DAD GRATUITAMENTE LO QUE RECIBISTEIS GRATUITAMENTE

DAD GRATUITAMENTE LO QUE RECIBISTEIS GRATUITAMENTE

En estos dos ítems, que cierran el capítulo titulado DAD DE GRACIA LO QUE DE GRACIA RECIBISTEIS, se concluye la explicación dada a esta frase dicha por Jesús a sus discípulos y cuya aplicación y vigencia se hace extensible a los mediums de todos los tiempos.  En el ítem 9 se nos explica que no se puede disponer de algo que no nos pertenece pues aunque morfológicamente seamos portadores de la aptitud necesaria para ser médiums ostensibles, sin el concurso de los espíritus no podremos ponerla en práctica ya que el médium –de ahí el vocablo- no es sino un medianero, un intermediario que ayuda en la producción del fenómeno donando su fluido pero que jamás puede provocarlo ni controlarlo a su voluntad. Esta característica lleva todavía más a entender que no se pueda comerciar con ello, el médium nunca podría garantizar la producción de tal o cual fenómeno y entonces, sin garantía ¿en qué quedaría la “fiabilidad” del negocio, en mera charlatanería como sucedió en tiempo de Moisés, desacreditándose esta hermosa herramienta de trabajo. Más allá de la limitación técnica está la de orden moral; este don, esta aptitud, la concede El Padre, no para vanagloria del portador, ni como prebenda para hacer negocio, es una herramienta de amor y servicio; así lo recordó Jesús, tal como hemos visto en los anteriores comentarios, y así nos lo hacen saber continuamente los Buenos Espíritus en sus comunicaciones. Esta facultad se dio y se da a los hombres para que no tuviéramos dudas de la existencia del mundo espiritual y para que mediante la colaboración de hombres y espíritus contribuyéramos al progreso de la humanidad encarnada y desencarnada asistiéndose y auxiliándose mutuamente, para comunicarnos, instruirnos, reconfortarnos, esclarecernos, curarnos… con este bendito y sagrado don que con el avance de la Humanidad se extenderá por doquier tal y como quedó profetizado en los Hechos de los Apóstoles  “Derramaré Mi Espíritu sobre toda carne, vuestro jóvenes tendrán visiones y vuestros ancianos sueños. En esos días derramaré mi espíritu sobre mis servidores y sobre mis servidoras y profetizarán”.

       Son numerosos los casos de Hermanos, portadores de mediumnidad, que al desencarnar y ver que no la han utilizado como herramienta de trabajo en servicio al bien, para el progreso propio y del prójimo, al desviarse de los propósitos asumidos en la vida espiritual, sufren las consecuencias y  el remordimiento les abate, avergonzándose al recordar el tiempo y la dedicación que los Hermanos Benefactores emplearon en prepararlos para que salieran triunfantes de su misión y al recordar, que durante toda la encarnación, estuvieron asistidos por ellos y por sus buenos consejos, viéndose obligados a alejarse, respetando el libre albedrío cuando la rebeldía en seguir en el camino recto se manifestaba contundente.  Los relatos de quienes se vieron en esta circunstancias son muy esclaredores sirvan por todos el caso del Hermano Acelino que decidió comercializar con la mediumnida afinándose por ellos con elementos del bajo astral y siendo perseguido por aquellos a quienes echaba la buena ventura a su vuelta al mundo espiritual o el  caso del Hermano Azarias que sucumbió a las exigencias egoísta y desmedidas de quienes reclamaban sus servicios descuidando a la familia y al trabajo, dando como consecuencia que lo echaran de su trabajo y que finalmente sucumbiera a la tentación de comerciar con la mediumnidad llegando a inventarse comunicaciones cuando no las recibía del mundo espiritual pues al cobrar por ellas se sentía en la obligación de decir algo. No se exige dedicar las 24 horas del día, ni descuidar el resto de obligaciones ni sustituir la ganancia lícita de la vida con la mediúmnidad, El Padre sólo nos exige lo que, buenamente podamos dar, sin descuidar el resto de obligaciones pero nunca caer en la tentación de la comercialización, pues eso a nada bueno conduce. Sin duda además la facultad con la que menos se puede comerciar es con la mediúmnidad de tipo curativo ya que nada hace el médium, son los fluidos de los Buenos Espíritus los que concurren a la mejoría o sanación del enfermo.

       Puesto que estos ítems cierran el capítulo 26 me gustaría, si se me permite, concluir con las sabias palabras de André Luiz a través de la psicografia de nuestro querido Chico Xavier. “Sin Cristo, la mediúmnidad es un simple medio de comunicación, nada más; una mera posibilidad de información como tantas otras, de la cual podrán apoderarse también los interesados en perturbaciones, que multiplican las desdichas presas” y en el Libro “Espíritu de la Verdad” de los mismos autores nos regalan un decálogo para el comportamiento del médium:

       1.- rinde culto al deber

       2.- trabaja espontáneamente

       3.-no te creas mayor ni menor

       4.- no esperes recompensas en el    mundo

       5.- no centralices la acción

       6.- no te encarceles en la deuda

       7.- estudia siempre

       8.- no te  irrites

       9.- disculpa sin cesar

       10.- no temas a los perseguidores.

Trabajo realizado por Belén de grupo de estudios sin fronteras

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