EL BIEN Y LA ALEGRÍA


EL BIEN Y LA ALEGRÍA

La alegría es un gozo del espíritu. Los seres humanos conocemos muy bien el sufrimiento y el dolor, y quienes han perdido a un ser querido lo han experimentado en toda su profundidad. Bien, pues así como el ser humano conoce el dolor y el sufrimiento, es capaz de tener las sensaciones opuestas: bienestar y… ¿Felicidad? Sí, felicidad.

Según afrontamos las cosas que nos rodean así nos alegramos.  Si nos dejamos afectar por las cosas malas, elegimos sufrir. Quien  valora su paz interior más que las cosas externas, entonces se acerca más a las cosas alegres.

La vida es un poema de belleza, cuyos versos están constituidos de propuestas de luz, escritas en la partitura de la Naturaleza, que exalta su presencia en todas partes. La existencia física es un cuadro  aparte de conquistas y encantamiento, mediante cuyo aprendizaje el espíritu se embellece y alcanza los páramos de la realidad.  En todas partes  hay sol y armonía invitando a la paz y a la participación en su conjunto feliz.  Sin embargo, solamente la criatura  humana se presenta triste, marcada por las zarzas morales que carga  de las actitudes pasadas, de los compromisos mal vividos,  de las realizaciones desastrosas, transfiriendo de una etapa a otra  lo que podría lograr  de una vez, en el caso que resolviera por la solución de las dificultades de dentro para fuera, que es la contribución del esfuerzo bien dirigido.

La fuente más profunda y más grande de la alegría es el amor. El amor rejuvenece  y es una fuente  espontanea  y profunda de alegría.  El principal combustible de la alegría es el amor.

 

La alegría de vivir, pues, debe ser parte activa del programa  de construcción personal de la criatura inteligente. Disfrutar  de toda la magia  existente en el panel universal, sacando las maravillosas concepciones de plenitud que está al alcance  de todo aquel  que desea elevarse, libre de tormentos  y de amarras con el pasado.

 

El destino de la criatura  es la libertad, hacia donde sigue con los ojos puestos en el futuro.  Ser libre significa no depender, optando por lo que constituye  estimulo para la victoria; no tener pasado ni inquietarse por el futuro, viviendo ampliamente el presente  en transportes de paz y alegría.

 

A medida que se madura psicológicamente, la alegría de vivir constituye una razón poderosa para la prosecución de la actividad de iluminación. Tal alegría, ciertamente, no impide episodios de reflexión por el dolor, de ansiedad, por amor, de espera por la salud, de presencia de la enfermedad, de angustias momentáneas, de inquietud delante de lo que esté ocurriendo. Esos fenómenos, que forman parte del curso existencial, no eliminaba la alegría, más bien le dan motivo de presencia, porque a cada desafió sigue una victoria; después de cada testimonio viene una conquista; a cada emprendimiento de dolor se presenta un nuevo peldaño de equilibrio, haciendo que la alegría sea constante y motivadora para la producción de nuevos valores.

 

La alegría proporciona al cerebro una mayor contribución de enzimas especiales, encargadas de producir la salud, posibilitando la risa que es un estimulante poderoso para la fabricación  de inmunoglobulina salivar (sIgA), portadora de factores inmunizantes, que propician el constante equilibrio orgánico, evitando la invasión de varios virus  y bacterias perniciosas.

 

Reír es una forma de expresar  la alegría sin que la carcajada estridente, nerviosa, descontrolada, tome parte en su exteriorización. Cuando reímos, estimulamos preciosos músculos  faciales y generales, eliminamos toxinas perjudiciales acumuladas, que terminan por intoxicar al individuo.

 

La risoterapia significa un recurso valioso para evitar determinadas contaminaciones,  pero también para auxiliar en el restablecimiento  de patologías graves, principalmente infecciosas mutiladoras, las degenerativas de la máquina orgánica y varios disturbios en las áreas emocional y psíquica.

 

Asevera el Evangelio que raramente Jesús  sonreía. Normalmente era visto llorar  y casi nunca sonreír. El que se presentaba como el Ser más perfecto que Dios ofreció al hombre para servir de modelo y Guía,  como aclararon los espíritus  al  eminente Codificador Allan Kardec… Que llorase, resulta paradójico… se trata de una contradicción aparente . sus légrimas no eran de sufrimiento, pero si de compasión, ese sentimiento superior y elevado de coparticipación que dirigía a las criaturas, que preferían permanecer en la ignorancia en vez de aprovechar  Sus lecciones libertadoras. Era una forma de expresar ternura por los enfermos voluntarios, que en El tendrían la terapéutica eficaz  para librarse          de los males que los amargaban y no obstante, relegaban a plano secundario, aturdidos por la búsqueda  del casi nada inmediato y fugaz.

 

Esto está demostrado cuando hablaba de Su Buena Nueva de Alegría y se presenta como la Puerta de las ovejas,  la Luz del mundo, el Camino, La Verdad, y la Vida, el Pastor, el Mesías, informando que somos la Sal de la Tierra, las ovejas, los necesitados de todo jaez, necesitados de si, de El, como conductor y Psicoterapeuta para nuestra innumerables deficiencias y enfermedades del alma.

 

El autoconocimiento  revela al ser sus posibilidades  y limitaciones, abriendo espacios para la renovación  y conquista de nuevos horizontes de salud y plenitud, sin conciencia de culpa, sin estigmas.

 

Las psiconeuroinmunologia viene a demostrar que el estado de salud puede ser conseguido por el propio individuo que resuelve renovarse y creer en si mismo, en sus inmensas reservas de energías, en el valor de sus conquistas. Perfectamente compatibles con la ley de Causa y Efecto, las realizaciones positivas eliminan o disminuyen el peso de las negativas perjudiciales.

 

La criatura humana  es lo que es su psiquismo, conforme el actúa, así se presentan las manifestaciones del mundo de su yo y del Self.

 

 Por tanto el pensamiento bien construido, actúa en el mecanismo del sistema nerviosos, en el cerebro y estos conjugados, producen enzimas protectoras que tornan inmune el organismo a muchas invasiones de agentes destructivos, propiciando la salud.

 

La alegría de vivir es una invitación para una existencia rica en producciones morales, espirituales, artísticas, culturales, estéticas, y nobles.

 

El destino existencial deja de ser vivir bien, que es una de las metas humanas, para bien vivir, que es una conquista personal intransferible, especial, que jamás se altera o se pierde, fomentando la felicidad y trabajando por la paz que todos aspiran.

Lo que más apreciamos en la vida se debe al esfuerzo que pusimos para alcanzarlo, estudiando con intensidad, preparándonos para trabajar más y mejor, y los beneficios a obtener serán consecuencia de ese empeño.

 

El tener vida ya es motivo suficiente de alegría, aún el las circunstancias más adversas, estamos en condiciones de hacer algo positivo y de provecho para los demás, “es hacer el bien, sin mirar a quien”. Disfrutar de lo poco o de lo mucho que tenemos sin renunciar a mejorar, mientras tengamos vida, tenemos posibilidades. Toda persona es capaz de irradiar desde su interior la alegría, manifestándola exteriormente con una simple sonrisa o con la actitud serena de su persona, propia de quien sabe apreciar y valorar todo lo que existe a su alrededor.

 

Trabajo realizado por Merchita

Trabajo extraído del libro “Vida, desafió y soluciones” de Divaldo Pereira Franco

 

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