ARTICULOS DE MERCHITA

RACIONALISMO CRISTIANO Y LA EVOLUCIÓN

Mercedes Cruz Reyes

La doctrina racionalista cristiana enseña que todos los actos de nuestra vida transcurren del empleo del libre albedrío, facultad espiritual controlada por el pensamiento, por el raciocinio y por la voluntad. Por eso, conforme pensemos así seremos; lo que de mal deseamos al prójimo a nosotros mismos estaremos deseando; lo que de bien hacemos, en nuestro beneficio redundará, pues seremos aquello que quisiéramos ser. Enseña, pues, a no cultivar sentimientos de odio, de envidia o de malquerer.

El ser humano apenas comienza a raciocinar en las primeras fases de la evolución, siente de manera vaga y confusa, la existencia de la Inteligencia Universal, que no es capaz de definir. De ahí nace su inclinación adoradora, plenamente justificada, por las condiciones de falta de preparación espiritual en que vive. Se comprende entonces, perfectamente, que determinada sociedad no tenga una concepción de la espiritualidad que vaya más allá del culto a los elementos de la naturaleza, por faltarle bases de entendimiento para removerla de la perplejidad adoradora a que se entrega.

El modo de adorar y lo que es adorado varían, a medida que la conciencia de la vida va despertando, hasta llegar al punto de poder alejar de sí el sentimiento de adoración. Los que hoy veneran cosas abstractas, después de alcanzar el necesario esclarecimiento espiritual, hallarán esa veneración tan impropia como ingenua.

En el conocimiento de la vida en su aspecto más amplio están los lúcidos elementos de convicción, por medio de los cuales las personas podrán liberarse de las concepciones que las mantienen presas a los milagros, a los misterios,  a lo sobrenatural. Cuando llegaren a comprender que son, como espíritus, fuerza, inteligencia y poder; cuando se convencieren de que poseen atributos morales para vencer, racionalmente, cualquier dificultad; cuando adquirieren la conciencia de su condición de partículas de un todo armónico –inseparable de él – que es el propio Universo, caerán por tierra las concepciones iniciales de protección.

No hay seres privilegiados ni protegidos. Todos, sin excepción, están sujetos a los mismos principios, a las mismas reglas, al mismo proceso evolutivo. Invariablemente, hacen igual curso y recorren igual ciclo, en el que existe un alto y meritorio principio de justicia. Precisan convencerse de que no podrán contar con el auxilio de nadie para liberarse de las consecuencias de los errores que cometieren y que tendrán que rescatarlos con acciones elevadas, cualquiera sea el número de existencias para eso necesarias. Por cierto pensarán más detenidamente, antes de practicar un acto impropio.

No hay seres privilegiados ni protegidos. Todos, sin excepción, están sujetos a los mismos principios, a las mismas reglas, al mismo proceso evolutivo. Invariablemente, hacen igual curso y recorren igual ciclo, en el que existe un alto y meritorio principio de justicia. Precisan convencerse de que no podrán contar con el auxilio de nadie para liberarse de las consecuencias de los errores que cometieren y que tendrán que rescatarlos con acciones elevadas, cualquiera sea el número de existencias para eso necesarias. Por cierto pensarán más detenidamente, antes de practicar un acto impropio.

Los estudiosos del Racionalismo Cristiano aprenden a confiar en sí mismos, en su capacidad espiritual y en el poder de la voluntad para luchar y vencer.

Por eso no son: ADORADORES, NI PEDIGUEÑOS,  NI QUEJUMBROSOS

Saben que son grandes los obstáculos que surgen, a cada paso en el camino de la vida, pero que los podrán vencer con los propios recursos morales de que disponen.

Así, se hace necesario que cada uno cumpla su deber, realizando la parte que le incumbe, con la atención, los ojos, el alma encauzada para el fin principal de la existencia, que es la evolución espiritual.

La evolución ha de ser  debidamente considerada, por ser el principio  fundamental del Universo, ella siempre está presente, viva, actuante desde que la vida empieza a despuntar. 

Toda la tierra siente en si la evolución, desde la semilla que brota para transformarse en una flor; hasta la larva que se convierte en un insecto, todo evoluciona, las ciencias, las letras, las actividades sociales, etc.….

 El ser humano surgió en este mundo como resultado de la acción constructiva del principio inteligente en los diversos dominios de la naturaleza. Esa marcha evolutiva prosigue sin interrupción o alteración. Los espíritus que ahora inician su progreso en cuerpo humano encuentran en la actualidad condiciones más favorables al desarrollo mental.

Las leyes naturales e inmutables que rigen el Universo determinan,  que la evolución ha de operarse,  esas leyes evolutivas  son indiferentes  a la pretensión de quienes  intenten eludirlas o anularlas. Sin esa evolución, todas las personas permaneceríamos en el mismo grado de espiritualidad. La idea de la evolución, aplicada al vasto dominio de la espiritualidad, coordina y amplía nuestra concepción del Universo, dando significado a los diversos fenómenos de la vida.

Al iniciarse el proceso evolutivo, cada partícula de la Inteligencia Universal cuenta con las mismas posibilidades, los mismos recursos, se encuentra en idénticas condiciones y posee iguales valores latentes.

Por eso, se desarrolla en la misma proporción hasta alcanzar la condición de espíritu, que es cuando pasa a poseer cuerpo humano, y así a disponer del libre albedrío, para conducirse por su cuenta y riesgo.

El mal uso del libre albedrío retarda la evolución espiritual. Luego, las personas que usaren mejor el libre albedrío – es evidente – conseguirán evolucionar más que otras menos cuidadosas, en el mismo número de encarnaciones.

El observador que quisiere “ver” tiene delante de los ojos el cuadro de la evolución del espíritu en la vida terrena. No existen dos individuos iguales, aunque los haya semejantes. Cada uno está promoviendo su progreso a su modo y a su esfuerzo, de acuerdo con el procedimiento que ha adoptado en el transcurso de las existencias pasadas, en un periodo de miles de años.

 

Ahí está una de las razones que explican la gran heterogeneidad de mentalidades, disparidad de sentimientos y divergencias de conceptos que se observan en los pueblos. Es que el número de existencias vividas varía en cada individuo, como también varía el aprovechamiento que cada uno logró, así como el esfuerzo realizado. Puede haber quien haya perdido doscientas venidas a la Tierra como consecuencia de vidas y más vidas desordenadas, y, quien  en igual periodo, haya perdido, apenas, veinte. Éste, sin duda, está mucho más evolucionado que aquel.

La evolución espiritual es, por lo tanto, resultado del esfuerzo, de la voluntad y de las aspiraciones de progresar.

Por más agitadas que sean las conturbaciones terrenas, corresponde al ser humano pensar con elevación y proceder con benevolencia. En la escuela, no se puede recriminar al alumno de primer año por no saber tanto como el de quinto. De igual forma, los que evolucionan en este mundo escuela, la Tierra, por pertenecer a la más variada graduación espiritual, accionan según  corresponda a su grado de evolución y no van más allá de sus posibilidades.

 

Se engañan, entonces, los que se juzgan perfectos en materia de espiritualidad. De nada vale cerrar los ojos a la realidad espiritual, porque a costo de nuevas experiencias, de prolongadas meditaciones, de estudio, de trabajo, de sufrimientos derivados de las luchas que todos emprenden en la Tierra, tendrán que conquistar los grados de espiritualidad que les faltare para alcanzar el conocimiento de esa realidad, con la fuerza de convicción resultante de la evidencia de los hechos.

Espiritualidad e intelectualidad son atributos diferentes que la persona perfecciona independientemente, pudiendo avanzar más en el desarrollo de uno que del otro, en el curso de cada existencia. Indispensables, ambos, a la evolución del espíritu, tendrán que ser alcanzados con esfuerzo y determinación. El crecimiento espiritual obedece, como el intelectual, a una complejidad de aptitudes, de conocimientos, de experiencias que el espíritu obtiene cumpliendo fases de un proceso evolutivo, en el cual se incluyen las múltiples encarnaciones en diferentes lugares.

Todos saben que los pueblos difieren unos de otros. Esa diferencia es más acentuada, aún, de país para país, donde se verifican hábitos, costumbres, tendencias, gustos, inclinaciones y temperamentos muy desiguales.

 

En cada uno de esos agrupamientos humanos, el espíritu cuenta con determinadas condiciones para desarrollar facultades que, confrontando con el desarrollo ya adquirido por otros, siente que están atrasados. Ninguna persona posee solamente defectos o cualidades. Ambos son características que hacen parte de su personalidad moral. La lucha que emprende tiene por fin reducir las imperfecciones y aumentar las virtudes, desde que comienza a despertar para el lado evolutivo de la vida. Así como la suma de individuos representa un pueblo, su formación moral indica el resultado parcelado de las cualidades y defectos de ese mismo agrupamiento social. Por ser así, es que cada uno da su mayor o menor contribución  para la variación del nivel moral del pueblo en cuyo medio deliberó evolucionar.

Por lo tanto, quien hace evolucionar al planeta son sus habitantes. En los albores de la civilización, ellos poseían un grado de evolución muy  por debajo del actual. El conocimiento y comprensión de las cosas son frutos de la evolución del espíritu, y, parte de la humanidad ya considera la vida bajo un aspecto que se aproxima, cada vez más, de la espiritualidad.

Es lamentable que el ser humano transforme el extenso camino de la evolución espiritual en un estrecho, áspero y sinuoso camino repleto de obstáculos difíciles de transponer. Tendrá que comprender, tarde o temprano, que la humanidad camina en la misma dirección y para alcanzar idéntico fin – el perfeccionamiento espiritual -, solamente alcanzable por el esfuerzo propio bien orientado, por el trabajo individual disciplinado y por la conquista del saber a costo de intensa y permanente actividad.

Siendo así, es necesario ser consciente y aprender a confiar en sí mismo, seguro de que son inmensos los recursos que posee para llevar a buen término cada existencia física. Con ese pensamiento quedará sincronizado con la corriente de la evolución, por la que hará su ascensión espiritual, sin grandes tropiezos y sin mayores sacrificios.

 

EXTRAIDO DEL LIBRO RACIONALISMO CRISTIANO

 

 

CONCEPCIONES DE LA DOCTRINA ESPIRITA

Mercedes Cruz Reyes

El Espiritismo abre horizontes tan vastos que la vida corporal, corta y efímera, se apaga con todas sus vanidades y sus pequeñas intrigas ante lo infinito de la vida espiritual. Son muchos los espiritas que no comprenden la Doctrina o no la quieren comprender.

 

¿Sientes  de alguna forma a los espíritus?

¿Has estudiado la mediúmnidad?

¿Sabes cuales son las cualidades de un buen médium?

¿En el caso de ser médium y ejercer la mediúmnidad, se puede sacar algún beneficio material de la mediúmnidad?

¿El estudio sistematizado de la Doctrina Espirita, muy extendido hoy en día, en los centros espiritas, además de adquirir nuevos conocimientos aporta alguna cosa más?

Dejándose a un lado el grado de la facultad, las cualidades de un buen médium son la modestia, la sencillez y la devoción. Él debe ofrecer su colaboración teniendo por miras el ser útil y no el de satisfacer su vanidad. Nunca debe atenerse a las comunicaciones que recibe, pues de tal manera podría pensarse que hay en ellas algo suyo, algo que tiene interés en defender. Debe aceptar la crítica, e incluso solicitarla, sometiéndose a las advertencias de la mayoría sin intenciones premeditadas. Si lo que recibe es falso, malo o detestable, todo eso es preciso que se le diga sin ningún temor de herirlo, e incluso con la seguridad de que tal cosa no ha de ocurrir.

Son muchos los que llegan al Espiritismo y después de un tiempo, se alejan,  Allan Kardec hablo de ellos, y adujo lo siguiente:

 

Tampoco debo omitir una censura que me fue dirigida: La de no hacer nada para atraer nuevamente junto a mí a personas que se habían alejado. Eso es verdadero, y la reprobación fundamentada. Yo la merezco, pues jamás di un único paso en tal sentido, y aquí están los motivos de mi indiferencia.

 

Aquellos que se aproximan a mí lo hacen porque eso les conviene; es menos por mi persona que por la simpatía que en ellos despiertan los principios que profeso. Los que se apartan, lo hacen porque no les convengo o porque nuestras maneras de ver las cosas no concuerdan. ¿Por qué, entonces, tendría que contradecirlos, imponiéndome a ellos? Además, honestamente, carezco de tiempo para intentarlo. Es sabido que mis ocupaciones no me permiten el tiempo suficiente para descansar. Por otro lado, por uno que se aleja, hay mil que llegan. Considero un deber dedicarme a éstos, por encima de todo, y eso es lo que hago. ¿Orgullo? ¿Desprecio por los demás? ¡Oh! ¡No! ¡Honestamente, no!

Yo no desprecio a nadie y me conduelo de quienes actúan mal, rogando a Dios y a los Espíritus buenos para que hagan nacer en ellos mejores sentimientos. Si retornan, son siempre recibidos con júbilo. Mas correr a su encuentro, eso no me es posible hacerlo en razón del tiempo que de mí reclaman las personas de buena voluntad, y, además, porque no doy a ciertos individuos la importancia que ellos se atribuyen. Para mí, un hombre es un hombre, ¡nada más! Mido su valor por sus actos, por sus sentimientos, nunca por su posición social. Así pertenezca él a las más altas clases de la sociedad, si procede mal, si es egoísta y negligente en cuanto a su dignidad, ante mis ojos es inferior al trabajador que vive correctamente; y yo aprieto más cordialmente la mano de un hombre humilde cuyo corazón siento vibrar que la de un potentado cuyo pecho está mudo. Coloco, en primera instancia, el consuelo que es preciso ofrecer a los que sufren, levantar el ánimo de los caídos, liberar a un hombre de sus pasiones, de la desesperación, del suicidio, ¡detenerlo, tal vez, al borde mismo del crimen! ¿No vale más esto que los blasones dorados de la nobleza? Guardo millares de cartas que son para mí mucho más valiosas que todas las honras de la Tierra y a las que conservo como verdaderos títulos nobiliarios. Así pues, no os alarméis si no voy en procura de quienes me han dado la espalda.

 

Buena enseñanza  la de Allan Kardec, si no estudiamos sus cartas, sus escritos, no podemos saber al respecto de las situaciones, y de las cosas. El reconocía tener muchos adversarios, y precisamente eran estos que hemos mencionado, y dice que nunca respondió a una injuria con otra injuria, por mucho que le hicieran jamás lograron hacerle salir  de la moderación y de la reglas que tenis de conducta. Las personas que lo rodeaban y que lo conocían  íntimamente  fueron testigo de que el no los mencionaba ni hizo alusión con relación a cualquiera de ellos. Incluso, tampoco por medio de la Revista Espirita respondió a las agresiones que le eran dirigidas a su persona, ¡y Dios sabe que ellas no han faltado!

 

De todas formas el decía: ¿de qué vale su maledicencia? ¡De nada! Ni contra la Doctrina ni contra mí. La Doctrina Espírita prueba, con su marcha progresiva, que no tiene nada que temer. Reconociendo que el no tenía ninguna posición, nada le podía ser quitado; nada deseaba ni nada solicitaba, de tal modo no existe algo que le pudiera ser cobrado; no hablaba mal de nadie, ni aun de aquellos que lo hacían de el.

El daba las gracias a Dios el haberle concedido, ya en la Tierra, muchas compensaciones morales al precio de tribulaciones tan pasajeras, como la alegría de asistir al triunfo de la Doctrina Espirita.

 

Muchos son los adversarios del Espiritismo, es característico que todo cuanto los adversarios del Espiritismo han hecho para trabar su marcha, lejos de detenerlo, impulsó su progreso. Y se puede afirmar que, por todas partes, ese progreso está en relación con los ataques sufridos. El caso es que el Espiritismo es una idea, y en cuanto idea, él camina y derrumba todos los obstáculos; no se la puede detener en las fronteras como un paquete de mercaderías. Se quemaron  libros, pero no se pueden incinerar ideas; mas las mismas cenizas de aquéllos, llevadas por el viento hacen fecundar la tierra donde ella debe fructificar.

 

Sin embargo, no es suficiente lanzar una idea al mundo para que ella eche raíces. Es preciso que los Espíritus estén maduros para aceptarlas. Si llegan muy temprano, permanecen en estado latente, y, como las semillas plantadas fuera de tiempo, ellas no prosperan.

 

Si el Espiritismo, pues, encuentra tan grandes simpatías, es que su tiempo ha llegado y que los Espíritus están maduros para recibirlo; es que él responde a una necesidad, a una aspiración. En la actualidad, El progreso científico e industrial convirtió al hombre en un ser positivo. Él quiere darse cuenta de todo. Quiere saber el porqué y el cómo de cada cosa. Comprender para creer se tornó una necesidad imperiosa. Este es el motivo por el cual la fe ciega ya no tiene dominio sobre él. La humanidad, en forma colectiva, así como los individuos, tiene su infancia y su edad madura. Y todos sabemos que los tiempos se acercan y que la Humanidad en la actualidad, está predispuesta para asumir la responsabilidad y madurez que se necesita para la entrada en la nueva era, la del espíritu.

 

El Espiritismo se apoya sobre hechos. Y los hechos, de acuerdo con el raciocinio y la lógica rigurosamente aplicados, dan a él el carácter de positivismo que conviene a nuestra época. El hombre es eminentemente perfectible y los más adelantados de hoy parecerán atrasados dentro de algunos siglos. No admitir este hecho equivale a negar el progreso, que es una ley de la Naturaleza.

 

Aun cuando el hombre haya adelantado desde el punto de vista moral, es menester convenir, empero, en que ese progreso se operó más acentuadamente en el sentido intelectual. Cuando el hombre da unos pasos adelante en uno de ellos, se retrasa en el otro. Sin embargo, más tarde recobrará el terreno perdido y ambas fuerzas terminarán por equilibrarse, a lo largo de sucesivas reencarnaciones. El hombre ha llegado a una etapa en que ciencias, artes e industrias alcanzaron un límite que hasta hoy no se había conocido. Pero, si la satisfacción que de ellas extrae es bastante para la vida material, deja en cambio un vacío en el alma.

El ser humano aspira a algo superior, sueña con instituciones más perfectas, desea la vida y la felicidad, la igualdad y la justicia para todos. Más, ¿cómo alcanzar todo eso, si siguen  imperando los vicios en la sociedad y, principalmente, el egoísmo? El hombre siente, pues, la necesidad del bien para ser dichoso, comprende que sólo el reinado del bien puede concederle la ventura a que aspira. Y por instinto presiente que ese reinado llegará, cree en la justicia de Dios y una voz secreta está diciéndole que va a iniciarse una nueva era.

 

 

En ella, sin la caridad no hay institución humana estable. Y no pueden existir caridad ni fraternidad, en las acepciones auténticas de los términos, sin creencia. Cuando la caridad haya penetrado en las masas, cuando se haya convertido en la fe, en la religión de la mayoría, entonces  vuestras instituciones se tornarán mejores, por la fuerza misma de las circunstancias. Desaparecerán los abusos que el individualismo exacerbado engendra. Así pues, enseñad la caridad y, sobre todo, predicad con el ejemplo. La caridad es el áncora de salvación de la sociedad humana. Sólo ella puede instituir el reinado del bien sobre la Tierra, porque ese reino es asimismo el de Dios. Si prescindimos  de la caridad, por mucho que llegásemos  a hacer, no crearemos sino  utopías, de las cuales sólo resultarán desilusiones.

 

Si el Espiritismo es una verdad, si debe él regenerar al mundo, ello ocurre porque tiene por base la caridad. El Espiritismo no ha venido para derribar ningún culto ni establecer uno nuevo. Proclama y prueba verdades que son comunes a todos, que constituyen la base de la totalidad de las religiones, y no se preocupa de detalles. Sólo una cosa ha venido a destruir: el materialismo, que significa la negación de toda religión. Únicamente un templo derruirá: el del orgullo y el del egoísmo… Llega hasta nosotros para dar una sanción práctica a estas palabras de Cristo, que son toda su ley:

 

Ama a tu prójimo como a ti mismo.

El Espiritismo nos muestra ese Mundo Invisible poblado de seres dichosos o infelices, pero prueba que la caridad, soberana ley de Cristo, puede asegurar ahí la paz y la alegría. La difusión de la idea espírita tienda, por fuerza, a hacer mejores a los hombres en sus relaciones mutuas. Y lo que el Espiritismo está realizando hoy con los individuos lo hará mañana con las masas, cuando se haya difundido de una manera general. Tratemos, entonces, en provecho de todos, de hacer que se le conozca.

 

Espiritistas, sois los impulsores de esa obra grandiosa. Haceos dignos de tan gloriosa misión, cuyos primeros frutos estáis ya recogiendo. Predicad, sí, con las palabras, pero hacedlo, sobre todo, con el ejemplo. Comportaos de suerte que, al veros, no puedan alegar que las máximas que enseñáis son en vuestros labios palabras vanas. A la manera de los apóstoles, obrad milagros, ya que para eso os ha concedido Dios el don… No milagros que choquen a los sentidos, sino milagros de caridad y de amor. Sed buenos con vuestros hermanos, sed buenos con el mundo entero, y sedlo también con vuestros enemigos.

 

A ejemplo de los apóstoles, echad fuera demonios. Tenéis poder para esto, y ellos pululan en torno de vosotros: los demonios del orgullo y de la ambición, de la envidia y los celos, de la codicia y la sensualidad, que alimentan todas las pasiones viles y siembran entre vosotros los frutos de la discordia. Expulsadlos de vuestros corazones, a fin de que adquiráis la fuerza necesaria para arrojarlos fuera de los corazones ajenos. Obrad tales prodigios y Dios os bendecirá, y las generaciones del futuro harán lo propio, como las de ahora bendicen a los primeros cristianos, muchos de los cuales tornan a vivir entre vosotros, para asistir y cooperar a la coronación de la obra de Cristo.

 

Extraído del “Viaje Espirita de 1862” de Allan Kardec 

**********************************************************************

******************************

KARDEC, UN ESPÍRITU DE ESCUELA

Las reverencias que debemos a Kardec no están moldeadas en el fanatismo; al contrario, el respeto que tenemos estriba en el aprecio sincero, consideración y estima que se granjeó a lo largo de su existencia inmaculada, donde, según los historiadores y escritores serios, jamás se vislumbró falta alguna en su reputación, desde el nacimiento, en la famosa Lyon, hasta su deceso, en la celebrada París.

Fue un genio preparado desde la más temprana edad en todos los ramos del conocimiento, absorbiendo brillantemente los postulados de la pedagogía de Pestalozzi, base para el desempeño eficiente de los trabajos en la codificación del Espiritismo, una empresa ardua que le exigió trabajo interminable, paciencia, abnegación, coraje y perseverancia continua.

 

El Espiritismo no está personificado en ningún hombre. Es la obra de los Espíritus Superiores, cuya falange, dirigida por el Espíritu de Verdad, encontró en Allan Kardec su más abnegado misionero, el terreno en la Tierra para implementación de la nueva orden prometida por Jesús.

 

Aunque contó con el concurso de los médiums para la recepción de los mensajes, Kardec fue aquel que ordenó, de forma tal de facilitar el estudio de las verdades espirituales difundidas por el Espiritismo, transformando en Código las decenas de mensajes, que recibió de los amigos que lo invitaron a participar en las sesiones espiritas de París. Esto significa decir que Kardec no se prestó al mero papel de un “office boy” de los espíritus, llevando a la imprenta una obra lista para la publicación.

 

Kardec usó su talento para colocar en orden los mensajes recibidos, elaboró las preguntas cuyas respuestas encontraba en aquellas orientaciones superiores; las cuales rehacía pacientemente hasta que se ajustasen  al comando superior, en fin …, no pudo ser para cualquiera la misión de codificar una Doctrina como el Espiritismo, lanzando el “Libro de los Espíritus”, su obra básica, en apenas dos años (1855-1857), dominando todo su contenido con anticipación, justamente para poder, por el método de codificación, hacer que la obra de los Espíritus se fácil e inteligible para todos aquellos   que buscasen sus veneradas enseñanzas.

 

El buen sentido es una de las características más apreciadas en Allan Kardec. Siempre ponderado, dijo todo aquello que era necesario y nada de aquello que no debía decir, aunque lo supiese, dejándolo al tiempo o sugiriendo las informaciones adicionales que su madurez le indicaba recomendar.

 

Fue humilde, usó el seudónimo Allan Kardec para que no quedaran dudas de que el Espiritismo es realmente la obra de los Espíritus y no una concepción humana de Hyppolyte Léon Denizar Rivail, el profesor y hombre de ciencia respetado , honrado y competente, considerado por los amigos de París como el estudioso mejor preparado para el estudio de los fundamentos de esta doctrina que sacudió al mundo, derrotando el materialismo y probando, de forma ineludible e  insofismable: la inmortalidad del alma, la reencarnación, la comunicación de los Espíritus, la sublimidad de la Ley de Causas y Efectos, la inexorable obligatoriedad de transitar por las sendas del progreso, siempre en marcha ascensional y la necesidad de la práctica reiterada de la Ley del Amor y la Caridad, valioso pasaporte a la conquista de la felicidad que nunca se acaba.

 

En los tiempos actuales, más fuerte que nunca, se desarrolla el Espiritismo como un poderoso árbol cuyas raíces penetran en todas las capas de la sociedad.

 

No estamos ya en las épocas en que era suficiente la fe para asegurar la certidumbre de la vida futura.

 

El espíritu moderno necesita algo más que afirmaciones; Allan Kardec comprendió esto, de ahí que toda su enseñanza reposase  en la observación rigurosa de los hechos. El demostró que las relaciones  entre los hombres  y desencarnados constituyen la piedra angular de la filosofía científica del porvenir. En sus obras no hay especulaciones metafísicas vagas sino únicamente deducciones inmediatas y tangibles, al alcance de todas las inteligencias. El estudio de la vida  en lo indivisible se desarrolla con insuperable rigor. La responsabilidad de las acciones queda comprobada en todas las comunicaciones mediúmnicas. Se asiste al mañana de la muerte con todas las  consecuenciales  que la vida terrenal origina, conforme el empleo que de ella se haya hecho en pro del bien o del mal.

 

Abarca la demostración de las leyes de amor y fraternidad, que no son vanas formulas sentimentales sino realidades efectivas.  Se concibe, entonces,  que la gran ley de la evolución, por la que deben todos los seres pasar, es una necesidad que se impone a la razón con tanto o más rigor cuanto la experiencia  lo comprueba.  Cuando exista una sociedad más equitativa cuando, lleguen estas verdades al corazón de los hombres, se abrirán las flores de su alma aun embrionaria.

 

La pureza de estas enseñanzas es una garantía de su segura autenticidad, basándose en la Justicia y Bondad de Dios, Kardec restableció la verdadera doctrina de Cristo, alterada por tantos siglos de interesadas interpretaciones.

 

Las voces de lo invisible, llaman a la Humanidad a sus destinos superiores, para que marche hacia un porvenir de concordia y amor.

 

Es necesario conocer a este Hombre, gran misionero, hombre sencillo, justo y bueno, que fue Allan Kardec. Hay que divulgar su hermosa labor, su incesante preocupación por llevar a buen termino  la obra que emprendió en medio de las emboscadas  que le tendió la envidia, de las perfidias  y odios levantados por la doctrina superior que el sembraba en el campo de las ideas.

 

Kardec contó con la gratitud  de todos aquellos a quienes proporcionó el medio de comunicarse con sus seres amados, siendo recompensado por la alegría que experimenta cuando conseguía disminuir el sufrimiento de los desheredados de este mundo, al abrir la puerta del ideal a los que sucumbían entre las garras del dolor y de la miseria.

Por eso Allan Kardec vivirá en el corazón de los pueblos cuando estos comprendan y practiquen la sublime doctrina de la que ha sido el apóstol fervoroso e infatigable propagador.

TRABAJO REALIZADO POR MERCHITA

 

****************************************

*************************************

MEDIDAS PROFILACTICAS DE LA  OBSESIÓN

La parasitosis en el hombre se da cuando el huésped espiritual, movido por la morbidez del odio o del amor insano, o por otros sentimientos, envuelve la esfera mental  del futuro compañero  _ a quien se encuentra vinculado  por compromisos infelices de otras vidas, lo que le confiere receptividad por parte de este, mediante la conciencia de culpa. El arrepentimiento generador de desequilibrios, la afinidad en los gustos y aspiraciones, por ser endeudado – enviándole persistentes mensajes, en continuos intentos telepáticos, que abren el campo a incursiones  más osadas y vigorosas. Se podría decir que este es un periodo en el que se aloja la entidad parasita, en el  hombre descuidado y que pasa a alimentarle la germinación  en sus recursos excedentes.

 

“La idea esporádica, pero persistente, se va fijando en el receptor que, inicialmente no se da cuenta, especialmente si posee predisposición para la morbidez;  si le falta la madurez psíquica; cuando se complace en cultivar pensamientos  pesimistas, derrotistas y viciosos, pasando a la aceptación y ampliación del pensamiento negativo que le llega. En esa fase ya está instalado el clima  de la obsesión que, no encontrando resistencia,  se expande, porque el invasor se va imponiendo a la victima que le recibe con cierta satisfacción, conviviendo en la onda mental que ha dominado. En el transcurso del tiempo, el obseso  se aliena de los  demás objetivos de la vida, permaneciendo en la  fijación interior del pensamiento que le constriñe, cediéndole el área  de la razón, del discernimiento y dejándose  desvitalizar.

 

Cuando se infiltran  las fuerzas del huésped en la savia psíquica  del anfitrión, el desencarnado, igualmente  cae en la trampa que preparó, porque pasó a vivir las sensaciones y las emociones, experimentando los conflictos de su subyugador, estableciéndose una interdependencia entre las dos entidades. En esa etapa la conexión raramente queda en el campo psíquico, porque el invasor se adueña de las fuerzas físicas del paciente, a través del periespiritu, humanizándose otra vez, esto es, volviendo a vivir las coyunturas de la realidad carnal. El hospedador desfallece, mientras que el huésped se  abastece, facultando la instalación de enfermedades en el cuerpo somático o el empeoramiento de ellas, en el caso de que ya se encuentre enfermo.

 

La simbiosis se transforma, también en una  obsesión física, porque al desencarnado se adhiere  a la cámara orgánica, explotándole  la vitalidad y acoplándose a los fulcros peri espirituales de la criatura encarnada en odioso y destruidor connubio.

 

La separación, simple y pura, del agente obsesivo, normalmente produce la desencarnación del paciente que sufre su falta y, además porque desfalcado de energías mantenedoras de la vida fisiológica, se le rompen  los lazos que atan al espíritu a la materia provocando la muerte de esta. Por su parte, el reo obsesor cae, cargado del tono vital que fue usurpado, en un proceso parecido a una nueva desencarnación que le bloquea temporalmente  o lo lleva a una hibernación transitoria. “Todo aquel que defrauda la Ley, sufre las consecuencias del acto arbitrario, que, por su parte,  se convierte en automático  agente punitivo, llevando al infractor al reajuste”.

 

Los procesos obsesivos se instalan porque los Espíritus inmaduros  no se esfuerzan por adquirir  una capacidad de donación, saliendo del si para ofrecer, para darse, generando relaciones efectivas,  duraderas, simpaticas que producen bonos de valor moral y de paz. El hombre nacio para amar. El Espíritu es creado para amar. En las etapas iniciales, infantiles,  por el egocentrismo de que se hace objeto, aun cuando  se dispone  al amor, casi siempre lo envilece con las pasiones subalternas. El amor, sin embargo,.  Que yace innato en todas las criaturas, puede ser educado, desarrollado, ampliando su capacidad de donación, con el fin de que se pueda expresar con toda su pujanza y grandeza. Para que así suceda, se hace imprescindible  que el individuo se desarrolle en plenitud, no solamente a través  del área del sentimiento, sino también  de la inteligencia y de la razón, madurando la personalidad. Cuando el amor alcanza  este nivel, el despierta amor genera  reciprocidad, inspira reacciones semejantes, e  igualmente sucede, cuando la persona cultiva el odio la desconfianza,  la falta de seguridad, produce en los que se le acercan sentimientos y efectos análogos. Con una  capacidad interior de amar de esta manera, no hay como acoger las inducciones perniciosas de los perseguidores desencarnados, que son rechazados por el optimismo, por la reflexión y la seguridad emocional.

 

El individuo se vuelve presa fácil de sus antiguos cómplices, cayendo en variados procesos de alineaciones obsesivas porque, además de descuidar  la observancia espiritual de la existencia, mediante actitudes edificantes;  un comportamiento equilibrado y vida mental enriquecida por la oración, por la reflexión, no se esfuerza por liberarse de los disgustos y los problemas tediosos, mediante la  aplicación de los recursos físicos y especialmente  de los mentales, todo por su conformismo perezoso o por una dependencia emotiva, infantil, que siempre transfiere responsabilidades  para los otros y placeres para si. La voluntad disciplinada y el hábito de la concentración  superior arman al hombre para, y contra mil  vicisitudes que enfrenta en su escalada evolutiva.

 

“La concentración positiva libera la mente de los clichés viciosos, propios o recibidos de otras mentes como del medio donde vive, ya que todos somos sensibles al ambiente  en el cual nos movemos. La pereza mental  es un polo de captación de las inducciones obsesivas por el principio de aceptación irracional de todo cuanto le alcanza. Cabe al hombre  que piensa  dar plasticidad al razonamiento,  ampliando el campo de las ideas y renovándolas  con el perfeccionamiento de la posibilidad de absorber los  elementos edificantes que enriquecen su sabiduría y su paz intima. Con el tiempo, la capacidad de discernir le dota con la aptitud de elección de los  valores que le impulsan para más altas aspiraciones, con plena liberación  de los vicios de toda naturaleza inocente como un niño y equilibrado en las aspiraciones como un sabio que ya se decidió por la conquista, en armonía, de aquello que es para él lo mejor.

 

“Esa  actitud la podemos llamar de psicoterapia preventiva o tratamiento para las obsesiones.

 

Sea cual sea el problema que descompense el equilibrio de la criatura, de orden ético, psíquico  o físico en razón del pasado espiritual de la misma y en concordancia  con la actual situación moral del planeta,  normalmente encontramos,  por leyes de afinidades  y sintonía mental emocional, interferencias de Entidades enfermas, perturbadoras y vengativas con sede más allá de las fronteras físicas.

 

Trabajo extraído del Libro “Cuadros de la Obsesión” de Divaldo Pereira Franco

 

Realizado por Merchita

 ********************************************************

*****************************************

EN EL PROCESO DESOBSESIVO

Son muchos los que llegan al conocimiento de la doctrina Espirita  por los látigos del sufrimiento, por perturbadoras  pruebas dentro del campo de la obsesión.

Poco a poco, despiertan para las realidades  de la vida, esforzándose por la propia iluminación y la de los adversarios  que los comprimen psíquicamente, en las dilatadas imposiciones perniciosas.

Los cooperadores adiestrados son deseados  para asegurar la mejoría del enfermo, pero lamentablemente no se encuentran  en lo general en el campo de acción del hombre terráqueo, ya que no merecen su convivencia y la mayoría de las veces no se cuentan con servidores ideales, solo se puede  agradecer la mayoría de las veces  a obreros modestos;  caracterizados por el espíritu de servicio, con coraje suficiente para vencer los prejuicios y las conveniencias  de los grupos sociales  y de las personas negativas, afanándose en la distribución del bien.

La ignorancia y la mala fe siempre denigren lo que desconocen, presentando con colores fuertes de la propia incuria, aquello que no desea que se expanda ni alcance a otras áreas humanas.

La verdad no es patrimonio de individuos  ni de grupos. Tiene carácter universal. Es la misma en todas partes y en todos los tiempos, variando en la forma, en el vestuario, con lo que se presenta para ser ofrecida a los hombres. El Espiritismo  es una doctrina perfecta en su estructuración científica, filosófica y religiosa, teniendo mucho que ver con las diversas ramas del Conocimiento, que aclara, ya que investiga las causas, mientras que la Ciencia todavía  examina sus efectos. Allan Kardec debió penetrar  en el examen y estudio de la Doctrina Espirita para publicar “El Libro de los Espíritus”; comprendió que responde a las más diversas cuestiones complejas  y embarazosas del pensamiento, proponiendo soluciones  a los enigmas de las “ciencias del alma” bien como  de los conflictos de la fe que tanto han atormentado a religiosos honestos o no, que se debaten en aflictivas dudas.

Grandes desafíos surgen y embates  vigorosos, a fin de que poco a poco, el obsesado se desprenda del zarzal en el que se enredó a través de los tiempos.

La obsesión es el resultado de una demorada convivencia psíquica entre dos Espíritus afines, bien sea por el amor que desata las pasiones inferiores o a través del odio que galvaniza los litigantes,  imantándolos uno al otro con vigor.

 

Cuando son tomadas   las primeras providencias para la terapia de desobsesión surgen efectos inmediatos, que son consecuencia de esa aptitud: 1) la rebeldía del enemigo, que cambia la técnica de la agresión, reformulando, su programa de persecución no obstante atacando a la presa con el objetivo de desanimarla  2) propicia una falsa concesión de libertad, esto es, afloja el cerco, antes pertinaz,  permaneciendo,  sin embargo, en vigilia, aguardando la oportunidad para lanzar un asalto fatal, en el cual triunfen sus planes infelices. En la primera  hipótesis, la victima, no adiestrada en el conocimiento de la desobsesión, porque se siente empeorar, razona, equivocadamente, que la medicación le está siendo más perjudicial que la enfermedad e, inspirada por su semejante, planea abandonar el procedimiento nuevo; lo que, a veces, realiza, permitiendo a la astuta, Entidad liberarlo, momentáneamente, de las sensaciones  constrictivas para sorprenderlo, más tarde, cuando sus reservas de fuerzas  sean menores  y los recursos del equilibrio se hagan poco viables… En el segundo casi, sintiéndose menos oprimidos, el obseso se cree desobligado de los nuevos compromisos y vuelve a las actitudes vulgares de antes, cayendo, posteriormente  en la urdimbre  hábil, de su vigilante carcelero espiritual.

 

Jesús afirmo con razón, que el Espíritu inmundo al salir del hombre, anda por lugares áridos, procurando reposo, y no encontrándolo, dice: “Volveré para mi casa de donde salí; y al llegar  la halla barrida y adornada, después va y lleva consigo siete Espíritus más, peores que él. El ultimo estado de aquel  hombre acaba siendo peor que el primero, “Es siempre conveniente  recordar que todo obseso de hoy es verdugo de ayer que pasó  sin la conveniente corrección moral, ahora cayendo en la maldad que él mismo cultivo. El vicio mental derivado de la convivencia con el huésped genera ideo plastias  perniciosas de las que se alimenta  psíquicamente  el hospedero. Aun cuando sea apartado el factor obsesivo, permanecen, por largo tiempo, los hábitos negativos, engendrando imágenes, perjudiciales que constituyen la psicoesfera enfermiza, en la cual se mueve el paciente. El más severo esfuerzo que el enfermo psíquico por obsesión debe movilizar, es el de la reeducación mental, adaptándose a las ideas optimistas, a los pensamientos sanos, a las construcciones edificantes. Las lecturas iluminativas, la oración inspiradora, el trabajo renovador, hasta que se creen hábitos morigerados, propiciadores de paisaje mental bendecido por la revitalización y por el equilibrio. Gracias a tales factores, no siempre la cura de la obsesión ocurre cuando son apartados  los pobres perseguidores, sino cuando compañeros de lucha instalan en el mundo intimo las bases del legítimo amor y del trabajo fraternal a favor del projimo, tanto como de si mismos, a través del recto cumplimiento de los deberes.

 

Los hombres esperan siempre  que se operen milagros, cuando le son impuestos el esfuerzo y la dedicación a través del tiempo, casi siempre desertan del compromiso o lo relegan al olvido,  afirmándose desencantados con los otros de quien exigen  una conducta superior, que así mismos no se permiten.  Se justifican sin justificar a los otros; se excusan, pero se tornan jueces rigurosos de aquellos con los cuales conviven,  o a quien recurren, buscando ayuda. Por eso la salud mental que se deriva de la liberación de las alineaciones obsesivas se hace difícil, porque  ella depende, sobretodo, del enfermo, en el máximo de su esfuerzo y no exclusivamente de su ánimo perturbador.

 

Nadie  espere   reposo y placer, ni anhele de inmediato, por comodidad y bienestar del que no sea merecedor. La tierra es madre generosa y la existencia  carnal constituye oportunidad reparadora, salvadas raras excepciones  cuando el Espíritu se encuentra en misión para propulsar el progreso de la humanidad, aun así, en esos casos, el dolor y la soledad, los testimonios de muchos tipos no les quedan al margen…

 

El crecimiento para Dios solamente se da a través de la mejoría intima, a través del trabajo fraternal verdadero entre las criaturas del camino de nuestra evolución, así   nos lo enseño Jesús que bendijo el trabajo y el deber con el propio esfuerzo.

 

 

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro “Cuadros de la Obsesión” de Divaldo Pereira Franco

******************************************

*************************************

VAMPIRISMO Y DESENCARNACIÓN

La mente  es dinamo generadora de energía cuyo potencial y finalidad están gobernados por el comportamiento moral, por el deseo  de quien lo emite. Hay enfermedades  de diferentes  procedencias  que se instalan bajo la contribución de la conducta mental de los propios  pacientes, dando margen a fenómenos de auto destrucción a corto o largo plazo, de desarticulación de las defensas psíquicas  y orgánicas; cuando irrumpen problemas  graves en el área de la salud, con muchas dificultades para un diagnostico correcto,  cuanto para una terapia segura.

 

El hombre, es intrínsicamente, lo que piensa, siendo ese su mecanismo mental el resultado de sus experiencias  procedentes, de otras reencarnaciones  lo que motiva las fijaciones, las preferencias, los ideales sustentados. De más alto valor es, por tanto, el cultivo sistemático de los pensamientos positivos, de las ideas ennoblecedoras, de la conversación edificante, por las aspiraciones optimistas que facultan la renovación de los paisajes íntimos  y la sustitución de los clichés, infelices,  propiciadores de enfermedades, de turbaciones del razonamiento, desajustes de todo tipo. Nadie huye de si mismo, por más extraña y dispersa que sea la siembra, la cosecha se hará de forma compulsoria en el mismo campo y mediante los mismos elementos esparcidos.

 

El tiempo, ese benefactor ignorado y paciente, se encargará de ajustar  y poner  en sus debidos lugares todo cuanto se encuentra  en desconcierto y desequilibrio.

 

Cada vida es un libro abierto, rico de experiencias y lecciones de las cuales se pueden retirar provechosas enseñanzas para la realización interior. Aun  de las existencias más oscuras fluye  un manantial de alto valor, si sabemos evaluar  las realizaciones y sufrimientos, las luchas y renuncias, los esfuerzos y los silencios vividos para la adquisición  de la felicidad, según el parecer de cada criatura.

 

La alucinación cuando se apodera del hombre, lo aparta de Dios, de cualquier sentimiento religioso, siempre aturdido, cultita formar-pensamientos que nutre sus adversarios desencarnados, recibiendo, con incidencia poderosa, las respuestas de ellos transformada en energía deletérea, que arruina la vida física y mental ya muy aquejada.

 

Hay personas que se hacen odiar, por millones de criaturas y, aparentemente prosperan, gozan de salud, parecen vivir felices… En verdad, no escapan de si mismo, dominados por la trama cruel que movilizan, transformándose en instrumentos de la vida, que los hombres necesitan sufrir, con el fin de despertar  para los valores más altos de la existencia. Son látigos que azotan con impiedad las espaldas de la sociedad desatenta, connivente, expiando sus arbitrariedades en manos más canibalescas en los rigurosos procesos de la evolución.

 

 “Hitler se creía predestinado  por la Providencia para reunir a los pueblos germánicos, recordando existencias precedentes, cuando desempeñó relevante papel histórico en la comunidad europea, y cuantos males se permitía o autorizaba practicar se suponía bajo divino designio para producirlo, enloquecido de soberbia y de maldad. Es cierto que la Divinidad no necesita de hombres arbitrarios para establecer en la Tierra, la justicia, el equilibrio y la paz. Desde que se levanten falsos árbitros del derecho y del orden, apoyados en postulados equivocas o falsos, se tornan, por si mismos, mecanismos de probación de expurgo, bajo cuyas prepósitos sucumben los que se encuentran incursos, como delincuentes, en los Soberanos Códigos, reparando de esta forma  los gravámenes y crímenes perpetrados… En la furia que los domina, la sed de sangre y de destrucción los impide de absorber, por el momento, las ondas de la reacción del odio y del rencor, no imposibilitándoles, todavía, de intoxicarse con las propias emanaciones psíquicas y espirituales, así como las de aquellos  que los siguen  de la Erraticidad, llevándoles a suicidios salvajes o a la total alineación…

 

El estado mental y las acciones morales de cada criatura responden por sus legítimas conquistas, aquellas que se le incorporan ineludiblemente, a la realidad interior.

 

En consecuencia el hombre conforme vive, así desencarna, experimentando  las  presencias espirituales con las cuales se afina y atrae, de la misma  forma que los sentimientos cultivados se les transforman en amarras constrictoras o alas de liberación.  La desencarnación es momento grave para todos los Espíritu, que al desembarazarse de las ligaduras que le retienen en la tierra, para la prosecución de la vida en nuevas experiencias, continuación natural de las que nos permitíamos vivir.

 

Los vampirismos, generalmente, son una etapa avanzada  de alineación y zoantropía  de los desencarnados que caen en las garras de la propia insania, dejándose dominar por mentes impiadosas de la Erraticidad inferior, las cuales se atribuyen el gobierno de los destinos que les permiten sometimiento, en razón del comportamiento alucinado mantenidos  durante su presencia en la Tierra… Sus victimas encarnadas, por otro lado, experimentan las punzantes angustias que se derivan de la coyuntura infausta, en subyugaciones crueles, de largo curso, que se prolongan más allá del túmulo. En otro aspecto, el vampirismo entre desencarnados que se odian, constituye un lamentable acontecimiento que sensibiliza y propone inmediata transformación en quien lo observa, sin que los implicados en la ruda lucha, consigan experimentar breve pausa, bien sea  para reflexión o reposo.

 

Los vampiros absorben las ultimas energías del cadáver del recién desencarnado que permanecen en la sangre expelida, arrojándose sedientos  de sangre sobre animales abatidos siendo el resultado de los desmanes de unos y otros, victimas y verdugos que se mancomunan, mediante infeliz vinculación, produciendo paisajes infinitamente constrictores y generando reductos colectivos de expiación inimaginables para los domiciliados en el cuerpo físico. Los Espíritus desencarnados, que se movieron en la línea  de la dignidad  y del equilibrio, esos reductos  de sombra y purgación permanecen ignorados, hasta cuando se les hace necesario que dispensen socorro a aquellos que allí se detienen y les son queridos o conocidos que ruegan o aguardan ayuda…

 

Todo son lecciones que propician el crecimiento espiritual de quien  anhela, realmente, por la propia espiritualización.

 

Cada día aumentan los fenómenos obsesivos y las desencarnaciones infelices se tornan más comunes en razón del esclarecimiento que fue desdeñado, cediendo lugar a la indiferencia y a la desgracia…

 

¡Se viven! Por eso panoramas de perturbación variada, en los campos terrenos, cada vez más lamentables, que el bendito dolor se encargará de modificar en la sucesión de los tiempos.

 

Felices aquellos que se dan cuenta de los deberes a ejecutar y se empeñan en los esfuerzos de la edificación de la responsabilidad activa sin mecanismos exculpatorios o justificaciones livianas, destituidos  de cualquier legitimidad…

La muerte es solamente un cambio de traje, sin el descartar de los ropajes fluiditos que condensan la materia.

 

 Los aparatos externos se rompen y se desgastan, aun cuando permanezcan las matrices fomentadoras de sus formas, manteniendo la capa envolvente del espíritu que, en el caso de vivir experiencias groseras, favorece la prolongada subyugación vampirizador.

 

En los casos de Espíritu equilibrados, las dinamos psíquicas  que se encargan de elaborar las fuerzas fluídicas producen energiza de peso especifico, que alzan al ser a regiones de plenitud superior, embelleciéndolo y proporcionándole paz por ausencia de condicionamientos perniciosos y de intoxicación por venenos vibratorios.

 

La vida late en todas partes dentro de los patrones establecidos por el Padre, sin embargo, se exterioriza conforme el nivel evolutivo de los grupos sociales y de los individuos que en ella se mueven y agitan.

 

La rampa del abismo, tanto como el ascensor que lleva a los altos planos, son elaboradas por cada Espíritu, conforme aspire a la caída o a la elevación.

 

 

 

 

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro “Cuadros de la Obsesión” DE DIVALDO PEREIRA FRANCO

 **************************************************

********************************

OBSESIONES SUTILES Y PELIGROSAS

Cuando el hombre se hace dócil a la inspiración  superior, sintoniza, con el programa que  ha de desarrollar,  recibiendo la ayuda que fluye de lo Alto y gracias a ello, logra disminuir las dificultades que son pruebas de resistencia en las luchas y desafíos para sus valores morales.

 

Los Buenos Espíritus no pueden cambiar el Karma de sus pupilos y devotos, porque les tornarían inoperantes, les atrasaría.  Sin embargo, cuando los ven luchar  en pruebas muy severas, interfieren, auxiliándolos a través  de fuerzas edificantes  con las cuales aumentan sus resistencias, con el fin  de que logren las metas que constituyen su victoria. Igualmente encaminan cooperadores  y amigos que se transforman en palancas  propulsoras  del progreso,  extendiéndoles manos  generosas dispuestas a contribuir a favor de su éxito.

 

 De la misma forma que las interferencias perniciosas encuentran resonancia en ellos, en razón de las afinidades que existen  por sus pasiones inferiores que caracteriza su estado evolutivo. Tan pronto cambien de objetivos, y aspiren a ideales  de ennoblecimiento y actúen de acuerdo con la ética del bien, se asocian a ellos  los laboriosos Mensajeros del Amor que los estimulan para que prosigan, renovando su entusiasmo, amparándolos ante las naturales desfallecimientos e inspirándoles  en la correcta elección del camino a seguir.   

 

Las imperfecciones permiten a los adversarios del ayer  los medios para inducir a la obsesión y problemas, ya que los Espíritus perversos e infelices siempre se sirven de las tendencias negativas de aquellos a quienes odian, para estimularlos, llevándolos de ese modo  a perturbaciones  y a penosas situaciones. Si el hombre  se apoya en los recursos de elevación, se vuelve difícil para sus malvados verdugos espirituales encontrar las brechas por las cuales infiltran sus torpes  sentimientos, en la saña de la persecución en que se complacen.

 

Toda obsesión es siempre el resultado  de la anuencia consciente o no de quien la sufre, por debilidad moral del espíritu encarnado,  que no le interpone defensas  o por deficiencias del comportamiento que propician  el intercambio, en razón de la preferencia psíquica  que le place al mismo mantener.

 

Cuando el hombre se candidata a una acción meritoria nunca debe esperar  de los otros los ejemplos de virtudes ni las lecciones de elevación continuada, más si examinar las propias disposiciones para verificar  lo que tiene, de lo que puede  disponer en nombre de Jesús para ofrecer.

 

Mediante este comportamiento, no verá en los otros los deberes de ser siempre Buenos y optimistas, misioneros de la renuncia y de la santificación, y si hermanos tal vez más experimentados y dedicados, con las mismas posibilidades  de errores y flaquezas, requiriendo, en silencio, apoyo y tolerancia.

 

El candidatarse al bien no hace bueno al individuo, y la incursión en el compromiso de la fe, a nadie renueva de inmediato.

 

El adquirir cincelar la moral es de un esfuerzo continuado, un largo trabajo, que merece respeto,  no solo a los que triunfan, tan bien  a los que persisten  y actúan sin descanso, aunque no consigan con prontitud los resultados felices.

 

En las experiencias de elevación, entre otros impedimentos que surgen, la rutina de los acontecimientos es test grave  para ser superado.

 

Cuando las realizaciones se presentan nuevas, hay motivaciones y entusiasmos para realizarlas. Después a medida  que se hacen repetitivas, con las mismas manifestaciones, tienden a cansar, disminuyendo el ardor de los candidatos a la laboriosidad, llevándolos a la saturación, a la desistencia. Sucede que no se pueden innovar métodos para los mismos  problemas, cada día, ni modificar el paisaje aflictivo de los necesitados diversificándoles los cuadros de dolor y de sombra. Variando en la apariencia, sus causas matrices son las mismas, que se enredan en el espíritu endeudado, aturdido o atrasado, en viaje expurgador…  En esos momentos de cansancio, surgen las tentaciones  del reposo exagerado, de la acomodación, del excesivo tiempo  mal utilizado; abriéndose campo  a la censura indebida, que medra, que alarga, en forma de maledicencia  que esparce agrura y reproche, destruyendo, como plaga infeliz, los surcos donde la esperanza siembra el amor y la ternura que deberán florecer  como caridad y bendiciones.

 

Muchas obras del bien no resisten a este periodo, cuando las intenciones superiores ceden lugar al enfado y a la comodidad, que propician la invasión de las fuerzas destructivas y la penetración de los vigilantes adversarios de la luz…

 

Una forma  de obsesión peligrosa es aquella que pasa casi desapercibida y se instala lenta y firmemente en los cuadros mentales, estableciendo comportamientos equivocados con apariencia respetable.

 

Se suele presentar  en personas que denotan grave postura  y saben conquistar a otras por la facilidad de comunicación verbal, tornándolas afables  y gentiles, desde que no tengan sus caprichos e intereses contrariados. Dan impresiones  sociales que no corresponden  a su estado real, por cuanto adoptan comportamientos parásitos  que les acreditan a presumir de meritos  que no poseen.

 

Interiormente, viven bajo conflictos que disimulan  con habilidad, naciendo ahí,  esa doble actitud hacia la vida, situaciones que inducen  a la neurosis y desarticulan el equilibrio emocional, igualmente bajo el bombardeo de los arpones mentales destructivos de sus enemigos espirituales.

 

En ese clima psíquico, que rezuma de las experiencias de vidas pasadas, se hospeda el agresor desencarnado que insufla  mayor dosis de interferencia  por los problemas ajenos, desbordando  el egocentrismo que termina por alienarlos en cuanto cobijan y vitalizan las pasiones disolventes.

 

Este tipo de perturbación espiritual es la más difícil de ser erradicada, en razón de que el paciente niega su situación de enfermo, antes complaciéndose  en ella, porque el narcisismo a que se entrega, se convierte  en auto fascinación por valores que se atribuye y está lejos de poseer, anulando cualquier contribución que le es ofrecida.

 

Solamente la humildad, que da la dimensión de la pequeñez y flaqueza humana ante la grandiosidad de la vida, faculta una visión legitima, a través  de la cual se puede hacer una  justa evaluación de recursos, recurriéndose  a la Divinidad por la oración ungida  de amor, antídoto eficaz para los disturbios obsesivos.

 

La oración libera la mente bichada de sus clichés perniciosos, abriéndola para la captación de las energías inspiradoras, que fomentan el entusiasmo  por el bien  y la  conquista  de la paz a través  del amor. Para que esa oración  se revista de fuerza desalienante, ella necesita combustible de la fe, sin la cual no pasa de ser palabras destituidas  de compromiso  emocional entre aquel  que la dice  y a quien son dirigidas. También son necesarios el recogimiento y concentración para que se exteriorice la potencialidad por la voluntad del que anhela, dirigida con la certeza de que alcanzará el destino.

 

 

Este tipo de obseso se caracteriza por el desden a la oración por creer que no la necesita, dudando igualmente de su eficacia o menospreciando su utilidad.

 

Exacerbado en sus sentimientos infelices, el obseso se auto realiza, adoptando  una actitud de falsa superioridad con la cual anestesia  los centros de la razón y se deleita en el estado en que se encuentra. A largo plazo, sin embargo, pierde el control de la voluntad,  que deja de dirigir, bajo la pertinaz imposición, volviéndose ostensivamente agresivo y deshaciendo la apariencia, que cede lugar al desequilibrio que se le instala con fuerte penetración en los mecanismos nerviosos.

 

En ese cuadro de obsesión constrictiva, se encuentran innumerables individuos hospedando adversarios que los vampirizan  por largo tiempo, hasta culminar la venganza con los golpes largos de las caídas en la locura, en el crimen o en el suicidio.

 

¿Muchas veces se preguntamos  que porque, determinados pacientes portadores de la obsesión, y que frecuentan la Casa Espirita donde se viven los postulados de Allan Kardec, y que se especializan en ese menester,  al tratar  a tales alineados, estos no se recuperan? Muchos inquieren, también, a respecto  de la razón por la que los Mentores Espirituales no liberan a los obsesos y subyugados, en nombre de la caridad.

 

Nunca será de mas repetirse que, en todo proceso obsesivo, la aparente victima es el legitimo verdugo apenas transferido en el tiempo, siéndole la deuda la razón del mecanismo perturbador. Vencido por la insania del odio, aquel que fue cincelado se imanta al infractor que le torno desdichado y asume la igualmente indebida posición de cobrador o justiciero, incidiendo, por su parte, en error no menos importante. En cuanto el amor no luzca en el defraudado, ante la mudanza de comportamiento de su adversario, cierto es que el problema permanece. De igual modo, debidamente esclarecido sobre el equivoco en que permanece, el actual sayón, mediante adoctrinamiento por alguien que tenga sobre el autoridad moral y lo sensibilice, puede cambiar de actitud, decidiéndose por abandonar la pugna, lo que no exenta al incurso en la deuda de rescatarla por otro proceso de que se utilizan los códigos de la Soberana Justicia.

 

En la terapia desobsesiva, los cuidados para con el encarnado no pueden ser menores que los aplicados con relación al enfermo psíquico que le aflige, en desarreglo e infortunio cual se encuentra en la otra dimensión de la vida.

 

Debe tenerse en mente que el hecho de no ser visto siempre el perseguidor desencarnado, por los hombres, no significa que la tarea de estos, aliada a la de los Guías Espirituales, deba ser la de apartarlos, pura y simplemente. Seres vivos e inteligentes, apenas desnudados de la materia, sufren y aman, odian y luchan, esperando la ayuda que no supieran o no quisieran ofrecerse. Por tanto, el amor debe alcanzar la victima de ayer, que sufre hace más tiempo, amparándola, de modo a que despierte para no sufrir mas ni provocar sufrimiento.

 

Y como la función del dolor se reviste de un poder terapéutico de liberación para quien lo sabe aprovechar, justo es que el encarnado se modifique para mejor, mediante cuyo comportamiento también sensibiliza a su opositor, a su vez adquiriendo recursos de paz y títulos de trabajo para su crecimiento espiritual.

 

Sin embargo, hay pacientes, obsesos o no, para los cuales, gracias a su rebeldía sistemática y tozuda acomodación en las disposiciones inferiores, la mejor terapia es la permanencia de la enfermedad, ahorrándoles males mayores.

 

Hay paralíticos que recuperan los movimientos y marchan para desastres que podrían evitar, si lo quisiesen; portadores de micosis, llagas y pústulas, rehacen la apariencia física, curándose de las dermatosis e infectan la mente y el alma con los contagios de los actos deprimentes y viciosos; ciegos que recobran la visión y la utilizan erróneamente en la observación de los hechos; enfermos por virosis y portadores de limitaciones que se restablecen, arrojándose de inmediato, lúbricos y desesperados, en los laberintos de la insatisfacci6n, de la agresividad, causándose mayor infelicidad…

 

En el campo de las obsesiones, no son pocos aquellos que, una vez que se mejoran, abandonan las disposiciones de trabajo y progreso, para correr precipitados, de vuelta a los hábitos vulgares en los que antes se complacías…

 

Aun delante de Jesús, este fenómeno era habitual. En principio, porque conociese la procedencia de los males que afligían a los enfermos e infelices que Le buscaban, como es comprensible, el Señor no curo a todos… Y de entre los muchos curados, quedo memorable la interrogación que El dirigió al ex enfermo del mal de Hansen que le fue expresar la gratitud por el beneficio recibido. “- ¿No fueran diez los curados, por que solo este vino a agradecer?” (*)

 

Es común hacerse compromiso intimo de renovación y trabajo, en cuanto permanece la enfermedad, negociándose con Dios la salud que se desea por lo que se promete realizar, como si la practica de las virtudes del bien fuese útil al Padre y no un deber de todos nosotros, que nos beneficia y da felicidad.

 

Tan pronto pasa la agudeza del sufrimiento y el tiempo distancia la mente ex enferma del momento de la dolencia, la ilusión sustituye a la realidad; la voluptuosidad del placer enflaquece los deseos de servir y el cae en la indiferencia, cuando no sucede ocurrir males peores.

 

Cuanto a aquellos que frecuentan las Instituciones Espiritas, portando obsesiones y no se recuperan, merece que se tenga en mente el hecho de que la visión del medicamento no propicia la salud, si no la ingestión de el y la posterior dieta conforme convenga, al lado de otros factores que permiten el retorno del bienestar. Además, ni todos los males deben ser solucionados conforme a la óptica de quien los padece, mas de acuerdo con programas superiores que establecen lo que es mejor para la criatura. La función del Espiritismo es esencialmente la de iluminación de la conciencia con la consecuente orientación del comportamiento, armando a su aprendiz con los recursos que lo capaciten a vencerse, superando las pasiones salvajes y sublimando las tendencias inferiores mediante cuyo procedimiento se eleva.

 

En la terapia desobsesiva, el tributo del enfermo, tan pronto razone y entienda la asistencia que se le administra, es de vital importancia; por cuanto, serán sus pensamientos y actos los que responderán por su transformación moral para mejor, con la real disposición y posterior acción para recuperarse de los males practicados, ahora beneficiando a aquellos que le sufrieran los perjuicios y por cuya regularización los mismos se empeñan, a pesar de los métodos equivocados e ilícitos de que se sirven.

 

La evangelización del Espíritu desencarnado es de suma importancia mas, igualmente, la de la criatura humana que se enzarzo en la delincuencia y todavía no se recupero del delito practicado.

 

Con frecuencia, es mas fácil de objetivarse resultados en la terapia desobsesiva con pacientes de mente obnubilada, de que con aquellos que razonan y no se disponen a la tarea de mudanza interior, de la acción dignificante, ahogados en dudas que cultivan e indisposiciones que les agradan.

 

En la actualidad, gran numero de pacientes portadores de alineación por obsesión, transita por gabinetes de respetables psiquiatras que les prescriben drogas adictivas de que se encharcan, viciando la voluntad, que pierde los comandos, permaneciendo abúlicos y sufriendo dependencias de demorada erradicación. Sin el control de la voluntad, que sufre la acción barbitúrico de la droga y la perniciosa interferencia de la mente perturbadora, el enfermo tiene dificultad de luchar, utilizándose de los recursos desobsesivos cuyos efectos de el dependen.

 

Es claro que no censuramos este procedimiento psiquiátrico, teniendo en vista que, en determinados cuadros de la locura, la providencia es saludable, especialmente en los que presentan gran agitación, en los catatónicos, en los sicótico-maniaco-depresivos – aun cuando se encuentren bajo la inducción de adversarios desencarnados, evitándose, de esta forma, la consumación del suicidio provocado -, pero no su uso genérico.

 

El futuro próximo contribuirá con criterios más rigurosos y seleccionados en la aplicación de tales terapéuticas, especialmente cuando el prejuicio  científico ceda lugar al discernimiento cultural, que verá en el paciente, no apenas el soma, sino, y principalmente, el Espíritu con sus equipamientos de  periespiritu y materia…

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del Libro “Cuadros de la Obsesión” de Divaldo Pereira Franco

*****************************************************

*******************************************

EQUILIBRIO DEL ESPÍRITU

 

Cada criatura recibe de acuerdo con las necesidades de la propia evolución, aunque hay que considerar  que ninguna existencia física es fruto del azar,  no está distante de cariñosa ayuda y de socorros providenciales

La franja  más ancha de las reencarnaciones ocurre a través de fenómenos automáticos, en una programática colectiva, esta no se da sin que los superiores encargados de los renacimientos, en la Tierra, tomen cuidadoso conocimiento y ofrezcan, a través de equivalentes hechos programados los medios para la selección  de las que conquistan y pierden individualmente…

Esas comunidades de Espíritus, aparentemente desvalidos y grupos sociales  menos atendidos, dan curso a sus asistencias, sincronizando con los mecanismos de acción automática, manipulados por especialitas  que los separan  por los valores adquiridos, para atenciones mejor cuidados, conforme las realizaciones de cada cual.

Cuando se objetivan realizaciones especiales, los Bienhechores  de la Vida Mayor, atienden  directamente  a los candidatos que se ofrecen para la aplicación de sus valores ético-morales, recuperándose de los dolorosos compromisos pretéritos, aceptando los impositivos severos que se hacen necesarios para sus edificaciones.

Para estas edificaciones, se organizan planes  que son sometidos a los interesados, que inmediatamente pasan a recibir conveniente atención, de forma a tornarse remoto el fracaso; que puede suceder, desde que el libre albedrío responde siempre por la opción de hacer o no, de elegir el bien o el mal para si mismo, el placer de ahora en vez de la felicidad de mañana, costando tormentoso tributo, pesada carga, para cuantos retornen, vencidos y fracasados, por falta de vigilancia, engaño o presunción.

Todos nos encontramos incursos en este procedimiento que es el de luchar  por el perfeccionamiento  intimo, aplicando todas las fuerzas para vencer, las malas inclinaciones y cincelar las tendencias  superiores tornándolas más sensibles para  relevantes conquistas espirituales. Este es el gran desafió de la reencarnación, el esfuerzo diario, constante y especial.

Las aflicciones que torturan a la criatura, no son solo las que hacen parte de su vida,  sino la suma de las experiencias, en las cuales, el bien predomina por medio de criaturas que se transforman  en ángeles tutelares, encargados de colocar belleza y color  en las sombras de los caminos…

Los ejemplos  de bondad y de absnegación son una cosecha de preciosas lecciones que quedan incorporadas en lo cotidiano, con relación a las futuras luchas que se tienen que enfrentar.

El Señor, que no nos regatea nada, suministra los preciosos recursos para los resultados dichosos que recogemos. El Espíritu se le abre, ante el futuro, nuevas oportunidades que le corresponde saber utilizar, no olvidando jamás la gratitud y el espíritu de servicio de que es objeto, en las donaciones que le llegan por parte  de muchos corazones bondadosos…

“El hombre puede escoger la prolongación de la felicidad si opta por la renuncia, o el sufrimiento inesperado, derivado de muchos desencantos, si prefieren las cosas mundanas.

La existencia es de lucha y redención, nunca de quimeras y futilidades. La inversión superior es muy alta para ser desperdiciada irresponsablemente.

“La vigilancia y la humildad constituyen derrotero seguro para la marcha. Renovados en la fe y adquiriendo resistencias para la ejecución del bien.

“El cuerpo es una escafandra  que amortigua  los recuerdos y. a veces, los confunde. En la meditación y en el servicio se encuentra la ruta y el equilibrio

“El lujo lleva a la disipación y al poder, no pocas veces, conduce al crimen. Son raros los que vencen  las ásperas pruebas de la fortuna,  de la salud, del destaque social, ya que se hacen acompañar  de un sequito servil: mentiras, adulaciones, intrigas, calumnias, intereses subalternos que conducen a la locura…

 Todos estamos muy comprometidos con el pasado, en el cual muchos compañeros  gimen  y están desequilibrados, hermanos que fueron abandonados, en mazmorras infestadas, postrados por odios devoradores. Murieron si,  pero no se liberaron.  Encarcelados  en las reminiscencias infelices, vociferan y blasfeman, pidiendo justicia y se prometen hacerla, en la locura en que se sumergieron, amargados.

“Es indispensable rehacer caminos; se hace inaplazable  el deber de reparar. Tal vez no sean ellos los que se beneficien directamente, ya que las acciones de todos son anotadas en el Libro de la Vida.

“Cualquier bien o mal realizados la Vida, los soberanos códigos programan  el reajuste, el equilibrio… Solo el amor puro y la acción superior conseguirán modificar los cuadros íntimos del alma.

El olvido  es una llaga cruel, cuando baja su cortina sobre el bien disfrutado y las gracias recibidas.  Hay que  armarse de abnegación y elevarse para ayudar. Hay que saber ser fieles al deber, para que la luz bendiga las horas y el tormento so se arropes en los corazones, ni la duda encuentre campo en la mente de los hombres.

En el plano Espiritual  esta la familia espiritual, y ella se eleva cuando ascendemos y se aflige cuando nos caemos. La unión en el compromiso del bien es el impulso del éxito, y en el desvió, la separación aunque placentera, de hoy, es alarmante para mañana. En cualquier situación, no obstante, Jesús vela  y sigue esperando a sus hermanos menores.

Por penetrar en las causas anteriores  de los fenómenos psicológicos y humanos de las criaturas, el Espiritismo desata las ataduras  que limitan la comprensión de las soberanas leyes, haciendo que se establezcan generosas promesas, en forma de paz y cordialidad, al principio  entre sus miembros y después, generalizándose entre las demás personas.

El amor, siendo de sustancia divina, es el inspirador de ideales relevantes y de nobles sentimientos. Estructurador de renuncia personal, desarrolla la capacidad del sacrificio y de la abnegación, ofreciendo sustentáculo a los trabajos de gran porte. Vive el perdón y se convierte  en factor primordial para la acción  de la caridad, sin cuyo combustible esta se nublaría transformándole en filantropía  o apenas, solidaridad, que no dejan de revelar su procedencia elevada, todavía, emuladas por el tono divino del amor  logran explayarse como la virtud por excelencia.

Gracias a su génesis, el amor no se ensoberbece ni se consume, sabiendo diluir en el grupo social sus preferencias individuales y generalizando toda la gama de sus manifestaciones. Supera los límites de las formas y de los sexos de la posición social y de la situación económica, estableciendo normas de fraternidad y esparciendo  el polen del afecto puro y desinteresado por donde pasa  o el lugar donde se presenta.

Cuando los instintos agresivos, remanentes de la etapa primitiva por la que transito el espíritu, cedan lugar  a las expresiones del amor, se cambiaran los paisajes sombríos  de la Tierra y las aflicciones  existenciales cederán campo al imperio de la comprensión y de la tolerancia en un              abrazo de auxilio reciproco… El crimen y sus secuaces dejaran de tener vigencia en razón  de la ausencia del caldo de cultivo en el cual se desarrollan, sustentados  por la ignorancia generada en las intimidades del egoísmo.

Cristo fue y continúa siendo el prototipo de ese amor que debe ser vivido por todos y la meta a ser alcanzada  lo antes posible en los días venideros…

La fraternidad cristiana, que deriva de ese amor, trascendente, viene modificando la Tierra y abriendo sus hábitos, abriendo espacios para la felicidad general.

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del Libro “Cuadros de la Obsesión” de Divaldo Pereira  Franco.

*****************************************

**************************

DESPERTANDO A TRAVÉS DEL AMOR

Jesús estableció el amor a Dios  por encima de todo y al prójimo como así mismo, como la base, la razón y el fin de la vida, para crecer y elevar la realidad interior de la criatura, haciendo de ella  surgir en todas sus potencialidades,  que están es un estado latente en su interior. 

Amar es un arte que exige madurez y sacrificio en el cual se deben invertir los valores del sentimiento y de la inteligencia para alcanzar la plenitud. Ese amor  sin cadenas, fomenta el sentido de la fraternidad, que produce una generosa tolerancia  para con las  faltas y limitaciones ajenas y perdona penetrando por detrás de las apariencias, no siempre agradables, que permanecen ocultas.

 

Para equilibrar al hombre el concepto de Jesús sobre el amor es el derrotero más seguro.

 

A medida que adquiere madurez el amor se hace más extenso, exteriorizándose y alcanzando a las demás personas interfiriendo las condiciones de vida del lugar donde marcha.

 

La necesidad de vivir en sociedad es manifestación del amor, en su más profunda expresión, impeliendo a los individuos hacia una comunión de sentimientos más plena, a través de la cual se realizan.

 

Las desdichas morales y angustias generadoras de sufrimientos variado alcance resultan de la visión destorcida sobre el amor que lleva a la criatura a las imposiciones egoístas, que disimulan con la apariencia del sentimiento noble.

 

Los antagonismos, los odios fulminantes, las amarguras de larga duración, los estímulos para la venganza, surgen por la ampliación arbitraria de la facultad de amar, sometiendo al projimo y explotándolo,  se impone y corrompe, cosa que debilita los tejidos sutiles de la organización espiritual, facultando el desencadenamiento de innumerables enfermedades.

 

El pasado es una sombra pesada, ocultando desdichas e impiedad, el futuro es poderosa luz a diluir todas las edificaciones de la perversidad y de la insania que medran y se desarrollan en los laberintos de la ignorancia y de la ilusión.

 

Todos somos víctimas de nosotros mismos, que devolvemos mal por mal, sin aprovechar el dolor como generador de bendiciones  y el infortunio como sumidero de moléculas e imperfecciones.

 

La vida no es ministrante de pasiones mezquinas ni campo de continuo barbarismo a sueldo de los impositivos egoístas de cada criatura.  El hombre a de tener tiento, oir y meditar. El Señor escucha  las oraciones de arrepentimiento y se apiada de todos. Es tiempo de recomenzar.  La vida no tiene limites en su extensión y su objetivo es la felicidad  de todos los que nos encontramos arrastrados por las corrientes de los acontecimientos que desencadenamos  a través de nuestros pensamientos, palabras y actos…

 

Cuando un enfermo pide la protección espiritual, casi siempre lo hace con la intención de recomponer el organismo, recuperar la salud, usufructuar de un periodo Más demorado en el cuerpo. Y extraña mucho que los resultados sean opuestos a los anhelados. Olvidando que la verdadera  vida es la del Espíritu, es muy natural que ante una permanencia  más prolongada en el cuerpo,  con gravámenes y peligros  que pueden perjudicar el proceso de elevación de la criatura, en muchos casos está  sea reenviada al hogar; del mismo modo que, tomando en consideración los beneficios que la reencarnación propicia, aun cuando bajo dolores y pruebas muy severas, se esfuercen los Mentores  por dilatar el plazo de permanencia. La función del sufrimiento no es punitiva, es rectificativa, educativa.

 

El hombre debe despertar para el examen de otros valores que quedan al margen y que necesitan ser considerados. Tan pronto funcionan sus objetivos, se diluyen las penosas imposiciones y el individuo marcha  con seguridad viviendo las experiencias  del bien y del amor. Es necesario romper el circulo del hierro en que se mueven las criaturas, implicadas en los vicios y crímenes, yendo  a la tierra y volviendo sin que hayan conseguido provecho y paz en las experiencias que se consideran malogradas.

 

Somos viajeros de los infinitos  caminos del tiempo, permanecemos, por capricho, en los valles desiertos y sombríos, cuando nos esperan las cumbres amplias y habitadas por la felicidad. Nos detenemos, por el momento, en el pantano, sufriendo la asfixia de las exhalaciones  de los cuerpos  y vegetales en putrefacción,  cuando estamos destinados  al altiplano de la paz donde la brisa perfumada del amor nos rocía, canta la balada de la perenne esperanza de victoria.

 

Caemos para levantar. Paramos para recobrar fuerzas y proseguir. Permanecer en la caída o persistir  en el descanso es matar el tiempo y retroceder en la conquista de la gloria.

 

“No relaciones dolores  ni anotes sinsabores. Quien se complace, en lamentaciones, de la retaguardia se opone al crecimiento y a la conquista que lo aguardan.

 

La existencia significa mucho para el espíritu, y almas ennoblecidas que nos aman, se empeñan para que no nos falte valor y oportunidad, servicio y realización. no obstante de nosotros depende la permanencia  en la vega, mirando las estrellas o en la ascensión, rumbo a los astros relucientes. ..

 

En la Biblia, el libro que narra el pueblo  hebreo, en la trama del Viejo Testamento, encontramos revelaciones espirituales y advertencias no siempre consideradas, premoniciones y profetismo, anunciando la llegada de Jesús a la Tierra. En el Nuevo testamento identificaremos al Maestro en continua labor  invitando a seguirle, sufriendo por amor y entregándose en total donación. Su voz canta para nuestros iodos los poemas de las aguas, del aire, de los vegetales y de toda la Naturaleza, en el apogeo de las Bienaventuranzas que fascinan, abriendo los ojos, los oídos y el entendimiento. Meditar en sus nobles enseñanzas es fortalecer el ánimo. Se toman fuerzas para abandonar  la utopía y retornar al hogar, como el “hijo prodigo” de la parábola, donde esperan cariño y afecto. Conocedor del mundo  se puede elegir, para después, saber la directriz a tomar: ¡Dios, o las riquezas! Nuevos amigos nos presentaran nuevos rumbos y ampliaran, el entendimiento,  considerando la fe.

 

“No recelemos romper con el mal que todavía reside en nuestro mundo interior. No consiste en un acto simple lo que ha de seguir a nuestra decisión, por el contrario tendremos que invertir mucho para alcanzar la meta. Quien se niega  al avance  reposa, sin embargo, se candidata a la parálisis.

 

No posterguemos, por comodidad o negligencia, el momento de la felicidad. Entregándonos al Bien  estaremos amparados por donde caminemos. No nos serán regateados auxilios, sin embargo, tendremos que seguir con los propios pies, bajo el comando de una firme voluntad y de una robusta  decisión.

 

Las enfermedades expurgadoras invitan a la renovación y son las que ayudan a la liberación de los vicios.

 

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro de Cuadros de la Obsesión de Divaldo Pereira Franco

****************************************************

 ***************************************

ESPIRITUALIZACIÓN

La  modificación del plano mental de las criaturas nadie la impone jamás, esta es fruto del tiempo, del esfuerzo, de la evolución. La sociedad humana, en la actualidad, viene siendo sacudida en sus propias bases, compeliendo a muchas personas  a improvistas renovaciones.

 

Para que el hombre físico se convierta en hombre espiritual, el milagro exige  mucha colaboración de las entidades espirituales. Las alas sublimes del alma  eterna no se expanden en estrechos escondrijos  de una incubadora, hay que trabajar, bruñir y sufrir.

 

Hastiados de las sensaciones en el plano grosero de la existencia, el alma intenta otros dominios. Se busca la novedad, el consuelo desconocido, la solución a la tortura de los enigmas.

 

La llama del propio corazón, convertida en un santuario de claridad  divina,  es la única lámpara  capaz de iluminar el misterio espiritual, en la marcha  redentora  y evolutiva. Al lado de cada hombre  y de  cada mujer,  en el mundo, permanece  viva la Voluntad de Dios,  en lo relativo a los deberes  que le corresponden. Cada cual tiene a su frente el servicio que le compete, como cada día trae consigo especiales de realización en el bien. El Universo se encuentra en el orden absoluto, como aves libres en los limitados cielos, interferimos en el plano divino, creando para nosotros prisiones y ataduras, o liberación y enriquecimiento.

 

Somos, en el palco de la Corteza Planetaria, los mismos actores del drama evolutivo. Cada milenio es un acto breve, cada siglo es un escenario veloz. Utilizando cuerpos sagrados perdemos la oportunidad santificante de la existencia, haciéndonos réprobos de las leyes soberanas, que nos enredan a los escombros de la muerte, como náufragos  piratas por mucho tiempo indignos del retorno a las lides del mar.

 

Son muchas las almas  indecisas, presas de la ingratitud y de la duda, de la flaqueza y de la disposición, esclavizadas en la tiranía del instinto, las que viajan divagando en el desierto de la propia  negación;  como pájaros de alas partidas, intentan volar al nido de la libertad  y de la paz, y que, no obstante, aun se debaten en el lodazal  de los placeres  de ínfima condición.

 

“Es por esta razón que los graneros de luz permanecen  vacíos. El vendaval  de las pasiones fulminantes de los hombres y de los pueblos  pasa ululando, de uno a otro polo, sembrando malos presagios. Es la época moderna, la locura se generaliza y la armonía mental del hombre  está a punto de zozobrar. Con el cerebro, envuelto  y el corazón inmaduro, el hombre actualmente, se requinta, en el arte de estragar el progreso espiritual.

 

Existe en la actualidad una nueva amenaza en el domicilio terrestre, el profundo desequilibrio, la desarmonia generalizada, las molestias del alma que se ingieren, sutiles, solapando  la  estabilidad, convirtiendo la Tierra en un campo de interminables hostilidades.

 

Casi todos los cuadros de la civilización moderna se hayan comprometidos en la estructura fundamental, necesitando movilizar todas las fuerzas a su alcance, para su propia causa.

 

El trabajo salvacionista no es exclusividad de la religión, constituye  un ministerio común a todos, es una obra genérica para la colectividad, un esfuerzo del servidor honesto  y sincero, interesado en el bien de todos.

 

No hay que olvidar la propia luz, no contar con antorchas  ajenas para la jornada, es indispensable considerar el propio deber de integridad cada día. Es imposible progresar en un siglo, sin atender las obligaciones  de la hora,  es imprescindible, recomponer  las energías, reajustar las aspiraciones y santificar  los deseos.

 

No basta creer en la inmortalidad del alma. Es inaplazable la iluminación de uno mismo, con el fin de ser claridad sublime. Importa elevar el corazón, romper las murallas que nos encarcelan en las sombras, olvidar las ilusiones de la posesión, dilacerar los velos espesos  de la vanidad, abstenerse  del personalismo envilecido, para que la claridad resplandezca en el corazón y Dios disipe las transitorias tinieblas.

 

La Puerta Divina no se abre a espíritus  que no se divinizaron por el trabajo incesante  de cooperación con el Padre. Como obreros decididos y valerosos, hemos de alimentar la esperanza renovadora. Siendo el ministerio de iluminación y de eternidad.

 

Se hace necesario, que encendamos en el corazón el amor fraternal, al frente del servicio. No bastará, en nuestras realizaciones, la creencia que espera, es indispensable el amor que confía y atiende, transforma y eleva, como vaso legitimo de la Sabiduría Divina.

 

Seamos instrumentos del bien, la tarea demanda coraje y una suprema devoción a Dios. Sin que convirtamos  el círculo en que estamos, en luz en vano acometeremos  las sombras a nuestros propios pies.

 

La evangelización de las realizaciones en los dos planos de la vida es un deber tan natural y tan inaplazable como lo es la evangelización de las personas.

 

La espiritualidad Superior, a través de la oración y el trabajo constructivo se vincula al hombre proporcionándole el contacto con los Almacenes Divinos, supliéndolo según su justa necesidad. Las facilidades que gozan los espíritus elevados que tanto admiramos, son prodigadas al hombre por Dios, en todos los lugares. El aprovecharlas  es opción de el. Las maquinas  terrestres pueden alzarle  a considerables alturas, pero el vuelo espiritual, con el que se libera de la animalidad, jamás el hombre lo realizará sin alas propias.

 

Solo los siervos que trabajan, graban en el tiempo las marcas de la liberación; solo los que se bañan en el sudor de la responsabilidad consiguen acuñar nuevas formas de vida  y de ideal renovador.

 

El desequilibrio generalizado y creciente invade la mente humana. Se combaten, desesperadamente las naciones y las ideologías, los sistemas  y los principios. Se necesita asistencia espiritual en todas partes, reclamando cooperadores abnegados y fieles.

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro “En un Mundo Mayor” de Chico Xavier

*****************************************

********************************

EN EL GRAN CAMINO DE LA EVOLUCIÓN

Seguimos afanados en la gran tarea de nuestra redención, somos aun muy pequeños, todavía no somos aptos para los grandes vuelos del conocimiento, aún cuando aspiremos  fervorosamente a colaborar con el Plano Divino. Tenemos  quizás, un elevado potencial de virtudes. Practicamos  la buena voluntad y estamos ejercitándonos en la iluminación interior a través de un loable esfuerzo. Pero aún así, todavía no disponemos  de la confianza necesaria para utilizarlas. Muchos temblamos ante las tempestades naturales del camino y vacilamos  en el círculo de las pruebas necesarias al enriquecimiento del alma, exigiendo una cuidadosa atención por nuestra parte, ya que, por nuestra diligencia en el trabajo de espiritualizar, somos  futuros instrumentos para valiosos servicios. Aun padecemos por la falta de armonía  y por las angustias, que amenazan nuestro equilibrio, aunque no nos falte la asistencia precisa.

En los cambios en el plano mental de las criaturas nadie la impone jamás: es fruto de tiempo, esfuerzo y evolución, y el edificio de la sociedad humana, en el actual momento del mundo, viene siendo sacudido en sus propias bases, impulsando a un inmenso número de personas a renovaciones imprevistas. En vista del silencio de la inteligencia moderna, que da como resultado la parálisis del sentimiento, pone en peligro la razón. El progreso material aturde el alma del hombre poco vigilante. Hace siglos que grandes masas, permanecen distantes de la luz espiritual. La civilización puramente científica es un Saturno devorador, y la humanidad actual se enfrenta con implacables exigencias de acelerado crecimiento mental.

El azar no opera prodigios. Cualquier realización hay que planificarla, acometerla y ponerle término. Para que el hombre físico se convierta en hombre espiritual, el milagro exige mucha colaboración de nuestra parte.

Las alas sublimes del alma eterna no se extienden en los estrechos escondrijos de una incubadora. Hay que trabajar, pulir, sufrir.

Al lado de cada hombre y de cada mujer, en el mundo, permanece viva la Voluntad de Dios, en lo relativo a los deberes que les corresponde. Cada cual tiene delante el servicio que le compete, como cada día trae consigo posibilidades especiales de realización en el bien. El universo se encuadra en el orden absoluto. Como aves libres en limitados cielos, interferimos en el plano divino, creando para nosotros prisiones y ataduras, liberación y enriquecimiento. Debemos pues, adaptarnos al equilibrio divino, atendiendo a la función aislada que nos compete en la colmena de la vida.

¿Desde cuándo hacemos y deshacemos, terminamos y recomenzamos, emprende-mos el viaje reparador y regresamos, perplejos, para volver a empezar? Somos, en el escenario de la corteza planetaria, los mismos actores del drama evolutivo. Cada mile-nio es un acto breve, cada siglo una escena. Utilizando cuerpos sagrados, perdemos, como niños despreocupados y entretenidos en juegos infantiles, la oportunidad santificante de la existencia; de esta forma, nos convertimos en condenados de las leyes soberanas, que nos enredan a los escombros de la muerte, como náufragos piratas indignos por mucho tiempo del retorno a las luchas del mar. Mientras millones de almas poseen ocasiones de enmienda y reajuste, entregadas al esfuerzo regenerativo en las ciudades terrestres, millones de otras lloran la propia derrota, perdidas en la tenebrosa pausa de la desilusión y del padecimiento.

todos nosotros, viajeros que vagamos en el desierto de la propia negación; de nosotros, pájaros de alas partidas, que intentamos volar al nido de la libertad y de la paz, y que, todavía nos debatimos en el lodazal de los placeres de ínfima condición. ¿Por qué no poner coto a las pasiones corrosivas que nos flagelan el espíritu? ¿Por qué no contener el impulso de la animalidad, en que nos complacemos, desde los primeros vestigios del raciocinio? Siempre el terrible dualismo de la luz y de las tinieblas, de la compasión y de la perversidad, de la inteligencia y del impulso bestial. Por una parte, estudiamos la ciencia de la espiritualidad consoladora y, por otra, nos abandonamos al envilecimiento.

El vendaval de las pasiones fulminantes de los hombres y de los pueblos pasa ululando, de uno a otro polo, sembrando malos presagios.

¿Hasta cuándo seremos genios demoledores y perversos? En vez de siervos leales del Señor de la vida, hemos sido soldados de los ejércitos de la ilusión, dejando a la retaguardia millones de tumbas abiertas bajo aluviones de ceniza y humo. En balde nos exhortó Cristo a buscar las manifestaciones del Padre en nuestro interior. Alimentamos y expandimos únicamente el egoísmo y la ambición, la vanidad y la fantasía en la Tierra. Contrajimos pesadas deudas y nos esclavizamos a los tristes resultados de nuestras obras, quedándonos, indefinidamente, en la mies de los espinos.

El trabajo de salvación no es exclusivo de las religiones, es una labor común a todos, porque un día vendrá en que el hombre ha de reconocer la Divina Presencia en todas partes. Lo que debemos hacer no es a título particular, es una obra genérica para la colectividad, el esfuerzo del servidor honesto y sincero, interesado en el bien de todos.

Si acudís al Espiritismo  buscando orientación para el trabajo sublime del espíritu, no os olvidéis de vuestra propia luz. No contéis con antorchas ajenas para la jornada. En los planos de sufrimiento regenerador, en las cercanías de la carne, lloran amargamente millones de hombres y de mujeres que abusaron de la ayuda de los buenos, precipitándose en las tinieblas al perder en la tumba los ojos efímeros con que apreciaban el paisaje de la vida a la luz del Sol.

Indudablemente, la intención no puede ser más noble, pero es indispensable que consideréis vuestra necesidad de integración en el deber de cada día. Es imposible progresar en un siglo, sin atender las obligaciones de la hora. Es imprescindible, en la actualidad, recomponer las energías, reajustar las aspiraciones y santificar los deseos.

No basta creer en la inmortalidad del alma. Es inaplazable la iluminación de nosotros mismos, para que seamos claridad sublime. No basta, para la redención, el simple reconocimiento de la supervivencia del alma o del intercambio entre los dos mundos. Los livianos y los malos, los ignorantes y los tontos, pueden comunicarse igualmente a distancia de país a país. Antes de nada lo que importa es elevar el corazón, romper las murallas que nos encierran en la sombra, olvidar las ilusiones de la posesión, rasgar los velos espesos de la vanidad y abstenerse del letal licor del personalismo envilecido, para que las claridades del monte fulguren en el fondo de los valles, para que el sol eterno de Dios disipe las transitorias tinieblas humanas.

La Puerta Divina no se abre a espíritus que no se divinizaron por el trabajo incesante de cooperación con el Padre Altísimo. Y el suelo del planeta, al que os prendéis provisionalmente, representa el bendito círculo de colaboración que el Señor os confía. Recoged el rocío celestial en vuestro corazón sediento de paz, contemplad las estrellas que nos hacen señales de lejos, como sublimes ápices de la Divinidad, pero no olvidéis el campo de las luchas presentes.

El espiritualismo, en los tiempos modernos, no puede encerrar a Dios entre las paredes de un templo de la Tierra, porque nuestra misión esencial es la de convertir toda la Tierra en el templo de Dios.

Alimentemos la esperanza renovadora. No invoquéis a Jesús para justificar anhelos de reposo indebido. Él no alcanzó el cénit de la Resurrección sin subir al Calvario, y sus lecciones se refieren a la fe que transporta montañas.

No reclamemos, pues, el ingreso en mundos felices, antes de mejorar nuestro propio mundo. Olvidad el viejo error de que la muerte del cuerpo constituye una milagrosa inmersión del alma en el río del encantamiento. Rindamos culto a la vida permanente, a la justicia perfecta, y adaptémonos a la Ley que apreciará nuestros méritos siempre en conformidad con nuestras propias obras.

Nuestro trabajo es de iluminación y de eternidad. El Gobierno Universal no nos encargó la custodia de altares perecederos. No fuimos convocados a velar en el círculo particular de una interpretación exclusivista, sino a cooperar en la liberación del espíritu encarnado, abriendo horizontes más amplios a la razón humana y rehaciendo el edificio de la fe redentora que las religiones olvidaron.

Unos soplos inmensos de la onda evolucionista barren los ambientes de la Tierra. Todos los días se desmoronan principios convencionales, mantenidos como inviolables durante siglos. La mente humana, perpleja, es impulsada a transiciones angustiosas. El cambio de valores, la experiencia social y el proceso acelerado de selección por el sufrimiento colectivo perturban a los tímidos y a los descuidados, que representan una abrumadora mayoría en todas partes… ¿Cómo atender a esos millones de necesitados espirituales, si no tenéis la responsabilidad del socorro fraternal? ¿Cómo sanar la locura incipiente, si no os transformáis en imanes que mantengan el equilibrio? Sabemos que la armonía interior no es artículo de oferta y demanda en los mercados terrestres, pero la adquisición espiritual sólo es accesible en el templo del espíritu.

Es necesario que encendamos el corazón en amor fraternal, ante el servicio a efectuar. No bastará, en nuestras realizaciones, la creencia que espera; es indispensable el amor que confía y atiende, transforma y eleva, como recipiente legítimo de la Sabiduría Divina.

Seamos instrumentos del bien, antes que esperar cualquier gracia. La tarea exige valor y suprema devoción a Dios. Sin que nos convirtamos en luz, en el círculo en que estamos, en vano acometeremos las sombras, a nuestros propios pies. Y, en la acción que nos compete, no nos olvidemos que la evangelización de las relaciones entre las esferas visibles e invisibles es deber tan natural y tan inaplazable de la tarea como la evangelización de las personas.

No busquéis lo maravilloso: la sed de lo milagroso puede viciaros y perderos.

Vinculaos, por la oración y por el trabajo constructivo, a los planos superiores, y estos os proporcionarán contacto con los Almacenes Divinos, que dan a cada uno de nosotros según la justa necesidad.

Las situaciones que os oprimen en el paisaje terrenal, por más duras o desagra -dables que sean, representan la Voluntad Suprema.

No saltéis los obstáculos, ni intentéis huir de ellos, vencedlos, utilizando la volun-tad y la perseverancia, dando así oportunidad de crecimiento a vuestros propios valores.

No transitéis sin la debida prudencia en los caminos de la carne, en que, muchas veces, imitáis a la mariposa insensata. Atended las exigencias de cada día, contentándoos al satisfacer las tareas mínimas.

No intentéis el vuelo sin haber aprendido a andar. Sobre todo, no indaguéis sobre probables derechos que os corresponderían en el banquete divino, antes de liquidar los compromisos humanos.

Es imposible conseguir el título de ángeles, sin antes ser criaturas sensatas.

Presiden nuestros destinos soberanas e indefectibles leyes. Somos conocidos y examinados en todas partes.

Las facilidades concedidas a los espíritus santificados que admiramos, son prodigadas a nosotros, por Dios, en todos los lugares. El aprovechamiento, sin embargo, es obra nuestra. Las máquinas terrestres pueden llevar el cuerpo físico a considerable altura, pero el vuelo espiritual, con el que os liberaréis de la animalidad, jamás lo realizaréis sin alas propias.

Solamente los siervos que trabajan, graban en el tiempo las señales de la evolución; solo los que se bañan en el sudor de la responsabilidad consiguen acuñar nuevas formas de vida y de ideal renovador. Los demás, llámense monarcas o príncipes, ministros o legisladores, sacerdotes o generales, entregados a la ociosidad, se clasifican en el orden de los parásitos de la Tierra; no llegan a señalar su permanencia provisional en la corteza del Planeta; revolotean como insectos multicolores, volviendo al polvo del que se alzaron por algunos minutos.

Valgámonos de la luz para las realizaciones necesarias. Participemos del glorioso Espíritu de Cristo. Convirtámonos en claridad redentora.

Un desequilibrio generalizado y creciente invade la mente humana. Se combaten, desesperadamente, las naciones y las ideologías, los sistemas y los principios. Estable-cida la tregua en las luchas internacionales, surgen deplorables guerras civiles, arman-do hermanos contra hermanos. La indisciplina fomenta levantamientos y el ansia de libertad perturba la tranquilidad de los pueblos. Hay guerra entre las esferas de acción, encarnados y desencarnados de tendencias inferiores luchan ferozmente, por millones. Innumerables hogares se transforman en ambientes de inconformidad y falta de armonía. El hombre pelea consigo mismo en el actual proceso acelerado de transición.

¡Equilibraos, pues, en la edificación necesaria, convencidos que es imposible confundir la Ley o traicionar los dictámenes universales!

Del Libro en un Mundo Mayor de Chico Xavier (discurso de Eusebio)

***************************************************

*********************

********

NO CIERRES LOS OJOS A LA LUZ

Mercedes Cruz Reyes

 

Las agrupaciones religiosas son procuradas, casi siempre, por investigadores curiosos que, a la primera vista, parecen vagabundos caminantes; sin embargo, es forzoso reconocer que hay siempre ascendentes espirituales compeliéndoles el espíritu al examen y a la consulta; ellos mismos no podrían definir esa convocatoria sutil y silenciosa que los obliga a oír, a veces, grandes explicaciones, largos discursos, exposiciones y elucidaciones que, aparentemente, no les interesan.

En varias circunstancias, afirman tolerar el asunto, en vista del código de gentileza y del respeto mutuo; entretanto, no es así. Existe algo más fuerte, más allá de las buenas maneras que los compelen a oír. Es que sonó el momento de la revelación espiritual para ellos.

Muchos continúan indiferentes, irónicos, recalcitrantes, mas la responsabilidad del conocimiento ya les pesa en los hombros y, si pudiesen sentir la verdad con más claridad, albergarían la cariñosa amonestación del Maestro en lo intimo del alma: “Hoy se cumple esta Escritura en vuestros oídos”.

La misericordia fue dispensada. Dio Jesús alguna cosa de su bondad infinita. Se cumplió la divina palabra. Si los interesados no se beneficiaren con ella, peor para ellos.

En todos los tiempos el hombre sueña con la patria celestial.

La Religión es la predicación  de la fe  santificante donde el hombre  encuentra las reglas de conducta y perfección, que necesita para el desarrollo de la vida mental  en dirección a las conquistas divinas

Llevamos millares de años de reencarnación en reencarnación adquiriendo inteligencia por medio de la experimentación incesante, y gracias a la  luz  espiritual y el discernimiento  es que poco a poco vamos perfeccionando la mente.

Solamente la Religión consigue limar las más recónditas aristas del ser, pues al incidir en los centros profundos de elaboración del pensamiento, altera paulatinamente las características del alma y eleva su padrón vibratorio, a través de sus relaciones con el mundo  y con sus semejantes.

Pero no debemos olvidar que no hay que forzar voluntades, que el camino a de recorrerlo uno mismo y por propia voluntad, hay que tener ojos para ver y oídos para oír para comprender el mensaje de Cristo.

Si la visión del infinito turba y enloquece a las almas débiles, fortifica y engrandece a las valerosas. En el conocimiento de las Leyes Superiores el hombre obtiene la fe  esclarecida, la confianza en el provenir, el consuelo en la desgracia. Este conocimiento se hace benevolente  para los débiles, para todos los que se agitan  en los círculos inferiores  de la existencia, que son victimas  de las pasiones de la ignorancia.

El medio en que se hallan muchos hombres no es apto  para recibir las cosas del espíritu, muchos ahogan las verdades  por interpretarlas de una forma grosera y material.

La verdad es comparable a las gotas de agua procedentes de la lluvia  que tiemblan en la extremidad de la rama. Mientras  permanecen suspendidas en ella, brillan como los más puros diamantes bajo el esplendor de la luz; en cuanto caen al suelo, se unen  a todas las impurezas. Todo cuanto nos viene de arriba se ensucia con el contacto terrestre.

En el alma existe un sentimiento natural que la orienta  hacia un ideal de perfección en el cual identifica el Bien y la Justicia. Cuando el espíritu está iluminado  por la ciencia, fortificado  por la razón, apoyado en la libertad de conciencia, este sentimiento, el más noble  que se puede experimentar, se convertirá en el móvil de grandes  y generosas acciones; pero empañado, falseado, materializado, se convierte con demasiada frecuencia, por obra de la teocracia en un instrumento de dominación egoísta.

Todos los hombres no se hallan en estado de alcanzar las cimas intelectuales, por eso la tolerancia y la benevolencia se imponen.  Si el deber nos incita a separar a los buenos espíritus  de las manifestaciones vulgares de la religión, es preciso abstenerse de arrojar piedras a las almas enfermas, desconsoladas,  incapaces de  asimilar las nociones abstractas y que encuentran en su fe ingenua un sostén y una confortación

El número de creyentes sinceros disminuye  día a día, la idea de  Dios, para unos es sencilla  y grande, otros por no saber elevarse hasta lo absoluto, han adoptado a su forma  y a su medida todo lo que  quisieran concebir. Con ello rebajan a Dios hasta su propio nivel atribuyéndole  sus pasiones y sus debilidades, reduciendo la Naturaleza y el Universo a través del prisma de su ignorancia, descomponiendo en diversos colores el puro rayo de la verdad.

Por eso las religiones que son manifestaciones temporales, aspectos parciales de la eterna verdad, deben transformarse, pues llega el día en que tenemos que conocer el Evangelio y nos topamos con la verdad. Algunos están ciegos y olvidan que Religión en tesis, es la presencia del Creador en el alma de la criatura rumbo a la perfección.

Si no nos favorece  con la visión de la vida, más halla del plano físico, habrá fracasado, en su elevada misión de tutora maternal de las criaturas terrestres, consolándolas y redimiéndolas, en las múltiples fases del trabajo en que se especifica.

El cuerpo es una casa temporal en la que nuestra alma se recoge para aprender. Cuando somos alcanzados por los dardos de la desilusión y del cansancio, el espíritu humano recuerda instintivamente algo impreciso, que se presenta en su pensamiento angustiado como el paraíso perdido.  Desequilibrado en la Tierra pide auxilio y la respuesta de lo Alto no se hace esperar abriendo un nuevo camino ante el alma oprimida y fatigada que se vuelve hacia el más allá llena de Amor, sufrimiento y esperanza.

La ciencia construirá para el hombre  el clima del confort, y lo enriquecerá con los blasones de la cultura superior; la filosofía lo ayudará con valiosas interpretaciones de los fenómenos  con los que la Eterna sabiduría se manifiesta,  pero solamente la fe, con sus estatutos de perfección intima, consigue preparar a la gloria Universal a nuestro espíritu imperecedero para ascender.

Si dentro del conocimiento de la Doctrina Espirita no nos beneficiamos para ser mejores personas y evolucionar, despertar a la Luz con la verdad que nos libera, estaremos como el siervo del Señor, que habiendo recibido la luz la escondió debajo del celemín y no se benefició de ella.

***********************************************

********************************************

MADUREZ ESPIRITUAL

Mercedes Cruz Reyes

 

El nido domestico sin ninguna duda es la generosa oportunidad para la procreación digna de nuevos cuerpos físicos, que tanto auxilia a los Espíritus  desajustados del Más Allá, afligidos  por conseguir olvidar en el organismo de la carne los remordimientos torturantes de su pasado tenebroso.

 

Jesús tuvo la capacidad en el Espíritu  para amar a todos los seres, se mantuvo soltero y fue el más sublime amigo, hermano y guía de toda la Humanidad, cuando existe una capacidad como en este caso, acobarda la idea fundamental de constituir familia consanguínea y normalmente egocéntrica, sin que esta actitud  represente un aislamiento condenable

 

Durante su desencarnación Jesús no sufrió por la separación de la familia carnal, porque en su vida  su corazón estaba liberado  de la parentela física.  Manifestó muy bien  ese gran amor  hacia todos, cuando formulo la sibilina  indagación a su madre de esta forma: ¿Quién es mi madre, y quienes son mis hermanos? 

 

Cuando la madurez espiritual permite entrever las existencias pasadas,  verificamos que nuestro tradicional sentimentalismo humano está en contradicción evidente con las cualidades del heroísmo y liberación del espíritu divino que nos rige por los destinos  y caminos del mundo planetario.

 

La evocación de vidas pasadas, con el consecuente avivamiento, sorprende profundamente, ante los dramas exagerados  que representa  delante del cuerpo físico que sirvieron  en el pasado a consecuencia  de la rutinaria separación de las familias consanguíneas que habíamos constituido en la Tierra. Verificamos entonces  que la muerte física es el fin de un periodo de aprendizaje del espíritu en la carne.  La perdida del cuerpo material no destruye el lazo de amistad ni los odios milenarios del espíritu, porque este es el eterno sobreviviente de todas las muertes.

 

Cuando se comprende la realidad de la vida espiritual, se ríe por las veces que se ha llorado sobre los cuerpos de los  familiares terrenos, comprendiendo  que solo fueron vestimentas provisorias, que se hubo de devolver periódicamente al guardarropa prosaico del cementerio. Es un llanto milenario  que las criaturas de todas las razas entregaron junto  a los lechos de los enfermos y sobre los sepulcros carcomidos, en la crasa  ignorancia  de la realidad espiritual. La muerte es la liberación y la tumba el laboratorio químico que devuelve a la circulación a las moléculas cansadas por el uso. Cuanto mayor es la ignorancia del alma, en lo tocante a la muerte  física, tanto más critica y dramática se volverá la hora en donde la criatura debe devolver  el cuerpo prestado  y reclamado por el almacén de aprovisionamiento de la madre tierra.

 

 Los que creen en la reencarnación y son conscientes de la realidad espiritual casi no lloran por los que parten hacia el otro lado de la vida, y tampoco  temen a la muerte, porque reconocen en ella  la intervención amiga  que  libera al espíritu, auxiliándolo para que vuelva a iniciar un nuevo camino en el verdadero mundo, que es el Más Allá.

 

Nuestro parientes físicos, a medida que van desencarnando, prosiguen en el Más Allá  con las tareas a que nosotros estamos ligados para la felicidad en común. Los que parten con antecedencia, preparan el ambiente  feliz para  aquellos que se demoran  más tiempo en la carne. Delante de esta verdad no hay justificación alguna para los desmayos histéricos, los gritos desgarrados y las clásicas acusaciones escandalosas contra Dios por la partida de nuestros seres queridos.

 

En la tierra principal motivo del sufrimiento, reside en la gran ignorancia espiritual. Los siglos se acumulan  constantemente  y los hombres continúan repitiendo las cosas que hace siglos hicieron, prefieren expoliar en nuevas pruebas por la ociosidad de pensar y la indiferencia  que prestan al saber. Constantemente las almas terrenales suben y bajan en el mismo  grado de evolución a través de innumerables encarnaciones.

 

Hay un acentuado desinterés  por parte de la humanidad  con respecto a su felicidad  espiritual, se sienten invadidos  por gran tristeza al comprobar  lo lento que ascienden, y se mueve prejuiciosamente por los caminos espinosos de la vida física.

 

Solamente la incesante liberación y renuncia valerosa a las ilusiones de la carne, es realmente  lo que nos desata  de las cadenas de la vida `planetaria, y que nos ayuda muchísimo en las más variadas desencarnaciones  en los ciclos reencarnatorios

 

Aunque estemos encarnados, podemos vivir en parte, el ambiente del astral superior o inferior, al cual iremos a morar después de desencarnados. Los hábitos  elevados y cultivados  durante la vida física son ejercicios que nos desarrollan la sensibilidad psíquica para que podamos  sintonizar  más tarde con la esfera del Más Allá, como también es el resultado del entrenamiento de las bajas pasiones, que representan la medida exacta del afincamiento que tengamos en los charcos tenebrosos del astral inferior.

 

A medida que nos vamos liberando  de los preconceptos, pasiones y caprichos humanos, también nos desinteresamos por la garantid  que ofrece nuestra identidad personal, a través de las formas  en el mundo de la materia. Se comprende entonces que todos los seres son hermanos  y que el exclusivismo  por la familia consanguínea no representa la realidad sobre la verdadera familia, que es la espiritual. Aunque los hombres se diferencien  por sus organismos físicos y razas, todos provienen  de una sola esencia original, que los creo y los hace hermanos entre si, por más que se quiera contradecir esta afirmación.

 

El hogar tanto puede ser oficina de trabajo para las almas afinizadas desde el pasado remoto, como una oportuna escuela correctiva de caminos espirituales que se renueva entre adversarios al encontrarse encadenados a través de muchos siglos.

 

Procuremos dentro del ámbito familiar aprender las lecciones oportunas que en el se dan, hacer los ejercicios con mucho primor, pues nada más  doloroso y frustrante que obtener el fracaso en la escuela para de nuevo tener que iniciar las tareas en próximas existencias.

 

La vida continua si, pero de las condiciones  en que queremos seguir viviendo depende  del hoy, del ahora, pues nunca se nos olvide que estamos construyendo nuestro futuro.

Extraído del libro “El Sublime Peregrino” de Ramatis

**************************************************

*************************************

EVOLUCIONANDO CON EL ESPIRITISMO

El Espiritismo dilata el pensamiento y abre nuevos horizontes; en lugar de tener una vista estrecha y mezquina que concentra la atención en la vida presente, enseña que esta vida solo es un eslabón en el conjunto armonioso y grandioso de la obra del creador.

Como Espíritus eternos que somos, estamos hoy en el punto exacto de la evolución para la cual nos preparamos, con los recursos más adecuados para la solución de nuestros problemas y tareas, según los compromisos que contrajimos, sea en el campo del progreso necesario o en la esfera de la prueba rectificadora.

La base de la tranquilidad del hombre reside en su integridad en la conciencia, debiendo comprender que todos sus problemas  constituyen debitos  que le compete resarcir y que todas las facilidades que nos enriquecen el camino son instrumentos que el Señor nos presta, a fin de que nos sirvamos de ellos  para utilizar nuestra voluntad, construyendo  un mundo feliz en el futuro y comprendiendo así que la vida nos devuelve aquello que le damos.

Incontestablemente la sociedad terrena está muy avanzada en la senda del progreso dentro del siglo XX, pero da pena  que la paz de tantos y tan admirables  triunfos sociales, el hombre no se conduzca también un poco más respetuoso ante Dios, sumiso  ante Sus Leyes, agradeciendo los favores que del Cielo recibe con la posibilidad de tales conquistas para el bien de todos.

Olvidamos con facilidad que la gloria del hombre virtuoso es el testimonio de la buena conciencia. Por lo tanto si conserva la conciencia pura, siempre estará alegre. Una buena conciencia puede soportar muchas cosas y permanecer alegre, hasta incluso en las adversidades. La mala conciencia en cambio, anda siempre temerosa e inquieta.

Se goza de suave sosiego si de nada nos acusa el corazón. Si nos acercamos a Jesús en la vida y en la muerte, entregándonos  fielmente,  El nos socorrerá, cuando todos nos falten…

No busquemos reposo, nacimos para trabajar por eso dispongámonos   más  hacia la paciencia que para el consuelo, más para la cruz que para la alegría…

Las leyes eternas establecidas por el Supremo Señor para la regencia de Su Creación, jamás serán impunemente  desacatadas, pues todos sufrimos  las consecuencias inevitables de los hechos que realizamos contrarios a la ley. Todos sabemos, porque el Evangelio lo advierte, que a cada hombre le será concedido de acuerdo con los actos practicados.

Comprendiendo las leyes que rigen los destinos de la Humanidad se puede esclarecer a los ignorantes  en cuanto a la severidad  y a la justicia de las mismas leyes, con lecciones prudentes y racionales que podrán contribuir mucho para la educación de las almas frágiles  que aun no pueden o no saben comprender que los mundos y sus Humanidades son regidos por una justicia Inflexible, que, para bien del propio delincuente, de el exigirá actos armoniosos  con la armonía de la Creación, jamás sancionando desvíos de las rutas trazadas por la Legislación Suprema.

La bondad paternal del creador, cuyas leyes, establecen una inflexible justicia en la punición del error, también establecen la misericordiosa enseñanza para la rehabilitación del alma culpable, por eso la meditación es una experiencia para el arrepentimiento, gracias a ella se consigue elevarse por encima de las miserias  vislumbrando un camino para observar dentro de la armonía  de la legislación divina.

Son muchos los sordos por ignorancia, sin buena voluntad para el progreso, y hasta incluso padecen rebeldía debido a las amarguras que sufrimos en la esclavitud.

La fe en Dios, la creencia en la reencarnación y en la inmortalidad del alma humana, la consoladora esperanza de la vida después de la muerte, plena de justicia y recompensas permite al hombre escalar hasta Dios lleno de ilusiones y esperanzas  para alcanzar  la Cima, gracias al trabajo que es un bendito elemento de redención para todas las criaturas ya que despierta el sentimiento por el interés fraternal hacia sus semejantes.

La resignación ante la adversidad es el sublime amparo del desgraciado, que envuelve su personalidad, animándola y resignándola con pleno testimonio de acerbos dolores.

Es preciso que el alma pecadora se vuelva para Dios, nuestro Padre, el cual siendo poderoso concederá fuerzas para conseguir la victoria contra uno mismo.

Dios protege y salva al “humilde”, ama y consuela, al humilde que se inclina ante El y le da abundancia de gracias  y después del abatimiento, le levanta para la gran honra. Al humilde revela sus secretos y lo atrae para Si y le invita. El humilde, al sufrir ofensas, conserva su paz, porque confía en Dios y no en el Mundo.

Mientras el hombre no se reconozca inferior a todos, no habrá realizado progreso alguno.

Es necesario avisar a los hombres de las verdades,  para que se conduzcan mejor en la vida. ¡Ama y Respeta la Doctrina del Consolador prometida por Jesús! Vigila, prudentemente, por la Revelación con claridad y dedicación, porque solamente ella, con las enseñanzas de las leyes que dirigen los destinos humanos, corregirá tales desarmonías existentes en el seno de las sociedades terrenales.

Trabajo realizado por Merchita

Extraído de “Dramas de la Obsesión” de Ivonne Pereira.

****************************************

*********************************************

ALMA, ESPÍRITU U HOMBRE

Mercedes Cruz Reyes

El Espíritu sopla donde quiere, cuando quiere, según las corrientes divinas de la inspiración: es la ley de  todas las revelaciones superiores – hecha a los hombres. Cabe a estos reunir, condensar esas verdades fragmentarias, esos rayos dispersos y de eso componer la síntesis luminosa, el encadenamiento harmonioso.

Somos seres humanos, estamos compuestos de un alma y de un cuerpo,  esto es, de espíritu y de carne. El alma  es el principio de vida en el hombre, un espíritu encarnado; es el principio de la inteligencia, de la voluntad, del amor, la sede de la conciencia y de la personalidad.

El cuerpo es un envoltorio de carne, compuesto de elementos materiales, sujeto a cambios, a la disolución a la muerte. Siendo este inferior al alma, pues solo es apenas un envoltorio, su vestimenta.

No debemos  despreciar al cuerpo, todo lo contrario, pues el alma lo necesita para realizar su destino. No podemos despreciar la herramienta que nos permite ganar el sustento.

El alma está unida al cuerpo por un elemento intermediario, llamado cuerpo fluídico o periespiritu, que participa, al mismo tiempo, del alma y del cuerpo, del espíritu y de la carne y los vincula, de alguna forma, uno al otro.

El periespiritu está alrededor del espíritu, es como  el contenido de un fruto un envoltorio muy fino llamado perisperma, el Espíritu está envuelto por un cuerpo muy sutil denominado periespiritu.

El periespiritu une el cuerpo al alma  penetrándolos y permitiendo el inter penetrarse. El periespiritu se comunica con el alma a través de corrientes magnéticas y, con el cuerpo, por medio del fluido vital y del sistema nervioso, que le sirve en cierta forma de transmisor.

El hombre en realidad  está compuestos por tres elementos constitutivos, el cuerpo, el espíritu y el periespiritu. Es en el momento de la concepción cuando  comienza la unión  del alma al cuerpo y se hace definitiva  y completa en el nacimiento.  El alma no está encerrada en el cuerpo, ella irradia por fuera, como la luz a través del cristal de la lámpara. Ningún cuerpo puede mantener  materialmente cautivo al espíritu  o alma, ella puede exteriorizarse. Siendo indivisible el alma ella está por todo nuestro cuerpo más su acción se hace sentir más particularmente  en el celebrocuando pensamos, en el corazón, cuando se sufre y se ama.

El alma nunca se separa del periespiritu, ya que este es el vestido del espíritu, es su indispensable vestimenta fluídica,  precede a la vida presente y sobrevive a la muerte. Es el que permite a los espíritus desencarnados  materializarse, eso es, aparecerse  a los vivos, hablarles, como acontece en las reuniones espiritas.

El periespiritu es entonces un cuerpo fluidico semejante a nuestro cuerpo material, es el verdadero cuerpo, las verdaderas formas humanas, y que no cambia en su esencia. Nuestro cuerpo material se renueva a cada instante; sus átomos se suceden y se reforman; nuestro rostro se transforma  con la edad; el cuerpo fluídico propiamente dicho no se modifica  materialmente, el es nuestra verdadera fisionomía espiritual, el principio permanente de nuestra entidad y de nuestra estabilidad personal.

El alma antes de encarnar en el cuerpo, estuvo en el espacio que es el lugar donde están los Espíritus como el mundo es el lugar de los cuerpos, el periespiritu encontró su fluido en el fluido cósmico universal, esto es, una fuerza primordial, etérea; cada mundo tiene sus fluidos especiales, tomados del fluido universal; cada espíritu tiene su fluido personal, en armonía con el del mundo que habita y su propio estado de adelantamiento.

El espacio es la inmensidad, esto es, el infinito donde se mueven los mundo, la esfera sin límites, que nuestro limitado pensamiento no puede concebir ni definir.

El espíritu que está en el espacio, reencarna en un cuerpo   porque es la ley de su naturaleza, la condición necesaria de sus progresos y de su destino. La vida material, con sus dificultades;  precisa del esfuerzo y es  el esfuerzo el que desenvuelve sus poderes latentes y sus  facultades en germen. Reencarnando las veces que sean necesarias hasta que consiga la plenitud de su ser  y de su felicidad.

La vida del Espíritu es una educación progresiva, que presupone una larga serie de trabajos  que realizar y etapas que recorrer. El espíritu no puede en una sola existencia humana conseguir los logros a que está predestinado, el solo puede progresar, reparar, renovando varias veces  sus existencias en condiciones diferentes, en variadas épocas, en diversos medios. Cada una de sus reencarnaciones  le permite  mejorar su sensibilidad, perfeccionar sus facultades intelectuales y morales.

En sus vidas precedentes el espíritu comete males  y equivocaciones que tiene un efecto. Esa laguna  es la que es necesario reparar.

El mal es la ausencia del bien, como lo falso es la negación de lo verdadero, la noche, la ausencia de la luz. El mal no tiene existencia positiva; el es negativo por naturaleza. Hacer el bien es aumentar  el Ser en nosotros, omitirlo es disminuirlo. Para hacernos una idea, de  la misma forma que el trabajador que hizo una tarea mal, la comienza de nuevo para hacerla bien, el Espíritu  rehace la vida en la que fallo.

Las revelaciones de los Espíritus  nos traen las pruebas de que esto es así; las aptitudes  innatas de cada individuo, que determinan su vocación y le trazan en este mundo las  grandes líneas  de su vida. De ahí, las diferencias materiales, intelectuales y morales que distinguen entre sí a los hombres en la Tierra y explican las desigualdades sociales.

la humanidad siempre a creído en la reencarnación, la Antigüedad la profeso; los grandes iniciados la enseñaron al mundo, y Jesús mismo  se refiero a ella en su Evangelio.

Nos preguntaremos porque si hemos vivido varias veces porque no nos acordamos de nuestras vidas pasadas, Dios no permite que esto suceda,  porque nuestra libertad quedaría disminuida por la influencia del recuerdo de nuestro pasado. “el que pone la mano en el arado, si quiere hacer bien su trabajo, no debe mirar atrás.  Esto se procesa de la siguiente manera: cuando el Espíritu reencarna, a la medida que penetra en el cuerpo, sus facultades se adormecen, una después de la otra; la memoria se apaga y la conciencia de adormece. En el momento de la muerte, el fenómeno es lo contrario. A la medida que el Espíritu desencarna las facultades se desprenden, una despues de la otra, la memoria se libera, la conciencia se despierta. Todas las vidas anteriores, vienen poco a poco, a ligarsea la vida que el Espíritu acaba de dejar.

El espíritu cuando está encarnado a través de la hipnosis  o en el sueño artificial en diversos grados puede provocar momentáneamente  el recuerdo de sus vidas pasadas. Se ha realizado por eminentes sabios experiencias al respecto, y han probado la realidad de las existencias anteriores.

Esas experiencias se realizan de la siguiente forma: cuando un experimentador consciente y competente encuentra a un individuo apto para soportar su influencia magnética, el lo adormece. Gracias a ese sueño, la vida presente es momentáneamente suspendida. Entonces el recuerdo de las vidas anteriores, adormecido en las profundidades de la conciencia, despierto  y el individuo hipnotizado revé y narra todo su pasado. Han sido escritos libros enteros sobre esas revelaciones preciosas, que nos hacen conocer las leyes del destino.

Es necesaria que la vida actual sea suspendida, adormecida para que las vidas anteriores se revelen. Es como el sol que solo cuando desaparece puede dejarnos ver las estrellas.

El espíritu reencarna por todas partes del universo. Porque todos los mundos están destinados para recibir la vida bajo sus variadas formas y en todos los grados. El que reencarnemos en la Tierra, es porque es un mundo regido por la ley del trabajo y del sufrimiento, es un lugar propicio para el adelantamiento y el progreso del Espíritu en estado inferior.

La Tierra es uno de los innumerables mundos que pueblan el espacio; uno de los menores por el volumen, porque solo tiene 10.000 leguas de circunferencia, sin embargo, grande en cuanto a los destinos que en ella se cumplen.

Durante mucho tiempo se creyó que la tierra estaba inmovible en el espacio, más el sabio e infortunado Galileo probó que ella gira alrededor del sol. El Sol es 1.400.000 veces mayor que la Tierra y es de ella separado por 37 millones de leguas.

Por una fuerza irresistible, que se llama fuerza de atracción, el Sol atrae a la Tierra y a los otros planetas. Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, etc.… como el imán atrae al hierro.  Todos los globos se atraen unos a los otros y se mantienen en el espacio, en razón de su volumen y de la distancia  que los separa. Los mayores atraen a los menores. Cada estrella es un sol; los soles, por su vez, son atraídos por otros más poderosos y arrastrados, así como sus planetas y sus satélites, en la intimidad sin límites. Es el movimiento perpetuo en la eterna armonía que constituye el equilibrio universal.

Siempre que miremos el horizonte divino, sepamos que el espíritu sopla como el viento y que hay vida por todas partes. Procuremos imprimir en la vida que se desarrolla a nuestro alrededor, optimismo, y luz, la luz que salga de nuestro espíritu, que evolucionando y progresando sea un conjunto en  la armonía Universal,  facilitando el progreso, para que sea un tanto positivo en la obra de Dios.

************************************************************

***********************************************

REFORMA INTIMA

Mercedes Cruz Reyes

La misión de Jesús  fue  esclarecernos la necesidad de la reforma intima. Demostrando que el hombre debe comprender mejor a su semejante, valorar siempre sus acciones  y reacciones para que perciba mejor sus verdaderos sentimientos, disculpando sus deficiencias y buscando su mejoramiento moral.

La reforma espirita nada tiene que ver con las transformaciones del ambiente social en ese o aquel punto del planeta. Es la reforma de nosotros mismos, la iluminación de la conciencia y el re ajustamiento del punto de vista individual, con base en los deberes cristianos, sin los cuales toda metamorfosis externa es apenas   un cambio de ropa, sin el cambio de aptitud.

La reforma íntima es un proceso que se realiza lentamente por la adquisición de recursos espirituales, a través de la práctica del amor fraterno, de la oración, de la meditación, de la realización de buenas obras.

En general, surge lentamente por un despertar de conciencia de la persona, que va aumentando el campo de entendimiento de su universo espiritual.

La reforma íntima promueve la cura de las enfermedades que acometen al ser humano, a través del perfeccionamiento espiritual. La persona va eliminando sus aristas negativas, sus fallas en las relaciones con sus semejantes y a medida que practica el bien va mejorando su estado de salud.

Cuando el ser se dedica a hacer una reforma íntima, renovando sus actitudes con el propósito de modificarse íntimamente, promueve la mejoría del estado de salud del cuerpo, de la mente y del alma.

Y en su connotación intrínseca, produce cambios estructurales en el peri espíritu. Consiste en un proceso de perfeccionamiento de los atributos, según el paradigma universal del “amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí  mismo”(Lucas 10,27).

Constituye un trabajo relevante de educación espiritual, complementando por el firme propósito del ser humano de eliminar de su estructura espiritual, loa pensamientos de odio, de envidia, de venganza, de celos, de rabia, de maledicencia, las pasiones inferiores y los vicios como el juego, el cigarrillo, el alcohol, las drogas y los desvíos en la sexualidad.

Raras veces el enfermo es orientado para buscar una institución religiosa de su preferencia. Al hacerlo, espera curarse de un momento para otro y puede desilusionarse porque la acción terapéutica espiritual es lenta y gradual, pudiendo mantenerse imperceptible durante algún tiempo. Pero llega para la persona el momento en que la situación comienza a clarear, disipando las nieblas de su entendimiento, haciéndolo reconocer su propia modificación interior, de su modo de sentir y de pensar y ella entonces toma conciencia de lo que está ocurriendo en su perfección espiritual, encontrando bien estar y alegría de vivir. Su reconocida mejora se realiza, igualmente, en su estructura periespiritual constituyendo una adquisición de valor inestimable y duradero.

En la doctrina Espirita la renovación comienza en uno mismo, independientemente   de comprensiones exteriores, independientemente de comprensiones exteriores, destaquemos algunas de las reformas ineludibles  en el Estado Interior de la persona, como siendo  medidas que nos caben adoptar en régimen de urgencia:

HORAS – Decretar para sí mismo orientaciones necesarias contra el desperdicio de las horas, valorizando las sobras de cualquier minuto del que se pueda disponer en la ejecución de algo provechoso.

POSESIONES – Crear disciplinas personales contra el egoísmo, renunciando  a la detención de lo superfluo a favor de los que se encuentran en dificultades más amplias  que las nuestras.

ALIMENTOS – Suprimir los platos excesivos por iniciativa de protección al equilibrio del cuerpo.

PALABRAS – Tratar determinaciones  a si mismo contra la pompa verbal y contra las conceptuaciones infelices, a fin de que la simplificación nos auxilie a ser elocuentes sin exagero  y tranquilos sin displicencia.

EMOCIONES – Reducir el tenor de la sensibilidad para que melindrices y quejas no solapen los beneficios de la reencarnación.

PEDIDOS – Verificar criteriosamente la extensión de nuestras solicitaciones y exigencias ante los otros  y limitarlas a lo estrictamente necesario, al mismo tiempo que   debemos empeñar atención y diligencia en aumentar prestaciones de servicio.

PREOCUPACIONES – auxiliarse, lijando las aflicciones innecesarias, guardando apenas aquellas que traduzcan ventajas reales para nosotros y para los que nos rodean.

HABITOS – Ordenar  la extinción de las practicas indeseables y disminución gradual o la irradiación inmediata  de las costumbres sin utilidad de cualquier naturaleza.

ADORNOS  – Atenuar, cuanto sea posible, la carga de atavíos para que no caigamos en la esclavitud a las exterioridades viciosas.

Los pasos a seguir para cambiar y reformarnos íntimamente, empiezan en la autocritica aliada a la voluntad de cambiar. Percibiendo nuestro arquetipo de pereza y pesimismo. Comprendiendo que todo lleva un tiempo para ser aprendido.  Solo cambiaremos si persistimos en cambiar.

Hemos de aprender a luchar con nuestras ilusiones, sin disfrazar  la realidad de nuestras imperfecciones.

Nuestro orgullo a veces nos impide oír, de los que nos aman,  consejos. Sin comprender que el monologo es característica del egoísta e individualista.

El dialogo jamás debemos romperlo  en cualquier contexto y en los más variados temas, pues gracias a el obtenemos nuevas ideas y observaciones exteriores. El dialogo hace que percibamos la necesidad de la convivencia  y el involucro egoísta en el cual estamos inmersos. Ser flexible  sin faltar a la personalidad, pues la debilidad  en la opinión redunda en las dudas que atraen el fracaso.

Los que nos rodean requieren de nosotros que sepamos disculpar sus errores  pues no debemos olvidar que ellos también son ignorantes y a veces tienen  actitudes impetuosas, que es necesario comprender y tratar de asumir con  serenidad.

La tolerancia es un arma que no debemos desechar ya que ella  nos hace ser flexibles con aquellos  que son en su evolución  moral e intelectual inferiores. Permitiéndonos ver en ellos también lo bueno que poseen y no solo observar lo peor de las personas, evitando el juzgarlas, las comparaciones son a veces odiosas, solemos apuntar los defectos de los otros, pues con ello, muchas  veces reformamos nuestro sentimiento de superioridad.

La  maledicencia es también una actitud recriminable, muchas veces las cosas más  sencillas y nobles, son  maleadas por el puntillazo de la maledicencia, teniendo esa falta a veces graves consecuencia y de difícil solución.  Evitemos la maledicencia y los chismes, y pasar de largo las injusticias, así evitaremos las consecuencias infelices de esas acciones.

El compartir  con los demás es el paso para la solidaridad, hemos de procurar meditar  sobre el “dar y el recibir”.

Hemos de aceptar el destino. No dejando nunca que la frustración  nos dañe  nuestro deseo de mejoramiento. Teniendo calma y perseverancia en nuestros objetivos,  percibimos que el sufrimiento es la inadaptación o rebeldía ante los obstáculos y estos impiden nuestro progreso, procurando manipular positivamente nuestros sentimientos, impediremos que las emociones dominen nuestra razón.

El dolor es un estado emocional, e influye en nuestro sentir, uno de los fundamentos de nuestra existencia  es el perfeccionar nuestros sentimientos.  Los sentimientos negativos atraen las cosas malas, mientras que si pensamos positivamente las cosas se desarrollan con suavidad, aun las más duras, porque apenas dejan huella al saberla canalizarlas por la positividad.

La  reclamación es una especie de rebeldía, que lo que paso debe dejarse donde se encuentra: en el pasado. Pues sabemos que el pensamiento crea; es una energía que puede ser materializada y que cuando es hablada se torna aun más potente. Es proyectar  el sufrimiento de hoy para el futuro, desmorona la esperanza – madre de la realización.

Todos seremos felices  si estamos satisfechos con lo que somos y con lo que tenemos. Si cultivamos los buenos pensamientos, crearemos buenos hábitos. Y cultivando buenos hábitos  crearemos una personalidad edificante.

 

EXTRAIDO DEL LIBRO WALDO VIEIRA “SOL EN LAS ALMAS” Y DE UN ARTICULO DE INTERNET.

**************************************************************

**************************

SOMOS INMORTALES

Mercedes Cruz Reyes

La historia  nos revela que la idea de la inmortalidad  y de las vidas sucesivas ha sido aceptada en todos los tiempos y tuvo siempre muchos, decididos  y esclarecidos defensores.

Esto ya es algo, pero no es mucho; más no es suficiente  para sustentar  de ello ningún principio con carácter de axioma.  Los genios se anticiparon  al progreso de su siglo, y predijeron por una especie de visión profética, lo que solo encaja en la realidad, después de transcurridos muchas generaciones. Hay innumerables testimonios de esto en la cronología de todas las invenciones y descubrimientos, y esto obliga a la razón a rendir homenaje  al talento.

Más es muy fácil confundir las centellas del ingenio con los delirios de la imaginación, se explica, así, la preponderancia que adquirió la imaginación sobre la razón de nuestros antepasados de siglos atrás, y así se explica el positivismo de nuestro siglo actual,  que defiende  a toda costo la razón, no admitiendo nada, absolutamente nada, que no tenga una comprobación tan real, tan positiva como que uno + uno es dos en matemáticas. Los grandes abusos imponen absolutas continencias.

La pequeña planta  que broto en Hydesville, se convirtió en un árbol gigante, cuyo abundante follaje hoy en día se extiende por todas las naciones.

No hay ejemplo en la historia de una ciencia religiosa cuyo crecimiento haya sido tan rápido y la difusión tan generalizada, como ha sido la de esta noble doctrina. Semejante éxito  sin precedentes, es debido a la fuerza de la convicción que el hecho transporta en sí mismo.

Este siglo, en el cual se cumplieron progresos increíbles en todas las ramas de la ciencia  destacará, no en tanto, en la eras siguientes, un gran descubrimiento: la demostración experimental de la existencia del alma y de su inmortalidad.

El genio humano ha producido maravillas. Las condiciones físicas de la existencia mejoraron para más allá de las expectativas más optimistas, y  a pesar de este cambio, una profunda inquietud agita a los pueblos modernos. Es porque nuestra época  se encuentra profundamente trastornada por el agresivo  desaparecimiento  de las antiguas creencias, que con su  rancio aparato de milagros, dogmas y misterios  vacilan bajo redoblados golpes de la ciencia.

Los descubrimientos científicos realizados a partir de Galileo, modificaron singularmente nuestras concepciones  acerca del universo, ampliando los horizontes. Nuestro pequeño globo ya no es el centro del mundo, más si un modesto asteroide en la innumerable multitud de tierras del cielo; y sentimos palpitar en el infinito la vida universal de la cual queríamos poseer el monopolio.

A estos conocimientos positivos corresponde un nuevo ideal que no puede satisfacer  una vieja religión de diecinueve siglos. De este divorcio  entre la ciencia y la fe  resulta la incredulidad.  No es preciso reaccionar contra las engañosas quimeras del materialismo; demostrar que en las enseñanzas religiosas  no todo era falso; que el hombre, a través de una profunda intuición, conoció siempre su verdadera naturaleza inmortal y sintió repercutir en su conciencia el eco más o menos debilitado de los eternos principios de justicia, de caridad y de amor, que velados algunas veces, desfigurados frecuentemente, fueron, no en tanto, sus guías tutelares. La providencia envió misioneros a todas las naciones para predicar la moral eterna. Confucio, Buda, Zoroastro, Jesús, que enseñaron un doctrina semejante, aunque bajo aspectos diferentes.

Rejuvenezcamos los viejos símbolos; mostremos que fueron adulterados por la herrumbre de las edades, desfigurados  por los intereses terrestres; más que, en el fondo, son la misma verdad, el único camino que nos pude conducir a la felicidad.

La mayoría de la masa trabajadora se traduce por un odio siempre creciente contra la injusticia de la suerte, contra los privilegios;  y en las almas tiernas y débiles, por un disgusto de la vida, a la cual se debe el espantoso aumento de suicidas que se observa en la época actual.

Nuestra doctrina ofrece el remedio para semejantes males; es el bálsamo reparador que cicatriza todas las heridas, al mismo tiempo que nos explica el enigma de la vida. por eso mismo, precisa  el ser más conocida para que haga florecer la esperanza en los corazones dilacerados, ya que es un salvaguardia contra los terribles cataclismos de las guerras interiores.   Nuestros brillantes éxitos no deben hacernos olvidar que aun somos  una ínfima minoría, y que existen  millones de almas sujetas a todos los sufrimientos de la duda. 

Hagamos una propaganda activa para llevar al conocimiento del público las convincentes  pruebas  que demuestran la futilidad de las teorías neantistas.

Hoy poseemos armas suficientes para combatir  con la seguridad de obtener la victoria final. El pasado responde por el futuro.

El Espiritismo se desenvolvió bajo los fuegos    cruzados de las burlas, de los sarcasmos, de las injurias y de la calumnia.

Las manifestaciones espirituales fueron, en su inicio, consideradas como supersticiones, y las revelaciones de los espíritus tratadas como divagaciones. Semejantes apreciaciones  masacran todas las reformas en su base: es la incubación dolorosa, más necesaria, que da el bautismo  a los grandes movimientos  filosóficos. Las primeras etapas ya han pasado, y la situación se modificó profundamente desde hace veinticinco años atrás. En todas las partes del mundo aparecerán investigadores   científicos  que realizaron largas observaciones, minuciosas y precisas.

Los nombres de Alfred Russel Wallace e William

Crookes están escritos en el panteón de la ciencia contemporánea por haber sabido conquistar  los primeros lugares en el areópago de los sabios, más su gloria será aun  más realzada por la dignidad de su carácter y la nobleza de su actitud, que los convirtió en los valientes campeones de la nueva ciencia. El brillo de estos grandes nombres debe hacernos  olvidar que, desde el inicio, el Nuevo Mundo  tenis  a sus apóstoles convencidos.

Para poder aprovechar todos los avances que el hombre ha conseguido hasta ahora, es preciso que utilicemos los conocimientos hasta ahora conseguidos, para crecer, utilizándolos en nuestro propio beneficio, si no lo hacemos así, el mundo avanzará pero nosotros no podremos avanzar porque seguimos atados a las pasiones que nos mantienen imantados al suelo, donde la materia, nos hizo prisioneros.

Trabajo extraído del libro “Las Vidas sucesivas” de Gabriel Delanne 

TRABAJANDO Y EVOLUCIONANDO

Por muy grandes que sean los dolores, se ha de mirar desde la perspectiva, de que  La Bondad Divina ubica la existencia del ser para que la vida renueve su  esperanza.

Todo es servicio, en todas partes.

El tiempo trae la oportunidad de este día, mañana será el minuto portador  para la gran transición, que la muerte impone ineludiblemente tanto a los justos como a los injustos… y en la gran transición el bien que se ha hecho muchas veces  sobreponiéndote  a sacrificios y tinieblas, será el roció fecundador después de la nube, el agua pura filtrada por la piedra, la rama lozana que se destaca del lodo y el fruto sabroso de un tronco desgarrado.

 

La vida física no es más que un peldaño de la ascensión a la que todos estamos sujetos. Concluida la fase  de la reencarnación, el alma continúa  creciendo en amor y conocimiento, fuera de las vibraciones de la tierra, en otros planos evolutivos.

 

Se evoluciona por etapas. En una encarnación adquirimos la corona de la cultura, en otra la palma  del amor. Son raros  los que consiguen adquirir  sabiduría y cultura del amor  en una sola vez.

 

La inmersión  en la carne condensa  vibraciones que pasan a sintonizar con el clima mental  de  otras vibraciones resultantes de vidas pasadas, junto a otros seres  que, en cierto modo, dificultan la sublimación libertadora. Sin despreciar la cultura, el alma se beneficia mucho más cuando consigue desarrollar  el sentimiento, lapidando el carácter en el buril del dolor. No siempre son felices  aquellos que desarrollan  mucho, su intelecto, sin tener presente el sentimiento.

 

Considerando que el amor todo lo puede, el alma menos culta, pero buena, siempre encuentra campo espiritual para retornar al conocimiento recogido en etapas anteriores y en la memoria cosa que no sucede  con la cultura sin bondad.

 

El hombre sabio, sin amor, puede tornarse un monstruo. Al desencarnar, notará  que habrá cultivado el cerebro, pero tendrá el corazón vació, y deberá entonces iniciar  una gran jornada  recorriendo la senda estrecha del sufrimiento, sin el conocimiento, en las expiaciones purificadoras.

 

Las mejores armas  que el espíritu puede elegir para su progreso son la oportunidad de amar y sufrir, aprendiendo en el libro del auxilio al prójimo, la interpretación de los enigmas de la vida.

 

La vida no cesa; es acondicionada por el trabajo que no se detiene. En cualquier lugar, el trabajo es la base  impulsora  del movimiento que posibilita la manutención del equilibrio. El trabajo, es un patrimonio legado por la Divinidad y representa el honor y la gloria para el espíritu  sediento de evolución y perfeccionamiento.

 

Mientras nos encontramos en la vida física, no sabemos darle  el valor que tiene como medio que nos permite integrarnos en el Bien ilimitado, considerarlo como una obligación desagradable es un error pues es una bendición substancial de armonía interior y de satisfacción evolutiva.

 

Por la deficiente educación,  vemos en el trabajo solo un medio de subsistencia que al mismo tiempo, nos permite adquirir pertenencias perecederas.

 

Cuando volvemos a la patria espiritual descubrimos sorprendidos, que tal menestra,  lejos de ser una imposición es una realidad, una oportunidad bendita, porque girando alrededor de la construcción incesante, el alma se siente honrada con el premio de cooperar en la sublimación de todas las cosas.

 

Entusiasmados por el interés, en el plano físico, el alma examina la vida de un modo deficiente y desacata  la concesión que representa  la lucha, descubriendo medios para huir de la responsabilidad y de extraer  mayores intereses. Las leyes sutiles y hábiles  que disminuyen el  horario  de la labor,  invitando al hombre  a la ociosidad y a la insensatez con un reposo inmerecido donde la mente libre de responsabilidad y preocupación elevada se entrega a los habitó depresivos, el hombre pierde la alegría y el ánimo, haciendo del trabajo un adversario de la paz intima,…

 

Sin el objetivo noble que el trabajo representa, el hombre se torna un autómata inconsciente, sin rumbo, perdiéndose  en sí mismo, entre inquietudes y repeticiones de falsas necesidades, adquiriendo neurosis y psicosis que terminan por destruir su voluntad. 

 

La vida en todas partes, se desarrolla en un dosel maravilloso de promesas y armonías.

 

La noche es seguida por el día.

 

El dolor apartado por la salud.

 

El odio superado por el amor.

 

El miedo dominado por el fervor y el coraje.

 

La fe, rutilante  e imponente, aclara nuestra senda  al tiempo que nos invita a la conquista de los verdaderos valores.

 

Se desligan las cadenas  de la creencia tradicional y la realización  intelectual proporciona un patrimonio inestimable para alcanzar la legítima victoria.

 

Con el Señor en el corazón y en la mente, no debemos tener miedo.

 

Con la claridad del entendimiento lúcido, el rescate  en el camino del deber reencarnacionista,  nos hace meditar  profundamente, y sin atemorizarnos, pese a que nuestras caídas nos pesen, luchamos por conquistar nuestras propias batallas.

 

 Son muchos los que fracasan en sus tareas,  las que están empeñadas, incluso mucho antes de entrar en ellas. Los adversarios del ayer  pretenden impedir sus pasos, impedir la marcha, dificultando sus posibilidades, distendiendo espinas o doblegando el carácter dentro del comodismo y del placer.

 

No obstante deberán confiar en Jesús Guía y Amigo  de todos, que jamás se olvida de socorrer a los siervos envueltos en los ásperos combates.

 

Siguiendo el camino del bien, el crepúsculo  de las fuerzas físicas nos muestra un sendero de estrellas.

 

No olvidemos que hubo un día, en que un ángel convertido en hombre escaló un monte hostil, sentenciado a la muerte sin ser culpable y, aunque estaba acongojado y solo, acepto la cruz por amor a todos e iluminó definitivamente el camino de la humanidad.

 

Procuremos ser luces encendidas, alrededor de aquellos que nos rodean, depositando todas nuestras esperanzas en Ese Ángel, ofreciéndole la existencia, mil veces si es preciso, por la infinita ventura de honrarlo y amarlo.

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro Más Allá de la Muerte. De Divaldo Pereira

********************************************************************

**********************************************************

PROBLEMAS Y DISGUSTOS EN LA FAMILIA

Mercedes Cruz Reyes.

 

En el nido domestico se dan los conflictos familiares porque  sus miembros tienen en común una historia compartida. Existen muchos tipos de familias. Algunas tienen padre y madre y otras tienen sólo uno de ellos. Algunas veces no hay padres y los abuelos crían a sus nietos. Algunos niños viven con familias sustitutas, adoptivas o políticas.

Cualquier tipo de problemática surgida entre los diferentes miembros de una familia puede requerir de una atención profesional por la gravedad y las consecuencias que se pueden derivar de estas desavenencias. Las familias son mucho más que grupos de personas que comparten los mismos genes o la misma dirección. Deben ser una fuente de apoyo y aliento. Eso no significa que todos se lleven bien todo el tiempo. Los conflictos son parte de la vida familiar.

Es necesario estudiar de donde derivan los conflictos, y ver cómo solucionarlos, la terapia de conflictos familiares consiste en realizar una evaluación precisa de la interacción familiar que permita establecer cuáles son los elementos desencadenantes de los conflictos para a continuación abordar con los diferentes miembros de la familia los necesarios cambios tanto de interpretación de las conductas de los demás como en los comportamientos disfuncionales.

Los conflictos profundos se dan cuando los componentes de la familia pasan demasiados tiempos juntos, y también sucede por una falta de comunicación entre los mismos.

Para evitar o solucionar estos conflictos lo mejor es evitar utilizar un lenguaje inadecuado, enojarse, gritar ya que al enfadarnos solemos decir cosas de las cuales después nos arrepentimos.

 

“Mejorar, sin desanimo, los contactos directos o indirectos con los padres, hermanos, tíos, primos y demás parientes, en los combates del mundo, para que la Ley no venga a cobrarle nuevas y más enérgicas experiencias en próximas encarnaciones. (André Luiz, libro, Conducta Espirita”, psicografia de Waldo Vieira)

 

La reencarnación es la abertura que la providencia divina concede a la criatura, para que emprenda nuevas experiencias y cuente con otras oportunidades de aprendizaje y lecciones, que puedan atestar, en el tiempo, mayor avance en la escala evolutiva, rumbo a la felicidad a que todos estamos destinados.

 

Nuestro nacimiento en la Tierra solo es posible mediante la participación de un hombre y de una mujer. No en tanto, para mayor seguridad en el proceso reencarnatorio, mirando crear todas las posibilidades necesarias al progreso del Espíritu que a de reencarnar, decidió el Código Divino por el establecimiento de la familia, la célula primera de la sociedad.

 

Entonces, padres, hijos, hermanos, tíos, abuelos, primos y otros forman los lazos de la consanguinidad, creando estrictos hilos de compromisos unos para los otros. La familia, por tanto, precisa ser el nido acogedor donde podamos reposar nuestras esperanzas, sueños, propuestas, objetivos, buscando la concretización de las metas de crecimiento y prosperidad espiritual.

 

 

   Por tanto el deber urgente de cada uno de nosotros, mirar la forma de contribuir decisivamente, para que nuestra familia consiga cumplir con sus responsabilidades, ósea, la de ofrecer recursos y mecanismos para la estabilidad de todos sus miembros.

 

¿Si Jesús, con su notable sabiduría, nos enseñó que es preciso amar asta aun misma a los enemigos, como entonces, no debe ser nuestro amor para con nuestros familiares?

 

 

Moisés, en el Decálogo, anotó que es indispensable honrar padre y madre, informó que no debemos cometer adulterio y aun nos advirtió para que no deseemos ala mujer de nuestro prójimo. Tres observaciones preciosas contenidas en los diez mandamientos que recibió del Creador, por vía mediumnica, hablando exactamente de los compromisos y responsabilidades familiares.

 

  De esa forma, menospreciar los lazos familiares, actuar de manera que comprometamos el reducto doméstico son comportamientos y actitudes extremadamente infelices, que más tarde o más temprano, responderán con las naturales consecuencias desagradables, generando desequilibrios y aflicciones.

 

Sabiendo eso y conociendo las orientaciones y las advertencias  advenidas de la Providencia Divina seamos entonces en el contexto de nuestra familia el miembro participativo, fraterno, cariñoso, amigo y conciliador.

 

No esperemos que nuestros parientes piensen como nosotros, hagamos como nos gustaría que nos hiciesen, seamos como desearíamos que fuesen, pues a  medida que consigamos convivir con las diferencias, respetando a cada familiar como el es, sin duda, sin duda, nuestros seres queridos sabrán, también, entender como somos nosotros.

 

Hagamos uso de la paciencia con aquellos que son intrigantes y obstinaciones, utilicemos el perdón con aquellos que nos ofenden y dañan, descubramos la fraternidad a favor de aquellos que saben y pueden menos que nosotros, extendamos las manos  a los que no consiguen acompañarnos en el camino del progreso, aprendamos a respetar los puntos de vista y opiniones de aquellos que diverjan  de nuestra manera de interpretar la vida y las situaciones, y, en todos los momentos y ocasiones, permitamos que el amor pueda nortear todos nuestros comportamientos y acciones, objetivando fortalecer, cada vez más, los lazos de cariño y ternura que precisan existir en el contexto de todas las familias.

 

Si las sabias leyes de Dios decidieron que nadie deba nacer solo es porque en el aislamiento, las oportunidades de victoria son menores, mientras tanto en el abrigo confortador de la familia, dentro de las funciones reales del grupo consanguíneo, tiene la criatura humana  mayores y mejores condiciones de vencer todos los desafíos y obstáculos que surgen en el camino.

Demuestra interés por tu familia, y a la vez, que también que eres capaz de valerte por ti mismo.

Trata de mantener una buena comunicación con todos, manteniendo siempre el buen dialogo. Siempre debes tener empatía, ya que solo de esta manera puedes comprender a los demás.

No veas a tu familia como enemigos, ellos siempre querrán ayudarte, escucha sus consejos y bríndales los tuyos, pero también ten siempre bien presente que nadie tiene derecho a manejar tu vida, como así tú tampoco tienes el derecho de manejar la vida de los demás

En la familia Dios unió a aquellos que por varios motivos precisan estar juntos. Contribuyamos, entonces, para la paz en el ámbito del hogar.

************************************************

******************************************

TIBIEZA DEL CORAZÓN

Mercedes Cruz Reyes

 

Hay luces que no desean emitir luz, sin ilusiones, no se dejan llevar a cualquier parte, todo lo que desean es que las dejen en paz, que no las molesten, y por muy imposible que nos parezca, exentas de emociones, porque nada las conmueve, se presentan ausentes en todas partes, están pero en realidad no están, porque nada les importa lo que pueda suceder allí donde están.

Es muy difícil tocar el corazón de estos hermanos tibios, porque no les puedes hablar de Dios, ni de una mejor vida, ellos son “felices” así, nada parece preocuparles, van como de paso por la vida, no desean comprometerse, con nada ni con nadie.

La tibieza se considera la enfermedad más peligrosa de la vida espiritual. Existía en el cristianismo del primer siglo y existe todavía en la actualidad. Se podría definir la tibieza como una carencia de fervor en el amor. Al comenzar se amaba, pero ese amor ha decaído. Algo similar sucede en algunos matrimonios. Al principio sienten un gran amor o por lo menos creen que es un gran amor; pero con el tiempo, ese fervor decae, haciendo reinar, en el interior de la vida de la pareja, la tibieza, y terminando esta por apagar el amor.

La tibieza consiste pues, en un relajamiento espiritual: frena las energías de la voluntad y retarda pesadamente los movimientos del vivir cristiano. Se caracteriza por la aridez del espíritu frente a las cosas de Dios. Muchas veces, es una aridez consciente, como quien estando en un cuarto donde hace mucho frío y teniendo un fuego en la chimenea, la persona no se acerca a él. Siente el frío, pero no tiene el ánimo ni el coraje para acercarse al calentador.

Esta enfermedad se hace degenerativa por qué no nace de un día para otro. Todo comienza por detalles mínimos hasta llegarse a convertir en un hábito. Se vive con tranquilidad, y no se hace nada para salir de ella. La tibieza se convierte así en un proceso donde la conciencia se va apagando poco a poco hasta llegar al punto donde ya no reclama, donde todo lo justifica, donde ya sólo se ve la propia conveniencia.

Ellos no desean que se les hable de Dios, ya que ello  podría hacerles cambiar de forma de actuar y pensar, pues ellos  obedecen de palabra o pensamiento, solo cuando les conviene, cuando no, no hacen caso, ellos están solo comprometidos  con el grado de interés  de su propia conveniencia, la cual  cambia constantemente. Su temperatura espiritual es tibia – algunas veces caliente y otras veces fría, pero nunca establemente ni la una ni la otra.

Ellos no son conscientes del peligro que corren muchas veces. Infelices, miserable, pobre, ciega y desnuda, ellos piensan que no les hace falta nada.

Muchos hermanos consumen el tiempo libre enfrascado en la televisión, sin ocupar unos minutos a Dios, exaltan los valores mundanos promoviendo los deseos sexuales, la violencia, la mentira y cosas semejantes.

La disciplina para estos hermanos es muy necesaria, aunque al principio se muestren contrariados, después con el paso del tiempo, cuando han comprendido ven que es necesaria la disciplina de Dios porque es gracias a ella que logran motivarse, acercarse a Dios. Si les hubiesen dejado, nunca habrían despertado ni encendido  esa luz tan necesaria, que nos permite caminar y ver el camino.

 La tibieza es una parálisis espiritual, una enfermedad del alma. Esa debilidad de las fuerzas del alma, es consecuencia de la falta de ilusión porque no se tiene en cuenta el amor que Dios nos profesa, y por tanto, no se encuentra aliciente para comportarse como a Dios le gusta.

El error más grande de los seres humanos sería basar su vida sobre la falsa seguridad del bienestar material, sobre el prestigio humano; sobre el dinero u otra cosa de poca consistencia. Poner a Cristo en primer plano está en el origen de la vocación cristiana y de la alegría. Es causa de infelicidad todo lo que nos separa de Jesucristo.

Dios siempre nos está llamando a través de esa disciplina, honrando nuestro libre albedrio, porque en la enseñanza cristiana, la Doctrina Espirita nos enseña que “no hay que forzar voluntades” . No amando, ni sintiendo ningún amor, es muy difícil llegar a encontrar en ellos, el punto débil a través del cual, se les puede llegar  a motivar hacia alguna parte.

Solitarios y enfermizos, los tibios, nada esperan de la vida, ni tampoco están dispuesto a dar, solo aquello que les conviene, sin  inmiscuirse en ninguna empresa, emprenden la retirada de todos los cometidos que les exija algún tipo de esfuerzo, o de voluntad. Es imposible agradar a Dios y a los hombres, es imposible caminar hacia la luz a la vez que se camina por senderos tenebrosos.

El tibio es quien ha ido desalojando poco a poco a Dios de su corazón, de allí que frecuentemente necesite huir de sí mismo. Padece una pereza que consiste en hacer cosas que van en beneficio de intereses humanos, pero no en el de su vida interior. El fondo de la tibieza es el orgullo y la pereza, el miedo al sacrificio.

La tibieza hace difíciles las cosas fáciles. La tibieza todo lo encuentra extremadamente dificultoso. Con tibieza, se piensa más en lo difícil de lo bueno y en el placer de lo malo. Se pierde el deseo de un acercamiento profundo a Dios, incluso se rehúye en lo posible, el trato con Dios.

Tratemos nuestra posible tibieza con el remedio de la oración, ella nos trasportará al dialogo, constructivo e instructivo con el Hacedor de la vida, para El Cual no somos indiferentes. En la oración se enciende el fuego. La calidad de nuestra oración determinará todo lo que venga después.

“Ningún hombre será condenado a la condenación eterna, ninguno caerá – a menos que caiga de su propia voluntad.  El hombre ha caído y se ha vuelto tibio porque ha buscado las cosas materiales de la vida, para que alimenten su cuerpo, su naturaleza carnal, mientras que su alma se muere de hambre.  ¿De qué sirve si acumuláis todas las riquezas del mundo y no guardáis vuestros tesoros en el Cielo?  Atravesaréis el velo con nada, más que con los méritos de amor y de oración.

Hay que emprender el camino auténtico: el camino de la conversión, de la superación. Habrá que desandar por donde uno se fue entibiando. Dios se esfuerza hoy por restaurar y revivificar a muchos que están dispuestos a someterse a él, a aceptar su voluntad y a colaborar en la gran obra de salvación. Removamos la piedra que nos mantiene en el sepulcro de la muerte espiritual, y no permitamos qué nadie ni nada  nos separe de Cristo. El sigue siendo la resurrección y la vida.

 

***********************************************************

*************************************************

LA PARÁBOLA DE LOS TALENTOS

Mercedes Cruz Reyes

La parábola de los talentos  representa los materiales que Dios provee al espíritu para su peregrinaje en la tierra. Todos estamos  provistos del material que necesitamos para desarrollar una tarea, conseguir un fin.

Como Dios es un Padre Amoroso con sus hijos, reparte con todos igualmente sus dones; a unos da más, a otros da menos, siempre de acuerdo con la capacidad de cada uno. A unos les da dinero, a otros la sabiduría, a otros dones espirituales, y, finalmente, a otros concede todas esas dádivas reunidas.

No hay privilegios ni exclusiones para el Señor; y si cada cual, consciente de lo que posee y compenetrado de sus deberes actuase de acuerdo con los preceptos de la Ley Divina, estamos seguros de que nadie tendría razón de quejarse de la suerte o de protestar contra la “mala situación” en que la mayoría dice encontrarse.

No existe un solo individuo en el mundo que no sea depositario de un talento para garantizar no sólo el estado presente, sino también su situación futura, porque el mundo no es más que una estancia dónde venimos a adquirir provisiones para construir y abastecer nuestra futura morada.

La mediúmnidad es una facultad, un talento más,  que Dios da a algunos hombres para mejorarse. Los médiums que hacen mal uso de sus facultades serán doblemente castigados, porque poseen un medio más para ilustrarse y si no lo aprovechan, son más responsables ante Dios, porque hay muchos que no la poseen.

Los médiums  reciben de los Espíritus comunicaciones donde el fin es iluminarles y corregirles de ciertos defectos, para ello les hablaran repetidas veces del orgullo, la vanidad etc. Y eso es porque solo la saciedad puede abrirles al fin los ojos. De esto se deduce que los médiums que hacen mal uso  de su facultad por su ambición, interés, por una falta capital, por su orgullo, o egoísmo, por su ligereza, etc., recibirá de tiempo en tiempo amonestaciones de los Espíritus y una gran mayoría de las veces los que son amonestados no toman para si las lecciones.

La facultad medianímica no se ha dado para corregir solo a una  o dos personas, su fin es más grande, su fin es la humanidad. El médium que no se sienta con fuerzas para perseverar en la enseñanza dada por los Espíritus que se abstenga porque no sacando provecho de la luz que le ilumina será menos excusable que otro y deberá expiar su ceguedad.

Mediums abundan en todas partes sin embargo, son raros los que ya se despojaron del pasado sombrío para servir en el presente a la causa común de la humanidad, sin las escabrosidades del camino que les afecta, esas consecuencias son todas de orden moral y representan un retardo en la marcha ascensional del espíritu, tarea que deberá intentar de nuevo en condiciones más desfavorables y costosas.

La posesión de esas facultades de prueba es dada a muchos espíritus en épocas determinadas como por ejemplo cuando los guías del mundo necesitan promover en la Humanidad determinados efectos, movimientos de compresión más enérgicos, impulsarla por nuevos rumbos o llamar la atención hacia determinados aspectos de la vida espiritual, necesarios a la regularidad de la marcha evolutiva.

Entonces legiones de espíritus reciben esa posibilidad, esa oportunidad y reencarnan poseyendo facultades que por sí mismos no conquistaron, facultades en préstamo que deben devolver en forma de un buen trabajo realizado y de aprovechamiento propio. Es comprensible  con este esclarecimiento que la mediúmnidad es un talento más que Dios nos ofrece para hacerlo fructificar en beneficio del prójimo y de nosotros mismos.

Se produce así una generalización un derrame de dones mediúmnicos que actúan fuertemente sobre los Espíritus endurecidos o incrédulos fomentando en el medio social colectivo modificaciones irresistibles desde el punto de vista moral o religioso. Y ese acontecimiento es justificado y apropiado pues las masas humanas se detienen solo por efecto del llamado de lo “sobrenatural” meditando y así se reforman.

No podemos transformarnos de un momento a otro esto es indudable pero no debemos olvidar que la mediúmnidad edificante, no la constituyen las actividades  mecánicas de la personalidad y sí las conquistas del Espíritu para cuya consecución no se puede prescindir de las iniciaciones dolorosas de los trabajos necesarios con la auto educación sistemática y perseverante.

Los médiums que sufren tremendas pruebas, si persisten en el cultivo de mejores destinos se transforman en valiosos trabajadores en el futuro. El problema consiste en aprender sin desanimarse y en servir al bien constantemente.

Aquellos que reciben la Doctrina y también los dones espirituales, y los aplican en provecho propio y ajeno, con el fin especial de hacer conocer la Palabra de Dios, son los que recibieron dos y cinco talentos, Aquellos que reciben la Doctrina y los dones espirituales y no los observan, o los aplican mal, perjudicando a la Causa que debían vigilar, son semejantes a los que enterraron el talento.

**********************************************

*****************************************

REALIZACIÓN DE LAS PRÁCTICAS MEDIUMNICAS EN EL HOGAR

(20/03/08)

Lo que realmente atrae a los buenos espíritus es la conducta moral y la armonía psíquica de las personas, independientemente de los lugares donde se practiquen las sesiones mediúmnicas. . Sin embargo, no es muy  conveniente realizar trabajos mediúmnicos en hogares familiares que resultan, en cambio, propicios para las reuniones de estudio y practica del evangelio o doctrinarios espiritas, y para intercambio con los espíritus benefactores y esclarecidos. Las vibraciones de la oración y los temas sublimes del evangelio de Jesucristo son balsámicos y reconfortantes, beneficiando a los desencarnados afligidos y perturbados, que comparecen bajo el control  de entidades superiores.

 

 Respaldados por los temas evangélicos, los trabajaos mediúmnicos que se realizan en los hogares, son del gusto de los buenos espíritus que contribuyen con su influencia a la armonía y entendimiento cristiano de sus moradores. Los miasmas psíquicos que penetran durante el día en el hogar, atraídos por los disturbios familiares, se desintegran bajo el impacto poderoso de la oración y la fuerza crística que se desprende del culto a las enseñanzas de Jesucristo.

 

Las sesiones espiritas en el hogar doméstico, siempre que se orienten según la palabra del Sublime Maestro resultan extraordinarios recursos de adoctrinación espiritual para los espíritus infelices y perturbados, aunque no puedan “hablar” a través del médium.

 

Estos trabajos benefician enormemente a los desencarnados parientes de la familia donde se hacen las sesiones, ya que no hay mejor ambiente para ellos, que la morada física  que tuvieron antes de desencarnar.  No siempre es conveniente promover el desarrollo de los médiums, el tratamiento de los obsesos y el intercambio con los grupos de entidades equivocadas o vengativas. Los niños principalmente, son los más sensibles a los fluidos mórbidos, deletéreos o agresivos que los espíritus sufrientes y perturbados  diseminan en el ambiente doméstico, después  del intercambio mediúmnico.

 

Esos niños se vuelven apáticos, impertinentes o temerosos, pues su periespiritu, bastante alejado del cuerpo físico, sufre con gran violencia los impactos mórbidos del mundo astral. Por supuesto que también los niños tienen protectores espirituales que los vigilan desde el Más Allá de día y de noche. A pesar de esto, no es conveniente, sobre cargar el trabajo de vigilancia de los guías ante la necesidad de tener que contrarrestar el efecto nocivo de los fluidos repulsivos o enfermos de los espíritus perturbados sobre el niño. Las postraciones, los aflojamientos musculares y las perturbaciones  hepáticas, muy comunes en los niños no siempre se deben a los fluidos nocivos de los encarnados. Muchas veces obedecen  a la absorción del fluido pernicioso que perdura en el ambiente doméstico después de una sesión agitada y mórbida, durante la cual se comunicaron almas sufrientes desatinadas o rebeldes. A pesar del esfuerzo abnegado  de los guías por disolver a tiempo los coágulos fluidicos que  a veces permanecen a la altura del cerebelo, de la región cardiaca o de la hepato-intestinal de los niños, la índole sutil de las vibraciones, les impide ejercer una eficaz acción directa. Entonces recurren a la intuición, aconsejando a los encarnados que utilicen los pases “corta fluidos” que los entendidos conocen.

Después de la sesión mediúmnica de adoctrinamiento a los espíritus sufrientes o rebeldes, los fluidos mórbidos quedan flotando en el aire por algún tiempo, hasta ser disueltos por la presencia  física de la misma familia o por los espíritus guías y amigos del otro lado. Tan importante es el higienizar, previamente el lugar donde actuaran los espíritus superiores, también es importante, higienizar el lugar donde se ha mantenido el trabajo angustioso de contacto con espíritus de baja vibración para que los fluidos y miasmas residuales no enfermen a los moradores del hogar.

 

Así como el amor, la ternura, la humildad y la pureza, emiten ondas y fluidos que embalsaman el ambiente, y alivian y curan a los individuos, el odio, la ira, el sufrimiento y la desesperación, lanzan dardos que mortifican y abaten  a quienes son vulnerables en sus defensas magnéticas.  Después de lo trabajos  evangélicos en el hogar, se crea un ambiente saturado de emanaciones balsámicas que alimentan  los buenos propósitos y las ideas afines de sus moradores. Por el contrario, después de la comunicación con espíritus sufrientes p rebeldes, quedan en el ambiente los residuos fluidicos de las deletéreas y mórbidas explosiones desatadas durante dicho intercambio mediúmnico.

 

Los hogares donde no hay verdadera armonía espiritual, son los menos adecuados para sesiones mediúmnicas de intercambio con espíritus sufrientes, puesto que resulta  más difícil disolver los malos  fluidos que están dispersos en el ambiente al igual que no invitamos a nuestra casa a los malhechores y a la gente de mal vivir, tampoco conviene  atraer al propio hogar a entidades malhechoras, vengativas o capciosas para su adoctrinamiento.

 

Esto no quiere decir que el adoctrinamiento a los espíritus perturbados solo sea realizado en los centros, si Francisco de Asís  realizara sesiones espiritas en su casa  las advertencias no serian para el. Allan Kardec realizó innumerables sesiones mediúmnicas en su residencia, sin jamás haber  sufrido influencias indignas, o trastornos en su equilibrada personalidad. La conducta, el sentimiento y la franqueza de las acciones de Kardec imponían respeto y temor  a los verdaderos genios de la sombras; pero tales defensas morales son poco frecuentes en los miembros de las familias comunes.

 

Esta advertencia de nada sirve en el caso de los hogares donde habitan obsesos o médium perturbados, puesto que existe un permanente desequilibrio provocado por la presencia constante  de almas infelices o vengativas.

 

Hay trabajos  domésticos donde se consiguen la conversión de espíritus terriblemente enfermos; pero se trata de sesiones en las que sus miembros son asistidos de modo permanente y poderoso, desde lo Alto, por espíritus  superiores que los inmunizan contra los ataques del astral inferior y el toxico de los fluidos enfermizos.

 

Los médiums bien desarrollados y preparados para cumplir determinados trabajos propuestos por lo Alto, no deben empañar su cometido prestándose  a los intereses exclusivos  de alguna familia  determinada, que los explota como si fueran rica veta de oro.

 

Algunos médiums imprudentes son serviciales y acuden solícitos a participar de las sesiones realizadas en la casa del famoso académico, del político prestigioso, o del militar de alta graduación, agotándose en el esfuerzo por demostrar la supervivencia del alma ante una audiencia escéptica y maliciosa que lo pone a prueba con burlas y dudas.

 

Estos médiums, lamentablemente, se dejan dominar por un complejo mesiánico,  y desperdician sus energías en el afán por convencer de que el  espíritu es inmortal,  a los amantes del mundo del Cesar e indiferentes al reino de Cristo, restando, en cambio su concurso, a las tareas de esclarecimiento espiritual a los hermanos más modestos. Son capaces de hacer frente a todos los impedimentos para atender a las indagaciones particulares  y capciosas de los ricos curiosos, y cuando la ocasión lo permite  y les favorece la tarea para  ir a ayudar y esclarecer a los pobres y modestos con pretextos y excusas desdeñan hacerlo.

 

  El médium que realmente se dedica a los objetivos fundamentales de la doctrina espirita, no debe distinguir en la ayuda espiritual,  al soldado del general, al pobre del rico, al analfabeto del sabio, la prostituta de la dama de la sociedad, al delincuente del buen ciudadano.

 

El trabajo mediúmnico en el hogar puede transformarse en una etapa de progreso espiritual para la propia familia, además de un recursos doctrinario bastante eficiente para los parientes  desencarnados. Más el servicio con Cristo  exige al médium, su acción provechosa en el mundo profano, cooperando con el medicamento,  el pase, el agua fluidificada y el bienestar espiritual, a la elevación  de las personas que realmente buscan la paz espiritual y el conocimiento de sí mismas.

 

 La relaciones con los Espíritu inferiores exigen cierta seguridad de ideas, tacto, y firmeza. Todos los  hombres no son aptos para obtener de estas relaciones los buenos efectos que son de esperar. Hay que poseer una verdadera superioridad moral para dominar a estos espíritus, reprimir sus desvíos y dirigirles por el buen camino. Esta superioridad solo se adquiere con una vida exenta de pasiones materiales. En este caso, los fluidos purificados del evocador dominan cómodamente a los fluidos  de los Espíritus atrasados.

 

El estudio de los fenómenos espiritas y las  realizaciones con el mundo invisible presentan  muchas dificultades, y a veces hasta peligros, para el hombre ignorante y frívolo que se preocupa  poco de la parte moral de la cuestión. El que penetra bruscamente  en el contacto con lo invisible, sin conocimientos, y se entrega sin precaución a las manifestaciones, se encuentra desde el principio en contacto con millares de seres y sin ningún medio de comprobar sus acciones y sus palabras.

 

Por eso el estudio de la codificación Espirita y el fiel  cumplimientos de los requisitos que requiere una sesión mediúmnica y que se especifica muy claro en el libro de los médiums permitirá a los médiums un ejercicio fructífero para auxilio de las almas que necesitan ayuda y esclarecimiento en ambos lados de la vida.

********

Trabajo realizado por Merchita

*************************************************

*******************************

EL PROGRESO DEL ESPIRITU

La humanidad es un ser colectivo en quien se operan las mismas revoluciones morales que en cada ser individual, con la diferencia de que las unas se verifican de año en año y las otras de siglo en siglo. La vida de las diversas razas está señalada por periodos  que dan a cada época una fisonomía particular.

Al lado de los movimientos parciales, hay un movimiento general que da impulso a la humanidad entera; más el progreso de cada parte del conjunto es relativo a su grado de adelantamiento.

Todo los espíritus llegaran a la perfección, unos lo aran antes otros después, Dios es un padre amoroso que ama a todos sus hijos por lo tanto no pude desterrar eternamente a sus hijos.

Dios creo a toso los Espíritus simples e ignorantes, faltos de ciencia y dio a cada uno de ellos, una misión con el objetivo de ilustrarlos  y hacerlos llegar  progresivamente a la perfección por medio del conocimiento de la verdad y así aproximarle a El.

Los espíritus adquieren los conocimientos  sufriendo las pruebas que Dios le impone,  que unos aceptan con sumisión y otros las sufren con desagrado, permaneciendo por su culpa lejos de la perfección y de la felicidad prometida.

Los espíritus son al principio como niños, ignorantes e inexpertos, y poco a poco van adquiriendo los conocimientos que le faltan recorriendo  las diferentes etapas de la vida. De los espíritus depende apresurar su progreso hacia la perfección, es según su deseo que llegan antes  o después.

Los espíritus van mejorándose y al conseguirlo, pasan de un orden inferior a otro superior. Las desigualdades sociales es el más alto testimonio de la verdad de la reencarnación, a través de la cual cada Espíritu tiene su situación definida  de regeneración y rescate.

La pobreza y la miseria, la guerra y la ignorancia, así como otras calamidades colectivas, son enfermedades  del organismo social, que se deben a la situación de prueba en que se encuentra  la humanidad.

Una vez que cese la causa patógena por medio  de la iluminación espiritual de todos en Jesucristo el mal colectivo habrá sido eliminada de los ambientes humanos.

La igualdad absoluta en cualquier sector de la vida es un grave error de los sociólogos. Existe igualdad absoluta de derechos de los hombres ante Dios, que concede a todos sus hijos igual de oportunidades en  los inapreciables tesoros del tiempo. Esos derechos son los de la conquista de la sabiduría y del amor a lo largo de la vida, por medio de cumplimiento del deber sagrado del trabajo y del  esfuerzo individual.

La grandeza del plano sideral, es demasiado profunda para que se le pueda aplicar una definición basada en las mezquinas formulas de la tierra.

El Sol   es excesivamente simple y constituye un aspecto muy pobre de la Creación.

Capella, uno de los vecinos más cercanos, es un sol 5.800 veces mayor que nuestro astro del día, sin olvidar que la Tierra, es 1.300.000 veces menos que nuestro sol.

Somos humildes en el Universo, pero hay mundo que ofrecen perores perspectivas de existencia, pues la Tierra es un plano de aprendizaje alegre y hermoso. El único elemento que desentona en la Naturaleza  es precisamente el hombre, avasallado por el egoísmo.

Existen planetas donde los seres que los pueblan se ven obligados a un esfuerzo continuo y penoso para obtener elementos esenciales de la vida. En otros, muchos seres se encuentran  en el exilio. Mientras en la Tierra, sin que el hombre deba realizar  ningún sacrificio por su parte, tenemos gratuitamente un cielo azul, fuentes colmadas, abundancia de oxigeno, árboles amigos, frutos y flores, luz y color, con santas posibilidades de trabajo, del que el hombre ha regenerado en todos los tiempos.

Entre el dolor físico y el dolor moral, el físico es un fenómeno, al paso que el moral constituye una esencia. De hay que el físico se pase, aunque acarree los transiciones  de la muerte de los órganos materiales, solo el dolor espiritual es lo bastante intenso y hondo  para promover el luminoso trabajo del perfeccionamiento y de la redención.

LA felicidad no puede darse en el mundo, conforme sueña el hombre. El ser humano está intoxicado y no sabe contemplar con deleite la grandeza de los panoramas naturales que los rodean en el planeta.

El globo terráqueo es donde el Ser construye las bases  de su ventura real, por medio del trabajo y el sacrificio rumbo a los más sublimes logros para el ámbito divino de su conciencia.

Si el espíritu lleva consigo la noción de la felicidad, es señal de que ella existe y está esperando a las almas en alguna parte.

La mayor ayuda que el espíritu puede obtener para su redención espiritual se halla en el dolor el es el elemento amigo e indispensable. Un espíritu se redime cuando esta encarnado en la tierra cuando consigue rescatar todas sus deudas, con la consiguiente adquisición de valores morales posibles de ser conquistados en las luchas del planeta, situación esta que eleva la personalidad espiritual a nuevos y más sublimes horizontes en la vida de lo infinito.

Trabajo realizado por Merchita.

Extraído de diversos libros, El de los Espíritus, el Consolador y la Génesis.

************************************************

**********************************

EL HOMBRE Y SU RELIGIÓN

Mercedes Cruz Reyes

Todos hemos ansiado alguna vez, conseguir la patria celestial, un lugar que cada uno hemos imaginado a la medida de nuestra comprensión y conocimientos.

La Religión es la manifestación  de la fe  santificante donde el hombre  encuentra las reglas de conducta y perfección, que necesita para el desarrollo de la vida mental  en dirección a las conquistas divinas.

Llevamos millares de años de reencarnación en reencarnación adquiriendo inteligencia por medio de la experimentación incesante, y gracias a la  luz  espiritual y el discernimiento  es que poco a poco vamos perfeccionando la mente.

Solamente la Religión consigue limar las más recónditas aristas del ser, pues al incidir en los centros profundos de elaboración del pensamiento, altera paulatinamente las características del alma y eleva su padrón vibratorio, a través de sus relaciones con el mundo  y con sus semejantes.

Pero no debemos olvidar que no hay que forzar voluntades, que el camino a de recorrerlo uno mismo y por propia voluntad, hay que tener ojos para ver y oídos para oír para comprender el mensaje de Cristo.

Si la visión del infinito turba y enloquece a las almas débiles, fortifica y engrandece a las valerosas. En el conocimiento de las Leyes Superiores el hombre obtiene la fe  esclarecida, la confianza en el porvenir, el consuelo en la desgracia. Este conocimiento se hace benevolente  para los débiles, para todos los que se agitan  en los círculos inferiores  de la existencia, que son víctimas  de las pasiones de la ignorancia.

El medio en que se hallan muchos hombres no es apto  para recibir las cosas del espíritu, muchos ahogan las verdades  por interpretarlas de una forma grosera y material.

La verdad es comparable a las gotas de agua procedentes de la lluvia  que tiemblan en la extremidad de la rama. Mientras  permanecen suspendidas en ella, brillan como los más puros diamantes bajo el esplendor de la luz; en cuanto caen al suelo, se unen  a todas las impurezas. Todo cuanto nos viene de arriba se ensucia con el contacto terrestre.

 

En el alma existe un sentimiento natural que la orienta  hacia un ideal de perfección en el cual identifica el Bien y la Justicia. Cuando el espíritu está iluminado  por la ciencia, fortificado  por la razón, apoyado en la libertad de conciencia, este sentimiento, el más noble  que se puede experimentar, se convertirá en el móvil de grandes  y generosas acciones; pero empañado, falseado, materializado, se convierte con demasiada frecuencia, por obra de la teocracia en un instrumento de dominación egoísta.

Todos los hombres no se hallan en estado de alcanzar las cimas intelectuales, por eso la tolerancia y la benevolencia se imponen.  Si el deber nos incita a separar a los buenos espíritus  de las manifestaciones vulgares de la religión, es preciso abstenerse de arrojar piedras a las almas enfermas, desconsoladas,  incapaces de  asimilar las nociones abstractas y que encuentran en su fe ingenua un sostén y una confortación.

El número de creyentes sinceros disminuye  día a día, la idea de  Dios, para unos es sencilla  y grande, otros por no saber elevarse hasta lo absoluto, han adoptado a su forma  y a su medida todo lo que  quisieran concebir. Con ello rebajan a Dios hasta su propio nivel atribuyéndole  sus pasiones y sus debilidades, reduciendo la Naturaleza y el Universo a través del prisma de su ignorancia, descomponiendo en diversos colores el puro rayo de la verdad.

Por eso las religiones que son manifestaciones temporales, aspectos parciales de la eterna verdad, deben transformarse, pues llega el día en que tenemos que conocer el Evangelio y nos topamos con la verdad. Algunos están ciegos y olvidan que Religión en tesis, es la presencia del Creador en el alma de la criatura rumbo a la perfección.

Si no nos favorece  con la visión de la vida, más allá del plano físico, habrá fracasado, en su elevada misión de tutora maternal de las criaturas terrestres, consolándolas y redimiéndolas, en las múltiples fases del trabajo en que se especifica.

El cuerpo es una casa temporal en la que nuestra alma se recoge para aprender. Cuando somos alcanzados por los dardos de la desilusión y del cansancio, el espíritu humano recuerda instintivamente algo impreciso, que se presenta en su pensamiento angustiado como el paraíso perdido.  Desequilibrado en la Tierra pide auxilio y la respuesta de lo Alto no se hace esperar abriendo un nuevo camino ante el alma oprimida y fatigada que se vuelve hacia el más allá llena de Amor, sufrimiento y esperanza.

La ciencia construirá para el hombre  el clima del confort, y lo enriquecerá con los blasones de la cultura superior; la filosofía lo ayudará con valiosas interpretaciones de los fenómenos  con los que la Eterna sabiduría se manifiesta,  pero solamente la fe, con sus estatutos de perfección intima, consigue preparar a la gloria Universal a nuestro espíritu imperecedero para ascender.

Si dentro del conocimiento de la Doctrina Espirita no nos beneficiamos para ser mejores personas y evolucionar, despertar a la Luz con la verdad que nos libera, estaremos como el siervo del Señor, que habiendo recibido la luz la escondió debajo del celemín y no se benefició de ella.

**********************************************************

***********************************

EN EL PROCESO DE DESOBSESIÓN

Son muchos los que llegan al conocimiento de la doctrina Espirita  por los látigos del sufrimiento, por perturbadoras  pruebas dentro del campo de la obsesión.

Poco a poco, despiertan para las realidades  de la vida, esforzándose por la propia iluminación y la de los adversarios  que los comprimen psíquicamente, en las dilatadas imposiciones perniciosas.

Los cooperadores adiestrados son deseados  para asegurar la mejoría del enfermo, pero lamentablemente no se encuentran  en lo general en el campo de acción del hombre terráqueo, ya que no merecen su convivencia y la mayoría de las veces no se cuentan con servidores ideales, solo se puede  agradecer la mayoría de las veces  a obreros modestos;  caracterizados por el espíritu de servicio, con coraje suficiente para vencer los prejuicios y las conveniencias  de los grupos sociales  y de las personas negativas, afanándose en la distribución del bien.

La ignorancia y la mala fe siempre denigren lo que desconocen, presentando con colores fuertes de la propia incuria, aquello que no desea que se expanda ni alcance a otras áreas humanas.

La verdad no es patrimonio de individuos  ni de grupos. Tiene carácter universal. Es la misma en todas partes y en todos los tiempos, variando en la forma, en el vestuario, con lo que se presenta para ser ofrecida a los hombres. El Espiritismo  es una doctrina perfecta en su estructuración científica, filosófica y religiosa, teniendo mucho que ver con las diversas ramas del Conocimiento, que aclara, ya que investiga las causas, mientras que la Ciencia todavía  examina sus efectos. Allan Kardec debió penetrar  en el examen y estudio de la Doctrina Espirita para publicar “El Libro de los Espíritus”; comprendió que responde a las más diversas cuestiones complejas  y embarazosas del pensamiento, proponiendo soluciones  a los enigmas de las “ciencias del alma” bien como  de los conflictos de la fe que tanto han atormentado a religiosos honestos o no, que se debaten en aflictivas dudas.

Grandes desafíos surgen y embates  vigorosos, a fin de que poco a poco, el obsesado se desprenda del zarzal en el que se enredó a través de los tiempos.

La obsesión es el resultado de una demorada convivencia psíquica entre dos Espíritus afines, bien sea por el amor que desata las pasiones inferiores o a través del odio que galvaniza los litigantes,  imantándolos uno al otro con vigor.

Cuando son tomadas   las primeras providencias para la terapia de desobsesión surgen efectos inmediatos, que son consecuencia de esa aptitud: 1) la rebeldía del enemigo, que cambia la técnica de la agresión, reformulando, su programa de persecución no obstante atacando a la presa con el objetivo de desanimarla  2) propicia una falsa concesión de libertad, esto es, afloja el cerco, antes pertinaz,  permaneciendo,  sin embargo, en vigilia, aguardando la oportunidad para lanzar un asalto fatal, en el cual triunfen sus planes infelices. En la primera  hipótesis, la victima, no adiestrada en el conocimiento de la desobsesión, porque se siente empeorar, razona, equivocadamente, que la medicación le está siendo más perjudicial que la enfermedad e, inspirada por su semejante, planea abandonar el procedimiento nuevo; lo que, a veces, realiza, permitiendo a la astuta, Entidad liberarlo, momentáneamente, de las sensaciones  constrictivas para sorprenderlo, más tarde, cuando sus reservas de fuerzas  sean menores  y los recursos del equilibrio se hagan poco viables… En el segundo casi, sintiéndose menos oprimidos, el obseso se cree desobligado de los nuevos compromisos y vuelve a las actitudes vulgares de antes, cayendo, posteriormente  en la urdimbre  hábil, de su vigilante carcelero espiritual.

Jesús afirmo con razón, que el Espíritu inmundo al salir del hombre, anda por lugares áridos, procurando reposo, y no encontrándolo, dice: “Volveré para mi casa de donde salí; y al llegar  la halla barrida y adornada, después va y lleva consigo siete Espíritus más, peores que él. El ultimo estado de aquel  hombre acaba siendo peor que el primero, “Es siempre conveniente  recordar que todo obseso de hoy es verdugo de ayer que pasó  sin la conveniente corrección moral, ahora cayendo en la maldad que él mismo cultivo. El vicio mental derivado de la convivencia con el huésped genera ideo plastias  perniciosas de las que se alimenta  psíquicamente  el hospedero. Aun cuando sea apartado el factor obsesivo, permanecen, por largo tiempo, los hábitos negativos, engendrando imágenes, perjudiciales que constituyen la psicoesfera enfermiza, en la cual se mueve el paciente. El más severo esfuerzo que el enfermo psíquico por obsesión debe movilizar, es el de la reeducación mental, adaptándose a las ideas optimistas, a los pensamientos sanos, a las construcciones edificantes. Las lecturas iluminativas, la oración inspiradora, el trabajo renovador, hasta que se creen hábitos morigerados, propiciadores de paisaje mental bendecido por la revitalización y por el equilibrio. Gracias a tales factores, no siempre la cura de la obsesión ocurre cuando son apartados  los pobres perseguidores, sino cuando compañeros de lucha instalan en el mundo intimo las bases del legítimo amor y del trabajo fraternal a favor del projimo, tanto como de si mismos, a través del recto cumplimiento de los deberes.

Los hombres esperan siempre  que se operen milagros, cuando le son impuestos el esfuerzo y la dedicación a través del tiempo, casi siempre desertan del compromiso o lo relegan al olvido,  afirmándose desencantados con los otros de quien exigen  una conducta superior, que así mismos no se permiten.  Se justifican sin justificar a los otros; se excusan, pero se tornan jueces rigurosos de aquellos con los cuales conviven,  o a quien recurren, buscando ayuda. Por eso la salud mental que se deriva de la liberación de las alineaciones obsesivas se hace difícil, porque  ella depende, sobretodo, del enfermo, en el máximo de su esfuerzo y no exclusivamente de su ánimo perturbador 

Nadie  espere   reposo y placer, ni anhele de inmediato, por comodidad y bienestar del que no sea merecedor. La tierra es madre generosa y la existencia  carnal constituye oportunidad reparadora, salvadas raras excepciones  cuando el Espíritu se encuentra en misión para propulsar el progreso de la humanidad, aun así, en esos casos, el dolor y la soledad, los testimonios de muchos tipos no les quedan al margen…

El crecimiento para Dios solamente se da a través de la mejoría intima, a través del trabajo fraternal verdadero entre las criaturas del camino de nuestra evolución, así   nos lo enseño Jesús que bendijo el trabajo y el deber con el propio esfuerzo.

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro “Cuadros de la Obsesión” de Divaldo Pereira Franco

****************************************************

***********************************************

MEDICACIÓN PARA EL ESPÍRITU

 Mercedes Cruz Reyes

La victoria contra las vicisitudes está al alcance de todos aquellos  que se empeñan honestamente por conquistarla.

No debemos quejarnos ya que al hacerlo traducimos rebeldía a los códigos superiores de la vida. La queja es hija de la irritación y de la mala voluntad que contribuyen poderosamente para empeorar el cuadro de desequilibrio de aquel que debería ser candidato al esfuerzo de renovación mental, aplicando todos los recursos  para preservar las fuerzas en el bien y en la esperanza, mediante cuyo método aspira a una psicosfera benéfica y libertadora.

Todos los males que padece el cuerpo proceden del Espíritu, desde el plano espiritual inspiran a los encarnados  a recetar menos drogas, evitando así intoxicaciones orgánicas, para reequilibrar mejor el psiquismo del enfermo, que deben ajustar a la salud  y preservarla

La mayor incidencia  de las enfermedades es derivada de los problemas socio-morales, del hombre, de las distonía nerviosas, de la falta de higiene,  con alta incidencia parasitaria en niños y adultos. El esclarecimiento  y la reeducación, encaminando  al enfermo a otros sectores donde se pueda beneficiar, recuperándose con mayor seguridad debe ser la medida a tomar por los que se deciden a socorrer al alma enferma.

Depende mucho de la aptitud mental del enfermo, el que esa ayuda resulte beneficiosa, pues no ignoramos, que el pensamiento genera energías que transportan cargas vibratorias de acuerdo con la calidad moral de que se revisten las ideas. Manteniéndonos en ideas positivas y albergando optimismo, nos moveremos cada vez más en canales vibratorios que nos dejaran inmunes  a la perturbación, pasando a sintonizar con otros géneros  de ondas en las cuales  se encuentran  campos de vida propiciadores de bienestar, mereciendo mejor asistencia espiritual. Es de ley, que querer es lograr, desde que se sepa lo que se quiere y se mantenga firme el deseo por conseguirlo. Nunca falta apoyo a quienes ansían la ascensión.

Es fácil observar que los Espíritus  conscientes del mal que hacen a los que persiguen cuando saben que a los que obsesionan están recurriendo a la ayuda médica  para aminorar sus males, envisten contra sus posibles bienhechores, a fin de influirles; generando antipatía por el paciente y, cuando hay afinidad moral entre el médico y el verdugo desencarnado, este le lleva a equivocarse en el diagnostico o por lo menos a no dar la debida atención al problema, quedando en la superficialidad, que no le permite la correcta evaluación para un tratamiento eficiente.

Las inteligencias espirituales negativas son muy hábiles en la elaboración y práctica de los métodos de cobranza que se imponen, en la saña loca de conseguir  los pérfidos resultados a que se agarran.

Quien posee el conocimiento de la vida espiritual, no debe caminar  entre las sombras, a tenor de la luz que debe estar implantada en su razón, conduciendo los sentimientos y perfeccionándose.  La sistemática predominancia de los instintos más agresivos, que fomentan el egoísmo en detrimento de otros valores más elevados, hace que  se pierda el valor en la rampa de la insatisfacción con los consecuentes  efectos de la rebeldía constante, sin el apoyo de la humildad que calma, ni de la legítima fraternidad que armoniza.

El problema de la evolución es pauta del deber personal, intransferible, no pudiendo nadie crecer en lugar de otro…

Nadie debe desconsiderar la responsabilidad, de los deberes morales, ya que son ellos los agentes que propician el crecimiento del ser, en el rumbo de la liberación de  las aflicciones que lo prenden al potro del sufrimiento.

El odio no se encuentra inscrito en página alguna del Libro de la Vida, es de origen humano, en la franja limítrofe con la línea animal, en la que predomina el instinto… La inteligencia mal conducida, transforma  la agresividad primitiva en programa de venganza y la racionaliza mediante sistemática compulsión siniestra, que transforma el impulso  primitivo en odio que aguarda a la presa y piensa devorarla.  Los animales, todavía, atacan, cuando son atacados o cuando tienen hambre y, muy raramente, por la preservación de la vida. El hombre, no. El elabora el plan, enloquece, poco a poco, hasta el momento de la venganza en la que dice complacerse. ¿Y después? La sensación del vació que le asalta la mente, antes repleta de lúgubres ideas, constituye para el, también una forma  de reparación que le lleva al desvarió completo, hasta que la reencarnación le lleva de vuelta a la bendición del olvido. Los crímenes que se  practican claman al Cielo y no son olvidados por la Divina Providencia. Sin embargo, los recursos reparadores  se harán presentes por intermedio de otros métodos,  los cuales no generan nuevas calamidades, ni desarmonizan los códigos de amor, que están vigentes en todas partes. Nadie tiene el derecho de levantar la maza de la justicia, haciéndose regularizador  de débitos, porque casi todos tenemos compromisos en la retaguardia esperando por nosotros.

El amor ha de apagar las atizadas llamas  del odio. No extinguiéndose jamás la vida, todo el empeño debe ser aplicado para disfrutar cuantos antes de la paz. No hay que perder la oportunidad de ser el que perdona, el que inicia el nuevo programa de la fraternidad que nos beneficiara muchos más que si lo hace otro, siendo siempre mejor dar que recibir.  Y no olvidando nunca que el tiempo  ofrece solución para las más difíciles situaciones.

Meditemos en todo ello y sepamos ver en nuestro cuerpo el arpa sublime en la que la sabiduría  del señor nos enseña, siglo a siglo, existencia a  existencia, día a día, la bendita ciencia del crecimiento y de la ascensión hacia la Vida Inmortal.

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del Libro de

 Divaldo Pereira Franco “Cuadros de la Obsesión

 ***************************************

*********************************

LA IRRITABILIDAD

(23-05-08)

¿Estás enojado?

¿Desearías pagarla con el primero que se te acercase?

¿Necesitas hablar decir todo lo que sientes, verter el veneno de tu rebelión y así te sentirías más tranquilo?

¿Verdad que piensas que llevas tu la razón?

Suele suceder, cuando somos contrariados, cuando algo nos sale mal, cuando nos hacen daño, es el impulso del animal dolido, el que nos lleva a explotar y sin medida arremeter contra aquello que más cerca tenemos.

Pero esto no debe ser así, el hombre ha de tener el control de sí mismo, y es algo que hay que tratar de conseguir. Es preciso antes de hablar contar hasta tres, esto ya lo hemos escuchado muchas veces, y no le hemos dado importancia, pero  es un gran remedio, debemos pasar por el tamiz de la  razón y el buen sentido todo lo que vamos a decir antes de hacerlo, hemos de controlar los impulsos inferiores, y no es el que más grita, o el que más se defiende el que tiene la razón.

Contar hasta tres, es muchas veces, cuando hemos discutido, cuando alguien nos ha contrariado, contener nuestros impulsos de contestar, reflexionar, y espera unos días, para pensar en lo que nos han hecho, en lo que nos han dicho, y ver si merece la pena hacer una replica, el sentirnos ofendidos, y ver si no es mejor, alzar nuestro brazo y dejarlo todo pasar, para cuando nuestro sentir sea limpio, ver si realmente merece la pena hacerlo.

La verdad no necesita que se defienda, ella misma lo hace por su razón de ser, es la persona que no actúa bien, que no se siente segura de su comportamiento, la que al ser contrariada necesita replicar defenderse, mientras la que es ofendida y no se siente culpable, se queda igual, porque realmente no le llega aquello que le lanzan.

Por eso muchas veces no merece la pena discutir, cuando estamos seguros de nuestro buen comportamiento, no merece la pena que nos defendamos nuestros hechos son los que hablan y nos definen tal como somos.

Igual sucede cuando somos ignorantes, en cualquier parte, nuestros hechos hablan por nosotros, la gente nos ve, y nos rechaza, porque en cualquier parte y sin apenas darnos cuenta, nuestros impulsos inferiores afloran dejando en ridículo nuestra personalidad.

El hombre ha de aprender a dejar a un lado sus instintos animalescos, si, si muchas veces pudiéramos vernos después de una discusión en una pantalla, nos pesaría esa reacción nuestra fuera de control, nos avergonzaría, y quisiéramos seguramente borrarla, que no hubiera sucedido, pero ya no es posible, por eso hay que controlar nuestra lengua viperina educarla, ser nosotros dueños de ella, para que solo se exprese cuando nosotros razonadamente le demos permiso. Hemos de aprender a poner en funcionamiento el freno que ella trae, y no dejarla  manejarse a su antojo, haciéndonos caer en palabras obscenas, que nos desprestigian ante la sociedad, y sobre todo ante nosotros mismos, pues es la conciencia la que después nos acusa de ordinarios, de bárbaros.

Siempre el amor, es la puerta que nos da acceso a conseguir todas las virtudes, en cualquier situación que nos podamos encontrar, si este aflora en nuestro interior, restando importancia a los hechos, balsamizando toda conducta precaria, arrojando un velo para conseguir el olvido de la ofensa, para dar acceso a la disculpa, a la tolerancia, al perdón, todo cambiará  y la vida adquirirá otro sentido muy distinto para nosotros, lejos de sentirnos humillados, ofendidos, nos sentiremos como verdaderos héroes, siendo dueños de nosotros mismos ante cualquier situación, manejando las circunstancias según las miras de Cristo, que nos decía que aquel que estuviera libre de culpas que arrojase la primera piedra.

Hay que tener mucho cuidado en el trato de los problemas con los otros, porque muchas veces, ellos ni ligeramente  piensan en aquello que podamos pensar. Los pregoneros de moral rigurosa, pocas veces no caen en las situaciones que condenan.

Toda persona que lesiona  a otra, en los compromisos del corazón, está fatalmente lesionándose  a si misma. Respetemos siempre las uniones y separaciones entre las personas de nuestro mundo particular, sin sorpresa o censura, ya que no conocemos sus razones y procesos de origen.

Ante los errores del amor, si usted nunca erró por emoción, imaginación, intención o acción, arroje la primera piedra, conforme recomienda Jesús.

Trabajo realizado por Merchita

**************************************

******************************

ALGUNAS FORMAS DE MANIFESTARSE LOS ESPÍRITUS

Mercedes Cruz Reyes

Cada manifestación es diferente. Nunca sabemos, con seguridad, las intenciones del Espíritu que se aproxima, que problemas nos trae, cuáles son sus características, cual es la razón de su presencia entre nosotros.

 La propia mediúmnidad no es un instrumento de precisión, como un microscopio o un reloj, que funcione, repetidamente, de manera previsible y controlable. El médium es un ser humano ultrasensible, de psicología compleja, encargado en transmitir el            pensamiento de un desencarnado, pero está muy lejos de ser mero aparato mecánico de comunicación, como un teléfono o una radio, aunque no obstante se hable en sintonía y en vibraciones, cuando a el nos referimos. Sus facultades sufren influencias variadas, del ambiente, de su estado de salud, de su problemática intima, de su fe o ausencia de ella, de su interés en el trabajo, que puede fluctuar, de su capacidad de concentración, de su confianza en los compañeros que le rodean y, especialmente, en el dirigente del grupo y, obviamente, de los Espíritus manifestantes. Y hasta estos, que son también seres humanos – no nos olvidemos de esto – varían sus presentaciones, de una para otra manifestación,  según sus propias disposiciones.

Por otro lado, es necesario considerar, también, que hay diferentes formas de mediúmnidad: de incorporación, o psicofónico, de videncia, clariaudiencia, psicografia, así como existen médium que conservan su conciencia durante la manifestación, y médium que pasan a lo que se convino llamar estado “inconsciente”.

Es inadecuada la expresión “mediúmnidad inconsciente”. El Espíritu del médium no está en estado de inconsciencia, simplemente se aparto de su cuerpo físico, para cederlo al manifestante. Lo máximo que se puede decir es que la conciencia no está presente en el cuerpo físico, o mejor dicho, no se manifiesta a través del cuerpo material, temporalmente ocupado o manipulado por una entidad extraña a su economía. Si el médium se sumergiese, en Espíritu, en el estado de inconsciencia, el manifestante asumiría posesión total de su organismo y  haría con el lo que le pareciese bien.

Existen manifestaciones violentas, y muy libres, durante las cuales los Espíritus incorporados mueven el instrumento mediúmnico aparentemente a su voluntad, haciéndole  gritar, dar puñetazos, levantarse, derrumbar muebles, rasgar libros y cuadernos, y promover disturbios semejantes.

 La mediúmnidad sonambúlica se asemeja al estado de posesión; pero, basta invocar esta, para sentir la diferencia entre una y otra manifestación. El poseso es realmente un médium, pues ofrece condiciones para que otro Espíritu se incorpore en el, pero el médium no es un poseso, en el sentido de que el manifestante pueda hacer, con el, todo cuanto le parezca, en cualquier momento y sin limite de tiempo, o totalmente sin disciplina.

En un grupo mediúmnico en que la supervisión espiritual sea firme y segura, la mediúmnidad sonambúlica puede y debe funcionar perfectamente, pues muchos Espíritus necesitan estar unidos a tales médium. Ellos provocaran disturbios y se agitaran bastante, según los recursos y censuras que encontraran en sus médiums, pero no nos olvidemos de que, los guías espirituales del grupo estarán atentos, para que ellos no cometan desatinos, como el propio médium estará presente y consciente, acompañando atentamente la manifestación, y puede, con certeza, interferir, para que el Espíritu manifestante no se exceda, aunque se le permita una considerable libertad. En casos extremos los orientadores espirituales del grupo también adoptaran medidas de excepción, para contener las manifestaciones mas violentas. Ya tuvimos  oportunidad de presenciar algunos de esos casos, en que el Espíritu es virtualmente “maniatado”, por lazos fluidicos invisibles a nuestros ojos, pero de una realidad indiscutible para el, porque lo inmoviliza instantáneamente.

El grupo debe estar, así, perfectamente preparado para innumerables formas de manifestación. Ellas son imprevisibles e inesperadas. El adoctrinador experimentado sabrá identificar prontamente las primeras señales  de la incorporación, cuando el Espíritu comienza a acomodarse a         la organización mediúmnica. Es necesario recordar que, frecuentemente, el Espíritu manifestante esta parcialmente unido al médium, horas, y hasta días enteros, antes de la     _ sesión. En estos casos, cuando se trata de un Espíritu desarmonizado, aunque la manifestación no sea ostensiva, porque esto implicaría admitir mediúmnidad totalmente descontrolada, el médium sufre inevitable malestar físico, dolor de cabeza, presi6n sobre la nuca, sobre los plexos, sensación de angustia indefinible y, hasta incluso, estado febril, postración, irritabilidad, agresividad y varios otros síntomas de desorganización psicosomática.

 El médium experimentado y responsable debe estar preparado para eso. No se asuste, no se aterrorice, no tema y, sobre todo, no deje de comparecer al trabajo, por causa de esas disonancias psicofísicas, pues es eso mismo lo que desean los compañeros desequilibrados, es decir, apartarlo del trabajo.

 

Ese envolvimiento puede darse también con los demás participantes del grupo que, aunque no estén dotados de mediúmnidad ostensiva, sufren también terribles presiones de los hermanos perturbados. Uno de los blancos predilectos de esas penosas aproximaciones es el adoctrinador, tenga o no mediúmnidad ostensiva. El cerco en torno de el es permanente, tenaz, implacable, impiadoso, porque los compañeros desencarnados enfermos, creen que neutralizándolo, acaban con el grupo, lo que muchas veces, infelizmente, es verdad.

Este o no este el Espíritu unido al médium antes de la sesión, es cierto que el planeamiento espiritual ya tiene las tareas de la noche distribuidas por anticipación, y en la secuencia que creen más conveniente a la buena marcha de los trabajos. Generalmente, cada médium tiene su propio “estilo”, para indicar el inicio de la comunicación: colocar las manos sobre la mesa, respirar con mayor profundidad, dos o tres veces, agitar ligeramente la cabeza o el cuerpo, gemir, levantar los brazos, en una somatología que el adoctrinador, habituado a trabajar con el, sabrá identificar, a fin de iniciar el tratamiento del hermano que se presenta.        

A veces, el Espíritu comienza luego a hablar, o a vociferar, pero, usualmente, el necesita de algunos segundos   ‘ para apoderarse de los controles psíquicos del médium, y no consigue hablar sino después de haberse acomodado bien a    la organización de su instrumento. El adoctrinador debe aprovechar esos momentos para dar una palabra de            , bienvenida, saludándolo con atención, cariño y respeto. En algunos casos el Espíritu solamente consigue expresarse con mucho trabajo, en virtud de su estado de perturbación, de  indignación, o por estar con deformaciones periespirituales que se lo impiden. Otras veces, valiéndose de astucia, o          , preparando celadas, se mantiene en silencio, para que el adoctrinador se canse, en la tentativa de descubrir sus motivaciones, a fin de intentar ayudarlo, con lo que el se divierte bastante.

 

En ciertas ocasiones, el viene revestido de un manto de mansedumbre y tranquila seguridad. Dice palabras dulces, nos asegura sus buenas intenciones, nos da consejos. Uno de ellos, cierta vez, comenzó serenamente, con un llamamiento “a los corazones bien formados”, en un lenguaje de pacificación y entendimiento. Le digo que estamos dispuestos a la pacificación y al entendimiento, siempre que el venga en nombre de Dios: pero, por más que se esfuerce – cosa extraña! – no consigue pronunciar el nombre de Dios, como yo le pidiera. Por fin, explota en irritación y “abre el fuego”, gritando que acabo la farsa. Y derrama un arsenal   de amenazas e intimidaciones.     

Existen los que fingen dolores que no sienten, o mutilaciones que no poseen, como ceguera o falta de la lengua. Miran, con esos artificios, distraer nuestra atención del punto principal de su problemática, o simplemente se     entregan al placer irresponsable de engañar, mistificar, defraudar, o también, como algunos me dicen, a veces, de cansar al médium encargado de darles pases.

De cualquier forma que sea la apertura de la comunicación, el adoctrinador debe esperar, con paciencia, después de recibir al compañero con un saludo sinceramente cortes y respetuoso. Sea quien fuere el que comparezca ante nosotros, es un Espíritu desajustado, que necesita socorro. Algunos vienen mas desarmonizados que otros, pero todos necesitados – y deseosos – de una palabra de comprensión y cariño, por más que reaccionen a nuestra aproximación. Los primeros momentos de un contacto mediúmnico son muy críticos. Aun no sabemos a qué viene el Espíritu, que angustias trae en el corazón, que intenciones, que esperanzas y recursos, que posibilidades y conocimientos. ¿Estará unido a alguien que estamos intentando ayudar? ¿Tiene problemas personales con algún miembro del grupo? ¿Lucha por una causa? ¿Ignora su estado, o tiene conciencia de lo que pasa con el? ¿Es culto, inteligente, o se presenta inexperto e incapaz de sostener un dialogo más sofisticado?

Una cosa es cierta: no debemos subestimarlo. Puede, al principio, revelar una clamorosa ignorancia, y entrar, después, en la posesión de todo el acervo cultural de que dispone. Difícilmente el Espíritu es bastante primario para ser clasificado, sumariamente, como ignorante. Nuestra experiencia acumulada es mucho más amplia de lo que sospechamos.

EXTRAÍDO DEL LIBRO “DIALOGO CON LAS SOMBRAS” DE HERMINIO. C. MIRANDA.

*****************************************

*********************************

PROVIDENCIA Y DESPERTAR

Jesús estableció el amor a Dios  por encima de todo y al prójimo como así mismo, como la base, la razón y el fin de la vida, para crecer y elevar la realidad interior de la criatura, haciendo de ella  surgir en todas sus potencialidades,  que están es un estado latente en su interior.

Amar es un arte que exige madurez y sacrificio en el cual se deben invertir los valores del sentimiento y de la inteligencia para alcanzar la plenitud. Ese amor  sin cadenas, fomenta el sentido de la fraternidad, que produce una generosa tolerancia  para con las  faltas y limitaciones ajenas y perdona penetrando por detrás de las apariencias, no siempre agradables, que permanecen ocultas.

Para equilibrar al hombre el concepto de Jesús sobre el amor es el derrotero más seguro.

A medida que adquiere madurez el amor se hace más extenso, exteriorizándose y alcanzando a las demás personas interfiriendo las condiciones de vida del lugar donde marcha.

La necesidad de vivir en sociedad es manifestación del amor, en su más profunda expresión, impeliendo a los individuos hacia una comunión de sentimientos más plena, a través de la cual se realizan.

Las desdichas morales y angustias generadoras de sufrimientos variado alcance resultan de la visión destorcida sobre el amor que lleva a la criatura a las imposiciones egoístas, que disimulan con la apariencia del sentimiento noble.

Los antagonismos, los odios fulminantes, las amarguras de larga duración, los estímulos para la venganza, surgen por la ampliación arbitraria de la facultad de amar, sometiendo al prójimo y explotándolo,  se impone y corrompe, cosa que debilita los tejidos sutiles de la organización espiritual, facultando el desencadenamiento de innumerables enfermedades.

El pasado es una sombra pesada, ocultando desdichas e impiedad, el futuro es poderosa luz a diluir todas las edificaciones de la perversidad y de la insania que medran y se desarrollan en los laberintos de la ignorancia y de la ilusión.

Todos somos victimas de nosotros mismos, que devolvemos mal por mal, sin aprovechar el dolor como generador de bendiciones  y el infortunio como sumidero de moléculas e imperfecciones.

La vida no es ministrante de pasiones mezquinas ni campo de continuo barbarismo a sueldo de los impositivos egoístas de cada criatura.  El hombre a de tener tiento, oir y meditar. El Señor escucha  las oraciones de arrepentimiento y se apiada de todos. Es tiempo de recomenzar.  La vida no tiene limites en su extensión y su objetivo es la felicidad  de todos los que nos encontramos arrastrados por las corrientes de los acontecimientos que desencadenamos  a través de nuestros pensamientos, palabras y actos…

Cuando un enfermo pide la protección espiritual, casi siempre lo hace con la intención de recomponer el organismo, recuperar la salud, usufructuar de un periodo Más demorado en el cuerpo. Y extraña mucho que los resultados sean opuestos a los anhelados. Olvidando que la verdadera  vida es la del Espíritu, es muy natural que ante una permanencia  más prolongada en el cuerpo,  con gravámenes y peligros  que pueden perjudicar el proceso de elevación de la criatura, en muchos casos está  sea reenviada al hogar; del mismo modo que, tomando en consideración los beneficios que la reencarnación propicia, aun cuando bajo dolores y pruebas muy severas, se esfuercen los Mentores  por dilatar el plazo de permanencia. La función del sufrimiento no es punitiva, es rectificativa, educativa.

El hombre debe despertar para el examen de otros valores que quedan al margen y que necesitan ser considerados. Tan pronto funcionan sus objetivos, se diluyen las penosas imposiciones y el individuo marcha  con seguridad viviendo las experiencias  del bien y del amor. Es necesario romper el circulo del hierro en que se mueven las criaturas, implicadas en los vicios y crímenes, yendo  a la tierra y volviendo sin que hayan conseguido provecho y paz en las experiencias que se consideran malogradas.

Somos viajeros de los infinitos  caminos del tiempo, permanecemos, por capricho, en los valles desiertos y sombríos, cuando nos esperan las cumbres amplias y habitadas por la felicidad. Nos detenemos, por el momento, en el pantano, sufriendo la asfixia de las exhalaciones  de los cuerpos  y vegetales en putrefacción,  cuando estamos destinados  al altiplano de la paz donde la brisa perfumada del amor nos rocía, canta la balada de la perenne esperanza de victoria 

Caemos para levantar. Paramos para recobrar fuerzas y proseguir. Permanecer en la caída o persistir  en el descanso es matar el tiempo y retroceder en la conquista de la gloria.

“No relaciones dolores  ni anotes sinsabores. Quien se complace, en lamentaciones, de la retaguardia se opone al crecimiento y a la conquista que lo aguardan.

La existencia significa mucho para el espíritu, y almas ennoblecidas que nos aman, se empeñan para que no nos falte valor y oportunidad, servicio y realización. no obstante de nosotros depende la permanencia  en la vega, mirando las estrellas o en la ascensión, rumbo a los astros relucientes. ..

En la Biblia, el libro que narra el pueblo  hebreo, en la trama del Viejo Testamento, encontramos revelaciones espirituales y advertencias no siempre consideradas, premoniciones y profetismo, anunciando la llegada de Jesús a la Tierra. En el Nuevo testamento identificaremos al Maestro en continua labor  invitando a seguirle, sufriendo por amor y entregándose en total donación. Su voz canta para nuestros iodos los poemas de las aguas, del aire, de los vegetales y de toda la Naturaleza, en el apogeo de las Bienaventuranzas que fascinan, abriendo los ojos, los oídos y el entendimiento. Meditar en sus nobles enseñanzas es fortalecer el ánimo. Se toman fuerzas para abandonar  la utopía y retornar al hogar, como el “hijo prodigo” de la parábola, donde esperan cariño y afecto. Conocedor del mundo  se puede elegir, para después, saber la directriz a tomar: ¡Dios, o las riquezas! Nuevos amigos nos presentaran nuevos rumbos y ampliaran, el entendimiento,  considerando la fe.

“No recelemos romper con el mal que todavía reside en nuestro mundo interior. No consiste en un acto simple lo que ha de seguir a nuestra decisión, por el contrario tendremos que invertir mucho para alcanzar la meta. Quien se niega  al avance  reposa, sin embargo, se candidata a la parálisis.

No posterguemos, por comodidad o negligencia, el momento de la felicidad. Entregándonos al Bien  estaremos amparados por donde caminemos. No nos serán regateados auxilios, sin embargo, tendremos que seguir con los propios pies, bajo el comando de una firme voluntad y de una robusta  decisión.

Las enfermedades expurgadoras invitan a la renovación y son las que ayudan a la liberación de los vicios.

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro de Cuadros de la Obsesión de Divaldo Pereira Franco

**********************************

*****************************

VAMPIRISMO Y DESENCARNACIÓN

La mente  es dinamo generadora de energía cuyo potencial y finalidad están gobernados por el comportamiento moral, por el deseo  de quien lo emite. Hay enfermedades  de diferentes  procedencias  que se instalan bajo la contribución de la conducta mental de los propios  pacientes, dando margen a fenómenos de auto destrucción a corto o largo plazo, de desarticulación de las defensas psíquicas  y orgánicas; cuando irrumpen problemas  graves en el área de la salud, con muchas dificultades para un diagnostico correcto,  cuanto para una terapia segura.

El hombre, es intrínsecamente, lo que piensa, siendo ese su mecanismo mental el resultado de sus experiencias  procedentes, de otras reencarnaciones  lo que motiva las fijaciones, las preferencias, los ideales sustentados. De más alto valor es, por tanto, el cultivo sistemático de los pensamientos positivos, de las ideas ennoblecedoras, de la conversación edificante, por las aspiraciones optimistas que facultan la renovación de los paisajes íntimos  y la sustitución de los clichés, infelices,  propiciadores de enfermedades, de turbaciones del razonamiento, desajustes de todo tipo. Nadie huye de si mismo, por más extraña y dispersa que sea la siembra, la cosecha se hará de forma compulsoria en el mismo campo y mediante los mismos elementos esparcidos.

El tiempo, ese benefactor ignorado y paciente, se encargará de ajustar  y poner  en sus debidos lugares todo cuanto se encuentra  en desconcierto y desequilibrio

Cada vida es un libro abierto, rico de experiencias y lecciones de las cuales se pueden retirar provechosas enseñanzas para la realización interior. Aun  de las existencias más oscuras fluye  un manantial de alto valor, si sabemos evaluar  las realizaciones y sufrimientos, las luchas y renuncias, los esfuerzos y los silencios vividos para la adquisición  de la felicidad, según el parecer de cada criatura.

La alucinación cuando se apodera del hombre, lo aparta de Dios, de cualquier sentimiento religioso, siempre aturdido, cultita formar-pensamientos que nutre sus adversarios desencarnados, recibiendo, con incidencia poderosa, las respuestas de ellos transformada en energía deletérea, que arruina la vida física y mental ya muy aquejada.

Hay personas que se hacen odiar, por millones de criaturas y, aparentemente prosperan, gozan de salud, parecen vivir felices… En verdad, no escapan de si mismo, dominados por la trama cruel que movilizan, transformándose en instrumentos de la vida, que los hombres necesitan sufrir, con el fin de despertar  para los valores más altos de la existencia. Son látigos que azotan con impiedad las espaldas de la sociedad desatenta, connivente, expiando sus arbitrariedades en manos más canibalescas en los rigurosos procesos de la evolución.

 “Hitler se creía predestinado  por la Providencia para reunir a los pueblos germánicos, recordando existencias precedentes, cuando desempeñó relevante papel histórico en la comunidad europea, y cuantos males se permitía o autorizaba practicar se suponía bajo divino designio para producirlo, enloquecido de soberbia y de maldad. Es cierto que la Divinidad no necesita de hombres arbitrarios para establecer en la Tierra, la justicia, el equilibrio y la paz. Desde que se levanten falsos árbitros del derecho y del orden, apoyados en postulados equivocas o falsos, se tornan, por si mismos, mecanismos de probación de expurgo, bajo cuyas prepósitos sucumben los que se encuentran incursos, como delincuentes, en los Soberanos Códigos, reparando de esta forma  los gravámenes y crímenes perpetrados… En la furia que los domina, la sed de sangre y de destrucción los impide de absorber, por el momento, las ondas de la reacción del odio y del rencor, no imposibilitándoles, todavía, de intoxicarse con las propias emanaciones psíquicas y espirituales, así como las de aquellos  que los siguen  de la Erraticidad, llevándoles a suicidios salvajes o a la total alineación…

El estado mental y las acciones morales de cada criatura responden por sus legítimas conquistas, aquellas que se le incorporan ineludiblemente, a la realidad interior.

En consecuencia el hombre conforme vive, así desencarna, experimentando  las  presencias espirituales con las cuales se afina y atrae, de la misma  forma que los sentimientos cultivados se les transforman en amarras constrictoras o alas de liberación.  La desencarnación es momento grave para todos los Espíritu, que al desembarazarse de las ligaduras que le retienen en la tierra, para la prosecución de la vida en nuevas experiencias, continuación natural de las que nos permitíamos vivir.

Los vampirismos, generalmente, son una etapa avanzada  de alineación y zoantropía  de los desencarnados que caen en las garras de la propia insania, dejándose dominar por mentes impiadosas de la Erraticidad inferior, las cuales se atribuyen el gobierno de los destinos que les permiten sometimiento, en razón del comportamiento alucinado mantenidos  durante su presencia en la Tierra… Sus victimas encarnadas, por otro lado, experimentan las punzantes angustias que se derivan de la coyuntura infausta, en subyugaciones crueles, de largo curso, que se prolongan más allá del túmulo. En otro aspecto, el vampirismo entre desencarnados que se odian, constituye un lamentable acontecimiento que sensibiliza y propone inmediata transformación en quien lo observa, sin que los implicados en la ruda lucha, consigan experimentar breve pausa, bien sea  para reflexión o reposo.

Los vampiros absorben las ultimas energías del cadáver del recién desencarnado que permanecen en la sangre expelida, arrojándose sedientos  de sangre sobre animales abatidos siendo el resultado de los desmanes de unos y otros, victimas y verdugos que se mancomunan, mediante infeliz vinculación, produciendo paisajes infinitamente constrictores y generando reductos colectivos de expiación inimaginables para los domiciliados en el cuerpo físico. Los Espíritus desencarnados, que se movieron en la línea  de la dignidad  y del equilibrio, esos reductos  de sombra y purgación permanecen ignorados, hasta cuando se les hace necesario que dispensen socorro a aquellos que allí se detienen y les son queridos o conocidos que ruegan o aguardan ayuda…

Todo son lecciones que propician el crecimiento espiritual de quien  anhela, realmente, por la propia espiritualización.

Cada día aumentan los fenómenos obsesivos y las desencarnaciones infelices se tornan más comunes en razón del esclarecimiento que fue desdeñado, cediendo lugar a la indiferencia y a la desgracia…

¡Se viven! Por eso panoramas de perturbación variada, en los campos terrenos, cada vez más lamentables, que el bendito dolor se encargará de modificar en la sucesión de los tiempos.

Felices aquellos que se dan cuenta de los deberes a ejecutar y se empeñan en los esfuerzos de la edificación de la responsabilidad activa sin mecanismos exculpatorios o justificaciones livianas, destituidos  de cualquier legitimidad…

La muerte es solamente un cambio de traje, sin el descartar de los ropajes fluiditos que condensan la materia.

 Los aparatos externos se rompen y se desgastan, aun cuando permanezcan las matrices fomentadoras de sus formas, manteniendo la capa envolvente del espíritu que, en el caso de vivir experiencias groseras, favorece la prolongada subyugación vampirizada.

En los casos de Espíritu equilibrados, las dinamos psíquicas  que se encargan de elaborar las fuerzas fluídicas producen energiza de peso especifico, que alzan al ser a regiones de plenitud superior, embelleciéndolo y proporcionándole paz por ausencia de condicionamientos perniciosos y de intoxicación por venenos vibratorios.

La vida late en todas partes dentro de los patrones establecidos por el Padre, sin embargo, se exterioriza conforme el nivel evolutivo de los grupos sociales y de los individuos que en ella se mueven y agitan.

La rampa del abismo, tanto como el ascensor que lleva a los altos planos, son elaboradas por cada Espíritu, conforme aspire a la caída o a la elevación.

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro “Cuadros de la Obsesión” de Divaldo Pereira Franco.

***********************************

*****************************

FILOSOFÍA  DE LA DOCTRINA ESPIRITA

 Mi respuesta al ítem VI del Libro de los Espíritus

El Espiritismo, después de haber sido tanto tiempo escarnecido, menospreciado, se impone definitivamente por el poder de sus hechos, y la belleza moral de su doctrina. Se ha convertido en una fuerza radiante que se extiende progresivamente por el mundo.

El Espiritismo, teniendo como objeto el estudio de uno de los dos elementos constitutivos del universo, toca forzosamente a la inmensa mayoría de las ciencias; podía venir sólo después de su elaboración, y nació, por las circunstancias, de la imposibilidad de explicar todo con la única ayuda de las leyes de la materia.

El solo hecho de que exista la posibilidad de comunicarse con los seres del mundo espiritual tiene consecuencias incalculables de la más alta gravedad; es todo un mundo nuevo que se nos revela, y que tiene tanta importancia, que alcanza a todos los hombres sin excepción. Este conocimiento no puede dejar de aportar, generalizándose, una modificación profunda en las costumbres, en el carácter, y en las creencias que tienen una gran influencia en las relaciones sociales.

Si Cristo no dijo todo lo que hubiera podido decir, es que creyó que debía dejar ciertas verdades en la sombra hasta que la humanidad tuviera edad de comprenderlas. De su confesión, su enseñanza era pues incompleta, ya que anuncia la llegada del que debe completarlo; preveía pues que la gente se confundiría con sus palabras, que se desviaría de su enseñanza; en una palabra, que se desharía lo que hizo, ya que todas las cosas deben ser restablecidas; y sólo restablecemos lo que ha sido deshecho.

El Espiritismo, tomando su punto de partida en las mismas palabras del Cristo, como Cristo tomó el suyo en Moisés, es una consecuencia directa de su doctrina.

A la idea vaga de la vida futura, añade la revelación de la existencia del mundo invisible que nos rodea y puebla el espacio, y ahí precisa la creencia; le da un cuerpo, una consistencia, una realidad en el pensamiento.

Define los lazos que unen el alma y el cuerpo, y levanta el velo que ocultaba a los hombres los misterios del nacimiento y de la muerte.

Por el Espiritismo, el hombre sabe de dónde viene, donde va, por qué está sobre la Tierra, por qué sufre en ella temporalmente, y ve en todo la justicia de Dios.

No siendo los Espíritus otros que las almas de los hombres, comunicándonos con ellos no salimos de la humanidad, circunstancia capital que hay que considerar. Los hombres de talento que fueron las antorchas de la humanidad vinieron pues del mundo de los Espíritus, como volvieron allí dejando la Tierra. Desde que los Espíritus pueden comunicarse con los hombres, estos mismos genios pueden darles instrucciones bajo la forma espiritual, como lo hicieron bajo la forma corporal; pueden instruirnos después de su muerte, como lo hacían en su vida; son invisibles en lugar de ser visibles, he aquí toda la diferencia. Su experiencia y su saber no deben ser menores, y si su palabra, como hombres, tenía autoridad, no la debe tener menos porque estén en el mundo de los Espíritus.

Pero no son solamente los Espíritus superiores los que se manifiestan, lo hacen los Espíritus de todo orden, y esto es necesario para iniciarnos en el carácter verdadero del mundo espiritual, mostrándonoslo es todos sus aspectos; por ello, las relaciones entre el mundo visible y el mundo invisible son más íntimas, el enlace es más evidente; vemos más claramente de dónde venimos y donde vamos: tal es el fin esencial de estas manifestaciones. Todos los Espíritus, cualquiera que sea el grado que hayan alcanzado, nos enseñan alguna cosa, pero como son más o menos alumbrados, nos toca discernir lo que hay en ellos de bueno o de malo, y obtener el provecho que contiene su enseñanza; entonces todos ellos, cualesquiera que sean, pueden enseñarnos o revelarnos cosas que ignoramos y que sin ellos no sabríamos.

Los Espíritus no vienen a liberar al hombre del trabajo del estudio y de las búsquedas; no le aportan ninguna ciencia totalmente desarrollada; sobre lo que él mismo puede encontrar, le dejan a sus propias fuerzas; eso es lo que perfectamente saben hoy los espíritas.

Dios, juzgando a la humanidad madura para penetrar el misterio de su destino y contemplar conscientemente las nuevas maravillas, permitió que el velo que separaba el mundo visible del mundo invisible fuera levantado. El hecho de las manifestaciones no tiene nada extrahumano; es la humanidad espiritual que viene para conversar con la humanidad corporal y decirle:

“Existimos, pues la nada no existe; he aquí lo que somos, y he aquí lo que seréis; el futuro os pertenece como nos pertenece. Andabais por las tinieblas, venimos para alumbrar vuestro camino y abriros la vía; ibais al azar, os mostramos el fin.

Los Espíritus no vienen para resolver los problemas de la ciencia, ni para dar conocimiento a los ignorantes y a las personas perezosas los medios de enriquecerse sin dificultad. Sin embargo, el fruto que el hombre debe recoger de ello no es solamente para la vida futura; gozará de ello sobre la Tierra por la transformación que estas nuevas creencias necesariamente deben obrar sobre su carácter, sus gustos, sus tendencias y, como consecuencia, sobre las costumbres y las relaciones sociales. Poniendo fin al reino del egoísmo, del orgullo y de la incredulidad, preparan el del bien, el que es el reino de Dios anunciado por Cristo.

Trabajo realizado por Mercedes Cruz Reyes

Extraído de libros espiritas.

*********************************

************************

ANÁLISIS DE LA BIBLIA BAJO LA LUZ DEL ESPIRITISMO

Mercedes Cruz Reyes

Los que viven gritando, con la Biblia en el puño, que el Espiritismo es condenado  por la Biblia, no conocen  una cosa ni la otra. Ignoran lo que es la Biblia, y no tienen la más leve noción de Espiritismo. El día que conozcan ambas cosas, tendrán el pesar por las acusaciones que han proferido.

Es difícil hablar de la Biblia a las personas asociadas con el proceso de fanatismo religioso, de algunas sectas oscurantistas, que habiendo  llegado  a mediados del siglo veinte, niegan la cultura,  para solo aceptar los escritos  judíos de la época de las civilizaciones agrarias. Son personas sencillas y creyentes, que merecen nuestro respeto, más enteramente incapaces de comprender el problema bíblico

El Espiritismo es presentado por Kardec, bajo la orientación del Espíritu de Verdad, como una secuencia natural del cristianismo. Es el cumplimiento de la promesa evangélica de Jesús, de enviar a la Tierra al Consolador, que vendría a completar su enseñanza, esclareciendo a los hombres a respecto de aquello que El solo pudo enseñar a través de alegorías, cuando estuvo entre los hombres. Los hombres de entonces no estaban en condiciones  de comprender el fenómeno natural de la  comunicación espirita, que mezclaban con sistemas de magia e interpretaciones supersticiosas. En la Génesis, Kardec  esclarece, en el primer capítulo, que era necesario la evolución de las ciencias, el progreso de los conocimientos, el desenvolvimiento intelectual, para que el espiritismo hiciese su aparición, como doctrina, en nuestro mundo.

Siendo así, el espiritismo tiene como base las Escrituras, tiene sus fundamentos en la Biblia. Más es claro que el concepto espirita de la Biblia no puede ser igual al de las religiones que quedaron en el pasado, apegadas a las formas sacramentales de la magia, a los ritos materiales  y a los cultos exteriores del propio paganismo. La Biblia no puede ser, para el espirita esclarecido,  la “palabra de Dios” , pues es un libro escrito por los hombres, como todos los otros libros , y es, principalmente, un conjunto de libros en el que encontramos de todo, desde las reglas sencillas de higiene de los judíos primitivos hasta las leyendas  y tradiciones del pueblo hebreo, mezcladas con las herencias de los egipcios y babilonios. El Espiritismo enseña a encarar la Biblia como un marco de la evolución religiosa en la Tierra, más no hace de ella un becerro de oro.

Lo podemos ver estudiando lo que es la Biblia, veamoslo:

La palabra Biblia significa “Libro” es en verdad una biblioteca, donde están reunidos los libros de la religión hebraica. Representa la codificación de la primera revelación del ciclo del Cristianismo. En ella están escritos, coleccionados, libros de varios autores, en un número de 42. Fueron escritos en hebraico  y aramaica y traducidos más tarde para el latín, por San Jerónimo, en la conocida Vulgata Latina, en el siglo quinto de nuestra era. Las Iglesias católicas y protestantes unieron a ese libro los Evangelios de Jesús, dando a estos el nombre  general del Nuevo Testamento.

El nuevo Testamento, o Evangelio no pertenece de hecho a la Biblia. Es otro libro, escrito mucho más tarde, es una reunión de variados escritos sobre Jesús y sus enseñanzas. El Evangelio es la Codificación de la segunda revelación Cristiana. Trae un nuevo mensaje, sustituyendo al dios-guerrero de la Biblia por el dios –amor  del Sermón de la Montaña. Los espiritas no debemos confundir esos dos libros, más si debemos reconocer la línea histórica  y profética, el linaje espiritual que los liga. Son por tanto dos libros distintos.

La antigua religión hebraica es generalmente conocida como Mosaísmo, porque surgió y se desenvolvió con Moisés. La nueva religión de los Evangelios es designada como cristianismo, porque viene de la enseñanza de Cristo.  Más así como en las páginas de la Biblia está inscrito el advenimiento de Cristo, también  es anunciado el advenimiento del Espíritu de Verdad. Este advenimiento se dio en el siglo pasado, con la tercera y última revelación cristiana llamada revelación espirita.  Cinco libros  aparecen, entonces, escritos por Allan Kardec, más dictados, inspirados  y Orientados por el Espíritu de Verdad y otros Espíritus Superiores los cinco libros fundamentales  del Espiritismo, que tienen como base El Libro de los Espíritus, ellos representan la codificación de la tercera revelación. Esa revelación se llama Espiritismo porque fue dada por los Espíritus. su finalidad es esclarecer  las enseñanzas anteriores de acuerdo con la mentalidad moderna, ya suficientemente aireadas  y evolucionada para entender las alegorías y símbolos contenidos en la Biblia y en el Evangelio. Más se engañan los que piensan  que la Codificación del Espiritismo  contraria o reforma el Evangelio.

La palabra de Dios no está en la Biblia, más si en la naturaleza, traducida en sus leyes.  La Biblia es simplemente una colección de libros hebraicos, que nos dan un panorama  histórico del judaísmo primitivo. Los cinco libros iniciales de la Biblia que contienen el Pentateuco  mosaico, se refieren a la formación y organización del pueblo judío, después de la liberación  de Egipto y la conquista de Canaán. Esos libros fueron atribuidos a Moisés, pero no fueron escritos por el, pues relatan, inclusive, su propia muerte.

Las pesquisas históricas revelan que los libros de la Biblia tienen origen en la literatura  oral del pueblo judío. Solo después del exilio en Babilonia fue que Esdras consiguió reunir  y recopilar los libros orales (guardados en la memoria) y proclamarlos en la plazas públicas  como la ley del  judaísmo, dictadas por Dios.

Los relatos históricos de la Biblia son al mismo tiempo ingenuos y severos. El estudiante, lea por ejemplo, el Deuteronomio, especialmente los capítulos 23 y 28 de ese libro, y vea si Dios  podría haber dictado esas reglas tan sencillas, aquellas tan poco piadosas de guerra,  aquellas de maldiciones terribles contra los que no creen en “Su palabra”. Esas maldiciones, hasta hoy, asustaron a las criaturas sencillas que tienen miedo de dudar de la Biblia.

Las leyes morales de la Biblia pueden ser resumidas en los Diez Mandamiento. Más esos mandamiento nada tienen de transcendentes. Son reglas normales de vida para un pueblo de pastores y agricultores, con pormenores que hacen reis al hombre de hoy en día. Por eso los mandamientos son hoy presentados en resumen. El Espíritu  que dicto esas leyes  a Moisés,  en el Sinaí, era el guía espiritual de la familia de Abrahán, Isaac y Jacob, más tarde transformado  en el Dios de Israel. Desempeñando una elevada misión, ese Espíritu preparaba  al pueblo judío para el monoteísmo, la creencia en un solo Dios, pues los dioses de la antigüedad eran muchos.

El Espiritismo reconoce la acción de Dios en la Biblia, más no puede admitirla como la “palabra de Dios”. En verdad, como nos, mencionó el apóstol pablo, fueron los mensajeros de Dios, los Espíritus que guiaron al pueblo de Israel, a través de los médiums, entonces llamados  profetas. El propio Moisés  era un médium, en constante ligación con lave o Jehová el dios bíblico, violento  e irascible, que es muy diferente  del dios-padre  del Evangelio. debemos respetar la Biblia en su exacto valor, más nunca hacer de ella un mito, un nuevo becerro de oro. Dios no dicto ni dicta libros a los hombres. 

El origen mediúmnico de las religiones es hoy una tesis probada por las pesquisas antropológicas y etnológicas. Solo los materialistas la rechazan.

El apóstol Pablo afirmó perentoriamente; “Vosotros recibisteis la ley  por los ministerios de los Ángeles”, esto está  en los  Actos,7: 53, explicando  aun en Hebreos 2: 2: “Porque la ley fue anunciada por los Anjeles”, y confirmando en la misma epístola, 1: 14: “Los Espíritus son administradores, enviados para ejercer el  ministerio”. Antes, en Hebreo. 1: 7, Pablo, después de advertir que Dios había hablado de muchas maneras a los profetas; acrecienta: “Sobre los Anjeles, dice: lo que hacen los Anjeles espíritus  y sus ministros  llamas de fuego”.

Está claro que los ángeles son espíritus, reveladores de las leyes de Dios  a los hombres, como afirma el Espiritismo. Pablo va más lejos, afirmando en los Actos 7: 30- 31, que Dios habló a Moisés a través de un ángel en la zarza ardiendo. 

Todos los que acusan al espiritismo están faltos de estudio, si su dogmatismo fuese puesto a un lado y estudiasen un poco,  comprenderían esas cosas, la Biblia fue inspirada  por los Espíritus, como mensajeros de Dios, en lo tocante a sus libros proféticos, que llamamos mediúmnicos. Los libros históricos y de legislación civil recibieron también la colaboración de los Espíritus. la Biblia es pues, un libro mediúmnico  que no puede condenar al Espiritismo, pues se estaría condenando a sí mismo.

, ángeles y demonios, de la Biblia, de los Vedas, del Alcorao, de todos los libros sagrados, nada más son que espíritus. Ellos no pueden condenar al espiritismo, ellos son la prueba tradicional de la verdad espirita, a lo largo de la Historia, como  enseña  Kardec. Lo que Moisés condenó fue el abuso de la mediúmnidad, y eso el espiritismo también lo condena.

Extraído del libro de Herculano Pires ”Visión espirita de la Biblia”

*************************************************

***********************************

ANALIZANDO EL ORGULLO

Mercedes Cruz Reyes

¿Qué es el orgullo?

Es el elevado concepto que alguien se hace de sí mismo; es una especie de amor propio que nos inspira una idea exagerada de nuestro merito que nos incita a inculcarlo a otros; es un defecto del alma humana, invadiendo lo más intimo de la persona; es el vicio de la inteligencia, así como la humildad es su virtud. Como la inteligencia es la parte más noble del ser humano, su virtud es la mayor de todas las virtudes y su vicio es el peor de todos sus vicios.

El orgullo no encuentra hospedaje en una persona de inteligencia equilibrada; esta se rinde a la constatación de la verdad, que acabó con cualquier presunción. La realidad de nuestras propias limitaciones es el más eficaz de los convites a la humildad.

Es de los labios de los científicos y filósofos, esto es, de las personas realmente sabias que se recogen las más sorprendentes manifestaciones condenando cualquier tipo de orgullo. Una cultura que despertase el orgullo no sería una cultura con (mayúscula) – que se coloca ante la realidad con la intención de comprenderla – pues sería una cultura que presta culto a su propio ego.

El orgulloso no se preocupa de conocer la verdad, sino apenas en ocupar una posición en la que pueda ser el centro la norma; libre de cualquier subordinado, pretende que todo este sujeto a sí mismo.

La afirmación de que el orgullo es el padre de todos los vicios no es un lugar común, repetido por el uso, sino una verdad que justifica esa afirmación.

El orgulloso posee todos los vicios.

Es egoísta. Coloca su persona en el centro de todo, sirviéndose de una inteligencia incensada por el orgullo para justificar este egoísmo suyo.

Es injusto De hecho, justicia significa respetar los derechos de los demás, mientras que el orgulloso solo reconoce un derecho; el suyo, que no le impone ninguna especie de obligación, pues él ignora la correlatividad de los términos y la dialéctica de las relaciones en la vida en sociedad

Es ingrato. Solo el recuerdo de cualquier dependencia, próxima o remota, ya lo hace sufrir y se libera de ella rechazándola; mientras que la gratitud envuelve el reconocimiento de que una mano extraña nos ayudó a ser lo que somos. Él es fruto solo de sí mismo, pues el orgullo no le permite compartir con otros sus merecimientos.

El no tiene religión. Quien no admite ninguna dependencia de Dios. ¿Cómo podría tolerar que su alma se vuelva agradecida al Creador? El sentimiento religioso se basa en el reconocimiento de que fuimos creados y de que existe un Dios que cuida de todo; sin embargo, el orgulloso, no precisó que lo ayudasen a nacer y tampoco precisa que lo ayuden a vivir: ¡Su orgullo cuidará de todo!

Es inmoral. Es incapaz de admitir vínculos morales para su comportamiento quien se juzga superior a las leyes. Sus actos no precisan respetar moral alguna, más imponen a otras normas morales.

Es fanfarrón. Está siempre hablando de si, atribuyéndose elogios por hazañas jamás realizadas; expone como proezas actos que solamente su exagerada jactancia considera como tales. Es prepotente, arrogante, insolente y violento. Y se podría señalar, no para demostrar que el orgullo es de hecho el padre de todos los vicios, sino porque  el orgulloso realmente los posee todos, incluso el de presentarse con actitudes humildes y modestas.

Cuando el orgulloso habla de los otros, lo hace con desprecio y con sentimientos de compasión. Está claro que conversar contigo sobre ti y sobre los otros ya sería un acto excepcional; habitualmente evita la compañía de los demás, incapaces de comprenderlo, recogiéndose a meditar sobre su incomprendida grandeza.

Solamente el orgulloso es capaz de entender su ego y de dialogar con su orgullo, los otros son míseros mortales que merecen el desprecio, o si él quisiera ser benévolo, su compasión. Ya que lo quiere así, déjenlo solo; no lo perturben en la meditación sobre sus merecimientos. De eso se encargará la amarga soledad, que lo punirá por su orgullo. Cuando tuviere necesidad de los otros, no los encontrará. Es el castigo que se merece. Solo que, entonces, nos acusará a todos de ser orgullosos. Es muy cierto que los defectos de los demás son los nuestros vistos en los otros.

Pero, ¿será que esta meticulosa excavación hecha en el alma vivida del orgulloso estará realmente exenta de un secreto deseo de  descubrir en él algo que existe dentro de nosotros mismos?

Está claro que el orgulloso hace mal en acusar a los otros de orgullo; pero, ¿Quién de nosotros estará totalmente inmune de un vicio que nació junto con el ser humano y que tal vez lo verá morir? Que no seamos totalmente víctimas de un vicio no significa que estemos totalmente exentos de el. Existen dos cosas irreales: un ser humano que sólo tenga vicios y por otro lado, un ser humano que solo tenga virtudes. 2Por detrás de la cortina del Yo” conservamos lamentable ceguera frente a la vida.8…)

En todo y en todas partes, nos apasionamos por nuestra propia imagen.

En los seres queridos, habitualmente nos amamos a nosotros mismos, porque, si demuestran puntos de vistas diferentes de los nuestros, aunque estos sean superiores a los principios que abrazamos, instintivamente disminuimos el cariño que les consagrábamos.

En las obras que hacemos del bien a que nos dedicamos, estimamos, por encima de todo, los métodos y procesos que se exteriorizan de nuestro modo de ser y entender, porque si el trabajo evoluciona o se perfecciona, reflejando el pensamiento de otras personalidades por encima de la nuestra, operamos casi sin percibirlo, con una disminución de nuestro interés  en los trabajos iniciados.

Aceptamos la colaboración ajena, pero sentimos dificultades para ofrecer el concurso que nos compete. Si  nos hallamos en una posición superior, donamos con alegría una fortuna al hermano necesitado que sigue con nosotros en condición de subalterno, a fin de contemplar con voluptuosidad nuestras cualidades nobles en el reconocimiento de largo curso al que se siente constreñido, pero rara vez concedemos una sonrisa de buena voluntad al compañero más rico o más fuerte, puesto por los designios divinos a nuestro frente

En todos los pasos de la lucha humana, encontramos la virtud rodeada de vicios y el conocimiento dignificante casi sofocado por los espinos de la ignorancia, porque, infelizmente, cada uno de nosotros de modo general, vive buscando su propio “Yo”

Entre tanto, gracias a la Bondad de dios, el sufrimiento y la muerte nos sorprenden en la experiencia del cuerpo y más allá de ella, arrebatándonos a los vastos continentes de  la meditación y de la humildad, donde aprenderemos, poco a poco, a buscar lo que pertenece a Jesucristo, a favor de nuestra verdadera felicidad, dentro de la gloria de vivir.

Que el Divino Maestro continué bendiciéndonos y podamos, esforzarnos en reconocer nuestro propio orgullo, para que poco a poco, ingresemos en la senda de la Humildad. Pues Jesús decía:

“Que el reino de los Cielos es para los humildes y no para los orgullosos”.

Los hombres cultos y talentosos, según el mundo, tienen por lo general una opinión muy alta de sí mismos y de su superioridad, consideran a las cosas divinas como indignas de su atención. Su mirada se concentra hacia su persona, no pueden elevarse hasta dios. 

A causa de su orgullo se rebelan en admitir el mundo Invisible, colocados en un pedestal, no desean descender. Jesús  nos quiso decir, que allí será admitido el que tenga simplicidad en el corazón y la humildad del espíritu; que el ignorante que posea esas cualidades será preferido al sabio que cree en si propio que en Dios. Cristo coloca la humildad en la virtud que acerca a dios y al orgullo entre los vicios que de Él alejan. 

“En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús diciendo. ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: cualquiera que se humille, como este niño, ese será el mayor en el reino de los Cielos.

Aconteció un día de reposo, que habiendo entrado para comer en casa de un gobernante que era fariseo, estos le acechaban. (…) Observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa refirió a los convidados una parábola diciéndoles:

Cuando fuerais convidados por alguien a alguna boda, no os sentéis en los primeros lugares, no sea que otro más distinguido este convidado y viniendo el que te convido, te diga: Da este lugar a este; y entonces te brinde el último lugar y lo ocupes con vergüenza. Ve siempre al último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de  los que se sientan contigo a la mesa. Porque el que se humilla será enaltecido y el que se enaltece será humillado.

Es el orgullo el que cierra los ojos al hombre, envanecido por su ciencia mundana. En la hora actual con las verdades reveladas por el Espiritismo, algunos incrédulos se asombran de que los espíritus realicen tan pocos esfuerzos para convencerlos de su autenticidad. Dios no quiere abrirles los ojos por la fuerza, puesto que se complacen en tenerlos cerrados. Llegara su vez, pero es menester antes que sientan las angustias de las tinieblas y reconozcan a dios, y no al azar, en la mano que hiere su orgullo. Dios escucha con bondad a quienes se dirigen a Él humildemente, y no a aquellos otros que se consideran más que Él.

Si rehúsan admitir la verdad, es porque su Espíritu no se haya todavía maduro para comprenderla, ni su corazón para sentirla. El orgullo es la catarata que empaña su vida. ¿De qué le sirve mostrar la luz a un ciego?

 El terrible adversario de la humildad es el orgullo. Si Cristo prometía el reino de los Cielos a los más pobres es porque los grandes de la tierra se figuran títulos y riquezas son recompensas que se han  concedido a su merito, y que su esencia es más pura que la del pobre: creen que todo eso se les debe, de ahí que cuando Dios se los quita le acusen de injusto.

Ciegos los orgullosos, no se dan cuenta que dios no hace distinción en el cuerpo del rico y del pobre, ambos desnudos son iguales. El Creador no ha hecho dos especies de hombres. El rico es igual al pobre, esto al orgulloso le hace sublevarse diciéndose: ¿yo, nacido de noble casta, uno de los grandes de la Tierra? ¡Puedo ser igual a esa miserable que viste andrajosa! ¿Por qué lo puso Dios tan bajo y a mí, en cambio, tan arriba? y no son capaces de preguntarse ¿Qué eran antes de ser nobles y poderosos? ¿Quien no les dice que eran antes más pobres que los últimos de su servidumbre? Dios puede bajar, nuestra altiva frente, en el momento que más alta la ponemos. En la divina balanza todos los hombres pesan igual. Únicamente las virtudes los distinguen  a los ojos de dios. Todos los espíritus son de una misma esencia y todos los cuerpos han sido modelados con idéntica arcilla. Vuestros títulos y nombres no cambian en nada las cosas, quedan en el sepulcro.

El obrar bien con humildad, ara que vallamos poco a poco demoliendo los altares erigidos al orgullo.

No debemos lamentar, las calamidades que nosotros mismos hemos acumulado sobre nuestras cabezas. Desconocíamos la santa y Divina moral de Cristo; no nos asombremos, de que la copa de la iniquidad haya desbordado en todas partes.

El malestar se ha generalizado. ¿A que atribuirlo si no es a nosotros mismos? ¿Qué buscamos aplastarnos los unos a los otros? No podemos ser felices sin la mutua benevolencia, y ¿Cómo podría existir esta junto con el orgullo? El orgullo, he aquí la fuente de todos nuestros males.

Hemos de destruirlo, si no queremos ver la humanidad perpetuarse sus funestas consecuencias. Para esto, un solo medio se nos ofrece, pero ese medio es infalible, y consiste en tomar por regla invariable de conducta la ley de Cristo, ley que hemos rechazado, o falseado en su integración. Tenemos más estima a lo que brilla y halaga la vista, que a aquello otro que toca el corazón. El vicio que se desarrolla en la opulencia constituye el objeto de nuestras adulaciones, en tanto solo dedicamos una mirada desdeñosa al verdadero merito que está en la oscuridad.

Un rico libertino se presenta en cualquier parte, perdido de cuerpo y alma, y todas las puertas se le abren, todas las atenciones son para el, y al hombre de bien que vive de su trabajo solo nos dignamos a concederle apenas un saludo.

Cuando consideramos las personas según el peso del oro que poseen, o de acuerdo al apellido que llevan ¿Que interés tendrán ellas en enmendar sus faltas? Muy distinto seria si el vicio dorado fuese castigado por la opinión pública como lo es el vicio harapiento. Pero el orgullo se muestra indulgente con todo lo que halaga.

“Siglo este de concupiscencia y de dinero” hemos permitido que las necesidades materiales prevalezcan sobre el buen sentido y la razón. Todos queremos elevarnos por encima de nuestros hermanos y la sociedad está sufriendo las consecuencias.

Cuando el orgulloso alcanza limites elevados, es indicio cierto de una caída próxima, porque Dios hiere siempre a los soberbios. Si en ocasiones les deja ascender, lo hace para darles tiempo a reflexionar y enmendarse bajo la acción de los golpes, que de vez en cuando, asesta su orgullo para que les sirvan de advertencia. Pero, en vez de humillarse, el orgulloso se subleva. Entonces, es cuando han colmado la medida, i Dios los  derriba por completo, y su caída es tanto más terrible cuanto más alto habían subido.

Pobre raza humana, cuyo egoísmo ha corrompido todos los caminos, recobra, empero, tu valor: en su infinita Misericordia, Dios te envía un remedio poderoso para tus males, un socorro inesperado en tu extrema miseria. Abre los ojos a la luz. Ve aquí en estas palabras las almas que vuelven para reconducirte a tus verdaderos deberes. Con la autoridad que nos otorga la experiencia, te decimos, que son muy poca cosa las vanidades y grandezas de la pasajera existencia, si se las compara con la eternidad. Allá es el mayor quien ha sido el más humilde entre los pequeños de la Tierra. Que el que más amó a sus hermanos es quien será más amado en el Cielo. Que los poderosos de este mundo, si abusaron de su autoridad, se verán reducidos a obedecer a sus servidores. Que la Caridad y la Humildad, en suma, esas dos hermanas que marchan de la mano, son los títulos más valiosos para obtener gracia ante Dios.

Nunca nos entreguemos a la desesperanza, al abandono. No somos una piedra suelta en el lecho del río del destino, condenada a rodar incesantemente. Tenemos una meta, que nos aguarda y que alcanzaremos.

Analicemos nuestros actos mediante la reflexión, y descubramos las incalculables posibilidades de realización.

Es necesario que prestemos atención y cuidemos la conducta del vehículo carnal.

***********************************************

*********************************

LA MEDIÚMNIDAD

HOMBRES DE GENIO

 

La mediúmnidad, bajo los diversos nombres que ha tenido, se nos parecerá como lo que ha habido en el mundo de más grande y sublime. Casi todos los privilegiados: profetas, videntes, misioneros, mensajeros del amor, de verdad y de justicia, casi todos han sido verdaderos médiums, ya que se han comunicado con lo invisible, con lo infinito.

Se podría decir, desde muchos puntos de vista, que el genio es una de las formas de la mediúmnidad. Los hombres de genio son hombres inspirados en el sentido trascendental y fatídico de esta palabra; son los mensajeros del pensamiento superior. Su misión es necesaria. Por medio de ellos conversa Dios  con el mundo; por medio de ellos llama y atrae a la humanidad. Sus obras son faroles que enciende para alumbrar el largo camino de los siglos.

El genio, antes que nada, es, el resultado de pacientes estudios seculares, de una lenta y dolorosa iniciación, que ha desarrollado en el ser inmensas aptitudes, una profunda sensibilidad que le abre las puertas de las más elevadas influencias. Dios reserva la luz a aquel que, durante largo tiempo, la ha buscado, la ha deseado, y la ha pedido.

Los genios son hombres en lo que se refiere a su naturaleza terrestre, a sus pasiones, a sus debilidades. Sufren todas las miserias de la carne, las enfermedades los deseos materiales.  Pero son más que hombres por lo que en ellos constituye el genio, por la inmensa acumulación de riquezas del pensamiento, por esta lenta elaboración de la inteligencia y del sentimiento a través de innumerables caminos, fecundado todo por el influjo y por la inspiración de lo alto, por esta comunión constante en las esferas superiores del Universo.

El genio, bajo sus mil formas, es una colaboración con lo invisible, una verdadera ascensión del alma humana hacia Dios, son enviados del cielo, los ejecutores de los designios de Dios en el mundo. Orfeo, Hermes, Crisma, Pitágoras, Zoroastro, Platón, Moisés son los grandes iniciados del mundo antiguo, más tarde Juan Bautista, Cristo y todos los apóstoles vendrían después.

En los bosques, en las montañas, en el desprendimiento de todas las cosas sensibles, en la meditación y en la plegaria, es como el vidente y el inspirado se prepara para su obra. Lo invisible no se rebela  más que al hombre solitario y recogido. Platón recibía las grandes inspiraciones en la cima Imite; Mahoma en las montañas del Irá; Moisés en el Sinai; Jesús celebra la comunión con su Padre, en medio de plegarias y lágrimas, en el Monte de los Olivos.

Durante veinte siglos, la exégesis católica desnaturalizó el fenómeno, creía que todo se explicaba con una sola palabra: milagro.

El Espiritismo ha penetrado el  misterio de las cosas; proyecta claridades del más allá sobre la teología que completa y sobre la experimentación que ilumina.

Los profetas Israelitas fueron médiums inspirados, la historia de Israel es el más famoso poema medianímico, la epopeya espiritualista por excelencia. Un día la exégesis científica afirmará estos conceptos y con ello quedará disipadas las oscuridades de los libros sagrados, todo se explicará, todo será simple y a la vez grande.

Moisés eligió un día a 70 ancianos y los colocó en torno al tabernáculo. Jehová se muestra entonces, en forma de nube, y enseguida las poderosas facultades de Moisés se comunican a los ancianos, los cuales “profetizaron”.

El tabernáculo hace aquí el oficio de acumulador o condensador fluídico; es un medio de exteriorización, como lo son los espejos del metal bruñido, y contemplándolo se provoca el trance. En cuanto a la manifestación de Jehová en la nube, es un comienzo de materialización. Pues esta siempre comienza por un punto nubloso, vago primeramente, en el cual va precisándose  y dibujándole la aparición. Jehová es uno de los Elohin, espíritus protectores del pueblo judío y de Moisés en particular. Bajo su influencia, el poder espiritual de Moisés se transmite a los setenta ancianos, como el poder de Cristo se transmitió más tarde a los apóstoles en el Cenáculo, e igual en nuestros días vemos, en muchos casos, transmitirse la mediúmnidad de una a otra persona, por medio de pases y toques magnéticos. Así comenzó la mediúmnidad sagrada en Israel. Desde entonces, la mediúmnidad profética se hizo permanente en la raza judía, aunque algo intermitente en sus manifestaciones. Estuvo subordinada a ciertos estados psicológicos, que no siempre son constantes, ni en los individuos ni en los pueblos.

En la vida de las naciones, hay apocas de turbación intelectual y de depresión moral que obligan al espíritu a alejarse momentáneamente.

En tiempos de los Jueces, la mediúmnidad era cosa rara; reaparece con Samuel, brillando con nuevos resplandores. Samuel comprendió, que la mediúmnidad trascendental está subordinada a las disposiciones morales de los individuos y de las sociedades, instituyo escuelas de profetas, agrupaciones en las  cuales se iniciaba a los neófitos en los misterios de la comunicación fluídica.

Estas escuelas estaban en determinadas ciudades, pero principalmente en los valles solitarios, o en los repliegues de las montañas. El estudio, la contemplación del infinito en medio de la belleza y del silencio de las noches estrelladas, o en la luz de los días clarísimos de Oriente, preparaban al discípulo profeta para recibir el espíritu de lo alto.

La naturaleza entera, penetrada por la sustancia divina, es un médium, un verdadero intermediario entre el hombre y los Seres superiores. Una cadena magnética relaciona entre si a todos los seres, a todos los mundos.

Samuel fue profeta desde la infancia estando dormido en el templo, con frecuencia es despertado por voces que le llaman, le hablan durante la noche y le comunican las cosas futuras.

Esdras, reconstituye la Biblia entera, que se había perdido y esto lo hace en condiciones de diferentes géneros de mediumnidad.

Job tuvo una visión que es el tipo perfecto de la materialización espirita. Todo el libro de Job está lleno de iluminaciones y de inspiraciones medianimicas. Su vida atormentada por malos espíritus, es asunto de estudios muy sugestivos.

La Biblia menciona varios casos de Obsesión, entre otros los de Saúl, que frecuentemente se siente poseído por un poderoso espíritu colérico, es un fenómeno de inspiración bien caracterizado. Saúl fue primeramente un Médium “del Señor” pero a consecuencia de faltas graves y una vida desordenada perdió sus facultades. Esto son frecuentes en los que se dejan invadir por las malas pasiones.

Esos médiums inspirados tuvieron que sufrir humillaciones y sufrimientos además de luchas contra los impostores. Siempre ha habido falsos profetas, médiums movidos por espíritus perversos, cuyo único objeto es contrariar la acción de los verdaderos profetas, sembrando discordia en sus medios habituales.

Muchos grupos espiritas se han deshecho y disgregado bajo la influencia de espíritus inferiores. He aquí porque el gran arte del espiritualismo ha de consistir en preservar a los lugares que asisten de esas influencias nefastas que hayan placer en detener el paso de los misioneros de la paz y de la verdad.

La obra de los profetas hebreos ha sido considerable. Sus predicaciones monoteístas y moralizadoras prepararon el advenimiento del cristianismo y la evolución religiosa de la humanidad. Los médiums israelitas que eran hombres de meditación, de recogimiento, de plegaria, sabían y enseñaban que el comercio con lo invisible es un principio regenerador.

Los profetas combatían con energía el formalismo farisaico de la ley y decían a plena voz que la circuncisión del alma valía muchísimo más que la de la carne. Del mismo modo, en nuestros días, los Espíritus condenan las prácticas materiales y el fariseísmo estrecho de los falsos devotos y de todos aquellos que, bajo el pretexto de la religión, reemplazan preceptos del Evangelio por prácticas supersticiosas.

La virtud que los videntes de Israel recomendaban siempre más, era la Justicia. La palabra “justo” significaba el conjunto de todas las virtudes: “Dar a Dios lo que es de Dios y a los hombres lo que es de los hombres”.

Después del pecado de la idolatría, el de oprimir a los débiles y despreciar a los pobres, era el más duramente condenado por ellos.

Tres grandes revelaciones medianímicos dominan la historia: a los profetas de Israel siguió el médium divino Jesús. El Espiritismo es la última revelación, la difusión espiritual anunciada por Joel.

La acción psíquica del más allá ha de transformar el mundo futuro en una humanidad de videntes y auditivos. La mediúmnidad será el estado último de la raza humana caminando hacia el término de sus destinos.

En los actuales momentos una grandiosa labor se está cumpliendo en este sentido; una obra, potente se está elaborando. El estudio constante y profundo del mundo invisible, que es también el mundo de las causas, ha de ser el grandioso mar y la fuente inagotable de la que se alimenten el pensamiento y la vida del hombre sobre la tierra, y la mediumnidad será su llave. El hombre llegará a la ciencia que no se excluyen la una a la otra, sino que se unen para mutuamente fecundarse; se establecerá UNA MÁS INTIMA COMUNIÓN ENTRE LOS VIVOS Y LOS MUERTOS y se obtendrán más abundantes auxilios que descenderán de los espacios sobre la humanidad. El hombre del mañana sabrá mejor comprender y bendecir la vida; ya no temerá a la muerte… entonces realizará, con su propio esfuerzo, el reinado de Dios sobre la tierra, de paz y de justicia y al final del camino, su día postrero será luminoso y tranquilo, como el ocaso de las constelaciones celestes en los momentos en que el alba matutina apunta el horizonte.

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del el libro “En lo Invisible de León Denis.

**************************************

******************************

GOCES DE LOS BIENES DE LA TIERRA

Mercedes Cruz Reyes

¿Tienen derecho todos los hombres a usar de los bienes  de la tierra’? (Pregunta 711 del libro de los Espíritus); la respuesta de los espíritus es:

Este derecho es consecuencia de la necesidad de vivir. Dios no puede haber impuesto un deber sin haber dado al hombre los medios de cumplirlos.

Para excitar al hombre al cumplimiento de su misión y para probarle con la tentación Dios ha dado atractivos a los goces de los bienes materiales.

Esta tentación tiene el objeto de desarrollar su razón que debe preservarle de los excesos. Si el hombre no hubiese sido excitado al uso de los bienes de la tierra más que con la mira de su utilidad, su indiferencia hubiera podido comprometer la armonía del universo.

Dios le ha dado el atractivo del placer que le solicita al cumplimiento de las miras de la Providencia. Pero por este mismo atractivo, Dios ha querido, además, probarle con la tentación que le arrastra al abuso, de que su razón ha de preservarle.

Los goces tienen límites fijados por la Naturaleza para indicarnos él límite de lo necesario, el hombre con sus excesos llega a la saciedad y ellos mismos se castigan.

El hombre que busca en los excesos de todas clases un refinamiento de los goces se hace inferior al bruto; porque este sabe limitarse a la satisfacción de la necesidad. Reniega de la razón que Dios le ha dado por guía, y mientras mayores son sus excesos, más impera en su naturaleza la animalidad que la espiritualidad. Dios ha dado a todos los seres vivientes el instinto de la conservación para concurrir a las miras de la Providencia y por esto Dios les ha dado la necesidad de vivir.

La vida, además, es necesaria para el perfeccionamiento de todos los seres, estos lo sienten instintivamente sin darse cuenta de ello.

Dios ha proporcionado siempre los medios para vivir, de hecho la tierra produce lo que es necesario a todos sus habitantes; solo lo necesario es  útil, lo superfluo no lo es nunca.

El hombre ingrato descuida la tierra, por eso esta no produce lo bastante, y con frecuencia acusamos a la Naturaleza de lo que es efecto de la imprevisión.

La tierra produciría siempre lo necesario, cuando el hombre supiese contentarse con ello.

Si no abastece a todas las necesidades, es porque el hombre emplea en lo superfluo lo que podría darse a lo necesario.

El árabe del desierto, siempre  encuentra con que vivir; porque no se crea necesidades ficticias; pero cuando la mitad de los productos se malbaratan en satisfacer caprichos no es extraño que al día siguiente no se encuentre nada, sin razón, se quejara cuando se encuentre despropósito en tiempo de escasez.

La Naturaleza, por tanto, no es imprevisora. El suelo es el origen primero de donde emanan todos los otros recursos y bienes de la tierra que son todos aquellos de que el hombre puede gozar en este mundo.

A ciertos individuos les faltan los medios de subsistencia, a pesar de estar rodeados de abundancia, esto es debido al egoísmo de los hombres que no siempre hacen lo que deben.

Buscad y encontrareis; estas palabras no quieren decir que basta mirar al suelo para encontrar lo que se desea sino que hemos de buscar con ardor y perseverancia, sin desanimarse, no con malicie ante los obstáculos que con mucha frecuencia, son medios de poner a prueba nuestra constancia, paciencia y firmeza.

La infelicidad de muchos consiste en que van por un camino que no es el que les ha trazado la Naturaleza, y entonces es cuando les falta inteligencia para llegar al término. Todos tenemos un lugar, pero con la condición de que cada uno ocupe el suyo y no el de otros. La Naturaleza no puede ser responsable de los vicios, de la organización social, de la ambición y del amor propio.

La civilización multiplica día a día las necesidades, los orígenes del trabajo y los medios de vivir pero mucho le queda aun por hacer. Cuando el hombre haya redondeado su obra nadie podrá decir que carece de lo necesario a no ser por culpa suya.

El prudente conoce él límite de lo necesario por intuición y muchos por experiencias adquiridas a sus espesas. El hombre es insaciable. La Naturaleza ha trazado él límite de sus necesidades por medio de su propia organización; pero los vicios han alterado su constitución y le han creado necesidades que no son reales.

Todos los que amontonan bienes terrestres para conseguir los superfluos en perjuicio de los que carecen de lo necesario, desconocen la ley de Dios y un día habrán de responder de las privaciones que hayan hecho sufrir. Él limite de lo necesario y de lo superfluo nada tiene de absoluto.

La civilización ha creado necesidades de que carece el salvaje, y los espíritus que han dictado estos preceptos no pretenden que el hombre civilizado deba vivir como el salvaje. La civilización desarrolla el sentido moral, y al mismo tiempo el sentimiento de caridad que induce a los hombres a prestarse mutuo apoyo. Los que viven a expensas de las privaciones de los otros, explotando en provecho suyo los beneficios de la civilización, no tienen de está más que un barniz, como hay gentes que de la religión sola tienen el antifaz.

La ley de conservación obliga a atender a las necesidades del cuerpo, pues sin fuerza y salud es imposible trabajar. El bienestar es un deseo Natural en el hombre y Dios no prohibe más que el abuso, éste es contrario a la conservación. No mira como un crimen el que se busque el bienestar si no es adquirida a expensas de otro, y si no ha contribuido a mermar las fuerzas morales y físicas.

La riqueza es una prueba muy resbaladiza, más peligrosa que la miseria por sus consecuencias, por las tentaciones que da y la fascinación que ejerce; es el supremo excitante del orgullo, del egoísmo y de la vida sensual; es el lazo más poderoso que une al hombre a la tierra y que desvía sus pensamientos del cielo, se ve muchas veces que el que pasa de la miseria a la fortuna olvida muy pronto su primera posición, a los que la compartían y a los que le han ayudado, y se vuelve insensible, egoísta y vano.

Si la riqueza es el origen de muchos males, de malas pasiones y de muchos crímenes no debe culparse a la cosa, sino al hombre que abusa de ella, como abusa de todos los dones de Dios; con el abuso hace pernicioso lo que podría serle más útil, lo cual es consecuencia del estado de inferioridad del mundo terrestre.

El hombre tiene por misión trabajar para la mejoría material del globo; debe desbravarlo, sanearlo, y disponerlo para que un día reciba toda la población que corresponde a su extensión; y para eso es preciso aumentar la producción; si la producción de una comarca es insuficiente, es necesario buscarla más lejos. Por esto mismo las relaciones de pueblo a pueblo se hacen necesarias y para hacerlas más fáciles  es necesario destruir los obstáculos materiales que los separan y hacer las comunicaciones más rápidas.

Siendo la riqueza el primer medio de ejecución, sin ella no habría grandes trabajos, no habría actividad, no habría estimulante, no habría pesquisas. Con razón, pues, está considerada como un elemento de progreso.

Los hombres no son igualmente ricos; porque no son igualmente inteligentes, activos y laboriosos para adquirir, ni sobrios y previsores para conservar. Está demostrado matemáticamente que la fortuna, igualmente repartida, daría a cada uno una parte mínima e insuficiente y que hecha esta repartición el equilibrio se rompería en poco tiempo por  la diversidad de caracteres y de aptitudes.

Teniendo cada uno apenas lo necesario para vivir el resultado seria: el agotamiento de todos los grandes trabajos que concurren al progreso y al bienestar de la Humanidad; suponiendo que se diese a cada uno lo necesario, no habría ya el aguijón que empuja a los grandes descubrimientos y a las empresas útiles.

Si Dios la concentra en ciertos puntos es para que desde allí se esparza en cantidad suficiente, según las necesidades.  Muchos se preguntan porque Dios la da a personas incapaces de hacerla fructificar para el bien de todos?. Esta es una prueba de la sabiduría y de la bondad de Dios. Con el libre albedrío el hombre en su experiencia aprende a diferenciar el bien del mal;  de la practica del bien es resultado de sus esfuerzos y voluntad.

No debe ser conducido fatalmente ni al bien, ni al mal pues sin esto sólo seria un instrumento pasivo e irresponsable como los animales. La fortuna es un medio para proveerle moralmente, es un poderoso medio de acción para el progreso, no quiere que quede por mucho tiempo  improductivo, y por esto la cambia de puesto incesantemente.

Cada uno debe poseerla para ensayarse a servirse de ella y probar el uso que de la misma sabe hacer, como, hay la imposibilidad material de que todos la tengan a un mismo tiempo y como si todos la poseyesen, nadie trabajaría y el mejoramiento del globo  sufriría las consecuencias, cada uno la posee a su vez; el que hoy no la tiene, la tuvo ya o la tendrá en otra existencia, y el que la tiene ahora podrá no tenerla mañana.

Hay ricos y pobres, la pobreza es para la una la prueba de la paciencia y de la resignación y la riqueza es para los otros la prueba de la caridad y de la abnegación. El origen del mal está en el egoísmo y en el orgullo; los abusos de toda naturaleza cesaran por si mismos cuando los hombres se sometan a la ley de la caridad.

El hombre nada puede llevarse al otro mundo de lo que posee materialmente y si se lleva todo lo que es para el alma. Al llegar al otro mundo su colocación esta subordinada a su haber, pero no se paga con oro.  No se le tomará cuenta del valor de sus bienes ni de sus títulos, sino de la suma de sus virtudes. No se puede servir a Dios y a Mamón, si pues se siente el alma dominada por la codicia de la carne, deberá darse prisa en sacudir el yugo que la abruma, por que Dios, justo y severo dirá ¡ ¿qué has hecho ecónomo infiel, de los bienes que te he confiado

¿Cuál es, pues, el mejor empleo de la fortuna? La solución de este problema está en “ Amaos los unos a los otros “ el que animado ama a su prójimo tiene trazada una línea de conducta y su caridad no es fría y egoísta, no reparte a su alrededor lo superfluo de una existencia dorada, sino esa caridad llena de amor que busca a la desdicha y la levanta sin humillarla.

El rico ha de dar además de lo superfluo más aun, ha de dar un poco de lo que le es necesario. No rechacemos el llanto por temor de ser engañado hay que buscar el origen del mal, consolar primero informarse después y mirar si el trabajo, los consejos, el mismo afecto, serán  más  eficaces que la limosna. Difundamos a nuestro alrededor con la caridad, el amor a Dios, el amor al trabajo el amor al prójimo

La vida es un instante, damos mucha importancia al bienestar de ese instante y descuidamos la estancia en la vida eterna, la verdadera vida la del Espíritu. Muchos se sacrifican día y noche para obtener vienes perecederos y se van vacíos de valores morales que les sirven en el más aya para su paz y confort espiritual, lejos de desligarse del mundo material, se adhieren aun muertos más a el, por el apego a esos vienes materiales que en la mayoría de los casos van a parar a manos extrañas que los destruyen, siendo en el más aya la tortura para sus dueños que quieren llevarse el fruto de un trabajo de sacrificio y abnegación, son muchos los que se esfuerzan en seguir guardándolos creyendo que aun les pertenecen y que pueden hacerlo. Mas tarde cuando logran despertar de esa pesadilla, se lamentan de su equivocación, de su mal dirigida vida fascinados en la lucha por esos vienes y lamentan su tiempo perdido y las consecuencias de esa labor estéril, muchos llenos de débitos, se resienten hasta de crímenes por obtener o defender lo que según ellos les pertenecía.

Su amor a los vienes terrestre es una de las mayores trabas para su adelantamiento moral y espiritual, por poseer esos vienes rompieron sus facultades afectivas, concentrándose solo en esos vienes materiales. Su satisfacción muy natural por obtener la fortuna y que Dios aprueba se convirtió en una pasión que absorbió todos los otros sentimientos y paralizó los impulsos del corazón la sórdida avaricia, la prodigalidad exagerada  son los agentes de esos infortunados que olvidaron las leyes de Dios, que anima a los hombres poderosos a dar sin ostentación para que los pobres reciban sin bajezas.

El hombre nunca debe olvidar, y es que todo viene de Dios y todo vuelve a Dios. Nada le pertenece en la tierra, ni siquiera su pobre cuerpo, somos depositarios y no propietarios; Dios nos ha prestado y debemos devolvérselo, y lo que nos presta es con la condición de que al menos lo superfluo ha de ir a parar a los que no tienen lo necesario

El hombre que tiene apego a los bienes de la tierra es como el niño que solo ve el momento presente. El instinto de propiedad ha provocado grandes revoluciones, ensangrentado a los pueblos. Hay hombres inquietos por las posesiones materiales y es porque el hombre aun no ha aprendido a poseer, toda conquista humana el alma debería aprovecharla, como fuerza de elevación.

El hombre ganara su santidad, cuando comprenda que solo posee verdaderamente aquello que se encuentra dentro de él, en el contenido espiritual de su vida, todo lo que se relaciona con el exterior como puede ser; criaturas, paisajes y vienes transitorios, pertenecen a Dios que nos los concederá dé acuerdo con nuestros méritos.

El salvador nos dijo: Mi reino no es de este mundo. El Señor no ordena que uno se despoje de lo que posee, para  reducirnos a la mendicidad voluntaria, porque vendríamos a ser una carga para la sociedad, esto seria descargarnos de la responsabilidad que la fortuna hace pesar sobre el que la posee.

 El rico tiene, pues, una misión que puede hacer agradable y provechosa para él; desechar la fortuna cuando Dios se la da, es renunciar al beneficio del bien que puede hacerse administrándola  con prudencia. Saber emplear útilmente cuando se tiene, saberla sacrificar cuando sea necesario, es obrar según las miras del Señor.

Los espíritus nos dicen: “Sabeos  contentar con poco “Si sois pobres, no envidiéis a los ricos porque la fortuna no es necesaria para la felicidad, si sois ricos no olvidéis que estos vienen se os han confiado y que deberéis justificar su empleo como en una cuenta de tutela. No seáis depositarios infieles haciéndolos servir para la satisfacción de vuestro orgullo y de vuestra sensualidad, no os creáis con el derecho de disponer únicamente para vosotros, de lo que solo es un préstamo, y no un donativo.

 Si no sabéis devolver, no tenéis el derecho de pedir, y acordaos que el que da a los pobres paga la deuda que ha contraído con Dios. Jesús prometio a los humildes y a los pequeños la entrada en el reino celestial, la riqueza y el poder engendran con demasiada frecuencia la soberbia, en cambio una vida laboriosa y oscura es el elemento más seguro para el progreso moral.

En la tarea diaria, las tentaciones los deseos y los apetitos malsanos asedian menos al trabajador, el se puede entregar a la meditación y desarrollar su conciencia. El hombre de mundo por el contrario, es absorbido por las ocupaciones frívolas, por la especulación  o por el placer.

La riqueza nos ata a la tierra con lazos tan numerosos y tan íntimos que rara vez consigue la muerte romperlos y librarnos de ellos. Del amor a los vienes materiales  nace la envidia el que la posee, puede despedirse de todo reposo, su vida se convierte en un perpetuo tormento. Los éxitos, la opulencia del prójimo despierta en él ardientes codicias y una fiebre de posesión que le consumen.

El hombre debe ser dueño de su fortuna y no su excavo, deberá mostrarse superior a ella siendo desinteresado y generoso. Cuando no sé esta suficientemente armado para las seducciones de la riqueza, se deberá el Espíritu apartarse de esa prueba peligrosa y buscar una vida sencilla, lejos de los vértigos de la fortuna y de la grandeza, si ocupan un puesto elevado no deberá regocijarse por ello, porque su responsabilidad y sus deberes serán mucho más extensos.

Si es colocado  en la categoría inferior de la sociedad, que no se avergüence nunca de ello. El papel de los humildes es el más meritorio. El pobre debe ser sagrado para todos, pues pobre fue como Jesús quiso nacer y morir.

El trabajo, las privaciones y el sufrimiento desarrollan las fuerzas viriles, del alma, la prosperidad las aminora. La pobreza nos enseña a compadecernos de los males de los demás, haciéndonos conocerlos mejor, nos une a todos los que sufre; da valor a mil cosas hacia las cuales son indiferentes los dichosos.

Los que no han conocido sus lecciones ignoran siempre uno de los aspectos más conmovedores de la vida. No envidiemos a los ricos, cuyo esplendor aparente oculta tantas miserias morales. No olvidemos que bajo el silicio de la pobreza se esconden las virtudes más sublimes, la abnegación y el Espíritu de sacrificio. No olvidemos tampoco que con las labores y la sangre, con la inmolación continua de los humildes viven las sociedades, se defienden se renuevan.

El más grande en la tierra puede convertirse en uno de los últimos en el espacio y el mendigo puede vestirse un traje resplandeciente. Jesús vino no para que poseamos facilidades efímeras sino para que seamos poseídos por las riquezas imperecibles, no para que nos rodeemos de favores externos, y si, para concentrar en nosotros las adquisiciones definitivas.

No nos visito el Cristo, como el donador de beneficios vulgares. Vino a ligarnos la lampara del corazón a la usina del Amor a Dios convirtiéndonos en luces inextinguibles. El dinero no significa un mal. El apóstol de los gentiles nos esclarece que el amor al dinero es la raíz de toda especie de males. 

El hombre no puede ser condenado por sus expresiones financieras, más si, por el mal uso de semejantes recursos materiales, es por la obsesión de poseer que el orgullo y la ociosidad, dos fantasmas del infortunio humano se instalan en las almas, abrigándolas a los desvíos de la luz eterna.

El dinero que te viene a las manos, por los caminos rectos, que solo tu conciencia puede analizar a la claridad divina, es un amigo que busca tu orientación saludable y el consejo humanitario. Responderemos ante Dios, por las directrices que le diéramos y ¡hay de nosotros si materializamos esa fuerza benéfica en el sombrío edificio de la iniquidad!

 Muchas son las madres que abandonan sus hogares dejándolos en manos desconocidas durante muchas horas del día, con el fin de experimentar la mina lucrativa, convirtiendo la marcha evolutiva en corriente inquietante. La verdad aguarda al hombre e interroga ¿qué trajisteis?.

El infeliz responderá que reunió ventajas materiales que se esforzó por asegurar la posición tranquila de sí mismo y de los suyos.  Y examinando el equipaje, se verifica, casi siempre qué las victorias son derrotas fragosas. No son valores del alma, ni tienen el sello de los bienes eternos.

El viajero mira hacia atrás y siente frío. La conciencia inquieta se llena de nubes y la voz del evangelio le suena a los oídos.

. ! Pobre de ti, porque tus lucros fueron pérdidas desastrosas ¡¿ y lo que tienes amontonado para quien será?

 

*********************************

******************************

LA DOCTRINA ESPIRITA

LA GRAN ILUMINADORA DE LAS CONCIENCIAS

Mercedes Cruz reyes

Vivimos en una época notable en la Historia del mundo. El universo desconocido e invisible levanta, lentamente, los velos que nos ocultaban sus mayores secretos. Fuerzas de una potencia incalculable se han revelado, y el hombre, con creciente éxito, trabaja para su aplicación. El pensamiento de lo Alto sobrepasa, en energía, a todas las fuerzas de la Tierra, pero para que se comunique con los humanos es preciso ofrecerle condiciones favorables.

Todos los que han querido sacar a la humanidad de su ignorancia y revelarle el secreto de las fuerzas naturales o de las leyes morales, todos han visto levantarse delante de ellos un calvario y han bebido la hiel de los ultrajes. Galileo fue metido en la prisión; Giordano Bruno fue quemado; Watt, Fulton, Papín fueron escarnecidos; Salomón de Caus fue encerrado entre los locos … Hoy no se aprisiona ni se quema a nadie por el delito de opinar, pero el sarcasmo y la burla son aún formas de opresión. Se precisa que tengan una vitalidad inaudita algunas ideas para que salgan a la luz, en contra de la coalición de los cuerpos sacerdotales y de las corporaciones docentes. Pero las ideas, como los hombres, se engrandecen con el dolor. Tarde o temprano, la verdad triunfa de las infalibilidades conjuradas.

 A cada paso recuerda el hombre su escaso saber. Nuestras conquistas científicas no son más que tanteos provisionales, superiores a la ciencia de nuestros padres, pero a las que sustituirán descubrimientos y conocimientos nuevos. El tiempo presente no es más que una etapa en el gran viaje de la humanidad, un punto en la historia de las generaciones. La utopía del ayer se torna la realidad del mañana. Podemos gloriamos de haber contribuido a aumentar el bagaje intelectual del pasado. Nunca se debe decir: “Lo que ignoro permanecerá siempre oculto”. Comparemos el modesto dominio de la ciencia con el infinito de las cosas, con los campos sin límites de lo desconocido que nos queda por explorar. Esta comparación nos enseñará a poner más circunspección en nuestros juicios.

La evolución es inevitable, por formar parte de los mecanismos de la Vida. Los periodos se suceden con sus conquistas y caídas, cimentando los valores elevados que sirven de base para nuevas adquisiciones y mejor consolidadas realizaciones, que tienen por objeto la felicidad de todos.

La Nueva Era ya ha comenzado en las mentes  y en los corazones que se dedican al Bien y a la Verdad, es por eso que el planeta Tierra está pasando por diferentes ciclos  y avanza hacia un nivel superior, conforme revelaron los Espíritus elevados  a Allan Kardec.

Gracias al Espiritismo, que invita al hombre a la responsabilidad, es factible establecer la justicia social, evitando las luchas de clase con mano armada, la alineación del trabajador, dándole dignidad, facilitándole estímulos  para progresar a través de una mayor producción. Comprendiendo el mecanismo de la reencarnación los fenómenos sociales  y económicos  se armonizaran, porque el hombre comprenderá, finalmente, que mediante la forma  como siembre así cosechara  y solo con una conducta compatible con el amor, en un régimen de conciencia de si mismo, es que logrará transformarse,  alterando para mejor la sociedad en la cual se encuentra.

El conocimiento elevado siempre libera al Espíritu de sus pasiones perturbadoras. Siendo el Espiritismo la Doctrina que penetra el bisturí de la investigación en el organismo de la criatura para identificarla correctamente, constatando su indestructibilidad, porque el Espíritu es inmortal, posee los valiosos conocimientos  para modificar las actuales estructuras de la sociedad terrestre, posibilitándole una alteración completa de la forma de conducirse y de programar el futuro.

El espiritismo tiene un mensaje noble  que ofrecer  y cabe a los espiritas el deber de proponerlo, invitando a la persona lúcida o sufrida,  culta o limitada en conocimientos  a tener la opción de discernir  y examinar.

Sin la preocupación, ni la presunción de salvar al mundo, o a las personas, corresponde a los espiritas la actitud de contribuir para que la Humanidad sea mejor y más justa, y la divulgación de la Doctrina, así como su conducta moral basada  en ella, son los medios hábiles y sabios para tal empresa.

Por tanto, el esfuerzo que tenga por fin la edificación del ser humano debe ser empeñado,  particularmente, mediante la iluminación de las conciencias a través del Espiritismo.

El espiritismo tiene un mensaje noble  que ofrecer  y cabe a los espiritas el deber de proponerlo, invitando a la persona lúcida o sufrida,  culta o limitada en conocimientos  a tener la opción de discernir  y examinar.

Sin la preocupación, ni la presunción de salvar al mundo, o a las personas, corresponde a los espiritas la actitud de contribuir para que la Humanidad sea mejor y más justa, y la divulgación de la Doctrina, así como su conducta moral basada  en ella, son los medios hábiles y sabios para tal empresa.

Por tanto, el esfuerzo que tenga por fin la edificación del ser humano debe ser empeñado,  particularmente, mediante la iluminación de las conciencias a través del Espiritismo.

Extraido de libros espiritas.

****************************************

*******************************

FE Y DESTINO

Mercedes Cruz Reyes

La descreencia nos lleva a dejar a un lado los valores primordiales que debemos procurar dentro de la familia a procurar los desordenes  que nos corroen, porque al no tener fe en el futuro, solo buscamos los goces efímeros de la vida. En cambio con la Doctrina Espirita que nos enseña la inmortalidad del alma nos reanima la fe en el porvenir, se presenta como un campo en el cual seguiremos viviendo y al cual llevaremos nuestros enseres, sean buenos o malos, y al saber que los buenos nos darán goces y que los malos solo podrán ofrecernos dolores y angustias nos anima a sufrir resignadamente y a procurar los valores morales que son los que nos elevaran por encima de las miseria humanas.

Basta que miremos a los pájaros de nuestro país durante los meses de invierno, cuando el cielo está sombrío, cuando la tierra está cubierta con un blanco manto de nieve, agarrados unos a los otros, en el borde de un tejado, ellos se acarician mutuamente, en silencio. La necesidad los une. Con todo, en los bellos días, con el sol resplandeciente y la provisión abundante, ellos pián cuanto pueden, se persiguen, se baten, se machucan. Así es el hombre. Dócil y afectuoso para con sus semejantes en los días de tristeza, con la posesión de los bienes materiales  muchas veces se torna olvidadizo e insensible.

Una condición modesta hace más bien al espíritu deseoso de progresar, de adquirir las virtudes necesarias para su progreso moral. Lejos del torbellino de los placeres  fugaces, el juzgará mejor la vida, dará  a la materia lo que es necesario para la conservación de sus órganos, sin embargo  evitará caer en hábitos perniciosos, se torna presa de innumerables necesidades ficticias  que son el flagelo de la humanidad. El será sobrio y laborioso, contentándose con poco, apegándose a los placeres de la inteligencia y a las alegrías del corazón.

Fortificado así contra los asaltos de la materia, el sabio, bajo la pura luz de la Razón, verá resplandecer su destino. Esclarecido en cuanto al objetivo de la vida  y al porque de las cosas, quedará firme y resignado ante el dolor, que aprovechará para su depuración y su progreso.

Enfrentará la prueba con coraje, sabiendo que ella es saludable, que ella es el choque que rasga nuestras almas  y que solo por este rasgón se derrama todo cuanto de hiel  y amargura hay en nosotros.

Y si los hombres se ríen de él, si él es víctima de la intriga y de la injusticia, el aprenderá a soportar pacientemente sus males, alzando su mirada para vosotros; ¡oh! Nuestros hermanos más viejos, para Sócrates bebiendo la cicuta, para >Jesús crucificado y para Joanna en la hoguera. Habrá consolación en el pensamiento que los mayores, los más virtuosos y los más dignos sufrieron y murieron por la humanidad.

Después de una existencia bien completada, llegará la hora solemne  y es con calma, sin disgusto que verá la muerte, la muerte que los hombres rodean con un siniestro aparato, la muerte, espantajo de los poderosos y de los sensuales y que, para el pensador austero, es la liberación, la hora de la transformación, la puerta que se abre para el imperio luminoso de los espíritus.

Ese pórtico de las regiones extraterrestres será penetrado con serenidad  si la conciencia, separada de la sombra de la materia, se yergue como un juez, representante de Dios, preguntando:  “¿Qué hiciste de la vida?” y el responde: “Luche,  sufrí, ame! Enseñé el Bien, la Verdad y la Justicia; di a mis hermanos  el ejemplo de lo correcto y de la dulzura; alivié  los dolores de los que sufren y consolé a los que lloran. Ahora, que el Eterno me juzgue, pues estoy en sus manos!”

Hombre, mi hermano, ten fe en tu destino, porque el es grande. Confía en las amplias perspectivas porque el pone en tu pensamiento la energía necesaria para enfrentar los vientos  y las tempestades del mundo. Camina, valiente luchador, sube la cuesta que conduce a esas cimas que se llaman Virtud, Deber y Sacrificio. No pares en el camino para coger las florecillas del campo, para brincar con los guijarros dorados. Para el frente, siempre hacia adelante.

Mira en los esplendidos cielos esos astros brillantes, esos soles incontables que cargan en su evolución prodigiosa, brillantes cortejos de planetas. Cuantos siglos acumulados fueron precisos para formarlos y cuantos siglos serán precisos  para disolverlos.

Pues bien, llegará un día en que todos esos soles serán extinguidos, o esos mundos gigantescos desaparecerán para dar lugar  a nuevos globos y a otras familias de astros emergiendo de las profundidades. Nada de lo que ves hoy existirá. El viento de los espacios habrá barrido para siempre el polvo de esos mundos, sin embargo tú vivirás siempre, prosiguiendo tu marcha  eterna en el seno de una creación renovada incesantemente. ¿Que será entonces, para tu alma depurada  y engrandecida, las sombras y lo cuidados del presente? Accidentes fugaces de nuestro caminar que solo dejaran, en el fondo de nuestra memoria, recuerdos tristes y dulces.

Ante los horizontes infinitos de la inmortalidad, los males del pasado y las pruebas sufridas serán  cual nube pasajera en medio de un cielo sereno.

Considera, por tanto, en su justo valor, las cosas de la Tierra. No las desdeñes porque, sin duda, ellas son necesarias  para tu progreso, y tu misión es contribuir para su perfeccionamiento, mejorándote a ti mismo, más que tu alma no se agarre  exclusivamente  a ellas y que busques, ante todo, las enseñanzas en ellas contenidas.

Gracias a ellas comprenderás que el objetivo de la vida no es el gozo, ni la felicidad, sin embargo si es el desenvolvimiento por medio del trabajo, del estudio y del cumplimiento del deber, de esa alma, de esa personalidad que encontrarás en el más allá  del túmulo, tal como la hayas hecho, tú mismo, en el curso de esa existencia terrestre.

Extraído de libros espiritas

 

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s