han desaparecido por ser un buen cristiano, amando a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos, pues esto es resumida la ley de Dios, y todo el que la cumple se hace merecedor de la Gloria Celestial.
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TODO LO QUE HAGAS
Todo lo que pretender hacer, lo que estás haciendo, acuérdate de hacerlo con dedicación, con amor. Viniste a la Tierra para hacer alguna cosa y esa misión tiene gran importancia. Cuida de hacer todo con perfección, tomando en cuenta que no hay nada perfecto sin que haya Amor.
Las escuelas del mundo nos dan medios de entender las cosas en su profundidad. No en tanto, no son solamente ellas las que nos llevan a comprender a nuestros deberes. Una gran parte nos toca directamente y esa debe ser hecha por nosotros, condicionando experiencias y utilizando nuestra voluntad, aquella que nunca esmorece ante los obstáculos. No podemos olvidarnos de la madurez del espíritu conferida por el tiempo. Sin embargo, los clarines de la eternidad tocan alertando a las almas. Es llegado el momento de la comprensión iluminada de rastrear nuestros deseos de aprendizaje en los campos inmensurables de nosotros mismos, cogiendo datos y acertando aristas, operando tumores y curando enfermedades en nuestro mundo interno.
La mayor batalla a ser vencida es la lucha que deberemos trabar con nosotros mismos, es el Bien contra el Mal, en la profundidad del alma, para que después hablemos con seguridad a todos los que nos quieran oír: Yo soy la Luz.
El milagro del pensamiento hace a los grandes científicos pensar. Ellos usan la razón, más desconocen su procedencia y los medios por los cuales los pensamientos son hechos.
Las sutilizas de las ideas y la inteligencia de los hombres escapa a la propia inteligencia de estos mismos hombres, cuando ignoran la existencia del espíritu. Cuando descubrieron las computadoras, ellos hallaron que habían encontrado el secreto del cerebro humano, olvidándose de procurar saber de dónde venía la inteligencia. Los computadores son programados, no piensan por sí mismos. La ciencia del mundo sin la ciencia del espíritu está muerta y se deshace con el propio tiempo; no resiste al progreso, a no ser que se encuentre con el alma, para ayudar a explicar la fuente de toda la sabiduría, que es Dios.
En todo lo que hicieras, no te olvides de, en primer lugar, acordarte de nuestro Padre Celestial, que está vibrando, trabajando y asistiéndonos desde la materia primitiva al alto escalón de la eternidad.
Si puedes coordinar tus ideas, que lo hagas con armonía. Si es de tu agrado disciplinar tu habla, comienza pronto. Si puedes dar ritmo a tus pasos, hadlo también. Si puedes vestir decentemente no debes olvidar hacerlo. Los otros caminos norteados para la perfección van surgiendo en el pareo de tus esfuerzos y en la búsqueda, ellos surgirán más deprisa, para que puedas sentir la luz del discernimiento con más rapidez.
Trabaja con interés de servir bien, que tu trabajo se transformará en alegría. Dispensa los objetivos que no correspondan a las cualidades ennoblecidas del Evangelio.
Trabaja con interés de servir bien, que tu trabajo se transformará en alegría. Dispensa los objetivos que honra toda la policromía enriquecida por el Amor en las variadas estaciones de los sentimientos. Confirma tu pasaje, por donde pasares, con la claridad y la perfección de lo que debes hacer, que el Belo siempre honra a su padre.
En todo lo que hicieras, acuérdate de hacerlo bien. No te olvides jamás el talle de la perfección, que ella devolverá la gloria para el propio artista.
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VE QUIEN ESTÁ A TU LADO
Ve quien está a tu lado, ayudándote a comprender los movimientos de la Vida. Nunca estas solo en el campo de aprendizaje. Tus compañeros caminan contigo en todas las acciones que emprendes, en todos los sentidos que, por ventura sigas. Esas compañías son espirituales y físicas. Ve la responsabilidad que tienes delante de ellas:
Unas ecibiran tu ejemplo, otras de instruirte en las líneas de la evolución a que pretendes llegar.
Debemos afirmar, cuantas veces sean necesarias, que nadie vive solo, ni anda sin compañías. Quien pretendiera aislarse, atrofia sus propias facultades.
La ley nos recomienda vivir en grupos y nunca olvidarnos de aquellos que nos rodean. La gratitud es fuerza nueva en nuevos entendimientos. No hacemos nada a escondidas.
Muchos ojos están observándonos, sin faltar una fracción de segundo, registrándonos y ayudándonos a registrar todo lo que sucede con nosotros. Quien se conciencia de esta verdad, procura en todas las áreas que opera , errar menos, usando todos los medios posibles para acertar más.
Debemos visualizar a Cristo andando con nosotros, esa Compañía Invisible que nos da fuerza para trillar caminos más seguros y comprender, con más eficiencia, a aquellos que nos acompañan.
La educación nos concita, del hogar a la escuela y de esta al trabajo, a un procedimiento que no nos deja exteriorizar nuestra inferioridad, siendo la disciplina que, permanentemente limpia borra los restos de las antiguas condiciones de inferioridad, colocándonos como almas que desean y comienzan a conocer la Verdad. No es necesario que conozcas todos los países del mundo, principalmente aquellos que llamas más civilizados, para que puedas iniciarte en la civilización. Si observas a los que caminan contigo, todos los días, tus reacciones, en todos los momentos, puedes deducir, sin anunciar, lo que debe ser mejor para ti.
Cada criatura sabe analizar lo que le sirve para su propio bien. Ninguna persona es culpable de tus infortunios y de tu incomprensión. Dios colocó en todas las mismas advertencias y los mismos valores para ser cultivados. Las diferencias que existen solamente a una cosa pueden responder: la reencarnación, en la escala evolutiva de los Espíritus.
Si aun no la conoces en el estado actual, habrás de conocerla en otro. Sin embargo, ninguna criatura quedará huérfana de las leyes de Dios.
Existe justicia infalible, vibrando en toda la creación, desde el cromosoma hasta los hombres más ilustres de la Tierra y de estos hasta los ángeles más elevados de los Cielos. ¿Y si la justicia de Dios no falla, porque temer? Habremos de alimentar la confianza en las fuerzas, en las compañías que viven con nosotros en todos los momentos de la vida. Si todo lo que hacemos queda registrado en nosotros, y en el gran libro de Dios, nuestro deber es hacer lo mejor, dentro de aquello que ya conocemos es mejor. ¡No culpes a nadie de tus desaciertos! El único culpable eres tú mismo.
Acepta las cosas dentro de ti que, por fuera, todo acompañara a tus actitudes íntimas. Confía, pues, esa ley palpita en todo el Universo.
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COMO VIVIR CON LOS OTROS
La ciencia más difícil que hasta hoy encontramos fue la de vivir juntos, y lo más interesante es que precisamos de ese intercambio para vivir. La ley nos condicionó a esas necesidades biológicas y espirituales.
La propia vida pierde sentido si nos aislamos de las criaturas. Ella tiene algo que no poseemos y nosotros donamos a ellas ciertos estímulos que la naturaleza les negó. Vemos en esto la presencia de Dios, llevándonos al amor de uno para con los otros. Y es así como aprendemos a amar por el Amor.
La sociedad cada vez se mejora más, desde que sus miembros pasan a respetarse mutuamente, mezclando las cualidades y disfrutando de la fraternidad en la convivencia. La sociedad es, pues, la flor del mejoramiento humano. Sin embargo, esa sociedad no puede existir sin el hogar. Ella se desarmoniza si deja de existir la familia que es el sustentáculo de la armonía que puede ser disfrutada por los hombres, en todas las direcciones de sus objetivos.
Si quieres paz en tu hogar, comienza a respetar los derechos de los que conviven contigo. Si rompes la línea divisoria de los derechos ajenos, quebrantas tu propia paz.
Quien solamente impone sus ideas, pasa a ser juguete de los pensamientos de los otros, algunas veces, sin percibirlo. Estudia la naturaleza humana, por los libros y por la observación, que la experiencia te dirá los caminos que debes tomar y la conducta que debes seguir. Ve como hablas quien te oye y como oyes a quien te habla y, en este auto aprendizaje, las lecciones serán guardadas en lugares que la vida sabe cuidar.
No gastes tu tiempo en palabras que desagradan, ni en horas de silencio que decepcionan. Procura usar las oportunidades en el buen sentido que equilibra el alma.
Procura conversar con los otros en la altura que ellos ya consiguieron. Eso no es disfrazar, es respetar las sensibilidades, y sentirte hermano de todos en todas las fajas de la vida. ¿Al encontrar a un niño, no pasas a ser niño para que ella te entienda? Así se debe hacer en las diferentes dimensiones de la vida humana en la que te encuentres.
La felicidad depende de la comprensión, que genera la Caridad, que genera el Amor. Convivir con los otros es, realmente, una gran ciencia, es la ciencia de la vida. Fuimos hechos para vivir en sociedad. Si rechazamos , nos atrofiamos y de eso tenemos pruebas observando las plantas que fructifican má en conjunto; las piedras, que ofrecen más seguridad cuando son amontonadas, y los animales, que siempre andan en convivencia. Todo se une para mayor grandeza de la creación.
Esas lecciones no son solamente para los encarnados. Los Espíritus, en la erraticidad, igualmente obedecen a esa gran regla del bien vivir. Nosotros nos unimos en todas las fajas a que pertenecemos, en el entusiasmo del bien, que nos da la vida. Aprendamos pues, a convivir, a entender y respetar a nuestros hermanos que trabajan y viven con nosotros, que todo pasará a ser, para nosotros, motivo de felicidad, donde albergaremos solamente el Amor. Contrariar las leyes que nos congregan es desagradar nuestra propia paz. Y para aprender a vivir bien con los otros, es necesario que nos eduquemos en todos los sentidos, que nos mejoremos en todas las virtudes. Sin ese trabajo interior, será muy difícil alcanzar la paz imperturbable en el reino del corazón.
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QUE YO LLEVE…
Donde haya odio, que yo lleve el amor,
Donde haya ofensa, que yo lleve el perdón
Donde haya discordia, que yo lleve la unión,
Donde haya duda, que yo lleve la fe,
Donde haya error, que yo lleve la verdad,
Donde haya desesperación, que yo lleve la esperanza
Donde haya tristeza, que yo lleve la alegría,
Donde haya tiniebla, que yo lleve la luz.
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Francisco de Asís, instrumento de la paz de Jesucristo en la Tierra, nos trae en su conocida Oración, una propuesta de vida inigualable.
El poeta de Umbría presenta la más bella estrategia de auto transformación, inspirada en la verdad cristiana.
Él se coloca como instrumento de la paz, es decir, alguien que, con su modificación moral, modifica el ambiente donde está
Alguien que deja fluir la paz de Dios en la Tierra, que no se coloca como obstáculo de la verdad, del amor, del bien, sino como siervo humildísimo de todos ellos
La paz de Jesucristo, que también es la paz del Creador, se derrama igualmente para todas las criaturas en el mundo, sin embargo, pocos son los que la dejan florecer en el mundo.
Francesco Bernardone fue uno de esos que permitió que la paz del Alto borboteara en su corazón y, como consecuencia, en todos los que estuvieron a su lado.
Pacificador, por excelencia, vivió el mensaje de Jesús de la otra mejilla y la diseminó con perfección.
En su Oración, transmite esta idea diversas veces, mostrando primero el comportamiento enfermo y luego la receta de su cura permanente.
No obstante, lo más importante no está en la simple demostración de esos extremos – odio, amor; ofensa, perdón – sino en su disposición para llevar, él mismo, la medicina necesaria para la extinción de la enfermedad.
Todas las grandes almas que pasaron por la faz de la Tierra y modificaron los parajes del globo para mejor, presentaron este auto propuesto. Fueron instrumentos de la paz.
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¿Cómo traer la proposición de Francisco de Asís para nuestras vidas?
¿Será que en nuestra esfera de actuación – en la intimidad del alma, en la familia, en la sociedad, no podemos convertirnos también en instrumentos de la paz?
Tal vez no como un Francisco, un Gandhi, una Madre Teresa, pero un instrumento de la paz ya lo podemos ser, seguramente.
¿Y por qué no como uno de los grandes? ¡Todo es posible para aquel que lo desea, que hace lo posible, que se coloca en la dirección del bien!
¡Elabora un plan, piensa de qué forma puedes ser un instrumento de la paz a tu alrededor!
Sonríe, sé amable, ama, siembra fraternidad donde estés.
¡Deja fluir la paz del Alto en tu existencia!
No permitas que la acomodación, la rabia, el desánimo, sean obstáculos para su instalación en el planeta.
Cambia, pues si cambias, cambias el mundo.
Donde haya tiniebla, que podamos llevar la luz, siempre…
Redacción del Momento Espírita.
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COMETAS AL VIENTO
¿Viste volar la cometa a favor del viento?
Claro que no. Por más frágil que sea, de papel de seda y bambú, ninguna se da al ejercicio fácil de volar llevada suavemente por las manos de alguna corriente. Nunca. Ellas frente a la cara, van al frente.
Tienen esta vanidad de renunciar a la brisa y preferir la tempestad. Como si crecer y subir fuese descubrir en cada viento contrario una oportunidad.
Como si vivir y brillar fuese tener la sabiduría de ver una lección en cada dificultad.
En el fondo, todo el mundo debería aprender en la escuela a empinar cometas. Para entender, desde temprano, que Dios da un cielo inmenso porque tiene condiciones para alcanzarlo.
Así como nos da sueños, proyectos y deseos, cuando poseemos los medios de realizarlos.
La cometa, también llamada papagaya de papel, pandorga o raya, es un juguete que vuela, basado en la oposición entre la fuerza del viento y la fuerza de la cuerda sostenida por el operador.
Ella tiene de aliado al viento, aun mismo cuando el sopla en dirección opuesta. La cometa precisa del viento contrario para mantenerla allá arriba.
Así son las luchas de la vida, compañeras que, tantas veces, juzgamos indeseables, que aparentar estar empujándonos para abajo y entorpeciéndonos el camino, cuando en realidad están impulsándonos para el frente.
Los problemas encontrados en nuestro camino nos muestran que llegó el momento de luchar o, en caso contrario, no encontraremos las soluciones deseadas.
No tengamos la ilusión de que alcanzaremos la felicidad futura sin esfuerzo. Las dificultades forman parte del proceso de evolución de todos nosotros.
Problemas de salud, en la familia, desentendimientos, desequilibrios financieros son mecanismos que las Leyes de Dios nos ofrecen para estimularnos al avance.
Algunas veces, las pequeñas aflicciones encontradas en el presente podrán servir de experiencia para enfrentar una gran adversidad que nos aguarda en el futuro.
Toda la vida es un proceso continuo de acción.
La lucha es un desafío bendecido que la ley de progreso nos impone.
Luchamos contra nuestras imperfecciones, por la adquisición de valores morales elevados, por superarnos cada día en el campo moral, ético, físico e intelectual.
Hay luchas para defender a los débiles, luchas contra preconceptos de diversos tipos, luchas por la paz, luchas por vencer todos los problemas que nos afligen.
Seamos como las cometas, que usan la adversidad para subir a las alturas. Sepamos usar esas dificultades para elevarnos y crecer en la dirección de Dios.
Y que nuestro objetivo sea alcanzar un cielo de plena felicidad.
Es necesario luchar en paz, alegremente, sabiendo que los Buenos Espíritus estarán luchando a nuestro lado en nombre del luchador incesante que es Jesús que hasta hoy no descansa ni desanima, aunque permaneciendo con nosotros.
Luchemos, pues, con entusiasmo, renovando nuestras energías, antes que las agotemos, para que más tarde, proficuos y bendecidos sean nuestros días en la faz de la Tierra, cuando termine nuestra oportunidad de servicio y lucha.
Redacción de Momento Espirita

¿SOMOS INVISIBLES?
¿Somos invisibles? Es probable que, en algún momento, la mayoría de nosotros se haya cuestionado de esa manera.
Tal situación ocurre cuando nos adentramos en una tienda y el funcionario nos ignora.
O delante de un mostrador de alguna aerolínea, intentando saber si el vuelo está en el horario. También en algunas reparticiones públicas buscando informaciones.
El responsable, o sea la persona o personas que allí se encuentran simplemente ignoran la indagación, el pedido, la presencia.
Es como si fuésemos invisibles. Para nosotros que lidiamos con la inmortalidad, que estudiamos acerca de la vida que nunca cesa, el primer pensamiento que nos ocurre cuando nos sentimos ignorados es: ¿Será que morí y no me di cuenta?
Por acaso, ¿he cruzado la aduana de la muerte sin percibirlo? ¿Será por eso que las personas no me ven, no me contestan?
Sin embargo, más allá de tales situaciones, de un modo general casi todos nos movemos en el mundo sin dar atención a los demás.
Por eso caminamos por la calle, mirando adelante, atentos al semáforo, a las señales de tránsito, a los nombres de las calles, a los números, sin mirar a nuestro alrededor.
Es común que atropellemos a las personas, si no estamos atentos a sus presencias. Atropellamos y seguimos adelante buscando nuestros objetivos, sin detenernos siquiera para pedir disculpas.
O para auxiliar a la persona a recoger lo que se cayó con nuestro tropiezo. Muchas veces es la propia persona que pierde el equilibrio y se cae al suelo.
Algo semejante ocurre cuando las puertas de los autobuses se abren y salimos como quien necesita apagar un incendio más adelante.
Existen aquellos que abren camino por la fuerza, golpeando con la mochila que traen a las espaldas a aquellos que aguardan en las filas, siguiendo en frente.
Pisan en los pies ajenos, pero siguen caminando. En el ansia de alcanzar rápidamente su destino, arrastran consigo lo que encuentran en el camino: paquetes, libros… de otras personas.
Pero nunca se detienen a pedir disculpas.
Porque nada ven, nada sienten, nada perciben. Solo ellos existen en el tránsito.
En las filas del cine, supermercados, bancos, oficinas, la cuestión no es muy diferente.
Personas que dicen tener prisa, con compromisos urgentes, se adelantan a otras que aguardan hace mucho tiempo.
Para ellas, no existe nadie más allá que ellas mismas, su problema, su dificultad.
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Si estamos en la lista de personas precipitadas, insensibles, que solo ven a sí mismas, detengamos el paso.
Miremos alrededor, observemos, respetemos a los que comparten con nosotros el mismo autobús, la misma cafetería, la misma repartición pública.
El hecho que tengamos de arreglar muchas cuestiones no está disociado de la posibilidad de ser gentiles, suaves, atentos.
Eso no nos impide mirar alrededor, ceder el asiento a una persona más vieja, a una embarazada, alguien con dificultad física.
Pensemos que, así como nosotros no deseamos ser tratados como invisibles, no debemos proceder de igual manera con relación a los demás.
Somos todos humanos, necesitados unos de los otros.
Por lo tanto, actuemos como quien se alzó a la Humanidad y desea seguir el camino rumbo al ser angelical, nuestro siguiente paso.
Redacción del Momento Espírita.
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LA ÚLTIMA BIENAVENTURANZA
El Sermón de la montaña es un pasaje bíblico muy conocido.
En él, Jesús anuncia las bienaventuranzas.
Él enaltece la conducta de los mansos, de los humildes y de los sedientos de justicia, entre otros, afirmando que son bienaventurados.
Sin embargo, Jesucristo anunció una bienaventuranza más, que suele pasar desapercibida.
Tras Su resurrección, Él apareció a varias personas, pero el discípulo Tomás no estaba entre ellas.
Al enterarse del evento, Tomás afirmó que solamente creería si viera las señales del martirio en Jesús y pudiera tocarlas.
La oportunidad no se hizo tardar y el Maestro pronto le apareció.
Tras mostrarSe, Jesús sentenció:
Porque me viste, Tomás, creíste. Bienaventurados los que no vieron y creyeron.
Es interesante observar que se trataba del momento en que los testimonios de los Apóstoles empezarían.
Había terminado la época del aprendizaje directo junto al Mesías Divino.
Lo que pasa es que en la lucha por la implantación de un ideal ni siempre todo transcurre a las mil maravillas.
Suele haber resistencias y muchos que se sienten molestos se hacen adversarios de la obra.
Para perseverar, en los momentos de dificultad, hace falta tener fe.
Sin una creencia firme de que el bien vencerá es muy fácil desistir a mitad del camino.
Es necesario creer en la efectuación del ideal antes de verlo concluido.
Feliz el que posee la fuerza íntima necesaria para luchar sin desanimarse.
El que cree en el bien, aun cuando el mal aparentemente vence.
El que necesita ver para creer vacila y desfallece frecuentemente.
Porque la corrupción parece crecer, duda de la victoria final de la honestidad.
Porque son muchos los crueles, piensa que la compasión tal vez nunca venza.
Si el bien tarda a instalarse, cree que no compensa luchar por él.
Ya se ve cuanto la fe es necesaria en un proyecto a largo plazo.
Sin esa seguridad de las cosas esperadas, la fuerza vacila y se abandona la lucha.
En estos tiempos turbulentos, conviene reflexionar sobre la firmeza de la propia fe
Creer firmemente en la victoria del bien ayuda a no corromper nunca la propia esencia.
Sin esa convicción, uno puede estar tentado a tener ventajas y a salirse con la suya, con perjuicio de la propia dignidad.
Sucede que la dignidad y la fidelidad a los propios valores son extremamente preciosas.
Ellas brindan paz de conciencia y hacen posible ir con la cabeza erguida a cualquier ambiente.
Bienaventurado el que cree antes de ver y por eso tiene la fuerza de vivir y construir el bien.
Piense en eso
Redacción del Momento Espírita, basada en el cap. XXI del libro A mensaje do amor inmortal, por el Espíritu Amelia Rodríguez, psicografia de Divaldo Pereira Franco, ed. Leal.
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VENCEDOR DE LA MUERTE
Los hombres crucificaron a Jesús. La envidia y la maldad urdieron esquemas y mataron al Hombre, pensando matar al Ideal de que Él era portador.
La gratitud de una mujer Le secó la cara, rumbo al Calvario.
Un amigo sincero, olvidándose de la seguridad de su propia vida, Le rescató el cuerpo, junto a las autoridades.
Al bajar de la cruz, Su cuerpo fue envuelto en una sábana de lino, aprisa, y fue depositado en un sepulcro jamás utilizado y que pertenecía a un amigo.
Mujeres piadosas, un domingo de luz, fueron al sepulcro para honrar, con el debido preparo, Su cuerpo.
Encontraron la piedra de entrada removida, el sepulcro vacío.
Dos jóvenes con trajes radiantes les dijeron que el Señor no estaba más allí.
En el lugar donde el cuerpo había sido depositado, yacía la sábana. El paño con que habían cubierto la cabeza de Jesús estaba doblado, con cuidado.
Después, Él se hizo reconocer por la mujer de Magdala, que Lo buscaba, afligida. Y le dijo que diera la buena noticia a los demás: Él estaba vivo.
Apóstoles que seguían a la ciudad de Emaús, distante once kilómetros de Jerusalén, Lo encuentran y realizan el viaje con Él. No Lo reconocen al principio, pero se encantan con Su interpretación de las escrituras.
Al caer la tarde, llegando a Emaús, Lo invitan a cenar y, entonces, cuando Él bendice el pan y lo parte, se dan cuenta de que es el Maestro Jesús.
En Jerusalén, Él Se permite tocar por el Apóstol incrédulo, señalándole las llagas que traía.
Durante cuarenta días, Él permanece con los Apóstoles y seguidores. Come con ellos, los espera en la playa con el fuego encendido y asa algunos pescados que traen de la pesca.
¡Él vive! ¡Señor de los Espíritus! ¡Señor de la Inmortalidad!
En la carretera de Damasco rescata a un rabino de la escuela del gran Gamaliel, llevándole para Sus hileras.
En la vía Apia, conversa con Simón Pedro, que apenas había dejado la prisión, en Roma.
Pleno de luz, dirige sus pasos hacia la capital del Imperio Romano, diciendo que iba al encuentro de los corazones que sufrían la cárcel y la injusticia, por amor a Su nombre.
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Jesús permaneció en la cruz durante algunas horas, entregando el Espíritu al Padre.
El tercer día, resurgió, atestando la Inmortalidad del Espíritu, conforme siempre había enseñado.
COnvive con los amigos, orienta, Se hace visible aquí, allí. Demuestra que la vida sigue, vibrante.
El Suyo es el mensaje de vida que nunca muere.
¿No es extraño que aún Lo mentalicemos, tantas veces, clavado en la cruz?
Pocos Lo recordamos como vencedor de la muerte. Raros Le recordamos la ascensión, en Galilea, bajo la mirada de los quinientos discípulos allí reunidos.
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¡Pensemos en eso!
El Señor Jesús nos legó el mensaje de la Inmortalidad. Toda Su enseñanza es de victoria sobre el mundo de las formas.
Meditemos al respeto y Lo recordemos glorioso, en el encuentro con María de Magdala, con los Apóstoles.
Recordemos sobretodo que Él nos dijo: No os dejaré huérfanos. Yo soy el Buen Pastor.
Y abracemos la esperanza, ciertos de que, como Él, todos venceremos la muerte.
Redacción del Momento Espírita.
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Un pequeño poema de Bertolt Brecht dice:
A mi madre.
Cuando ella pereció, fue colocada en la tierra.
Flores nacen, mariposas vuelan por encima…
Ella, liviana, no hizo presión sobre la tierra.
¡Cuánto dolor fue necesario para que quedase tan liviana!
El dolor nos hace más livianos cuando extraemos de él la esencia de la sabiduría.
De nada adelanta sufrir y seguir igual, con el mismo modo de pensar, con los mismos vicios…
El dolor siempre enseña. El dolor siempre esculpe. Corresponde al alumno dejarse moldear por él.
El dolor retira a golpes de cincel en el bloque de mármol de la vida, aquello que no es belleza ni es escultura.
En un primer momento y con una tímida mirada, los golpes son crueles, hieren, sangran.
Sin embargo, más tarde y sólo más tarde, se puede mirar el bloque antes deformado, surgiendo con formas definidas y correctas.
Así también es el sufrimiento. Casi siempre es comprendido sólo en el transcurrir del tiempo y cuando la visión ya madura acerca de nosotros mismos, se sobrepone a la inmediatez persistente en el alma.
Sin duda, cuando aprendemos con el sufrimiento, cuando ya no repetimos los mismos errores o cuando no somos más esclavos de ellos, salimos de la vida más livianos.
Salimos de aquí más livianos, cuando retiramos de nosotros los peores vicios – esa carga perversa que insistimos en llevar de por vida.
Sí, salimos más aliviados cuando comprendemos que somos los grandes perjudicados cuando guardamos rencor, cuando permitimos que un sentimiento negativo cause pesar en nuestro pecho durante mucho tiempo.
Salimos aliviados de la existencia, cuando la enfermedad nos quita la vida del cuerpo, pero renueva la vitalidad del alma, que renace en nuevo cuerpo dejando en la enfermedad pretérita los débitos con la Ley Divina.
Es cierto que el dolor es el maestro enérgico e implacable, pero es también profesor indispensable para nuestras existencias inseguras e irresponsables.
Es de entendimiento general que cuanto más responsable y maduro es el estudiante más flexible y ameno puede ser el educador.
Vivimos aún en la época de los estudiantes rebeldes, aparentemente incorregibles, por eso el maestro dolor necesita actuar con tanta vehemencia y rigidez.
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El pantano y las aguas estancadas experimentan riguroso drenaje, a fin de transformarse en jardín y huerto.
El desierto siente la modificación de su estructura por medio de elementos químicos con el fin de reverdecer y coronarse de flores.
La semilla sufre el aplastamiento e irrumpe en vida exuberante.
En los animales, el parto es violencia orgánica dolorosa que libera la vida que llevaba encarcelada.
Por lo tanto, es comprensible que el florecimiento de la perfección comienza por la ruptura de lo grotesco que predomina en el ser humano.
Frecuentemente ocurren errores que generan calamitosos efectos que deben ser reparados, desafíos que promueven la conquista de los más altos niveles de logro.
Son inevitables los sucesos depuradores, los sufrimientos de sublimación.
El dolor es mensaje de vida cantando el himno de alabanza y gloria a la evolución. Recibirla con tranquilidad, constituye una admirable realización íntima de la lucidez intelecto-moral del ser humano.
Redacción del Momento Espírita con citación del capítulo El Dolor y Sus Bendiciones, del libro Fuente de luz, por el Espíritu Joanna de Ángelis, psicografia de Divaldo Pereira Franco, ed. Leal.
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VALORAR LA VIDA
Si hoy pudieras hacer un único pedido, ¿qué harías? Si un genio de la lámpara se te apareciera como por milagro, ¿qué pedirías?
Muchos, en esa fantasía, piensan pedir grandes sumas en dinero. Otros, pasar temporadas sin fin de vacaciones en algún lugar paradisíaco. Otros más desearían largos períodos de tiempo para satisfacer sensaciones y pasiones.
No obstante, si preguntáramos a un tetrapléjico cuál sería su mayor deseo o a un ciego, ¿qué contestarían? Para el portador de una enfermedad incurable, ¿cuál sería su pedido?
La respuesta parece clara, en cualquiera de estos casos. Ellos desearían milagros de los que nosotros, que no estamos en estas situaciones, somos portadores.
A menudo deseamos cosas sin sentido o infantilidades, olvidándonos de que recibimos milagros de la vida todos los días
Deseamos tener ojos más expresivos, o de otro color, otro formato… Y algunos solo desearían ver.
Deseamos tener un cuerpo más delgado, más atlético, un cuerpo de formas más armoniosas. Y algunos… solo un cuerpo con salud.
Tantos se quejan deseando ser más altos, tener piernas más proporcionales. Otros se quejan de los pies que les parecen feos. Y algunos… solo desearían caminar.
Son tantos que se quejan de la voz estridente de alguien, del ruido de la calle, del llanto del niño que vive al lado. Y algunos… solo desearían escuchar.
Diariamente el milagro de la vida y sus riquezas nos ofrecen regalos, pues nos dan la oportunidad de presenciar y vivir la grandiosidad de las cosas de Dio
Son inúmeros los milagros que nos suceden y que pocas veces nos damos cuenta. Al final, ¿cuál fue la última vez que nos acordamos de agradecer a Dios por la salud?
¿Cuándo nos acordamos de agradecer al Padre por la familia, por los amigos, por tener a quién amar e por ser amados?
¿Cuál fue la última vez que agradecemos por el cuerpo del que disponemos, por las condiciones en las que vivimos, por las oportunidades que la vida nos ofrece?
Siempre que imaginemos la necesidad de un gran genio de la lámpara que se nos aparezca a fin de hacer algún milagro que deseamos, es necesario recordar que estamos rodeados de milagros de la vida.
Un día, nuestro cuerpo se inició con solo una célula, y hoy son billones de ellas a ofrecernos la inmensa oportunidad de la experiencia terrena, del aprendizaje, del resarcimiento de nuestras economías morales ante la Ley de Dios.
Eso ya es suficiente para tener el corazón pleno de gratitud.
Y, por si acaso, un día, un genio de la lámpara nos pregunte cuál es nuestro pedido, que podamos tener la alegría de contestar que no tenemos nada que pedir, solamente que agradecer, frente a todo lo que la vida nos ha ofrecido hasta el día de hoy.
Redacción del Momento Espírita.
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LOS HÉROES DE LA FE
Solo el amor es capaz de conducir a la barca de la Tierra, en las manos del Navegador Divino, al puerto de Iluminación.
Se desmorona la sociedad utópica y pasan, por el tamiz de los años, de los siglos y de los milenios, las civilizaciones de un día.
La gloria de Cartago, que el tiempo consumió; la imponencia faraónica que desapareció bajo las sábanas sucesivas de arena; la vigilancia de Babilonia y de Siria, entre el Tigre y Éufrates, ahora reducidos a polvo.
Roma, presentando los capitales de los templos quebrados y la Acrópolis de Atenas, con algunas columnas jónicas y dóricas de pie, vencidas por la sucesión de las horas.
El carro de la guerra, conducido por Alexandre, se reventó en el fragor de la batalla contra la muerte.
Aníbal, de Cartago, desapareció en las brumas de la noche de la desencarnación. Cipiao y Cesar sucumbieron, más Jesús, el héroe del pesebre, con los brazos abiertos en la cruz, permanece intocable como en el día glorioso de la resurrección.
La Era del Amor se inició con El en una noche fría, bajo el relucir de las estrellas. Y el Sol que ahora calienta la Tierra es el mismo que Lo vio y que, en los dos mil años últimos, mantuvo la llama de Su palabra como cirio ardiendo en la inmensa noche de los hombres.
Otros Imperios surgieron y fueron consumidos…
Otros guerreros impíos y sanguinarios, Atila el Huno de Alarico el Visigodo, Hitler, el enemigo de Dios…
…Y Jesús continúa el mismo.
¡Espiritas, hermanos míos! Amanece un nuevo día. Nace una Era Nueva.
No más los capitanes guerrero, más si los héroes de la fe.
El siglo que paso perteneció a la Ciencia y a la Tecnología. El siglo, en cuyo primer decenio nos encontramos, será caracterizado por el amor, por el arte, por la fe.
La religiosidad superara a la criminalidad; la belleza entronizará la verdad y el amor conducirá al ser humano a su gran faro.
A nosotros, los Espíritus espiritas y a vosotros, los conocedores de la Verdad liberada por el noble Codificador en nombre de Jesús, cabe la tarea de la construcción del mundo de la paz, que el tiempo no aniquilará.
Nos cabe la honra inmerecida, en la hora ultima, de preparar el advenimiento del mundo de regeneración.
No tergiverséis. No receléis.
La Divinidad coloca en vuestras manos esos instrumentos hábiles para la construcción de este mundo de amor, iluminado por la fe raciocinada, a fin de que no más el llanto ni la viudez o la orfandad, el desespero ni la rebeldía, la violencia ni la guerra establezcan bastiones en el planeta amado.
Sigue, impecables, impertérritos, la directriz del Evangelio en la acción sublime de la caridad por el amor y de la iluminación por la instrucción, para hacer justicia al salario que os fue ofrecido por el Señor de la vida.
Permaneced fieles para que un día, más allá de las sombras densas de la materia, analizando estos días, cantéis.
Cantad hosannas al Señor, bendiciéndole el nombre y agradeciendo la felicidad por haber sido llamados y elegidos para el trabajo del Reino de Dios.
Mensaje psicografiado por Divaldo Pereira Franco.
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VIRTUDES Y DEFECTOS
Es notable como conseguimos ver, todos los días, a todos los instantes, los defectos ajenos.
Difícilmente encontraremos alguien que no se muestre propenso a apuntar errores y absurdos de los otros.
Muchos casamientos acaban porque marido y mujer pasan a ver tanto los defectos uno del otro, que se olvidan que se unieron porque acreditaban amarse.
Amigos de la infancia, cierto día, se sorprenden al descubrir fallas de carácter uno en el otro. Desencantados se apartan, perdiendo el tesoro precioso de la amistad.
Colegas de trabajo, culpan al otro por fallos que, en verdad, en muchos casos, es de equipo como un todo.
Fue observando ese cuadro que alguien escribió que los hombres caminan por la faz de la Tierra en fila india, cada uno cargando una secuela en la frente y otra atrás.
En la bolsa de delante, están colocadas las cualidades positivas, las virtudes de cada uno. En la bolsa de detrás son guardados todos los defectos, las pasiones, las malas cualidades del Espíritu
Por eso, durante la jornada por la vida, mantenemos los ojos fijos en las virtudes que poseemos presas en nuestro pecho.
Al mismo tiempo, reparamos de forma impiedosa, en las espaldas del compañero que está al frente, todos los defectos que el posee.
Así nos juzgamos mejores que el, sin percibir que la persona andando atrás de nosotros, le está pasando la misma cosa a nuestro respecto.
La imagen es significativa y nos remite a la reflexión. Tal vez sea muy importante que salgamos de la fila indiana y pasemos a caminar uno al lado del otro.
Y, en el relacionamiento familiar, profesional, social en general, que nos coloquemos de frente uno para el otro. Ahí veremos las virtudes nuestras, que deben ser trabajadas, para crecer más y también las virtudes del otro.
Con certeza nos sorprenderemos con los descubrimientos que haremos.
Habremos de encontrar colegas de trabajo que suponíamos orgullosos, como profesionales conscientes, dispuestos a extender las manos y elaborar en equipo.
Hermanos que acreditábamos extremadamente egoístas, con capacidad de ceder lo que posean, para bien de los demás miembros de la familia.
Padres y madres que eran tenidos como distantes, en verdad estarán ávidos por un dialogo abierto y amigo.
Esposos y esposas que cultivan amarguras, encontraran un nuevo motivo para estar juntos, descubriendo los encantos de los días primeros de enamoramiento.
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La critica solo es válida cuando sirve para demostrar errores graves que puedan causar perjuicio para los otros o cuando sirva para auxiliar a aquel a quien criticamos.
Por tanto, resistir al impulso de resaltar los fallos de los otros, ejercitándonos en percibir lo que ellos tengan de positivo, es la meta que debemos alcanzar.
No olvidemos de que si deseamos que el bien crezca y aparezca, debemos divulgarlo siempre.
Hablar bien es hacer el bien. Apuntar lo bello es auxiliar a los otros a ver la belleza.
Redacción de Momento espirita
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FRONTERAS SIN FIN DE LA AMISTAD
¿Hasta dónde llega la amistad? Se dice que, algunas veces, tenemos amigos que son más que los hermanos.
Son ellos los que nos sustentan en las crisis, nos auxilian en la enfermedad, nos ofrecen el hombro para llorar, en cualquier día, a cualquier hora.
Hay personas que, decepcionadas con pretensiosos amigos, que afirma, que es muy difícil existir, hoy, la amistad desinteresada.
No en tanto, todos los días, se oyen historias de personas que deben su vida a algún amigo.
Las gemelas Rita y Ruth nacieron, en 1988, en una cabaña de barro en África Central.
Sus padres eran agricultores de la tribu Tutsi y temían por la vida de las hijas, porque los rebeldes Hutus, de la oposición del gobierno, atacaban constantemente a los Tutsis.
Por eso, la pareja decidió ir para Uganda, 240 kilómetros al norte.
Cada uno con una hija a cuestas, algunas pocas pertenencias y la tía de las niñas, de apenas 11 años, comenzaron el gran viaje.
El padre fue el primero en ser asesinado, en el intento de conseguir alimentos en una aldea. La madre, cuando iba al frente, intentando verificar si era seguro proseguir la jornada, desapareció para siempre.
Durante dos meses, Katie, en la floresta con las dos criaturas, esperó el regreso de la madre de las dos niñas.
Entonces, amarro a las gemelas a su cuerpo y salió andando. Después de diez meses, llegaron a Uganda.
Estaban solitas, durmiendo al relente y viviendo de restos de alimentos. Un día, Jane, una agricultora, las encontró y las llevo para su casa, condolida de su triste situación.
Jane tenía solamente una hija de 4 años y, por tres veces, enfrento los rebeldes Hutus, escondiendo a las niñas.
Cuando las gemelas estaban con 11 años, Katie ganó un pasaje para fuera de África, para el asilo en el extranjero.
En aquella noche, Rita y Ruth quedaron abrazadas a Katie, llorando. Ella fue el centro de sus vidas desde siempre.
Más, al partir, Katie prometió que mandaría a alguien para buscarlas.
Para una joven de 21 años, como era Katie, adaptarse a la vida donde quiera que fuese, llevaría tiempo. y más tiempo aun llevaría conseguir a alguien que buscase a las gemelas.
Los meses pasaban, sin cualquier noticia. Los Hutus mataban y secuestraban a decenas de Tutsis.
Las niñas pensaban: ¿Será que ella nos olvido?
Se pasaron tres años. Con 15 años, Rita y Ruth ya se habían resignado a la vida del miedo e inseguridad en Uganda.
Entonces, ellas fueron capturadas en casa por un agente extranjero y llevadas al aeropuerto.
Catorce horas después, estaban en Londres, abrazando a Katie. Ella explicó como había sido de difícil conseguir que ellas fuesen llevadas para Gran Bretaña antes de millares de otros refugiados.
Más dijo: Espero que sepan que yo nunca las abandonaría.
Las gemelas pasaron el resto de su adolescencia morando con Katie.
Para ellas, Katie es la gran amiga a quien agradecen por tener el privilegio de vivir en un país de oportunidades.
Dice Rita: A pesar de todo lo que pase, siento como si hubiese ganado en la lotería.
Amigos… Preciosidades que Dios coloca en nuestras vidas para adaptarnos a la estrada de ternura, a fin de tornarnos menos áspera la jornada.
Redacción de Momento Espirita
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EN EL TRABAJO DE LOS PASES
Es importante resaltemos el trabajo de pases por el lado espiritual.
Lo que vamos a presentar enseguida presupone que la Casa Espirita tenga una dependencia destinada para la aplicación de pases, entre tanto, cuando esto no fuera posible, debido a la falta de espacio, los pases son aplicados en la misma sala de las charlas. Lo que no quiere decir que no haya allí los recursos imprescindibles para el éxito del trabajo. La Espiritualidad Mayor todo prevé y provee.
Veamos como Andrea Luiz relata En los Dominios de la Mediúmnidad, las características del servicio de los pases.
Observando primeramente el ambiente, menciona, a través de las elucidaciones del Instructor espiritual Áulus, que el recinto destinado para los pases presenta características propias, en virtud del trabajo allí realizado. Siendo el local de atendimiento al público es comprensible que este interfiera en el ambiente. Entre tanto, como se puede decir, la gran mayoría de las personas que buscan el socorro del pase lo hacen imbuidas de mejores sentimientos.
Siendo así, refiriéndose a la sala de pases, esclarece estar reunidas allí, “sublimadas emanaciones mentales de la mayoría de cuan-tos se valen del socorro magnético, tomadas de amor y confianza”. Estas vibraciones permanecen en el ambiente y se acumulan, hasta tal punto que, en el decir de Áulus, crean una atmosfera especial formada, “por los pensamientos, oraciones y aspiraciones de cuantos nos procuran aportando lo mejor de sí mismos”. Ese conjunto vibratorio sorprendió André Luiz por el “ambiente balsámico y luminoso” que se presentaba.
Por tanto, el recinto destinado a esa actividad recibe de los Espíritus especializados la asepsia y las defensas magnéticas imprescindibles para la manutención y preservación del ambiente.
En el momento estaban presentes dos médiums pasistas, Clara y Enrique. André noto que ambos oraban con tal fervor que se presentaban envueltos en luz y en sintonía con el equipo espiritual que los asesoraban. Explica Conrado, el Orientador espiritual de las tareas del pase, a André Luiz y su compañero Hilario que:
“La oración es un prodigioso baño de fuerzas, tal como la vigorosa corriente mental que atrae. Por ella, Clara y Enrique expulsan del propio mundo interior los sombríos remanecientes de la actividad común que traen del circulo diario en la lucha y absorben de nuestro plano las substancias renovadoras de que se llenan, a fin de conseguir operar con eficiencia, a favor del prójimo. De ese modo, ayudan y acaban por ser firmemente ayudados.
Ante esa afirmativa acerca de los beneficios de la oración, recuerda una cuestión que surge en el medio espirita, una vez que otra, los médiums pasistas cuando aplican pases en un número mayor de personas terminarían el trabajo agotados, sin fuerzas y con la necesidad también de “recibir pases” para reponer las energías desprendidas. ¿Tiene algún fundamento ese recelo? Es oportuno transcribamos la respuesta:
-De ningún modo. Tanto como nosotros, no comparecen aquí con la pretensión de ser los señores del beneficio, más sí la en la condición de beneficiarios que reciben para dar. La oración, con reconocimiento de nuestra falta de valor, nos coloca en la posición de simples hilos de una cadena de socorro, cuya orientación reside en lo Alto. Nosotros somos aquí, en este recinto consagrado a la misión evangélica, bajo la inspiración de Jesús, algo semejante a la simple llave de luz eléctrica, dando paso a la fuerza que no nos pertenece y que servirá en la producción de energía y de luz.
Cuando el pasista se siente agotado después de la aplicación del pase en algunas personas, es preciso analizar si el no estará con algún problema de salud, tal vez muy estresado, disgustado por dificultades que esté atravesando, pues lo que acontece es que el médium pasista se sienta mucho más fortalecido y satisfecho por el trabajo realizado.
En cuanto al atendimiento a los enfermos, el autor espiritual ex-plica que hay un “cuadro de auxiliares, de acuerdo con la organización establecida por los mentores de la Esfera Superior”, enfatizando que para el buen éxito de la labor de pases hay que observar, experiencia, horario, seguridad y responsabilidad de parte de aquel que sirve.
En otra obra, Misioneros de la Luz, André Luiz dedica el capitulo 19 al tema Pases, esclareciendo que enfocará las providencias pertinentes a los equipos espirituales. Eso nos permite tener una visión más detallada de la acción de esos benefactores.
Relata que el trabajo era atendido por seis entidades, que se pre-sentaban envueltas en túnicas muy blancas, que casi no hablaban y, si, operaban intensamente, con enfermeros atentos. Tanto atendían a los encarnados como prestaban socorro a los Espíritus necesita-dos, siendo muchos de estos acompañantes de aquellos.
Eran técnicos en auxilio magnético, según informa el Instructor espiritual Alexandre, resaltando que hacían parte de un departa-mento especializado. André quiere saber si esos trabajadores pre-sentan requisitos especiales, a lo que el Instructor pasa a explicar con más detalles. Revela que para ejercer el servicio en cuestión no basta la buena voluntad, son imprescindible “determinadas cualida-des de orden superior y ciertos conocimientos especializados”. Veamos lo que el esclarece:
El servidor del bien, aun mismo desencarnado, no puede satisfacer en semejante servicio, si aun no consiguió mantener un padrón superior de continua elevación mental, condición indispensable para la exteriorización de las radiantes facultades. El misionero del auxilio magnético, en la Crosta o aquí en nuestra esfera, necesita tener gran dominio sobre sí mismo, espontaneo equilibrio de los sentimientos, acentuado amor a los semejantes, alta comprensión de la vida, vigorosa fe y profunda confianza en el Poder Divino. (Grifo nuestro)
Como es evidente, son rigurosas las condiciones para aquellos Espíritus que están en el servicio de pases, lo que nos lleva a inferir que estos serian los parámetros ideales, aunque difíciles de ser alcanzados en el ámbito de los servidores encarnados. Es lo que esclarece Alexandre, mencionando que en el plano en que están esos requisitos son imprescindibles, más que en la esfera canal, habiendo sincera y buena voluntad, esta puede suplir algunas deficiencias, tomándose en cuenta que los servidores espirituales estarían completándolos recursos necesarios en el momento de la transmisión del pase. Menciona el Instructor que todos los que evidencian el deseo de prestar auxilio fraterno al prójimo reciben asistencia de entidades bondadosas y acrecienta:
-… En todo lugar donde haya merecimiento en los que sufren y buena voluntad en los que auxilian, podemos administrar el beneficio espiritual con relativa eficiencia. Todos los enfermos pueden procurar la salud; todos los desviados, cuando lo desean, retornan al equilibrio. Si la práctica del bien estuviese cir-cunscrita a los Espíritus completamente buenos, sería imposible la redención humana. Cualquier cuota de buena voluntad y espíritu de servicio recibe de nuestra parte la mejor atención.
En la secuencia del capítulo son presentados cuatro atendimien-tos a encarnados y las providencias del Espíritu Anacleto, coordinador del sector de pases, para atenderlos.
Convidamos a los lectores a la lectura de la referida obra para que observen los detalles de esos atendimientos.
El Pase: un acto de amor
En el momento de los pases es posible a algunos médiums videntes divisar el intenso movimiento de los Benefactores, que se utilizan de aparatos especiales adecuados para los enfermos presentes.
La organización del mundo espiritual es, pues ejemplar. No obstante, nosotros los encarnados dejamos mucho que desear con nuestras acostumbradas faltas que van desde la invigilância en lo cotidiano hasta la frecuencia irregular, que por cierto perjudica los trabajos.
Es fundamental, por tanto, que haya una concienciación por nuestra parte, de la grandeza y complejidad de las labores espirituales, a fin de que participemos de forma más eficiente y productiva. Que eso no sea, sin embargo, un factor que nos lleve al misticismo (más si a la responsabilidad) y que vaya a influir o modificar nuestra conducta en el instante del pase o en el ministerio mediúmnico. Aunque el trabajo que se desenvuelve “del otro lado” sea complejo, nuestra participación debe ser la más simple posible, permeada, con todo, del más concentrado sentimiento de amor al prójimo.
Que nos acordemos siempre que para ejercer tales actividades nuestra preparación es principalmente interior. Es en lo íntimo donde debemos elaborar. Es nuestra transformación para mejor a cada momento.
Siendo así, no es el color de la ropa del pasista o su gesticulación o la sala ser azul o blanca lo que irá a influir en la calidad de la transmisión energética en el instante del pase, más si su mente impulsando y dirigiendo las energías fluídicas, o su deseo de servir, su capacidad de ser solidario con aquel que allí está y de amarlo como a un hermano. Por eso, la sencillez debe ser la tónica en el momento del pase, ya que esta es, esencialmente, un acto de amor. Y el amor es simple, desataviado y puro, tal como ejemplifico Jesús.
Traducido por M. C. R
Extraído del libro: Dimensiones Espirituales del Centro Espirita de SUELY CALDAS SCHUBERT
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LA Eutanasia
Tema de frecuente discusión, por unos defendida, por otros censurada, la eutanasia, o “sistema que procura dar muerte sin sufrimiento a un doliente incurable”, regresa a los debates académicos, frente a su aplicación sistemática por eminentes autoridades medicas, en criaturas incapaces físicas o mentales desde el nacimiento, internadas en Hospitales Pediátricos, sin esperanzas científicas de recuperación o sobrevivencia…
Practica nefasta que testimonia la predominancia del concepto materialista sobre la vida, que apenas ve la materia y sus implicaciones inmediatas, en detrimento de las realidades espirituales, refleja, también, la soberanía del primitivismo animal en la constitución emocional del hombre.
En la Grecia antigua, la hegemonía espartana, siempre armada para la guerra y la destrucción, insirió en su Estatuto el empleo legal de la eutanasia eugenésica en relación a los enfermos, mutilados, psicópatas considerados inútiles, que eran arrojados al Eurotas por pesar negativamente en la economía del Estado. Guiados por superlativo egoísmo y prepotencia, a pesar de los conflictos arbitrarios del exagerado orgullo nacional, se hicieron víctimas de la impulsividad belicosa que cultivaban…
Otros pueblos, desde la más remota antigüedad, se permitían practicar ese “homicidio ejercido por compasión”…
En circunstancia alguna, o bajo ningún motivo, cabe al hombre derecho de escoger y deliberar sobre la vida o la muerte en relación a su prójimo.
Los criminales más empedernidos, homicidas o genocidas entre los más hediondos, no deben tener cortadas sus vidas, sino antes ser aislados de la convivencia social, en celdas, o en trabajos rectificadores, en los cuales expurguen bajo la acción del tiempo y de la reflexión, que tarda más alcanza al infractor, haciéndolo expiar los delitos perpetrados. Aun cuando se trate de réprobos anatematizados por desconcierto mental, no faltan Nosocomios judiciales donde pueden recibir conveniente asistencia a la que tienen derecho, sin que sean considerados inocentes por los crímenes perpetrados… Recuperando la salud, eventualidad excepcional que puede suceder, cercados, por el peligro de probable reincidencia psicopática, podrán de alguna forma, retribuir de manera positiva a la Sociedad, los daños que hayan causado.
En lo que tañe a los enfermos considerados irrecuperables, conviene considerar que dolencias, ayer detestables como incurables, son hoy capitulo superado por el triunfo de hombres-sacerdotes de la Ciencia Médica, que la ennoblecen por la contribución que sus vidas ofrecen en beneficio de la Humanidad. Siempre hay, pues, posibilidad de mañana conseguir la victoria sobre la enfermedad irreversible de hoy. Diariamente, para ese desiderata, se sumergen en la carne Espíritus Misioneros que se aprestan a aligerar e impulsar el progreso, realizando descubrimientos y conquistas superiores para la vida, fuente poderosa de esperanza y conforto para los que sufren, en nombre del Supremo Padre.
Ante las expresiones teratológicas, al revés de la precipitación de la falsa piedad en aliviar a los pacientes de los sufrimientos, se ha de pensar en la terapéutica divina, que se sirve del presidio orgánico y de las jaulas mentales para ajusticiar a los infractores de variados matices que pasaron por la ‘Tierra impunes, inadvertidos, mas que no pudieron huir a las sanciones de la conciencia en falta ni a la Legislación Superior, a la cual rogaron enseñanza de recomienzo, recuperación y sublimación porque anhelaban la edificación de la paz intima.
Suicidas, – esos pobres rebelados contra la Divinidad – que despedazaron el cráneo, en embestidas de odio contra la existencia, reencarnan perturbados por la idiotez, sordo-mudez, conforme a la parte del cerebro afectada, o por hidrocefalias, mongolismos; los que tentaron ahorcarse, reaparecen con los procesos de la paraplejia infantil; los ahogados, padecen enfisema pulmonar; los que descerrajaron tiros al corazón, retornan bajo el yugo de cardiopatías congénitas irreversibles, dolorosas; los que se utilizaron de tóxicos y venenos, vuelven bajo el tormento de las deformaciones congénitas, de la asfixia respiratoria, o estertorosos por úlceras gástricas, duodenales y canceres devoradores; los que despedazaron el cuerpo en fugas espectaculares, recomienzan victimados por atrofias, deformaciones, limitaciones punzantes, en que aprenden a valorizar la grandeza de la vida.. .
Agresores, exploradores, amantes de la rapiña, de las arbitrariedades, de los abusos de cualquier naturaleza vuelven a los escenarios en que se empecinaron, o corrompieron, o se hicieron infelices, alcanzados por la impronta de las soberanas leyes del orden y del equilibrio, rehaciendo el camino antes recorrido criminalmente y atesorando los sagrados valores de la paciencia, la comprensión, el respeto a si mismos y al prójimo, la humildad, la resignación, armándose de bendiciones para futuros cometidos dichosos.
¿Quien se podrá atribuir el derecho de interrumpirles la santificadora existencia preciosa?
Las personas que se les vinculan en la condición de padres, cónyuges, hermanos, amigos, también les son participes de los dramas y tragedias del pasado, responsables directos o inconscientes, que ahora se rehabilitan, debiendo extenderles manos generosas, auxilio fraterno, por lo menos migajas de amor.
Nadie se deberá permitir la interferencia destructiva o liberadora por medio de la eutanasia en tales procesos redentores. Personas que se dicen penalizadas por los sufrimientos de familiares y que desean que les sean luego cesados, casi siempre actúan por egoísmo, presurosos de liberarse del compromiso y de la responsabilidad de ayudarlos, sustentarlos, amarlos más.
No faltan terapéuticas médicas y quirúrgicas que pueden amainar el dolor, perfectamente compatibles con la caridad y la piedad cristianas.
A nadie es dado precisar el tiempo de vida o sobrevida de un paciente. Son tan escasos de exactitud los pronósticos humanos en este sector del conocimiento, cuanto no sucederá en otros!
¿Cuántos enfermos, rudamente vencidos, desesperados recobran la salud sin aparente razón o lógica?
¿Cuántos otros hombres en excelente forma, portadores de sanidad y robustez, son victimados por sorpresas orgánicas y sucumben imprevisiblemente?
El conocimiento de la reencarnación proyecta luz en los más intrincados problemas de la vida, dirimiendo los equívocos y dudas en torno a la salud como a la enfermedad, a la desdicha como a la felicidad y contribuyendo eficazmente para la perfecta asimilación de los postulados renovadores de los que Jesús Cristo se hizo abanderado por excelencia y el Espiritismo, el Consolador encargado de demostrarlo en los tormentosos días de la actualidad.
Argumentan, en tanto, los utilitaristas que las importancias prodigadas con los pacientes irrecuperables podrían ser utilizadas para pesquisas valiosas o para impedir que hombres sabios enfermasen, o para asistir convenientemente a los que, dolientes, pueden ser salvados … Y desvarían, utopistas, insensatos sin considerar las fortunas que son tiradas en espectáculos ruidosos y funestos de exaltación de la sensualidad, del Fausto exagerado, de las disipaciones, sin que se les ocurra la necesidad de la aplicación correcta de tales patrimonios en medidas preventivas saludables o socorro a las multitudes famélicas y desnudas que pululan en todas partes, pereciendo, a modo de migaja de pan, revolviéndose en la desesperación por la ausencia de una gota de luz o una insignificante contribución de misericordia.
Cada minuto en cualquier vida es, por tanto, precioso para el Espíritu en rescate bendito. ¿Cuántas resoluciones nobles, decisiones felices o actitudes desdichadas ocurren en un relámpago, imprevistamente?
Penetrándose el hombre de responsabilidad y caridad, iluminado por la fe religiosa, fundada en hechos de la inmortalidad, de la comunicabilidad y de la reencarnación, abominara en definitivo la eutanasia intentando todo para cooperar con su hermano en los justos resarcimientos que la Divina Justicia le otorga para la conquista de la paz interior y de la evolución.
Extraído del libro “Después de la Tempestad” de Divaldo Pereira Franco
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EN RECONOCIMIENTO Y CONFIANZA
Señor:
Somos aquellos trabajadores de última hora, necesitados de De Tu cariño y de Tu compasión.
Estamos dispuestos a la labor del bien, no obstante nos encontramos en la dependencia de muchos factores que proceden del pasado espiritual.
Tu prometiste que, en el momento en que dos o más personas se reúnen en Tu nombre, Tu te harías presente entre ellas. Henos aquí, entrelazando emociones, procurando el camino seguro para llegar a la fuente inexorable de Tu misericordia, Compañero sublime, que nunca nos dejas a solas.
Vivenciando Tu mensaje conforme a nuestras limitaciones, aguardamos que Tu condición de Pastor nos lleve al divino aprisco aunque nuestra retentiva siga en la retaguardia.
Hijos del alma:
Tened buen ánimo, manteniendo la certeza de que nunca estaréis solos.
Aquellos que atienden al divino llamado se vinculan al Conductor Celeste.
Los obstáculos y las pruebas hacen parte del proceso evolutivo.
Los metales, para soportar las intemperies, pasan por la aspereza del fuego, asi como la arcilla que, para resistir, sufre la horneada, y la madera, para someterse, experimenta los cortes lancinantes en sus fibras…
La gema, que refleja la estrella, sufre la lapidación.
También el alma, hijos míos, después de los golpes del sufrimiento y de las asperezas que le quitan las imperfecciones, pasa a reflejar la Estrella polar del amor.
¡Nunca os desesperéis!…
Existen queridos Benefactores que os asesoran, que participan de vuestras noches de insomnio y angustia de vuestros corazones.
Aprended a oírlos, sintonizando con esos ángeles tutelares a través de la oración, por el pensamiento volcado para el Bien.
El Señor de la Vida, que a todos nos conoce, nos llevará con seguridad al puerto de la paz, si permitimos que El conduzca la barca de nuestro destino.
Confiad en Dios, entregándoos al comando de Su Hijo que es el Maestro y Guía de la Humanidad.
Hemos estado en nuestra casa aquí, con los compañeros de votados a la acción inefable del Bien.
¡Proseguid!
No os atemorice la noche, ni la tormenta os produzca recelo.
Todo pasa y el Bien permanece.
Venimos hoy a estar con vosotros para alentaros en la lucha, a fin de que prosigáis perseverando en el Bien.
¡Jesús confía en nosotros!
Retribuyamos esa confianza mediante el servicio en el Bien, rogando a El, nuestro excelso Mentor, que nos bendiga y que nos guarde.
Soy el servidor humilde y paternal de siempre.
Por el espíritu Becerra de Meneses, mensaje psicofónico que cerró la Conferencia proferida por el médium Divaldo Pereira Franco
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UN TESORO ESPECIAL
En la Epístola a los Efesios, capítulo 5, versículos 14 al 17, Pablo de Tarso proclamaba a los hombres lo siguiente:
“Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos y Cristo te iluminará.
Andad prudentemente, no como los necios y, sí, como los sabios, aprovechando el tiempo, porque los días son malos.
No os tornéis insensatos, sino buscad comprender cual es la voluntad del Señor.”
El apóstol Pablo indicaba el ideal cristiano, como siendo la sublime meta a ser alcanzada por el hombre.
Al decir que “los días son malos”, se refería a los problemas, a las dificultades cotidianas que, ayer como hoy, señalan nuestras existencias.
Muchos son los dolores que afligen nuestros días. Pruebas y expiaciones son características constantes del mundo en que vivimos.
Por eso, debemos conducir nuestros pasos con cautela, no como los insensatos que no saben lo que hacen.
Debemos cultivar la reflexión, rescatando el tiempo perdido en las veredas de los errores.
El tiempo es un tesoro de valor inestimable concedido a todos, por Dios, indistintamente.
Los minutos, los días, los siglos tienen la misma duración para todas las personas.
Pero, ¿cómo utilizamos ese tiempo?
En fin, la manera como utilizamos el tiempo es lo que cuenta, según el resultado.
¿Utilizamos bien nuestro tiempo o solamente lo desperdiciamos? “Matamos” el tiempo, valiéndonos de meros pasatiempos, ¿o lo invertimos como una moneda valiosa capaz de traernos grandes ganancias?
Donde estemos, podremos adquirir valiosos patrimonios de experiencia y de conocimiento, de virtud y de sabiduría.
Por lo tanto, no podemos permitir que los minutos transcurran de forma improductiva.
Muchas personas llevan la vida como si estuviesen sumergidos en un aparente sonambulismo, entretenidos en el sueño de la ilusión.
Permiten que transcurran los siglos, sembrando solamente inconsecuencias y vicios, comprometiendo el futuro con la cosecha inevitable de sufrimientos.
Es imperioso, por lo tanto, que aprovechemos las horas. Podemos comenzar intentando corregir nuestras propias imperfecciones.
Los vicios, por ejemplo, no representan solamente pérdidas, sino también, comprometimiento del tiempo futuro.
¿Cuántos minutos pierde el fumador, por año, en el ritual de las fumadas de la nicotina?
¿Cuántas horas necesita trabajar para mantener su vicio?
¿Cuántos días acortará la existencia, por las enfermedades provocadas por el tabaco?
¿Cuántos años sufrirá, aun después de la propia muerte, para reequilibrar su Espíritu?
¿Y el calumniador? ¿Cuántos minutos pierde diariamente divagando acerca del comportamiento ajeno?
Y después, ¿de cuántas existencias necesitará, para reparar los males sedimentados en si mismo?
¡Son muchas las opciones para quiénes pretenda perfeccionar el Espíritu!
Tantas otras son las oportunidades diarias que surgen para quiénes tienen “ojos de ver y oídos de oír.”
Disciplinar palabras y emociones.
Ejercitar actitudes de humildad.
Entrenar la paciencia.
Ampliar los conocimientos.
Contener la lengua que hiere…
Esas son algunas sugerencias iniciales para quien se disponga a aplicar su valioso tiempo, con real provecho para uno mismo.
Eso es muy importante, porque Dios ofrece la bendición del tiempo para las experiencias humanas, pero, temprano o más tarde, rendiremos cuentas a la Divinidad, según la manera como utilizamos ese precioso regalo.
Pensemos en eso, desde ahora.
Redacción de Momento Espirita
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LA FELICIDAD NO VIVE EN LA CALLE COMODIDAD
Cuando preguntamos a las personas qué es lo que quieren en la vida, la mayoría de ellas traen un deseo escrito en lo más profundo del corazón, y lo expresan como “ser feliz”. Lo misterioso de la felicidad es que es algo que todos queremos, pero que muchas veces ni siquiera sabemos cómo es.
Y en esto se ve claramente que el hombre es un ser extraño: prácticamente hay un consenso total entre las personas que han disfrutado mayores cotas de felicidad. En ese consenso todos hemos oído hablar alguna vez de que la felicidad se encuentra en el amar. Y todos sabemos que amar a alguien es entregarse a ese alguien sin reservas, en vivir por y para su bien. También nos dicen que hay poca felicidad en el tener, que lo material no llena al hombre. Pero, cosas de la vida, no nos lo terminamos de creer.
Es verdad, da igual cuánto nos diga la gente que experimenta esa entrega lo felices y dichosos que son, nos resistimos a copiar sus pasos. ¿A qué misteriosa fuerza puede deberse tan ilógico comportamiento? La respuesta es paradójica y sencilla: ser feliz cuesta; hay que tener ganas de ser feliz. Y no en el corazón del hombre, sino en su superficie, está grabada otra ley: la ley del mínimo esfuerzo.
De esta forma, aquellas cosas que no nos cuestan esfuerzo y producen cierta satisfacción, nos llenan superficialmente. Y por eso muchas veces tomamos ese atajo en la búsqueda de la felicidad: tratamos de llenar nuestra parte superficial hasta los topes, pensando que rebosará y llegará a hacernos felices. Pero no es así. Por dentro, lo que nos llena es algo totalmente distinto.
Un ejemplo claro y sencillo de todo esto es nuestro gusto por la comodidad. Constantemente tratamos de evitar meternos en complicaciones: renunciamos a trabajos complicados, buscamos horarios y jornadas sencillas, dejamos de tener hijos por las complicaciones que conllevarán… y pensamos erróneamente que una vida sin problemas, una vida cómoda, será el camino directo a nuestra felicidad… Pero no es así. No conozco a nadie, absolutamente a nadie, que con una vida cómoda y sin ningún tipo problemas diga que es feliz. Normalmente, a lo más que llegan es a estar “satisfechos” con su vida. Lo cual, teniendo en cuenta que solo vivimos una vez, es pedirle muy poco a la vida.
Por el contrario, la gente feliz suele tener vidas complicadas. Por ejemplo, recientemente un estudio publicaba que el ratio de felicidad en familias con algún miembro con síndrome de Down era extraordinariamente mayor que el de las familias normales. Muchos padres de familias numerosas, entre los que me incluyo, se dicen enormemente felices, a pesar de las privaciones y problemas económicos que eso conlleva, y del hecho de estar físicamente “exprimidos” día tras día durante años. Pero es que el amor, el bueno, se da por completo, y si de algo le sobra no deja de buscar con quien compartir su alegría. Por eso podría seguir poniendo ejemplos ¿verdad que todos conocemos a alguna de esas personas a las que vemos verdaderamente felices aun a pesar de que sus condiciones son objetivamente complicadas? Y también conocemos muchas personas cuya huida constante de los problemas ha transformado sus vidas y sus caracteres un algo insustancial que muchas veces es casi solitario y amargo.
Entonces, ¿cuál es esa relación entre la felicidad y las dificultades? La razón no es compleja. La felicidad está en amar. Amar es entregarse. Entregarse cuesta. Y la gran mayoría de dificultades se superan con entrega. Ahí está la clave.
Y como padres, esto nos toca de lleno. Porque educar a nuestros hijos no es otra cosa que enseñarles a ser felices. Es decir, que tendremos que enseñarles, con el ejemplo, que la vida cómoda no es el camino, y que deberán aprender a “complicarse” la vida ¿Cómo? Aprendiendo a amar. Porque, por si no lo sabíamos, a eso también se aprende. Pero esa será lección para otro día.
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FELICIDAD SIN CULPA
La mayoría de las personas se siente infeliz u odia su felicidad a causa de la internalización de un poderoso mecanismo, sea social, moral o religioso, introductor de culpa.
El ser humano se estructura dentro de la sociedad sin la debida reflexión sobre los valores que asimila. No siempre percibe que, aquellos en sus orígenes deben en la adultez, merecer reflexión y consecuentemente la liberación de lo que no tiene que ver con su madurez.
No siempre las personas consiguen liberarse de la presión ejercida por la sociedad de la que forman parte. Esa presión no es apenas ejercida a través de normas y leyes, más si principalmente a partir de aquello que no es dicho y ni es explicado.
Las leyes de la convivencia entre las personas, las cuales no siempre hacen parte de algún código escrito, promueven sanciones que psicológicamente imponen culpa y la necesidad de alivio psíquico. En ese contexto se suman los preceptos extraídos por las interpretaciones humanas de los códigos de las religiones, muchas veces usados como mecanismos represores, para limitar aun más las posibilidades del ser humano de entender su propia vida y alcanzar la felicidad.
El gran generador de la infelicidad es la culpa que nos permite, cuando es instalada, esperar algún tipo de punición para alivio de aquello que consideramos una transgresión. Estamos siempre a la espera de que esa punición ocurra, generando ansiedad y odiando nuestra felicidad.
Es claro que todo eso ocurre también como un mecanismo que posibilita la percepción de la propia libertad individual. Hay personas que necesitan limites para mejor administrar su libertad, sin embargo esa regla es utilizada de forma excesiva y castradora, cara al miedo que tiene el ser humano de perder el control sobre sí mismo.
El propósito de todo ser humano es alcanzar la felicidad posible sin perder la noción de la responsabilidad individual por los propios actos. Ser feliz solo es posible a través de la libertad con responsabilidad. Quien no es capaz de asumir las consecuencias de sus actos, no conseguirá vivir con la conciencia en paz y en harmonía.
Las religiones y filosofías fueron – y aun son – utilizadas como mecanismos de dominación colectiva bajo argumento de que el pasado de la humanidad demuestra su necesidad de imponer límites. Es necesario que se perciba el espíritu como ser presente que, aunque asentado sobre su pasado, está siempre mirando para el futuro. Sin olvidar el pasado es preciso vivir el presente con el mirar en el futuro. Las religiones valorizan más el pasado que el futuro del ser humano, imponiéndole que cargue siempre alguna culpa.
Las religiones, como son practicadas, sirven para determinadas clases de creyentes. Para otras ellas necesitan de interpretaciones y comprensiones más avanzadas bajo pena de extinguirse. Ellas deben ser entendidas de formas distintas y de acuerdo con el nivel de evolución del espíritu. En la mayoría de ellas, el concepto de felicidad pasa por la culpa y por la negación a la vida en la materia. Entender que ella, la felicidad, sólo puede ocurrir en otros lugares, después de la muerte, es negar el sentido de la existencia, consecuentemente el presente.
No entregue su felicidad a la crítica de las religiones, de las filosofías, de los otros o a los equívocos que cometió. La religión por naturaleza, debe facilitar el proceso de crecimiento del ser humano. Tómela como auxiliar de su equilibrio psicológico y espiritual. No coloque su felicidad a merced de las contingencias accidentales de su vida o aun mismo a una fase de turbulencia por la que usted está pasando. Acuérdese de que vivir no es un acto aislado del ser humano. Es un contexto, una conexión y un sentido. En la unión de esas realidades se junta el Espíritu que es usted. Asuma el comando de su vida y coloque el servicio del propósito de ser feliz. Siga el dicho que dice: “viva y deje a los otros vivir”.
Nadie en el mundo está irremediablemente condenado a sufrir o a penar eternamente, en la vida o en la muerte.
Las teorías que llevaron al ser humano a sentirse perdido o condenado a sufrir por los actos lo distanciaran de su propia felicidad. El ser humano esta “condenado” a ser feliz y esa conquista son hechos individual y colectivamente. El fue presentado por Dios que le dio la Vida.
La felicidad hemos de verla como un estado del espíritu posible. El corazón y la razón son fases de una misma moneda, que representa el ser humano. Intentar separarlas es cosas de niños, totalmente infantil.
Deje a un lado sus culpas y sus miedos, con el fin de adquirir instrumentos que posibiliten alcanzar la paz que desea. Procure liberarse del hombre viejo y procure adquirir nuevos valores.
Retire el velo que cubre su visión de usted mismo, despídase de la ropa que el mundo le ayudo a tejer y vístase con el manto de la sencillez de la pureza de corazón, con el fin de captar el significado más profundo y los sentimientos le lleven a reconocer su esencia. Recuerde que no hay nada en el mundo que valga más que la paz interior. Y que ella, para ser real debe manifestarse en el mundo en su práctica diaria y en sus relaciones con los otros. La felicidad real y la paz verdadera son posibles y vividas en el mundo.
Reúna sus más íntimos propósitos, junte sus mejores intenciones, fortalézcase con las mejores energías y entre en contacto con Dios que mora en usted, para encontrar su plena felicidad. No se olvide de repartirla por donde pase y con quien esté, pues eso es garantía de perpetuidad.
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NUNCA DESISTA DE SU HIJO
Un tipo se está volviendo más común en las familias de hoy: aquel joven de cabellos caídos sobre sus ojos, pantalones anchos con el fondo en las rodillas, camisa holgada y los ojos en el suelo.
En una extraña paradoja, no es el momento para hacerse notar, llama la atención sobre la forma de vestir y comportarse.
¿Al fin de cuentas, como entenderlos? ¿Cómo aproximarse a ese joven que intenta aislarse del mundo aunque se desarrolle en medio de los demás familiares?
El casi no habla. Emite monosílabos, afirmando o negando, cuando es cuestionado sobre algún asunto que le dice al respecto.
Aunque difíciles de entender y de amar, son jóvenes que de alguna forma están pidiendo socorro, desean que alguien los ayude a salir de la concha en la cual se colocaron en el intento de salir de la realidad.
A pesar de su situación difícil, los padres conscientes no dejan de sembrar no solo en la inteligencia de ellos y esperan que un día sus simientes germinen.
Durante la espera puede haber desolación, más, si las simientes son buenas, un día germinaran, aun mismos que los hijos tomen el camino de las drogas, no respeten la vida y no paren en ningún empleo.
Tal vez algunos padres estén viviendo una situación de esas
Sus hijos están viviendo profundas crisis. Ellos rechazan un tratamiento y son indiferentes a las lágrimas de las personas que los aman.
¿Qué Hacer entonces? ¿Desistir de ellos? Ciertamente que no, más si comportarse como el padre del hijo prodigo.
EL hijo desistió del padre, más el padre nunca desistió del hijo.
El hijo partió, más el padre lo aguardo. El padre esperaba diariamente que el aprendiese en la escuela de la vida las lecciones que no aprendió con sus consejos amorosos.
Por fin, la gran victoria. El dolor rompió la cascara de la simiente que el padre plantó y lapidó silenciosamente a la personalidad del hijo.
El volvió. Adquirió profundas cicatrices en el alma, más estaba más maduro y experimentado. El padre no condenó al hijo injusto, más si hizo una gran fiesta.
Nadie comprendió. Más no es necesario, pues el amor es incomprensible.
Siguiendo el ejemplo del padre el hijo prodigo, mencionado en la parábola, jamás deberemos abandonar la batalla de la educación.
Podemos llorar, más jamás desanimarnos.
Podemos herirnos, más jamás dejar de luchar.
Debemos ver lo que nadie ve. Ver a un tesoro escondido en la piedra en bruto del corazón de nuestros hijos indiferentes.
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¡Nunca desista de su hijo!
Cuanto más rebelde, más necesita de su acogimiento.
Es siempre bueno recordar que bajo esa aura de rebeldía del joven o del adolescente hay una criatura frágil pidiendo socorro.
¿Si los padres desistieran de el, quien le dará atención y cariño?
¿Quien irá a recibirlo cuando, un día, azotado por las tempestades de la vida el retorne, con profundas cicatrices en el alma, más aun de niño?
Si, aquel niño que un día usted tomo en sus brazos con tanta ternura…
¡Piense en eso, y nunca desista de su hijo!
Equipo de Redacción Espirita
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SEA VOLUNTARIO
¿Usted presta algún servicio voluntario?
Tal vez usted nunca haya imaginado que un día, al ser entrevistado para un empleo, alguien le hiciese esa pregunta.
Bien, la verdad es que ahora los empresarios están despertando su conciencia social.
Es justamente por causa de esa preocupación cada vez mayor de las empresas con la comunidad alrededor de ellos que el trabajo social se está tornando un ítem importante en la hora de contratar a un trabajador.
Grandes empresas nacionales y multinacionales están dando preferencia a profesionales que estén comprometidos en algún tipo de trabajo voluntario junto a la sociedad.
Más allá de ser tomada una decisión importante, por parte de los empresarios, el servicio asistencial junto a la comunidad valoriza el currículo de quien lo practica. Y los motivos son fáciles de entender.
Primero, porque las empresas visan la mejoría en los servicios prestados al cliente, y personas con espíritu social son más eficaces en ese particular.
Segundo, porque, si el individuo tiene ojos para la sociedad de la cual forma parte, dentro de la empresa tendrá una visión de conjunto capaz de abrazar todo el contexto y no apenas su sector.
Tercero, porque un funcionario que se preocupa con el prójimo tiene una virtud importante a los ojos del patrón: la nobleza.
Cuarto, si el profesional desempeña una actividad que le da placer, el es una persona más comprensiva y feliz, y eso hace que su trabajo sea efectuado tranquilamente.
Quinto, una personas que dona, voluntariamente, un poco de su tiempo en pro de una causa noble, es alguien que sabe renunciar, y que, en tesis, perdona con más facilidad creando menos problemas para si mismo y para sus colegas.
En fin, si fuésemos a enumerar todos los motivos que tornan al currículo de un voluntario más atrayente que el de alguien que solo se preocupa consigo mismo faltaría tiempo.
No en tanto, es preciso que aquel que se disponga a ser voluntario de algún servicio social, guste de eso y lo haga porque lo juzga importante
De nada vale encargarse de una tarea de esas para conseguir un empleo o porque está de moda. Más tarde será descubierto por faltarle las virtudes ya citadas.
Además, para la persona seria muy desgastante hacer algo que no le gusta, solo para mejorar el currículo.
Si usted aun no pensó en eso, piénselo con cariño.
¿Lo que usted puede hacer para mejorar el mundo a su alrededor?
Si no puede hacer mucho, haga poco más es necesario que lo haga con amor y dedicación.
Si al principio no consigue hacerlo con amor, hágalo porque lo juzga importante y necesario.
Con el transcurso del tiempo, usted estará involucrado con su servicio voluntario que ya no podrá vivir más sin efectuarlo. Es solo una cuestión de tiempo y persistencia.
Si todos buscasen desenvolver ese espíritu social, en poco tiempo tendríamos un mundo mejor en todos los sentidos.
¿Usted sabia esto?
¿Usted sabe que la ONU- Organización de las Naciones Unidas cuenta con voluntarios de muchos países?
Profesionales de variadas nacionalidades unen fuerzas para atender a pueblos y naciones necesitados. Ellos imponen silencio a las eventuales divergencias de sus naciones, para trabajar juntos y extender las manos a quien lo precisan.
Son criaturas que renuncian al propio bienestar y a la familia para servir, hasta aun mismo en los frentes de batalla, donde las guerras sangrientas diezman vidas y matan esperanzas.
Esos voluntarios de la paz no cargan granadas ni fusiles, no usan ametralladoras ni bayonetas, no empuñan espadas ni puñal… Llevan consigo apenas un arma: la solidaridad.
Muchos donan nada más que la buena voluntad: donan la propia vida.
¿Y usted? ¿Qué está esperando para prestar algún tipo de servicio voluntario?
Redacción del Momento Espirita
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ESPIRITISMO CAMINO DE EVOLUCIÓN
Mercedes Cruz Reyes
S
i el hombre no tuviese en las leyes de Dios una guía para desarrollarse en la vida, este sería igual al potro salvaje que crece y galopea sin control, sin normas que cumplir ni deberes establecidos, solo trataría de darse gusto a sí mismo. Y cuando fuera contrariado reaccionaria por instinto sin control sobre sí mismo. Es en la ley natural donde el hombre adquiere el conocimiento para saber lo que tiene que hacer en todas las cosas.
Desde tiempos inmemoriales, la Ciencia se viene dedicando exclusivamente al estudio de los fenómenos del mundo físico, susceptibles de ser examinados por la observación y experimentación, dejando a cargo de la Religión el trato de las cuestiones metafísicas o espirituales.
El Espiritismo, aunque aún es rechazado y duramente atacado, tanto por la Ciencia como por la Religión tenidas como oficiales, vino a traer, en el momento oportuno, una preciosa cantidad de conocimientos nuevos, para el interés de ambas, ofreciéndoles, con eso, el eslabón de unión que les faltaba, para que se pongan de acuerdo y se presten mutua colaboración, porque, si es exacto que la Religión no puede ignorar los hechos naturales comparados por la Ciencia, sin desacreditarse, esta, igualmente, jamás llegaría a completarse si continuase haciendo tabla rasa del elemento espiritual.
Gracias al Espiritismo, se comienza a reconocer que el hombre, criatura compleja que es, formada de cuerpo y alma, no sufre sólo las influencias del medio físico en el que vive, como es el clima, la tierra, la alimentación, etc., sino tanto o más las influencias de la psicosfera terrena, es decir, de las entidades espirituales – buenas o malas – que cohabitan este planeta (los llamados ángeles o demonios), las cuales interfieren en su comportamiento en mayor escala de lo que él quiera admitir. De ahí la recomendación de Cristo: “orad y vigilad para no caer en tentación”.
Cuanto más desarrolla el hombre sus facultades intelectuales y perfecciona sus percepciones espirituales, más se va enterando de que el mundo material, esfera de acción de la Ciencia, y el orden moral, objeto especulativo de la Religión, guardan íntimas y profundas relaciones entre sí, concurriendo uno y otra, para la armonía universal, meced de las leyes sabias, eternas e inmutables que los rigen, como sabio, eterno e inmutable es Su Legislador.
No puede ni debe haber, por tanto, ningún conflicto entre la verdadera Ciencia y la verdadera Religión. Siendo, como son, expresiones de la misma Verdad Divina, lo que necesitan hacer es darse la mano, apoyándose recíprocamente, de modo que el progreso de una sirva para fortalecer a la otra y, juntas, ayuden al hombre a realizar los grandes y gloriosos destinos para los que fue creado.
Kardec, instruido por las voces de lo Alto, nos dice que en todas las épocas y en todas partes de la Tierra, siempre hubo hombres de bien (profetas) inspirados por Dios para auxiliar en la marcha evolutiva de la Humanidad. De este modo, “para el estudioso, no hay ningún sistema antiguo de filosofía, ninguna tradición, ninguna religión, que sea despreciable, pues en todo hay gérmenes de grandes verdades que, si bien parecen contradictorias entre sí, dispersas que se hallan en medio de accesorios sin fundamento, se os presentan fácilmente coordinadas, gracias a la explicación que el Espiritismo da de una inmensidad de cosas que hasta ahora se nos figuraban sin razón alguna, y cuya realidad está irrecusablemente demostrada”.
Por el Espiritismo sabemos, también, que todos los que se aman pueden reencontrarse en el Más Allá, pues no existen abismos intraspasables para separarnos definitivamente a unos de los otros. Ni incluso aquellos que se comprometieron seriamente con la Justicia Divina quedan olvidados. Así como aquí en la Tierra hay criaturas abnegadas y generosas que se dedican a la tarea de amparar a los que se envilecieron en los lodazales del vicio y del crimen, salvándolos de la degradación, también en el mundo espiritual hay seres bondadosos y dedicados cuya misión es socorrer a las almas infelices, guiándolas en el conocimiento de Dios.
El Espiritismo vino a revelarnos, también, que no hay culpas irremisibles ni penas eternas; que el sufrimiento puede vencerse por el arrepentimiento sincero y la debida reparación de los daños cometidos, por vía de la ley de las vidas sucesivas, ley esta sublime, que esclarece, con una lógica irrevocable, todas las aparentes anomalías de la vida terrena, como son las diferencias de aptitudes intelectuales y morales, las desigualdades de suerte y de la posición social, las enfermedades y los males congénitos, las muertes prematuras, y cuantos problemas puedan ser suscitados, en lo tocante al ser, a su destino diverso y a los muchos dolores que lo atormentan.
El papel del espiritismo es grande, y sus consecuencias morales son incalculables. Solamente data de ayer, y, sin embargo, ¡cuántos tesoros de consuelos y de esperanza ha esparcido ya por el mundo! ¡Cuántos corazones entristecidos y desalentados ha reanimado y reconfortado! ¡A cuántos desesperados ha detenido en la pendiente del suicidio! Su enseñanza, bien comprendida, puede calmar las aflicciones más vivas y dar a todos la fuerza de ánimo y el valor en la adversidad.
El espiritismo es, pues, al mismo tiempo que una poderosa síntesis de las leyes físicas y morales del universo, un medio de regeneración y de adelanto; desgraciadamente, demasiados pocos hombres se interesan aún por su estudio. La vida de los más es una carrera frenética hacia beneficios ilusorios. Nos apresuramos, tememos perder el tiempo en cosas que consideramos como superfluas, y lo perdemos realmente interesándonos por lo que es efímero. En su ceguera, el hombre desdeña lo que más feliz puede hacerle en el mundo, es decir, el realizar el bien y crear alrededor de sí mismo una atmósfera de paz, de calma y de serenidad moral.
“EL ESPIRITISMO MARCHA AL RITMO DEL PROGRESO Y NUNCA QUEDARÁ REZAGADO, PORQUE SI NUEVOS DESCUBRIMIENTOS LE DEMUESTRAN QUE ESTÁ EQUIVOCADO EN ALGO O SI SE REVELASE UNA NUEVA VERDAD, ÉL HABRÁ DE RECTIFICARSE.” ¡El Espiritismo, por la poderosa influencia que ejerce en el hombre, haciéndolo sentirse un ser cósmico, destinado a ascender por el progreso moral a las más esplendorosas moradas del Infinito, es el camino de la Evolución y el medio de preparar un futuro incomparablemente más feliz!
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UN TESORO ESPECIAL
En la Epístola a los Efesios, capitulo 5, versículo 14 al 17, Pablo de Tarso proclamaba a los hombres en el siguiente sentido:
“Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo te iluminará.
Andad prudentemente, no como necios y, si, como sabios, aprovechando el tiempo, porque los días son malos.
No os tornéis insensatos, más procurad comprender cuál es la voluntad del Señor.”
Pablo indicaba el ideal cristiano como siendo la sublime meta a ser alcanzada por el hombre.
Al decir que “los días son malos” , se reportaba a los problemas, a las dificultades cotidianas que, tanto antaño como hoy, marcan nuestra existencia.
Son diversos los dolores que afligen nuestros días.
Las pruebas y las expiaciones son caracterisiticas constantes del mundo en que vivimos.
Por eso, debemos conducir nuestros pasos con cautela, no como ignorantes que no saben lo que hacen.
Debemos cultivar la reflexión, rescatando el tiempo perdido en la vereda de los errores.
El tiempo es un tesoro de valor inestimable concedido a todos, por Dios, de forma indistinta.
Los minutos, los días, los siglos tienen la misma duración para todos los seres.
¿Más como utilizamos ese tiempo?
Al final, la forma de cómo nos valemos de él es lo que hace la diferencia, el resultado.,
¿Utilizamos nuestro tiempo o apenas lo desperdiciamos?
“Matamos” el tiempo, nos valemos de meros “pasatiempos” , o lo invertimos como una moneda valiosa capaz de traer grandes lucros?
Donde nos encontremos, podemos adquirir valiosos patrimonios de experiencia y de conocimiento, de virtud y de sabiduría.
Por tanto, no podemos permitir que los minutos se gasten improductivamente.
Muchas personas pasan la vida como si estuviesen sumergidas en un sonambulismo, embalados en el sueño de la ilusión.
Dejan que los siglos transcurran, sembrando apenas inconvenientes y vicios, comprometiendo el futuro con la cosecha inevitable de los sufrimientos.
Es imperioso, por tanto, que aprovechemos las horas.
Podemos comenzar intentando corregir nuestras propias imperfecciones.
Los vicios, por ejemplo, no representan apenas perdidas, más también comprometen el futuro del tiempo.
¿Cuantos minutos pierde el fumador, al año, en el ritual de las bocanadas de nicotina?
¿Cuántas horas precisa trabajar para alimentar su vicio?
¿Cuántos días abreviará su existencia en virtud de las molestias que provienen del uso de cigarro?
¿Cuántos años sufrirá, aun mismo después de muerto, para reequilibrar el propio Espíritu?
¿Y el malicioso?
¿Cuántos minutos pierde diariamente divagando sobre el comportamiento ajeno?
¿Y cuántas existencias gastará después, en lidiar con los males que sedimentara en si mismo?
¿Tantas son las opciones para quien pretende perfeccionar al propio espíritu?
¡Tantas son las oportunidades diarias que surgen para quien tiene ojos para ver y oídos para oír!
Disciplinar palabras y emociones.
Ensayar actitudes de humildad.
Trinar la paciencia.
Ampliar sus conocimientos.
Contener la lengua ferina.
E ahí algunas sugestiones iniciales para quien se disponga a aplicar valiosamente su tiempo en su real beneficio.
Al final, Dios ofrece la bendición del tiempo para las experiencias humanas, más, tarde o más temprano, deberemos prestar cuentas a la Divinidad, de la forma como utilizamos ese precioso presente.
Pensemos en eso, desde ahora.
Redacción de Momento Espirita
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ESPIRITISMO Y MATERIALISMO
Las ideas materialistas ganan terreno. Al rechazar los dogmas de la Iglesia como inaceptables, un gran número de espíritus cultivados han desertado al mismo tiempo de la causa espiritualista y de la creencia de Dios. Apartando las concepciones metafísicas, han buscado la verdad en la observación directa de los fenómenos, en lo que se ha convenido en llamar el método experimental.
El mundo material no es más que el aspecto exterior, la apariencia cambiante, la manifestación de una realidad substancial y espiritual que se encuentra dentro de él. Del mismo modo que el “yo” humano no está en la materia variable, sino en el espíritu, el “yo” del universo no está en el conjunto de los globos y de los astros que lo componen, sino en la Voluntad oculta, en la Potencia invisible e inmaterial que dirige sus secretos resortes y regula su evolución.
Si el mundo no fuese más que un compuesto de materia gobernado por la fuerza ciega, es decir, por la casualidad, no se vería esa sucesión regular y continua de los mismos fenómenos produciéndose según el orden establecido; no se vería esa adaptación inteligente de los medios al fin, esa armonía de las leyes, de las fuerzas, de las proporciones que se manifiesta en toda la naturaleza. La vida sería un accidente, un hecho de excepción y no de orden general.
La ciencia materialista no ve más que un lado de las cosas. En su impotencia para determinar las leyes del universo y de la vida, después de haber proscrito la hipótesis, se ve obligada a volver a ella y a salir de la experiencia para dar una explicación de las leyes naturales.
Los progresos de la geología y de la antropología prehistórica han arrojado vivas luces sobre la historia del mundo primitivo; pero es un error que los materialistas hayan creído encontrar en la ley de evolución de los seres un punto de apoyo, un auxilio para sus teorías.
Nuestros males provienen de que, a pesar del progreso de la ciencia y del desenvolvimiento de la instrucción, el hombre se ignora aún a sí mismo. Sabe poco de las leyes del universo; no sabe nada de las fuerzas que están en él. El “conócete a ti mismo” del filósofo griego ha continuado siendo para la mayoría inmensa de los humanos una llamada estéril. Como no lo sabía hace veinte siglos, menos quizá, el hombre de hoy no sabe lo que es, de dónde viene, adónde va, cuál es el objeto real de la existencia. Ninguna enseñanza ha venido a proporcionarle la noción exacta de su papel en este mundo ni de sus destinos.
La idea que el hombre se forma del universo, de sus leyes, del papel que él desempeña en este vasto teatro resalta en toda su vida e influye en sus determinaciones. Según esta idea, se traza un plan de conducta, se fija un fin y marcha hacia él. Así, pues, en vano trataríamos de eludir estos problemas. Se presentan ellos mismos en nuestro espíritu; nos dominan, nos envuelven en sus profundidades; forman el eje de toda la civilización.
Si la idea de la nada nos domina, si creemos que la vida no tiene un mañana y que en la muerte termina todo, entonces, para ser lógicos, el cuidado de la existencia material y el interés personal habrán de oponerse a todo otro sentimiento. ¡Poco nos importará un porvenir que no habremos de conocer! ¿A título de qué se nos hablará de progreso, de reformas, de sacrificios? Si no hay para nosotros más que una existencia efímera, no debemos hacer más que aprovecharnos de la hora presente, dedicarnos a los placeres y abandonar los deberes y los sufrimientos… . Tales son los razonamientos a que conducen forzosamente las teorías materialistas, razonamientos
Una sociedad sin esperanza, sin fe en el porvenir es como un hombre perdido en el desierto, como una hoja muerta que rueda a merced del viento. Es bueno combatir la ignorancia y la superstición, pero es preciso reemplazarlas por las creencias racionales. Para caminar con paso firme en la vida, para preservarse de los desfallecimientos y de las caídas, se necesita una convicción robusta, una fe que nos eleve por encima del mundo material; se necesita ver la finalidad y tender directamente hacia ella. El arma más segura en el combate terrenal es una conciencia recta e iluminada.
El positivismo materialista y ateo no ve ya en la vida más que una combinación pasajera de materia y de fuerza, y en las leyes del universo no ve más que un mecanismo brutal. Ninguna noción de justicia, de solidaridad, de responsabilidad. De aquí un relajamiento general de los vínculos sociales, un escepticismo pesimista, un desprecio de toda ley y de toda autoridad, que podrían conducimos a los abismos.
Estas doctrinas materialistas han producido en unos el desaliento; en otros, un recrudecimiento de la codicia. En todas partes han promovido el culto al oro y a la carne. Bajo su influencia, se ha educado una generación, generación desprovista de ideal, sin fe en el porvenir, dudando de todo y de sí misma.
La materia, bajo sus diversos aspectos, constituye un inmenso reservorio de energía. En realidad, ella es tan solo fuerza condensada: los sólidos se transforman en líquidos, los líquidos en gases, los gases en fluidos, y éstos, a medida que se vuelven más sutiles, más quintaesenciados, recuperan sus propiedades primitivas y parecen impregnarse de inteligencia.
Al demostrar la existencia del mundo espiritual y sus relaciones con el mundo material, el Espiritismo nos brinda la comprobación de una infinidad de fenómenos incomprensibles que son considerados, por tal motivo, inadmisibles por ciertos pensadores. Estos fenómenos abundan en las escrituras, y en razón del desconocimiento de la ley que los gobierna, los tratadistas de ambos bandos antagónicos han girado sin cesar en el mismo círculo de ideas: unos omitiendo los descubrimientos positivos de la ciencia, y otros ignorando el principio espiritual, de modo que no han podido llegar a una solución racional y convincente.
El Espiritismo no tiene misterios ni teorías secretas, todo debe esclarecerlo para cual pueda juzgarlo con conocimiento de causa, mas cada cosa debe llegar a su tiempo para ser comprendida.
El Espiritismo, al estudiar uno de los dos elementos que constituyen el Universo, establece forzosamente contacto con la casi totalidad de las ciencias y, por tal motivo, su llegada debía ser posterior a la creación de éstas. Nació por la fuerza de las cosas y por la imposibilidad de poderse explicar una infinidad de hechos con la sola ayuda de las leyes que rigen a la materia.
Los hechos espiritistas tienen grandes consecuencias filosóficas y morales. Proporcionan la solución, tan clara como completa, de los grandes problemas que han agitado, a través de los siglos, a todos los sabios y pensadores de todos los países: el problema de nuestra naturaleza íntima, tan misterioso, tan poco conocido, y el problema de nuestro destino. La supervivencia y la inmortalidad, hasta aquí simples esperanzas, puras intuiciones del alma, aspiraciones hacia un estado mejor o concepto de la razón, están probadas para lo sucesivo, así como también la comunión entre vivos y muertos, que es la consecuencia lógica de ello.
Salir de las bajas regiones de la materia y escalar todas las gradas de la jerarquía de los Espíritus, librarse del yugo de las pasiones y conquistar una a una todas las virtudes, todas las ciencias: tal es el fin para el cual la Providencia ha formado a las almas y ha dispuesto los mundos, teatros predestinados de nuestras luchas y de nuestros trabajos.
La materia, en cuanto se la examina de cerca, se desvanece como el humo. No tiene más que una realidad aparente, y no puede ofrecernos ninguna base de certidumbre. No hay realidad permanente, no hay certidumbre más que en el espíritu. Sólo a él se revela el mundo en su unidad viviente y en su eterno esplendor. Sólo él puede gustar y comprender la armonía. En el espíritu es donde el universo se conoce, se refleja y se posee.
Merchita
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EFECTO DE LA ORACIÓN
EN LOS ESPIRITUS SUFRIDORES
La oración es el recurso al que el hombre desesperado acude para alivio de sus padeceré, es como un centinela vigilante contra las influencias espirituales nocivas, porque la naturaleza del hombre no se afecta ante los estímulos ajenos de orden pecaminoso, pues la oración aquieta los impulsos inferiores y evita las explosiones de odio, celos y orgullo.
Pero bien sabemos que hay hermanos que siendo escépticos, dudan de que ella surja efecto, pues piensan que Dios no va a cambiar sus dictámenes en la vida, entonces rechazan el orar y solo se someten y adoran.
La Doctrina espirita nos esclarece que el determinismo en lo referente a la vida del hombre no existe, que todo puede cambiar para mejor o peor según nos comportemos. Y que las penas eternas no existen, tenemos una idea clara de la ley de acción y reacción, y sabemos que portándonos bien, dentro de las pruebas que tenemos que pasar, ellas adquieren sentido diferente, y que a través de nuestro dialogo a través de la oración, los guías, los mensajeros del cielo, pueden fortificar nuestros atribulados espíritus, haciendo nuestro yugo más leve.
Sabemos que nada sucede porque sí, que ni una sola hoja de un árbol de cae sin el permiso de Dios. Entonces comprendemos, que El lo sabe todo de nosotros, y que los errores y faltas cometidas tienen su justo castigo. Y que ese castigo está subordinado al arrepentimiento, contra más perseveremos en el mal, este más se acentúa y más se prolongan nuestros padeceres. Mientras que nuestro arrepentimiento, cuando es sincero y clama al cielo pidiendo ayuda, Dios nos envía la esperanza, que aunque sabemos que nuestro mal persiste hasta que reparemos los males cometidos, Dios nos ofrece esas oportunidades para que reparemos nuestros errores pues esa es la razón por la que en la tierra pasemos por las pruebas que pasamos y que no tienen en el presente explicación.
Siempre las leyes de Dios están para aclararnos el camino, para hacernos ver el error y nos dice también como debemos combatirlo, lo que muchas veces nos falta es la fuerza de voluntad para llevarlo a cabo, por eso es muy importante que cuando alguien se acerque a nosotros pidiéndonos esclarecimiento y ayuda para sus males, hemos de tratar de esclarecerlos, de ayudarles mostrándoles las leyes de Dios, diciéndoles que gracias a los que nos hacen sufrir, es que nos redimimos y nos elevamos sobre ellas, podremos ascender y dejar de sufrir, que este es el recurso que Dios nos da de Amor y Caridad, para que nos elevemos por encima de nuestros errores y culpas.
Orando el hombre, mejora su frecuencia vibratoria espiritual, higieniza la mente, expulsa los malos pensamientos y genera mayor cuota de luz interior.
Esto explica porque algunos santos se purifican exclusivamente de la oración, mientras otros solo pueden lograrlo por vía del sufrimiento. En ambos casos, la purificación es el fruto de la dinamización de las fuerzas espirituales, latentes en la intimidad del ser, aunque varié el proceso empleado. En el primero, es un procedimiento espontáneo catalizado por la oración, en el segundo es el resultado del ejercicio del dolor. El hombre se purifica también por el habito constante de los buenos pensamientos, pues estos mantienen en el campo vibratorio de su mente, un estado, espiritual tan benéfico, como el que se produce en los momentos sedativos de la oración.
Cuando el hombre deja de orar y vigilar, el dolor se encarga de activar las reacciones morales necesarias para que más tarde se libere perentoriamente de la opresión del mundo animal.
Aunque la oración es una actitud de sublimación espiritual, no libra al hombre de las agresiones y hostilidades de los malhechores del mundo. Son innumerables las personas de vida santificada, que han sido sacrificadas, muertas, cuando oraban, fervorosamente. Pablo fue decapitado cuando oraba; los mártires del Cristianismo soportaron la masacre colectiva, ante las fieras, mientras se ínter ligaban por la fuerza emotiva de las oraciones y los cánticos excelsos de renuncia a la vida humana.
La oración como sublime expresión de catalizador angélico, no sirve pará obtener una cobertura. La claridad sublime que se forma alrededor del hombre durante el éxtasis de la oración, y la emoción de su espíritu invocando el Amor de Dios, no logran condensar los fluidos inferiores, para fines execrables. La oración es una vibración de energías excelsas para el servicio del Bien y del Amor.
Toda oración fervorosa recibe de lo Alto la respuesta benefactora, la sugestión segura y las energías psíquicas que sustentan al cuerpo carnal, es un detonador psíquico capaz de mover excelsas energías que duermen en la esencia del alma humana, es la ayuda más eficiente para mantener el equilibrio moral del espíritu, con la oración la persona confiada, serena y amorosa se religa a Dios.
No despreciemos los dones del cielo, utilicémosla con fe y oremos con fervor porque no nos quepa la menor duda de que la oración es un bálsamo reparador para las heridas.
MERCHITA
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¿QUÉ HICISTE EN LA VIDA?
Blog de los Espiritas
Por Léon Denis
Mire los pájaros de nuestro país durante los meses de invierno, cuando el cielo está sombrío, cuando la tierra está cubierta con un blanco manto de nieve, agarrados unos a los otros, en el borde de un tejado, ellos se acarician mutuamente, en silencio. La necesidad los une. Con todo, en los bellos días, con el sol resplandeciente y la provisión abundante, ellos pián cuanto pueden, se persiguen, se baten, se machucan. Así es el hombre. Dócil y afectuoso para con sus semejantes en los días de tristeza, con la posesión de los bienes materiales muchas veces se torna olvidadizo e insensible.
Una condición modesta hace más bien al espíritu deseoso de progresar, de adquirir las virtudes necesarias para su progreso moral. Lejos del torbellino de los placeres fugaces, el juzgará mejor la vida, dará a la materia lo que es necesario para la conservación de sus órganos, sin embargo evitará caer en hábitos perniciosos, se torna presa de innumerables necesidades ficticias que son el flagelo de la humanidad. El será sobrio y laborioso, contentándose con poco, apegándose a los placeres de la inteligencia y a las alegrías del corazón.
Fortificado así contra los asaltos de la materia, el sabio, bajo la pura luz de la Razón, verá resplandecer su destino. Esclarecido en cuanto al objetivo de la vida y al porque de las cosas, quedará firme y resignado ante el dolor, que aprovechará para su depuración y su progreso.
Enfrentará la prueba con coraje, sabiendo que ella es saludable, que ella es el choque que rasga nuestras almas y que solo por este rasgón se derrama todo cuanto de hiel y amargura hay en nosotros.
Y si los hombres se ríen de él, si él es víctima de la intriga y de la injusticia, el aprenderá a soportar pacientemente sus males, alzando su mirada para vosotros; ¡oh! Nuestros hermanos más viejos, para Sócrates bebiendo la cicuta, para >Jesús crucificado y para Joanna en la hoguera. Habrá consolación en el pensamiento que los mayores, los más virtuosos y los más dignos sufrieron y murieron por la humanidad.
Después de una existencia bien completada, llegará la hora solemne y es con calma, sin disgusto que verá la muerte, la muerte que los hombres rodean con un siniestro aparato, la muerte, espantajo de los poderosos y de los sensuales y que, para el pensador austero, es la liberación, la hora de la transformación, la puerta que se abre para el imperio luminoso de los espíritus.
Ese pórtico de las regiones extraterrestres será penetrado con serenidad si la conciencia, separada de la sombra de la materia, se yergue como un juez, representante de Dios, preguntando: “¿Qué hiciste de la vida?” y el responde: “Luche, sufrí, ame! Enseñé el Bien, la Verdad y la Justicia; di a mis hermanos el ejemplo de lo correcto y de la dulzura; alivié los dolores de los que sufren y consolé a los que lloran. Ahora, que el Eterno me juzgue, pues estoy en sus manos!”
Hombre, mi hermano, ten fe en tu destino, porque el es grande. Confía en las amplias perspectivas porque el pone en tu pensamiento la energía necesaria para enfrentar los vientos y las tempestades del mundo. Camina, valiente luchador, sube la cuesta que conduce a esas cimas que se llaman Virtud, Deber y Sacrificio. No pares en el camino para coger las florecillas del campo, para brincar con los guijarros dorados. Para el frente, siempre hacia adelante.
Mira en los esplendidos cielos esos astros brillantes, esos soles incontables que cargan en su evolución prodigiosa, brillantes cortejos de planetas. Cuantos siglos acumulados fueron precisos para formarlos y cuantos siglos serán precisos para disolverlos.
Pues bien, llegará un día en que todos esos soles serán extinguidos, o esos mundos gigantescos desaparecerán para dar lugar a nuevos globos y a otras familias de astros emergiendo de las profundidades. Nada de lo que ves hoy existirá. El viento de los espacios habrá barrido para siempre el polvo de esos mundos, sin embargo tú vivirás siempre, prosiguiendo tu marcha eterna en el seno de una creación renovada incesantemente. ¿Que será entonces, para tu alma depurada y engrandecida, las sombras y lo cuidados del presente? Accidentes fugaces de nuestro caminar que solo dejaran, en el fondo de nuestra memoria, recuerdos tristes y dulces.
Ante los horizontes infinitos de la inmortalidad, los males del pasado y las pruebas sufridas serán cual nube pasajera en medio de un cielo sereno.
Considera, por tanto, en su justo valor, las cosas de la Tierra. No las desdeñes porque, sin duda, ellas son necesarias para tu progreso, y tu misión es contribuir para su perfeccionamiento, mejorándote a ti mismo, más que tu alma no se agarre exclusivamente a ellas y que busques, ante todo, las enseñanzas en ellas contenidas.
Gracias a ellas comprenderás que el objetivo de la vida no es el gozo, ni la felicidad, sin embargo si es el desenvolvimiento por medio del trabajo, del estudio y del cumplimiento del deber, de esa alma, de esa personalidad que encontrarás en el más allá del túmulo, tal como la hayas hecho, tú mismo, en el curso de esa existencia terrestre.
Fonte: Livro “O Progresso”
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EL RECURSO DE LA ORACIÓN
La oración, en los círculos del Cristianismo, se caracteriza por una graduación infinita en sus manifestaciones, porque existen creyentes de todos los matices en los variados cursos de la fe.
Los seguidores inquietos reclaman la realización de propósitos inconstantes. Los egoístas exigen la solución de caprichos inferiores.
Los ignorantes del bien llegan a rogar el mal para el prójimo.
Los tristes piden la soledad con ociosidad.
Los desesperados la muerte.
Innumerables beneficiarios del Evangelio imploran eso o aquello, con alusión a la marcha de los negocios que le interesan en la vida física. En suma buscan la fuga. Anhelan solamente la distancia de la dificultad del trabajo, de la lucha digna.
Jesús soporta, paciente todas las filas de candidatos de su servicio, de su iluminación, extendiéndole manos benignas, tolerándole las quejas inmerecidas y las lágrimas inoportunas. Sin embargo, cuando acepta a alguien en el discipulado definitivo, algo acontece en lo íntimo del alma contemplada por el Señor.
Cesan las rogativas ruidosas.
Se calman los deseos tumultuosos, se convierte la oración en trabajo edificante.
El discípulo nada reclama. Y el Maestro respondiéndole a las oraciones, le modifica la voluntad, todos los días, alejándole del pensamiento los objetivos inferiores…
El corazón que se une a Jesús es un siervo alegre y silencioso.
Cuando el espírita ora, sabe, por anticipado, que su oración no hace modificaciones en la ley, que es inmutable, lo que si consigue es que se altere su mundo intimo, el cual se fortifica, valerosamente, de manera que afronta con gallardía las pruebas; y estas se atenúan al influjo de la comunión Espiritual Superior. Siendo la oración una llamada, evidentemente somos llevados, de acuerdo con las instrucciones de los Bienhechores Espirituales, a clasificarlas de varios modos.
En primer lugar, tenemos la oración vertical, es decir, aquella que expresando aspiraciones realmente elevadas, se proyectan en dirección de lo más Alto, y está dentro de los mencionados principios de afinidad recogidos por los Misioneros de las Esferas Superiores.
En segundo lugar, tenemos la oración horizontal, traduciendo deseos vulgares (…) encontrará resonancia entre aquellos Espíritus aún ligados a los problemas terrestres.
La oración descendente, que no se le da la denominación de oración, sustituyéndola por invocación (…) En la invocación la llamada recibirá la respuesta de entidades de bajo tenor vibratorio. Son los petitorios inadecuados, expresando desespero, rencor, propósitos de venganza, ambiciones etc. La oración es vertical, horizontal o descendente, en relación al potencial mental de cada persona que ora, o de los sentimientos que ella expresa.
La oración, cualquiera que ella sea, es acción provocando reacción que le corresponde. Conforme sea su naturaleza, parará en la región que fue emitida o se elevará, más o menos, recibiendo la respuesta inmediata o remota, según las finalidades a que se destina. Deseos banales encuentran realización horísima en la propia esfera que surge. Impulsos de expresión algo más noble son amparados por las almas que se ennoblecieron. Ideales y peticiones de significación profunda en la inmortalidad remontan a las alturas.
Cada oración, tanto como, cada emisión de fuerza, se caracteriza por determinado potencial de frecuencia y todos estamos cercados por inteligencias capaces de sintonizar con nuestra llamada, a la manera de estación receptora.
“Ante cualquier dificultad recuerda el poder de la oración y ruega inspiración al Cielo, realizando siempre lo mejor para que lo mejor se haga en ti y a través de ti, sin que te olvides que todo apelo encuentra respuesta, según lo que merezca el que pide y la forma cómo lo pide.”
La oración es el pensamiento tendido hacia el bien, el hilo luminoso que une a los mundos oscuros con los mundos divinos, a los Espíritus encarnados con las almas libres y radiantes. No debemos desdeñar la oración ella nos libera del conflicto de las pasiones y de los intereses, nos transporta por encima de las cosas cambiantes y nos une a lo que es fijo, permanente en el Universo.
Trabajo realizado por Merchita
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LOS MALOS CENTROS ESPIRITAS
Nuestra querida Amalia Domingo Soler, decía que nada era más hermoso y más sublime que el Espiritismo bien comprendido y que nada más repugnante que la parodia de sus profundas y evangélicas enseñanzas. Las comunicaciones con los Espíritus abren ante nuestros ojos dilatadísimos horizontes, eleva el pensamiento, engrandece nuestras aspiraciones, nos impulsa al estudio y al trabajo, nos aparta de las preocupaciones religiosas y nos acerca a la verdadera religión, que es la práctica de todas las virtudes sin formalismo alguno.
En su temática de los malos Centros Espiritas, ella decía que se ridiculizaba lo más grande, lo más trascendental: la comunicación ultra terrena; permitiéndose exponer sobre ello algunas exposiciones.
Ella decía que la cizaña espirita se extiende por todo el mundo, y que era preciso arrancarla de raíz, siendo preferible que se olvide por completo la escuela Espirita, a que el vulgo ignorante se apoderase de ella.
El hombre es libre en su libre albedrío, pero hasta cierto punto nada más; puede estacionarse, pero no se debe permitir que estacione a los demás. Muchos centros espiritas mal dirigidos y peor inspirados, tienen por comunicaciones de los Espíritus a sus santos preferidos, sus visiones de vírgenes, pidiendo las seráficas, apariciones, para aliviarse o curarse de alguna dolencia, y para fin de fiesta, acuden a los espíritus en sufrimiento que convierten a los mediúms en juguetes de sus lamentaciones y de sus espavientos, logrando algunas veces lastimarlos y hasta dejarlos sumidos en el idiotismo.
Estos espectáculos, dejan al hombre más indocto, al más ignorante el ánimo fatigado, las ideas en completa confusión y la duda y el desencanto imperando como dueños absolutos en nuestro ser.
Ella aconseja con énfasis el estudio de la Codificación Espirita para no caer en el ridículo, para no desanimar a aquellos estudiosos, que se ven interesados en la Doctrina y acuden sin informarse antes, a “centros” poco recomendados, donde la inexperiencia y la mala dirección, pueden hacer desistir su empeño.
Ella asevera que es muy triste y doloroso ver que la primera escuela filosófica de nuestros días, la que demuestra que el espíritu progresa eternamente, que la Justicia del ser Supremo mantiene la balanza Divina fiel a la verdad, la que nos manifiesta lo que han venido a hacer los redentores, que todos ellos han dicho a los hombres que el tiempo es el patrimonio del hombre; que la vida no tiene fin; que el adelanto del Espíritu no tiene limites, porque es eterna su individualidad y que siempre Dios creará mundos para la colonización universal, en manos de inexpertos sea alterada.
Esta doctrina tan lógica y tan consoladora, esta creencia tan racional, tan verdaderamente grande, esta religión tan pura, tan despojada de vanos formalismos, y de absurdos ritos, le causaba pena, ver como las aberraciones de unos y el egoísmo de otros y la indiferencia de los demás, se confundía y lamentablemente en la actualidad se confunde, con el progreso del charlatanismo de los embaucadores o con la fe ciega de los estupidos.
El hombre pensador debe lamentar en el fondo de su alma el contemplar tales abusos, y ella decía que no debía enmudecer, que los buenos espiritas no deben tolerar que la ignorancia se apodere de la primera escuela del mundo tan antigua como el hombre, que debía decir alto y muy claro, que el Espiritismo no es la farsa irrisoria de los Malos Centros espiritas:
El Espiritismo es ley de Evangelio.
Es el estudio y el análisis de todos los problemas de la vida.
Es la investigación y la comparación entre el pasado y el presente.
Es la educación razonada del porvenir.
Es la práctica del bien por el bien mismo.
Es el olvido de las ofensas.
Es la tolerancia en todos los sentidos.
Es la unión de los pueblos.
Es la fraternidad de todas las razas.
Es la resignación de todos los dolores.
Es la esperanza de todas las amarguras.
Es la fe basada en la verdad
Es la destrucción de la muerte y la realidad de la vida.
Decía que en todos los lugares donde así no sea comprendido, que no se profane la religión del porvenir con las necesidades de los ignorantes y el torpe lucro de los falsos médiums, que vale más un buen espiritista que un millón de espiriteros; porque un buen espirita será capaz de hacer algo grande, algo sublime que sirve de útil ejemplo a la sociedad y un centenar de espiriteros, solo sirve para promover escándalo con escenas ridículas.
El Espiritismo es la escuela racionalista deísta que ha de regenerar a las humanidades de la Tierra y por eso es inexorable con todos los que cometen abusos en su nombre.
Trabajo realizado Por Merchita, extraído del libro “La Luz de la Verdad” de Amalia Domingo Soler.
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EXISTENCIA TERRESTRE
(Emmanuel)
Muchos compañeros en el mundo se preguntan hoy por el sentido de la vida.
Muchos científicos responden que la vida es un punto de interrogación.
Varios poetas afirman que se trata de una sucesión de adioses.
Criaturas inmaduras de entendimiento la interpretan por una fiesta sin lógica, apropiándose de los placeres inmediatos; y los pesimistas aseveran que todo o nada, como si de nada pudiésemos formar alguna cosa.
La Tierra, no obstante, es una escuela de vida y, en las múltiples clases en que se subdivide, cada alumno o espíritu inmortal usa el cuerpo físico, deseando alcanzar determinados fines:
Ese vino a aprender enseñando;
Otro llegó para dirigir el trabajo;
Otro aún se integra en los cuadros de lo subalterno a fin de pulirse;
Aquel es repetidor de lecciones en las cuales fallo en otra época; Otro es llamado a la revisión del propio comportamiento;
Y aquel otro, todavía se ve obligado al reencuentro con amigos que un día fueron adversarios, con el fin de remodelar con ellos la armonía necesaria para la construcción del bien.
Deja que la reencarnación te ilumine la mente con las realidades que nos presiden los caminos evolutivos y observarás la sabiduría que nos rige la existencia en cualquier plano del universo.
La cuna es tu ficha de entrada en la escuela en la cual te perfeccionarás.
Con el núcleo familiar dispones de las personas concretas y de los problemas que te piden respeto.
En el panorama social en que te mueves tienes la oportunidad de servicio que te solicita demostraciones de aprovechamiento y valor.
En las pruebas y dificultades del día a día posees el esquema de las tareas de mejoría y elevación.
Por lo que sientes, sabes con claridad en qué materia se te exige una aplicación más intensa.
Y, por los que te rodean, reconoces a los compañeros de fatigas o verificas cuales son los compañeros más íntimos, con los que debes construir y aprender, servir y trabajar.
Piensa en la existencia terrestre como siendo una vida educativa, dentro de la vida imperecedera y, por medio de los obstáculos cotidianos, percibirás que te encuentras en un curso temporal de aprendizaje, mientras que los astros, en el cosmos, te harán sentir que, si te matriculaste en la escuela de la experiencia humana, estás igualmente en el camino de regreso al Hogar Mayor, donde te esperan las luces del Eterno Amanecer.
Del libro “Hora de testimoniar” de J. Herculano Pires
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FANTASÍAS ESPIRITUALES
La principal característica de la Doctrina de Jesús es la ausencia de las fantasías. Teniendo como fundamento el amor, toda ella está estructurada en la simplicidad, sin exteriorizaciones aberrantes.
Ea vino a completar las enseñanzas de los profetas y a dar cumplimiento a la Ley instituida por Moisés y demás Emisarios, estando el Evangelio constituido de un cuerpo doctrinario de dulcificante esperanza y lenificadora paz.
No presentando ninguna agresión, ninguna embestida contra causas u hombres, doctrinas o éticas.
Ausculta al infeliz y lo anima a la prosecución de la jornada áspera de la evolución.
Ampara al desatinado y estimula al equilibrio con el que se podrá elevar a la victoria sobre las pasiones.
Todas sus lecciones están hechas de imágenes simples con un gran alto tenor de comunicación. Los textos más vigorosos no pierden la línea direccional de la pujanza del amor.
Cuando censura, embiste contra el error, amparando a quien se dejo victimar por el engaño.
Cuando condena, se dirige al egoísmo, auspiciando la reparación del egoísta.
Cuando llama, no atemoriza con amenazas, sino que antes, en voz imperativa, define las líneas de comportamiento a través de las cuales se hace posible la integridad moral del hombre
No sistematiza técnicas ni sobrecarga de exégesis
Sus aspiraciones se inspiran en lirios del campo, redes del mar, aves del cielo, semillas de la tierra…
Varas, granos de trigo y mostaza, peces y panes, aceite, monedas y nácar inspiraron los poemas incomparables de las parábolas que conservan su grandeza…
Molinos y asnos, lámparas, puertas y caminos, luz y tinieblas son las constantes enunciaciones que nortean sin margen para equívocos…
Dolores y problemas, enfermedades crueles y dramas tormentosos reciben cuidados especiales que luego se consubstancian en alegrías, salud, buen ánimo…
Espiritas perturbados y lúcidos aparecen a menudo en triunfal victoria de la vida sobre la muerte, sin vocerío verbalista ni discusión inoperante – comprobando la procedencia del esfuerzo individual a beneficio de cada criatura.
Son herederos de Dios los pacificadores, los pobres de espíritu, los perseguidos, los afligidos, los que lloran, los sedientos de justicia, los hambrientos, los limpios de corazón, los insultados, injuriados, y despreciados, en razón de ser fieles a la verdad, bienaventurados por triunfar sobre las vicisitudes transitorias….
Sustituyamos el temor por el amor a Dios
El Señor de los Ejércitos es un Padre Amantísimo.
La Doctrina espírita ofrece un fenómeno congruente al restaurar los postulados del evangelio, dándoles actualidad
Ninguna imposición, ningún constreñimiento surge en la razón objetiva con la que se afirma en el consenso del pensamiento universal.
Ciencia experimental de largo porte, establece vínculos entre la fe y la razón, que se completan, en armoniosa identificación.
Quien comprueba cree, quien sabe cree y quien cree se transforma para mejor
Religión de amor y caridad, estatuye la legitimidad de la renuncia y de la abnegación como fundamentales para la vida perfecta.
Todo el contexto de doctrina es contrario a la violencia, al temor, a la imposición.
Alienta al hombre en las luchas, más no le faculta el despotismo; ayuda al caído sin justificarle el disculpismo; atiende al enfermo y al perseguido, sin transferirles la necesidad de la reparación.
Lidiando con los Espíritus, advierte a los hombres en cuanto al Mundo de la Erraticidad, cuyos habitantes, procedentes en su gran mayoría de la Tierra, prosiguen con los hábitos y valores que les son propios…
No estimula fantasías rocambolescas ni profetismo apabullante.
Las premoniciones que proceden de sus textos fulgurantes son alcanzadas por la esperanza de la victoria del bien y fundamentadas en la perfecta identificación con la enseñanza de Cristo sobre el fin de los tiempos en que el mal desaparecerá, más los malos serán rescatados por la redención de ellos mismos.
No son Espíritus superiores aquellos que se atribuyen el derecho de inquietar a los hombres con pronósticos tenebrosos en relación al futuro o con fantasías exageradas sobre el progreso de la Tierra y la celeridad con que tal se dará.
Seamos cautelosos frene a las exageraciones de cualquier procedencia, profundizando reflexiones en las fulgentes paginas del evangelio y de la Doctrina Espirita, en las cuales obtendremos valor y recursos para el éxito de los intentos evolutivos.
Jesús es Maestro y Kardec se nos reveló como discípulo superior, modelo para nosotros, que deseamos alcanzar la meta de la perfección.
El Espiritismo, a semejanza del cristianismo, es claro como el Sol. Los errores que puedan aparecer en su nombre corren por cuenta de la invigilância de médiums ociosos y emocionalmente perturbados, más que no alcanzan a la esencia de la Doctrina. Atraviesan por el movimiento tales profecías asustadizas, que agradan a una zona de mentes inquietas u ociosas y marchan al olvido.
Sin embargo, la Revelación, en toda su elocuencia, permanecerá como el faro bendito para los tiempos venideros del mañana, clareando rutas e iluminando conciencias en los rumbos de la Verdadera Vida.
Extraído
Divaldo Pereira Franco
Después de la Tempestad. Juana de Angelis.
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LA REVOLUCIÓN CRISTIANA
Oyendo variadas referencias del nuevo Reino, Tomás quedó impresionado, creyendo el pueblo judío en las vísperas de formidable renovación política. Indudablemente, Jesús seria el orientador supremo del movimiento a esbozarse pacifico, para terminar, con certeza, en choques sanguinolentos. ¿No se reportaba el Maestro, constantemente, a la Voluntad del Todopoderoso? Era innegable el advenimiento de la era nueva. Legiones de Ángeles descenderían probablemente de los cielos y pelearían por la independencia del pueblo escogido.
Justificándole la expectativa, toda la gente se agrupaba, alrededor del Mesías, registrándole las promesas.
Estarían en el umbral de la Tierra de manera diferente, sin reglas y sin esclavos.
Presentando, cierta noche, Cristo las impresiones de que se veía poseído, de El oyó la confirmación esperada:
-Sin duda – explico el Nazareno -, el Evangelio es portador de gigantesca transformación del mundo. Se destina para la redención de las masas anónimas y sufridoras. Reformará el camino de los pueblos.
-¡Un movimiento revolucionario! – acentuó Tomás, procurando imprimir más largo sentido político a la definición.
-Si – acrecentó el Profeta Divino-, no deja de ser…
Entusiasmado, el discípulo recordó la belicosidad de la raza, desde los padecimientos en el desierto, a la capacidad de resistencia que señalaba la marcha de los israelitas, comenzando por Moisés, y preguntó sin rebuços:
-¿Señor, me confiarías, por ventura, el plano central del emprendimiento?
Jesús le dirigió significativa mirada y observo:
-Mañana, muy temprano, iremos ambos al monte, bordeando las aguas. Tendremos tal vez más tiempo para las necesarias explicaciones.
Intrigado, el apóstol aguardó al día siguiente y, buscando ansioso la compañía del Señor, mucho antes de la puesta de sol naciente, en casa de Simon Pedro, con sorpresa lo encontró esperándole, a fin de viajar sin detenerse.
No dieron muchos pasos y encontraron a un pobre pescador embriagado tenderse en la carretera. El Mesías paro y se acerco al miserable, socorriéndolo.
-¿Qué es esto? – clamó Tomás, enojado – este viejo diablo es Jonás, renitente borracho. ¿Para qué ayudarlo? Mañana estará tendido aquí a la misma hora y en las mismas condiciones.
El Compañero Celeste, sin embargo, no acepto el consejo y replico:
-No te siento acertado en las indagaciones. Ignoras el principio de las experiencias de Jonas. No sabes que por debilidad se rindió al vicio. Es un enfermo de Espíritu, en estado grave: sus sufrimientos se agravan a la medida que se sumerge en el lodazal. Realmente vive reincidiendo en la falta. ¿Mientras tanto, no consideras razonable que el servicio de socorro exige también el acto de comenzar?
El aprendiz no respondió, limitándose a cooperar en la conducción del bebido para un lugar seguro, donde el cariñoso amigo se dispuso a ofrecerle el calor y el pan.
Retomaban el camino, cuando una pobre mujer, a toda prisa, vino a implorar al Mesías visitase a su hijita enferma con alta fiebre.
Acompañado por el discípulo, el Salvador oro, al lado de la pequeña confiado, la bendijo le restituyó la tranquilidad al cuerpo.
Iban saliendo de Cafarnaum, cuando fueron abordados por tres señoras de aspecto humilde que deseaban instrucciones de la Buena Nueva para los pequeños niños. Cristo no se hizo rogar. Prestó esclarecimientos simples y concisos.
Aun no había concluido aquel curso rápido del Evangelio y Jafé, el cortador de madera, vino jadeante a suplicarle la presencia en el hogar, porque un hijo estaba muerto y la mujer enloqueciera.
El Emisario de Dios lo siguió sin pestañear, frente a Tomás silencioso. Reconfortó a la madrecita desvariada, devolviéndola al equilibrio y enseñó la casa perturbada que la muerte, en el fondo, era una victoria de la vida.
El servicio de la mañana les procurara tiempo y, así que se pusieron en camino, en definitiva, es que una anciana semi paralitica le pidió ayuda al Amigo Celestial. Traía la pierna horriblemente ulcerada y disponía apenas de una de las dos manos.
El Mesías la acogió, bondadoso. Solicita el concurso del apóstol y la condujo al sitio vecino, donde le lava las heridas y la deja convenientemente aislada.
Prosiguiendo el viaje hacia el monte, maestro y discípulo fueron constreñidos para atender más de cincuenta casos difíciles, calmando el sufrimiento, sembrando el buen ánimo, suprimiendo la ignorancia y esparciendo lecciones de esperanza e iluminación. Siempre rodeados de ciegos y locos, leprosos y alucinados, enfermos y afligidos, mal tuvieron tiempo de hacer ligero reparto de pan y de legumbres.
Cuando atendieron el objetivo, anocheciera del todo. Estrellas brillaban distantes. Se hallaban exhaustos.
Tomas, que mostraba los pies sangrientos, enjugo sudor copioso y rindió gracias a Dios por la posibilidad de algún descanso. La fatiga, sin embargo, no le substrajera, la curiosidad. Irguiendo para Cristo la mirada el indagador; inquirió:
-¿Señor, me darás ahora la llave de la conspiración libertadora?
El divino interpelado esclareció, sin vacilaciones:
-Tomás, los hombres deben e Star aburridos de revueltas y guerras que comienzan desde fura, esparciendo ruina y odio, crueldad y desespero. En esa iniciativa redentora se verifica de dentro para fuera. Ya nos hallamos en plena revolución evangélica y el día de hoy, con los bendecidos deberes que nos trajo, representa segura respuesta a la pregunta que hiciste. Mientras haya preponderancia del mal, traduciéndose en aflicciones y tinieblas, en el camino de los hombres, combatiremos a favor del triunfo supremo del bien.
Y, ante el discípulo decepcionado, concluyó:
-La orden para nosotros no es la de matar para renovar, más, si, la de servir para mejorar y elevar siempre.
Tomás pasó a reflexionar maduramente y no pregunto nada más.
Por el Espíritu Hermano X – Del Libro. LUZ POR ENCIMA. Médium: Francisco Cándido Xavier.,
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ELUCIDACIONES SOBRE EL CARNAVAL
Las ciudades muchas veces en época del carnaval, se engalanan con trajes de luces, ajenas a todo lo que vibra a su alrededor.
Multitud de desencarnados se entremezclan con la masa humana excitada en los sentidos físicos, las calles y plazas están fantásticamente iluminadas, pero esas luces no observan la psicosfera cargada de vibraciones de bajo tenor.
Una significativa y enorme faja de la humanidad terrenal transita entre los límites del instinto y el comienzo de la razón, más sedientos de sensaciones que ansiosos por las emociones superiores. Es natural que en los días de carnaval, se permitan excesos que reprimen durante el año, sintonizados con Entidades que les son afines. Es lamentable, no obstante, que muchos se muestren en los días cotidianos, como discípulos de Jesús y en estos días de carnaval prefieran a Baco y a sus asesores de orgías, que al Amigo Afectuoso…
Los grupos enmascarados son seguidos muchas veces por frenéticas masas de seres espirituales voluptuosos, que se entregan a desmanes y orgías lamentables, inconcebibles desde el punto de vista terrenal
Verdugos que sin disimular sus intenciones, buscan a las victimas potenciales para debilitar su equilibrio e iniciarlos en infortunados procesos de largas obsesiones.
Muchos de los que se disfrazan reciben inspiración para sus apariencias grotescas, en las visitas realizadas a las regiones del Más Allá, en las cuales encontraron amplia replica de las deformidades y las fantasías de horror que padecían sus habitantes, en castigo redentor, al que se arrojaban espontáneamente.
Las incursiones a los sitios de locura y desesperación son muy comunes en los hombres que se unen a los que allí residen, a través de los hilos invisibles del pensamiento, por las preferencias que reciben y los placeres que logran en el mundo íntimo.
Una vez fijados como patrones mentales, resurgen en la conciencia y son reproducidos por aquellos que están acostumbrados, reconstruyendo en la extravagancia del placer exacerbado, el paisaje espiritual de donde proceden y al cual se vinculan.
Los orígenes del carnaval pueden ser encontrados en las orgías de la antigua Grecia, cuando era homenajeado el Dios Dionisio. Anteriormente, los Tracios se entregaban a placeres colectivos, como casi todos los pueblos antiguos. Más tarde, se presentaban estas fiestas en Roma. En la Edad Media, se aceptaba con mucha naturalidad, lo siguiente: “Es lícito enloquecer una vez al año”, convirtiéndose en los tiempos modernos, en tres o más días de locura, bajo la antigua designación del culto al Momo, en homenaje al rey alegría.
Algunos estudiosos de la psiquis humana, dicen que hay que descargar las tensiones y alejara la ideas penosas, en esos días en que la “carne nada vale”, un día el carnaval desaparecerá de la tierra, precisamente cuando la alegría pura y la jovialidad, la satisfacción y el júbilo real sustituyan a las pasiones del placer violento y el hombre haya despertado a la belleza, al arte, sin agresión ni promiscuidad.
No todos los que desfilan en el carro del placer se encuentran festejando, la mayoría de ellos tienen la mente subyugada por problemas de los cuales intentan huir, y utilizan el camino falso que conduce a la locura; son muchos los que se suicidan intencionadamente pensando escapar de las frustraciones que losa atormentan en el largo sendero: son muchos también los que ansían alianzas de felicidad que los momentos de sueño parecen prometer, para despertar luego, cansados y desilusionados.
Son muy pocos los que se divierten sanamente;
El carnaval es una convocatoria poderosa, pues se dirige a la extenuación de todas las reservas de dignidad y respeto en el fuego de la pasión de los vicios y la embriaguez de los sentido
El hombre, saturado por el sufrimiento y cansado de las experiencias tristes, se perfeccionará al influjo del propio dolor y deseoso de disfrutar el amor que ha de calmarle las intimas inspiraciones del alma.
Siempre es tiempo de recomenzar y de actuar, empezar a dejarse llevar por la música sencilla, pero profunda de los cantores del bien, melodías de esperanza y ritmos de paz con el Amor implantado en la tierra de los corazones, pues la luz siempre triunfa y el soberano bien todo lo conquista…
Siempre lluvia de efluvios vespertinos, bajan a las almas ensombrecidas, para rescatarlas de los pozos de sombra, donde cayeron por descuido y desequilibrio en el valle de las pasiones poco dignas.
¡Ninguna oveja del Señor se perderá! Dejémonos rescatar por la llamada silenciosa, que aflora a nuestro mundo interior, una vez que la escuchamos y nos sentimos atraídos empezamos a caminar por amplios caminos de construcciones edificantes que nos sacaran del bullicio de la pasión y de la locura, donde nos debatimos pesarosos y desequilibrados.
Trabajo realizado por Merchita extraído del libro “En las fronteras de la Locura” Divaldo Pereira Franco
De Manuel Filomeno de Miranda.
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A LOS MÉDIUMS
¿Estudiaste como se debe desarrollar la mediúmnidad?
¿Sabes la responsabilidad que implica el ejercer la mediúmnidad?
El señor ha querido que la luz se hiciera para los hombres y que penetrase en todas partes por la voz de los espíritus, con el fin de que cada uno pudiera adquirir la prueba de la inmortalidad; con este objeto los espíritus se manifiestan hoy en día, en todos los puntos de la tierra y la mediúmnidad que se revela en las personas de todas las edades y condiciones, en los hombres y en las mujeres, en los niños y en los ancianos, es una de las señales del complemento de los tiempos predichos.
Para conocer las cosas del mundo visible y descubrir los secretos de la naturaleza material, Dios ha dado al hombre la vista del cuerpo, los sentidos y los instrumentos especiales; con el telescopio penetran sus miradas en las profundidades del espacio, y con el microscopio ha descubierto el mundo de lo infinitamente pequeño. Y para penetrar en el mundo invisible le ha dado la mediúmnidad.
Los Médiums son los interpretes encargados de transmitir a los hombres las enseñanzas de los espíritus, “son los órganos materiales por los cuales se expresan los espíritus para hacerse inteligibles a los hombres” Su misión es santa, porque tiene por objeto abrir horizontes de la vida eterna.
Los Espíritus vienen a instruir al hombre sobre sus destinos futuros, a fin de conducirles por el camino del bien, y no para ahorrarle el trabajo material que debe tomarse en la tierra para su adelantamiento, ni para favorecer su ambición y su codicia. De esto deben penetrarse muy bien los Médiums para no hacer mal uso de sus facultades.
El que comprende la gravedad del mandato de que está revestido, lo cumple religiosamente; si convirtiera en distracción o diversión para el o para los otros una facultad dada con un fin tan formal y que le pone en relación con los seres de ultratumba, su conciencia se lo echaría en cara como un acto sacrílego.
Los Médiums como interpretes de la enseñanza de los espíritus, deben hacer un papel importante en la transformación moral que se opera; los servicios que puedan prestar están en razón de la buena dirección que den a sus facultades, porque los que siguen una mala senda, son más perniciosos que útiles a la causa del espiritismo; por las malas impresiones que producen, retardan más de una conversión. Por eso se les pedirá cuenta del mal uso que han hecho de una facultad que les fue dada para el bien de sus semejantes.
El médium que quiera conservar la asistencia de los buenos espíritus, debe trabajar en su propio mejoramiento; el que quiera ver aumentar y desarrollar su facultad, debe progresar moralmente y abstenerse de todo lo que pudiese desviarle de su objeto providencial.
Si los buenos espíritus se sirven algunas veces de instrumentos imperfectos, es para dar buenos consejos y procurar conducirles al bien; pero si encuentran corazones endurecidos, y si sus avisos no son escuchados, entonces se retiran y los malos tienen el campo libre.
Para obtener la asistencia de los buenos espíritus y separar a los espíritus ligeros y mentirosos, los Médiums deben ser formales; sin la formalidad la mediúmnidad es una facultad estéril que puede redundar en perjuicio del que la posee, porque puede degenerar en una obsesión peligrosa.
El médium que comprende su deber, en lugar de enorgullecerse por una facultad que no le pertenece puesto que puede serle retirada, atribuye a Dios las cosas buenas que obtiene; si sus comunicaciones merecen elogios, no se envanece, porque sabe que son independientes de su merito personal, y da gracias a Dios por haber permitido que los buenos espíritus vengan a manifestársele. Si dan lugar a critica, no se ofende por ellos, porque no son obra de su propio espíritu; dice que ha sido un mal instrumento y que no posee todas las cualidades necesarias para oponerse a la intervención de los malos espíritus; por eso el médium a de procurar adquirir estas facultades, y solicitar por medio de la oración, la fuerza que le falta.
Extraído del Evangelio Según el espiritismo
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CHICO XAVIER
Explica el motivo de usar peluca
Un compañero, en una carta, pregunto a Chico sobre su decisión de usar peluca… Igualmente, a través de una carta, que tenemos en nuestro poder, inclusive autentica, el médium explico:
Comprendo la situación, delante de las asambleas de nuestros compañeros de ideal, cuando lanzan preguntas a mi respecto. Pido a usted no se preocupen en defenderme.
Por mi parte, nunca pase recibo en elogio alguno con el que quieran adornar y, siempre que me veo en contactos públicos, no pierdo tiempo en afirmar y reafirmar, que no pasó de ser un animal en servicio.
Todos los que me atribuyen santidad o liderazgo están engañados por ellos mismos, no por mí. Respeto su punto de vista, en lo referente a las pelucas que estoy usando precisamente hace casi dos años, puedo decirle a usted que no tuve otro recurso. Desde hace ocho años para acá, mi calvicie se tornó para mí en un tormento.
Más allá de las heridas en la parte ósea del cráneo, la sinusitis se hizo implacable, pese al incesante tratamiento. Pasando por tres cirugías de trato renal, en 1968, los médicos y amigos, observando mi problema de la cabeza, me aconsejaron la implantación o el uso permanente de boina.
Legiones de amigos me desaprobaron la “calvicie herida expuesta”, aseverándome que mi comparecer en las reuniones públicas, en tales condiciones era poco respeto a los grupos de personas que nos visitan. Después de alguna aversión, pase a usar boina. Y hice eso por más de dos años consecutivos.
Mientras tanto muchos de nuestros propios cofrades, en visita a Uberaba, especialmente las señoras, muchas y muchas veces, mientras me mantenía sentado, por largo tiempo, para autografiar libros, retiraban la boina de mi cabeza para escribir en mi propio cráneo, palabras o dichos, en muchas ocasiones hasta aun mismo muy impropias o muy tristes, lo que hacían con tiza colorida, sin que yo nada pudiese reclamar, porque, decían , proceder así por cariño.
Ante esa situación embarazosa, intente la implantación capilar, más eso no podía o no pudo ser hecho con mucho rendimiento, porque debo aprovechar los pocos cabellos que me restan.
Cubrí la región implantada con una boina protectora, más los amigos continuaron quitándome la boina para ver la calva, algo renovada, más aun herida, y muchos, porque eso sucedió con no pocos, mientras me hallaba con la más calma posible en los autógrafos, me tiraban del cabello, declarando que lo hacían así para conservar algún recuerdo mío.
¿Cómo protestar? Opte por el uso de la peluca y acerté. Los esparadrapos que la sujetaban no eran de fácil arranque. Esto hice, sin embargo, públicamente, explique a todos los compañeros que procedía así por los motivos que les expreso.
Y no podía ser de otro modo, porque a mi edad, 62 para 63 años, es pedida periódicamente en las publicaciones de nuestro movimiento. Y de ese modo, mi querido amigo, aunque mi caso pueda proporcionar a usted algunos momentos de buen humor, por lo pintoresco que se reviste, pase a usar peluca agrisada, de acurdo con mi edad, como hago uso de prótesis dentaria. Y así, como me es posible, voy viviendo la vida y trabajando hacia delante.
Fuente: Libro Las Bendiciones de Chico Xavier.
Autor: Carlos A. Bacelli.
Traducido al español por M. C. R
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VALORICE EL TRABAJO
Nada dispensa al trabajo.
Al organizar el Planeta que te sirve de abrigo y escuela evolutiva, el Señor Jesús trabajó, y mucho, para que esta Casa del Padre se tornase el hogar de bendiciones de Su Amor.Observa que tu indumentaria psicofísica es un granero de implementos orgánicos, accionados ininterrumpidamente, parcial o totalmente, en el ideal del funcionamiento plenipotente para tus propósitos de elevación.Ves que la Naturaleza marcha, igualmente, bajo el yugo de la acción, con el objetivo de que la entropía y la entalpia termodinámicas, se hagan cronometradas en la y para la excelencia de tu vivir; sea oxigenándote por el vegetal, alimentándote por el leguminal, sirviéndote por el animal y ejemplificándote por el hominal.Y no te dejes al olvido que el angelical se te presenta en trabajo ininterrumpido para que en ángel te transformes, en el porvenir.El trabajo es propio de la Ley Natural y, por eso mismo es útil, cuando es realizado en la comprensión espiritual. Da placer.Tanto así es que Dios, el Excelso Trabajador, de Su Labor nos permite vivir.Las estaciones climáticas son melodías de trabajo cadencioso y sucesivo para el control vibratorio de todo y de todos, en su marcha ascendente.Fuerzas de trabajo vegetal y animal te sustentan en la forma hominal.Son tantos, fueron tantos los Trabajadores precedentes del Ayer que, en su acción, te regocijan en el usufructo del Hoy.¿No sería injusto si no trabajases, a tu vez, visualizando la comodidad de los que te sucederán en el Mañana?Si el Maestro Jesús se conformase con la labor de carpintero tan solamente, limitándose en él, y la iluminación de las conciencias tardaría, seguramente, aún en el oscurantismo deplorable.Si los Discípulos del Cristo se acomodasen con la audición de los “dichos del Señor”, sin trabajar en la diseminación de esas enseñanzas, y tal vez, aún estuviésemos enquistados en la ceguera cultural conduciendo ciegos, cayendo todos en la fosa oscura del intelecto, ya entonces apagado.Si el Espíritu de Verdad, en su forma legionaria, se entretuviese en planeamientos dispensables, postergando el trabajo gigantesco cimentador del Consolador prometido, la Humanidad, ciertamente, estaría aún, padeciendo la falta del farol iluminante, permaneciendo iletrada, comprometida con el ocio espiritual.Si el ilustre Profesor Allan Kardec, al ser convidado al trabajo codificador de la Doctrina Espírita, alegase estar con la edad avanzada, senilidad cincuentenaria, cansancio, y probablemente padeceríamos de más espera para engalanarnos con el “vestido nupcial” mencionado por Jesús.**************** No sólo trabajar debemos; ampliarlo siempre en la dirección perfectiva, valorizándolo**************Ejemplos vivos no nos faltan de que la bendición del trabajo es, realmente, forma de alcanzar la felicidad íntima.Psicológicamente se concluye, que destilar el sudor del rostro en el trabajo, digno para las conquistas materiales e intelectuales, es relacionar salud psicofísica al Espíritu.Vale la pena trabajar.El Espiritismo es ciencia filosófica y moral fundamentada en el trabajo de iluminar conciencias, indemne de prohibiciones, prejuicios.El médium moderno ya se expresa con trabajo intercambiante en régimen libertario, con responsabilidad que muchos de sus predecesores no lograron, ya que cometieron el equívoco de limitar su acción en la mera pasividad.Quien, en las tiendas espíritas, “descanse, cargando piedras”, aprovechando bien lo mucho que le fue dado”, sabe que la Divina Merced le dará mucho más.En los tiempos modernos, la psicología del descanso, la terapia de las fiestas, la prodigalización legal de feriados, el control minimizado de las actividades físicas y morales, han generado disfonías psíquicas de monta, aturdiendo a estudiosos del alma, que enfrentan depresiones, psicosis, vastas veces irreversibles; comprometiendo el trabajo regular del organismo ante la presencia de estupefacientes generadores de la peligrosa narco dependencia.Muchos, ostentando cuidados contigo, se irrogan “vigilantes” de tu trabajo redentor, opinando que te dedicas a él en exceso, expresando ellos, a escondidas, su apología al comodismo que sólo hace lo necesario… nada más…!¿Para qué trabajar tanto – aseveran con aires de sabiduría – si nadie reconoce?!Esos, como dice Jesús, ya recibieron su paga, pues exigen reconocimiento por lo poco hecho hay mucho costo.Si el esfuerzo de la psicología moderna se purifica en la terapia del trabajo bien distribuido, exaltando el buen aprovechamiento del tiempo, seguro será el retorno del paciente a su salud psíquica.Hay jóvenes que se envejecen en el envilecimiento de la ociosidad; hay ancianos que se dignifican en el trabajo rejuvenecedor.Tránsfugas de los deberes, son muchos los que filosofan arengas de que el trabajo es bueno, pero no mucho… dejando al olvido que es por el trabajo incesante de Dios que ellos viven…El operario en Jesús, consciente de sus deberes, trabajará siempre, en la cadencia racional y permanente, desdoblándose en la racional distribución de su tiempo, dando reposo al cuerpo, para que su Espíritu prosiga trabajando-estudiando, ya que está consciente de lo imprescindible de su esfuerzo en el progreso que desea, en la felicidad que anhela.Huye, pues, de la negligencia, trabajando hasta en el reposo fisiológico, seleccionando tus registros intelectuales.Fiestas, feriados, paros y “brazos caídos”(DICE “CORPO MOLE”), han sido expresiones de enfermedades psicosociales, que la Ciencia Espírita orienta, advirtiendo.Sí, hubo, y aún hay, trabajo esclavo en el mundo.El progreso del trabajo perfeccionante, todavía, va generando, inclusive, legislación pertinente a los derechos humanos, que, infelizmente, aún no se igualan a los deberes (humanos).Y el fuerte no será aquel que venza al más débil, sino el que a éste ampare, venciéndose a sí mismo.*******************Mira alrededor de ti y verás que, si hay muchos paralíticos mentales, maniatados psíquicos, arrecostados en la indolencia, apologistas de los derechos sin deberes, hay, también, muchos que te presentan la faz empapada de sudor digno, respiración oprimida y luminosa sonrisa en el rostro, que, viejos-mozos o mozos-viejos, te ejemplifican que la gran sabiduría es comprender, la felicidad consiste en servir y la más precisa terapia es amar.*******************Preséntate a ti mismo por el trabajo-estudio, dejando al margen pequeñas cuestiones dispensables y análisis estériles.Dios no fue; Dios nunca será; Dios es.Perfecciona los talentos que de Él recibiste y te tornarás asalariado de la paz.
Del libro “Destellos de Luz “por Espíritus Diversos, del médium POR EL MÉDIUM REYNALDO LEITE
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LA VERDAD Y LA MENTIRA
Muchas personas acostumbran a mentir a disfrazar la vida, y viven sujetas a esa dinámica que las hace ser detestadas ya que en ellas no se puede confiar, desconfías de todo lo que dicen y cuando manifiestan algo que es verdad no las crees.
La mentira debe ser rechazada bajo cualquier forma en que ella se presente, frente a los prejuicios morales que provoca, conduciendo a la maledicencia, a la calumnia y a todo un sequito de terribles distonía y éticas en el comportamiento social.
El mentiroso es alguien enfermo, sin duda, no obstante provoca desprecio, en razón de la forma de proceder tornando su palabra desacreditada aun cuando se expresa correctamente, lo que no siempre acontece. De tal forma se le hace natural alterar el contenido o la presentación de los hechos, que los revela de forma irreal, esperando manipular a las personas a través de ese innoble ardid
Las raíces de la mentira están en el hogar mal formado, inestable, donde la inseguridad es sustituida por la compra de los valores que la fantasía disfraza. Además de ese factor, los conflictos de la personalidad inducen al comportamiento de la fantasía, en fuga neurótica de la realidad que se constituye en el paciente, un verdadero fardo que no le agrada afrontar. Las cosas y los acontecimientos para el debe deben ser coloridos y siempre buenos. De este modo, cuando no ocurre, lo que es normal, se le presenta aterrador, pareciendo amenazar su paz y llevándolo al mecanismo de la falsificación del suceso.
Se les torna tan habitual el fenómeno de la distorsión de los hechos, que creó la imagen de la llamada mentira piadosa, la de carácter suave, que no perjudica, por lo menos intencionalmente y evita situaciones que se podrían convertir en desagradables en el caso que fuese dicha la verdad.
La cara de la verdad es transparente y nunca debe ser ocultada.
Casi siempre en el hombre, hay una reacción psicológica contra la verdad. Siempre desea escuchar, empero, como se afirma popularmente dorando la píldora, esto es, escamoteándola.
No se debe usar la como un látigo, es una forma neurótica de actuar, de imponer la verdad hiriendo y de esa manera, sintiéndose triunfante en un mecanismo perturbador de falsa superioridad moral. Todo aquel que así procede es portador de un grave complejo, de inferioridad inconsciente, que se exhibe como autoridad y fiscal de la fragilidad humana.
La verdad debe ser suministrada con naturalidad, suavemente, sin alarde, sin imposición, pero también sin ser falseada, sin perder la fuerza de su contenido
El mentiroso se disculpa, incidiendo en el error y acusando a las demás personas que parecen no entenderlo, huyendo a la responsabilidad de sus informaciones alteradas.
Una disciplina y rígida vigilancia en el arte de hablar, procurando repetir lo que oyó como escucho, lo que vio conforme ocurrió, evitando traducir lo que piensa en torno del asunto que no corresponde a la legitimidad del hecho, son de vital importancia para el encuentro de la realidad.
La terapia de la buena lectura, de los hábitos saludables en el campo moral, sin sentimentalismo ni autocompasión produce un resultado relevante y reajusta al individuo en la armonía entre lo que piensa, ve, oye y habla.
Por tanto, no hay necesidad de mentir y cuando eso ocurre, se presenta un disturbio del comportamiento que precisa ser corregido.
La conducta saludable, según la filosofía budista establece para bien proceder: pensar correctamente,. Hablar correctamente, actuar correctamente….
En el pensamiento, tiene lugar el planeamiento de todo, hay que hablar con corrección, pensar con corrección, para poder actuar correctamente. Por eso, la vida familiar, debe ser un lugar de seguridad emocional, de realización total y no el reducto donde se van a descargar el mal humor y las tensiones de lo cotidiano.
La verdad nos hace libres, procuremos ser expositores de esa virtud, para que siempre la espontaneidad nos permita ser naturales y claros, sin temor a poder equivocarnos y sorprendamos s nuestros amigos con una conducta equivocada, perdiendo la confianza de aquellos que conviven a nuestro lado.
Extraído del libro “Vida Desafíos y Soluciones” de Divaldo Pereira Franco
TRABAJO REALIZADO POR MERCHITA
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FIRMEZA EN LA LUCHA
La victoria contra las vicisitudes está al alcance de todos aquellos que se empeñan honestamente por conquistarla.
No debemos quejarnos ya que al hacerlo traducimos rebeldía a los códigos superiores de la vida. La queja es hija de la irritación y de la mala voluntad que contribuyen poderosamente para empeorar el cuadro de desequilibrio de aquel que debería ser candidato al esfuerzo de renovación mental, aplicando todos los recursos para preservar las fuerzas en el bien y en la esperanza, mediante cuyo método aspira a una sicoesfera benéfica y libertadora.
Todos los males que padece el cuerpo proceden del Espíritu, desde el plano espiritual inspiran a los encarnados a recetar menos drogas, evitando así intoxicaciones orgánicas, para reequilibrar mejor el psiquismo del enfermo, que deben ajustar a la salud y preservarla.
La mayor incidencia de las enfermedades es derivada de los problemas socio-morales, del hombre, de las distonía nerviosas, de la falta de higiene, con alta incidencia parasitaria en niños y adultos. El esclarecimiento y la reeducación, encaminando al enfermo a otros sectores donde se pueda beneficiar, recuperándose con mayor seguridad debe ser la medida a tomar por los que se deciden a socorrer al alma enferma.
Depende mucho de la aptitud mental del enfermo, el que esa ayuda resulte beneficiosa, pues no ignoramos, que el pensamiento genera energías que transportan cargas vibratorias de acuerdo con la calidad moral de que se revisten las ideas. Manteniéndonos en ideas positivas y albergando optimismo, nos moveremos cada vez más en canales vibratorios que nos dejaran inmunes a la perturbación, pasando a sintonizar con otros géneros de ondas en las cuales se encuentran campos de vida propiciadores de bienestar, mereciendo mejor asistencia espiritual. Es de ley, que querer es lograr, desde que se sepa lo que se quiere y se mantenga firme el deseo por conseguirlo. Nunca falta apoyo a quienes ansían la ascensión.
Es fácil observar que los Espíritus conscientes del mal que hacen a los que persiguen cuando saben que a los que obsesionan están recurriendo a la ayuda médica para aminorar sus males, envisten contra sus posibles bienhechores, a fin de influirles; generando antipatía por el paciente y, cuando hay afinidad moral entre el médico y el verdugo desencarnado, este le lleva a equivocarse en el diagnostico o por lo menos a no dar la debida atención al problema, quedando en la superficialidad, que no le permite la correcta evaluación para un tratamiento eficiente.
Las inteligencias espirituales negativas son muy hábiles en la elaboración y práctica de los métodos de cobranza que se imponen, en la saña loca de conseguir los pérfidos resultados a que se agarran.
Quien posee el conocimiento de la vida espiritual, no debe caminar entre las sombras, a tenor de la luz que debe estar implantada en su razón, conduciendo los sentimientos y perfeccionándose. La sistemática predominancia de los instintos más agresivos, que fomentan el egoísmo en detrimento de otros valores más elevados, hace que se pierda el valor en la rampa de la insatisfacción con los consecuentes efectos de la rebeldía constante, sin el apoyo de la humildad que calma, ni de la legítima fraternidad que armoniza.
El problema de la evolución es pauta del deber personal, intransferible, no pudiendo nadie crecer en lugar de otr
Nadie debe desconsiderar la responsabilidad, de los deberes morales, ya que son ellos los agentes que propician el crecimiento del ser, en el rumbo de la liberación de las aflicciones que lo prenden al potro del sufrimiento.
El odio no se encuentra inscrito en página alguna del Libro de la Vida, es de origen humano, en la franja limítrofe con la línea animal, en la que predomina el instinto… La inteligencia mal conducida, transforma la agresividad primitiva en programa de venganza y la racionaliza mediante sistemática compulsión siniestra, que transforma el impulso primitivo en odio que aguarda a la presa y piensa devorarla. Los animales, todavía, atacan, cuando son atacados o cuando tienen hambre y, muy raramente, por la preservación de la vida. El hombre, no. El elabora el plan, enloquece, poco a poco, hasta el momento de la venganza en la que dice complacerse. ¿Y después? La sensación del vació que le asalta la mente, antes repleta de lúgubres ideas, constituye para el, también una forma de reparación que le lleva al desvarió completo, hasta que la reencarnación le lleva de vuelta a la bendición del olvido. Los crímenes que se practican claman al Cielo y no son olvidados por la Divina Providencia. Sin embargo, los recursos reparadores se harán presentes por intermedio de otros métodos, los cuales no generan nuevas calamidades, ni desarmonizan los códigos de amor, que están vigentes en todas partes. Nadie tiene el derecho de levantar la maza de la justicia, haciéndose regularizador de débitos, porque casi todos tenemos compromisos en la retaguardia esperando por nosotros.
El amor ha de apagar las atizadas llamas del odio. No extinguiéndose jamás la vida, todo el empeño debe ser aplicado para disfrutar cuantos antes de la paz. No hay que perder la oportunidad de ser el que perdona, el que inicia el nuevo programa de la fraternidad que nos beneficiara muchos más que si lo hace otro, siendo siempre mejor dar que recibir. Y no olvidando nunca que el tiempo ofrece solución para las más difíciles situaciones.
Meditemos en todo ello y sepamos ver en nuestro cuerpo el arpa sublime en la que la sabiduría del señor nos enseña, siglo a siglo, existencia a existencia, día a día, la bendita ciencia del crecimiento y de la ascensión hacia la Vida Inmortal.
Trabajo realizado por Merchita
Extraído del Libro de
Divaldo Pereira Franco “Cuadros de la Obsesión”
GRANDES LABORIOSOS DE LA VERDAD
Nuestra querida Amalia en su manuscrito dictado desde el espacio por mediación de la médium Maria, nos decía a la humanidad que la redención del hombre es muy sencilla. Solo consiste en amar al prójimo como a sí mismo.
Cuando el hombre desciende a la tierra a esa “Naturaleza Divina” llamada Dios que ya nunca volverá más a caer, si la promesa es enérgica y firme, para pasar del “mal” al bien le envuelven unas fuerzas superiores a las suyas y encarna desconocedor de todo cuanto ha prometido, pero entre la promesa y el yo, se constituye una ley, y esa ley es la que rige durante nuestro paso por la tierra. Y así empieza para el Espíritu una existencia de lucha y de progreso. Y como en nuestro planeta todo se ignora y lo achacamos a la casualidad, vamos viviendo dentro de la oscuridad y la ignorancia, sin conocer esa ley que nuestro arrepentimiento ha creado y que es la que nos conduce a puerto de salvación.
Todas las religiones dan un plazo corto para la reconciliación y el hombre tienen una eternidad; el hombre ha sido, el hombre es, y el hombre será y los dardos y desengaños que recibe en las diversas existencias le van enseñando el camino de su propia regeneración. Así cuando el hombre cansado de sufrir, el peso de sus culpas, que conscientemente o inconscientemente pesa en su conciencia dice ¡no puedo más! Entonces sin que nadie le recrimine, sin que nadie le juzgue, sin que nadie le castigue, el solo invoca su redención. Cuando el acto de contrición es puramente verdadero, entonces es cuando el Espíritu ya no puede retroceder de lo que ha prometido.
El hombre no puede bautizar al hombre; el hombre no puede redimir al hombre; el hombre solo se bautiza cuando retira el velo del orgullo que lo domina; entonces ve la verdad y es cuando se redime por el sufrimiento que sus mismas pequeñeces le han proporcionado. Por el llanto que brota de su alma, se redime y se bautiza y ese trabajo es propiamente suyo.
Entonces es cuando se prepara una nueva existencia, dando a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es de Cesar. Cuando un Espíritu de verdad se ha redimido, no le importa a su paso por la Tierra, el escarnio ni la mofa de los humanos, porque ha descendido prometiendo sufrir y vencer: justo es que quien ha hecho sufrir y llorar se encuentre luego en las mismas condiciones.
El hombre debe trabajar para redimirse a si mismo y cuando esté limpio de pecado podrá empezar a conocer a Dios. Todos los que niegan a Dios y su existencia, tienen razón son almas pequeñas que aun no han comprendido de donde emana esa inspiración que los alienta y los guía por el destierro, de la vida, y por lo tanto si no se conocen ellos mismos ¿Cómo van a conocer a Dios?
Al Espíritu le es imposible llegar a la felicidad cuando los placeres materiales absorben todos sus pensamientos. Es triste y amargo describir lo que le sucede a un alma cuando en un momento dado, pasa por delante de sus ojos, como una visión cinematográfica, tantas y tantas costumbres, tan variadas posiciones sociales, tantas y tan diferentes formas de pensar, siendo todo, en conjunto obra de uno mismo.
¡Cuan grande es Dios! ¡Que grande es su obra, su amor, y misericordia! ¡Dando al hombre la eternidad para que valla poquito a poco, limando la cadena de sus imperfecciones. La tierra es un vergel de flores. Solo en sus troncos guarda las espinas y esos troncos y esas espinas no son confeccionados por Dios, sino que es la obra de la imperfección del hombre. Cuando el hombre quiera ser feliz, lo será: su felicidad consiste en el sagrado cumplimiento de sus deberes. El Espíritu, en sus principios, es un tosco trozo de hierro. Este trozo de hierro, para convertirse en un objeto artístico, tiene necesariamente que pasar por la fundación, donde, después de mil tormentos, completamente purificado, convertido en un objeto de arte, es la admiración de los que lo contemplan. Pues lo mismo sucede con los Espíritus. Todos absolutamente todos, “sienten la necesidad” de pasar a la Gran Fundición, dejando en ella, a costa de sus justos tormentos, las imperfecciones adheridas a su Espíritu, purificándose con el fuego de los sufrimientos.
El hombre con el Espiritismo aprende a caminar, a conocer nada es hijo del azar, que todo es obra de uno mismo y que cuanto más se sufra y llore, más cerca se está de la felicidad. En todos los días borrascosos que el hombre encuentre en el camino de la vida, debe bendecid a Dios, porque teniendo fuerzas y resignación, si en vez de revelarse se domina como un niño dócil, la hiel no le será tan amarga, pues será endulzado, si tiene la resignación debida para llevar el peso de la cruz.
El siglo en que estamos, aun al hombre no le esta concedido el contemplar de cerca las maravillas. Para realizar ese deseo tiene antes que purificarse por medio del sufrimiento. ¡Benditos los justos! ¡Dichosos los humildes y limpios de corazón! Para ellos será la felicidad eterna…
Todos los que se consagran al ideal espirita no deben aspirar a ningún provecho material, como puede ser las consideraciones de la sociedad que los componen y que toman parte en su propaganda porque ¿Quiénes son? La mayoría pertenecen a las primeras clases sociales y con títulos, abogados, escritores, ingenieros, médicos de renombre. Estos hombres no han conocido la pobreza ignoran que entre los pobres hay almas sedientas de luz y que tienen intuiciones maravillosas.
El ser Espirita no nos obliga a salir de la esfera en que siempre hemos vivido, por eso entre muchos espiritas no existe entendimiento porque hay la barrera de la distinta posición social. No desdeñan con intención es que no hay atracción entre los grandes y los pequeños. Entre los verdaderos Espiritas el progreso moral tiene más valor que el intelectual, el valor bien entendido es valorar al sabio por su ciencia y al humilde ignorante por su sentimiento. En el campo espiritista todos tenemos la obligación de sembrar la semilla de la observación y del adelanto. El de los más influyentes dará dieses y el de los más insignificantes humilde musgo, los primeros sembraran arbustos que un dia serán árboles seculares y los pequeños serán hiedra que se enlazará a ellos.
La humanidad se regenera el trabajo la ennoblece, la vida cambia de forma y lentamente el progreso sale de su crisálida para convertirse en mariposa como el humilde gusano, sino en polen fecundante que deja el fruto en todas las regiones de la Tierra, en el fondo de los mares, en el seno de la montañas, en el espacio, en los talleres, en las fabricas, en las escuelas y principalmente en la cámara oscura del pensamiento.
Hoy el hombre expone sus ideas sin ser castigado como fueron los Sacerdotes, Cristo, Galileo y todos los hombres que han iniciado algo nuevo. Desaparecieron las hogueras y las semillas que ellos sembraron (mártires de la tierra) nos han dado abundantes cosechas. Un Espíritu Superior infiltró en las almas de doce hombres, el germen de la civilización, estos cruzaron la Tierra, repitieron las parábolas de Cristo y su Santa Doctrina, a través de 19 siglos, se conserva latente en una gran parte de la humanidad.
Desgraciadamente muy manipuladas por la humanidad y distintas religiones, muchas fracciones de la sociedad ignoran lo que Cristo fue, edifican cosas en la arena de la tierra y no en la montaña de la Eternidad, pero los obreros que dependen de esos Maestros de obras, los creyentes automáticos que creen porque ven creer, esas maquinas humanas que obedecen sin replicar, no son tan responsables de la debilidad de sus actos como lo es el pastor que guarda y conduce el rebaño.
El que no tiene inteligencia para analizar y comparar, y obra por instinto de imitación y que no tienen conciencia de sus actos, el Padre los mira con la compasión que se mira a un niño cuando da sus primeros pasos en la senda de la vida.
Es bueno compadecer a las falanges de los fieles de todas las religiones positivas, que van hacia Dios, pero por un camino largo. Cristo dio la libertad de la razón al hombre y el Universo por templo, sin altares, sin ritos, sin ceremonias clericales, le dejo al hombre por herencia el espacio y el tiempo y por ejemplo que imitar su modo de morir.
¡Cuan pocos comprendieron a Cristo!
¡Como hemos empequeñecido su memoria!
¡A la sombra de su gran figura cuantos crímenes se han cometido!…
Cristo que fue la humildad personificada, que sufrió resignado la befa y el escarnio, hecho un dia a los mercaderes del templo a latigazos. Pues para nosotros los Espiritas nuestro templo deberá ser todo lugar, todo paraje, todo sitio donde se rinda culto a la civilización, debemos unirnos todos los espiritas de este globo y decir por medio de la palabra, el libro, el periodico, de los cuadros, de las estatuas, de todos los objetos y artefactos que el hombre no puede hacer, que el Espíritu no es juglar de oficio. Que no posee con las comunicaciones de ultratumba el oráculo de Napoleón. Que lo único que ha conseguido es convencerse de sus pasadas existencias y conformarse, resignarse con sus penalidades presentes. Que el verdadero espírita solo se ocupa del díctico del templo de Belfos “conocete a ti mismo” y el conocimiento de nuestra niñez nos hace mucho más indulgentes con los demás.
El Espiritismo es grande por si solo, no necesita de pequeños accesorios ¡Espíritas! No nos asemejemos al siervo que guardó el talento que su señor le dio. Seamos como su compañero que le dieron cinco y devolvió diez. No tengamos la Luz debajo del celemín. La unión es el símbolo de la fuerza moral y material, demostremos que el Espiritismo no es un arte de hacer fortuna, es sencillamente el arte de “Conocete a ti mismo!
Aquellos que estudian en los libros de la Codificación no caminan a ciegas, porque no importunaran a los sabios con preguntas insignificantes aunque para ellos sean importantes y en las reuniones familiares, donde el vocabulario es sencillo, no sentirán la sed de no encontrar lo que buscan. El estudio del Espiritismo no nos hace libres, nos hace honrados, despertando en nosotros los más nobles y elevados sentimientos, porque nos demuestra que prácticamente somos desgraciados porque queremos serlo, y solo seremos felices cuando sembremos con nuestras virtudes las semillas de la felicidad.
Sin excluir de esta ley, al monarca poderoso y al infeliz mendigo: ambos pueden trabajar en su progreso, los dos pueden aspirar a ser amados, los dos son miembros útiles del gran cuerpo social; Con el estudio del Espiritismo desaparecen las castas degradadas y los hijos desheredados, lo mismo que las razas privilegiadas, y los seres elegidos. Todos los Espíritus con el don de la inteligencia, la aspiración eterna del progreso y el patrimonio del tiempo; tiempo que no concluye, el alma vive siempre y siempre está en vías de perfeccionamiento.
Nuestra gran Amalia ese Espíritu de luz nos decía que las comunicaciones con los Espíritus había que mirarlas con profundo respeto y evitar el engaño. La impaciencia en el Espiritismo es el mayor escollo que podríamos poner en nuestro camino los mediums. Ella huía de preferir las comunicaciones firmadas con nombres celebres, en la religión y en la ciencia. Para ella estaban demás las santidades de unos y la sabiduría de los otros. Creía en que los Espíritus debían estar en relación directa con el grupo formado para escucharlos, por eso en una reunión familiar compuesta de mujeres humildes y en su mayoría ignorante ella no aceptaba como buenas las comunicaciones de sabios doctores de la iglesia, ni de santos ilustres como Teresa de Jesús. Decía que en la tierra las mujeres honradas, modestas, educadas, no acuden en las horas de asueto a las tabernas. Van al teatro, de paseo, a las reuniones buscando amigas afines, con sus sentimientos y costumbres. La juventud no busca para su esparcimiento a los viejos. Buscan a los jóvenes. Los hombres rudos del campo no buscan a los sabios o académicos, cada cual se suele mantener dentro de su esfera de acción.
Los Espíritus de igual manera, por ley natural ven más claro que los encarnados, cuando se dan cuenta de la continuidad de su vida no acuden a los centros donde no tienen el menor lazo de atracción. Podrán acudir de vez en cuando, por ejemplo como acuden los catedráticos a las escuelas para ver el estado de adelanto de los alumnos, pero estar a disposición de los niños jamás.
La comunicación de los Espíritus es innegable, en ciertas ocasiones se obtiene el nombre pero esto es porque la aproximación de un alma querida nos produce todas las sensaciones conocidas y otras muchas de las que no tenemos idea.
Amalia sintió un placer que nunca había sentido, al escuchar hablar a Miguel Vives. Mientras el médium hablaba, ¡ella sentía el calor de la vida! Calor que luego no volvía a sentir ¡ Ella sintió a su madre y fue tal la sensación y sentimiento que no pudo dudar de que realmente su madre estaba allí y era realmente la que le estaba hablando.
En otras ocasiones otros mediums, por consolarla y animarla le decían: “tu madre está aquí” ella agradecía la buena intención de esos mediums que para consolarla lo decían, pero ella por dentro mentía que su madre no estaba allí.
En la sesión de Tarrasa que es la que hemos mencionado en la comunicación esta fue espontánea, con lenguaje sencillo lleno del más puro sentimiento, la hizo creer que era su madre el Espíritu que Hablaba. Ella se preguntaba a si misma ¿es ella? Ella sintió un alivio muy grande al sentirse amparada por el Espíritu de su madre que la hacia no sentirse sola en brazos de la adversidad.
Todos los mediums tienen una labor que hacer y cuando llega su tiempo, todos notan algo diferente, algo que no es natural (lo de todos los días) y es entonces cuando deben dichos mediums tomar decisiones y si estas son acertadas reafirmarse y entregarse a ellas porque si no lo hacen pasara como cuando a Jesús cuando le preguntaron por la venida de Elías y El contesto que había venido y no lo habían reconocido, pobres ciegos que por su terquedad y pereza, por su desmesurado orgullo reniegan y dan de lado los lazos que tienen la espiritualidad para que vean la verdad de la vida, no la que espantada por el fanatismo, hecha para fines e intereses mundanos y que a ningún sitio verdadero llevan, pero a nadie hay que obligar ni empujar. Cada uno por si solo debe procurarse su gloria o su infierno, somos hacedores de todo cuanto nos acontece.
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HISTORIA |
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Trabajo realizado por Merchita
Miembro fundador del centro espirita
Amor Fraterno de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) ESPAÑ
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AFECTIVIDAD CONFLICTIVA
La búsqueda de la afectividad constituye una necesidad de intercambio y de relacionamiento entre las criaturas humanas. Los que así proceden, aseguran, que solamente a través de otro es posible experimentar el afecto, recibiéndolo y donándolo.
Como resultado de ello, las personas que se sienten solitarias, se atormentan con la incesante inquietud de que solamente sentirán seguridad y paz, cuando encuentren a otro para su soporte afectivo. En ese concepto, se encuentra una gran equivocación, la equivocación de esperar de otra personas la emoción que constituya el completo, significado de auto realización.
Un solitario, cuando se apoya en otro individuo, que también tiene necesidad afectiva, forma un par de buscadores solos, esperando aquello que no saben o no desean ofrecer. Es claro que ese relacionamiento está llamado al desastre, a la separación, cara a poder encontrar distantes uno del otro emocionalmente, cada cual pensando en sí mismo, a pesar de la proximidad física.
Se hace imprescindible desenvolver la capacidad de amar, porque el amor también es aprendido. El se encuentra insisto en el ser como resultado del afecto divino, no en tanto, no pocas veces adormecido o no identificado, que debe ser trabajado mediante experiencias de fraternidad, de respeto y de amistad.
Partiéndose de pequeñas conquistas emocionales y de júbilos de significado sencillo, se desenvuelve mediante el arte de servir y de ayudar, creando lazos que se estrechan y se amplían en el sentimiento. Se estrechan, por el hecho de aprenderse la unión con otro y se amplían mediante la capacidad de entendimiento de los límites del otro, sin exigencias inapropiadas ni largas al instinto perturbador de posesión, en sus tentativas de sumisión ajena…
Resultante de muchos conflictos que aturden el equilibrio emocional, esos individuos insatisfechos, que se acostumbraron a las bengalas y a las fugas psicológicas, piensan que a través de la afectividad que reciban es que lograran el relleno del vacío existencial, como si fuese una formula meticulosa para solucionarle las inquietudes.
Los conflictos deben ser enfrentados en sus respectivos campos de expresión y nunca mediante el enmascaramiento de sus exigencias, transferiendose de presentación. Los factores psicológicos generadores de esas embarazosas situaciones son muy complejos y necesitan de terapéuticas cuidadosas, de modo que puedan ser diluidos con equilibrio, cediendo lugar a emociones harmónicas propiciadoras de bienestar.
La afectividad desempeña una importante labor, cual sea el desenvolver de la facultad de amar con lucidez, ampliando el entendimiento en torno a los significados existenciales que se convierten en motivaciones para el crecimiento intelecto – moral.
Cuando se busca el amor, posiblemente no será encontrado en personas, lugares o situaciones que parezcan propiciatorias. Es indispensable descubrirlo en si mismo, de modo a ampliarlo rumbo a las demás personas.
Como una llama débil que se agiganta estimulada por combustible propicio, el amor es vitalizado por el sentimiento de generosidad y nunca de egoísmo que espera siempre el beneficio antes de proporcionar alegría a otro.
La predominancia del egoísmo le tolda la visión saludable del sentimiento de afectividad e imponerle exigencias inapropiadas que, invariablemente, lo tornan victima de las circunstancias. En tal condición, sintiendo la imposibilidad de amar o de ser amado, procura, afligido, despertar el sentimiento de compasión, apoyándose en la piedad injustificada.
Si experimentas soledad en tu día a día, has un análisis cuidadoso de tu conducta en relación a tu prójimo, procurando entender el porque de la situación. Se sincero contigo mismo, realizando un examen de conciencia a respecto de la manera como te comportas con los amigos, con aquellos que se te acercan e intentan la convivencia fraternal contigo.
Si eres del tipo que esperas la perfección en los otros, es natural que estés siempre decepcionado, al contactar dificultades ajenas, olvidando sin embargo que también es así. Si esperas que los otros sean generosos y fieles en el relacionamiento para contigo, estudia tus relaciones y comportamientos delante de ellos.
La bendición de la vida es la oportunidad edificante de rehacimiento de experiencias y de conquistas de valores más elevados, algunas veces con más sacrificio… No te atormentes, por tanto, si escasean en los paisajes de tus sentimientos las composiciones del afecto y de la amistad.
Observa alrededor y veras otros corazones en carencia, a tu semejanza, que necesitan de oportunidad afectiva, de bondad fraternal. Ejercita con ellos el intercambio fraterno, sin exigencias, no transfiriéndoles las inseguridades y fragilidades que te son habituales.
Es muy fácil desenvolver el sentimiento de solidaridad, de compañerismo, bastando que ofrezcas con naturalidad aquello que te gustaría recibir. El principio, se presenta un tanto embarazoso o desconcertante, más el poder de la bondad es tan grande, que luego que se han superado los aparentes obstáculos y, a semejanza de la débil planta que rompe el suelo grosero atraída por la luz, se desenvuelve y se torna productiva conforme a su especie…
Observa con cuidado y veras a la multitud aturdida, agresiva, asustada, que te parece antipática e infeliz. En realidad, está constituida de personas como tú mismo, huyendo para ningún lugar, sin coraje para el enfrentamiento.
Contribuye jovialmente, cuanto y como puedas, para atenuar algún infortunio o disminuir cualquier tipo de sufrimiento que registres. Ese comportamiento te facultará mucho bien y, cuanto menos esperes, estarás enriquecido por la afectividad que donas y por la alegría en hacerlo.
Nadie puede vivir con alegría sin experimentar la afectividad. La afectividad es mensaje de amor a Dios, estimulando las vidas al crecimiento y a la sublimación. La afectividad debe ser distendida a todos los seres, a los vegetales, animales, seres humanos, ampliándola por toda la Naturaleza.
Cuando se ama, se instalan la belleza y la alegría de vivir. La salud integral, sin duda, es difluente de la harmonía del sentimiento por el amor con las conquistas culturales que llevan a la realización personal, trabajando por el equilibrio y funcionamiento existencial.
Joanna de Angelis
Psicografia de Divaldo Pereira Franco, en el día 17 de noviembre del 2008, en la ciudad de Puerto en Portugal.
Traducido al Español por. M. C R.
Do site: http://www.divaldofranco.com/mensagens.php?not=247
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LA AMISTAD
¿Tienes algún amigo?
¿Piensas que un amigo es un tesoro como muchos alegan?
Un amigo es una bendición que nos corresponde cultivar en el clima de la gratitud.
Muchos compañeros de lucha exigen cooperadores esclarecidos para las tareas que les corresponden, amigos valiosos que les entiendan los propósitos y valoricen los trabajos, olvidando que los afectos, como las plantas, reclaman cultivo adecuado.
La comprensión no se improvisa. Es obra de tiempo, colaboración, armonía.
Quien dice que ama y no procura comprender ni auxiliar, ni amparar y ni servir, no salió de si mismo al encuentro del amor en alguien.
Un amigo verdadero no es ciego, y si ve defectos en el corazón del amigo sabe amarlo y entenderlo como es
Venceremos el egoísmo en nosotros cuando nos decidamos a ayudar a los seres a realizar su propia felicidad, tal como entiendan ellos deba ser la felicidad que procura, sin cogitar de nuestra propia felicidad.
Un amigo piensa como nosotros pensamos, con todo, precisamos reconocer que sus pensamientos son creaciones originales de ellos.
la ventura real de la amistad es el bien de los seres queridos.
Así como los amigos me aceptan como soy, debemos aceptar como ellos son.
No debemos ser egoísta, y pensar que el amigo ha de estar siempre dispuesto para cuando nosotros queramos, la verdadera amistad, deja libertad al amigo, si el por circunstancias ha de salir con otros amigos, o no desea estar con nosotros por cualquier motivo, no debemos dar lugar a que el se sienta inquieto ni preocupado temiendo nuestra reacción, ellos deben sentirse libres para actuar y nosotros también, eso no seria amistad.
Los amigos de verdad, acuden a ayudarnos sin que se les llame.
El mismo Jesús, primeramente, sembró el ideal divino en el corazón de los continuadores, antes de recogerles el entendimiento. Les sufrió las negaciones, les toleró las flaquezas y les disculpo las exigencias para formar, por fin, el colegio apostólico.
En cualquier dificultad en las relaciones afectivas es preciso recordar que toda criatura humana es un ser inteligente en transformación incesante, y, a veces, el cambio de las personas que amamos no se verifica en la dirección de nuestras preferencias.
Existe una ciencia de cultivar la amistad y construir el entendimiento. Como acontece al trigo, en el campo espiritual del amor, no podrá ser posible recoger sin sembrar.
Examinemos pues diariamente, nuestra labor afectiva. Observemos si estamos exigiendo flores prematuras y frutos anticipados. No debemos olvidarnos de la atención, del abono, de la irrigación. Pongámonos, en la posición de planta en jardín ajeno, y reparando los cuidados que exigimos, no desdeñemos rescatar nuestras deudas de amor para con los otros.
Imitemos al labrador prudente y devoto, si deseamos lograr grandes cosechas y preciosos resultados.
Cuanto más amistad demos, más amistad recibiremos.
Si Jesús nos recomendó amar a nuestros enemigos imaginemos con que inmenso amor nos compete amar a aquellos que nos ofrecen el corazón.
TRABAJO REALIZADO POR Merchita
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¡YO QUIERO SER MÉDIUM!
Aunque muchos insistan en afirmar que la mediúmnidad es deuda, antes que cualquier otra cosa, basándose en una afirmación de Emmanuel (esa afirmación precisa ser mejor interpretada), en realidad, mediúmnidad es un serio compromiso que asumimos conscientemente antes de retornar a la carne, sea por sugestión de la espiritualidad superior o por iniciativa nuestra. Mediúmnidad es el instrumento de nuestra evolución y oportunidad de reparación de un más que probable pasado de errores. Rechazarla cuando ya estamos aquí, es huir de la responsabilidad, del compromiso, que asumimos en el mundo espiritual, en detrimento de nosotros mismos.
El Espiritismo está con nosotros hace ciento cincuenta años y aun hoy la practica mediúmnica claudica en muchas casas espiritas. No son raros los casos en que, después de la primera visita, la personas es encaminada al desenvolvimiento de su mediúmnidad, , aun mismo no teniendo ninguna noción sobre cómo se procesa el intercambio con los espíritus. el resultado de eso, innumerables veces, es desastroso: las personas quedan con miedo y con ideas erradas sobre el contacto entre los hombres y los desencarnados. Y esa mentalidad es cultivada entre nosotros básicamente, por el poco o ningún estudio doctrinario, sobre todo de las obras básicas.
Sabemos que el fenómeno mediúmnico es un buen medio de atracción para los que aun no conocen el espiritismo, más no se puede invertir la escala de los valores de las cosas. el estudio, la divulgación de la doctrina Espirita y la reforma intima, son fundamentales para la vida futura del espíritu inmortal, y deben ser las principales preocupaciones de los espiritas, principalmente de los dirigentes.
Millares de personas, baten las puertas de los centros espiritas, presentando síntomas de mediúmnidad, deseando ser asistidas con el fin de librarse del desequilibrio. Gran parte de los médiums principiantes quieren desenvolver la mediúmnidad, aun mismo desconociendo completamente lo que esto significa, pues acreditan que, únicamente, en la sesión mediúmnica, desenvolverán su mediúmnidad, sus obsesores serán adoctrinados y alcanzaran automáticamente el equilibrio, la paz y la salud. En otras palabras, quieren la conquista mágica y fácil, a través del simple fenómeno mediúmnico.!
Los grupos espiritas, sin conocimientos más profundo en el Espiritismo, ansiosos en aumentar el número de trabajadores de la casa, encaminan a personas para la práctica mediúmnica, tan solamente porque demuestran poseer mediúmnidad. Cuando son alertados, muchos dirigentes afirman estar haciendo un acto de caridad, cuando, en verdad, podrán estar promoviendo una tremenda desorganización psíquica, forzando el desenvolvimiento mediúmnico en personas que no están preparadas. El error se torna mucho más grave, porque, la prisa con el fenómeno mediúmnico, torna el fenómeno más importante que el propio Espiritismo. Es el resultado infeliz, de la suma de la poca preparación de los dirigentes, con la persistente mala voluntad de los médiums en estudiar el Espiritismo.
Volvemos a repetir que el estudio continuado, la divulgación incesante de la Doctrina Espirita, – principalmente por el ejemplo – y la indispensable e innegable reforma intima, son absolutamente fundamentales para la vida futura del espíritu inmortal, deben ser siempre las principales preocupaciones de los espiritas, principalmente de sus dirigentes.
Agnaldo Cardoso
Traducido por M. C.
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EVOLUCIÓN Y MEJORAMIENTO
“Jesús les respondió: En verdad, en verdad, te digo: Nadie puede ver el Reino de Dios si no naciere de nuevo.” Jesús – Juan 3:3
“La reencarnación es la vuelta del alma o Espíritu, a la vida corpóreo, más en otro cuerpo especialmente formado para el y que nada tiene en común con el antiguo.” Cap. IV, 4
Decididamente, en nombre de la Eterna Sabiduría, el hombre es el señor de la evolución en la Tierra, todos los elementos se le sujetan con discreción.
Todos los reinos del planeta le rinden vasallaje.
Montañas ciclópeas sufren la carga de explosivos, transfigurándose en materia prima destinada a la edificación de ciudades prestigiosas.
Minerales arrancados de las entrañas del globo, soportan los hornos incandescentes, a fin de garantizar utilidad y confort.
íos y fuentes obedecen a las determinaciones, transfiriéndose en el lecho, con vistas a la fertilización de la gleba sedienta.
Florestas le atiende la derrumbada, favoreciendo al progreso.
Animales, aun mismo aquellos de más pujanza y volumen, obedecen las ordenes, quedándose integralmente domesticados.
La electricidad y el magnetismo plasman los deseos.
Y el propio átomo, síntesis de la fuerza cósmica, descubre los secretos, aceptando la dirección.
Más no es solo el dominio de los recursos materiales los que el hombre gobierna, soberano.
El pesquisa las reacciones populares y comanda la política; investiga los fenómenos de la naturaleza y levanta la ciencia; estudia las manifestaciones del pensamiento y crea la instrucción; especializa el trabajo y hace la industria; relaciona las imposiciones y controla la economía.
Claramente, nosotros, los espíritus en perfeccionamiento, en el perfeccionamiento terrestre, conseguimos alterar o maniobrar las energías y a los seres inferiores del orbe a los que transitoriamente, nos ajustamos, y a los cuales nos es posible catalogar los imperios de la vida infinita, actuantes en el Universo
A la vista de eso, no obstante sustentados por el apoyo Divino, en las filas educativas que nos son necesarias, el mejoramiento propio corre por nuestra cuenta.
El profesor enseña, más el alumno debe realizarse.
Los espíritus superiores, nos amparan y esclarecen, no en tanto, es disposición de Ley que cada conciencia responda por el propio destino.
Meditemos en eso, valorizando las oportunidades en nuestras manos.
Por muy alta que sea la cuota de trabajo correctivo que traigas por los compromisos asumidos en otras reencarnaciones, posees determinados, sobras de tiempo - el tiempo que es patrimonio, igual para todos- y que con el tiempo de que dispones, basta usar súbitamente la voluntad, que tantas veces manejamos para agravar nuestros dolores a fin de consagrarte al servicio del bien y al estudio iluminativo, cuando quieras y como quieras, donde quieras, mejorándote siempre.
Libro de la Esperanza (Emmanuel) de Francisco Cándido Xavier
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OÍR CON EL CORAZÓN
Más allá de la facultad de escuchar con los oídos, se pude hacer también con la mente, con la emoción, con interés, con malicia, con desanimo, con resentimiento, con alegría, con el corazón…
El arte de oír es muy complejo.
Normalmente se oyen informaciones pensando en otras cuestiones que predominan, desviando la atención e impidiendo que se fijen las impresiones de aquello que se informa.
Algunas veces, se oyen las narrativas que son presentadas con estado de espíritu crítico y perdiéndose los mejores contenidos, porque no están de acuerdo con el pensamiento y la conducta de quien escucha.
En diversas oportunidades, se oyen a las personas con indiferencia, pensando en los propios problemas e inquietudes, distantes del sufrimiento ajeno, por considerarse muy grande el propio.
Es común oír por obligación social o circunstancial, estando en otro lugar y situación mental, aunque físicamente estemos al lado.
Las criaturas humanas conviven unas con las otras, manteniéndose siempre extrañas, no consiguiendo salir de la propia cárcel en donde restringen los pasos, sin embargo preservando la apariencia de libres.
Por consecuencia, la soledad y la depresión aumentan en razón directa en que se engrandecen los grupos sociales, siempre ávidos de novedades y capacidades transitorias, casi ningunas cosas.
La saturación que proviene del mismo, de las actividades respectivas, sin embargo de alta gravedad, que terminan por transformarse triviales para quien las escucha, responde por el aturdimiento y desinterés de aquellos que se colocan en la posición de oyentes.
Especialmente las personas que escuchan las narraciones de los sufrimientos humanos, de tal forma se acostumbran con los dramas y tragedias que, por mecanismos defensivo, se distancian de los hechos y ofrecen palabras destituidas de emoción y de significado, que momentáneamente atienden a los afligidos, sin confortar con seguridad.
Es comprensible esa actitud, porque también son individuos que sufren presiones, angustias, ansiedades y organizan programas de felicidad que no se completan como les gustaría.
Se tornan de ese modo, oyentes insensibles.
Despertando para la circunstancia aflictiva, de la que ellos también necesitaran de servidos y orientados, en la soledad en que se encuentran, en las necesidades a la que están expuestos, son inducidos a hacer una evaluación de conducta, mudando de actitud en relación a aquellos que los buscan.
Pasan entonces a oírlos con el corazón.
Esto es, participan de la narrativa del otro con el espíritu solidario, saliendo de la propia soledad.
¡Oír con el corazón!
Quien narra un drama es gente que, como tal, debe ser considerada.
No es un caso más, un cliente, un necesitado, una pesadilla de la cual se debe uno descartar.
Está sobrecargado y no sabe como proseguir. Necesita ayuda. Requiere atención.
Puede ser molesto para quien oye. No en tanto, una palabra dicha con el corazón consigue el milagro de modificarle la visión en torno de lo que le ocurre, animándolo para proseguir en el cometido.
Una sonrisa de comprensión le da una señal de que está siendo atendida y encontró a alguien que con ella simpatiza y se dispone a ser su amigo.
Escasean los amigos, los afectos verdaderos.
Se multiplican aquellos que hacen parte de los muertos vivos de la sociedad consumista, cuando ella necesita de seres que piensen que sientan, vibrando en espíritu de solidaridad.
Cada persona es un país a conquistar y a ser conquistado.
Particularmente, cuando está fragilizada, aislada en la isla de su aflicción, perdida en la fijación del sufrimiento, ansia por alguien que le pueda arrancar el ancora infeliz que le retiene la embarcación existencial en ese peñasco sombrío.
Solamente cuando se puede oír con el corazón, es que el mensaje encuentra resonancia y puede repercutir en le lama que llora.
No pocas veces, el cansancio que a todos acomete, la irritación que se deriva de los problemas cotidianos o malestar proveniente de los problemas existenciales arma al individuo de indiferencia por su prójimo, tapándole los oídos del corazón.
Jesús lo dijo con mucha propiedad… Ellos tienen oídos, más no oyen.
Los suyos son oídos bloqueados para el mundo exterior, en razón de los conflictos internos y de los estridulas sonidos morales que estremecen y agonizan.
Hay, no en tanto, una forma par el cambio de conducta, beneficiándose y auxiliado a los demás.
Procura oír en cada ser una historia, como si fueses un escritor, un periodista, alguien interesado en la otra vida.
Descubrir lo nuevo, lo inusitado en su prójimo, con ojos más expectantes, penetrando en el amago de la ocurrencia.
Dejarse inspirar por el otro, por su necesidad, por su aflicción, por su alegría y mensaje, cuando eso ocurra.
Más a allá de oír, ofrecer algo a cambio: una palabra alentadora, un gesto fraternal en forma de abrazo, una sonrisa compasiva, cualquier cosa que responda al suplicante de manera encorajada.
Ampliar el corazón en el rumbo de quien habla o de quien apenas, en silencio, demuestra su terrible aflicción.
Oír con el corazón es también una forma feliz de hablar con el corazón, mediante o no el uso de las palabras.
Es vibración de amor que se expande y que retorna en música de solidaridad.
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Los médicos, invariablemente utilizando el estetoscopio, auscultan el corazón de su pacientes, más raramente escuchan el mensaje discreto que el transmite, pidiendo socorro fraternal, ayuda emocional, bondad estimuladora…
Aprende, tu, a oír con el corazón, todo cuanto los otros corazones están procurando decirte.
Descubrirás un mundo totalmente nuevo, enriquecedor, en el cual te encuentras y aun no habías percibido, alegrándote con la honra inmensa de estar en el y ayúdalo a ser cada vez más feliz.
Extraído del libro de Divaldo Pereira Franco “Directrices para el Éxito” Joanna de Angelis Espíritu.
Traducido por Merchita.
Con mucho amor y cariño de Merchita
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¿QUIÉNES SON ELLAS?
Ellas sonríen cuando quieren gritar.
Cantan cuando quieren llorar.
Lloran cuando están felices y ríen cuando están nerviosas.
Ellas luchan por aquello que acreditan y se levantan contra la injusticia.
No aceptan un “no” como respuesta cuando creen que hay una solución mejor.
Ellas andan sin zapatos nuevos para que sus criaturas puedan tenerlos.
Van al medico a hacer compañía a una amiga asustada…
Aman incondicionalmente…
Lloran cuando sus criaturas adolecen y se alegran cuando ganan premios.
Sus corazones se quiebran cuando un amigo o familiar muere, más son dueñas de una fuerza descomunal cuando ni ellas mismas acreditan que aun hay fuerzas.
Saben que un abrazo y un beso pueden curar un corazón roto…
Están en las salas de las aulas, dando las primeras lecciones a la infancia… En los hospitales, amparando enfermos y en los deportes arrancando aplausos
Se multiplican en los orfanatos, sanatorios, albergues, socorriendo y amparando con sus manos operosas…
Pueden ser encontradas también en la agricultura, arando la tierra, distribuyendo simientes y haciendo la cosecha…
Si la enfermedad las visita, aun así, no se irritan ni se desesperan. Soportan los dolores con resignación y coraje.
Cuando son abandonadas, luchan solitas, sufren calladas y dan la vuelta por encima.
Golpeadas, esconden las heridas, disfrazan el dolor y siguen al frente
Ellas están en todos los lugares del mundo…
Son de todos los tamaños, de todos los colores y formas…
¿Y usted, ya descubrió, quienes son ellas?
Si, ellas son las mujeres…
Ellas irán a dirigir, volar, andar, correr o a mandarle un email para mostrar cuanto le importa usted.
Una mujer hace más que dar la vida. Ella trae alegría y esperanza a su corazón hace girar el mundo…
Las mujeres son adictas a la compasión y saben cultivar los ideal
……………
La mujer tan despreciada por el hombre a lo largo de los milenios, hoy asume el lugar que le pertenece en los escenarios del mundo.
Ahora el hombre reconoce que, si el es el cerebro, la mujer es el corazón. El cerebro produce la luz, el corazón, el amor.
La aspiración del hombre es la suprema gloria, la aspiración de la mujer, la virtud extrema. La gloria traduce grandeza, la virtud traduce divinidad.
El hombre es capaz de todos los heroísmos y la mujer es capaz de todos los martirios. El heroísmo ennoblece y el martirio sublima.
Si el hombre es un océano, la mujer es un lago. El Océano tiene la perla que embellece, el lago tiene la poesía que deslumbra.
En cuanto el hombre es el águila que vuela, la mujer es el ruiseñor que canta: volar es dominar el espacio, más cantar es conquistar el alma.
El hombre tiene un farol: la conciencia; la mujer tiene una estrella: la esperanza.
El farol guía, la esperanza salva.
En fin, el hombre está colocado donde termina la tierra y la mujer, donde comienza el cielo.
Y por más que el hombre sea fuerte e invencible, frente a vientos y tempestades, es los brazos de una mujer los que le procuran la paz y la seguridad.
Redacción de Momento Espirita, basado en un texto de autor desconocido.
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INVISIBLE MÁS NO AUSENTES
Cuando murió en el siglo XIX, Víctor Hugo arrastró nada menos que dos millones de acompañantes en su cortejo fúnebre, en pleno Paris.
Luchador en las causas sociales, defensor de los oprimidos, divulgador de la enseñanza y de la educación, el genial literato dejó textos inéditos que, por su voluntad, solamente fueron publicados después de su muerte.
Uno de ellos habla exactamente del hombre y de la Inmortalidad y se traduce más o menos en las siguientes palabras:
La muerte no es el fin de todo. Ella no es sino el fin de una cosa y el comienzo de otra. En la muerte el hombre acaba, y el alma comienza.
Que digan esos que atraviesan la hora fúnebre, la última alegría, la primera del luto. Digan si no es verdad que aun hay allí alguien , y que no acabo todo.
Yo soy un alma. Bien siento que lo que daré al túmulo no es mi yo, mi ser. Lo que constituye mi yo, irá al más allá.
El hombre es un prisionero. El prisionero escala penosamente los muros de su mazmorra, coloca el pie en todos los golpes y sube hasta la rejilla de ventilación.
Ahí, mira, distingue a los lejos la campiña, aspira el aire libre, ve la luz.
Así es el hombre. El prisionero no duda que encontrará la claridad del día, la libertad. ¿Cómo puede el hombre dudar si va a encontrar la eternidad a su salida?
¿Por qué el no posee un cuerpo sutil, etéreo, del que nuestro cuerpo humano no puede ser sino un grosero esbozo?
El alma tiene sed de lo absoluto y lo absoluto no es de este mundo. Es por demás pesado para esta Tierra.
El mundo luminoso es el mundo invisible. El mundo luminoso es el que no vemos. Nuestros ojos carnales solo ven la noche.
La muerte es un cambio de vestimenta. El alma que estaba vestida de sombra, va a ser vestida de luz.
En la muerta el hombre sigue siendo inmortal. La vida es el poder que tiene el cuerpo de mantener el alma sobre la Tierra, por el peso que tiene en ella.
La muerte es una continuación. Más allá de las sombras, se extiende el brillo de la eternidad.
Las almas pasan de una esfera para otra, se tornan cada vez más luz, se aproximan cada vez más y más a Dios.
El punto de reunión es el Infinito.
Aquel que duerme y despierta, despierta y ve que es hombre.
Aquel que está vivo y muere, despierta y ve que es Espíritu.
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Muchos consideran que la muerte de una persona amada es verdadera desgracia, cuando, en verdad, morir no es terminar ni consumirse, más si liberarse.
Siendo asi, ante los que parten en dirección a la muerte, debemos asumir el compromiso de prepararnos para el reencuentro con ellos en la vida espiritual.
Prosiga su jornada en la Tierra sin atrasar las realizaciones superiores que le competen, pues ellas serán valiosas, cuando usted haga el gran viaje, rumbo a la madrugada clarificadora de la eternidad.
Marco Aurelio Rocha.
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AFECTIVIDAD CONFLICTIVA
La búsqueda de la afectividad se constituye en una necesidad de intercambio y de relacionamiento entre las criaturas humanas aun inmaduras. Acreditan, aquellos que así proceden, que solamente a través de otro es posible experimentar el afecto, recibiéndola y donándola. Como les ocurre, a las personas que se sienten solitarias y se atormentan incesantemente con la inquietud de que solamente sentirán seguridad y paz, cuando encuentren a otro que se constituya en soporte afectivo. En ese concepto, se encuentra un gran equivoco, como es el de esperar de otra persona la emoción que constituye la integridad, es decir, la auto-realización.
Un solitario, cuando se apoya en otro individuo, que también tiene necesidad afectiva, forma un dúo de buscadores solos, esperando aquello que no saben o no desean ofrecer. Es claro que ese relacionamiento está llamado al desastre, a la separación, cara a encontrarse ambos distantes uno del otro emocionalmente, cada cual pensando en si mismo, a pesar de la proximidad física.
Se hace imprescindible desenvolver la capacidad de amar, porque el amor también es aprendido. El se encuentra ínsito en el ser como resultado del afecto divino, no en tanto, no pocas veces adormecido o no identificado, que debe ser trabajado mediante experiencias de fraternidad, de respeto y de amistad.
Partiéndose de pequeñas conquistas emocionales y de júbilos de significado simple, se desenvuelve mediante el arte de servir y ayudar, creando lazos que se estrechan y se amplían en el sentimiento. Se estrechan por el afecto de aprender la unión con el otro y se amplían mediante la capacidad de entendimiento de los límites del otro, sin exigencias irrazonables ni largas al instinto perturbador de posesión, en sus tentativas de sumisión ajena…
Resultante de muchos conflictos que aturden el equilibrio emocional, esos individuos insatisfechos, que se acostumbran a las bengalas y a las fugas psicológicas, piensan que a través de la afectividad que reciban lograran el relleno del vacío existencial, como si fuese una formula meticulosa para solucionarle las inquietudes.
Los conflictos deben ser enfrentados en sus respectivos campos de expresión y nunca mediante el enmascaramiento de sus exigencias, transfiriéndose de presentación. Los factores psicológicos generadores de esas embarazosas situaciones son muy complejos y necesitan de terapéuticas cuidadosas, de modo que puedan ser diluidos con equilibrio, cediendo lugar a emociones harmónicas propiciadoras de bienestar.
La afectividad desempeña importante labor, como es el desenvolvimiento de la dificultad de amar con lucidez, ampliando el entendimiento en torno de los significados existenciales que se convierten en motivaciones para el crecimiento intelecto-moral.
Cuando se busca el amor, posiblemente no será encontrado en personas, lugares o situaciones que parezcan propiciatorias. Es indispensable descubrirlo en sí mismo, de modo a ampliarlo rumbo a las demás personas.
Cual llama débil que se agiganta estimulada por el propio combustible, el amor es vitalizado por el sentimiento de generosidad y nunca de egoísmo que espera siempre el beneficio antes de proporcionar alegría a otro.
La predominancia del egoísmo le tolda la visión saludable del sentimiento de afectividad y le impone exigencias des cabidas que, invariablemente, lo tornan victima de las circunstancias. En tal condición, sintiendo la imposibilidad de amar o de ser amado, procura, afligido, despertar el sentimiento de compasión, apoyándose en la injustificada piedad.
Si experimentas soledad en tu día a día, has un análisis cuidadoso de tu conducta en relación a tu prójimo, procurando entender el porque de la situación. Se sincero contigo mismo, realizando un examen de conciencia a respecto de la forma como te comportas con los amigos, con aquellos que se te acercan e intentan la convivencia fraternal contigo.
Si eres del tipo que esperas la perfección en los otros, es natural que estés siempre decepcionado, al contactar las dificultades ajenas, olvidando sin embargo que también eres así. Si esperas que los otros sean generosos y fieles en el relacionamiento para contigo, estudia tus reacciones y comportamiento delante de ellos.
La bendición de la vida es la oportunidad edificante de rehacer experiencias y conquistas de niveles más altos, algunas veces con sacrificio… No te atormentes, por tanto, si escasean en los paisajes de tus sentimientos las compensaciones de afecto y de amistad.
Observa a tu alrededor y verás a otros corazones en carencia, a tu semejanza, que necesitan de oportunidad afectiva, de bondad fraternal. Ejercita con ellos el intercambio fraterno, sin exigencias, no transfiriéndoles las inseguridades y y fragilidades que te son habituales.
Es muy fácil desenvolver el sentimiento de solidaridad, de compañerismo, bastando que ofrezcas con naturalidad aquello que te gustaría recibir. Al principio, se presenta un tanto embarazoso o discordante, más el poder de la bondad es tan grande, que cuando se han superado los aparentes obstáculos y, a semejanza a débil planta que rompe el suelo grosero atraída por la luz, se desenvuelve y se torna productiva conforme su especie…
Observa con cuidado y verás a la multitud, aturdida, agresiva, contrariada, que te parece antipática e infeliz. En realidad, está constituida de personas como tú mismo, huyendo para ningún lugar, sin coraje para el auto enfrentamiento..
Contribuye, jovialmente, tanto como puedas, para atenuar algún infortunio o disminuir cualquier tipo de sufrimiento que registres. Ese comportamiento te facultará muy bien y, cuando menos lo esperes, estarás enriquecido por la afectividad, que donas y por la alegría en hacerlo.
Nadie puede vivir con alegría sin experimentar la afectividad. La afectividad es mensaje de amor a Dios, estimulando las vidas al crecimiento y a la sublimación. La afectividad debe ser distendida a todos los seres, a los vegetales, a los animales, seres humanos, ampliándola por toda la Naturaleza.
Cuando se ama, se instalan la belleza y la alegría de vivir. La salud integral, sin duda, es difluente de la harmonía del sentimiento por el amor con las conquistas culturales que llevan a la realización personal, trabajando por el equilibrio y funcionamiento existencial.
Por el Espíritu Joanna de Angelis – Psicografiado por Divaldo Pereira Franco
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ATORMENTADOS ESPIRITAS EN EL MÁS ALLÁ
Son muchos los espiritas, que al desencarnar, forman legiones de alineados mentales, agrediéndose unos a otros, revolcándose en paisajes de sombra y angustia, constituidas por abismos de sufrimientos insoportables, muchos han recibido el patrimonio de la mediúmnidad iluminada por las lecciones libertadoras del Espiritismo, pero prefirieron marchar por los laberintos de la irresponsabilidad, utilizando la superior concesión para el deleite de si mismos y de las pasiones más viles que pasan a cultivar. Otros, corrompieron la palabra iluminativa, de la que eran instrumento, para atender a los intereses escondidos o negociar favores terrestres despreciando la oportunidad de edificación de muchas vidas que aguardaban su contribución. Y abundante numero de otros, mercantilizaron los dones espirituales cayendo bajo el vampirismo propiciado por verdugos del pasado, que se complacen en empujarlos hacia más graves despropósitos, comprometiéndoles la reencarnación.
Todos forman una inmensa masa de desesperados que han conocido las directrices para alcanzar la felicidad, mediante el servicio dignificante y restaurador de las enseñanzas de Jesús, pero prefirieron los juegos enfermizos de los placeres exorbitantes.
Muchos candidatos al equilibrio cuando se sumergieron en la carne sus fuerzas morales se tornaron frágiles, a la fidelidad y al deber. Y cualquier tipo de enfermedad que padecen tiene su origen en el Espíritu frente a la conducta mental, emocional y moral que el mismo se permitió, produciendo un trastorno vibratorio que se refleja en el cuerpo periespiritual y más tarde en el físico en su próxima encarnación.
El Padre jamás desampara a los hijos rebeldes que prefieren los caminos tormentosos, cuando podrían haber seguido por el camino del bien y del deber sin tropiezos. Y cuando cambian de actitud psíquica y comportamental estos pacientes, obtendrán resultados satisfactorios para sus mejoramientos.
En el Más Allá existe, la Música-terapia, Plegaria-terapia, Amor-terapia, que es aplicada a los sufrientes, conforme a los síndromes, a la extensión del disturbio, a la gravedad del problema. Las terapias desobsesivas reciben cuidados especiales, particularmente en los procesos de vampirización, para liberar a aquellos que someten a sus víctimas, en definitiva son muchísimos los medios que utilizan los mensajeros del bien para tratar a estos enfermos, como la fluido terapia, la psicoterapia mediante conferencias conmovedoras y ricas enseñanzas libertadoras de los vicios.
En algunos, aun son muy tenaces los lazos de la materia para permitirles que su espíritu se desprenda de las cosas de la tierra. Muchos al desencarnar despiertan al otro lado en lamentable estado de perturbación espiritual, y poco a poco se van liberando gracias al amparo y el empeño de los médicos y enfermeros que los atienden hasta que se dan cuenta de la realidad de la vida y se puedan adaptar al nuevo habitad, conservando no obstante nostalgias dilacerantes con relación a la familia y a los seres amigos, así como de las tareas interrumpidas que quedaron en el domicilio carnal.
La tierra es para el espíritu, el regazo de madre generosa, que no todos saben preservar en elevado concepto. Peregrinos de las carreteras de las reencarnaciones, buscando la iluminación y la paz, sumergidos en el cuerpo y salidos de el, gracias a la abnegación de generosos Guías que se responsabilizan por las tentativas evolutivas del Ser. En oportunidades sucesivas del proceso de crecimiento, siempre el ser se presenta conforme a las conquistas realizadas en las experiencias anteriores que señalan su paso, contribuyendo así para romper las duras cadenas de la ignorancia, de la perversidad y del primitivismo.
Sin embargo el ser se somete a las acciones que no supo practicar con la elevación necesaria, repitiendo comportamientos o avanzando siempre teniendo en vista la conquista interior de los valores que yacen adormecidos. Victima de su pereza mental, un gran número no consiguen avanzar todo cuanto desean, y por eso, forman un grupo de repetidores de lecciones que permanecen desaprovechadas.
El egoísmo, ese verdugo implacable de cada uno, ha sido el adversario declarado de su dominio, cayendo en el orgullo, la presunción y luego despiertan a la razón, atribuyéndose valores que están lejos de poseer. En consecuencia, se tornan hipersensibles con relación a la conducta personal, disputando créditos que no poseen en detrimento de las demás criaturas, sus hermanos.
Ese comportamiento malsano les generan antipatías que podrían haber sido evitadas que no se encuentran programadas, preconceptos que solo los han retenido en la retaguardia. Incapaces de discernir lo que pueden hacer con relación a lo que deben, se atribuyen recursos que no disponen en vez de esforzarse por vivir la legitima fraternidad, se separan en grupos que se hostilizan recíprocamente, sembrando discordias y divisiones ingratas, que se transforman en grilletes de sombra y de dolor.
Pese a haber sido, invitados por Jesús, para un saludable cambio de conducta, las vanidades intelectuales sorbidas en las Academias o fuera de ellas, los asaltan, conduciéndoles a la soberbia, haciéndoles desdeñar al Maestro que no frecuento Escuelas especializadas porque Lo consideraban un mito o un arquetipo embutido en nuestro inconsciente. Como consecuencia de esa perturbadora actitud, caen en lamentables situaciones de angustia y desajuste, que los mantienen distantes del conocimiento profundo del Espíritu, solo él, es capaz de liberar totalmente de la dictadura del ego. Esa postura enfermiza, generada por la vanidad y sustentada por las ilusiones del cuerpo, los desvía del derrotero que deben seguir, a fin de conquistar definitivamente la plenitud en la vida eterna.
La grandeza de la vida se expresa al ser a través de innumerables maneras, por cuanto, envuelto por el cuerpo físico o sin el, se agita rico de vida el ser espiritual.
Cuando esta inmerso en el denso velo de la carne, se le entorpece parte del discernimiento y la visión global se le torna limitada. No obstante, al despojarse del envoltorio material, recupera la plenitud de las funciones, pudiendo evaluar los resultados de las experiencias vividas, de las construcciones edificadas y de los planos anteriormente trazados, si fueron ejecutados conforme a su elaboración o si hubo un malogro entre la intención y la acción. Sin embargo, la luz de la divina misericordia está siempre amparando, inspirando, conduciendo, posibilitando el crecimiento infinito del Espíritu. No obstante, debido a la rebeldía que permanece en la conducta de muchos es que se posterga la felicidad, equivocándonos para después reparar, comprometiéndonos para más tarde, recuperarnos, adquiriendo resistencias para vencer el mal que en nosotros permanece, avanzando siempre sin cesar. Aun en las aparentes existencias fracasadas el espíritu adquiere valores que contribuirán para su plena realización, pues nada permanece inútil en el proceso ascensional. El aprendizaje es conseguido por medio del error y del establecen programas de efectividad, de intereses comunes, de luchas necesarias. Y cuando alguien defrauda la confianza o se burla del respeto y la dignidad de otro, se establecen vínculos perturbadores entre el agente y su victima que, destituida de elevación moral, en vez de olvidar y acierto, de la percepción del hecho y de cómo realizarlo, así como de la iluminación, que son verdaderas para mejorar a cada alumno en la Escuela de la Vida.
“Es mediante ese accionar y arrepentirse, cuando estamos equivocados, que surgen vinculaciones dolorosas, exigiendo reparaciones igualmente aflictivas. Casi siempre sucede, involucrando a otras personas con las cuales se convive o junto a quien se establecen programas de afectividad, de intereses comunes, de luchas necesarias.
Y cuando alguien defrauda la confianza o se burla des respeto y la dignidad de otro, se establecen vínculos perturbadores entre el agente y su victima que, destituida de elevación moral, en vez de olvidar y perdonar, se atormenta en el cepo de la venganza, deseando cobrar los males de que se cree objeto. Sin entender, por no estar preparado, que el mecanismo del progreso exige disciplina y testimonio, los temperamentos arbitrarios se rebelan y se proponen hacer justicia con las propias manos, en un grave atentado contra el orden establecido y la propia vida. Sin embargo, nadie puede ser juez honesto en la causa propia, por la imposibilidad de armonizar o de eliminar las emociones que dictan comportamientos casi egoístas y perturbadores. Así de esta forma, las mallas de la red obsesiva, se van estableciendo, vinculando negativamente a unos individuos con los otros, aquellos que se agraden y no son considerados.
“Hace mucha falta la palabra de Jesús en el corazón y en la mente de las criaturas humanas, en ambos lados de la vida. Extraordinaria fuente de sabiduría. Sus lecciones constituyen manantiales de salud y de paz que otorgan plenitud siempre que sean vivenciadas, inmunizando al ser contra las terribles perturbaciones de cualquier orden.
Lamentablemente el Mundo no comprende conscientemente el significado del Maestro en su condición de Modelo y Guía de la Humanidad, lo que es lamentable, sufriendo las consecuencias de esa indiferencia sistemática.
Son muchos los que sintiéndose conmovidos en alguna creencia religiosa, quieren modificar el mundo y en las filas de los espiritas sucede igual, son muchos los que intentan realizar cambios internos, fundamentales, para que de ese modo, el mundo se torne mejor. Siempre es más fácil exigir de los demás, imponer al prójimo, vigilar a los ajenos, que volverse a si mismo, siendo exigente consigo y contemporizador con las deficiencias que registre en las demás personas.
Todo espirita debe tener muy presente, que la mediumnidad es una bendición, bajo cualquier aspecto que sea considerada, porque facilita la constatación de la supervivencia del Espíritu o la disolución molecular, lo que es fundamental para un comportamiento compatible con los factores que generan felicidad. Además brinda valiosas oportunidades para el ejercicio del auto iluminación, por las instrucciones de que el médium se hace portador, adoptándolas, inicialmente, para si mismo, antes que para los otros.
El médium además, ejerce una forma de caridad especial, que es la de auxiliar en el esclarecimiento de aquellos que permanecen en la ignorancia de su realidad después de la desencarnación, granjeando en amigos y hermanos excepcionales, que se incorporan a su afectividad. La mediúmnidad, ejercida, con la lógica extraída de la Codificación Kardeciana, conquistó un valioso patrimonio para la elevación y la paz.
El médium, es donatario transitorio de oportunidades sin par para la plenitud no pudiéndose permitirse las liviandades de utilizar ese noble recurso de manera comprometedora, vulgar insensata. Todo aquel que se entregue a desvirtuar su noble finalidad, sufrirá las inevitables consecuencias de las que no se liberará con facilidad.
TRABAJO EXTRAIDO DEL LIBRO DE Divaldo Pereira Franco “Tormentos de la obsesión”
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FALTA DE FORMAÇÃO DOUTRINÁRIA
JOSÉ HERCULANO PIRES
Portado por Edson Rocha el 24 de diciembre del 2011
Sin la formación doctrinaria, no tendremos un movimiento espirita integrado y coherente. Y, sin cohesión y coherencia, no tendremos Espiritismo. Esa es la razón por la que los Espíritus Superiores confiaron en las manos de Kardec el pesado trabajo de la Codificación. Kardec hubo de arcar, solo, con la ejecución de esa obra gigantesca. Porque solo el estaba en condiciones de realizarla. ¿Después de Kardec, a quien vimos? León Denis fue el único de sus discípulos que consiguió mantenerse a la altura del maestro, contribuyendo vigorosamente para la consolidación de la Doctrina. Era, aparentemente, el menos indicado. No tenía la formación cultural de Kardec, residía en la provincia, no convivió con el, más supo comprender la posición metodológica del Espiritismo y no la confundía con los desvaríos espiritualistas de la época.
Después de Denis, fue el diluvio. La Revista Espiritase convirtió en un saco de sastre. La Ciencia y la Filosofía Espirita quedaron olvidadas. El aspecto religioso de la Doctrina se desvió en la ignorancia y en el fanatismo. Los sucesores de Kardec fracasaron enteramente en la manutención de la llama espirita, en Francia. Y, cuando el Árbol del Evangelio fue trasplantado para Brasil, según la expresión de Humberto de Campos, llegó cargado de parásitos mortales, en lugar de arrancar de raíz, tratamos de cultivar y aumentar con las plagas de la tierra.
¿Todo eso por qué? Por la falta pura y simple de formación doctrinaria. La prueba está ahí, bien visible, en el fluidismo y en el oscurantismo que dominan a nuestro movimiento en Brasil y en el Mundo. Los pocos estudiosos, que profundizaron en el estudio de Kardec, viven como náufragos en un mar tempestuoso, luchando sin cesar, con los mismos destrozos de siempre. No hay estudio sistemático y serio de la Doctrina. Y lo que es más grave, hay evidente síntoma de fascinación de las tinieblas, en vastos sectores representativos que, por increíble que parezca, combaten por todos los medios el desenvolvimiento de la cultura espirita.
Mientras que no comprendamos que el Espiritismo es cultura, los intentos de unificación de nuestro movimiento no darán resultados reales. Darán aproximaciones erizadas de conflictos, aumento cualitativo de adeptos ineptos, estimulación peligrosa de mesianismos individuales y de grupos. Flammarión, que nunca entendió realmente la posición de Kardec, y llego a decir que el hizo la obra un tanto personal, como se ve en su famoso discurso al pie del túmulo, entretanto, una intuición feliz cuando lo llamó el buen sentido encarnado.
Esebuen sentido es el que nos falta. Parece haber desencarnado con Kardec, y volatizado con denis. Hoy, estamos en la era del contrasentido. Los mismos órganos de divulgación doctrinaria que predican el oscurantismo, exhiben pavoneos de erudición personalista, en nombre de una cultura inexistente. Porque cultura no es erudición, libros apiñados en la estantería, fichero en orden para las consultas ocasionales. Cultura es asimilación, de conocimientos y buen sentido en la acción.
¿Qué hacer ante esa situación? Cuidar de la formación espirita en las nuevas generaciones, sin olvidar la alfabetización de adultos. Mobral: ese recurso. Hemos de organizar el Mobral del espíritu. Y comenzar todo de nuevo, por las primeras letras. Más, eso en conjunto, agrupando elementos capaces, de mente airada y corazón abierto. Fue por eso que propuso la creación de las Escuelas de Espiritismo, a nivel universitario, dotadas de amplios currículo de formación cultural espirita.
Pueden decir que hay contradicciones entre Mobral y el nivel universitario. Más, se nota, que hablamos del Mobral del espíritu. la Cultura Espirita es el desenvolvimiento de la cultura académica, es el seguimiento natural de la cultura actual, en la que se mezclan elementos cristianos, paganos y ateos. Para iniciarse en la cultura espirita, el estudiante debe poseer las bases de la cultura interior. “Todo se encadena en el Universo”, como enseña, repetidamente, el Libro de los Espíritus. Quien no comprender ese encadenamiento, ha de iniciar por el Mobral. No hay otra forma de adaptarlos a las nuevas exigencias de la nueva cultura.
La verdad desnuda es que nadie conoce el Espiritismo. Nadie, aun mismo, en Brasil y en el Mundo. Estamos todos aprendiendo, aun, de manera torpe.
Y si me permito escribir esto, es porque aprendí, a duras penas, a conocer mi propia inteligencia. En el espiritismo, como ya se daba en el Cristianismo y en la propia filosofía griega, lo que vales es el método socrático.
Hemos, ante todo, comprender que nada sabemos. Entonces, estaremos, por lo menos, conscientes de nuestra ignorancia y capaces de aprender.
¿Más, aprender con quien? ¿Solitos, como autodidactas, sacando nuestras propias lecciones de los textos, confiando en las luces de nuestra ignorancia? ¿Recibiendo lecciones de otros que tantean con nosotros, más que hinchan el pecho de auto suficiencia y pretensión? Claro que no. Al menos eso debemos saber. Hemos de trabajar en conjunto, reuniendo compañeros sensatos, bien intencionados, no fascinados por mistificaciones groseras y evidentes, capaces de ser humildes realmente, probada por actos y actitudes. Así conjugados, podremos aprender de Kardec, estudiando sus obras, sumergiendo en sus textos, recordándonos de que fue el y solo el incumbido de transmitirnos el legado del Espíritu de Verdad.
Kardec es nuestra piedra de toque. No por ser Kardec, más si por ser interprete humilde, el hombre sincero y puro al servicio de los Espíritus Instructores.
Es lo que debemos tener en las Escuelas de Espiritismo.
No Facultades, ni Academias, más si, simplemente, Escuelas. El sistema universitario implica pesquisas, colaboración entre profesores y alumnos, trabajo conjugado y sin presunción de superioridad de parte de nadie. El simposio y el seminario, el libre debate, en fin , es que resuelven, y no el magisterio del pasado. El espíritu universitario, por eso mismo, es lo que mejor corresponde a la escuela espirita. En un ambiente así, los espíritus Instructores dispondrán de los medios para auxiliar a los estudiantes sinceros y des pretensiosos.
La formación espirita exige enseñanza metódica más, al mismo tiempo, libre. Fue lo que los Espíritus dieron a Kardec: una enseñanza de la que el mismo participaba, interrogando a los maestros y discutiendo con ellos. Por eso, no hubo infiltraciones de mistificadores en la obra de una sola pieza, en ese bloque de lógica y buen sentido, que abraza los cinco libros fundamentales de la Codificación, los libros introductorios los libros de la Revista Espirita, redirigidos por el durante casi doce años de trabajo incesante.
Esa obra gigantesca es la plataforma del futuro, el aliciente y el plano de un nuevo mundo, de una nueva civilización. Sería absurdo pensar que podemos dominar ese vasto acervo de conocimientos nuevos, de conceptos revolucionarios, a través de simples lecturas individuales, sin método y sin pesquisa. Nuestro papel, en el Espiritismo, ha sido el de macacos en una tienda de porcelana. Es increíble la liviandad con la que oradores y articulistas espiritas tratan de ciertos temas, con una falsa suficiencia de erizar, lanzando confusiones ridículas en el medio doctrinario. Hemos de comprender que eso no puede continuar. No más melifluas de miel en los Centros, de oratoria descabellada, auditorios curiosos, palmas y verborrea pomposa. Nada de eso es Espiritismo. Los conferencistas espiritas precisan enseñar el Espiritismo – que nadie conoce – más para eso precisan, aprenderlo.
Precisamos expositores didácticos, servidos por el buen conocimiento doctrinario, arduamente adquirido en estudios y pesquisas. Exponer los temas fundamentales de la Doctrina, no es hablar bonito, con tropos pretensamente literarios, que solo sirven para estufar la vanidad, a la manera de oratoria escolástica del siglo pasado.
Ese palabrerío vacio y presunciosos no construye nada y solo sirve para ridicularizar al Espiritismo ante la mentalidad positiva y analítica de nuestro tiempo.
Estamos en una fase avanzada de la evolución terrena.
Nuestra cultura creció espantosamente en los últimos años y ya está llegando a la confluencia de los principios espiritas en todos los campos. Nuestra falta de formación cultural espirita no nos permite enfrentar la barrera de los preconceptos para demostrar al mundo que Espiritismo, como escribió Humberto Mariotti, es una estrella de amor que espera en el horizonte del mundo el avance de las ciencias. Es curiosa y ridícula nuestra situación.
Tenemos el futuro en las manos y quedamos enclavados en el pasado y en las querellas medievales.
Más, para superar esa situación, hemos de aprender con Kardec. Los que pretenden superar a Kardec, no lo conocen. Si lo conociesen, no asumirían la posición ridícula de críticos e innovadores de lo que, en verdad, ignoran. Llegamos a una hora de definiciones.
Precisamos definir la posición cultural espirita ante la nueva cultura de los tiempos nuevos. Y solo haremos eso a través de organismos bien estructurados, funcionales, dotados de recursos escolares capaces de ofrecer, a los más aptos y más sinceros, las formaciones culturales de la que todas necesitamos, con urgencia.
TEXTO EXTRAIDO DEL LIBRO DE JOSÉ HERCULANO PIRES: El Misterio del Bien y del Mal
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MUERTE Y LIBERACIÓN
Contra más violentos y vulgares son los comportamientos humanos, estos se convierten en presas más fáciles, sometidos a sus verdugos desencarnados. Los hacen sufrir penosas exigencias, alimentándoles las fuerzas, mediante las densas emanaciones mentales y exteriorizaciones fluídicas, en las cuales ellos se saturan, formando grupos de asedio en amplia subyugación de reparación improbable. Les explotan las energías los Espíritus que, a su vez, pasan a depender de las victimas en infeliz parasitosis desequilibrada.
No hay muertes iguales, teniendo en cuenta las conquistas de cada persona, los requisitos espirituales que a cada cual tipifican, los apegos o no a la materia, las fijaciones y juegos de intereses, las dependencias físicas y mentales, la desencarnación varia de un hombre a otro, el cual experimenta, a su debido tiempo, la perturbación correspondiente, al estado intimo en que se sitúa.
Morir no siempre significa liberarse. La muerte es orgánica, pero la liberación es de naturaleza espiritual.
Esa turbación espiritual puede demorarse breves minutos, en los Espíritus nobles, como consecuencia de la gran cirugía y hasta siglos, en los más embrutecidos que nos e dan cuenta de lo que sucede….
En las desencarnaciones violentas, el periodo e intensidad del desajuste espiritual corresponde a la responsabilidad que rodeó el proceso fatal.
En los accidentes de los que no se tiene verdadera culpa, una vez pasado el brusco choque, siempre dura el periodo de perturbación al que ocurre en condiciones de carencia moral, cuando la persona pasa a ser considerada en la condición de suicida indirecto.
Lo mismo sucede en los casos de homicidio, en que la culpa sea o no de quien perece, responde por los efectos en aflicciones que continúa experimentando.
Los suicidas, por la gravedad del gesto de rebeldía contra los códigos divinos, se lastiman y sufren muchos años la desdicha, que enfrentan, en estado lamentable y complicado, el problema del que pretenden huir, sufriendo la persecución de crueles adversarios que reencuentran más allá de la tumba, que los someten a cruciales procesos de sufrimientos en dolores morales y físicos, frente a la destrucción del organismo que fuera preparado para un periodo más largo en la Tierra…
En las muertes violentas, las lamentaciones y los improperios por la falta de fe religiosa, a la par de la angustia dolorosa y la rebeldía, promueven escenas que al espíritu del fallecido, le produce desconsuelo, porque al atravesar momentos de alta sensibilidad psíquica, automática vinculación con el cuerpo sin vida y la familia, se transforma en una lluvia de centellas ardientes, que le alcanzan, hiriéndolo y dándole la sensación de ácidos que lo corroen por dentro.
Al ser llamado y no poder comunicarse, experimenta dolores que lo hieren, además de la desesperación moral que lo domina
La misericordia divina lo adormece en los primeros periodos para tratar de ponerlo a reposar, lo que difícilmente consigue por las exageradas lamentaciones de los familiares. Cuando logra hacerlo, al no haber sabido valorar los tesoros de la vida con la consiguiente preparación para el viaje inevitable, se siente confundido por el choque de la desencarnación y se agita en angustiosas pesadillas, que son la liberación de imágenes perturbadoras de ls zonas profundas del inconsciente…
Para que se pueda completar una reencarnación desde el principio de la fecundación, transcurren años que se extienden hasta la primera infancia. Es natural que la desencarnación necesite de tiempo suficiente para que el espíritu se desprenda de los fluidos más groseros, en los cuales estuvo sumergido…
La violencia en la forma como ocurre en un accidente, mata solamente el cuerpo físico, sin que ellos signifiquen la liberación del ser espiritual.
Las enfermedades de larga duración, soportadas con resignación, Ayudan a liberar al espíritu de la materia, teniendo el espíritu tiempo para pensar en las legitimas realidades de la vida., despegarse de las personas, pasiones y cosas, pensar con más propiedad en lo que le aguarda más allá del cuerpo, movilizar el pensamiento en círculos de aspiraciones superiores.
Al evocar a los familiares que ya partieron, se vincula a ellos por los delicados hilos de los recuerdos, recibe de los mismos la inspiración y ayuda al desprendimiento del organismo fisiológico.
Los dolores morales bien aceptados proveen aspiraciones y ansias de paz en otras dimensiones, desenvolviendo las fuerzas constrictoras que lo atan al mundo de las formas.
El conocimiento de los objetivos de la reencarnación y el comportamiento correcto en el ejercicio de las funciones físicas contribuyen también, al desprendimiento en el fenómeno de la muerte.
Con esas acciones no se pretende transformar la vida, en un sufrir sin esperanzas, en una renunciación sin límites, lejos de la alegría y de la paz.
Debemos entrenarnos para enfrentar el instante de la muerte que inevitablemente nos llegará.
El Espíritu en el Más Allá, es el conjunto de sus experiencias vividas.
Nadie puede desperdiciar los dones de Dios y permanecer libre de la reparación.
Trabajo extraído del libro “En las Fronteras de la Locura” Divaldo Pereira Franco
Con mucho amor y cariño de Merchit
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INTOLERANCIA Y FANATISMO
Aun mismo en los espíritus gentiles prevalecen algunas presencias de imperfecciones que pueden ser modificadas por el proceso de transformación de los sentimientos anestesiantes y perversos en otros de esencia superior.
La intolerancia y el fanatismo, no pocas veces, surgen y se imponen arbitrariamente dando lugar a estados de sufrimiento que pueden ser evitados.
Ambos son herencias persistentes de los estados primarios, responsables por los procesos de la evolución.
La intolerancia medra como hierva dañina en el jardín de las actividades humanas, como una necesidad de imponerse con sus maneras de ser y comprender, derrapando, casi siempre en tormentoso fanatismo.
Hijo del egocentrismo no ultrapasado, el fanatismo es herencia hedienta que atormenta y se atormenta, en razón de desear que todos se sometan a su talante, a su dominación.
Naturalmente, es expresión de prepotencia animal que permanece generando dificultades en los relacionamientos e impedimentos en el esfuerzo de auto iluminación.
No apena en la conducta religiosa se encuentran esos dos sicarios que saben disfrazarse, permaneciendo como virus cruel cerrando la posibilidad de crecimiento.
El intolerante así como el fanático solamente ven lo que les place, aquello que consideran real y, portadores del narcisismo, mantienen la presunción personal de que, por el hecho de aceptar esa conducta, todas las demás personas están equivocadas cuando piensan de manera diferente.
Aunque las personas posean equilibrada formación moral y sean portadoras también de otros sentimientos nobles, cuando les son víctimas, esos morbosos compañeros emocionales pueden comprometer los valores de la gentileza y de la bondad, cuando están contrariados.
La intolerancia es una maldad del alma que torna irritadora a la persona que la sufre, impulsándola a la toma de actitudes duras e insensibles en cuanto a los resultados.
El fanático, por su vez abrazando el comportamiento que le parece real y superior, también se torna indiferente a los efectos que advengan para aquellos que se movimentan en el área diversa de la suya.
De ese modo, auto fascinados, quieren salvar a los demás, imponiendo sus ideas, y cuando no las aceptan, no se compadecen de los males que infligen, disfrazados en mecanismos salvadores.
La historia está llena de esos individuos que cometieron crímenes hediondos, unas veces en nombre de la fe religiosa, en otros momentos en nombre del comportamiento político, culturales, deportivos, artísticos de variada denominación.
Se acreditan honestos y fieles a los sentimientos que los animan y se esfuerzan para cambiar la estructura de la sociedad, tornándose enemigos del amor y de la compasión, generadores de sufrimientos y amarguras.
El intolerante desenvuelve una cultura capaz de generar males y destrucción a su alrededor, invariablemente vinculados a otros de la misma estirpe, y el fanático se entrega de tal forma a la manera de creer, que solamente es feliz cuando sucumben aquellos que piensan serles opositores, cuando, en realidad, los adversarios son ellos mismos.
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La comprensión y el respeto por el prójimo son los opositores de esos infelices comportamientos que se tornan comunes entre las criaturas humanas.
Nadie tiene derecho de enyesar las mentes y los sentimientos ajenos en sus formulas, exigiendo que se piense conforme les es impuesto.
El tiempo de la fe ciega va distante, y a partir del momento que el hombre y la mujer adquirirán la capacidad del libre albedrio, sirviéndose de los tesoros de su conciencia y de su conocimiento, tiene el derecho de comportarse conforme les parezca, desde que su decisión no ocasione embarazos a los demás.
Se vive hoy un periodo de descubrimientos y constataciones, igualmente de contestaciones de los viejos paradigmas que se encuentran ultrapasados, y la libertad de conciencia, como de conducta, es una conquista que honra la civilización.
Ya no hay como retroceder en esa area, y toda idea que se pretenda imponer sin la valiosa contribución dela lógica y de la razón tiende a perder vigor, después del engañoso periodo de la victoria, desapareciendo en los aborígenes del tiempo.
Nadie puede detener el curso del progreso y de la libertad.
Todos los títeres que lo intentaron fueron consumidos por el suceder de los días y casi todos aquellos que padecieron las injusticias penosas pudieron disfrutar después de ellos los beneficios de sus ideales, que permanecieron temporalmente aplastados…
La intolerancia es tormento de quien la cultiva, y el fanatismo que se le une es el hijo bastardo y peligroso que se mueve favoreciendo la ignorancia y el predominio de la fuerza.
Cuando se es portador de ideas de ennoblecimiento, se posee la visión clara de la realidad y sus propuestas son ofrecidas como forma de desenvolver el progreso, de liberar las conciencias del oscurantismo, ampliando los horizontes de la comprensión humana en torno de la vida, de lo bello, de la harmonía…
El idealista legítimo posee la comprensión de que el éxito de su emprendimiento es conseguido con gran esfuerzo, mediante las demostraciones de su legitimidad por el ejemplo de equilibrio de que se hace portador.
Cuando impone por cualquier razón, su forma de ser y de comprender, genera conflictos y, en ese caso, crea oposición inevitable.
Siempre habrá, sin duda, opositores en el mundo de las ideas nuevas, porque esos que así se comportan están satisfechos en el estado en que se estacionan, y ante los nuevos desafíos se les tornan naturales enemigos, lo que es comprensible. Más serán vencidos por la fuerza embriagadora de los hechos que se imponen, pasado el periodo de lucha y de zumbaría que siempre ocurre.
No hay, pues, razón, nunca, para mantener actitudes de intolerancia y de fanatismo, porque la vida es hecha de bendiciones, de equilibrio y de belleza.
Cualquier actividad que se presente de diversa manera están obligadas al olvido, a la desintegración.
La fuerza del bien y del amor, innata en las propuestas de desenvolvimiento intelecto moral de las criaturas humanas, constituye la dinamo generadora de nuevas energías para facultar su fijación en las mentes y en los corazones a ser informados, pasando a cultivarlas con abnegación y entusiasmo.
Ese poder que poseen el bien y el amor es imponderable, porque de naturaleza transcendental, manifestándose de forma suave y noble por todas partes.
Mientras la intolerancia y el fanatismo generan guerras, la gentileza y la libertad producen paz, facultando alegría.
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Si reflexionamos en torno a aquellos intolerantes y fanáticos que se opusieron a la implantación del reino de Dios en la Tierra, cuando la venida de Jesús, constataremos que fueron consumidos por el vértice del tiempo y su figura hostil desapareció de la Historia o permaneció como hedionda por los crímenes cometidos. No en tanto, la doctrina del amor y de la misericordia presentada por aquel que experimento oprobio, humillación, la muerte y el odio, cada día se expande más, tornándose en la actualidad la mejor psicoterapia y filosofía existencial para proporcionar la paz, la salud y el encantamiento por la vida.
NADIE TIENE EL DERECHO DE ENYESAR LAS MENTES Y LOS SENTIMIENTOS AJENOSEN SUS FORMULAS, EXIGIENDO QUE PIENSEN CONFORME LES ES IMPUESTO. MIENTRAS LA INT0LERANCIA Y EL FANATISMO GENERAN GUERRAS, LA GENTILEZA Y LA LIBERTAD PRODUCEN PAZ, FACULTANDO ALEGRIA.
DEL LIBRO DE DIVALDO PEREIRA FRANCO “Entrégate a Dios” por el espíritu Joanna de Angelis.
Traducido al español por: M. C. R
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EL CIELO SINÓNIMO DE FELICIDAD, INFIERNO SINÓNIMO DE SUFRIMIENTO
Los espíritus aun imperfectos se preocupan con los ambientes terrenales, no son insensibles a los lugares en donde vivieron como hombres, en donde sufrieron, amaron, trabajaran y progresaran. Algunas veces visitan esas estancias desoladas de la Tierra, que les sirvieron de cuna, y en donde, casi siempre, vienen reencarnados para nuevas luchas que les conferirán méritos considerables, ven a otros espíritus que compartieran sus vidas y a quienes continúan amando con ternura. Y acogen, cada vez que lo hacen surgir en su memoria muy excitada. El concentrarse mucho en el pasado que muchas veces es mejor olvidar, produce angustia y malestar, oprime el corazón.
El arrepentimiento es algo que muchos suelen ofrecer una gran resistencia, perseverando en el mal y por la constancia en ejercerlo, no saben apreciar los goces que proporcionan al espíritu hacer el bien. Son a la manera de los salvajes que al no conocer una mejor vida, y acostumbrados a la selva no ven las maravillas que existen en el mundo. Es por esa razón que tardíamente se arrepienten de sus malos hechos, pero como Dios nos ama y existe la ley del progreso establecida por El, un día más tarde o más temprano conseguirán el comprender sus equivocaciones y es entonces cuando se arrepentirán.
A medida que el espíritu progresa, va viendo con más claridad sus errores y culpas, todos sabemos que a mayor conocimiento mayor responsabilidad. Muchos, aun siguen ciegos, en el siglo actual, pese a vivir con los nuevos avances y conocimientos, por su egoísmo y amor propio no reconocen sus errores, pero a medida que se esclarecen van viendo la realidad de sus hechos y todos algún día alcanzaremos la perfección y llegar a Dios porque ese es el fin para el cual nos ha creado. Nosotros podemos observarlo, si somos padres, los hijitos nacen infantiles, ignorando todo de la vida, y si estuvieran siempre así, nuestra libertad para seguir caminando siempre se vería coaccionada por tenerles que cuidar y proteger, es para todo padre ver a su hijo, hecho un hombre, capacitado para caminar por sí solo, la mayor satisfacción. Pues el mismo goce siente Dios al ver que sus hijos progresan por eso todos lo conseguiremos.
Claramente vemos que las pruebas algunas veces son impuestas, por un determinado tiempo, una prueba de ellos lo podemos observar, en el espíritu de un suicida que viene en un cuerpo deforme, con un problema incurable, como es la deficiencia mental, tanto los padres como el hijo, tienen toda una vida , más o menos larga, para reajustarse con su forma de proceder, esto por mucho que se arrepientan no podrán evitarlo hasta el tiempo establecido, por Dios, en cambio el envidioso, en cuanto venza esa debilidad, comenzará por dejar de sufrir, cada día le afectara menos esa debilidad.
Por lógica podemos ver que las penas nunca serán eternas, de hecho Jesús nos enseño que el cielo y el infierno lo llevamos en el corazón, a medida que el hombre se perfecciona, va adquiriendo un manejo justo para todas las cosas, cuando está ciego, todo le sale mal, por el mal huso que hace, el embrutecimiento le hace ver las cosas de forma equivocada, pero poco a poco progresa, y pasa a tener mejor vida, consiguiendo para si ese cielo, si estuviera condenado siempre por sus males cometidos su infierno si existiría porque no cambiaria y no podría añorar la felicidad, pero al ir poco a poco descubriendo el bien y sus goces, el adquiere el arrepentimiento y que buen padre no perdona a su hijo arrepentido, Dios nos dijo que hay más fiesta en el cielo por el retorno de un hijo malo convertido al bien, que por la entrada de cien justos. Dios solo nos permite que suframos mientras persista en nosotros la imperfección, eliminada está, la ley del progreso nos asiste, habiendo pagado la deuda, quedamos libres, y la libertad es para el preso la prueba de que sus culpas fueron saldadas.
Por mucho tiempo y por sobre todo la doctrina católica, el hombre ha creído en el infierno, de donde no se podía salir jamás, era la sentencia de un Dios castigador que premiaba a sus buenos hijos, y castigaba a los malos. Gracias a Jesús conoció la humanidad que Dios es Amor y que siempre ofrece a sus hijos el poder redimir sus culpas, es por esa razón, que la Doctrina Espirita con la reencarnación nos demuestra que eso es así, Dios a dotado al hombre del mayor patrimonio que podría concederle, el “Tiempo” todo el tiempo del mundo para llegar a El.
La idea del purgatorio, también es una idea adquirida por el hombre equivocada, en todas partes existen espíritus felices e infelices, y lo podemos observar en las cosas más sencillas, en una misma familia de dos hijos, uno puede gozar de salud, y el otro puede venir con una deficiencia, ambos son hijos del mismo padre, pero traen pruebas diferentes, cada uno conforme a su carma, entonces en la misma familia, con casi los mismos goces, cada uno sufrirá de distinta forma. Es en la Tierra donde el espíritu expía sus pruebas, pues sabemos que es un planeta de expiación y de pruebas, y así lo observamos, todos sufrimos en ella por donde hemos pecado. Cuando ella ascienda en la escala evolutiva, todos aquellos que aun no se redimieron, no podrán ya habitarla, tendrán que ir a sufrir su “purgatorio” a un planeta que sea similar a lo que la tierra es hoy en día.
La luz para la persona que ha estado durante mucho tiempo en la oscuridad puede producir ceguera, así sucede también con la verdad de las cosas, hay que exponerlas con cuidado para no escandalizar, pues lo podemos ver, en los niños, que poco a poco aprenden, si les explicásemos las cosas como las entendemos los mayores no nos entenderían, no tienen la capacidad aun desarrollada para comprendernos, ellos no podrían entendernos, se revelarían, por no poder hacer aquello que les enseñamos a los jóvenes, pues lo mismo sucede con los espíritus muy imperfectos, cuando están dispuestos a escuchar hay que utilizar con ellos mucho tacto, pues al verse muy distanciados de nuestros conocimientos, y no poder comprender, puede hacerles negar avanzar por considerarlo imposible, incluso llevarlos a la desesperación. Jesús dio muestra de ello, tratando a sus hermanos con mucho amor y cariño, sin exaltación. De hecho cuando Judas le beso para entregarlo al verdugo, lo trato con amor. Lo mismo cuando decía a Pedro que lo negaría por tres veces, siempre tuvo comprensión y tiene para las debilidades de sus hermanos más pequeños.
Las almas al otro lado de la vida sufren las consecuencias de sus malas acciones, aquellas que vagan desconsoladas, que sienten en si el sufrimiento creado por ellas mismas se las denomina espíritus errantes.
Los espíritus que han conseguido la perfección por denominarlo de alguna forma decimos que moran en el Cielo, y el Cielo no es un lugar definido, y si un estado del espíritu, en el que domina todas las cosas, y sabe hacer el uso debido de ellas, entonces nunca siente pesar por lo que hace, se mueve con entera libertad, por todas partes sin obstáculos de ninguna clase, por eso puede gozar de los jardines del paraíso, donde el gozo, la paz, la felicidad y la estancia al lado de Dios, representa para ellos un goce inexplicable para el lenguaje de los hombres. Pueden dialogar con los espíritus puros, es como si en la tierra el hombre por su valor pudiese acceder al palacio donde mora el rey y gozar de todos los beneficios que el disfruta, sin haber diferencias entre el rey y el, por estar ambos, cada uno en su estado, con la pre disponibilidad para actuar, con el mismo derecho para ello, sin sentir diferencias ni ningún tipo de reacción adversa.
En la inferioridad, como en el estado de pureza existen grados, no todos los malos son iguales, hay malos muy malos, malos regulares, y malos que han mejorado, en el grado de perfección sucede lo mismo, lo podemos comparar al estudiante que ya ejerce como profesor de escuela, y que desea ascender a profesor de instituto, ambos están con conocimientos para la enseñanza, pero el profesor de instituto ha avanzado más, seguramente se habrá especializado en alguna asignatura y la domina desde todas las áreas y el profesos solo con lo que exige el título de profesor.
La Doctrina Espirita en su libro “Cielo e Infierno” nos esclarece sobre nuestro destino en el Más allá, y nos dice que el cielo o el infierno lo lleva el espíritu dentro de sí, tanto si está encarnado como desencarnado, es un estado que lo caracteriza según su propio valor, dándole la felicidad o la desdicha en la cual está impregnado por sus meritos o por sus imperfecciones, nadie nos impide volar a las altas esferas solo el peso de nuestras imperfecciones, procuremos todos hacernos con el traje de gala, con la limpieza de nuestro espíritu, para poder volar y gozar de todos los bienes espirituales que, también son conocimientos a los cuales aun no tenemos acceso, por nuestra ceguera.
Todos sabemos que la transformación de la Tierra ya se está operando, si deseamos ascender con ella, hemos de prepararnos, despojándonos de las imperfecciones, del orgullo y el egoísmo, sobre todo, que serán las que determinaran si estamos aptos o no , porque los espíritus de los malos serán desterrados de ella. Es por esa razón que hemos de empeñarnos enfatizadamente en nuestra regeneración, porque todos nuestros esfuerzos serán compensados, nos sucederá como el que se cambia de piso para ocupar otro mejor, con mejor gente, con mejor vida, con más libertad, con menos obstáculos, será conseguir calidad de vida espiritual, ya muchos en la tierra han experimentado esa sensación, ese estado digamos de felicidad, que no es perceptible para aquellos que escuchan la música y no entienden, no pueden valorarla.
Vale muchas veces más la alegría interior que sentimos por un bien que hacemos, por una victoria sobre la imperfección que nos domina, que los bienes efímeros de la tierra que una vez conseguidos pierden valor.
Procuremos los bienes espirituales, que ya aquí comienzan a darnos riqueza, al poder participar de la Doctrina Espirita, ella nos esclarece, porque nos dice de dónde venimos y para donde vamos, y con su Evangelio de Amor, nos conduce a Cristo que es El Camino la Verdad y la Vida con el cual no podremos perdernos.
Trabajo realizado por Merchita
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OPORTUNIDAD DE ACTUAR
Fueron pocos minutos, más me parecieron una eternidad.
Minutos que definieron destinos. Minutos que determinaron la separación, el dolor, la pérdida, el desespero.
Minutos que todo el avance tecnológico de la Humanidad no fue capaz de prever.
El primer pensamiento que vino a la mente del mundo, atónito ante el terremoto en Haití, fue de que lo ocurrido era una gran injusticia. De hecho, las imágenes hasta ahora entristecen y emocionan. Y nos hacen reflexionar.
Todos aquellos que realmente creen en Dios buscan una respuesta, una explicación. Al final, la creencia en Dios habla de Su soberana Justicia y Bondad.
La idea de la injusticia, por tanto, solo puede prevalecer entre los incrédulos, entre los materialistas.
En la gran jornada que los Espíritus emprenden el camino de su evolución muchas son las luchas, los sufrimientos, numerosos los rescates y grandes las alegrías a la medida en que los obstáculos son transpuestos.
Los dolores son oportunidades de rescate para todos aquellos que pasan por el. No raras veces son el punto final para equívocos cometidos en un pasado distante y aparentemente olvidado.
Dios, en su sabiduría, ofrece otro camino más: la de despertar los corazones de aquellos que parecen apenas asistir al hecho.
Oportunidades para transformar la emoción, la reflexión en acciones objetivas.
Observemos lo que ocurrió después de la tragedia de Haití en el país caribeño. La prensa rápidamente trajo al conocimiento todo lo ocurrido. El mundo tuvo acceso a imágenes. La conmoción fue inmensa.
Con una rapidez nunca antes observada, gracias a los medios de comunicación, notadamente en Internet, millares de personas de todos los países del mundo montaron verdaderas redes de ayuda a las víctimas.
Pocas horas después ya había personas determinadas a ser voluntarias. Las entidades de auxilio recibieron millares de preguntas sobre como ayudar.
Gobiernos de varias naciones rápidamente unieron fuerzas para enviar ayuda humanitaria, ultrapasando antiguas barreras políticas para sorpresa de muchos.
En medio del dolor por la pérdida de sus miembros, la Organización de las Naciones unidas, aparentemente desagregada, sin sede física, sin su líder local, recibió apoyo de naciones que entendieron el sentido de estar unidas.
Ciudadanos de varios pises, que no tuvieron miedo de dejar su confort y su seguridad, comenzaron a desplazarse para el local, sin descanso, sumaron fuerzas para rescatar a personas, atenderlas y ayudarlas.
Siendo así, al lado del dolor, vemos una inmensa corriente de solidaridad, en la cual todos podemos participar.
No importa la distancia, la dificultad, la limitación: gran parte del mundo aun, en esta situación, tienen la forma de ayudar, enviando, a través de varios medios, sus donaciones.
Y, para aquellos que realmente no pueden disponer de nada materialmente, aun hay el recurso bendito de la oración. Oración para aquellos que dejaron el mundo material, por aquellos que sufren las consecuencias y por quienes auxilian.
De esa manera Dios permite que nos unamos, nos movilicemos, en fin, desenvolvamos nuestra caridad.
Es una inmensa oportunidad de expresar nuestro amor.
¡Pensemos en esto procuremos hacer nuestra parte!
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EDUCACIÓN EN LA FAMILIA
Mercedes Cruz Reyes
Afirma la Psicología moderna que la educación infantil es perfectamente posible sin el uso del pescozón, golpes, zurras, gritos e insultos, siempre que sé de al niño el amor, la atención, el respeto y la protección que él necesita, merecen y debe recibir.
La lucha en familia es problema fundamental de la redención del hombre en la Tierra. ¿Cómo seremos benefactores de cien o mil personas, si aun no aprendimos a servir cinco o diez criaturas? Esta es una indagación lógica que se extiende a todos los discípulos sinceros del Cristianismo.
Antes de la gran proyección personal en la obra colectiva, el discípulo debe aprender a cooperar, a favor de los familiares, en el día de hoy, convencido de que semejante esfuerzo representa realización esencial.
El asumir compromisos en la paternidad y en la maternidad constituye engrandecimiento del espíritu, siempre que el hombre y la mujer comprendan su carácter divino.
“Cuando Jesús nos recomendó no despreciar a los pequeños, esperaba de nosotros no solamente medidas providenciales alusivas al pan y a la vestimenta. No basta alimentar minúsculas bocas hambrientas o abrigar cuerpecitos helados. Es imprescindible el abrigo moral que asegure al espíritu renaciente el clima de trabajo necesario para su sublimación.
No siempre los hijos se muestran propensos a seguir los ejemplos paternos. Esto es porque, espiritualmente, cada uno de nosotros es hijo de sí mismo, es decir, actúa y reactúa de acuerdo al grado de evolución que haya alcanzado a través de las sucesivas vidas. Y puede ocurrir, como nos enseña Allan Kardec, que entre los miembros afines de cierta familia uno u otro desentone de los demás, visto que la influencia de algunos años bajo el mismo techo y las mismas técnicas educativas pueden no ser suficientes para modificarle los gustos, las tendencias, el temperamento y otros aspectos de su personalidad.
Forman familia los espíritus que la analogía de los gustos, la identidad del progreso y la afección inducen a reunirse. Esos mismos espíritus, en sus migraciones terrenas, se buscan para agruparse, como lo hacen en el espacio, originándose de ahí las familias unidas y homogéneas. Mas, como no les cumple trabajar apenas para sí, permite Dios que espíritus menos adelantados encarnen entre ellos, a fin de recibir consejos y buenos ejemplos por el bien de su progreso. Por lo tanto hemos de acogerlos, como hermanos; auxiliarlos, y después, en el mundo de los Espíritus, la familia se felicitara por haber salvado a algunos náufragos que, a su vez, podrán salvar a otros.”
Emmanuel, ese amoroso y lucido mentor del mundo espiritual nos dice a través del médium Cándido Xavier, que pasada la época infantil, acreedora de toda vigilancia y cariño por parte de las energías paternales, los procesos de educación moral, que forman el carácter, se tornan más difíciles, y, alcanzada la mayoría de edad, si la educación no se ha hecho en el hogar, entonces, solo el proceso violento de las pruebas rudas puede renovar el pensamiento y la concepción de las criaturas, porque el alma reencarnada habrá retomado todo su patrimonio nocivo del pretérito y reincidirá en las mismas caídas, si les faltó la luz interior de los sagrados principios educativos. He aquí porque el hogar es tan importante para la edificación del hombre, y porque tan profunda es la misión de la mujer ante las leyes divinas.
No todos los padres están en condiciones de cuidar, personalmente, de la formación moral de los hijos, porque las peleas, las discordias, las quejas mutuas, incluso los escándalos y los malos ejemplos de una vida desarreglada y disoluta les quitan toda la autoridad.
Entonces lo que les compete hacer en beneficio de la prole es valerse del auxilio de la iglesia a que pertenezcan, encaminándolos a las aulas de evangelización administradas en sus templos.
Los padres deben de darse cuenta de la seria responsabilidad que les pesa sobre los hombros, de indicar a los hijos el camino que conduce a Dios, si ellos tomaran verdadera conciencia de ello, no olvidarían ese deber, no consentirían que la Religión fuese sustituida simplemente por un apuro mundano, que, en último análisis, no-pasa de ser un paganismo refinado, como ya dijo alguien.
“¿ De que vale al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?
Cualquiera que sea la religión: Católica, Evangélica, Espirita, etc.; se debe cuidar que las luces del Evangelio iluminen los pasos, de los niños, para que no se hundan en los abismos del error y del crimen, y alcancen el ambicionado puerto de la felicidad.
“Debe nutrirse el corazón infantil con la creencia, con la bondad, con la esperanza y con la fe en Dios. Actuar contrariamente a esas normas es abrir para el pecador de ayer la misma puerta larga hacia los excesos de toda clase. Los padres, espiritistas deben comprender esa característica de sus obligaciones sagradas entendiendo que el hogar no se hace para la contemplación egoísta de la especie, sino para santuario en donde, a veces, se exige la renuncia y el sacrificio de una existencia entera”.
Otra cuestión muy importante para el niño es, su educación del sentimiento social. Todos los errores de la infancia, todos los trazos defectuosos del carácter, todas las dificultades de relacionarse tienen por origen una falta de sentimiento social; lo dijo, un notable psicólogo. En los Derechos del Niño encontramos esta preciosa recomendación: “el niño será educado en el sentimiento de que sus mejores cualidades deben ser puestas al servicio de sus semejantes”
Los padres deben dedicar especial atención a este aspecto de la formación de sus hijos, que es el más difícil de todos, pero también el de mayor relevancia, pues se dirige a la mayor llaga de la Humanidad: el egoísmo.
Los padres deben ayudar a desenvolver en el niño el deseo de ser útil al prójimo, la capacidad de entender a los semejantes y de condolerse por sus desdichas:
1° Estimulando el gusto por ayudar.
2º Confiándoles tareas de “cuidar”
3º Cultivándole el hábito de compartir sus pertenencias.
4º Exigiéndole el respeto a la propiedad ajena.
5° Formando su corazón para la práctica de la Caridad.
6° Enseñándole a orar
7° Haciéndole comprender que su derecho termina donde comienza el del semejante.
8° Enseñándole a ser tolerante, para que aprenda a disculpar las flaquezas ajenas.
9° Enseñándole a valorar las cosas y el servicio que prestan aquellos que nos asisten.
10° Enseñándole a dar el testimonio personal de su alegría al repartir lo que posee con otros, de su satisfacción en poder prestar colaboración en obras filantrópicas o a favor del bien común, de su cordialidad en el trato con los subalternos y de su acatamiento a la persona, a los bienes y a las prerrogativas del prójimo, pues con tales gestos estará introduciendo en su alma sentimientos idénticos, a la misma vez que la educación del niño se hace, por encima de todo, por la imitación de los buenos ejemplos.
El egoísmo es la fuente de todos los vicios, como la caridad lo es de todas las virtudes. Destruir uno, es desenvolver la otra, tal debe ser el objetivo de todos los esfuerzos del hombre, si quiere asegurar su felicidad en este mundo, como en el futuro.
Los padres del Mundo, admitidos a las asambleas de Jesús, necesitan comprender la complejidad y grandeza del trabajo que les asiste. Es natural que se interesen por el mundo, por los acontecimientos vulgares; sin embargo es imprescindible no perder de vista el hogar que es el mundo esencial, en donde se debe atender a los designios divinos en lo tocante a los servicios más importantes que les fueron conferidos. Los hijos son las obras preciosas que el Señor les confía en sus manos, solicitándoles cooperación amorosa y eficiente.
Recibir encargos de ese tenor es alcanzar nobles títulos de confianza, por eso, criar a los hijos y perfeccionarlos no es servicio fácil. La mayoría de los padres humanos viven desviados a través de variados modos, sea por los excesos de ternura, o por una demasiada exigencia, pero a la luz del Evangelio todos se encuentran en el rumbo de la nueva Era, comprendiendo que, si para ser padre o madre son necesarios profundas dotes de amor, al frente de esas cualidades debe brillar el divino don del equilibrio, pues el hijo descuidado, ocioso o perverso es el padre inconsciente de mañana, y el hombre inferior que no disfrutará de la felicidad doméstica.
La felicidad es la primera aspiración del ser humano. Nadie jamás dejó de procurarla, soñando tenerla como primer objetivo de su existencia. La inmensa mayoría espera encontrarla, claro está, en el matrimonio. Natural es que así sea, pues es propósito de la sabiduría divina que el hombre y la mujer, siendo uno complemento del otro, se unan íntimamente para alcanzar la plenitud de la vida.
Es necesario que el hombre aprenda a ejercer piedad para con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es bueno y agradable ante Dios.
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RESPONSABILIDADES EN EL CENTRO ESPIRITA
Mercedes Cruz reyes
De entre las principales finalidades de un centro Espirita, se destacan, el amparo, el esclarecimiento y el consuelo, la luz de la Doctrina Espirita, que se ofrecen a todos los hermanos necesitados que la procuran. En primer lugar es obvio que si algún espirita pretende ayudar a alguien, a la luz del Espiritismo, es necesario que el conozca sus fundamentos básicos. En este punto que verificamos surgen muchos problemas, de forma muy común, en diversos centros Espiritas de todo Brasil. Infelizmente, muchos dirigentes y trabajadores de la saga Espirita no la conocen a fondo (a veces, ni superficialmente) las obras básicas del Espiritismo codificadas por Alan Kardec y por eso mismo se tornan inaptos para orientar a algún necesitado, o aun mismo para proferir una charla sobre el Espiritismo. Nos parece que muchos aun no conocen aquellas viejas frases: “Hemos de comenzar por el principio” o “No se inicia la construcción de una casa por el tejado, y si por los cimientos”. Es común constatar que diversos Centros Espiritas y Federaciones de algunos Estados, en sus cursos básicos de Espiritismo, o aun mismo en charlas abiertas al publico en general, releguen las obras de Kardec a un segundo plano, dando franca preferencia a otros libros psicografiados. Y orientan a personas iniciadas en la Doctrina a comenzar a leer ese tipo de literatura que, queremos dejar bien claro, son importantes, favorables y de inestimable valor, sin embargo, para aquellos que ya poseen conocimientos de los elemento básicos de la Doctrina Espirita. No es raro escuchar charolas publicas , donde muchas personas se encuentran allí por primera vez, y vemos que el expositor espirita, después de esclarecer que aquel local es una “Casa Kardecista”, se pone a hablar sobre los bonos hora, de ministerios existentes en las colonias, “espirituales”., de los vehículos de locomoción existentes allá etc.… Ahora, si es alguien de buen sentido, nulo en conocimientos espiritas, quien asiste a ese tipo de charlas, luego dudará de la seriedad del Espiritismo y de los espiritas, pues, con razón, hallará que todo aquello es ilógico o se trata de un cuento de ficción. No debemos olvidarnos de que todos los días llegan a los Centros Espiritas personas oriundas de otras religiones, que nada conocen del Espiritismo y por eso es que en materia de charlas, como en relación a orientar sobre lecturas, es de suma importancia que se de énfasis a las obras básicas de la Doctrina, que son: “El Libro de los Espíritus”, “El Evangelio Según el Espiritismo”, “El Espiritismo en su más simple expresión”, “Lo que es el Espiritismo”, para que esas personas no se confundan, y , si, sean esclarecidas. Después de esos conocimientos bien asumidos en nuestras mentes, es que podremos pensar en dar continuidad, en cursos separados del curso básico, el estudio regular y metódico de “El Libro de los Mediums” y demás obras de Kardec. Solamente hay es que estaremos realmente en condiciones de estudiar las importantes y verdaderas obras subsidiarias de la Doctrina Espirita. Como dijimos en relación a esas últimas nada tenemos en contra, todo lo contrario, , sin embargo, reafirmamos que solamente aquellos que ya adquirieron conocimientos de las obras de Kardec serán capaces de absorber esas instrucciones. En el caso contrario, estaremos orientando a esas criaturas de forma equivocada y eso es una irresponsabilidad.
¿Cómo nos podemos considerar espiritas sin el conocimiento de las obras de Allan Kardec?
¿Cómo ingresar en una facultad de medicina, por ejemplo, en el cuarto año de graduación, sin tener conocimiento de los tres primeros básicos? Ciertamente, no entenderemos muchas cosas del resto del curso, sentiríamos la falta de conocimientos para comprender nuevas lecciones, y, si siguiéramos, sin duda, no volveríamos un mal profesional, poniendo en riesgo la salud de los pacientes, desprestigiando la medicina y a los colegas de profesión. . Ese simple ejemplo sirve como termino de comparación con el del Centro Espirita. Si alguna persona tuviera acceso a una Casa Espirita y no le fuera presentada correctamente la Doctrina Espirita, esta persona, en el caso que continué frecuentando ese local, continuará con falta de conocimiento y coraje para solucionar esos problemas y, en el futuro, será un médium o trabajador inseguro, lleno de dudas, e ignorante de los conocimientos que necesita para si y también para poder ayudar a los otros.
No hayamos valida la justificativa que muchos hermanos utilizan de que “Kardec es difícil de entender” o que “Las obras de Kardec son aburridas”. Recordemos textualmente las palabras del codificador en la instrucción de El Libro de los Espíritu”: “Más jamás dijimos que esta ciencia sea fácil ni que pueda aprenderla saltando, como tampoco se da con otras ciencias. Nunca será demás repetir que ella exige estudio constante y casi siempre prolongado.
Si observamos con profundidad las obras de Kardec llegaremos a la conclusión de que el siempre uso el buen sentido y para no crear dudas procuró ser objetivo simple durante la codificación. Debemos alertar de que muchas obras de otros autores que son consideradas “fáciles e entender”, más allá de muchas veces contar con errores doctrinarios, no nos tornan aptos para comprender correcta y profundamente la Doctrina Espirita, generando, más tarde o más temprano, dudas y confusiones dentro de nosotros mismos que preferimos el camino “mas fácil”. de hay la importancia de tener dirigentes espiritas conscientes y responsables para esa difícil tarea de conducir la Doctrina Espirita con el máximo de pureza doctrinaria, de saber crear cursos regulares de Espiritismo de manera adecuada y lógica, siempre a la luz de las obras de Kardec en primer lugar. Que nuestros dirigentes respeten el Espiritismo divulgándolo como el es en la realidad y no injiriendo opiniones personales como verdaderas. De ahí también surge la necesidad alarmante de capacitarse mejor, profundizándose en las obras de Kardec, de actualizarse a través del intercambio de experiencias con otros dirigentes de otras Casas Espiritas, de la lectura y divulgación de los revistas espiritas, en fin, de estudiar a Kardec para vivir con Jesús.
Pensemos en nuestra responsabilidad.
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AMOR Y SEXO
Mercedes cruz reyes
El amor es la sustancia creadora y mantenedora del Universo, que está constituida por esencia divina.
Es un tesoro que, cuanto más se divide, más se multiplica y se enriquece a medida que se reparte.
El placer legítimo proviene del amor pleno, generador de la felicidad, en cuanto el común es devorador de energías y de formación angustiante.
Cuando el amor domina los paisajes del corazón, aun existiendo alguna dificultad de orden sexual, se hace posible superarla, mediante la transformación de los deseos y frustraciones en solidaridad, en arte, en la construcción del bien, que tienen como mira el progreso de las personas, así como de la comunidad, tornándose por lo tanto tales cuestiones irrelevantes.
El ser humano, aunque esté vinculado al sexo por el atavismo de la reproducción, está destinado al amor, que tiene más vigor que la simple comunicación genital.
Las magnificas edificaciones de grandeza de la humanidad tuvieron en el sexo su vinculo de estimulo y de fuerza. No obstante, se persigue el triunfo, la gloria efímera, el poder para disfrutar de los placeres que el sexo proporciona, cayendo en un equivoco lamentable y perturbador.
En su globalidad, el amor es un sentimiento vinculado al Yo superior en cuanto que la búsqueda del placer sexual es más pertinente al ego, responsable por todo tipo de posesiones.
El sentimiento de amor puede llevar a una comunión sexual. Sin que eso se torne una condición imprescindible. Sin embargo, el placer sexual puede ser conseguido por impulso meramente instintivo, sin un compromiso más significativo con otra persona que, normalmente se siente frustrada y usada.
Los profesionales del sexo, porque pierden el componente esencial de los estímulos, en razón del abuso que portan, caen en las explosiones eróticas, buscando recursos visuales que les estimulen la mente, a fin de que la función pueda responder de manera positiva.
El amor, como componente para la función sexual, es tierno y juicioso, comenzando por acariciar con la mirada que enternece y hace vibrar todo el cuerpo ante la expectativa de la comunión renovadora.
Ea libido tormentosa, vinculada por la mediática y expuesta en los comercios en la forma de artefactos, se convierte en una aberración que pasa a ser exigencia de la disipación, resbalando en los abismos de otros vicios que se le asocian
Cuando el sexo se presenta exigente y tormentoso, el individuo recurre a las actitudes emocionales de la violencia, de la persecución, de la inmundicia.
Los grandes verdugos de la Humanidad, hasta donde se los puede entender, eran portadores de trastornos sexuales, que trataban de disimular, transfiriéndose hacia situaciones de relevancia política, social, guerrera, tornándose temerarios, porque sabían de la imposibilidad de ser amados.
El amor es el dulce arrobamiento que embriaga de paz a los seres y los promueve hacia las cumbres del auto realización, estimulando el sexo dignificado, reproductor y calmante.
El amor el arte y la belleza inspiró a Miguel Ángel a pintar la Capilla Sextina, entre otras obras magistrales, esculpir la Pietá y el Moisés; el amor a la ciencia condujo a Pasteur al descubrimiento de los microbios; el amor a la verdad llevó a Jesús a la cruz, trazando una ruta de seguridad para las criaturas humanas de todos los tiempos….
Sexo, en si mismo, sin los condimentos del amor es impulso violento y fugaz.
Cuando el sexo se impone sin amor, su pasaje es rápido, frustrante, insaciable…
Los días actuales son de libido desenfrenada, de pasión avasallante, de predominio de los deseos que desgobiernan las mentes y aturden los sentimientos bajo el comando de Eros.
No obstante, el amor está siendo convidado a sustituir la ilusión que el sexo automatista produce, calmando las ansiedades en cuanto eleva a los seres humanos a la planicie de las aspiraciones más libertadoras.
En una esfera más elevada, se convierte en sentimiento, gracias a la conquista de algún ideal, alguna aspiración, anhelos por alcanzar metas agradables y desafiantes, propensión a la realización ennoblecedora.
El deseo se impone como un fenómeno biológico, ético y estético, necesitando ser bien administrado en un caso como en el otro, a fin de tornarse motivación para el crecimiento psicológico y espiritual del ser humano.
Por tanto, es natural la búsqueda del placer, ese deseo interior de conseguir el gozo, el bienestar, que se expresa después de la conquista de la meta pautada.
El placer se presenta bajo variados aspectos: orgánico, emocional, intelectual, espiritual y es, ahora físico, material y en otros momentos de naturaleza abstracta, estético, efímero o duradero, pero que debe ser registrado muy fuerte en el psiquismo, para que la existencia humana exprese su significado.
Comúnmente, el placer depende de cómo es considerado. Aquello que es bueno, genéricamente da placer, abriendo espacios para el miedo a la perdida, a la falta o a las situaciones en que puede generar daños, contribuyendo a la caída del individuo en zonas sombrías de aflicción.
Por una herencia atávica, un gran numero de personas tiene miedo del placer, de la felicidad, por asociarlos al pecado, a la falta de mérito, que se convertirá en una deuda a rescatar, ofreciendo a la desgracia la oportunidad de venir o tal vez, como una tentación diabólica para retirar al alma del camino del bien.
Esto que sucedió durante siglos, en la actualidad, no es así, y vencida la conciencia de culpa, viene conduciendo a legiones de gozadores al desequilibrio, al abuso, a extremos de las aberraciones.
El deseo y el placer se transforman en palancas que impulsan al individuo a abismos que lo devoran.
No obstante, la esencia de la vida corporal, es la conquista de si mismo, la lucha bien dirigida para que se consiga la victoria del “Yo superior”, su armonía y no solamente el gozo breve, que se transfiere de un lado a otro, siempre más ansioso y perturbador.
El amor debe ser siempre el punto de partida de todas las aspiraciones y la etapa final de todos los anhelos humanos
El clímax del amor se encuentra en aquel sentimiento que Jesús ofreció a la Humanidad y prosigue donando, en Su condición de Amante no amado.
Extraído del libro “Amor Invencible Amor” de Divaldo Pereira Franco.
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VALORES
Enorme grupo de almas humanas se vienen arrastrando del atraso por la ignorancia, hace largo tiempo, conforme a las posiciones mentales en que se aprisionan.
¿Cuántos son aquellos que nunca se sienten en buenas condiciones para las actividades nobles de la vida?
¿Cuántos son los que juran no ser capaces de estudiar, de hablar en público ni en privado, de escribir una carta o un billete siquiera?
¿Y los que firman no saber conversar con naturalidad; no saber discutir sobre las propias ideas, con lucidez, junto a quien piensa diferente?
Es grande la cantidad de gente que sigue diciendo, con toda convicción, que no sabe dirigir un automóvil, que no sabe cocinar una mínima alimentación para si misma, que no sabe organizar sus aposentos, y así en adelante.
Lo que se muestra muy extraño en esos cuadros es que raros, de entre esos individuos, hacen esfuerzo para aprender lo que no saben, para superar las propias limitaciones, como si el simple hecho de garantizar que no saben les diese alguna satisfacción.
Quien sabe hasta por no darse cuenta de la importancia de salir de las telas de la ignorancia, a fin de penetrar intensamente en el clima de la vida.
Algunos alegan, “gloriosos”, que no entienden matemáticas o geografía. Hay los que detestan los estudios de psicología, otros, los de historia.
Varios no entienden nada de la biología, en cuanto un gran número no se interesa por la propia lengua con la que se expresa, desmoralizado en las reglas más mínimas.
La condición de no saber parece inalterada para mucha gente, que no ve cualquier importancia en saber eso o aquello, ya que siempre vivió sin saber.
Alegan unos, “nunca me gusto”, “nunca consigo entender”, “no quiero ni saber”, en cuanto a otros exageran: “no quiero ni saber y tengo rabia a aquellos que saben”.
Sería muy importante, para el progreso individual, que cada cosa no sabida fuese buscada, desde que presentase verdadero valor para la existencia.
Seria valioso si la ignorancia no fuese un desastre intelectual y moral consentido, mantenido y cuidado por esos guardianes del atraso llamados acomodación, mala voluntad, desinterés…
La cuestión es bien otra, como se puede verificar.
Cada uno, en el nivel en que se halla, debería buscar superarse, procurando conquistar los elementos en torno del campo de actividades y relacionamientos en que se mueve.
Alguien que consiga hablar mejor, comunicándose mejor, entenderá mejor y, sin duda, se sentirá mejor ante sí mismo.
Aquel que pueda localizarse en el mundo, sabiendo quien es, donde se encuentran y como son sus vecinos geográficos, posiblemente vivirá mejor
Quien consiga comprender los episodios vividos por su sociedad, pueden asociar con ocurrencias pasadas de esa misma comunidad, indudablemente tendrá otra visión del mundo, y, así, vivirá con más lucidez
Solamente con la conciencia de cuanto es importante evolucionar para Dios, sea por el conocimiento de las cosas de la tierra, sea por medio de las cosas del Cielo, la persona conseguirá progresar superando sus límites
Valorizándose e imprimiendo en su derrotero terrestre el progreso esperado, que no viene de Dios “de gracia”, más viene de Dios para aquellos que hacen su parte, usted contará, solo entonces, con la ayuda celeste.
No se desmerezca, mostrándose siempre incapaz.
Dispóngase a leer un periódico, una revista, un libro. Aprenda a preguntar a quien estudió a su frente, de modo a entender mejor.
Desenvuelva el gusto por palestras sobre cuestiones que a usted le gustaría conocer o entender mejor.
Cultive el interés por los filmes, por el teatro, por todo lo que le permita obtener otros ángulos de la vida o los misterios de Dios.
Haciéndolo así, descubrirá, por fin, como es de bueno investigar a través de horizontes más amplios, como es de bueno aumentar luz para andar con seguridad y firmeza por los caminos humano
Esperando que os guste, con mucho amor y cariño de vuestra amiga
MERCHITA
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CERRANDO CICLOS
Siempre es preciso saber cuándo una etapa llega a su final. Si insistiéramos en permanecer en ella más del tiempo necesario, perderíamos la alegría y el sentido de las otras etapas que precisamos vivir. Cerrando ciclos, cerrando puertas, terminando capítulos. No importa el nombre que demos, lo que importa es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya se acabaron.
¿Fue despedida del trabajo?
Termino con una relación amorosa?
¿Dejo la casa de sus padres?
¿Partió para vivir en otro país?
¿La amistad cultivada durante bastantes años se acabo?
Podemos pasar mucho tiempo preguntándonos porque ha pasado eso…
Podremos decir incluso para nosotros mismos que no daremos un paso mientras no entendamos las razones que llevaron a ocurrir ciertas cosas, que eran tan importantes en nuestras vidas, ser convertidas en polvo. Más tal actitud será un desgaste inmenso para todos: para sus padres, para sus amigos, sus hijos, sus hermanos, todos estarán cerrando capítulos, pasando la hoja, siguiendo adelante, y todos sufrirán al ver que usted está parado. Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado. Ni incluso aun mismo cuando intentamos entender las cosas que nos acontecen.
Lo que pasó no volverá: no podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos que se sienten culpables o rencorosos con los padres, amantes que reviven noche y día una relación que fue y que se fue y no tiene la menor intención de volver. Las cosas pasan, y lo mejor que podemos hacer es dejar que ellas realmente se puedan ir, aunque… Por eso es tan importante (por más doloroso que sea) destruir los recuerdos, mudar de casa, dar muchas cosas para los orfanatos, vender o donar los libros que poseemos.
Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que está aconteciendo en nuestro corazón… y deshacerse de ciertos recuerdos significa también abrir espacio para que otros tomen su lugar. Dejar ir las cosas. Soltar. Desprenderse. Nadie está jugando en esta vida con cartas marcadas, por tanto algunas vec es ganamos y otras perdemos…
No esperes que te devuelvan algo, no esperes que reconozcan su esfuerzo, que des cubran su genio, que entiendan su amor. Pare de encender su televisión emocional y asistir siempre al mismo programa, que muestra como usted sufrió con determinada perdida: eso solo la estará apenas envenenando, y nada más.
No hay nada más peligroso que el rompimiento de las relaciones amorosas porque no son aceptadas, promesas de empleo que no tienen fecha marcada, decisiones que siempre son odiadas en nombre del “momento ideal”.
Antes de comenzar un capítulo nuevo, es preciso terminar el antiguo: ¡Dígase a sí mismo que lo que pasó, jamás volverá! Acuérdese de que hubo una época en la que podía vivir sin aquello, sin aquella persona – nada es insustituible, un habito no es una necesidad. Puede parecer obvio, puede ser muy difícil, más es muy importante.
Cerrando ciclos. No por causa del orgullo, por incapacidad, o por soberbia, más si porque simplemente aquello ya no encaja más en nuestras vidas.
Cierre la puerta, cambie el disco, limpie la casa, sacuda la alfombra. Deje de ser quien era, y transfórmese en quien es. Tórnate una persona mejor y asegúrate de que sabes muy bien quién eres tú mismo, antes de conocer a alguien y de esperar que el vea quien eres tú. Y acuérdate: “Todo lo que llega, llega siempre por alguna razón”
(Fernando Pessoa) aportado por Marco Aurelio Rocha
Traducido por: M. C. R
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*LEYES MORALES DE LA VIDA
Las leyes morales de la vida, establecidas por el Padre, son de todos los tiempos.
Inviolables, constituyen el camino de felicidad por el rumbo evolutivo, imponiéndose, paulatinamente, a la inteligencia humana ayándose establecidas en las bases de la harmonía perfecta en que se equilibra la Creación.
Reveladas a través de los tiempos, poco a poco, no se someten a los juicios transitorios de las pasiones humanas, que siempre desearon estandarizarlas al propio talante, sometiéndolas a sus torpes determinaciones.
Inspiradas a la humanidad por las fuerzas vivas de la Naturaleza desde los días del “hombre primitivo, pasaron a constituir la ética religiosa superior de todas las naciones. Leyes naturales de amor, justicia y equidad, son el fiel de la conquista del espíritu que en la preservación de sus códigos sublimes y en la vivencia de su legislación, señala el propio engrandecimiento y plenitud. El desacato, la desobediencia de sus códigos engendran el sufrimiento y desequilibrio del infractor, que de forma alguna consigue huir al reajuste producido por la rebeldía o insania de que se hizo portador.
Profetas, legisladores y sabios han sido los maleables instrumentos de que se sirvió el Padre Amantísimo a través de los tiempos, a fin de que el hombre, en el calabozo carnal, pudiese encontrar la ruta segura para atender el reino venturoso que lo espera.
De entre todos, sin embargo, fue Jesús el prototipo de la misericordia divina, “El modelo más perfecto que Dios ha ofrecido al hombre, para servirle de guía y modelo” , el propio Rey Solar.
Viviendo con todo vigor el estatuto de las “leyes morales”, dio cumplimiento a las de orden humano, sometiéndose, pacíficamente, instaurando el periodo fundamentado del amor, que resume todas las demás y las comanda con sin igual maestría.
El modelo a ser seguido, enseñó por el ejemplo y por el sacrificio, señalando en testimonio supremo la excelencia de su misión amorosa, a través de la donación de la vida, incitándonos a incorporarnos en el día a día de la existencia a la irrecusable lección de su auto-ofrenda santificante.
Nos inspira para elaborar está Obra en el incomparable “El Libro de los Espíritus”, de Allan Kardec, Parte 3ª, “De las Leyes morales” (*).
No pretendemos producir un trabajo e exegesis doctrinaria, más si responder a algunos conceptos y opiniones actuales en las nobles y relevantes lecciones allí expuestas, por considerar insuperable y profunda momentáneamente la obra Kardeciana, repositorio fiel del Consolador, conforme prometió Jesús.
Dividimos, en once las leyes morales, conforme la clasificación y la renovación intima de aquellos que se interesan por la Doctrina espirita, o que en el báratro de estos días de inquietud padecen sed de Dios, requieren de lo Alto respuestas inmediatas para las interrogaciones afligentes, pidiendo orientación.
El hombre viaja con sus formidables bólidos espaciales fuera de la órbita de la Tierra, y, todavía, no se conoce a si mismo.
Descubre el mundo que lo fascina y no penetra en las responsabilidades morales que le caben cumplir.
Altera la faz del planeta que habita y pretende modificar las “leyes morales” que rigen el Universo, sumergiéndose, entonces, en profunda amargura.
Presenta conceptos valiosos y concepciones de audacia matemática, descubriendo las leyes de gravitación, de aglutinación de las moléculas, de la estructura genética de los seres y, todavía, impone absurdas determinaciones en el campo moral, legalizando el aborto, resucitando la pena de muerte, programando a la familia, mediante procesos creados, precipitados, abogando la disolución de los vínculos matrimoniales estimulado por terrible libertinaje, fomentando la guerra…
Hay dolor y locura, hambre, miseria moral y social en larga escala, en un atestado inequívoco del primitivismo moral que rige en individuos y colectividades dichos civilizados.
Las leyes de la vida son impostergables.
Nadie las derroca; no las subestimes impunemente; no las ignoras, aunque desees hacerlo. Están insculpidas en la conciencia de las criaturas. Aun mismo el bruto las siente en forma de impulsos o por el brillo de su grandeza transcendente en los pródromos de la inteligencia.
Leyes inmutables, son las leyes de la vida.
Joanna de Angelis “médium Divaldo Pereira franco
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ANOTACIONES DE LA MEDIÚMNIDAD
(Emmanuel)
Recibamos la experiencia, por más difícil, con la luz de la confianza en el Señor que, que ofreciéndonos la lucha depuradora, nos posibilita la propia regeneración.
Podemos y debemos esposar nuestra iniciación, en el mejoramiento para la Vid Superior, comenzando a ser buenos.
Despierta y has algo que te impulse hacia delante en el camino de elevación.
La vida no te reclama actitudes sensacionales, gestos impracticables, espectáculos de súbita grandeza…
Pide simplemente seas cada día mejor para aquellos que se crucen en tu camino.
En el hogar, en la profesión, en los templos de la fe, en la intimidad en la vida pública, somos invitados al bien que Jesús dio testimonio, a fin de que nuestra directriz, a de expresarse en el ejemplo, proyectarse en las mentes que nos rodean, induciéndonos a la renovación.
Si la simiente rechazase el sacrificio en el seno de la gleba en la que aprende a morir para resurgir en beneficio de otros, no cogeríamos el grano que nos suple el granero y, y si el grano repeliese la piedra de molino que lo desintegra, a pretexto de conservarse, no dispondríamos del recurso indispensable del pan que nos alimenta.
No olvidemos que, tanto como nos sea posible, en vez de rogar auxilio, antes de todo, debemos auxiliar, en la certeza de que, si nuestra palabra elucida y reanima, solamente nuestra actitud positiva en la práctica de los principios que propagamos será bastante fuerte para reformarnos.
Observa, alrededor de ti mismo, la gran familia humana reclamándote pan y luz, esperanza y consuelo.
Guardemos la correcta actitud del aprendiz del Señor que no desconoce el sacrificio de sí mismo como único camino para la ascensión que se propone.
Los fenómenos mediúmnicos serán siempre motivo de experimentación y de estudio, tanto favoreciendo la convicción, como nutriendo la polémica, más la educación evangélica y ejemplo en el servicio, definición y actitud, son fuerzas morales inamovibles de la orientación y de la lógica, que resisten a la duda en cualquier parte.
Mediúmnidad es instrumento vibrátil y cada criatura consciente puede sintonizarla con el objetivo que procura.
“Hallarás lo que buscas” enseña el Evangelio, y podemos acrecentar “harás lo que deseas”.
Siendo así, si te relegas a la maledicencia, en breve te constituirás en vehículo de los genios infelices que se dedican a la injuria y a la crueldad.
Si te detienes en la caza del placer de los sentidos, más tarde o más temprano te convertirás en el intérprete de las inteligencias magnetizadas por los vicios de variada expresión.
…Todavía si te empeñas en la buena voluntad para con los semejantes, imperceptiblemente tendrás el corazón impelido por los mensajeros del Eterno Bien al servicio que puedas desempeñar en la construcción de la felicidad común.
Observa el propio rumbo para que no te surjan problemas de compañía.
Elévate en el perfeccionamiento propio y tu espíritu caminará respirando con el concurso de aquellos pioneros de la evolución que te procedieron en la jornada de luz, conduciéndote en las aspiraciones para las victorias del alma.
…No nos olvidemos, sin embargo, de que el movimiento es de intercambio.
Si el hombre recibe el concurso de los Espíritus Benefactores, es natural que los Espíritus Benefactores algo esperen igualmente del hombre.
Nada existe sin permuta o sin resultado.
El labrador planta las simientes y recogerá los frutos.
El lapidario auxilia a la piedra, que le retribuye, más tarde, con su belleza y brillo.
…¿Y nosotros, que tanto hemos recibido de Jesús, que ofrecemos a cambio?
Mediúmnidad sin ejercicio en el bien es semejante al título profesional sin la función que le corresponde.
No procures al médium el concurso de los Espíritus Benefactores como si fueses enfrentado por un ser sobrenatural.
El médium es un compañero.
Es un trabajador.
Es un amigo.
Y es sobre todo nuestro hermano, con dificultades y problemas análogos a aquellos que asedian la mente de cualquier espíritu encarnado.
No alegues la supuesta ingratitud de los otros para desertar de la cosecha del Bien.
En el engranaje de la vida, cada cual de nosotros es pieza importante con funciones específicas.
Nadie recibe el conocimiento superior tan solo para provecho propio.
Sepamos dividir el tesoro de la comprensión en parcelas de bondad.
Sea cual sea el contratiempo que se te erija en obstáculo en el camino a recorrer, actúa para el bien.
No siempre conseguirás materializar a los amigos de la Vida Mayor para satisfacer la sed de verdad que tortura a muchos de nuestros compañeros en la Tierra, más siempre puedes justificar esa o aquella providencia susceptible de proporcionarles tranquilidad y consuelo.
No siempre obtendrás el mensaje de determinado amigo que reside en el Más Allá, para la edificación inmediata de los que sufren en el Plano Físico; entre tanto, siempre puedes improvisar algún recurso con el que les restaurarás la energía y el buen ánimo.
No siempre lograrás la cura de ciertas enfermedades en el cuerpo de hermanos que padecen; todavía, siempre puedes animarles el corazón y aclararles el alma con el apoyo fraterno, habilitándoles la mente para la cura espiritual.
La tierra es médium de la flor que se materializa, tanto como la flor es medianera del perfume que embalsama la atmosfera.
El Sol es el médium de la luz que sustenta al hombre, tanto como el hombre es el instrumento del progreso planetario.
Todos los aprendices de la fe pueden convertirse en médiums de la caridad, a través del cual opera el Espíritu de Jesús de mil modos diferentes, en cada sector de nuestra marcha evolutiva.
Ampara a tus semejantes y encontrarás la mejor fórmula para el seguro desenvolvimiento psíquico.
Se amontonaban gusanos donde se congregan frutos desaprovechados o podridos, así como la luz brilla donde encuentra fuerza o material que le sirva de combustible.
El médium, para servir a Jesús de modo positivo y eficiente, en el campo de la Humanidad, precisa perfeccionarse por la educación, al conocimiento, por la preparación y por la propia mejoría, a fin de que se haga filtro de luz y paz, elevación y engrandecimiento para la vida y para el camino de las criaturas.
Quien desee crecer para la Espiritualidad Superior no puede menospreciar el alfabeto, el libro, la enseñanza y la meditación.
Jesús es nuestro Divino Maestro.
Eduquémonos con El, a fin de que podamos realmente educar.
Por más que se hable de mediúmnidad, es forzoso referirnos siempre a la disciplina que solo la Doctrina Espirita consigue orientar para bien.
Actuar en el bien es buscar la simpatía de los Espíritus Sabios y Benévolos, encontrándolos.
Para curar, es preciso tener el corazón lleno de amor y, quien realmente ama, no encuentra deseo de reclamar.
Libro:Anotaciones de la Mediúmnidad – Francisco Cándido Xavier.
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EL TIEMPO Y LA REENCARNACIÓN
La modificación del plano mental de las criaturas nadie la impone jamás, esta es fruto del tiempo, del esfuerzo, de la evolución. La sociedad humana, en la actualidad, viene siendo sacudida en sus propias bases, compeliendo a muchas personas a improvistas renovaciones.
Para que el hombre físico se convierta en hombre espiritual, el milagro exige mucha colaboración de las entidades espirituales. Las alas sublimes del alma eterna no se expanden en estrechos escondrijos de una incubadora, hay que trabajar, bruñir y sufrir.
Hastiados de las sensaciones en el plano grosero de la existencia, el alma intenta otros dominios. Se busca la novedad, el consuelo desconocido, la solución a la tortura de los enigmas.
La llama del propio corazón, convertida en un santuario de claridad divina, es la única lámpara capaz de iluminar el misterio espiritual, en la marcha redentora y evolutiva. Al lado de cada hombre y de cada mujer, en el mundo, permanece viva la Voluntad de Dios, en lo relativo a los deberes que le corresponden. Cada cual tiene a su frente el servicio que le compete, como cada día trae consigo especiales de realización en el bien. El Universo se encuentra en el orden absoluto, como aves libres en los limitados cielos, interferimos en el plano divino, creando para nosotros prisiones y ataduras, o liberación y enriquecimiento.
Somos, en el palco de la Corteza Planetaria, los mismos actores del drama evolutivo. Cada milenio es un acto breve, cada siglo es un escenario veloz. Utilizando cuerpos sagrados perdemos la oportunidad santificante de la existencia, haciéndonos réprobos de las leyes soberanas, que nos enredan a los escombros de la muerte, como náufragos piratas por mucho tiempo indignos del retorno a las lides del mar.
Son muchas las almas indecisas, presas de la ingratitud y de la duda, de la flaqueza y de la disposición, esclavizadas en la tiranía del instinto, las que viajan divagando en el desierto de la propia negación; como pájaros de alas partidas, intentan volar al nido de la libertad y de la paz, y que, no obstante, aun se debaten en el lodazal de los placeres de ínfima condición.
“Es por esta razón que los graneros de luz permanecen vacíos. El vendaval de las pasiones fulminantes de los hombres y de los pueblos pasa ululando, de uno a otro polo, sembrando malos presagios. Es la época moderna, la locura se generaliza y la armonía mental del hombre está a punto de zozobrar. Con el cerebro, envuelto y el corazón inmaduro, el hombre actualmente, se requinta, en el arte de estragar el progreso espiritual.
Existe en la actualidad una nueva amenaza en el domicilio terrestre, el profundo desequilibrio, la desarmonia generalizada, las molestias del alma que se ingieren, sutiles, solapando la estabilidad, convirtiendo la Tierra en un campo de interminables hostilidades.
Casi todos los cuadros de la civilización moderna se hayan comprometidos en la estructura fundamental, necesitando movilizar todas las fuerzas a su alcance, para su propia causa.
El trabajo salvacionista no es exclusividad de la religión, constituye un ministerio común a todos, es una obra genérica para la colectividad, un esfuerzo del servidor honesto y sincero, interesado en el bien de todos.
No hay que olvidar la propia luz, no contar con antorchas ajenas para la jornada, es indispensable considerar el propio deber de integridad cada día. Es imposible progresar en un siglo, sin atender las obligaciones de la hora, es imprescindible, recomponer las energías, reajustar las aspiraciones y santificar los deseos.
No basta creer en la inmortalidad del alma. Es inaplazable la iluminación de uno mismo, con el fin de ser claridad sublime. Importa elevar el corazón, romper las murallas que nos encarcelan en las sombras, olvidar las ilusiones de la posesión, dilacerar los velos espesos de la vanidad, abstenerse del personalismo envilecido, para que la claridad resplandezca en el corazón y Dios disipe las transitorias tinieblas.
La Puerta Divina no se abre a espíritus que no se divinizaron por el trabajo incesante de cooperación con el Padre. Como obreros decididos y valerosos, hemos de alimentar la esperanza renovadora. Siendo el ministerio de iluminación y de eternidad.
Se hace necesario, que encendamos en el corazón el amor fraternal, al frente del servicio. No bastará, en nuestras realizaciones, la creencia que espera, es indispensable el amor que confía y atiende, transforma y eleva, como vaso legitimo de la Sabiduría Divina.
Seamos instrumentos del bien, la tarea demanda coraje y una suprema devoción a Dios. Sin que convirtamos el círculo en que estamos, en luz en vano acometeremos las sombras a nuestros propios pies.
La evangelización de las realizaciones en los dos planos de la vida es un deber tan natural y tan inaplazable como lo es la evangelización de las personas.
La espiritualidad Superior, a través de la oración y el trabajo constructivo se vincula al hombre proporcionándole el contacto con los Almacenes Divinos, supliéndolo según su justa necesidad. Las facilidades que gozan los espíritus elevados que tanto admiramos, son prodigadas al hombre por Dios, en todos los lugares. El aprovecharlas es opción de el. Las maquinas terrestres pueden alzarle a considerables alturas, pero el vuelo espiritual, con el que se libera de la animalidad, jamás el hombre lo realizará sin alas propias.
Solo los siervos que trabajan, graban en el tiempo las marcas de la liberación; solo los que se bañan en el sudor de la responsabilidad consiguen acuñar nuevas formas de vida y de ideal renovador.
El desequilibrio generalizado y creciente invade la mente humana. Se combaten, desesperadamente las naciones y las ideologías, los sistemas y los principios. Se necesita asistencia espiritual en todas partes, reclamando cooperadores abnegados y fieles.
Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro “En un Mundo Mayor” de Chico Xavie
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EL AURA
El aura, que envuelve a todos los cuerpos vivos de los tres reinos de la naturaleza, es una emanación de la Fuerza Inteligente, pudiendo ser observada por las personas que hayan desenvuelto la facultad mediúmnica de la videncia.
Más densa cerca de la periferia del cuerpo, ella se diafaniza, gradualmente, de ahí para su propia periferia externa.
La visión astral, cuando comienza a desenvolverse, apenas distingue la porción de mayor densidad del aura. Su observación más profunda, sin embargo, es solamente posible a los que poseen videncia suficientemente apurada.
La coloración del aura de los cuerpos minerales se presenta, de cierto modo, constante. En los cuerpos vegetales la vida ya demuestra acción evolutiva más avanzada y variable. Las plantas, en la flor de la vida, y los bosques, en su utilización industrial, presentan auras diferentes que corresponden a la transformación operada en estas.
En los animales inferiores aumenta la variación de los colores áuricos, que se alteran de acuerdo con sus condiciones de salud, el estado de calma o de irritabilidad, de coraje de temor, de buena o mala nutrición, y, aun, con la edad viril o de senilidad.
Es el aura humana que, por la gran variación de colores, presenta mayor complejidad de análisis pues, más allá de revelar el estado de evolución de cada individuo, retrata sus tendencias, la índole, el grado de inteligencia, la capacidad de raciocinio, la sensibilidad de conciencia y, finalmente, la naturaleza de sus pensamientos.
Aunque parezca, una única, son tres, en realidad, las auras humanas: la del espíritu, la del cuerpo fluídico y la del cuerpo físico, cada una de las cuales correspondiendo la naturaleza del cuerpo que emana. El aura del cuerpo físico, que es la emanación de todas las partículas de la materia organizada en él contenidas, puede ser observada durante el sueño sin la interferencia de las otras dos, cuando el espíritu y el cuerpo fluídico se apartan.
Se verifica, entonces, ser ella blancuzca y transparente (como si fuera constituida de cabello liso) si el cuerpo estuviera sano, y rizado y caído, si estuviera enfermo.
El aura del cuerpo fluídico (periespiritu) de tenuidad inferior a los de los otros cuerpos, es casi invariable. Ninguno, sin embargo, se compara con la del espíritu que, por su intensidad y variedad de colores, define, con fidelidad, la naturaleza de sus vibraciones.
Los dos extremos opuestos, en la gama de los sentimientos alimentados por el espíritu, son identificados en el aura por los colores plata y blanco. La blanca, límpida, cristalina, sin manchas, exterioriza la forma más alta del desenvolvimiento espiritual. La negra, los más bajos y animalizados sentimientos.
Entre las auras blanca y plata existe, de un extremo a otro, inmensa variedad de colores, cada cual definiendo un estado, una emoción, un sentimiento, imperfectos, ya se ve, porque la meta a ser alcanzada es la perfección, traducida por el blanco.
La visión física apenas puede distinguir los colores del espectro solar y sus asociaciones. Existen, no en tanto, innumerables otras que, aunque escapando a los ojos físicos, forman parte de la serie de colores áuricos del espíritu.
El aura humana varía de color, de acuerdo con el pensamiento de las criaturas. En estado de calma y tranquilidad, ella se manifiesta por una coloración propia, reveladora del grado de evolución del espíritu. Como, entretanto, esa evolución se procesa con al eliminación progresiva de los entimientos inferiores, el color áurico, representativo del estado de evolución, es compuesto de numerosos otros colores combinados, cada uno significando la presencia de determinado sentimiento, emoción o pasión.
En el orden evolutivo, cada individuo bien intencionado procura despojarse de los defectos que va notando en su propia personalidad, más conserva los que le escapan. Ese procedimiento, así mismo, varía de persona a persona.
Unos, mientras procuran dar combate a la vanidad, se olvidan de la avaricia; otros esforzándose por dominar la envidia, se den llevar por la lujuria, y así en adelante.
De eso resulta modificarse de individuo a individuo el color habitual o propio del aura. Y ese color habitual o propio va cambiando, paulatinamente, a la medida que el carácter va mejorando.
Ella está sujeta, aun, a mutaciones repentinas y pasajeras. Basta dejarse el ser asaltar por una emoción cualquiera, para que su aura tome, inmediatamente, el color que esa emoción traduce. Es porque la emoción traduce una vibración correspondiente, y esta, dominando el campo del aura, se impone con su propio color, característico y latente.
Los colores habituales del aura definen, de un modo general, el carácter del individuo, al paso que los colores pasajeros expresan las pasiones aun están latentes y no están destruidas.
La lectura del aura solo podrá ser hecha con exactitud por espíritu evolucionados conocedores de toda la sutileza de la alternación y combinación de colores, ya que en un mismo color cada tonalidad posee una expresión o significado particular, y cada combinación de dos o más colores o tonalidades exige nuevas definiciones.
Los componentes del Astral Superior tienen el aura invariablemente blanca porque, después de conseguir aquel estado, su naturaleza pasa a ser inviolable.
Aunque el aura esta oculta, en parte, a la visión humana, precisa la criatura habituarse a ser honesta, leal, verdadera, no por miedo a que los otros descubran la inferioridad de su personalidad interior, más si por el deber de conciencia, por la dignidad propia, por el respeto que debe a sí misma y por el esclarecimiento relacionado con la vida.
Solo así el carácter del ser humano se lapida, se pule, se perfecciona, se solidifica, bajo condiciones estructurales indestructibles, de manera que, en cualquier situación, las actitudes que practica revelan siempre la alta calidad de sus atributos morales.
Extraído del libro “La Vida fuera de la Materia”
Traducido por Merchita
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ENGAÑOS O SIMULACIONES
La simulación o el engaño forman parte de la naturaleza humana y están presentes tanto en la esfera personal como en la vida social.
Muchos saludos estructurados, son muchas veces meras formulas de cortesía. ¡Buenos Dias! ¿Cómo estás?, dicho con dulzura y amabilidad, son a veces comedias donde entremezclamos lo que somos con lo que aparentamos ser, la realidad con la imagen, la función a autor con la de actor.
el disimulo, la mentira implícita o el engaño deliberado forman parte de todos los escenarios en los que transcurre la vida social humana. En un proceso evolutivo cuyas etapas se van consumiendo desde la infancia, se va perdiendo la espontaneidad conforme se asienta la convicción de que la sinceridad no siempre es posible ni conveniente, porque puede perjudicar a la otra persona o a uno mismo.
El hombre que busca la realización personal, inevitablemente es impelido a introducirse dentro de sí mismo.
El hombre común se satisface con los fenómenos fisiológicos y los placeres que aturden los sentidos, sin beneficio alguno para sus sentimientos.
Les llama la atención, las cosas que resaltan, en colorido, belleza y fantasía, y los expositores que realzan la majestuosidad de las cosas atrayentes de la vida en curso.
Muchos se acercan a las religiones, en busca de consuelo, y al ser atendidos con amor y cariño se ilusionan, creyendo que algo maravilloso se ha operado en sus vidas, y que de ahí en adelante todo cambiará.
Cuando vuelven a casa, la vida continúa con toda normalidad, los pesares vuelven a frustrarles, las cargas les agobian y la medicina recibida no ha surgido efecto, todo lo que sintieron en los momentos de ayuda, desapareció.
Estos hermanos no se dan cuenta, que falta su parte por hacer, han de cambiar sus hábitos y costumbres cambiando para bien, sacando de si el hombre viejo para dar surgimiento al hombre nuevo, reformado, afanándose primorosamente en accionar el mecanismo de sus vidas , que no es otro que la propia auto reforma.
La transformación es difícil, no se cambia de la noche a la mañana, la corrección de nuestros defectos es dura, pues hace falta hacer mucho hincapié en cambiar los hábitos, y esto no se consigue de la noche a la mañana.
Por eso ante la conducta de sacrificio y de serio estudio, de algunos compañeros, ellos responden, con críticas, y el dejarlos de lado, como aquellos que no merecen ser oídos. El rechazo, la indiferencia y la crítica destructiva es para ellos su mejor elogio.
En cambio no pasa lo mismo con aquellos que vociferan mucho, que tienen muy bellas palabras, y que en el fondo son calculadores, emitiendo aquello que más conviene a la chusma, recibiendo un trato muy diferente, pues son elogiados y escuchados atentamente.
Sin observar que la manzana más hermosa, y de más colorido puede tener dentro una picadura y por ella amanecer al día siguiente podrida, igual sucede con las personas, pueden tener muy bellas palabras, emitir muy buenos consejos, pro en el fondo no ser tan buenos y eficientes como parecen.
Muchas veces somos aconsejados por personas que saben más sobre las cosas, que no nos prometen resultados satisfactorios, si no ponemos de nuestro esfuerzo personal de mejorar para que mejoren las cosas de nuestro alrededor, pero éstas no nos convencen, no les solemos prestar atención, son como el niño que rechaza los consejos de su padre y cree más a los amigos que lo alucinan con sus buenas palabras, con su euforia juvenil disfrazada con ilusiones pasajeras, que luego en la realidad no son efectivas.
El hombre para conseguir su libertad ha de adquirir el conocimiento de la verdad, de ahí el dicho de que el conocimiento de la verdad nos hace libres.
Por eso todo aquel que se siente seguidor de Cristo, ha de andarse con mucho cuidado, para no caer en el desánimo que lo haga dejar de trabajar en la viña del Señor.
Analicemos nuestras vidas, y veamos la verdad de nuestro yo, y así hacer el esfuerzo de cambiar todo lo que no tienen un valor real, que para nada sirve, y aplicar aquello que de verdad nos haga ver el mensaje de Cristo, tal y conforme El nos lo enseño, y que aun no comprendimos.
Pues para realmente posesionarse de él, hay que tener ojos para ver y oídos para oír. Sin olvidarnos de que el hábito no hace al monje, y que todos debemos esforzarnos en alcanzar la realidad de la vida a través de la verdad. Porque la verdad nos hará libres.
Merchita
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EL VERDADERO SIGNIFICADO DE LA PAZ
Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas lo intentaron. El rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente había dos que realmente le gustaban y tuvo que escoger entre ellas.
La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron esta pintura pensaron que reflejaba la paz perfecta.
La segunda pintura también tenía montañas. Pero éstas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico.
Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, vio tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio de del rugir de la violenta cascada, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido…
¿Paz perfecta…? ¿Cuál crees que fue la pintura ganadora? El Rey escogió la segunda. ¿Sabes por qué? “Porque,” explicaba el Rey, “Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz.”
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Los seres humanos en su mayoría anhelan la paz a nivel personal y social. Sin embargo la historia nos indica que desde tiempo inmemorial la búsqueda de paz por la humanidad ha sido un proyecto cuyo desarrollo ha dejado mucho que desear. Es indudable que durante periodos de tiempo más o menos largos diversas sociedades han logrado cierto grado de estabilidad social y paz. A la larga todo cae bajo el yugo de la impermanencia, los sistemas sociales y gobiernos cambian, nuevas condiciones surgen y ponen fin a la frágil paz gozada.
En las estructuras materiales una de las cosas más difíciles de construir es paz. El Propio Jesús cuando prometió a los compañeros: “mi paz os doy”, no hizo semejante afirmativa sino después del extremo sacrificio.
Si nos proponemos contribuir en la preservación de la harmonía, en nuestro grupo doméstico o social, aprendamos a comprender a los otros, a fin de auxiliarlos, siempre que sea preciso, ajustarse al esquema del equilibrio, sobre el cual las leyes de la vida se ejecutan.
Tantas veces aspiramos a alcanzar la paz, exigiéndola de la persona que en muchas ocasiones yacen a las puertas del desespero, aguardando algún gesto de simpatía, capaz de aliviarla en la tensión que las aflige.
Si quieres serenidad en las criaturas queridas, procura envolverlas en tu propia serenidad ya que la paz es un sentimiento que se transmite, de corazón a corazón.
Algunas veces, es indispensable renunciar a la propia alegría, a fin de que se vea a la alegría brillar en la cara de aquellos que nos acompañan. Para eso, es necesario operar en el cambio de la comprensión por lo que entregamos a los demás lo que nos falta para recibir.
En ese sentido, frecuentemente, aquellos que te parezcan herir, en verdad, te aman mucho, entretanto, provisoriamente se inclinan para caminos y tareas que se relacionan con el y no contigo.
Si `puedes entender esa realidad, estas en condiciones de producir la paz. Y llegados a ese punto de nuestras experiencia, penetrarás en esta profunda lección de la vida que se resume aquí en estas breves palabras “la paz que se da es la paz que se tiene”.
La paz en las familias no es nada fácil y de alguna manera es incómoda. Quien desea la paz y sirve a la paz está dispuesto a cargar lo difícil, lo doloroso, la culpa. La paz da un lugar en el alma a todos los miembros de la familia. Incluso si no son como otros desean o como quisieran que fueran. La paz enfrenta el reto y el conflicto que al final resulta en que se reconoce como iguales y se ama a los demás y a la otredad.
Para alcanzar la paz en otras áreas, en círculos pequeños , entre vecinos o en el lugar de trabajo, en una organización o en la política, hemos de respetar la dignidad de todos los participantes, como también por otro lado, lo que tienen de especial, lo que son y lo que hacen, lo que contribuyeron al todo. Esto requiere que respetemos también su culpa y no les quitemos la responsabilidad por las consecuencias de su culpa. Esto es también parte de su dignidad.
La paz no evita conflictos. Estos sirven para demostrar lo que cada uno piensa, sobre las cosas, y donde en ellas se sienten amenazados, llegando a discusiones donde se hacen valer lo propio hasta que tienen que admitir donde y en qué medida los demás les ponen límites. Solo entonces será posible que haya equilibrio e intercambio entre ellos,. Esto permite que cada uno crezca y se enriquezca a través de lo especial que tiene el otro. En tal sentido, el conflicto es una condición para la paz, y la prepara.
La paz nunca es completa. La paz perpetua, como muchos la sueñan, sería la absoluta paralización. Sin embargo, con la paz culmina algo, lo que antes ha agotado a las fuerzas en conflicto, ahora retrocede lleno de paz.
La paz de Cristo es una tranquilidad espiritual que no se parece en nada a la que da el mundo.
Esta paz no quiere decir que no voy a experimentar contratiempos en la vida, que le voy a caer bien a todos, o que voy a estar “contenta” todo el tiempo. La paz que Cristo nos da es El mismo, la revelación total del Dios que es amor. (1 Juan 4,16).
Cuando conocemos el amor de Dios y entendemos que venimos de Dios y vamos a Dios, los sufrimientos se hacen menos pesados, porque sabemos que Dios está con nosotros en medio del dolor, los miedos y las angustias.
Aunque esta paz es gratuita, requiere que yo me abra a ella para que sea efectiva. Si no le abro los brazos, se quedará como un regalo de Navidad que nunca se abrió.
Consigamos la paz elevando nuestro nivel de conciencia, mantendremos al principio una guerra con nosotros mismos, luchando el hombre viejo con el nuevo que intentamos ser, cuando lo hayamos conseguido adquiriremos el conocimiento de que todo está bien, la compresión de que el Ser Universal lo tiene todo bajo control, aun cuando nuestro mundo parezca a punto de explotar. Nos llega cuando nos apartamos mental, emocional y espiritualmente, y a veces físicamente, de los embrollos mundanos, de los conflictos o de nuestras responsabilidades mal comprendidas.
La paz personal engendra energía. Nuestro incremento eficaz de energía física y espiritual es consecuencia de nuestro descubrimiento de la paz interior. Y su empleo más efectivo significa que tenemos menores probabilidades de derrochar sus preciosos recursos en preocupaciones, lamentaciones, culpabilidades e indecisiones. Éste es un paso de gigante hacia la paz interior al nivel espiritual más elevado.
Cuando hemos conseguido pacificarnos conseguimos la serenidad en nuestras almas. Entonces nos llenamos de un poder positivo, de un espíritu que nos carga de energía. Y cuando esa energía se utiliza para el bien, aumenta. Satisfará todas nuestras necesidades, y fluirá para ayudar a otros.
Creemos que la paz interior, que la paz personal es la energía vibrante que puede curar al mundo, que puede producir la paz entre las naciones. Creemos que la paz interior, la paz personal, puede traer al mundo una armonía duradera.
Los actos sencillos son las cosas que cambian nuestras vidas y nuestro mundo. La búsqueda consciente de la paz es uno de ellos. Si nos tomamos en serio la búsqueda de la paz interior nos convertiremos en libertadores.
La paz interior es la energía vibrante que puede curarnos individualmente y curar al mundo. Si nos tomamos en serio la búsqueda de la paz interior nos convertiremos en seres libres para ser felices y hacer felices a otros, especialmente a los que amamos.
Encontrar tu paz interior, es una responsabilidad para contigo mismo y para con el mundo.
Enviado por Merchita
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COMPAÑÍAS ESPIRITUALES Y LA MENTE HUMANA
¿Si supieras que los espíritus que partieron a la otra vida, ven todo lo que haces como te sentirías?
¿Ven los espíritus todo lo que hacemos?
¿Los espíritus pueden ver nuestros más ocultos pensamientos?
Kardec interesado en conocer a fondo la intervención de los Espíritus en el plano material, presento a las Entidades Espirituales estas preguntas y ellos les respondieron que efectivamente ellos pueden verlo sobre todo los que nos rodean incesantemente. Sin embargo, cada uno ve sobre lo que dirige su atención, porque las cosas que les son indiferentes no se preocupan y les pasan inadvertidas.
Ellos conocen incluso aquello que nosotros no queremos reconocer, ni actos, ni pensamientos pueden ser disimulados.
¿Los espíritus influyen sobre nuestros pensamientos y sobre nuestros actos? Su influencia es mayor de los que se piensa ellos son los que nos dirigen la mayoría de las veces.
Todos sabemos que la mente es el punto de partida para el estudio del intercambio entre los vivos y los “muertos” ejerciendo un papel fundamental.
Es la mente la que, bajo la acción de la voluntad, produce los fluidos o las corrientes del pensamiento.
El pensamiento es la fuerza creativa que proyectamos constantemente y, a cada instante, también asimilamos, sin percibir, corrientes mentales oriundas de nuestros semejantes, encarnados o desencarnados. Vivimos, así, en régimen de permuta incesante, con fundamento en los principios de la afinidad.
Emmanuel nos da una visión amplia de ese mundo de vibraciones y ondas en el que estamos sumergidos, elucidando:
El Planeta está habitado por encarnados y desencarnados, en la condición de habitantes de un inmenso palacio de varios pisos, en diversas posiciones, produciendo pensamientos múltiples que se combinan, subliman o arruinan, integran o desintegran, arrojados sutilmente del campo de las causas para la región de los efectos. La imaginación no es un país de nieblas, de creaciones vagas e inciertas. Es fuente de vitalidad, energía, movimiento…
El idealismo operante, la fe constructiva, el sueño que actua, son pilares de todas las realizaciones.
Quien más piensa, dando cuerpo a lo que idealiza, más apto se hace para la recepción de las corrientes mentales invisibles, en las obras del bien o del mal.
Y en razón de esa ley que preside la vida cósmica, cuantos se adapten , al reto pensamiento y a la acción ennoblecedor, se hacen preciosos canales de energía divina, que en efusión constante, baña a la Humanidad en todos los ángulos del Globo, buscando a las almas evolucionadas y dedicadas al servicio de santificación, convirtiéndolas en médiums o instrumentos vivos de su exteriorización, para beneficio de las criaturas y erguimiento de la Tierra al concierto de los mundos de alegría celestial”.
Siendo la mediúmnidad, como se ve, un atributo del Espíritu, teniendo en la mente la base de su manifestación, la pregunta: “¿todos somos médiums? Es válida.
Si. Cada ser posee una determinada abertura más allá de los cinco sentidos fisiológicos, un cierto grado de mediúmnidad.
Naturalmente, existen criaturas con percepciones psíquicas más avanzadas, constituyendo el grupo de los médiums con tareas definidas y especializadas.
Afirma Emmanuel: “Ante todo, es preciso comprender que tanto como el tacto es la función inicial de todos los sentidos, la intuición es la base de todas las percepciones espirituales y, por eso mismo, toda inteligencia es médium de las fuerzas invisibles que operan en el sector de actividad regular en que se coloca.
De los círculos más bajos a los más elevados de la vida, existen entidades angélicas, humanas y sub humanas, actuando a través de la inteligencia encarnada, estimulando el progreso y divinizando experiencias, bruñendo caracteres o sustentando bendecidas reparaciones, protegiendo la naturaleza y garantizando las leyes que nos gobiernan.” (4)
La mediúmnidad es uno de los problemas más sugestivos en la actualidad del mundo, ya que el hombre se aproxima a la era del Espíritu, bajo la luz de la Religión Cósmica del Amor y de la Sabiduría y, es cierto, que precisa cooperación, a fin de que se le habilite el entendimiento.”
Donde hay pensamiento, hay corrientes mentales y donde hay corrientes mentales existe asociación. Y toda asociación es interdependencia e influenciación reciproca. De ahí la necesidad de la vida noble, bondad, comprensión fraterna, servicio a los semejantes, respecto a la Naturaleza y la oración constituyen los medios más puros de asimilar los principios superiores de la vida, porque damos y recibimos, en espíritu, en el plano de las ideas, según leyes universales que no conseguiremos iludir.”
No todo es energía viciada en el camino común. Con el respeto que debemos al Espiritismo, es imperioso recordar que la Bendición del Señor puede descender sobre cualquier expresión religiosa. las influencias del bien y del mal, en la esfera evolutiva en la que nos hallamos , se extienden por todos lados y por todos los lados registramos la presencia de facultades mediúmnicas, que las asimilan, según la dirección feliz o infeliz, correcta o indigna en la que cada mente se localiza. Estudiando, así la mediúmnidad, en los santuarios del Espiritismo con Jesús, observamos una fuerza realmente peculiar para todos los seres, de utilidad general, si bajo una orientación de disciplinarla y conducirla para el máximo aprovechamiento en el bien. No basta ser dueño de poderosa cascada, con el potencial de millones de de caballos de vapor. Es preciso instalar, junto a ella, la inteligencia de la usina para controlar los recursos, dinamizarlos y distribuirlos, conforme las necesidades de cada uno… Sin eso, la caída del agua será siempre un cuadro vivo de belleza fenoménica, con irremediable desperdicio.
Dentro de ti está la mente consciente que es la fuente de los pensamientos, los que tan sólo tú puedes manejar. Está tu mente subconsciente que es la depositaria de la fuerza que nos llega desde el alma, y que rige la vida y nos permite vivir, fuerza que conscientemente con los pensamientos puedes aprender a programar. Usa los pensamientos de manera tal que te permitan ser el mejor programador de tu subconsciente. Usa la fuerza interior con el fin de tener una mejor vida exterior y colaborar a lograr un mundo mejor.
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FELICIDAD SIN CULPA
La mayoría de las personas se sienten infelices u odian su felicidad a causa de la internalización de un mecanismo poderoso, sea social, moral o religioso, introductor de la culpa. El ser humano se estructura dentro de la sociedad sin la debida reflexión sobre los valores que asimila. No siempre percibe que, aquello que reciben en sus orígenes, en la adultez, merece reflexión y consecuente liberación de los que no condicen con su madurez. No siempre las personas consiguen liberarse de la presión ejercida por la sociedad de la cual forma parte. Esa presión no es apenas ejercida a través de normas y leyes, más si principalmente a partir de aquello que no es dicho ni explicado.
Las leyes de la convivencia entre las personas, las cuales no siempre forman parte de algún código escrito, promueven sanciones que psicológicamente imponen culpa y necesidad de alivio psíquico. En este contexto se suman los preceptos extraídos de las interpretaciones humanas a los códigos de las religiones, muchas veces usados como mecanismos represores, para limitar aun más las posibilidades del ser humano de entender su propia vida y alcanzar la felicidad.
El gran generador de la infelicidad es la culpa que nos permite, cuando está instalada, esperar algún tiempo de punición para alivio de aquellos que consideramos una transgresión. Vivimos siempre a la espera de que esa punición ocurra, generando ansiedad y odiando nuestra felicidad.
Es claro que todo eso ocurre también como un mecanismo que posibilita la percepción de la propia libertad individual. Hay personas que necesitan límites para mejor administrar su libertad, sin embargo esa regla es utilizada de forma excesiva y castradora, cara al miedo que tienen el ser humano de perder el control sobre uno mismo.
El propósito de todo ser humano es alcanzar la felicidad posible sin perder la noción de responsabilidad individual por los propios actos. Ser feliz es posible a través de la libertad con responsabilidad. Quien no es capaz de asumir las consecuencias de sus actos, no conseguirá vivir con la conciencia en paz y en armonía.
Las religiones y filosofías fueron – y aun lo son – utilizadas como mecanismos de dominación colectiva bajo el argumento de que el pasado de la humanidad demuestra su necesidad de imponer limites. Es necesario que percibamos el espíritu como ser presente que, aunque asentado sobre su pasado, esté siempre mirando para el futuro. Sin olvidar el pasado es preciso vivir el presente con la mirada en el futuro. Las religiones valorizan más el pasado que el futuro del ser humano, imponiéndole que cargue siempre alguna culpa.
Las religiones, como son practicadas, sirven para determinadas clases de creyentes. Para otras ellas necesitan de interpretaciones y comprensión más avanzada bajo pena de extinguirse. Ellas deben ser entendidas de formas distintas y de acuerdo con el nivel de evolución del espíritu.
En la mayoría de ellas, el concepto de felicidad pasa por la culpa y por la negación a la vida material. Entender que ella, la felicidad, solo podría ocurrir a las mujeres, después de la muerte, es negar el sentido de la existencia, consecuentemente el presente. No entregue su felicidad a la crítica de las religiones, de las filosofías, de los otros o a los equívocos que cometió. La religión, por naturaleza, debe facilitar el proceso de crecimiento del ser humano. Tome la suya como auxiliar de su equilibrio psicológico y espiritual. no coloque su felicidad a merced de las contingencias accidentales de su vida o aun mismo de una fase de turbulencia por la que usted esté pasando, acuérdese de que vivir no es acto aislado de un ser humano. Es un contexto, una conexión y un sentido. En la unión de esas realidades se junta el espíritu que es usted. Asuma el comando de su vida y colóquela al servicio del propósito de ser feliz. Siga aquel dictado que dice “viva y deje vivir”.
Nadie en el mundo está irremediablemente condenado a sufrir o a penar eternamente, sea en vida o en la muerte. Las teorías que llevaron al ser humano a hallarse perdido o condenado a sufrir por los actos lo distanciaron de su propia felicidad. El ser humano está “condenado” a ser feliz y esa conquista es hecha individual y colectivamente. El fue presentado por Dios que le dio la vida.
Invito al lector a despojarse de conceptos, para penetrar en el propio corazón y pensar en la felicidad como un estado posible del espíritu. Acuérdese de que el corazón y la razón son caras de una misma moneda, que representa al ser humano. Intentar separarlas es de niños tontos.
Intente dejar de lado sus culpas y sus miedos, a fin de que pueda adquirir instrumentos que posibiliten alcanzar la paz que desea. Retire el velo que cubre su visión de sí mismo, despójese de la ropa que el mundo le ayudó a tejer y vístase con el manto de la sencillez y de la pureza del corazón, a fin de captar el significado más profundo y los sentimientos de su esencia. Acuérdese que no hay nada en el mundo que valga más que la paz interior. Y que ella, para ser real, debe manifestarse en el mundo en su práctica diaria y en su vida de relaciones con los otros. La felicidad real y la paz verdadera son vividas en el mundo.
Reúna sus más íntimos propósitos, junte sus mejores intenciones, fortalézcase con las mejores energías y entre en contacto con dios que habita en usted, para encontrar su plena felicidad. No se olvide de repartirla por donde pase y con quien esté, pues eso es la garantía de su perpetuidad.
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Aportación de Paquita
(FranciscaLozano)
En la despedida del año 2011 de Alcázar de San Juan y de Tomelloso
Jesús jamás deja de protegernos, en los caminos que elegimos, el mensaje de esta tarde es a través de la palabra del Maestro Divino.
El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza que el hombre tomo y sembró en su corazón.
Las cosas mínimas en la esfera carnal en la cual nos encontramos, abundan los actos irreflexivos de todas las clases.
Son raras las personas humanas que comienzan meditando seriamente acerca de la vida y deberes; las mentes desequilibradas se encuentran por todas `partes , por falta de reflexión y eso se debe a que hemos descuidado las cosas pequeñas. Inmenso es el océano minúscula es la gota de agua, pero el océano es la suma de todas las gotas reunidas.
Tengamos `presente que nuestros corazones están plagados de hierbas espinosas, y seguro que durante siglos en pavorosa esterilidad.
Bien conocemos los espiritas que no podemos esperar cosechas milagrosas, que de cada uno depende el cuidar de su parcela y cultivar la semilla a que se refiere Jesús, que simboliza, el gesto, la palabra y el pensamiento, hay muchas personas que hablan de la humildad, jamás lograremos la dadiva si no nos esforzamos en ser mejores.
Antes de querer construir grandes cosas, debemos comenzarpor las pequeñas.
Jesús nos certifica que el reino de los cielos se encuentra dentro de nosotros mismos. Trabajemos al máximo para lograr los gozos divinos . seamos cuidadosos de las cosas pequeñas y seleccionemos los granos de mostaza del reino de los cielos. Jesús nada enseñó en vano siempre que tomemos esos granos en concordancia con la palabra divina y los sembremos en nuestro corazón recibiremos del señor la lluvia de bendiniones, el sol del amor eterno y la vitalidad Sublime.
Que todos tengamos un buen año, trabajo para todos., material y también espiritual.
Mucha paz y amor para todos
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HIJOS TARDÍOS Y LOS DESAFÍOS PARA LOS
“PADRES-ABUELOS”
¿Cuáles son los límites de la edad para la maternidad/ paternidad en la vejez, considerando las nuevas tecnologías de reproducción humana? Casos de embarazos tardíos se hacen más comunes. Muchas cuestiones son evocadas para el tema. Tenemos un caso reciente de Gabriela, una bibliotecaria italiana de 57 años y Luigi de Ambrosis, un aposentado de 70. Casados hace 21 años, decidieron tener un bebe con óvulos donados. Hace un año y siete meses nació Viola. Todavía, perdieron la custodia de la hija porque la corte de Turín (Italia) entendió que ellos son demasiado viejos y no tienen condiciones de criarla. La niña fue puesta en adopción.
Según los jueces, la niña Viola podría quedar huérfana muy joven o ser forzada a cuidar de sus padres ancianos en la edad en que los jóvenes más precisan de apoyo. Creemos que ese no debe haber sido el motivo, pues en septiembre del 2011, otros dos parejas italianos más viejos aun (ellas de, 57 y 58 años; ellos de 65 y 70 años) engendraron gemelos por donación de óvulos. En verdad, Gabriela y Luigi de Ambrosis fueron sometidos a tés sicológicos y psiquiátricos que concluyeron que la madre no estableció vínculos emocionales con la hija. El marido también no había demostrado preocupación por el bienestar de Viola.
Un estudio hecho por la Universidad de Tel Aviv, en Israel, sugiere que los hombres que se tornan padres con más de 45 años tienen con dificultades de interacción social con más frecuencia y hasta indica que los hijos de padres más viejos tienen más probabilidad de tener autismo o QI más bajo. En el estudio analizaron datos de 450 mil adolescentes del sexo masculino con 16 o 17 años de edad. Los resultados de ese trabajo, sin embargo, están aún lejos de ser conclusivos.
Otra investigación realizada por la Universidad de Queensland, en Australia, consigna que los padres más viejos tienen mayor probabilidad de tener hijos con menor habilidad cognitiva, esto es, menos inteligentes, ¿Sera? Los investigadores usaron informaciones de Us Colaborativo Perinatal Proyecto, que realiza diferentes pruebas con niños de ocho meses, con 4 y siete años de edad.
Las pruebas verificaron habilidad de lenguaje oral, lectura y escritura, memoria, comprensión, concentración y coordinación motora. El resultado final del estudio demostró que los niños que tenían papas más viejos puntuaron menos en las pruebas de habilidad cognitiva, con excepción de las habilidades motoras. el estudio sugiere que los gobernantes conciencien a la población de los agravios de tener un hijo en edad tardía (tanto hombres como mujeres) y eduque para la gestación en edad más apropiada.
Entendemos que, si por un lado el embarazo con los papas más viejos puede ser un poco arriesgada, por otro la infancia de la criatura podrá ser mucho mejor. Parejas anaciana tienen mayor experiencia y generalmente están en una condición financiera más propicia para tener hijos. Y no obstante la opinión de los especialistas, el hecho de los padres ser más viejos intentaran ahorrar a los hijos de todo es el principal factor responsable por el desequilibrio de los hijos. La súper protección puede provocar en los jóvenes dificultad de relacionarse con otras personas y de establecer lazos afectivos fuera del ambiente familiar.
¿Será que generar hijos en la vejez puede tornarse en un problema social? Nadie quiere pensar que los padres están envejeciendo o desencarnando. En verdad, imaginar que los padres viejos se aproximan más rápido a la muerte puede generar mucha ansiedad y frustración. Lo ideal seria que las personas reflexionasen sobre no abreviar la muerte de nadie, más si aceptar la vida en plenitud, aun mismo delante de la fatalidad biológica.
Soy un “padre-abuelo” – tengo una hija de 7 años y creo que la figura del “padre-abuelo” puede ser comprendida como una de las innumerables formas que tenemos de lidiar con la finitud que pica a todos, y de manera contundente, a partir de la madurez. Tal vez la generación de hijos de la vejez traiga más dificultades que la de vivir con los hijos en la adolescencia. Más el Espiritismo nos entrena para lidiar con los conflictos comunes a los adolescentes, y nada mejor que nosotros, padres ancianos, nos pusiésemos en el lugar de los jóvenes. No olvidemos que cargamos una ventaja sobre los demás padres de otras fajas etarias. Para nosotros, esa diferencia es la madurez. La posibilidad de educar de forma diferente y mejor es incontestable.
Si modelamos una sociedad en la que los ancianos sean queridos y respetados por los hijos temporeros, seremos capaces de envejecer sin temer el destino de ellos.
Jorge Hessen
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INCOERCIBLE PODER DEL AMOR
POR MÁS DEFINICIONES Y CONCEPTOS QUE REPRESENTEN AL AMOR, A SU FUERZA INCOERCIBLE transciende siempre a las clasificaciones filosóficas, éticas, emocionales, de comportamiento, por las cuales se expresa.
Aun mismo en las manifestaciones primarias, cuando se inicia con sencillas características derivadas del instinto de preservación de la vida, dibuja todo un camino de crecimiento que alcanzará las culminaciones, adornándose de sacrificios y de holocaustos, de ternura y de abnegación.
Nacido en las inexorables Fuentes del Excelso Creador, se presenta en un calidoscopio que movimentan el cosmos y a todos los seres vivientes.
Es el amor el que proporciona la fuerza de aglutinación de las moléculas en el mundo microscópico, así como de los astros en el macro, como energía de atracción y de repulsión, conforme ocurre entre los seres animados, en forma de afinidad o de reacción.
El estimulo, que a todos atrae para su Divino Fulcro, es la más elevada y grandiosa manifestación de su poder, en razón e erguir del caos de la insignificancia a la vida en sus primeras presentaciones, especialmente el principio inteligente, en su origen, hasta proporcionar la plenitud.
El amor ilumina la sombra de la ignorancia con el conocimiento, fomenta el progreso por el trabajo, amplia los horizontes de la percepción mediante el ejercicio continuo de la meditación.
Al ser débil, le ofrece fuerza y resistencia; al bruto, le enseña la docilidad; al rebelde, le proporciona equilibrio; al déspota, faculta la compasión; al emprendedor, lo gratifica con éxito; al pigmeo, lo transforma en gigante; al desanimado, lo impulsa al recomienzo en la acción interrumpida; al fracasado, le estimula al proseguimiento de la actividad; siendo la energía que transforma todo y a todos para mejor.
El amor jamás desiste de llevar adelante las obras de engrandecimiento moral y espiritual de la humanidad, porque se estructura en los valores éticos de la vida.
Jamás se ensoberbece, porque sabe que su éxito es resultado de la permanencia del esfuerzo infatigable para alcanzarlo.
En todas las situaciones es siempre el mensajero de la alegría y de la ternura, jamás reaccionando, siempre actuando de manera correcta y dulcificante.
En esa aparente fragilidad está su incoercible fuerza, que nunca cede espacio a la prepotencia y al canibalismo.
Se puede impedir que se esparza, sin embargo, nunca que se paralice su acción. Algunas veces encarcelan al individuo y lo amordazan, en la vana expectativa de silenciar su expresión, que se exterioriza en el mirar del impedido, que no se encuentra vencido en el sentimiento que lo domina y no puede ser aniquilado.
Cuanto más difícil es el suelo de los corazones a examinar, más el amor se intensifica y produce simientes de eterna vida.
Cuando los malos triunfan y piensan que podrán establecer su reinado infeliz, el amor suavemente brota del corazón de las víctimas y bendice el martirio, tornándose invencible.
Todos aquellos que se le opusieron a través de la historia sucumbieron posteriormente a su encanto y vigor.
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Santa Mónica, por ejemplo dominada por el amor a Jesús , viviendo el martirio de un matrimonio infeliz, y genitora de Agustín, rebelde y vulgar, orando por veintisiete años a favor de la conversión del hijo, hasta el momento en que el se torno cristiano cuando, concluyó su tarea, desencarno en paz.
Por amor a su prójimo, Maximiliano Kolbe, el sacerdote polonés, cambió su vida por la de un operario, cuando los nacis iban a enviarlo para una prisión subterránea en el campo de exterminio, donde debería morir, salvándolo…
Por amor a la vida humana, Pasteur, aunque enfermo, persiguió a los microbios hasta encontrar la vacuna contra la rabia y abrir campo para el descubrimiento de muchos otros agentes de destrucción del organismo.
Livingston, el célebre conquistador y misionero ingles, estando de viaje por África, aunque no hablase otro idioma, sino el de su patria, dejo marcas inapagables del amor por donde pasó, ayudando y estimulando a las criaturas para la felicidad.
Santos y héroes , mártires y sacrificados se multiplican en los relatos de la historia, dominados por el amor que les ofreció las fuerzas para alcanzar las cimas de la abnegación, sonrientes y felices, donando la preciosa existencia para que otros pudiesen vivir con dignidad y en paz.
Abnegados padres y madres, dedicados y reconocidos hijos, conscientes hermanos, servidores humildes y genios del conocimiento, de la ciencia, de la tecnología, del arte, dominados por el amor, mantienen la sociedad en equilibrio, fomentándole el progreso e impulsándola rumbo a los objetivos sublimes de iluminación y espiritualidad.
El amor es la alabanza propulsora del bien que se esparce en la Tierra. Sin su presencia, la naturaleza seria árida y la belleza que brilla en todas partes quedaría reducida al desencanto y a la degradación…
Nunca te canses, por tanto de amar.
Sea cual sea la situación en la que te encuentres, dispones del instrumento divino del amor para ecuacionar cualquier dificultad, ennoblecer los acontecimientos, fomentar el desenvolvimiento moral, espiritual y material del ser humano.
Si no fuese por el Amor de Nuestro Padre, la vida sería un fenómeno espurio del acaso, candidato a la desintegración, por absoluta falta de finalidad.
Por tanto, no te quejes por el hecho de amar.
El amor el espontaneo y por eso mismo, es imbatible.
Espontaneo, se torna un rio que se hace caudaloso, a la medida que se alarga por el curso, en dirección al Océano Celestial…
Cuando amas, tu vida adquiere sentido y significado psicológico, porque se enriquece de bendiciones, que son los valores elevados de la misericordia, de la compasión, de la afabilidad, de la renuncia, de la caridad, sin la cual no hay salvación.
Examina los manantiales del amor en tu mundo intimo y cuida de preservarlos siempre límpidas y cristalinas, no permitiendo que allí se amontone la basura de la ingratitud de los otros, la provocación de los malos, el desinterés de los frívolos, la alucinación de los gozadores…
Estimula la generosidad de esa fuente que es inagotable, y verificarás que, a la medida que más distribuyas la linfa sublime, más ella producirá.
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Jesús , el excelente psicólogo, en una época que predominaban el crimen y la traición, el soborno y el utilitarismo, la descreencia y el cinismo triunfaba, cuando la vida humana valía menos que la de un animal, aunque perseguido y odiado, eligió el amor como siendo la mayor conquista destinada al ser humano.
… Y para demostrar la grandeza de esa emoción superior, nos amó en total seguridad, de manera que no dudo en ofrecerse en holocausto, dando la propia vida, con el fin de demostrarnos que la existencia física solamente posee objetivo cuando es dominada por el amor.
EL AMOR ES LA BALANZA PROPULSORA DEL BIEN QUE SE ESPARCE EN LA TIERRA. NUNCA TE CANSES DE AMAR. SEA CUAL SEA LA SITUACIÓN EN LA QUE TE ENCUENTRES, DISPONES DEL INSTRUMENTO DIVINO DEL AMOR PARA ECUACIONAR CUALQUIER DIFICULTAD, ENNOBLECER LOS ACONTECIMIENTOS, FOMENTAR EL DESENVOLVIMIENTO MORAL, ESPIRITUAL Y MATERIAL DEL SER HUMANO.
Extraído del libro de Divaldo Pereira Franco “Entrégate a Dios”
Traducido por M. C. R
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UNA RARA VIRTUD OLVIDADA
Se oye hablar mucho acerca de la olvidada honestidad.
Ciudadanos critican, de forma vehemente, lo que califican como corrupción en el Gobierno. Las imágenes televisivas y los periódicos apuntan ciudadanos que defraudaron los cofres públicos, de forma directa o indirecta.
Así, todos nosotros que leemos los periódicos, que miramos las imágenes televisivas, que creemos que es muy bueno que ese o aquel personaje, supuestamente deshonesto haya sido encarcelado, nos olvidamos de algo muy importante: la honestidad es una virtud rara en nuestros días.
Ocurre que, de tal forma nos acostumbramos a defraudar, a dañar, que ya no nos percatamos de lo que hacemos.
Veamos algunos ejemplos.No es tan raro que haya deshonestidad en el matrimonio.
Por ejemplo, una relación extra conyugal. Por el motivo que sea, no hay disculpas.
Existe también la deshonestidad comercial, donde los comerciantes venden mercancías de calidad inferior como si fuesen de mejor calidad.
Y aun negocian con la famosa rebaja especial para el cliente. Pero ellos saben que están engañando al comprador. Nada en contra del lucro en la actividad comercial.
Sin embargo, todo en contra la explotación de cualquiera que compre de buena fe.
Y, ¿qué decir de la deshonestidad profesional? ¿Cuántos médicos, abogados, profesores dejan de actuar con honestidad en su profesión?
Cuando el médico asiste a un paciente sin importarle éste, más preocupado en liberarse de una tarea que cree mal pagada;
cuando el abogado pierde plazos legales, dejando de providenciar lo que debía y con eso perjudica a su cliente en la conclusión de la causa;
cuando el abogado alarga determinadas acciones más allá de lo necesario, cobrando con regularidad sus honorarios mensuales;
cuando el profesor no elabora las clases y engaña a los alumnos, padres y administración de la escuela, colegio o universidad, es deshonestidad.
Cuando, como empleados, dejamos nuestros lentes o la cartera sobre la mesa, o el paletó en la silla, para simular que estamos en el local de trabajo, pero no estamos trabajando, eso es deshonestidad.
Cuando utilizamos el tiempo que nos paga la empresa pública o privada, para atender a nuestros asuntos particulares, telefoneando o conversando, somos deshonesto
Cuando, todavía faltando 20 o 30 minutos para el término de la jornada, nos arreglamos y nos quedamos esperando la hora de salir, estamos defraudando a quien nos paga
Pensemos: hoy son 20 o 30 minutos, pero, sumados a lo largo de 30 o 35 años de trabajo, ¿cuántos años habremos hurtado a nuestro empleador?
Y todo eso lo hacemos de manera sencilla y común todos los días. Como si fuera normal
Estamos acostumbrándonos a ser deshonestos, con la disculpa de que somos mal pagados, no reconocidos o porque “todo el mundo lo hace”.
Pensemos en eso: analicemos nuestra manera de actuar en el mundo
Analicemos cuán incorrectos estamos siendo, deshonestos en el hogar, en la escuela, en la calle, en el trabajo, en la sociedad como un todo.
Corrijamos el paso mientras es tiempo. Si los demás lo hacen, el problema es de ellos. No es nuestro.
Seamos de los que hacen la diferencia. No hay que temer a aquellos que nos dicen que somos tontos.
Tonto es el que piensa que está engañando a la propia consciencia, donde está escrita la Ley de Dios.
Reformulemos nuestras acciones y, a partir de ahora, hagamos un pacto solemne e irrestricto con la honestidad.
A partir de hoy, sin falta. Creamos: seremos más felices, sin remordimientos y sin temores.
Redacción del Momento Espírita,
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ABUSOS EN LA MEDIUMNIDAD
El fraude y la superchería es uno de los primeros a señalar.
Los fraudes pueden ser conscientes o inconscientes; en este último caso, son provocados o por la acción de espíritus malos o por sugestiones que ejercen sobre el médium los experimentadores o algunos de los presentes en la reunión. Los fraudes conscientes provienen, o bien de falsos mediúms, o de mediúms verdaderos, pero desleales, que han convertido sus facultades en fuente de provecho material.
Desconociendo la nobleza y la importancia de su misión y de sus preciosas cualidades, los convierten en un medio de explotación, y cuando el fenómeno no se presenta, no dudan en simularlos por medio de toda clase de artificios.
Esos mediúms los hay también en todas partes, son sujetos burlones a quienes no les importa divertirse a costa del vulgo ignorante, pero que más tarde o más temprano se descubren así mismos.
Hay otros para quien el Espiritismo no es más que un simple comercio, y se las ingenian para imitar las manifestaciones que les pueden dar mayor ganancia. Algunos han sido descubiertos en plena sesión, y no pocos han sido motivo de procesos famosos, que burlándose de la buena fe de quienes los consultaban, no vacilaron en profanar los sentimientos más sagrados, lanzando sospechas e incertidumbres sobre una ciencia y una doctrina que pueden ser un medio de regeneración.
Perdieron con frecuencia el sentimiento de su responsabilidad; pero la vida de ultratumba les reserva sorpresas nada agradables. El mal que estos embaucadores han hecho a la verdad es verdaderamente incalculable.
Sus groseras maquinaciones han alejado a no pocos sabios del estudio serio del Espiritismo. Así, el deber de todo hombre honrado es desenmascararles y condenarles. El desprecio en este mundo, el remordimiento y la vergüenza en el otro, he aquí lo que les espera. Ya sabemos que todo se paga, y que el mal acaba por caer siempre sobre el mismo que lo ha causado. No hay nada más vil y miserable que negociar con lo dolores del prójimo, fingiendo por dinero a los amigos, a los seres queridos y que lloramos porque se fueron de este mundo, haciendo de la misma muerte un objeto de falsificaciones y de la más vergonzosa especulación.
Más no se puede hacer al espiritismo responsable de tales procedimientos. El abuso o la falsificación de una cosa no prejuzga contra la cosa misma.
Los fraudes inconscientes tienen su explicación por la sugestión y los mediúms son muy sensibles a la acción sugestiva, lo mismo de los vivos que de los difuntos. Los espíritus cuando se manifiestan influencian con su estado de ánimo al médium y a veces de una forma considerable. El buen médium a veces siente la sugestión de mentir, pero la rechazan otros en cambio caen en un momento de debilidad y ya nadie cree en ellos.
Es importante examinar y analizar todas las cosas con el más frió juicio, con gran circunspección y admitir únicamente aquello que se presenta con el más absoluto carácter de autenticidad.
Por su propia naturaleza la mediumnidad es una cosa variable, móvil, intermitente. No estando los espíritus bajo las ordenes de nadie, jamás se puede saber por adelantado el éxito de las sesiones. El médium puede sentirse enfermo, o indispuesto: también hallarse mal constituida la asistencia desde el punto de vista psíquico. Por otro lado, la asistencia de los espíritus elevados, siempre se avendrá mal con la imposición de tarifas en la práctica del espiritismo.
La mejor garantía de sinceridad que puede presentar un médium es el desinterés, como es también el medio más seguro para obtener protección de lo alto. Comerciar con la mediumnidad es disponer de una cosa de la cual no se es dueño; es abusar de la buena voluntad de los muertos, sujetarles a una empresa que no es digna de ellos, es desviar el espiritismo de su fin providencial.
El ejercicio de la mediumnidad ha de ser en todo tiempo y ocasión un acto grave y religioso, despojado de todo carácter mercantil y de todo aquello que lo puede rebajar o desmerecer.
Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro de León Denis (En lo invisiblE)
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EJERCICIO MEDIÚMNICO EN EL HOGAR
Mercedes Cruz Reyes
Lo que realmente atrae a los buenos espíritus es la conducta moral y la armonía psíquica de las personas, independientemente de los lugares donde se practiquen las sesiones mediúmnicas. . Sin embargo, no es muy conveniente realizar trabajos mediúmnicos en hogares familiares que resultan, en cambio, propicios para las reuniones de estudio y practica del evangelio o doctrinarios espiritas, y para intercambio con los espíritus benefactores y esclarecidos. Las vibraciones de la oración y los temas sublimes del evangelio de Jesucristo son balsámicos y reconfortantes, beneficiando a los desencarnados afligidos y perturbados, que comparecen bajo el control de entidades superiores.
Respaldados por los temas evangélicos, los trabajaos mediúmnicos que se realizan en los hogares, son del gusto de los buenos espíritus que contribuyen con su influencia a la armonía y entendimiento cristiano de sus moradores. Los miasmas psíquicos que penetran durante el día en el hogar, atraídos por los disturbios familiares, se desintegran bajo el impacto poderoso de la oración y la fuerza crística que se desprende del culto a las enseñanzas de Jesucristo.
Las sesiones espiritas en el hogar doméstico, siempre que se orienten según la palabra del Sublime Maestro resultan extraordinarios recursos de adoctrinación espiritual para los espíritus infelices y perturbados, aunque no puedan “hablar” a través del médium
Estos trabajos benefician enormemente a los desencarnados parientes de la familia donde se hacen las sesiones, ya que no hay mejor ambiente para ellos, que la morada física que tuvieron antes de desencarnar. No siempre es conveniente promover el desarrollo de los mediúms, el tratamiento de los obsesos y el intercambio con los grupos de entidades equivocadas o vengativas. Los niños principalmente, son los más sensibles a los fluidos mórbidos, deletéreos o agresivos que los espíritus sufrientes y perturbados diseminan en el ambiente doméstico, después del intercambio mediúmnico.
Esos niños se vuelven apáticos, impertinentes o temerosos, pues su periespiritu, bastante alejado del cuerpo físico, sufre con gran violencia los impactos mórbidos del mundo astral. Por supuesto que también los niños tienen protectores espirituales que los vigilan desde el Más Allá de día y de noche. A pesar de esto, no es conveniente, sobre cargar el trabajo de vigilancia de los guías ante la necesidad de tener que contrarrestar el efecto nocivo de los fluidos repulsivos o enfermos de los espíritus perturbados sobre el niño. Las postraciones, los aflojamientos musculares y las perturbaciones hepáticas, muy comunes en los niños no siempre se deben a los fluidos nocivos de los encarnados. Muchas veces obedecen a la absorción del fluido pernicioso que perdura en el ambiente doméstico después de una sesión agitada y mórbida, durante la cual se comunicaron almas sufrientes desatinadas o rebeldes. A pesar del esfuerzo abnegado de los guías por disolver a tiempo los coágulos fluídicos que a veces permanecen a la altura del cerebelo, de la región cardiaca o de la hepato-intestinal de los niños, la índole sutil de las vibraciones, les impide ejercer una eficaz acción directa. Entonces recurren a la intuición, aconsejando a los encarnados que utilicen los pases “corta fluidos” que los entendidos conocen.
Después de la sesión mediumnica de adoctrinamiento a los espíritus sufrientes o rebeldes, los fluidos mórbidos quedan flotando en el aire por algún tiempo, hasta ser disueltos por la presencia física de la misma familia o por los espíritus guías y amigos del otro lado. Tan importante es el higienizar, previamente el lugar donde actuaran los espíritus superiores, también es importante, higienizar el lugar donde se ha mantenido el trabajo angustioso de contacto con espíritus de baja vibración para que los fluidos y miasmas residuales no enfermen a los moradores del hogar.
Así como el amor, la ternura, la humildad y la pureza, emiten ondas y fluidos que embalsaman el ambiente, y alivian y curan a los individuos, el odio, la ira, el sufrimiento y la desesperación, lanzan dardos que mortifican y abaten a quienes son vulnerables en sus defensas magnéticas. Después de lo trabajos evangélicos en el hogar, se crea un ambiente saturado de emanaciones balsámicas que alimentan los buenos propósitos y las ideas afines de sus moradores. Por el contrario, después de la comunicación con espíritus sufrientes p rebeldes, quedan en el ambiente los residuos fluídicos de las deletéreas y mórbidas explosiones desatadas durante dicho intercambio mediúmnico.
Los hogares donde no hay verdadera armonía espiritual, son los menos adecuados para sesiones mediumnicas de intercambio con espíritus sufrientes, puesto que resulta más difícil disolver los malos fluidos que están dispersos en el ambiente al igual que no invitamos a nuestra casa a los malhechores y a la gente de mal vivir, tampoco conviene atraer al propio hogar a entidades malhechoras, vengativas o capciosas para su adoctrinamiento.
Esto no quiere decir que el adoctrinamiento a los espíritus perturbados solo sea realizado en los centros, si Francisco de Asís realizara sesiones espiritas en su casa las advertencias no serian para el. Allan Kardec realizó innumerables sesiones mediumnicas en su residencia, sin jamás haber sufrido influencias indignas, o trastornos en su equilibrada personalidad. La conducta, el sentimiento y la franqueza de las acciones de Kardec imponían respeto y temor a los verdaderos genios de la sombras; pero tales defensas morales son poco frecuentes en los miembros de las familias comunes.
Esta advertencia de nada sirve en el caso de los hogares donde habitan obsesos o médium perturbados, puesto que existe un permanente desequilibrio provocado por la presencia constante de almas infelices o vengativas.
Hay trabajos domésticos donde se consiguen la conversión de espíritus terriblemente enfermos; pero se trata de sesiones en las que sus miembros son asistidos de modo permanente y poderoso, desde lo Alto, por espíritus superiores que los inmunizan contra los ataques del astral inferior y el toxico de los fluidos enfermizos.
Los mediúms bien desarrollados y preparados para cumplir determinados trabajos propuestos por lo Alto, no deben empañar su cometido prestándose a los intereses exclusivos de alguna familia determinada, que los explota como si fueran rica veta de oro.
Algunos mediúms imprudentes son serviciales y acuden solícitos a participar de las sesiones realizadas en la casa del famoso académico, del político prestigioso, o del militar de alta graduación, agotándose en el esfuerzo por demostrar la supervivencia del alma ante una audiencia escéptica y maliciosa que lo pone a prueba con burlas y dudas.
Estos mediúms, lamentablemente, se dejan dominar por un complejo mesiánico, y desperdician sus energías en el afán por convencer de que el espíritu es inmortal, a los amantes del mundo del Cesar e indiferentes al reino de Cristo, restando, en cambio su concurso, a las tareas de esclarecimiento espiritual a los hermanos más modestos. Son capaces de hacer frente a todos los impedimentos para atender a las indagaciones particulares y capciosas de los ricos curiosos, y cuando la ocasión lo permite y les favorece la tarea para ir a ayudar y esclarecer a los pobres y modestos con pretextos y excusas desdeñan hacerlo.
El médium que realmente se dedica a los objetivos fundamentales de la doctrina espirita, no debe distinguir en la ayuda espiritual, al soldado del general, al pobre del rico, al analfabeto del sabio, la prostituta de la dama de la sociedad, al delincuente del buen ciudadano.
El trabajo mediúmnico en el hogar puede transformarse en una etapa de progreso espiritual para la propia familia, además de un recursos doctrinario bastante eficiente para los parientes desencarnados. Más el servicio con cristo exige al médium, su acción provechosa en el mundo profano, cooperando con el medicamento, el pase, el agua fluidificada y el bienestar espiritual, a la elevación de las personas que realmente buscan la paz espiritual y el conocimiento de si mismas.
La relaciones con los Espíritu inferiores exigen cierta seguridad de ideas, tacto, y firmeza. Todos los hombres no son aptos para obtener de estas relaciones los buenos efectos que son de esperar. Hay que poseer una verdadera superioridad moral para dominar a estos espíritus, reprimir sus desvíos y dirigirles por el buen camino. Esta superioridad solo se adquiere con una vida exenta de pasiones materiales. En este caso, los fluidos purificados del evocador dominan cómodamente a los fluidos de los Espíritus atrasados.
El estudio de los fenómenos espiritas y las realizaciones con el mundo invisible presentan muchas dificultades, y a veces hasta peligros, para el hombre ignorante y frívolo que se preocupa poco de la parte moral de la cuestión. El que penetra bruscamente en el contacto con lo invisible, sin conocimientos, y se entrega sin precaución a las manifestaciones, se encuentra desde el principio en contacto con millares de seres y sin ningún medio de comprobar sus acciones y sus palabras.
Por eso el estudio de la codificación Espirita y el fiel cumplimientos de los requisitos que requiere una sesión mediúmnica y que se especifica muy claro en el libro de los médiums permitirá a los médiums un ejercicio fructífero para auxilio de las almas que necesitan ayuda y esclarecimiento en ambos lados de la vida.
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CONCEPCIÓN DE DIOS
Estamos pisando los límites de la Era Cósmica y las constelaciones brillan ante nuestros ojos. El comienzo de la Era Cósmica ya produjo profundas conmociones y modificaciones. El desenvolvimiento de la humanidad está dividido en etapas de agonía y de muerte, seguidas de fases más estables de resurrección y de reconstrucción.
La agonía actual de las religiones es generalmente considerada como una resultante de la situación crítica de la sociedad en su acelerado desarrollo tecnológico.
El mundo de lo superfluo, en contradicción con el mundo de escasez, que conforma la estructura social en que vivimos, llevaría a la civilización actual a un callejón sin salida.
No es esta la hora de las concesiones a la ignorancia Estamos en la hora de la verdad, de las proposiciones claras y precisas, de la posición interior de estar alertas y vigilantes. Necesitamos ver, sentir, percibir por todos nuestros sentidos y más allá de los sentidos, a través de la intuición y de la percepción extrasensorial, que las piezas envejecidas del ajedrez cultural están siendo cambiadas en el tablero del mundo. No hay más cabida ya para las contemporizaciones imperturbables del pasado que ocultaban piadosamente los gérmenes de los conflictos actuales. Ahora los conflictos explotan y tenemos que encararlos con decisión.
Las prácticas místicas del pasado demostraron su ineficacia en sus consecuencias. Desde Oriente a Occidente infinidad de generaciones de creyentes desfilaron sin cesar, a través de los milenios, por los templos de todas las religiones, convencidas de haber alcanzado la salvación personal, mientras hordas feroces y ejércitos en guerras de exterminio brutal cubrían el mundo de ruinas, cadáveres inocentes, sangre y lagrimas.
Todas las formas de culto, todos los ritos, todos los sacramentos, todas las ceremonias religiosas, todos los cilicios fueron empleados a través de los milenios sombríos del fanatismo religioso para salvación de la humanidad.
Las prácticas místicas del pasado no sirven para la era de la razón en que nos encontramos, en la antevíspera de la era del Espíritu. Orar y meditar es, evidentemente, un ejercicio religioso respetable y necesario en todos los tiempos. La oración nos liga a los planos superiores del Espíritu y la meditación sobre cuestiones elevadas desarrolla nuestra capacidad de comprensión espiritual.
Tenemos, por tanto, en el dogma de fe, uno de los motivos fundamentales de la crisis de las religiones en nuestros días. En el Espiritismo, como en todas las doctrinas filosóficas, existen dogmas de razón, como el de la existencia de Dios, el de la reencarnación o el de la comunicabilidad de los Espíritus después de la muerte.
El problema de la religión en el Espiritismo ha provocado innumerables discusiones y controversias, porque esta Doctrina no se presenta como religión, en el sentido común del término. Allan Kardec, discípulo de Pestalozzi, adoptó la posición de su maestro en lo relacionado con la clasificación de las religiones. Pestalozzi admitía la existencia de tres tipos de religión: La animal o primitiva, la social y la espiritual. Pero se negaba a calificar a esta última de religión, denominándola moralidad. Eso porque la religión superior, o espiritual -según él-, sólo era profesada individualmente por la persona que superaba el ser social y lograba el desarrollo en si del ser moral. Kardec se negó a expresar religión espírita, sosteniendo que el Espiritismo es una doctrina científica y filosófica de consecuencias religiosas y morales. Más dio a esas consecuencias una enorme importancia al considerar al Espiritismo como el desenvolvimiento del Cristianismo, destinado a restablecer la verdad de los principios cristianos, desvirtuados por el proceso natural del sincretismo religioso que originó a las iglesias cristianas.
Esa posición espirita mantuvo a la Doctrina y al movimiento doctrinario excluidos del campo religioso. Para los espiritas, sin embargo, esa posición de la Doctrina no es marginal, sino superior, pues el Espiritismo representaría el cumplimiento de la profecía evangélica de la religión en espíritu y verdad, que se desenvolvería bajo la égida del mismo Cristo. La religión no se organizó bajo la forma de una iglesia, pues no admite sacramentos ni adopta forma de autoridades religiosas de tipo sacerdotal. No hay bautismo ni casamiento religioso en el Espiritismo, como tampoco indulgencias ni confesiones. Todos esos formalismos son considerados como de origen pagano o judío.
Es merito del Espiritismo el restablecer la verdad y colocar la experiencia de Dios en su debido lugar dentro del vasto panorama de la evolución de la humanidad. Se trata de la más importante y profunda experiencia del hombre, de una experiencia que deberá llevarlo a la comprensión de su verdadera naturaleza y de su autentico destino. En consecuencia, es imposible reducirla a una conquista particular y eventual de algunas solas personas que hoy se entregan a las prácticas de la meditación.
La concepción espirita va aún más lejos y más profundamente, pues niega al hombre actual el derecho de aislarse del mundo para buscar a Dios y, por tanto, de buscar a Dios o a los poderes espirituales por medio de procesos artificiales. El medio natural de evolución, para el hombre y para todas las cosas y todos los seres, es la relación. Si cortamos nuestro contacto social y cultural para elevarnos, nos estamos ubicando en una situación errada y tomando un camino ilusorio.
La búsqueda solitaria de Dios es un acto egocéntrico y preferencial. El místico vulgar no bucea en sí mismo para encontrar en Dios la relación con el mundo -como lo hizo Descartes-, sino que, por el contrario, lo hace para desligarse del mundo y unirse aisladamente a Dios. No es guiado por el amor a la humanidad, sino por el amor a sí mismo. Prefiere elevarse por encima de los demás, para encontrar en Dios el refugio y la fortaleza con los que podrá construir y usufructuar, solito, su felicidad particular. Prefiere la fuga del mundo basada en su superioridad personal y, por tanto, egoísta y antirreligiosa, a su ligación con el mundo y con Dios para la realización de la unidad global, que es el objetivo de la religión.
Cristo se sumerge en el mundo para religar a los hombres en y con Dios. En nuestra humanidad terrestre solamente la acción de Cristo -venciendo al mundo, según sus propias palabras-, impulsó el aceleramiento evolutivo que viene transformando a la Tierra no sólo en las áreas cristianas, sino en toda su extensión. La experiencia de Dios, personal e intransferible, sustituyó a la experiencia de Dios en el mundo, a la vivencia universal de la enseñanza y del ejemplo de Jesús.
El hombre, Espíritu encarnado –envuelto por la neblina de la carne, como lo define Emmanuel- está siempre propenso a reincidir en sus errores del pasado. El regreso a las condiciones de la vida material lo colocan de nuevo ante la posibilidad de disfrutar las oportunidades que fueron útiles o desagradables en el pasado. Las ilusiones renacen en su corazón humano. Las perspectivas espirituales se pierden en las tinieblas.
La lucha contra los residuos del pasado exige oración y vigilancia, como Jesús enseñó. No obstante la idealización del diablo, como personificación mitológica del mal, todas las grandes religiones reconocen que la tentación está dentro de nosotros mismos. Mucho más que la influencia de los Espíritus inferiores, lo que nos arrastra nuevamente a los viejos caminos del error son las propias tendencias que traemos en nuestro íntimo. La oración consciente, hecha con sinceridad y fe, ilumina nuestro ser y proyecta luz sobre los oscuros panoramas profundos del alma, haciéndonos discernir el contorno real de las cosas. Nada se modifica en nosotros, pero nos iluminamos por dentro. Y si mantuviéramos nuestra vigilancia con la intención sana de acertar, veríamos fácilmente lo que nos conviene y lo que no nos conviene hacer. Entonces, podemos repetir con Pablo: Todo me es lícito, más no todo me conviene. Siguiendo así el camino que la prudencia esclarecida nos indique, todo lo modificaremos para mejorar en nosotros mismos, tornándonos aptos para auxiliar a los demás a mejorarse.
Tenemos a cada instante, a cada minuto de nuestra vida diaria la experiencia de Dios, dado que la vida misma es, en sí misma, esa experiencia. Desde el momento en que nacemos hasta el instante final de nuestra existencia estamos en relación permanente con Dios, no el dios particular de tal o cual iglesia, sino el Dios en espíritu y materia que se manifiesta en una hoja de hierba, en la belleza gratuita de una flor, en el brillo de una estrella, en un perfume, en una voz, en una nota musical aislada, en un apretón de manos y, principalmente, en una idea, en un sentimiento, en una aspiración que brota del ansia de trascendencia de nuestra alma.
Lo que nos hace falta es estar más atentos, más despiertos para la percepción consciente de esos múltiples e infinitos milagros de la vida cotidiana. El hombre sin Dios es solamente aquel que se niega a aceptar la presencia de Dios en sí y en su entorno. Para ese hombre, la meditación es un ensayo en el campo de la frustración, una inmersión en el mundo opaco del sin sentido.
Trabajo realizado por M. C. R
Extraído del libro “Agonía de las Religiones” J. Herculano Pires
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PENSAMIENTO Y ENFERMEDADES
La conciencia del ser humano se expande por todo su organismo por medio de las variadas expresiones de capacidad vibratoria de los elementos que lo constituyen.
De ese modo, operando en la armonía conjunta, cada célula es portadora de la condensación de la conciencia individual, en cuyas tramas delicadas se imprimen las necesidades evolutivas del ser humano.
Trabajadas por los comandos del periespiritu ellas resultan de la condensación de ondas específicas que conducen los contenidos morales encargados de producir los órganos y los diversos mecanismos constitutivos del individuo.
Por tanto, la célula es, en si misma, la materialización del molde energético por el modelo organizador biológico.
Cuando ocurre la separación molecular de cada una, por medio del fenómeno de la muerte física, no se produce la aniquilación o la desintegración de aquel que la constituía, permaneciendo como parte integrante del conjunto ordenador. Como consecuencia, cada una posee registros especiales que se encargan de sincronizarse en un conjunto armónico total. Ese tipo de registro puede ser considerado como una forma de conciencia embrionaria que conduce y preserva informaciones sobre los acontecimientos de los cuales participa.
De esa forma, el periespiritu también está constituido por el conjunto de esas conciencias celulares que forman la conciencia global encargada de transmitir al espíritu las memorias, las conquistas y realizaciones de cada experiencia reencarnatoria y de todas ellas reunidas, siempre alteradas conforme a las transformaciones naturales de la etapa vivenciada.
Los pensamientos que se originan en el ser espiritual, a medida que se transfieren hacia las áreas de la sensación, de la emoción de la acción, imprimen sus contenidos en las referidas células de energía que los ejecutan en la forma física, estableciendo los resultados conforme a la calidad de la onda mental.
Debido al tenor vibratorio de cada emisión pensante, la carga estimula a la conciencia celular que se siente más fortalecida, generando salud o se desarmoniza, produciendo la enfermedad. Aunque se desestructure la célula física, en el proceso de desorganización se libera la de naturaleza energética, que influenciará a los futuros mecanismos de equilibrio o desajustes del ser humano.
Las enfermedades más graves son aquellas que se originan en el alma, expandiéndose por el organismo físico y transformándose en procesos degenerativos, infecciosos, produciendo dolores o se exteriorizan como conflictos que se convierten en trastornos psíquicos, cuya gravedad se encuentra en la razón de la causa productora.
El semillero del odio, de los celos, de la envidia, de la ira y de otros anestésicos del espíritu, produce virus y vibriones psíquicos que atacan al organismo propio así como al de aquel que, desprevenido, inspiró la producción de esas ondas desbastadoras que la mente produce y dirige conforme a su estructura moral. Al mismo tiempo, ideoplastia sustentadas por el pensamiento fijo en ideas perturbadoras y agresivas, contribuyen para que surjan toxinas que invaden el organismo desarticulándose la contextura vibratoria, enfermándolo y trabajando para matar sus defensas y los factores inmunológicos.
La conducta mental expresa el nivel de evolución en que se encuentra cada ser, encargándose de producir bienestar o malestar, salud o enfermedad, alegría o tristeza, resultando siempre de la faja vibratoria en la que permanece.
Esas conductas esdrújulas, en las que muchos se complacen, se transfieren de una existencia hacia otra, debido a la memoria y conciencia de la célula psíquica, que modelará la equivalente orgánica con la carga de energía que conduce. De esta forma, esa onda influenciará a la criatura desde su formación genética, alterándole su estructura de acuerdo con la calidad del mensaje de que sea portadora.
Las enfermedades del alma tienen un carácter psíquico y se encuentran en los pliegues de lamente desvariada, que se vincula a los estados aberrantes del comportamiento, cuando podría ser dirigida hacia las aspiraciones del equilibrio, de la razón, de la felicidad.
Los sentimiento viles abren campo a su instalación, tornándose de difícil diagnostico y deficiente tratamiento, improbable de otorgar resultados favorables a la salud.
Es por eso que, los desvaríos del sexo, los vicios de cualquier naturaleza, la irascibilidad, los estados pesimistas, se transforman en agentes vivos que se encargan de actuar conforme la dirección que reciben de la dinamo mental generadora de la cual proceden.
De la misma forma sucedería si fuesen cultivados otros sentimientos y preservados los valores éticos promotores del ser, que se encargarían de corresponder a la fuente productora con ondas de bienestar, de esperanza, de armonía, de felicidad…
Los cromosomas que se implantan en la estructura física mediante el núcleo de la célula en que se establecen, se mantienen en el Espíritu debido al citoplasma en el cual e fijan.
Son indestructibles, enviando sus mensajes a través del núcleo genético, al tiempo en que plasman las futuras formas en todos los seres, en el plano físico o espiritual.
Cuanto más penetra la investigación científica en la estructura de la forma, mejor verifica que la misma es una aglutinación de partículas cada vez menores hasta perderse en la energía que es el punto de partida hacia la materia.
Como el espíritu es energía pensante, principio inteligente del Universo, asimila las vibraciones más sutiles y las exterioriza mediante ondas mentales que toman cuerpo, tornándose parte integrante del conjunto en el que la vida física se manifiesta.
Al ser así, los vicios generadores de enfermedades del alma – que permanecen como depresión, tormentos íntimos, angustia, inseguridad y otros – cuando se produce la desencarnación del paciente, prosiguen imanados a los campos psíquicos en los cuales fueron generados, exigiendo un periodo correspondiente de cambio mental para ser diluidos y desaparecer.
El acontecimiento de la muerte biológica no facilita la liberación de los hábitos perversos y enfermizos que fueron cobijados durante largo periodo de la existencia física. De la misma forma que se fueron implantando lentamente y generando acondicionamientos que se transformaron en procesos perturbadores, la readaptación al equilibrio y la reconstrucción de las estructuras energéticas afectadas exigen el tiempo correspondiente, durante el cual son recompuestos los campos vibratorios que fueron dañados.
Eso es comprensible, porque las descargas producidas por los sentimientos viles producen toxinas de alto tenor hormonal que modifican los códigos del ADN, fijando en ellos el tipo de onda y su procedencia perturbadora. A medida que se repiten esas fijaciones a lo largo del tiempo, es mayor el daño causado a la estructura intima del mismo, imponiendo como proceso de reparación, desde el más allá, un cambio total de comportamiento, que se encarga de sustituir su doble hélice, que son los dos cordones entrelazados y formados por una sustancia química especifica.
Por ello las enfermedades del alma solo se podrán recuperar cuando hubiere una transformación estructural del pensamiento, que se encargará de reconstruir nuevas bases súper sutiles, que se consubstanciaran en los futuros códigos del ADN, restableciendo la conciencia individual de las células y finalmente, integrando la conciencia del ser en el conjunto de la armonía de la Conciencia Cósmica.
Extraído del libro “Días Gloriosos” de Divaldo Pereira Franco dictado por el Espíritu Juana de Angelis
Con mucho amor y cariño de Merchita
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EL TIEMPO SIGUE DE FRENTE
El bloc de los espiritas
Por Octavio Caúmo Serrano
¿Será que el tiempo pasa o somos nosotros los que pasamos por el tiempo? Ya se marcha el primer año de la segunda década del tercer milenio. Y todo continúa como antes. En medio del Apocalipsis, nosotros los actores de esta triste novela del final de los tiempos, insistimos en continuar viviendo.
¿Hay alguna alternativa? No, no la hay. Tenemos que vivir porque nuestra vida no nos pertenece, más si al Padre que nos creo. Si intentamos abandonar el barco en medio de la tormenta, tendremos en el futuro problemas aún peores que los que tenemos en la actualidad. Si nos queremos matar, no lo conseguiremos porque somos inmortales. ¿Qué podemos hacer entonces?
Solo nos resta una opción: seguir al frente, aprovechando la oportunidad y comprender que los males del mundo son producidos por los hombres. Dios nos creo para la felicidad y si no la encontramos es porque la buscamos de una manera y en lugar equivocado. Ya dice el poeta san Vicente de Carvalho, en uno de sus sonetos, “Vello Tema”, que “esa felicidad que suponemos, árbol milagros que soñamos, todo rodeado de dorados frutos, existe, si: más nosotros no alcanzamos, porque está siempre apenas donde la ponemos y nunca la ponemos donde nosotros estamos.
Al hombre le falta descubrir que la felicidad solo puede ser obtenida cuando es producida en el interior del corazón es en los laberintos de la conciencia. Es inútil buscarla en el exterior, en las cosas del mundo porque ellas pueden traernos alegría efímera, más nunca la felicidad. El placer que nos da el coche nuevo, el diploma de doctor, la casa en la playa o el viaje al exterior, son pequeños cuando son comparados con la felicidad que el Plano Divino tiene para nosotros. ¡Ya dijo Jesús “vosotros sois dioses”, más nosotros no entendemos lo que El afirmó o no lo creemos por ser aun criaturas espirituales!
Queremos la paz en el mundo y mientras que ella no viene tampoco conseguimos tener la nuestra propia. Condicionamos nuestra paz interior a la paz colectiva y en ausencia de ella olvidamos que podemos tener la nuestra, independiente de la paz del mundo.
Vivimos presos a la aflicción, medrosos y asustados, nos sentimos víctimas de la corrupción, de la contaminación. Del trafico, de la inseguridad y del abandono ante las enfermedades. Esto impide que tengamos serenidad paciencia y esperanza, lo que demuestra nuestra poca fe. Tenemos la impresión de que el barco está a la deriva en medio de la tormenta y que el timonero perdió el control. Pero quien dirige el barco es Dios y El nunca deja el timón.
La Doctrina de los Espíritus nos dice que somos espíritus inmortales en pruebas y expiación en un planeta inferior que está, como nosotros, progresando también. Será brevemente un mundo de regeneración, habitado por espíritus un poco mejores que los actuales. Y la selección ya se está procesando.
Todos nosotros podemos calificarnos para vivir en el nuevo mundo desde que construyamos nuestra propia historia de la vida. Ella se hace por las obras que ejecutamos y también por la aceptación de la vida que tenemos actualmente. Sabedores de que nuestra historia no comenzó en la Tierra, en esta encarnación, entenderemos que muchos misterios envuelven nuestro camino espiritual. Si estamos viviendo una experiencia más concedida por la misericordia divina, tratemos de aprovechar la oportunidad para ser mejor de lo que ya somos. Por eso debemos agradecer a Dios las pruebas porque es superando las barreras que crecemos como espíritus.
Muchas otras cosas perturban nuestra paz: la enfermedad, el pariente difícil, la dificultad financiera, el amigo ingrato. Observen que todo esto son defectos del mundo que es habitado por espíritus en aprendizaje. Unos más otros menos, somos todos alumnos de una escuela primaria tratándose de graduación espiritual. por eso no conseguimos dirigir nuestra mente que generalmente se liga a las cosas inferiores. Un mínimo de contrariedad provoca total desequilibrio, haciéndonos errar contra los otros y contra nosotros mismos. Habitualmente decimos que alguien nos hizo perder la paciencia. ¿Pero cómo podemos perder lo que no tenemos? El verdadero paciente jamás pierde la paciencia. Somos, al máximo, controlados que nos esforzamos para ser elegantes, educados, camuflados bajo un barniz de superioridad que en ver dad no muestra lo que somos.
Para tener paz es preciso que la construyamos individualmente. Para tal cosa es preciso vencer nuestras inferioridades, en una lucha titánica de nosotros contra nosotros mismos. El mayor enemigo del hombre mora dentro de él. Nadie puede hacerle mal a no ser el mismo. Los desastres del mundo son experiencias necesarias y solamente encarándolos con fe y serenidad podremos vencerlos.
El Espiritismo nos enseña que es preferible ser víctima a ser reo. Cuando somos víctimas el error es del otro y el que tendrá que responder por lo que hizo. Cuando somos nosotros el verdugo, el error es nuestro y nosotros tendremos que rendir cuentas. ¿No es preferible ser víctima ahora sin tener que cargar para la espiritualidad una conciencia manchada que podrá costarnos siglos de oscuridad y pruebas?
El tiempo en la Tierra es un minuto cuando es comparado al tiempo de la espiritualidad. Si allí los siglos son segundos, imaginemos lo que representan noventa o cien años de encarnación en el cuerpo físico.
Vamos a construir nuestra propia paz, esperando que podamos ser ejemplos de fe para los que nos rodean. Entre las definiciones de paz en el diccionario Aurelio, hay una que dice: “paz es ausencia de conflictos íntimos; tranquilidad del alma; sosiego”. Solo cuando las partes sean buenas es que todo será bueno. No se puede esperar un planeta feliz si sus habitantes son personas desventuradas. Ya dice el cancionero Nando Cordel que “la paz del mundo comienza en mi; si yo tengo amor con certeza yo soy feliz
RIE – Revista Internacional de Espiritismo – Diciembre del 2011
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LOS ADVERSARIOS, MAESTROS OPORTUNOS
Abrazando los ideales de ennoblecimiento, se piensa que todas las criaturas están vibrando en el mismo nivel de progreso y que, como consecuencia, habrá una natural adhesión en torno de los objetivos relevantes que deben conducir a las vidas a lo altiplanos de la felicidad.
El ser humano es un conquistador insuperable, predestinado a las estrellas que están a su alcance, en la medida como se empeña en alcanzarlas.Desde el descubrimiento del fuego y de la invención de la rueda, el mundo del hombre jamás fue el mismo, alterándose los padrones de comportamiento y de convivencia rumbo a mejores resultados.
Mediante el esfuerzo y el raciocinio que se fue desarrollando – ¡la Divina Presencia en el núcleo del ser! -, se levanto y comenzó a avanzar en dirección al infinito, a veces por el dolor acerbo, otras veces con júbilos insuperables, conquistando espacios y adquiriendo conocimientos.
Renaciendo en continuo proceso de crecimiento intelecto-moral, viene acumulando las experiencias que se transforman en bendiciones que debe esparcir por los caminos recorridos, dejando huellas señalando el puerto en el que se encuentra siempre para el frente.
Cuando es atraído por el mensaje libertador de Jesús, sin embargo se le modifican los paisajes interiores y se le alteran los intereses, ampliándole las posibilidades de ser útil, consiguiendo un significado especial para la existencia.
No obstante, como se encuentra en un planeta igualmente de pruebas y de expiación, no se puede apartar de la psicosfera que le es peculiar ni a las medidas cautelares que lo caracterizan.
Es comprensible, por tanto que no todos aquellos que navegan en la misma barca de la evolución estén afirmados en propósitos de edificación ennoblecedora, algunos deteniéndose aun en el estado inferior, son señalados por el primitivismo de que son portadores.
Indiscutiblemente, el proceso de transformación interior, en el cual los instintos ceden lugar a los valores de la razón y de la conciencia, es lento, aun más teniéndose en vista que no todos los viajantes de indumentaria material se iniciaron en el emprendimiento espiritual en el mismo instante
Procedentes de especiales momentos de la evolución, incontables, inevitablemente se encuentran en niveles diferentes, que explican las diversas aspiraciones que los tipifican.
Son felices aquellos que ya comprenden los impositivos de la existencia terrena, después de vencer los impulsos agresivos que les conferían l sensación de dominadores del mundo y que el sentido exclusivo del descanso carnal seria la conquista de placeres y de sensaciones que más le agradan.
Aquellos que son más fisiológicos que psicológicos se detienen en las fajas de las pasiones primitivas y, aun mismas cuando la conciencia se le despierta, prosiguen vivenciando un periodo de transición que aun no les permite una perfecta visión de la realidad. Aunque ansiando por algo mejor, compiten, cuando deberían cooperar, enferman a los compañeros, cuando les cabía el deber de auxiliarlos, porque la predominancia del ego, los torna ambiciosos y prepotentes.
No saben servir con abnegación, sin servirse, retirando los lucros del orgullo y de la presunción, que constituye la moneda, retributiva. Pueden incluso a desear ser mejores, no en tanto los impulsos afligentes que resultan de los conflictos y de los complejos de inferioridad que los acompañan de existencias pretéritas nos transforman en enemigos de todos aquellos que suponen les hacen sombra.
Son infelices, disfrazados de alegres, humanitarios y bondadosos, en la hipocresía donde viven, ocultando los sentimientos y que piensan inferiores.
De ese modo, se transforman en adversarios perversos de los demás que no comparten sus ideas y que piensan pretenden excluir.
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Adversidad es lección para la vida y adversarios son maestros que proporcionan el entrenamiento en el bien, sin el concurso del aplauso o de la adulación habitual, dificultando el trabajo honorable del servidor fiel
Esos hermanos infelices que se proponen envenenar tus sentimientos con su pertinaz persecución merecen compasión en vez de reproche o de animosidad.
Si es verdad que no les debes facultar un relacionamiento pusilánime, no es justo devolver a sus pensamientos enfermizos con otros del mismo género.
Sufres, porque te gustaría servir sin la presencia de ese tipo de tribulación.
Lloras, porque tus ansias de construcción del amor en todas partes, y no en tanto sientes el amargor de la calumnia que te antecede los pasos, de la maledicencia que te aturde cuando le tomas conocimiento, o de la burla después cuando vas delante…
El mejor comportamiento en tales circunstancias es no valorizar el mal ni a aquel que te hizo el mal.
Concédele el privilegio de ser como se encuentra, más si imponte el deber de ser fiel al compromiso de Jesús, que también experimento iguales ofensas sin darles la menor importanc
Gastas tiempo y preocupación mental con esos compañeros que te vigilan y acusan, que te acompañan con insistencia e inferna los momentos que trabajas y cuando reposas.
Quedas pensando cómo conducirte, desde que, si silencias al mal y al descalabro que reinan, te acusan de omisión, más si levantas la voz y proclamas la verdad, te tachan de intolerante y mentiroso…
De ese modo, haz lo que debes y compórtate conforme establece tu programa ante la conciencia del deber.
Esos adversarios de tus objetivos no son apenas opositores tuyos, más, sin darse cuenta, si lo son de aquel a quien procuras servir, que los entiende y concédeles el tiempo para la rehabilitación.
Aprende, por tanto, con los enemigos, legitima fraternidad, gentil comprensión, ejercitando con ellos siempre la compasión.
En la aduana de la caridad, la misericordia y el amor se dan la mano, con el fin de dar lugar a la máxima virtud a expresarse.
El servicio de esos maestros han de constituirte desconocido estimulo, esmerándote más, calificándote mejor, a fin de producir con seguridad en la siembra de la elevación espiritual de la humanidad.
Nadie atraviesa el rio carnal sin experimentar la corriente violenta sobre la cual navega el espíritu.
Todos los hombres y mujeres aficionados al bien pagaran el pasado tributo de la diferencia entre ellos y los que lo rodeaban, en la época que vivieron y aquella en la cual anhelaban, y es gracias a ellos que recorres tus actuales caminos por donde sigues en jubilo y dolores, aunque fijado en la meta que te fascina
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El mundo aun no tiene condiciones de comprender y aceptar el compromiso de la iluminación intima como primer paso para la marcha ascensional.
Por tanto, solamente aquellos que se hicieron fuertes y decididos consiguen ultrapasar las barreras de las dificultades, colocando marcos en la senda oscura, de manera que facilite la jornada espiritual para los que vienen después.
Todo pionero carga las marcas de su audacia de aventurero del progreso. Abre surcos en la espesura del bosque, traza itinerarios en los mares bravíos, se laza a los cielos ampliando los espacios y camina sobre espinos, rompiéndolos, preparando así la senda para el porvenir…
Alégrate, por tanto, por tener adversarios, maestros desconocidos, a ser adversario de quien quiera que sea.
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LA ADVERSIDAD ES LECCIÓN PARA LA VIDA Y ADVERSARIOS SON MAESTROS QUE PROPORCIONANA EL ENTRENAMIENTO EN EL BIEN, SIN EL CONCURSO DEL APLAUSO O DE LA BAJULACIÓN HABITULAES. ALÉGRATE POR TANTO, POR TENER ADVERSARIOS, MAESTROS DESCONOCIDOS, PARA SER ADVERSARIO DE QUIEN QUIERA QUE SEA.
TRADUCIDO POR: M. C. R.
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LOS MALOS CENTROS ESPIRITAS
Nuestra querida Amalia Domingo Soler, decía que nada era más hermoso y más sublime que el Espiritismo bien comprendido y que nada más repugnante que la parodia de sus profundas y evangélicas enseñanzas. Las comunicaciones con los Espíritus abren ante nuestros ojos dilatadísimos horizontes, eleva el pensamiento, engrandece nuestras aspiraciones, nos impulsa al estudio y al trabajo, nos aparta de las preocupaciones religiosas y nos acerca a la verdadera religión, que es la práctica de todas las virtudes sin formalismo alguno.
En su temática de los malos Centros Espiritas, ella decía que se ridiculizaba lo más grande, lo más trascendental: la comunicación ultraterrena; permitiéndose exponer sobre ello algunas exposiciones.
Ella decía que la cizaña espirita se extiende por todo el mundo, y que era preciso arrancarla de raíz, siendo preferible que se olvide por completo la escuela Espirita, a que el vulgo ignorante se apoderase de ella.
El hombre es libre en su libre albedrío, pero hasta cierto punto nada más; puede estacionarse, pero no se debe permitir que estacione a los demás. Muchos centros espiritas mal dirigidos y peor inspirados, tienen por comunicaciones de los Espíritus a sus santos preferidos, sus visiones de vírgenes, pidiendo las seráficas, apariciones, para aliviarse o curarse de alguna dolencia, y para fin de fiesta, acuden a los espíritus en sufrimiento que convierten a los mediúms en juguetes de sus lamentaciones y de sus espavientos, logrando algunas veces lastimarlos y hasta dejarlos sumidos en el idiotismo.
Estos espectáculos, dejan al hombre más indocto, al más ignorante el ánimo fatigado, las ideas en completa confusión y la duda y el desencanto imperando como dueños absolutos en nuestro ser.
Ella aconseja con énfasis el estudio de la Codificación Espirita para no caer en el ridículo, para no desanimar a aquellos estudiosos, que se ven interesados en la Doctrina y acuden sin informarse antes, a “centros” poco recomendados, donde la inexperiencia y la mala dirección, pueden hacer desistir su empeño.
Ella asevera que es muy triste y doloroso ver que la primera escuela filosófica de nuestros días, la que demuestra que el espíritu progresa eternamente, que la Justicia del ser Supremo mantiene la balanza Divina fiel a la verdad, la que nos manifiesta lo que han venido a hacer los redentores, que todos ellos han dicho a los hombres que el tiempo es el patrimonio del hombre; que la vida no tiene fin; que el adelanto del Espíritu no tiene limites, porque es eterna su individualidad y que siempre Dios creará mundos para la colonización universal, en manos de inexpertos sea alterada.
Esta doctrina tan lógica y tan consoladora, esta creencia tan racional, tan verdaderamente grande, esta religión tan pura, tan despojada de vanos formalismos, y de absurdos ritos, le causaba pena, ver como las aberraciones de unos y el egoísmo de otros y la indiferencia de los demás, se confundía y lamentablemente en la actualidad se confunde, con el progreso del charlatanismo de los embaucadores o con la fe ciega de los estupidos.
El hombre pensador debe lamentar en el fondo de su alma el contemplar tales abusos, y ella decía que no debía enmudecer, que los buenos espiritas no deben tolerar que la ignorancia se apodere de la primera escuela del mundo tan antigua como el hombre, que debía decir alto y muy claro, que el Espiritismo no es la farsa irrisoria de los Malos Centros espiritas:
El Espiritismo es ley de Evangelio.
Es el estudio y el análisis de todos los problemas de la vida.
Es la investigación y la comparación entre el pasado y el presente.
Es la educación razonada del porvenir.
Es la práctica del bien por el bien mismo.
Es el olvido de las ofensas.
Es la tolerancia en todos los sentidos
Es la unión de los pueblos.
Es la fraternidad de todas las razas.
Es la resignación de todos los dolores.
Es la esperanza de todas las amarguras.
Es la fe basada en la verdad
Es la destrucción de la muerte y la realidad de la vida.
Decía que en todos los lugares donde así no sea comprendido, que no se profane la religión del porvenir con las necesidades de los ignorantes y el torpe lucro de los falsos médiums, que vale más un buen espiritista que un millón de espiriteros; porque un buen espirita será capaz de hacer algo grande, algo sublime que sirve de útil ejemplo a la sociedad y un centenar de espiriteros, solo sirve para promover escándalo con escenas ridículas.
El Espiritismo es la escuela racionalista deísta que ha de regenerar a las humanidades de la Tierra y por eso es inexorable con todos los que cometen abusos en su nombre.
Trabajo realizado Por Merchita, extraído del libro “La Luz de la Verdad” de Amalia Domingo Soler.
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PORTAL DE LUCES
El Espiritismo es el portal excelente por donde pueden adentrar todos cuantos estén dispuestos a ejecutar, con seguridad, el programa de la propia encarnación.
A cada hora, en cada experiencia humana, se presentan innumerables desafíos que exigen indispensable esclarecimiento de todas las razones que nos trajeron los nuevos combates del mundo corpóreo.
Es en el conocimiento espirita donde hallamos, con lucidez y simplicidad, los motivos por los cuales todos los encarnados deben utilizar del mejor modo las benditas oportunidades de estar disfrutando las horas importantes de la actividad terrena.
¿Cuántas dudas, cuanta inseguridad, cuantos temores se esparcen por las pautas de la exuberante vida? Es en la Doctrina espirita que tenemos el lugar donde deshacemos dudas, subimos a los campos de la seguridad y solucionamos el drama de los miedos humanos, por las explicaciones convincentes de todo que nos ofrecen.
El deseo de conocer nuestros orígenes y de saber, de hecho, quien somos, el papel que debemos desempeñar a lo largo de la trayectoria en el mundo también como el destino del alma, después del despojamiento carnal, son elementos grandísimos de ajustamiento de nuestra razón al sumo bien, incentivándonos a adherir a las prácticas de los actos ennoblecidos en toda y cualquier relación social, por el mundo afuera.
Hay, en múltiples sectores de la vida en la Tierra, la concepción de que, por si misma, la materia propiamente dicha sea apta para conceder todas las respuestas ansiadas por el individuo enredado en el campo de sus pruebas terrestre. En los fundamentos del Espiritismo, sin embargo, identificamos la sobre valencia del ser espiritual que responde por la propia dinámica de la materia bruta, desfigurando de modo expresivo toda la espaciosa manifestación de las tesis materialistas, irrumpidas aquí y allí.
Por los movimientos sociales del mundo, en las relaciones entre las criaturas, se vulgarizó la idea de que se vive bien cuando se puede acumular bienes materiales, productos, monedas, joyas, fama o poder. Es el Espiritismo, no en tanto, que esclarece esos territorios de las mentes y comprueba, por su inmejorable logicidad y por el buen sentido en que se expresa, que todas las cosas sirven apenas para nuestras lidias del mundo, ayudándonos a desenvolver aptitudes y mentalidades. Deberán permanecer en el suelo terrestre, no obstante, sin cualquier oportunidad de entrar en el campo con las almas de la Vida Inmortal.
El Espiritismo demuestra la utilidad del uso de todas las cosas, desde que con grandeza moral, para el progreso de la individualidad inmortal, teniéndose en consideración que ellas existen para que puedan auxiliar o ser perenne en su escala ascensional.
Vemos porque vale la pena considerar el espiritismo como portal luminoso, por donde suelen entrar los espíritus ansioso por vivir mejor y por tornar su vida bienaventurada, más plena y significativa para sí mismos.
Sin embargo, no nos deberán faltar el buen sentido eminentemente kardeciano ni la firmeza de propósitos, que nos capacitan para el buen aprovechamiento del tiempo que a todos nos es concedido.
Espiritismo: conocimiento – trabajo – amor – renovación. Una vez que pongamos atención a esas dimensiones pertinentes de la eminente Doctrina, conseguiremos participar de los programas de Cristo, con relación a la regeneración planetaria y a la emancipación espiritual de cada uno de nosotros.
Por el Espíritu Camilo Chaves – Mensaje Psicografiado por Raúl Texeira, el 7-11-2009, durante la Reunión Ordinaria del Consejo Federativo nacional de la Federación Espirita Brasileña, en Brasil, DF: Dos
TRADUCIDO POR: M. C. R.
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HOY ES EL DÍA
¿Se preparo usted para vivir el día de hoy?
Las cosas más importantes de la vida solamente son valorizadas después que pasan o se las pierden.
La salud, el sueño, la razón, los fenómenos digestivos, los órganos de los sentidos, los movimientos, son tesoros colocados por Dios a su servicio.
Por tanto, cuidado con esos tesoroS
¿Está dispuesto a recomenzar hoy aquel proyecto que fracasó entonces?
El aparente fracaso es la forma por la cual la divinidad enseña a corregir a usted su manera de actuar, facultándole la experiencia con más sabiduría.
La vida está constituida de lecciones que se repiten hasta quedar correctamente.
¿Hoy usted tiene problemas para resolver que parecen insolubles?
Considere lo siguiente:
Primero: nadie va a resolverlos por usted.
Segundo: usted solo va a resolverlos si se dispusiera a enfrentarlos
Tercero: es preciso cuestionar sus problemas, uno cada vez, hasta resolverlos todos.
Cuarto: no sobrecargue a los otros con sus quejas, reclamaciones y problemas.
¿Usted sintió un poco de mal humor hoy?
Acuérdese: la irritación es el “espino” clavado en la “carne” de la emoción, que debe ser retirado.
Cuanto más permanece, más empeora el estado de quien lo lleva, generando “infecciones” duraderas y perniciosas.
¿Esta en la inminencia de desesperarse?
Recuerde aun:
El hombre debe trinar coraje y resignación. Sin esos valores el permanece en la niñez espiritual.
Déjese conducir por los hechos que no puede cambiar, y altere con amor aquellos que Irán a beneficiarle.
Dios es un Padre misericordioso y vela por usted.
¿Usted se ejercito para perdonar hoy?
El perdón real es siempre acompañado por el olvido del mal recibido. Quien guarda rencor, colecciona basura moral.
¿Abrazó usted ya a su hijo hoy, diciéndole cuanto lo ama?
Ellos necesitan de oportunidad y de amor para alcanzar el triunfo. Bendiga a su hijo con sus palabras y conducta, haciéndose amigo de el en todas las situaciones.
¿Oró usted ya hoy?
No desconsidere el valor de la oración. El cuerpo necesita de alimento adecuado para mantenerse. Así también el espíritu, que es la fuente de vitalizaciòn de la materia.
En la práctica, usted es el señor de su cabeza y de su día. Usted decide como le gustaría que hoy fuese
Decida y trabaje por eso. Quien quiere hace, no manda hacer.
El agua no ocupa más espacio del que realmente necesita. Por eso equivale a la moderación.
En esos días agitados, la angustia camina con el hombre disfrazada de miedo, de ansiedad, de sentimiento de culpa.
Naturalmente, las presiones a que todos estamos sujetos responden por la situación.
La ansiedad por el placer exorbitante frustra; los factores agresivos amedrentan, y la timidez encuentra una forma de llevar al complejo del auto punición.
Aparte de la mente esos fantasmas responsables por innumerables males.
Usted es hijo de Dios, amado por El, protegido y bendecido.
No se aparte de sus leyes y si se engaña en alguna ocasión, el revés en vez de entregarse a los conflictos innecesarios, retorne al camino del deber, sin recelo ninguno.
Recuerde siempre la afirmativa de Jesús: “yo soy el camino, la verdad y la vida.”
Acuérdese, aun: ¡Hoy es el día! ¡Su día!
…………
Muchas enfermedades del cuerpo proceden del espíritu damnificado por los conflictos de la emoción o por el acido de las imperfecciones morales.
¡No bastará dormir, dar descanso al cuerpo, si usted permaneciera emocionalmente inquieto, ansioso!
Piense en eso y aproveche bien el día de hoy, que es su día.
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CONSTRUCCIÓN DE LA FELICIDAD
No hay nadie en el mundo que no desee una vida de felicidad. Soñamos y deseamos que nuestros días sean de alegrías intensas y plenas.
Anhelamos que la sonrisa nos venga fácil, que los días nos sean leves y que sea de ventura nuestro caminar.
Es natural que así sea. Somos seres obligados a la felicidad y ese es el sentimiento que encuentra en el alma los más profundos significados.
Sin embargo, en el ansia de la felicidad, imaginamos que tenemos que buscarla en algún punto, que la encontraremos en algún momento, que lo conseguiremos en algún día determinado.
Recordemos el soneto del poeta Vicente Carvalho que afirma que la felicidad es un árbol de dorados pomos, sin embargo que no la alcanzamos, porque siempre está donde la ponemos y nunca la ponemos donde estamos.
Al imaginar la felicidad como una meta para alcanzar nos olvidamos que, en verdad, la felicidad es camino para trazarse, es trigo sin recoger, es historia a construirse.
Cuando imaginamos que la felicidad llegará un día, nos perdemos en los días y no vemos la felicidad que nos llega.
¿O no será felicidad poder encontrarse con una puesta de sol tiñendo de rojo un cielo que hace poco era de un azul profundo? ¿Hay tantos que desearían ver un una puesta de sol?
Cuanta felicidad puede haber en escuchar las primeras palabras de un hijo, en una declaración de amor de quien nos quiere bien, o aun, la brisa del viento meneando suave las hojas del árbol? Hay tantos que nada escuchan, ni oyen o perciben…
¿Cómo somos de felices por poder pensar, crear, soñar y, en un abrir y cerrar de ojos, viajar en el mundo y en el espacio, conducidos por la imaginación, guiados por la mente! Son tantos los que permanecen encarcelados en sí mismos en sus distonía mentales, en los desequilibrios emocionales…
No preocupamos tanto en buscar la felicidad, que nos olvidamos que ya tenemos motivos de sobra para ser felices.
Y, efectivamente, no nos damos cuenta de que la felicidad no está para llegar, más si que ella mora en el propio caminar.
Ser feliz es tener la mirada de gratitud ante la vida, de la comprensión de su propósito, de la percepción de que ella se muestra siempre generosa para cada uno de nosotros.
Ser feliz no es negar que en la vida también haya embates, luchas y desafíos cotidianos. Al final, esos son, componentes de nuestro vivir y, naturalmente, pueden traernos dificultades y sinsabores.
Sin embargo, ser feliz es también percibir que los embates producen madurez, que las luchas nos hacen más fuertes y nos ofrecen aprendizaje.
Siendo así de ninguna manera merece la pena quedar esperando el día en que nuestra felicidad se complementará.
Ser feliz es compromiso para hoy, que se inicia por el mirar las cosas del mundo, pasa por el corazón en forma de reconocimiento por los presentes que nos llegan, se completa en gratitud, ofreciendo a la vida lo que ella nos da en abundancia.
Redacción del Momento Espirita
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LO QUE DIOS NO VA A PREGUNTAR
León Denis
Mucha gente pasa por la existencia terrena, sin la mínima preocupación con lo que van a encontrar en el más allá.
Otros, al contrario, viven un tormento constante, inseguros con sus actitudes, imaginando lo que Dios va a pensar de su desempeño.
Algunos prefieren disfrutar los placeres de la tierra y dejar para pensar en eso más tarde, cuando se acerque la vejez.
Aunque los espíritus sean inmortales, muchos hombres viven como tal.
A pesar de saber que la vida en el cuerpo físico es frágil y pasajera, desean vivirla como si fuera eterna.
Y es por ello que, al sentir la aproximación de la línea de llegada, se desesperan en el intento de encontrar las respuestas correctas, si Dios les apremia por algo.
Sin embargo, Dios no es un juez implacable, que espera su llegada al más allá con el libro de la vida en la mano para anotar sus errores y aciertos.
Dios está en la conciencia, a través de sus leyes inscritas en ella.
Por lo tanto, tú tendrás, sí, un tribunal que te pedirá cuentas de lo que has hecho con todo lo que se te ofreció en la etapa que has pasado en el cuerpo físico. Y ese tribunal es tu propia conciencia.
Por ello, si llamamos a nuestra conciencia de Dios, por ser la representación de las leyes divinas, podremos saber de antemano lo que Dios nos va a preguntar.
Dios no te va a preguntar qué tipo de coche tú solías conducir, pero te va a preguntar cuántas personas que necesitaban de tu ayuda transportaste.
Dios no te va a preguntar cuál era el tamaño de tu casa, pero te va a preguntar cuántas personas abrigaste en ella.
Dios no te va a hacer preguntas sobre el tipo ropa que tienes en tu ropero, pero te va a preguntar cuántas personas ayudaste a vestir.
Dios no te va a preguntar por tus bienes materiales, pero te va a preguntar en qué medida influyeron en tu vida.
Dios no te va a preguntar cuál ha sido tu mejor salario, pero te va a preguntar si tú comprometiste tu carácter para obtenerlo.
Dios no te va a preguntar cuántas promociones has recibido, pero te va a preguntar de qué forma tú promoviste a los demás.
Dios no te va a preguntar cuál el puesto que ocupabas, pero te va a preguntar si tú desempeñaste tu labor con lo mejor de tus habilidades.
Dios no te va a preguntar cuántos amigos tú has tenido, pero te va a preguntar de cuántas personas fuiste amigo.
Dios no te va a preguntar lo que tú has hecho para proteger tus derechos, pero te va a preguntar qué hiciste para garantizar los derechos ajenos.
Dios no te va a preguntar en qué barrio tú has vivido, pero te va a preguntar cómo trataste a tus vecinos.
Dios no te va a preguntar cuántas horas has vivido en la tierra, pero te va a preguntar qué hiciste con tus horas.
Dios no te va a preguntar quiénes fueron tus familiares, pero te va a preguntar sobre tu relación con ellos.
Dios no te va a preguntar si hubo obstáculos en tu camino, pero te va a preguntar sobre los esfuerzos que has hecho para superarlos.
Dios no te va a preguntar sobre el patrimonio que les has dejado a tus herederos, pero querrá saber de las riquezas espirituales que llevarás en la maleta.
Y, solamente tú, sabrás las respuestas que tendrás que darle. ¡Piensa en eso!
Jesús aseguró que a cada uno le será dao según sus obras.
Por ello, de nada vale pensar en disculpas por lo que has o no hecho, pues Dios, que está en tu conciencia, te va a preguntar, sí, sobre tu desempeño, aunque ya sepa todas las respuestas.
¡Piensa en eso, pero piensa ahora!
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ABNEGACIÓN
La evolución espiritual es un fenómeno muy complejo, que se produce en etapas sucesivas.
Al principio, predomina la naturaleza corpórea.
Dominado por los instintos, la criatura se dedica su tiempo y su interés en las actividades hogareñas.
Comer, vestirse, abrigarse, procrear y cuidar de los hijos, es en esto en lo que se resume sus preocupaciones.
Durante este período, el egoísmo es notable.
El instinto de preservación y conservación de las especies tienen prioridad absoluta.
Con el tiempo, el ser comienza a desvincularse de su origen
La inteligencia se desarrolla, el razonamiento se vuelve más sofisticado y se despliega el sentido moral.
Los inventos permiten gastar tiempo con cuestiones que no están directamente ligadas a la sobrevivencia.
La vida deja de ser tan difícil, bajo el prisma material
En compensación, comienzan los dilemas morales.
Con la razón desarrollada, la responsabilidad surge fuerte en los caminos espirituales.
Lo que antes era aceptable ahora es un escándalo.
La sensibilidad se determina y la la criatura aspira a logros intelectuales y emocionales.
Esta nueva sensibilidad evidencia también de que el prójimo es su semejante, con el mismo derecho a ser felices y realizados.
Poco a poco se revela la igualdad básica entre todos los hombres.
A pesar de poseer muchos talentos y diversos valores, no se distinguen en lo esencial.
Una chispa divina los anima y a todos conducirá a las mayores alturas de la evolución.
Sin embargo, el abandono de los toscos hábitos de la experiencia temprana no es fácil.
Muchos son los siglos gastados en la ardua tarea de domar los vicios y pasiones.
Las encarnaciones se suceden mientras el Espíritu lucha para ascender.
El mayor obstáculo para la liberación de las experiencias dolorosas es el egoísmo, que tiene fuertes vínculos con el apego a las cosas corporales.
Cuanto más se apega a los bienes materiales, más el hombre muestra poca comprensión de su naturaleza espiritual.
El Espíritu tiene que liberarse del apego a las cosas transitorias.
Sólo así adquiere las condiciones de vivir las experiencias sublimes a que está destinado.
¿Quién quiere salir del primitivismo debe luchar contra el pronunciado gusto por los placeres de la materia.
La mejor manera de hacerlo es practicar la abnegación.
Es una virtud que se caracteriza por el desapego y desinterés.
La acción desinteresada es importante en la superación de las tendencias egoístas de los agentes.
Actuamos en nombre de una causa, persona o principio, sin buscar ningún beneficio o interés personal.
Ciertamente, no es una virtud que se adquiere a través del juego.
Sólo con disciplina y determinación es que ella se incorpora al carácter.
Pero como nadie va a hacer el trabajo de otros, tenemos que empezar en algún momento.
Comenzar, por lo tanto, practicar la abnegación.
Esfuércese en realizar una serie de actitudes con miras en el prójimo.
Olvídese de su personalidad y piense con interés en el bien ajeno.
Este esfuerzo inicial pronto dará sus frutos.
El gusto por lo transitorio poco a poco lo abandonará.
El será reemplazado por los placeres espirituales.
Va a descubrir la alegría de ser amable para reforzar a los caídos y para enseñar a los ignorantes
Estos sabores suaves y transcendentes lo conducirán a las esferas de sublimes realizaciones.
Pensar en ello.
Redacción de Momento Espirita
Vivimos, incuestionablemente, días de criminalidad exagerada; nuestra civilización consiguió alcanzar otros mundos, sondear la posibilidad y la vida en otros planetas; asistimos al auge de la tecnología y del confort, proporcionados por los avances de las ciencias. Sin embargo, la sociedad avanza. Las personas desencarnan a causa del hambre, de la agresividad en el transito, de las tragedias colectivas; de la asustadiza violencia. “Son llegados los tiempos! Hoy ya no solo las entrañas del planeta se agitan; son las de la humanidad. Más un cambio tan radical, como el que se está elaborando, no se puede realizar sin conmociones “(Allan Kardec). La conferencia del notable médium y escritora espirita Suely C. Chubert es una invitación a la reflexión y al entendimiento de varios de esos fenómenos de transformación por los cuales estamos pasando y la justicia de Dios, que todo preside.
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CONOZCA EL ESPIRITISMO
DOCTRINA ESPIRITA O ESPIRITISMO
LO QUE ES:
Es el conjunto de principios y leyes, revelados por los Espíritus Superiores, contenidos en las obras de Allan Kardec, que constituyen la codificación espirita: El Libro de los Espíritus, El Libro de los Médiums, El evangelio según el Espiritismo, El Cielo y el Infierno y La Génesis.
Es, aún, el Consolador prometido, que vino, en su debido tiempo, a recordar y complementar lo que Jesús enseñó, “restableciendo todas las cosas en su verdadero sentido”, trayendo, así, a la Humanidad las bases reales para su espiritualización.
LO QUE REVELA:
Revela conceptos nuevos y más profundizados al respecto de Dios, el Universo, los Hombres, de los Espíritus y de las leyes que rigen la vida.
Revela, además, lo que somos, de dónde venimos, para donde vamos, cual es el objetivo de nuestra existencia y cuál es la razón del dolor y del sufrimiento.
SU ALCANCE:
Trayendo conceptos nuevos sobre el hombre y todo lo que lo rodea, el Espiritismo toca todas las áreas del conocimiento, de las actividades y de los comportamientos humanos.
Puede y debe ser estudiado, analizado y practicado en todos los aspectos fundamentales de la vida, tales como: científico, filosófico, religioso, ético, moral, educacional y social.
SU ORIGEN Y SU MISIÓN:
Programada y revelada por los Espíritus Superiores, en la condición de ministros de Dios y agentes de su voluntad, la Doctrina Espirita tiene origen divino.
Y tiene por misión instruir e ilustrar a los hombres, abriendo una nueva era para la regeneración de la Humanidad…
SUS ENSEÑANZAS FUNDAMENTALES:
Dios es la inteligencia suprema y causa primera de todas las cosas. Es eterno, inmutable, inmaterial, único, omnipotente, soberanamente justo y bueno.
El universo es creación de Dios. Abarca todos los seres racionales e irracionales, animados e inanimados, materiales e inmateriales.
Mas allá del mundo corporal, morada de los Espíritus encarnados, que son los hombres, existe el mundo espiritual, habitación de los Espíritus desencarnados.
En el universo hay otros mundos habitados, con seres de diferentes grados de evolución: iguales, más evolucionados y menos evolucionados que los hombres.
Todas las leyes de la Naturaleza son leyes divinas, puesto que Dios es su autor. Abarcando tanto las leyes físicas como las leyes morales.
El hombre es un Espíritu encarnado en un cuerpo material. El periespiritu es el cuerpo semimaterial que une el Espíritu al cuerpo material.
Los Espíritus son los seres inteligentes de la creación. Constituyen el mundo de los Espíritus, que preexiste y sobrevive a todo.
Los Espíritus son creados sencillos e ignorantes. Evolucionan intelectual y moralmente, pasando de un orden inferior hacia uno más elevado, hasta la perfección, donde gozan de inalterable felicidad.
Los Espíritus preservan su individualidad, antes, durante y después de cada encarnación.
Los Espíritus reencarnan tantas veces cuantas fueran necesarias para su propio perfeccionamiento.
Los Espíritus evolucionan siempre. En sus múltiplas existencias corporales pueden estacionar, nunca retroceder. La rapidez de su progreso intelectual y moral, depende de los esfuerzos que hagan para llegar a la perfección.
Los Espíritus pertenecen a diferente orden, conforme al grado de perfección que hayan alcanzado: Espíritus puros, que alcanzaron la máxima perfección; Espíritus buenos en los cuales el deseo del bien es lo que predomina; Espíritus imperfectos, caracterizados por la ignorancia, por el deseo del mal y por las pasiones inferiores.
Las relaciones de los Espíritus con los hombres son constantes, y siempre existieron. Los buenos Espíritus nos atraen para el bien, nos sustentan en las pruebas de la vida y nos ayudan a soportarlas con coraje y resignación. Los imperfectos nos incitan para el mal.
Jesús es el guía y modelo para toda la Humanidad. Y la doctrina que enseñó y ejemplificó y es la expresión más pura de la Ley de Dios.
La moral de Cristo, contenida en el Evangelio, es la guía para la evolución segura de todos los hombres; su práctica es la solución para todos los problemas humanos y el objetivo a ser alcanzado por la Humanidad.
El hombre tiene el libre albedrío para actuar, más responde por las consecuencias de sus actos.
La vida futura reserva a los hombres penas y gozos compatibles con el procedimiento de respeto o no a la Ley de Dios.
La oración es un acto de adoración a Dios. Está en la ley natural, y es el resultado de un sentimiento innato en el hombre, así como es innata la idea de la existencia del Creador.
La oración hace mejor al hombre. Aquel que ora con fervor y confianza, se hace más fuerte contra las tentaciones del mal y Dios le envía buenos Espíritus para asistirlo. Es este un socorro que jamás se le niega, cuando es pedido con sinceridad.
PRACTICA ESPIRITA:
Toda la práctica espirita es gratuita, como orienta el principio moral del Evangelio: ” Dad gratuitamente lo que habéis recibido gratuitamente”.
La práctica espirita es realizada con sencillez, sin ningún culto exterior, dentro del principio cristiano de que Dios debe ser adorado en espíritu y en verdad.
El Espiritismo no tiene sacerdotes y no adopta ni usa en sus reuniones y en sus prácticas: altares, imágenes, andas, velas, procesiones, sacramentos, concesiones de indulgencias, vestiduras sacerdotales, bebidas alcohólicas o alucinógenas, incienso, humo, talismanes, amuletos, horóscopos, cartomancia, pirámides, cristales, trompetas, o otros objetos cualquiera, rituales o formas de culto exterior.
El Espiritismo no impone sus principios. Convida a los interesados en conocerlos, a someter sus enseñanzas al tamiz de la razón, antes de aceptarlas.
La mediúmnidad, que permite la comunicación de los Espíritus con los hombres, es un don que muchas personas traen consigo al nacer, independientemente de la directriz doctrinaria de vida que adopte.
Practica mediúmnica espirita es solo aquélla que se ejerce con base en los principios de la Doctrina Espirita y dentro de la moral Cristiana.
El Espiritismo respecta todas las religiones y doctrinas, valora todos los esfuerzos para la práctica del bien, trabaja por la confraternización y por la paz entre todos los pueblos y entre todos los hombres, independientemente de su raza, color, nacionalidad, creencia, nivel cultural o social. Reconoce aún, que ” el verdadero hombre de bien es el que cumple la ley de justicia, de amor y de caridad, en su mayor pureza”.
“NACER, MORIR, RENACER AÚN Y PROGRESAR SIEMPRE, TAL ES LA LEY.”
“FE INALTERABLE SOLO ES LA QUE PUEDE MIRAR FRENTE A FRENTE A LA RAZON EN TODAS LAS ÉPOCAS DE LA HUMANIDAD.”
“FUERA DE LA CARIDAD NO HAY SALVACIÓN.”
“EL ESTUDIO DE LAS OBRAS DE ALLAN KARDEC ES FUNDAMENTAL PARA EL CORRECTO CONOCIEMIENTO DE LA DOCTRINA ESPIRITA.”
La Base fundamental
El libro de los Espíritus
El libro de los Médiums
El evangelio según el Espiritismo
El Cielo y el Infierno
La Génesis
**todas las hojas son del viento**
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MEDIDAS PROFILACTICAS PARA LAS
OBSESIONES
La parasitosis en el hombre se da cuando el huésped espiritual, movido por la morbidez del odio o del amor insano, o por otros sentimientos, envuelve la esfera mental del futuro compañero _ a quien se encuentra vinculado por compromisos infelices de otras vidas, lo que le confiere receptividad por parte de este, mediante la conciencia de culpa. El arrepentimiento generador de desequilibrios, la afinidad en los gustos y aspiraciones, por ser endeudado – enviándole persistentes mensajes, en continuos intentos telepáticos, que abren el campo a incursiones más osadas y vigorosas. Se podría decir que este es un periodo en el que se aloja la entidad parasita, en el hombre descuidado y que pasa a alimentarle la germinación en sus recursos excedentes.
“La idea esporádica, pero persistente, se va fijando en el receptor que, inicialmente no se da cuenta, especialmente si posee predisposición para la morbidez; si le falta la madurez psíquica; cuando se complace en cultivar pensamientos pesimistas, derrotistas y viciosos, pasando a la aceptación y ampliación del pensamiento negativo que le llega. En esa fase ya está instalado el clima de la obsesión que, no encontrando resistencia, se expande, porque el invasor se va imponiendo a la victima que le recibe con cierta satisfacción, conviviendo en la onda mental que ha dominado. En el transcurso del tiempo, el obseso se aliena de los demás objetivos de la vida, permaneciendo en la fijación interior del pensamiento que le constriñe, cediéndole el área de la razón, del discernimiento y dejándose desvitalizar.
Cuando se infiltran las fuerzas del huésped en la savia psíquica del anfitrión, el desencarnado, igualmente cae en la trampa que preparó, porque pasó a vivir las sensaciones y las emociones, experimentando los conflictos de su subyugador, estableciéndose una interdependencia entre las dos entidades. En esa etapa la conexión raramente queda en el campo psíquico, porque el invasor se adueña de las fuerzas físicas del paciente, a través del periespiritu, humanizándose otra vez, esto es, volviendo a vivir las coyunturas de la realidad carnal. El hospedador desfallece, mientras que el huésped se abastece, facultando la instalación de enfermedades en el cuerpo somático o el empeoramiento de ellas, en el caso de que ya se encuentre enfermo.
La simbiosis se transforma, también en una obsesión física, porque al desencarnado se adhiere a la cámara orgánica, explotándole la vitalidad y acoplándose a los fulcros peri espirituales de la criatura encarnada en odioso y destruidor connubio.
La separación, simple y pura, del agente obsesivo, normalmente produce la desencarnación del paciente que sufre su falta y, además porque desfalcado de energías mantenedoras de la vida fisiológica, se le rompen los lazos que atan al espíritu a la materia provocando la muerte de esta. Por su parte, el reo obsesor cae, cargado del tono vital que fue usurpado, en un proceso parecido a una nueva desencarnación que le bloquea temporalmente o lo lleva a una hibernación transitoria. “Todo aquel que defrauda la Ley, sufre las consecuencias del acto arbitrario, que, por su parte, se convierte en automático agente punitivo, llevando al infractor al reajuste”.
Los procesos obsesivos se instalan porque los Espíritus inmaduros no se esfuerzan por adquirir una capacidad de donación, saliendo del si para ofrecer, para darse, generando relaciones efectivas, duraderas, simpaticas que producen bonos de valor moral y de paz. El hombre nacio para amar. El Espíritu es creado para amar. En las etapas iniciales, infantiles, por el egocentrismo de que se hace objeto, aun cuando se dispone al amor, casi siempre lo envilece con las pasiones subalternas. El amor, sin embargo,. Que yace innato en todas las criaturas, puede ser educado, desarrollado, ampliando su capacidad de donación, con el fin de que se pueda expresar con toda su pujanza y grandeza. Para que así suceda, se hace imprescindible que el individuo se desarrolle en plenitud, no solamente a través del área del sentimiento, sino también de la inteligencia y de la razón, madurando la personalidad. Cuando el amor alcanza este nivel, el despierta amor genera reciprocidad, inspira reacciones semejantes, e igualmente sucede, cuando la persona cultiva el odio la desconfianza, la falta de seguridad, produce en los que se le acercan sentimientos y efectos análogos. Con una capacidad interior de amar de esta manera, no hay como acoger las inducciones perniciosas de los perseguidores desencarnados, que son rechazados por el optimismo, por la reflexión y la seguridad emocional.
El individuo se vuelve presa fácil de sus antiguos cómplices, cayendo en variados procesos de alineaciones obsesivas porque, además de descuidar la observancia espiritual de la existencia, mediante actitudes edificantes; un comportamiento equilibrado y vida mental enriquecida por la oración, por la reflexión, no se esfuerza por liberarse de los disgustos y los problemas tediosos, mediante la aplicación de los recursos físicos y especialmente de los mentales, todo por su conformismo perezoso o por una dependencia emotiva, infantil, que siempre transfiere responsabilidades para los otros y placeres para si. La voluntad disciplinada y el hábito de la concentración superior arman al hombre para, y contra mil vicisitudes que enfrenta en su escalada evolutiva.
“La concentración positiva libera la mente de los clichés viciosos, propios o recibidos de otras mentes como del medio donde vive, ya que todos somos sensibles al ambiente en el cual nos movemos. La pereza mental es un polo de captación de las inducciones obsesivas por el principio de aceptación irracional de todo cuanto le alcanza. Cabe al hombre que piensa dar plasticidad al razonamiento, ampliando el campo de las ideas y renovándolas con el perfeccionamiento de la posibilidad de absorber los elementos edificantes que enriquecen su sabiduría y su paz intima. Con el tiempo, la capacidad de discernir le dota con la aptitud de elección de los valores que le impulsan para más altas aspiraciones, con plena liberación de los vicios de toda naturaleza inocente como un niño y equilibrado en las aspiraciones como un sabio que ya se decidió por la conquista, en armonía, de aquello que es para él lo mejor.
“Esa actitud la podemos llamar de psicoterapia preventiva o tratamiento para las obsesiones.
Sea cual sea el problema que descompense el equilibrio de la criatura, de orden ético, psíquico o físico en razón del pasado espiritual de la misma y en concordancia con la actual situación moral del planeta, normalmente encontramos, por leyes de afinidades y sintonía mental emocional, interferencias de Entidades enfermas, perturbadoras y vengativas con sede más allá de las fronteras físicas.
Trabajo extraído del Libro “Cuadros de la Obsesión” de Divaldo Pereira Franco
Realizado por Merchita
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DIFICULTADES EN LA TAREA
AL SERVICIO DE LA DIVULGACIÓN DEL ESPIRITISMO, ENFRENTAS DESAFÍOS y dificultades que te sorprenden.
Es muy fácil sembrar en el suelo preparado. Desafiadora, no en tanto, es tarea de labrar el terreno de los corazones, cuidar de predisponerlos para la siembra del reino de Dios, cuando los intereses están volcados para la conquista de los recursos terrestres.
Educados para tener y poder, los seres humanos luchan denodadamente por la posesión, empeñándose en conquistar prestigio, recursos adinerados para disfrutar de las comodidades, los gozos inmediatos, aunque entorpecedores y frustrantes. Se trata de una bella cultura filosófica, portadora de seguridad, conforme los padrones sociales de todas las épocas del pasado.
De ese modo, es natural que encuentres personas inescrupulosas que se utilizan de tu ingenuidad para sacar provecho inmediato, si pueden, especialmente económico, comprometiéndose apenas de forma aparente, sin intereses real por la transformación moral intima para mejor.
Tú, que conoces a Jesús, aun te espantas ante la incredulidad conveniente de algunas almas reencarnadas, que permanecen enredados en el materialismo religioso al que se vinculan igualmente por aspiraciones inmediatistas.
Supones que son Espíritus enfermos, y tienes razón, porque el mal en que se complacen es un estado primario de su evolución. La astucia de que dan muestras es hija de su instinto felino, en razón de la pobreza de la inteligencia para actuar correctamente. La forma en la que se conducen corresponde a su nivel de conciencia del sueño que le confiere el estatuto de atraso moral y espiritual.
Mancomunados con entidades perversas de la erraticidad inferior, on excelentes instrumentos utilizados para la manutención en la Tierra del estado de sufrimiento en que el planeta se encuentra, así como el de us habitantes.
Burlándose de todo y de todos, el tiempo también los desgasta y los encamina en dirección a la muerte, por más larga que sea su peregrinación física, cuando, entonces, y solamente ahí, en la víspera del viaje de retorno, se da cuenta de la oportunidad aplicada indebidamente, cuando no lo hicieran destructivamente, despertando el deseo de recomenzar, de rehacer el camino, de recuperarse…
Como la inmortalidad es el triunfo de la vida, tendrán oportunidad de aprender por el sufrimiento lapidador de las depresiones del espíritu, transitando nuevamente por los mismos caminos, sin embargo en condiciones deplorables, que les constituirá bendiciones renovadoras…
Lamentaran los prejuicios y se predispondrán para la conquista de los valores eternos, aquellos que no se oxidan, que los ladrones no roban ni las polillas devoran.
Nadie quedará al margen de la ley del progreso, siendo arrastrado, cuando se obstina en permanecer avanzando contra la corriente.
La piedra y el trozo de madera que intentan dificultar el curso del agua permanecen obstaculizándolo hasta el mismo momento en que la corriente se torna fuerte y dominadora.
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Nunca te entregues al desanimo ante las dificultades en la tarea.
Con las facilidades adquiridas por las conquistas de la ciencia y de la tecnología, que tornaron al mundo en una aldea global, conforme se refieren muchos comunicadores, los obstáculos para hacer el bien están siendo diluidos por los recursos advenidos de esos notables instrumentos, especialmente de naturaleza virtual.
Insiste, por tanto, en el programa que trazaste para tu existencia actual, porque son muchos otros aquellos que adhieren a Jesús y que se permiten las modificaciones necesarias para la conquista del reino.
También tu ya transitaste por las mismas veredas en sombra y equívocos lamentables.
Ofrece de la gran noche del alma las marcas profundas de los compromiso infelices, cuando te podrías haberlos vivenciados de manera edificante.
Convidado, sin embargo, por el Amor no Amado, ahora dejaste arrastrar por su canto y encanto, entregándote a el y deseando que todos también lo conozcan.
Es normal, por consiguiente, que te aficiones a la labor de los corazones endurecidos, a la transformación del ser humano en carencia de fertilidad y de labranza cuidadosa, debiendo trabajar con paciencia y total confianza en los resultados que advinieron después de tu esfuerzo, más que no te pertenecen.
Quien planta la col espera la cosecha mañana; quien planta el árbol fructífero igualmente anhela por sus frutos, que no siempre tienen oportunidad de recoger; más quien planta vidas las entrega a la corriente del tiempo, sin la preocupación de reunir cualquier tipo de beneficio inmediato.
Tienes la tarea que te impusiste de producir recursos útiles para todos los que te rodean o que vengas tras tus pisadas…
Haz lo mejor a tu alcance, distribuyendo simientes de luz como el Sol bendito que besa el charco tomado del mismo cariño con que besa los pétalos de la delicada rosa…
Bajo el comando de Jesús, las dificultades se tornan conquistas valiosas, así como los cardos en la primavera se cubren de delicadas flores…
La tuya es la tarea de servir y no dispones de otros medios, sino esos que te inducen a producir siempre con más entusiasmo y alegría. Aun mismo cuando el servicio no te corresponda al aspirado, permanece con júbilo por la honra de haber sido convidado para su ejecución, sin ningún tipo de conflicto.
Delante de aquellos que producen confusión y esparcen desavenencias, mantente en paz interior y ayúdalos con bondad, porque ellos están enfermos e ignoran la dolencia que los devora.
Nadie es infeliz por el deseo de serlo, más si por las circunstancias que algunas veces se les escapa al discernimiento. Es cierto que se es responsable por los hechos infelices a que da lugar, así como por los deslices a que se entrega. Esa, no en tanto, es una cuestión que dice respecto a cada uno y no a tu juzgamiento. A ti te compete auxiliar siempre y compadecerte continuamente de los malos y de los males que engendran.
Alégrate, sin queja, por la oportunidad de aplicar el tiempo que el Señor te concede en la construcción de la nueva humanidad, en la cual te encuentras.
Acuérdate del apóstol Pablo en sus duras peregrinaciones al servicio del Evangelio, así como de todos aquellos que se tornaron cantores de Dios, presentando el mensaje libertador.
Imítalos y homenajéalos por haber preparado el camino por el cual hoy recorres con facilidad, mientras que ellos tuvieron los pies y las almas dilaceradas por la aspereza del suelo y por la perversidad humana dominante en la época en que vivieron…
En cierto modo, los tiempos aun son muy parecidos, y, por eso mismo, estas convocado para el ministerio.
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“No se cae una hoja de un árbol que no sea por la voluntad del Padre – afirmó Jesús.
Así también, el Padre acompaña tu devoción y tu esfuerzo, con inmenso amor, ofreciéndote los recursos inalienables para el existo de tu emprendimiento de iluminación y liberación de conciencias.
Cuanto mayores fueran las dificultades, mejores beneficios de advendrán al trabajo.
Avanza, cantando el mensaje de JESÚS a los oídos sordos del mundo, hasta el momento que se abran para escucharlos y recibirlos con alegría y con sentimientos renovados.
NUNCA TE ENTREGUES AL DESANIMO POR LAS DIFICULTADES EN LA TAREA. INSISTE EN EL PROGRAMA QUE TRAJISTE EN TU EXISTENCIA ACTUAL. HAZ LO MEJOR A TU ALCANCE, DISTRIBUYENDO SIMIENTES DE LUZ COMO EL SOL BENDECIDO QUE BESA EL CHARCO TOMADO POR EL MISMO CARIÑO CON EL QUE BESA LOS PETALOS DE LA DELICADA ROSA…
DEL LIBRO DE Divaldo Pereira Franco “Entrégate a Dios” por el espíritu Joanna de Angelis.
Traducido por: M. C. R
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AMOR A SI MESMO
La síntesis propuesta por Jesús, en torno del amor, es de las más bellas psicoterapias que se conoce: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo.
Amarse a si mismo dignifica respeto y derecho a la vida, a la felicidad que el individuo tiene y merece.
Se trata de un amor preservador de la paz, del culto a los hábitos sanos y de los cuidados morales, espirituales e intelectuales para consigo mismo. Es siempre estar haciendo las mejores elecciones para sí mismo, viéndose como Espíritu Inmortal, sin nunca dejar de respetar, obviamente, el bien común. Cuando elijo amar más a mi familia, dedicándome enteramente a los relacionamientos, cultivando la paciencia y tolerancia, estoy amándome a mí mismo. Cuando elijo perdonar y dejar de llevar conmigo el peso de la amargura, estoy amándome a mí mismo. Cuando escojo aprender, buscando el mejoramiento intelectual en las áreas del conocimiento de mi interés. Estoy amándome. Cuando me acepto soy y veo en mis imperfecciones situaciones temporales – una vez que me esfuerzo para corregir mis errores – estoy amándome a mí mismo.Cuando me dedico, diariamente, al examen de mi conciencia, a la meditación, al auto conocimiento, estoy dando pruebas de amor a mí mismo.
Son ejemplos de actitudes, de pensamientos y sentimientos que elevan nuestra auto estima – y es este juzgamiento que hacemos de nosotros mismos –nos empujan para el frente, para la felicidad.
El auto amor proporciona una visión más clara de quien se es, de lo que se desea y de lo que no se desea para sí.
Es a través de él que establecemos metas para nuestra existencia: metas educativas, familiares, sociales, artísticas, económicas y espirituales, pensando en nosotros no solo apenas ahora, más si en los cuidados para con el futuro. Todos somos importantes. Criaturas únicas en el Universo que buscan la felicidad a través del aprender a amar: a sí mismo, al otro y a Dios. Ámese a usted mismo… Mientras es hoy.Redacción de Momento Espirita.
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HABLAR Y EL DESPERTAR
Seguramente ya despertaste y piensas que la vida no tiene que ofrecerte nada nuevo, te crees el dueño del mundo, porque la vida no te puede ofrecer nada que tú ya no sepas, en tu pequeño o gran mundo.
Lamentablemente muchas personas en la Tierra y aun mismo en el plano espiritual están durmiendo.
No despertaron aun para la realidad de la verdadera Vida. Espíritus dopados por los vicios de los que quedaron esclavos, se tornan dependientes de pensamientos fijos que los torturan en pesadillas interminables. Existen vicios físicos y vicios morales. Los desordenes mentales traen el relajamiento del lenguaje y condicionan a la criatura hablar, pensar aun mismo escribir sobre asuntos que no corresponden a las ansias de la verdad, alimentando el sueño de la incomprensión.
Lo que vimos hablar al hermano en el camino es que despertó para Cristo, renovando los conocimientos, disciplinando los asuntos y colocando la boca al servicio del Bien y de la Justicia, del amor y de la Caridad, en las direcciones que deben ser seguidas. El hombre despierto domina sus propias pasiones. Es un caballero que no olvida las riendas, que usa las esporas en el punto exacto, para no correr demás ni caminar con pasos de tortuga.
Hay personas que dicen lo que les viene a la mente. Eso es desconocer los valores de la razón, que funciona como filtro del alma. Venga lo que venga a nuestros pensamientos, solo podremos expresar por medio de la palabra lo que hemos examinado, seleccionando las ideas y los asuntos, para que ellos sirvan de instrumento para la Verdad. Decir lo que viene a la mente es desconocer la propia personalidad y dejar de hacer la parte que toca de mejoramiento de sí mismo.
Nunca hables sin antes meditar sobre lo que va a salir de tu boca. Tu responsabilidad es muy grande sobre lo que hablas a los otros. La fuerza mental que se transforma en ideas es cargada del magnetismo prestado por tus sentimientos. Tu mente es un campo de fusiones electromagnéticas de donde parten todos los pensamientos que se consustancian en mensajes para los que te oyen, llevando tu marca. Por tanto debes responder por la carga de los que reciben tus palabras. Si tu mente fuese educada, el retorno será de paz. Si no vigila lo que dices y la indisciplina encuentra ambiente condicente con el desorden, la propia naturaleza te devolverá lo que has dado a tus compañeros, acentuando, al regreso, las formas afines a tus ideas.
Nunca hables mal de nadie, aun mismo que te encuentres invadido por la maledicencia ajena. Nunca pienses al contrario de las leyes del Amor, aun mismo que el ambiente en el que vives sea propicio para las conversaciones negativas. El papel del hombre de bien es vigilarse a sí mismo en lo que piensa, habla y hace, pues el mayor beneficiado es quien se educa, y quien se disciplina a sí mismo.
Todo lo que hagas de bueno, salido de la nobleza de tu alma, estarás haciéndolo exclusivamente para ti. Tú serás el mayor premiado. Quien cumple el deber no está haciendo nada más que el propio deber. Nunca pienses y nunca hables que eres un portador de luces para la humanidad. Cada uno cuida de su propia conducta. Si hablas sobre lo que haces de bueno, comienzas a corromper el Bien que intentas realizar. Y cuando anunciamos del grado de alguna cosa de lo que hacemos de Caridad atendemos a la vanidad que no deja de aumentar las proporciones que no fueron atendidas, destorciendo la verdad, caemos en la depresión urdida por la mentira y la conciencia nos cobra lo que dejamos de hacer y que anunciamos a los otros haber hecho.
Coloquemos una lente en el bien que intentamos hacer y estamos dispuesto a mostrar a quien pasa, intentando colocar viseras en los ojos de nuestros compañeros, en lo que se refiere a nuestros actos indignos. Todo eso es ilusiones. Estamos engañando a nosotros mismos, porque nadie engaña a las leyes y ni a Quien las hizo.
El orgullo y la vanidad estragan muchas vidas. El orgulloso y el vanidoso no desconfían y olvidan que los otros están observando y analizándolo que hablan de más de lo que realmente son. Si eres verdaderamente un benefactor de la colectividad, por los ejemplos y por las acciones, no te apresures en divulgar eso, porque el propio aire se encarga de transmitir tus valores, los propios objetivos a tu alrededor denuncian y reflejan las luces que se desprenden de tu corazón.
La autovaloración es falta de discernimiento y escasez de educación. Tu eres lo que eres y nada más. Si intentas anunciar lo que haces, lo que fue hecho presenta falsificaciones en sus más íntimas estructuras. Quien habla mucho sobre lo que hace tiene la intención de esconder los errores que siempre están a la vista de los observadores. El santo siempre niega sus hechos, aun mismo los beneficios que hicieron a la humanidad y, y cuando no tiene otro remedio, responde que es un deber suyo el hacer el bien y, si eso es caridad, está haciéndolo por bien de sí mismo.
Eso no ocurre con el ignorante, que siempre quiere mostrar lo que no es. Habla menos de ti mismo y, cuando no soportes estar callado, habla de tus propias deficiencias, aunque no tengas el coraje de hablar de todas. Di lo que tu coraje te permita y tu corazón soporte. Más nunca hables sin pensar lo que vas a decir.
Despertemos para nuestros deberes ante los otros, en secuencias cada vez mayores de las bellezas inmortales que la Naturaleza nos entrega. ¡Si el cuerpo físico aun es un aparato desconocido por las ciencias humanas, cuanto más los otros cuerpos sutiles que sirven de vehículos a los espíritus! ¡Y de esos, como está distante la comprensión de los hombres!
E nuestro deber procurar estudiar y entender la fisiología física, porque esa es la primera puerta para que entremos en el sentido de encontrar los otros instrumentos del alma y aplicarlos cada cual en su propio comportamiento, para que el espíritu se exprese como tal.
La sabiduría nos revela variados arcanos de nuestro propio universo interno. Quien se descuida de la comprensión, no sale del cero en que se encuentra en los primeros grados de la escala evolutiva. Despierta, que los cielos aparecerán en tu conciencia, y Dios, más visible, dirigirá tus pasos en la senda de la Verdad. Debes ser tu propio médico, tratando tu propia enfermedad. Las condicione son buenas, desde el momento que quieras elegir lo que más te sirve: La Luz del evangelio de Nuestro señor Jesucristo.
Compadécete de ti mismo, educando tus pensamientos y ellos, disciplinados a tu hablar, acompañaran tu entendimiento, y la Luz se hará alrededor de tu personalidad, garantizando tu camino hacia Dios.
El espíritu que duerme ante las leyes espirituales, se puede decir que está muerto. Entretanto, no quedará muerto para siempre. Algún día despertará, resucitará, cuando las bendiciones del Señor penetren en su conciencia, por los procesos que despiertan a las almas.
Es ahí donde se da el nuevo nacimiento para Cristo, despertando para Dios.
Del libro Cirugía Moral de João Nunes Maia
Por el Espíritu Lancellin
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LESIONES AFECTIVAS
Son variadas las lesiones que afectan al ser humano durante su jornada en la tierra. Algunas veces son leves, y de fácil cicatrización, en cambio otras son muy profundas y duraderas.
De entre ellas vamos a encontrar las que son responsables de orden variado de desatinos, que son las lesiones afectivas. Estas suelen ser fruto del poco respeto que tenemos unos por los otros, las lesione afectivas han ocasionado homicidios, suicidios, abortos, injurias que dilapidan o arrasan la existencia de las víctimas, heridas en el afecto que alimentaba sus fuerzas.
¡Cuántas lágrimas de aflicción, cuantos crímenes son cometidos en la sombra, en nombre de esas lesiones provocadas en la profundidad del alma!
Olvidándonos de que cada criatura lleva en su intimidad caracteres propios, no conseguimos medir sus resistencias, en sus reacciones ante una promesa incumplida.
Usando la disculpa del amor libre y del sexo liberado, no atendemos para las consecuencias amargas que resultan de nuestro poco respeto al prójimo.
En el ansia de satisfacer los deseos carnales, no dudamos en envolvernos livianamente con personas que sienten, tanto como nosotros mismos, carencia de afectos y sed de comprensión y cariño.
Cuantas criaturas nacen, fruto de esos envolvimientos irresponsables, y sienten el abandono y la soledad como hijos rechazados por uno u otro de los padres, o por los dos.
Cuantos llevan en el corazoncito la tristeza de no poder pronunciar la dulce palabra de padre, porque aquel que lo engendró no honro el compromiso, dejando a la compañera toda la responsabilidad para la crianza de la criatura.
Cuantos hombres y mujeres que empeñaron su felicidad, en los votos de afecto en el momento del matrimonio, y que livianamente los rompen, envolviéndose con otras personas, esparciendo lesiones afectivas despreocupadamente.
Ciertamente que muchos de esos delitos no son catalogados por las leyes humanas, más no pasan desapercibidos en las leyes de Dios, que exigen de los responsables debida reparación, en el momento oportuno.
Es importante que reflexionemos acerca de ese asunto que nos dice respeto. Es imprescindible que respetemos los sentimientos ajenos tanto como deseamos que sean respetados nuestros sentimientos.
Si no queremos o no podemos mantener un romance de cariño en la pareja, no lo iniciemos, recordemos que por encima de las leyes humanas, existen las leyes divinas de las cuales no podremos huir, como seres inmortales que somos.
Si las infringimos, tendremos que efectuar la debida reparación más tarde o más temprano.
Si hoy la carencia afectiva nos dilacera el alma, puede ser que estemos reparando delitos cometidos anteriormente. Es posible que Dios permita que suframos la falta del afecto que no supimos valorizar en otro tiempo. Que muchos de nosotros estamos altamente comprometidos con las Leyes de Dios, en materia de amor y sexo irresponsable.
Por ese motivo, aun mismo que estemos casados, gran parte de las criaturas siente la falta de afecto y cariño, sufriendo amargadas las consecuencias de delitos cometidos contra sus semejantes, en el área de la afectividad.
De esa forma, vale la pena que valoricemos los sentimientos ajenos, para que en el futuro seamos merecedores del afecto y de la felicidad que tanto necesitamos.
Francisco Cándido Xavier del libro matrimonio y divorcio
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EL PASE EN UNA CONCISA ANOTACIÓN ESPIRITA
El biólogo Richard Monezi, maestro de la fisiopatología experimental de la Facultad de Medicina de la USP e investigador de la unidad de Medicina Comportamental de la Unifesp, estudió a fondo la técnica de imposición de manos [pase]. Recordemos en la actualidad el pase es empleado por otras religiones, que lo presentan bajo nombres y diversas apariencias (bendición, unción, Johrei, Heike, bendiciones), más allá de lo que las personas sin cualquier relación con movimientos religiosos también lo emplean.
Para Monezi, los datos preliminares apuntan que la práctica del pase genera cambios fisiológicos, como la disminución de la depresión, de la ansiedad y de la tensión muscular, más allá del aumento del bienestar y de la calidad de vida. resaltamos que la Doctrina de los espíritus clarifica mejor y explica las funciones del periespiritu, que “es el órgano sensitivo del espíritu, por medio del cual este percibe cosas espirituales que escapan a los sentidos corpóreos” (1), más allá de el mismo interactuar de forma profunda con el cuerpo biológico, razón por la cual las energías transmitidas por el pase y recibidas inicialmente por los centros de fuerza (2), atienden a cuerpo físico a través de los plexos (3), proporcionando la renovación de las células enfermas.
“Así como la transfusión de sangre representa una renovación de las fuerza físicas, el pase es una transfusión de energías psíquicas, con la diferencia de que los recursos orgánicos (físicos) son retirados de un reservatorio limitado, y los elementos psíquicos son del reservatorio ilimitado de las fuerzas espirituales.” – explica el Espíritu Emmanuel. (4) Recordemos que Jesús utilizó el pase “imponiendo las manos” sobre lo enfermos y los perturbados espiritualmente, para beneficiarlos. Y enseñó esa práctica a sus discípulos y apóstoles, que también la emplearon largamente. Entretanto, es en las huestes espiritas que el pase es mejor comprendido, más también largamente difundido y utilizado, “dispensando cualquier contacto físico en su aplicación.” (5)
Según Ricardo Monezi, “uno de los centros que avalan el asunto es la respetada Universidad de Stanford, en los Estados Unidos. La física actual no consigue clasificar la naturaleza de esa fuerza, más varios estudios indican que se trata de energías electromagnéticas de baja frecuencia.” (6) Tiago escribió: “toda buena dadiva y don perfecto viene de lo alto”. (7) Si, las energías magnéticas y la práctica del bien pueden admitir las expresiones más diferentes. Sus esencias, con todo, son continuamente las mismas ante el Soberano de la Vida.
Los pases podrán ser espirituales, en función del magnetismo proviniendo de hermanos desencarnados que participan de los procesos, y humanos, a través del magnetismo animal del propio pasista encarnado. “la cura se opera mediante la substitución de una molécula enferma por una molécula sana. El poder curativo estará, pues, en razón directa de la pureza de la substancia inoculada; más depende, también, de la energía, de la voluntad que, cuanto mayor fuera, tanto más abundante emisión fluídica provocará y tanta mayor fuerza de penetración dará al fluido. “ (8) Es importante explicar, sin embargo, que el tratamiento espiritual a través del pase, ofrecido en la Casa espirita, no dispensa el tratamiento médico.
Infelizmente toda la belleza de las lecciones espiritas, que provienen de la fe racional en el poder de las energías magnéticas por el pase, desaparece ante las gimnasticas pretensiosas y burlescas de tratamientos espirituales actualmente practicados en algunas instituciones espiritas mal dirigidas. El pase no podrá, en tiempo alguno, ser aplicado con movimientos bruscos, ni sirviéndose de los malabarismos manuales, estallidos de dedos, canticos extraños y, mucho menos aun, estando incorporado y, psicotónicamente, verbalizando “consejos” para el receptor. Eso no es practica espirita.
“El pase deberá siempre ser administrado de modo silencioso, con sencillez y naturalidad.“ (9) En la casa espirita no se admiten las escenas y gesticulaciones en las que hoy se envolvieron terapia exquisitas tales como la apometrias, desobsesión por corriente magnética, “choques anímicos”, cristal terapias (poderes de las piedras???) cromoterapias (poderes de los colores???) y otras “terapias” mitológicas, generalmente vinculadas a antiguas corrientes espiritualistas de Oriente o de origen místico, ilusionista y fetichista. Es siempre bueno recordar a tales adeptos fervorosos que todo el poder y toda la eficacia del pase genuinamente espirita dependen del espíritu y no de la materia, de la asistencia espiritual del médium pasista y no de el mismo.
Por consiguiente, en la aplicación del pase nos e hacen necesarios la gesticulación violenta, la respiración sofocante o el bostezo continuo, y que también no hay necesidad de tocas al asistido. “La transmisión del pase dispensa cualquier recurso espectacular”. (10) Los escenarios de preparación – “las manos erguidas y a lo alto y abiertas, para la supuesta captación de fluidos por el pasista, manos abiertas sobre las rodillas, del paciente, para la mejor asimilación fluídica, brazos y piernas sin cruzar para no impedir el libre acceso de los fluidos, y así en adelante- solo sirven para ridicularizar el pase, al pasista y al paciente.” (11) La formación de las llamadas “corrientes” mediúmnicas, con el ajustamiento de el médium en torno del paciente “ a las “corrientes” con las manos dadas o dedos tocándose sobre la mesa – condenadas por Kardec, no son nada más que residuos del mesmerismo del siglo XIX, inútiles, supersticiosos y ridículos.” (12)
El pase es oración, concentración y donación. “La oración es prodigioso baño de fuerzas, tal a la vigorosa corriente mental que atrae”. (13) Por ella, consigue el pasista dos cosas importantes y que aseguran el éxito de su tarea: expulsar del propio mundo interior los sombríos pensamientos renacientes de la actividad común durante el día en las luchas materiales. Sorber del plano espiritual las sustancias renovadoras de que se repleta, a fin de conseguir operar con eficiencia, a favor del próximo presente o distante del local de su aplicación.
En que pese a los místicos que aun no comprenden y crean confusiones al aplicar el pase, reconocemos que muchos encarnados y desencarnados son beneficiados por el, pues sabemos que es manifestación del amor de Dios, ese sentimiento sublime que abarca a todos y los alivia. Nos importa recordar, sin embargo, un pensamiento Xavieriano: el pase, tal como terapia, no modifica necesariamente las cosas, para nosotros, más si puede modificarnos a nosotros en relación a las cosas.
Jorge Hessen
http://jorgehessen.net






Estoy apenas leyendo las primeras líneas del primer mensaje, y quiero manifestar, sin fanatismo alguno, que la práctica espírita es una bendición para la humanidad. Como decía nuestro hermanito Joaquín Trincado, el Espiritismo es el Espíritu de Verdad que nos llevará, paso a paso hacia la verdad de nuestra existencia, en su proceso evolutivo y su trascendencia espiritual. Que la luz, la paz y el amor de Dios, el Maestro Jesús, nuestra Madre María y todos los seres de Luz quede con ustedes. su hermano Wilfrido.